Opinión

Fermín Bocos - Todo el peso de la ley

30.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

El proceso secesionistas que impulsa el gobierno autonómica de la "Generalitat" de Cataluña, cuyo detonador político es el referéndum convocado para el 1 de Octubre, al tiempo que un desacato al Tribunal Constitucional que declaró ilegal la consulta alimenta una tendencia disgregadora de la convivencia social.
Nunca antes hubo tanta tensión en Cataluña ni estuvieron tan dañadas las relaciones entre los partidarios de la separación y quienes son señalados por no secundar los planes de los secesionistas. Quienes durante los últimos treinta años sembraron la semilla del rechazo al idioma español e inocularon odio a cuanto significa pertenecer a la comunidad española se regocijan con los frutos de su cosecha de discordia.
Es una realidad muy triste, impensable, hace apenas una generación cuando Barcelona era la puerta de entrada de las ideas de libertad y tolerancia que fluían desde la Europa democrática. Aquellos germinales días son historia; leche derramada. Ahora nos encontramos en la víspera de un intento de fraude político bajo apariencias democráticas.
Una cita a la que han sido convocados en nombre de una causa en la que priman las falsedades históricas y no pocas mentiras sobre las que los dirigentes del proceso separatista (Mas, Junqueras, Puigdemont, Forcadell, etc) han construido su alegato victimista.
La situación es grave. Nunca en quinientos años de trayectoria en común de sus diversos pueblos había estado España tan amenazada de perder su unidad e identidad territorial en los términos históricos que conocemos.
Ni cuando la "francesada" -la invasión por las tropas de Napoleón-; ni con los ataques piráticos de la flota inglesa contra Cádiz , La Coruña o en repetidas y rechazadas ocasiones contra Santa Cruz de Tenerife. Tampoco cuando en octubre de 1934

Lluís Companys (Esquerra Republicana) proclamó la "República Catalana dentro del Estado Español".
Sus herederos de hoy, auxiliados por los del corrupto partido fundado por Jordi Pujol pretenden ir más lejos. Irreversiblemente lejos. Ni por asomo les debe ser permitido. La ley, todo el peso de la ley debe caer sobre quienes pretenden subvertir el orden constitucional. Lo que está en juego, conviene no olvidarlo, es el ser o no ser de España tal y como la conocemos.


Charo Zarzalejos - El Estado en alerta

30.09.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Ya está aquí. El calendario es inescrutable y en cuestión de horas tomará cuerpo el ya agotador y desafiante 1-O. Ante los acontecimientos, todos ellos bien graves, el Estado --Gobierno, jueces, policía, etc..-- están desde ya mismo en estado de alerta. Puede ocurrir cualquier cosa, pero ninguna buena.
Los hechos van demostrando que ninguna de las medidas adoptadas les ha amilanado. Al contrario. Han seguido con su pertinaz e inconstitucional estrategia hasta el punto final que no será el 1-0, sino que habrá que esperar horas o días para la traca final que, con toda seguridad, se va a producir.
El conjunto de los españoles están, estamos, perplejos ante la desfachatez, ante el relato lleno de ficción del secesionismo que con tono suave, como si no hubieran roto un plato, dicen eso de que la legislación internacional les ampara, que quieren llevarse bien con España. Casi conmueven si no supiéramos que detrás de esos modos subyace una insurrección en toda regla. Como todo les resulta poco, no les importa caer en la desvergüenza que supone utilizar a niños y hay que ver con qué emoción y entusiasmo el párroco de Canella, dispuesto a dejar su iglesia para una ilegalidad flagrante, mezcla independencia con la idea del amor universal. No hay nacionalismo sin algún cura detrás. ¡Qué pena da ver todo lo que estamos viendo!.
El Estado está en alerta y no habrá referéndum como tal, pero el secesionismo tiene motivos para no sentirse absolutamente derrotado. En esta historia no hay que hablar de vencedores ni vencidos porque en algún momento se tendrá que producir el reencuentro, la conversación, el abrazo, pero esto no debe impedir recordar una y mil veces la desvergüenza, la ingente responsabilidad de los lideres secesionistas, que se han reído y se ríen todos los días del Estado de Derecho. No habrá referéndum, pero algún terreno han ganado y lo han ganado tanto por méritos propios porque son únicos en el arte de la movilización, de la consigna, de la solidaridad entre ellos, y lo que han ganado, también por una clara inacción política. Las acciones penales masivas no son disuasorias como estamos viendo. Estamos en el juego del gato y el ratón desde hace demasiado tiempo. ¿Se merece Puigdemont ser el representante del Estado en Cataluña?. Hace mucho tiempo que, quizás, debería haber sido despojado de este título.
El Estado está en alerta, pero algo está ocurriendo para que la impresión más compartida es que la eficacia de lo desplegado no vaya a ser la deseada. En todo caso, lo más inmediato es poner los medios para que la jornada del 1-O no acabe como muchos desean. El temple y la profesionalidad de las FSE son un elemento de tranquilidad. Lo de Puigdemont y demás, una vergüenza absoluta.


Antonio Casado - "Peros" a la izquierda

30.09.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

En la duda, el malo es Rajoy. Es lo políticamente correcto en las aproximaciones políticas y periodísticas al conflicto catalán. Implica la renuncia culpable a distinguir entre la figura personal y lo que representa. Una de las instituciones amenazadas en el irresponsable desafío al Estado, al margen de su personalización. Es un desatino usar como burladero las consabidas diferencias en un régimen de saludable pluralismo político.
Por desgracia, eso está ocurriendo en vísperas de la fecha elegida por la facción independentista de Cataluña para perpetrar su absurda intentona de romper con España por medios ilegales, en base a falacias insostenibles y mentiras repetidas hasta el hartazgo. Sin negar eso, porque es evidente, parece que lo que toca es ser indulgentes con los agitadores del desafío.
Personas bienpensantes y habitualmente moderadas, encuadradas en lo que solemos entender por gente progresista, están mostrando una preocupante tendencia a ponerse no en el lugar del Estado que se defiende sino en el de quienes se quejan de sufrir los rigores de la respuesta desplegada para impedirlo.
El fenómeno viene alimentado por las posiciones de los dirigentes de la izquierda. No me refiero tanto a la implicada en el "procès" (nacionalistas de ERC y gamberros de la CUP), sino al PSOE y Podemos, dos fuerzas de implantación nacional con la mirada puesta en el Palacio de la Moncloa.
Pablo Manuel Iglesias apunta directamente a la cabeza del Gobierno y del PP con gruesas acusaciones de favorecer un clima prebélico, provocar un estado de excepción, atropellar derechos civiles o, en el mejor de los casos, querer resolver con jueces y fiscales lo que es incapaz de resolver políticamente.
Pedro Sánchez no pierde ocasión de mostrar su apoyo al Gobierno frente al reto separatista, pero tampoco la pierde de reprochar a Rajoy errores pasados, torpezas de un Gobierno que multiplicó el número de independentistas o su proverbial resistencia a resolver los problemas mediante la negociación y el diálogo.
No le falta razón a Sánchez en muchas de esas formulaciones. O en todas. Pero en estos días cargados de tensión, previos a la jornada del 1 de octubre, el PSOE debería aparcarlas y alinearse con el Gobierno sin "peros", subordinadas, letra pequeña y reprobaciones con carácter retroactivo, porque tiempo habrá, a partir de la semana que viene, para "obligar" a Rajoy (verbo utilizado por Sánchez hace unos días) a sentarse a una mesa con los actores del drama y buscar un desenlace no traumático a la situación creada.
En cualquier caso, me parece aberrante que una mente de izquierdas, dirigente o no, renuncie a defender la democracia y el Estado de Derecho por no correr el riesgo de que le tomen por un "facha" o le acusen de estar sacando las castañas del fuego al PP.


Fernando Jáuregui - Alguien va a pagar esto muy caro

30.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Resulta difícil imaginar que se haya podido llegar hasta aquí, a tal grado de irregularidad política y de conculcación de toda práctica democrática. A tanta irracionalidad, que tiene absorto no a todo un país, España -y a Cataluña, parte sustancial de España--, sino a todo un continente, Europa, y al mundo entero. Lo han conseguido: han puesto a Cataluña en el mapa. Y en la Historia. En el mapa del mundo del siglo XVII, en la Historia universal de la infamia. Porque, aparte elementos ridículos -menudo espectáculo el de las urnas "made in China"--, tenemos los factores indignantes. Y usar a niños como "escudos humanos" para impedir el cierre de los colegios electorales, inculcar en ellos el "odio al invasor" inexistente es, simplemente, aborrecible.
Y así tenemos que denunciarlo, al margen de los errores que "del lado de acá" se hayan cometido o se estén cometiendo. Que ya llegará el momento de hacer un repaso al respecto, y de ver si quien ha dirigido -al menos con calma y templanza, no sé siempre con acierto- el dificilísimo proceso de cargarse el "procés" merece seguir en el puesto que ocupa... dentro de un año. Mientras, uno, para lo poco que valga, reitera su adhesión al Gobierno de Mariano Rajoy, a quien nunca se le ocurrirían tropelías y villanías como las que han puesto en marcha, en su demencia, los responsables de la Generalitat.
Faltan horas para el choque. No sé si lo van a ganar los mejores, pero seguro que lo van a ganar los menos malos. Los que nunca utilizarían la educación para sembrar el odio a los hermanos, sobre todo en las mentes infantiles. Sobre esos padres, que por miedo o por puro fanatismo, acceden a utilizar a sus hijos de parapeto frente al rigor -excesivo o no, ya lo veremos, también en su momento- de los fiscales, caerá la maldición de los historiadores y, ahora, confío, de la mayor parte de aquellos a quienes nos ha tocado historiar el día a día de unos momentos que espero que sean irrepetibles, porque son bien tristes. Lamento decirlo, porque no soy en absoluto partidario de "mano dura" alguna, y sí del ahora desprestigiado diálogo, pero quien es capaz de utilizar así la educación, no merece tener delegado esa competencia.
De apenas una cosa estoy seguro: todo esto va a traer consecuencias irreversibles. Nada podrá ser como era. Nada. Ni algunos comportamientos en ciertos medios, ni la actitud de muchos que se decían -decían- representantes de su pueblo, ni los errores cometidos por un Gobierno central que desprecia la comunicación, pero que, al menos, insisto, ha sabido mantener la sangre fría, y mira que era difícil lograrlo. Pero el análisis de estas consecuencias quedará para la semana próxima, en función de lo que ocurra, lo que nos ocurra, en las próximas horas. En los próximos días. La suerte está echada. Qué mala suerte.


Luis del Val - Caducidad del enardecimiento

29.09.17 | 08:42. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Enardecer las emociones y avivar los ánimos de una sociedad es bastante sencillo. Los demagogos y los populistas lo saben muy bien. Lo difícil es mantener el enardecimiento, porque le sucede lo mismo que al champagne, o, en versión más humilde, a la gaseosa, y es que una vez expulsada la presión pierden fuerza y tienden a agotarse.
Organizar una manifestación en sí mismo crea un gran entusiasmo por el éxito, y se lleva a cabo en medio de grandes esperanzas. Pero una vez que el partido se ha jugado, es decir, una vez que se ha logrado el éxito de participación, y han asistido más personas de las que se esperaban, y los medios de comunicación han reflejado con fidelidad el suceso, no puedes convocar otra manifestación al día siguiente, ni siquiera a la semana siguiente, porque la gente no ha venido a este mundo a manifestarse, y suele tener familia, amores, amigos, incluso un empleo o la búsqueda de uno mejor, puede que aficiones a leer, a viajar, a tomar copas, a ir al cine o a coleccionar sellos, o a recoger setas, aunque la sequía está haciendo peligrar la cosecha de otoño.
El enardecimiento no es un yogur, pero tiene su caducidad, o su tiempo de recuperación. Las situaciones extraordinarias no pueden prolongarse de manera indefinida, porque necesitan descanso y recuperar fuerzas. Y está claro que los que obtienen su sueldo de las manifestaciones, y de las situaciones extraordinarias provocadas por la política, estén obsesionados por una alta cota de productividad, pero hasta en la música los grandes finales son breves, mientras que un adagio se puede prolongar sin que se fatiguen los oídos del oyente; y el mejor corredor, después de una carrera, no puede emprender otra de manera inmediata. A no ser que los anarquista de Europa, y los filoetarras del País Vasco que están viajando hacia Barcelona, logren algún incidente luctuoso, el día 3 de octubre la mayoría de la gente recordará que tiene su vida, y que existe esa vida más allá del secesionismo.


Escaño cero - Un país, un problema

29.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Que Arabia Saudita es el país que, seguramente, más problemas crea al resto del mundo es una realidad por mucho que los gobiernos occidentales prefieran obviarlo.
Arabia Saudita es la exportadora de la versión más reaccionaria del Islam, y lo hace financiando mezquitas a lo largo y ancho del mundo, amen de formar y financiar clérigos formados en el wahabismo. Es esta versión del Islam la que ha dado lugar a Al Quedda y al Estado Islámico.
Pero el wahabismo no es solo un problema para el resto del mundo sino también para los propios saudíes ya que en su país no se respetan los más elementales derechos humanos y sobre todo las mujeres son consideradas poco menos que nada.
Precisamente este artículo es a propósito de las mujeres. Imagínense un país donde se tiene que reunir representantes del ministerio del Interior, Trabajo, Hacienda y Desarrollo Social, para elaborar una norma que permita conducir a las mujeres, eso sí, una norma que tiene que tener en cuenta la sharia.
La decisión del rey Salman Bin Abdelaziz es considerada como un "adelanto", pero lo cierto es que han sido las propias mujeres sauditas las que le han arrancado esa "concesión" al rey.
Mujeres que se arriesgaron a ir a la cárcel porque desafiaron la prohibición de conducir. Y efectivamente algunas fueron detenidas y enviadas a prisión.
Eso sí, ante tamaña violación de los derechos humanos, amen de disparate, curiosamente ningún gobierno occidental, ni tampoco los grupos feministas, ni los partidos de izquierda (¡qué vergüenza!)levantaron en su día la voz para pedir la liberación de las mujeres detenidas y encarceladas por el delito de conducir.
Ser mujer en ciertos países, como Arabia Saudita o los países del Golfo, ni siquiera es ser una ciudadana de segunda, es lisa y llanamente no ser. Las mujeres son un apéndice de los hombres y no pueden hacer absolutamente nada sin su permiso, pasan de la tutela de los padres y hermanos a la de los maridos.
En fin hay que felicitar a todas esas mujeres que se atrevieron a desafiar la sinrazón y se pusieron al volante de un coche para reclamar su derecho a conducir. Son ellas y solo ellas las que lo han conseguido.
Qué tiempos estos en los que es noticia que las mujeres de un país puedan conducir.


Fernando Jáuregui - A la urna, a las dos y a las...

29.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Las urnas son lo único que puede salvar a Puigdemont del ridículo. Que la Guardia Civil o la policía -descartemos a los mossos- encuentren las urnas, si es que existen, las incauten y, entonces, el molt honorable pueda salir a decirle al mundo que "España ens roba las urnas" y que, por tanto, no puede llevar adelante el prometido referéndum. Menudo alivio para él, con el lío en el que se ha metido, y me parece que lo sabe.
Es más: si yo fuese Puigdemont, que no lo soy a Dios gracias, haría llegar secretamente un recado al Ministerio del Interior, filtrando dónde se encuentran las dichosas urnas fantasma. Ya digo: si es que existen y si en las próximas horas no han sido encontradas, como es el caso hasta el momento de redactar estas líneas, por los diez mil policías y guardias civiles desplegados en territorio catalán -porque me da a mí la impresión de que los mossos no van a encontrarlas, ojalá me equivoque--. Rumores hay para todos los gustos, incluyendo que las cajas con ranura ya están más que localizadas. Yo, ni idea.
Y hasta aquí hemos llegado a cuarenta y ocho horas del "día D"-me niego ya a hablar de "choque de trenes": vaya usted a saber qué es lo que será al final, si choque, shock o show--: confiando en las urnas, unos por unos motivos, y otros, por otros; si aún nos quedase ánimo festivo, podríamos cantar aquello de "a la urna, a las dos y a las tres", que era el grito jocoso con el que queríamos abrir el "bunker" franquista, que se resquebrajaba. Tiempos en los que, ay, creíamos que con votar ya se instauraba una democracia. Y no: ni todo referéndum es necesariamente democrático, y mira que yo soy partidarios de ellos (cuando se hacen bien, claro), ni acudir al colegio electoral una vez cada cuatro años basta para garantizarnos una democracia ejemplar.


El Abanico - 1-O Día Internacional de las personas mayores

29.09.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Cuando hace diecisiete años la Asamblea General de Naciones Unidas designo el 1 de octubre Día Internacional de las Personas de Edad, lo hicieron a sabiendas de que año tras año aumenta la población de quienes han pasado la barrera de los 65, que en nuestro país alcanza una cifra récord: 8,6 millones de personas. La más alta de las registradas hasta ahora, según datos del Instituto Nacional de Estadística en su informe Movimiento Natural de la población.
Consciente de que a este problema, que lo es y muy importante, hay que buscarle soluciones rápidas, Carmen Balfagón Lloreda, Directora General del Instituto de Mayores y Servicios Sociales, ha organizado la "Semana del Mayor 2017", que comienza el próximo lunes día 2 y dura hasta el viernes 6, en la que van a participar expertos en: Las oportunidades que representa el envejecimiento, los derechos de las personas mayores, la promoción de una sociedad para todos, la sostenibilidad y la inclusión de los mayores en el entorno urbano, la discriminación de las personas mayores y el buen trato.
Temas muy interesantes en los que hace falta ahondar, debatir, para impulsar medidas que potencien el talento de los senior, así como su inclusión en el mercado laboral. Siendo este uno de los aspectos más urgentes debido a esas políticas empresariales que prescinden de la experiencia que dan los años, para apostar por la juventud, como si ser joven fuera un pasaporte que te lleva directo a la gloría. Sabiendo como sabemos que la horquilla de quienes trabajan y los que no lo hacen porque el mercado les rechaza, se estrecha cada día más. ¿O acaso no conocemos jóvenes que a los 30 siguen sin encontrar un trabajo estable que les proporcione la posibilidad de mirar el futuro con esperanza, siendo como son los mejor preparados? ¿Y qué decir de los que habiendo llegado a los 50 o a los 60, son rechazados sistemáticamente del mercado laboral?.
Un panorama vergonzante que demuestra la indiferencia de quienes pudiendo impulsar medidas para combatir esta lacra, no lo hacen, y no me refiero solo a los políticos, también a esos empresarios que en medio del desastre cuadran sus cuentas con grandes beneficios, mientras los jóvenes ganan sueldos miserables.
Que en España haya aumentado el número de millonarios mientras cuatro millones de ciudadanos siguen en paro demuestra la enorme desigualdad que existe en nuestra sociedad. Un desfase que obliga a muchas familias a vivir de las pensiones de sus mayores. Lo que impide que muchos de ellos puedan disfrutar de una jubilación honrosa.


Isaías Lafuente - ¿Parlem?

28.09.17 | 08:42. Archivado en Isaías Lafuente


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Hoy, en una terraza de la Gran Vía de Madrid, alguien ha desplegado una pancarta blanca en la que se lanza una pregunta: ¿Parlem? No sé si es un catalán que clama desde el corazón de Madrid o un ciudadano madrileño que, por cortesía, lanza la pregunta en ese idioma. Pero es una invitación pertinente en estos momentos críticos de oídos sordos. Porque llevamos semanas escuchando palabras que vuelan como puñales sin encontrarse, olvidando quienes las profieren que hablar, además de encadenar palabras, es comunicarse, dialogar, razonar, interceder y tratarse, a ser posible, con respeto.
Seguramente iniciar ese diálogo bloqueado requiera antes que las partes enfrentadas guarden un minuto de silencio. Por respeto a una nutrida parte de la ciudadanía que, en Cataluña y fuera de allí, no comparte al cien por cien los planteamientos de cada una de las partes pero se ve atrapada en medio del fuego cruzado. Personas que creen que la ley debe cumplirse, aunque piense que en el intento de hacer que se cumpla quizás se han sobrepasado algunas líneas. Ciudadanos que creen que una democracia debe permitir la consulta a los ciudadanos pero que consideran a la vez que la consulta no puede hacerse de manera tan estrafalaria como se pretende. Gente que respeta a Serrat o a Lluis Llach tanto como lo hacían la víspera de que este proceso estallase y ellos se posicionaran libremente, o que defiende el independentismo o la unidad de España y merece que por hacerlo no sean considerados delincuentes o fascistas.
Esto va a ser imposible que suceda antes de la fecha crítica del 1 de octubre. Pero conviene que en las horas que quedan hasta que acabe el domingo no suceda nada que agrave la situación. No hay que ser profeta para vaticinar que ese día no habrá en Cataluña un referéndum digno de tal nombre, pero seguro que se producirá una contundente movilización ciudadana como las que hemos visto, Diada tras Diada en los últimos años. Harían muy mal ambos gobiernos si se anotasen lo uno o lo otro como una victoria. Sería una victoria pírrica, en el sentido etimológico de la palabra, a la vista de los daños producidos. Así que quizás lo mejor que podrían hacer el día 2 es hacer suya la invitación que un ciudadano anónimo ha colgado esta mañana en una calle de Madrid.


Francisco Muro de Iscar - Esa "tontería" que amenaza nuestro futuro

28.09.17 | 08:42. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Si algo me molesta profundamente es tener que dar la razón a personajes como Donald Trump, pero la tiene. No ha dicho que sería un escándalo que Cataluña se independizara o que las fuerzas vivas del mundo occidental se enfrentarán al desafío secesionista catalán ni que Estados Unidos rechaza no sé qué. Ha dicho que sería "una tontería que Cataluña no siguiera en España". Me parece uno de los análisis más inteligentes que he escuchado sobre el llamado proceso catalán. El mundo, desde Estados Unidos a Europa, está en otras cosas, las que de verdad importan, mientras los líderes independentistas catalanes están a lo suyo. No a lo de todos los ciudadanos catalanes ni a lo de la mayoría. A lo suyo. Jordi Sevilla recordaba ayer una inteligente frase de Kennedy: "los estadounidenses son libres de estar en desacuerdo con una ley pero no de desobedecerla". Los catalanes, igual. Hay que hacer leyes que sirvan para los ciudadanos, para vivir mejor. Pero mientras se cambian por los procedimientos legales, hay que cumplirlas. Las que nos gustan y las que no. Las que nos benefician y las que no.
El problema es que la factura del desafío secesionista de Cataluña va a ser muy elevada. La van a pagar en primer lugar los ciudadanos catalanes, los que apuestan por irse de España y también los que quieren quedarse, pero callan. Y la vamos a pagar todos los ciudadanos españoles porque va a tener un coste social y económico muy alto y quien quiera invertir en España se lo va a pensar dos veces por si a esta locura catalana le puede seguir otra vasca o del cantón de Cartagena. Es un espectáculo lamentable el que estamos dando al mundo.
Por eso, aunque tengamos que ocuparnos de Cataluña, hay que hablar de otras cosas. Ocuparnos tanto de Cataluña hace que estemos dejando de hablar de cuestiones urgentes e importantes. Los intelectuales, los políticos, los empresarios de todo el mundo están hablando y debatiendo sobre la inteligencia artificial, la robotización de los mercados y cómo influirá eso en la economía y en el cambio del modelo productivo, en las empresas y en la precarización laboral. Están analizando los retos que plantea la investigación biomédica y si eso supondrá la desaparición de algunas enfermedades, la posibilidad de influir sobre el genoma y sus implicaciones éticas y jurídicas. O sobre el cambio climático y lo que cambiará nuestra vida diaria, sobre la protección de nuestros datos y la nueva frontera de la ciberseguridad y sobre la importancia de destinar cada vez más recursos a la I+D+i, como única forma de ser realmente competitivos en un mundo que cada vez es más complejo, pero que está tan lleno de riesgos como de oportunidades.
Pero aquí y ahora, en la España del siglo XXI en lugar de hablar de eso, de buscar acuerdos para ser un país moderno, con oportunidades de trabajo para los jóvenes, con un empleo más cualificado y poniendo más valor añadido en todo lo que hacemos, estamos dedicados al cien por cien, a eso que, como dice Trump es "una tontería". Una tontería que pone en riesgo nuestro presente y nuestro futuro.


Fermín Bocos - El silencio de los obispos

28.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Tengo para mí que el ideal cristiano de fraternidad universal e igualdad entre todo los seres humanos -el predicado por Jesús de Nazaret- es el mensaje más alejado de cuanto significa el nacionalismo excluyente. De ahí la sorpresa que provoca el manifiesto a favor del referéndum del 1 de Octubre firmado por tres centenares de curas catalanes. En las diócesis catalanas hay más sacerdotes y también obispos, pero guardan silencio respecto de una consulta (declarada ilegal por el Tribunal Constitucional) que, como se sabe, está en el origen de la profunda grieta social que apareja el proceso impulsado por los separatistas.
Y la sorpresa se torna perplejidad cuando la política secesionista se encarama hasta al púlpito.
De la mano, en esta caso, de un monje (Sergi d"Assís Gelpí) que el pasado domingo predicó la homilía de la misa en el monasterio de Montserrat. Llegó a decir que en Cataluña, "se han amenazado y vulnerado derechos fundamentales". Añadiendo que, "hemos decir "no" a la represión y si alguien tiene dudas que coja la Declaración Universal de los Derechos Humanos". Vamos, que en España no hay democracia. No consta que ninguno de los asistentes protestara por semejante falseamiento. Todo lo contrario, al término de la misa-mitin, el citado clérigo fue aplaudido.
La figura del cura trabucaire tiene larga tradición en Cataluña y en el resto de España. El relato de las guerras carlistas está salpicado por este tipo de personajes que sin colgar los hábitos entraron en política por la vía del exceso. La Historia es terca. Las comarcas catalanas del interior, aquellas en las que el carlismo arraigó con fuerza, hoy en día son solar de independentistas, pero ya no estamos en el siglo XIX. El abad Escarré y la "caputxinada" son cosas del pasado y de la lucha anti franquísta que no tienen razón de ser en la España cuya Constitución democrática obtuvo en 1978 un respaldo mayoritario en Cataluña. Por encima del 90%. Cuatro puntos más que en Madrid. Por eso sorprende el silencio de la jerarquía católica, obispos y cardenales, ante el desatino de algunos de sus curas a quienes les parece bien utilizar el púlpito para predicar en contra de la Constitución.


Rafael Torres - Lo que pueda pasar

28.09.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

De lo que pueda pasar de aquí al domingo, y el domingo, y después del domingo, serán responsables quienes han inducido a una parte de la sociedad catalana a declararse en abierta rebeldía contra el mandato supremo de la Constitución, el que reconoce y ampara la soberanía del pueblo español, cuyos hijos, cuarenta y tantos millones de personas, son uno a uno y en conjunto los únicos titulares de la nación, de suerte que nada puede hacerse, y mucho menos sustraer una parte de ella, sin el acuerdo de todos.
Lo más probable y lo que la inmensa mayoría desea es que no pase nada, o, cuando menos, nada irreparable, pero si pasa, y a resguardo de las responsabilidades específicas en cada caso, la responsabilidad mayor recaerá sobre los políticos que pretenden ejecutar un golpe de estado para la apropiación de Cataluña, valiéndose de los recursos puestos en sus manos por el propio estado para el servicio de todos los catalanes y escudándose en una masa adicta merced a un adoctrinamiento delirante, bien que también con el impagable auxilio de las torpes políticas de los diferentes gobiernos centrales y hoy con el de alguna formación política, como Podemos, ayuna de todo sentido de estado.
Lo más seguro, y ojalá que así sea, es que nada pase (ni antes, ni durante, ni después del domingo) que hayamos de lamentar amargamente, pero si pasa, y nadie puede descartar que pase en el punto a que se ha llegado, serán los aventureros de la política que con sus trapacerías institucionales diseñaron la llamada "desconexión", los que habrán de rendir cuentas por ello, y no los de a pie que, llevados por sus legítimas aspiraciones y ensoñaciones, se están comiendo el marrón del caos callejero, de la inseguridad jurídica, de la escisión social, del empobrecimiento y de la alienación.
El Govern de la Generalitat y sus agitadores anexos serán los responsables de lo que pueda pasar, pero no como Artur Mas, que habiéndose declarado en su día único responsable de la performance del 9-N que tan cara les salió a los catalanes, se desdice e implora un "crowdfunding" o cuestación popular para no verse afectado en su economía personal por el ilícito que cometió. No pasará nada si insurrectos y fuerzas del orden se comportan como en general hasta ahora, con urbanidad y sosiego, pero si pasa, pues las masas en danza son festín de majaderos y provocadores, pocas dudas caben sobre de quién será la responsabilidad.


Fernando Jáuregui - Píolín, Silvestre y otros patinazos de un Gobierno que lo hace bien.

28.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Mi posición personal, para lo que valga, y ante la que nos viene en Cataluña, sea lo que sea lo que nos venga, es que ahora toca apoyar al Gobierno legítimamente constituido por la fuerza de los votos y respaldado, todo lo críticamente que se quiera, por dos de los tres principales grupos de la oposición, es decir, por no menos de veinte millones de sufragios. De la misma manera, debo expresar, también desde mi humilde posición, mi reconocimiento a la labor que desempeñan el ministro del Interior, el de Hacienda y el fiscal general del Estado, por más que en numerosas ocasiones haya expresado mis reparos a algunas, o bastantes, de sus actuaciones.
Sé perfectamente quién es el principal responsable del dislate al que nos enfrentamos: el molt honorable Puigdemont y la camarilla absurda de la que se rodea, así como algunos de sus antecesores. Nada, pues, de equidistancias, en plan algo hemos hecho mal todos. Eso se lo dejo a Podemos, que está rizando el rizo del error en la táctica y la estrategia política, lo digo como lo pienso: es un partido necesario para canalizar tantos millones de descontentos, legítimos y justificados, pero está dilapidando ese capital no dándose cuenta de que el secesionismo catalán no es una cuestión de derechas e izquierdas, y que los más de sus votantes en el resto de España están en contra de ese "procés" independentista, así de claro y nítido.
Todo esto lo digo para que algunos de los muchos intransigentes que se escudan en el anonimato de las redes, o en los nombres y apellidos del fanatismo, no vayan a tomar las críticas razonadas y razonables por complicidades o maniobras con las que por supuesto no me alineo. Pero soy periodista y, como tal, me obligo a ser implacable. Y me disgustan, por ello, algunas actitudes de gentes empujadas a una batalla inexistente, como aquellos que gritan "a por ellos" a los guardias civiles que salen a cumplir con su deber de garantizar el orden en Cataluña. ¿A por ellos? ¿A por quiénes? Me temo que desde ciertas instancias, desde ciertos medios, estemos ofreciendo a no poca gente la impresión de que nos hallamos en una batalla, ante una conquista en territorio infiel. O de que esto es un juego frívolo, y por eso enviamos barcos con las imágenes de Piolín y Silvestre en los costados, que menudas risas que eso ha provocado y no solo en ámbitos portuarios.
Que no, que no estamos en una guerra contra Cataluña, por mucho que algunos próceres catalanes lo quisieran y acaso hasta lo provoquen. Que sí, que debemos reconocer que no siempre hemos sabido hacernos simpáticos, los de "Madrit", en Cataluña, y por supuesto que no me refiero (solamente) a este Gobierno que preside Mariano Rajoy, que tampoco es que tire cohetes por estos pagos. Miren ustedes, si no, el cabreo de mis colegas extranjeros, a quienes La Moncloa hace tanto caso como, por ejemplo, a mí mismo: nada. Al menos, nada positivo. No sé si la cosa tendrá remedio antes del "choque de trenes" -o lo que resulte de los sucesos imprevisibles para todos del doming- pero, desde luego, sé que tendrá que tenerlo después. Porque, si no, nada de esto, tan absurdo, habrá servido para nada.


Escaño cero - Algo más

28.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Manuel Almenar, presidente de la Asociación Profesional de la Magistratura, además de magistrado de la Audiencia Provincial de Pontevedra ha dejado dicho en una entrevista en TVE que si bien la obligación de los jueces es aplicar la ley, hay cuestiones que tienen que resolver los políticos. La entrevista versaba, claro está, sobre lo que está sucediendo en Cataluña.
Tengo que decir que a pesar de estar encuadrado en el sector conservador de la Magistratura, en sus declaraciones publicas, así como en su paso por el Consejo General del Poder Judicial, Almenar siempre ha hecho gala de una escrupulosa independencia, ponderación y sensibilidad social. Si no fuera porque es el presidente de la Asociación Profesional de la Magistratura sería difícil situarle políticamente, precisamente por esa independencia de la que hace gala.
Pero a lo que voy, Manuel Almenar dijo en esa entrevista en TVE algo que es inapelable: además de hacer cumplir la ley, que eso es cosa de la Justicia, los responsables políticos deben de buscar soluciones políticas a los problemas políticos.
Sin duda el Gobierno ha acertado no cayendo en las provocaciones de los independentistas pero por otra parte ha renunciado a hacer política. En estos últimos años de ofensiva independentista el Gobierno debería de haber contrarrestado con lo que ahora los modernos denominan un "relato", es decir haber explicado a la sociedad catalana lo que de verdad les supondría la aventura independentista y también contrarrestar la tergiversación de la propia historia de Cataluña llevada a cabo por seudohistoriadores al servicio de la Generalitat.
Ahora se echa en falta que, además de hacer que se cumplan las leyes en Cataluña, ¡faltaría mas!, el Gobierno hilvane un discurso con propuestas concretas para salir del embrollo en que los irresponsables dirigentes del independentismo, Artur Mas, Puigdemont, Junqueras y sus amigos de la CUP, han metido a Cataluña.
Es evidente que los actuales dirigentes políticos catalanes son unos irresponsables que está promoviendo una sedición, que además mienten y manipulan, y por tanto la obligación del Gobierno es evitar esa sedición y hacer cumplir las leyes, es decir el Estatuto de Autonomía y la Constitución. Pero también es evidente que una vez que se impida la celebración del referéndum hay que buscar respuestas políticas a la situación en Cataluña. Y para eso es necesario el diálogo pero sobre todo un plan, una hoja de ruta.
Seguramente el Gobierno no está tan inane como parece, pero esa estrategia no es la más conveniente. Hace falta algo más que la aplicación de la ley para resolver el problema de Cataluña. Aunque como ha dicho Felipe González en su última intervención pública, lo primero que tienen que hacer los dirigentes catalanes es parar el "procés" y el referéndum y luego "ya parlarem". Pues eso.


Victoria Lafora - Símbolos y banderas

28.09.17 | 08:42. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Como si este país no hubiera tenido suficiente con la guerra de las banderas en la etapa siniestra de los años de plomo de ETA, volvemos a las andadas. España es estos días un arrebolar de lienzos rojos y amarillos con más o menos rayas, con estrella azul o sin ella. Del ondear en los mástiles ha pasado a cubrir las espaldas de entusiastas que, a modo de poncho, las pasean por las calles. Por si fuera poco el colorido espectáculo de unos y de otros, acaban de aterrizar en Cataluña una representación de cuanto nacionalista hay en Europa (que todavía quedan y crecen como se ha visto recientemente en Alemania). Vienen a apoyar el referéndum acompañados, como no, de sus respectivas banderas y sus trajes tradicionales. Si el asunto no fuera tan grave podría confundirse con un adelanto del carnaval.
Pese a que la bandera española ha recuperado espacio en algunos balcones sigue siendo claramente minoritaria frente a la estelada, no solo en Cataluña, si no en el resto del Estado. Salvo en acontecimientos deportivos, la bandera constitucional no suele salir mucho a la calle; somos poco nacionalistas en conjunto y se sienten mucho más los símbolos del terruño. Aspecto éste que no estaría mal si fuera la constatación del ansia de borrar fronteras en Europa o el sentido de globalidad inevitable del mundo en que vivimos. No es el caso.
En este país de memoria trágica las banderas han sido siempre excusa para golpear al contrario e incluso para matar. En nombre de la enseña que llevaba el aguilucho, hoy ilegal, se ha asesinado mucho e incluso, tantos años después, sus víctimas siguen bajo tierra en las cunetas.
Hay pues que tener mucho cuidado con los símbolos porque su capacidad de enfrentamiento tiene un gran poder de contagio. Sin ir más lejos, los restos de la todavía no desaparecida ETA aplaude el desafío catalán e insta a replicarlo en Euskadi. Recomienda aprender la lección del soberanismo de Puigdemont y seguir la misma senda con ellos de observadores. No desean tutelar el camino hacia la independencia pero sí estar atentos por si acaso se desvía de su ruta correcta. Urkullu debería tomar nota de la oferta y los ciudadanos del País Vasco recordar lo que sucedió ayer mismo.
Y otro aviso a navegantes: la Iglesia catalana, tan equidistante del enfrentamiento de la sociedad por la que vela, no va a vivir de forma confortable en la nueva situación. Que no se engañe. La CUP, verdadero poder fáctico de la independencia, ha advertido que cuando la desconexión se produzca tendrá que pagar el IBI y no habrá ayudas a la educación religiosa. Por si no lo tenían claro, frente al símbolo de la catedral de Tarragona, la diputada de esta formación, Mireia Vehi, ha proclamado que "en la Cataluña libre la Iglesia católica no será la quinta columna del patriarcado". Ahí queda eso.


Antonio Casado - Trump, un mal avalista

28.09.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

El presidente Trump devolvió a Rajoy el favor de la patada diplomática al embajador de Corea del Norte. En su reciente encuentro de Washington accedió a entrar en el conflicto de Cataluña con palabras de alineamiento con Moncloa respecto al dogma civil de la unidad y la integridad territorial.
Cataluña le queda lejos y la Casa Blanca tiene preocupaciones de mayor cuantía. Así que la apuesta de Trump una España "unida" responde a un deseo personal. No a una inexistente posición del Gobierno norteamericano. Es lo malo, porque el actual presidente de los EE UU no es buen avalista de causas tan nobles como la defensa de la democracia.
Por tanto, estamos ante un pronunciamiento favorable a las tesis del Gobierno español en el conflicto catalán, que es lo menor, pero ante un silencio clamoroso respecto al compromiso con valores universales, que es lo mayor. Ni media palabra de compromiso con la democracia como sistema de gobierno, la Constitución como marco legítimo y la ley como único instrumento que garantiza la libertad y la convivencia. Quizás porque, a titulo individual, Trump no está libre de pecado. E institucionalmente, porque a EE.UU. el drama catalán le importa menos que una buena foto de los sanfermines.
Desea personalmente que España siga unida. Vale. Solo faltaba que hubiera apostado por el troceamiento de un país aliado y de notable alto en calidad democrática. Es evidente que sus asesores le han aconsejado que no vaya más allá. Al menos no han sido tan desatentos como la última vez en que la democracia española fue atacada por medios ilegales. A quienes lo vivimos todavía nos duele lo del "problema interno español", como calificó la Casa Blanca la ofensiva del 23-F contra valores universales que no caducan, ni en España ni en Estados Unidos: ley, democracia, soberanía nacional, tolerancia, pluralismo y derechos humanos. La violación de esos valores interpela al mundo civilizado, no solo al país concernido.
Ocurre en Cataluña, donde una facción política determinada está ahogando con cuentos las voces de la razón. Entre otras cosas, nos hizo sentir vergüenza por malversar, en nombre de la causa, la compasión con las víctimas del 17 de agosto y la unidad contra el terrorismo yihadista. Ahora los independentistas no han ahogado la voz de Trump, por no ser recomendable como avalista de nada. Pero sí hubieran ahogado la voz de John F. Kennedy cuando envió a la guardia nacional a hacer cumplir las leyes raciales en los Estados sureños:

"Los estadounidenses son libres de discrepar con la ley, pero no de desobedecerla. En un gobierno de leyes y no de hombres, ningún hombre, por poderoso que sea, tiene derecho a desafiar a un tribunal de justicia."


Escaño cero - ¡Cuidado con las sirenas!

27.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Desconozco si Pedro Sánchez y sus consejeros han leído la Odisea. Si no lo han hecho, deberían, no solo porque Ulises es el primer hombre moderno, sino porque es todo un tratado sobre la naturaleza humana.
Las sirenas, esos seres mágicos, endulzaban los oídos de los marineros logrando que naufragaran. Y eso es lo que Pablo Iglesias y Ada Colau intentan hacer con Pedro Sánchez, lograr que se suba a su carro para así asestar un golpe definitivo al PSOE. Sí, sí, al PSOE, no al PP.
En mi opinión Pedro Sánchez debería hacer lo que hizo Ulises cuando navegaba por aguas mediterráneas y tropezó con las sirenas: atarse al mástil y a pesar de la dulzura de las promesas, rechazarlas con firmeza.
Ni Sánchez ni el PSOE tienen nada que ganar convirtiéndose en aliados de Podemos, por más que le regalen los oídos diciendo que tiene al alcance de la mano convertirse en Presidente si todos juntos se unen en una moción de censura contra Mariano Rajoy.
En primer lugar a Pedro Sánchez no se le debería de olvidar que si en su día no fue presidente de Gobierno fue porque Podemos no quiso. En segundo lugar no debería de perder de vista que hay millones de españoles que no entenderían que en una situación tan grave como la que vive nuestro país por el desafío secesionista de los líderes de Cataluña, aprovechara la coyuntura para presentar una moción de censura.
Y en tercer lugar Pedro Sánchez no debería obviar que el objetivo soñado por Pablo Iglesias es convertir a Podemos en el gran partido de izquierdas español mandando al PSOE al rincón de la Historia.
Sánchez debería hacer oídos sordos a esa propuesta tan sibilina de Ada Colau e Iglesias proponiéndole formar un gobierno de "unidad plurinacional". Es decir debería darse cuenta de que esa y otras propuestas que le llegan desde Podemos son tan peligrosas y engañosas como lo eran los cantos de las sirenas para los marineros que como Ulises surcaban el Mediterráneo en la Edad del Bronce.
Ulises tuvo la inteligencia de hacer que le ataran al mástil de su embarcación para evitar sucumbir a los cantos de las sirenas. Pedro Sánchez debería de atar su legitima ambición al mástil del PSOE, un partido centenario que ha sabido sobreponerse a los vaivenes de la Historia.
Estoy por enviarle un ejemplar de la Odisea.


Más que palabras - Niñas putas

27.09.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Vaya por delante que siempre he creído que el juez de menores de Granada, Emilio Calatayud, es un profesional estupendo que suele dar en el clavo con el tipo de condenas que han de cumplir los jóvenes para que la justicia cumpla con su fin último de rehabilitación y habla sin pelos en la lengua, lo que en el ámbito judicial es muy de agradecer. Hace unos días ha conseguido incendiar las redes al afirmar durante una entrevista de televisión que "Las niñas actualmente se hacen fotos como putas". Ni comparto la expresión ni creo que ese tipo de afirmaciones ayuden en nada para crear una sociedad menos machista y que camine hacia la igualdad más bien al contrario.
Poco después, cuando se desató la polémica, el juez justificó esas palabras en su blog afirmando que también hay niños que hacen lo mismo y que "con ese lenguaje duro, lo admito, quiero llamar la atención sobre una realidad que está ahí y que veo a diario en mi juzgado. Busco provocar una reacción en los padres para que protejan a los menores de sí mismos. Después de las fotos pueden venir los acosos, los abusos y las violaciones. Y de hecho pasa con más frecuencia de la que nos imaginamos". Aún aceptando la explicación/¿rectificación? y compartiendo con el juez que tal vez si hubiera dicho que "hay niñas que se fotografían con posturas subidas de tono", ni los padres ni nadie habrían reaccionado, no creo que la palabra "puta" sea solo una forma de llamar la atención, sino una manera de ahondar en una machismo que el juez, según dice, quiere combatir.
No es la primera vez que oímos en el ámbito judicial esa expresión y seguramente no será la última y su utilización siempre termina por ocultar el asunto que se juzga. Tirando de mi propia hemeroteca me he encontrado con el juicio del "asalto" a la capilla de la Universidad Complutense de Madrid en el que participó Rita Maestre. Critiqué duramente esos hechos entre otras cosas porque defiendo la libertad de culto y no entiendo las ofensas gratuitas, que sirven de excusa para que algunos saquen a la luz sus más bajos instintos de odio y revanchismo. Sin embargo con el escrito de la fiscal del caso, Marisa Morando, hubo mucha polémica porque aseguraba que "es obvio que las señoritas están en su derecho de alardear de ser putas, libres, bolleras o lo que quieran ser", pero no en un "espacio sagrado para los católicos" ya que ello "implica un ánimo evidente de ofender". Entonces dije que era absolutamente innecesario que la fiscal utilizara esos términos en una resolución, aunque las autoras del asalto al templo utilizaran esas mismas palabras, en el manifiesto que leyeron en la capilla cuando un grupo de estudiantes estaban rezando.
Desgraciadamente no es la primera vez ni será la última que se nos ofende a las mujeres en resoluciones o sentencias que son un reflejo de que la igualdad, para algunos que visten toga, es todavía una entelequia y el machismo está lejos de erradicarse.
Si de muestra vale un botón estos son solo algunos ejemplos, bochornosos, sobre sentencias absolutamente escandalosas:

Caso 1: Calificar de "zorra" a tu esposa no constituye menosprecio o insulto, si quien utiliza este término lo hace "para describir a un animal que debe actuar con especial precaución". Así lo afirmó la Audiencia Provincial de Murcia en una sentencia en octubre de 2011, que revocó la condena de un año de cárcel a un hombre por un delito de amenazas en el ámbito familiar al considerar probado que, a través de llamadas telefónicas, dijo a su mujer que quería verla "en el cementerio en una caja de pino". El escrito fue redactado por el juez Juan del Olmo.
Caso 2: El Tribunal Supremo confirmó en 1990 la sentencia dictada por la Audiencia de Lérida en la que se aseguraba que M.J.L, de 17 años, "pudo provocar al empresario J.F.B por su vestimenta". Los hechos ocurrieron años antes cuando, a punto de terminar el contrato laboral de la joven, su jefe le prometió prorrogárselo si mantenía relaciones sexuales con él. En el momento de la proposición, J.F.B. se acercó a ella y le tocó los pechos y el culo por encima de la ropa. En la sentencia el empresario fue condenado a una multa de 40.000 pesetas por un delito de "abusos deshonestos". "Aun cuando ciertamente ésta con su específico vestido, en cierta forma y acaso inocentemente, provocó este tipo de reacción en su empresario, que no pudo contenerse en su presencia", argumentó el Supremo.
Caso 3: En 2004, el titular del Juzgado de lo Penal número 22 de Barcelona absolvió a un hombre acusado de agredir a su mujer al considerar que no existía pruebas de que se produjeran malos tratos. En el escrito, reforzó su decisión con valoraciones sobre su aspecto físico y su indumentaria durante los tres días que duró el juicio que, en su opinión, no corresponden con el síndrome de la mujer maltratada. "No sólo iba arreglada, sino vestía cada día diferente, a la moda, con anillos y pulseras y curiosos pendientes, gafas de tamaño grande", dice la sentencia.
Esto, en opinión del juez, "demuestra una capacidad para adaptarse al exterior que no coincide con el de perfil de la una mujer que ha pasado seis meses sometida a agresiones". Meses después, la Audiencia de Barcelona confirmó esta sentencia y el acusado quedó en libertad.
Caso 4: "¿Cerró bien las piernas para evitar ser violada?" Esta es fue la pregunta que la magistrada del juzgado de violencia de género de Vitoria, María del Carmen Molina Mansilla, hizo a una mujer durante mientras presentaba una denuncia de maltrato y abusos sexuales el pasado mes de marzo.
En todos estos casos sobran las palabras. Siempre decimos que una justicia lenta no es justicia y una que se excede... aunque sea verbalmente, tampoco lo es.
Esta vez el juez Calatayud ha conseguido que no hablemos del problema sino sólo de su expresión burda y soez. Puta no es la palabra, señor.


Fernando Jáuregui - ... Y entonces llega Rajoy y le dice a Kim: ¿ves aquellas esteladas?

27.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Mariano Rajoy está junto al dictadorzuelo norcoreano Kim, que, con rostro furioso, escruta el horizonte con unos prismáticos, maquinaria de guerra a sus espaldas. Rajoy, señalando a ese horizonte hacia el que mira Kim, le dice: "¿ves aquellos de las esteladas? Te han dicho gordo". Risas. Seguro que usted lo ha recibido, este o alguno de los miles que estos días pueblan las redes. Los memes. Todo un fenómeno sociológico. No crea que frivolizo: puede que este escape virtual, pero muy real, esté definiendo una salida al problema catalán, dramatizado hasta la saciedad en medios oficiales tanto en Madrid como en Barcelona.
El término meme de Internet se usa, dice la sacrosanta Wikipedia, "para describir una idea, concepto, situación, expresión y/o pensamiento humorístico manifestado en cualquier tipo de medio virtual, cómic, vídeo, textos, imágenes y todo tipo de construcción multimedia que se replica mediante internet de persona a persona hasta alcanzar una amplia difusión". Se ha convertido en todo un fenómeno cultural, en el sucesor de aquellos chistes sobre Franco que servían para disminuir la presión de la dictadura sobre los ciudadanos. Ahora, todos estamos sufriendo una enorme presión política: hay quien ya da por seguro -yo no, desde luego- que, en torno al día 6, cuando se cumple el 83 aniversario de la proclamación del Estat Catalá por Companys, Puigdemont se encaramará al famoso balcón de la Generalitat para "instaurar" la República Independiente de Catalunya. Son, claro, solo rumores, como rumores son cuanto pueda rodear a lo que pueda ocurrir ese 1-O para el que apenas faltan cuatro días, porque de verdad-de verdad, nadie parece saber nada: no hay certezas.
Cuando falta la información, los hechos constatables y sube la crispación, se generan salidas. La violencia, a veces. Los rumores falsos, la guerra del desgaste, otras veces. O los memes. Yo me quedo con los memes, que nos hacen reír ocasionalmente, olvidando la estulticia de quienes son responsables de no haber sabido gestionar la situación, y conste que de equidistancia por mi parte, nada: los grandes culpables de haber llevado a su gente al borde del precipicio son quienes los han conducido hasta allí, la Generalitat y sus secuaces. El meme es lo opuesto a la dramatización que algunos sesudos pensadores quieren establecer en nuestras vidas: he leído a un famoso ex juez, que hoy quiere encabezar a un sensato grupo de gentes que se reclaman de izquierda, la sandez de que Rajoy no quiere diálogo con la Generalitat porque la batalla le conviene para tapar los casos de corrupción del PP. Hombre, tengamos un poco de sentido común...
Mire usted cómo el mismísimo Rajoy, que no se despeina ni haciendo vela, recorre estos días el mundo, en lugares tan confortables como el despacho oval de la Casa Blanca, recibiendo apoyos soterrados y cautos en su lucha contra la partición del territorio español. El anda por ahí, y las fuerzas hispanas, empezando por las catalanas, aquí, tensándose al máximo, insultando hasta al héroe nacional Serrat, ante lo que pueda ocurrir el domingo, o el sábado, o el próximo día 2, o el 6, o vaya usted a saber cuándo. Porque, insisto, aquí no hay más información sobre lo que pueda pasar que los memes. Algún día alguien habrá de analizar este fenómeno, que implica a cientos de personas pensando y trabajando para hacer un GIF animado, recuperar tal imagen y dotarla de un contenido humorístico. Un personaje solemne, de cuyos alcances intelectuales nunca me hice muchas ilusiones, me dice, muy en serio, que esto de los memes debe ser una cosa de los "hackers" rusos, dentro de la guerra mundial que se libra en Internet. Hala, a ver si te enteras, Kim.
Ya digo: cuando todo esto acabe, que acabará más pronto que tarde, alguien debería pensar en hacer una exposición de algunos de los cientos de memes que estamos recibiendo en nuestros teléfonos móviles estos días. Y entonces todo quedará en eso, en una inmensa carcajada nacional. Incluyendo Cataluña, por supuesto.


Carmen Tomás - La economía española se ralentiza

27.09.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

La rapidez y gravedad con la que se están sucediendo los acontecimientos en Cataluña ha empezado a preocupar y mucho a los analistas económicos. El desafío permanente de los separatistas a las leyes y al Estado ya ha comenzado a afectar al consumo, a la inversión y al turismo. Decenas de empresas tienen ya aprobados planes de contingencia para salir de Cataluña, si el presidente de la Generalidad va hasta el final y acaba realizando una declaración unilateral de independencia, aunque como ya le han avisado pueda llevarle a la cárcel. Lo cierto es que en las últimas semanas, el comercio se ha visto afectado. Las manifestaciones en la calle, los cercos a la Guardia Civil, las llamadas a echarse a la calle, y que pueden acabar en mayor violencia, están provocando que los ciudadanos catalanes, sobre todo en Barcelona, estén reduciendo sus compras. También se está notando, según las agencias de viajes, en el turismo y sobre todo en el procedente del resto de España. Se están anulando reservas o sencillamente no se están produciendo.
Como consecuencia de este clima de crispación total y de incertidumbre, obviamente las empresas están retrayendo inversiones. Los empresarios necesitan seguridad y está claro que hoy por hoy Cataluña no la ofrece. Cierto que el estado de derecho está respondiendo con todas sus armas a este golpe, pero, el desafío es total y nadie sabe qué pasará el 1-O y menos los días siguientes. Desde luego no es el clima ideal para plantearse inversiones. De Guindos explicaba el lunes que incluso una gran empresa del sector del automóvil estaba planteándose no establecerse en Cataluña.
También el presidente del Círculo de Empresarios advertía del daño que está haciendo a la economía y no sólo catalana, del deterioro de la convivencia que está provocando la actitud antidemocrática de los dirigentes catalanes.


Pedro Calvo Hernando - Venga la bola de cristal

27.09.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Cuando escribo este artículo estamos en plena duda sobre si el president Puigdemont sería o no detenido antes del 1-O, porque el fiscal general del Estado admitía la posibilidad en el caso de que aquel fuese acusado de malversación de fondos públicos. Y esa sola posibilidad me parece que no ha provocado ningún cataclismo político ni histórico, lo que significa que nos lo hemos tragado y no sufriríamos un latigazo eléctrico en masa si de pronto tal cosa sucediese. Puedo asegurarles que no me tiemblan las manos cuando tecleo esto en el ordenador. No es ninguna bobada lo que escribo y que sería incomprensible muy poco tiempo atrás. Quiere eso decir que nos hemos hecho ya a la aceptación de cualquier eventualidad, por muy disparatada y tremebunda que parezca. Y no es una bobada lo que digo porque lo tengo muy contrastado en los medios de comunicación y en las conversaciones que escucho o en las que intervengo.
Tal vez se explique esta actitud tan generalizada en el hecho de que nos ha dado tiempo a acostumbrarnos a todo y a admitir cualquier posibilidad, en esta vorágine de sucesos y de situaciones en los últimos meses o desde luego semanas. Es evidente que Carles Puigdemont ha venido manteniendo el ritmo sin dar marcha atrás, igual que sus compañeros de aventura, lo que sin duda concita la credulidad de todos, que somos seres humanos. Todo sucede además en idéntica sintonía, como la coordinación desde Madrid de las tres policías y el desparpajo del Gobierno de Rajoy en la administración de esta coyuntura.
Otro golpe muy duro es la imposición a Artur Mas y sus compañeros del 9-N de la multa de cinco millones largos de euros de fianza por la responsabilidad que en aquella historia se les atribuye. Y algo desconcertante es la presencia estos días en USA de Rajoy y su encuentro con Trump, como si aquí no pasara nada y estuviéramos viviendo en el mejor de los mundos y en la más tranquila de las vidas. Y los otros partidos, pues con sus contradicciones y su falta de sentido común y de la medida, sin parecer que entiendan la trascendencia de lo que hacen.
Cuando escribo, quedan muy poquitos días para el 1-O y la impresión generalizada es que nadie sabe de verdad lo que puede suceder y el giro que pueden tomar los acontecimientos a partir de esa fecha fatídica. Si alguien tiene la bola de cristal, que haga el favor de contárnosla a todos los ciudadanos españoles, que se lo agradeceremos eternamente.


Fermín Bocos - Podemos menguante

27.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Pablo Iglesias parece haber tomado al pie de la letra aquella ironía de Winston Churchill según la cual el éxito era la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo. Primero provocó un moción de censura en el Congreso con la idea de atraer al PSOE a una trampa política que hasta un escolar habría podido señalar.
Fue un fracaso, pero no se desanimó. Preocupado como anda siempre por la proyección mediática de sus cosas, el pasado fin de semana en Zaragoza lo volvió a intentar. Esta vez se sacó de la manga una asamblea de parlamentarios y alcaldes con los que pretendía impulsar una consulta pactada en Cataluña. Consulta en línea con planes de los secesionistas. El minuto de oro lo dedicó a explicitar una de sus obsesiones: acabar con el Partido Popular. Volvió a fracasar. Entre otras razones porque Iglesias apeló de nuevo al secretario general del PSOE -partido sin el cual el polinomio que forman las izquierdas en el Congreso no alcanza una mayoría suficiente como para tumbar a Rajoy.
undo intento de Iglesias, y, ya digo, segundo fracaso. El "compañero" Sánchez -de esta guisa fue interpelado por el líder de Podemos-, tampoco en esta ocasión se dejó tentar. Pedro Sánchez, aunque no suele recordarlo en público tiene clavada en la memoria que fue Pablo Iglesias quien dio la orden a los diputados de Podemos para que votaran en contra de su investidura a la Presidencia del Gobierno. Fue en 2016. Iglesias hace ver cómo que no recuerda aquella faena. Sánchez la tiene tan presente que, pese a su nada secreta ambición de llegar algún día a La Moncloa, cada vez que el líder de Podemos le tienta, huye.
La estrategia de Pablo Iglesias, cabeza de la tercera fuerza parlamentaria, no tendría más recorrido de no ser, porque en sus últimos movimientos aparece mezclada con los partidos que apoyan la celebración del referéndum separatista del 1 de Octubre. Ilegal, según sentencia del Tribunal Constitucional. Ahí, ya está pisando algo más que una línea roja. No me extraña que Podemos según algunas encuestas, comparezca a la baja. En cuarto menguante.


El rincón del soneto - VA A NACER LA REPÚBLICA CATALANA

26.09.17 | 10:30. Archivado en Salvador Freixedo


VA A NACER LA REPÚBLICA CATALANA

Va a nacer la república catalana
tramposa, catalufa e insolente,
con el ladrón Pujol de presidente
y con Junqueras bailando la sardana.

La republiquita de palangana
con un gobierno zote y delincuente,
recibirá de Marruecos más gente
y será comunista y musulmana.

La escrachera Colau de Superiora
a la Ferrusola del puesto saca,
y por tanto ya sabemos desde ahora

que la república será una caca.
Parece que el seny duerme la siesta,
pues la política catalana apesta.

