Opinión

Antonio Casado - Cuenta atrás

05.09.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

No sirvieron de nada las voces del Tribunal Constitucional, el propio Consejo de Garantías de la Generalitat, los letrados del Parlament o, por salir del orden institucional, los 27 juristas catalanes de prestigio que en febrero de este año pidieron al sector independentista que se ciña al estado de derecho y cualquier cambio político se haga en el marco de la ley.
El cinismo del señor Puigdemont y sus costaleros no tiene limite en este sentido: "El referéndum será legal y vinculante. Nunca estaremos fuera de la ley porque este Parlament hará la ley", decía el presidente de la Generalitat en febrero de este año, ignorando la falta de respaldo internacional a sus pretensiones, el cansancio de la ciudadanía, la división interna en el bloque independentista (ERC-PdeCat-Cup), la debilidad financiera de la Comunidad (el "banco" de Cataluña sigue siendo Montoro), su aislamiento internacional, etc.
A lo que vamos. La cuenta atrás hacia un absurdo histórico. Si a ultima hora no vuelve a regatearse a sí mismo, el nacionalismo gobernante en Cataluña va a usar este miércoles su mayoría parlamentaria para inventarse una "legalidad" adaptada a su aspiración de celebrar un "referéndum" con la sola participación de los partidarios de una Cataluña entendida como unidad de destino en lo universal (leyes de referéndum y de ruptura con España).
Vendría a ser un referéndum de ratificación del sueño independentista. Y además, deprisa, deprisa, por la vía rápida, gracias a una previa modificación reglamentaria en el funcionamiento del Parlament, en maniobra tramposa y claramente antidemocrática, anulada a finales de julio por el Tribunal Constitucional.
Salvo quiebro de ultima hora de los separatistas, la Generalitat va a endosar al Parlament la responsabilidad del último acelerón hacia el llamado choque de trenes, que en realidad no es contra otro tren sino contra el muro del Estado, que está quieto, a la espera de ejercer su derecho a la legitima defensa frente a quien aspira a reventarlo.
Eso ya es inevitable. Los independentistas ya no pueden dar marcha atrás, no pueden dejar de convocar la consulta porque, entre otras cosas, es lo único que les mantiene unidos. Y Moncloa no puede permitirlo ni mirar hacia otro lado. A un lado de la barricada, la provocación de quienes juegan con blancas llevando la iniciativa, con la esperanza de que sus provocaciones consigan un mal paso del Gobierno que alimente el victimismo nacionalista y reactive la movilización callejera. Al otro, las medidas palabras de Rajoy, Santamaría o los dirigentes del PP, repitiendo que no habrá referéndum y que tienen preparadas todas las respuestas legales para frenar el desafío.


Fermín Bocos - Cuenta atrás

05.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

A menos de treinta días del referéndum (ilegal) que anuncia el Gobierno de la "Generalitat "de Cataluña y en puertas de las movilizaciones abiertamente independentistas de la "Diada" ( 11 de Septiembre) entramos en un período que se caracteriza por una notable incertidumbre política no exenta de inquietud en el caso concreto de los ciudadanos catalanes afectos a España.
Es mucho lo que está en juego. Los separatistas dominan la propaganda y la calle. Las autoridades autonómicas catalanas -traicionando el mandato constitucional- se han constituido en vanguardia de la subversión. De sus actos en los próximos días puede derivarse el definitivo e incontrolable enrarecimiento de la vida política en Cataluña. Su desafío al Tribunal Constitucional y el anuncio de que no acatarán sus resoluciones les colocará fuera de la ley obligando al Alto Tribunal a aplicar las medidas coercitivas previstas en nuestro ordenamiento legal vigente y, en su caso, al Gobierno de España, a intervenir para garantizar la seguridad y los derechos de todos los ciudadanos residentes en Cataluña.
Tengo escrito que el desenlace del desafío del referéndum ilegal del 1 de octubre que anuncian los separatistas será un test de altísimo significado; una encrucijada política y social explosiva capaz de llevarse por delante lo que no está escrito. Ojalá me equivoque. Pero vistos los prolegómenos y cómo están calentando el ambiente las organizaciones independentistas (Assemblea Nacional Catalana, Òmmium Cultural y la Associació de Municipis per la Independència) y cuál es la actitud (abiertamente subversiva y filibustera) de los partidos separatistas representados en el "Parlament" con su presidenta la señora Forcadell a la cabeza, no me sorprendería que todo este proceso, ya en fase de aceleración, desembocara en un acto de desacato global escenificado con la ocupación física de uno o varios lugares simbólicos de Barcelona. Ocupación con llamada a la prensa extranjera. A la manera de la revuelta de la plaza Maidan en Kiev. La revuelta de que propició el golpe de Estado que cambió la historia reciente de Ucrania.


