Opinión

Luis del Val - Caducidad del enardecimiento

29.09.17 | 08:42. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Enardecer las emociones y avivar los ánimos de una sociedad es bastante sencillo. Los demagogos y los populistas lo saben muy bien. Lo difícil es mantener el enardecimiento, porque le sucede lo mismo que al champagne, o, en versión más humilde, a la gaseosa, y es que una vez expulsada la presión pierden fuerza y tienden a agotarse.
Organizar una manifestación en sí mismo crea un gran entusiasmo por el éxito, y se lleva a cabo en medio de grandes esperanzas. Pero una vez que el partido se ha jugado, es decir, una vez que se ha logrado el éxito de participación, y han asistido más personas de las que se esperaban, y los medios de comunicación han reflejado con fidelidad el suceso, no puedes convocar otra manifestación al día siguiente, ni siquiera a la semana siguiente, porque la gente no ha venido a este mundo a manifestarse, y suele tener familia, amores, amigos, incluso un empleo o la búsqueda de uno mejor, puede que aficiones a leer, a viajar, a tomar copas, a ir al cine o a coleccionar sellos, o a recoger setas, aunque la sequía está haciendo peligrar la cosecha de otoño.
El enardecimiento no es un yogur, pero tiene su caducidad, o su tiempo de recuperación. Las situaciones extraordinarias no pueden prolongarse de manera indefinida, porque necesitan descanso y recuperar fuerzas. Y está claro que los que obtienen su sueldo de las manifestaciones, y de las situaciones extraordinarias provocadas por la política, estén obsesionados por una alta cota de productividad, pero hasta en la música los grandes finales son breves, mientras que un adagio se puede prolongar sin que se fatiguen los oídos del oyente; y el mejor corredor, después de una carrera, no puede emprender otra de manera inmediata. A no ser que los anarquista de Europa, y los filoetarras del País Vasco que están viajando hacia Barcelona, logren algún incidente luctuoso, el día 3 de octubre la mayoría de la gente recordará que tiene su vida, y que existe esa vida más allá del secesionismo.


Escaño cero - Un país, un problema

29.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Que Arabia Saudita es el país que, seguramente, más problemas crea al resto del mundo es una realidad por mucho que los gobiernos occidentales prefieran obviarlo.
Arabia Saudita es la exportadora de la versión más reaccionaria del Islam, y lo hace financiando mezquitas a lo largo y ancho del mundo, amen de formar y financiar clérigos formados en el wahabismo. Es esta versión del Islam la que ha dado lugar a Al Quedda y al Estado Islámico.
Pero el wahabismo no es solo un problema para el resto del mundo sino también para los propios saudíes ya que en su país no se respetan los más elementales derechos humanos y sobre todo las mujeres son consideradas poco menos que nada.
Precisamente este artículo es a propósito de las mujeres. Imagínense un país donde se tiene que reunir representantes del ministerio del Interior, Trabajo, Hacienda y Desarrollo Social, para elaborar una norma que permita conducir a las mujeres, eso sí, una norma que tiene que tener en cuenta la sharia.
La decisión del rey Salman Bin Abdelaziz es considerada como un "adelanto", pero lo cierto es que han sido las propias mujeres sauditas las que le han arrancado esa "concesión" al rey.
Mujeres que se arriesgaron a ir a la cárcel porque desafiaron la prohibición de conducir. Y efectivamente algunas fueron detenidas y enviadas a prisión.
Eso sí, ante tamaña violación de los derechos humanos, amen de disparate, curiosamente ningún gobierno occidental, ni tampoco los grupos feministas, ni los partidos de izquierda (¡qué vergüenza!)levantaron en su día la voz para pedir la liberación de las mujeres detenidas y encarceladas por el delito de conducir.
Ser mujer en ciertos países, como Arabia Saudita o los países del Golfo, ni siquiera es ser una ciudadana de segunda, es lisa y llanamente no ser. Las mujeres son un apéndice de los hombres y no pueden hacer absolutamente nada sin su permiso, pasan de la tutela de los padres y hermanos a la de los maridos.
En fin hay que felicitar a todas esas mujeres que se atrevieron a desafiar la sinrazón y se pusieron al volante de un coche para reclamar su derecho a conducir. Son ellas y solo ellas las que lo han conseguido.
Qué tiempos estos en los que es noticia que las mujeres de un país puedan conducir.


Fernando Jáuregui - A la urna, a las dos y a las...