___________________
Por Salvador Freixedo
Último libro del autor:
«IGLESIA, ¡DESPIERTA!»
freixedo.autor@laregladeoroediciones.com
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Luis del Val - Algunos trabajan

26.09.17 | 08:42. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Mientras parece que casi toda España estamos pendientes o participando en el "Master Chef del Independentismo", organizado por los aspirantes a dar un golpe de Estado con una instancia, hay gente que trabaja.
Representantes de seis países, expertos en servicios de inteligencia, seguridad y defensa, asisten en Jaca a un curso titulado "Seguridad y Defensa: conocer el pasado para preparar el futuro". Detrás de este título académico lo que yace es un riguroso análisis del reto del yihadismo en Europa, su evolución y la manera de afrontarlo para que lloremos sobres las menos víctimas posibles, porque víctimas seguirá habiendo.
Entre los 160 alumnos, de seis nacionalidades, los hay civiles y militares, espías, expertos en Defensa y universitarios de diferente laya. El curso está organizado por la cátedra "Miguel de Cervantes de la Artes y las Letras", dependiente de la Academia General Militar de Zaragoza, y se desarrolla en Jaca. Me extraña que un tonto contemporáneo de los que tanto abundan no arremeta contra Jaca, donde tuvo lugar un intento de golpe de Estado -casi ayer, ¡en 1930!- o contra la Academia General Militar, que fue dirigida hace casi un siglo por el General Franco, nada menos que en 1928. No me explico como el tonto contemporáneo de la memoria histórica, que siempre hay alguno de guardia, no haya lanzado un ladrido contra estos expertos que amplían y coordinan sus saberes para aumentar nuestra seguridad.
Bueno, lo de Jaca, si supieran Historia, les tendría que gustar, porque fue para declarar la República, pero el general Berenguer mandó fusilar a los capitanes Fermín Galán y Angel García. No eran multas, ni inhabilitaciones, y los golpes de estado se tomaban en serio.
Ahora todo es una fiesta y los universitarios de Barcelona han tomado el claustro. ¿Para protestar porque ninguna universidad pública, ni catalana ni española está entre las 200 mejores universidades del mundo? No, protestan para ser independientes y, al día siguiente, la Autónoma de Barcelona hará temblar a Cambridge, Oxford y Harvard y todos los alumnos tendrán matricular de honor.
En fin, menos mal que hay algunos que trabajan.


Rafael Torres- Salgan las masas, los niños primero

26.09.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Tan cierto es que en las movilizaciones callejeras de Cataluña hay de todo, desde furibundos independentistas hasta templados burgueses, y pijos, y ácratas, y parados, y señoras, y ciclistas, y charnegos, y "hipsters", y profesores, o sea, de todo, como que en la calle ese todo deviene en una masa informe, sin siluetas ni perfiles, que secunda (no que protagoniza, sino que secunda) el sueño de otros que sí conservan la silueta y el perfil, los Puigdemont, Junqueras, Forcadell, Rufián, Gabriel y compañía. Todos sueñan, pero los unos sueñan los sueños de los otros. Tal es el sino de las masas, el de seguir ciegamente a quienes les roban los sueños.
El Puigdemont de escalofriante doblez política, si es que no de apabullante amoralidad que vamos conociendo, tiene un sueño, pero manda a las masas a la calle a por él, a que se lo traigan. Poco le importa, al parecer, que en el imposible camino la masa se extravíe, se despeñe o se descalabre, pues las masas sólo tienen una función para los césares visionarios, la de lograr no importa a qué precio lo que ellos persiguen y solos no pueden. A la calle, a la calle, prietas las filas, enhiestas las banderas, que se vea bien la fuerza incontenible del pueblo, si bien, desde luego, de un pueblo sin formas, sin siluetas, sin perfiles, sin variedad, sin individuos. Los Puigdemonts que la desidia del estado español ha creado, han creado, a su vez, ese masa que suplanta al pueblo catalán, esa masa pretoriana.
Salgan las masas a defender lo indefendible, la apropiación de una cultura, de una historia, de un territorio, de sueños tan diversos, por parte de una minoría, la burla a las instituciones ajenas y a las propias, la supuesta supremacía en todos los ámbitos sobre los otros pueblos de España, el desprecio a la ley, salgan las masas a defender todo eso, y los niños, adoctrinados durante décadas en todo eso, primero. De cuanto desastroso y perturbador se ha podido ver desde que el poscatalanismo perdió el oremus, las imágenes de los escolares chillando las consignas del 1-O posrlas calles, pastoreados por sus profesores, son, sin duda, las más aciagas.
La entrevista de Jordi Evole a Puigdemont nos ha dejado ver, a quienes, catalanes o no, conservamos la forma y los sueños propios, quién hay, qué hay, detrás de esas masas, dándole el cambiazo de los sueños.


No te va a gustar - Trump apoya la España unida; Putin, no

26.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Ciertamente, uno duda a veces de que sea bueno que Donald Trump, siendo como es, apoye las tesis constitucionalistas y unionistas españolas, y no el secesionismo de una parte de los catalanes agrupados en torno a la Generalitat. Ignoro también, lógicamente, hasta qué punto el peculiar presidente norteamericano expresará su apoyo a las posiciones de su interlocutor Mariano Rajoy, pero sí puedo decir que, en las últimas horas, medios "monclovitas" daban por seguro que algún indicio dará Trump para que los afectos a Puigdemont entiendan que en los Estados Unidos no aprecian su deriva secesionista, por muy ejem, pintoresco que sea quien encarna allí la Jefatura del Estado.
El caso es que la diplomacia española, mientras el Ejecutivo perdía los apoyos de la prensa internacional gracias a una muy mala política de comunicación, ganaba todas las batallas: en la UE, en Latinoamérica -con la excepción de Venezuela, a Dios gracias--, en Oriente Medio, en el mundo africano y en extremo Oriente, con otra excepción que hay que agradecer, que es la de Corea del Norte, la "diplocat" ha buscado, pero no encontrado, aliados. A menos, claro está, que...
A menos que resulte cierto el interés de Vladimir Putin, el neo-zar de todas las Rusias, por el "procés" catalán, y a menos que resulte acertado el análisis que hacen algunos medios, con un apoyo incuestionable en fuentes de información muy seguras y quizá no siempre citables, en el sentido de que el largo brazo de los "hackers del Kremlin" (así los llaman) está metiendo mano en redes sociales y webs, haciendo aparecer apoyos masivos al secesionismo catalán que, en realidad, no existen. Ignoro si figuras a las que yo hasta ahora había respetado, como Julian Assange y Edward Snowden, forman parte, como, insisto, sugieren esos medios, de esos largos tentáculos rusos. Pero de lo que no cabe duda es de que todo cuanto debilite a Europa fortalece a Rusia, y una independencia de Cataluña incuestionablemente debilitaría a Europa.
Confiemos, en fin, en que el apoyo que exprese Trump hacia la "causa de España", si es que piensa expresarlo, se haga en modos y maneras convenientes. Y, si no, lo mejor sería volver a entrevistar a Puigdemont, en hora de "prime time", por alguien como Jordi Evole; el periodista, que se merendó literalmente al molt honorable president de la Generalitat en la noche del domingo, hizo una labor mucho mejor de lo que podrían hacerla Trump, Juncker, Macron y todos esos que, algo melifluamente, expresan su apoyo a una España unida limitándose a decir que no quieren injerirse en los asuntos internos de nuestro país, aunque apoyan el respeto a la Constitución y a la legalidad.
Yo creo que Evole hizo más, mucho más: desde su posición impecable de neutralidad aparente, nos mostró a un Puigdemont que es claramente un indigente político. Y mira que los "comunicólogos oficiales", y los de siempre, se echaron las manos a la cabeza: ¡pero cómo se va a entrevistar a un golpista en una televisión!. Ya digo: así, con estos estrategas, perderemos siempre la batalla de la comunicación. A ver qué (y cómo) nos lo dice Trump. Y a ver qué acaba haciendo Putin...


Fermín Bocos - Europa, más a la derecha

26.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Europa sigue girando a la derecha. La izquierda sigue perdiendo pie. En Alemania, el Partido Socialista (SPD) se ha despertado con el peor resultado electoral desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Como inquietante daño colateral, en la República Federal ha crecido mucho la extrema derecha (Alternativa por Alemania ),un partido racista y xenófobo de raíces neonazis que por primer vez consigue entrar en el Parlamento.
El centro-derecha, la CDU, partido de ideología democristiana liderada por la señora Angela Merkel ha perdido fuelle. Mucho, sobre todo si se tienen en cuenta los pronósticos que apuntaban las encuestas. Han fallado todas. El partido de la canciller ha ganado las elecciones pero con ocho puntos por debajo de lo anunciado por los sondeos. Ha perdido apoyos por la derecha. Muchos votantes, alrededor de un millón, se han pasado a la Alternativa por Alemania. Franz Josep Strauss uno de los padres fundadores de la derecha alemana se habrá removido en su tumba. Entró en la Historia de Alemania convencido de que a la derecha de la CDU-CSU no habría más derechas.
Pero los tiempos cambian. Los inmigrantes, el problema de los refugiados, la seguridad y el control de las fronteras han sido los grandes temas de campaña, y, ahí la extrema derecha jugaba en su terreno con un mensaje xenófobo y ultra nacionalista.
En resumen: Merkel sí, pero menos. Y los socialistas, por el camino de una derrota que recuerda otras acaecidas en otros países de la Unión Europea como Francia o España. La socialdemocracia que fue pilar del Estado del bienestar y base de la prosperidad democrática en la Europa de post guerra, navega sin un horizonte claro. Si quiere sobrevivir, tendrá que reinventarse. Es el signo de los tiempos también para los partido europeos de centro derecha. Ambas corrientes ideológicas comparecen asediadas por los nuevos populismos. De extrema derecha y de extrema izquierda. Nacidos o crecidos a resultas de la crisis, el rechazo a la globalización y el miedo al futuro.


Escaño cero - La ganadora

26.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Las encuestas la daban como segura ganadora. Y las encuestas han acertado, pero solo en parte porque Angela Merkel ha ganado sus cuartas elecciones y por tanto continuará siendo la canciller de Alemania pero su triunfo ha sido menor del esperado. Algo parecido ha sucedido con el Partido Socialdemócrata. Las encuestas también han acertado al augurar un revés electoral para el SPD ahora liderado por Martín Schultz pero ese revés ha sido mucho mayor del que se preveía. Como también ha sido una sorpresa no tanto la entrada en el Parlamento del AFD ,un partido de ultraderecha, sino que este partido se haya convertido en la tercera fuerza política de Alemania con más de noventa escaños.
Pero volviendo a la perdida de votos de Merkel hay que tener en cuenta que estas son las cuartas elecciones que gana y por tanto denota ya el desgaste de tantos años gobernando, pero además de esta razón, hay otra, como que algunas de sus decisiones políticas también han encontrado resistencia entre los alemanes. Por ejemplo su gestión de los refugiados que algunos analistas alemanes creen que ha servido de campo de cultivo para el partido ultraderechista y xenófobo que es AFD que se ha quedado nada menos que un millón de votantes del partido de la Canciller.
En cualquier caso Merkel y su partido tendrán que abrir un periodo de reflexión del porqué han perdido apoyos aunque sin duda el partido que más ha sufrido en estas elecciones, el SPD, es quién tiene que replantearse de arriba abajo su futuro.
En todo caso sería injusto achacar toda la responsabilidad del fracaso a su candidato, Martín Shultz porque las causas son más y más profundas.
En realidad la crisis del SPD es la misma que sacude al resto de los partidos socialdemócratas y socialistas europeos, que han dejado de contar con la confianza de esa inmensa mayoría de ciudadanos que antes les votaban. Además, en el caso del SPD también le ha perjudicado haber cogobernado con Angela Merkel y que ha provocado que se difuminaran sus señas de identidad. En uno de los debates de campaña mantenidos entre Merkel y Shultz las diferencias entre ellos eran más de matiz que de fondo. En definitiva Shultz situaba a su partido en el centro izquierda mientras que Merkel a su vez ha situado al suyo en el centro derecho, con lo cual ambos partidos estaban demasiado cerca para que los ciudadanos notaran las diferencias.

Hay quienes achacan a las socialdemocracias que se hayan "acomodado" en exceso tanto que han terminado por ser solo gestores perdiendo contacto con la realidad.
Otros achacan ese desafecto a que los partidos socialdemócratas dejaron de "pensar" respuesta para los problemas de la sociedad actual.
Desde luego cabe reprocharles que no hayan sabido dar respuestas efectivas a la grave crisis del 2008.
Es curioso como una parte de los ciudadanos creen que los partidos socialdemócratas se han quedado "viejos" y por tanto buscan sustitutos.
Pero lo cierto es que en ese no querer envejecer lo peor que han hecho los socialdemócratas ha sido sorprender a propios y extraños queriendo ser más modernos que nadie y actuando con complejos evidentes ante los movimientos populistas tan de moda y yendo al arrastre de estos.
A lo mejor el secreto es ser de verdad lo que se es.


Cayetano González - Muy mala pinta

26.09.17 | 08:42. Archivado en Cayetano González


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Cuando sólo faltan cinco días para el 1-O, fecha del referéndum ilegal convocado por la Generalitat de Cataluña, las cosas no pintan nada bien para nadie: ni para los independentistas y promotores del citado referéndum, ni para el Estado, obligado a impedir su celebración si quiere preservar el cumplimiento de la ley, ni, sobre todo, para la propia sociedad catalana, profundamente dividida y fracturada por culpa de unos dirigentes políticos irresponsables que la han colocado al borde del precipicio. De aquí al domingo es muy difícil, por no decir imposible, que se encuentre algún tipo de solución a la situación creada. Los independentistas han ido tan lejos en sus pretensiones, que han obligado al Estado -Gobierno, jueces, fiscales- a tener que dar una respuesta al desafío secesionista que a ojos de una parte de la opinión pública ha podido parecer desproporcionada y excesiva. Sin embargo, en estos días pasados se han visto escenas y hechos de una enorme gravedad: la Guardia Civil refugiada dentro de un edificio oficial de la Generalitat porque unos manifestantes la acosaban en la calle y destrozaban tres vehículos de la Benemérita; una secretaria judicial teniendo que salir por la azotea de un edificio; la Presidenta del Parlamento de Cataluña arengando a las masas en plena calle; el Consejero de Interior diciendo públicamente que no acatarán la orden de la Fiscalía de que sea un mando de la Guardia Civil quien coordine a todos los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad, incluidos los Mossos d"Esquadra. Llegados a este nivel de tensión, de enfrentamiento, de desafío, el Estado no tiene más remedio que emplearse a fondo, con todos los medios a su alcance, para que el próximo domingo no se lleve a cabo el referéndum ilegal. Este partido que se juega el día 1 lo tiene que ganar el Estado, por su propia supervivencia y para dejar claro que nadie, absolutamente nadie, puede situarse o estar por encima de la ley. El problema es que esto no termina este domingo. Si se impide el referéndum, los independentistas aprovecharán el enrabietamiento que eso produzca para seguir con su pulso al Estado. Y si lo hay, mucho peor, porque supondrá la derrota del Estado de Derecho al no haber sido capaz de impedir que se imponga la ilegalidad en una parte del territorio nacional. Por no hablar de los partidos, PSOE y Podemos fundamentalmente, que están esperando al día 2 para plantear un jaque mate a Rajoy en forma de moción de censura que sólo necesitaría -aparte de los independentistas catalanes- del apoyo más que probable del PNV para salir adelante. Y con un gobierno de esas características, las concesiones políticas a Cataluña y a otras Comunidades Autónomas donde los nacionalistas tienen peso, están más que aseguradas.


Antonio Casado - Diálogo, divina palabra

26.09.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

En segundo plano, tras la bullanga independentista que toma las calles como respuesta a la contraofensiva del Estado (la logística del referéndum está prácticamente desactivada), se escuchan los llamamientos al diálogo para el día después. Literal. Cuanto antes, ya apurado el cáliz del fallido jaque al Estado, aunque se declare la independencia de Cataluña, que tendría el mismo efecto que proclamar la inmortalidad del alma de los crustáceos.
Ojo con los diálogos madrugadores. Apostemos por el diálogo y la negociación. Explórese una salida al dramático conflicto entre catalanes y el resto de españoles. Hace falta una pausa previa, al objeto de verificar en las urnas la fuerza política de los distintos actores del drama. Necesitamos un nuevo mapa político. Mejor sin los dirigentes que han urdido y ejecutado el golpe al estado de derecho y han roto la paz de las familias.
Ver a Puigdemont y Junqueras condenados a la inhabilitación y el olvido, como en su día ocurrió en el País Vasco con Arnaldo Otegui, es más un deseo que un pronóstico. Especialmente en el caso de Junqueras (Puigdemont se irá a su casa con más pena que gloria), cuyo partido (ERC) es el seguro ganador de las elecciones que, formalmente "autonómicas" pero "constituyentes" para los independentistas, se convocarán después del 1-O.
Una vez celebradas, el PSOE redoblará su estrategia encaminada a "obligar" a Rajoy a sentarse con los nacionalistas y el resto de partidos para acometer un mejor encaje de Cataluña en el Estado, en el marco de una revisión del Estado de las Autonomías. Esa letra y ese espíritu responden al arranque de una comisión de estudio que aplique la iniciativa socialista. Ya tiene la luz verde del Congreso, al obtener la semana pasada el apoyo del Partido Popular y Podemos para constituirla tras el 1-O.
Buena noticia. Sobre todo para el PSOE, que en esos apoyos ve confirmados el acierto y la oportunidad de su iniciativa. Ahora hay que saber si las fuerzas nacionalistas aceptan la raya roja de las constitucionalistas. Me refiero al troceamiento de la soberanía nacional y la integridad territorial.
Con su llamamiento a la reflexión conjunta, el nuevo PSOE de Sánchez vuelve a meterse en el partido al ver como estos días sus siglas cotizan al alza. Se le reconoce el mérito de haber puesto las vías para que los trenes dejen de circular en rumbo de colisión, pero algunos piensan más en acabar con el PP que en evitar la fractura entre Cataluña y el resto de España. Me refiero al líder de Podemos, Iglesias Turrión, que este fin de semana en Zaragoza pidió al "compañero Sánchez" que abandone el "represivo" frente constitucional que comparte con PP y Ciudadanos porque impide a los catalanes decidir sobre su futuro.
Espero que Sánchez no caiga en la tentación de podemizarse al ritmo de las tumultuarias movilizaciones independentistas.


La semana política que empieza - Lo confieso: tenga envidia, a veces, de Alemani

25.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, (OTR/PRESS)

Afrontamos los españoles la semana probablemente más tensa políticamente desde la restauración de la democracia, cuarenta años largos ya. Puede que el próximo domingo se produzcan acontecimientos que la imprevisión de los gobernantes, catalanes -sobre todo_ y del resto de España son incapaces de determinar, lo que no es bueno. Que pueda suceder cualquier cosa significa que la reacción puede también consistir en cualquier cosa, y este país nuestro, habitualmente manso, tiene a veces arrancadas peligrosas, cuando se ponen todos los cimientos para ello. Y se han puesto.
No es la primera vez que escribo acerca de la admiración que me produce la manera como en Alemania se han sabido superar las peores crisis y arbitrar las mejores soluciones. Nadie me convencerá de que, si Zapatero, al final de su mandato, ya prácticamente ido de La Moncloa, hubiese ensayado ampliar el experimento que hizo con Rajoy para modificar un artículo de la Constitución, y se hubiese lanzado a una oferta de gran coalición, y si Rajoy hubiese sabido aceptar esa mano tendida, nada hubiese sido lo mismo, sino mejor. Ni la crisis económica de la austeridad, ni el bajón que España sufrió ante la UE ni, desde luego, la nula negociación con la Generalitat catalana, que en parte ha sido la culpable de que hayamos llegado a este punto -en parte, oiga, no olvidemos el cerrilismo de los habitantes de la plaza de Sant Jaume, que es la principal causa del desastre-, hubiesen sido lo mismo. Las cosas, estoy seguro, hubieran salido mejor.
Pero claro, ni Rajoy es Merkel -aunque se aprecian mutuamente bastante, me consta-, ni el Sánchez del "no, no y no" es Martin Schulz, ni nuestra historia política de las últimas décadas cuenta con Adenauer, ni con Willy Brandt, ni siquiera con Schröder ni, por supuesto, con Helmut Kohl. En la Alemania de la reunificación ejemplar tras la caída del muro de Berlín no cabría un Pablo Iglesias actuando como actúa en una coyuntura tan complicada para la unidad de la nación, ni el responsable de un land podría hacer las cosas que hace Puigdemont, y conste que no estoy a favor de la ilegalización de ideologías políticas, que es algo que en Alemania se acepta casi con agrado. Ya sé que ellos tienen a los neonazis de la AfD, pero hay que convenir que ni siquiera esos, en la campaña electoral que desembocó en las elecciones de este domingo, han tenido un comportamiento tan inconstitucional como los responsables de la Generalitat catalana.
Y ese respeto a la Constitución, aunque sea esta muy necesariamente reformable, es sustancial en la marcha de un país, como fundamental es el respeto a la bandera, a las tradiciones y al propio territorio, que no son virtudes por las cuales destaquen los españoles.
Pues eso: que a mí me dan a veces envidia. Ya sé que aquí tenemos muchas cosas buenas, que este es un gran país en el que se vive acaso mejor que en la República Federal -cosa que siempre me ha admirado-. Lo que pasa es que los españoles alguna vez tendremos que tomar conciencia de que España es lugar habitable, aunque mejorable. Y si, por un lado, pensamos que todo va bien y, por el otro, que todo va mal y hay que marcharse, ¿cómo no darle la razón a Bismarck, cuando dijo que España "es la nación más fuerte del mundo: lleva siglos intentando destruirse a sí misma y todavía no lo ha conseguido". Esperemos que sigamos sin conseguirlo, pese al empeño que ponemos en lograrlo.


Francisco Muro de Iscar - No saber quiénes somos

25.09.17 | 08:42. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, (OTR/PRESS) "No queremos luchar; queremos simplemente vencer... Quien desee que España entre en un período de consolidación, quien en serio ambicione la victoria deberá contar con los demás, aunar fuerzas y, como Renán decía, "excluir toda exclusión"". Lo decía Ortega hace casi cien años en la "España invertebrada" de entonces y sigue sirviendo hoy, después de cuarenta años de democracia, con una Constitución forjada en el acuerdo y la renuncia de todos y en la integración de todas las fuerzas que forman España. Ese acuerdo sirvió para salir del franquismo a la democracia y para sortear, incluso, un intento de golpe de Estado que pudo acabar con todo lo conseguido, así como para enfrentar y derrotar a ETA, la otra gran amenaza permanente de la irracionalidad. Por primera vez, con todas las diferencias, con todos los partidismos, con todas las tensiones, España parecía haber puesto en marcha un proyecto común. Casi todos estábamos de acuerdo en caminar hacia el Estado Social y de Derecho, hacia la defensa de los derechos y de las libertades de todos, hacia la democracia. El imperio de la ley y de las libertades, la tolerancia y la convivencia seguramente como en muy pocos países democráticos y sin la experiencia, los años de ejercicio de las libertades, que han tenido esos países que nos rodean. Para muchos fue un milagro pasar de la ausencia de libertades a la democracia, sin violencia y con respeto a los otros.
El problema, seguramente, ha sido que, superado ese objetivo, ni nosotros mismos sabemos qué somos "nosotros". Los países, las comunidades, las empresas, "las organizaciones políticas tienen que estar basadas en un sentimiento de lo que significa ser "nosotros", en un sentimiento de identidad". La frase de Ricardo Hausman, director del Centre for International Development de la Harvard Kennedy School es certera. Ni siquiera sabemos si somos una nación, como dice nuestra Constitución, con "nacionalidades". Si somos "una nación de naciones", España, con al menos tres naciones dentro -Cataluña, Euskadi y Galicia- como sostiene Pedro Sánchez, el líder del PSOE. Si tenemos sólo dos naciones -Cataluña y Euskadi- que son iguales que España, aunque formen parte de España, como acaba de decir el presidente del Gobierno vasco abriendo -como era de esperar- otro conflicto... O si somos una nación integrada en Europa para hacer frente a un mundo global que cada vez es menos localista y más universal. "Todas las naciones son España", acabó diciendo el líder socialista en un espectáculo más cercano a Martes y Trece que a un discurso político moderno.
Y si no sabemos lo que somos no es posible tener un proyecto común, fuerte, viable. En Cataluña, los políticos nacionalistas apostaron hace tiempo por divorciar la política del derecho, por construir una comunidad en la que los sentimientos -reforzados y manipulados con políticas basadas en la lengua, la enseñanza y la bandera- caminaran siempre por encima de las ideas y en la que las mentiras o las medias verdades acabaron imponiendo su ley. La primera víctima de toda guerra es la verdad. En el otro lado, como seguramente sucederá con el País Vasco, se desatendió el problema porque siempre se pensó que no se atreverían a dar el paso de la secesión. Ahora hay que hacer cumplir la ley y respetar las normas. Luego habrá que volver sobre esa idea compartida, ese proyecto común que es el único que nos puede hacer crecer juntos. Pero el futuro, como la modernidad, no es más Estados sino menos. No es más soberanía sino menos o, en todo caso, más soberanía compartida. No es volver a las tribus sino ser parte del mundo global. No va a ser fácil que lo entiendan quienes siguen viviendo en la vieja política para tratar de defender sus privilegios y esconder sus corruptela


A vueltas con España - Una posible solución para todos

24.09.17 | 08:42. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, (OTR/PRESS)

Ante el 1-O, es tal la presión del calendario y de los tensos acontecimientos políticos, judiciales y policiales que casi todas las energías del Gobierno de España se centran en restaurar la legalidad constitucional en Cataluña. Pero si bien se justifica imponer la ley, no es menos necesario atacar el origen del problema, que es político, lo cual exige dialogar con el independentismo. Hoy por hoy, casi todo pinta bastante mal en Cataluña, mientras las medidas que se van tomando, por unos y por otros, solo echan más leña al fuego. Hay quien, como el periodista Antonio Franco, ironiza en El Periódico de Catalunya con que no todo está perdido... porque desde ahora hasta el 1 o el 2 de octubre todavía se puede perder más. Y si no se hace nada, por desgracia, tal vez será así.
Hace tiempo que no hablo con Mariano Rajoy porque pasó lo que pasó, lo cual a estas alturas ya es lo de menos, pero hubo épocas, que duraron varios años, en las que conversábamos a menudo, tanto en Madrid como en Galicia, y no nos fue del todo mal. Sobre todo a él, que ahora es presidente del Gobierno. Rajoy es resolutivo a cámara lenta pero en cambio es dialogante y encaja bien. Eso sí, cuando vienen mal dadas se moja poco. Plantearle una propuesta abierta para Cataluña puede darle vértigo, pero éste desaparecería si viese que es una solución para todos. O si al menos percibiese la esperanza de que no empeorará lo que hay. Es una extrapolación de lo que pude intuir durante años desde la Barcelona que me acogió cuando, como sabe Rajoy, también pasó lo que pasó; desde la ciudad donde el destino profesional nos llevó a los dos, Madrid, y desde nuestra tierra de origen, Galicia, la cuna de su aversión al nacionalismo y al mismo tiempo elemento de contraste con Cataluña, donde como él mismo me decía lo trataban mejor que en Galicia.
La mejor defensa de la Constitución sería reformarla con modernidad y realismo, con la ventaja añadida de que ese apostolado podría alejar la independencia de Cataluña. Siguiendo el argumento del exdirector del diario de referencia de Grupo Zeta, así podría ser: o bien porque otra Constitución posibilite un nuevo pacto estatutario o bien porque haga posible una consulta donde el Estado tendría que tener una alternativa seductora para que no salga un "sí" a la independencia. Nada distinto, en este caso, de lo que sucedió en el Reino Unido con el referéndum en Escocia. Es más: ¿sería posible la solución propuesta por The New York Times, partidario de que el Estado permita un referéndum y que, por su parte, los catalanes respondan rechazando la independencia de Cataluña, como hicieron en su día los ciudadanos de Escocia y Quebec?

Con otras palabras viene a decir algo parecido el periodista Luis Mauri, también en El Periódico de Catalunya, cuando explica que el único modo de salir bien de esta es ponerse a cambiar las voluntades políticas a partir del 2-O, partiendo de que en toda democracia la ley es la garantía fundamental, pero no puede ser la única y cerril respuesta a los grandes desafíos políticos.
Mariano Rajoy conoce bien cómo son todas estas cosas y si hasta ahora no acertó con la designación de interlocutores con Barcelona -ya vio que no basta con la Brigada Aranzadi-, también sabe que en el PP tiene algún que otro político que sabría reconducir la situación, si se lo pide. Y no porque haya magos por ahí sueltos, sino por sus conocimientos sobre Cataluña y el nacionalismo y, especialmente, por su talante y experiencia política. Podría ser una pena no tirar ahora de alguien así -hay quien puede buscar esa salida negociada- y de alguna manera no repetir la jugada que hizo José María Aznar con él cuando le pidió que negociara con los nacionalistas catalanes y vascos, cosa que hizo, por cierto.
La propuesta que desprende este análisis -en parte una carta abierta a Mariano Rajoy- no debe alargarse, yendo dirigida a quien va dirigida, y por eso termina aquí. Pero no sin antes recapitular sobre una idea: el enfrentamiento entre las instituciones españolas y catalanas no traerá nada bueno para la convivencia de la gente, mientras que una cesión a Cataluña en busca de un acuerdo podría evitar que al menos no empeoren las cosas. Como advirtió Enric Juliana desde La Vanguardia, que se cuide Rajoy de los irresponsables que le piden la humillación de las instituciones catalanas. ¿O no?


Fernando Jáuregui - Mala cosa cuando se habla tanto de policías...

24.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, (OTR/PRESS)

Mala cosa, sí, cuando se habla tanto de policías, autonómicos y nacionales. Titulares que hemos visto en las últimas horas como "Guardia Civil y Policía asumen el control en Cataluña para "colaborar" con los mossos" resultan francamente preocupantes. Las imágenes de un coche de la Benemérita destrozado por manifestantes en pleno centro de Barcelona tampoco induce a la tranquilidad. El hosco silencio del mayor de los mossos, Josep Lluis Trapero, a quien en Madrid consideran instalado en una silenciosa e indemostrable sedición, tampoco es buena noticia: ¿a quién se le ocurre dejar en manos de alguien así la buena o mala culminación del "procés" que acabará, de una u otra forma, el domingo día 1 de octubre?

Cuando encaramos ya la recta final de esta época de infarto, en la que no ha faltado ni siquiera un atentado terrorista, lo menos que puede decirse es que hemos visto mucha improvisación, muy escasa preparación política -sobre todo, claro, en la Generalitat-, algunos errores del Gobierno central, especialmente en lo que se refiere a comunicación -pero ¿a quién se le ocurre enviar los refuerzos policiales en un barco adornado con las figuras de Piolín y Silvestre?-.
Lo que ocurre es que ya llegará el momento de repasar equivocaciones, tardanzas en formar un bloque constitucionalista y reticencias y grietas en ese bloque. O el mal funcionamiento del Parlamento ante la quiebra de las instituciones en Cataluña. Hoy, la verdad es que me parece que hay que situarse al lado de ese Gobierno central que muestra sentido común, más allá de los dislates que supone estar más preocupado por los tertulianos de las "teles", quitando y poniendo, que por la cobertura internacional que Puigdemont está logrando en periódicos de gran influencia en el mundo. Todo eso, y un repaso al viejo tema de la corrupción, es asunto que habrá que analizar, con calma, a la hora de ajustar cuentas ante unas elecciones. Hoy, como diría el ex molt honorable, cuando aún le considerábamos algo, eso no toca. Hoy, creo, toca respaldar al Gobierno central, al de Rajoy, que es lo único que tenemos.
En fin, confiemos en que la estrategia de relativo silencio (sobre todo ante los corresponsales extranjeros) de Rajoy dé fruto. Que los difíciles pasos que está dando el ministro del Interior, una figura puesta en valor, sean eficaces. Que las medidas de la Fiscalía no se sequen en el pedregal. Que las decisiones de los jueces, incluso deteniendo a gentes en las consellerías, se acaten, aunque no se compartan. Y roguemos, en fin, por que no se repitan situaciones de extrema tensión callejera como las del miércoles en las cercanías de Las Ramblas: la Guardia Civil hizo allí alarde de paciencia y contención que esperemos que se mantenga, porque el acoso que están sufriendo es casi extremo.
Mala cosa cuando la locura se instala en las redes sociales y la guerra se extiende a las ondas, quien sabe si con intervención o no de los "hackers" del Kremlin, nada menos. Mala cosa cuando a Assange o a Snowden se les escucha más que a Serrat o a Vargas Llosa. Quién sabe cuántos "daños colaterales" van a quedar sembrados sobre el terreno tras todo lo ocurrido en este mes de septiembre. Pero hay muchas cosas, desde el mayor Trapero hasta la alianza de Puigdemont con la CUP, o la propia figura de Puigdemont, o el Estatut al que han hecho volar, o esa política de (in)comunicación del Gobierno (y del Govern, claro), o el Parlament roto, que no podrán seguir como estaban. No se pueden saltar casi todas las leyes de la democracia, del respeto a las leyes, al diálogo, a las buenas costumbres políticas, sin que se produzcan consecuencias irreversibles.
¿Cuáles consecuencias? Pues mucho va a depender del desarrollo de la semana que entra, y que desembocará en los sucesos del 1-o, sean cuales fueren, que desde luego no serán la celebración de un referéndum, se ponga como se ponga el president de la Generalitat en el Washington Post. Me dicen que Rajoy y Pedro Sánchez han suscrito un pacto tácito, desde luego no escrito, para emprender, a partir de octubre, una política de veras reformista, contando, claro, con Ciudadanos, un partido al que ni en el PP ni en el PSOE se quiere, por motivos obvios, dar mucho protagonismo. Puede que le tiendan una mano al Puigdemont caído, o quizá traten de precipitar su despeñamiento. Vamos a vivir jornadas de tensión sin cuento de aquí al domingo 1, pero también posteriores jornadas en las que de veras se demostrará quién tiene aquí, y quién no, verdadera talla de estadista, que es cualidad que, hasta ahora, no hemos visto prodigarse a ninguna de las figuras en juego.


Carmen Tomás - ¿Los Presupuestos, en el aire?

24.09.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, (OTR/PRESS)

El ministro de Hacienda se va a tomar una semana más para llevar al consejo de ministros el anteproyecto de ley de Presupuestos generales del Estado para 2018. En principio, parece que lo hará el próximo viernes, al filo de finalizar el mes de septiembre, plazo oficial para aprobarlos y remitirlos al Congreso de los Diputados. Parece que Cristóbal Montoro no tiene los apoyos necesarios. El PNV no está en actitud positiva para dar su apoyo y pone varias pegas que tienen que ver con el IRPF y otras partidas. Es obvio que a todas luces son excusas. El golpe a la democracia que se está dando en Cataluña ha puesto al nacionalismo vasco en una posición comprometida. Se resiste a apoyar al Gobierno y los órganos judiciales en su persecución de los delitos que se están cometiendo de forma masiva en Cataluña y por tanto no quiere ahora apoyar tampoco las cuentas del año próximo.
Tampoco los funcionarios y empleados públicos están muy contentos con la subida de salarios que propone el Ministerio de Hacienda. Una subida del 8 por ciento en tres años les parece poco, ya que según ellos han perdido durante la crisis un 20 por ciento de poder adquisitivo. Esta semana habrá más reuniones y veremos si con otras propuestas extrasalariales, al menos quedan contentos.
Otras fuentes aseguran que sencillamente la intensidad de la semana por todo lo que está ocurriendo en Cataluña y que es muy grave, han llevado a Montoro a atrasar la aprobación de las cuentas de 2018 para no meter más presión al país. Incluso, hay quien no descarta que el Gobierno tomara la decisión, según se sucedan los acontecimientos, de prorrogar los de 2017 y convocar elecciones en 2019. No lo creo. Abrir otro frente de incertidumbre no me parece que case con la respuesta firme y contundente que el gobierno está demostrando en las últimas semanas. Pero, en fin, cosas se han visto y habrá que estar atentos.


Victoria Lafora - La siembra y la cosecha

24.09.17 | 08:42. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, (OTR/PRESS)

El desmadre que se está viviendo en Cataluña es el resultado de una larga, larguísima, y desgraciada siembra en la que están involucradas casi todas las fuerzas políticas del país. Todos, en mayor o menor medida, han echado sus granos y reconocerlo sería quizá el primer y necesario movimiento para poner fin a este disparate que está sumiendo a toda España en el desprestigio.
Sin duda, han sido los partidos separatistas los principales y mayores culpables, eso es algo que no se puede negar, pero el problema no habría adquirido la actual dimensión sin auxilio inconsciente o consciente de todos.
De quienes en su día prometieron, desde la embriaguez de un mitin, que el Gobierno aprobaría lo que decidiese el Parlament. De quienes dispusieron esas mesas petitorias que recolectaron cuatro millones de firmas contra un Estatut aprobado por el Parlament y refrendado por el Congreso de los Diputados. De quienes impugnaron ante el Tribunal Constitucional ese estatuto, muchos de cuyos artículos se mantuvieron en Valencia o en Andalucía. Y, sobre todo, de quienes fomentaron griterío con el que se ha tratado de ocultar la pésima gestión política del anterior Govern y los embrollos y corrupciones del "tres per cent". Hechos que, sin lugar a dudas, han fabricado mucho converso en las filas de un partido que nunca hizo gala de "soberanismos" sino, más bien, de eficacia y apoyo en el sostenimiento del Estado. Y hoy, aupados por el fervor y el aplauso de un pueblo al que han convencido con ese discurso populista tan de moda, se sienten héroes antes de sentirse mártires.
Y, a esta enloquecida fiesta del desatino se le ha sumado el falaz impulso de quienes, definiéndose de izquierdas, se muestran increíblemente proclives a la justificación del nacionalismo y llaman democracia a la negación de la legalidad. "Cosas veredes, Sancho". Lo terrible de esta siembra es que quienes lanzaron los granos lo hicieron esperando ser recompensados en la cosecha. Y no va a ser así. Esta guerra no la va a ganar nadie. Y los grandes perjudicados vamos a ser los españoles; todos los españoles.
Hoy, muchos de ellos, deben estar pensándoselo y, ante la magnitud del escándalo, puede que sean capaces de perfilar un cierto horizonte de esperanza. Difícil pero necesario. Porque, si realmente recapacitan, podrán llegar a la conclusión de que si todos han tenido una parte de culpa en el desencuentro, también pueden tener una parte de protagonismo en la solución.


Defensa de las buenas formas, modos y maneras en la radio, otros medios e instancias

23.09.17 | 13:20. Archivado en Miguel Cancio

eñor Director: Santiago de Compostela 23 setiembre 2017

DEFENSA DE LAS BUENAS FORMAS, MODOS Y MANERAS EN LA RADIO, OTROS MEDIOS E INSTANCIAS

LA MADRE DE JUAN CARLOS ORTEGA MORENO EN LA RADIO

EL TSUNAMI, LA AMPLÍSIMA INVASIÓN DEL INGLÉS-AMERICANO

EL FUNDAMENTAL RESPETO A LAS FORMAS, MEDIOS Y MODOS DEMOCRATICOS, ES DECIR, DENTRO DEL IMPERIO DE LA LEY: NO A CUBAZUELA, CATALUNYAZUELA, CUBATALUNYA…

“Nulla aesthética sine éthica: No hay estética, belleza, sin ética”

“Yo soy yo y mis porqués, razones, emociones, seguridades, dudas…, y la forma de hacerlos, resolverlos puede conducir a las buenas o malas formas, modos, maneras, al juego limpio o sucio, contaminación, mentira, engaño, corrupción…, al bien o al mal…”

Acabo de escuchar, domingo, 10 setiembre 2017, en el programa de radio “No es un día cualquiera” de Radio 1-Radio Nacional de España (RNE), que se hace desde la delegación de RNE en Cataluña (España), que dirige la catalana-española y profesora universitaria de periodismo, Pepa Fernández al frente de un importante, amplio equipo de profesionales, colaboradores, técnicos, etc.; programa que lleva en antena 18 años, que se emite las mañanas de los sábados y domingo, y sobre el que vengo escribiendo, interviniendo pública, crítica y positivamente, sobre este y otros programas, medios, instancias de encarnación y socialización, públicos, privados, eclesiales, creyentes, no creyentes, etc., pero, de forma especial, sobre los medios de comunicación, viejos y nuevos, pues, son la instancia dominante de encarnación y socialización,

Y vengo escribiendo, interviniendo, etc., con el fin de que, estos medios, instancias, que tienen una gran influencia individual, familiar, grupal, social, local, regional, nacional, internacional-global, etc., sean deontológicos, honrados, MUY HUMILDES, positivos, responsables, respetuosos, competentes, profesionales, rigurosos, críticos positivos, con fundamento y rigor, creativos, competitivos, cooperativos, humanistas, humanitarios, rentables económicos y socialmente, se comprometan en la búsqueda honrada, humilde, competente, popperiana, etc., del mejor desarrollo deontológico democrático, de la mejor profesionalidad y buen trabajo, de la libertad, comportamiento, trabajo, crítica, justicia, etc. justos, del bien, la belleza, lo sublime, la verdad…

Como decía, acabo de escuchar en “No es un día cualquiera” de Radio 1-RNE, a la madre del gran, excelente, creativo, profesional de la comunicación, del espectáculo, el catalán-español Juan Carlos Ortega Moreno, a la señora Maria Moreno.

Y estoy completamente de acuerdo en lo que dijo María Moreno y que los medios de comunicación, especialmente los medios de comunicación viejos y nuevos (Internet; nuevas redes sociales; etc.), públicos, privados, eclesiales, creyentes, no creyentes, etc., pero también el resto de las instancias de encarnación y socialización, deberían tener en cuenta y aplicar, velar porque se aplicase lo que dijo y tomar medidas, firmes y ejemplares, cuando no fuese así. Pero medidas que se cumplan, apliquen y que no pase, como sucede en la Comunidad Autónoma Española Catalana, con los que incumplen muy grave y reiteradamente, en plan prepotente, arrogante, chulo, creyéndose muy superiores, en plan narcisista individual y socialmente, se pasan la vigente Constitución democrática española de 1978 y otras leyes, que juraron o prometieron cumplir y hacer cumplir, por el forro y, encima, para provocar, contaminar, engañar, mentir más y mejor como en el caso de la historia de Cataluña, etc., hablan de democracia, “derecho a decidir”…

Maria Moreno, la madre de Juan Carlos Ortega Moreno, este gran, excelente, creativo profesional de la radio, dijo en “No es un día cualquiera” (donde colabora, con gran éxito, su hijo), que ella siempre fue una seguidora de la radio. Lo que nos pasa a muchos que hemos crecido, nos hemos formado, informado, entretenido, etc., con la radio que escuchamos, seguimos, criticamos, apoyamos, gozamos, sufrimos…, y con la que vivimos mas intensamente, encontramos otra dimensión, otra forma de participar, intervenir vital y socialmente…

SOBRE LAS FORMAS EN LA RADIO, OTROS MEDIOS E INSTANCIAS: MUY BUENA, OPORTUNA Y VALIENTE INTERVENCION DE MARIA MORENO

Maria Moreno, cuando Pepa Fernández en “No es un día cualquiera” de Radio 1-RNE, le preguntó (domingo 10-09-17) que es lo que no le gustaba de lo que hace su hijo, Juan Carlos Ortega Moreno (excelente colaborador de “No es un día cualquiera” y de otros medios de comunicación, etc.), en la radio; respondió que no le gustaba nada, lo que a ella le parecía, alguna vez, una muestra de mal gusto, el empleo de algunos tacos…

Debo decir que escucho en la radio a Juan Carlos Ortega Moreno desde hace bastante tiempo y, aparte de que sus aportaciones, creaciones, me parecen muy buenas, me ha gustado mucho cuando su madre contó que las trabaja mucho, tratando de estudiarlas, corregirlas una y otra vez, de buscar todo aquello, por el sistema de prueba-ensayo-error, etc., para que sean lo mejor que puede hacer.

Es así como se consiguen las mejores aportaciones, creaciones, investigaciones, productos, realizaciones, obras, etc., con mucho y el mejor trabajo, mayor exigencia, pero siempre deber ser con deontología, honradez, responsabilidad, respeto, muchísimo y buen trabajo, y sobre todo muchísima humildad, la virtud mas importante, pero junto a la honradez, que decían los mejores clásicos.

Lo cual, lo que acabo de señalar, siempre, continuamente, se lo dije a los alumnos, estudiantes, investigadores, etc., en la Universidad de Santiago de Compostela (USC), etc., los 40 años que di clases de Sociología antes de jubilarme; lo que les expliqué, expuse, como era mi obligación, científica y fundadamente, por escrito, en los programas, textos, diversos materiales, etc., que ponía a su disposición y, verbalmente, en las clases, conferencias, debates, tutorías, asesoramientos, dirección de trabajos, etc. Lo que dije, traté de explicar, aplicar, promover, difundir,etc., en la USC; lo que vengo tratando de aplicar y lo que vengo defendiendo, divulgando y promoviendo en todos los medios, instancias y campos sociales en los que vengo interviniendo desde los años 70.

Con relación a lo que dijo (domingo 10-09-17; se puede escuchar por Internet en las grabaciones de Radio 1-Radio Nacional de España), María Moreno, la madre de Juan Carlos Ortega Moreno, sobre el mal gusto, los tacos, debo decir que el que suscribe no se ha dado cuenta, de este mal gusto y tacos, en las excelentes aportaciones, intervenciones, creaciones de Juan Carlos Ortega Moreno en “No es un día cualquiera”.

Y cuyas intervenciones, aportaciones, creaciones, como he dicho, me parecen entre las mejores, excelentes, no solo de este buen programa de Radio 1-RNE, si bien algo politiquero, partidista, sectario, claramente inclinado a la izquierda.

Lo que, por lo general, sucede también en Radio Nacional de España, en su programación y en otros medios, instancias de encarnación y socialización españoles, públicos y privados.

No hay ningún nación democrática entre las mas desarrolladas y avanzadas del mundo, en las que los medios de comunicación de las principales cadenas públicas y privadas, de dichas naciones mas desarrolladas del mundo, se dediquen, como viene sucediendo en España, en la nación española, a informar y opinar, de forma tan amplia y durante tanto tiempo, de líderes, grupos, fuerzas políticas, etc. nacionalistas y no nacionalistas, extremistas, totalmente contrarias a dichas naciones, a sus constituciones y que, además, se dedican a proponer medidas claramente anticonstitucionales que quieren romper, destruir dichas naciones, su unidad, soberanía nacional, etc. y que, de forma sistemática, vienen generando odio, racismo, división, extremismo, etc., al contaminar, manipular, atacar todo lo que tiene que ver con dichas naciones, su historia, cultura, lengua oficial, etc., al decir, entre otras muchas contaminaciones, manipulaciones, mentiras, insultos, injurias, calumnias, etc., que dichas naciones roban a regiones, entre las mas ricas, que de forma completamente ilegal e históricamente, declararon unilateralmente la desconexión, separación de dichas naciones, y que, a pesar, del desastre que supuso aquella desconexión ilegal y golpista, han vuelto a las andadas, de forma absolutamente provocadora, al desafiar, ilegalmente, al Estado democrático español y al negarse, sistemáticamente a acatar la vigente Constitución democrática española de 1978, que juraron o prometieron cumplir y hacer cumplir y, al valerse, de su poder regional, autonómico llamar reiteradamente a incumplir dicha y vigente Constitución.

El problema, el grave problema es que, para desgracia de España, de nuestra querida nación española, se trata de una izquierda (la conozco bien por dentro) muy negativa, que no pone el acento, la prioridad, en la mejor solución de los problemas sociales, sino en sus intereses partidistas, politiqueros, sectarios, clientelares, enchufistas, tajadistas, todo-vale, malgastadores, malversadores, gratis total, subvencionistas, asitencialistas, ayudistas, “nosotros no somos responsables del nada”, “vengo de parte de…”, etc., y para lo que, incluso, no duda en apoyar a los peores nacionalismos y lo que siempre combatió; en sus intereses, objetivos de deslegitimar, descalificar, ningunear, aislar con cordones sanitarios, marginar, perseguir, linchar, liquidar a sus principales adversarios, competidores y críticos, a los que responsabilizan de todo lo malo y convierten en lo peor, para acceder al poder como sea y mantenerse, reproducirse en el mismo, y para lo cual, los medios de comunicación (viejos y nuevos) y otras instancias de encarnación y socialización, su capacidad de contaminación, manipulación, envenenamiento, lavado de cerebros, etc., son muy importantes, se han convertido, para la izquierda, los nacionalistas, populistas, extremistas, dogmáticos, fundamentalistas varios, etc., en un objetivo estratégico, pues, para ellos, representar la vida y el mundo, es imponerlo y hacerlo, y mucho más en la sociedad narcisista del espectáculo, la imagen, los impactos mediáticos, las redes sociales, en las sociedades del selfismo, facebookismo, instagramismo, twiterismo, youtubismo, whatsapismo…

Estos sectores extremistas, nacionalistas y no nacionalistas, neocomunistas, neoleninistas, izquierdistas, antisistema, etc., en plan muy narcisista individual y socialmente, en lugar de hablar de los principales problemas sociales y de resolverlos de la mejor manera; ellos hablan de ellos mismos “Somos la Izquierda”, “Somos la Verdadera Nación”, “Somos la Verdadera, la Buena, la Mejor Revolución, Liberación, Transformación, Cambio, Progreso, Autodeterminación, Emancipación, Salvación…”; ellos, los nuevos dioses, buena parte de la izquierda, los nacionalistas, extremistas, dogmáticos, fundamentalistas, antisistema, etc., se presentan como la Vanguardia de las Vanguardias, la Luz de Luces, la Revolución de las Revoluciones, la Salvación de las Salvaciones…, los mas nobles, cultos, comprometidos, superiores genealógica, racialmente…

La mayoría de los apellidos en Cataluña son de otras partes de España. Estos son los 50 primeros apellidos en Cataluña: García, Martínez, López, Sánchez, Rodríguez, Fernández, Pérez, González, Gómez, Ruiz, Martín, Jiménez, Moreno (de origen romano y que después prende en Santander, La Rioja, Aragón, Castilla y Galicia; y de ahí pasó a Andalucía y Extremadura), Hernández, Muñoz, Díaz, Romero, Navarro, Torres, Álvarez, Gutiérrez, Molina, Serrano, Ramírez, Gil, Vila, Vidal, Ramos, Morales, Marín, Serra, Martí, Ortiz, Ortega (de León, Castilla), Ferrer, Alonso, Jiménez, Soler, Domínguez, Rubio, Puig, Delgado, Vázquez, Cortés, Castillo, Castro, Roca, Flores, Cano, Medina. A lo sumo, el 20% son de origen catalán, valenciano, balear.

Como se puede comprobar, la mayoría de estos apellidos, los 50 primeros en Cataluña, son de otras partes de España, no catalanes. Sin embargo, en las fuerzas políticas nacionalistas, incluidas las de izquierda y extrema-izquierda, la mayoría de sus listas electorales están integradas por apellidos catalanes. Es decir, han excluido, en plan racista, a los apellidos de origen español y que son absolutamente mayoritarios en Cataluña.
Volvemos al racismo de la pureza de sangre, de los apellidos, del nacimiento, etc.

A continuación damos cuenta de algunos artículos (podríamos incluir más) de la vigente Constitución democrática española de 1978, que proceden directamente de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, vigente en España y que se cita en su Constitución (artículo 10); artículos que se están incumpliendo, de forma grave y reiterada, en Cataluña y otras partes de la nación española, donde nacionalistas antiespañoles, separatistas, secesionistas, antiConstitución española, desde el poder autonómico, etc., los viene incumpliendo muy gravemente.

Articulo 14 de la vigente Constitución democrática española de 1978: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”, Articulo 138 de la Constitución española: “El Estado garantiza la realización efectiva del principio de solidaridad, consagrado en el artículo 2 de la Constitución, velando por el establecimiento de un equilibrio económico, adecuado y justo, entre las diversas partes del territorio español, y atendiendo en particular a las circunstancias del hecho insular. Las diferencias entre los Estatutos de las distintas Comunidades Autónomas no podrán implicar, en ningún caso, privilegios económicos o sociales”. Articulo 139 de la Constitución española: “Todos los españoles tienen los mismos derechos y obligaciones en cualquier parte del territorio del Estado”.

Como estábamos diciendo, la izquierda, los nacionalistas, extremistas, dogmáticos, fundamentalistas, antisistema, etc., se presentan como superiores racial, moralmente, etc., los mas buenos, los mejores, superiores…, es decir, Divinos de la Salvación Revolucionaria, Nacionalista, Socialista-Comunista, Fundamentalista…; nunca mejor dicho Divinos de la Muerte… En nombre del nacionalismo, socialismo-comunismo marxista-leninista-neoleninista…, fundamentalismo islámico, etc., se vienen generando, produciendo los mayores odios, los mayores enfrentamientos, las mayores guerras, abusos, crueldades, violencias, terrorismos, asesinatos, muertes…

Como estaba diciendo, las aportaciones, creaciones de Juan Carlos Ortega Moreno, me parece que están entre las mejores, no solo de “No es un día cualquiera” (pero, este gran profesional mediático, este y todos los buenos, los que aspiran a ser buenos, los mejores, no debe/en dormirse en los laureles y, con la mejor deontología profesional, emprendedora, honradez, mucho y buen trabajo, y sobre todo, mucha y buena humildad, siempre debe/en tratar de superarse), sino. también, de Radio Nacional de España (RNE), de la radio publica y privada española, que sigo todos los días, desde hace muchos años (incluida la radio de otras naciones), y sobre lo que he publicado algún libro, diferentes trabajos, etc.

En cualquier caso, lo que ha dicho, Maria Moreno (madre del profesional mediático Juan Carlos Ortega Moreno) en “No es un día cualquiera”, es totalmente cierto, pero no en el caso de las aportaciones, en la radio, de su hijo, ni en el programa “No es un día cualquiera” de Radio 1-RNE (buen programa, al que se puede criticar por otras cosas, pero no por mal gusto, empleo de tacos, la bajeza moral), sino en otros programas y cadenas de radio, en otros programas y medios de comunicación (radio, televisión, Internet, prensa, etc.), donde el mal gusto (y el gusto por el mal gusto, su recreación, difusión por múltiples y diversas formas, personajes, series, obras, etc.), los tacos, lo mas zafio, ordinario, grosero, vulgar, feo, la procacidad, rijosidad, bastedad, todo tipo de bajezas y degradaciones morales, las diferentes formas de mala educación en el decir, estar, representar, hacer, etc., en diferentes formas de machismo-hembrismo, de graves y continuas falta de responsabilidad, respeto, educación y rigor, en forma y fondo, en este sentido, de continuos y graves insultos, de injurias, etc., etc., se dan en programas de la radio española y de otros medios de comunicación, instancias de encarnación y socialización, y, en algunos casos, el mal gusto, las bajezas y degradaciones morales, las malas formas, modos y maneras, etc., son la imagen de marca, dominan, en dichos medios, instancias sociales. Y estamos hablando de programas con gran audiencia, de grandes cadenas, importantes instancias, etc.

DECLARACIONES DEL GRAN ACTOR, PRODUCTOR Y DIRECTOR ESPAÑOL ARTURO FERNÁNDEZ

El gran actor, director y productor de teatro, cine, etc., el gran español de Asturias (Gijón, 21 setiembre 1929), Arturo Fernández, ¡que sigue en la brecha a sus 88 años!, dice en El Mundo, martes 19-09-17, página 33: “Provocar una carcajada no quiere decir que sea comedia. Se puede conseguir con una grosería. De hecho, lo que mas abunda, hoy, es la ordinariez, la chabacanería y la vulgaridad. La comedia necesita exquisitez y silencio. Son toda una serie de costumbres que se han perdido”;”En mi generación existía creatividad, no subvenciones. Jamás he pedido una a un Gobierno. A mi me dan dinero y me convierto en un vago. Esa es la gran diferencia. Esta es una profesión llena de obstáculos y sacrificios porque vives del público y este es muy exigente. No vale todo. Lo malo es que algunos creen que sí”; “Hay unos amiguismos y un politiqueo que nunca ha existido. Hoy, parece que se trata de cubrir la temporada sin importar la calidad y te aceptan porque le caes bien a ciertos partidos políticos. Existe una verdadera dictadura en el teatro”. Para Arturo Fernández “el problema catalán y otros, residen en la falta de respeto, de disciplina y de buenas maneras”; “son los políticos los que tienen que negociar con los que merecen la pena y no con gente devastadora que quiere arruinar una región como Cataluña…”; “Todo el mundo opina y nadie toma las medidas que hay que tomar y dice basta”.

Creo que las direcciones de las radios y de otros medios de comunicación, instancias de encarnación y socialización, y que, entre otras cosas, están o deben estar para eso, deberían tomar medidas, claras y firmes, para luchar, en forma y fondo, contra el continuo mal gusto, mala educación, muy malas formas, modos, maneras, expresiones, representaciones, graves y continuas faltas de responsabilidad, respeto, educación, rigor, etc., en forma y fondo.

Es necesario un mucho mayor y mejor control, medición, seguimiento, evaluación de la calidad deontológica, ética, estética, en forma y fondo, de la radio, otros medios de comunicación, instancias de encarnación y socialización. LIBERTAD SÍ, CRITICA SÍ, pero deontológicas, honradas, humildes, positivas, responsables, respetuosas, rigurosas, bien llevadas, gestionadas, bien hechas…, con valor añadido, para generar buenas cadenas de valor, con rigor, creatividad, para ser mejores deontológicamente, individual y socialmente.

Acaso esta contaminación del mal gusto, los tacos, la bajeza y degradación moral, el todo-vale, las diferentes formas de mala educación, de graves y continuos insultos, de enmerdamiento incluido por supuesto en el campo sexual, de obsesión con lo sexual, etc., que se muestra en cadenas de radio, televisión, en medios públicos, privados, eclesiales, creyentes, no creyentes, no digamos ya en Internet, las redes sociales, como acaba de suceder, con nombres y apellidos en las redes sociales, con el deseo de que violen colectivamente a la buena y comprometida líder política catalana-española Inés Arrimadas García; como sucede todos los días en las redes sociales y de forma anónima. El concejal del Ayuntamiento de La Laguna (Canarias-España), Zebenzuí González escribió en Whatsapp: “Yo, a follar con empleadas que enchufo”…

El Estado democrático responsable y riguroso, debe tomar medidas firmes, inmediatas y ejemplares, a escala local, regional, nacional e internacional, global, contra los medios de Internet, etc., que emiten estos inadmisibles, degradantes, violentos, insultantes, injuriosos, etc. mensajes, etc.

