Opinión

El rincón del soneto - DICEN QUE YA TENEMOS GOBIERNO

31.10.16 | 10:00. Archivado en Salvador Freixedo


DICEN QUE YA TENEMOS GOBIERNO

Dicen que ya tenemos un gobierno,
y que continuará el mismo sistema,
teniendo la misma vagancia y flema,
que hará que nuestro calvario sea eterno

Y así pasaremos todo el invierno
teniendo muy presente el mismo lema:
pelea diaria y mucho problema,
haciendo la convivencia un infierno.

Presumo que lo pasaremos mal
pues España ahora no necesita
el pugilato de la Sorayita

con su contrincante la Cospedal,
y menos aún la estupidez fatal
de la horda comunista podemita.

___________________
Por Salvador Freixedo
Último libro del autor:
«IGLESIA, ¡DESPIERTA!»
freixedo.autor@laregladeoroediciones.com
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Francisco Muro de Iscar - La hora de los políticos y de los "rufianes"

31.10.16 | 08:16. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Galbraith decía que "la política es el arte de elegir entre lo desastroso y lo insípido". Después de desperdiciar diez meses, no por necesidad sino por la soberbia de alguno y la intención de distorsionar el voto popular de otros, ya tenemos Gobierno. En las dos votaciones anteriores, la ciudadanía no apostó, como algunos nos venden, por el cambio, sino que mantuvo su confianza -dos tercios de los votantes- en los partidos que hasta ahora han dirigido la mayor etapa de paz de toda la historia de España, aunque sin dar a ninguno el poder suficiente para dirigir el país. Y no dieron ni un veinte por ciento de los escaños a ninguno de los partidos "del cambio". Y ello a pesar de que ni PP ni PSOE han hecho mucho por merecer la confianza de los ciudadanos. Si alguien de fuera mirara los resultados de ambas votaciones, diría que lo que los españoles deseaban era un Gobierno de concentración que sentara las bases de la modernización y el crecimiento de España, que buscara soluciones pactadas a asuntos de fondo -empleo, pensiones, fiscalidad, educación, territorialidad, justicia...- y que, logrado ese objetivo, volviera abierta la lucha política. Después de diez meses hemos llegado a algo parecido, pero con mucho desgaste, muchos problemas y apenas ninguna de las ventajas del acuerdo.
En cualquier caso, ésta es la hora de los políticos, de los grandes políticos. Los que han ganado y formarán Gobierno, tendrán que demostrar que lo merecen y ser capaces de buscar acuerdos y entendimiento. Ciudadanos y, sobre todo, el PSOE deberán ser capaces de exigir sin imponer, de negociar sin maximalismos, de apretar sin ahogar. Este no es un Gobierno aislado, forma parte de Europa y del proyecto europeo. No hay vida fuera.. Y ellos saben, además, que Rajoy tiene la llave de convocar elecciones en el momento más propicio. Hay que exigir lealtad a los tres por encima de cualquier otra cuestión. Lealtad, sobre todo, con los ciudadanos. La ausencia de los mejores, lo decía ya Ortega hace cien años, ha impedido que España sea una nación grande. Ahora nos conformaríamos con ser una nación que progresa, que crece, que se moderniza, que lucha contra la desigualdad creciente y que no deja a nadie en la estacada. Hay cuestiones urgentes que resolver. Que se pongan a ello con urgencia y con acuerdos.
En el otro lado están los que se atribuyen en exclusiva la voz de la calle desde ideas que también son de hace cien años. Vieja, vieja política con ropaje nuevo. En algunos momentos del debate de investidura demostraron lo que son. A las puertas del Congreso volvieron a hacerlo con insultos y ataques a diputados que no piensan como ellos. Unos miles de personas manifestándose fuera del Congreso, movidos por algún partido que se sienta en el Parlamento, pretendieron negar legitimidad a la decisión de los representantes legítimos del pueblo. Un tal Rufián, de ERC, con tanta capacidad de provocación como desprecio ignorante por quienes han dejado su vida luchando, primero por la libertad y la democracia, en las que él ha crecido, y luego contra el el terrorismo, dejó un regusto amargo en el Parlamento. También va a ser la hora de los "rufianes" y de la calle manejada por algunos. Hay que elegir lo que queremos para el presente y el futuro. Y defenderlo frente al odio y el rencor.


Charo Zarzalejos - ¿Ante un tintell parlamentario?

31.10.16 | 08:16. Archivado en Charo Zarzalejos


Mejor no hacer previsiones, ni diseñar planes. La política se parece mucho a la vida misma: cuando menos se espera surge un acontecimiento imprevisto, incluso no grave y pasajero, pero basta la mera sorpresa para que haya que volver a empezar. Superada la investidura en el último minuto como los billetes de avión baratos, ahora todos hemos entrado en resonancia haciendo cálculos de cuanto puede durar el nuevo mandato de Mariano Rajoy.
Son muchos, quizás demasiados, los imponderables que habrá que poner encima de la mesa para equivocarse, en este cálculo, lo menos posible. La obsesión, más que justificada, del Presidente del Gobierno continúa siendo la situación económica y la creación de empleo. En el objetivo último no hay, no puede haber discrepancias, pero las diferencias son rotundas a la hora de aplicar la receta. El primer pulso serán los presupuestos y nada apunta a que, por ejemplo, el PSOE vaya a apoyarlos. Javier Fernández, presidente de la gestora, ya ha declarado en un par de ocasiones que no ve a su partido apoyando las cuentas del Gobierno. Y es que el PSOE, como bien se vio en la sesión de investidura no está para más tensiones internas y mucho, mucho tendría que ceder el Gobierno para que los socialistas, sin fracturarse aún más, dieran el visto bueno a las cuentas "de la derecha" que diría Pablo Iglesias.
Cuando el dinero sobra, cuando hay margen para repartir, cualquier acuerdo político tiene salvado, de entrada, un enorme escollo. Sin embargo y aunque la situación es obvio que ha mejorado, todavía quedan tiempos difíciles, de manera que es claro que el margen de maniobra del que será nuevo Gobierno no es tan amplio como el de sus predecesores. A falta de dinero habrá que recurrir a la política pura y dura para lograr los acuerdos necesarios que no hagan de la presente legislatura un viaje a ninguna parte.
La disposición y voluntad negociadora del Gobierno va a ser un factor decisivo pero tan importante como la postura del Gobierno será la de los demás grupos de Oposición y de manera especial la del PSOE. Con Ciudadanos habrá sus más y sus menos. Unas veces apoyarán y otras, como ocurre en el parlamento madrileño, harán piña con la Oposición. No obstante, el escollo principal con el que se va a encontrar Mariano Rajoy es la propia situación interna del PSOE. En estos momentos es un partido devastado y fracturado, con un Pedro Sánchez dispuesto a coger carretera y manta para mantener viva la llama de la militancia, con una gestora que se sabe _y lo saben los demás_ que está de paso y que tiene que bregar con las pulsaciones internas. Ninguna de ellas fáciles de gestionar porque todos han salido más que quemados de una crisis cuyas heridas están lejos de cicatrizar.

El PSOE se va a sentir más cómodo en la Oposición pura y dura. No puede dejar todo el terreno libre a Podemos que no movió una ceja ante la impresentable intervención de Gabriel Rufián. Ellos, Podemos y ERC así como Bildt, la extinta Convergencia, Compromiso y quizás en menor medida, el PNV no van a tener el menor problema en coincidir en su Oposición a Rajoy. El PSOE lo tiene más complicado. Por un lado , no se puede confundir en el paisaje de quienes no tienen más objetivo que machacarle y, por otro, no está dispuesto a que se le equivoque ni por un segundo como muleta del PP. Se opondrá al PP sin temor a coincidir con todos los demás, de los que se desmarcará con intensas presencias en los medios de comunicación.
Saben los populares que "esto puede no durar mucho" y no, no hay que arriesgarse a previsiones, pero si hubiera que realizar alguna, me inclinaría a pensar que en más de una ocasión veremos un "tinell" parlamentario _¿se acuerdan del famoso pacto del Timell de todos contra el PP?- y que la presente legislatura durará el tiempo que el PSOE considere necesario para reconstruirse. Una vez celebrado el Congreso al que la gestora se resiste a poner fecha, la legislatura entrará en un antes y un después. Hasta entonces días difíciles tanto para Mariano Rajoy como para Javier Fernández. Ninguno de los dos me suscita la menor envidia.


La semana política que empieza - Un ministro en el que quizá Rajoy no ha pensado

31.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Bueno la verdad es que yo tampoco había caído en ello hasta que, por los pasillos del Congreso en la última sesión de investidura, un colega veterano, con ocho apellidos catalanes al menos, que se desempeña en un medio de comunicación "estatal" en Barcelona, me lo preguntó: "¿Quién crees", me dijo, "que va a ser el ministro de Rajoy para Cataluña?". Ah, pero ¿debe haber un ministro exclusivamente para tratar con la Generalitat? Mi amigo y colega, que de independentista no tiene nada y de sensato mucho, me mira perplejo: "Pues claro que tiene que haber un miembro del Gobierno de Rajoy que se encargue del diálogo con Cataluña que hasta ahora no ha existido, o ha fracasado".

Puede que Rajoy sí haya pensado en que Cataluña, esa tendencia secesionista de una parte de los catalanes que pasa por incumplir cualquier decisión del Tribunal Constitucional, que pasa, en definitiva, por la rebeldía, va a ser el principal de los muchos problemas con los que se va a enfrentar ese Gobierno que anunciará el jueves y tomará posesión el viernes. Puede. Primero, quien suscribe se tendría que convencer de que el que hasta ahora ha sido presidente, luego presidente en funciones y ahora de nuevo presidente, se ha enterado de que ante él se abre esa nueva era que él mismo admitió, aunque tarde, que se inaugura. No lo demostró en el discurso con el que despedía los viejos tiempos: fue un discurso de eso, de viejos tiempos.
La que empieza será, en todo caso, una nueva era en la que nadie podrá decir "no, no y no". Y no me refiero (solamente) a ese Pedro Sánchez de malhadada carrera, que no se ha enterado de que le ha llegado el final del camino y se va a lanzar al volante de su coche para recorrer carreteras y hacerse "selfies" con bases militantes, que luego le votarán en unas primarias... o no. Cuando digo que se ha inaugurado una Legislatura sin negativas "a priori" me refiero también a ese Rajoy que, el 30 de julio de 2014, recibía en La Moncloa a Artur Mas, que llegaba con veintitrés peticiones en la mano, todas ellas perfectamente asumibles por el Gobierno central, y recibió un "no" educado pero definitivo. Un portazo. Y creo que el propio Puigdemont, que es mucho más dúctil que Mas, aunque su peso específico sea menor, también habrá de entender que el "no pasarán", "no cederemos" y "haremos lo prohibido oficialmente por pelotas" (bueno, así no lo dice, claro), se ha acabado. Porque este sábado, 29 de octubre de 2016, concluyó, en efecto, una era. La del "net".
Me contaron en Moscú un chiste, referido a la época "dura". Estaba Kosiguin hablando por teléfono con alguien: "net, net, net", repetía el que fue presidente del Consejo de Ministros soviético nada menos que desde 1964 hasta 1980. En un momento dado, y tras una ligera vacilación, dijo a su interlocutor telefónico: "da" . "Imbécil: ¿cómo se te ha ocurrido decir que sí a algo?", le increpó Gromyko, ministro de Asuntos Exteriores durante la breve etapa que fue desde 1957 a 1985, cuando Kosiguin colgó el auricular. "No me quedó otro remedio", respondió Kosiguin; "no me oía bien y me preguntó si había dicho "net"". Pues eso: que lo del "no" ha sido siempre símbolo de la falta de flexibilidad política. La "antipolítica metálica" de los "soviets". Una broma macabra, como la de los payasos asesinos de Halloween. Y eso es lo que ya no queremos.
En los pasillos del Congreso, tras la sesión de investidura y mientras en la calle les insultaban llamándoles "mafia", los diputados de los grupos mayores se interrogaban por el elenco ministerial que Rajoy guarda tan celosamente que aseguran que ni siquiera se lo ha comunicado al Rey. ¿Cómo compatibilizará las presencias de Soraya Sáenz de Santamaría y la hipotética entrada de María Dolores de Cospedal, enemiga acérrima de la vicepresidenta? ¿Recompensará por sus labores a García Margallo, a Guindos, la implacable ferocidad de Montoro? ¿Enviará al Vaticano a Jorge Fernández? La Vieja Política, vamos. La teoría de las compensaciones, de los equilibrios y los pararrayos para que el jefe se mantenga en el poder. Una materia en la que el pensamiento franquista, con perdón por la contradicción, sacaba siempre sobresaliente, y que se ha mantenido hasta ahora vigente en los planes de estudio de la manipulación política española.

Quizá por eso nadie ha, hemos, pensado en un ministro de "afers catalans", que no sea precisamente el de Exteriores, ese García Margallo que se ocupaba casi tanto de lo que se decía en Barcelona como de lo que se cocinaba en Bruselas. Si de veras estamos ante una nueva era, quizá la propia estructura del Gobierno debería ser diferente, la portavocía más compartida, olvidar los gobiernos cremallera y las paridades obligadas y recordar más que el Ejecutivo tiene que enfrentarse a los problemas económicos, sí, pero también a los sociales, recordando constantemente a aquellos a quienes peor les va y no siempre a quienes les va mejor.

Y, ya que estamos, y espero que no se tomen los lectores esto como una "boutade", tampoco estaría de más pensar en un Ministerio que se ocupase de pensar en qué hacer con esos miles -sean cuantos sean, los cuente quien los cuente_ de indignados que se agolpaban el sábado noche frente a las puertas del Congreso para gritar "mafia" a quienes salían, salíamos, del recinto. La Vieja Política les llamaría "antisistema". Y claro, no es eso, no es eso. Quizá por haber tratado así la cuestión, la composición del Congreso de los Diputados es la que es: hay millones de personas que piensan diferente de lo que piensan los del bipartidismo, qué le vamos a hacer.
En fin, comprendo que, con estos planteamientos, voy a sentirme defraudado con la lista de ministros que anuncie Mariano Rajoy el jueves por la tarde. Así que para qué entrar en las por otro lado inevitables quinielas de "ministrables" con las que vamos a bombardearnos a nosotros mismos en las próximas horas. Y, por cierto, tampoco estaría de más que las otras formaciones, y muy especialmente el PSOE, a la hora de conformar sus ejecutivas, piensen también en todo esto de los "asuntos catalanes" o los "asuntos del 15-m", o los de la equidad, o... Quizá por ese camino empecemos todos, los de las diversas Españas, a entendernos un poco más, quién lo sabe.


Victoria Lafora - Punto final

30.10.16 | 08:16. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Pedro Sánchez se va para volver, da un paso atrás para coger impulso. Abandona el escaño y comienza a recorrer las agrupaciones socialistas para recabar apoyos cara al próximo congreso. Pese a las contenidas lágrimas y a su declaración de fidelidad a las siglas de las que fue secretario general no perdió ocasión de atizar a la Gestora y al actual Comité Federal.
Hoy, también, Mariano Rajoy será investido presidente y arrancará la legislatura. No ha hecho nada para merecerlo. Imagen sempiterna de si mismo, no ha movido un músculo para lograr los apoyos que necesitaba. Sencillamente, ha esperado a que sus adversarios políticos se auto consumieran; confiado en que la izquierda cainita de este país volvería a despedazarse, dejando el camino expedito a la derecha. Una vez más.
El jueves Rajoy no podía ocultar su enorme satisfacción. Incluso jugó a la socarronería y el regate corto con quien más le divierte de la cámara: Pablo Iglesias. Sus juegos florales desde la tribuna han sido ampliamente reproducidos y jaleados por la misma prensa que hasta ayer clamaba al cielo contra la posibilidad de una nueva cita electoral.
En lugar de dejar que Iglesias se descalificara con sus burdas acusaciones desde la tribuna, le otorgaron el papel no ya de líder de la oposición, sino de protagonista del debate. La torpeza y la prepotencia de Rafael Hernando, con la colaboración de la presidenta del Congreso, facilitó el numerito del abandono de sus escaños. Todos en fila y con el líder a la cabeza, como un redivivo "Flautista de Hamelin.
Eso, y las especiales circunstancias, en que se desarrolló el debate, dejaron muy apagada la intervención de Antonio Hernando, no sólo por su dificilísimo papel como portavoz del PSOE y defensor de una abstención que antes negaba, sino, fundamentalmente, por la imposibilidad de contestar al discurso con que Iglesias le fustigó. Un discurso en el que el líder de Podemos invirtió más tiempo y más dureza contra el partido socialista que contra el, supuestamente adversario, y candidato a la investidura. Nada nuevo tampoco.
El PSOE ha quedado tan dañado por las luchas intestinas y el cambio de postura en tiempo de descuento, que ya no sirven los viejos nombres. Pedro Sánchez tendrá muy difícil la vuelta porque ante las urnas es un perdedor. Pero tampoco su adversaria Susana Díaz va a tener sencillo el que militantes y votantes olviden su juego sucio. Además ninguno de los dos, ni Josep Borrell, ni Patxi López tienen predicamento para recomponer unas siglas al borde del abismo. Los socialistas necesitan con urgencia un nuevo liderazgo que convenza a la compungida militancia, no sólo de la idea de país que defienden, sino de la conveniencia y oportunidad para el propio partido y, sobre todo, para los españoles, de la decisión adoptada. Cosa en la que, hasta el día de hoy, no han sido especialmente afortunados. En fin, ha caído el telón de la España bloqueada y se levanta el telón de una España en la que todos los partidos políticos, y sobre todo sus líderes, van a tener que demostrar unas capacidades hasta ahora incógnitas.


Desde el parqué - Arranca la legislatura de los pactos

30.10.16 | 08:16. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

El INE hacía públicos esta semana los datos de la EPA y del PIB del tercer trimestre del año y sólo se pueden calificar de excelentes. El paro bajó en 253.900 personas y se crearon más de 271.000 empleos, lo que significa que en el año, la ocupación creció en casi 479.000 personas. De este modo, ya trabajan en España 18.527.500, un 18,91 por ciento de la población activa. Es la primera vez desde el tercer trimestre de 2009 en que el paro está por debajo del 20 por ciento y con varias características a destacar: baja el paro juvenil y los hogares con todos los miembros en paro y aumenta espectacularmente el empleo privado y muy poco el público. Por su parte, el PIB aumentó 0,7 por ciento de julio a septiembre, apenas una décima menos de lo que lo hizo en trimestres anteriores. En doce meses, la economía española ha aumentado un 3,2 por ciento, dos décimas menos que en el primer y segundo trimestres.
Con estos datos se presentó el presidente en funciones al debate de investidura del pasado miércoles, unos datos que avalan, en su opinión, la necesidad de mantener la política económica para que esta recuperación no se esfume. La primera batalla a la que tendrá que hacer frente el gobierno minoría de Rajoy será la de los Presupuestos Generales del Estado para 2017, el Programa de Estabilidad y el techo de gasto. Será la primera ocasión en la que podremos ver si el PSOE está dispuesto a colaborar en la gobernanza del país o, por el contrario, y para que no se aproveche Podemos, los socialistas dejarán que Rajoy busque aliados entre los nacionalistas-soberanistas. Es decir, se va a producir la batalla del recorte del gasto público o de la subida de impuestos para hacer frente a la reducción del déficit público a la que nos hemos comprometido con nuestros socios europeos.
Obviamente, después vendrán otras batallas en el terreno económico como la de qué hacer con la reforma laboral. Ya sabemos que los socialistas quieren derogar la que está en vigor y Ciudadanos retocarla. Mariano Rajoy dijo claramente el jueves que la reforma no se toca, porque ha dado frutos cuantificables. Pero, sin duda, será motivo de confrontación y de nuevo los socialistas tendrán que tomar postura. Lo que es seguro es que arranca una legislatura complicada. Sin embargo, y como aseguró la vicepresidenta que Rajoy dijo en el último consejo de ministros de ayer, más complicados han sido estos años de crisis y aquí estamos.


Siete días trepidantes - Lo importante es lo que haga Rajoy, no Sánchez

30.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

Quiso Pedro Sánchez acaparar este sábado un último cuarto de hora de protagonismo, saliendo ante los medios a anunciar su renuncia al escaño y sugiriendo que pasa a convertirse en un "ala crítica" de su partido, frente a la postura errónea que, al parecer, él interpreta que representa la gestora a la que respalda Susana Díaz y que preside Javier Fernández. Modestamente, pienso que quien se equivoca es Sánchez: ya no es alternativa, jamás será el "Corbyn del socialismo español". Y lo que Sánchez hizo al mediodía de este sábado, abandonando su escaño ante las cámaras de televisión, no debería desbancar, en los titulares de lo importante, a lo que de verdad va a tener trascendencia para los españoles: ¿qué hará ahora, tras haber resultado investido, en la tarde-noche del propio sábado, Mariano Rajoy? ¿Qué ocurrirá después de que, este domingo, jure su cargo ante el Rey? ¿Qué Gobierno nos prepara el galaico y hermético Don Mariano?

Porque va a ser Rajoy quien presida el Gobierno y, en cambio, Sánchez, su mortal adversario, el hombre que quería mandar a Rajoy a la oposición, se ha convertido en un militante de base, que dice que, al volante de su automóvil, recorrerá agrupación socialista tras agrupación socialista en busca de no se sabe bien qué retorno a la cúpula de qué. Pero el poder en el PSOE reside en Ferraz (bueno, en Sevilla y en Oviedo: otro "pacto del Betis") y ya se sabe que quien tiene el poder, que Sánchez perdió por su propia culpa y su empecinamiento, tiene las llaves de la puerta de las sedes, y de los escaños, y de los cargos, y de tantas cosas más.

Me atrevo a decir que Sánchez, cuyos errores, de enorme gravedad, reconocen abiertamente muchos socialistas que forman parte de esas "bases" o de esa militancia a la que él continuamente alude como apoyo de su persona, se ha convertido en un cadáver político, aunque él no lo sepa todavía. Ya se irá enterando: de momento, que saque porcentajes de la votación de su grupo a la investidura de Rajoy este sábado. La recuperación del PSOE me parece que no pasa por él, que ha provocado el cisma... pienso, sin embargo, que superable en no mucho tiempo, si Sánchez no incordia demasiado el proceso. De momento, ya no estará en las tareas de oposición parlamentaria a los planes (o a la falta de ellos) del Gobierno del PP.
Así que vamos a lo verdaderamente importante, dejando atrás lo relativamente anecdótico: y lo importante es hacia dónde va Rajoy una vez que ha logrado la investidura (menuda etapa para los historiadores y para los periodistas a los que nos apasiona recopilar los acontecimientos) en un marco agónico. Yo creo que el presidente, que ha dejado de estar en funciones, ha entendido el mensaje que las circunstancias, y los electores, han emitido durante este último año: muchos apoyan su sentido común y su flema, especialmente frente a algunos profesionales del trapecio que se le oponían y se le oponen; pero este apoyo no es tan generalizado porque Rajoy representa aún excesivamente un pasado de corrupción, de inactividad, de falta de empatía con los ciudadanos, de arriesgar poco para conseguir también poco y de escasa, por decir algo, voluntad de asumir cambios de relieve.

¿Cabe el viraje en todas esas facetas? Cabe. Rajoy es un político capaz, enormemente pragmático, que espero que sepa que en Albert Rivera tiene un colaborador, crítico -desde una cierta oposición-, pero colaborador al fin; que en el PSOE actual post-Sánchez puede encontrar apoyos para la regeneración del país y que hasta en el nacionalismo vasco debería buscar coincidencias, y no enemistades. A partir de ahí, tiene que abrir una nueva era en las relaciones con la Generalitat de Catalunya, con los "barones" autonómicos, con los sindicatos, con las instituciones, comenzando por el propio Rey, que menudo suspiro de alivio debe de haber lanzado, desde Colombia, a la vista de los últimos acontecimientos. Que el jefe del Estado, me parece, ya esperaba.
Puede que yo sea un ingenuo, pero quisiera ver, del presidente que ha dejado de estar en funciones, pasos decididos hacia el Cambio con mayúscula, pero ya. Por ejemplo, con la selección de sus ministros: premiar fidelidades con nombramientos es Vieja Política, casi propia del tardofranquismo. Rodearse de afines no críticos es actitud comodona que deja fuera a demasiados. Regirse por una táctica de mantener equilibrios con influencias enfrentadas, como pueden ser las de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y la hasta ahora -y puede que siga siéndolo_ secretaria general del PP, Dolores de Cospedal, llegaría a ser hasta peligroso para la estabilidad del Ejecutivo.

Hay que confiar, por nuestro bien, en que Rajoy acierte y mantenga el rumbo que ha iniciado estos días, en los que no le ha quedado otro remedio que buscarse apoyos a base de vestirse de saco y echarse ceniza en la cabeza. A ver si es capaz de ello, en lugar de dejarse engullir por ese maldito síndrome de La Moncloa, que a tantos ha perdido antes.