29.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Las urnas son lo único que puede salvar a Puigdemont del ridículo. Que la Guardia Civil o la policía -descartemos a los mossos- encuentren las urnas, si es que existen, las incauten y, entonces, el molt honorable pueda salir a decirle al mundo que "España ens roba las urnas" y que, por tanto, no puede llevar adelante el prometido referéndum. Menudo alivio para él, con el lío en el que se ha metido, y me parece que lo sabe.
Es más: si yo fuese Puigdemont, que no lo soy a Dios gracias, haría llegar secretamente un recado al Ministerio del Interior, filtrando dónde se encuentran las dichosas urnas fantasma. Ya digo: si es que existen y si en las próximas horas no han sido encontradas, como es el caso hasta el momento de redactar estas líneas, por los diez mil policías y guardias civiles desplegados en territorio catalán -porque me da a mí la impresión de que los mossos no van a encontrarlas, ojalá me equivoque--. Rumores hay para todos los gustos, incluyendo que las cajas con ranura ya están más que localizadas. Yo, ni idea.
Y hasta aquí hemos llegado a cuarenta y ocho horas del "día D"-me niego ya a hablar de "choque de trenes": vaya usted a saber qué es lo que será al final, si choque, shock o show--: confiando en las urnas, unos por unos motivos, y otros, por otros; si aún nos quedase ánimo festivo, podríamos cantar aquello de "a la urna, a las dos y a las tres", que era el grito jocoso con el que queríamos abrir el "bunker" franquista, que se resquebrajaba. Tiempos en los que, ay, creíamos que con votar ya se instauraba una democracia. Y no: ni todo referéndum es necesariamente democrático, y mira que yo soy partidarios de ellos (cuando se hacen bien, claro), ni acudir al colegio electoral una vez cada cuatro años basta para garantizarnos una democracia ejemplar.


El Abanico - 1-O Día Internacional de las personas mayores

29.09.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Cuando hace diecisiete años la Asamblea General de Naciones Unidas designo el 1 de octubre Día Internacional de las Personas de Edad, lo hicieron a sabiendas de que año tras año aumenta la población de quienes han pasado la barrera de los 65, que en nuestro país alcanza una cifra récord: 8,6 millones de personas. La más alta de las registradas hasta ahora, según datos del Instituto Nacional de Estadística en su informe Movimiento Natural de la población.
Consciente de que a este problema, que lo es y muy importante, hay que buscarle soluciones rápidas, Carmen Balfagón Lloreda, Directora General del Instituto de Mayores y Servicios Sociales, ha organizado la "Semana del Mayor 2017", que comienza el próximo lunes día 2 y dura hasta el viernes 6, en la que van a participar expertos en: Las oportunidades que representa el envejecimiento, los derechos de las personas mayores, la promoción de una sociedad para todos, la sostenibilidad y la inclusión de los mayores en el entorno urbano, la discriminación de las personas mayores y el buen trato.
Temas muy interesantes en los que hace falta ahondar, debatir, para impulsar medidas que potencien el talento de los senior, así como su inclusión en el mercado laboral. Siendo este uno de los aspectos más urgentes debido a esas políticas empresariales que prescinden de la experiencia que dan los años, para apostar por la juventud, como si ser joven fuera un pasaporte que te lleva directo a la gloría. Sabiendo como sabemos que la horquilla de quienes trabajan y los que no lo hacen porque el mercado les rechaza, se estrecha cada día más. ¿O acaso no conocemos jóvenes que a los 30 siguen sin encontrar un trabajo estable que les proporcione la posibilidad de mirar el futuro con esperanza, siendo como son los mejor preparados? ¿Y qué decir de los que habiendo llegado a los 50 o a los 60, son rechazados sistemáticamente del mercado laboral?.
Un panorama vergonzante que demuestra la indiferencia de quienes pudiendo impulsar medidas para combatir esta lacra, no lo hacen, y no me refiero solo a los políticos, también a esos empresarios que en medio del desastre cuadran sus cuentas con grandes beneficios, mientras los jóvenes ganan sueldos miserables.
Que en España haya aumentado el número de millonarios mientras cuatro millones de ciudadanos siguen en paro demuestra la enorme desigualdad que existe en nuestra sociedad. Un desfase que obliga a muchas familias a vivir de las pensiones de sus mayores. Lo que impide que muchos de ellos puedan disfrutar de una jubilación honrosa.


Viernes, 22 de junio

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