Grupos terroristas, totalitarios, etc., como los fundamentalistas islámicos, Al Qaeda, DAESH/ISIS y otros, vienen utilizando Internet, las redes sociales y otros medios de comunicación, instancias de encarnación y socialización, sus iglesias, redes eclesiales y vinculadas con estas, etc., como un arma fundamental para aplicar su terrorismo, sus sistemas terroristas, totalitarios, tiránicos, dictatoriales, contaminadores, manipuladores, etc.

Empero, ello sucede también con Estados donde se vulneran, continua y gravemente, los derechos humanos y las libertades democráticas, con seguridad y garantías, como Corea comunista, China comunista, Vietnam comunista, Cuba comunista, Cubazuela-Venezuela neocomunista y los países neocomunistas del llamado “Socialismo del Siglo XXI” (Nicaragua; Bolivia, Ecuador del Presidente Rafael Vicente Correa Delgado, conocido por Rafael Correa; etc.; países promovidos por el Foro neocomunista de Sao Paulo-Brasil, 1990, una vez que se hundieron el Muro de Berlín, la Unión Soviética y otros países comunistas del este); como Rusia putinista, Turquía erdoganista, Zimbabwe mugabista, los países fundamentalistas islámicos como Arabia Saudita, Irán, Emiratos Árabes Unidos, Catar y un largo etcetera, pues, la democracia con seguridad y garantías viene brillando por su total ausencia, por una muy grave represión de los derechos humanos y de las libertades democráticas, especialmente de las mujeres y otros colectivos, en los países musulmanes, islámicos, por ello debemos felicitar y apoyar lo que viene sucediendo en Túnez (la defensa de una democracia representativa, plural, de alternancia, integradora-inclusiva, con seguridad y garantías. Y todo ello compatible con las creencias religiosas, pero dentro del Imperio de la Ley, del Estado de derechos y deberes, democráticos, con seguridad y garantías, tal y como sucede, viene sucediendo en las naciones mas democráticas y avanzadas del mundo) y que ha merecido el Premio Nóbel de la Paz, etc.; como otros muchos regímenes que violan muy gravemente la Carta de las Naciones Unidas, la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Carta Democrática de la Organización de Estados Americanos y otras leyes internacionales y nacionales, que defienden la aplicación y promoción de los derechos humanos y las libertades democráticas, con seguridad y garantías, debidamente medidos, evaluados, seguidos y controlados.

Hay que ser muy deontológico, honrado, competente y riguroso en el uso y control de las formas, modos y maneras, de los contenidos, etc., en los medios de comunicación, en las instancias de encarnación y socialización, en el juego social, en el juego democrático de, por y para el juego, competencia y cooperación limpios, deontológicos, honrados, humildes, etc., generadores del mejor valor añadido, de la mejor riqueza. Y que, siempre, en el marco del juego social, libre, critico positivo y, necesariamente deontológico, juego limpio, con seguridad y garantías, siempre, dicho juego democrático, está en proceso de crítica honrada, positiva, fundada, rigurosa y, por tanto, de mejora, superación permanente.

Como estábamos diciendo, acaso esta contaminación del mal gusto, mala educación, malas formas, modos y maneras, de todo tipo de insultos, de bajezas y degradaciones morales, en forma y fondo, puede ser una traducción, en los medios de comunicación viejos y nuevos, en las instancias de encarnación y socialización (educación, universidad, cultura, arte, ocio, fútbol, deporte, partidos, sindicatos, empresas y otras asociaciones, justicia, seguridad, sanidad y asistencia social, trabajo, paro, iglesias, religiones, sistema de creencias y no creencias, etc.).

Puede ser, como estamos diciendo, la traducción de la falta de deontología, ética, honradez, humildad, responsabilidad, respeto y buen trabajo, del necesario saber ser, estar, decir, representar, saber, hacer, etc., en los medios de comunicación (viejos y nuevos; incluida la publicad, propaganda, tajadismo, etc. encubiertos), en las instancias de encarnación y socialización, pero también de la falta de exigencia, vigilancia y control de las direcciones de dichos medios, de dichas instancias, de los poderes públicos, privados, eclesiales, creyentes, no creyentes, etc., a los diferentes niveles, para velar, como es su obligación, su deber, como dicen las leyes (vigente Constitución democrática española de 1978, por la que algunos arriesgamos algo mas que “as orelliñas”-las orejitas, la estabilidad y salud de nuestras familias, etc. Articulo 20 de la vigente Constitución democrática española, relativo a los derechos y deberes de expresión y difusión en diversos campos sociales, y otros artículos incluido el preámbulo y el excelente discurso pronunciado por el Rey de España y Jefe del Estado español, Juan Carlos I de España, y para su sanción el 27 de diciembre 1978. La vigente Constitución democrática española de 1978 y otras leyes internacionales, etc.); para velar por el buen gusto, la buena educación, las buenas formas, maneras y modos, el saber ser, estar, decir, representar, hacer, saber, etc., con deontología, ética, honradez, humildad, responsabilidad, respeto, positividad, competencia, rigor, creatividad, libertad y critica honradas, positivas, responsables, fundadas, rigurosas, etc.

Me ha parecido muy buena, oportuna y valiente la intervención de Maria Moreno, la madre del excelente profesional de la comunicación, del espectáculo, Juan Carlos Ortega Moreno, en el programa “No es un día cualquiera” de Radio 1-RNE, en defensa del buen gusto, de la buena educación, belleza, elegancia, saber decir, estar, saber…

SOBRE EL NECESARIO CONTROL DE LA CALIDAD, MERITOCRACIA DEONTOLOGICAS, EN LA RADIO, OTROS MEDIOS E INSTANCIAS

Las direcciones de los medios de comunicación y otras instancias de encarnación y socialización, los poderes públicos (el muy grave e inadmisible ataque, que acaba de suceder contra la líder política Inés Arrimadas; la muy grave intervención del concejal de la Laguna Zebenzuí González; casos como estos vienen sucediendo, en la misma línea y, si cabe, de forma mas grave, mucho mas grave, de forma permanente, en las redes sociales, y nadie pone coto a esta forma de deslegitimación, descalificación, acoso, persecución, linchamiento violencia, terrorismo mediático, en Internet, etc.), deberían tener, como ya sucede en algún caso, libros o manuales de estilo, idearios, códigos deontológicos, etc., y que deberían-deben aplicarse (lo que no se viene haciendo y cuando el mal gusto y la mala educación, las malas formas, modos y maneras, la bajeza moral, el enmerdamiento, incluido en el campo sexual, los muy graves insultos, injurias, amenazas, acosos, etc., obligan a tomar medidas firmes para acabar con esta tóxica contaminación y que va a más, al no hacerle frente); deberían aplicarse a todos los que hacen e intervienen en dichos medios de comunicación, instancias de encarnación y socialización, a sus presidentes, directivos, ejecutivos, gerentes, conductores, profesionales, técnicos, colaboradores, a todo su personal, a todos los programas, espacios de radio, televisión, prensa, etc., pero también a los consumidores, clientes, usuarios, seguidores, etc. de dichos medios e instancias.

Y que decir de la lucha contra el fundamentalismo terrorista islámico o de otro tipo, en las redes sociales, los medios de comunicación y otras instancias de encarnación y socialización. Naciones Unidas, Unión Europa, Consejo de Europa, Organización de Estados Americanos y otros organismos internacionales y nacionales, encargados de velar contra esta gravísima contaminación, manipulación, violencia, terror, etc., deberían tomar medidas, legales y efectivas, para hacerles frente, para impedir su presencia en los medios e instancias sociales, y para luchar contra los que promueven este tipo de contaminación, manipulación, violencia, terrorismo mediático, en las instancias de encarnación, socialización, etc.

NO al narcisismo individual y de grupo, NO al vedetismo, NO al endiosamiento, clientelismo, nepotismo, amiguismo, enchufismo, pelotillerismo, servilismo, carrerismo, politiquería, partidismo, sectarismo, continua publicidad encubierta y mal uso, incluso ilegal, de la publicidad incluida la política; No a las diferentes formas de mal gusto, mala educación, malos hábitos, malas formas, malas artes, mal humor y mala ironía, cinismo, mala-muy mala critica, oportunismo, nihilismo, etc. Es decir, NO a las diferentes formas de contaminación, corrupción y juegos sucios en la radio (en los diferentes programas, secciones, colaboraciones, etc.), en los medios de comunicación (redes sociales, Internet, televisión, prensa, etc.), otras instancias de encarnación y socialización, etc.

La peor contaminación es la del alimento y medios espirituales, inmateriales, intangibles, que da lugar, viene dando lugar a las peores contaminaciones, manipulaciones, dominaciones, narcisismos individuales y de grupo, corrupciones y juegos sucios, a los peores carrerismos, oportunismos, populismos, extremismos, fundamentalismos, abusos, chantajes, acosos, maltratos, violencias, terrorismos, etc. materiales, inmateriales, etc.

SÍ a una información, comunicación, formación, entretenimiento, ocio, investigación, etc., en forma y fondo, de calidad, deontológicos, honrados, humildes, de juego limpio, responsables, respetuosos, profesionales, competentes, creativos, eficientes, rentables económica y socialmente, pero debidamente medidos, evaluados, seguidos y controlados; SÍ a la selección, promoción y control justos, debidamente medidos, evaluados, seguidos y controlados, pues, lo que se puede medir, evaluar, seguir y controlar, de forma deontológica, honrada, humilde, continua y con el máximo rigor y precisión, es lo que mas y mejor se puede mejorar por la mejor calidad, el mejor desarrollo democrático, de juego limpio, la justicia justa, el bien, la belleza, los sublime, la verdad…

Como estábamos diciendo, SÍ a la selección, promoción y control justos, de los mejores programas, de los mejores conductores, profesionales y colaboradores, del personal, a los diferentes niveles, que intervienen en los medios de comunicación y otras instancias de encarnación, socialización, etc.; SÍ al buen gusto, buena educación, buenas formas, modos y maneras, buenos hábitos, buenas artes, buen humor y buena ironía, a los buenos valores, principios, y que hay que defender, aplicar y promover, sin miedo, sin ningún complejo…, con valor, decisión, fuerza, ilusión, entusiasmo, rigor, creatividad…

SÍ al control, seguimiento, evaluación, medida de los errores, fallos, equivocaciones, fracasos, etc., en forma y fondo, en la radio, otros medios de comunicación, otras instancias de encarnación y socialización, etc., y tal y como se viene haciendo, en empresas, con muy buenos resultados y con diferentes técnicas, métodos (DAFO en español y en inglés SWOT; Delphi; Poka-yoke; etc.).

EL TSUNAMI, LA AMPLÍSIMA INVASIÓN DEL INGLÉS-AMERICANO

Otro problema que, en España, toda España, afecta a los medios de comunicación (prensa, radio, televisión, agencias, Internet, redes sociales, etc.), otras instancias de encarnación y socialización, etc., y que trataremos en otra ocasión, es el tsunami, la invasión amplísima del inglés-americano, en el lenguaje, representaciones, música, canciones, series, cine, la moda en diferentes campos sociales, etc. (el llamado “Soft Power”-“Poder Blando”: Poder sutil, disimulado, difuminado, seductor, fascinador, cautivador, arrebatador, mágico, encantador…), de dichos medios, instancias, etc., públicos, privados, eclesiales, creyentes, no creyentes, etc., y cuando el español, la cultura, música, canciones, etc., del español, de España, la Península Ibérica, de las queridas naciones hermanas hispano-iberoamericanas, etc., dicha cultura es muy rica, tiene un gran, inmenso potencial para el mejor empleo, crecimiento, desarrollo, presencia y repercusión internacional (en el mundo hablan español 550 millones de personas y mas de 250 millones hablan el gallego-portugués-brasileiro. La Unión Europea, en 2017, tiene, con el Reino Unido, 511,8 millones de habitantes); y puede y debe competir, sin miedos, complejos, culturas de envidia, odio, nacionalistas, racistas, excluyentes, extremistas, fundamentalistas, etc.; pueden competir con la mejor autoestima, los mejores productos, producciones, creaciones, aportaciones, emprendimientos, empresas, obras, resultados, etc., al mejor y mayor nivel en los diferentes campos, sectores sociales.

El problema es que, entre otras cosas, la Leyenda Negra contra España y todo lo español, cuando fue la primera potencia mundial, el no saber defender, aplicar, promover, difundir, encarnar, socializar, etc., bien, muy bien, el español, la gran riqueza y fuerza de las culturas hispano-iberoamericanas, como han hecho y lo siguen haciendo, muy bien, con el inglés-americano, las naciones anglosajonas, angloamericanas, ha dado lugar a dicho tsunami, amplísima invasión del inglés-americano, en España, en las naciones hermanas Hispano-IberoAméricanas, en su lenguaje, música, canciones, medios de comunicación y otras instancias de encarnación y socialización, en prácticamente todos sus campos, sectores sociales.

No hay que tener miedo a jugar, competir y cooperar al mejor y mayor nivel, en el marco del juego, competencia y cooperación limpios, a escala local, regional, nacional e internacional, global, etc.

A la luz la gran fuerza del español, de las culturas hispano-iberoamericanas, el Presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, suprime la Página Web en español de la Casa Blanca y cuando el gran diario norteamericano de tendencia económica liberal “The Wall Street Journal”, que se viene encontrando entre los tres primeros de los Estados Unidos en tirada, anunció, el pasado febrero 2017, que suprimía la traducción al español y portugués de sus noticias, informaciones, etc., en su edición “On Line”, en Internet. Es decir, Estados Unidos, la primera potencia mundial en el campo económico, etc., y una de las primeras el campo mediático y otros campos sociales, le tiene miedo a la competencia del español, de las queridas naciones hermanas hispano-iberoamericanas. Las cuales, si saben aprovechar su gran potencial de desarrollo que, entre otras cosas, suponen las mas de 800 personas que, en el mundo hablan español y portugués-brasileiro (en Estados Unidos hay 60 millones de hispanos y son la primera minoría) y si hacen las cosas bien, tienen mucho que decir y que ganar en múltiples campos, sectores sociales y no solo en la lengua, tal y como se viene viendo, pues, España y otras naciones hispano-iberoamericanas, vienen ocupando las primeras posiciones del mundo en diferentes sectores, campos sociales.

EL FUNDAMENTAL RESPETO A LAS FORMAS, MEDIOS DEMOCRATICOS: NO A CUBAZUELA, CATALUNYAZUELA, CUBATALUNYA…

“Dura lex, sed lex: La ley es dura, pero es la ley”; “Lex dura, sed scripta: La ley es dura, pero esta escrita”; “Contra legem facit quid id facit quod lex próhibet: Obra contra la ley, quien hace lo que la ley prohíbe”; “Forma legis omisa, córruit actus: Si omites las formas en las leyes, el acto es nulo, lo corrompes”

El respeto a la ley, en este caso a la vigente Constitución democrática española de 1978, a las formas, a los medios y no solo al fondo, a los fines, previstos en las leyes, es decir, dentro del Imperio de la ley y del Estado de derechos y deberes, ambos democráticos, de democracia representativa, de alternancia, plural, integradora-inclusiva, con seguridad y garantías, todo ello debidamente medido; dicho respeto a la ley, a las formas, los medios, es fundamental para el juego democrático, deontológico, honrado, limpio, responsable, respetuoso, competente, con mucha humildad, etc., con las debidas seguridades y garantías.

Recordemos que los regímenes totalitarios fascistas, nacionalsocialistas, nacionalcomunistas, neocomunistas como, entre otros, los de Italia de Mussolini, Alemania de Hitler, Venezuela de Chavez-Maduro (con Cuba comunista detrás y controlando, con del orden de 50.000 agentes cubanos situados estratégicamente en Venezuela, en todo el proceso, el plan para imponer, en Venezuela y otras naciones, regiones, etc., un régimen neocomunista, nacionalsocialista, nacionalcomunista, nacionalpopulista, etc., Por eso a Venezuela neocomunista le llamamos Cubazuela), llegaron al poder político por los votos y, a partir de ahí, de la muy grave contaminación política, manipulación del parlamento, de otras muchas instancias, de la población, etc., impusieron regímenes totalitarios, muy negativos, contaminadores, manipuladores y destructivos para sus países, poblaciones, zonas de influencia y para todo el mundo.

Recordemos que Hugo Chavez, como antes Fidel Castro en Cuba y al que, este y su régimen comunista cubano, asesoraba y supervisaba de forma continua, a Chavez y su gente; Hugo Chavez declaró, pública y reiteradamente, que nunca impondría en Venezuela un régimen comunista y que respetaría la democracia representativa…

Recordemos también que el tirano totalitario nacionalsocialista Hitler, dice en su obra “Mi Lucha” (donde establece las bases, doctrina, formas, modos, etc. del sistema nacionalsocilista, nazi y que impuso, en Alemania y trató de imponer en el mundo, con el Partido Nazi/NacionalSocialista Obrero Alemán/NSDAP siglas del nombre en alemán), que él y su partido nazi, aprendieron mucho de Lenín y del socialismo-comunismo marxista-leninista, sobre el control, contaminación y manipulación totalitarias de las masas, de las poblaciones, de las personas, de las instituciones a los diferentes niveles, sobre la acción revolucionaria antidemocracia representativa y economía social de mercado, con seguridad y garantías, a escala local, provincial, regional, nacional, internacional, global.

El tirano totalitario comunista Lenín también intentó legitimarse mediante la democracia representativa, pero al sacar, solo, en las elecciones en Rusia, el 27% de los votos, impuso, a base de contaminación, sangre, control, represión, violencia, asesinatos, crímenes, corrupción, juego sucio, terror y fuego, la “Revolución bolchevique” totalitaria, socialista-comunista marxista-leninista. Y que continuaron el tirano totalitario comunista Stalin y su tiranía comunista totalitaria soviética, etc.

El PSOE, en los años 30, con líderes como Francisco Largo Caballero “El Lenín español”, Julio Álvarez del Valle y Olloqui, etc., quisieron imponer en España, por medio de la contaminación, la violencia, el terror, el levantamiento armado, la muy grave manipulación de las elecciones, etc., la revolución bolchevique socialista-comunista, marxista-leninista, que, entre otras cosas, llamaron el “Movimiento Salvador de Octubre” y, en su nombre, a la “insurrección armada para la conquista del poder”, etc. Todo esto y más se puede leer en las publicaciones del PSOE de la época, en sus medios como “El Socialista”, “Renovación”, “Leviatán”, etc.

En los años 30, nacionalistas separatistas catalanes de Izquierda Republicana de Cataluña y otras fuerzas nacionalistas, extremistas, etc., declararon, contra la vigente Constitución republicana de 1931, la desconexión ilegal, la separación de Cataluña de España, etc. Lo que dio lugar a que el Gobierno republicano, de acuerdo con la legislación vigente, ordenase la intervención del ejercito en Cataluña y otras partes de España, que se habían levantado contra el legal orden constitucional, y restituyo la legalidad constitucional española.

Véase, entre otros, el excelente libro científico, saludado por el prestigioso, gran historiador americano, el gran hispanista Stanley Payne (experto en la dictadura franquista, la II República española, la historia de España, etc.), como una gran aportación internacional, al establecer con el máximo rigor “El fin del último de los grandes mitos políticos del silgo XX”; como decíamos, véase el libro de los prestigiosos historiadores españoles, profesores e investigadores universitarios, Manuel Álvarez Tardío y Roberto Villa García, 1936. Fraude y violencia e las elecciones del Frente Popular, Ed. Espasa, 2017.

Cuando se hace este escrito, en setiembre 2017, se hace publico que le han concedido al gran historiador e hispanista Stanley Payne, el XXXIV Premio Espasa 2017, que se concede “para la difusión de trabajos periodísticos, de investigación o de divulgación”. La obra de Payne premiada se titula “En defensa de España: desmontando mitos y leyendas negras”.

No basta, no es suficiente, por tanto, con votar, reunirse, expresarse, manifestarse, etc., sino que estos derechos y otros, hay que hacerlos, llevarlos a cabo dentro del necesario respeto a las formas, modos, maneras democráticos legales, es decir, dentro del cumplimiento de las leyes, del Imperio de la ley, del Estado de derechos y deberes, con las debidas seguridades y garantías, contempladas en las leyes democráticas como la Constitución democrática española de 1978 y las leyes y poderes emanados de las mismas, como por ejemplo, las comunidades autónomas españolas, como, por ejemplo, Cataluña, donde se están violando, de forma muy grave, las leyes, las formas democráticas legales, con el intento de golpe de Estado que tratan de llevar a cabo los nacionalistas, extremistas catalanes, etc., con el ilegal “derecho a decidir”, completamente contrario a la vigente Constitución democrática española de 1978.

Es bien significativo, que el referéndum ilegal y golpista del 1 de octubre de 2017, se vea aprobado por el régimen totalitario neocomunista de Venezuela neocomunista, de Cubazuela y por el Foro neocomunista de Sao Paulo (que forma parte de la nueva Internacional neocomunista, antiglobalización y contraria al modelo de democracia representativa y economía social de mercado, con seguridad y garantías, debidamente aplicadas y controladas por el Imperio de la ley, del Estado de derechos y deberes, democráticos, con seguridad y garantías).

El Foro neocomunista de Sao Paulo, en su reunión 23 del 16 al 18 de julio 2017, con la presencia, desde España, de Izquierda Republicana de Cataluña (ERC en catalán), Izquierda Unida y Alternativa (EUI en catalán), Candidatura de Unidad Popular (CUP), fuerzas políticas de Cataluña, e Izquierda Unida (IU), fuerza política de España; el Foro neocomunista de Sao Paulo, en Managua julio 2017, aprobó un documento que apoya el referéndum ilegal y golpista de Cataluña y que algunos quieren convertir en Catalunyazuela, Cubatalunya.

Este Foro neocomunista de Sao Paulo, en su reunión 23 de Managua, también aprobó, en su documento final (se puede consultar por Internet), el total apoyo, reconocimiento: a la “Revolución comunista rusa”; a la “Revolución comunista cubana”; a la “Asamblea Constituyente” de Cubazuela-Venezuela neocomunista; etc.

Lariko Larikeiro, Licho Licheiro y José Juan Conde de Kotapeiros, Trobeiros, Jaruleiros, Combatientes del Camino de Santiago, por el mejor desarrollo deontológico democrático, la justicia justa, el bien, la estética, la elegancia, la belleza, lo sublime, la verdad…, y a partir de los mejores clásicos:

“Todo esta perdido cuando, en los medios de comunicación y otra instancias de encarnación y socialización, se imponen la contaminación del mal gusto, la mala educación, la bajeza y degradación morales, el enmerdamiento general, la corrupción, el juego sucio…; y cuando los que defienden, deben defender, aplicar y promover, promocionar, deontológicamente, el buen gusto, la buena educación, belleza y elegancia, los buenos, justos y muy necesarios valores y obras, ceden, claudican, pasan, callan, otorgan, miran para otro lado y no luchan, como es debido, deontológica, honrada, humilde, responsable, respetuosa, competente, creativa, firme, continua, activa y ejemplarmente, en sus defensa, aplicación y promoción a todos los niveles, en todos los sectores, campos sociales.”

“Al atacar, en los medios de comunicación, en las instancias de encarnación y socialización, el buen gusto, la buena educación, el buen arte, humor, ironía, las buenas formas, modos y maneras, al atacar la excelencia…, y las formas de conseguirlo, promoverlo y controlarlo, nos instalamos en la contaminación, corrupción y juego sucio, en la bajeza y degradación morales, en la barbarie. Eso sí, en algún caso, con mucha guasa, risa, humor, ironía, cinismo, nihilismo, todo-vale, celebración, complicidad en plan basto, soez, procaz, maleducado… Empero, Queridiños míos, la mierda, lo mas cochambroso, asqueroso, porcalleiro… se va apoderando de/lo va contaminando todo, incluido lo mas digno, noble, bello, sagrado… ¿Habrá alguien digno, comprometido, valiente, agentes, líderes, grupos, medios, fuerzas sociales… que, a tiempo, den un paso al frente y le pongan remedio a este despropósito, a esta contaminadora deriva tajadista, enmendadora, cochambrosa, ruin…?”

“¡Mucho Ojo! Aunque la mierda se envuelva en la seda mediática, gracietera, guasera, culturetera…, si mierda es, mierda se queda… Frente a las diversas envolturas contaminadoras, manipuladoras, enmendadoras…, es preciso defender, aplicar y promover, en la realidad-practica real, en forma y fondo, la deontología, honradez, buen trabajo, mucha humildad, las buenas formas, modos, maneras…

Fdo. Miguel Cancio, Economista y sociólogo, profesor jubilado de Sociología (40 años de profesor) de la Universidad de Santiago de Compostela; Página web: miguelcancio.com; Blog: miguelcancio.blogspot.com; Santiago de Compostela (Galicia-España), sábado, 23-09-17

Nota:

En Internet se puede ver mi Currículum en: “Miguel Cancio Currículo vital y contextual, setiembre 2017” http://miguelcancio.blogspot.com.es/ ; las instancias universitarias, científicas, publicaciones, profesionales, medios de comunicación culturales y sociales, los movimientos sociales, etc., en las que he participado, se pueden ver en Internet: “mcancio - Miguel Cancio”: http://www.miguelcancio.com/mcmcancio.htm; mi bibliografía-publicaciones, en Internet: “Bibliografía de Miguel Cancio”: http://miguelcancio.blogspot.com.es/2011/01/bibliografia-del-profesor-miguel-cancio.html. El Curriculum y/o las publicaciones se pueden ver también en: mi página web y blog (donde se pueden ver las publicaciones y datos mas actuales que no salen en las direcciones anteriores); los portales científicos Dialnet y Google Académico; los programas de las asignaturas que he impartido en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago de Compostela y en la Facultad de Administración y Dirección de Empresas (ADE) de Lugo, ambos centros de la Universidad de Santiago de Compostela; en las Bibliotecas Universitarias de los tres centros universitarios que acabo de citar (se pueden consultar por Internet); en los medios gallegos, españoles y de otras naciones en los que vengo colaborando; en Internet, en Google y otros buscadores; etc.


Fermín Bocos - Fuera van ganando

23.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

En términos mediáticos y a juzgar por la frecuencia de las noticias, el tono de las informaciones y la posición editorial de algunos medios, se puede decir que fuera de España los separatistas van ganando la partida. Desde un editorial del "Times" de Londres -en relación con España, Albión sigue donde siempre-, al "Washington Post" acogiendo artículos del presidente Carles Puigdemont o algunos de los diarios italianos más leídos, por ejemplo "La Repúbblica", que titula en portada: "España, la guerra catalana", son mayoría los medios extranjeros que se han apuntado a la versión que los secesionistas dan del conflicto. Hasta el siempre serio y solvente "Frankfurter Allgemeine Zeitung" se dejaba llevar por las palabras de Puigdemont informando, de que "de facto" en Cataluña hay un "estado de excepción". Algo semejante nunca habría salido desde la corresponsalía del "Frankfurter" en los muchos años que fue titular el añorado Walter Haubrich.
En fin, ya se sabe que noticia es todo aquello que se aparta de la normalidad o, como es el caso, cuando pretende quebrarla. Y la épica visual que se deriva de las manifestaciones callejeras que tratan de coaccionar a los tribunales ofrece imágenes de fácil venta. Con manipulación incluida. Porque, el "pequeño detalle", de que las detenciones llevadas a cabo por la Guardia Civil se han realizado en su condición de policía judicial y por orden de un juez, se diluye en la letra pequeña de las crónicas que envían algunos corresponsales lo cual, en algún caso, se traduce en titulares que habla de que en España hay "presos políticos". Que es la "posverdad", digámoslo así, acuñada por los dirigentes catalanes secesionistas. Por cierto, con el inestimable apoyo, del cada vez más errático Pablo Iglesias.
En el relato hacia el exterior de cuanto acontece en Cataluña van ganando los separatistas. En el mundo de las noticias cuando hay conflicto, la información acaba derivando en propaganda. Y los separatistas han sabido adelantarse. El Gobierno español ha ganado la batalla de las embajadas, pero va perdiendo la de los corresponsales.


Fernando Jáuregui - A la "revolución catalana" le quedan siete días

23.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

La locura se ha instalado en el "procés", o sea, en la "revolución a la catalana" que probablemente no llegará a ser la "revolución de octubre", porque cesará el próximo día 1-o, sin, o más probablemente con, alguna clase de choque de trenes. O, mejor, será el tren de la Generalitat el que choque contra el muro del Estado, esté o no bien construido ese muro. Le quedan siete días a esa loca dinámica a la que, sin duda, ha dado gasolina el malestar de una parte de la población catalana con eso que quieren llamar "Madrid", que es concepto que no ha sabido hacerse simpático durante quizá siglos. Mi tesis es que ahora, tras el huracán, ha llegado el momento de sacar consecuencias, arreglar cañerías y, si no podemos solucionar definitivamente el viejo "contencioso catalán", sí, al menos, quizá sepamos cimentar ese sabio concepto orteguiano de la "conllevanza".
Porque lo que está claro es que esto no puede seguir así. Las poco preparadas gentes que llevan el timón de la Generalitat han hecho, en efecto, irreversible el proceso. Pero va a jugar en su contra. Se han cargado la separación de poderes (ahí tenemos a la presidenta del Parlament, bueno, de medio Parlament, participando en las reuniones del Govern), han destrozado el Legislativo, hacen escrache al Judicial, al que dicen despreciar -como al resto de las instituciones "españolas"--. Con eso, levantan el andamiaje del Ejecutivo con el ficticio liderazgo de un partido, la ex Convergencia, hoy PDeCAT, que, cuando se celebren las elecciones, todos saben que quedaría, en el mejor de los casos, en quinta posición, solo antes del PPCat -que se está luciendo- y de la CUP. La CUP, que, con sus diez escaños en el fenecido Parlament, es la que dirige la nave hacia la escollera. Y, por si fuera poco, han hecho estallar el Estatut de autonomía, por el que tanto lucharon y que solamente ha tenido poco más de una década de vida.
Con la sociedad catalana partida en dos, con toda Europa mirando hacia Barcelona como si allí se celebrase un teatrillo con actores aficionados y dados a la bebida, con los empresarios afincados en Cataluña considerando si deben o no, en función de lo que pase, hacer las maletas, Puigdemont aún tiene el cuajo, porque valor inconsciente no le falta, de decir que la votación de dentro de una semana sigue adelante. Sin papeletas, sin urnas, sin censo, sin seguridad, sin contar con los colegios electorales con los que dice contar, con los mossos atemorizados y vigilados de reojo por una Guardia Civil que se contiene... y con Pérez de Cuellar y Assange como única referencia internacional de apoyo. Además, quizá, de la Rusia del emperador Putin, que calla y no sé si otorga, deseosa siempre de debilitar a Europa.
Que no crea la "banda de los cuatro", incluida la alcaldesa Ada Colau, que quizá será la única que se salve de la quema -veo a Oriol Junqueras ya lejos de su apetecida presidencia de la Generalitat: ya no la merece--, que todo esto podrá seguir así pasada la última semana de la algarada y tras el "día del estallido". Ni el Estado, ni el Gobierno central, ni los españoles, comenzando por los catalanes desde luego, ni el Ibex, ni Europa, ni el mundo -a ver qué nos dice Trump dentro de cuatro días-, lo podrían permitir. Y lo que no puede ser, no puede ser, siendo, como se sabe, además imposible.
Que yo sepa, Rajoy y Pedro Sánchez, que por fin se ha instalado en el raciocinio, habiendo entrado el primero en una fase algo más dinámica, han pactado ya el futuro, consciente el último de que, si no se espabila, Albert Rivera, que tiene credenciales para ello, acabaría quedándose con el liderazgo de la oposición. Ese futuro incluye la reforma de la Constitución, también en puntos que afectan a Cataluña y quién sabe si hasta un calendario electoral. Habrá mano tendida a la Generalitat, o a lo que quede de ella, a partir del 2-O. Y los catalanes se irán despertando de su pesadilla, como al día siguiente de la noche de San Juan, que cantaba Serrat, otro que está contra el "procés", aunque lo diga poco.
Y entonces las instituciones recuperarán su respetabilidad en territorio catalán, quizá algunos medios vuelvan al "seny", los empresarios y financieros respirarán tranquilos, lo mismo que los funcionarios, esos mossos tan despistados, los botiguers y hasta los dichosos estibadores del puerto de Barcelona. El AVE seguirá estando repleto todos los días y a todas horas y los amigos que todos tenemos en Cataluña evitarán hablar de "aquello", o sea, de esto que aún va a durar una semana. Que no debe ser una semana de infarto, porque este "procés" tan poco estimulante, tan ramplón, no merece que a nadie le dé un jamacuco; mire usted, si no, lo incomprensiblemente tranquilo que está Rajoy, que me parece a mí que sabe que todo lo que aquí se dice se va a cumplir, salvo que el demente que ocupa hoy la Generalitat se empeñe en trepar al balcón y cometa, creyéndose el nuevo Companys, la mayor locura de su vida, que ya sería decir. Entonces sí, temo, se armaría la gorda: sería el fin de Cataluña hasta como concepto autónomo.


Más que palabras - Esos locos bajitos

23.09.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

¡Los niños, siempre los niños! El sector más vulnerable al adoctrinamiento y también los más desamparados frente a la bota opresora de algunos adultos, que les utilizan para volcar sus frustraciones. Todos coincidimos en señalar que la educación es un arma de futuro pero algunos, especialmente los más sectarios, la utilizan para el combate cuerpo a cuerpo contra sus adversarios. Un niño al que se alecciona puede terminar convertido en cualquier cosa y solo mirar los horrores de los niños/soldados o las niñas convertidas en esclavas sexuales para hacernos una idea de cómo el odio es capaz de anidar en los corazones más inocentes, si unos despiadados cogen a los más pequeños como rehenes de su fanatismo.
Hay muchas formas de utilizar a los niños pero las peores son las que llegan como la gota fina e impregnan su día a día travestidas de cotidianeidad. "Apreciados padres: como ya sabréis, nos encontramos en medio de una situación política y social delicada. Durante estos últimos meses, nos han estado pisando, a nosotros y a nuestros derechos. Actualmente no se trata tanto de independencia, sino de democracia y de los derechos que nos han privado. Los últimos hechos relacionados con el 1-O no nos han dejado indiferentes, por lo que hemos decidido organizarnos y movilizarnos desde las aulas".
Así comienza la carta que los institutos de Olot, en Girona, han enviado a las familias de sus alumnos para informarles sobre la manifestación que se ha llevado a cabo en el municipio, "en defensa de la democracia y la libertad". De esta forma los centros públicos como si se tratase de una actividad extra escolar o una excursión festiva han pedido a los padres que autoricen a sus hijos a faltar a clase y acudir a la concentración, para lo que solicitan que se rellene un formulario y firmen el papel. "¡Ahora más que nunca debemos estar juntos!", aseguran como consigna en la carta. Al final la mayoría de los padres dieron la espalda a esta burda maniobra de los independentistas de aleccionar a sus hijos, pero ver a algunos profesores llevando a los niños de la mano a la manifestación produce una especie de repugnancia intelectual y tiene un tufo totalitario que apesta. Que el independentismo ha visto en la educación su caldo de cultivo es un hecho y que el adoctrinamiento ha cuajado en los sectores más jóvenes también.
"La manipulación de los libros de texto denunciada por editores y sindicatos de profesores, o la exclusión del castellano en las aulas que tantas veces hemos criticado, han sido posibles porque los sucesivos gobiernos de la Nación miraron hacia otro lado cuando no mercadearon con las competencias", editorializaba ayer algún periódico, recordando muy oportunamente que todos los gobiernos de la democracia han mirado hacia otro lado porque les interesaba el disputado voto de los nacionalistas para sacar adelante sus proyectos.
Ahora no vale lamentarse y hemos llegado a un punto de no retorno políticamente que puede terminar como el rosario de la aurora. Los gobernantes catalanes están despojando de su condición de ciudadanos a los que no son independentistas queriendo ocultar el hecho cierto de que en las elecciones del 2015 hubo un 48 por ciento de voto independentista frente al 52 por ciento que no lo son. No tienen mayoría en votos pero hacen mucho ruido y han tomando la calle y al escuela para utilizarla a su antojo .
¡Los niños siempre los niños! Los más vulnerables los que debemos proteger, esos locos bajitos en palabras de Joan Manuel Serrat a quien los intolerantes han puesto también en la diana por no querer colaborar en su locura . El remedio a tanto fanatismo tal ve sea poner música para calmar a las fieras. Menos adoctrinamiento y más poetas que hablen con sentido común de esos locos bajitos a quienes tanto queremos y debemos proteger del fanatismo en todas sus facetas.
"A menudo los hijos se nos parecen, así nos dan la primera satisfacción; esos que se menean con nuestros gestos, echando mano a cuanto hay a su alrededor. Esos locos bajitos que se incorporan con los ojos abiertos de par en par, sin respeto al horario ni a las costumbres y a los que, por su bien, hay que domesticar. Niño, deja ya de joder con la pelota. Niño, que eso no se dice, que eso no se hace, que eso no se toca. Cargan con nuestros dioses y nuestro idioma, nuestros rencores y nuestro porvenir. Por eso nos parece que son de goma y que les bastan nuestros cuentos para dormir. Nos empeñamos en dirigir sus vidas sin saber el oficio y sin vocación. Les vamos trasmitiendo nuestras frustraciones con la leche templada y en cada canción. Niño, deja ya de joder con la pelota... Nada ni nadie puede impedir que sufran, que las agujas avancen en el reloj, que decidan por ellos, que se equivoquen, que crezcan y que un día nos digan adiós".
Pues eso, son niños vulnerables y no objeto de deseo para el adoctrinamiento ¿En qué manos están nuestros hijos? ¡Basta ya!


Fernando Jáuregui - A Iglesias le queda una semana: ¿Coscubiela o Rufián?

22.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Desde mi modesta perspectiva de mero observador, o mirón, de las cosas que ocurre en la política desde hace más de cuarenta años, creo que pocas veces he visto a nadie equivocarse tanto como a Pablo iglesias en esta coyuntura. Claro, dirá él (ellos): los de la casta siempre pensáis en antiguo. Y volverá(n) a equivocarse. Asistí, como muchos, esperanzado a un movimiento social, Podemos, que podría haberse encargado de regenerar muchas cosas en este país inmovilizado. Yo creía en la izquierda, aunque ahora ya no sé si estoy en la izquierda o dónde diablos. Pero si Pablo Iglesias, en este momento crucial de la Historia de España, en estos días que sin duda serán analizados con lupa por los historiadores, cree que los progresistas, o las izquierdas (en versión de Pedro Sánchez, que me parece que esta vez, esta vez, anda por el camino acertado), están en el lado independentista, y "las derechas" en el unionista, se equivoca.
Creo que las gentes que transitan de buena fe por el lado izquierdo de la alfombra nunca agradecerán bastante al hasta ahora portavoz de En Comú Podem, Joan Coscubiela, su magnífica defensa de la unidad territorial de España. Lástima que la derecha del Parlament, que es como es, se lanzase a aplaudirle, dando pretexto a los chiflados de la CUP, a los desnortados de Esquerra y a los siempre despistados del PDeCAT, para decir que el gran Coscubiela, a quien conozco desde sus tiempos en el PSUC, en Comisiones, en la contestación, se había pasado a la derecha. Bien que lo dijo Gabriel Rufián, ese señor que ha colmado de vergüenza los usos del parlamentarismo digno, decente y educado (¿o es que no es de izquierdas ser educado?): Coscubiela se ha pasado a la derecha. Y se quedó tan fresco. Menudo análisis simplista.
Tengo la impresión de que Podemos, en su vertiente catalana y en la nacional, que parecían ser incompatibles, se nos ha pasado más a Rufián que a Coscubiela. Y que Pablo Iglesias, en una deriva que sin duda las próximas elecciones, si persevera por aquí, le demostrarán que está equivocada, se ha decantado por el secesionismo. Porque ahora no caben medias tintas: se está con el Puigdemont que precisa una camisa de fuerza o se está con ese bloque mal urdido constitucionalista, lleno de errores y traspiés, pero unido al menos en lo que respecta a la unidad de la Patria, y perdón si me expreso algo arcaicamente para los gustos morados.
Tras el día de la vergüenza, este miércoles negro para la democracia española, convocaron una manifestación en la Puerta del Sol, remedando la salida a la calle de los indignados catalanes. Acudieron, mal contadas, quinientas personas. Y es que Pablo Iglesias cree que se pueden arrebatar votos en Gerona y en Zamora o Huelva, o Valladolid, o Ciudad Real, al mismo tiempo. Y no. Eso se ha vuelto incompatible. Primero hay que arreglar las cañerías, luego hacer electoralismo e intentar el asalto, legítimo, claro, a La Moncloa. En el resto de España, lo que ocurre en Cataluña es visto, me parece, con asombro y un punto de indignación; en la derecha y en la izquierda. Y me parece que los puntos de vista en ambas orillas del Ebro difieren demasiado en este cuarto de hora como para intentar un programa electoral común.
Admitamos que La Moncloa ha ganado ya este primer asalto. No hace falta aguardar al 1 de octubre para comprobar que no habrá referéndum, aunque sí haya, y vaya si las va a haber, algaradas. Puede que apedreen a la Guardia Civil cruzada de brazos, puede que los mossos sigan mirando a otro lado, puede que algún tonto introduzca un papelajo en una caja de cartón, puede que a eso, esa noche en TV3, Puigdemont lo llame haber votado. Puede que todo eso ocurra y que siga habiendo gente -cada vez menos, creo- en las calles de Barcelona, Sabadell o Girona. Y qué: la democracia es más fuerte que la revuelta. Si Rajoy sabe lo que conviene -y no me queda más remedio que estar con Rajoy; es con él o con la locura-, tenderá su mano tras el 1-O, sabiéndose ganador: la generosidad del vencedor que no quiere sangre en el campo de batalla.
Hoy por hoy, con cuantas escaramuzas quiera usted apuntar, creo que en el lado constitucionalista se han hecho bastante bien los deberes; ya sabemos que aquí, estadistas, pocos, pero es lo que hay. Lástima que Podemos, que era una fuerza de regeneración, no haya unido su voz, todo lo crítica que se quiera, a esta marea nacional de un país que busca unidad y tranquilidad, lejos de aventuras que ya está claro a donde llevan: a nada. Creo que lo pagarán caro en su momento. Y que, posiblemente, algunas voces sensatas aparezcan en el seno de la formación de Pablo Iglesias -él, definitivamente, de sensato, poco- criticando su pésimo comportamiento cuando el país más le necesitaba. Al menos, espero que Pedro Sánchez, que tanto se ha equivocado, espero que acertando ahora, comprenda que, con gente así, uno jamás se puede asociar.


Luis del Val - A ver si nos rescatáis

22.09.17 | 08:42. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Ayer, estaba organizando la agenda en el móvil, y con la habilidad normal en el manazas que soy, debí pulsar una tecla, y recibí una llamada de contestación. Hace mucho tiempo que no la escuchaba. La conocí, en el decenio de los 70, a raíz de la publicación de un ensayo sobre la mujer del que era autora. Un ensayo bien pertrechado, ameno, objetivo, y alejado de los excesos del feminismo, facción rampante. Me pareció una mujer inteligente, y lo es. Pertenece a la burguesía tradicional de Barcelona, y volvimos a encontrarnos, a principios del siglo XXI, al crear ella una empresa en Madrid. Cuando ya supe quién era, inquirí si continuaba viviendo en Madrid, y me informó que hacía años que residía en Barcelona. Y añadió, en un tono donde mediaba la broma y la preocupación: "A ver si nos rescatáis". No le concedí demasiada importancia hasta que los acontecimientos han demostrado que la situación va a peor, y que no hay síntomas de que haya nadie dispuesto a que mejore.
Hay que rescatar a esos mossos, a los que sus jefes convierten un día en héroes, y, pocas semanas después, en villanos. No se entiende que unos mossos asistan con flemática paciencia al destrozo de unos vehículos de la Guardia Civil, de la misma manera que no entenderíamos que los guardias civiles presenciaran, con estoica parálisis, la destrucción de coches pertenecientes a los Mossos D"Esquadra, a no ser porque hay unos jefes que con malicia ofenden su dignidad y ensucian su labor. Hay que rescatar a esos guardias de la Benemérita, que viven con sus familias en pequeños cuarteles del territorio, porque pueden ser -ya lo ha sido- objeto de acoso e intimidación. Hay que rescatar a personas sensatas como mi amiga que, al igual que centenares de miles de catalanes, están callados para no provocar a la chusma. Y, sobre todo, hay que rescatar la decencia y el decoro en el ejercicio de cargos de gobernabilidad, cuando se ensucian con el embuste y la maliciosa intención de avivar los odios.


Escaño cero - ¿Y qué se creían?

22.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Pero ¿de verdad Puigdemont, Junqueras y compañía creían que el Estado puede permanecer inerme ante los intentos de segregar Cataluña del resto de España?

Desde la Generalitat se viene liderando, primero con Artus Mas y ahora con Puigdemont, no solo la convocatoria de un referéndum ilegal, sino la derogación del Estatuto de Autonomía, de la Constitución, y todo ello perpetrado con el apoyo de los grupos independentistas que en el Parlamento votaron la llamada "ley de transitoriedad" sin contar con los grupos de la oposición a los que se negó sus más elementales derechos.
Por si fuera poco la Generalitat viene despreciando todas las sentencias y requerimientos de los tribunales, incluido el Tribunal Constitucional.
Añadamos además la actitud desafiante y chulesca de los líderes independentistas que vienen repitiendo que no piensan hacer caso al Tribunal Constitucional, que no reconocen más legalidad que la que emanen ellos, y que por tanto van a segregar Cataluña de España sí o sí.
Por si fuera poco hay actuaciones de la CUP que son inaceptables en un Estado democrático como es llenar de pasquines las calles de pueblos y ciudades catalanas con los rostros de los alcaldes y concejales que han dejado claro que no piensan saltarse la Constitución y que por tanto no van a colaborar en la celebración el referéndum.
Es evidente que el Estado tenía que dar una respuesta ante tamaño desafío y provocación, ante la imposibilidad absoluta de diálogo puesto que Puigdemont y Junqueras vienen dejando claro que no quieren hablar de nada que no sea el camino hacia la independencia.
En un Estado de Derecho, un Estado democrático, todos somos iguales ante la Ley y por tanto todos tenemos que cumplir la Ley, y los políticos con más motivo. De manera que como los responsables políticos de la Generalitat y de los partidos independentistas se están saltando la Ley el Estado tiene que utilizar los resortes de los que dispone para impedir que haya una parte del territorio donde no impere la legalidad.
Hay que reconocer que la respuesta del Estado está siendo medida, comedida, pero lo que sería inconcebible e inaceptable es que permitiera que se quebrante la ley y quedarse cruzados de brazos.
Ojalá Puigdemont y compañía den un paso atrás desconvocando el referéndum y Mariano Rajoy de un paso adelante proponiendo haciendo viable una comisión parlamentaria donde se aborde el dialogo sobre una posible reforma de la Constitución que diera lugar a un Estado Federal.
Pero mientras tanto no se puede permitir que los políticos de una parte del país decidan ponerse y poner a su comunidad fuera de la Ley.


El Abanico - El feminismo gana en los Emmys

22.09.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Los Emmy, que son los equivalentes a los premios que entrega la Academia de la Televisión en España, se volcó en homenajear este año a todas aquellas actrices, independientemente de la edad, que triunfan en la pequeña pantalla -ya no tan pequeña debido al aumento de cadenas en abierto, y de pago-. Un triunfo que demuestra cómo tanto la televisión como el teatro están apostando por series, telenovelas y obras de prestigiosos autores que necesitan de mujeres talentosas, con experiencia, capaces de interpretar con maestría a una criada (El cuento de la criada) o a una adinerada mujer que vive aterrorizada por el maltrato que le infringe su marido (Big Little Lies), a quien da vida una madura Nicole Kidman, quien aprovechó su momento de gloria para denunciar la violencia de género. Un drama que viven muchas mujeres, a quienes la sociedad no presta demasiada atención según sus propias palabras: "Es una enfermedad complicada e insidiosa, pero existe mucho más de lo que nos permitimos reconocer. Una enfermedad que está llena de vergüenza y secretos, de ahí que al concederme este premio, se esté reconociendo un problema que afecta a muchas mujeres" Nicole reivindicó también la falta de papeles potentes para las mujeres en el cine. Algo que ya denunció Melanie Griffith hace tiempo, con palabras como "las arrugas nos penalizan a quienes hemos pasado la barrera de los 50". Una realidad que debería sonrojar a la sociedad en su conjunto. No solo porque es discriminatoria la distinta vara de medir que se emplea con los hombres y las mujeres, también porque quienes más consumen cine, teatro, televisión, son la gente madura, mayoritariamente femenina.
Independientemente de esa problemática, lo que sí es cierto es que la apuesta de las televisiones por series que abordan los problemas reales de la sociedad, demuestra que se ha abierto un importante mercado que da trabajo a guionistas, actores y actrices, pero también que ante las cantidades ingentes de dólares o de euros que cuesta rodar una película, los productores prefieren meter su dinero en cadenas que cuentan con muchos más seguidores.
En la gala había mucha gente de color, empezando por Sterling K. Brown, premiado por su actuación en "This is us", que demuestra que hay que gritar para que la voz de las minorías llegue a los centros de poder. Y los negros llevan años reivindicando su importante papel no solo en el cine, también en la sociedad.
Ojalá el camino emprendido por los Emmys de visualizar a las mujeres, a los negros, a las minorías, no sea flor de un día, ahora que Donald Trump ocupa la presidencia y les ha puesto a todos ellos en el punto de mira de los radicales blancos, de la extrema derecha, del Ku Kux Klan.


Charo Zarzalejos - Sin derecho a la sorpresa

22.09.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Están escandalizados. Le cuesta creer que el Estado de derecho se defienda ante el atropello permanente a la legalidad vigente aprobada por la soberanía nacional representada en el Congreso de Diputados. Les cuesta creer que a ellos, que "solo" quieren votar les esté pasando lo que está pasando. No entienden como millones de españoles no logramos compartir sus criterios expresados en frases que responden a una realidad virtual, a la pura ficción llena de provocación e impostura. Como la "gente" quiere votar no hay leyes que valgan y así, en un abrir y cerrar de ojos se cargan la Constitución, el Estatuto y el sentido común. Fracturan la sociedad catalana y confunden, de manera deliberada, la acción judicial con el estado de sitio que atropella derechos y libertades. ¿Cómo se puede sostener semejante argumento cuando muchos ciudadanos han tomado las calles al grito de "votarem"?. Igualito que una dictadura, ¿verdad?."9

Los secesionistas están escandalizados porque el Estado se defiende. ¿De verdad que esperaban otra cosa?. ¿De verdad han podido pensar por un solo segundo que ellos podían entrar como elefante en cacharrería llevándose por delante la legalidad y que el Estado, encima hiciera risas?.
No tienen ningún derecho a la sorpresa. No son tontos y, en el fondo, contaban con ello. A partir de ahí la parafernalia, la liturgia, la propaganda, los discursos impostados --votar no es delito, dicen todos al unísono-- y la movilización. Hay que reconocer que en todo esto son auténticos maestros. Es lo que tiene el nacionalismo exacerbado, que es capaz de sortear contradicciones, incoherencias y defienden a los suyos con uñas y dientes. Y además, cantan.
Llevamos días, y nos esperan unos cuantos más, de tensión, de crisis institucional, del juego del gato y el ratón. Y no, no habrá referéndum como los secesionistas soñaban porque la historia demuestra que cuando el secesionismo catalán ha jugada a las bravas, ha perdido. En esta ocasión, no habrá referéndum pero lo que sí es cierto es que el secesionismo ha logrado tensar al Estado, ser noticia nacional e internacional y al final de los finales dirán que van subiendo peldaños hasta el sueño final.
Tienen derecho a ser independentistas, a manifestarse, a cantar. Tienen los mismos derechos que cualesquiera otros ciudadanos, catalanes o no, pero no tienen derecho a imponer su ley y, ni mucho menos, el derecho a la sorpresa. Retar al Estado no es buen negocio. Rubalcaba, en su momento, lo advirtió: quien le reta, pierde.
Si en política siempre es buena consejera la prudencia, la serenidad, en momento de crisis, resulta imprescindible pero también la firmeza para la defensa del Estado que es una cosa muy seria. ¿Diálogo?. Por supuesto que diálogo que ha sido precisamente la herramienta que nos ha permitido vivir en democracia, realizar una transición que con sus fallos --nada es perfecto-- fue absolutamente modélica. ¿Se puede dialogar con los retadores?. Para que esto ocurra --y debe ocurrir-- habrá que dejar pasar el tiempo, que los ánimos se serenen y que la legalidad quede restablecida de manera absoluta en Cataluña. De lo contrario puede ocurrir que España deje de ser España.
Estamos ante una crisis sin precedentes cuyos efectos secundarios hoy por hoy son impredecibles pero es seguro que los tendrá y no para bien. De momento, demos por bueno que PP, PSOE y Ciudadanos no se censuren mutuamente. Seria imperdonable que lo hicieran. Tiempo habrá para los reproches y las críticas pero ahora es tiempo de unidad y de firmeza democrática y si Puigdemont, Rufián, Junqueras, Forcadell siguen mostrando sorpresa, ese debe ser su problema, no el de los demás.
¿Será verdad que tienen plan A, B y C?. Pueden agotar el abecedario pero deben tener muy claro que quien reta al Estado, pierde. Así ha sido siempre pero no han aprendido.


Francisco Muro de Iscar - Políticos trileros, troleros, tramposos

21.09.17 | 08:42. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Altura de miras, sentido de Estado, racionalidad, seny, consenso, diálogo para acordar... Lo que se produjo en la Europa de después de las dos guerras y en la España de la transición y que ha construido un sólido sistema democrático que ha permitido a Europa vivir sin guerras fratricidas durante más de setenta años -algo insólito-, crecer económicamente, reforzar los derechos humanos y hacer llegar las conquistas sociales y las libertades a todos, corre hoy un serio peligro. Especialmente en España, pero no sólo aquí. Es, en parte, culpa del deterioro moral, pero también del desenganche ciudadano de la política, lo que es responsabilidad de los políticos, sin duda, pero también nuestra.
El asunto catalán lo está confirmando en España. El desafío independentista basado en sentimientos y no en realidades ni en proyectos posibles, sin ninguna garantía democrática o civil es, como han calificado muchos, una trampa y una estafa antidemocrática. La falta de respeto a la legalidad por quienes están obligados a defenderla se ha impuesto porque algunos políticos han decidido llevar a su pueblo al suicidio colectivo y muchos ciudadanos han permanecido ciegos, sordos y mudos. ¿Quién garantiza que los políticos que pisotearon las leyes, respetarán las futuras? Los políticos que han hecho de la corrupción su espacio natural son los que postulan para administrar el futuro estado independiente. Los políticos que han gestionado con incompetencia, que han rebajado su crédito a "bono basura" y han endeudado a su autonomía son los que garantizan que allí dejará de haber paro, se crecerá más que en ningún otro lugar, las pensiones serán más altas y todos cobrarán antes y con mayor seguridad.
"La política es el arte de servirse de los ciudadanos haciéndoles creer que se les sirve a ellos", decía Louis Dumur. Me atrevo a decir que en poco tiempo, la mayor parte de los políticos -no sólo independentistas- que protagonizan este lamentable proceso acabarán fuera del ruedo político y pagarán su incapacidad para construir un sistema de convivencia. Y será bueno para España. No se puede calificar de "presos políticos" a los líderes catalanes que se saltan todas las leyes y se burlan y desafían a las instituciones del Estado. No se puede decir al presidente del Gobierno que "saque sus sucias manos de Cataluña". No se puede engañar a todos los ciudadanos con promesas imposibles, con asambleas imposibles o con comisiones de salón. No se puede certificar la división interna al ser incapaces de construir un frente común por la democracia y contra la secesión. No se puede aprovechar la disputa para tratar de mejorar una situación partidista. Ni poner intereses míseros, en tiempos de altísima crisis institucional, por encima de los de la legalidad que nos permite, desde hace más de cuarenta años, ser libres, solidarios, responsables de nuestro destino. Todos los que no demuestren estar a la altura, los políticos trileros, troleros, tramposos, que utilizan a los ciudadanos serán expulsados de la cancha política por los mismos ciudadanos a los que están engañando. Cuando abran los ojos y vean donde nos están llevando.


Fermín Bocos - Regalo para los separatistas

21.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Hay días que a uno le cuesta entender a qué juegan algunos dirigentes políticos.
Visto como está el patio, desde el punto de vista político, no era el momento procesal oportuno pero el exceso de afán mediático de Albert Rivera, líder de Ciudadanos, ha dado al traste con el mejor activo del bloque que forman los partidos constitucionalistas: la unidad.
Rivera había presentado una Proposición no de Ley para apoyar al Gobierno en las medidas que está tomando para frenar el referéndum que pretende celebrar Carles Puigdemont pese a la prohibición del Tribunal Constitucional. A la postre, la iniciativa se convirtió en una trampa que dio paso a una derrota que deja al descubierto la fragilidad política del momento.
La propuesta de Ciudadanos solo ha conseguido sumar los votos del PP. El PSOE votó en contra y la iniciativa fue tumbada por 166 votos contra 158. El PSOE justifica la negativa a reafirmar el apoyo al Gobierno en que Rivera se había negado a introducir dos enmiendas. Una requería "apoyo y amparo a todos los alcaldes que mantienen con firmeza la defensa de la legalidad constitucional".
La otra, abrir "un espacio de diálogo para buscar una salida pactada y legal que permita desterrar la división y reforzar la convivencia de todas las sensibilidades de nuestro país". Rivera no las aceptó y la respuesta de los socialistas (a mi juicio, equivocada) fue un rebote: votar en contra.
El resultado: un regalo para los secesionistas. Al final del debate, una diputada socialista, Soraya Rodríguez que votó a favor, explicó que "no podía votar que no con la que estaba cayendo, con el golpe a la democracia". Menos mal que todavía hay quien piensa en ése partido. Por lo demás, como decía, cada día cuesta más entender a ciertos políticos sus torpezas y su inconsistencia. Desde luego cuesta entender este inopinado regalo a los separatistas.