A vueltas con España - Sánchez se va con idea de volver

30.10.16 | 08:16. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, 29 (OTR/PRESS)

En el PSOE, partido fundado por Pablo Iglesias en 1879, sólo ha habido 20 secretarios generales, lo que puede dar idea de la importancia del cargo en una organización más que centenaria. Desde que hay democracia en España, tras la dictadura de Franco, han ocupado el puesto cinco personas: Felipe González, Joaquín Almunia, José Luis Rodríguez Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba y Pedro Sánchez, el primer secretario que salió de unas elecciones primarias abiertas a la militancia socialista, en 2014. Lejos de poner en valor esa circunstancia, se supone que positiva, dirigentes aleccionados por Felipe González se lo han llevado por delante, fruto de una votación en el Comité Federal del PSOE. En su sitio pusieron, de momento, a una gestora que preside Javier Fernández. Mientras, Susana Díaz, la principal adversaria interna de Pedro Sánchez, medita hacerse con el puesto ahora vacante, a la espera de unas nuevas primarias y de un congreso federal. Es en ese escenario en el que quiere volver Pedro Sánchez, libre de cualquier atadura al actual grupo parlamentario, que pasará a la historia por haber permitido la elección de un presidente del Gobierno del PP, algo sin precedentes en la vida interna de los socialistas españoles.
Pedro Sánchez jugará la baza de la militancia frente al aparato provisional, sin otro cargo que su propia condición de militante del PSOE. Lo dejó bien claro este sábado en una comparecencia donde llegó a emocionarse, pero, de hecho, ya se venía definiendo desde hace días en su Twitter como militante del PSOE y doctor en Economía, al tiempo que abría su web con un mensaje incompatible con su abstención: "Pido a las fuerzas del cambio que no le den una tercera oportunidad a Mariano Rajoy". Su decisión, convertida en un secreto por muchos medios, no podía estar más a la vista de quien quisiera visitar su twitter y su site.
Twitter será probablemente la principal herramienta mediática de Pedro Sánchez, que cuenta con más de 430.000 seguidores -Susana Díaz tiene unos 104.000-, a falta de ir recuperando posiciones en los medios de comunicación más convencionales, que en general han sido más críticos con él que las redes sociales. Dicen que segundas partes nunca fueron buenas y Pedro Sánchez no lo tendrá fácil. Aún así, no es menor el debate que puede planear sobre el PSOE hasta que celebre su congreso federal y aclare de manera definitiva su caos interno. Es evidente que Susana Díaz tiene peso en Andalucía y que sólo por eso ya es determinante para el PSOE, pero no lo es menos que suscita rechazo en una parte importante del partido, que ya sea de la mano de Pedro Sánchez o de otra persona seguramente luchará por el poder en el principal partido de la Oposición. Mientras, Mariano Rajoy seguirá en la Moncloa.


Más que palabras - Delincuentes, capullos, fiesta y funeral

29.10.16 | 09:16. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Escribo estas líneas, tras la resaca del debate de investidura, horas después de que se produjera la primera votación y antes de la segunda. Por lo tanto, aunque se da por hecho que Mariano Rajoy será el nuevo presidente del gobierno, aún queda la duda de qué papel jugará el PSOE en la votación del sábado, y ese asunto dará que hablar.
Durante el rifirrafe entre Mariano Rajoy y Pablo Iglesias yo estaba de comentarista en las "Mañanas de Cuatro " y un buen amigo, que había asistido como invitado a la sesión del Congreso, me escribió lo siguiente: "PP y Podemos de fiesta .... el PSOE de funeral". Ese podría ser un diagnóstico muy preciso de lo que se estaba viviendo en vivo y en directo en el hemiciclo de la carrera de San Jerónimo, donde hubo de todo y por su orden.
A mi me gusta el parlamentarismo a rabiar, y de hecho los mejores momentos de mi profesión posiblemente los haya pasado en el Congreso de los diputados, por lo que no soy ni mucho menos de las que se rasgan las vestiduras o se ponen estupendas, cuando veo enfrentamientos broncos, siempre que no se sobrepase la delgada línea del respeto personal entre adversarios.
Durante los últimos tiempos, muchos de los periodistas más veteranos hemos echado de menos aquellas tardes gloriosas de Alfonso Guerra y parte de la generación de entonces, enfrentándose como toros de Miura a lo que les pusieran por delante. Hemos visto confrontaciones agrias, debates encendidos y, momentos durísimos en los después de las agarradas más fuertes, solía hacerse un silencio que resultaba atronador. Todo eso mucho más lo veíamos como algo normal en el día a día del hemiciclo. A mí no me importan los debates parlamentarios de gran intensidad incluso si se oyen palabras gruesas. Un buen parlamentario con un discurso ahormado, bien estructurado y definido ideológicamente puede, en el fragor de la batalla dialéctica, pasarse un poco de frenada y no pasa nada.
Reconozco que mí me gustó mucho y me divirtió el criticado cara a cara de Mariano Rajoy y Pablo Iglesias porque fue duro, intenso, ocurrente, irónico, un combate de boxeo en toda regla donde si uno pegaba en la mandíbula, el otro lo hacía, como poco, con igual intensidad, amenizado por esa ironía experta de un Rajoy que sacó lo mejor de su galleguismo.
Muchos creemos que la sesión del debate de investidura fue un fiel reflejo de lo que cabe esperar de esta legislatura. El borrón, el punto negro y absurdo estuvo en la actitud de los diputados de Podemos cuando abandonaron en bloque el Hemiciclo en protesta por una alusión Rafael Hernando, y la negativa de la presidenta de la Cámara a darle a Iglesias un turno de palabra para responderle.
El espectáculo que montaron los seguidores de Iglesias fue un numerito más propios de un reality televisivo que de la institución a laque pertenecen los diputados de Podemos gracias a las urnas. Por eso Albert Rivera acertó, plenamente, cuando les dijo que no se puede tener "la piel tan fina" en un asunto reglamentario menor, después de que Pablo Iglesias dijera durante su intervención cosas de calibre grueso como que "hay más delincuentes pontenciales dentro del Congreso que fuera". Eso sí es fuerte y todo lo demás... baratija.
Está claro que la bronca ha venido al Congreso para quedarse, pero de todo se harta uno y cuando tienes la lengua afilada y lista para embestir contra el adversario político, lo que no puedes pretender es que los demás se queden de brazos cruzados. Iglesias quiso tener un momento desafiante, similar a aquel de la cal viva de Felipe González pero el asunto es que ese tipo de provocaciones, que se convierten en titular fácil de mover en Twitter, suelen esconder una falta de discurso y solvencia política que al final pasa factura. Es verdad que tras la frasecita se escucharon en las filas de los adversarios de Podemos -que son todos menos las confluencias- insultos malsonantes como "capullo" "payaso" "terrorista" "gilipollas", algo también impropio de un diputado. Tal vez ese era el objetivo: sacar de quicio a la gente y poder aprovecharse de ello en las redes. ¡Que legislatura más divertida !!!


Andrés Aberasturi - De la tragedia al milagro

29.10.16 | 09:16. Archivado en Andrés Aberasturi


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

Después de seguir con una paciencia franciscana los debates sobre la investidura y a la espera de lo que ocurra, uno tiene pocas esperanzas de que esta legislatura dure más que los sueños de una noche de otoño. Ni el PSOE tiene a día de hoy ánimos para transigir mucho ni un líder que aglutine un proyecto ilusionante. Al contrario. Y Rajoy lo sabe y ojalá no caiga en la tentación de aprovechar la ocasión sino de todo lo contrario.
No va a ser fácil, claro, pero me niego a creer que, pese a todo, no exista esa posibilidad: la de que -forzados por la realidad de las urnas- los dos grandes partidos sean capaces de asentar, con los cambios que sean necesarios, lo que los antisistema llaman "régimen del 78". Tampoco puede ser tan difícil: se trata simplemente de terminar lo pendiente, cambiar lo necesario y consensuar lo indispensable con una realidad que poco tiene que ver ya con el tiempo de la transición.
Terminar lo pendiente: fundamentalmente el Titulo VIII de la Constitución -sobre la organización territorial- siempre por revisar y adaptar. Tanto el PSOE como el PP están de acuerdo en la unidad de España y la imposibilidad de una independencia ni negociada ni mucho menos unilateral. Ahí el PSOE puede desarrollar de una vez su proyecto federalista y estudiar con el PP las posibilidades nuevas en un estado que pertenece a la Unión Europea. Pero no sólo se trata de eso sino de resolver de una vez la financiación autonómica porque con la actual situación nadie está de acuerdo. Y si me apuran y tuvieran el valor suficiente, podrían revisar también los problemas que han creado a los ciudadanos al descentralizarse servicios fundamentales y que entran en conflicto: sanidad y educación por ejemplo.
Cambiar lo necesario: Desde una Ley Electoral que tampoco gusta a casi nadie al absurdo continuado de una Cámara Alta absolutamente inútil y por tanto prescindible. Porque las promesas de cambio del Senado ya no se las cree nadie y ahí sigue sin aportar nada aunque llevándose una buen pellizco del dinero de todos. De la misma forma habría que cambiar ya la ley de sucesión de la monarquía en la parte que todos están de acuerdo: mientras haya monarquía, no puede haber machismo caducado.
Consensuar lo indispensable: Y todos sabemos qué es: una ley de educación capaz de resistir todo el Siglo XXI que nos saque del furgón de cola en el llevamos no sé sabe el tiempo y una Justicia definitivamente independiente de cualquier tentación política. Y de una vez por todas una ley donde la financiación de los partidos, directa o indirectamente, quede resuelta con claridad y para siempre.
Se me dirá que antes hay que aprobar los presupuestos generales para este año y el techo de gastos y luchar contra el paro y salvar la hucha de las pensiones y tantas y tantas cosas. Lo sé; soy consciente y por eso me he hartado de decir que lo de menos era tener un gobierno si luego no iba a poder gobernar. Ese es el gran problema a corto plazo que se les plantea a los dos partidos y depende de cómo lo resuelvan, se estarán jugando su supervivencia y su futuro. Lo otro sería la guinda después de la tragedia. En tiempos buenos han sido incapaces de solucionarlo; tal vez la necesidad y los votos conviertan lo que hoy es una tragedia en un milagro.


Fermín Bocos - El sueño de Iglesias

29.10.16 | 09:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

O el Partido Socialista espabila y elige cuanto antes un líder o Pablo Iglesias les madrugará la merienda. La primera sesión del debate de investidura de Rajoy fue un anticipo del futuro. Iglesias aprovechó la orfandad de liderazgo de los socialistas para quedarse con el púlpito de las izquierdas. No sé si hubo intención de facilitarle la tarea por parte de Mariano Rajoy pero lo cierto es que en términos mediáticos, la presencia del PSOE en la Cámara quedó circunscrita al morbo provocado por la silente presencia de Pedro Sánchez, el secretario general defenestrado.
Es verdad que el papelón de Antonio Hernando, portavoz tartufo del partido entretuvo durante un rato al personal. Pero sólo lo que duró su paso por la tribuna de oradores. El resto, fue el cara a cara entre Iglesias y Rajoy. Buscado por el primero y aceptado por el segundo. El presidente se siente cómodo frente a las acometidas del tribuno populista porque sabe que sus excesos le sirven en bandeja alguna de sus réplicas cargadas de sorna. Dadas las diferencias ideológicas, entre ellos no hay discusión política posible, todo es un juego dialéctico. A ver quien acredita más ingenio o peor lengua. Los periodistas de ocasión -no los cronistas parlamentarios veteranos-, hablo de los habilitados para la ocasión por los canales de televisión que han convertido la política en espectáculo, retransmiten con entusiasmo el entremés parlamentario. Y mientras tanto, el personal se va quedando con la idea de que lo que viene va a ser un duelo entre del PP y Podemos. Es el sueño de Pablo Iglesias. Un sueño facilitado por los errores cometidos por la dirección del PSOE. Si hace diez meses, tras las elecciones de diciembre, Pedro Sánchez en lugar de proclamar como un triunfo y definir como "histórica" la derrota cosechada en las urnas, hubiera exigido al PP contrapartidas a cambio de abstenerse en la investidura de Rajoy, ahora nadie cuestionaría el liderazgo del Partido Socialista en la izquierda. No analizó bien las consecuencias del "no es no" y ahora está donde está, con su partido dividido y sin quererlo, facilitando el sueño de Pablo Iglesias.


Antonio Casado - Compromiso de gobernabilidad

29.10.16 | 09:16. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 28 (OTR/PRESS)

La diferencia entre el "no es no" socialista de Sánchez y la "abstención" anunciada para este sábado por Antonio Hernando, es que éste nos saca del atolladero institucional y aquel seguía mareando la perdiz cuatro meses más.
En cuanto al relato reprobatorio de las políticas de Rajoy no hubo ninguna diferencia. La única, insisto, es que aquella pintura tenebrosa del cuatrienio prepotente del PP (mayoría absoluta) nos llevaba irremediablemente a las terceras elecciones generales en un año, mientras que discurso de Hernando, incluido el anuncio de la abstención de los diputados del PSOE (con fugas previstas), vence a la obstrucción y contribuye a la estabilidad política reclamada a gritos por la opinión pública.
Los problemas derivados de la interinidad (daños en la economía, la imagen exterior del país, la defensa frente al populismo y el secesionismo catalán, etc.) son de tal gravedad que dejan en segundo plano la documentadísima critica al Gobierno del PP entre noviembre de 2011 y diciembre de 2015.
Lo que no puede ignorarse es el dictamen de los españoles en las urnas. El discurso del destronado Pedro Sánchez ignoraba el hecho de que, a pesar del mal Gobierno de Rajoy, el PP volvió a pasar con nota la ITV de las urnas el 26 de junio. Los españoles volvieron a votarle de forma mayoritaria, aumentando la distancia respecto al PSOE. Por eso en la anterior sesión de investidura, la del 30 de agosto, Rajoy se permitió decir a Sánchez: "No me riña a mí, riña a los españoles".
Se lo podía haber dicho también a Hernando en la todavía abierta sesión de investidura. No lo hizo. Entre otras cosas porque asume que, a pesar de ser la fuerza mayoritaria, el paso el bipartidismo al pluripartidismo ya no le da para hacer de su capa un sayo. De ahí que la mejor síntesis de lo ocurrido esta semana en el Congreso, con sus réplicas y contrarréplicas, es el emplazamiento de Rajoy a las otras dos fuerzas de compromiso constitucional (Ciudadanos y PSOE) a resolver por consenso los grandes problemas de España y su sistema político. Bajo amenaza más o menos explicita de que, de no asumir esos imperativos de diálogo y cooperación, en nombre del bien común ("Compromisos de gobernabilidad", lo llama Rajoy), el Gobierno podría utilizar el recurso a nuevas elecciones generales, a sabiendas de que otros saldrían mas perjudicados.
Son las líneas de fuerza de la próxima legislatura. El Gobierno necesitará de la cooperación con PSOE y Ciudadanos, y estos tampoco ganarían nada, sino al contrario, manteniendo un estado de perpetua inestabilidad. Las tres fuerzas defensoras del vigente orden constitucional deben sindicarse en la defensa del sistema frente a las amenazas del populismo de Podemos y las tentaciones secesionistas del nacionalismo catalán. Así que, aunque haya sido de penalti y en el ultimo minuto, celebremos que ya solo quedan unas horas para dar por terminado el año tonto de la política nacional.


El gobierno de Rajoy fabricado fuera de las urnas.

28.10.16 | 12:25. Archivado en Magdalena del Amo


Interrumpo mi huelga de meses y vuelvo al quehacer diario de contar y analizar las cosas de la política. ¡Aunque tener como protagonistas del espectro político a los líderes actuales es una desgracia y un castigo a la vez, y eso le quita las ganas a cualquiera! Si cada país tiene los gobernantes que se merece, se ve que tenemos mucho karma acumulado, que hay que eliminar. Algunos no solo hemos perdido el interés en el análisis del día a día, sino que ya ni queremos oír o leer a otros. Nos repetimos hasta caer en el aburrimiento y la desidia. Perdiz para acá, perdiz para allá, arriba, abajo y vuelta a empezar. La pobre, más que mareada está moribunda o incluso muerta. Y es que la situación no da para más. Vivimos en una pobreza moral y espiritual de tales dimensiones, que por fuerza ha de reflejarse en el espejo de los servidores públicos. Ellos no son más que la punta del iceberg de una sociedad que ha aparcado los idealismos para tiempos mejores. Podría parecer una contradicción con lo anterior, pero no.

Algunos están contentos y ya cantan victoria porque, por fin, vamos a tener gobierno. Un gobierno “como sea”, que diría el inefable Zetapé, alias feminista, ista, ista. Lo manda y lo exige Europa. Hay que pagar la multa por el déficit y poner en marcha un nuevo plan de austeridad que se traduce en recortes por valor de 10.000 millones de euros –aunque se emplee el eufemismo de “ajuste”—y exámenes trimestrales, como los estudiantes, so pena de nuevas multas. En el plan de recortes seguro que no contemplará la eliminación de órganos consultivos ni los cien mil chiringuitos donde hacen party los amigos del sistema, amén de gastos prescindibles, cuando no inmorales. Como siempre, afectará a los ciudadanos: sanidad, educación y subida de impuestos. ¡A ver los presupuestos!

Contra muchos pronósticos, Rajoy se va a salir con la suya. Él siempre estuvo seguro de que, más pronto o más tarde, sería investido. Me cuenta el confidente que durante este tiempo de incertidumbre, mientras los periodistas deshojaban la margarita de la Moncloa y jugaban a los arúspices, apostando jamones y otras viandas, él, observaba impasible las volutas de su puro habano, disfrutando como el enano que no es, esperando que se cumplieran los tiempos. Para ello han tenido que claudicar los engañados y desencantados del PP que habían visto en Ciudadanos una alternativa seria. Pero la ilusión dura poco, y la querencia llama. De eso sabe mucho Álvarez Cascos, que ha visto cómo los votantes que habían llevado a Foro a la Presidencia, a la vuelta de la esquina le dieron la espalda. Andaba ya por ahí Javier Fernández, traído ahora a la primera fila nacional, tras la defenestración de Sánchez, para poner orden y apoyar con la abstención un gobierno del Partido Popular. Así, el sistema bipartidista continuará con sus mamandurrias en sus poltronas respectivas. Javier Fernández, convertido en estadista de la noche a la mañana a falta de algo mejor, tiene mucha experiencia en las componendas PP-PSOE. Ahora bien, el nuevo gobierno de Rajoy puede ser una pista asfaltada para Podemos. No es de extrañar que muchos de los que apoyaron a Sánchez y que ahora rabian porque nadie escucha su voz pidiendo un congreso, abandonen el puño y la rosa y, en venganza, opten por opciones más radicales. Y radicalismos no van a faltar. Los Coletas, Carmenas y Colaus están cada vez más soliviantados e instan a los ciudadanos a arremeter contra las instituciones. En plan salvaje; casi una declaración de guerra.

El PP no va a tenerlo fácil, pero “sarna con gusto, no pica”. Además ya está curtido en la impopularidad y los reveses, y sabe que los votantes perdonan y olvidan. Pero el panorama no tiene nada de halagüeño. Y seguir hablando de la herencia, como que no. Es por puro apego al poder, una enfermedad contra la que no hay antídoto.

___________________
Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
Directora de Ourense siglo XXI
periodista@magdalenadelamo.com
Suscripción gratuita
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El Abanico - Mariano Rajoy: se impone el diálogo

28.10.16 | 08:16. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Parece muy lejano pero hace apenas diez meses que Mariano Rajoy perdió la mayoría absoluta. Tres millones y medio de votantes le abandonaron, unos porque ante el aluvión de goteras que asolaba la casa de los populares sintieron la necesidad de salir de la formación de la gaviota, sobre todo por la falta de medidas contra la corrupción que se había instalado vergonzosamente y de forma permanente en Valencia, Madrid, y Galicia. Otros porque la prepotencia y la indiferencia que mostraban sus dirigentes ante los problemas vitales de las familias, optaron por quedarse en su casa el 20D viendo la televisión o jugando con sus hijos y abuelos.
Un fuerte castigo a una forma de gobernar que ya sufrieron cuando Zapatero, un desconocido, les desalojó de La Moncloa e impidió que Rajoy se instalara en el olimpo de la política española. Un castigo que les sorprendió pues no hay votantes más fieles que los del centro derecha, lo que les ha llevado después de unas segundas elecciones a una situación endiablada, por más que su instinto de supervivencia le haya traído diez meses después a aguas más templadas. Gracias, eso sí, a la determinación de algunos dirigentes del PSOE por finiquitar la convocatoria de unas nuevas elecciones. Las terceras en un año. Una situación insólita en nuestro país, debido a la incapacidad de nuestros políticos, de todos, para llegar a acuerdos. Pues si bien es cierto que Pablo Iglesias dio calabazas a Pedro Sánchez también lo es que Albert Rivera no quiso sentarse a la mesa con los de Podemos, por falta de sintonía, o simplemente porque estaba seguro de que sus votantes no se lo perdonarían, viniendo como vienen la mayoría de ellos de las filas del PP.
Así las cosas Rajoy se encuentra en estos momentos en una zona llamémosle más templada, en la que ya no le vale utilizar el Boletín Oficial del Estado a su antojo, para implantar sus políticas sociales, educativas, sanitarias, con las que una parte importante de los ciudadanos no están de acuerdo, y que tan malos resultado han dado, pese al optimismo reinante en algunos círculos cercanos al poder. De ahí el tono conciliador del candidato popular con el que el miércoles empezó el debate de investidura. Un tono que por momentos parecía que iba a saltar por los aires acostumbrado como está a hacer su santa voluntad. Pero no, astuto como es Rajoy sabía que de lo que dijera y cómo lo dijera dependía no solo salir el sábado investido presidente sino poder sacar adelante leyes y medidas que está obligado a aprobar sí o sí, porque es lo que le urge Europa que haga, y con esos ya sabemos que bromas, las justas.
En estas condiciones es justo reconocer que el nuevo Gobierno no lo tendrá fácil, o sí, todo dependerá de su talante, de su disposición para negociar con el resto de los partidos, con todos, sin excepción, incluso con aquellos con los que no tienen ningún tipo de sintonía pero a los que muchos ciudadanos han votado, y a los que hay que respetar porque han sido elegidos democráticamente. Cometería una grave equivocación si como parece cada vez que algo no le sale según lo previsto en su hoja de ruta, amenaza con unas nuevas elecciones. Y se equivocaría porque los ciudadanos están dando muestras de una preocupación por la cosa pública que quizá hace años no tenían. Y esto atañe a todos los líderes políticos: En el Parlamento están para solucionar problemas, no para crearlos.


Fernando Jáuregui - El presidente se divierte

28.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Puede que no tenga, que no la tiene, aquella dorada mayoría absoluta de hace cinco años. Pero la verdad es que este jueves, en el primer "round" del debate de investidura, Mariano Rajoy se divirtió no poco; tiene el resultado, aunque exiguo, asegurado, ve cómo el PSOE se debate en sus contradicciones -menuda papeleta para el portavoz socialista, Antonio Hernando, que salvó los muebles, la cara y la abstención del sábado como pudo--, ve a Rivera en la necesidad de apoyarle, aunque no le guste, y va a Pablo Iglesias... Bueno, con Pablo Iglesias el "cara a cara" parlamentario con Rajoy resulta hasta gracioso. O lo sería si no fuese porque el líder de Podemos, que tiene sus dotes parlamentarias sin duda, pierde de pronto el control y se dedica, desde el atril, a decir cosas intolerables como que la Cámara de los diputados está llena de "potenciales delincuentes". Y claro, ya está el follón asegurado, que es lo que a veces parece que se pretende.
Rajoy, que no pierde la calma chicha ni en las circunstancias más adversas, mucho menos la pierde cuando llega la bonanza. De momento, este sábado resultará investido presidente del Gobierno, que es lo que (le) importa; después llegará el gobernar apoyándose en unos u otros, o en unos y otros, o en unos contra otros. Le tiene tomada la medida a sus contrincantes, y sabe que a ninguno de ellos le conviene una Legislatura demasiado corta, y es también perfectamente consciente de que el país necesita un período de estabilidad y calma para afrontar la tormenta que nos viene, Unión Europea y Cataluña incluidas: se abre una etapa difícil, lo ha repetido Rajoy hasta la saciedad, pero es difícil, sobre todo, para quien no tiene ni la organización ni los votos suficientes como para someterse, a corto plazo, a una nueva confrontación electoral. Y eso les ocurre tanto al PSOE como, en menor medida, a Ciudadanos y al propio Podemos.
Claro que le vimos relajado, chistoso incluso en algunos momentos, sacando a pasear su sorna sobre todo frente a ciertos patinazos, quizá buscados, de Iglesias. Pero, más allá de las anécdotas, yo diría que la primera jornada del debate de investidura tuvo mucho calado: el dejar patente hasta dónde debe llegar un Gobierno que no se base en el "ordeno y mando" de las mayorías absolutas y hasta dónde una oposición que no se limite a aferrarse al "no, no, no" que ya se ve que ha resultado estéril y bastante castigado por las urnas en las dos confrontaciones electorales de los últimos diez meses. Antonio Hernando, que es una voz no muy relevante del PSOE, pero es la que ahora hay, cambió el rumbo seguido hasta ahora por su partido, al sugerir que el papel de los socialistas será impulsar reformas de trascendencia desde la oposición parlamentaria; o sea, lo mismo que lleva sugiriéndoles Albert Rivera desde hace meses, sin que Sánchez, empeñado en encaramarse a La Moncloa, quisiera enterarse.
Qué duda cabe de que si Pedro Sánchez, que se equivocó dramáticamente en su táctica, en su estrategia y en sus planteamientos generales, hubiese escogido a tiempo la gran coalición, o similares, hubiese impulsado, desde una vicepresidencia del Gobierno, esas reformas imprescindibles que ahora tan trabajosamente habrá que sacar adelante, arrancándoselas -algunas, como los cambios en la Constitución- a un Rajoy que se dice ahora reformista, pero cuyo talante está lejos de serlo. Pero él, Mariano Rajoy, también tendrá que replantearse a fondo las cosas; de momento, sus discursos han aportado algún avance en cuanto a voluntad de pactos y regeneración. ¡Y hasta admite que hemos entrado en una nueva etapa! A este paso, acabará reconociendo que nos hallamos ante una segunda transición, cosa que aún niega con denuedo.
Se ha perdido casi un año en busca de esta definición del papel que debe jugar un Gobierno en minoría y una oposición en desconcierto. Ignoro lo que hará el ex secretario general Pedro Sánchez a continuación, si dejar el escaño, como creen algunos, o impulsarse como candidato a sustituirse a sí mismo al frente del PSOE -personalmente, más bien creo lo primero--. Lo que es seguro es que ese juego, básico para la democracia, entre Gobierno y oposición ya no pasa por Sánchez y, en cambio, y en buena parte gracias a los errores de Sánchez, que quería enviarle al ostracismo, sí pasa por Rajoy. Por eso el presidente en funciones y candidato a mantenerse en la presidencia estaba tan, tan divertido que casi le bailaba la coña galaica en los ojos: ha visto pasar ante su puerta el cadáver de su enemigo.