Cayetano González - Faltan veinticinco días

05.09.17 | 08:42. Archivado en Cayetano González


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Llega la hora de la verdad para todos: para los impulsores del proceso secesionista de Cataluña y para los que por imperativo legal tienen el deber y la obligación de impedirlo. Quedan sólo veinticinco días para que este pulso sobre la celebración o no de un referéndum a todas luces ilegal sobre la separación de Cataluña del resto de España llegue a su fin. Un pulso, un debate cuyo inicio se remonta a la Diada de hace cinco años y que ha acaparado de forma más o menos permanente la atención informativa y política durante todo este tiempo. Ahora ya no hay marcha atrás posible. Los independentistas han ido demasiado lejos en sus promesas y en sus acciones, como para bajarse del burro en el último momento. Este miércoles está previsto que se apruebe en el Parlamento de Cataluña la denominada ley de referéndum, que a continuación sería firmada por todos los miembros de la Generalitat -para no dejar sólo al Presidente Puigdemont ante una más que probable inhabilitación-, y también de manera inmediata sería recurrida por el Gobierno de España al Tribunal Constitucional que decretaría su suspensión también en tiempo récord. A partir de ahí se abrirán varias incógnitas como, por ejemplo, que sucederá si el Gobierno de la Generalitat, como es previsible, desacata lo que dicte el Tribunal Constitucional, o que hará el Gobierno de la Nación si el 1 de octubre la Generalitat consigue instalar todas o parte de las 6.000 urnas que su Presidente ha desvelado que ya han adquirido. El Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cuando juró su cargo lo hizo con el compromiso de cumplir y hacer cumplir la ley. Pues eso es lo que, lisa y llanamente, tiene que hacer ahora ante el desafío secesionista. Todo el mundo sabe que una Comunidad Autónoma no tiene competencias para convocar un referéndum y mucho menos para decidir si se separa del resto del Estado del que forma parte. El Gobierno de la Nación y el resto de Instituciones que conforman lo que se conoce como el Estado de Derecho tienen los instrumentos necesarios -aplicación del artículo 155 de la Constitución incluido- para impedir que esa ilegalidad que supondría la celebración de un referéndum se lleve a cabo. Sabido es que Rajoy es muy partidario de dejar pasar el tiempo en la confianza de que eso vaya solucionando los problemas. En este caso, esa fórmula de no hacer nada ya se ha visto que no ha dado resultado. En los próximos días tendrá que actuar, lo que implicará tomar decisiones contundentes e incómodas, con un objetivo claro: que los actuales gobernantes de Cataluña no se salten la ley y que si lo hacen se aplique todo el peso de esta sobre ellos, como sucede con todos y cada uno de los sufridos ciudadanos cuando no cumplen sus obligaciones. ¿O es que no somos todos iguales ante la ley?