Fernando Jáuregui - Presos políticos, dice Iglesias

21.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Culminando una aciaga mañana parlamentaria, en la que los diputados nacionalistas y separatistas catalanes abandonaron -quién sabe si para siempre- el hemiciclo, Pablo Iglesias se marchaba de una especialmente bronca y tensa sesión en el Congreso de los Diputados diciendo que "es una vergüenza que en España haya presos políticos". Se refería a la detención, minutos antes, de algo más de una docena de personas en los registros practicados por la Guardia Civil en siete consellerías de la Generalitat. Unos registros y detenciones que llevaron a airadas manifestaciones en Barcelona y al citado abandono del Legislativo por parte de los parlamentarios de Esquerra y del PdCAT. Se consumaba una ruptura, el Parlamento español vivía sus momentos de mayor tensión desde el 23-F, el tic-tac fatídico del reloj avisaba de que solo quedan diez días para ese 1 de octubre en el que puede ocurrir cualquier cosa... y entonces llegó Pablo Iglesias y mandó parar.
Habría mucho que discutir acerca de si los detenidos este miércoles en Barcelona, uno de ellos el "número dos" del vicepresidente Oriol Junqueras, pueden recibir la denominación de "presos políticos" por haber vulnerado la ley que impide actos preparatorios del ilegal referéndum secesionista del 1-O. Recuerdo que algunos -que dicen simpatizar ahora con la "causa catalana"--, entre ellos Arnaldo Otegi, decían en Euskadi que los detenidos de ETA, por secuestrar y matar, eran "presos políticos". No lo eran. Estos me parece que tampoco lo son, aunque ahora el líder de Podemos, secundando lo que dicen los separatistas y sobre todo la CUP, así quiera calificarlos.
"Si Puigdemont no hubiera convocado un referéndum ilegal y Junqueras no hubiera dicho que se iba a saltar las leyes, no estaríamos viviendo esto", decía, mientras tanto, un atribulado Albert Rivera, a quien muchos reprochaban ayer la "ocurrencia" de haber presentado una iniciativa parlamentaria de apoyo incondicional al Gobierno de Rajoy en la actual coyuntura de peligro para la unidad territorial.
Quizá fue esta una idea extemporánea, porque obligaba a los socialistas, hasta casi ayer instalados en el "no, no y no" a Rajoy, a hacer una declaración explícita de respaldo al Ejecutivo de La Moncloa. No está la cosa ni para ocurrencias ni para florituras parlamentarias, después de que el diputado de ERC Rufián, superándose a sí mismo y antes de dar el portazo, exigiera, aún desde su escaño, a Rajoy que "quite sus sucias manos" de las institucionales catalanas. La temperatura parlamentaria no podía subir más. Y, ya digo: entonces, encima, lo de los presos políticos.
Ya nadie hace caso a las palabras sensatas y que llaman a la calma, sean de quien sean, de Rajoy, de Rivera o de la mayor parte de los socialistas, amén de algunos parlamentarios minoritarios, como los canarios; el Parlamento se ha abierto en canal, y Podemos ha optado claramente por sumarse a la insurrección: los detenidos por violar la ley son "presos políticos" es su último recurso para epatar los titulares.
Mala elección la de Pablo Iglesias, que prefiere salir en los titulares a retener a la mayor parte de sus electores disgustados por la deriva que la Generalitat está imprimiendo al "procés", una pura sedición que acabará mal. De acuerdo, puede que la actuación de Rajoy y su equipo no esté dando frutos, puede que esté siendo parcialmente desacertada, seguro que ha faltado flexibilidad y diálogo; pero no seré yo quien ahora culpe "a Madrid" (es decir, al Gobierno central) por tener que tomar medidas que atajen esta carrera sediciosa hacia la locura.
Comprenderá usted que, en la actual tesitura, en la que todos tenemos que definirnos, me quede con la calma, incluso admirable, puede que suicida, de un Rajoy que a mí me tiene inquieto, antes que con el volatín apresurado, gratuito, demagógico, de Iglesias. No sé si él sabe lo que es un preso político y qué clase de regímenes son los que los producen. Yo sí, y ni este país ni este Gobierno, sin duda tan criticable por otros muchos motivos, están entre ellos. Seguimos viviendo en una democracia, que ahora tiene que hacerse respetar, pero nunca lo hará a base de encarcelar a "presos políticos", como, en muy otras circunstancias, hubo de hacer la República en 1934. ¿Sabe Pablo Iglesias que de aquello han pasado ochenta y tres años y que todo, todo, ha cambiado?


Rafael Torres - Los sucesos de Cataluña

21.09.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Si algo suscitan los acontecimientos que se viven en Cataluña es, además de una pena muy grande, la constatación del fracaso de la política, lo cual multiplica esa pena. Porque fuera de los territorios templados y racionales de la política, de su uso en pos de la concordia, no hay, como estamos viendo, sino arbitrariedad, manipulación emocional, violencia, sectarismo, fanatismo y empobrecimiento social.
En España, y no digamos en Cataluña, no se sabe o no se ha querido hacer política, acaso porque ésta se ha usado sólo como instrumento de poder y como expendeduría de privilegios, y no como herramienta democrática para el progreso en todos los órdenes de la sociedad. Ni amansar con dinero y con disparatadas transferencias a los jerifaltes nacionalistas es hacer política, ni engañar a un pueblo haciéndole sentirse superior a los otros que componen la nación española lo es. Ese vil sucedáneo de la política no podía sino llevarnos a donde nos encontramos ahora, en ningún sitio, que tal es éste donde mandan las vísceras sobre el cerebro, las quimeras sobre la realidad, la arbitrariedad sobre el derecho, la intimidación sobre el respeto, el mitin sobre el diálogo y, al cabo, el Código Penal sobre la política precisamente.
A la politización de la Justicia, tantas veces denunciada, no podía sino sucederle, como consecuencia inexorable, la judicialización de la Política, y alimentando ese fracaso se hallan hoy el Gobierno de España y el rebelde Govern de la Generalitat. El uno, ciñéndose y limitándose a la aplicación de unas leyes que se muestran ineficaces, e incluso contraproducentes, para resolver o encauzar un problema político, el del encaje en el conjunto nacional de un territorio que se ha mostrado siempre algo reacio a encajar, y el otro, tirando por la calle de en medio, apropiándose de lo que no le pertenece, retando al Estado, burlando el orden constitucional y, lo que es peor, transformando las legítimas aspiraciones de una parte del pueblo catalán en un fundamentalismo nacionalista de raíz entre pesetera y mística cuya imposición al resto conllevaría la abolición de la democracia.
Pero ese fracaso general de la política hará que pierdan, que perdamos, todos. Rajoy con su Código Penal (que ni siquiera conserva el eficaz artículo del Código del 32, el de la II República Española, para casos como éste de rebeldía y sedición) podrá trampear durante un tiempo, pero no resolver el problema político ni, ojalá me equivoque, garantizar el orden público y a lo que éste debe servir en democracia, la libertad. Y Puigdemont, Junqueras y toda la cuerda de líderes facciosos que han embaucado a media Cataluña con su promesa de Arcadia feliz sin despeinarse y porque sí, no habrán conseguido otra cosa que sembrar la semilla del odio y anegar a la sociedad catalana en la frustración.


Antonio Casado - El Estado se defiende

21.09.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

El nada honorable Carles Puigdemont, que pilota un plan del nacionalismo catalán con la absurda pretensión de reventar el Estado con la colaboración del Estado, se rasga las vestiduras porque, según él, el Gobierno ha traspasado las líneas rojas y se ha convertido en una "vergüenza democrática". Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
El presidente de la Generalitat, que impulsa la antidemocrática operación de celebrar un referéndum para romper con España en el que solo participen los partidarios de romper, por tratarse de algo que está fuera de la ley, se permite afirmar sin avergonzarse que el Estado español, democráticamente asentado en principios de legalidad y separación de poderes, está mostrando su cara represiva. Exactamente lo mismo que dice ese gran baluarte de la democracia occidental que es Nicolás Maduro, único mandatario internacional que apoya los planes de Puigdemont y reprueba la actuación del Gobierno de España.
Y todo porque la logística del referéndum del 1-O ha quedado descabezada, tras las diecisiete detenciones llevadas a cabo este miércoles en estricta aplicación de decisiones de los órganos del Estado, obligados a cumplir y hacer cumplir la ley.
Eso, y no otra cosa, es lo ocurrido en el ejercicio de la autoridad del Estado. No hacerlo supone renunciar a ese principio y dejar a la ciudadanía a merced de la arbitrariedad o el chantaje de los aventureros de la política que se abren paso atropellando las reglas del juego en nombre de su real gana.
Desactivar esas aberrantes operaciones incubadas al margen de la razón, la ley y el sentido común es un deber de Estado mediante la aplicación de todos los medios previstos en el ordenamiento jurídico. Igual de aberrante sería no hacerlo, que el Gobierno mirase hacia otro lado o que cargase las tintas sobre la prudencia ("proporcionalidad", dice Moncloa), hasta el punto de descuidar la firmeza. Esa sí sería una línea roja. La que separa la prudencia de la debilidad. Y es justo la que el Gobierno no ha querido traspasar. De ahí las detenciones.
La tensión del momento exige tener muy claras las cosas. Está en juego la autoridad del Estado y el imperio de la ley. O ganan los que están de la legalidad o ganan quienes se han declarado en rebeldía. Desobediencia, de momento, en términos penales. Pero no descartemos que la Fiscalía acabe apreciando delitos de rebelión o sedición.
Digámoslo sin rodeos: si acabasen ganando quienes técnicamente se colocan fuera de la ley habría cola en los aeropuertos. La hipótesis de me antoja imposible. Y menos ahora que, según las ultimas noticias, el Gobierno no parece dispuesto a confundir moderación con debilidad. Si lo hiciera tendríamos que empezar a hablar de Estado fallido.


Escaño cero - El negocio es el negocio

21.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Que Arabia Saudita "exporta" la versión más rigurosa del Islam, a través de la financiación de mezquitas y clérigos, también en Europa, no es una novedad. En la "guerra civil" que enfrenta a sunitas y chiitas, Arabia juega un papel destacado por no decir que el principal.
Lo imperdonable es que los gobiernos occidentales muestren una actitud de vasallos ante Arabia Saudita sencillamente porque se asientan sobre una gran bolsa de petróleo. Y así los gobiernos de Occidente, desde Estados Unidos pasando por la Unión Europea hacen caso omiso de la realidad, que no es otra que la responsabilidad que tienen los sauditas a la hora de exportar esa versión del Islam en la que se incita a acabar con los "infieles", es decir con quienes no son como ellos.
Pero nadie se atreve a poner el cascabel al gato, de manera que no es extraño que en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, se haya rechazado una iniciativa de Podemos, ERC y PdeCAt para que el gobierno deje de exportar armas a los saudíes y también a Iraq.
Que Arabia Saudita no es una democracia es algo obvio, que además no se respetan los derechos humanos es más obvio aún, que además ser mujer en Arabia Saudita es menos que nada es doblemente obvio. Pero los negocios son los negocios. Así que nuestra industria de armamento está de enhorabuena porque podrá seguir vendiendo armas a países que no cumplen ni remotamente los más elementales estándares democráticos.
La política exterior es así. Una auténtica farsa. Por un lado se demoniza a unos países en nombre de la democracia y por otro se hacen negocios con otros países que son absolutamente antidemocráticos.
Eso sí, sus señorías del PP, PSOE y Ciudadanos, amen del PNV, se han querido lavar las manos solicitando que haya más información sobre la venta de armas a determinados países y sobre todo que es exactamente que se le vende. ¡Como si no lo supieran!

En fin, que hay una gran hipocresía en todo lo que tiene que ver con la política exterior y sobre todo con el negocio de las armas. A las pruebas me remito.


Isaías Lafuente - El 20S

21.09.17 | 08:42. Archivado en Isaías Lafuente


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Estábamos esperando el 1 de octubre y en esto llegó el 20 de septiembre. En cualquier circunstancia, y más en un momento crítico como el que vivimos, hay que medir muy bien las palabras. Y mucho más en una jornada en la que los acontecimientos se suceden a velocidad de vértigo, lo que puede hacer que las afirmaciones tengan prematura fecha de caducidad. El día comenzó con una operación policial en diversas sedes oficiales catalanas relacionadas con la organización del referéndum del 1 de octubre, paralizado por el Tribunal Constitucional. La operación se justifica judicialmente precisamente por esa resolución, porque si las instituciones catalanas siguen adelante con un referéndum prohibido, como así han proclamado, los responsables de poner en marcha la maquinaria estarían incurriendo en presuntos delitos de desobediencia, prevaricación y malversación de fondos. Entre los detenidos, más de una decena, está el número 2 de Oriol Junqueras.
El gobierno central defiende la operación como una respuesta normal del Estado de Derecho frente a quien anormalmente se pone frente a él. El presidente catalán, Carles Puigdemont, ha apelado también, paradójicamente, al Estado de Derecho vulnerado en su opinión por esta intervención en su autonomía, olvidando el pequeño detalle de que fue él mismo quien lo hizo temblar cuando situó a su gobierno, a su parlamento y a las leyes que aprobó por encima de la legalidad española y catalana. Su órdago no es el origen del histórico conflicto pero sí lo es de este conflicto.
Los dos protagonistas se están cuidando mucho de no tomar "la decisión" prematuramente. Mariano Rajoy, de no intervenir la Generalitat de Cataluña aplicando el artículo 155. Carles Puigdemont, de no proclamar unilateralmente la República catalana. Pero la cuerda se está tensando hasta niveles muy preocupantes, Da la sensación de que estamos ante una desesperada carrera hacia adelante cuando quizás la solución al conflicto, si es que la hay, requeriría frenar y dar marcha atrás. Para reformar una Constitución extraordinaria, sin duda, pero a la que se le han saltado algunas costuras y no sólo territoriales; para recuperar un Estatut que se aprobó con todas las de la ley y que mutiló el Tribunal Constitucional porque no encajaba con una Constitución que no había sido reformada; y, por qué no, para regular con pormenor el derecho al referéndum para que sea impecable instrumento democrático y no arma arrojadiza a conveniencia. Pero para todo eso se necesita hacer política. Y da la impresión de que hay mayor preocupación por imponer la ley, que es lo urgente, o por imponerse a la ley, que nunca se puede justificar en democracia aunque se haga en su nombre, que por hacer política. Esto último sería lo importante y no es incompatible con lo primero.


Carmen Tomás - Donde más duele

20.09.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Después de que el viernes el Consejo de Ministros diera 24 horas a la Generalidad para que entregara semanalmente los documentos de pago como venía haciendo desde julio, Hacienda no ha parado de tomar medidas con el objetivo de cortar cualquier grifo de dinero que vaya a parar a poner en marcha el ilegal referéndum. Entre ellas, los pagos que realicen los altos cargos del gobierno de Cataluña con las tarjetas de crédito. Además, el lunes se reunían técnicos del ministerio con representantes del sistema financiero para explicarles, como se aprobó el viernes, que no pueden realizar ningún pago de la Generalidad sin la supervisión y emisión de un certificado de la Intervención General y que de pretenderse debían comunicarlo a la Fiscalía. También según algunas fuentes, el departamento de Montoro estaría vigilando ya a algunos altos cargos por alzamiento de bienes.
La cuestión es que el plazo de 24 horas ya se ha cumplido y lo que ha hecho Junqueras es recurrir la orden del gobierno. Se trata lógicamente de ganar tiempo, puesto que ya hicieron lo mismo con las medidas extraordinarias de julio. En ese caso, el Supremo ha dado la razón al gobierno. Quedan muy pocos días para el 1 de octubre y los soberanistas siguen con su plan y el ejecutivo respondiendo con estas medidas de tipo económico interviniendo las cuentas y los pagos con tarjeta o mediante los bancos y también de tipo político incautándose de todo el material de imprenta referente a la consulta ilegal. Por supuesto, el material se ha impreso en empresas que ahora serán investigadas para llegar al final de cómo se ha pagado ese trabajo y ese material. Hay que recordar que la declaración de ilegal del referéndum por el Tribunal Constitucional no se limitaba sólo al hecho de la consulta sino a su publicación o cualquier tipo de participación en su publicidad tanto pública como privada. Por tanto, las empresas que hayan contribuido a la impresión del material incautado, carteles y demás, son responsables y habrán de pagar por ello.
Vamos a ver si en los próximos días la justicia se pronuncia ante el más que evidente incumplimiento de los acuerdos del consejo de ministros del viernes. Cabe recordar que entre esos acuerdos figura que el gobierno tomaría las riendas de todos los gastos de la Generalidad y no sólo los relativos a los servicios públicos esenciales y funcionarios. Por cierto que hoy el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro acudirá al Congreso de los Diputados para explicar todas las medidas adoptadas para evitar que un sólo euro público se gaste en el referéndum ilegal.


Escaño Cero - "Un instrumento más"

20.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

No lo comprendo. No logro comprenderlo. Lo intento. Les aseguro que lo intento pero sin éxito. Me refiero a la demonización que desde el PSOE se viene haciendo al artículo 155 de la Constitución. Un artículo que lo único que dice es que si una Comunidad Autónoma no cumple las obligaciones que la Constitución y las leyes le imponen o atenta gravemente contra el interés general de España, el Gobierno requerirá al presidente de la Comunidad Autónoma y si éste no hace caso podrá adoptar las medidas necesarias, previa aprobación de la mayoría absoluta del Senado, para obligar a que en esa Comunidad Autónoma se cumpla con la Ley y para proteger el interés general.
Naturalmente los partidos independentistas llevan meses denostando este artículo de la Constitución y han logrado demonizarlo porque naturalmente les conviene que el Estado no pueda imponer la Ley en Cataluña. Lo peor es que el PSOE aparece como un rehén de la propaganda independentista.
Y teniendo en cuenta lo que está sucediendo en Cataluña, me parece a mi que no se puede descartar ninguna medida legal para poner fin a la sedición organizada desde la Generalitat. Insisto: medidas legales. Es decir la Constitución y todas las leyes que emanen de la misma. Y el artículo 155 es uno más de los de nuestra Carta Magna.
Ojo, no digo que haya que aplicarlo, solo digo que no hay que demonizarlo.
Así que los dirigentes del PSOE deberían de ser más prudentes a la hora de trazar líneas rojas dadas las circunstancias. No deberían de poner más líneas rojas que las que marca la Ley, pero ninguna en las que contempla la Ley.
Mucho menos deberían de seguir pareciendo un partido desestructurado. Nada menos que el portavoz del PSOE, Oscar Puente, dijo después de la reunión de la Ejecutiva algo, a mi parecer sensato, que al PSOE no le gustaría que se aplique el articulo 155 pero que tampoco puede descartarlo. Inmediatamente llegaron los desmentidos incluso el del propio Pedro Sánchez.
Yo me pregunto que más tiene que pasar para que el PSOE asuma que los partidos independentistas catalanes están violando no solo la Constitución sino comportándose como antidemócratas.
No que si es que les parece algo menor que se empapelen las calles de los pueblos y ciudades catalanas con fotografías de los que alcaldes y concejales que están en contra del referéndum, por señalar una de las últimas barbaridades perpetradas desde las filas de los partidos que defienden la independencia.
En fin, cuando se está ante una situación de tan extrema gravedad como la que estamos viviendo, cuando varios grupos políticos quieren acabar de un golpe con la legalidad y la democracia, cuando quieren borrar quinientos años de Historia en común, digo yo que con la Ley en la mano habrá que dar respuesta. Y dentro de la Constitución hay un artículo que es el 155 que se puede o no aplicar, pero nunca demonizar.


Fermín Bocos - Trump y la ONU

20.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Es imposible saber qué sabe Donald Trump del origen de la existencia de las Naciones Unidas. De cómo el impulso de uno de sus predecesores en la Presidencia de los EE.UU, fue decisivo para crear este organismo, que, pese a sus muchas deficiencias y no pocos fracasos, en el último medio siglo ha sido clave a la hora de reducir las tensiones entre países que en tiempos no tan lejanos desencadenaron guerras mundiales.
De sus palabras durante la campaña electoral que le llevó a la Casa Blanca se deducía que pensaba que era "un club de amigos" que derrochaban los fondos que recibían. Sobre todo se quejaba de que la aportación económica de los EE.UU. era excesiva y anunció su intención de recortarla. Era una de su sus promesas estrella.
La otra, como se sabe, es el muro que pretende levantar en la frontera con Méjico.
De momento no ha llevado a cabo ninguna de sus amenazas. Aunque las mantiene y en el caso de la ONU, en su primera intervención, a modo de preámbulo del discurso que pronunciará ante la Asamblea General, habló de restringir el presupuesto y de que era necesario reformar la organización pero sus palabras se habían alejado bastante del guión de cuando era un simple candidato.
En opinión de los corresponsales diplomáticos neoyorquinos, habría hablado como un empresario, no como un político. Trump critica el desequilibrio entre inversión y resultados. Defiende un recorte del presupuesto, pero no la liquidación de la cuota norteamericana. Su crítica a los procedimientos diplomáticos -alambicados, premiosos, hay que reconocerlo- la suscribe hasta Antonio Guterres, el flamante secretario general de la organización.
Trump le animó a recortar la burocracia y a reformar un sistema anticuado. Guterres recogió el testigo. Para alivio de cuantos temían que Trump entrará en plan elefante en el simbólico parlamento mundial, sus primeras palabras a su paso por la ONU no dejan la esperada mala sensación. Incluso apoyó una declaración suscrita por 128 países, entre ellos España, para respaldar las reformas que tiene en agenda el secretario general. Confiemos en que a última hora, en el discurso oficial ante la Asamblea, no vuelva al guión de cuando era candidato y poco menos que quería cerrar la ONU.


No te va a gustar - Esto, pase lo que pase, va a traer consecuencias

20.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

El clima de nerviosismo, a este lado del Ebro, se dispara según avanzan los días: solamente díez quedan para la jornada del estallido o de la gran charlotada, vaya usted a saber. Mis contactos con los amigos catalanes, con los que hablo casi a diario, me confirman que, del otro lado, se instala una especie de fatalismo: puede ocurrir de todo, incluso que, en un rapto de auténtica locura, el molt honorable se encarame al balcón de las desdichas y, desde allí, tras la jornada caótica del 1-0, proclame la República Independiente de Catalunya. La cosa tendría muy malas consecuencias para él, para el Govern, para la Generalitat como institución y para todos los demás, claro, comenzando por Mariano Rajoy y su equipo más directo, que se verían forzados a, en palabras del propio Rajoy, "hacer lo que no quieren hacer".
Descartemos, por principio de pensamiento lógico, la locura, por más que insania parecen muchas de las cosas que han venido ocurriendo hasta este punto, en el que carecemos de urnas, papeletas, censo, orden y concierto, puesto que estamos todos, y más aún los protagonistas de la farsa, obviamente desconcertados.
Ocurra lo que ocurra, creo que son previsibles algunas consecuencias ya irreversibles tras el camino andado y mal andado. El funcionamiento de los tribunales quizá se pueda paliar, pero no parar: y hay ya muchas causas abiertas. Y, si la convención política que hemos fabricado dice que un imputado (investigado), por el mero hecho de serlo, no puede seguir en el cargo, ya me dirán qué hacemos con los cuasi procesados Carles Puigdemont, Carme Forcadell y hasta con Oriol Junqueras, que sigue soñando con ser el president de la Generalitat una vez que se convoquen las me parece que inevitables elecciones autonómicas.
El Estatut de Autonomía ha saltado ya hecho añicos, el artículo 155 de la Constitución está, de alguna manera, ya aplicándose en lo que se refiere a la intervención de las cuentas por Montoro. Y cualquiera puede ver que la Constitución española resulta incapaz de regular cauces para actos de auténtica sedición, como los que han protagonizado algunos responsables de la Generalitat e incluso algunos alcaldes que encabezaron la rebelión. Lo siento, pero no basta con la "mano dura", ni se puede empapelar a cuantos han intervenido en este circo; hay que buscar las soluciones menos traumáticas, y estoy seguro de que el propio Ejecutivo anda en ello.
Así que, tras lo que la Historia llamará "los sucesos del 1 de octubre", habrá que empezar a pavimentar la carretera que nos permita seguir transitando con cierta normalidad por la conllevanza con un territorio español como es, y será, Cataluña. Quiero decir que habrá que ir pensando en un nuevo (y generoso) Estatut, que, una vez acordado con las fuerzas que quieran acordarlo, sea sometido a referéndum en Cataluña, como es preceptivo según el artículo 152.2 de la Constitución vigente. O sea, que se podrán votar por los catalanes mejoras, económicas y políticas, pensadas para los catalanes, con los catalanes, de manera pacífica, ordenada y constitucional. Por qué no se ha hecho esto antes resulta casi mejor ni preguntárselo. Habrá, igualmente, que ir pensando en acelerar reformas constitucionales, sin aguardar a los tiempos paquidérmincos del Parlamento español, que, por ejemplo, solamente tomará en consideración la comisión propuesta por los socialistas para tratar sobre el "caso catalán"... después del 2 de octubre. Para ese viaje no necesitábamos alforjas.
Luego está la reconstrucción partidaria, que es harina de otro costal y daría para varios tratados. De Podemos quizá seríamos capaces de predecir un estallido interno, porque no resulta posible tratar de pescar votos al tiempo en Gerona y Huelva, Zamora o Santander. La ambigüedad no cabe en el actual estado de cosas, y lo mismo valdría decir para una figura tan carismática como Ada Colau: ahora, es posible que, en lugar de acrecentar su talla política en tiempos de zozobra, ella zozobre. Sobre los socialistas quizá seamos capaces de augurar una cierta subida electoral, cuando toque, gracias a la bastante completa rectificación de Pedro Sánchez sobre su primitivo "no, no y no". Y gracias al previsible bajón de los "morados", claro está,

Y, sobre Rajoy y el PP...
De Rajoy y el PP no me siento capacitado para hacer predicción alguna en torno a las consecuencias del "lance catalán". El presidente del Gobierno central puede salir glorificado o abrasado de esta historia, en función exclusivamente de lo que ocurra entre los días 1 y 10 de octubre. Díez días que no sé si cambiarán el mundo, pero que sí deben empezar a cambiar España y es eso, los cambios, lo que menos gusta a una persona por lo demás estimable y llena de sentido común como Rajoy. Que, por lo demás, está, lo mismo que sus ministros, conduciendo con mesura y hasta cierto punto firmeza, el mayor desafío al estado español ocurrido desde la muerte de Franco, y estoy incluyendo la noche triste del 23 de febrero de 1981.
El recuento de las consecuencias abarca igualmente a la Jefatura del Estado, a la que yo veo reforzada tras la crisis: ahora es más necesaria que nunca la figura del rey, y creo, más allá de lisonjas, que contamos con el mejor de la Historia de España, ahora que el titular de la Corona está cercano a cumplir los cincuenta años, que es edad de plena madurez.
El caso es que nada, nadie, va a salir indemne de esta ordalía a la que nos han sometido gentes muy poco preparadas para lances de este tipo. Veremos ahora quién se comporta como estadista, quién como un oportunista, quién como un titiritero... y quién como un auténtico chiflado, que ya vemos que de todo hay en la viña del Señor. Lo que es imposible es que todo continúe como hasta ahora, como si nada hubiese pasado. ¿Quién está haciendo ya el plan de ruta?


Más que palabras - El árbol y las nueces

20.09.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

PREGUNTA.- ¿Cómo se enfrentan los alcaldes del PSC a las amenazas y coacciones de los independentistas?

RESPUESTA.- Los alcaldes del PSC están muy convencidos de lo que están haciendo. Su máxima responsabilidad es ser alcaldes de todos, salvaguardar y proteger los derechos de sus ciudadanos, y eso pasa por respetar la legalidad y no aceptar ningún hecho ilegal.
P.- ¿Hay que ser casi un héroe para no inmutarse si ves tu foto con una soga al cuello o insultos del tipo de charnego de mierda, idos de aquí?

R.- Amenazar, insultar, coaccionar es absolutamente inaceptable y espero que se trate sólo de casos aislados. De todos modos, no es de recibo que el presidente de la Generalitat anime a los ciudadanos a parar por la calle a los alcaldes socialistas para interpelarlos, porque no siguen sus indicaciones. Ese tipo de actos se le volverán en contra a Puigdemont. Los alcaldes socialistas ni se van a esconder ni se van a callar. Están protegiendo la democracia y el Estado de derecho, no se trata de que sean héroes -porque a nadie le gusta recibir insultos o amenazas- pero actúan con la convicción de que hacen lo correcto.
Este es un fragmento de una entrevista que le hice el otro día a Maritxel Batet, donde no ocultaba su preocupación, como la de todos los demócratas por la persecución que se está haciendo en Cataluña a los que ya se conoce como alcaldes de la ley. Su afirmación de que "ni se van a esconder ni nos van a callar" me recordó por un instante lo que decían los concejales y los alcaldes del País Vasco en los años oscuros, esos tiempos de plomo en los que ETA, HB y todo ese mundo hostigaba a cargos públicos utilizando la kale borroka para atemorizar. Es verdad que en el País Vasco las dianas terminaban con un tiro en él nuca o un coche bomba y en Cataluña no hay una banda terrorista detrás pero los métodos de amedrentamiento son los mismos.
Estos días ha aparecido en Lleida un cartel con las caras de los 14 ediles de que eran señalados por defender la Constitución con su alcalde Àngel Ros a la cabeza y un lema: "Assenyalem-los[Señalémoslos]". Arran, las juventudes de la CUP, han dado una vuelta de tuerca más en su campaña de intimidación a los alcaldes y concejales que se niegan a romper con la legalidad vigente, batasunizando la política catalana y copiando los métodos siniestros de los pistoleros.
Estos cachorros han copiado no sólo el odio sino el modelo de aquellos que Arzallus denominó, muy desafortunadamente, "los chicos de la gasolina". Se ponen capuchas, intimidan con pintadas, sacan cuchillos y además fanfarronean con lo similares que son a los violentos vascos. "La Kale Borroca es un elemento un movimiento inspirador igual que nos inspiran todos los movimientos transformadores del mundo", dicen para definirse y añaden que "la violencia está en el sistema no en lo que hacemos nosotros".
Pero más allá de lo que digan los jóvenes de la CUP sería absurdo pensar que lo que se está viviendo en Cataluña es cosa de un puñado de jóvenes violentos. La mano que está moviendo la cuna de todo esto es la de los políticos, que irresponsablemente cabalgan hacia un precipicio que no lleva a ninguna parte salvo a despeñarse. El mismo Puigdemont ha realizado un llamamiento expreso a los catalanes independentistas para que ejercieran presión sobre aquellos alcaldes que se negaran a participar en el referéndum ilegal y eso no es de recibo.
"Cuando desde la cima del poder alguien llama a la coacción contra el supuesto enemigo del pueblo, no puede escandalizarse luego ni de los efectos que su acción pueda desatar ni de ajustados parangones con el fascismo, cuyos principios activos no fueron otros que el nacionalismo y el populismo. Asistimos a una peligrosa unanimidad entre el oficialismo y la calle, entre una Generalitat autoexcluida de la ley y sus agitadores callejeros. La estrategia es compartida: intensificar la coacción sobre los resistentes de aquí al 1 de octubre para reducir al máximo la disidencia en el momento culminante del órdago al Estado. Por eso en Cataluña empieza a ser más apropiado hablar de resistencia que de oposición", se podía leer ayer en el editorial de El Mundo y yo suscribo el análisis.
El propio Arzallus decía aquello de que "unos mueven el árbol y otros recogen las nueces" manteniendo que había una coincidencia de objetivos entre su partido y ETA y avisaba de que el árbol había que sacudirlo sin romperlo para que las nueces fueran recogidas y repartidas". Aquello acabó como acabó con los etarras entre rejas y la victoria de los demócratas y en Cataluña como sigan plantando cara a la legalidad ocurrirá lo mismo. Pues eso que ni nos callan ni nos doblegan, porque la violencia no es ni el medio ni el fin y Puigdemont que agita las más bajas pasiones para protegerse y tapar la corrupción de su partido lo sabe. De ahí su huida hacia adelante.


Pedro Calvo Hernando - ¿Pero de verdad deseamos soluciones?

19.09.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Demasiado pocos los días que faltan para el 1-O como para que sea posible llevar a término esa propuesta de Unidos Podemos de una asamblea extraordinaria para conseguir un referéndum pactado, con la presencia de todas las fuerzas políticas o al menos las fundamentales. Todo parece ponerse en contra de esa y de cualesquiera otras propuestas por el estilo, ya que todo parece ir contra una solución racional del drama de Cataluña. Por eso es muy conveniente pensar ya en lo que se hará a partir del 2 de octubre, pensamiento muy difícil de alcanzar en una formulación practicable y una voluntad generalizada de darle cumplimiento. Ver y oír estos días los medios de comunicación es una verdadera tortura para quienes se sienten de verdad responsables ante la totalidad de los ciudadanos de todas las posiciones contrapuestas. Sinceramente les digo que yo he perdido las esperanzas tras escuchar a Rajoy y a Puigdemont, por poner solo los ejemplos más importantes e ilustrativos, para entender sin dudas lo que digo. Después de haberle dado muchas vueltas y haber escrito sobre el asunto en todos los tonos imaginables, las posiciones se han ido tornando cada vez más enconadas hasta convertir en prácticamente imposible cualquier entendimiento. Pero no obstante, lo último que yo haría es declarar del todo irrealizable la posibilidad de un milagro del cielo.
Todas las partes del conflicto tendrían que colocarse en la piel de cada una de las demás para al menos soñar con una solución, y podrán servir de una especie de guía las llamadas al entendimiento formuladas estos días por el PSOE y por ese grupo de intelectuales de izquierda. Porque desde la derecha no se atisban posicionamientos semejantes que pudieran coadyuvar a la consecución de una vía que conduzca a cualquier puerto. En el caso del PSOE, estamos ante el partido situado en la región más central del espectro, lo que ayuda a insuflar en el conflicto un hálito de esperanza, más bien lejos de posturas extremas o irrecociliables con los demás. Es el partido de la izquierda que ha gobernado bastantes años en este país y que por tanto cuenta con una saludable experiencia, por mucha razón que puedan tener los que le critican que se coloque en andamios inestables o peligrosos en materias fundamentales. Y en esta nueva era ha demostrado la mayor capacidad para el diálogo con los demás.
Y en cuanto a los mencionados intelectuales de izquierda, también hay que decir que se sitúan en este caso en la mejor de las tradiciones de ese mundo político. Y también digo que su pronunciamiento merece toda la atención si lo que de verdad deseamos son soluciones y no lucimientos personales o corporativos de sus posibles críticos.


Cayetano González - El daño ya está hecho

19.09.17 | 08:42. Archivado en Cayetano González


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Casi todo el mundo político y mediático está ya situado mentalmente en el lunes 2 de octubre, es decir, en el día siguiente del anunciado referéndum ilegal por la independencia convocado por la Generalitat de Cataluña y que el Presidente del Gobierno asegura una y otra vez que no se llevará a cabo. Lo que nadie reconoce, al menos públicamente, es que el desprestigio institucional, el hastío ciudadano, la mala imagen que se está proyectando hacia el exterior con este pulso planteado al Estado por los independentistas catalanes ha causado ya un daño irreparable.
Un daño no solamente a Cataluña, sino también a España en su conjunto, porque fuera de nuestras fronteras se entiende muy mal que en pleno siglo XXI, haya una parte de un Estado europeo como es España, asimilable a cualquier País democrático de nuestro entorno, que quiera separarse del mismo y que para conseguirlo se salte a la torera la ley, el marco jurídico y se utilice la mentira como argumento al decir, por ejemplo, que el derecho de autodeterminación es un derecho universal aplicable a cualquier territorio, en este caso, a Cataluña. Los políticos catalanes que han impulsado este proceso secesionista -fundamentalmente Artur Mas, Carles Puigdemont y Oriol Junqueras- tienen ya una responsabilidad histórica ante sus conciudadanos, por colocar a Cataluña al borde del precipicio y no estar dispuestos, al menos de momento, a dar marcha atrás. Esa responsabilidad también es extensible a todos aquellos que de una manera u otra lo han apoyado o no se han opuesto de forma clara y contundente. En este apartado, Podemos, en su versión nacional y en la catalana -el paradigma es la Alcaldesa de Barcelona, Ada Colau- también tienen su cuota importante de culpa. En estos días, el Gobierno de la Nación, con su Presidente al frente, están empeñados en algo que les viene obligado por el juramento o promesa que hicieron al tomar posesión de sus cargos: cumplir y hacer cumplir la ley. No les queda otra, más allá de que Rajoy, en el terreno personal y político, se juegue mucho en el envite planteado para el 1 de octubre. Si hay referéndum, el actual Presidente del Gobierno se debería ir esa misma noche a su casa por haber sido incapaz de impedir un golpe a la democracia. Y si no lo hay, a Rajoy le espera desde el día siguiente un auténtico calvario político, no sólo por lo que puedan seguir haciendo los independentistas catalanes, sino porque la izquierda española, liderada por el PSOE, muy probablemente aprovechará el río revuelto para sacar su propia ganancia de pescadores en forma, por ejemplo, de una moción de censura pactada por Sánchez e Iglesias y que podría ser apoyada por el resto de los grupos de la Cámara, incluido el PNV, lo cual aseguraría su aprobación.


Rafael Torres - La España transversal

19.09.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

La izquierda, como es natural, está en contra de la celebración del referéndum amañado, sin garantías y de resultado pre-establecido que pretende nada menos que legitimar la secesión de Cataluña, pero contra lo que parece deducirse del manifiesto de intelectuales de izquierda publicado el otro día, que se centra en aconsejar algo imperativamente a los catalanes no participar en el mismo, a lo que se opone de verdad la izquierda, como no podía ser de otra manera, es a la propia secesión de Cataluña.
Para una vez que hay en España verdadera transversalidad en una posición política, no es cosa de disimularlo o de regatear su encarecimiento. Por una vez los españoles, derechas, centros e izquierdas, progresistas y conservadores, parecen estar mayoritariamente de acuerdo en algo, acaso porque a todos por igual les afecta que alguien pretenda adueñarse de una parte de su casa, de su nación. Otra cosa es, ciertamente, que el sentido común señale a Rajoy y al PP como los menos indicados del mundo para conservar en su integridad esa casa a satisfacción de todos cuantos la habitan, y en eso, en subrayar esa circunstancia, sí acierta de pleno el dicho manifiesto.
Es cierto que en la partida independentista se da también la transversalidad, que no hay más que ver quién la dirige y manipula, el trío PDCat-ERC-CUP, pero esa transversalidad es menos meritoria, pues se genera en la burbuja mística y creencial de la lucha de un pueblo perseguido pero señalado por la Providencia. La otra transversalidad, en cambio, la que suscita y genera en el Estado español las malas artes de los cacos que planean el robo del siglo, esto es, de una porción del país con cuanto contiene, tiene el mérito de erigirse sobre el cainismo secular usando la razón, venciéndolo.
Transversalidad, y mayoría abrumadora si se pudiera descontar la empanada de Podemos, hay, de modo que no estaría de más dejar de marear la perdiz: Ese referéndum tramposo, de chicha y nabo, no; y secesión, tampoco. Referéndum real y legal, democrático, vinculante, con participación de todos los españoles, o consultivo con sólo los catalanes, si, y cuanto antes para empezar a salir del marasmo, pero chulería y mangancia, no.


Escaño Cero - Dos no hablan si uno no quiere

19.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Dos no hablan si uno no quiere y los independentistas catalanes no quieren hablar de nada que no sea celebrar un referéndum para la independencia de Cataluña. Y a los incautos les recomiendo que acudan a la Hemeroteca y busquen un artículo de Francesc Homs publicado el 25 de noviembre del 2007 en El Periódico de Cataluña. Sí, repito, el 25 de noviembre del 2007, es decir hace diez años cuando era Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.
Bueno pues en ese artículo firmado por Francesc Homs se afirma que la vía autonómica ya no sirve, que la vía de la negociación para ampliar el autogobierno dentro del marco legal español ya no puede dar más de sí. Afirma que Cataluña no necesita al Estado para su desarrollo económico, social y cultural y añade que para poder gobernar su futuro necesita un proyecto colectivo ampliamente compartido y por tanto hay que cambiar los paradigmas que habían servido hasta ese momento..
En realidad cuando en septiembre del 2012 Artur Mas se plantó en la Moncloa para exigirle a Mariano Rajoy un "concierto económico" para Cataluña como el del País Vasco, lo hizo con la sola idea de romper cualquier posibilidad de acuerdo y de dialogo.
Rajoy le respondió entonces a Mas lo único que podía responderle que un nuevo concierto económico no cabe en la Constitución pero que estaba dispuesto a llevar a cabo una reforma del sistema de financiación autonómica.
Cuando uno pide lo que sabe que no le pueden dar simplemente lo que pretende es romper la baraja. Y eso es lo que quiso hacer e hizo Artur Mas eligiendo además un momento especialmente delicado puesto que la prima de riesgo estaba disparada y España estaba al borde de ser intervenida desde Bruxelas. Mayor deslealtad por parte de Mas y los suyos no podía caber. Pero siguieron la táctica de cuanto peor mejor. En un momento de grave crisis económica en España plantearon un órdago para poder romper.
Desde entonces hasta ahora la actuación de los líderes independentistas catalanes ha sido la de negarse a hablar de nada que no fuera el referéndum de independencia. El gran error de Mariano Rajoy durante estos años, pero también el de los partidos constitucionales, ha sido no haber sabido contrarrestar el relato de los independentistas. Es decir se les ha dejado en exclusiva la voz en Cataluña.
Incluso ahora hemos sabido que la vez anterior el Gobierno acordó con Mas dejar que hicieran ese remedo de consulta.
Es evidente que Mariano Rajoy podía haber hecho las cosas mejor, pero resulta irritante que algunos líderes políticos como Pedro Sánchez digan que además de aplicar la ley hay que hablar.
Sí, claro que hay que hablar, pero dos no hablan si uno no quiere, y ni Mas primero, ni ahora Puigdemont y Oriol Junqueras, amén de la gente de la CUP, no tienen la más mínima intención ni deseo de hablar. A los hechos me remito.
Están dando un golpe de Estado y a los golpes de Estado se les responde con la Ley en la mano. Dar un golpe de Estado y luego quejarse de que les aplican la Ley es de tal cinismo, de tal tartufismo, que resulta insoportable.
Ahora mismo no cabe más que evitar el referéndum el 1 de octubre y luego por hablar que no quede pero dentro del marco de la Constitución. Ni un milímetro más allá. De manera que como se viene repitiendo el día 2 de octubre habrá que hablar, pero ya veremos si los independentistas quieren hacerlo.


Fermín Bocos - Lo que está en juego

19.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Más allá del temor a ser señalados por los vecinos, o en el trabajo, o por la muy humana tendencia a pasar inadvertido para no tener problemas, no es fácil dar con la clave capaz de revelar el porqué del silencio de los "otros catalanes". Silencio ante la que se les vendría encima en el caso de que los secesionistas pudieran coronar su meta separándose de España y proclamando la República catalana.
Ya sabemos que el Gobierno que preside Mariano Rajoy tiene dicho que eso no sucederá y también que los tribunales están tomando cartas en el asunto para que en cumplimiento de la ley, todos la cumplan. En eso confiamos millones de españoles a uno y otro lado del Ebro.
A través de los diferentes medios de comunicación que se editan fuera de Cataluña quienes se saben concernidos por el desafío separatista apoyan la unidad de España. Bien está qué así sea. Pero, y los ciudadanos catalanes que quieren seguir siendo españoles ¿dónde están? ¿por qué se les escucha poco y se les ve menos?

No hablo de los políticos unionistas. Los representantes en el "Parlament" de Ciudadanos, el PSC y el PP vienen dando la batalla y a pesar de la derrota del 6 de septiembre -obtenida con felonía por los separatistas-, salvan el honor de la institución. También es de justicia reconocer que hay unos pocos ciudadanos (profesionales, empresarios, algún periodista) que con valentía y riesgo dan la batalla en los periódicos de allí. Pero a quienes se echa de menos es a la mayoría. Notable según las encuestas pero que permanece en silencio. Que no sale a la calle. O que cuando lo ha hecho apenas consigue reunir un par de miles de personas. Un fracaso. Fracaso del que se jactan los separatistas que enfrentan su multitudinarias "diadas" como prueba de fuerza.
Ya digo que no es fácil dar con la clave capaz de explicar -que no justificar- la ausencia de respuesta a los separatistas en la calle por quienes son y quieren seguir siendo españoles. Esta vez el riesgo de ruptura es real. Esta vez lo que está en juego es todo. Nada menos que el ser o no ser de un viejo país llamado España.


Antonio Casado - Rufián y el "día del Caudillo"

19.09.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Hace falta ser necio para reconocerse de izquierdas en la aversión a Franco, muerto hace cuarenta y dos años. Quien me inspira es el portavoz adjunto de ERC en el Congreso de Diputados, Gabriel Rufián, izquierdista donde los haya. Cráneo privilegiado. Ha dicho que la muerte verdadera de Franco y el franquismo se va a producir en las urnas del uno de octubre.
Si la ignorancia no fuera tan atrevida, Rufián sabría que el uno de octubre se celebraba el "Día del Caudillo" durante las cuatro décadas de la lamentable dictadura franquista, evocando el día de 1936, cuando en Burgos el general Franco asumió todos los poderes (militar, político y casi hasta religioso). En principio, para ganar la guerra civil, pero el infausto reinado duró hasta su muerte en noviembre de 1975. Y mire usted por donde el tal Rufián quiere matarlo-resucitarlo en otro uno de octubre por cuenta de una pulsión identitaria históricamente incompatible con el ideario de la izquierda.
Es claro que Rufián no se refiere al uno de octubre franquista sino al uno de octubre de pretensiones separatistas, metidas con tramposo y antidemocrático calzador en nuestra zurrada agenda política. Ocurrió el día en que el Parlament quedó a la altura del betún y, confirmando los temores expresados por Tarradellas después de la muerte de Franco ("En política se puede hacer todo, menos el ridículo") hizo un ridículo universal apadrinado por Puigdemont y sus costaleros de ERC y la CUP.
Cuando este correoso diputado, izquierdista y republicano donde los haya, se refiere al referéndum del uno de octubre que busca la ruptura con España, alguien debería explicarle que la República encarceló a mil personas tras la proclamación independentista del 6 de octubre de 1934. Por eso digo también que hace falta ser imbécil para reconocerse izquierdista y republicano en el actual desafío a un Estado legítimo y democrático en nombre de una pulsión tribalista. Nos dice en la radio el filosofo Manuel Cruz que el problema de las personas de izquierda en Cataluña es que no dan la cara en defensa de la ley y la democracia por no correr el riesgo de ser asimilados al PP. Prefiero creer que es por no correr el riesgo de pasar por malos catalanes. Si solo fuera por desmarcarse del PP, es que la izquierda habría desertado de la razón, pues la defensa de la ley, la democracia y el estado de Derecho se antepone en sí misma al alineamiento o desalineamiento con tal o cual partido político.
Ya es aberrante que una mente de izquierdas renuncie a defender la democracia por si lo confunden con el PP. Pero más aberrante aún es que una mente de izquierdas, de siempre internacionalista y defensora de los más desfavorecidos, se sume a la causa tribal del nacionalismo catalán, cuando tantas pruebas ha dado este de que se pasan por el arco del triunfo los usos y costumbres de un régimen democrático. Y esa es la causa que abraza Gabriel Rufián.


No te va a gustar - Rajoy se la juega, sí. Pero ¿queda otro remedio?

19.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

El presidente del Gobierno español está ante el reto más formidable que un político pueda afrontar: un intento de golpe que conllevaría la separación de una parte del territorio español. Se juega algo más que su futuro político, y hasta su presente, si la respuesta moderada, contenida, que personalmente ahora apruebo -no su pasividad en el pasado--, no da frutos, y, tras la tarde-noche que sin duda será aciaga -como el resto del día- entre el 1 y el 2 de octubre, Puigdemont ensayase su última locura: lanzarse al balcón de la Generalitat y emular a Companys proclamando no el Estat Catalá, como en 1934, pero sí la República Independiente de Catalunya.
No creo que ni siquiera el molt honorable president llegue tan allá en su locura, que desataría reacciones hoy impensables. Más probable me parece que las cosas vayan discurriendo a su modo, que haya votación en algunos lugares, muchas declaraciones en las teles amigas, una rueda de prensa exaltando lo bien que se han comportado los catalanes yendo a votar masivamente --¿quién controlará cuántos?- y satisfacción antes de la nada. Porque, a continuación, Puigdemont se habrá quedado sin planes de futuro, porque ya no habrá futuro: ¿quién va a reconocer los resultados de un referéndum sin censo, con los colegios irregularmente divididos, que se produce en medio de una fractura sin precedentes en el cuerpo social, sin garantías de imparcialidad en los medios, con participación incierta desarrollada en un clima de temor?

Ahí, en ese momento, empieza la tragedia de Puigdemont. El se la juega mucho más que Rajoy, porque el presidente del Gobierno central tiene muchas más probabilidades de salir victorioso del lance. Lo malo es calcular cuánto sufrirá su imagen (la de Rajoy, digo), la de su partido y la de sus más inmediatos colaboradores -comenzando por Soraya Sáenz de Santamaría- si las medidas que ha de adoptar para frenar insurrección son crecientemente duras. ¿Resistiría eso la hasta ahora total cohesión existente en el PP, donde ya empiezan a vislumbrarse signos de incomodo y de crítica a la vicepresidenta? Y ¿lo resistiría el frente tan difícilmente hilvanado entre el PP, el PSOE y Ciudadanos?

Sí, el flemático Rajoy, sin duda, se la juega, y mucho lamento estar convencido de que a Puigdemont le encanta esta hipótesis, aunque sea cierto que él se juega mucho más. Pero, ah, eso sí: él cree que con esta fuga de toda lógica alcanzará la gloria, quién sabe si incluso la palma del martirio; ya digo que el molt honorable está dando inquietantes síntomas de la misma insania que un día poseyó a Artur Mas y que nunca afectó a Jordi Pujol, enfermo, eso sí, de soberbia y, claro, de avaricia.
Todos se la juegan -y nos la jugamos- este 1 de octubre, aunque la mayoría de los españoles ofrezcan la sensación, inexplicable, de que nada de esto va con ellos. Pedro Sánchez, que ha abordado el tren de la unidad de acción algo tarde, es acaso quien puede salir más beneficiado tanto si todo va bien como si va mal: su partido ha sido, al fin y al cabo, el único que ha ofrecido soluciones, parciales y poco convincentes, pero soluciones al fin, para empezar a tratar de resolver la crisis territorial. Pablo iglesias, con el partido dividido al máximo en torno al referéndum, puede experimentar un batacazo tremendo en Cataluña, para no hablar ya del resto de España: ¿es que no sabe que no se pueden conseguir votos en Cataluña y en Zamora al mismo tiempo? O te decantas por unos, o por otros, que ahora no caben actitudes dudosas.
A mí, en todo caso, lo que más me preocupa es lo de Rajoy, que al fin y al cabo es quien está manejando el timón del Gobierno y la brújula por donde encaminar el rumbo. Si sale con bien de esta, que lo espero fervientemente, no será sin algún rasguño. Si apenas logra salvar los muebles, manteniendo a trancas y barrancas la unidad del país, al menos eso habremos obtenido. Si se produce la peor de las hipótesis, en la que, ya digo, no creo... mejor ni pensarlo, porque todos sufriríamos mucho. Y es que es mucho lo que puede saltar por los aires, aunque personalmente prefiero ser optimista y pensar que esto acabará, para casi todos -no para Puigdemont, desde luego- en una farsa. A nadie nos conviene que acabe en tragedia; de ahí mi relativo optimismo. Cui prodest?


La semana política que empieza - Los manifiestos no pueden salvarnos, pero ayudan

18.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID (OTR/PRESS)

Esto me recuerda a aquel referéndum sobre la OTAN, treinta y un años ha. El clima era de extrema tensión y la movilización de los diversos sectores sociales, intensa. El Gobierno de Felipe González, que antes había combatido la entrada de España en la Alianza Atlántica, se volcó, con toda su artillería, en favor del "sí" a la permanencia de nuestro país en el club militar occidental. La televisión era un hervidero, como las radios, en las que empezaban a reinar las tertulias, y como todos los medios de comunicación; no se hablaba de otra cosa. Al final, ganó el "sí", como no podía ser de otro modo, aunque por un exiguo 52 por ciento. Y ¿dónde está el paralelismo que usted busca con el próximo 1 de octubre?, me preguntará alguien. En los manifiestos, solo en los manifiestos, le respondo.
Toda guerra está precedida por manifestaciones y manifiestos. En Cataluña, se manifiestan hasta los alcaldes vara en mano, protestando contra las "injerencias" de un Gobierno central al que quieren tachar de antidemocrático porque trata de que se cumplan las leyes, entre ellas ese Estatut que los catalanes votaron y aprobaron hace apenas once años. En el resto de España, quitando actos minoritarios como el que se produjo este domingo en Madrid, sigue la indiferencia como si nada pasara -bueno, puede que casi nada vaya a pasar, mirado dentro de un año-. Pero, eso sí, el aire se llena de manifiestos. Los tenemos de jueces, de constitucionalistas, de actores, de escritores, de intelectuales... Casi todos, claro, condenando la antijuridicidad de la votación que se pretende para dentro de trece días.
No sé, la verdad, si todos estos manifiestos, junto al bullir de las redes sociales -yo también me he unido, para lo que valga, al #1oEstafaAntidemocratica-, va a tener alguna utilidad. No la tuvieron aquellos textos, aquellos mítines, aquellas páginas de publicidad por el "no" en los diarios, cuando lo de la OTAN. De poco sirvió que algún afamado cantante, que ahora, por cierto, guarda prudente silencio allá en su Barcelona natal, pidiese el "no", que, de entrada, había proclamado el mismo Gobierno que ahora pedía el "sí". El caso fue que Felipe González, aun con Fraga pidiendo inexplicablemente la abstención, ganó y ahí estamos, en la OTAN, en la que hasta ha sido secretario general un español.
Y ¿quién se acuerda de todos aquellos días de tensiones, discusiones leguleyas, artículos y reflexiones brillantes en la prensa? Pues eso. Al menos, hubo movilización social, se movió algo una parte, mínima, de la bostezante mayoría silenciosa española. En los próximos días vamos a tener mucho más de lo mismo: legalidad versus insurrección, dramatismo y especulación en las columnas y más o menos normalidad en las calles. Quizá algún golpe de efecto, salido de La Moncloa o de algún punto del mundo, que no olvidemos que Rajoy, que sigue inalterable, viajará al extranjero, incluso a ver a Trump, en los días inmediatos a la jornada negra.
Tampoco sé si esos golpes de efecto serán muy eficaces, en un sentido o en el otro, porque ¿qué más tiene que pasar en Cataluña para que la sociedad civil despierte, para que los comerciantes, los empleados anónimos, los funcionarios que ahora ya saben de dónde van a cobrar, se rebelen contra un estado de cosas absurdo, surrealista? Ya se ha atacado al Parlament, se golpea la libertad de expresión, se desprecia lo que digan los jueces, los juristas, se ha saciado el cáliz de la corrupción oficial, se ha mentido y se han dilapidado fondos públicos en cosas tan absurdas como la "diplocat" que tan mal conduce un personaje como Romeva. Ya una organización antisistema, que no sería tolerada en ningún país democrático occidental, como la CUP, se ha adueñado de la calle y de las banderas de los balcones. Ya está el miedo a hablar libremente clavado en corazones y cerebros. Ya en todas las cancillerías se preguntan si estos españoles -se refieren también a los catalanes, por supuesto_están locos o qué.
Y ahora todos miran hacia el hombre que, ajeno a manifiestos y alharacas, tiene en sus manos -esperemos que no vacías: sin duda, tiene más información que nadie_la solución o la perdición. Yo, que personalmente, y también para lo que valga, ahora doy mi apoyo al jefe del Gobierno central, porque él, al menos, parece no haberse vuelto del todo majareta, espero que Mariano Rajoy no se haya equivocado en sus cálculos cuando dice que "no habrá referéndum". Bueno, no estoy tan seguro, pero voto, #1oEstafaAntidemocratica, por que acierte. Este es, en lo poco que alcanzo, mi humilde manifiesto particular. Por cierto, voté "no" a la OTAN. Perdí, y ahora me alegro de haber perdido.


Victoria Lafora - Reconciliar

18.09.17 | 08:42. Archivado en Victoria Lafora


MADRID (OTR/PRESS)

La exposición "Las edades del hombre", que con tanta sensibilidad artística recorre Castilla-León, y que este año ha recalado en la bellísima Cuellar, lleva el premonitorio nombre de "Reconciliare", ese empeño al que van a tener que dedicarse instituciones y ciudadanos para, una vez pasada la insumisión soberanista, recuperar la convivencia perdida.
Lo que no quiere decir que, en estos momentos de máxima tensión, la obligación del Gobierno de Rajoy no sea otra que la de mantener el orden democrático, hacer cumplir la ley y evitar un referéndum prohibido por el Tribunal Constitucional. Por errores evidentes y graves, relatados hasta la saciedad, el Ejecutivo central perdió, hace ya tiempo, la batalla de la comunicación política y corre ahora el riesgo de que sus continuas amenazas pierdan cualquier poder coercitivo. Y lo malo es que arrastre el prestigio del Tribunal Constitucional, que ve como se incumplen sus sentencias.
Porque, de momento, no se ha publicado la suspensión cautelar de la ley de secesión que dibuja las líneas de una "republica catalana" en el boletín oficial de la Generalitat como es obligado; porque el cierre de la pagina Web con la propaganda de la prohibida campaña electoral se cerró por orden judicial y la Generalitat la volvió a abrir una hora después; porque la presión sobre los alcaldes que no cederán locales para la consulta ilegal no cesa; porque el primer mitin de la campaña electoral se celebró en Tarragona pese a todas las advertencias al dueño del local sobre su responsabilidad penal.
¿Conocían en Moncloa todas las estrategias políticas preparadas por la Generalitat para llevar hasta sus últimas consecuencias el desafío soberanista? ¿Tienen previsto la posibilidad de que el día dos de octubre, con un mínimo de papeletas recogidas en urnas de cartón, Carles Puigdemont declare la independencia?

Y el control de la legalidad se complica ante el último giro de Ada Colau que "obligada" por el Consorcio de Educación cede las escuelas para el referéndum y ha recibido junto al presidente de la Generalitat a los alcaldes citados por la fiscalía, cerca de setecientos, en un acto de clarísima toma de partido.
Mariano Rajoy dejó caer el viernes, de forma ambigua, la posibilidad de aplicar el artículo 155 de la Constitución, al decir que "nos van a obligar a llegar a donde no queremos". En cualquier caso y como paso previo a esta gravísima decisión política, Montoro ya ha intervenido las cuentas de la Generalitat y será el Estado el que pague a los funcionarios catalanes, incluido Puigdemont, a partir de ahora.
Pero, cuando la legalidad se imponga, quedará la ardua tarea de reconciliar a la sociedad catalana con el Estado porque las heridas de la batalla van a ser profundas y, al margen de los miembros de la CUP o de Junts pel Si, hay en la ciudadanía de Cataluña una profunda desafección hacia el resto de España, un mayoritario sentimiento de no pertenencia. Todos, instituciones, partidos políticos, poder judicial y también el pueblo soberano tenemos que lograr recuperar la convivencia. Nos va la democracia en ello.