Escaño cero - Los amigos de Rajoy

28.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Tan pendientes hemos estado todos del PSOE que apenas echamos cuenta a lo que sucede en el PP. Y es que si el sábado Mariano Rajoy es por fin investido presidente, la primera prueba del algodón por la que tendrá que pasar es por la formación de su nuevo Gobierno.
Dicen quienes conocen a Rajoy que este es muy leal a sus amigos, a quienes le han acompañado en su larga trayectoria política, a quienes han permanecido en torno a él contra viento y marea y que le cuesta dejarles en el camino. Es decir le cuesta prescindir de ellos aunque sean una rémora.
Pero el PP ya no cuenta con mayoría absoluta, y la probable abstención del PSOE no le garantiza a Rajoy una legislatura tranquila sino todo lo contrario.
Los socialistas están obligados desde el minuto uno a hacer una oposición dura y a no pasarle ni una a Mariano Rajoy.
De manera que vuelvo al principio: Rajoy tiene que nombrar un gobierno cuyos miembros tengan un perfil moderado y no que sean o se comporten como "holligans". Un perfil si me apuran de gente que no sea excesivamente "partidista", de gente capaz de concitar respeto en amplios sectores de la sociedad y no solo entre los votantes del PP.
Mariano Rajoy cuenta con un grupo de gente joven a los que podría elevar a la categoría de ministros. Me refiero a Pablo Casado, Javier Maroto o Andrea Levy. Lo que no sería creíble como síntoma de "regeneración" es que continuaran en el gobierno ministros tan controvertidos como ministro Jorge Fernández, o Fátima Bañez, la ministra de la nefasta reforma laboral.
Hay miembros del gobierno Rajoy que tienen mejor cartel como Soraya Saenz de Santamaría pero en general el actual gobierno está abrasado y para iniciar una etapa tan complicada como la que se avecina. Rajoy necesitaría caras nuevas y sobre todo gente con capacidad de diálogo y de tender puentes con la oposición.
De nada le servirán a Rajoy sus "leales" más extremitas por más que se sienta cómodo con ellos.
De lo que sí se habla en el PP es del pulso continuo que mantienen Soraya Saenz de Santamaría y Dolores de Cospedal. Según cuentan Rajoy no quiere prescindir de ninguna de las dos y es más la opinión generalizada es que se siente en deuda con Cospedal y por tanto la podría llevar al Gobierno en un ministerio de relumbrón.
Y es que Dolores de Cospedal se ha "comido" muchos "marrones" dando la cara por su jefe. Claro que la política tiene sus propias reglas y seguramente muchos ciudadanos siempre retendrán en la retina el ridículo que hizo con sus tristemente famosas explicaciones sobre Bárcenas (ya saben lo de que cobraba del PP en diferido).

Si Rajoy antepone sus deudas con quienes le han sido leales a la necesidad de renovación y cambio entonces estará empezando a poner las primeras piedras de un más que previsible fracaso.
Ya digo que el nombramiento de sus ministros será su primera prueba del algodón.


Luis del Val - Certeza en la incertidumbre

28.10.16 | 08:16. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Aunque dice mi tía Pascualina que el pájaro sólo está seguro cuando está dentro de la mano o dentro de la jaula, no creo que Mariano Rajoy sufra demasiadas taquicardias sobre el resultado de la votación final del sábado. Otra cosa es el camino de curvas, terraplenes y tramos sin asfaltar que deberá recorrer o, mejor dicho, vamos a recorrer, porque las consecuencias de lo que hagan y de lo que dejen de hacer caerán sobre nuestros hombros, que es metáfora indolora, o sobre nuestros ahorros y deudas que ahí sí que duele.
A mí, particularmente, lo que más me preocupa es lo preocupados que están por España, por los españoles o por la gente, término tan querido por Podemos, y que a mí se me antoja despreciativo, porque toda mi puñetera vida he intentado ser persona y nunca me ha gustado ser gente, "¡Cuánta gente!", "¡Cómo es la gente!", "Para que te fíes de la gente...", expresiones que no creo que sean muy laudatorias. Intuyo que han optado por esa terminología genérica porque decir "españoles" significa que también son españoles la presidenta del Banco de Santander, o el presidente del Atlético de Madrid, y eso les jode. Se supone que la gente es la famélica legión, pero con carnet de identidad, un desahucio por no pagar y una beca denegada.
Tantos y tantos representantes preocupados por España, por los españoles y por la gente, me producen alarma, porque siempre le han llamado amor al sexo, y a la preocupación por cómo le irá a su partido político le denominan preocupación por España, los españoles y la gente.
La única certeza que tenemos del futuro es la incertidumbre, frase tan redonda que seguro que la escribió hace años mi admirado Manuel Alcántara, porque ya sabemos que todo lo que no es imitación es plagio. El fin de semana se abre un nuevo tiempo, pero los nuevos tiempos suelen ser la repetición de los viejos, con otra fecha en el calendario.


El rincón del soneto - LA INVESTIDURA Y LA VESTIDURA

27.10.16 | 11:00. Archivado en Salvador Freixedo


LA INVESTIDURA Y LA VESTIDURA

Al rey le preocupa y le incomoda
el sucio engorro de la investidura;
y en cambio, a la reina, su vestidura
porque ella quiere lucir la última moda.

Tertulianos con alma de rapsoda,
admirando su amor por la costura
y por su cuidada musculatura,
cada mañana le brindan una oda.

Su elegancia todo el mundo la aclama,
porque ella viste con trajes muy finos
de modistos que tienen mucha fama.

Y sus modelos son todos genuinos,
pues es lógico que tan ilustre dama
jamás se vestiría de los chinos.

___________________
Por Salvador Freixedo
Último libro del autor:
«IGLESIA, ¡DESPIERTA!»
freixedo.autor@laregladeoroediciones.com
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Fernando Jáuregui - Dedicado a los apóstoles inflexibles del "inspirador"

27.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Tengo buenos amigos en el grupo parlamentario socialista. Al menos uno (una) de ellos (ella) ha decidido y anunciado que votará este sábado "no" en la sesión de investidura de Mariano Rajoy, pase lo que pase, y que no se dejará convencer por ruegos, amenazas y/o razonamientos de la gestora que encabeza, con paciencia franciscana, Javier Fernández. Argumentan los del "no", que serán algo más de una decena incluyendo a los siete del PS catalán, que sería una incongruencia, tras tantos meses negando el pan y la sal a un "Gobierno corrupto, dañino e ineficaz" de Rajoy, permitirle ahora seguir en La Moncloa gracias a una abstención socialista en la votación.
La verdad es que no acabo de entenderles. Se aferran al "no" como el naúfrago al salvavidas, con la particularidad de que su tenaz negativa más bien les hunde que les salva en lo personal. Y ensombrece aún más la imagen, que en estos momentos ya no era precisamente luminosa, de su partido, ofreciendo una perspectiva de división interna; que es, por cierto, lo que más castigan los electores. Menos mal, lo digo por ellos mismos, que no tienen que pasar por una repetición de las elecciones (repetición que hubiese sido inevitable si la postura negativista hubiese triunfado), porque más de uno se hubiese quedado sin el escaño, asiento muy confortable con la que está cayendo fuera del hemiciclo.
Confieso que siempre fui enemigo de ese monosílabo negativo, completado por su principal inspirador con reiteraciones como "no, no, nunca, jamás, qué parte del "no" es la que usted no comprende", etc. La política es algo más que monosílabos y empecinamiento en posiciones llamadas "de principios", que más bien son de finales. En algún caso, en muchos casos, escribí que ese "inspirador" estaba firmando, con su actitud, su sentencia de muerte política. Y eso llevo diciéndolo desde que, bastante antes de las elecciones del pasado 20 de diciembre, el entonces aún flamante secretario general del PSOE (o sea, "el inspirador") se aferró a que, con Rajoy, él no iba a ir ni siquiera a heredar.
Se colocaba así el secretario general (e, insisto, inspirador de la política del rechazo total) en una posición de inferioridad negociadora. Es decir, rechazada una de las dos posibilidades para pactar, se quedaba en las manos exclusivas del líder de Podemos, que, en cuanto a malicia y capacidad de maniobra política, le sacaba muchos cuerpos de ventaja. Y, de hecho, entre enero y junio, el "morado" le engañó no menos de tres veces, con el consiguiente ridículo hecho por algún colaborador del "inspirador"-secretario general. Colaborador que, por cierto, ahora ya no lo es tanto, porque se ha pasado a las filas de la abstención (y, encima, tendrá que defenderla en el atril).
Lamenté tener razón y sentí, en lo personal más que como ciudadano, contemplar cómo "el inspirador" sucumbía al fin en una tormentosa tarde del 1 de octubre en la calle Ferraz: murió, aunque es posible que sea él una de las pocas personas que aún no lo sabe. No le derribaban ni los barones" de su partido, ni el Ibex, ni los servicios secretos, ni la Unión Europea, ni una conjura judeo-masónica, ni sus muchos críticos en los medios de comunicación, ni la derecha soterrada partidaria de una gran coalición y temerosa de ese "Gobierno alternativo" que, con Podemos y separatistas de diversa laya, se decía que "el inspirador" había logrado aglutinar (lo que, por cierto, me parece que jamás fue así, aunque "el inspirador" lo sugiriese, nunca claramente, en sus comparecencias).
La verdad es, más bien, que el secretario general-inspirador del "no" cayó porque había hecho su propia situación insostenible: no le querían ni los poderosos de su partido (ya veremos si le quieren las bases, en el caso de que llegue a testar este extremo), ni los veteranos que tanto hicieron por fabricar la transición a la democracia. Ni, claro, le querían algunos estamentos oficiales (recordemos que una de sus primeras propuestas fue suprimir el Ministerio de Defensa), ni ciertas instituciones, posiblemente comenzando por el Rey, que le veían ansioso de pactar con el mundo republicano y fuguista. Ni, por cierto, le querían en la UE, a la que llegó rechazando apoyar a quien iba a convertirse en su máximo coordinador. Ni la mayor parte de los comentaristas políticos, que pronto se convencieron de su insoportable levedad. Ah, y se me olvidaba: tampoco le querían los electores, que, por dos veces consecutivas, dieron un triunfo, insuficiente, pero triunfo al fin, al "político no decente" al que se trataba de enviar a la oposición.
¿Y este hombre, cuya máxima aspiración pasaba por una ambición personal a la que estaba dispuesto a sacrificarlo todo, es el apóstol al que quieren seguir los discípulos de un "no" que no solo no a va a vencer en la confrontación interna (no llegarán ni al veinte por ciento), sino que ni siquiera va a convencer a algunos de quienes lo proclaman de boca para afuera?

Hay muchas cosas que no entiendo en este país que habitamos. Podría comprender incluso a aquellos que quieren sacar pecho destacándose de los demás en aras de preservar la coherencia de "las izquierdas"... si es que la negativa, de haber triunfado, hubiese llevado a otra cosa que a dar el liderazgo de esas "izquierdas" a formaciones muy ajenas al socialismo tradicional.
Yo tampoco, por cierto, soy un acérrimo "fan" de Mariano Rajoy; pero con esta actitud, inconveniente pero perfectamente respetable por lo demás, y supongo que también legítima ( porque el comité federal no es, al fin y al cabo, el "Boletín Oficial del Estado", ni las tablas de la ley), lo que han hecho "el inspirador" y sus seguidores, que por cierto cada vez son más los que le desertan, no ha sido otra cosa que fortalecer a aquel a quien proclamaban su enemigo. Y con la repetición del "no" en la sesión de investidura de este sábado, van a seguir fortaleciéndolo. Enhorabuena, pues, al "inspirador", que aún no sé qué hará este sábado, aunque sospecho que, si ocupa su escaño postergado, seguirá en las arenas movedizas del "no", y enhorabuena también a los notables estrategas que le siguen: de perdidos, al río.


Isaías Lafuente - Polvo eres

27.10.16 | 08:16. Archivado en Isaías Lafuente


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Año tras año, en las vísperas del Día de los difuntos se crea un ambiente propicio de aproximación a la muerte, trascendente o festivo, que aprovechan tanto compañías de seguros de vida, tanatorios, floristas y marmolistas, como organizadores de fiestas y vendedores de disfraces. Este año se ha sumado a la manifestación el Vaticano que ha aprovechado el momento para difundir un documento en el que, aunque acepta la cremación, prohíbe a sus fieles esparcir las cenizas de los difuntos, repartirlas entre los familiares, conservarlas en casa o convertirlas en joyas. Ya se sabe que el reino de la Iglesia católica no es de este mundo, porque en este otro reino terrenal llamado España la ley no somete a ningún tipo de control ni el transporte ni el depósito de cenizas de difuntos, salvo que sus deudos las abandonen en la vía pública.
Así que, con el máximo respeto hacia quienes siguen los preceptos del papa romano, para el común de los mortales no existe diferencia sustancial entre hacernos polvo bajo la lápida de un cementerio o enterrar nuestras cenizas bajo un olivo, tan raro es dividir las cenizas de un muerto como disgregar cráneos o brazos incorruptos y tan peculiar es hacerte un anillo con el polvo de tu ser querido como acristalar huesecillos de presuntos santos y convertirlos en reliquias.
Pero llama la atención que la Congregación para la Doctrina de la Fe sea tan dura en su advertencia y amenace con negar el funeral a quien decida contravenir su norma. Y mucho más, que haya desempolvado este asunto medio siglo después de haber aceptado a regañadientes la cremación. Quizás se pueda pensar que el hecho de que la Iglesia sea propietaria de muchos cementerios -casi la mitad sólo en España- y de que la incineración sea una opción creciente -un 35% hoy y se prevé que un 60% dentro de diez años- esté en la raíz de esta reacción defensiva al contemplar cómo puede languidecer parte de su negocio sepulcral. Y es posible que por esta razón este documento contemple excepciones en la prohibición de la custodia doméstica o el esparcimiento de cenizas, como siendo la Iglesia contraria al divorcio lo contempla bajo el eufemismo de la anulación si lo decreta el Tribunal de la Rota, previo pago de costas, eso sí. Está en su derecho. Sólo fastidia que la instrucción vaticana, al remarcar la preferencia por la sepultura de los cuerpos, afirme que esa forma de enterramiento "demuestra un mayor aprecio por los difuntos". Y hasta ahí podíamos llegar, que juzguen universalmente el afecto por nuestros muertos en función del cumplimiento de sus normas.


Francisco Muro de Iscar - El Halloween de Rajoy

27.10.16 | 08:16. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Siempre me ha parecido una estupidez que nos carguemos nuestras tradiciones y nos dejemos invadir por otras ajenas que, pese a todo, hacen furor y llevan a millones de ciudadanos a disfrazarse de lo que no son. Bueno, también pasa en política todos los días y no nos sorprendemos. Lo peor que puede pasar es que te disfraces, como le está pasando al PSOE, y no sepas de qué vas. Como alguien decía esta mañana, a los niños -y a los mayores- lo que les gusta es disfrazarse de lo que sea. Creo que los obispos de Cádiz y Ceuta han dicho que sería más acorde con nuestras tradiciones que los niños se disfrazaran de santos -desde Santa Teresa hasta San Sebastián con las flechas clavadas y mucha sangre, aunque hay algunas imágenes de santos y santas que también meten miedo- en lugar de hacerlo de vampiros o de payasos asesinos, que es una de las últimas modas de 2016. Pero, desgraciadamente, no creo que tengan mucho éxito. Estoy seguro de que Ana Pastor ha adelantado la investidura de Rajoy para que no coincida con la celebración de Halloween, la víspera de todos los santos, aunque no hubiera estado mal ver a los portavoces en la tribuna del Congreso, disfrazados y chorreando sangre... En todo caso, sangre va a haber en el PSOE, antes, en o después de que Rajoy sea de nuevo presidente del Gobierno, aunque, posiblemente con fecha de caducidad ya marcada en el envase y con el temor de unas nuevas elecciones a medio o corto plazo.
Halloween es perfecto para la investidura de Rajoy: "¿Truco o trato?". Eso es lo que está en la esencia del discurso de Rajoy hacia quienes le van a permitir ser presidente, y ya le gustaría saber si lo que le ofrecen Ciudadanos y el PSOE es eso, truco o trato de verdad. Dice la Wikipedia, esa enciclopedia cargada errores de los que nadie se responsabiliza, que "los colores asociados a Halloween son preferentemente el morado, el naranja y el negro". Si le añaden el azul -que va a ganar, pero en precario- y el rojo -la sangre a punto de manchar a los diputados socialistas-, todo el Parlamento está representado. Los niños, como Rajoy, salen esos días a pedir dulces cantando. Los dulces de Rajoy pueden ser amargos, si la Unión Europea sigue apretando y su canción se la saben todos, pero no anima al karaoke.
Dicen que este año, además del disfraz de payaso asesino, que maldita gracia tiene y que nunca se sabe lo que encierra -se lo podría poner Pablo Iglesias, tal vez-, se llevan los sombreros para protegerse de la que va a caer. También siguen de moda los de superhéroes -habría estado bien ver a Rajoy defendiendo su programa de gobierno vestido de Supermán, con capa y todo, o del hombre araña- o los de motivos terroríficos. ¿Se imaginan al portavoz del PSOE con un disfraz de Frankestein, buscando su nueva identidad? Los difuntos vagan estos días por los pasillos del Congreso, con la esperanza de que pasada la "investidura Halloween", llegue el día de todos los santos. Que así sea.


Julia Navarro - El perdón

27.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Dice el refrán que más vale caer en gracia que ser gracioso. Y los líderes de Podemos están en estado de gracia, amen de contar con un impresionante aparato propagandístico. Por tanto les confieso que me rindo ante la inteligencia de los dirigentes de Podemos, a su capacidad de hacer que el personal comulgue con ruedas de molino y encima estén contentos y a sus dotes para la magia potagia con la que engatusan a la gente, y sobre todo me parece de matricula de honor como están logrando, gracias la ambición desmesurada de Pedro Sánchez, mandar al PSOE al rincón de la Historia.
Los dirigentes de Podemos son, ya digo, tan inteligentes como audaces, tanto que los del PSOE con toda su experiencia parecen unos pardillos.
Ahora que ya ha comenzado la cuenta atrás de la investidura de Mariano Rajoy asistimos a una operación de Podemos que les está saliendo redonda. Los podemitas han conseguido que la abstención del PSOE en la investidura de Mariano Rajoy (tal y como ha decidido su Comité Federal) sea poco menos que alta traición. Bien es verdad que sin la testarudez y la ambición de Sánchez no lo habrían conseguido o al menos les habría costado más, pero lo cierto es que han logrado que para una parte de los militantes socialistas y también de su electorado una simple abstención sea poco menos que una catástrofe.
Eso sí, nadie les recuerda a los podemitas (nadie se atreve) que si Mariano Rajoy va a seguir siendo presidente es sencillamente porque así lo decidieron ellos.
Pedro Sánchez buscó el acuerdo con Podemos y con Ciudadanos para ser presidente de Gobierno. La suma de escaños daba para eso si los diputados de Podemos se abstenían pero mire usted por donde Pablo Iglesias dijo no, lo que desembocó en segundas elecciones en las que Mariano Rajoy vio aumentado el número de escaños del PP.
Pero ya digo que nadie se lo reprocha, es más, aquellos a los que Iglesias dejó planteados con un palmo en las narices, o sea a Sánchez y sus fieles, ya saben la presidenta de Baleares, Francina Armengol, la desconocida Sara Hernández jefa de los socialistas madrileños por obra y gracia del "dedazo" de Sánchez, o el recién reelegido líder del PSC Iceta, etc, son los que más mendigan el acuerdo con Podemos.
En realidad tienen una posición política subordinada a Podemos que es quién marca la línea roja de quién es de izquierdas y quién no.
El caso es que a Podemos se le perdona todo, incluido que Mariano Rajoy siga siendo Presidente, pero sus líderes son tan listos que están camino de lograr estigmatizar a los socialistas por optar por la abstención en la investidura de Mariano Rajoy.
Iglesias y los suyos han conseguido la cuadratura del círculo y es que en la opinión pública, y dentro del propio PSOE, se utilicen pesos y medidas diferentes para juzgarles a ellos o a los dirigentes socialistas.
Impedir un gobierno socialista y permitir que Rajoy siga siendo presidente no tiene importancia porque fue decisión de Podemos pero que Rajoy sea presidente de un gobierno que no pueda moverse sin la aquiescencia del resto de la Cámara, algo que se logrará con la abstención del PSOE, es poco menos que alta traición. Díganme si no es para descubrirse ante la estrategia de Podemos.


Al margen - Susana y el sistema

27.10.16 | 08:16. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Susana Díaz hizo en el último Comité Federal de su partido, en el que se decidió por mayoría facilitar la investidura de Rajoy, un encendido elogio del Sistema, amenazado, según su criterio, por el podemismo rampante. De la Feria habla cada cual según le ha ido, y es natural que Susana hable tan favorablemente de la Feria, del Sistema, donde le ha ido tan bien. No así, por desgracia, a tantos millones de españoles que han sufrido y sufren el desprecio, el desamparo, la pobreza en todos los órdenes, la burla incluso, de ese Sistema en el que los políticos medran, tanto los que lo aman, como Susana, como los que quieren sustituirlo, como Pablo Iglesias, por otro peor.
Está en su derecho Susana Díaz de hablar bien de la Feria, pero también lo están los ciudadanos, los votantes del PSOE particularmente, de exigirle un poco más de nivel y de congruencia en sus apreciaciones políticas, pues, como todo el mundo sabe, Podemos no es sino un producto de ese Sistema del que se dice tan partidaria, un producto de los abusos, de los excesos y de las rapiñas de los últimos años, que tanta miseria, caos y desesperación han traído. Sin el despojo de los humildes, sin la neoesclavitud de los trabajadores, sin la laminación de la clase media, sin la destrucción de la Cultura, sin el desquiciamiento de las desigualdades, sin la sustracción y el expolio de los bienes naciones y su traslado a las arcas de los ricos, ni Podemos ni ningún otro movimiento populista y mesiánico, de los que se nutren del hambre y no de la razón, existirían.
Tal es la cara B del Sistema que defiende Susana, pero más grave es que lo defienda, con semejante reduccionismo, con tamaña simplicidad, en el devastado seno de un partido en el que alguna vez los carenciados, los humillados y los ofendidos del Sistema cifraron sus esperanzas de redención o, cuando menos, de mejoría. Por ello, no debiera Javier Fernández abandonar la zona templada, casi neutral, que se le requiere, para echarse en brazos de las filias y las fobias susanescas, a menos que quiera ver definitivamente roto su partido. Deje, pues, votar a los suyos en la investidura según su conciencia, sin amenazas ni intimidaciones. O la lealtad a las ideas se sobreponen a la disciplina, o la política acabará siendo cosa exclusiva de césares visionarios y de institutrices inglesas.


Fermín Bocos - Los disidentes

27.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Todo son cábalas acerca del número de diputados socialistas que se saltaran el acuerdo del comité federal que por mayoría (60-40), decidió que habría que abstenerse en la votación de la investidura de Mariano Rajoy. Se supone que Pedro Sánchez acudirá al Congreso y votará que no y se sabe que los siete diputados del PSC también votarán en contra saltándose el mandato del comité federal. Les secundaran las diputadas Margarita Robles, Zaida Cantera y Susana Sumelzo. Robles y Cantera fueron en las listas electorales como resultado de una apuesta personal del defenestrado secretario general. También votará que no Odón Elorza, el diputado guipuzcoano que en su día (2003) fue elegido alcalde de San Sebastián ... con los votos del PP. Hay más. Algunas fuentes suman hasta 15 y según otras serían 18. Con la salvedad de las citadas Robles y Cantera, que no pertenecen al PSOE, los restantes diputados al incumplir un mandato del comité federal se exponen a una sanción. Javier Fernández, el presidente de la gestora, ha intentado persuadir a los potenciales disidentes recordando que se deben a la disciplina del partido pero tengo para mí que cuando la rebeldía cristalice en el "no" a Rajoy, la cosa no irá mucho más allá de una multa. El PSOE no puede permitirse ahondar en la herida que les ha llevado al borde de la guerra civil. Y menos aún hablar de expedientes de expulsión que, caso de llevarse a término, al enviarlos al Grupo Mixto serviría en bandeja a Podemos el brazalete de primer partido de la oposición.