Rafael Torres - La mentira es lo que hay

05.09.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Que Cataluña se escinda de España sería nefasto, pero que lo haga porque les sale de allí a tres partidos secesionistas que apenas reúnen en conjunto el 48% de los votos de los catalanes, es imposible. La manía de mentir, que no sólo afecta a Puigdemont o a Rajoy, bien que a ellos en grado sumo, sino a la inmensa mayoría, ha derivado en unas descomunales tragaderas, en una capacidad ilimitada para ser engañada. Como se dice ahora con apabullante economía lingüistica y de ideación, es lo que hay.
Lo que hay es mentira, cada persona una isla rodeada de mentiras por todas partes. Fuera de Cataluña, la mentira, esgrimida como argumento supremo y definitivo, de que es la realidad la que ha de ahormarse a la Ley, y no ésta a la realidad, que no es otra, a efectos políticos, que la de un Estado sin rematar su construcción, que entre tanto se ha quedado pequeño para las demandas y las necesidades de las nuevas generaciones, y sobre el que no puede ondear la bandera que, por no haber puesto el tejado protector de todo el edificio, señalaría de manera reconocible por todos la culminación de las obras de la casa comunal. Dentro de Cataluña, la mentira independentista es, si cabe, más flagrante: vende las llaves de una casa, la arcádica, potente y feliz de los Países Catalanes, de la que no existen ni los planos.
Es tan grosera y rupestre, aparte de chulesca y provocativa, la actitud de los secesionistas de apropiarse de un trozo del edificio en construcción, y de los propios pilares que lo fundamentan, que merecería un antagonista, un interlocutor distinto al que representa el inmovilista Partido Popular, varado en una idea arcaica y falsa de España, antipática, por ende, fuera del conservadurismo nostálgico y de los residuos de la "unidad de destino en lo universal". Pero también mienten quienes, como PSOE y Podemos, aseguran tener una alternativa, un plan para concluir las obras a satisfacción de todos, cuando, en puridad, no lo tienen, que se sepa, ni medio perfilado.
La "performance" sediciosa del 1-O ya tiene el censo, las urnas... y los resultados, toda vez que los que no la encuentran divertida no acudirán a ella. Lo del 1-O, por tanto, es irrelevante, una pequeña y tosca mentira, pero la mentira gorda es el después, el que vaya a haber un después. Es lo que hay: un tótum revolútum de mentiras. Y un tótum revolútum de credulidades atadas fatalmente a ellas.


Escaño cero - Hora de tomar decisiones

05.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Ignoro si Mariano Rajoy juega el poker, no le pega, pero si lo hiciera seguro que sería capaz de desconcertar a quienes se sentaran con él en la mesa de juego habida cuenta de su aparente impasibilidad ante lo que sucede a su alrededor.
Rajoy viene aguantando sin inmutarse ni mover un músculo de la cara la partida enloquecida en la que tiene como oponentes a Carles Puigdemont y a los socios de éste.
La realidad es que Mariano Rajoy no deja de repetir que no permitirá que se celebre un referéndum ilegal en Cataluña pero los ciudadanos de a pie ignoramos como lo va a impedir.
Es evidente que el Gobierno no puede volver a permitir que se celebre una mascarada como la de aquel remedo de consulta en el 2014, la cuestión es qué herramientas va a utilizar para impedirlo.
A lo que dicen los expertos, el Gobierno solo tiene dos posibilidades que es aplicar el artículo 155 de la Constitución o la Ley de Seguridad Nacional.
Pero imagino que el gobierno durante todo este tiempo estará haciendo algo más aunque no nos lo haya contado. Es de suponer que tendrá un "plan A", un "plan B", un "plan C" y cuantos planes sean necesarios ante los distintos escenarios que se puedan dar.
Otra pregunta que cabe hacerse es qué va a hacer el PSOE. Porque este PSOE no es el que hemos conocido en el pasado. Y aunque aparentemente desde Ferraz se diga que van a apoyar al gobierno, sin embargo han estigmatizado el artículo 155 de la Constitución que es el de que de verdad los independentistas temen que se aplique.
Al mismo tiempo desde el PSOE agitan las aguas con su invento del Estado plurinacional, y otras propuestas supuestamente encaminadas a convencer a Puigdemont de que dé marcha atrás, como si se hubieran vuelto sordos y no escucharan, como escuchamos todos los ciudadanos, que el Presidente de la Generalitat y su Vicepresidente Oriol Junqueras, amen de toda la tribu de la CUP han dejado claro de que su única hoja de ruta es la independencia y que van a celebraran el referéndum sí o sí.
En fin, es de esperar que Mariano Rajoy y su gobierno, y otro tanto Pedro Sánchez, Rivera e Iglesias estén a la altura del problema y no pasen todos ellos a la Historia como los políticos que permitieron que se fuera al traste uno de los Estados más antiguos del mundo, o sea España.


Viernes, 19 de enero

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