A vueltas con España - Un 1-O ilegal pero con riesgos

17.09.17 | 08:42. Archivado en José Luis Gómez


MADRID (OTR/PRESS)

El problema de este referéndum catalán -otra cosa sería uno legal- no es solo que sea inconstitucional, sino que no es democrático. Como advierte Josep María Castellà Andreu, profesor titular de Derecho Constitucional de la Universitat de Barcelona y miembro de la Comisión de Venecia -órgano consultivo del Consejo de Europa-, el uso de consultas directas debe ser permitido solo donde está previsto por la Constitución o una ley en conformidad con ella. En realidad, son muchos más los argumentos que prueban que esta consulta carece de bases democráticas, en el fondo y en la forma, pero eso es algo que no todos los partidos asumen, empezando por los independentistas. También hay confusión entre los comunes.
Ahora bien, el barullo que rodea el 1-O es grande, hasta el punto de que ni siquiera todos los convocantes -y no digamos todos los partidos- están de acuerdo sobre el significado del propio referéndum. Pero si hay urnas -algo que el Gobierno español quiere evitar- parece asegurada la declaración de independencia de JxSí y la CUP, ya que los organizadores parten de que incluso con una participación del 20 por ciento los resultados serán válidos y se deberán aplicar. Otra cosa, claro, es que haya independencia.
¿Entonces no hay riesgo de independencia en Cataluña sobre bases ilegales e inconstitucionales? Sobre el papel no debería haberlo, pero hay países -Turquía, Rusia, Venezuela y varios estados africanos y asiáticos- donde también se pusieron urnas ilegales que surtieron efectos políticos. Por tanto, algún riesgo sí que puede haber, por extraño que parezca en un país democrático, miembro de la Unión Europea.
En buena lógica, el verdadero riesgo es otro: la división política de los catalanes y su deriva tras el 1-O. Si fracasa el referéndum -y la opción de la independencia-, se supone que habrá elecciones autonómicas en un clima de alta tensión, cuyo resultado podría complicar más las cosas para los intereses generales del Estado. Solo el diálogo político puede encauzar el fondo del problema y solo un discurso del Estado en clave catalana puede dar una alternativa convincente. La Constitución del 78 y el propio Estado de derecho pueden ser útiles para frenar el 1-O pero en algún momento tendrán que aflorar estadistas capaces de dar salida a este grave problema político que se vive en Cataluña.


Carmen Tomás - Límite 48 horas

17.09.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID (OTR/PRESS)

El último, o penúltimo, desafío del gobierno golpista de Cataluña ha sido desobedecer las medidas aprobadas en julio pasado por el Gobierno y que tenían como objetivo que la Generalidad no gastara ni un euro público en la celebración del referéndum ilegal y todas las actividades relacionadas. Entonces se obligó al gobierno catalán a suministrar a Hacienda semanalmente todas las órdenes de pago. El pasado jueves, en un claro desafío a la legalidad, otro, el consejero de Economía comunicó al ministro de Hacienda que no enviaría más la documentación requerida. La razón oficial: no reconocemos autoridad distinta al gobierno de Cataluña. La maquinaria del gobierno se puso inmediatamente en marcha y primero la Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos y después el consejo de ministros aprobaban un paquete de nuevas medidas de control. En sustancia, el gobierno no enviará nuevos fondos a Cataluña sino que pagará directamente todos los servicios esenciales incluido en sueldo de los funcionarios. Además, notifica a las entidades de crédito para que no colaboren con actividades ilegales y exijan que cualquier pago de la Generalidad debe ir acompañado de un certificado de la Intervención y si detectaran irregularidades lo comuniquen a la Fiscalía. Y, finalmente, determina que todas las operaciones de endeudamiento de la Generalidad necesitarán la autorización previa del consejo de ministros. Y lo más relevante, si en el plazo de 48 horas, el presidente de la generalidad no aprueba un acuerdo de no disponibilidad que afecte a cualquier gasto que no esté vinculado a servicios públicos esenciales, el gobierno asumirá el control total de las cuentas.
Es evidente la rapidez y contundencia de los acuerdos adoptados. La Ley de Estabilidad Presupuestaria, aprobada en 2012 por el gobierno de Rajoy, contiene la respuesta a estos supuestos y es lo que se ha hecho. En mi opinión, se tenía que haber hecho mucho antes. La fecha del 1 de octubre no nos ha pillado de sorpresa. Hace ya mucho tiempo que se sabe, igual que se intuye que están gastando en su preparación dinero público. Ahora, con estas medidas, no se va a gastar del presupuesto que queda, pero y el ya gastado y el que pueda gastarse, muy probablemente, desde los numerosos organismos, empresas públicas, consorcios. Esto será algo que tendrán que averiguar los tribunales.
En todo caso, la respuesta ha sorprendido por novedosa y contundente, aunque está en línea con las que han ido dando en los últimos días tanto el Tribunal Constitucional como la Fiscalía y que se ha redondeado con la intervención de Rajoy en Barcelona el viernes en la que dejó muy claro que se van a utilizar todas las armas de las que se disponen en un estado democrático para la defensa de la nación y de los derechos de sus ciudadanos. Dijo Rajoy que le van a hacer llegar a donde no quisiera llegar en referencia clara a la activación del artículo 155 de la Constitución. Después de sus palabras y de cómo se van desarrollando los acontecimientos, me quedan pocas dudas de que lo hará.


Siete días trepidantes - El 2-O es el día siguiente al 1-O, y entonces...

17.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID (OTR/PRESS)

Todo lo que está ocurriendo, aunque lo previsible es que al final no ocurra nada, va a tener enormes consecuencias sobre el tejido político del país. Porque en la escalada de titulares, que son ya casi "de guerra", todos salimos salpicados. Entre otras cosas, porque estamos olvidando el discurrir de un país "normal", preocupado por su seguridad, por su estado de bienestar, hasta por sus éxitos deportivos, para estar obsesionados por el "procés" que, día a día, acelera la confrontación entre la Generalitat y el Estado. ¿Cómo va a acabar esto? Me arriesgo a responder: el 1 de octubre, que está ahí, a la vuelta, pasará lo que pase, que será bastante; desde el 2 de octubre, se restablecerá la vía y se enderezarán los vagones descarrilados en el choque de trenes. Y entonces volverá, con las consecuencias que se anticipan, una cierta normalidad. Lo que no es pequeña cosa si tenemos en cuenta que, desde hace dos años, la anormalidad es lo normal en este país nuestro llamado, recordémoslo, España. La semana ha registrado un incremento en las acciones de desobediencia y en las que, desde el Gobierno central y las instituciones, pretenden cortocircuitar la rebelión. O llámele usted sedición, que es palabra que La Moncloa no se atreve, aún, a emplear, aunque haya sido sorprendente la frase del habitualmente muy cauto Rajoy: "nos van a obligar a llegar a lo que no queremos". No sé hasta dónde, tras intervenir los pagos de la Generalitat -ahora los funcionarios catalanes ya saben quién paga las nóminas-, se llegaría: ¿a una aplicación muy extensiva del genérico artículo 155 de la Constitución? ¿A una intervención directa de las fuerzas del orden para retirar las urnas? ¿A la detención del president?

Creo que no conviene dramatizar y, hasta ahora, el Gobierno central no lo ha hecho: está dando una lección de autocontrol en la situación más difícil que gobernante alguno haya vivido desde la restauración de la democracia. Pero, al tiempo, está perdiendo, frente a la Generalitat, la batalla de la comunicación. Sobre todo, la exterior, dado que en Moncloa no recalan, como sí hacen en la plaza de Sant Jaume, ni periodistas extranjeros ni casi españoles. Ya se sabe que al previsible Rajoy le interesa muy poco la comunicación, que es asignatura que, a su pesar, tuvo que aprender su antecesor, Rodríguez Zapatero; a este, cuando le conocí, recién ganado el congreso que le hizo secretario general, le pregunté cuál era su estrategia de comunicación. "Nosotros no tenemos de eso, somos gente honrada", nos dijo a una estupefacta compañera y a mí. Luego, se dio cuenta de que, en política, las formas son tan importantes como el fondo. Y Rajoy gana en el fondo -creo que la razón le asiste a él, es decir, a nosotros--, pero puede que esté perdiendo en las formas, porque, como señalaba acertadamente un colega, el Gobierno central "tiene menos soltura para la manipulación" que la Generalitat, que está al todo o nada.
Tendrá, claro está, la nada. Puigdemont pasará una mala noche entre el 1 y el 2 de octubre, cuando, tras la jornada negra, en la que algunos, muchos, votarán, pero para qué, se encuentre con que hay que comenzar de nuevo. Quizá, entonces sí, habrá de emprender algún tipo de negociación con el Estado. Solo que desde una Generalitat debilitada, en la que empezarán a verse las divisiones preelectorales, que Oriol Junqueras lo que de veras quiere es ser molt honorable president de la Generalitat, no andar todo el día incordiando a Soraya Sáenz de Santamaría y, de paso, a todos "en Madrit".
Puede que, esa noche, Puigdemont haga un alegato en el sentido de "moralmente, hemos ganado", pero lo hará con cara de perdedor. Y Rajoy, desde La Moncloa, le tenderá una mano pretendidamente generosa, con cara de ganador. Y el Barça seguirá metiendo goles, esa multinacional con sede en la Ciudad Condal que vende a todo el mundo helados y desodorantes seguirá ahí, el banquero que todos sabemos, y que ni se ha despeinado hasta ahora, lanzará un suspiro de alivio, y el Círculo Ecuestre volverá por sus fueros. Los alcaldes, díscolos o no, seguirán con el bastón de mando. Y la verdad, o la libertad de expresión, volverá a ser la gran perjudicada, como en toda guerra. O sea, como antes decía, una cierta normalidad.
Solo que, claro, habrá que hacer recuento de víctimas, además de Puigdemont y los más desaforados de su Govern. Las relaciones entre el Gobierno central y la autonomía catalana nunca volverán a ser las mismas. Ya se sabrá quién manda, especialmente si la unidad entre los partidos constitucionalistas se mantiene sin fisuras, lo que me parece improbable, dado que entonces habrá que empezar a hablar en serio de arreglar cañerías, incluyendo por la más importante, la Constitución. Confiemos en que no solamente la parte de los catalanes más alucinada y engañada, empezando por Ada Colau, sino también Rajoy, Sánchez, Rivera y, sobre todo, Pablo Iglesias, que menudo tiene su partido de partido, hayan entendido el mensaje que nos lanzará a todos el 1 de octubre. Lo malo es que ni sabemos todavía, y faltan catorce días, cuál va a ser ese mensaje.


Antonio Casado - Mentira sobre mentira

16.09.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Dice el coro independentista que el jueves pasado comenzó la campaña electoral de ese referéndum que sus dirigentes se han sacado de la manga.
La escenificación tuvo su lugar en la plaza de toros de Tarragona. Sonó a "¿cómo están ustedes?", con el molt honorable president Puigdemont en el papel del payaso Fofó. Eso fue lo de menos. Lo relevante del evento es que, como todo en el relato nacionalista, se basaba en una mentira: el carácter supuestamente inaugural de la campaña del 1-O.
De eso, nada. Llevamos cinco años largos de campaña. Con la participación única, estelar, excluyente y reiterativa del bloque partidario de la Cataluña como unidad de destino en lo universal. De modo que la intervención de Puigdemont -beatificado en la portada de un periódico de tirada nacional donde aparecía flotando entre el cielo y la tierra, nimbado del aura de los santos mártires- fue continuista en el uso y abuso de mantras habituales de la causa.
A saber:

Que estamos ante un conflicto entre Cataluña y el Estado. Mentira y gorda. Es un problema entre un Estado que se defiende y la facción política de Cataluña que aspira a reventarlo.
Que el origen está en la anulación parcial, por parte del Tribunal Constitucional, del Estatuto de Autonomía aprobado por los catalanes (no por ERC, por cierto) en junio de 2006. Mentira a medias porque la ofensiva comenzó casi tres años después de la sentencia y, qué casualidad, cuando en plena crisis económica no estaba el horno para bollos de pactos fiscales y el instigador de la ofensiva, Artur Mas, como presidente de la Generalitat por aquel entonces, tenía que acceder en helicóptero al Parlament porque los catalanes -sobre todo, los de la CUP, que hoy son sus aliados- le abucheaban por su política de recortes en el Estado del bienestar. Todo hay que decirlo.
Que el Gobierno de la nación siempre se ha negado a negociar con los agitadores de la causa independentista. Eso puede ser verdad aplicado al primer tramo del desafío, cuando Mas venía a Madrid a reclamar un pacto fiscal diferenciado para Cataluña y Rajoy se escudaba en el difícil momento que estaba atravesando la economía nacional. De tres años a esta parte, el nacionalismo gobernante en Cataluña no ha querido negociar nada que no fuese el cómo y el cuándo de un referéndum para romper con España. Y eso no lo puede permitir ni antes ni ahora el Gobierno sin previa reforma de la Constitución.
Que votar no es delito. Cierto. Pero sí lo es la desobediencia, la prevaricación o la malversación de fondos públicos. Tampoco es delito amar apasionadamente pero si un señor lo hace en plena calle será detenido por acoso o por escándalo público.
Y así sucesivamente.


El Abanico - ¿Quién se acuerda de los muertos del atentado del 17A?

16.09.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Es vergonzoso que cuando faltan apenas tres días para que se cumpla un mes del terrible atentado que tuvo lugar en las Ramblas de Barcelona, ningún político, de ningún partido, ninguna asociación ciudadana, alcaldes, concejales, medios de comunicación, tengan palabras de aliento para los 16 fallecidos y sus familias, así como para todos aquellos que todavía continúan ingresados en hospitales, o recuperándose de las heridas en sus propias casas, o vivieron de cerca un episodio que nunca van a olvidar.
Es como si de pronto, un tupido velo hubiera borrado todo lo que nos recuerde aquella fatídica tarde del mes de agosto, cuando la mayoría de nosotros volvíamos de la playa, o dábamos cabezadas frente al televisor.
Imágenes que quedaran grabadas a sangre y fuego en nuestra memoria, después de que las televisiones y redes sociales nos informaran sobre lo que acababa de ocurrir en la Ciudad Condal.
Comprendo que el referéndum del 1-0 ocupe buena parte de la información, pero no que se paralice el país hasta el punto de no permitir que sucesos tan trágicos como el del 17A, se ignoren, se aparquen hasta mejor ocasión, cuando con motivo del aniversario acudan todos a hacerse la foto y a prometer mano dura contra los terroristas.
Que 30 días después seguimos sin saber qué falló, cómo y dónde se gestó la tragedia, si los autores del atentado tuvieron cómplices en Francia o en Bruselas y quiénes son. No sabemos nada que pueda arrojar luz sobre cómo unos chicos tan jóvenes, conocidos de la gente de su barrio, pudieron llegar a preparar con tanto sigilo el asesinato de personas inocentes. Gente de todos los países, de todas las culturas, de todas las clases sociales, trabajadores en su mayoría.
Es indignante que después de la famosa manifestación, de la pelea vergonzante entre los distintos cuerpos de seguridad del Estado y la Generalitat, ni el ministro del Interior, tan aficionado como es a las ruedas de prensa, ni su homologo del Gobierno autónomo, se hayan reunido para buscar una mayor colaboración entre las distintas instituciones. A los ciudadanos lo que nos interesa saber es cómo podemos ser más eficaces en la lucha contra un terrorismo de nuevo cuño. Un trabajo compatible con buscar una solución a la parálisis política en la que está envuelta Cataluña.


Fernando Jáuregui - La "banda de los cuatro", versión catalana

16.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

La "banda de los cuatro" es el nombre que recibió un grupo de altos dirigentes del Partido Comunista Chino que, tras la muerte de Mao, fueron expulsados del PCCH, y duramente reprimidos, tras ser declarados culpables de crímenes y abusos cometidos durante la Revolución Cultural. Estas condenas, que incluyeron le pena de muerte, luego conmutada, a la propia viuda de Mao -parece que se suicidó tras ser puesta en libertad--, evidenciaron al mundo los peligros de enfrentarse al poder del Estado: los "cuatro" representaron, en vida del máximo dirigente de la revolución china, el abuso del poder en beneficio de la "camarilla" que rodeaba al líder. Creyeron, cuando este falleció, que podrían seguir con sus manejos; lo pagaron caro.
Que no digo yo, que conste, que los cuatro firmantes de la "carta abierta" al Rey y a Rajoy pidiéndoles pactar "sin condiciones", el referéndum separatista, sean el equivalente a aquella "banda de los cuatro" cuya liquidación comenzó hace cuarenta años. Puede que Puigdemont, Junqueras, Forcadell y, sorpresa, ¡Ada Colau! crean que están haciendo la revolución (desde luego, poco tiene, en todo caso, de cultural). Puede que las semejanzas con el caso chino se limiten a que desconocen el poder del Estado y, sobre todo, de un mundo que no está dispuesto a admitir aventuras territoriales, excepción hecha en este caso, claro, de Julian Assange, Marine Le Pen y puede --¿quién podría demostrarlo?- que también de Putin, interesado siempre en todo lo que pueda debilitar a Europa. Creo que un último paralelismo se mostrará en que el final de la banda será malo, y naturalmente me refiero al final político, que no a otras cosas impensables en una democracia. Desde luego, aventuro una noche de malas digestiones para Puigdemont entre el 1 y el 2 de octubre.
Lo cierto es que la versión catalana de la "banda de los cuatro" ha demostrado, con este mensaje público, a quince días del ya inevitable "choque de trenes", que se encuentra en una situación de debilidad; para mí, que les encantaría volver grupas, pero ahora ya no pueden. En su ceguera política, creen que el Estado puede picar el anzuelo de decir, a estas alturas, que, de acuerdo, vamos a negociar términos y condiciones... que, de entrada, en su "carta", ellos advierten que no van a tolerar. ¿Para qué, entonces, esta misiva lanzada, vaya por Dios, desde el Financial Times, como si el veterano FT significase que alguien reconoce internacionalmente este "procés"? Pues para mantener encendidas las calderas. Más madera: la batalla contra un Estado potente, que está dando muestras de prudencia y paciencia que me resultan loables, les está saliendo mal. España tiene buenos servicios de información, un poder judicial independiente al que las aventuras extralegales le gustan poco, fuerzas de seguridad prudentes y disciplinadas y ahora tiene a los representantes de veinte millones de votantes, bastantes de ellos catalanes, compartiendo el rechazo a los aventureros, que demuestran estar cada día más solos.
Cualquier experto en comunicación hubiese podido decir a aquella "banda de los cuatro" que sobre la injusticia, el abuso y la mentira no se pueden fabricar revoluciones. Y que nunca es bueno pregonar, como ellos lo hicieron, que no tienen por dónde salir. Que, sin una base sociológica sólida, sin apoyos exteriores, sin, en suma, la razón, la revolución está destinada al fracaso. Temo que algo parecido podría decirse de esta nueva "banda a la catalana". Escribió Marx que la Historia siempre se repite dos veces: la primera, como tragedia; la segunda, como farsa. Ya les ocurrió en 1934 la tragedia. Ahora, llega el momento de la farsa.


Fermín Bocos - La pregunta del millón

16.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

No van a dar marcha atrás. El gobierno separatista catalán está dispuesto a seguir incumpliendo la ley desacatando el mandato de los tribunales. Ya sea el Tribunal Constitucional o la Fiscalía del Tribunal Superior de Cataluña. Se han declarado en rebeldía y alardean de sus actos de desobediencia como se pudo escuchar en el mitin celebrado a favor del referéndum en el Tarraco Arena. Un referéndum que, como se sabe, ha sido declarado ilegal por el TC.
El Gobierno que preside Mariano Rajoy tiene empeñada su palabra -por lo demás es su obligación- en cumplir y hacer cumplir la ley. En ese registro muchos ciudadanos españoles se preguntan qué medidas va a tomar para impedir actos -como el mencionado mitin- que, sobre el papel, al estar concebidos para animar a la participación de un acto ilegal -el referéndum-, no debería haberse celebrado.
Y, ¿qué medida o providencia adoptó la Fiscalía para hacer cumplir sus propias disposiciones? Pues, según ha trascendido, su diligencia consistió en notificar a la Diputación de Tarragona que es quien administra la antigua plaza de toros, que el acto era ilegal. Punto.
Aún así, los oradores, el presidente de la "Generalitat", Puigdemont y el vicepresidente, Junqueras, discursearon invitando a los asistentes a ir a votar el próximo 1 de Octubre y al terminar el mitin entre aplausos -y burlas hacia las resoluciones de los tribunales- se volvieron tranquilamente a Barcelona.
Preguntado el señor José Manuel Maza, fiscal general el Estado, por qué la Fiscalía no había intervenido respondió que habían tomado nota de un acto que "tiene diferentes consideraciones jurídicas" que la Fiscalía debe valorar ya que aunque se puede hablar de un derecho de manifestación si se ha pagado con dinero público podría constituir un delito de malversación.
Traducción: la justicia va a su paso. Cumple, pero levantando un pico de la venda que la cubre los ojos y mirando de reojo a la espera de ver qué hacen los políticos. En este caso el Gobierno de España.
El Gobierno que preside Mariano Rajoy al que en un gesto que se presta a interpretar como un acto preñado de cinismo, los señores Puigdemont, Junqueras y la "activista social" y alcaldesa de Barcelona señora Colau -los políticos que promueven el separatismo-, invitan a dialogar para "negociar" un referéndum. Dialogar a quince días vista del 1 de Octubre. A la vista de que los secesionistas "pasan" de las resoluciones que dictan los tribunales ¿qué medidas reales, operativas, piensa adoptar el Gobierno que preside el señor Rajoy?. Es la pregunta del millón. Sólo el ciudadano Rajoy está en el secreto. Pero el tiempo pasa y el calendario avanza y como no haga algo y sea pronto, el día 1 de Octubre el señor Puigdemont, conseguirá celebrar su referéndum.


Más que palabras - "Follar" con enchufadas

16.09.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

"Yo, a follar con empleadas que enchufo en el ayuntamiento". Este es uno de los mensajes que el concejal socialista Zebenzuí González de León, de La Laguna (Santa Cruz de Tenerife), quinto teniente de alcalde y responsable de las áreas de Sanidad, Mercados y Cementerios, publicó por error en un grupo de WhatsApp compuesto por varios militantes del PSOE.
Como era de esperar la Secretaría de Organización del partido, que dirige José Luis Abalos, suspendió de militancia a González debido a la "gravedad" de los mensajes, pero el concejal sigue en su cargo. Después se ha sabido que antes de todo esto , el edil intentó borrar el mensaje y eliminar el grupo para no dejar rastro y si ha salido a la luz fue porque uno de los integrantes del mismo hizo una captura de pantalla y la envió al PSOE a modo de denuncia. No sé si cuando escribo esto el concejal ha presentado ya su dimisión porque, según creo, se aferra al cargo y al sillón argumentando que ha pedido perdón, pero si no lo ha hecho debería estar en tiempo de descuento. Cuando fue descubierto dijo que todo fue "una broma y, de bastante mal gusto (...) pero en absoluto debe interpretarse como cierto. Quienes me conocen saben que ese tipo de comportamientos o acciones chocan frontalmente con mi forma de ser", afirmó. Evidentemente yo no le conozco pero sí creo en eso tan sencillo de que "por sus acciones les conoceréis" y aunque fuera cierto como dijo que "la conversación transcurrió de forma distendida con un amigo, en clave de humor" y que sus expresiones soeces son "solo interpretables en un contexto privado, para nada relacionado con su función pública" está claro que ha mostrado la cara oculta que esconde todo "machista de manual" y de esos hay de todo tipo y condición en cualquier sector social. Pero no es lo mismo tener un cargo público que no tenerlo y en este sentido sus comentarios tienen una doble lectura, por un lado el abuso de poder tratando a las trabajadoras como mercancía y por otro el abuso de autoridad en el sentido de que el precio por su ayuda para encontrar trabajo tiene que ser sexual. Lo que dice claramente este tipo es que el precio de haberlas enchufado es follárselas, con lo que también la expresión soez esconde un tráfico de influencias patatero. No es la primera vez ni será la última que un político saca a pasear su machismo de forma pública o privada y hay ejemplos de impresentables en casi todos los partido políticos, pero cuando pasa el terremoto mediático la cosa suele quedar en el olvido. ¿Quién se acuerda ya de ese concejal del Bloque Nacionalista Galego en Cambados, Xaquin Charlin González, que en su blog personal se refirió a la vicepresidenta del gobierno como "Chochito de oro"..? O de aquel alcalde de Valladolid Javier León de la Riva (PP) que dijo de la entonces ministra de Sanidad, Igualdad y Política Social, Leire Pajín, "es una chica preparadísima, hábil y discreta. Va a repartir condones a diestro y siniestro. Cada vez que veo esa cara y esos morritos pienso lo mismo, pero no lo voy a decir" y como estos comentarios impresentables hay muchísimos casos.
El problema es que los partidos políticos en vez de ser contundentes con cualquier expresión de machismo suelen intentar taparlo o que el tiempo deje este tipo de casos en el olvido. "Perlas" similares a las que ha soltado el concejal canario han estado y están a la orden del día y lo más lamentable es que ese tono apestoso del machismo a veces directo y otras vergonzante y agazapado que es aun peor, pervive en el tiempo, como si nada hubiera cambiado. El día que se aparte fulminantemente de la política a los machistas, cuando los partidos y la sociedad practiquen, de verdad, la "tolerancia cero" con este tipo de personajes y actitudes podremos decir que las cosas empiezan a cambiar.
Se puede creer que un comentario soez, vulgar, chusco, ofensivo, denigrante y machista no es motivo suficiente para que alguien deje su cargo si se ha hecho en el ámbito privado pero cabe preguntarse en esta especie de juego entre doctor Jekyll y Mister Hyde quien domina a quien y en qué manos estamos.


Julia Navarro - La Casa II

15.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

360 páginas. Una noche sin dormir. Y la convicción de haber leído un libro tan inquietante como apasionante en el que Fernando Rueda nos coge de la mano y nos introduce en la Casa, que es así como en el "argot" de los espías llaman al CNI. Pero Fernando no solo nos lleva a la Casa sino que nos cuenta qué hacen, cuales son los aciertos, los fracasos, y hasta las acciones inconfesables de las mujeres y hombres que se mueven en el mundo de las sombras y que desde allí deben de velar por la seguridad del país y de los ciudadanos.
Decir que Fernando Rueda es el mejor especialista en servicios secretos es una obviedad. Lo demostró en aquel primer libro, La Casa, donde nos mostró hasta los últimos recovecos del entonces CESID, hasta este nuevo libro La Casa II, en que nos cuenta la historia de nuestros servicios secretos desde el año 2002, ya convertido en CNI.
Al leerlo podríamos creer que estamos ante un triller, una novela de espías digna de Le Carré. Pero no es una novela, sino una historia real que seguro va a molestar en La Casa.
De manera amena pero rigurosa Fernando Rueda nos va relatando desde las luchas intestinas dentro de la Casa, hasta algunos de los "espiados" más ilustres de nuestro país, pero también nos revela como es la vida de un espía destinado en el extranjero, la soledad, las reglas, la discreción obligada que le impide siquiera confiar a su familia a que se dedica realmente. Fernando Rueda ahonda en la condición humana, en las motivaciones, anhelos, miedos, miserias, de estos hombres y mujeres cuya vida transcurre detrás de un espejo.
El Yihadismo, la relación con otros servicios secretos, algunas operaciones relevantes, todo estos y mucho más es lo que Fernando Rueda va desgranando en la Casa II.
El libro es tan adictivo que es imposible dejarlo una vez que lees la primera página en donde Fernando Rueda deja claro el porqué se ha lanzado a esta nueva aventura y su explicación no es otra que la del derecho de la opinión pública a saber.
En la Casa II hay tres años de trabajo, donde como confiesa el autor buscaba más que las noticias "las paletas de colores, los barnices, lienzos y estilos de pintura para plasmar lo que no se transparenta del servicio secreto".
El lienzo que ha pintado es asombroso. No dejará indiferente a los lectores e imagino yo que mucho menos a los protagonistas de esta historia de mujeres y hombres cuyas vidas transcurren en la sombra.
Un libro imprescindible.


Fernando Jáuregui - No, no quiero estar gobernado por la CUP

15.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Es hora de tomar posiciones definidas y claras. No creo conveniente la ambigüedad que mantiene algún partido con respecto al referéndum. Y quiero, aprovechando que puedo utilizar esta vía de comunicación, abusar del privilegio que supone poder manifestar mi posición ante el mayor desafío democrático que padece la aún joven democracia española desde que se restauró hace cuarenta años.
-Soy partidario de los referéndums --o referenda, académicamente--, siempre que se realicen de manera ordenada, consensuada y, sobre todo, de acuerdo con la legalidad. La legalidad no es inmutable, se puede cambiar, pero utilizando los cauces que están abiertos.
-Soy contrario, por tanto, a las "vías revolucionarias", que pisotean el Parlamento, toman la calle, desprecian la libertad de expresión. Especialmente, cuando los fundamentos de tales "revoluciones" son mendaces: Cataluña no es "un país oprimido", ni robado por "España". Más bien, han sido los propios dirigentes catalanes quienes, como sabemos, han robado en abundancia.
-No quiero la independencia de Cataluña, que es tierra creo que querida por la mayoría de los españoles. Pero, si de veras una mayoría lo suficientemente cualificada de catalanes la quisieran, si realmente Cataluña fuese una tierra sojuzgada, si de veras las ventajas de la secesión fuesen más que los males que provocaría, yo aceptaría, qué remedio, la secesión. No es el caso.
-Y menos cuando todo este "procés", vacío de garantías y de rigor jurídico, está liderado por gentes que no solamente quieren irse de España, sino, sobre todo, socavar el sistema democrático occidental en el que vivimos. No, yo no quiero ni estar gobernado por gentes como los de la CUP, ni que tengan el menor poder en una parte de este país, magnífico con cuantos peros usted quiera, llamado España. Resulta increíble que un grupo de burgueses, como Puigdemont y Oriol Junqueras --no se deje usted engañar por lo de "Esquerra"--, hayan podido no solo aliarse, sino convertirse en sicarios, de un grupo como "las" CUP.
-No soy partidario de esa "mano dura" que algunos predican "en Madrid" y que tendría repercusiones negativas para el conjunto de los catalanes, no solamente para el grupito de insensatos que nos han embarcado a todos, catalanes y no, en su "procés". Soy, todavía, partidario de la negociación, que habrá que retomar tras los sucesos del 1 de octubre, mal previstos, me parece, por todas las partes. Y esa negociación, la Generalitat, quien la encarne el día 2 de octubre, la tendrá que hacer "a la baja". Porque, ocurra lo que ocurra, el batacazo político del molt honorable y de sus más cercanos irreductibles va a ser de campeonato. Tendrán, inevitablemente, que convocar elecciones para tapar su fracaso con las urnas de cartón y las papeletas volanderas.
-Por lo demás, ha dejado de asustarme el "choque de trenes" de dentro de dieciséis, quince, días. Es más, creo que lo que Miquel Iceta --uno de los que más saben de política en el circo barcelonés-- me definió una vez como "choquecito" de trenes puede ser conveniente, siempre y cuando no produzca víctimas más allá del desacarrilamiento de algunos pasajeros y el pavor alarmado de los pasajeros.
-Pero, claro, serán esos mismos pasajeros, los de los vagones de uno y otro tren, los que, a continuación, entenderán que algo nuevo hay que hacer, porque lo hecho hasta ahora no ha dado sino malos resultados, pérdida de la imagen del conjunto de España en el extranjero --y no digamos ya cómo está quedando Cataluña, por mucho dinero que se gasten en la diplocat-- y ruptura de relaciones entre amigos y familiares. Cataluña se ha partido en dos a todos los niveles, pero, como no queda más remedio que restañar las heridas, se restañarán.
Así que le aconsejo que haga usted lo mismo que yo: no dramatizar sobre las consecuencias de lo que vaya a ocurrir, una vez que es inevitable que, lo que vaya a suceder el próximo 1 de octubre, suceda. Contabilicemos, más bien, las consecuencias buenas que este lance van a salir, desde la unidad en lo territorial de las fuerzas constitucionalistas hasta la adopción de una postura unívoca e inequívoca entre los que, como Podemos, no saben muy bien si decir "so" o "arre". Puede que, a partir de ahí, también acaben ciertas actitudes inmovilistas y se impulsen reformas legales, económicas y constitucionales que faciliten una más adecuada convivencia en la piel de toro. Y lo mejor de todo: acabará el riesgo de que gentes como los de la CUP puedan decidir qué hacen con nuestras vidas. ¿Le parece a usted poco?


El Abanico - ¿Quién se ocupa de los excluidos sociales?

15.09.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Cuando falta un mes para que volvamos a las urnas, los políticos siguen inmersos en disputas absurdas que se ha demostrado no llevan a ninguna parte, ni siquiera sirven para formar gobierno. Es más, diría que siguen dando un espectáculo de bajo coste, donde lo único que parece importarles, a todos sin excepción, es con quién no van a pactar: Sánchez no lo hará con el PP pero tampoco con Unidos Podemos, convertidos estos últimos en el enemigo a batir por las tres formaciones más importantes. Lo demuestra el que el líder de Ciudadanos Albert Rivera haya utilizado su visita a Venezuela para atacar a la formación naranja, poniendo a Pablo Iglesias a la altura de Maduro. Y mientras esto ocurre el presidente en funciones tocando la flauta. Sin dar explicaciones sobre la corrupción que anega sus filas, lo que demuestra hasta qué punto lo que hacen o dejen de hacer los políticos en nuestro país, siempre que sean de los nuestros, importa poco o muy poco a los ciudadanos, de lo contrario no se entiende que el partido de Mariano Rajoy siga siendo el más votado. Pero no solo eso, sorprende que a estas alturas y con la experiencia de los últimos meses no se exija a los representantes políticos propuestas para solucionar la grave crisis que nos afecta. Sería interesante que antes de llegar al Gobierno nos dijeran qué van a hacer con las pensiones, con la Sanidad, con la Educación, con tantos y tantos sectores que están pidiendo reformas a gritos, reformas que no llegan y que deberían ser prioritarias de cara al futuro.
Pero siendo todo esto grave, muy grave, lo peor de todo es la indiferencia que demuestran todos ellos ante los problemas como el de la desigualdad, el del riesgo de pobreza que en España alcanza a uno de cada tres ciudadanos, según los datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística. Unos datos que dan escalofríos, miedo, pero de los que ninguno líder habla, seguramente porque no saben cómo abordar el problema, cómo solucionarlo, con lo que esto significa para una parte importante de la población. Unos ciudadanos que antes de la crisis pertenecían a esa clase media, hoy empobrecida, que se consideraba la joya de la corona por su fortaleza, por ser la que más impuestos paga, la que sostiene sobre sus hombros el peso de la crisis, pero sobre todo porque es la que menos se queja, avergonzados como están algunos de ellos por haber llegado a una situación económica que les asfixia, que les impide vivir con dignidad, incluso que les impide dar de comer a sus hijos, pagar la luz o el agua. En la encuesta de Condiciones de Vida el porcentaje de la población hay un dato al que se aferra el Gobierno como a un clavo ardiendo, pero que es a todas luces insignificantes: la pobreza y la exclusión social ha descendido en España en el último año y por primera vez desde que comenzó la crisis un 0,6 puntos porcentuales. Cifra que pone en solfa los brotes verdes de los que tanto presume de Guindos. De ahí lo importante que sería que en vez de andar a la gresca, insultándose unos y otros, nos dijeran qué sociedad quieren, cuáles son sus objetivos sociales y económicos, pero sobre todo ¿quién se va a ocupar de los excluidos sociales?.


Luis del Val - La inteligencia derrotada

15.09.17 | 08:42. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Casi todos hemos observado que esa hija de los vecinos, poco agraciada, de maneras bruscas, y con muestras de no descubrir nunca un remedio contra el cáncer, aparece un buen día con un joven apuesto, agradable, y de apariencia inteligente. Y nos sorprende, porque aplicamos el razonamiento a una situación que no está regida por la inteligencia, sino por las emociones. Podemos ser muy objetivos y perspicaces, pero a la hora de valorar a las personas que amamos, sea un hijo o una íntima amistad, nos mostramos como sujetos, o sea, subjetivos, y nos inclinamos por enaltecer sus facetas virtuosas y despreciar sus vicios.

El Brexit, el secesionismo catalán o la elección de Donald Trump, no se deben al resultado de unas profundas reflexiones, sino al miedo, al racismo o a ese desamparo que surge en los momentos de crisis, y que nos lleva a buscar la salvación en la separación de los otros o en la búsqueda de un totalitario que haga de jefe, o sea, de caudillo. La libra no cesa de caer; Frankfurt, e incluso Madrid, van a ser sede de muchas de las multinacionales que hoy radican en Londres, pero son pocas, muy pocas, las personas que en el Reino Unido señalan los enormes perjuicios económicos que va a causar el Brexit.
Josep Borrell publicó un libro donde se demostraban de manera irrefragable, y con números, la desastrosa realidad que suponía para Cataluña separarse de España, amén de la absurda mentira del "España nos roba", también con números. Nadie le ha refutado. Pero tampoco ha convencido a los secesionistas, ni a sus seguidores, porque no están guiados por la inteligencia, sino por las emociones. Afortunadamente los puentes no se construyen con enardecidas emociones, sino con cálculos de ingeniería. Por eso, los puentes no se caen. Por eso, las sociedades naufragan tan a menudo.


Charo Zarzalejos - Rajoy y sus escenarios

15.09.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

"El Gobierno tiene previstos los escenarios A, B, C y D. Todo está previsto". Este es el mensaje que se traslada desde Moncloa, compartido por Génova, ante la situación creada en Cataluña por el sector secesionista de esta Comunidad Autónoma. Un sector que es amplio, que está movilizado y al que no se le pueden aplicar los clichés que se aplican a los partidos políticos. Esto es otra cosa. Es un movimiento cuyo cordón umbilical es tan fuerte que soporta contradicciones, incoherencias hasta el punto de compartir, de manera casi mecánica, respuestas y preguntas. La dialéctica es la misma. Da igual que sean de la CUP o los conservadores de la extinta CiU. Da igual. Se han conjurado en la ficción que por serlo no deja de ser peligrosa de que lo suyo es el derecho internacional, que ni la Constitución ni el Estatuto importan. Han laminado con serenidad pasmosa aquellas normas gracias a las cuales tienen financiación, policía, medios de comunicación y todo un Gobierno.
Hubo en el PP y fuera del PP que creyeron que nunca veríamos lo que estamos viendo. Eso significa, en el fondo, no conocer al nacionalismo extremo, siempre insatisfecho y dispuesto al órdago a la grande. La afrenta al Estado es de una magnitud extraordinaria, tan extraordinaria que cuando se habla de proporcionalidad en las medidas a adoptar, cada vez son más los ciudadanos los que se preguntan qué tiene que ocurrir para aplicar, de manera medida, el artículo 155. Esa posibilidad forma parte de los escenarios de Rajoy. Ignoro si es el B o el C, pero lo que es seguro es que está ahí y bien estudiado que se aplicará cuando la gota colme el vaso. Lo que no se sabe es en qué debe consistir esa gota. La ultima, a la hora de escribir estas líneas, ha sido que Oriol Junqueras ya ha avisado a Montoro que a partir de ahora no volverá a enviar los informes semanales de control de gasto. A veces, no es muy descabellado preguntarse si no son los propios independentistas quienes están pidiendo a gritos la aplicación del 155.
Hasta el momento, jueces y fiscales están movilizados con el fin de cortar cualquier posibilidad material de que el referéndum se celebre. Pero hay que ser serios y una acción penal que puede recaer sobre más de setecientos alcaldes, a la hora de la verdad, significa que no recae sobre ninguno. Una iniciativa penal masiva, por su propia naturaleza, al final se convierte en irrelevante. Si algo hay seguro es que ninguno de estos alcaldes está temblando.
El Gobierno, que si algo quiere es preservar la unidad con el PSOE, está tratando de actuar con precisión de cirujano. No se puede permitir un paso en falso pero nada hará que los secesionistas desistan de su cita del 1-0. Nada. Y es más, aunque el día 1-0 no haya referéndum, es seguro que establecerán un relato según el cual no hablarán de derrota, sino de enorme paso adelante. Ocurra lo que ocurra tienen el tiempo suficiente para pensar la respuesta. Llevan mucho tiempo en ello. Son muchos, y ninguno tonto, los que han dedicado energías a trabajar en lo que ahora estamos viendo y oyendo. Nada se ha improvisado y llegarán unidos al 1-0.
La expectación y preocupación por el desarrollo de los acontecimientos es innegable, pero parece obvio que ante semejante afrenta, semejante altivez, no queda margen de maniobra para hacer algo distinto que no sea la defensa de la legalidad, de la dignidad del propio Estado. "Sé lo que se espera de mi" dijo Rajoy. Y lo sabe, por eso, encima de su mesa de Moncloa están todos los escenarios y el vaso se está llenando de manera alarmante. Solo falta la gota que lo haga rebosar y cuando esto ocurra, aunque sea en solitario, Rajoy tirará para delante. Ha puesto en ello su compromiso político y personal.


Rafael Torres - La lealtad de los Mossos

14.09.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Tras la llamada a capítulo de la Fiscalía al mayor de los Mossos d"Esquadra, señor Trapero, todo el mundo ha expresado su confianza en la lealtad de la Policía catalana ante el desafío independentista, pero mucha confianza no debía haber cuando nadie la había manifestado abiertamente antes de ese toque de atención. Era, ésta de la actitud de los Mossos el 1-O, una de esas cosas de las que, en todo caso, no se quería hablar, en parte, creo, porque la cuestión no podía despacharse con los tópicos y lugares comunes que se emplean tan abusivamente hoy como comodines o sucedáneos del análisis y la reflexión, y en parte porque, en puridad, nadie tenía ni idea de qué demonios iban a hacer los Mossos, o no quería, por temor, tenerla.
Uno no dudaba, ni antes ni ahora, de la lealtad de los Mossos d"Esquadra, pero me parece que ellos sí, o, cuando menos, a quién brindarle su lealtad. A la Ley, sí, pero ¿a la española o a la catalana, instaurada ésta por sus jefes en franca contradicción y rebeldía con la del Estado? Lealtad, sí, pero ¿a quien les paga, el ministerio del Interior español, o a quien les privilegia con sueldos hasta un 30% superiores a los que perciben los policías nacionales y los guardias civiles? Lealtad, por supuesto, pero ¿a qué bandera? ¿A la de España, a la "senyera" que llevan cosida al uniforme y que parece haber desaparecido de Cataluña, o a la "estelada" de la secesión? Lealtad, desde luego, pero ¿al Estado, un ente abstracto, o a sus superiores del Govern (Soler, Form, Puigdemont), con alguno de los cuales ha compartido el mayor Josep Lluís Trapero paella, risas y canciones? Lealtad, naturalmente, pero ¿al Pueblo Español o a esa pequeña pero omnipresente parte de él que en Cataluña defiende la escisión? Como para no dudar.
Lo que ha hecho la Fiscalía, y muy oportunamente por cierto, es echar una mano a los Mossos para desembarazarlos de la duda que, con toda seguridad, les corroía por dentro. Les ha recordado qué son y a qué se deben, una policía española sometida a la Ley y garante de ella. Pese a que, usando un criterio de proporcionalidad, la mitad de los Mossos deben ser independentistas, se les ha recordado que la sociedad española no les emplea y paga por ello, sino para que hagan su trabajo. Y se les ha recordado, claro, cuál es su trabajo.
La lealtad de los Mossos. Admirable y heroica lealtad con el aliento de sus jefes políticos en el cogote. Y con sus trapacerías, de las que son maestros.


Fermín Bocos - Un iluminado

14.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Es sabido que el desequilibrio entre las aspiraciones y las oportunidades provoca neurosis. A la manera como cursa en los individuos también puede extenderse a la política dónde una idea puede llegar a hacerse obsesiva y quienes la generan tratan de llevarla a la realidad a través de rituales que pretenden reafirmarla. Lo estamos viendo en los últimos tiempos en la conducta pública del presidente de la "Generalitat".
Su obsesión es celebrar un referéndum el próximo día 1 de Octubre. A sabiendas de que la convocatoria excede de sus competencias y de que ha sido suspendida por el Tribunal Constitucional. Pero la idea es obsesiva y por eso la trasfundió a la celebración de la "Diada" buscando el eco de la multitud.
Cuando quien vive de la política como es el caso de Carles Puigdemont, que dicho sea de paso tiene el sueldo más copioso de la clase política española (dobla el que percibe Mariano Rajoy), pone en riesgo su futuro incumpliendo reiteradamente el mandato del TC a sabiendas de que lo menos que le puede caer es la inhabilitación, nos está diciendo que ha entrado en el proceloso territorio de las obsesiones.
De creerse en posesión de la verdad absoluta. Esa situación debería ser tenida en cuenta por cuantos durante los últimos tiempos han intentado, en vano, pedirle que reflexione. Que reflexione y de marcha atrás en el plan separatista que a la postre está cursando como un proceso de sedición que pasa por encima de la legalidad vigente. A su favor habría que decir que no es el único responsable del proceso, ni quien lo puso en marcha. La larva la plantó Jordi Pujol y después vino Artur Mas.
Pero Puigdemont heredó el testigo con entusiasmo. Y va repitiendo que su autoridad está por encima de la ley y no tiene porqué acatar la suspensión dictada por el Tribunal Constitucional. Convendrá el lector que si etiquetamos la conducta del personaje como propia de un "iluminado" no nos alejamos de la realidad.


Fernando Jáuregui - Dossieres y otras incertidumbres

14.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Han comenzado, como uno modestamente vaticinó, a aparecer informes sobre una realidad existente y mucho tiempo callada: la corrupción oficial, vigente prácticamente hasta anteayer, en Cataluña, "al más alto nivel". Tienen dossieres la Fiscalía, la UCO, el CNI... En suma, sabe mucho el Gobierno central de la nación, que es, contra lo que a veces pudiera parecer, una nación sólida, bien estructurada y con unos servicios de información bastante coordinados. Y no es por molestar, pero tampoco hace falta ser un genio para estar seguro de que, en punto a "distraer" dineros públicos y privados en beneficio de bolsillos vip"s, la vida oficial catalana no ha tenido parangón: la de novelas que podrían escribirse sobre escuchas ilegales, seguimientos, furgonetas que entraban repletas de billetes -como suena- a Andorra, tresporcientos (y bastante más) y un largo etcétera.
Súmese a eso el incumplimiento sistemático de la legalidad democrática, la mofa y befa del estado de derecho y de la seguridad jurídica, de la separación de poderes y las trabas a la verdadera libertad de expresión y se tendrá un "libro blanco", más bien negro, sobre la realidad catalana. Ese "libro negro" lo tiene, por supuesto, Mariano Rajoy sobre su mesa, como tenía aquel "informe Pujol" que "alguien" convenció al entonces todavía molt honorable para que lo hiciese público, desencadenándose la que se desencadenó. Insuficiente en todo caso, por lo visto, para hacer reflexionar a la "mayoría silenciosa", tenazmente silenciosa, en torno a la gran pregunta: ¿qué más latrocinios, desmanes jurídicos, mediáticos, sociales, tienen que ocurrir para que empiece a reaccionar el catalán medio, el de la calle, el que está atemorizado ante el futuro de su puesto de trabajo en un país dirigido por la CUP -no se engañe usted: Puigdemont nada tiene que ver con aquella Convergencia Democrática de Catalunya, hoy PDeCat, y sí mucho con esa CUP temible--?

¿Qué tiene que ocurrir para que Podemos y sus diversas terminales y fracciones, de los que tanto depende en estos momentos, unifique criterios, abandone ambigüedades y se posicione de una vez contra el referéndum secesionista, como quieren sus dirigentes en Madrid? ¿Quién será capaz de explicarle a Pablo Iglesias que no se puede ganar a la vez en Gerona y en Punta Umbría, por poner un ejemplo entre ocho mil otros posibles? ¿Cómo gritar que un líder político es el que habla con claridad a sus seguidores y votantes, no como hace Ada Colau, nada menos que alcaldesa de Barcelona, ante la consulta separatista? ¿Cómo puede el contribuyente alzar su voz y decir a un funcionario público como el mayor de los mossos, Josep Lluis Trapero, que tiene que manifestar en voz alta y clara su lealtad a la legalidad vigente, que nada tiene que ver con los sediciosos que controlan la Generalitat? ¿Cuántos clientes del resto de España tienen que desertar de ciertas empresas catalanas para que estas se posicionen de una vez? ¿Hasta cuándo van a esperar algunos líderes mundiales para hundir de una vez la mentira oficial de que el orbe apoya la separación de Cataluña del resto de España?

No, no es el momento de ambigüedades. Ni, posiblemente, de guardar dossieres en los cajones, no vaya a ser que "ellos" saquen otros papeles comprometedores. Tampoco es el momento de los inmovilismos, del ya escampará, del esperemos a ver qué ocurre dentro de dos semanas y después ya actuaremos en un sentido u otro.
Todos, quizá, tenemos algo de culpa de que las cosas hayan llegado hasta aquí, pero yo no puedo culpar directamente sino a los irresponsables que hoy se han instalado en la Generalitat, esos burgueses capaces de pactar lo impactable con los más radicalmente antisistema, lo peor de Europa.
Y a nosotros, a los que tenemos en nuestras manos las herramientas de la comunicación, nos ha llegado el momento de no perdernos en las bellas metáforas ni en las disquisiciones históricas, nos es llegado el momento de la indignación, de respaldar, aunque poco nos guste, al Gobierno central, que ahí está aupado por los votos de muchos españoles -sí, también de catalanes, aunque no sean muchos--.
Estuve en la sesión de control parlamentario al Ejecutivo este miércoles: creo que tanto el presidente Rajoy como la portavoz socialista, Margarita Robles, y el líder de Ciudadanos, Albert Rivera, tuvieron, por fin, el comportamiento que yo al menos esperaba de ellos: es la hora de la unidad. De Podemos solo puedo decir que ha de actuar pensando en el 1 de octubre, no en los réditos que pueda obtener de una quiebra del "statu quo" político a partir de esa fecha. Y cierto es que algún representante de Esquerra también se comportó como era de esperar, allá él. Se ha abierto una brecha que aún puede cerrarse. ¿Sabrán, sabremos todos, cerrarla? Pues quedan dieciséis días para encontrar la fórmula no tan mágica, que, desde luego, no reside en la aplicación del artículo 155 de la Constitución, ni nada parecido. No hagan caso a los halcones, ni a los tambores de guerra, ni tampoco a los que dicen que todo va bien, que no hace falta que nada cambie. Ni, claro, a los que dicen -que los hay- "pues que se vayan". No: yo quiero que se queden, no a cualquier precio, pero que se queden. Y vamos a vencer los que queremos una España unida de manera justa y equilibrada. Ya lo verán; entre otras razones, porque lo que no puede ser no puede ser, en este caso la independencia, y además es imposible.


Antonio Casado - Europa se busca a sí misma

14.09.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Durante el debate sobre el Estado de la Unión Europea, al que he tenido la oportunidad de asistir este miércoles, el representante del bloque socialista, Gianni Pittella, señaló el hecho de que "muy a menudo aquí nos perdemos discutiendo sobre el sexo de los ángeles". Y tiene razón, pero no creo que haya sido el caso esta vez, con mucha más viveza de lo habitual.
El debate se abrió con el discurso del presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker. Amén de congratularse por la evidente mejora de las perspectivas europeas, si comparamos la situación actual con la de hace un año, que estaba cargada de nubarrones, Juncker ha desplegado una panoplia de iniciativas muy concretas.
Apostar por la unificación de las presidencias de la Comisión y el Consejo, las listas electorales de ámbito europeo, un ministro europeo de Economía, un fiscal antiterrorista común o una agencia única de la inteligencia en la lucha contra ese tipo de delitos, no es precisamente una excursión a los cerros de Ubeda.
Además de las propuestas mencionadas, básicamente organizativas, la toma de temperatura a la marcha del proyecto europeo ha resultado más "política" que en ocasiones anteriores.
Han sido muy oportunas las referencias del presidente de la Comisión a la libertad, la igualdad y el estado de derecho, como pilares de una Europa "fuerte y unida". Repicadas, por cierto, en las intervenciones de los distintos portavoces, aunque no siempre para celebrarlas sino para matizarlas o desmentirlas por parte de los grupos de menor representación.
De estos grupos salió, por ejemplo, la voz del español Terricabras (ERC), denunciando los ataques del Gobierno Rajoy a la libertad de expresión en Cataluña, con lo que se dañó el aplauso en solitario del señor Demesmaeker, un eurodiputado ultraderechista flamenco que luego se permitió decir que la libertad de los pueblos no se respeta en nuestro país

También de ese sector minoritario del hemiciclo salió la voz del podemita Miguel Urban, reprobando la "fracasada política neoliberal" que, en su opinión, es lo que ha vuelto a proponer Juncker en el largo capitulo económico de su discurso de este miércoles en Estrasburgo. Terricabras y Urban, pues, fueron los eurodiputados que dieron la nota esta vez.


Victoria Lafora - Por motivos obvios

14.09.17 | 08:42. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Con esta escueta frase justificó la consejera de Educación de la Generalitat, Clara Ponsatí, el cese fulminante del presidente del Consorcio de Educación de Barcelona, LLuis Baulenas el mismo día en que se iniciaba el curso escolar. Esos motivos obvios no son otros que la necesidad de utilizar centros de enseñanza no municipales para el referéndum ilegal. Ante la negativa "condicional" de Ada Colau, será Ponsatí quien decida que institutos pertenecientes al Consorcio deben abrirse para la votación.
Conviene recordar que esta consejera fue nombrada el pasado julio tras la purga en el Ejecutivo catalán de los "tibios" con la causa independentista. Clara Ponsatí accedió al cargo precisamente por su lealtad inquebrantable al "proces". Continúa pues la depuración de cargos públicos en un intento desesperado de sortear las sentencias del Constitucional. Puigdemont y su gobierno han fomentado una serie de expectativas en la sociedad catalana a sabiendas de que el Estado del que forman parte no iba a tolerar una quiebra de la legalidad.
El mayor de los Mossos d"Esquadra, Josep LLuis Trapero, que ayer trasmitió a sus agentes la orden de la Fiscalía de Cataluña de retirar urnas y papeletas, salvará su puesto por la brillante actuación de los Mossos en el trágico atentado de las Ramblas y el reconocimiento a su labor. La obediencia de Trapero y sus policías a la legalidad constitucional, en la medida en que son agentes judiciales, no ha debido gustar al consejero de Interior Joaquim Forn quien aseguró que los Mossos garantizarían el derecho a voto de los catalanes.
En las tres semanas que quedan hasta el uno de octubre la tensión va a ir in crescendo no solo en la sociedad y en la calle, sino también las instituciones públicas. Ayuntamientos, consorcios, organizaciones vecinales, centros de enseñanza, centros culturales y otros van a sufrir presiones insospechadas para desoír la prohibición de las urnas. Posiblemente la CUP, en permanente chantaje a Junts pel Si, va a utilizar la calle para demostrar musculo en su insumisión y obligar a Puigdemont a atrincherarse.
Todas las incógnitas están abiertas y queda por saber qué otros instrumentos legales baraja el Gobierno de Rajoy en el caso de que Puigdemont ignore una posible inhabilitación y permanezca en su despacho de la Generalitat, o en el supuesto de que, sin urnas trasparentes y votando en parques y jardines, el dos de octubre se declare la independencia. Lo que sí es palmario es que tras las sentencias del Tribunal Constitucional el referéndum no se puede celebrar o España se convertirá en un estado fallido dentro de la Unión Europea.


Escaño cero - Cataluña, solo Cataluña

14.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Cataluña. Cataluña. Cataluña. Cataluña....
No sé si se han dado cuenta, supongo que sí, pero llevamos meses en que tanto los periódicos como los informativos de radio y televisión giran sobre Cataluña, o mejor dicho sobre la convocatoria del referéndum para el 1 de octubre.
Cataluña es la mayor preocupación que ocupa a ciudadanos comunes y a la clase política, salvo la catástrofe causada por el paso del Huracán Irma por el Caribe. Y las noticias se suceden sin cesar.
Incluso los madrileños nos hemos enterado que hay un grupo de entre nosotros que se denomina "Madrileños por el derecho a decidir" que pretendían celebrar un acto en un local del ayuntamiento a mayor gloria del referéndum. Claro que un juez ha suspendido cautelarmente ese acto que se iba a celebrar el próximo domingo. La verdad sea dicha no parece muy lógico que se celebre en un local del ayuntamiento un acto de apoyo a un referéndum ilegal. Claro que también es para nota la justificación de la concejal de Arganzuela, distrito donde se iba a celebrar el acto de apoyo a la independencia de Cataluña, esgrimiendo el argumento de que el referéndum cuenta "con la aceptación popular generalizada". ¡Toma ya! Y los demás sin enterarnos.
Que los concejales podemitas hayan avalado dicho acto no sorprende, pero que la portavoz socialista en el ayuntamiento de Madrid, doña Purificación Causapié, tampoco tuviera nada que objetar, es otro de esos errores que viene cometiendo el PSOE.
Tampoco comprendo que Pedro Sánchez haya dejado dicho que el pacto municipal de los socialistas catalanes con Ada Colau se mantendrá hasta el final pase lo que pase. ¿Incluso si la señora Colau se salta a la torera los dictámenes del Tribunal Constitucional?

Y esto sucede al mismo tiempo que más de un centenar de alcaldes socialistas de distintas poblaciones de Cataluña han alzado su voz para denunciar el acoso de la Generalitat para que cedan espacios municipales para el Referéndum. La actitud de los alcaldes es más que loable.
El caso es que según nos acercamos al día 1 de octubre Cataluña ocupara más y más, como no puede ser ni debe ser de otra manera, los espacios en los medios de comunicación.
Un día por una ocurrencia de algún concejal madrileño, otro por una orden de la Fiscalía de Cataluña, o una disposición del Tribunal Constitucional, amen de las declaraciones de unos y de otros. Lo peor es que parece haber consenso general en que hasta que no pase la fatídica fecha del 1 de octubre no hay nada que hacer, es decir nadie va al parecer a mover ficha. Todos los comentarios apuntan a que será a partir del 2 de octubre cuando se podrán tomar decisiones y empezar a hablar.
Hasta entonces habrá que seguir asistiendo a las declaraciones desaforadas del Presidente Puigdemont, a las más melifluas pero igualmente capciosas del vicepresidente Junqueras, a las actuaciones arbitrarias de la presidenta del Parlamento catalán, señora Forcadell, a los desafíos del conseller Turoll y del jefe de los "Mossos", etc, etc, etc. Sin olvidarnos de la CUP que es quién marca la agenda y lleva del ronzal a Puigdemont y compañía.