Lo del PSC es más serio. La disidencia de este partido catalán asociado desde 1978 al PSOE viene de lejos y se fue agravando a medida que sus cuadros dirigentes se dejaron abducir por las tesis nacionalistas. En esa deriva los votantes les fueron dando la espalda. En 2003 el PSC tenía 25 diputados, hoy solo son siete. Homero dejó dicho que cuando los dioses quieren perder a los hombres les vuelven ciegos. A la vista está que en el Olimpo la han tomado con el Partido Socialista.


Antonio Casado - El año tonto

27.10.16 | 08:16. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Este fin de semana se pone fin al año más tonto de la política española desde la feliz recuperación de la las libertades en 1978. Pero hay quien se resiste a ponerle fecha de caducidad. A algunos les hubiera encantado prolongar la tontería y ahora se sienten traicionados por el PSOE por haber permitido un Gobierno de Rajoy. Como si en la mano de los socialistas hubiera estado el impedirlo mediante el "no es no", que era el camino seguro hacia unas nuevas elecciones de las que el PP hubiera salido aún más reforzado y el PSOE aún más hundido ¿O era eso justamente lo que esperaban y de ahí el ataque de contrariedad que sufren Pablo Manuel Iglesias y Alberto Garzón?

A las cabezas visibles de Unidos Podemos me refiero cuando hablo de quienes querían que el año tonto de la política española se prolongase con unas nuevas elecciones. Como no lo lograron, ahora se dedican a alimentar la algarada callejera prevista para el sábado en los alrededores del Congreso contra la investidura del candidato del PP porque, según ellos, se trata de una "anomalía democrática".
El argumentario en torno a semejante simpleza es muy florido. Va desde una supuesta operación golpista de los poderes fácticos contra el ya exsecretario general del PSOE, Pedro Sánchez, hasta una abrupta reacción de la "gente" contra los recortes que vienen. Todo ello debidamente manufacturado en la cartelería con el lema "Contra mafia, democracia".
Como gran maestro de ceremonias, naturalmente, no podía haber mejor autor intelectual que Pablo Manuel Iglesias, que ya se ha hartado de decir que todo eso es normal y solo ha de verse en ello un sano ejercicio de participación ciudadana. Les sirve para denunciar el nacimiento de la "triple alianza". Ahí va el último hallazgo del cuñadismo ilustrado que practica el personaje en base a sus lecturas de Lakoff (el poder del lenguaje).
No va del todo desorientado en eso de la "triple alianza". Algo así se está fraguando. Nada de gobierno-de-coalición-de-la derecha, según absurdo diagnóstico de Iglesias, pero sí complicidad clara de los tres partidos comprometidos con el orden constitucional (PP, PSOE y Ciudadanos), respecto a la estabilidad y el sosiego que piden los ciudadanos después de un año tonto en régimen de interinidad. Complicidad imprescindible en estas circunstancias para tomar las medidas apremiantes y llevar a cabo, sin traumas, las reformas que necesita el sistema. Si había dudas sobre la necesidad de que esos tres partidos se entiendan, Podemos las ha despejado con su apuesta por la movilización callejera, incluso en torno al Congreso reunido en pleno.
Por eso sostengo que lo que Iglesias llama "triple alianza" queda más que justificado. Es lo único que puede salvarnos del populismo, la sedición y la inestabilidad. Son las tres amenazas que se ciernen hoy por hoy sobre la salud del sistema.


Victoria Lafora - Exquisitos

27.10.16 | 08:16. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Mantener a Mariano Rajoy en la Moncloa, sea con un voto a favor o con la abstención es para cualquier socialista un trago doloroso y casi inaceptable. No hay razón de Estado que alivie la disfunción de permitir que el principal responsable de los mayores recortes sociales, de las leyes más retrógradas y reaccionarias de los últimos quince años, del mayor desprecio parlamentario a la oposición siga en el poder.
Pero ese sentimiento lo comparte todo el grupo socialista. No hay diputados tolerantes con la corrupción y diputados consecuentes y puros. Los que entre sus compañeros son tildados de "exquisitos"pretenden que sean otros los que "retuerzan sus principios". Se debería preguntar a los dirigentes regionales, que solicitaron por carta al responsable de la gestora Javier Fernández una abstención reducida, si estarían dispuestos a que los suyos entraran en un sorteo para designar quien se abstiene.
Luego hay los casos inexplicables, empezando por Pedro Sánchez. Solo la expectativa de volver a recuperar el poder perdido justifica su negativa a aceptar el resultado de la votación democrática del Comité Federal. El, que ha sido máximo dirigente de ese partido y no ha consentido indisciplinas ni motines. No hay más que recordar el fulminante cese de Tomas Gómez incluido un candado en la puerta de la sede.
Otro es Patxi López, curtido en el gobierno de Euskadi, habituado a los ninguneos en materia antiterrorista de Zapatero, que aguantó sin quejarse mientras gobernaba con el apoyo del PP. ¿Espera también su oportunidad para postularse a secretario general y no quiere enemistarse con los militantes? Y por último Borrell, redescubierto por sus apariciones en los medios de comunicación y apuesta de los adversarios de Susana Díaz, que acaricia la idea de recuperar ese puesto al frente del PSOE y del que siempre se consideró injustamente apartado. Por eso ha pasado de defender la abstención en diciembre al no actual.
Al final hasta el hecho luctuoso de la abstención se convierte en una guerra de egos donde algunos tratan de salvar la espalda ante el futuro incierto de las propias siglas. La serie de torpezas y cobardías cometidas por la lideresa andaluza queriendo llegar a Ferraz a través de testaferros, hace prever un largo periodo sin congreso y sin dirección. De ahí que todos aspiren a utilizar estos meses para recuperar o ganarse a la militancia. A la que se cita a todas horas pero a la que no se ha consultado.
Evidentemente la decisión del "mal menor" adoptada por el Comité Federal no se hizo por sentido de Estado, sino por los aterradores datos de las encuestas que dibujaban un desplome irreversible de las expectativas de voto si se repetían las elecciones en diciembre.
Los que ahora amenazan con no seguir la disciplina de voto, teniendo en cuenta que figuran en las listas de un partido del que forman parte, tienen una salida honorable: renunciar al escaño, abandonar la militancia y dedicarse a la actividad privada. Lo que no parece lógico es actuar contra las siglas que te amparan y que te convirtieron en diputado. La disciplina estaba ahí como exigencia desde el principio podían no haber entrado como ahora pueden salir. ¿O es que los privilegios de ser parlamentario están por delante de la dignidad?


Fermín Bocos - Tan contentos

26.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

No lo disimulan. La cúpula del PP está feliz. Todo eran sonrisas en el transcurso de un desayuno de trabajo en el que arropaban a García Albiol. Dos días antes de que se celebrara la reunión del comité federal del PSOE que votó luz verde a la abstención que permitirá a Mariano Rajoy seguir en La Moncloa, Javier Arenas invitaba a los senadores del PP a acudir a la sesión de investidura del Congreso. La rendición del PSOE ante la evidencia de que en unas terceras elecciones seguiría perdiendo apoyo electoral siendo incluso rebasado por Podemos, ha sido el inopinado milagro que hace que los dirigentes populares se pellizquen para constatar que no es un sueño. Que van a seguir; que los temores que alimentaban ante el inicio del juicio por la trama de corrupción del caso Gürtel se han evaporado.

Vivimos tiempos de ingravidez informativa. Una historia reemplaza a otra. Los medios en general y la televisión en particular -sobre todo algunos canales- determinan el discurso político y conforman las ideas y creencias sociales del momento. Nuestras opiniones se basan en la información de la que disponemos y para la opinión pública esa información ha sido escogida para dirigirnos hacia una conclusión en vez de a otra. Y la novedad, lo que ahora toca, no es la corrupción en el seno del PP y las responsabilidades políticas no asumidas, lo que ahora toca es la guerra civil abierta en el PSOE. Es cierto que los dirigentes de este partido se han empleado a fondo en la tarea suicida de destruir desde dentro a su propia organización. Tardarán años en recomponer la unidad y aún así su proyecto político sale muy tocado. Tanto como para que quienes desde Podemos (Pablo Iglesias) otean la pieza se sientan ya en condiciones de reclamar el liderazgo de la izquierda española. Pero basta con analizar el melífluo discurso conciliador desplegado estos días por Mariano Rajoy y otros dirigentes del PP -los mismos que hace dos meses despotricaban contra el PSOE- para concluir que tienen que hacer un esfuerzo para contener la risa.


Pedro Calvo Hernando - ¿Ahora esperanza?

26.10.16 | 08:16. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

El protagonismo mediático del PSOE en esta etapa produce asombro, y no el asombro de Damasco precisamente. Esa mayoría 60/40 del Comité Federal por la abstención a favor del PP es un hecho que recordará la Historia y que ensombrecerá durante mucho tiempo la capacidad de recuperación de un partido que lo ha sido todo en España y que sale del trance a punto de no ser nada. Una vez más, espero y deseo equivocarme, aunque solo sea por el buen recuerdo de aquellas etapas en las que el partido de Felipe González y de Rodríguez Zapatero, en sus primeras legislaturas, llevó a cabo lo mejor hecho en los cuarenta años de democracia.
Se me replicará que si hubiese sido mejor dar paso a las terceras elecciones. Respondo que no pero que hubo la oportunidad de sacar adelante el Gobierno del cambio o de progreso, ese que entre el PSOE y Podemos no fueron capaces de fletar. Es maravilloso ver cómo todo el mundo en el PP elogia pausada y melifluamente la decisión del Comité Federal, tras recordar uno la interminable serie de procacidades y animaladas que el personal pepero vino regalando a los de la histórica abstención. Vivir para ver y sobre todo para oír. Ahora viene el chorro de acontecimientos derivados de la decisión abstencionista del histórico partido del otro Pablo Iglesias. Al Pablo de Podemos, entre los demás, le están dando las lecciones oportunas de lo que no se debe hacer, de lo que él y los suyos no deben hacer. Pero tampoco se pasen, como eso de precipitarse a autodeclararse jefe de la oposición. Un poco de paciencia, hombre, que todo llegará, si no lo estropean antes. Ya dije que es muy probable que de la historia de estos días salga el regreso del bipartidismo, pero de PP y Podemos. Lo que pasa es que estos últimos deben ser más prudentes, que las cosas luego fracasan y ya no tienen remedio.
Ahora roguemos al cielo que al menos se cumplan algunos de los deseos comunes relacionados con la mejora de la situación del empleo, la crisis económica, el avance social o la reforma de la educación. Como primer paso de lo que sobre todo ha de venir, que es el cambio sustancial de la totalidad del panorama español, algo que nunca sucederá con un Gobierno y un Parlamento como los que ahora van a ponerse en marcha. Vamos a tener esperanza, proclama que a lo peor no estaba presente del todo en anteriores alegatos de este columnista de ustedes. Aunque ya sé que no basta con tener esperanza.


Más que palabras - Paco y la investidura

26.10.16 | 08:16. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

He leído estos días una historia sencilla, de esas que te encuentras en un lugar poco destacado de un periódico, pero que te ayudan a reconfortarte aunque sea solo un poco con la humanidad, en estos tiempos plagados de abusos, corrupción y gente sin escrúpulos. "Hola, me llamo Paco. Tengo las llaves de la moto. No te preocupes, estoy en la calle Comuneros hasta las 7 y vivo en Jesús Abandonado".
Esta fue la nota que Pedro Teruel, un murciano de 27 años, maestro de Educación Primaria, se encontró sobre su motocicleta, donde, por un olvido se había dejado las llaves. La historia cobró mayor importancia cuando se supo que Paco es un indigente que sobrevive intentando sacar algo de dinero como aparcacoches. La calle Comuneros es su lugar de "trabajo" y Jesús Abandonado, la fundación que trabaja con personas en riesgo de exclusión social y que cada noche le da cama, abrigo y algo de comida. "El dueño de la moto -decía la noticia- colgó la nota que Paco le había escrito en un post en su cuenta de Facebook y en poco menos de una semana ha sido compartida más de 3.800 veces y ha recibido alrededor de 11.000 "me gusta".
"Paco es un indigente que no tiene nada. El tipo ha encontrado las llaves de mi moto al lado de ésta y me ha dejado escrita esta nota. Además, le ha costado aceptar un poco de dinero por el enorme favor que me ha hecho. Quiero creer que personas como Paco hay muchas, pero coño, qué gusto toparse con una de ellas. Gracias Paco", escribió el joven. A Paco, de 43 años, la crisis le jugó una mala pasada hace unos años, cuando la empresa que regentaba, junto a su hermano y su cuñado, se fue al garete con una deuda enorme. "Ellos tienen su vida y su casa y yo con mis padres no podía seguir. Ahora me gano la vida como buenamente puedo, la gente me echa una mano y vivo en un albergue".
A Paco la crisis le ha dejado sin nada, como a tantos otros en nuestro país. Lo ha perdido todo, pero sigue siendo un hombre honrado y cabal de esos que dan ejemplo, en cualquier circunstancia de la vida. Hay demasiados "pacos" esperando que, de una maldita vez, les cambie la suerte y por eso es urgente que, tras resolverse la incógnita sobre la investidura, los políticos se remanguen y se pongan manos a la obra. Un año con esta parálisis, con todo "en funciones" ha sido no sólo un despropósito en términos políticos, sino un tiempo perdido, demoledor, en el terreno económico y 365 días son muy muy largos para los 3.797.496 personas que pasan sus lunes al sol.
El hartazgo al que nos ha sometido la clase política desde el pasado mes de diciembre no puede alargarse ni un día más. De entrada la salida de la recesión todavía no se ha producido y de hecho los expertos sigue advirtiendo de que en nuestro país podemos ser víctimas de una ilusión óptica y las tasas de crecimiento, después de tanto sufrimiento, al final, terminen por ser escuálidas. Más allá de que cada uno de los partidos marquen su territorio ideológico, algo completamente legítimo en democracia, esta legislatura, a la que algunos se empeñan en matar antes de que empiece, tiene que ser de acuerdo y entendimiento. La parálisis en la que hemos estado puede convertirse en una gran oportunidad, si los lideres de todos los partidos dejan de mirarse a su pequeñísimo ombligo sectario y partidista y empiezan a pensar en el bien común, si dejan de hablar de responsabilidad de país y empiezan a ejercerla. Hay asuntos como el empleo, las pensiones, la sanidad, la financiación autonómica y otros muchos en los que puede haber entendimiento y ahí están los pactos suscritos en su día por PP, Ciudadanos y PSOE, a algunos de los cuales Podemos podría sumarse sin problemas y lo saben. Si se vuelve otra vez al "día de la marmota" será que nuestros representantes no han entendido el mandato de las urnas y entonces habrá que echarles a todos. Paco y tantos y tantos Pacos de España no se lo merecen.


Carmen Tomás - Investidura no es gobernabilidad

26.10.16 | 08:16. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

La investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno es ya cosa hecha. El Comité Federal del PSOE aprobó el domingo pasado por amplia mayoría abstenerse en segunda votación. Cierto que el partido sigue abierto en canal. La decisión de permitir que se desbloquee la situación política no convence a todos y ya hay anunciadas por parte de diversos diputados socialistas la intención firme de saltarse la disciplina de voto. Incluso se ha sabido que Pedro Sánchez quiere conocer de los servicios jurídicos de la Cámara si goza como diputado de libertad de voto, digan lo que digan los órganos de su partido. En fin, que los "sanchistas" parece que no resignan y van a dar la matraca todo lo que puedan. Quieren demostrar que siguen vivos, a pesar de que Sánchez ya no es secretario general.
Pero, peleas aparte, lo importante es lo que va a pasar en los próximos días y es que España después de más de 300 días al fin va a tener un gobierno, al que por cierto desde Bruselas se le está azuzando para que lleve a cabo las reformas necesarias para cumplir con los objetivos presupuestarios marcados. Y aquí está la cuestión. Va a haber gobierno, pero ¿va a poder gobernar? Mariano Rajoy ha dejado bastante claro que es consciente de las dificultades que tiene afrontar una legislatura en minoría, pero también su disposición al diálogo, incluso de leyes ya aprobadas y que el PSOE quiere derogar o modificar. Este es un asunto que preocupa y mucho a los ciudadanos y también a los empresarios. Ayer, precisamente, el Círculo de Empresarios hacía público un documento en el que alertaba de lo complicado que va a ser gobernar, adoptar decisiones, cerrar reformas fundamentales, con la escasa capacidad de maniobra parlamentaria que va a tener el gobierno.
Los socialistas están dispuestos lógicamente a hacer una oposición dura, pero también, creo, a dialogar y a no llevar a España otra vez al punto de partida de la crisis. Nada que ver con la actitud que ya demuestran los de Pablo Iglesias, que quieren tomar la calle para tapar lo insignificantes e irrelevantes que van a ser en el Parlamento. Eso sí, sin importarles el daño evidente a la democracia.


Fernando Jáuregui - Esta vez, el Rey habló a fondo del futuro, nada menos

26.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Ruego al lector que no piense que esta columna tiene información privilegiada, más allá de las consecuencias que su autor saca de asistir a las ruedas de prensa de los políticos ofrecidas este martes tras haber sido recibidos por el Rey y horas antes de que comience la sesión de investidura, o más allá de un par de conversaciones privadas tampoco definitivamente esclarecedoras. Pero, una vez hecha esta advertencia, creo que debo transmitir a los lectores mi sensación, más o menos personal, más o menos fundada, de que esta vez, pese a su brevedad, las conversaciones de algunos de estos líderes con el jefe del Estado tuvieron mucha más profundidad que otras rondas anteriores en este casi año interminable de esterilidad política: me parece que Felipe VI ha empezado a poner sobre la mesa y ante sus interlocutores -que, lógicamente, se explayaron poco acerca de lo tratado en sus audiencias en La Zarzuela-- la magnitud de los problemas institucionales que padece España y que consta que son la base de las mayores preocupaciones del Monarca.
De cuanto escuché y me susurraron este martes, yo diría que hay dos temas que centran esta preocupación de quien, a mi juicio, está siendo el mejor Rey que ha tenido la nación por ahora: la futura reforma constitucional, tan desdeñada hasta el momento, entre otros, por Mariano Rajoy, que es el hombre que seguirá gobernando el país, ya no en funciones. Y, como posible parte de esta reforma, los "arreglos" en la normativa que permitan afianzar los vínculos territoriales, sobre todo de Cataluña, como parte de esa nación de naciones -atención a esta terminología- que es España, llámele usted el Estado español, si se empeña.
Una vez asegurada la permanencia inestable de Rajoy en su sillón de La Moncloa, una vez caída una de las piezas del ajedrez, acaso la más discordante, que era Pedro Sánchez -he dicho bien: caída. No creo en su resurrección, francamente--, el PSOE se queda junto a Ciudadanos a la hora de hacer una oposición "no tremendista" al Partido Popular. Instando reformas de calado, entre las que bien pudiera figurar la de la Constitución, que ya hemos visto que buena falta le hace un lavado de cara, cuando menos, que afecte a no menos de una veintena de artículos y a todo un Título, el VIII, referido al régimen autonómico. Pero esa reforma ha de incluir una definición más clara del papel del Rey, de los plazos para llegar a la investidura y a la formación de un Gobierno tras las elecciones y un fortalecimiento de la Monarquía, desde el proceso sucesorio al trono.
En este sentido, el papel del "nuevo" PSOE, solo formalmente republicano, será tan fundamental como el que pueda desempeñar un Rajoy que tiene que sacudirse de una vez esa falsa imagen de modorra que le acompaña. Y Ciudadanos, actuando de enlace entre ambos. Tanto Pablo Iglesias como una mayoría de Podemos insisten en que la decisión del comité federal el pasado domingo, en el sentido de que el grupo socialista se abstenga en la última votación de investidura, permitiendo que la candidatura de Rajoy salga adelante, es una suerte de "gran coalición" entre PP-PSOE y Ciudadanos.
Me parece una percepción cuando menos parcial, si no sectaria: creo que la coalición, de hecho, se va a dar en la oposición, entre socialistas y Ciudadanos, una oposición "templada" (el término es de un dirigente socialista), mientras que, si no corrige el tiro, Podemos corre el riesgo de quedarse en una situación "a lo Willy Toledo", apoyando cosas como rodear el Congreso de los Diputados el día de la investidura, y predicando algo tan escasamente europeo como hacer la política en la calle más que en el Parlamento: hace tiempo que ya ni Tsipras se decanta por ese tipo de formulaciones.
Ante este panorama, todos deberían abandonar la tentación de aferrarse a las viejas políticas: los "populares", no dejándose enredar en peleas personalistas entre posibles miembros/as del futuro Consejo de Ministros y volando mucho más alto, a la altura de las necesidades de España; los socialistas, alejándose cuanto antes de las querellas intestinas, en las que confiemos que no quiera incidir Pedro Sánchez, uno de los grandes culpables, a mi entender, de todo cuanto ha sucedido; Ciudadanos, ahondando en su actual, creo que acertada, política del "si" frente al "no"; los nacionalistas moderados, siguiendo el ejemplo de Urkullu, que entiende que no está el horno para bollos, y apartándose del de Puigdemont, que está hecho un lío. Y Podemos, finalmente, inclinándose más al a babor de Errejón que al estribor de Iglesias, es decir, siendo la conciencia crítica de la sociedad harta de lo que ha vivido, pero no atemorizando a una parte de esa sociedad, la que a algunos líderes de Podemos no les gusta.
Solo si se cumplen todas estas premisas se abrirá ante nosotros esa nueva etapa de regeneración que todos, todos, aunque cada uno a su modo, consideran tan necesaria, y que debería comenzar precisamente con esta investidura, vacunados de las locuras y demasías, de los egos y de la falta de inteligencia, de los que eso que ha dado en llamarse "clase política --unos más que otros, desde luego- ha mostrado estar muy enferma durante los últimos once meses. Y desde bastante antes, por cierto.


Escaño Cero - "Un paso atrás, dos adelante"

26.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Estoy entre quienes creen que la decisión del Comité Federal del PSOE de abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy es solo pura estrategia. Es optar por dar un paso atrás para después dar dos adelante. Me explico.
La crisis interna del PSOE es un hecho innegable en el que todos tienen su cuota parte de responsabilidad.
La elección de Pedro Sánchez para liderar el PSOE nunca fue digerido por una parte importante del partido. Y los primeros pasos que empezó a dar Sánchez junto a sus tics autoritarios confirmaron esa impresión de muchos dirigentes territoriales del PSOE de que se habían equivocado facilitando su elección.
En realidad desde el minuto uno Pedro Sánchez contó con la oposición de algunos de los líderes de su partido y él sabiéndose débil decidió que pasaba de estos y lo mejor era recurrir cada vez que tuviera problemas a la militancia, alegando que eso es lo verdaderamente democrático. Era su manera de esquivar a los "barones". También se encargó, por la vía del ordeno y mando, de deshacerse de algunos barones molestos como sucedió con Tomas Gómez al que echó saltándose todas las normas y los estatutos del partido e imponiendo a una irrelevante y desconocida Sara Hernández al frente del socialismo madrileño.
En fin que Sánchez lejos de ser capaz de aunar voluntades en el PSOE y por tanto ser secretario general de todos se agazapó con sus fieles y ninguneó al resto, amen de apartar de su lado a quienes no le hicieran la ola. No crean que eso es un mal exclusivo de Sánchez, la misma enfermedad suele aquejar a muchos políticos, no les gusta que les contradigan o que les expresen la más mínima discrepancia.
Lo cierto es que Sánchez pareció optar por el famoso: ya que no me quieren al menos que me teman.
Si a eso le añadimos que tampoco fue capaz de liderar una opción política creíble ante la opinión pública llevando a su partido a dos derrotas electorales sin paliativos, está claro que su permanencia al frente del PSOE empezaba a ser un problema más que una solución a los problemas del socialismo español.
Fue ante el Comité Federal donde Pedro Sánchez dimitió al no sentirse apoyado en su intento de intentar pactar con Podemos y los partidos independentistas para ser investido Presidente. A partir de ahí los suyos, es de suponer que con su visto bueno por activa o pasiva, no han dejado de desestabilizar al PSOE y desafiar la autoridad de la Comisión Gestora del Comité Federal y de todo aquel que no piensa como ellos. Juegan al todo o nada, al muera yo y conmigo los filisteos, sin importarles estar sumiendo al PSOE en una crisis que puede dejar el partido como un solar.
La tozudez y la ambición de Sánchez han colocado al PSOE en una situación imposible estigmatizando algo que en cualquier democracia es el pan de cada día, la negociación con los oponentes políticos. Ojo, ese no es un defecto en exclusiva de Sánchez. El PSOE lleva años criminalizando al PP. Pero él lo ha llevado al límite de lo personal de manera que la situación de le fue de las manos.
En mi opinión sin duda la muy dolorosa la decisión del Comité Federal del PSOE de abstenerse en la investidura de Mariano Rajoy, es tan solo para ganar tiempo porque es una realidad que no están en la mejor disposición de concurrir a una terceras elecciones donde habría muchas posibilidades de que Podemos les pudiera superar en votos y escaños.
El PSOE pues necesita recomponerse, necesita un programa y un discurso que devuelva la confianza de los ciudadanos a la opción de la socialdemocracia. Desde luego con la deriva radical-populista de Podemos, ahora lo tiene más fácil. Pero lo que no tienen es mucho tiempo. Necesitan cuanto antes un líder capaz de serlo de todos los socialistas y no solo de una parte y necesitan un proyecto en el que los ciudadanos puedan confiar.
Lo que ha sucedido puede ser una catarsis y por tanto el principio de que el PSOE se recupere o puede ser su certificado de defunción.
Eso sí, me parece a mi que el PSOE no puede convertirse en una mala caricatura de Podemos. Acudir a los militantes para que tomen decisiones que deben de ser tomadas por sus órganos de dirección es una manera de "podemizarse" y si lo hacen quedarán condenados a la irrelevancia porque para eso es mejor votar al original, es decir a Podemos.


No te va a gustar - Presidente Rajoy: "un gran futuro por delante"

25.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Dice Mariano Rajoy, ahora que ya tiene en la mano la investidura, que podemos "tener un gran futuro por delante". No sé si es una mera frase retórica, referida a su permanencia en el sillón de La Moncloa o si, como más bien me parece, se refiere al porvenir de España como nación. Como no me considero un buen intérprete de Rajoy -cualquiera presume de eso--, afirmo que lo que espero es que el aún presidente en funciones haya entendido el mensaje que los españoles y las circunstancias les han enviado, a él y a todos, a lo largo de los casi últimos once meses: ya no se puede quedar parado pensando en los viejos, buenos tiempos, en los que arrasaba, por sí solo y con un partido cohesionado y fiel, en las urnas. Eso acabó en noviembre de 2011, y de eso hace ya un lustro, que en política es como una década y, en la política española, tan loca, como un siglo.

Personalmente, tiendo a ser optimista sobre lo que nos aguarda. A peor, políticamente hablando, no podemos ir, así que lo lógico, ahora que las aguas se remansan, es que todo mejore, la crispación ceda paso al buen talante y el "no, no" y no", al diálogo. Y que las ambiciones personales, los excesos de los trapecistas de la política, queden reemplazados por una mínima dosis de sentido común y de voluntad de concordia, olvidando aquello, tan inadecuado para vestir estos momentos, de "las derechas" versus "las izquierdas". No está el horno para esos bollos, ciertamente.
Mi principal preocupación ahora consiste, precisamente, en saber si Rajoy verdaderamente desea ese gran futuro para el país -que por supuesto que lo desea, porque le tengo por un patriota- y si está dispuesto a hacer lo que sea para conseguirlo, y esto ya no lo tengo tan, tan claro. El mejor Rajoy está, en este punto, inédito -otras brillantes cualidades ya nos las ha mostrado--. Y, en cambio, hemos tenido sobradas oportunidades de escuchar al Rajoy míster Hyde, el que se muestra satisfechísimo de todo lo logrado gracias a él, que no ha sido tanto como podría haber sido por culpa de la herencia que recibió del (des)gobierno de sus oponentes.
Eso, claro, es, junto con el "y tú más" y otros tantos vicios que hacen que la política sea desdeñada por un muy elevado porcentaje de la ciudadanía, la "Vieja Política". El Rajoy que será investido este fin de semana tiene que empezar a mostrar que es capaz de jugar en la primera división, en la "Nueva Política", que aún carece hasta de una definición precisa, y que habrá que ir inventando casi sobre la marcha. Sobre la marcha reformista y en contacto directo con esa previsible nueva "gran coalición de la oposición", que estará "gobernando" desde el Parlamento, compuesta por Ciudadanos y por el "nuevo PSOE", que también tendrá que reinventarse a partir de los destrozos sufridos en la época "pedrista".
Así que, si de veras tenemos un gran futuro por delante, será porque habremos sabido ganarnos ese futuro, al menos muchísimo mejor de lo que gestionamos el pasado.


Fermín Bocos - Y ahora, ¿qué?

25.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

El PSOE sale muy tocado tras haber decidido el Comité Federal que el Grupo Parlamentario deberá abstenerse en la segunda votación para asegurar la investidura presidencial de Mariano Rajoy.

Los partidarios del "no" (40%), ni parecen dispuestos a acatar la voluntad de la mayoría, ni están por la resignación. Van a dar la batalla. Primero en el Grupo Parlamentario y después exigiendo primarias para elegir al nuevo secretario general. Aunque fuera del ciberespacio tuitero Pedro Sánchez lleva tres semanas ausente, es opinión generalizada que se presentará como candidato. El mismo se lo comentó al presidente cántabro Miguel Angel Revilla. En ese escenario cuenta con una ventaja y un inconveniente. La ventaja es que a juzgar por las protestas contra el sector de los barones partidarios de la abstención, un segmento nutrido de la militancia está con Sánchez. Y, segunda ventaja, el otro sector todavía no tiene un candidato. No parece que Susana Díaz, la gran muñidora de la defenestración de Sánchez, vaya a dar el salto cambiando el confortable barroco sevillano del Palacio de San Telmo por un anodino despacho de la madrileña calle de Ferraz. Díaz se ha quemado en la operación de derribo del secretario general. Hay federaciones: País Vasco, Baleares, Castilla y León, La Rioja o Murcia que no la apoyarían. Tampoco el PSC, la rótula suelta en todo este proceso. El hándicap de Sánchez es que se ha revelado como un político frío, ambicioso y rígido. Rasgos de personalidad que se avienen mal con el liderazgo... cuando quien lo persigue aún no lo ha conseguido. En fin, aunque Javier Fernández, el presidente de la gestora se ha esforzado en tender puentes, el resultado de la votación demuestra que no lo ha conseguido. Y no por falta de tacto y paciencia. Este ingeniero de minas de aire triste y cansado se ha ganado el respeto de todos dentro y fuera del PSOE.

Pero la semilla de la discordia está sembrada. El futuro del otrora cohesionado Partido Socialista es incierto. La votación del Comité Federal no ha puesto fin a la guerra civil. Para los partidarios de Sánchez, solo ha sido una batalla perdida, pero no dan por concluida la guerra. Atentos, también, a los pasos que pueda dar Josep Borrell, un dirigente que parece tener un discurso propio al margen de banderías en un momento en el que el resto parece instalado en el desconcierto y la depresión.


Escaño Cero - Lo que queda del PSOE

25.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Como tantos ciudadanos pase buena parte del domingo pendiente de lo que sucedía en la madrileña calle de Ferraz donde se reunía el Comité Federal del PSOE. Y cuando la reunión concluyo con un resultado claro:139 votos a favor de la abstención y 96 en contra, comenzó entonces el desfile de miembros del Comité Federal ante las cámaras de televisión. Y les confieso que viendo lo que decían algunos de los partidarios del "no" me vino Donald Trump a la cabeza.
Hace unos días Donald Trump anunciaba, durante su último debate con Hilarry Clinton, que ya vería si aceptaba el resultado de las elecciones, todo dependería de si ganaba él o si ganaba su oponente. Es decir si las urnas le convertían en presidente entonces el resultado de las urnas sería democrático de lo contrario el cuestionaría ese resultado.
Bueno pues en el PSOE los miembros del Comité Federal partidarios del "no" habrían aceptado sin más el resultado de la votación si les hubiese sido favorable pero algunos aseguran que les da lo mismo ese resultado, que no ponen en duda su legitimidad, pero que ellos sencillamente no lo van a acatar.
No entro en si la decisión del Comité Federal es la acertada pero desde luego chirría la manera tan curiosa de entender la democracia que tienen algunos de sus dirigentes porque la democracia se basa, entre otras cosas, en el respeto a las decisiones de la mayoría.
Eso sí, otros defensores del "no", como Juan Fernando López Aguilar, afirmó que él había perdido la votación pero que naturalmente acataba la decisión del Comité Federal que es el máximo órgano de decisión entre congreso y congreso. Pero a lo que se ve esa sencilla regla democrática que sin ningún aspaviento asume López Aguilar se la piensan saltar sin despeinarse muchos de los partidarios del "no", lo que si se produce supondrá que el PSOE deje de ser un partido fiable para convertirse en un partido donde cada cual hace lo que le viene en gana.
Resulta curioso escuchar a los partidarios del "no" abogar por una solución "inteligente" que no es otra que la de que todo el grupo parlamentario vote no a Rajoy y 11 se abstengan. O sea que lo "inteligente" es lo que ellos quieren y lo que vota la mayoría de su partido me pregunto qué es.
En realidad esa solución supuestamente "inteligente" es como hacerse trampas al solitario o creerse que de esa manera estarían un poquito embarazados pero no embarazados totalmente. En realidad es una solución no inteligente sino sumamente hipócrita y de quienes están más preocupados por quedar bien que por dar respuestas políticas a los problemas políticos.
La verdad es que cuesta reconocer a este PSOE. Al PSOE que ya comenzó a cambiar en tiempos de Rodríguez Zapatero y que Pedro Sánchez lo ha intentado "podemizar" en su propio beneficio.
En la cultura del PSOE la ejecutiva y el comité federal tomaban las decisiones previo debate y quienes perdían una votación acataban la decisión de la mayoría. Pero Sánchez, que sabía que su cabeza pendía de un hilo, acudía a las bases halagándolas para esquivar las decisiones que no le favorecieran que pudieran tomar los miembros del Comité Federal. En definitiva trampas de mal perdedor aunque revestidas de técnicas populistas como es apelar a la militancia.
En realidad los dirigentes del PSOE, todos, pero empezando por Sánchez llevan cometiendo errores desde hace demasiado tiempo. Errores que han abocado al PSOE en una crisis de la que es más que difícil que salgan indemnes.
Sinceramente no se que va a quedar del PSOE después de escuchar a algunos dirigentes socialistas diciendo que pasan de acatar la decisión adoptada por la mayoría del Comité Federal al tiempo que Pedro Sánchez ataca de nuevo.


Cayetano González - La reconstrucción del PSOE

25.10.16 | 08:16. Archivado en Cayetano González


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Llevará tiempo y no será ni mucho menos una tarea sencilla. Los daños han sido muy importantes y todavía no se ha hecho una evaluación exacta de los mismos, aunque a primera vista los destrozos son grandes. Al bochornoso Comité Federal del PSOE del pasado uno de octubre en el que Pedro Sánchez acabó dimitiendo como secretario general, ha seguido el de este domingo, donde por un significativo 59% contra un 41% se decidió abstenerse en la segunda votación de la investidura de Rajoy. Subrayo lo de significativo, porque ese resultado pone negro sobre blanco lo que es algo más que una evidencia: el PSOE está roto, fracturado en dos, y no sólo entre los dirigentes, sino sobre todo entre estos y la militancia que mayoritariamente era partidaria de mantenerse en el "no es no" al candidato del PP.
Pero ante esta situación, lo más prudente era optar por salvar los muebles y evitar unas terceras elecciones donde todas las encuestas pronosticaban que el batacazo iba a ser aún mayor que el cosechado en diciembre y en junio. Hacer de la necesidad virtud debieron pensar todos los dirigentes que durante estas semanas han ido preparando el terreno para que, como así sucedió, el Comité Federal adoptara la decisión de abstenerse y permitir que Rajoy sea investido a finales de esta semana y pueda formar gobierno.
A muy corto plazo, la tarea de la actual dirección del PSOE, la gestora presidida por el prudente Javier Fernández, es conseguir que en esa votación de investidura no haya demasiado desmadre en las filas del grupo parlamentario. Y aunque va a ser muy difícil que los siete diputados del PSC se avengan a aceptar la decisión del Comité Federal y acaben votando no, eso sería asumible. Pero si a la indisciplina de los socialistas catalanes se unen la de otros diputados que ya han anunciado que se mantendrán en el no a Rajoy, entonces la imagen del PSOE se seguirá deteriorando.
A medio plazo, lo que debería hacer el partido fundado por Pablo Iglesias, el verdadero no confundir con el actual líder de Podemos, es ir a un Congreso donde se repensara a fondo el proyecto socialdemócrata que ha sido abandonado en los últimos años, lo cual no es culpa sólo de Sánchez sino sobre todo de Zapatero, y volver a ser un partido de gobierno en la España del siglo XXI. Para conseguirlo sería fundamental que el PSOE entendiera que su principal adversario en la actualidad no es el PP sino Podemos que querrá aprovechar esta decisión del PSOE de propiciar la investidura de Rajoy para presentarse como el único referente de la izquierda. Pero si el PSOE cae en la trampa de jugar a ser el Podemos moderado de la izquierda, entonces perderá esa batalla y su recuperación tardará mucho más.


Al margen - Militancia, cero a la izquierda

25.10.16 | 08:16. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Rajoy encuentra "razonable" la decisión forzada en el PSOE por los partidarios de la abstención en su investidura. Es natural que Rajoy la encuentre así, pero, a resguardo de que efectivamente pueda serlo, tan "razonable" como ella habría sido, de no mediar tanto forzamiento, la de negar el apoyo socialista a la formación de otro gobierno del PP. Es más; los argumentos de los contrarios a la abstención son, incluso, más razonables que los de los victoriosos afectos a esa alternativa, si bien hay uno entre los que esgrimen, el argumento-madre por llamarlo así, que no es razonable ni creíble: el que resta legitimidad a la decisión por no haber consultado a la militancia. ¿Cuándo consultó como dios manda el PSOE, ni ningún partido, a la militancia? Los partidos en España, cuando sientan sus reales en los predios institucionales y en los aledaños del poder, dejan de ser partidos para convertirse en algo así como agencias de colocación. La militancia, eso que se ha dado en llamar "las bases", pierde entonces todo protagonismo y toda capacidad de decisión, pasando a ser una suerte de ejército de extras, de figurantes... o de solicitantes. Los militantes más idealistas, u honestos, o valiosos, se desalientan, y los que no lo son tanto, conceden en chupar banquillo, pasillos, aguardando su hora, la llamada salvífica del míster. El PSOE, agencia más que partido en las últimas décadas, hace mucho que se olvidó de la militancia, incluido el extinto Sánchez, que recurre ahora a ella después de vacilarla con la peregrina consulta sobre su pacto con Ciudadanos.
Pero no sólo el PSOE, la dirección del PSOE, ha pasado de su militancia: el PP, más todavía. Lo que les gusta a los dirigentes son los votantes, no los militantes exigentes y engorrosos. También Podemos, o la CUP, pasan de ellos, por muchos círculos, debates y asambleas que empleen los líderes, como espejuelos y abalorios de vidrio, para contentarles. Aún recordamos el desopilante empate a 1.515 de las bases de la CUP que entregó la decisión última, como siempre, a los mandamases.
Puede que la abstención sea, en las actuales circunstancias, más razonable que el no sin ambages a Rajoy, o al revés, que éste sea más razonable. Pero que no metan a la militancia, sin vela, en éste entierro.


Antonio Casado - Sánchez no tira la toalla

25.10.16 | 08:16. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

El destronado secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, ha respirado después de que el Comité Federal le enmendase la plana con el consabido volantazo del "no es no" al "abstención es abstención". En un fogonazo dice que se aproxima la hora de los militantes, dando a entender que ahora es la de los dirigentes. No hace sino repicar la idea alimentada por sus seguidores, incluidos bastantes dirigentes (Tudanca, Armengol, Iceta, Idoia Mendía), que han venido reclamando sin éxito la consulta a las bases antes de decidir si los diputados socialistas debían abstenerse o votar "no" en la sesión de investidura al candidato del PP, Mariano Rajoy, la semana que viene en el Congreso.
También da a entender que no ha tirado la toalla. O sea, que mantiene alzada la bandera de un PSOE alejado del PP y cercano a la militancia ¿Quiere decir todo eso que está preparando la reaparición? Es la pregunta del millón, una vez consumado su destronamiento y oficializada la nueva posición socialista ante la investidura de Rajoy: "no" en primera votación, "abstención" en la segunda, cuarenta y ocho horas después".
Como diputado resuelto a mantener su escaño y como ex líder del partido, está moral y políticamente obligado a acatar la decisión tomada por el Comité Federal. No digo que lo vaya a hacer. Digo que si incoherente sería apearse del "no" en segunda votación, frente a lo que ha venido defendiendo en nombre de una decisión mayoritaria del Comité Federal, más incoherente sería romper la disciplina de voto respecto a una decisión mayoritaria del mismo órgano de dirección (la adoptada el domingo 23) ¿Con qué autoridad moral podría defender a partir de ese momento la democrática regla de la mayoría que siempre obligó a militantes y dirigentes socialistas?

Consciente de que opino contra corriente, sostengo que Pedro Sánchez asistirá a la sesión de investidura y se abstendrá en segunda votación, por mandato del Comité Federal que afecta a los ochenta y cuatro diputados socialistas. Lo cual, por supuesto, no garantiza que todos respeten la disciplina de voto. Si hay fugas, que las habrá, en ningún caso debería ser la de quien, por haber sido secretario general y tal vez por querer legítimamente volver a serlo, tiene que dar ejemplo de respeto a las decisiones adoptadas democráticamente por los órganos del partido.
La duda está instalada. Tal vez también en su cabeza: respetar la disciplina de voto según el "mandato imperativo" del Comité Federal (Javier Fernández dixit), mantener en el "no" o ausentarse oportunamente en el momento de la segunda votación.
Cualquier cosa que haga o deje de hacer estará contraindicada. Excepto la de escenificar su reaparición lo antes posible si de verdad no se ha dado por vencido, so pena de que su sintonía con los militantes se diluya al paso del tiempo. De momento tiene alzada la bandera. Y esto es lo que le oigo decir a alguien de su confianza: "Creo que se va a presentar a las primarias y que lo va a anunciar públicamente".


Fernando Jáuregui - Sí, se impuso el realismo en el PSOE

24.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

La derrota, bastante contundente, de quienes propugnaban en el PSOE el "no" a la investidura de Rajoy y, por tanto, la repetición de elecciones, ha hecho que el realismo se imponga en el más histórico de los partidos políticos españoles. Finalmente, el grupo socialista se abstendrá en la segunda votación, el próximo día 30, y Mariano Rajoy podrá formar un Gobierno que no esté en funciones, apoyado críticamente por Ciudadanos y Coalición Canaria... aunque no será un Ejecutivo demasiado estable, según todas las previsiones. Todo depende ahora de cómo negocie Rajoy cada uno de los pasos que dé en su tarea gobernante. Mucho tendrán que cambiar los hábitos escasamente pactistas del presidente y futuro presidente, aunque lo cierto es que, según algunos de sus más recientes interloctores, él se muestra dispuesto a actuar de manera "diferente". Veremos.
De momento, lo que puede afirmarse es que un nuevo PSOE ha surgido del comité federal de este domingo. Conducido por la gestora que encabeza Javier Fernández, este "nuevo" PSOE, que vence y sucede al algo histriónico de Pedro Sánchez -que prefirió ausentarse de la reunión del comité, y previsiblemente, algo que no se da como seguro, claro, se verá abocado a dejar su escaño_ tendrá que sufrir una dura travesía del desierto. Aunque, en opinión de este comentarista, no sale de este trance el partido tan dividido como algunos comentan o desean; a aún peores crisis internas -Suresnes, la OTAN, el abandono del marxismo_ ha sobrevivido. Ya digo que ahora todo depende de con qué habilidad y mano izquierda maneje la gestora sus próximos pasos: convocatoria de unas primarias, de un congreso... Y, por supuesto, depende también de cómo conduzca, junto con Ciudadanos y, en lo posible con Podemos, las labores de oposición "constructiva" en el Parlamento, obligando al nunca muy reformista Rajoy a poner en marcha medidas de regeneración política de fondo. Esa puede, debe, ser la misión política del PSOE en el futuro inmediato.
Cierto, las asambleas de agrupaciones locales han mostrado que existe una indudable contestación a la posición "oficial" que preconizaba la abstención. Pero eso no quiere decir, ni mucho menos, que la militancia de base sea "sanchista"; Sánchez, de hecho, es, como me comentaba un dirigente socialista el pasado viernes en Oviedo, un cadáver político, aunque puede que el único que aún no se haya enterado haya sido él; y, si hay muchos en el PSOE que apoyan sus posiciones del "no y no", me parece que no son pocos en el partido los que piensan que el actual destrozo causado en esta formación puede achacarse, en no pequeña parte, a la poco flexible, empecinada, gestión de Sánchez.
Pues eso: que, en todo caso, ha nacido un "nuevo" PSOE, que admite que quien gana unas elecciones debe gobernar, aunque no se lo pondrá fácil a Rajoy. De que los socialistas acierten en esta nueva singladura nos va, me parece, mucho a todos.


Francisco Muro de Iscar - El fin de la demagogia

24.10.16 | 08:16. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

La decisión del Comité Federal del PSOE, histórica, dura, muy dividida, no pacífica y no definitiva pese al acuerdo, abre o debe abrir el fin de la demagogia en la actual política española. Por lo menos por parte del PSOE, que durante mucho tiempo, desde la época de Zapatero y de forma mucho más clara en la de Pedro Sánchez, ha hecho de la retórica su principal arma para situar artificialmente al PP en la derecha extrema y hacerle culpable de todos los males de la España actual. Esa estrategia ha tratado de esconder durante todo este tiempo la falta de proyecto de la socialdemocracia española y el intento de algunos, cortado afortunadamente desde el núcleo duro del partido, de crear una especie de frente popular, con el apoyo de los independentistas, que hubiera sido una catástrofe para España y para el propio Partido Socialista.
La falta de autocrítica de la izquierda ha sido en estos últimos años tan importante como la carencia de programa, la absoluta falta de ideas sobre dónde debe estar y qué debe defender el centro izquierda en esta primera parte del siglo XXI. El problema no es sólo español, sino europeo o mundial, pero aquí ha sido especialmente profundo. Y no ha sido provocado por el surgimiento de un populismo, tan atractivo para los más desfavorecidos como destructivo para el conjunto de la sociedad, sino por su falta de coherencia y porque los ciudadanos le han dado la espalda. En muy poco tiempo, el PSOE ha pasado de once millones de votos a cinco y medio y de casi 170 diputados a 85. ¿Es un error de los ciudadanos o una consecuencia de sus políticas? Y no sólo nadie ha hecho autocrítica sino que todos sus dirigentes siguen culpando al PP de todos los males de España y están siendo incapaces de favorecer la gobernación de Rajoy y aprovechar la debilidad del PP para forzar las reformas imprescindibles y hacer llegar a los ciudadanos el mensaje de que esas reformas sólo han sido posibles gracias al PSOE. Es posible que un Gobierno en minoría, forzado a pactar permanentemente cada reforma, fragilizará el poder del Partido Popular pero podría no sólo resolver los problemas pendientes, sino devolver el espíritu de la transición, aquel que llevó a España a la modernidad, no sólo a la libertad.
Sacar a España de la crisis, resolver los problemas de fondo -empleo, fiscalidad, pensiones, modelo de Estado y territorialidad, educación, justicia, pobreza, etc.- puede ser mucho más sencillo que recuperar la unidad del PSOE, que corre el riesgo de partirse definitivamente. Pero sin una izquierda moderna, que abandone la retórica frentista y busque su nueva identidad, lo que puede suceder es que un partido como Podemos, cada vez más transparente en sus guerras internas y en sus objetivos, cada vez más diáfano en su lucha por el poder al precio que sea, le gane la batalla. El PSOE se juega su futuro: o se moderniza y mantiene su unidad o corre el riesgo de morir como murió la UCD, huérfana de proyecto y lastrada por sus intereses personales. Tienen por delante una dura tarea.


Carlos Carnicero - La abstención del PSOE recupera la política

24.10.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

Con la decisión, obligatoria, del Comité Federal del PSOE, se allana el camino para el desbloqueo político y la recuperación de la normalidad institucional en España.
Según fuentes consultadas, el debate ha sido duro pero respetuoso. El contrapunto del tumultuoso comité federal que acabó con la dimisión del anterior secretario general, Pedro Sánchez.
El dilema para el PSOE queda pendiente en la posición que adoptarán finalmente quienes amenazan con incumplir la resolución del máximo órgano de dirección entre congresos. No hay ninguna declaración oficial de la actual dirección del PSOE sobre las medidas disciplinarias que podrían adoptarse en caso de que se consumase ese grave acto de rebeldía.