Isaías Lafuente - Banalización del franquismo

14.09.17 | 08:42. Archivado en Isaías Lafuente


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

El intento de proceso independentista sigue elevando grados de temperatura en el debate político conforme se acerca el 1 de octubre. A la impresionante manifestación vivida en Barcelona en la Diada se suma el cruce de duras acusaciones entre los protagonistas. Oír al presidente catalán y a la vicepresidenta del gobierno español acusarse mutuamente de acabar con la democracia no tranquiliza precisamente. Como tampoco contribuye al sosiego escuchar a Neus Lloveras, presidenta de la Asociación de Municipios por la Independencia, decir en las calles de Barcelona que "España está en decadencia democrática y sumida en una crisis de valores que nos lleva a tiempos franquistas. No es la primera ni será la última, porque el hoy conseller de Presidencia y portavoz del Govern, Jordi Turull, comparó también hace unos meses la posición contraria al referéndum con el régimen golpista y dictatorial de Franco.
Es una paradoja que la presidenta de una organización independentista y en una manifestación en la que se reivindicó el derecho a decidir la independencia se sienta perseguida por alguien a quien tilda de franquista, porque su organización, hoy legal, y el acto en el que participó, hoy legítimo, hubieran sido perseguidos por el franquismo. Quienes cargamos ya con una cierta edad, no tenemos necesidad de que nos recuerden este tipo de cosas. Pero convendría recordar a nuestros niños, que estos días están escuchando debates incendiarios a sus mayores, un par de cosas. La primera, que defender la unidad de España o desear la independencia de España no es delito. Otra cosa es que se pretenda lograr el legítimo deseo con medios ilegales. Y la segunda, que el franquismo, del que ellos afortunadamente sólo saben por los libros de historia, fue un régimen impuesto por un golpista que, durante 40 años, persiguió, expulsó del país, encarceló o asesinó a los discrepantes.
Es verdad que la lengua, con el paso del tiempo o por la distancia con los acontecimientos, convierte en coloquiales algunos términos graves. Hoy llamamos camorrista o mafioso a cualquier pendenciero, olvidando la sangre que la Camorra o la Mafia han hecho y hacen correr aún hoy. Pero con el franquismo deberíamos ser un poco más prudentes. Porque si a alguien que en democracia muestra en su actitud algún tinte autoritario -y los hay de todo signo y color político- le calificamos así, no es que lo criminalicemos, que también, es que estamos banalizando la ferocidad del régimen que sufrieron millones de españoles durante cuatro décadas. Es tan grave y tan ridículo como pretender que Francisco Franco fue un demócrata por haber convocado un par de referéndums en su mandato.


Carmen Tomás - Adiós libertad de horarios

13.09.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Una importante mayoría de diputados del Congreso, nada menos que los agrupados en Compromís, ERC, Podemos, PSOE y PNV están dándole vueltas a una iniciativa para acabar con la libertad de horarios comerciales. Cuenta Diego Sánchez de la Cruz en Libertad Digital que ya este verano estos grupos se pusieron de acuerdo en lo que fue una propuesta del grupo de Compromís y que ahora van a dar la batalla. Creen estos grupos que la libertad de horarios comerciales está detrás de la temporalidad, explotación y precariedad del empleo. Creen, además, que la libertad de horarios es responsable de la cantidad de horas extra que hacen los trabajadores y que no se remuneran y de las dificultades de conciliar la vida laboral y familiar. Vamos que es el demonio con rabo y cuernos.
Sin embargo, al contrario de lo que piensan estos grupos políticos, ya ha quedado demostrado en numerosos informes lo beneficioso que fue para el empleo esta medida. Además, por supuesto de crear riqueza y de ser una ventana de oportunidad de mayor gasto para los turistas que pueblan nuestras ciudades de más de 100.000 habitantes. Ya está más que demostrado que a mayor libertad, mayor prosperidad. Solo en Madrid, con la entrada en vigor de esta norma se crearon casi 16.000 empleos.
Lo hemos visto en otros casos. Por ejemplo con la reforma laboral. Más libertad de contratación y flexibilidad a la hora de negociar trabajador-empresa, más puestos de trabajo. La izquierda parece empeñada en ir en contra, a favor de derogar, todos los avances que en esta materia de libertad económica se han puesto en marcha y que han dado importantes frutos. Parece que no han entendido que con sus acciones tipo Plan E o los 400 euros no se logró nada, excepto gastar ingentes cantidades de dinero público que se fueron por la alcantarilla. Veremos cómo acaba redactada esa proposición y si tiene alguna virtualidad.


Fermín Bocos - En la cabeza de Rajoy

13.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

La política gusta de la ironía. De cuantos presidentes hemos visto desfilar por la Moncloa, al más hecho de premiosidad y prudencia es a quien le ha tocado bregar con la sedición del "Govern" separatista de Cataluña. Si algo tiene acreditado Mariano Rajoy en sus muchos años de mili política -se subió al coche oficial por primera vez cuando con apenas 26 años fue elegido diputado autonómico en Galicia-, es la adición a procrastinar las decisiones.
Para muchos es virtud emparentada con la prudencia, para sus detractores, insufrible compendio de dudas. Baltasar Gracián habría encomiado su tacto a la hora de no precipitarse. Con mucha más cercanía temporal y familiaridad, José María Aznar, el hombre que le escogió como sucesor en un gesto cesarista que nunca habríamos visto en el propio Rajoy, criticó en su día la tardanza en tomar decisiones a la hora de encarar el "problema catalán".
Me anticipo a la segura corrección del lector ante lo que acaba de leer. Le doy la razón: entre Gracián y Aznar, no hay analogía posible. Dicho sea a favor de la lucidez del clérigo aragonés. Y sin embargo, puede que la opinión del ex presidente Aznar refleje la opinión de muchos -puede que incluso, la mayoría- de los votantes del PP. Exasperados como se manifiestan en cartas al director y llamadas a las emisoras de radio, pidiendo a Rajoy mano dura con los separatistas.
La situación creada en Cataluña tras la forzada aprobación por el "Parlament" de la convocatoria de un referéndum y la llamada "ley de desconexión" es más fácil de analizar que de avizorar qué salida puede tener. En primera instancia, sin duda, pasa por cumplir y hacer cumplir las leyes constitucionales en vigor. Lo cual exige del Gobierno que preside Mariano Rajoy la determinación que no acreditó frente al sucedáneo de consulta del 9N (2014). Después vendrá la política.
Visto hasta dónde ha llegado el desafío al Estado de derecho, al Presidente del Gobierno no le queda más remedio que actuar. Tengo para mí que esta vez, lo hará. Cosa diferente es lo que pueda pensar en su fuero interno dada su templada naturaleza. Pero a un experto en enterrar a sus enemigos dentro del partido y a sus rivales fuera de él, no se le puede escapar que su futuro político depende de cómo resuelva el desafío del referéndum y el anunciado desacato del "Govern". Sabe, como todos, que se está escribiendo un capítulo de la Historia de España.


Pedro Calvo Hernando - Por el amor a España y a Cataluña

13.09.17 | 08:42. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

En plena efervescencia de la Diada, Carles Puigdemont ha dicho que habrá tiempo de negociar hasta el último minuto pero que lo ve muy difícil, y no reconoce que el Tribunal Constitucional pueda inhabilitarlo por todas las decisiones que, de forma arbitraria, viene tomando. Pero si hay algo de sinceridad en esa afirmación de que hay tiempo de negociar hasta el último minuto, son vitales todos los segundos que lleva perdidos desde que dijo tal cosa, segundos que pueden ser imprescindibles para llegar a la meta. Para ello tendría que contar con el acuerdo de sus principales compañeros en la lucha política. Por ejemplo, con Junqueras, su segundo de a bordo, que horas antes había defendido que el Derecho Internacional permite y avala la autodeterminación querida y votada por cualquier pueblo. Enseguida el socialista Josep Borrell le salió al paso para recordar que la autodeterminación se aplica exclusivamente a los pueblos que vienen siendo colonias de otras potencias o que han permanecido sometidas al yugo militar de las mismas. La verdad es que entrar en estas disquisiciones a las dos semanas es complicado.
El 1 de Octubre supone un ejercicio de ultraoptimismo que no cabe en ninguna parte. Vamos a ver: aquí no hay más salida que ya, pero ya mismo, se sienten los grandes responsables alrededor de una mesa, empezando por Rajoy y Puigdemont, pero todos alrededor de la misma mesa y con el deliberado propósito de no levantarse de ella hasta que tengan unos acuerdos.
Mientras tanto, aquí estamos los que desde siempre admiramos a Cataluña, sus gentes y su historia y nos pareció ejemplar su contribución a la transición política. Yo soy de los que no olvidan aquello del "oasis" catalán, referido al hecho de la serenidad y buen hacer de Cataluña y los catalanes, mientras que en otros territorios de España se andaba a bofetadas y cosas peores. Pero las cosas, cambiaron, como repetimos los que lo sabemos, cuando desde el PP y sus dirigentes se empezó a meter la pata y más hasta el corbejón. Eso fue, lo sabemos todos, desde el gravísimo error cometido contra el nuevo Estatut, aprobado por el Parlament y por el Parlamento del Estado y recurrido al Constitucional por el PP y anulado en buena parte por este. Es algo de lo que ni Rajoy ni los suyos quieren hablar nunca, a sabiendas de que el origen de todos los males reside justamente ahí. No sabemos cómo vamos a pasar las dos semanas que faltan para el 1 de Octubre. Creo que son unos breves días en los que no hay que dejar de esforzarse ni un instante en tratar de convencer a los beligerantes de ambos bandos de la extrema necesidad de rectificar con decisión y eficacia y reemprender el camino de la sabiduría, la sensatez y el amor a España y a Cataluña, por encima de ruindades políticas,


Más que palabras - Diada rito y liturgia

13.09.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

"Había cuatro lonas diferentes: una con el lema Referéndum es democracia, otra alusiva a los atentados yihadistas de agosto -Paz y libertad- y otras dos con enormes Síes -a la independencia- escritos en varios idiomas. A última hora se sumó una enorme estelada que también circuló sobre las cabezas de los asistentes. Se suponía que todas las pancartas debían confluir en las esquinas del paseo de Gracia, pero la imagen final, pensada como siempre para la televisión, fue bastante caótica. Era difícil reconocer el "símbolo positivo" que la organización buscaba dibujar, y que debía representar "la democracia y la libertad". Esta descripción recogida por los periódicos de lo que debía constituir el rito y la liturgia de la Diada se convirtió en una metáfora del caos que se está produciendo dentro del mundo de los independentistas en su locura hacia ninguna parte. Vimos como los activistas, con la cara tapada, quemaban banderas españolas, francesas y fotos del Rey. Vimos a las diputadas de la CUP Anna Gabriel, y a la portavoz de Arran Mar Ampurdanès, instar a la desobediencia y a ocupar las calles. Pero se dio la paradoja de que, como la quema de las banderas española, francesa y de la Unión Europea se hizo durante la manifestación por parte de dos encapuchados y no había presente ningún periodista para registrar la imagen, fueron los propios miembros de Arran los que colgaron un vídeo en las redes sociales. ¡Lo que no se ve no existe! debieron pensar y quisieron que las redes recogieran el momento de la "quema" como símbolo de su forma incendiaria de entender la política.
"Ya sobre el escenario, la alcaldesa de Berga, Montse Venturós, rompió un auto del Tribunal Constitucional en el que se advertía la suspensión del Referéndum del 1 de octubre mientras que Aitor Blanc, concejal de Som Gramenet en Santa Coloma (Barcelona), rompió una foto de Felipe VI. Blanc ya estuvo imputado por la Audiencia Nacional junto con otras cuatro personas por quemar fotos del monarca en la Diada del año pasado pese a que la causa quedó archivada "se relataba en las crónicas del acto ¡qué grandes demócratas!

Esta Diada ha sido una más, pero más allá de la guerra de cifras -que en el mejor de los supuestos para los independentistas el número de participantes va en descenso cada 11 de septiembre- la pregunta no puede ser de quién es la calle, porque las calle es de todos los demócratas y desde luego ese carnet no lo reparten quienes dieron una lección de totalitarismo en toda regla en esa bochornosa sesión parlamentaria de la patéticamente desconexión.
Puigdemont, Junqueras y Cía han cruzado todas las líneas rojas y han lanzado un jaque a España, en un intento de romper la unidad mediante la consulta soberanista que, se miré por donde se mire, conculca entre otros muchos los artículos 1 y 2 de la Constitución. En ellos se dice, textualmente que "La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado" y que "La constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran, y la solidaridad entre todas ellas".
No hay que ser un constitucionalista experto para ver, claramente, que el desafío rompe con ambos principios y la pregunta es ¿ahora qué?. Alguna vez he recordado que José Luis Rodríguez Zapatero, en su traspaso de papeles a Mariano Rajoy le advirtió, seriamente, que los problemas no le vendrían por el fin de ETA, ni por el País Vasco sino por Cataluña y que pusiera toda su atención en los pasos de Más y los suyos. Debe ser de las pocas, por no decir la única predicción que se ha cumplido del anterior presidente del gobierno pero, sea como fuere, el desafío está aquí y es la hora de que los constitucionalistas y de arropar a los alcaldes que no están dispuestos a violar la Constitución a pesar de las amenazas.
El acoso al que están siendo sometidos los alcaldes socialistas por orden expresa de Puigdemont, que ha instado a coaccionar a quienes se nieguen a poner las urnas es antidemocrática y vergonzosa. Todos los partidos constitucionalistas deben apoyar a quienes son leales a la Constitución e impedir el hostigamiento que se les está haciendo desde la Generalitat. "Que la alcaldesa de Hospitalet haya tenido que pedir a Puigdemont que deje a los alcaldes en paz indica el grado de degeneración autoritaria en que han de desarrollar su trabajo cotidiano. No puede llamarse a eso democracia", editorializaba El Mundo.
Cuando escribo esta columna salta la noticia de que el Pleno del Tribunal Constitucional ha acordado la admisión a trámite del recurso de inconstitucionalidad presentado por el Gobierno contra la ley de ruptura de Cataluña, algo que supone su suspensión ¡faltaria más!. Estamos en un estado de derecho y quienes se sitúan en la equidistancia planteando que es la hora de la política y no de la legalidad le hacen no solo el caldo gordo a los independentistas sino un agujero importante a lo que es el sistema democrático del que nos hemos dotado entre todos. La única salida digna a todo esto es que hablen las urnas en una nuevas elecciones catalanas.


Escaño cero - ¿Dónde estaban?

13.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Un millón, asegura la guardia urbana de Barcelona al cifrar el número de manifestantes en la Diada. Alrededor de trescientos mil se dice desde la Delegación del Gobierno. Medio millón apunta un periódico, setecientos mil se señala en otro.
Yo no sé cuantas personas participaron en la manifestación independentista con motivo de la Diada pero lo que es obvio es que acudieron muchísimas personas. Y eso me lleva a preguntarme ¿dónde estuvieron todos esos centenares de miles de personas que están en contra de la independencia? ¿Por qué no salieron a la calle?¿Por qué no participaron en los actos convocados por los grupos no independentistas?

La realidad es que esa mayoría silenciosa que no está por romper la legalidad en Cataluña y por tanto está en contra de la independencia viene manteniendo tanto silencio que se podría llegar a pensar que no existen.
Son los partidos independentistas los que no solo tienen un "relato" que dirían los modernos, sino que con su presencia activa en las calles, en los medios sociales, en todas partes, hacen creer que toda Cataluña son ellos.
Durante muchos años esa parte de la sociedad catalana que no es independentista se ha mantenido en silencio. Por comodidad, por no buscarse problemas, por miedo a ir contracorriente, por tantas y tantos otros motivos, pero digo yo que ahora que las aguas del independentismo se han desbordado es hora de que toda esa mayoría silenciosa de un paso al frente y diga en voz alta donde está y lo que quiere.
La Diada habría sido una buena ocasión para que esa mayoría silenciosa hubiera salido a la calle, hubiera sacado músculo, se hubiera hecho notar.
Hay momentos en la vida en la que ya no caben ambigüedades, en las que no se puede seguir buscando refugio en el silencio, en no hacerse notar para esquivar problemas e incomodidades.
De manera que es obligación de esa parte de la sociedad catalana la de hacerse presente y abandonar ese comportamiento melifluo.
De momento la batalla de la propaganda la ganan de calle los independentistas.


Fernando Jáuregui - Ya no nos quedan ni tres semanas

12.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Mi amigo, un aragonés casado con catalana-de-toda-la-vida, que ha ocupado altos cargos gubernamentales durante el socialismo relacionados con Cataluña, que siempre ha estado limpiamente en la vida pública y privada, no podrá cenar conmigo cuando, el próximo día 30, en cumplimiento de compromisos profesionales, acuda a Barcelona para ver de cerca qué ocurre en ese 1-O que tantos temen/tememos, aunque nadie haga nada por atenuar el tremendo choque que parece avecinarse. "No podré cenar contigo", me dijo, "porque ese día estaré en Camboya". Creí que bromeaba y no: había mantenido una discusión muy seria con una parte de su familia y, como consecuencia, decidió poner tierra de por medio. Y parece que no son los únicos que, en Cataluña, se quieren largar, hacia donde sea, en una jornada en la que los vecinos apuntarán lo que hace y dice el vecino, el hermano lo que piensa y proclama el hermano, el hijo vigilará si vota o no vota el padre, las cuadrillas de amigos, ese día, no saldrán a cenar.
Cuando escribo, en la tarde de este lunes, aún no sé en qué habrá acabado la Diada, tan concurrida, tan tensa. Conozco a muchos que se quedaron este lunes en sus casas, refugiados, procurando que nadie supiera si estaban o no estaban. Porque en Cataluña, como hace unos años ocurría en mi Euskadi, hay miedo. Miedo al qué dirán, al qué pensarán, al quién me denunciará y qué consecuencias acabará teniendo. El clima es pésimo, propio de situaciones poco democráticas. A eso, que se deriva de las leyes poco jurídicas, de las tensiones en el Parlamet donde a algunos no se les deja, suprema contradicción, ni hablar, de las prohibiciones de rotular en castellano, de no pocos excesos mediáticos, a eso hemos llegado.
La cuñada de otro amigo, persona tranquila y de costumbres más bien burguesas -bueno, como Puigdemont o Junqueras, sin ir más lejos--, votó en septiembre de 2015 a Junts pel Sí. No porque fuera independentista, que no lo es, sino para "darle una patada en los collons a Rajoy", segura como estaba de que no habrá independencia. Ahora, cuando ya no está tan segura de nada, ha decidido obviar el pateo a quien sea y donde sea y quedarse en su casa. Este lunes ya empezó por no dejarse ver entre las multitudes de la Diada, constituyéndose, ella misma lo confesaba, con sonrisa amarga, en "mayoría silenciosa, más bien acallada".
No sé cuánto tiempo se necesita para reconciliar a una familia, para recuperar unos amigos, para cambiar de tópicos y clichés. Diez días, decía John Reed, bastaron para cambiar el mundo. A Dios le fue suficiente con una semana para crearlo. Digo yo que en tres semanas bien podría hacer un milagro. Porque solamente eso, un milagro, puede ya hacer que el guardagujas cambie la vía del tren que se dirige a toda velocidad hacia su trágico destino, convirtiendo también en tragedia la vida de otros muchos que no quisieran ir en los vagones que descarrilarán.
Así están las cosas y no creo que ni el Tribunal Constitucional, ni el Fiscal, ni la Guardia Civil y ni siquiera la televisión -la del lado de acá, claro- puedan cambiarlas, a menos que el hombre del maletín, que reside en La Moncloa, apriete su particular botón rojo, y entonces comiencen a salir de la cartera esos dossieres tan vergonzantes, eficaces como misiles, que acabarán por desacreditar de una vez a esos lamentables señores que dirigen un "procés" que a todos les, nos, hará desgraciados. Al menos, durante un día, el 1-O, que ya el 2-0 todo va a ser, pienso, diferente. Y mi amigo podrá regresar de su periplo por el muy lejano Oriente, y tal vez se encuentre todo tal como estaba antes de un huracán peor que Irma invadiese las almas de los catalanes y de todos nosotros.


Cayetano González - La calle

12.09.17 | 08:42. Archivado en Cayetano González


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Consumado el "golpe de Estado" dado por los partidos independentistas la pasada semana en el Parlamento de Cataluña con la aprobación de la ley del referéndum y la de "desconexión" con España, ahora el relevo lo toma la calle, donde los antisistema y radicales de la CUP tendrán un papel relevante, aunque no sólo ellos, porque habrá elementos de la Asamblea Nacional de Cataluña que también agitarán la movilización en pro del referéndum. De momento, esa "presión" callejera la están sintiendo, por un lado, los más de 200 Alcaldes que se han negado a ceder los espacios municipales para que se instalen las urnas el próximo 1 de octubre. Alcaldes en su mayoría pertenecientes al PSC y que gobiernan en localidades importantes como Hospitalet del Llobregat, Mataró, Santa Coloma del Gramanet, Tarragona o Lleida. El caso del Ayuntamiento de Barcelona es distinto, porque allí la regidora, Ada Colau, es de Podemos y mantiene una postura ambigua, aunque cada día que pasa lo es menos y en sus declaraciones da a entender que facilitará lo que sea necesario para que la gente pueda votar. El segundo estamento que a día de hoy está sufriendo esa presión en la calle es uno de los Cuerpos de Seguridad, la Guardia Civil, que ha recibido instrucciones de la Fiscalía General del Estado para que como policía judicial investigue y lleve a cabo todas las actuaciones necesarias para impedir el referéndum. La imagen de militantes y simpatizantes de la CUP dando papeletas, en plan provocativo, a los guardias civiles que estaban en el exterior de una imprenta donde se sospechaba que se podía haber elaborado material para el referéndum, no es precisamente la más edificante para lo que tiene que ser el Estado de Derecho. Los mandos políticos de la Guardia Civil -el ministro de Interior, el Secretario de Estado de Seguridad y el Director General del Cuerpo- no deberían tolerar que se repitieran escenas como las narradas. La Guardia Civil, que es un símbolo de España, no está para recibir papeletas ni para aguantar provocaciones de los que se ciscan en las leyes, sino para velar para que estas se cumplan. Los próximos días, al menos hasta el 1 de octubre, serán complicados y estarán llenos de tensión y de desafío al Estado. Y en ese ambiente, la calle, las movilizaciones, serán el recurso principal de algunos, con el riesgo que eso conlleva. Los independentistas ni quieren ni ya pueden dar marcha atrás, y el Gobierno tendrá que aplicar todos los medios a su alcance, -"sin renunciar a nada", como dijo Rajoy el pasado jueves- para evitar que se consume este golpe de Estado a la democracia y la unidad de la Nación española que unos desaprensivos e iluminados quieren dar.


Luis del Val - Manifestación por independencia

12.09.17 | 08:42. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

No conozco en los dos últimos años ninguna independencia que se haya logrado a través de una manifestación. Las manifestaciones conciencian, caldean los ánimos, y pueden ser el prefacio de un conflicto que desemboque en una guerra de la Independencia, pero es muy difícil que, por muchas personas que salgan a la calle, se logre una independencia. La última en la Historia de España sucedió hace ya 209 años y no fue precedida de ninguna manifestación.
Tampoco es un objetivo que se pueda lograr a través de un contencioso-administrativo, como cuando te resistes a pagar una multa de tráfico, al menos yo no tengo noticias.
Con una manifestación de 800.000 personas los aragoneses lograron paralizar un Trasvase del Ebro bastante problemático, y hecho deprisa y corriendo. Salieron a la calle más de la mitad del censo de Aragón, y el propio José María Aznar, a la sazón presidente del Gobierno, y sin fama de blando, se quedó bastante sorprendido. Pero si en lugar de pedir la paralización del trasvase del Ebro hubieran solicitado la independencia de Aragón, y en vez de 800.000 personas hubieran salido todos sus habitantes, a excepción de los enfermos que no suelen ir a las manifestaciones, ni Aznar, ni creo que nadie que estuviera al frente del Gobierno, hubiera dicho amén.
Parece que el nuevo mantra sobre la independencia se basa en el número de personas que vayan a la Diada, y que ese porcentaje va a ser clave. Desde mi punto de vista no me parece probable. Esos sí, puede ser bronca, violenta, e incluso con letales consecuencias para alguien, porque las estadísticas nos dicen que morir en una manifestación no constituye ninguna excepción. Espero que eso no suceda. Y que haga buen tiempo, porque las manifestaciones, como las procesiones, se deslucen mucho con la lluvia.


Fermín Bocos - Presos políticos

12.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

El sentido común dicta que la única salida para quien se ha metido en un callejón sin salida es dar marcha atrás. Tan sencillo principio, de momento, parece que no reza para los dirigentes políticos separatistas que tras ignorar las resoluciones del Tribunal Constitucional y liquidar el "Estatut" están empujando a los funcionarios catalanes a un escenario de desafío a la legalidad vigente que necesariamente tiene que tener consecuencias penales. En un Estado democrático en el que las leyes han sido aprobadas por un Parlamento legítimamente elegido y el ordenamiento institucional respeta la separación de poderes, sí alguien infringe la ley, es un delincuente. En España no hay presos políticos.
Digo esto porque así que han empezado a ver las orejas al lobo (querellas de la Fiscalía de Cataluña contra los principales actores del proceso sedicioso: Carles Puigdemont, Oriol Junqueras y el resto de miembros del "Govern" más Carme Forcadell y varios miembros de la Mesa del "Parlament"), algunos medios ya empiezan a deslizar la idea de que en la Unión Europea "no puede haber presos políticos".
Vamos que, aunque los citados son responsables de un proceso de sedición en toda regla, una auténtica cumbre de deslealtad democrática.... pelillos a la mar. Cuenta nueva. Que no sea la hora de la justicia; que sea la hora de la política. Como si no hubiera pasado nada. La cumbre del cinismo.
De manera meliflua, algunos de los propagandistas que en 2009 redactaron el insólito editorial publicado de manera conjunta por todos los medios catalanes -no se recordaba nada parecido desde los tiempos de la dictadura franquista y la Prensa del Movimiento- ya están creando el clima para evitar la sanción. Como si la convocatoria (ilegal) de un referéndum o aprobar una ley de "desconexión" con España hubiese sido una simple astracanada. Se han saltado la Constitución y se han cargado el "Estatut", pero como si no hubiera pasado nada. Pero ha pasado. Y es sancionable. Cúmplase, pues, la ley.


Rafael Torres - Todo esto da mucha pena

12.09.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Todo esto, el enfrentamiento entre Cataluña y España, o entre la mitad de Cataluña y España, o entre la mitad de Cataluña contra la otra mitad, o de España contra España, da mucha pena. Sabemos que el golpe de estado de ERC, el PDCat y la CUP es eso, un golpe de estado, que, como es natural, debe ser sofocado, que en el origen del actual conflicto, aparte de los desencuentros históricos, está la humillación que supuso el maltrato inferido al Estatut del 2006, y que el gobierno del PP y su antisocial gestión de la crisis económica multiplicó el número de los independentistas, pues mucha gente en Cataluña confundió o machihembró las ganas de perder de vista a Rajoy con las de irse de España, pero por mucho que lo sepamos, o por saberlo precisamente, todo esto da mucha pena.
La turbación general que produce en los españoles, incluidos más de la mitad de los catalanes, la actual situación, está teñida de pena. El conflicto, pese al falso y cursi buenismo con el que pretenden enmascarar los fanatizados líderes independentistas sus desafueros, y pese a la igualmente falsa serenidad y cordura que dice oponer el Gobierno, está haciendo emerger, rotos los diques, las normas y los vínculos políticos e institucionales, lo peor de cada casa, y eso genera, sobre todo, pena. Un país tan extraordinario como España, de cuya esencia Cataluña es y fue siempre un componente esencial, no puede verse, sin que nos muramos de pena, en un trance como éste al que la cerril incompetencia de unos y el irresponsable aventurerismo de otros le han llevado.
Ofende éste aquelarre de necios por casi todas partes. Si unos se agazapan tras los jueces, como si de su mano estuviera la acción política o la ejecución de sus dictados, los otros se alebran, cucos y cobardes, tras los ciudadanos que legítimamente prefieren un estado propio, para que sean ellos los que se expongan a la punición y a las bofetadas. El salvaje egoísmo y el comportamiento "naif" de quienes tradicionalmente fueron modelo de civilidad y "seny", y la inane cuando no tosca conducta del Gobierno de España ante la burla y la sedición, dan de todo, perplejidad, indignación, temor, pero, sobre todo, pena. Todo ésto, toda ésta majadería que, encima, cobra y vive del Presupuesto, da mucha pena.


Antonio Casado - Doble legalidad

12.09.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

En cierta ocasión oí decir a un ministro que "la Cataluña de hoy sin terrorismo ha desestabilizado al Estado más que en su día el País Vasco con terrorismo". Aquí y ahora no hay verdad más incontestable. Trataré de explicarme.
Escribo a pocas horas de la marcha del 11 de septiembre (Diada) a la vista de unos llamamientos independentistas aparecidos en las redes sociales que, a titulo preventivo, apelan al carácter pacífico del pueblo catalán. Como planea el riesgo de altercados callejeros, se advierte de que aunque "bajo apariencia de lo que no son", esos disturbios los promoverán los enemigos del procès "para hacernos quedar mal ante el mundo".
A la espera de verificar el carácter efectivamente pacífico de los catalanes en general en esa manifestación protagonizada por los independentistas en particular, prefiero centrarme en otro rasgo largamente acreditado por la ciudadanía catalana. Hablo de la aversión a la inseguridad jurídica de "un pueblo cuya columna vertebral son sus empresarios", en palabras de José Luis Bonet (Freixenet). Para un emprendedor, nada más odioso que unas inciertas, cambiantes o inexistentes reglas de juego.
Dicho sea justo cuando hemos entrado en una etapa absurda en la que las gentes de este siempre diferenciado rincón de España se encuentran interpelados por una doble legalidad.
Es una forma de hablar, pues no puede existir doble legalidad en una sociedad política y jurídicamente organizada (el Estado). Pero nos entendemos. De un lado, la legalidad consagrada en la Constitución Española, que reconoce al pueblo español como titular de la soberanía nacional (única e indivisible). De otro, esa legalidad chapucera y unilateralmente creada (ley de referéndum y ley de transitoriedad jurídica y fundacional de la república de Cataluña), como una fuente de poder alternativa a la que de forma legítima y democrática fue masivamente ratificada por todos los españoles en diciembre de 1978.
La sola descripción del problema hace ver que en lo referido al desafío separatista hemos tocado fondo y, como cantaba Serrat, a partir de ahí solo cabe mejorar. También podemos entender que el independentismo ha apurado el desafío hasta el tope de máxima tensión y a partir de ahí ésta solo puede empezar a bajar, en línea con la doctrina oficial de Moncloa, apelando a la fortaleza del sistema democrático y de los más sesudos analistas, anunciado que el llamado "procès" se encamina en su tramo final hacia el fracaso y la frustración.
Visto así, la gran patada a la democracia que la semana pasada se perpetró en el Parlament se debe a la impotencia por la evidente falta de futuro del desafío al Estado. Así que los independentistas estarían recurriendo al luego sucio, como los malos defensas que derriban alevosamente al delantero cuando van perdiendo por goleada.


Escaño Cero - Culpas

12.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

¿De quién es la culpa? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí? Son las preguntas que reiteradamente nos hacemos estos días intentando buscar respuesta a cuanto sucede en Cataluña. Preguntas que algunos analistas tan sectarios como simples responden con prontitud señalando a Mariano Rajoy.
Sin duda Mariano Rajoy ha cometido errores. Es innegable. Pero la culpa de que un grupo de políticos catalanes hayan decidido violar las leyes vigentes, es decir el Estatuto de Autonomía y la Constitución, no es de nadie más que de ellos mismos. O sea que cada cual aguante su vela.
Así que más que de culpas hablemos de responsabilidades. La verdad no es otra que el camino hacia la independencia comenzó hace muchos años atrás. La Ley Electoral que se elaboró para que se celebraran elecciones democráticas en 1977, tuvo en cuenta a las minorías, es decir, los legisladores tuvieron el acierto y la sensibilidad de dar una representación importante a las minorías nacionalistas en la andadura hacia la democracia que nuestro país iba a iniciar. Así se ha venido dando la paradoja que mientras hay grupos que con un millón de votos no obtienen más dos o tres representantes, otros con doscientos o trescientos mil votos, tienen escaños suficientes para formar grupos parlamentarios.
El problema de fondo es de lealtad. Sí, de lealtad institucional, de lealtad hacia la democracia, de la lealtad hacia los ciudadanos. Así que una vez aprobada la Constitución y de que esta emanaran los Estatutos de Autonomía que han llevado a convertir a España en un país más descentralizado de lo que lo son los países que se organizan como Estados Federales, algunos partidos nacionalistas se pusieron a trabajar para llegar a su objetivo último: la independencia. Y en eso es en lo que trabajó durante décadas Jordi Pujol poniendo las bases para que Cataluña pudiera ser independiente. Los gobiernos de España, tanto los del PSOE como los del PP, le dejaron hacer. Unas veces porque los escaños de Convergencia eran necesarios para gobernar, otras porque se creía de buena fe que era mejor contemporizar y que habida cuenta el altísimo grado de autogobierno que les confería el Estatuto, los catalanes y sus políticos se sentirían a gusto en el marco común.
Pero lo que Pujol y luego Mas y desde luego Puigdemont, pero también Junqueras, etc, han ido inoculando a sus conciudadanos, es que son diferentes, amen de señalar al resto de los españoles como el enemigo a batir. Han ido sembrando el odio a los españoles.
De manera que buena parte de la responsabilidad de lo que pasa ahora la tuvieron los gobernantes de antaño por dejar hacer lo que no debieron dejar hacer. Y no menos importante es la responsabilidad de José Luis Rodríguez Zapatero, que con esa frivolidad que le caracteriza, puso en marcha una reforma del Estatuto que nadie, salvo Pascual Maragall, le pedía. Y ese Estatuto tenía unos cuantos artículos inconstitucionales, creo que 14, ni uno más, que fue los que el Tribunal Constitucional dijo que había que modificar. Entonces se organizó el gran alboroto porque efectivamente al PP le suele faltar "fineza" cuando está en la oposición y se dedica a la política de la sal gruesa y plantea sus discrepancias con alborotos en vez de intentar razonar. Los últimos años de oposición del PP fueron realmente funestos.
Pero fue también Zapatero el que le dijo a Mas, cuando este no sacó los votos suficientes para gobernar en solitario, que no pondría trabas para que lo hiciera. Pero luego llegó Montilla y quiso aprovechar la ocasión para convertirse en presidente pactando con Ezquerra, ya saben el famoso tripartito de tan funesto recuerdo. O sea que la responsabilidad de por qué y cómo se ha llegado hasta aquí está más que repartida. Ya digo que hay que remontarse a Adolfo Suárez, Felipe González y José María Aznar, pasando por Rodríguez Zapatero y sin duda por Mariano Rajoy. Todos han eludido la presencia activa del Estado en Cataluña, en ser capaces de compartir con los catalanes un relato común.
Ahora solo cabe hacer cumplir la Ley. Y no va a ser tarea fácil. Pero en un Estado democrático y de Derecho como es España no se puede permitir que se de un "golpe" contra el Estado y contra la Constitución. De manera que hay que parar ese "golpe". Y luego sí, sentarse a la mesa a hablar del futuro. Pero eso sí, los lideres políticos, me refiero sobre todo a Pedro Sánchez, no deben de vender que tienen una varita mágica para arreglar el problema porque no lo tienen. Este es un problema que necesita del concurso y del consenso y que un solo partido no puede resolver.
Hay que pensar en el 2 de octubre, pero sin vender humo de colores.


Victoria Lafora - La estudiada indefinición de Ada Colau

11.09.17 | 08:42. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, (OTR/PRESS)

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha asestado un duro golpe a los promotores del referéndum del 1 de octubre al no permitir la utilización de los colegios municipales para colocar las urnas. Pero no lo ha hecho de forma firme e incontestable. Ha dejado la puerta abierta a un imposible: que la Generalitat le demuestre la existencia de una fórmula legal para sortear la sentencia del Constitucional. Dice no porque es ilegal, pero pretende que le busquen la fórmula legal que lo posibilite porque le gustaría que los ciudadanos se pudieran expresar en las urnas. Un, cuasi perfecto, brindis al sol.
Una semana antes, su mano derecha, Gerardo Pisarelo, instaba a los barceloneses a ir a votar, e incluso recomendaba un "sí crítico" a la independencia. El mismo Pisarelo que, con idéntica convicción, explicaba ayer que no se podía obligar a los funcionarios municipales a cometer una ilegalidad. ¿Es que hace una semana no sabían que la convocatoria era ilegal?

¿O ha sido la evidencia de que la inhabilitación es el destino de los cargos públicos que no respeten una Constitución que fue mayoritariamente votada en Cataluña?

Ada Colau, que es una mujer muy inteligente, ha jugado a la indefinición sobre su papel en el referéndum, incluso ha coqueteado con los impulsores defendiendo su necesidad. Pero, llegado el momento, ha pedido dictamen a los servicios jurídicos municipales, sabiendo cuál era la respuesta y, de paso, daba satisfacción a los sindicatos, preocupados por el eslabón más débil de la cadena: los funcionarios que debían abrir los centros.
La alcaldía es para Colau el primer escalón de una carrera política que tendrá, sin duda, un largo recorrido y cuyo siguiente paso puede ser la presidencia de la Generalitat. Hay pues una clara apuesta electoral en su decisión como, por otra parte, en todos los grupos políticos del Parlament de Cataluña. ¿O es que el victimismo y la obcecación de Junts pel Si no intenta atraer votantes para las próximas e inevitables elecciones autonómicas?

Frente a las bochornosas sesiones del Parlament de esta semana, con una oposición aplastada y sin derechos, que seguro hacen reflexionar a muchos catalanes sensatos (la intervención de alguien tan poco sospechoso de confraternizar con la derecha como el diputado del Cataluña Si Que Es Pot, Coscubiela, quien hizo el mejor alegato a favor de la democracia escuchado en años, fue un revulsivo) hace falta encontrar nuevos líderes capaces de reconducir hacia el diálogo el enfrentamiento actual.
Ada Colau va a ser un referente en esa nueva etapa que se abrirá a partir del dos de octubre. Hacen falta políticos que, respetando la legalidad de la democracia, busquen fórmulas de convivencia que nos permitan, en un mundo tan globalizado, unir y no separar.


Fernando Jáuregui - Aquella Diada que puso en marcha el huracán

11.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, (OTR/PRESS)

Pero ¿qué nos ha pasado? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí, cuando un periódico barcelonés puede titular, con toda la razón, "Investigado el Govern por un delito penado con prisión"? Hace menos de una década, el mismísimo Artur Mas, a punto de convertirse en president de la Generalitat, me decía, en la entonces sede de la entonces Convergencia Democrática de Catalunya, que "ser independentista es ser retrógrado". Atesoro esta frase, que él repitió a muchos, para situarme frente a los titulares de los periódicos, casi titulares de guerra, en este domingo de septiembre de 2017, cuando faltan veinte días para el estallido. Pero ¿qué hemos hecho, los de allá, los de acá? Creo que todo se precipitó hace cinco años, en aquella Diada de 2012, tan concurrida, que hizo pensar a un Artur Mas que se sentía engañado, vejado en su mesianismo soberbio, que había llegado el momento de dar el salto que su camarilla le aconsejaba: hacia la independencia.
Claro que todo había empezado mucho antes. Cuando los sucesivos gobiernos centrales, y no pocos personajes bien colocados en la política en Barcelona, permitieron que el molt honorable president de la Generalitat robase, y no solo él, desde su despacho en la plaza de Sant Jaume, a manos llenas. Todo por la gobernabilidad del Estado. Cuando pudieron imponer su política educativa porque lo permitía el más amplio autogobierno de Europa. O silenciar los carteles en castellano en los establecimiento. O cuando Zapatero mintió por dos veces al ya digo que mesiánico Mas -había que verle bajar las escaleras del Palau de Sant Jordi, todo soberbia y vanagloria: parecía Charlton Heston/Moisés portando las tablas de la ley-, prometiéndole que el presidente de la Generalitat sería el líder de la formación más votada. Y, en su lugar, facilitó que primero Maragall, luego Montilla, se sentasen en el principal sillón del Palau de la Generalitat. O cuando el PP recurrió el Estatut, o cuando... Al final, en los divorcios no suele haber una sola parte exclusivamente culpable, de manera que cesemos en el reparto de responsabilidades: el caso es que todo ha salido mal.
Así que Artur Mas se echó al monte. Algunos dicen que se envolvió en la bandera estelada -yo no las veía por los pueblos catalanes hace poco más de un lustro_ para tapar el escándalo, enorme, de la corrupción oficial. Otros, yo entre ellos, pensamos que se dejó llevar por la soberbia: soy más fuerte que esos "de Madrit" que parecen despreciarme. Y entonces se sentó sobre la minoría de catalanes que, diciéndose también hartos "de Madrit" y aceptando la falacia de que "España ens roba", decían anhelar la independencia, en realidad convencidos de que tránsito no iba a llegar, afortunadamente, nunca. Fue entonces cuando Mas confundió al millón de personas que acudieron a aquella Diada con secesionistas puros. Acabarían, gracias a los errores cometidos aquí y allá en estos últimos cinco años de carrera hacia la catástrofe, siéndolo. Lo veremos en la edición de la Diada este lunes.
Y ahora, aquí estamos. Destrozando biografías políticas tan honradas como la del sindicalista y comunista Joan Coscubiela, que se atrevió a discrepar del circo parlamentario instaurado por la señora Forcadell. Intentan hasta que la rectora de una Universidad catalana, que no se ha sumado a la independencia, sea cesada tras la "ruptura" del 1-o. Claro que no es solamente el mundo académico o el Parlament lo que está partido: también los medios, los mossos, la izquierda (menudo lío tiene Podemos), la derecha, los ayuntamientos, los intelectuales, el alma de Ada Colau, las familias a la hora de la sobremesa, cuando hablar de política está prohibido. Todo se ha roto: hay dos cataluñas, como hay -hasta en eso somos lo mismo_ esas dos Españas machadianas.
Y entonces ¿qué hacemos? Pues Rajoy y el Gobierno central, y el Tribunal Constitucional, y la Fiscalía general y parece que hasta la leal oposición, constituída, tarde, mal y coyunturalmente, en tripartito al menos para esto, y la Unión Europea, y las encuestas y hasta la alcaldesa de Barcelona, reticente a facilitar locales municipales para las urnas, han decidido propinar unos cuantos disgustos a Puigdemont. Pero quien quiere ser Companys, y además ha entrado en una fase avanzada de locura, no se va a amilanar porque lo multen, o lo inhabiliten, o hasta porque, cosa hoy impensable, se hiciese realidad la causa penal por prevaricación y acabase pasando unos meses en la cárcel. Los que piensan solo en el palo, y abominan de la zanahoria, los que predican una política de exclusiva dureza "hacia Cataluña" (espero que se refieran exclusivamente a la Generalitat), creo que se equivocan. No se puede estigmatizar a todos los que colaboran voluntariamente en este "procés", por muy demencial que a nosotros nos parezca, ni intervenir semanarios locales con la Guardia Civil: en las calles catalanas las cosas son muy diferentes que en "Madrit".
Rajoy, el tripartito, Inés Arrimadas, Albiol, Iceta, hasta Coscubiela -que se marcha de la política, y es una gran pérdida-, vencerán. Mejor dicho: venceremos los que nos declaramos contra el absurdo "procés", que no es sino la suma de años de despropósitos, como antes decía. Venceremos porque el sentido común está más de nuestro lado que del de los burgueses que se han aliado con la CUP. Más del lado del héroe Coscubiela que del lado del villano Rufián. Venceremos, pero deberíamos, además, convencer. Y es difícil convencer con meras palabras, incluso con hechos, a quien se niega a dialogar. Y Puigdemont ha entrado en esa deriva de soledad irremediable de los perdedores que se niegan a reconocer su error: algunos, en los meses pasados, en ese 2016 demencial, solo querían escalar el balcón de La Moncloa, y erraban. Puigdemont quiere escalar el balcón del Palau, dando a la Plaza de Sant Jaume, desde el que Companys proclamó el Estat Catalá en 1934. Hace ochenta y tres años, que ya ha llovido, ya han pasado cosas, ya ha cambiado el mundo, desde entonces.
Pero, claro, Puigdemont no parece haberse dado cuenta de que ahora nada es lo mismo. Y lo peor es que no parece haber nadie capaz de explicárselo. Lo intentó Coscubiela y mire usted las cosas que le han dicho en Twitter, la red social que es, como la CUP, como algunos corresponsales extranjeros, ahora el rey del mambo. Puede, confío, que el 2 de octubre nos estemos riendo mucho de toda esta enorme bobada. Pero no sé si habremos convencido mucho, porque con quien hay que dialogar, negociar, es con los catalanes, no con los muros, tapiados al exterior, de la Generalitat, ciega y sorda a la realidad, que la Diada no ocurre todos los días ni es, tampoco, la única realidad que existe en una Cataluña mucho más plural de lo que ahora aparece.


El rincón del soneto - EL NIÑO VESTIDO DE PRINCESITA

10.09.17 | 10:00. Archivado en Salvador Freixedo


EL NIÑO VESTIDO DE PRINCESITA

La estupidez mundial se precipita,
en Eurodisney la mamá tontuela
por imitar a la cantante Adela
disfrazó a su niño de princesita.

La manada de tuits la felicita
y con ello su estupidez revela,
pues la buena mamá es algo lela
y tiene serrín en su cabecita.

Le hizo a su hijito muy flaco favor
equivalente a darle una paliza.
Seguramente cuando sea mayor

al pobre niño lo transexualiza
y tendrá un superhombre superior
con una inclinación sexual mestiza.

___________________
Por Salvador Freixedo
Último libro del autor:
«IGLESIA, ¡DESPIERTA!»
freixedo.autor@laregladeoroediciones.com
Suscripción gratuita


Carmen Tomás - Los mercados no se lo creen

10.09.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, (OTR/PRESS)

Recuerdo que no hace mucho, el ministro de Economía insistía en que en sus viajes por todo lo largo y ancho de este mundo, en los que se veía con sus colegas, periodistas o inversores, el asunto catalán no estaba en las conversaciones. La hipotética independencia de Cataluña no era un asunto que les preocupara, muy probablemente, porque la veían improbable. Cierto que las casas de calificación de deuda ya hace tiempo que dieron a la deuda catalana la calificación de bono basura y que Cataluña tiene los mercados cerrados. De ahí las apelaciones millonarias al FLA y al mecanismo de Pago a Proveedores, ideados por el gobierno allá por 2012, cuando las cosas estaban realmente mal. De hecho, Cataluña es la Comunidad Autónoma que más dinero ha precisado de estos mecanismos para seguir funcionando. Hace tiempo que de no ser por estos mecanismos, en la práctica, Cataluña habría quebrado.
Ahora que Cataluña está otra vez en el centro de atención de todos, ahora que durante muchas horas se ha desafiado desde el Gobierno y el Parlamento catalán a las leyes del Estado y al Estado mismo, Cataluña vuelve a ser asunto de interés. Ayer mismo, la agencia de calificación Fitch dejaba muy claro que, aunque ve poco verosímil que se llegue a la independencia, las tensiones con el Estado son peligrosas e incluso anuncia que de normalizarse la situación, podrían plantearse mejorar la calificación de la deuda catalana.
Sin duda, la otra gran preocupación es qué puede pasar con la inversión y la financiación. Como ha señalado economista Daniel Lacalle, Cataluña necesita pedir al mercado 18.000 millones de euros al año y la pregunta es quién se los va a prestar, porque desde luego no lo van a comprar los ciudadanos catalanes, como ya se vio cuando hubo que renovar los famosos bonos patrióticos. Ni qué decir que un país inseguro jurídicamente y aislado difícilmente va a atraer inversión, que precisamente lo que más busca es la tranquilidad y seguridad legal. Son argumentos sólidos, sólo algunos, que deberían hacer recapacitar a los presuntos sediciosos. Veremos.


Todo empezó con aquella Diada, hace solo cinco años-. Firma: IDLP -

10.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


Pero ¿qué nos ha pasado? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí, cuando un periódico barcelonés puede titular, con toda la razón, "Investigado el Govern por un delito penado con prisión"? Hace menos de una década, el mismísimo Artur Mas, a punto de convertirse en president de la Generalitat, me decía, en la entonces sede de la entonces Convergencia Democrática de Catalunya, que "ser independentista es ser retrógrado". Atesoro esta frase, que él repitió a muchos, para situarme frente a los titulares de los periódicos, casi titulares de guerra, en este domingo de septiembre de 2017, cuando faltan veinte días para el estallido. Pero ¿qué hemos hecho, los de allá, los de acá? Creo que todo se precipitó hace cinco años, en aquella Diada de 2012, tan concurrida, que hizo pensar a un Artur Mas que se sentía engañado, vejado en su mesianismo soberbio, que había llegado el momento de dar el salto que su camarilla le aconsejaba: hacia la independencia.
Claro que todo había empezado mucho antes. Cuando los sucesivos gobiernos centrales, y no pocos personajes bien colocados en la política en Barcelona, permitieron que el molt honorable president de la Generalitat robase, y no solo él, desde su despacho en la plaza de Sant Jaume, a manos llenas. Todo por la gobernabilidad del Estado. Cuando pudieron imponer su política educativa porque lo permitía el más amplio autogobierno de Europa. O silenciar los carteles en castellano en los establecimiento. O cuando Zapatero mintió por dos veces al ya digo que mesiánico Mas -había que verle bajar las escaleras del Palau de Sant Jordi, todo soberbia y vanagloria: parecía Charlton Heston/Moisés portando las tablas de la ley-, prometiéndole que el presidente de la Generalitat sería el líder de la formación más votada. Y, en su lugar, facilitó que primero Maragall, luego Montilla, se sentasen en el principal sillón del Palau de la Generalitat. O cuando el PP recurrió el Estatut, o cuando... Al final, en los divorcios no suele haber una sola parte exclusivamente culpable, de manera que cesemos en el reparto de responsabilidades: el caso es que todo ha salido mal.
Así que Artur Mas se echó al monte. Algunos dicen que se envolvió en la bandera estelada -yo no las veía por los pueblos catalanes hace poco más de un lustro_ para tapar el escándalo, enorme, de la corrupción oficial. Otros, yo entre ellos, pensamos que se dejó llevar por la soberbia: soy más fuerte que esos "de Madrit" que parecen despreciarme. Y entonces se sentó sobre la minoría de catalanes que, diciéndose también hartos "de Madrit" y aceptando la falacia de que "España ens roba", decían anhelar la independencia, en realidad convencidos de que tránsito no iba a llegar, afortunadamente, nunca. Fue entonces cuando Mas confundió al millón de personas que acudieron a aquella Diada con secesionistas puros. Acabarían, gracias a los errores cometidos aquí y allá en estos últimos cinco años de carrera hacia la catástrofe, siéndolo. Lo veremos en la edición de la Diada este lunes.
Y ahora, aquí estamos. Destrozando biografías políticas tan honradas como la del sindicalista y comunista Joan Coscubiela, que se atrevió a discrepar del circo parlamentario instaurado por la señora Forcadell. Intentan hasta que la rectora de una Universidad catalana, que no se ha sumado a la independencia, sea cesada tras la "ruptura" del 1-O. Claro que no es solamente el mundo académico o el Parlament lo que está partido: también los medios, los Mossos, la izquierda (menudo lío tiene Podemos), la derecha, los ayuntamientos, los intelectuales, el alma de Ada Colau, las familias a la hora de la sobremesa, cuando hablar de política está prohibido. Todo se ha roto: hay dos Cataluñas, como hay -hasta en eso somos lo mismo_ esas dos Españas machadianas.
Y entonces ¿qué hacemos? Pues Rajoy y el Gobierno central, y el Tribunal Constitucional, y la Fiscalía General y parece que hasta la leal oposición, constituida, tarde, mal y coyunturalmente, en tripartito al menos para esto, y la Unión Europea, y hasta la alcaldesa de Barcelona, reticente a facilitar locales municipales para las urnas, han decidido propinar unos cuantos disgustos a Puigdemont. Pero quien quiere ser Companys, y además ha entrado en una fase avanzada de locura, no se va a amilanar porque lo multen, o lo inhabiliten, o hasta porque, cosa hoy impensable, se hiciese realidad la causa penal por prevaricación y acabase pasando unos meses en la cárcel. Los que piensan solo en el palo, y abominan de la zanahoria, los que predican una política de exclusiva dureza "hacia Cataluña" (espero que se refieran exclusivamente a la Generalitat), creo que se equivocan. No se puede estigmatizar a todos los que colaboran voluntariamente en este "procés", por muy demencial que a nosotros nos parezca: en las calles catalanas las cosas son muy diferentes que en "Madrit".
Rajoy, el tripartito, Inés Arrimadas, Albiol, Iceta, hasta Coscubiela -que se marcha de la política, y es una gran pérdida-, vencerán. Mejor dicho: venceremos los que nos declaramos contra el absurdo "procés", que no es sino la suma de años de despropósitos, como antes decía. Venceremos porque el sentido común está más de nuestro lado que del de los burgueses que se han aliado con la CUP. Más del lado del héroe Coscubiela que del lado del villano Rufián. Venceremos, pero deberíamos, además, convencer. Y es difícil convencer con meras palabras, incluso con hechos, a quien se niega a dialogar. Y Puigdemont ha entrado en esa deriva de soledad irremediable de los perdedores que se niegan a reconocer su error: algunos, en los meses pasados, en ese 2016 demencial, solo querían escalar el balcón de La Moncloa, y erraban. Puigdemont quiere escalar el balcón del Palau, dando a la Plaza de Sant Jaume, desde el que Companys proclamó el Estat Catalá en 1934. Hace ochenta y tres años, que ya ha llovido, ya han pasado cosas, ya ha cambiado el mundo, desde entonces.
Pero, claro, Puigdemont no parece haberse dado cuenta de que ahora nada es lo mismo. Y lo peor es que no parece haber nadie capaz de explicárselo. Lo intentó Coscubiela y mire usted las cosas que le han dicho en Twitter, que es, como la CUP, ahora el rey del mambo. Puede, confío, que el 2 de octubre nos estemos riendo mucho de toda esta enorme bobada. Pero no sé si habremos convencido mucho, porque con quien hay que dialogar, negociar, es con los catalanes, no con los muros, tapiados al exterior, de la Generalitat, ciega y sorda a la realidad, que la Diada no ocurre todos los días.


A vueltas con España - La salida democrática

10.09.17 | 08:42. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, (OTR/PRESS)

Quedan tres semanas para el 1-O y no es fácil encontrar puntos de acuerdo entre los grandes bloques políticos de Cataluña ante la tensa situación actual. Pero tampoco parece imposible. En una democracia, el callejón tiene que tener salida. Malo si no la tiene, porque en ese caso no hablaríamos de democracia.
¿Cuál es la situación de partida? El periodista Antonio Franco, exdirector de El Periódico de Catalunya, cree que casi media Cataluña, constituida por independentistas reales y compañeros de viaje irreversiblemente hartos de la España que encarna Rajoy, ha decidido irse; otra casi media Cataluña, tan decepcionada por esa misma España como por la indefinida y poco democrática propuesta soberanista de Junts pel Sí, apuesta por grandes cambios en el Estado, y una pequeña minoría -la que estrictamente vota en Cataluña al PP- acepta seguir como hasta ahora.
Este diagnóstico descriptivo y a la vez crítico con los dos bloques en conflicto en Cataluña permite intuir que la salida democrática no será la imposición. La actual vía independentista no es legal ni ofrece suficientes garantías, por lo que no constituye una salida democrática, y la vía del Estado, a expensas de una reforma constitucional, está por definirse en el Congreso de los Diputados, porque lo que existe no es una alternativa política ante un problema político sino una reacción legal ante una grave crisis institucional. Falta, pues, algo esencial: definir las alternativas por vías democráticas, que necesariamente deben ser legales. Según la Constitución, solo las Cortes Generales ejercen la potestad legislativa del Estado.
Como sostiene el notario catalán Juan-José López Burniol, si se pacta el reconocimiento de la singularidad de Cataluña, la contrapartida catalana, implícita en la aceptación por los catalanes mediante referéndum de la propuesta del Gobierno español, sería el reconocimiento del marco constitucional de España.
Todos los conflictos de esta naturaleza requieren tiempo para alcanzar un acuerdo, salvo que se resuelvan por vías no democráticas. También requieren calma o, si se prefiere, hablar al margen del suflé que suele generarse. En el Gobierno de Cataluña hay un suflé independentista y en el de España hay un suflé legalista, que no contribuyen a encontrar la salida. Tal vez se avance y se supere el bloqueo cuando intervenga el Congreso de los Diputados, el gran ausente de todo este proceso.


Fernando Jáuregui - Oiga, que de aquello han pasado ochenta y tres años...