En el caso del PSC, su líder Miquel Iceta se encuentra en una complicada encrucijada. El PSC participa en todos los órganos de dirección del PSOE, cosa que no ocurre a la inversa. Participó y votó en el comité celebrado hoy. Si incurriera en desacato, algunas fuentes consultadas consideran que sería un punto de muy difícil retorno. Incluso avanzan que sería incongruente que quien no cumple las resoluciones de forma organizada y meditada, participara en el próximo congreso del partido. Si rompen la disciplina es impensable que no tenga consecuencias.
En el plazo de una semana España recorrerá el camino que no ha sido capaz de emprender desde hace más de trescientos días. Una semana frenética con ronda de consultas del Rey Felipe VI con los líderes políticos, previsible encargo a Mariano Rajoy para formar gobierno y dos sesiones de investidura para votar si la cámara le otorga confianza al candidato. Con el calendario amenazando, no puede producirse ningún imprevisto que trastoque la agenda.
Podemos se ha apresurado a declarar que el PSOE ha firmado una gran coalición con la derecha. El líder de Podemos no consigue que los socialistas le den bola, como se dice en el argot, y estos no entran al trapo de ninguna provocación. Está por ver si finalmente Podemos escenifica su protesta durante la sesión de investidura con alguna acción de comando en el interior del Parlamento o rodeando el Congreso de los diputados.
A partir de ahora, la izquierda se divide entre quienes dan prioridad a la toma de la calle y quienes liderarán la oposición en el Parlamento.
Veremos quién gana.


A vueltas con España - ¿Habrá otro Suresnes?

23.10.16 | 08:16. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

El verdadero líder del PSOE, Felipe González, dijo el pasado 28 de septiembre en una emisora de radio lo que su partido decidió ratificar en un comité federal este domingo 23 de octubre, casi un mes después: "El PSOE se debe abstener". En cuanto a la investidura de Mariano Rajoy eso es lo esencial, la abstención socialista, lo demás son anécdotas. Lo que, en cambio, no es una anécdota es la forma utilizada para imponer esa decisión de Felipe González: echar de malas maneras a Pedro Sánchez de la secretaría general, para la que había sido elegido por la militancia del PSOE. Al menos desde fuera, no parece una decisión democrática ni propia de un partido de sus características. El fondo del asunto claro que admite discusión -hay argumentos y razones para todos los gustos-, pero la forma utilizada no es de recibo.
Ahora, es tan poco el poder del PSOE y tantos los socialistas con afán de vivir de su partido que la nueva dirección provisional se ha impuesto. De otro modo no se explicaría el cambio de opinión de tanta gente, fruto de una instrucción. Porque el PSOE no ha cambiado de criterio político tras un profundo debate democrático en sus órganos de gobierno ni de una consulta a su militancia, tras analizar a fondo el asunto en las casas del pueblo, sino que ha cambiado porque Felipe González dijo que tenía qué cambiar y cuándo y cómo debería hacerlo.
La verdad es que no es la primera vez que Felipe González le dice al PSOE lo que debe hacer. Así sucedió con otros cambios importantes, como el abandono del marxismo o la aceptación del ingreso de España en la OTAN. La diferencia no está en eso, sino en la posición profesional de Felipe González, que cuando tomó esas decisiones era secretario general del PSOE -sin apenas oposición interna- y ahora es un militante socialista que, haciendo uso de su libertad y de sus valiosos conocimientos, desempeña actividades privadas ligadas a importantes intereses.
Si algo prueba todo esto es que Felipe González no debería haberse ido de la secretaría general del PSOE. Tras él vino la nada o alguna esperanza a la que no dejaron germinar, para terminar mirando todos a Felipe. Sin él, el PSOE nunca fue lo mismo, ni volverá a serlo mientras no decida volver o retirarse, pero de verdad. Al PSOE le hace falta otro Suresnes -42 años después-, y nadie lo sabe mejor que él.


Siete días trepidantes - Pedro Sánchez está acabado; sólo él no lo sabe

23.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Los pasillos del hotel Reconquista, donde se celebra la tradicional recepción tras la entrega de los Premios Princesa de Asturias, son habitualmente un hervidero donde la "sociedad ovetense", periodistas, premiados y otros invitados se mezclan en confusa algarabía en busca de un saludo a los reyes, de intercambiar unas palabras con el político de moda. Y este año, claro, al margen de que la "clase política" fue escasa, no había por allí político más de moda que el presidente del Principado, Javier Fernández. Que, además, preside la comisión gestora que este domingo tratará de imponer la abstención en la segunda votación de investidura de Mariano Rajoy, muy probablemente allá por el domingo 14, es decir, dentro de una semana.
Y Fernández, asediado por gentes que le deseaban todo el éxito del mundo en su difícil gestión de conducir las turbulentas aguas socialistas hacia una solución razonable -no lo son unas terceras elecciones_, ni escondía su talante habitualmente serio, quizá un punto triste, ni la dificultad de una tarea, la de este domingo, que todo indica que le va a salir bien. Al menos, ya digo, este domingo; después...

A Fernández, la gente que le conoce, que no es tan fácil la cosa, le aprecia. Le dije, bromeando: "ten cuidado, porque con Pedro Sánchez también se querían todos hacer "selfies", y ya ves". Lógicamente, no está el horno para esos bollos bromistas, y la broma no fue respondida. A Sánchez, que el año pasado fue la máxima estrella de ese mismo pasilleo tras los premios ovetenses, ni se le esperaba ni se le recordaba. Un socialista asturiano que tuvo un papel de relieve no hace mucho, y ahora vuelve al candelero, estuvo de acuerdo conmigo en que "Pedro Sánchez está acabado; sólo que él no lo sabe todavía, y es el único que no lo sabe". No se trata de hacer leña del árbol caído, claro; excepto cuando esta leña se empeña todavía en provocar un incendio.
Bueno, la verdad es que tal vez sí lo sepa: las especulaciones que escuché giraban en torno a la posibilidad de que el ex secretario general del PSOE, cuya gestión es mayoritariamente calificada por sus correligionarios, hasta donde he podido entender, de "calamitosa", abandone en esta misma sesión del comité federal su escaño de diputado: no quiere votar abstención tras lo inflexible de su posición, y votar "no" en minoría en la sesión de investidura le colocaría en una situación difícil. Mejor mostrarse digno y abandonar el Congreso. ¿A la espera de otras oportunidades, de unas primarias, del congreso del partido? Ya será un poco tarde: quienes le pronosticamos, pensando aún que era el recambio que el país necesitaba, que su "no, no, no, nunca, jamás, qué parte del no", etc, le conduciría al suicidio político, recibíamos siempre una ración de autosuficiencia. El tenía razón, los demás, todos los demás, estábamos equivocados.
Hay gentes que aún creen en una posible resurrección política de Pedro Sánchez, pero yo creo que es el pasado. Un pasado crispado que yo no percibo ahora en el PSOE, por más que haya quien se empeñe en mostrarlo dividido, apelando a unas "bases" presuntamente "sanchistas" porque se celebran algunas asambleas en determinadas agrupaciones sin mayor trascendencia, que se sepa. El PSOE es un partido demasiado antiguo -eso no quiere necesariamente decir viejo_ y demasiado baqueteado como para romperse, así, sin más, tras lo de Largo Caballero y Prieto, tras lo de Suresnes, tras lo de la OTAN, tras el abandono del marxismo. Sánchez quiso hacer una revolución cuyo primer efecto quiso que fuese conducirle a él a La Moncloa. Le salió el tiro por la culata: dijo que quería enviar a Rajoy a la oposición, y casi hace desaparecer el PSOE, además de fortalecer a Rajoy. Siento decirlo de manera tan contundente, porque también evidencio mi propia equivocación: la "era Sánchez" trajo muchos males al partido... y al país.
Hoy, el PSOE está provisionalmente dirigido por un hombre serio, forjado en muchas luchas, veterano, poco amante del trapecio y de los juegos de salón. Todos, ya digo, le palmeaban y le deseaban suerte, incluyendo Albert Rivera y otros no socialistas que por el Reconquista pululaban. Creo, personalmente, que merece(mos, todos, socialistas y no) esa suerte, que algunos crispadores de la situación política nos han venido negando. Y sí, pienso también, al hablar de la crispación, en ese Pablo Iglesias incapaz de controlar su propia situación interna, y en esos "duros" de la situación en el PP refractarios a que este país cambie de una vez.

Nos hallamos ante días muy importantes para ese Cambio, para que el futuro mejore. Y este domingo vamos a asistir al primer capítulo de una serie de acontecimientos que no acabará a finales de octubre con la investidura de Rajoy; ese momento puede ser el principio de la ruta. Un camino hacia el Cambio que va a durar unos meses, encabezado por gente sensata, como la que está, me parece, fabricando el "nuevo" PSOE y, quién sabe, quizá también, por optimismo que no quede, el "nuevo" centro- derecha español.


Victoria Lafora - Vísperas

23.10.16 | 08:16. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Dando por hecho que el PSOE va a acordar, hoy domingo, la abstención ante una nueva investidura de Mariano Rajoy, queda por resolver como se materializa el voto, el papel de los socialistas en la oposición, la búsqueda de un nuevo liderazgo y la estrategia de defensa frente al cerco del reconvertido Podemos; el de las barricadas.
El hecho de como se vote la abstención tiene importancia en la medida en que va a describir la dimensión de la crisis interna que atraviesa la formación. Si al final se opta por designar a once parlamentarios que se ausenten del hemiciclo en el momento preciso, querrá decir que ha ganado la tesis de los críticos y que la gestora, antes de romper el grupo parlamentario, prefiere una abstención técnica. También supondrá que Susana Díaz ha perdido la primera batalla por el futuro liderazgo. Por el contrario, si gana la tesis de la presidenta andaluza de "todos a una", Iceta y el PSC van a tener un difícil encaje entre sus compañeros.
Pasado el trámite, y una vez que Rajoy despeje las quinielas sobre el nuevo Gobierno, deporte al que tan alegremente se dedican estos días los dirigentes populares, comienza una legislatura donde el PSOE se juega realmente su futuro. Sabiendo, porque lo ha dicho el mismo, que Rajoy no puede aprobar como antes las leyes que le gustan, los socialistas tendrán la oportunidad de exigir las reformas que no fueron capaces de plantear en junio para pactar la investidura. Hay que desmontar un paquete normativo de sesgo ultraconservador que afecta a la Educación, la Justicia y la regulación laboral. Al margen de revisar con lupa las inversiones de los nuevos presupuestos. Ese rol de contrapoder que tanto vivifica la democracia puede ayudar, si se ejerce bien, a recuperar la maltrecha imagen del PSOE y que vuelva a ser visto como una alternativa de Gobierno.
Pero antes deberán encontrar un líder solvente y esa es una de las tareas pendientes más espinosa. El sangriento golpe de timón del anterior Comité Federal ha dejado tocados, por no decir hundidos, a destacados dirigentes a quien la militancia no perdona el viraje. Adía de hoy no parece que ningún dirigente regional, incluida Susana Díaz, logre el apoyo de las bases. Pedro Sánchez no puede volver y entre los suyos no hay sucesor. Eduardo Madina perdió su oportunidad. Los catalanes bastante tienen con su poder menguante frente al independentismo, y la tentación de volver a las viejas glorias, como Borrell, va contra la lógica de una imprescindible renovación. Tienen pocos meses para encontrar en sus filas a alguien con carisma que sea capaz de recomponer los pedazos y dar confianza a los votantes. Un mirlo blanco.
Por último, la coraza frente a Podemos parece la tarea más sencilla: simplemente con dejarles la parcela del espectáculo, del numerito parlamentario, del infundir miedo, del tomar los cielos al asalto o la calle para coartar la libertad de expresión, se apagarán por sí mismos. La política sirve para arreglar la vida de los ciudadanos no para aventar incendios.


Carmen Tomás - A las puertas de un gobierno

23.10.16 | 08:16. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 22 8OTR/PRESS)

España por fin contará con un gobierno. Habrán hecho falta más de 300 días para evitar el esperpento de unas terceras elecciones. Hoy se reúne el Comité Federal del PSOE para decidir la postura que adoptarán en la previsible investidura de Mariano Rajoy. Cierto que a esta hora aún las cosas están cogidas con alfileres. Como se ha puesto de moda entre el socialismo de gestora, hay muchas cosas que coser aún. Por ejemplo, que sean mayoría los partidarios de la abstención y de ser así, cómo se ejecuta esa decisión. Es decir, votarán en bloque o sólo los 11 estrictamente necesarios para que Rajoy sea investido. Habrá que esperar algo más para tener todos los datos. Sin embargo, no hay que esperar para ver claro que España se ha perdido un año de reformas, de crecimiento y de más empleo.

Ahora, si el candidato del PP puede formar gobierno, habrá que abordar sin pausa la elaboración de unos Presupuestos Generales del Estado del que dependen más de 14 millones de españoles y de una serie de reformas decisivas para el futuro como la del sistema público de pensiones. Esta semana precisamente, las pensiones han sido centro de discusión por varias razones. Primero fue la propuesta presentada en el Congreso por todos los partidos menos PP y Ciudadanos de subir las pensiones en 2017 de acuerdo con la inflación prevista (1,4 por ciento) en lugar de con arreglo a la ley (0,25 por ciento) lo que supondría alrededor de 1.400 millones de euros; la constatación de que el fondo de reserva, la llamada hucha de las pensiones, tiene fondos por valor de unos 20.000 millones y la propuesta de la ministra de Empleo en funciones, Fátima Báñez, de que se pueda compatibilizar el cobro del 100 por 100 de la pensión con la obtención de ingresos por trabajo. Además, el INE avisaba de que con las actuales tendencias demográficas, España perderá 5,4 millones de habitantes en 50 años. Aumentarán las defunciones y disminuirán los nacimientos, lo que supone invertir la pirámide, base del sistema de pensiones.

La pregunta que cabe hacerse es si con estos datos serán capaces los políticos de abordar las tensiones que se manifestarán en el sistema de pensiones, que desde luego no será sostenible a largo plazo si no se toma en serio. Claro que las tensiones serán menores si hay más trabajadores cotizando, como asegura el gobierno. La cuestión es si será suficiente, dado que los pensionistas serán más y cobrarán más años, mientras que la población joven se reducirá.


Más que palabras - Los fascistas cazan en la Universidad

22.10.16 | 08:16. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Estudié periodismo en la Universidad Complutense y Psicología en Autónoma de Madrid en los primeros años de la Transición, cuando el país todavía tenía el miedo metido en el cuerpo, tras la muerte del dictador. En las asambleas de estudiantes, que entonces eran multitudinarias, había de todo: comunistas, troskistas, maoístas, socialistas, Democristianos, liberales y representantes de un amplio abanico de ideologías, que teníamos como denominador común el ansia de democracia y libertad.
Lo único que temíamos -además de las cargas policiales de los "grises", que eran muy habituales entonces- era que aparecieran los franquistas, jóvenes fascistas que entonces mayoritariamente militaban en un movimiento denominado "guerrilleros de Cristo Rey", y solían venir de vez en cuando "a la caza" de los demócratas. Venían con su correaje para la ocasión, la cara tapada, armados con cadenas a boicotear los actos políticos y las asambleas. Les llamábamos fascistas y poníamos las manos arriba en señal de no violencia, apelando al valor de la palabra, a la fuerza de la razón y repudiando la razón de la fuerza. Imponían su voluntad como matones, nos apaleaban y solían impedir a los conferenciantes -políticos de izquierdas en su mayoría- que hablaran. Boicoteaban los actos pensando que el miedo nos paralizaría, cuando exactamente provocaban el efecto contrario y su violencia nos reafirmaba nuestras convicciones de demócratas. "Democracia y libertad" gritábamos cuando esos mierdas nos pegaban..

De todo aquello han pasado muchos años y si de algo puede presumir mi generación es de tolerancia. Entendimos la Transición no como un borrón y cuenta nueva de todo lo que había pasado en este país, sino como una forma de mirar hacia adelante y poder conformar una sociedad que se empapara de la democracia y la libertad que nos había sido arrebatada por la dictadura. Luchábamos contra la injusticia con vehemencia, nunca con violencia, pensando que el terreno que perdiéramos en términos de libertades, nos sería arrebatado para siempre y tardaríamos años en poder conseguirlo.
La universidad pública y el ambiente universitario que viví fue para mí no un paso necesario para obtener una licenciatura -eso, casi era lo de menos- sino una forma de vida y dignidad. Fuimos delegados de curso, activistas clandestinos, culturalmente hiperactivos y políticamente militantes, cuando ser eso suponía correr riesgos de ser agredidos por esos fascistas o ir a la cárcel por defender unas ideas que los de la "cara tapada" creían peligrosas, por revolucionarias.
Pensé que esas imágenes de persecución ideológica en el templo de la sabiduría, el respeto al diferente y la tolerancia, no se volverían a repetir en una universidad española ya con una democracia consolidada, pero me equivoqué.
El otro día me dio la sensación de estar en una especie de túnel del tiempo cuando vi a los de la "cara tapada" impedir que Felipe González participara en una charla coloquio en la Universidad Autónoma. Dicen que esa nueva muestra de la intolerancia la provocaron grupos antisistema que instrumentalizan la Universidad para convertirla en un altavoz de su ignorancia y fanatismo pero que son otras las manos que mecen la cuna.
Yo no tengo razones ni pruebas para pensar que es el partido de Pablo Iglesias quien se mueve entre bambalinas de estos escraches y crítico a quienes señalan con el dedo a Podemos con ligereza. Lo que sí lamento es que esos dirigentes de la formación morada, muchos de ellos profesores universitarios, sean tan remolones a la hora de salir ante la opinión pública repudiando que estos atentados contra la libertad de expresión y la democracia se produzcan en las aulas.
No es la primera vez ni será la última que un ex presidente del Gobierno u otros políticos son objeto de abucheo y escarnio en un campus universitario y no debemos rasgarnos las vestiduras por eso, les va en el sueldo y deben aguantar estoicamente el chaparrón, pero de ahí a boicotear el acto e impedir que se celebre la conferencia, va un abismo.

Vimos a una jauría de fieras, agazapadas en la manada gritar "Felipe González estás manchado de sangre" o "asesinos no sois bienvenidos". Vimos la ira y el odio de los cobardes de la caretas aporreando las puertas y arrasando lo que se iban encontrando y solo vimos la reacción inmediata de repulsa de algunos partidos políticos y Podemos nos estaba ente ellos. De ahí las sospechas .
"Desconfíe de los consejos de aquellos que tienen manchado su pasado de cal viva", le había advertido Pablo Iglesias a Pedro Sánchez en el parlamento y algo parecido se podía leer en algunas de las pancartas del boicot. Eso unido a que Podemos ha decidido endurecer su discurso y volver a la presión de la calle ha sido suficiente para que algunos vieran su sombra tras el acto vandálico. Pablo Iglesias dijo después que no compartía esa forma de protesta pero añadió que "es saludable que los estudiantes tengan la suficiente memoria como para protestar y decir que no es bonito que en un centro universitario intervenga quien saca pecho por el terrorismo de estado". Le faltó insistir también en que esa memoria de los estudiantes sirva para recordar a los que lucharon por la libertad y contra el fascismo y uno de ellos fue precisamente Felipe González. ¡Maldita desmemoria!


Andrés Aberasturi - Pero es que la ley es la ley

22.10.16 | 08:16. Archivado en Andrés Aberasturi


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Cada día resulta más difícil comprender a los protagonistas políticos de esta España cuyos ciudadanos están ya hartos de tanto egoísmo partidista, de tanto aprovechamiento interesado, de tanta tergiversación de la realidad, una realidad que es objetiva muchas veces -mejorable, desde luego pero objetiva- y a la que se trata de pervertir o subvertir con juegos malabares y contradictorios, con verdades contadas sólo a medias, con silencios cómplices o argumentos que no se sostienen. La que se nos viene encima con doña Rita llamada por el Supremo y la decisión del Constitucional anulando la prohibición de los toros en Cataluña... Van a correr ríos de tinta. Pero vayamos a lo ya ocurrido para intentar entender qué está pasando en España.
Tras la celebración de aquel intento de referéndum disfrazado de consulta en Cataluña, el portavoz en el Congreso de los Diputados del Partit Demòcrata Català (PdC) -la antigua Convergència- Francesc Homs, llegó hasta el Tribunal Supremo según cuentan las crónicas "con paso firme" y acompañado por el ex presidente catalán, Artur Mas, y arropado por medio centenar de políticos catalanes. Tenía cita con el magistrado Andrés Palomo para responder por presuntos delitos de prevaricación, desobediencia y malversación de caudales públicos por el caso 9-N. El señor Homs dijo ante el juez lo que tuviera a bien decir en el interior mientras en la calle los líderes políticos hablaban con una tranquilidad absoluta de "juicio político" y el ex presidente Artur Mas afirmaba algo objetivamente contradictorio: "Aquí no está en juego sólo la independencia de Cataluña, sino la democracia misma que recurre a los tribunales en lugar de sentarse a una mesa". O sea, que una de las tres patas de la democracia sobra y el estado de derecho debe ser sustituido por el estado de la negociación. Pues no, se siente, pero no; cada cosa en su sitio y en su momento. Y Homs y Mas sabían perfectamente que el 9-N iba a acabar así: valiendo sólo para provocar titulares porque la Justicia estaba obligada a intervenir. Tiempo habrá para discutir luego otras cosas, pero le Ley, insisto, es la Ley.

Y lo mismo pasa con la presidenta Carme Forcadell y su saltarse a la torera la Constitución aún vigente o con el edil de Badalona que rompe con gran parsimonia la orden judicial de no abrir el consistorio el día de la Fiesta Nacional. Vamos a ver: podemos teorizar sobre casi todo, pero -lo vuelvo a repetir- la Ley es la Ley y mientras no se cambie habrá que cumplirla y si no se cumple pues se ponen en marcha los mecanismos previstos. Y eso lo sabemos todos.
De la misma forma que todos sabemos que los CIES -que a muchos no nos gustan nada- dependen de Interior y son por tanto responsabilidad de la delegación del Gobierno y la policía nacional. Lo ocurrido en el de Aluche la otra noche fue doblemente triste: fue triste porque esos centros tienen que cambiar y fue triste porque unos concejales quisieron meterse en algo que no era de su competencia quejándose de que se les "ninguneaba" cuando ellos era los representantes del pueblo de Madrid. Pero claro, es que el Gobierno central y sus derivaciones son los representantes -en funciones- de todos los españoles y por tanto están perfecta y democráticamente legitimados -y obligados- para actuar en el caso que nos ocupa; está muy bien que los concejales se preocupen por estas cosas, pero no enfrentándose con quien tiene el deber de resolverlas.
Aquí sobran ganas de llamar la atención y falta algo tan sencillo como el sentido común y el respeto. Si las leyes no nos gustan o son mejorables, habrá que cambiarlas, para eso está el poder legislativo; lo que no vale es no cumplirlas o ignorarlas cuando nos interesa. Si no se respetan las leyes -y no se respetan- la democracia es sencillamente imposible.


Fermín Bocos - Lo que se avecina

22.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

A la vista del panorama que se avizora tras la próxima investidura de Mariano Rajoy: dificultad del PP para aprobar los Presupuestos, fragilidad del PSOE para actuar como partido referente de la oposición y anuncio por parte de Pablo Iglesias del traslado a las calles del debate político, no hace falta ser un lince para pronosticar que se avecinan tiempos revueltos. Si, como parece, vamos a una legislatura en la que los plenos se van a contar por broncas, a la larga, la convivencia se va a resentir. El escrache orquestado contra Felipe González en la Universidad no se puede extrapolar, pero es un síntoma. Dadas sus normas y reglamentos, a los recién llegados a las instituciones el Parlamento les resultante castrante. Vienen de asambleas en donde no siempre sale victoriosos quien más razón tiene sino quien más grita y eso no es posible en el Congreso porque así que alguien se sale de escaño, le llaman al orden. Se diría que a Podemos, la novedad populista que tiene encandilados a tantos miles de jóvenes, el trabajo parlamentario, por rutinario, se les queda corto. Iglesias, su líder más reconocido, se declara impaciente a la vista de la distancia que media entre la aprobación de una ley y no digamos una proposición no de ley y su traslación al BOE. Por eso proclama abiertamente que solo desde el poder se puede transformar la realidad. Fue esa impaciencia la que arruinó el acuerdo con el PSOE cuando en el mes de marzo le exigió a Pedro Sánchez la vicepresidencia del Gobierno y seis ministerios a cambio del apoyo de Podemos a su investidura presidencial. A Iñigo Errejón, el segundo de a bordo, le hemos escuchado palabras más templadas acerca de cómo plantear la agenda de la próxima legislatura. Pero tengo para mí que es mucho el interés de determinados medios en subrayar las diferencias en el discurso entre los líderes de Podemos. A la hora de la verdad no hay tal división. Este movimiento tiene claros su objetivos. El primero reemplazar al PSOE al frente de la izquierda. Después, intentar hacerse con el poder. Y a esa tarea se van a dedicar con tenacidad. Por eso digo que se anuncian tiempos políticos revueltos.