10.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, (OTR/PRESS)

Resulta obvio que Puigdemont solo sueña con encaramarse al balcón de la plaza de Sant Jaume y, desde allí, como Companys, proclamar el Estat Catalá, en este caso la República de Catalunya. Con la ventaja de que está casi seguro de que ni será encarcelado, y menos, claro, fusilado, como le ocurrió a Companys, lo primero con la República Española y lo segundo con Franco, ni general Batet alguno bombardeará la Generalitat. Lástima, para él, que tampoco ocurrirá la escena del balcón. No parece haberse dado cuenta de que las cosas han cambiado un tanto desde aquel 6 de octubre de 1934, ochenta y tres años ha. Y de que el Reino de España no es la agobiada República de Lerroux. Ni Felipe VI es, por mucho que los chiflados de la CUP lo intenten en sus ridículos carteles que evocan los tiempos leninistas, el zar. Ni el molt honorable president de la Generalitat de Catalunya parece tener en cuenta, si es que la conoce, la frase acertada de Marx, según la cual "la Historia se repite dos veces: la primera, como tragedia; la segunda, como farsa". En 1934 tuvimos tragedia; a partir del 2 de octubre de 2017, sospecho que tendremos, como mínimo, club de la comedia.
Puigdemont vive, pues, con ochenta y tres años de retraso. Sabe que las revoluciones desprecian, por definición, la legalidad y las instituciones vigentes, y eso lo ha hecho y lo está haciendo a conciencia, sin darse cuenta de que no hay un marco propicio a revolución alguna: me parece que de poco le van a servir las multas a Mas y compañeras mártires, de casi nada las admoniciones del Tribunal Constitucional ni las frases flemáticas admonitorias de Rajoy, aunque ahora sea -laus Deo_ acompañado de un Pedro Sánchez que ha olvidado el "no, no y no" del pasado 1 de octubre ante el 1 de octubre que nos viene y, claro, también acompañado de la fiel infantería que es Albert Rivera. Más vale tarde que nunca. Y Podemos, que vaya espabilando, porque el oportunismo queriendo retener votos de independentistas catalanes puede vaciar las urnas de votos morados en Torrelavega, Punta Umbría, Vigo, Zamora, Ciudad Real, Tenerife o Calasparra, por poner unos cuantos entre siete mil ejemplos posibles.
La farsa en la que terminará inevitablemente el "procés", encabezado por los burgueses Puigdemont y Junqueras, banalizado por la ex periodista Forcadell y envilecido por una CUP que no representa ni al cuatro por ciento de los votantes catalanes, ni al ocho por ciento de un Parlament que, de todas formas, ya no se representa ni a sí mismo, va a tener, ya lo verán, algunos efectos beneficiosos para la unidad del Estado o llámelo usted España, que es lo que corresponde.
Por ejemplo, acercamiento de los constitucionalistas; claridad en el caos de Podemos; reforzamiento de las instituciones, desde el Rey hasta el Tribunal Constitucional; diálogo -y negociación, claro_ con una Generalitat debilita por sus propios excesos; y mayor resplandor de la democracia parlamentaria, en detrimento de la falsa democracia asamblearia, que fue lo que primó el pasado miércoles en el Parlament catalán. Una dosis de futura conllevanza orteguiana, vamos. No tengo en mi mano encuestas, ni siquiera de esas de urgencia, pero tengo la sensación creciente de que el espectáculo puntualmente televisado que se nos ofreció desde la sede del poder legislativo catalán, la toma del Parlament por una presidenta incapaz y sorda ante las normas, habrá abierto mucho ojos de catalanes hartos "de Madrid", pero aún más asustados del "cuprocés".
Mi colega Enric Hernández, director de "El Periódico de Catalunya" y, me parece, uno de los periodistas más respetados en Barcelona, escribía, tras el bochorno de este miércoles: "ojalá el mundo no nos esté mirando". Desgraciadamente, el mundo, un mundo que ya se sabe que está contra la aventura secesionista -supongo que hasta Trump, hasta él, lo dirá cuando se vea con Rajoy_ sí estaba mirando. Y nunca como ahora he escuchado tantas veces aquella frase de Tarradellas, que fue el último gran -y acaso el último honrado_ president de la Generalitat: "en política cabe todo, menos el ridículo". Sospecho, y confieso que lo deseo, que el "procés", lejos de acabar el algaradas violentas, como algunos pesimistas vaticinan, va a terminar en una enorme rechifla. Y con Puigdemont -ya les ocurrió a Ibarretxe y a Mas, ¿recuerda usted?_ camino de un merecido ostracismo, que es lo más lejano a los balcones donde la gente te aclama.


Fernando Jáuregui - Todo empezó con aquella Diada, hace solo cinco años

10.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


(Este artículo sustituye al del mismo autor enviado anteriormente)

MADRID, 9 (OTR/PRESS)

Pero ¿qué nos ha pasado? ¿Cómo hemos llegado hasta aquí, cuando un periódico barcelonés puede titular, con toda la razón, "Investigado el Govern por un delito penado con prisión"? Hace menos de una década, el mismísimo Artur Mas, a punto de convertirse en president de la Generalitat, me decía, en la entonces sede de la entonces Convergencia Democrática de Catalunya, que "ser independentista es ser retrógrado". Atesoro esta frase, que él repitió a muchos, para situarme frente a los titulares de los periódicos, casi titulares de guerra, en este domingo de septiembre de 2017, cuando faltan veinte días para el estallido. Pero ¿qué hemos hecho, los de allá, los de acá? Creo que todo se precipitó hace cinco años, en aquella Diada de 2012, tan concurrida, que hizo pensar a un Artur Mas que se sentía engañado, vejado en su mesianismo soberbio, que había llegado el momento de dar el salto que su camarilla le aconsejaba: hacia la independencia.
Claro que todo había empezado mucho antes. Cuando los sucesivos gobiernos centrales, y no pocos personajes bien colocados en la política en Barcelona, permitieron que el molt honorable president de la Generalitat robase, y no solo él, desde su despacho en la plaza de Sant Jaume, a manos llenas. Todo por la gobernabilidad del Estado. Cuando pudieron imponer su política educativa porque lo permitía el más amplio autogobierno de Europa. O silenciar los carteles en castellano en los establecimiento. O cuando Zapatero mintió por dos veces al ya digo que mesiánico Mas -había que verle bajar las escaleras del Palau de Sant Jordi, todo soberbia y vanagloria: parecía Charlton Heston/Moisés portando las tablas de la ley-, prometiéndole que el presidente de la Generalitat sería el líder de la formación más votada. Y, en su lugar, facilitó que primero Maragall, luego Montilla, se sentasen en el principal sillón del Palau de la Generalitat. O cuando el PP recurrió el Estatut, o cuando... Al final, en los divorcios no suele haber una sola parte exclusivamente culpable, de manera que cesemos en el reparto de responsabilidades: el caso es que todo ha salido mal.
Así que Artur Mas se echó al monte. Algunos dicen que se envolvió en la bandera estelada -yo no las veía por los pueblos catalanes hace poco más de un lustro_ para tapar el escándalo, enorme, de la corrupción oficial. Otros, yo entre ellos, pensamos que se dejó llevar por la soberbia: soy más fuerte que esos "de Madrit" que parecen despreciarme. Y entonces se sentó sobre la minoría de catalanes que, diciéndose también hartos "de Madrit" y aceptando la falacia de que "España ens roba", decían anhelar la independencia, en realidad convencidos de que tránsito no iba a llegar, afortunadamente, nunca. Fue entonces cuando Mas confundió al millón de personas que acudieron a aquella Diada con secesionistas puros. Acabarían, gracias a los errores cometidos aquí y allá en estos últimos cinco años de carrera hacia la catástrofe, siéndolo. Lo veremos en la edición de la Diada este lunes.
Y ahora, aquí estamos. Destrozando biografías políticas tan honradas como la del sindicalista y comunista Joan Coscubiela, que se atrevió a discrepar del circo parlamentario instaurado por la señora Forcadell. Intentan hasta que la rectora de una Universidad catalana, que no se ha sumado a la independencia, sea cesada tras la "ruptura" del 1-O. Claro que no es solamente el mundo académico o el Parlament lo que está partido: también los medios, los Mossos, la izquierda (menudo lío tiene Podemos), la derecha, los ayuntamientos, los intelectuales, el alma de Ada Colau, las familias a la hora de la sobremesa, cuando hablar de política está prohibido. Todo se ha roto: hay dos Cataluñas, como hay -hasta en eso somos lo mismo_ esas dos Españas machadianas.
Y entonces ¿qué hacemos? Pues Rajoy y el Gobierno central, y el Tribunal Constitucional, y la Fiscalía General y parece que hasta la leal oposición, constituida, tarde, mal y coyunturalmente, en tripartito al menos para esto, y la Unión Europea, y hasta la alcaldesa de Barcelona, reticente a facilitar locales municipales para las urnas, han decidido propinar unos cuantos disgustos a Puigdemont. Pero quien quiere ser Companys, y además ha entrado en una fase avanzada de locura, no se va a amilanar porque lo multen, o lo inhabiliten, o hasta porque, cosa hoy impensable, se hiciese realidad la causa penal por prevaricación y acabase pasando unos meses en la cárcel. Los que piensan solo en el palo, y abominan de la zanahoria, los que predican una política de exclusiva dureza "hacia Cataluña" (espero que se refieran exclusivamente a la Generalitat), creo que se equivocan. No se puede estigmatizar a todos los que colaboran voluntariamente en este "procés", por muy demencial que a nosotros nos parezca: en las calles catalanas las cosas son muy diferentes que en "Madrit".
Rajoy, el tripartito, Inés Arrimadas, Albiol, Iceta, hasta Coscubiela -que se marcha de la política, y es una gran pérdida-, vencerán. Mejor dicho: venceremos los que nos declaramos contra el absurdo "procés", que no es sino la suma de años de despropósitos, como antes decía. Venceremos porque el sentido común está más de nuestro lado que del de los burgueses que se han aliado con la CUP. Más del lado del héroe Coscubiela que del lado del villano Rufián. Venceremos, pero deberíamos, además, convencer. Y es difícil convencer con meras palabras, incluso con hechos, a quien se niega a dialogar. Y Puigdemont ha entrado en esa deriva de soledad irremediable de los perdedores que se niegan a reconocer su error: algunos, en los meses pasados, en ese 2016 demencial, solo querían escalar el balcón de La Moncloa, y erraban. Puigdemont quiere escalar el balcón del Palau, dando a la Plaza de Sant Jaume, desde el que Companys proclamó el Estat Catalá en 1934. Hace ochenta y tres años, que ya ha llovido, ya han pasado cosas, ya ha cambiado el mundo, desde entonces.
Pero, claro, Puigdemont no parece haberse dado cuenta de que ahora nada es lo mismo. Y lo peor es que no parece haber nadie capaz de explicárselo. Lo intentó Coscubiela y mire usted las cosas que le han dicho en Twitter, que es, como la CUP, ahora el rey del mambo. Puede, confío, que el 2 de octubre nos estemos riendo mucho de toda esta enorme bobada. Pero no sé si habremos convencido mucho, porque con quien hay que dialogar, negociar, es con los catalanes, no con los muros, tapiados al exterior, de la Generalitat, ciega y sorda a la realidad, que la Diada no ocurre todos los días.


Más que palabras - La hora de la verdad

09.09.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

"El debate del Parlament que lanzó la ley del referéndum secesionista supone el cénit de radicalidad y tensión en el desafío contra la democracia española y contra la legalidad y las instituciones catalanas de autogobierno que el procés soberanista abrió hace un lustro. Pero el tiempo acerca enormemente ese mismo proceso a su naufragio. Desprovisto el bloque secesionista de alianzas; expulsados los moderados y legalistas del nacionalismo de sus partidos; purgados los prudentes del Govern; fragmentada la sociedad catalana, y recorrida una esotérica hoja de ruta que ha llevado a la descomposición política y a la anomia gubernativa, solo faltaba el broche para iniciar el capítulo final de esta descabellada aventura". Así comenzaba el diario El País su editorial tras producirse el espectáculo bochornoso que hemos visto estos días en Cataluña, y en esa línea o similar han editorializado prácticamente todos los periódicos, opiniones que compartimos los demócratas que lo somos de verdad y sin aditivos.
Estos dos días de vergüenza han sido la prueba del algodón de la calidad democrática de muchas personas y hemos comprobado como algunos, detrás de ese nombre, ocultaban un tic totalitario, un apestoso tufo de dictadores de medio pelo de esos que pretenden aplastar, a golpe de ordenó y mando, a la oposición y amordazar a los ciudadanos. Ha sido un golpe institucional en toda regla el que han dado el Parlament y el Govern de Cataluña y por eso no es momento de silencios cómplices o verdades a medias.
Quienes han estado a la altura han sido la mayoría de los partidos de la oposición. Hemos asistido a intervenciones memorables que, aunque no pudieron alterar el rodillo mayoritario, nos dejan un soplo de esperanza. De todas ellas me quedo con la de Joan Coscubiela porque rompió el guión que se esperaba. El antiguo diputado de Iniciativa per Catalunya habló de bucaneros y denunció con claridad que se estaba vulnerando el Estatut y la Constitución, los derechos de los diputados de la oposición, ignorando las opiniones de los letrados, eludiendo un dictamen del Consejo de Garantías Estatutarias. Coscubiela se refirió a su tradición familiar de luchadores antifranquistas y, en coherencia con su historia, no pasó por alto este ataque a la libertad y la democracia.
"¡Estoy dispuesto a partirme la cara para que ustedes voten sobre la independencia de Cataluña, pero no si pisan los derechos de los diputados!", proclamó. "¡Han perdido el sentido!", le dijo al president de la Generalitat, Carles Puigdemont que miraba hacia abajo para no dar la cara frente a uno que él podría pensar que era de los suyos. Su intervención fue un rotundo "venceréis pero no convenceréis" y levantó el aplauso de sus más firmes adversarios como una especie de comunión entre demócratas.
Ahora, después del episodio parlamentario más triste y oscuro vivido en España después del 23-F, solo queda apelar a los políticos con mayúsculas y que estos aparquen sus pequeñas miserias partidistas. Ahora toca reforzar la unidad de todos los partidos que defienden el marco constitucional y no están dispuestos a llevarnos al abismo. Mariano Rajoy, Pedro Sánchez y Albert Rivera (ojalá se sumara Pablo Iglesias cosa que desgraciadamente no ha ocurrido, para decepción de muchos de sus votantes) deben ir de la mano sin que ninguna grieta partidista se cuele en este asunto tan grave.
Todos juntos han marcar y apoyar la acción del gobierno y respaldar a los tribunales en el desafío y todos a una deben dejar claro que esto es una democracia, que ya tuvimos una dictadura que duró demasiado como para permitir un remedo de la misma en una parte de España.
De entrada el Tribunal Constitucional ha suspendido cautelarmente la Ley del Referéndum y los decretos firmados para permitir la consulta de autodeterminación del 1 de octubre. También ha suspendido la designación de miembros de la sindicatura electoral y avisado a todos los alcaldes de Cataluña así como a 77 altos cargos y funcionarios que tienen el deber "de impedir o paralizar cualquier iniciativa que suponga ignorar o eludir la suspensión acordada". En particular señala que deben abstenerse "de iniciar, tramitar, informar o dictar, en el ámbito de sus respectivas competencias, acuerdo o actuación alguna que permita la preparación y/o la celebración del referéndum". Y se les apercibe "de las eventuales responsabilidades, incluida la penal si no atienden el requerimiento". Está es la ley y debe cumplirse sí o sí. Los demócratas no podemos dejar que se vaya por la alcantarilla lo que nos ha costado tanto construir. La Democracia plena es nuestra memoria histórica para las siguientes generaciones y las veleidades de una minoría de radicales, antisistema, independentistas o nacionalistas que quieren escurrir el bulto para que se les indulten y no pagar la factura de su latrocinio no pueden triunfar. Es la hora de la verdad. Ya no caben medias tintas.


Fernando Jáuregui - Coscubiela o Rufián, ese es el dilema

09.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Supongo que el "procés", visto tanto desde la derecha como desde la izquierda, admite bastantes modalidades. Lo de la derecha, ya me lo explicará alguien: cómo es posible que burgueses como Puigdemont o el propio Oriol Junqueras -no haga usted demasiado caso a la etiqueta "Esquerra"--, para no citar ya a algunos miembros del Govern, se alíen con fuerzas que serían consideradas extrasistema en cualquier país europeo, como la CUP, para, entre ambas partes, violentar las leyes y las normas más básicas del Derecho, que es en lo que consiste ese bodrio jurídico, con pretensiones de Constitución transitoria, que es la ley de desconexión. Pero aún más difícil me resulta entender lo que pasa en la izquierda, en general, y en la versión catalana de Podemos en particular: un grupo parlamentario de once que logra tener tres posturas ante el referéndum independentista: el "sí", el "no" y la abstención, menuda locura. Y, en medio, deshojando la perversa margarita, Ada Colau, que puede provocar en Barcelona, de aquí al 1 de octubre, uno de los líos más monumentales en los que se haya visto envuelta la Ciudad Condal desde el 6 de octubre de 1934.
Ya sé que esto de la independencia catalana no responde milimétricamente a los conceptos izquierda-derecha, aunque no faltan miopes que identifiquen a la izquierda con las tendencias separatistas (y entonces, ¿qué pinta el PSC en el otro bando?) y a la derecha con el antiindependentismo (ya me dirán si, por ejemplo, los Pujol resulta que no son de derechas). Creo que Cataluña refleja, como nadie ni nada, la confusión ideológica que vive el país, España, digo, inmersa en un esperpéntico caos político. La pelea entre alguien que se reclama "radical de izquierdas", como el diputado de ERC Gabriel Rufián, que representa unos modos, una estética y creo que hasta una ética, con alguien que sí me consta (le conozco) que es un hombre de la izquierda más honrada, como Joan Concubiela, me resulta altamente significativa.
Y es que sucede que Coscubiela, portavoz del grupo parlamentario de Catalunya Si que Es Pot, que viene a ser la rama catalana de la formación morada de Pablo Iglesias, ha tenido la osadía de pronunciarse en contra de la independencia, aludiendo a razonamientos que me parecieron impecables, incluyendo el futuro de su propio hijo. Pero ya vimos que ni todo su grupo le respalda, por lo que probablemente tendrá que abandonar su puesto de portavoz, ni, desde luego, algunos tuiteros, que comparten las malas formas que caracterizan a Rufián, han dejado de atacar a este veterano sindicalista, que tanto peleó contra Franco y a favor de la peculiaridad catalana, con los peores insultos y las más groseras amenazas.
Me preocupa la que me dicen que es una situación anímica desalentada por parte de Coscubiela. A él, estoy seguro, a la hora de mostrar su postura no le presionan ni las posibles querellas de la Fiscalía, ni lo que diga el Tribunal Constitucional, ni la firmeza mostrada por Rajoy, que es personaje que me consta que no le gusta; a él, lo que le atenaza es la falta de sentido común, la irracionalidad colectiva en la que parece haber caído una parte de la sociedad catalana, y que se evidenciará, si Dios no lo remedia, este lunes, en la celebración de la Diada y, luego, el próximo 1 de octubre.
Creo que ejemplos de valor cívico como el de Coscubiela son mucho más afectivos que los discursos de decenas de políticos del PP, del PSOE y de Ciudadanos juntos, con lo cual no quiero decir, ni mucho menos, que no aprecie la demasiado tardía unidad de las fuerzas constitucionalistas en torno a las medidas, que temo que de manera inevitable serán crecientemente duras, puestas en pie por Rajoy al frente del Gobierno central. Es, ya lo vemos, la guerra. Lo malo es que la derecha tenga que optar entre Albiol y Puigdemont (no es más conservador el primero que el segundo) y la izquierda, entre Rufián y Coscubiela. Algo está fallando en esta sociedad nuestra cuando no nos damos cuenta no solamente de dónde está la decencia, sino de dónde está el raciocinio, que es exactamente lo contrario del enloquecimiento. Y sigue la absurda batalla, a ver en qué para toda esta insania, porque hoy, a casi veinte días de una fecha que será negra, todas las posibilidades están abiertas, lo que quiere decir que cualquier cosa puede pasar, mira que Coscubiela nos lo está advirtiendo.
fjauregui@educa2020.es


Fermín Bocos - Rajoy cumplirá

09.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Analicemos los pasos dados por el Gobierno. Lo primero ha sido esperar a que los separatistas sediciosos consumaran el golpe parlamentario que les ha permitido aprobar las leyes que inician el proceso de ruptura con el resto de España. Consumado el atropello, el Gobierno, previo informe del Consejo de Estado, las recurrió ante el Tribunal Constitucional. Admitido el recurso a trámite, automáticamente quedaron suspendidas. También la Fiscalía General de Cataluña inició querellas criminales contra quienes han participado en dichos actos abiertamente ilegales. Aún así, los sediciosos, proclaman estar dispuestos a seguir con su agenda secesionista.
En paralelo, el Presidente del Gobierno, compareció ante la opinión pública para reclamar a las autoridades catalanas sediciosas que den marcha atrás en su deriva separatista. Al tiempo, reiteró que el referéndum no se celebrará.
Tras conocerse las medidas adoptadas por el Ejecutivo -que cuentan con el respaldo del PSOE (Pedro Sánchez) y de Ciudadanos ( Albert Rivera)- se han escuchado voces que reclaman a Mariano Rajoy una mayor contundencia con los sediciosos. Echan de menos la aplicación de medidas coercitivas explícitas: aplicación del Artículo 155 de la Constitución, incluso declarar el estado de excepción en orden a lo dispuesto en el Artículo 55 -para los que sería preceptivo la aprobación del Parlamento- o, sin llegar a un extremo tan dramático, firmar el decreto que al amparo de la Ley de Seguridad Nacional pondría a todas las autoridades catalanas y todos los recursos del Estado a disposición de hacer cumplir las medidas establecidas en el mismo.
En su intervención, Mariano Rajoy dijo que no descartaba nada. Pero no pasó de ahí. Parece haber tomado nota de las impaciencias de algunos, pero también del subido carácter provocador de los sediciosos. La prudencia le aconseja esperar.
¿A qué? Probablemente a ver cómo transcurre la "Diada". Dadas las circunstancias, este año la manifestación del 11 de Septiembre tendrá un definitivo carácter plebiscitario. Los separatistas van a echar el resto. La calle es la variable que teme todo Gobierno. Aún así, pase lo que pase en Barcelona el próximo lunes, tengo para mí que esta vez, a diferencia de lo que pasó el 9-N, el Presidente del Gobierno cumplirá con su compromiso de impedir la celebración de un referéndum, a todas luces, ilegal.


El Abanico - El fondo o la forma: that is the question

08.09.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

De lo ocurrido en el Parlamento catalán el miércoles por la tarde, me quedo con la actuación de Carme Forcadell, su presidenta, porque de lo que se trataba era de interpretar un papel que le permitiera salir airosa de un trance que a todas luces le venía grande y además es ilegal.
Forcadell, que sobradas muestras ha dado de su capacidad para movilizar a las masas, hizo gala de una ignorancia supina sobre la utilización del reglamento de la Cámara, del que demostró no saber absolutamente nada.
Tampoco sus asesores, quienes antes de salir al pleno debieron darle una clase exprés o unas chuletas sobre cuáles son los derechos de la oposición, los turnos de palabra, los tiempos, tan importantes cuando lo que está en juego es la continuidad o no de Cataluña con el resto de España. Ahí es nada. Una decisión sumamente importante tomada no digo que a la ligera, pero sí de forma precipitada con el fin de que los partidos contrarios al referéndum -PSC, PP y Ciudadanos-, no tuvieran tiempo de preparar sus enmiendas y explicar a los ciudadanos del por qué de su no es no.
Tampoco me gustó la intervención de la vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, entre otras razones, porque creo sinceramente que quien debió comparecer ante un hecho tan grave era el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy.
A Soraya le sobraron calificativos y le faltó ir directamente al grano, a las medidas que va a tomar el gobierno de la nación ante una situación tan anómala como la que se está viviendo en Cataluña pero que afecta sobremanera al resto de ciudadanos, preocupados por la deriva separatista.
Soraya habló para calmar el ánimo de sus militantes y votantes, prueba de ello es que las líneas gruesas de su discurso, las que se referían a lo que hará el gobierno de ahora en adelante, aparte de recurrir al Tribunal Constitucional, eso quedó deslucido, casi en un segundo plano.
Bien está la teatralidad en un mitin con tu gente, pero no en una situación como la que nos ocupa, que mantiene expectantes a las instituciones europeas, muy preocupados también tras el cariz que está tomando la negociación sobre el Brexit entre el Reino Unido y la Comunidad Europea mucho más dura de lo que se preveía en un aspecto tan sensible como es el de la inmigración europea.
Si a eso le sumamos la ilegalidad de los decretos firmados por Puigdemont y todos los miembros de su gobierno, así como la convocatoria para que la gente se manifieste en la calle, nos encontramos ante un golpe antidemocrático de imprevisibles consecuencias.


Charo Zarzalejos - La insoportable altivez del secesionismo catalán

08.09.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

La altivez antidemocrática de quienes lideran el proceso secesionista catalán es realmente insoportable. Lo visto y oído en el Parlamento catalán no tiene parangón en la historia de la España democrática. Todos ellos fueron altivos y soberbios y con una naturalidad más que asombrosa laminaron de un plumazo sus propias instituciones derivadas del Estatuto de Autonomía, ese mismo que les ha permitido sacar pecho tras los atentados de Las Ramblas.
Resulta insoportable la altivez de la presidenta del Parlamento al saltarse a la torera los consejos de sus propios letrados. Insoportable escucharles hablar de derechos y libertades al mismo tiempo que atropellaban los derechos de la Oposición. Insoportable la impostura del propio Puigdemont que ostenta, sin rubor alguno, el título de máximo representante del Estado en Cataluña, de ese Estado al que ha sido profundamente desleal. Impostura absoluta firmar de madrugada la convocatoria del referéndum y ya cuesta poner palabras al acto final de la sesión parlamentaria cantando, altivos ellos, Els Segadors con la Oposición en la calle. Fue estremecedor.
Ha habido una altivez insoportable por antidemocrática, pero solo eso. Ni épica, ni heroísmo ni nada de nada que esté dando a este inaceptable desafío una pizca de altura.
Siempre he sostenido que el secesionismo catalán era como un ciclista cansado: o sigue pedaleando o se cae. Y han seguido pedaleando y lo seguirán haciendo pese a los recursos que el Gobierno ya ha interpuesto. Visto lo visto ya nadie puede llamarse a engaño. Esto es lo que hay y en gran medida lo hay por el silencio de las buenas gentes que como ya se sabe ese silencio es el que permite tropelías. ¿Dónde han estado, donde están esos miles y miles de catalanes, que durante años y años han están encantados por la influencia de su partido, la fallecida CiU, en España?. ¿Dónde?.
El argumento de fondo es que si se han hecho así las cosas es que no había más remedio porque los "otros", es decir, el Gobierno de Rajoy se ha negado al diálogo. ¿Puede un Presidente del Gobierno negociar la autodeterminación de un autonomía española?. ¿Han estado dispuestos en algún momento los dirigentes secesionistas a renunciar a su objetivo ultimísimo -la independencia- para abordar una negociación que con toda seguridad hubiera dado frutos?. ¿Es admisible que se diga que los secesionistas "estamos a donde nos han llevado"?. Los otros, la culpa siempre es de los otros.
De la excepcionalidad de la situación es buena prueba el tono grave pero sereno de Mariano Rajoy en la rueda de prensa en la que informó de los recursos de inconstitucionalidad presentados por el Gobierno. El jefe del Ejecutivo pidió, más a modo de advertencia que de súplica, que los dirigentes secesionistas abandonen el camino emprendido porque no habrá referéndum. "Haré lo necesario, sin renunciar a nada, para evitarlo". Y si Rajoy ha dicho a todos los españoles que no renuncia a nada, es que, efectivamente, no renuncia nada.
Estamos ante una situación grave y extremadamente delicada, con actitudes que llenan de irritación pero ahora más que nunca es bueno que nuestros responsables políticos mantengan la prudencia y la serenidad para desde la democracia defender la democracia. Esa defensa tiene que ser tan serena y tan proporcional como contundente, sin complejos ni miedo alguno. El Gobierno lo sabe, y, afortunadamente, también el PSOE y Ciudadanos. Hay que confiar. Necesariamente tenemos que confiar.


Fernando Jáuregui - Oiga, que de aquello han pasado ochenta y tres años...

08.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Resulta obvio que Puigdemont solo sueña con encaramarse al balcón de la plaza de Sant Jaume y, desde allí, como Companys, proclamar el Estat Catalá, en este caso la República de Catalunya. Con la ventaja de que está casi seguro de que ni será encarcelado, y menos, claro, fusilado, como le ocurrió a Companys, lo primero con la República Española y lo segundo con Franco, ni general Batet alguno bombardeará la Generalitat. Lástima, para él, que tampoco ocurrirá la escena del balcón. No parece haberse dado cuenta de que las cosas han cambiado un tanto desde aquel 6 de octubre de 1934, ochenta y tres años ha. Y de que el Reino de España no es la agobiada República de Lerroux. Ni Felipe VI es, por mucho que los chiflados de la CUP lo intenten en sus ridículos carteles que evocan los tiempos leninistas, el zar. Ni el molt honorable president de la Generalitat de Catalunya parece tener en cuenta, si es que la conoce, la frase acertada de Marx, según la cual "la Historia se repite dos veces: la primera, como tragedia; la segunda, como farsa". En 1934 tuvimos tragedia; a partir del 2 de octubre de 2017, sospecho que tendremos, como mínimo, club de la comedia.
Puigdemont vive, pues, con ochenta y tres años de retraso. Sabe que las revoluciones desprecian, por definición, la legalidad y las instituciones vigentes, y eso lo ha hecho y lo está haciendo a conciencia, sin darse cuenta de que no hay un marco propicio a revolución alguna: me parece que de poco le van a servir las multas a Mas y compañeras mártires, de casi nada las admoniciones del Tribunal Constitucional ni las frases flemáticas admonitorias de Rajoy, aunque ahora sea -laus Deo- acompañado de un Pedro Sánchez que ha olvidado el "no, no y no" del pasado 1 de octubre ante el 1 de octubre que nos viene y, claro, también acompañado de la fiel infantería que es Albert Rivera. Más vale tarde que nunca. Y Podemos, que vaya espabilando, porque el oportunismo queriendo retener votos de independentistas catalanes puede vaciar las urnas de votos morados en Torrelavega, Punta Umbría, Vigo, Zamora, Ciudad Real, Tenerife o Calasparra, por poner unos cuantos entre siete mil ejemplos posibles.
La farsa en la que terminará inevitablemente el "procés", encabezado por los burgueses Puigdemont y Junqueras, banalizado por la ex periodista Forcadell y envilecido por una CUP que no representa ni al cuatro por ciento de los votantes catalanes, ni al ocho por ciento de un Parlament que, de todas formas, ya no se representa ni a sí mismo, va a tener, ya lo verán, algunos efectos beneficiosos para la unidad del Estado o llámelo usted España, que es lo que corresponde.
Por ejemplo, acercamiento de los constitucionalistas; claridad en el caos de Podemos; reforzamiento de las instituciones, desde el Rey hasta el Tribunal Constitucional; diálogo -y negociación, claro- con una Generalitat debilitada por sus propios excesos; y mayor resplandor de la democracia parlamentaria, en detrimento de la falsa democracia asamblearia, que fue lo que primó el pasado miércoles en el Parlament catalán. Una dosis de futura conllevanza orteguiana, vamos. No tengo en mi mano encuestas, ni siquiera de esas de urgencia, pero tengo la sensación creciente de que el espectáculo puntualmente televisado que se nos ofreció desde la sede del poder legislativo catalán, la toma del Parlament por una presidenta incapaz y sorda ante las normas, habrá abierto mucho ojos de catalanes hartos "de Madrid", pero aún más asustados del "cuprocés".
Mi colega Enric Hernández, director de "El Periódico de Catalunya" y, me parece, uno de los periodistas más respetados en Barcelona, escribía, tras el bochorno de este miércoles: "ojalá el mundo no nos esté mirando". Desgraciadamente, el mundo, un mundo que ya se sabe que está contra la aventura secesionista -supongo que hasta Trump, hasta él, lo dirá cuando se vea con Rajoy- sí estaba mirando. Y nunca como ahora he escuchado tantas veces aquella frase de Tarradellas, que fue el último gran -y acaso el último honrado- president de la Generalitat: "en política cabe todo, menos el ridículo". Sospecho, y confieso que lo deseo, que el "procés", lejos de acabar el algaradas violentas, como algunos pesimistas vaticinan, va a terminar en una enorme rechifla. Y con Puigdemont -ya les ocurrió a Ibarretxe y a Mas, ¿recuerda usted?- camino de un merecido ostracismo, que es lo más lejano a los balcones donde la gente te aclama.


Luis del Val - Totalitarios sin ejército

08.09.17 | 08:42. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Observando a la presidenta del Parlament actuar como "estricta gobernanta", e interpretar el papel con tanta convicción, me surgió esa inquietante pregunta de si el totalitario nace o se hace. No cabe duda que se necesita un carácter autoritario de principio, y esos agravios que el resentido acumula en su biografía para llegar a ser un totalitario de provecho, aunque, luego, el medio ambiental sea propicio.
Nuestra estricta gobernanta siempre ha mostrado vocación. Cuando era concejal del ayuntamiento de Sabadell, según cuenta Fernández Barcelona, quiso ser jefa directa de los guardias municipales, pero sus propios compañeros de Ezquerra Republicana le aconsejaron al alcalde que no accediera a la petición, porque la encontraban demasiado autoritaria. Y la verdad es que, ayer, sólo faltó que llamara a los guardias para que hicieran callar por la fuerza o expulsaran a alguno de sus compañeros diputados, que no se mostraban genuflexos ante sus órdenes. Desde el gesto a la acción, desde la expresión resentida hasta la manera de hablar, la estricta gobernanta se mostró sin disimulos como una autoritaria de provecho, que en esa dictadura que quieren pergeñar a través de la ley de transitoriedad, brillaría con luz propia y sería ejemplo a seguir del nacional-totalitarismo catalán.
En Venezuela, Nicolás Maduro, sin necesidad de una ley de transitoriedad ha llevado a cabo un autogolpe de Estado sustituyendo a los diputados elegidos democráticamente por una Asamblea Nacional que está a sus órdenes. Pero, claro, Maduro tiene a un ejército obediente y corrupto, que cobra del narcotráfico y no le molesta. El problema del totalitario es cuando carece de fuerza real para respaldar sus arbitrariedadades y sus micciones sobre leyes y reglamentos. Es como soltar a un carnívoro en una frutería o a un vegetariano en un asador argentino. A los totalitarios no les desanima ver el parlamento medio vacío, ni dividir el país en dos, porque saben que una vez con el poder absoluto todos irán entrando en razón y se darán cuenta de que estaban equivocados. Y están en lo cierto. En la dictadura de Franco todos éramos afectos a la Secretaría General del Movimiento por obligación. Lo terrible, lo patético, es contemplar a estos totalitarios de vocación, sin un ejército que les respalde, ahondando en el esperpento.


Escaño cero - La respuesta de la Ley

08.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Sí, las comparaciones son odiosas, pero no pude evitar pensar que lo que estaba viendo ayer que sucedía en el Parlamento catalán era una escena de las que se suceden en el Parlamento de Venezuela donde el régimen bolivariano viene quebrando hasta las más mínimas reglas de la democracia.
Y me produjo un estremecimiento ver el fanatismo y la ira que habita en los dirigentes independentistas, desde el Presidente Puigdemont a la presidenta del Parlamento Carmen Forcadell, amen de los diputados de la CUP y de Junts per el Si.
¿Qué se puede y que se debe hacer cuando un grupo de dirigentes políticos, el Presidente y el gobierno de una Comunidad Autónoma, más una parte del Parlamento autonómico deciden violar las leyes?

Nadie podrá decir que la respuesta del presidente Rajoy y el Gobierno no es una respuesta medida, que huye de la confrontación, y que se basa en el cumplimiento de la Ley como no puede ser de otra manera en una democracia.
España es un Estado de Derecho, disfrutamos de una democracia sólida, formamos parte de la Unión Europea, y no hay ninguna diferencia política que no se pueda abordar desde la Ley. Por tanto es inadmisible el comportamiento golpista de los independentistas catalanes.
No cabe buscar culpas ajenas como algunos pretenden mirando a Madrid. Los políticos independentistas catalanes son los únicos responsables de quebrar la legalidad, de no respetar al Tribunal Constitucional y de estar perpetrando una autentica sedición contra el Estado democrático del que Cataluña forma parte.
Por tanto no caben equidistancias ni intentar repartir culpas por la situación gravísima que estamos viviendo en nuestro país desde la instauración de la democracia, la más grave desde el intento de golpe de Estado del 23-F de 1981.
Y por eso no dejo de preguntarme donde están todos los ciudadanos demócratas de Cataluña, y si en algún momento serán capaces de plantar cara a la locura desatada por los independentistas.
No se trata de actos heroicos sino de la defensa del Estado constitucional que es el que garantiza la democracia y las libertades.
En cualquier caso, solo cabe esperar que el Gobierno impida la secesión con la Ley en la manos y eso sí, quienes quieren provocar esa separación, por las malas, de Cataluña de España, que sean conscientes de que tendrán que responder ante los Tribunales y asumir las consecuencias de sus comportamientos antidemocráticos.


Isaías Lafuente - ¿Los límites en las redes son sólo para algunos?

07.09.17 | 08:42. Archivado en Isaías Lafuente


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

El pasado fin de semana una mujer volcó todo su odio en su perfil de Facebook contra la dirigente de Ciudadanos Inés Arrimadas por oponerse al referéndum catalán en un programa de televisión. Le llamó "perra asquerosa" y le deseó "que la violen en grupo porque no merece otra cosa". La diputada denunció el ataque en la red difundiendo el pantallazo de la agresión verbal, a la autora del impresentable vómito le llovieron mensajes semejantes al que ella escribió, tuvo que cerrar sus perfiles en las redes sociales y hasta fue despedida de la empresa para la que trabajaba.
Es evidente que el mensaje de esta internauta es inaceptable por lo brutal del deseo y por la banalización de una violencia tan extrema contra la mujer, porque considerar la violación como una forma de castigo, en general, o como una respuesta a una opinión legítima, en este caso concreto, es una auténtica barbaridad que no tiene atenuantes. Uno puede tener un mal día, sin duda. Pero, para prevenirlo, en los días buenos debe reflexionar sobre los límites que debe imponerse cuando tenga un día de furia. La educación, el sentido común y el respeto al otro pueden ser buenos escudos para contener lo peor de nosotros mismos cuando se produce el brote.
Se podría discutir si las consecuencias han sido o no extremas para la autora, lo que es indiscutible es que las consecuencias sobre lo que se vuelca en la red son asimétricas. Hace unos días, el alcalde de Alcorcón, David Pérez, acusaba en Twitter a Ada Colau de haber "allanado el camino a los terroristas" que atentaron en Barcelona por no haber colocado bolardos en la Rambla, y un diputado del PP, Eloy Suárez, acusó en la misma red a los Mossos de "no hacer nada para impedir 16 muertes y 100 heridos".
Tendríamos que trabajar con decimales para valorar si es más grave el brutal deseo de la internauta o las brutales acusaciones de estos políticos convirtiendo en colaboradores necesarios de los asesinos yihadistas a la alcaldesa de Barcelona o a los policías catalanes. La diferencia es que estos últimos siguen ejerciendo la representación pública tras el exabrupto sin despeinarse. Así que, como en términos históricos estamos aún escribiendo el génesis de la comunicación global a través de las redes sociales sería conveniente que nos pusiéramos de acuerdo sobre sus límites y sobre las eventuales consecuencias de sobrepasarlos, no vaya a ser que estemos creando una aristocracia del insulto que disfruta de una impunidad de la que no goza el pueblo llano.


Fermín Bocos - España aguantará

07.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Vivimos días políticamente azarosos. El anuncio del proceso secesionista que impulsan las autoridades catalanas lo impregna todo y todo se mide en relación con la posición de cada uno frente a ese desafío. Se analizan las declaraciones de los políticos y los ciudadanos toman nota de dónde están unos y otros. De cómo discurran las cosas el 1 de Octubre (fecha del referéndum ilegal), van a depender muchas cosas en el futuro.
Hay momentos en la vida de los pueblos en los que es necesario preguntar con quien está cada uno. ¿Con quienes pretenden romper España o contra ellos? Frente a una cuestión de esta naturaleza no hay equidistancia posible. Nos afecta a todos. No solo a los políticos. Como ciudadanos nos concierne a todos. A los de derechas y a los de izquierdas. Todos sabemos que lo que está en juego es trascendente. No hay un español que no sepa lo que es España y de dónde venimos quienes vivimos en este país. Se es español sin dejar por ello de ser catalán, andaluz, castellano, cántabro o canario.
La Constitución -votada en su día mayoritariamente- ampara las singularidades de cada uno de los territorios del Estado. En su desarrollo, cada una de las comunidades autónomas ha encontrado el mayor grado de autogobierno de toda nuestra Historia. El proceso separatista en Cataluña nació a impulso de un sector de la burguesía que antaño no le había hecho ascos al franquismo. Lo sorprendente es que con el paso del tiempo una parte de la izquierda se haya dejado reclutar para una causa que, en esencia, proclama principios alejados del ideal de solidaridad y fraternidad que fue la bandera de las organizaciones de clase.
Parece que el PSOE dejando atrás el legado de Zapatero y Montilla lo ha comprendido y Pedro Sánchez, al margen de la simpleza de la "plurinacionalidad", está con el Gobierno en la defensa de la legalidad que emana de la Constitución. También Ciudadanos. Lo de Podemos se explica porque Iglesias sigue jugando al "cuanto peor, mejor" de reconocida estirpe leninista. A mi juicio, comete un error que le pasará factura en las próximas elecciones. España, es mucha España. Aguantará.


Antonio Casado - Señas de identidad

07.09.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Del discreto encuentro de Sánchez con Iglesias, el martes por la tarde, no me quedo con su alineamiento en la "preocupación frente a la amenaza terrorista", incluida su común disposición a colaborar con Moncloa en ese asunto.
Tampoco me llaman la atención los matices diferenciales entre socialistas y podemitas ante el desafío soberanista en Cataluña. No permiten pasar del inocuo compromiso de "abrir espacios de diálogo entre todos los actores", aunque en Ferraz consideren un mérito de Sánchez haber conseguido el apoyo de Iglesias, después de haber conseguido el de Rajoy, a la reciente iniciativa socialista para crear una comisión parlamentaria que revise y modifique el modelo territorial del Estado.
El apoyo del PSOE al Gobierno frente a terrorismo y separatismo, las dos amenazas más claras que hoy por hoy se ciernen sobre España, se da por descontado. No puede ser de otra manera al tratarse como se trata del pilar izquierdo del sistema y de un partido que quiere volver a gobernar.
Lo que realmente se viene echando de menos en el PSOE es el reencuentro consigo mismo. Con sus históricas señas de identidad, que nada tienen que ver con cuestiones identitarias o estúpidos debates palabreros sobre conceptos jurídicos indeterminados (nación, patria, España plurinacional, nación de naciones, etc.).
De la discreta cita de los dos líderes de la izquierda ("Debemos normalizar el hecho de que los políticos hablemos tanto en público como en privado", me dice Pedro Sánchez), me quedo con el epígrafe referido al aumento de la desigualdad entre los españoles como consecuencia directa de la vigente política económica. Esa que se autocondecora por remontar la crisis mediante el crecimiento y la creación de empleo.
Dice la referencia oficial del PSOE al citado encuentro de las dos principales figuras de la izquierda española: "Estamos de acuerdo en colaborar y construir alternativas a la ineficiente e injusta política económica del Gobierno". Bingo.
Si la cacareada podemización de Sánchez responde a la remada conjunta para revisar y modificar en su caso un modelo de recuperación basado en la temporalidad , la precariedad, la devaluación salarial, el despido fácil y la recortada capacidad negociadora de los trabajadores, bienvenida sea esa "colaboración político-parlamentaria de nuestras formaciones" de la que habla el comunicado de Ferraz que el miércoles por la mañana daba cuenta del encuentro Sánchez-Iglesias del día anterior.
Pero si esa colaboración se queda en los recurrentes fogonazos mediáticos sobre la prisa por echar a Rajoy "lo antes posible", como dicen los dirigentes de Podemos, el PSOE volverá a alimentar la desorientación de sus militantes y la deserción de sus electores.


Rafael Torres - La cosa se pone fea

07.09.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

La cosa, esto es, el movimiento secesionista que conspira, bien que abiertamente, contra la integridad territorial de España, era hasta hoy una cosa compleja, enrevesada, peliaguda, de difícil abordaje político por las severas limitaciones políticas de sus diferentes actores y por la cronificación histórica del conflicto identitario, esto es, en el fondo nada que una acción política seria y unos políticos serios igualmente no pudieran resolver el beneficio de las personas, de todas las personas, pero a partir de ahora la cosa se pone, además, fea. Muy fea.
El aventurerismo de los líderes de la secesión, su puerilidad, su fanatismo, su irresponsable y continua demonización de España, a la que atribuyen el origen de todos los males de Cataluña, su complejo de superioridad que esconde, como todos los complejos, una personalidad política equívoca y frágil, su sectarismo, su xenofobia ibérica y su redentorismo delirante empiezan a calar en el tejido social, produciendo en la convivencia de la hasta hace poco plural y tolerante sociedad catalana unos efectos devastadores. El tuit a Inés Arrimadas deseándole ser víctima de una violación en grupo por sus ideas contrarias a la independencia no es, pese a su bestial carga simbólica, sino uno más de esos efectos que empiezan a aflorar de un modo tan peligroso como insoportable.
El propio Tardá, la voz lírica de ERC, ha sentido el horror de ese tuit disparado por una correligionaria (la causa independentista es ya como una religión en sus aspectos más irracionales y excluyentes), pero no ha encontrado otro argumento mejor, para salir del paso, que el de que en todas partes hay estúpidos, no sintiéndose por ello, al parecer, particularmente concernido por el vandalismo de los estúpidos propios. Por supuesto que desde otras trincheras, establecidas igualmente en los territorios embozados y cobardes de internet, los estúpidos ajenos arrojan al "enemigo" cuantas pellas de basura pillan a mano, pero la cuestión es que esos comportamientos brutales añaden un ingrediente indeseable al conflicto, un ingrediente el de la violencia que, como todo ingrediente indeseable, acaba apoderándose del sabor del plato, laminando cualquier otro.
Muchas familias catalanas eluden hablar en la mesa del problema político, conscientes de que pueden salir tarifando, y la persecución del "mal catalán", es decir, del que no comulga estrictamente con la doctrina del Govern y de quienes lo sustentan, empieza a parecerse a un pogromo. Demasiado para los jueces, sobre los que se pretende hacer recaer el marrón, cuando la cosa en la calle, en casa, en la red, se está poniendo tan fea.


Escaño cero - La otra realidad

07.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Ahora que comienza el nuevo curso político sus señorías deberían de hacernos un favor a los ciudadanos y de paso a ellos mismos y ese favor no es otro que hacer del Parlamento el lugar donde de verdad se debatan los problemas reales de la sociedad.
Como durante muchos años me dedique al periodismo parlamentario sé de lo que hablo y no es otra cosa que ese divorcio que se evidencia en tantas ocasiones entre la calle y el Parlamento donde en demasiadas ocasiones se debate sobre asuntos que están en la agenda política pero no en la agenda de las preocupaciones ciudadanas.
Por ejemplo, ahora mismo la principal preocupación de la sociedad es Cataluña, qué va a pasar el 1de octubre. Y también lo es la amenaza yihadista.
Respecto a Cataluña no es solo que se apruebe la ley de convocatoria del referéndum, es que la sociedad catalana da muestras de estar perdiéndose a si misma. Que una mujer haya sido capaz de tuitear que desea que a Inés Arrimada la violen es una muestra de lo que digo. El agravio de dicha mujer contra Arrimadas no es otro que la líder de Ciudadanos es contraria a la celebración del referéndum independentista.
De manera que el odio está prendiendo en una parte de la sociedad y estos es en sí preocupante. Hay que preguntarse como se ha podido llegar hasta aquí y sobre todo la responsabilidad en crear este clima que sin duda tienen los partidos independentistas que con sus mentiras se han convertido en sembradores de odio.
Por tanto no se trata solo de abordar como se impide que se celebre el referéndum del 1 de octubre sino como se "desprograma" a esa parte de la sociedad catalana en la que ha ido anidando e " in crescendo" el odio hacia España. De eso deberían hablar sus señorías.
También podemos añadir que aunque es verdad que la economía crece y que solo hay que salir a la calle para darse cuenta de que las cosas van mejor no es menos cierto que muchas miles de personas siguen sin trabajo y lo peor es que sin esperanzas de poder regresar al mercado laboral amen de que nuestros jóvenes continúan marchándose buscando trabajo en otros países.
Pero ya digo que a veces en el Parlamento se habla de cosas que poco o nada tienen que ver con los problemas reales de la gente. Es como si viviéramos en dos realidades, la de los políticos y la de los ciudadanos de a pie.
Ya digo que podrían aprovechar el comienzo de curso para afinar sobre qué asuntos debatir y legislar.
Resulta cansino verles a todos enzarzados en la carrera por el poder. A Rajoy para que no le quieten el sillón. A Pedro Sánchez dispuesto a pactar hasta con el diablo con tal de quitar a Rajoy de en medio. A Iglesias calculando como seguir llevando a Sánchez a su terreno para ser él y no el socialista quién se haga con el santo y seña del poder. Y a los dirigentes de Ciudadanos demasiadas veces despistados.
Si ya el primer pleno del curso, el que dedicaron al caso Gürtel, no sirvió para nada, sería deseable que los líderes políticos fueran capaces de afinar mas y en vez de construir realidades paralelas en el Parlamento se centren en la realidad de la calle. Vamos, digo yo.


Francisco Muro de Iscar - Cuando las redes se usan para insultar

07.09.17 | 08:42. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Las redes sociales son un excelente instrumento de comunicación y están revolucionando la forma en la que nos relacionamos con los demás, especialmente entre los jóvenes. Ignorarlo o demonizarlo, solo puede contribuir a esconder el problema, pero la realidad seguirá estando allí y cada vez con más fuerza. Hablar de impunidad de la red, tampoco responde del todo a la realidad. Todo lo que hacemos en el mundo on line se puede seguir y deja rastro. Que se lo digan a Hacienda y a la Agencia Tributaria, por ejemplo. Otra cosa es que cueste -falta muchos medios- y que los jueces no estén preparados ni tengan ganas de ponerse a ello. Y lo que es delito en la vida "normal" no puede dejar de serlo porque se cometa en las redes. Y si las leyes no están perfectamente adaptadas a la nueva realidad, habrá que hacerlo, pero los fiscales tienen la iniciativa para perseguir esos delitos y los jueces la capacidad de interpretar y aplicar esas mismas leyes y para castigar a los delincuentes.
El problema es que todo es nuevo y que no sólo estamos asistiendo a una sobreexposición permanente de muchos que cuentan hasta cuándo van al lavabo -no digo ya otras cuestiones más íntimas-, sino que algunos se atreven a hacer en las redes lo que no se atreverían a hacer en la calle: publicación de fotos humillantes, amenazas de hacerlo, acoso virtual... Como decía hace poco Enrique Dans, que te acosen, te amenacen o te insulten en las redes sociales no es menos grave a que te hagan un escrache a la puerta de tu casa o te amenacen en la calle. La reciente decisión de una empresa de despedir a una trabajadora temporal que, al parecer, después de una serie de tuits en la misma línea deseó una violación en grupo a Inés Arrimadas -que la ha denunciado-, es una buena decisión para acabar con estos comportamientos. Muchas de esas acciones encajan perfectamente en el delito de odio, político, religioso, racial, que está creciendo e instalándose en una buena parte de la sociedad y que, incluso, traspasa las redes.
Hay que ser radicales, intolerantes contra la violencia en la calle, en los estadios, en las concentraciones... o en las redes. Pero hay que tener en cuenta que Twiter o Faceboook, aunque deberían hacer algo más que abstenerse, no transforman a las personas, simplemente muestran su rostro real, su personalidad, lo que harían si no hubiera sanción. Y no es un problema sólo de quienes insultan y transmiten odio. Son igualmente responsables los que les siguen, les jalean, les aplauden o les ríen las "gracias". Y los que las califican de "travesuras" o las disculpan por el medio en el que se hacen. No hay ninguna diferencia entre quien persigue, acosa e insulta en la calle a otro y quien se oculta y lo hace en la red, con su nombre -los menos- o de forma anónima. El odio envenena todo. También las redes sociales. Hay que pedir sanciones penales duras, rápidas y justas para los violentos, los trolls y los acosadores que se amparan en las redes. Pero también tenemos que exigirnos cada uno de nosotros la más clara intolerancia y condena contra estas conductas y estos delincuentes. Y eso hay que empezar a enseñarlo en la escuela.


Carmen Tomás - La falsa España de camareros

06.09.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Cada vez que en este país se publican, bien los datos de empleo de los Servicios Públicos del Ministerio de Empleo o los de la EPA que elabora el INE dependiente del Ministerio de Economía, se monta un debate nacional. Y, se suele hacer sobre ese mes o ese trimestre concreto, sin ninguna perspectiva ni contexto. La mayor parte de las veces se tuercen las cifras y se aproxima la conclusión a la determinada "verdad" que se quiere transmitir. Se dice, y con mucha razón, que España debe ser de los pocos países en que se discuten las cifras. Y es así. Lo vemos mes tras mes. El lunes pasado se publicaron los datos de empleo y afiliaciones a la Seguridad Social del mes de agosto. Y, obviamente, no se pueden decir que sean buenos. Pero, ¿lo son en el conjunto del año? ¿en relación a otros meses de agosto? ¿en qué sectores se han perdido?

Es cierto que este agosto de 2017, el paro ha subido en casi 46.500 y que es el mayor alza en este mes desde 2011. Es un mes malo para el empleo y se ve si se mira con perspectiva lo ocurrido otros años: en 2007, por ejemplo, se perdieron 57.000 empleos; en 2009, 84.000 y en 2011, 51.000. Es decir, nada nuevo ni sorprendente para un mes de agosto. Sí que la caída de las afiliaciones ha sido dura, pero la mitad han sido en el sector de la educación que, obviamente, se recuperarán en septiembre, después industria manufacturera, construcción, sanidad y finalmente hostelería.
Claro que no se puede negar la estacionalidad de una parte de nuestro mercado laboral. El sector turístico es uno de los motores de la economía. Pero, les sorprendería saber que en el último año no ha sido el motor del empleo. El argumento de la España de camareros es absurdo además de falso. Y aquí van los datos. Mientras que la industria manufacturera creó casi 114.000 empleos, la hostelería, el último de la fila, creó apenas 14.100. Incluso la industria del cuero y el calzado o la fabricación de muebles superaron a la hostelería en creación de empleo el último año. Y aquí va la perspectiva, de enero a agosto se han creado casi 461.000 empleos, en el los últimos doce meses la Seguridad Social sumó prácticamente 610.000 afiliados, van 43 meses consecutivos de aumento de la contratación indefinida y el porcentaje de temporales sobre el total de trabajadores es menor que en plena bonanza.


No te va a gustar - Dialogar con los catalanes, no con la Generalitat

06.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Atribuyen a Churchill la frase "cuando quieras que algo no se haga, forma una comisión para hacerlo". No estoy seguro de que esta sentencia sea original del legendario "premier" británico -otros la atribuyen a Perón--, pero, en todo caso, es toda una muestra de ese cinismo que caracteriza a los políticos realistas: una comisión, como tal, significa un avance de diálogo. Pero quien, como parece ser el caso de Pedro Sánchez en su última deriva territorial, piensa que meramente con la formación de una comisión parlamentaria se va a arreglar el "problema Cataluña", me parece que va apañado. Sobre todo, cuando, dentro de unas horas, la Generalitat va a consumar el mayor desafío al Estado desde 1934, consolidando "legalmente" el referéndum secesionistas que se celebrará dentro de poco más de veinte días, al parecer ya sin remedio.
Estamos, pues, ante un supuesto de emergencia, y me parece que tampoco van a solucionarse las cosas con los llamamientos del responsable del PP en Cataluña, Xavier Albiol, prácticamente pidiendo para ya la aplicación del artículo 155 de la Constitución que dejaría en manos del Gobierno central poderes amplios, e indefinidos, para actuar -pero ¿cómo?- en territorio catalán. Sigo pensando que el diálogo es necesario, pero quizá sea preciso efectuarlo más bien con los catalanes que con los representantes de la Generalitat y sus terminales, que son las que echan leña al fuego. De acuerdo: la sociedad civil catalana, esa mayoría casi siempre, y con afortunadas excepciones, silenciosa, apenas parece existir, está claramente atemorizada. O pasa muy mucho, porque sus simpatías hacia el Gobierno central son manifiestamente mejorables: tampoco "desde Madrid" se ha hecho todo lo posible, históricamente, por ser siempre simpático con el nacionalismo, que es un estado de espíritu. Ha habido más palo que zanahoria para tratar con la irracionalidad de más de un president de la Generalitat, y muchas miradas hacia otro lado ante la patente corrupción oficial de los no tan molt honorables.
No entiendo, por ejemplo, por qué se habla tanto del artículo 155 de la Constitución y no de otros, como el 152.2, que facultaría la celebración de un referéndum en Cataluña tras la reforma, para mejorar las condiciones de vida de los catalanes, del Estatut. Si la Generalitat no quiere negociar, de acuerdo: negóciese con las fuerzas políticas (y sociales) que quieran hacerlo. Propónganse cosas a la sociedad y si Puigdemont y Junqueras no quieren escucharlas, que sean ellos los que se responsabilicen y a quienes culpen los ciudadanos por llevarlos al precipicio. Creo que, además de hallarnos ante un problema, estamos ante la posibilidad de volver a "conllevar" el "caso catalán" durante bastantes años más. Pero, claro, para eso hacen falta ideas de mayor alcance que la de la comisión sanchista -que es un paso, oiga, aunque llegue tarde--, propuestas más ilusionantes que los silencios que llegan de Moncloa, fuerzas emergentes más imaginativas que la duda hamletiana de Podemos, que anda, para colmo, de crisis interna.
Sigo pensando que es necesario un "libro blanco" sobre Cataluña. Que recopile propuestas, futura aplicación de la legislación vigente en caso de incumplimientos sediciosos y también posibilidades de reforma de algunos aspectos de esa legislación vigente. Todo ello, junto con un catálogo de los incumplimientos, corruptelas sin cuento, trampas legales, mentiras y propagandas ficticias llevadas a cabo por la Generalitat de Catalunya casi desde su segunda restauración, en 1977. Pero, claro, "¿qué se puede hacer ante tanto aspirante a ser Companys?", me preguntaba un amigo barcelonés, bien conectado con la vida pública. Pues quizá eso: no sé si ya es tarde, pero ese "libro blanco" consensuado, que al parecer nadie prepara, debería contener también una rectificación de las muchas falsedades históricas que, durante años, se ha contado a los niños y a los mayores catalanes. Pero ya digo: quedan veinticinco días. Y, si John Reed mostró que en diez días se puede cambiar el mundo, alguien aquí tendrá que mostrar que en veinte se puede cambiar un estado de cosas que, por irracional, está llegando a ser surrealista.


Fermín Bocos - Qué hacer

06.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

¿Qué puede hacer el Gobierno? Es la pregunta del momento en relación con el desafío secesionista que se anuncia en Cataluña. Lo dramático del caso es que la gente de la calle nos lo pregunta a los periodistas. Como si, más allá del sanedrín de La Moncloa, alguien lo supiera. La discreción con la que el Gobierno ha ido siguiendo los pasos de los dirigentes separatistas dificulta cualquier pronóstico acerca de las medidas que tomará el Ejecutivo para impedir la celebración del referéndum del día 1 de Octubre. Todo son conjeturas. Si durante algún tiempo las cábalas giraban en torno a la aplicación o no del Artículo 155 de la Constitución -parece que Rajoy, si es que alguna vez contempló esa medida, vista la oposición del PSOE, la habría desechado-, ahora, de lo que más se habla, es de la Ley de Seguridad Nacional (2015).
Un instrumento que permitiría al Presidente del Gobierno, una vez declarado por decreto "una situación de interés para la seguridad nacional", obligar a cualquier autoridad del Reino a prestar los medios humanos y materiales que garanticen la aplicación de las medidas enunciadas en el decreto presidencial. Cabe suponer que una de esas medidas sería encomendar la dirección de la policía autonómica (Mossos d"Escuadra) al delegado del Gobierno. Sería la manera de liberar a los funcionarios de la presión a la que están sometidos por sus actuales mandos políticos enredados como están en el proceso separatista.
Ya digo que esta podría ser la respuesta del Gobierno al proceso de sedición. Pero no pasa de ser una conjetura. El Gobierno aguarda a lo que pueda aprobar el miércoles día 6 el "Parlament": primero el referéndum y al día siguiente la llamada "ley de desconexión".
Para los separatistas será el pistoletazo de salida a la cadena de insurgencias previstas. Y entre medio, la "Diada". Un 11 se Septiembre que los separatistas intentarán convertir en una demostración de fuerza con multitudes en las calles. Abocamos a una situación de vértigo que reclama por una parte firmeza y por otra prudencia. Conviene, pues, no perder los nervios.


Escaño cero - No es hora de pusilánimes

06.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Pedro Sánchez le ha propuesto a Mariano Rajoy la puesta en marcha de una comisión parlamentaria que estudie una reforma del Estado Autonómico y Mariano Rajoy que no quiere contrariar a Sánchez dado el problemón de Cataluña apoya la propuesta.
Vaya por delante que en mi opinión esa comisión debería de haberse creados hace mucho tiempo y que a esta comisión de estudio deberían de ser invitados expertos constitucionalistas y todo aquél que pueda aportar una opinión sobre la reforma del Estado.
Así que bienvenida sea esa comisión de estudio aunque me temo que en estos momentos para los independentistas catalanes sea poco menos que un brindis al sol.
Y es que por más que Pedro Sánchez se empeñe en aparecer como el hombre que tiene la solución al problema catalán lo cierto es que no lo tiene y habría que pedirle que se piense dos veces esas frases publicitarias que lo único que provocan es más confusión como el disparate de decir que "todas las naciones son España". No sé si la frase es de su cosecha o a la de algún "listo" de los que le rodean, pero se podía haber ahorrado tamaño despropósito.
Además no cabe llevarse a engaños. Ahora mismo el presidente de la Generalitat, Puigdemont y su vicepresidente Oriol Junqueras amen de sus socios de la CUP no tienen otra hoja de ruta que la de la independencia, de manera que cualquier propuesta que se les haga caerá en saco roto. Solo hay que escuchar a Puigdemont para comprobar a qué grado de desfachatez y perversión ha llegado como para decir que si no les dejan convocar el referéndum eso sería un "golpe de Estado".
En mi opinión ahora lo más importante es que el Gobierno sea capaz de dar una respuesta contundente al "golpe de Estado" contra la Constitución y el Estado que está preparando la Generalitat y para eso necesita el apoyo sin fisuras del PSOE y de Ciudadanos. Respecto a Podemos tengo pocas esperanzas de que deje de nadar entre dos aguas.
De manera que la responsabilidad de Mariano Rajoy es enorme, pero también la de Pedro Sánchez y Albert Rivera.
No es hora ni de pusilánimes.


Más que palabras - Ocho años, suficiente

06.09.17 | 08:42. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

"Me encuentro en forma", fue la contestación de Rajoy, a la intención de Ciudadanos de limitar los mandatos de los presidentes del gobierno ocho años y que, de aplicarse el no podría repetir otro mandato. Albert Rivera, por su parte puso la pelota en el tejado de los otros partidos de la oposición. "Saldrá adelante con el apoyo del PP o sin él", dijo instando al PSOE y a Podemos a apoyarla "porque no valen mítines y luego impedir las reformas democráticas que necesita España".
Sea como fuere la iniciativa ya está en el Congreso. El partido naranja ha registrado en el Parlamento su Proposición de Ley para limitar el mandato del presidente del Gobierno y para sortear la posible inconstitucionalidad, han introducido un matiz desde su propuesta inicial: se podrá ser candidato a presidente aunque se haya gobernado 8 años, si han transcurrido cuatro años. Esto es, si, por ejemplo, Rajoy se aparta una legislatura, podría volver a ser presidente.
Me reconozco una firme partidaria de la limitación de mandatos, y no solo para la presidencia del gobierno sino para el ejercicio de cargos públicos donde, llegado el caso se podrían, eso sí, introducir algunas excepciones. De hecho España ya tiene experiencia con eso aunque no se hiciera por ley. Aznar y Zapatero limitaron voluntariamente su mandato a ocho años y existe la limitación en varias comunidades autónomas como en Castilla-La Mancha, Castilla y León, Extremadura o Murcia sin que eso haya supuesto mayores problemas.
Limitar los mandatos en política hubiera evitado algunos de los bochornosos casos de corrupción que hemos conocido, donde los cargos públicos apoltronados en su sillón se han creído impunes para hacer y deshacer años y años a su libre albedrío. Una limitación así daría paso a sabia nueva para la política y esta dejaría de usarse como un seguro y confortable plan de empleo para toda la vida. La eliminación de los aforamientos, las listas abiertas, la limitación de mandatos entre otros son algunos de los métodos de limpieza de la vida pública que más aplauden los ciudadanos y por algo será. De hecho en las últimas encuestas encargadas por diversos medios de comunicación el porcentaje de españoles que defiende la limitación es altísimo, roza el 80 por ciento y en eso coinciden los votantes de todos los partidos.
Está claro que la reforma constitucional de ser necesaria, sería un importante obstáculo que en estos momentos, con el desafío de Cataluña en su momento más alto, no se podría sortear. Pero no está demás darle una vuelta a la modificación de la ley del gobierno que es por lo que aboga ciudadanos. Concretamente en su artículo 11 donde se puede introducir una nueva condición de ilegibilidad: "Para ser nombrado presidente del Gobierno se requiere, además de los requisitos del apartado anterior, no haber ostentado, de manera continua, el cargo durante ocho años, salvo que, desde el agotamiento del plazo, hubiese transcurrido otro de cuatro años. El agotamiento del plazo durante el desempeño del cargo, no será causa de cese", dicen.
Ciudadanos ha tomado como hoja de ruta para esta propuesta la modificación que hizo el Gobierno de Rajoy en 2015 en la Ley reguladora del ejercicio del alto cargo de la Administración. Consideran que así, y con la introducción de una rebaja de la firmeza con la posibilidad de volver a ser candidato pasados cuatro años, sortean cualquier atisbo de inconstitucionalidad.
Sea como fuere es normal que en el PP existan recelos porque aunque a la ley no se le pongan nombres y apellidos de salir adelante Rajoy no podría volver a ser candidato y parece que es una forma rápida para laminar a un adversario. "No se permiten leyes con apellidos, pero es una ley aplicable y sólo hay que mirar cuándo empezó Rajoy a ser presidente y se encontrará la fecha de cuando incurriría en incompatibilidad" explicó Albert Rivera.
Como ha editorializado algún periódico estos días, ninguna proposición de ley debe correr el riesgo de ser interpretada ad hominem y aunque en ciudadanos niegan tal personalización, admitiendo la posibilidad de que Rajoy pueda concurrir de nuevo a unas elecciones tras pasar una legislatura en barbecho el objetivo de quitarle de en medio es claro y evidente. Por eso y para evitar suspicacias deberían de ser los propios partidos políticos, todos, los que en sus estatutos estipularan una limitación real de mandatos de tal modo que los cargos públicos supieran a qué atenerse desde el mismo momento en que tomarán posesión del sillón. Muchos políticos no saben lo que es ganarse la vida fuera de la cosa pública y eso es muy malo, no solo porque son incapaces de ponerse en la piel del ciudadano de a pie, sino porque le sitúa en un plano fuera de la realidad y se instalan en una especie de jaula de oro perjudicial para adoptar medidas que nos afectan a todos. Ocho años, dos legislaturas, es tiempo suficiente para mostrar lo que un político es capaz de hacer y, si no lo hace, mal asunto.


Antonio Casado - Cuenta atrás

05.09.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

No sirvieron de nada las voces del Tribunal Constitucional, el propio Consejo de Garantías de la Generalitat, los letrados del Parlament o, por salir del orden institucional, los 27 juristas catalanes de prestigio que en febrero de este año pidieron al sector independentista que se ciña al estado de derecho y cualquier cambio político se haga en el marco de la ley.
El cinismo del señor Puigdemont y sus costaleros no tiene limite en este sentido: "El referéndum será legal y vinculante. Nunca estaremos fuera de la ley porque este Parlament hará la ley", decía el presidente de la Generalitat en febrero de este año, ignorando la falta de respaldo internacional a sus pretensiones, el cansancio de la ciudadanía, la división interna en el bloque independentista (ERC-PdeCat-Cup), la debilidad financiera de la Comunidad (el "banco" de Cataluña sigue siendo Montoro), su aislamiento internacional, etc.
A lo que vamos. La cuenta atrás hacia un absurdo histórico. Si a ultima hora no vuelve a regatearse a sí mismo, el nacionalismo gobernante en Cataluña va a usar este miércoles su mayoría parlamentaria para inventarse una "legalidad" adaptada a su aspiración de celebrar un "referéndum" con la sola participación de los partidarios de una Cataluña entendida como unidad de destino en lo universal (leyes de referéndum y de ruptura con España).
Vendría a ser un referéndum de ratificación del sueño independentista. Y además, deprisa, deprisa, por la vía rápida, gracias a una previa modificación reglamentaria en el funcionamiento del Parlament, en maniobra tramposa y claramente antidemocrática, anulada a finales de julio por el Tribunal Constitucional.
Salvo quiebro de ultima hora de los separatistas, la Generalitat va a endosar al Parlament la responsabilidad del último acelerón hacia el llamado choque de trenes, que en realidad no es contra otro tren sino contra el muro del Estado, que está quieto, a la espera de ejercer su derecho a la legitima defensa frente a quien aspira a reventarlo.
Eso ya es inevitable. Los independentistas ya no pueden dar marcha atrás, no pueden dejar de convocar la consulta porque, entre otras cosas, es lo único que les mantiene unidos. Y Moncloa no puede permitirlo ni mirar hacia otro lado. A un lado de la barricada, la provocación de quienes juegan con blancas llevando la iniciativa, con la esperanza de que sus provocaciones consigan un mal paso del Gobierno que alimente el victimismo nacionalista y reactive la movilización callejera. Al otro, las medidas palabras de Rajoy, Santamaría o los dirigentes del PP, repitiendo que no habrá referéndum y que tienen preparadas todas las respuestas legales para frenar el desafío.


Fermín Bocos - Cuenta atrás

05.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

A menos de treinta días del referéndum (ilegal) que anuncia el Gobierno de la "Generalitat "de Cataluña y en puertas de las movilizaciones abiertamente independentistas de la "Diada" ( 11 de Septiembre) entramos en un período que se caracteriza por una notable incertidumbre política no exenta de inquietud en el caso concreto de los ciudadanos catalanes afectos a España.
Es mucho lo que está en juego. Los separatistas dominan la propaganda y la calle. Las autoridades autonómicas catalanas -traicionando el mandato constitucional- se han constituido en vanguardia de la subversión. De sus actos en los próximos días puede derivarse el definitivo e incontrolable enrarecimiento de la vida política en Cataluña. Su desafío al Tribunal Constitucional y el anuncio de que no acatarán sus resoluciones les colocará fuera de la ley obligando al Alto Tribunal a aplicar las medidas coercitivas previstas en nuestro ordenamiento legal vigente y, en su caso, al Gobierno de España, a intervenir para garantizar la seguridad y los derechos de todos los ciudadanos residentes en Cataluña.
Tengo escrito que el desenlace del desafío del referéndum ilegal del 1 de octubre que anuncian los separatistas será un test de altísimo significado; una encrucijada política y social explosiva capaz de llevarse por delante lo que no está escrito. Ojalá me equivoque. Pero vistos los prolegómenos y cómo están calentando el ambiente las organizaciones independentistas (Assemblea Nacional Catalana, Òmmium Cultural y la Associació de Municipis per la Independència) y cuál es la actitud (abiertamente subversiva y filibustera) de los partidos separatistas representados en el "Parlament" con su presidenta la señora Forcadell a la cabeza, no me sorprendería que todo este proceso, ya en fase de aceleración, desembocara en un acto de desacato global escenificado con la ocupación física de uno o varios lugares simbólicos de Barcelona. Ocupación con llamada a la prensa extranjera. A la manera de la revuelta de la plaza Maidan en Kiev. La revuelta de que propició el golpe de Estado que cambió la historia reciente de Ucrania.


Cayetano González - Faltan veinticinco días

05.09.17 | 08:42. Archivado en Cayetano González


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Llega la hora de la verdad para todos: para los impulsores del proceso secesionista de Cataluña y para los que por imperativo legal tienen el deber y la obligación de impedirlo. Quedan sólo veinticinco días para que este pulso sobre la celebración o no de un referéndum a todas luces ilegal sobre la separación de Cataluña del resto de España llegue a su fin. Un pulso, un debate cuyo inicio se remonta a la Diada de hace cinco años y que ha acaparado de forma más o menos permanente la atención informativa y política durante todo este tiempo. Ahora ya no hay marcha atrás posible. Los independentistas han ido demasiado lejos en sus promesas y en sus acciones, como para bajarse del burro en el último momento. Este miércoles está previsto que se apruebe en el Parlamento de Cataluña la denominada ley de referéndum, que a continuación sería firmada por todos los miembros de la Generalitat -para no dejar sólo al Presidente Puigdemont ante una más que probable inhabilitación-, y también de manera inmediata sería recurrida por el Gobierno de España al Tribunal Constitucional que decretaría su suspensión también en tiempo récord. A partir de ahí se abrirán varias incógnitas como, por ejemplo, que sucederá si el Gobierno de la Generalitat, como es previsible, desacata lo que dicte el Tribunal Constitucional, o que hará el Gobierno de la Nación si el 1 de octubre la Generalitat consigue instalar todas o parte de las 6.000 urnas que su Presidente ha desvelado que ya han adquirido. El Presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, cuando juró su cargo lo hizo con el compromiso de cumplir y hacer cumplir la ley. Pues eso es lo que, lisa y llanamente, tiene que hacer ahora ante el desafío secesionista. Todo el mundo sabe que una Comunidad Autónoma no tiene competencias para convocar un referéndum y mucho menos para decidir si se separa del resto del Estado del que forma parte. El Gobierno de la Nación y el resto de Instituciones que conforman lo que se conoce como el Estado de Derecho tienen los instrumentos necesarios -aplicación del artículo 155 de la Constitución incluido- para impedir que esa ilegalidad que supondría la celebración de un referéndum se lleve a cabo. Sabido es que Rajoy es muy partidario de dejar pasar el tiempo en la confianza de que eso vaya solucionando los problemas. En este caso, esa fórmula de no hacer nada ya se ha visto que no ha dado resultado. En los próximos días tendrá que actuar, lo que implicará tomar decisiones contundentes e incómodas, con un objetivo claro: que los actuales gobernantes de Cataluña no se salten la ley y que si lo hacen se aplique todo el peso de esta sobre ellos, como sucede con todos y cada uno de los sufridos ciudadanos cuando no cumplen sus obligaciones. ¿O es que no somos todos iguales ante la ley?


Rafael Torres - La mentira es lo que hay

05.09.17 | 08:42. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Que Cataluña se escinda de España sería nefasto, pero que lo haga porque les sale de allí a tres partidos secesionistas que apenas reúnen en conjunto el 48% de los votos de los catalanes, es imposible. La manía de mentir, que no sólo afecta a Puigdemont o a Rajoy, bien que a ellos en grado sumo, sino a la inmensa mayoría, ha derivado en unas descomunales tragaderas, en una capacidad ilimitada para ser engañada. Como se dice ahora con apabullante economía lingüistica y de ideación, es lo que hay.
Lo que hay es mentira, cada persona una isla rodeada de mentiras por todas partes. Fuera de Cataluña, la mentira, esgrimida como argumento supremo y definitivo, de que es la realidad la que ha de ahormarse a la Ley, y no ésta a la realidad, que no es otra, a efectos políticos, que la de un Estado sin rematar su construcción, que entre tanto se ha quedado pequeño para las demandas y las necesidades de las nuevas generaciones, y sobre el que no puede ondear la bandera que, por no haber puesto el tejado protector de todo el edificio, señalaría de manera reconocible por todos la culminación de las obras de la casa comunal. Dentro de Cataluña, la mentira independentista es, si cabe, más flagrante: vende las llaves de una casa, la arcádica, potente y feliz de los Países Catalanes, de la que no existen ni los planos.
Es tan grosera y rupestre, aparte de chulesca y provocativa, la actitud de los secesionistas de apropiarse de un trozo del edificio en construcción, y de los propios pilares que lo fundamentan, que merecería un antagonista, un interlocutor distinto al que representa el inmovilista Partido Popular, varado en una idea arcaica y falsa de España, antipática, por ende, fuera del conservadurismo nostálgico y de los residuos de la "unidad de destino en lo universal". Pero también mienten quienes, como PSOE y Podemos, aseguran tener una alternativa, un plan para concluir las obras a satisfacción de todos, cuando, en puridad, no lo tienen, que se sepa, ni medio perfilado.
La "performance" sediciosa del 1-O ya tiene el censo, las urnas... y los resultados, toda vez que los que no la encuentran divertida no acudirán a ella. Lo del 1-O, por tanto, es irrelevante, una pequeña y tosca mentira, pero la mentira gorda es el después, el que vaya a haber un después. Es lo que hay: un tótum revolútum de mentiras. Y un tótum revolútum de credulidades atadas fatalmente a ellas.


Escaño cero - Hora de tomar decisiones

05.09.17 | 08:42. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

Ignoro si Mariano Rajoy juega el poker, no le pega, pero si lo hiciera seguro que sería capaz de desconcertar a quienes se sentaran con él en la mesa de juego habida cuenta de su aparente impasibilidad ante lo que sucede a su alrededor.
Rajoy viene aguantando sin inmutarse ni mover un músculo de la cara la partida enloquecida en la que tiene como oponentes a Carles Puigdemont y a los socios de éste.
La realidad es que Mariano Rajoy no deja de repetir que no permitirá que se celebre un referéndum ilegal en Cataluña pero los ciudadanos de a pie ignoramos como lo va a impedir.
Es evidente que el Gobierno no puede volver a permitir que se celebre una mascarada como la de aquel remedo de consulta en el 2014, la cuestión es qué herramientas va a utilizar para impedirlo.
A lo que dicen los expertos, el Gobierno solo tiene dos posibilidades que es aplicar el artículo 155 de la Constitución o la Ley de Seguridad Nacional.
Pero imagino que el gobierno durante todo este tiempo estará haciendo algo más aunque no nos lo haya contado. Es de suponer que tendrá un "plan A", un "plan B", un "plan C" y cuantos planes sean necesarios ante los distintos escenarios que se puedan dar.
Otra pregunta que cabe hacerse es qué va a hacer el PSOE. Porque este PSOE no es el que hemos conocido en el pasado. Y aunque aparentemente desde Ferraz se diga que van a apoyar al gobierno, sin embargo han estigmatizado el artículo 155 de la Constitución que es el de que de verdad los independentistas temen que se aplique.
Al mismo tiempo desde el PSOE agitan las aguas con su invento del Estado plurinacional, y otras propuestas supuestamente encaminadas a convencer a Puigdemont de que dé marcha atrás, como si se hubieran vuelto sordos y no escucharan, como escuchamos todos los ciudadanos, que el Presidente de la Generalitat y su Vicepresidente Oriol Junqueras, amen de toda la tribu de la CUP han dejado claro de que su única hoja de ruta es la independencia y que van a celebraran el referéndum sí o sí.
En fin, es de esperar que Mariano Rajoy y su gobierno, y otro tanto Pedro Sánchez, Rivera e Iglesias estén a la altura del problema y no pasen todos ellos a la Historia como los políticos que permitieron que se fuera al traste uno de los Estados más antiguos del mundo, o sea España.


Francisco Muro de Iscar - ¿Qué país proponen?

04.09.17 | 08:42. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, (OTR/PRESS)

Se inicia una nueva semana decisiva para el problema catalán, aunque todas lo son ya. En estos días se debe llevar a una Mesa extraordinaria del Parlamento la escondida proposición de ley del referéndum, con la consiguiente convocatoria de campaña desde el 14 de septiembre y su celebración el 1 de octubre. Inmediatamente se llevaría al Pleno del Parlamento catalán para su aprobación, si es posible sin debate, junto con la Ley de Transitoriedad, que es, pura y simplemente, la ruptura con el Estado español. Si finalmente los grupos independentistas aprueban esa decisión ilegal, antidemocrática e inconstitucional, el Gobierno de España y el Tribunal Constitucional tendrán que poner en marcha todos los mecanismos legales. Y, entre medias, la Diada del 11 de septiembre, altavoz de todas las decisiones de los independentistas. Estamos pues ante el final de un proceso que, termine como termine, tendrá graves consecuencias.
Pero, ¿qué país proponen los independentistas catalanes con una CUP que se ha adueñado estratégicamente del proceso?

Un país que pretende quedarse, sin compensación alguna, con todos los bienes del Estado español en Cataluña: aeropuertos, Renfe, carreteras y otros espacios de titularidad pública, entre ellos más de mil solares de titularidad estatal.
Un país con una deuda pública de 50.000 millones de euros con el Estado español y otros 25.000 millones con otras instituciones financieras. Pero, además, Cataluña debería asumir el porcentaje que le corresponde de la deuda pública española, estimada en unos 186.000 millones. El problema es que el rating de Cataluña en los mercados es de "bono basura" lo que le impide acudir a esos mismos mercados. Sólo entre 2012 y 2016, el Estado español ha prestado a Cataluña 68.458 millones para su evitar su quiebra y a un interés que le ha permitido un ahorro de 18.228 millones. Sin esos préstamos no habría podido pagar ni a sus proveedores ni las pensiones ni a los funcionarios. ¿Cómo pagará todo eso tras una supuesta independencia?

Un país que esconde las leyes, las hurta al debate parlamentario, propone el incumplimiento de las leyes y que pretende nombrar al presidente del Tribunal Supremo, a los presidentes de Sala y al fiscal general indirectamente por el propio Gobierno catalán. Separación de poderes y ocupación del poder judicial.

Un país con una legalidad que no establece garantías democráticas para la validación del referéndum, que requiere menos votos para aprobar la nueva Constitución que para reformar el actual Estatuto y que "garantiza" la nacionalidad española a todos sus ciudadanos, pero que olvida que eso lo decide con competencia exclusiva el Estado español.
Un país que pretende seguir con el euro, si le dejan, o crear una nueva moneda, si encuentra respaldo, pero que, además, fuera de la Unión Europea y del mercado único, se enfrentará a nuevos aranceles y derechos aduaneros y tendrá que negociar bilateralmente, país por país, nuevos acuerdos.
Hay muchos más aspectos entre lo imposible y lo ridículo, pero basta con el respeto a la legalidad. En una democracia, lo que no es legal no es democrático. La principal patronal catalana ha dicho que la secesión catalana tras el 1-O sería "un golpe de estado". En sus manos y en las de los catalanes está hoy evitar que se produzca.


La semana política que empieza - La clave, una clave, está en Pedro Sánchez

04.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, (OTR/PRESS)

Ignoro, claro está, de quién es la culpa de que Mariano Rajoy, Pedro Sánchez y Albert Rivera, e incluso Pablo Iglesias, no hayan comparecido todavía, cuando faltan veintiséis días para ese tópicamente llamado "choque de trenes", y, desde la puerta de La Moncloa, o desde donde sea, lanzar una propuesta/advertencia conjunta a la Generalitat de Cataluña, que se prepara para su "semana grande". No quisiera ponerme demasiado ampuloso, y menos apocalíptico, pero la verdad es que todos tenemos la sensación de que el desafío al Estado orquestado por alguien con tan poca sustancia como Puigdemont y su camarilla es de una gravedad tal que nada semejante se había producido desde 1934, con las consecuencias que todos conocemos. Y las llamadas, no sé si con propiedad o sin ella, fuerzas constitucionalistas andan como distraídas, de manera tal que esa "cumbre de La Moncloa" sigue, y me parece casi intolerable, sin producirse.
Los socialistas, todavía no estoy seguro de si por boca de su secretario general, que ya va siendo hora de que reaparezca, tienen algunas comparecencias públicas -el propio Pedro Sánchez, uno de esos desayunos multitudinarios_ y tendrán que explicar muchos puntos oscuros acerca de sus planes de futuro. Comenzando, claro, por un plan claro, unívoco, aprobado por todos los "barones" territoriales, para Cataluña. Un plan que Sánchez debería llevar con urgencia a La Moncloa no para imponérselo a su inquilino -a ver si se da cuenta de una vez de que no ha llegado el momento de desalojarlo, de que Rajoy aún tiene la fuerza de los votos-, sino para confrontar ideas con él. Y con Rivera. Y con Pablo Iglesias, que menudo follón interno tiene en Podemos a cuenta del referéndum secesionista.
Y eso es lo verdaderamente malo: el follón interno. En el PSOE, el término "plurinacionalidad" sigue causando efectos devastadores en el debate intestino, que hace ya tiempo que olvidó, porque en 2013 nadie podía pensar que las cosas iban a estar como ahora están, aquellas conclusiones de la conferencia de Granada. En Podemos, quién sabe qué acabará ocurriendo entre el líder de la tribu local catalana, Albano Dante Fachín, y el jefe supremo Pablo Iglesias, que intenta amarrar su barca al falso portaaviones de Ada Colau, sin que sepamos aún si quieren o no un referéndum y qué clase de referéndum. En el PP... Bueno ahí está la clave. Porque, además de asegurar que "nadie va a liquidar la democracia en España", la voz sin duda incontestada de Mariano Rajoy tendrá que arbitrar entre quienes, como el responsable catalán Albiol, quieren aplicar soluciones duras (véase una interpretación rigurosa del muy interpretable artículo 155 de la Constitución) y los que aún creen en un resurgir de alguna clase de "operación diálogo" que cuartee la ya débil unidad enjtre Puigdemont y su vicepresidente Oriol Junqueras. Que es mucho mejor político que el molt honorable.
Lo malo es que Rajoy no dice, proclamas patrióticas -que están muy bien_ al margen, capaz de esperanzar a la ciudadanía, que ve que este miércoles habrá reuniones paralelas del Parlament, del Consejo de Ministros y del Tribunal Constitucional, lanzando el primero el referéndum ya de forma oficial e imparable, y tratando, los segundos, de frenarlo a base de medidas legales y de advertencias penales y civiles. ¿Y qué, si Puigdemont y sus "consellers" y los más irreductibles de sus parlamentarios ya han dicho que se van a pasar por el arco del triunfo lo que diga el Constitucional? Pero ¿es que no comprendemos que la ilegalidad, la inseguridad jurídica, el pateo a cualquier parecido con un Estado de derecho, es la base de la actuación de este pálido émulo de Companys, cuyo único deseo en esta vida es aparecer en el balcón de la Generalitat proclamando, para que lo saque el New York Times en portada, la República de Catalunya?

No sé cómo van a frenar tanta insensatez desde La Moncloa, desde Ferraz, desde la sede del Constitucional o, incluso, desde La Zarzuela. O, si me apuran, desde la Cuesta de las Perdices, donde el hombre que más cosas sabe en España acumula, sin duda, información abundante sobre las muchas irregularidades, incluso económicas, claro, cometidas a lo largo de este loco "procés" y desde bastante antes que él. Lo que yo no veo, y quisiera ver, es un plan combinado para defender al Estado del mayor ataque a la democracia española desde que esta se restauró en 1977, cuarenta años ya.
Ignoro qué ocurrirá esta semana, pero algo sé que va a ocurrir, mientras los ojos del mundo, conscientes por primera vez de que existe en España un territorio llamado Cataluña, nos contemplan atónitos. Y el caso es que, por un quítame allá esas pajas, Rajoy, Sánchez, Rivera y, por qué no, Iglesias, siguen sin dar esa muestra de firma unidad democrática que tanto les agradecería el país, me parece a mí que bastante ajeno a lo que les ocurra a ellos dentro de sus partidos, a si les irá mejor o peor en unas elecciones que, en todo caso, serán mucho después de que los trenes hayan chocado, y entonces qué.


Siete días trepidantes - ¿Pueden estos señores gobernarnos?

03.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, (OTR/PRESS)

Uno es un simple mortal, y a uno le consta que quienes nos representan o aspiran a ello piensan eso mismo: que uno, que es uno más, es un simple mortal que entiende muy poco sobre las cosas fundamentales, o, al menos, mucho menos que ellos. Quizá por eso, uno se angustia pensando en que quedan veintisiete días para un choque de trenes, mientras ellos, sin embargo, parecen asumir como algo normal un hito a partir del cual ya veremos qué pasa, porque mucho más acerca de lo que (nos) pueda ocurrir, antes o después del 1-o, no nos explican.
Así, como si no estuviésemos casi en un estado de emergencia nacional, inauguran el curso parlamentario hablando de Gürtel. Mientras, cinco personas se debaten aún entre la vida y la muerte tras el horrible atentado del 17 de agosto, y familiares, amigos y uno mismo lloran, lloramos la muerte de otras dieciséis víctimas del fanatismo yihadista. Pero eso ¿a quién de ellos, que andan tirándose piedras sobre si los mossos lo hicieron bien o mal, le importa?. Y claro, uno se pregunta: ¿Pueden estos señores gobernarnos? ¿Estamos en buenas manos?

Las encuestas sobre el nivel de confianza de los españoles en sus representantes políticos valdrán para lo que valgan, pero son, mes tras mes, atronadoramente aplastantes. Ni el presidente del Gobierno, que parece tan seguro de sí mismo y de tener controlado el futuro a veintisiete días vista, ni el líder de la oposición, que anda por ahí como perdido -parece que esta semana próxima ya vuelve, dizque con ideas nuevas, ya veremos-, ni el otro líder de la otra oposición, levantan cabeza en las encuestas. Y no me extraña: el entusiasmo por la política ha huido de las playas de la sufrida ciudadanía, constituida en permanente y escapista mayoría silenciosa. Una gran diferencia con respecto a aquella primera transición, cuarenta años ha: ahora, el escepticismo anega nuestras playas más que los turistas.
Uno no aspira a dar una respuesta definitiva a estas inquietantes preguntas que más arriba se formula uno a uno mismo. Pero son muchas las voces que, ya incluso desde el campo amigo, le dicen a Mariano Rajoy que algo de confianza deberá insuflar a los españoles, atónitos ante todo el desmadre que está ocurriendo en la "vida oficial" de Cataluña. Bueno, al menos podemos constatar que los catalanes no están, ni mucho menos, bien gobernados, y he podido comprobar personalmente el grado de desconcierto que existe por las calles de Barcelona y otras ciudades catalanas ante el empeño de Puigdemont y su camarilla loca por lanzarlos a todos, y de paso a todos los demás, al acantilado. Y encima, a plazo fijo.
Que uno se dice a sí mismo que Rajoy, tan tranquilo que hasta se permiten largarse a Washington a recabar el apoyo ¡de Trump! a las tesis constitucionalistas españolas cuatro días antes de la "jornada de las urnas", o como quiera llamarse a ese día apocalíptico, tendrá un as en la manga. Vamos, algo que desinfle esa "consulta soberanista" más allá de poner sobre el tapete una legalidad que la Generalitat está dispuesta a saltarse, con perdón sea dicho, a la torera, lo mismo que lo que digan las instituciones. Que uno, que insiste en tratar de confiar en sus gobernantes, piensa que el primer ministro de un país potente, con unos servicios de inteligencia estructurados, tendrá información, recursos y asesores bastantes para desactivar la bomba que prepara un grupo de gente envuelta en la estelada para tapar corrupciones sin cuento, locuras ancladas en los tiempos de Companys -anda que no ha cambiado el mundo en casi un siglo_ y desprecio por su propia opinión pública. Tanto desprecio que hasta se permiten mentir en el ya célebre "affaire CIA" -Mortadelo y Filemón son un prodigio comparado con esta gente- y pedir el cese de un periodista por destapar, como es su obligación, verdades que les son molestas: no están acostumbrados a eso.
Claro que tampoco puede uno esperar mucho de la leal oposición, que anda como girando sobre sí misma a ver si consigue desalojar a Rajoy de La Moncloa a base de cenas conspiratorias que tapen las divergencias internas, las luchas por el poder y la falta de ideas. Resulta intolerable, por ejemplo, que, a veintisiete días del "boom", aún no sepamos qué van a hacer los socialistas del internamente acosado Pedro Sánchez. Ya sé, ya sé, que esta semana van a explicar sus soluciones para Cataluña, si participarían en una moción de censura contra Rajoy amparada por Podemos y Esquerra y tantos cosas que aún no nos han contado. Pero ¿lo van a explicar de verdad, de manera clara y sin imponernos sus verdades a las pobres gentes de la calle?. Espero, lo digo sinceramente, que así sea, no como hasta ahora.
Lo de Podemos es aún más complicado. No tienen ni siquiera una visión unitaria sobre lo que hacer o recomendar en torno al referéndum catalán, que Puigdemont, locamente, insisto, va a convocar formalmente esta semana que entra. Andan mareando la perdiz con Ada Colau, que es la única voz que tiene algún prestigio aún en Cataluña, aunque a veces a uno le resulte difícil saber por qué. Pablo Iglesias pierde en Cataluña ante Albano Dante Fachín si predica el "no" a la consulta; pero perderá mucho más en Cuenca, Zamora, Huelva, Vigo, Zaragoza, Valencia, Canarias... si dice "sí". Porque esto no es cosa de izquierdas o derechas, sino de unidad territorial o de sentido común. Como si el follón que han organizado a cuenta de sus estatutos y los intentos de acallar a la presidenta de la comisión de garantías no fuese bastante. Ha empezado, me parece, el declive de Pablo Iglesias Posee, que está muriendo del éxito que no ha sabido gestionar.
Andan, de momento cada uno de los dos últimamente mentados por su cuenta, tratando de escalar los balcones del palacio presidencial, que está cerrado a cal y canto a cualquier influencia o sugerencia exterior: silencio, algo se cocina. Seguro, todos ellos piensan en el futuro de un país unido, libre de chiflados que amparan la corrupción como Puigdemont, con rostros nuevos al frente de la política nacional. Ya, de acuerdo. Pero uno está deseando escuchar a alguno de quienes dicen que nos representan o que aspiran a ello reconocer que estamos virtualmente ante un SEMAN (Supuesto de Emergencia Máxima Nacional), a veintisiete días, tic-tac, de quién sabe qué. Y, a continuación, uno, que no adora, como otros, las sorpresas, pediría, por favor, que le adelanten algo de lo que piensan hacer, más allá del asalto o/y la defensa de la plaza monclovita, para remediar esta emergencia. Si es que algo piensan, que uno hasta se empieza a permitir dudarlo.


Carmen Tomás - Un laudo para el Prat

03.09.17 | 08:42. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, (OTR/PRESS)

El pasado jueves el mediador designado por el gobierno entregó a las partes el laudo para resolver el conflicto en los servicios de seguridad del aeropuerto de El Prat. Después de un mes de huelgas intermitentes, de grandes colas y molestias a los ciudadanos y de la presencia reforzada de la Guardia Civil, Marcos Peña, el árbitro, entregó a las partes un documento en el que se fija un plus mensual de 200 euros, la readmisión de los expedientados y el compromiso de reforzar la plantilla en los picos de movimiento en el aeropuerto. Y, parece, que a no ha gustado mucho a los trabajadores. De hecho, en cuanto a la cantidad del plus es la misma que ya puso encima de la mesa la Generalidad y que fue rechaza en dos asambleas por los trabajadores. La petición de los guardias de seguridad se elevaba a 350 euros mensuales y en 15 nóminas. Mañana lunes, los trabajadores de Eulen volverán a celebrar una asamblea y decidirán qué hacer, aunque saben que el laudo es de obligado cumplimiento. Es cierto que, de momento, se han desconvocado los paros que habían anunciado a partir del 17 de septiembre, lo que ha llevado al Gobierno a sentirse, también de momento supongo, satisfecho.
Ya veremos qué ocurre con este sector de los trabajadores de El Prat, pero no hay que olvidar que otros colectivos de los aeropuertos, personal de AENA, también están anunciando movilizaciones. Es cierto que el trabajo en los aeropuertos, como consecuencia del aumento del turismo extranjero y nacional -en julio se ha vuelto a batir otro récord- ha aumentado considerablemente y que quizá las plantillas no lo han hecho en proporción a la carga de trabajo. Pero, como siempre, tomar a los ciudadanos como rehenes no debería ser la forma de presionar para solucionar problemas de colectivos concretos. De hecho, durante los paros que colapsaron el servicio de seguridad del aeropuerto de Barcelona, la empresa contrató a 60 trabajadores más y 40 fijos se pusieron enfermos casualmente todos a la vez.
Hay ganas de reivindicar, pero también de conflicto. El otoño, con la amenaza secesionista de Cataluña y la indiscutible mejora de la economía, son argumentos para echar más leña al fuego. La recuperación está consolidada y parece que sobre bases más sólidas que las que había antes de la crisis. Sin embargo, aún hay más de 3 millones de parados y más del 40 por ciento de las PYMES están aún en pérdidas, así que no convendría poner en riesgo la recuperación y la posibilidad de que esos cientos de miles de trabajadores en paro encuentren un puesto de trabajo. 200 euros más al mes de salario no parece moco de pavo. ¿Lo aceptarán? La solución, mañana.


Luis del Val - Presidentes y yogures

03.09.17 | 08:42. Archivado en Luis Del Val


MADRID, (OTR/PRESS)

Albert Rivera quiere que los presidentes de Gobierno, como los yogures, vayan acompañados de su fecha de caducidad: ocho años. Para un yogur sería demasiado, pero Rivera cree que para un presidente ya está bien.
Esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Entre las ventajas está evitar que el presidente vaya evolucionando hacia la condición de mandarín, circunstancia que en este país sólo le sucedió a Felipe González. Entre los inconvenientes, el más perceptible es que, cuando faltan dos años para terminar la legislatura, al presidente se le observará como una especie de interino, como ese jefe que ya ha anunciado su jubilación, y que casi extraña que, a la semana siguiente, siga en su puesto. La fórmula la conocen muy bien en Estados Unidos, y por eso, al presidente, en su segundo mandato le llaman el pato cojo: dice "cuá, cuá", y anda, y es pato, pero cojo. Es decir, el presidente preside, y sigue siendo la máxima autoridad, pero la gente lo mira como se mira a los cerdos a medida que se acerca San Martín.
Si Albert Rivera piensa que con esta reforma las cosas nos van a ir mejor, no soy quién para dudar de sus propósitos, pero supone una reforma constitucional, y las reformas constitucionales no se pueden llevar a cabo por mayoría simple, algo que creo que se le olvidó al anunciarlo, o no cayó en ello. Y, luego, el peligro del "poyaque", que suele acompañar cualquier reforma: "Po ya que estamos aquí, cambiemos también el suelo y tiremos la pared". Es decir, que puestos a limitar el mandato presidencia, y una vez abierto el melón constitucional abierto, haya unos que quieran limitar algunas cosas, y otros extralimitar otras, porque la tentación, cuando ya has traído el yeso y el pico, es difícil de resistir, y ya nos advirtió Wilde que la única manera de resistir la tentación es caer en ella. Por otro lado, siento un principio de melancolía, si esta propuesta sigue adelante, ante la inminente despedida de Albert Rivera, que me imagino que cederá sus trastos a Girauta, o a quien decida el partido, porque Albert Rivera lleva ya dos lustros al frente de Ciudadanos, a no ser que el descubrimiento de su medicina no sea aplicable a él mismo, cosa que sugeriría razonables dudas sobre los argumentos del prescriptor.


Victoria Lafora - Los frentes de Pablo Iglesias

03.09.17 | 08:42. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, (OTR/PRESS)

La vuelta al cole no está resultando especialmente sencilla para la formación de Pablo Iglesias, al enfrentamiento con los responsables de las dieciséis comisiones de garantías de Podemos, que exigen la revocación del expediente sancionador contra la presidenta del Comité de garantías estatal la abogada laboralista Olga Jiménez, se suma el abierto enfrentamiento con la delegación de Podemos en Cataluña.
Precisamente, la reforma de los estatutos de la formación, registrada en el ministerio del Interior sin consultar a las bases, que los comités de garantías consideran nulos de pleno derecho, buscaban recentralizar el partido y otorgar a la ejecutiva de Iglesias mayor poder, aún, para descabezar a los dirigentes autonómicos díscolos. Y, el dirigente de Podem, en Cataluña, Albano Dante Fachín, parecía estar en el ojo de mira de la dirección de Iglesias/Echenique.
Tan severo es el enfrentamiento entre ellos que Pablo Iglesias ha decidido celebrar la Diada del 11 se septiembre en Santa Coloma de Gramanet acompañado de Ada Colau y Xavi Domenech que no son de su formación, pero que reclaman, como él, la celebración de un referéndum pactado con el Estado y con efectos jurídicos válidos. Que es lo mismo que pedir la luna. Ese no mojarse puede tener efectos electorales tanto para En Común como para Podemos y podrían ser la causa y razón de la "escondida" y no explicada reunión de Pablo Iglesias y Domenech con Oriol Junqueras. Si en verdad le pidieron al líder de ERC paciencia ante la eventualidad de una moción de censura en Madrid, se arrogaron la representatividad de un PSOE ajeno a la cita y al que, una vez más, ningunearon. Y si de lo que hablaron fue de un posible acuerdo de gobierno tras las inevitables elecciones en Cataluña, Podemos tiene poco que ofrecer si no arregla su crisis interna.
Dante Fachín está resultando un hueso duro de roer y con más apoyos de los que suponía la actual dirección de Madrid, de ahí los cambios de estatutos decididos en "petit comite" y que han puesto en pie de guerra a las autonomías. El lunes se reúne la dirección y todas las espadas están en alto. Porque lo que parece evidente es que, a nivel político, la formación morada no puede seguir en la indefinición de decirle a Rajoy que no apoyará su prohibición de referéndum, al tiempo que reclama que se celebre "pactado y legal".
Al igual que tienen que redibujar la estructura interna y los modos de funcionamiento de una organización que fue asamblearia y que ahora se perfila como un modelo de dirección única que pretende consultar a las bases lo accesorio. Convendría también saber si esa obsesión por sancionar las "filtraciones a la prensa" se va a compensar con una mayor trasparencia informativa, o si a partir de ahora todas las reuniones de Pablo Iglesias se van a hacer por la noche y a escondidas y los cambios de estatutos coincidiendo con las vacaciones y en secreto.


Antonio Casado - El lío de Podemos

02.09.17 | 08:42. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Que la casta de Podemos se pase por el arco del triunfo lo que ha decidido la gente de Vistalegre II (congreso nacional del partido) confirma la mimetización de la izquierda mochilera con el paisaje. La pérdida de la virginidad también opera en política, como se desprende de los hechos:

La Ejecutiva pilotada por Pablo Manuel introdujo unilateralmente cambios relevantes en la normativa de la comisión estatal de garantías, habilitada para ejercer de contrapoder y entender de asuntos internos. Así se vulneró la voluntad de la militancia respecto al funcionamiento de dicha comisión. Los cambios afectaron a la propia presidenta, Olga Jiménez, a la que se le abrió desde arriba un expediente disciplinario.
Como era previsible, las respectivas comisiones territoriales del mismo negociado (garantías, defensa del militante, asuntos disciplinarios, cumplir y hacer cumplir los estatutos, etc) se han plantado frente a la dirección en algo parecido a una rebelión interna que reprueba el golpe de mano de Iglesias.
Los representantes de las comisiones territoriales aprobaron a finales de julio una resolución que considera nulos de pleno derecho las reformas estatutarias introducidas unilateralmente por la Ejecutiva (incluso llegaron a ser registradas en el Ministerio del Interior), incluida la destitución de su presidenta y el nombramiento de uno de los tres miembros pablistas en la comisión estatal.
La Ejecutiva ha hecho caso omiso de la resolución anulatoria aprobada por la comisión. Así que el enfrentamiento está servido en nombre de un principio aparentemente vulnerado. El de la democracia interna, tantas veces invocado por los dirigentes de este partido como pedrada a terceros.
Podemos se comporta cada vez más como cualquier partido convencional donde, efectivamente, en este tipo de cuestiones de orden interno, las garantías estatutarias acaban siendo papel mojado frente al ordeno y mando del jefe.
Bien mirado y salvando las distancias, tampoco hay mucha diferencia entre el comportamiento de Maduro en Venezuela, que se inventa sobre la marcha una fuente de poder (asamblea constituyente) alternativa a la salida de las urnas, y la conducta de Iglesias Turrión en Podemos, al inventarse sobre la marcha unos estatutos alternativos porque no le convienen los que han sido aprobados democráticamente en (Vistalegre II). Parece que no le va mucho eso de ejercer el liderazgo con el contrapoder de un órgano elegido por las bases.
Día a día Iglesias deconstruye la doctrina Mafalda: "Conocerme es quererme". En Podemos, ya ha quedado sobradamente desmentida.


Fermín Bocos - Eterno Rajoy

02.09.17 | 08:42. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Los esfuerzos de Albert Rivera para americanizar determinados perfiles de la vida política española chocan con las reticencias de los partidarios de que las cosas sigan como están. La batalla que emprende para limitar a dos los mandatos presidenciales -aprovechó el palenque del pleno de la corrupción para romper una lanza a favor de esa iniciativa que presentará el lunes en el Congreso en forma de proyecto de ley- parece destinada a encontrar buenas palabras y escasos apoyos. En el PP porque se malician que lo que quiere Rivera es jubilar a Mariano Rajoy. Rajoy lleva ya cinco años en La Moncloa y visto el panorama parlamentario es muy probable que pueda culminar la legislatura. Que ya serían dos. Incluso algún tiempo más si sumamos los tiempos muertos entre elecciones.
Rivera no tiene dicho si su medida tendría o no carácter retroactivo. En el primero de los supuestos afectaría directamente a Mariano Rajoy que, caso de aprobarse la medida en al actual período de sesiones, no podría repetir como candidato del PP a la Presidencia del Gobierno. En el segundo supuesto, con permiso de los electores, Rajoy podría seguir tranquilamente en su rutina de poder intentando emular a su admirada Angela Merkel que lleva tres mandatos y va camino del cuarto.
Rajoy (62 años), tiene dicho que se siente con fuerzas para seguir. El mensaje lo repiten a modo de eco sus colaboradores más cercanos. Algunos de ellos -Cospedal, Núñez Feijóo, Sáenz de Santamaría- en teoría llamados a ser aspirantes al liderazgo del partido. "Será en su día. Cuando toque. Ahora no"- se escucha decir a otros miembros de la dirección de partido. Aunque los últimos comicios el PP ha pagado un alto precio en votos por el efecto combinado de la crisis y la corrupción, sigue siendo el partido más votado por los españoles.
Rajoy vende como gran logro la recuperación económica y sigue contando con apoyo suficiente entre los votantes populares. A reserva del desenlace del desafío a fecha fija (referéndum ilegal del 1 de octubre) de los separatistas catalanes que será un test de altísimo significado; una situación política y social explosiva capaz de llevarse por delante lo que no está escrito, no se ve en lontananza a nadie de su partido dispuesto a disputarle el sillón. Visto como está la oposición, sobre todo el PSOE de Pedro Sánchez, habrá que hacerse a la idea de que tenemos Rajoy para rato.


Fernando Jáuregui - Vaya, parece que no es solamente en Turquía

02.09.17 | 08:42. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Ya sé, ya sé que Cataluña no es Turquía (por múltiples razones), ni los colegas catalanes se ven sometidos a las vejaciones, presiones y represiones de los turcos. Faltaría más. Pero advierto en la Generalitat, junto a sus otras muchas violaciones de derechos democráticos, como el respeto a las leyes fundamentales, a las minorías parlamentarias y a la seguridad jurídica, una tendencia creciente hacia el pisoteo de eso tan sagrado, tan evanescente, que es la libertad de expresión.
Podría decirlo por muchas razones y episodios. Sin duda, usted recuerda unos cuantos y adivina varios más. Pero ahora voy a referirme exclusivamente al "caso Enric Hernández", el director de El Periódico de Catalunya, difamado como mentiroso nada menos que por la consellería de Interior y por el mayor de los mossos d"esquadra, que sugirieron que había magnificado y atribuido falsamente a la CIA una presunta nota de la agencia norteamericana de inteligencia avisando a los mossos, en mayo, de que un atentado podría producirse en breve en La Rambla barcelonesa.
Primero, la Generalitat y el Govern negaron la existencia misma de la nota, de la que, por supuesto, no hicieron el menor aprecio; luego, una vez que no podían seguir negando la evidencia, le quitaron importancia, rechazando que proviniese de la CIA, y atribuyéndole un origen dudoso, para así desprestigiarla. Contaron en ello con la inexplicable complicidad del creador de Wikileaks, Julian Assange, el exiliado político más famoso del mundo, y por quien confieso que sentía un gran respeto, que se lanzó como loco a tuitear la falsedad de la información de El Periódico, llegando a pedir, en coincidencia curiosa con las "autoridades" catalanas, la dimisión de Enric Hernández. ¿Qué pintaba en esto el confinado en la embajada de Ecuador en Londres?

Lástima (para ellos) que Hernández, que es periodista meticuloso a quien conozco bien por haber compartido años de información en el Congreso de los Diputados, tenía otra bala en la recámara. Y, así, tras toda la trifulca, El Periódico publicaba al día siguiente otra nota, del mismo Departamento conectado con la CIA (la NCTC), que fue enviada tras el atentado del pasado 17 de agosto, y en la que se venía a recordar a los mossos el nulo caso que hicieron a la anterior advertencia estadounidense, en una especie de mudo reproche ante la negligencia.
Fui de los primeros en felicitar a los mossos por la rápida detección y desarticulación de la célula yihadista responsable de tanto dolor en La Rambla y en Cambrils. Pero no han sabido evitar morir de éxito: son, sin duda, una buena policía, pero carecen por completo de un servicio de inteligencia que les permita aprovechar la victoria. Y, desde luego, tanto el conseller Forn como su subordinado, el mayor de los mossos Trapero, dedicado a un frenesí de descalificaciones a los medios, han evidenciado no tener la menor idea de cómo tratar a quienes son los intermediarios entre las fuentes y la opinión pública. Una vez más, se ha puesto de manifiesto la absoluta falta de respeto que la Generalitat (hablo ahora de ella, aunque no sea solamente ella quien comparta el vicio) siente ante ese bien, tan caro a los humanos, que se llama información. O sea, ya digo, libertad de expresión.
Mal camino el de desmentir falsamente a periodistas, el de pedir su cese así como así, en cuanto resultan un engorro. Ya sé, ya sé, que en Turquía cierran periódicos y encarcelan a periodistas. O, como en el increíble caso de los dos colegas turcos retenidos en España, solicitan su extradición. Pero no quiero yo saber qué le ocurriría a Enric Hernández el día en el que, en una Cataluña independiente, osara repetir la hazaña de dar una exclusiva molesta al poder, un poder ya entonces sin barreras, sin nadie que les recuerde corrupciones presentes o pasadas, fallos patentes u ocultos. También por eso, por Enric Hernández y por la libertad de expresión, yo no quiero esa independencia a la fuerza que les tratan de imponer a esos españoles tan queridos, los catalanes.


Charo Zarzalejos - Un muro llamado Mariano

01.09.17 | 08:42. Archivado en Charo Zarzalejos


Ya se ha hecho a la idea. Tiene perfectamente claro que lo que le queda de legislatura va a ser un via crucis. No va a haber respiro para él. El caso Gürtel va a tener un largo recorrido en los tribunales, la comisión de investigación sobre el mismo asunto va a ser un juego de niños en comparación con lo que hemos visto hasta ahora y ya en cuestión de días tendrá que hacer frente al enorme y desafiante desafío --valga la redundancia-- del secesionismo catalán a lo que hay que añadir la tensión contenida por el temor, más que razonable, a que tengamos que vivir más días de luto. No creo, sinceramente, que su posición, la de Mariano Rajoy, sea envidiable.
No tiene asunto fácil por delante. Lo único que le salva es la incapacidad de la Oposición para ponerse de acuerdo y hacer realidad el deseo de Sánchez y otros "váyase señor Rajoy". Pero no. Rajoy no se va a ir y menos porque lo pida la Oposición a la que ha retado a presentar una nueva moción de censura que no tiene viso alguno de que se pueda fraguar, al menos a corto plazo.
Mariano Rajoy está demostrando tener piel de elefante. Aguanta lo que le echen y ha pedido a los suyos que sigan su ejemplo: nada de nervios ni de precipitaciones. Nada de poner en duda los objetivos del Gobierno. Aguantar y pactar con quien se pueda y lo que se pueda y mientras tanto que los grupos de Oposición lancen las estrategias que crean conveniente. El sabe que se desgasta porque el poder en sí mismo siempre lo hace, pero los populares han llegado a la conclusión de que la oposición "con su ansiedad por cercar a Rajoy" puede estar desgastándose aún más. Solo las urnas dictarán, en su momento, el veredicto final.
Tras el inoperante pleno del día 30, todas las miradas, todas las atenciones y todas las expectaciones se centran en Cataluña. La cuestión es de una seriedad extraordinaria aunque hayan sido los propios promotores de este camino hacia ninguna parte los que hayan quitado solemnidad a su propia iniciativa. Son tales los desatinos, tan burdas las aspiraciones, tan fuera de lugar todo lo que está haciendo que lo están convirtiendo en algo extravagante que ya sólo produce cansancio. Pese a todo, la gravedad del asunto es severa. Nada apunta a que en el último momento den un paso atrás. Al contrario. Ha sido enterrar a los muertos de Barcelona y dar un empujón cayendo en la ingente contradicción de alardear del buen funcionamiento del autogobierno catalán. ¿En qué quedamos?. Alardean precisamente de todo aquello que gestionan --que es mucho, muchísimo-- gracias a unas normas --Constitución y Estatuto-- que ahora se quieren cargar de un plumazo. Un pueblo oprimido y perseguido no tiene Policía propia, ni medios de comunicación, ni Educación ni nada de nada.
A estas alturas es un ejercicio más que estéril hacer ver a la CUP, a Puigdemont, a ERC que nunca, nunca van a estar mejor que ahora. Van a pedalear hasta el último momento pero también en este punto se van a encontrar con un muro llamado Mariano Rajoy. Eso lo veremos a no tardar.


El Abanico - Guillermo y Enrique: La herida del dolor es alargada

01.09.17 | 08:42. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 31 (OTR/PRESS)

Cuando aquel 31 de agosto de 1997 recibí una llamada de la cadena Ser, instintivamente miré el reloj: eran las 4,30 de la madrugada. Me asusté, temiendo alguna desgracia familiar, pero no. Era Agustín, del programa de Carlos Llamas, para anunciarme que Lady Di había muerto en un accidente de coche, en el Puente del Alma, en Paris. Me quedé sin habla, impactada por la noticia que acababan de darme, mientras me hacía todo tipo de preguntas a las que no encontraba respuestas.
Lady Di y Dodi Al Fayed fueron durante ese verano los protagonistas indiscutibles de Extra Rosa, el programa que presentábamos Ana Rosa Quintana y yo en Antena 3 TV. Las últimas imágenes de la pareja las dimos el día anterior llegando a París. A Diana la felicidad le salía por todos los poros de su cuerpo. Nunca antes se había dejado ver con ninguno de sus amantes pero ese verano sí: divorciada como estaba, ya no le importaba que le vieran con su nuevo amor. Un millonario simpático, hijo de Al Fayed, el dueño de los almacenes Harrod*s, de Londres, emparentado con el magnate Khashoggi, amigo de Julio Iglesias y Ana García Obregón y asiduo a las fiestas de Marbella.
De las miles de imágenes que recogimos aquellos días hay una que la tengo clavada en la retina: la de sus hijos Guillermo y Enrique, tras el féretro de su madre. Caminaban junto a Carlos, su padre, y su abuelo el duque de Edimburgo. Iban serios, cabizbajos, agarrados de la mano seguramente sin entender lo que estaba ocurriendo a su alrededor. Eran demasiado jóvenes para saber cómo iba a influir en sus vidas la muerte de una mujer como Lady Di, así como en el devenir de la monarquía británica.
Han tenido que pasar veinte años para que Guillermo y Enrique se abran en canal y saquen todo el dolor que llevaban dentro, así como reconocer el vacío que sintieron al perder a una madre que si, bien es cierto que cometió algunos errores, también lo es que siempre, siempre puso a sus hijos por delante de su propia felicidad.
Confesar como han confesado que se arrepienten de no haber prestado atención a la última llamada que les hizo porque estaban jugando, demuestra cuán profundo es su arrepentimiento. Tan grande que tuvieron que recibir asistencia psicológica durante años. Lo dicen los expertos: cuando un ser querido se va hay que pasar el duelo, no intentar ocultarlo, y dar rienda suelta al llanto y a esa sensación de orfandad que a todos nos invade en algún momento de nuestra vida. Ellos no lo pudieron hacer, encorsetados como viven los Windsor y educados para que nunca, ocurra lo que ocurra, den rienda suelta a sus sentimientos más íntimos.
En el documental que han grabado para la BBC "Diana 7 días", han hablado a calzón quitado, dando respuesta a muchas de las preguntas que nos hemos hecho a través de estos años. Así por ejemplo, tienen palabras de agradecimiento y cariño hacia su abuela la Reina Isabel porque, según han manifestado, se volcó en protegerles de la curiosidad y de la persecución continua de los medios. También hacia su padre porque "él pasó por el mismo proceso de duelo que nosotros". Ni una palabra sobre las dos personas que más odiaba Diana, su suegro el Duque de Edimburgo y Camilla Parker.
Conscientes de que el mito de Diana sigue presente en el corazón de la gente, han querido protagonizar algunos actos de los muchos que están teniendo lugar en Londres y en el mundo. Por ejemplo, en el Palacio de Kensington, la residencia oficial de Diana, han inaugurado un pequeño jardín con sus flores favoritas, donde piensan instalar un monumento que recuerde la figura de Diana a quienes a diario se acercan a rendirle su pequeño homenaje.
También Carlos y Enrique se han reunidos con los representantes de aquellos asociaciones benéficas a las que tanto apoyó su madre para colaborar con ellos. Pequeñas obras con las que intentan llenar el gran vacío que dejó en sus vidas. Hoy Diana ya puede descansar tranquila y ellos rendirle el tributo que no le rindieron cuando murió.


Lunes, 11 de diciembre

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