Antonio Casado - El selfie universitario de Iglesias

22.10.16 | 08:16. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Por escrito dicho Pablo M. Iglesias en enero de 2016 (El artículo se titulaba "El Gobierno del cambio"): "No confiamos en los aparatos del PSOE, pero admiramos a sus bases y a sus votantes". La sentencia es de estricta aplicación a los dirigentes de Podemos. A él, en especial, cuando hace y dice cosas que no representan el malestar social del 15-M (indignados contra la "casta") ni sirven para canalizar hacia los centros de decisión (instituciones) esa legítima indignación de los ciudadanos que está en el espíritu fundacional del partido.
Todos tenemos en la retina las últimas actuaciones de inequívoca inspiración pablista. Me refiero, sobre todo, a la algarada del jueves pasado en el Congreso y a la del día anterior contra el ex presidente del Gobierno, Felipe González, en la Universidad Autónoma de Madrid. La primera, por cuenta del amago de motín en un Centro de Internamiento de Extranjeros, se quedó en una muestra más del acostumbrado recurso pablista a las artes escénicas. No pasó de ahí.
Lo de la Universidad, en cambio, tiene más enjundia. Es muy grave tratar de convertir el templo del saber en una caja de resonancia del fanatismo y la ignorancia. Porque fanatismo e ignorancia es lo que hubo en la actuación y los gritos contra González. Una actuación represiva contra la libertad de expresión que nos remite al precedente de una actuación similar contra la entonces presidenta de UPyD, Rosa Díez, en la que participó personalmente el actual líder de Podemos.
No consta que estuviera presente en la actuación organizada para impedir la conferencia del expresidente pero encaja en el llamamiento a tomar la calle que viene haciendo ante sus seguidores. Les insta a dar caña e instaurar el "poder popular", en coherencia con su doctrina de que Podemos solo tendrá futuro si consigue dar miedo. Es su manera de diferenciarse de Iñigo Errejón, más partidario de hacerse notar en las instituciones, con el que está librando una batalla de poder.
Dicho y hecho. La relación causa-efecto está clara en el incidente del miércoles en la Universidad Autónoma, donde se repicó la insidiosa referencia de Iglesias a la "cal viva" en el debate de la fallida investidura de Pedro Sánchez, a primeros de marzo. Seis meses después, lo que solo está en la rencorosa memoria de Iglesias reaparece en los gritos de unos muchachos que no se han esmerado en conocer la reciente historia de España. De haberlo hecho, jamás habrían alternado el slogan de la "cal viva", de clara resonancia pablista, con los viva a Eta, como si los terroristas fueran los buenos de la película.
El acto vandálico contra Felipe González, dicho sea de paso, ha cursado como imprevisto factor de acercamiento entre las dos facciones del PSOE que resultaron enfrentadas tras la caída de Pedro Sánchez. El selfie universitario de Iglesias, asimismo, ha logrado que se visualice la distancia entre los tres partidos de inequívoco compromiso constitucional (PP, PSOE y Ciudadanos) respecto a un cuarto (Podemos), que hace lo posible por quedarse en el gallinero de la política.


Luis del Val - La moral de las puertas

21.10.16 | 08:16. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Si me llama un padre de familia, y me cuenta que mi hijo ha dejado embarazada a su hija, puedo hacer dos cosas: o responsabilizarme del suceso o desentenderme, alegando que la niña también es mayor de edad y, dadas las circunstancias, un pendón. Si reacciono de esta última manera, pero soy el padre de la chica, y exijo y reivindico la responsabilidad del varón, el hijo de la parte contraria, estoy practicando la moral de Jano, dios de las puertas, que tenía una cara distinta, según qué lado de la puerta se mirara.
Si me paso varios meses propugnando que se deroguen los privilegios de la inmunidad parlamentaria, y predico a todas horas que los parlamentarios deben someterse a la jurisdicción ordinaria, pero cuando le toca a un parlamentario amigo, un tal Homs, me niego a conceder el suplicatorio, está claro que pertenezco a la moral de las puertas.
Si me muestro dolido por las corridas de toros, porque se martiriza al animal, pero permito que se le martirice en otras modalidades, poniéndole bengalas y fuegos artificiales en las astas, que lo van a ir dejando ciego, estoy con los de la moral de la puerta.
Si en las corrupciones cometidas por miembros de un partido político contrincante, me muestro exigente y escrupuloso, y dictamino que un corrupto emponzoña a todo ese partido, pero cuando ocurre lo mismo en el propio, apelo a la presunción de inocencia, a esperar a lo que los jueces dictaminen, y declaro que la honradez del resto es indubitable, estoy moviendo la puerta de un lado al otro, según me convenga.
Produce náuseas esta doble moral, y es asombroso que no se percaten de que los demás nos hemos dado cuenta de esas dos barajas, de esa puerta batiente, por la que entran y salen, convencidos de que somos tontos.


El Abanico - El reto de saber envejecer

21.10.16 | 08:16. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

A sus 65 años y cinco hijos, Isabel Preysler sigue siendo una de las mujeres más admiradas de nuestro país. No solo porque se ha enamorado del flamante Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa, también porque ha logrado lo más difícil, el respeto de la prensa, incluso de aquellos que como Jesús Mariñas o Peñafiel, se han rendido a sus encantos, a sus modales y educación. Es curioso que después de tantos años en el candelero, no se la conozca un mal gesto cuando es abordada por los paparazzi en la calle o a la salida de su casa o, como cuando ocurrió este verano, le cazaron en un hotel de lujo sin una gota de maquillaje, con unos sencillos leggins y una camiseta de manga corta. Señal inequívoca de que se encuentra a gusto en su propia piel, a una edad en la que la mayoría de las mujeres comenzamos a mostrar nuestra preocupación por el físico, por las secuelas de la menopausia, por las arrugas o las cartucheras.
Lo demuestra el que dos días después de que apareciera en la cena ofrecida por Rolex-Rabat, que tuvo lugar en el Florida Retiro -antiguo Florida Park- la pregunta de la mayoría de mis amigas y conocidas era: ¿Qué hace esa mujer para estar tan guapa? ¿Cuál es su secreto?. La respuesta se la ofreció Isabel a los periodistas que acudieron a la inauguración del nuevo espacio de la joyería Rabat del que es imagen: "Me encuentro en un momento muy bueno, de paz, muy feliz... estoy encantada".
Palabras que pueden sonar a un puro trámite, pero que estoy convencida de que le salen de lo más profundo de su corazón, pues no hay más que verla para comprender que se encuentra en un momento dulce de su vida. Después de dos años de sufrimiento, de entrega total a su marido y compañero de vida Miguel Boyer. Cualquier mujer en sus circunstancias hubiera firmado por encontrar a un hombre inteligente, afectuoso, que vive pendiente de ella, a la que admira desde hace tiempo y de la que se ha enamorado locamente. Un amor otoñal que es más fuerte de lo que pudo soñar cuando en la plenitud de su madurez la adversidad se cebó con ella. En el mismo año, perdió a su hermana Beatriz y al hombre al que más ha admirado de cuantos ha conocido hasta que apareció Vargas Llosa. El mejor analgésico para un corazón herido.
Obviar que Isabel se ha sometido a algunos tratamientos estéticos sería negar la realidad, pero son muchas las mujeres que conozco que gastan ingentes cantidades de dinero para mejorar su aspecto y solo lo consiguen a medias. El secreto de Isabel es que es metódica en cuanto a alimentación y ejercicio físico se refiere. Lo que no le impide darse algún que otro atracón de chocolate cuando se reúne los viernes a comer con sus amigas. Fiel a sus esteticistas -Maribel Yébenes y las iraníes madre e hija Massumed- luce mejor en persona que cuando aparece en alguna revista, que en su afán por quitarle años, la dejan sin apenas expresión. Una imagen que no se corresponde con la realidad, tal y como pudimos comprobar cuando apareció radiante con un vestido blanco y escote mejicano, de la marca bilbaína Sofie et voila, y zapatos de Jimmy Choo del mismo color y después, durante la cena que le ofrecieron Esteban Rabat y Cedric Muller, y a la que asistieron Jaime de Marichalar, Begoña García Vaquero y Pedro Trapote, Eugenia Ortiz Domecq y su marido Juan Melgarejo, así como los duques de Terranova y Carmen Lomana.


Fernando Jáuregui - Cuando todos llaman "fascista" a todos

21.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Se sabe que en toda guerra la primera víctima es la verdad. La segunda, como consecuencia, la libertad de expresión. La tercera, virtudes sociales como el sentido común, la sensatez, la mesura. Así que debemos estar inmersos en una falsa guerra, donde las verdades son relativas, las acusaciones de impedir la libertad de expresión, constantes. Y no queda ni rastro en la sociedad civil -ni en otros ámbitos más institucionales- de sosiego, ni de talante de diálogo amplio. No en vano, alguna red social tiene fama, en su versión española, de ser la más agresiva, falaz e insultante del mundo. Y todo eso se produce cada día, en cada pretexto, con cada acontecimiento.
Claro que hay crispadores casi profesionales: que el líder de una formación que representa a cinco millones, cinco, de votantes insinúe que la algarada callejera, o impedir que alguien hable en la Universidad, o un motín de inmigrantes en un centro de internamiento, es lo más conveniente para que progrese la sociedad, no deja de ser una alteración de las reglas de convivencia democrática. Y de veras que siento decirlo, porque pienso que ese líder ha sido capaz, en muy poco tiempo, de construir una plataforma de canalización del muy legítimo descontento de los españoles con las viejas formas de ser sometidos a una política injusta, lejana. Equivocada, como mínimo, si es que no inicua.
Supongo que la coyuntura de debilidad política en la que sus representantes han dejado al país favorece estos exabruptos, tan malos para la construcción de esa nación de democracia avanzada y equitativa que necesitamos y queremos. Judicializar la vida política, exigiendo que todo el peso de la ley, aplicada según por quién, caiga sobre las cabezas de quienes actúan de forma diferente -y piensan seguir haciéndolo, les caigan las sanciones que les caigan, porque creen que su actuación es la patriótica- es una manera más de pervertir la percepción de la democracia. Que no digo yo, ojo, que no haya que cumplir las leyes y haya que primar a quienes las desafían: simplemente, me alineo con quienes creen que las leyes no están para empeorar las situaciones que, en teoría y en según qué circunstancias, tratan de remediar. La aplicación de la ley no puede ser un arma arrojadiza contra quienes generan problemas que han de resolverse de muy otra manera; y sí, hablo de diálogo, flexibilidad y negociación al máximo nivel.
Y claro que me repelen actuaciones como las de esos energúmenos que impiden hablar a Felipe González en sede universitaria; como me preocupan que esos energúmenos llamen "fascista" a quien, con aciertos y errores, condujo un período muy importante de la democracia. Pero igualmente me preocupan, y no quiero ser equidistante, sino equilibrado, que es otra cosa, que los insultos de "fascista" se reviertan a quienes, como esos reventadores dignos de figurar en las crónicas de sucesos, no en las políticas, no merecen ser tratados con una consideración clasificatoria, ni siquiera en el apartado execrable del fascismo.
Porque la semántica también cuenta a la hora de imponernos algo más de sosiego, y el fascismo fue una cosa muy importante, muy mortífera para tantos, como para andar devaluando esa palabra, para mí maldita. Lo mismo que aquel calificativo, tan falsamente atribuido tantas veces a tantos, de "franquista", afortunadamente ya en desuso, porque el franquismo, en mi opinión, fue una enfermedad muy seria. Y muy mala. Y no puede minimizarse, restregándola por ahí.
Creo, menos mal, que está pasando la hora de los crispadores. Uno de esos, que estuvo instalado en la negación, ya partió, creo que para nunca más volver a los pastos de la política. El otro, poco a poco, se va "monederizando", y usted me entiende, a base de exabruptos: acabará convirtiéndose en un Willy Toledo y cavando una sima en la organización que tanto contribuyó a crear. Y van, esos crispadores, siendo sustituidos por gentes con sentido de la tolerancia y con sed de diálogo; creo que incluso en esa Cataluña que se instaló en la irracionalidad de lo imposible (la independencia) está regresando, de la mano de los mismos que lo desterraron, el benefactor concepto del diálogo.
Tenemos que quitarnos de encima las dos Españas cainitas, vociferantes, que se ponen caretas para agredir y para que las culpas de sus acciones recaigan sobre otros. Las dos Españas juzgadoras sin datos, rebeldes sin causa. Estamos ante una oportunidad única de regenerar la ya vieja --parece mentira, pero así es ya- democracia española desde la reflexión y no desde la alteración ante el fenómeno, y no ante la categoría.
Claro que no me gustan los asaltantes de universidades. Ni los de mercados, ni los de los que tienen ideas diferentes. Pero tampoco me gustan los que toman todo esto como pretexto para no avanzar en lo que importa, que es un proyecto de concordia. Y, lamentablemente, es en eso en lo que estamos, hoy por hoy, víspera de tantos acontecimientos decisivos, distraídos. Hay que cambiar el chip, señores.


Charo Zarzalejos - UAM, vive y deja vivir

21.10.16 | 08:16. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

"La libertad ajena amplia la mía hasta el infinito" (Mijail Bakunin).
El más que lamentable episodio vivido en la Universidad Autónoma de Madrid con ocasión de la frustrada conferencia de Felipe González, junto con Juan Luis Cebrián, nos indica hasta qué punto personas y colectivos son ajenos a la idea de la libertad, salvo que esta libertad sea la suya propia.
No es la primera vez que ocurren acontecimiento similares. Hemos visto, en más de una ocasión, como se cercaban sedes del PP, como a Rosa Díez también se le impidió hablar, como con total impunidad, se ha llamado "asesino" a Aznar y ahora a Felipe González. Hemos visto ya muchos episodios similares, pero siempre quedaba la esperanza a los que no hemos acabado de perder un punto de candor, que con el paso del tiempo, con el afianzamiento de la democracia, con la constatación más que comprobada que es necesario respetar a determinados colectivos si queremos ser una sociedad bien articulada, que este tipo de acontecimientos poco a poco iban perteneciendo al pasado.
Pero no, no son hechos del pasado. Son hechos de hoy que indican, entre otras cosas, que el concepto y alcance de la libertad no ha entrado aún en muchas cabezas, que no forma parte de los códigos de comportamientos individuales y colectivos de demasiadas gentes. Estas gentes, estos colectivos van por la vida sin límites y como no hay límites se asaltan capillas o se derriban puertas y a un expresidente de Gobierno se le impide hablar. Felipe González o cualquier otra persona le asiste todo el derecho -y la ley, por supuesto,-- a expresar sus ideas y a quienes Felipe González no les gusta pueden manifestar su discrepancia, su enfado, pero con los límites que impiden que la libertad ajena se vea amenazada o cercenada.
No hay que minimizar ni restar importancia a este tipo de comportamientos. No se puede despachar diciendo que eran unos pocos o que es más agresión a los derechos humanos la situación de las personas que están en los CIES. No hay un solo derecho de ni una sola persona, sea inmigrante o nacional, sea expresidente o comerciante, creyente o ateo, hombre o mujer que no merezca protección y defensa y comprobamos con horror como, en más de una ocasión, se banalizan algunas agresiones.
El caso que nos ocupa está directamente relacionado con el derecho a la libertad de expresión, derecho especialmente protegido, y que encuentra en el mundo universitario uno de sus tabernáculos. Hay que tener cuidado No se trata de dramatizar pero si de hacer ver a esos niñatos que han nacido en libertad gracias, entre otros a Felipe González que como todos, tienen luces y sombras. Y también tener presente la memoria, porque antes que Felipe González otros fueron los agredidos, otros no pudieron hablar, otros fueron victimas de escraches y algunos que hoy protesta, y con razón, entonces se consideró que, en cierto modo, entraba en el sueldo.
Hay que tener cuidado incluso con las palabras porque en contra de lo que se cree no siempre se las lleva el viento. Hay que tener cuidado porque lo que hacen a otros se lo pueden hacer a uno mismo. Cuidado, porque como nos recuerda el revolucionario ruso Mijail Bakunin "la libertad ajena amplia la mía hasta el infinito".


Escaño Cero - Sembrando tempestades

21.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

¿Pero qué está pasando? ¿Cómo es posible que la convivencia se esté deteriorando sin que hagamos nada para evitarlo? ¿Por qué no somos capaces de poner en valor lo mucho de bueno que se ha construido en nuestro país en estos años de democracia? Ha habido errores, es evidente, pero hasta ahora parecía que como sociedad éramos capaces de resolver los conflictos a través de la palabra que es la única manera de resolverlos en democracia.
Siento decirlo, pero desgraciadamente en los últimos tiempos hay líderes políticos que se dedican a divertirse dividiendo al país en dos mitades irreconciliables: los que están con ellos y los que no lo están. Los que están con ellos son ciudadanos sufridos y decentes mientras que los que no están con ellos son poco menos que malvados. Ese discurso guerra civilista puede, desgraciadamente, terminar cuajando. Y es que hay líderes que niegan el pan y la sal a quien no piensa como ellos considerándose además como enemigos.
Todo esto está creando un clima que daña la convivencia pacífica y cuya expresión la hemos visto durante el escrache que un grupo de supuestos estudiantes han hecho en la Universidad Autónoma de Madrid para evitar que Felipe González y Juan Luis Cebrián participaran en un coloquio. Impedir hablar es un atentado contra la libertad de expresión y que eso suceda en el ámbito universitario tiene aún mayor trascendencia. La virulencia con que se han comportado los participantes en el escrache pone pelos de punta y no es un hecho baladí sino la expresión de este clima de intolerancia al que me refiero. Ver a esos supuestos estudiantes con caretas, ocultando el rostro, pone de manifiesto su manera cobarde de actuar.
Dirán que no tiene nada que ver, pero este clima virulento los vimos también hace unos días ante la sede del PSOE donde la mayoría del Comité Federal manifestó su desacuerdo con Pedro Sánchez y éste decidió dimitir.
Muchos de los seguidores de Sánchez concentrados ante la sede del PSOE se comportaron entonces como auténticos energúmenos. Lo malo es que afines a Sánchez a través de las redes sociales están convocando una nueva manifestación ante la sede del PSOE para el próximo día 23 en que vuelve a reunirse el Comité Federal. Es una manera de intentar presionar y acogotar a los miembros del Comité Federal partidarios de evitar unas terceras elecciones.
A mi lo que me sorprende y me hiela es el odio y la ira que algunos afloran a la hora de manifestar su desacuerdo con lo que sea. Una cosa es el derecho legítimo a discrepar, el derecho legítimo a defender cada cual sus ideas, el derecho legítimo a protestar y otro el escrache, el criminalizar al adversario, el sembrar odio.
Las escenas que hemos visto en la Universidad donde iba a intervenir Felipe González, van más allá de una protesta estudiantil y los líderes políticos deberían de condenar actos donde se niega la palabra y se niega el derecho a defender unas ideas.
Quienes han protagonizado el escrache deberían de haber entrado en el aula y haber escuchado a González y a Cebrián y luego haber pedido la palabra y haber confrontado sus ideas con las de ellos, haber debatido con toda la dureza necesaria pero sin olvidar que en democracia hay que respetar a los adversarios, y que las diferencias se dirimen hablando.
Yo no sé quien ha estado detrás del escrache, que no me parece un acto espontáneo sino que responde a algo más. Y me escandaliza por antidemocrático escuchar a algunos líderes políticos decir que González provoca yendo a hablar a una Universidad y que por tanto se tiene ganado el escrache. De manera que culpabilizan a las víctimas del acto de intolerancia sufrido. Ponen los pelos de punta tales comentarios porque están avalando el escrache. Impedir hablar es un acto antidemocrático. Lo que ha pasado en la Universidad Autónoma de Madrid no es un a anécdota. Hay políticos que está sembrando tempestades.


Francisco Muro de Iscar - El Domund de Pilar Rahola

20.10.16 | 08:16. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

No comulgo con ninguna o casi ninguna de las ideas que defiende Pilar Rahola, periodista, ex diputada de Esquerra Republicana de Cataluña, tertuliana, y me gusta poco lo que dice y cómo lo dice. Al arzobispo de Barcelona, monseñor Omella, se le ocurrió proponerla nada menos que fuera pregonera del Domund de este año e hizo de mediador con ese excelente sacerdote que dirige las Obras Misionales Pontificias en España, Anastasio Gil. Hay que ser valientes para encargar el pregón del Domund a una atea y partidaria del aborto como Rahola y arrostrar las críticas que iban a venir desde dentro, sobre todo, y desde fuera de la Iglesia. Valientes, abiertos, libres e inteligentes, porque, dicho todo lo anterior, el pregón de Rahola dedicado a los misioneros que se dejan la vida con los más pobres, los más desprotegidos, es, sin duda, uno de los mejores y más certeros de los últimos años.
Rahola habla de esas "miles de personas que un día deciden salir de su casa, cruzar fronteras y horizontes y aterrizar en los lugares más abandonados del mundo, en aquellos agujeros negros del planeta que no salen ni en los mapas. ¡Qué revuelta interior tienen que vivir, que grandeza de alma deben de tener mujeres y hombres de fe, qué amor a Dios, que los lleva a entregar la vida al servicio de la humanidad! No imagino ninguna revolución más pacífica ni ningún hito más grandioso". No se puede decir más y mejor por una persona que no cree en Dios pero que afirma creer "en la gente que cree en Dios y que, por ello, son mejores". No siempre es así, dicho sea de paso, pero esos 13.000 misioneros españoles repartidos por el mundo, más mujeres que hombres -sólo aquí no hacen falta cuotas-, religiosos y laicos son mejores que todos nosotros porque creen en Dios de verdad, a fondo, sin reservas. Le entienden, como también dice Rahola, "como una inspiración de amor y de entrega, un faro de luz, ciertamente, en la tiniebla". Y por eso mismo los misioneros creen en los hombres, hechos a imagen de Dios, y les dan todo, hasta la vida. Ir a la tierra del otro lo vienen haciendo los cristianos desde hace dos mil años. Sin límites, portadores de la palabra de Cristo y, a la vez, servidores de sus necesidades humanas, señala Rahola, con "una herramienta transgresora y revolucionaria: la revolución del que no quiere matar a nadie sino salvar a todos".
Cita Rahola, entre otros, a Isabel Solá Matas, la joven catalana de la Congregación de María Santísima asesinada no hace mucho en Haití que creó un centro de atención y rehabilitación de mutilados que fabricaba prótesis para las personas sin recursos. Isabel decía que ese país era "mi casa, mi familia, mi trabajo, mi sufrimiento, mi alegría y mi lugar de encuentro con Dios". No se entiende a ninguno de los misioneros, los grandes apóstoles del amor, sin su cercanía a los problemas de los hombres, de cada hombre y sin diálogo con Dios. Son muchos, pero insuficientes y, casi siempre, sin apenas medios. Por eso hay que ayudar y ser generoso. Rahola termina el pregón -búsquenlo, léanlo- diciendo que esta llamada "nos interpela a todos: creyentes, agnósticos, ateos, a los que sienten y a los que dudan, a los creen y a los que niegan o no saben o querrían y no pueden. Las misiones católicas, dice con razón, son una ingente fuerza de vida, un inmenso ejército de soldados de la paz que nos dan esperanza a la humanidad". Es difícil decirlo mejor.


Antonio Casado - La abstención gana

20.10.16 | 08:16. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Con el paso de las horas van ganando terreno las tesis favorables a la abstención, que defiende la comisión gestora del PSOE en vísperas del comité federal del domingo que viene y la posterior sesión de investidura del candidato del PP en el Congreso de los Diputados.
Al tiempo, va perdiendo fuerza la idea de la llamada abstención técnica, que se limitaría a las once que harían falta para confirmar a Rajoy en Moncloa con carácter efectivo. La idea, sugerida por el presidente de Castilla-La Mancha, García-Page, y repicada en ciertos medios de comunicación, consistía en dar la luz verde a por abstención o ausencia de esos once diputados. El resto se mantendría en el "no" al candidato del PP, evitando así la ruptura del PSOE y las terceras elecciones.
La sugerencia del dirigente socialista manchego era extravagante. Y suponía oficializar la división del grupo parlamentario por asignación previa de voto. O sea, una especie de fragmentación inducida que ni siquiera tendría de su parte el glamour del voto libre, mucho más democrático, aunque tampoco es esa la intención de la gestora.
Las cartas están echadas para que el comité federal del domingo fije la posición oficial, que obligará a los ochenta y cuatro diputados. En primera y segunda votación se atendrán a lo que decida por mayoría el órgano depositario de la voluntad de la militancia y máximo responsable de la política de pactos. Esa posición será la de neutralidad. No significa apoyo ni rechazo al candidato del PP, pero es la clave para terminar con el vacío de poder y normalizar la vida política española.
Eso no garantiza en absoluto la disciplina de voto. Puede haber fugas. De hecho los siete diputados catalanes ya han advertido de que se mantendrán en el "no es no", diga lo que diga el comité federal. También puede ocurrir que esos diputados, y algún otro que opte por desoír el mandato simplemente decidan ausentarse del hemiciclo a la hora de votar.
En esos casos la gestora se limitará a aplicar la normativa interna que está prevista en el reglamento de cargos públicos. La idea de Javier Fernández es asumir el coste de aplicar las sanciones previstas (desde multa de 600 euros hasta expulsión del grupo), que siempre será menor que escenificar la división del grupo parlamentario por dar libertad de voto (fragmentación voluntaria) o por voto pre-asignado (fragmentación táctica, hasta un mínimo de once abstenciones).
Aún así, en el entorno de la dirección interina del PSOE se confía en que finalmente se impondrá la cordura y se respetarán los principios de unidad de actuación y disciplina de voto, mientras que los sondeos encargadas por algunos medios de comunicación anticipan un sentir mayoritario e los votantes socialistas a favor de la abstención.


Más que palabras - La hucha vacía de las pensiones

20.10.16 | 08:16. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

La advertencia es seria y no exagera un ápice. "Si no se toman medidas, a finales de 2017 el Gobierno ya no podrá recurrir al Fondo de Reserva de la Seguridad Social para pagar la extra a los pensionistas. "Lo que se apunta a continuación es que las bonificaciones fiscales a la contratación, la devaluación salarial y la caída de las cotizaciones han provocado un déficit en las cuentas de la Seguridad Social y han dejado a la "hucha" de las pensiones tiritando. Ahora dirán algunos que todo esto pasa porque el gobierno se ha gastado lo que no tenía en lo que no debía y que para salir del paso ha tirado de un fondo intocable que debería ser sagrado hasta dejarlo prácticamente vacío. ¡Una vez más la historia de la paja y la viga, qué es lo que más les gusta a nuestros políticos!.
EL asunto de las pensiones es, sin duda, un tema profundamente electoral y también electoralista con lo cuál la polémica en estos tiempos de trifulca diaria está servida, si no se aborda una reforma en profundidad y teniendo en cuenta el envejecimiento de la población.
De hecho en nuestro país solo se han congelado las pensiones una vez: en la etapa de Rodríguez Zapatero y todavía se lo siguen echando en cara a los socialistas cada dos por tres. En todos estos años de crisis los pensionistas están siendo el sostén de muchas familias con todos sus miembros en paro y ese asunto debería ser sacado de la pelea partidista y circunscribirse al debate en el seno del pacto de Toledo, una de las mejores cosas que se han conseguido en los años de democracia.
Cualquier reforma del sistema de pensiones si se ve emponzoñado con la bronca política diaria provocaría un motivo más de desconfianza de los ciudadanos hacia los partidos políticos y desde luego con las pensiones no se juega.
Echando la vista atrás el Fondo de Reserva se creó en 1997 pero hasta el año 2.000 no recibió su primera aportación de 601 millones de euros. Se constituyó para tener un remanente de dinero con el que pagar las pensiones contributivas en caso de necesidad, y para evitar que se quedara a cero o que se utilizará integró se estableció un límite. Sólo se podía usar el equivalente al 3% del gasto anual destinado a la financiación de las pensiones contributivas y de su gestión. Desde 2012 esta norma está en suspenso, pero el plazo termina a finales de este año 2016 y para prorrogar esta medida se necesita una mayoría parlamentaria. Ahí está el tema con un país con un gobierno en funciones y un parlamento a medio gas, desde hace más de un año.
El otro día durante una entrevista al líder de la UGT Pepe Alvarez le pregunté si las pensiones están en peligro y me respondió textualmente lo siguiente "no tienen por qué estar en peligro, pero hay que replantear el sistema y modificar el pacto de Toledo para que las personas que más ganan paguen más y con eso se podrían recaudar 7.000 millones más. Hay que abrir con serenidad un debate que garantice las pensiones actuales y las futuras y en estas condiciones políticas no se avanza".
No le falta razón al sindicalista y es cierto que meter un asunto tan delicado en la confrontación partidista o electoral, intentar arañar los votos de la población más vulnerable, además de un ejercicio inútil es simplemente una "sinvergonzonería" que decía mi abuela. Pero lo verdaderamente importante es que la edad no perdona a nadie y esos que hoy se saben y se sienten jóvenes, en un futuro no muy lejano se estarán planteando qué ocurrirá con sus pensiones y de ahí que el vaciamiento de la hucha deba encender las alarmas.


Al margen - Tres legislaturas relámpago

20.10.16 | 08:16. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Más que leyes, que en España hay por un tubo, se necesitaría alguna voluntad de cumplirlas, así por arriba como por abajo. Tenemos, sin duda, un gran "stock" de leyes, neutralizadas casi todas ellas por sus correspondientes trampas, de modo que la fugacidad de las dos legislaturas que llevamos éste año tiene su parte buena, la de no haber podido añadir a ese atestado depósito más leyes inanes. Dos legislaturas-relámpago en diez meses, pero la que viene es probable que no vaya a durar mucho más.
Según parece, no solo el PSOE goza en los marasmos del dilema; también el Partido Popular. El dilema del Partido Socialista lo conocemos bien, pero el del PP, más soterrado como su propio jefe, no tanto. Lo que le gustaría a Rajoy, abocado a formar un gobierno sin disponer en el Congreso de la mayoría precisa para sustentarlo desahogadamente, es no verse abocado por nada del mundo a semejante cosa. Engatusado por los sondeos que le pronostican, asombrosamente, mejores resultados en unas terceras elecciones, el golpe palaciego del PSOE ha venido a chafarle la ilusión. Cualquiera puede ver el escaso entusiasmo que le produce lograr lo que supuestamente quería.
El dilema de Rajoy, dadas las circunstancias, era/es el de aceptar lo que con tanto ahínco decía perseguir, el apoyo del PSOE para su investidura, o quedar, rechazándolo ahora o poniendo condiciones inaceptables para recibirlo, como un ser particularmente ruin, por emplear una de sus más celebradas expresiones. Después de meses implorando el concurso del PSOE, de lamentos y recriminaciones por no obtenerlo del extinto Sánchez, de llamadas al patriotismo y a la altura de miras esa, y del pollo que se ha montado en Ferraz, no podía ahora enseñar la carta, el as en que cifró siempre sus esperanzas de acabar logrando, mediante las elecciones que fueran menestar, la zona de confort que para él debe ser un gobierno.
Siete u ocho meses de legislatura, no más, si, como parece, Rajoy forma, a regañadientes, gobierno. Tres legislaturas-relámpago, tres. Una tormenta de incapacidad general.


Fermín Bocos - Edificio dañado

20.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Cuando conviene, la memoria es frágil. Hace nueve meses que España podía tener un gobierno de izquierdas presidido por Pedro Sánchez, pero Pablo Iglesias votó en contra y con él todos los dirigentes de Podemos e IU que ahora echan en cara a la gestora del PSOE que esté proponiendo la abstención en la investidura de Mariano Rajoy.

Conviene recordar los hechos porque tal y como recomendaba Georges Orwell estar con los hechos es el primer deber del periodista. En estos momentos en los que el PSOE se enfrenta a la peor crisis desde que salió de la clandestinidad, produce melancolía ver hasta qué punto la mala cabeza política y la pusilanimidad de algunos de sus dirigentes han llevado a convertir "en un solar, en un edificio dañado" -la descripción es de Javier Fernández, presidente de la gestora-, al partido que durante más de 20 años gobernó España. Mala cabeza la de quienes durante el proceso de incubación del movimiento anti sistema de lo que hoy conocemos bajo la etiqueta de Podemos jugaron a favorecer su crecimiento e implantación.

Desde el Gobierno Zapatero cuando el 15 M se instaló en la Puerta del Sol madrileña y después, ya gobernando Rajoy, franquiciando para ellos platós de televisión que estaban desahuciados. Y pusilanimidad política la de quienes dentro del PSOE se sintieron acomplejados ante el discurso izquierdista radical y populista de Podemos. En lugar de rechazar con energía el "discurso de la cal" (Iglesias, Congreso de los Diputados) quisieron ser como Podemos y aguantaron (Pedro Sánchez) todo tipo de descalificaciones por parte de los dirigentes morados. Qué si casta, que si cómplices del PP, que si delegados del Ibex, etc, etc. Sánchez (y con él unos cuantos más) jugaron a Podemos y perdieron porque una parte de los electores socialistas se pasaron a Podemos y otra, sencillamente, desertó. Se abstuvieron a la vista de tanto discurso huero de fuste político. Esta semana se cumplían 166 años del nacimiento de Pablo Iglesias, el fundador y 137 cumplía el PSOE. O despiertan o no será Rajoy, será otro Pablo quien puede coronar la demolición política del edificio.


Fernando Jáuregui - Pues sí, parece que todo empezó hace cuatro años

20.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Tuve ocasión de preguntarle al ex president de la Generalitat catalana, Artur Mas, cuándo se había convertido al independentismo. Me constaba que no siempre había sido así, porque el propio Mas me había dicho, hace ya algunos años en Barcelona, en la sede de la entonces Convergencia Democrática de Catalunya, que ser independentista era "retrógrado". Y Mas, que se desempeñaba en un desayuno de Nueva Economía, poblado de miembros de la "colonia catalana" en Madrid, me admitió que el independentismo comenzó a aflorar en 2012. Hace solamente cuatro años. Antes, se hablaba de autonomía, de más o menos autogobierno, pero no de independencia. No me respondió si algunos "engaños" propiciados por Zapatero y algunos "silencios" impuestos por Rajoy habían influido en su "caída del caballo" hacia el secesionismo.
Pero me gustó escucharle. En el corazón de Madrid, lo mismo que, hace una semana, estuvo su sucesor en la presidencia de la Generalitat, Puigdemont, en el foro Europa Press. Estoy, claro, radicalmente en contra de la independencia de Cataluña o de cualquier otro territorio que forme parte de España, pero me siento inclinado, como Mas repitió hasta la saciedad, a pensar que el diálogo vale mucho más, en estas circunstancias, que la judicialización de la política, que el "garrotazo y tente tieso" que se predica desde algunas voces "halconas" en los cenáculos y mentideros madrileños, y también en algunos ámbitos -pienso que no todos, afortunadamente- no lejanos al Gobierno central, por muy en funciones que todavía, y ya no durante mucho tiempo, se encuentre. Hay que defender el imperio de la ley, pero sin olvidar la sabia máxima del derecho romano, "summa lex, summa iniurua": la aplicación excesivamente "a la letra" de la ley puede producir efectos contrarios a los que una aplicación más flexible propiciaría.
Escuchando a Puigdemont y a Mas, pienso que todavía es posible una solución de las varias que mentes preclaras, que casi nunca coinciden con la cúpula de los partidos "nacionales", han ido predicando: una disposición adicional en la Constitución, considerando a Cataluña una nación dentro de la nación española, por ejemplo. Lo predicaba, en el desierto, Duran i Lleida y, antes, inventó la idea un "padre" de la Constitución, Miguel Herrero de Miñón. Claro que tanto esta sugerencia como otras que han ido poblando el caótico debate sobre la incardinación de Cataluña en España han de ser perfiladas, habladas larga, distendidamente y sin barreras ni líneas rojas en Barcelona y en Madrid, no permitiendo que los seiscientos kilómetros que separan ambas capitales se conviertan en una barrera infranqueable.
Algunos me dirán que esto es buenismo, que trato de obviar las muchas culpas, olvidos de las leyes, desprecios al Constitucional y al Estado que han jalonado esta breve -apenas cuatro años- marcha hacia la independencia, que es, por otro lado, y Mas y Puigdemont bien lo saben, una independencia imposible. Claro que tengo en cuenta todo esto: de hecho, he calificado siempre a Mas como una "catástrofe ambulante", lo mismo que lo fue su antecesor, el socialista Montilla -allí estaba, en el desayuno, tan satisfecho- y el antecesor de su antecesor, Pasqual Maragall. Y de Pujol, mejor no hablemos. Pero también me he hartado de decir que, de seguir con la actual trayectoria, acabaremos teniendo un lío muy serio en la configuración y en la tranquilidad del país.
Claro que me encantaría que las cosas volviesen a ser como antes de 2012, y claro que también sé que, hasta entonces, hasta que se produjo el estallido, muchos pavimentaron el camino del desentendimiento, en Cataluña y en el resto de España, a base de intolerancias, gestos despectivos, silencios, mentiras y rabietas. No me digan que cuatro años de espaldas y sin verse las caras no se pueden remediar con una buena dosis de nueva política, de mentalidades más abiertas, entendiendo, de un lado, que no habrá independencia porque lo que no puede ser es imposible, y, del otro, que las cosas no pueden mantenerse a raya a base de forzar marchas triunfales hacia los tribunales y esgrimir la amenaza del artículo 155 de la Constitución. Soy optimista: creo que estamos ante una oportunidad histórica de marchar hacia una solución territorial si no definitiva --nada hay definitivo bajo el sol, al fin y al cabo-- sí, al menos, duradera. Claro, mucho depende del uso que se haga de ese concepto, que a algunos tanto disgusta aquí y allá, llamado "diálogo".


Escaño Cero - La decisión

20.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Javier Fernández no se ha andado con paños calientes a la hora de describir la situación del PSOE ante los parlamentarios socialistas. El PSOE hoy es un solar ha dicho Fernández y hay que darle la razón.
Pedro Sánchez tiene una gran responsabilidad en que el PSOE sea hoy un solar porque no ha sabido ser el líder de todos los socialistas y con su manera de gestionar su partido, con demasiados tics autoritarios lo que ha hecho es dividirlo.
Su "no es no" convertido en mantra ha colocado al PSOE en una situación imposible. Si se abstienen permitiendo que Rajoy sea Presidente, malo, pero si no lo hacen y se celebran terceras elecciones, peor.
Así que el próximo domingo el Comité Federal tendrá que tomar una decisión sin duda endiablada que va a suponer un trauma para la familia socialista y todo por la incapacidad de Sánchez de hacer política.
Y es que Pedro Sánchez debería de haber devuelto la pelota al campo del PP que ha logrado hacer al PSOE responsable de la posible repetición de elecciones.
Si Sánchez además de ambición tuviera talento político habría exigido al PP la cabeza de Rajoy para sentarse a hablar y además una serie de medidas que supusieran una enmienda a la totalidad a la política llevada a cabo por el gobierno popular durante la crisis. Si lo hubiera hecho es evidente que la responsabilidad de las terceras elecciones habría recaído en los populares. Pero Sánchez se entusiasmo repitiendo el mantra del "no es no" provocando esta situación endiablada.
Pero lo más imperdonable de su actuación es que cada vez que ha tenido un problema político o se sabía en minoría apelaba de manera tramposos a y demagogia a las bases para salvarse.
Ahora son muchos los dirigentes socialistas que reclaman que sean los militantes los que decidan si abstenerse o no en la investidura de Rajoy.
Lo cierto es que eso es una dejación de responsabilidad. Los dirigentes políticos tienen que tomar decisiones y responder de ellas. ¿O es que cada vez que tengan que tomar una decisión van a consultarla con los militantes? Ya puestos deberían consultarlas con los votantes. Al final y al cabo un partido sin los votantes no es nada. De manera que si se ponen estupendos defendiendo que lo democrático es escuchar a los militantes habrá que reclamar que mas democrático es que una decisión tan trascendente como la de que gobierne o no Mariano Rajoy sea decidida por los votantes socialistas.
Porque tanto derecho tienen sus militantes como los votantes que son quienes les sustentan.
Como verán el razonamiento llevaría a una situación absurda. En mi opinión la responsabilidad de los líderes políticos es tomar decisiones y si se equivocan o aciertan tendrán la respuesta de los ciudadanos en las urnas. Pero lo que no deberían es quitarse la responsabilidad de decidir largandosela a la gente para así no tener que asumir las consecuencias si la decisión resulta un fiasco. Hace ya unos cuantos años cuando Felipe González convocó el referéndum para decidir la salida o permanencia de España en la OTAN recuerdo que le hice una entrevista sobre ese asunto que entonces dividía a la opinión pública. Al final de la entrevista el entonces presidente, al que le gustaba escuchar las opiniones ajenas, me pregunto mi opinión sobre el referéndum. Mi respuesta fue que me parecía una faena que se quitará el problema de en medio y nos lo trasladara los ciudadanos. Y le dije algo más, le dije que entendía que en ese momento y en esa coyuntura a nuestro país seguramente le interesaba estar en la OTAN pero que yo a pesar de creerlo iba a votar en contra y que no había derecho que cargara su responsabilidad a los ciudadanos sobre todo en un asunto que para muchos suponía un desgarro. Sigo pensando lo mismo. Los dirigentes políticos lo son porque les hemos elegido y tienen que tomar decisiones y "comerse los marrones" que dirían los modernos y no trasladarnos a los demás su responsabilidad para quedar ellos de guapos.
El próximo domingo el Comité Federal del PSOE tiene que decidir si dejar o no gobernar a Mariano Rajoy. Es su responsabilidad todo lo demás son florituras y cantos de sirena. Les toca decidir y mojarse.


Isaías Lafuente - Es cosa del PSOE

20.10.16 | 08:16. Archivado en Isaías Lafuente


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Han conseguido el milagro: el bloqueo político que vive España desde hace 10 meses es cosa del PSOE. Punto. Se dirá que los ciudadanos votamos con la nariz tapada, porque ya hemos olvidado que en diciembre Mariano Rajoy dinamitó su mayoría absoluta y los ciudadanos le pusimos con nuestros votos frente al espejo de su soledad, otorgándole un número de escaños que le impedía gobernar mirase a donde mirase. Ya no recordamos que Podemos, obsesionado con el sorpasso al PSOE, bloqueó la posibilidad de un gobierno alternativo presidido por Sánchez al que podría haber marcado desde la oposición con su nutrido grupo parlamentario. Y también ha quedado enterrada en el olvido la rápida transición de Albert Rivera que, con desparpajo, pasó del "no es no" a un partido agujereado por la corrupción al apoyo cerrado a Rajoy sin despeinarse. La memoria es frágil.
Bien es verdad que el PSOE también ha contribuido eficazmente al sinsentido. Un sector muy activo del partido decidió poner nombre al culpable de haber tocado dos nuevos suelos electorales hasta acabar con él, con Pedro Sánchez. Fueron los mismos que le marcaron el triple paso imposible: no a Rajoy, no a Podemos y no a las terceras elecciones. Ese fue el primer gran error de Pedro Sánchez, aceptar el trágala. El segundo, revolverse contra quienes dentro del PSOE apostaban por no impedir la investidura de Rajoy utilizando las mismas armas que quienes le atacaron: criminalizando su postura.
Yo me encuentro entre los que piensan que, habiendo una alternativa aritmética, los partidos de la oposición tendrían que haber acordado políticamente la posibilidad de un gobierno alternativo al del PP. Por salud democrática. Pero también creo firmemente que se pueden defender con legitimidad otras opciones: posibilitar un gobierno cuando uno no es capaz de conformarlo o apostar por rentabilizar esos 85 diputados haciendo una oposición firme y no apostando por intentar un gobierno débil. Pero esa casilla ya está superada y lo que se podía haber resuelto en un debate civilizado acabó a navajazos, dándose el contradiós de que cuanto más declara Francisco Correa sobre las cloacas del PP más se acerca Rajoy a su investidura. El PSOE no ignora que le costará hacer olvidar a sus viejos o potenciales votantes el sainete que ofrecieron en el Comité Federal que defenestró a Sánchez. Porque sabe bien que en este país, sorprendente e indignamente, pasa más factura la división que la corrupción.


No te va a gustar - Pues sí, hay un "nuevo" PSOE

19.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Llueven piedras sobre la gestora del PSOE que preside Javier Fernández, a quien se acusa de no tener la suficiente autoridad, y sobre Susana Díaz, a la que, en cambio, se acusa, estando en la misma línea que el presidente del Principado asturiano, de ser demasiado autoritaria. Voces legítimamente díscolas, asegurando no querer para nada unas terceras elecciones, que el Partido Socialista de ninguna manera se podría ahora permitir, insisten sin embargo en el "no a Rajoy", olvidando que el "no" lleva automáticamente a esas odiadas terceras elecciones, y que la proclamada abstención en la investidura del presidente en funciones no es un contrato de adhesión sino eso: una abstención pura y simple. Para que luego el PSOE, que debe estar donde debe estar, es decir, en la oposición, la haga eficazmente desde el Parlamento.
Yo pienso que la abstención, de una u otra manera, aunque sea la vergonzante de forzar que once diputados socialistas la practiquen, mientras los demás practican el deporte del "no", se impondrá, porque lo que no puede ser, no puede ser y, además, es tan imposible como que el PSOE concurra ahora a unas elecciones, con un PP crecido -sí, pese al juicio Gürtel: los españoles somos así, señora- y un Podemos creciente, pese a sus yo creo que magnificadas disidencias internas, en las que Iglesias se quiere presentar como un Lenin con coleta frente a un aniñado Kerenski.
Al final, las cosas retornan a su ser, y la "era Sánchez" significó, lo dicen todos los veteranos del partido que saben de qué hablan cuando hablan de política, una anomalía, una ambición personal más que colectiva: perdió sus oportunidades frente a Podemos y, diciendo querer enviar a Rajoy "a la oposición", potenció el papel del actual inquilino de La Moncloa, mientras hacía que el PSOE amenazase con partirse por la mitad. No se puede causar más destrozo en apenas un año. El PSOE es necesario, imprescindible, para España, pero no un PSOE cuya única alternativa, si es que tal alternativa realmente llegó a existir, que yo creo que no, significaba encabezar un grupo heterogéneo de diputados, algunos de ellos inaceptables para el votante socialista.
Por eso sé que el PSOE, dirigido como se puede por un hombre honrado y bien intencionado, probablemente sin demasiado carisma -ni parece que lo pretenda--, pero a quien nadie le ha escuchado nunca decir una tontería, como Fernández, acabará acatando las leyes no escritas del sistema, que es el único que le permitirá, si concurriese a las elecciones, no convertirse en una inexistencia como el PASOK griego y, antes, como tantos partidos socialdemócratas latinoamericanos, que no encontraron su sitio. El PSOE es parte fundamental de la recomposición de la izquierda, pero es "este" PSOE, el que debería haber formado una gran coalición con el PP para, desde ella, mandar sobre Rajoy, el que debe liderar tal recomposición. Si no, será Lenin (más que Kerenski, que, no lo olvidemos, murió en Nueva York, escapado del poder bolchevique) quien lo haga. Y, si no podemos permitirnos unas terceras elecciones, menos aún podemos permitirnos que un artista del trapecio político, con perdón, lidere la revolución de noviembre, porque a la de octubre ya llegó tarde.


. Carmen Tomás - Las pensiones, de nuevo a debate

19.10.16 | 08:16. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

El sistema público de pensiones se ha puesto de nuevo en el epicentro de la discusión política. Cierto que ahora estamos centrados en la investidura y parece que la decisión del PSOE este fin de semana apunta a la abstención y por tanto habrá gobierno. La cuestión es que se abre una legislatura sin mayoría absoluta. No es la primera vez, pero tampoco que haya una mayoría enfrente tan fuerte y en algunos casos tan radicalizada. En este sentido, hay que enmarcar lo ocurrido hace unos días en el Congreso de los Diputados. Una mayoría de diputados firmó una propuesta para subir las pensiones el año que viene acorde con la inflación prevista y no con arreglo a la ley en vigor.
Concretamente, la proposición pide que las pensiones suban un 1,2 por ciento en lugar del 0,25 por ciento que prevé la ley. Además, exige que si a lo largo del año la tasa de inflación supera ese nivel, las pensiones se adecúen a esa nueva tasa. Los firmantes solicitan también que se suba el salario mínimo y que si las cotizaciones sociales, es decir las cuentas de la Seguridad Social no llegan, se eche mano de los impuestos.
Es curioso que los que ahora plantean esta subida son los mismos que hace apenas unos meses se quejaban de que se estaba acabando con la hucha de las pensiones, que apenas tiene para un mes de pagas, o de que el agujero de la Seguridad Social era inmenso. Quizá por ello apelan a la subida de los impuestos para cubrir esta subida. No parece importarles tensionar aún más las cuentas públicas o subir los impuestos penalizando la inversión, la creación de empleo y el ahorro.
Lo importante para poder mantener las pensiones públicas en los niveles actuales es la creación de empleo y la recuperación de la renta de los trabajadores. El gobierno está convencido de que en 2020 habrá trabajando 20 millones de personas y este hecho será lo fundamental para que el sistema pueda cumplir las expectativas. En todo caso, y siendo esto verdad, puede serlo a corto plazo. No está tan clara que se puedan cumplir a medio y largo plazo, cuando el número de pensionistas no deje de subir y el número de trabajadores se estanque por la propia demografía. Sin ninguna duda, habrá que hacer modificaciones sustanciales y veremos si los políticos lo abordarán.


Carmen Tomás - Las pensiones, de nuevo a debate

19.10.16 | 08:16. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

El sistema público de pensiones se ha puesto de nuevo en el epicentro de la discusión política. Cierto que ahora estamos centrados en la investidura y parece que la decisión del PSOE este fin de semana apunta a la abstención y por tanto habrá gobierno. La cuestión es que se abre una legislatura sin mayoría absoluta. No es la primera vez, pero tampoco que haya una mayoría enfrente tan fuerte y en algunos casos tan radicalizada. En este sentido, hay que enmarcar lo ocurrido hace unos días en el Congreso de los Diputados. Una mayoría de diputados firmó una propuesta para subir las pensiones el año que viene acorde con la inflación prevista y no con arreglo a la ley en vigor.
Concretamente, la proposición pide que las pensiones suban un 1,2 por ciento en lugar del 0,25 por ciento que prevé la ley. Además, exige que si a lo largo del año la tasa de inflación supera ese nivel, las pensiones se adecúen a esa nueva tasa. Los firmantes solicitan también que se suba el salario mínimo y que si las cotizaciones sociales, es decir las cuentas de la Seguridad Social no llegan, se eche mano de los impuestos.
Es curioso que los que ahora plantean esta subida son los mismos que hace apenas unos meses se quejaban de que se estaba acabando con la hucha de las pensiones, que apenas tiene para un mes de pagas, o de que el agujero de la Seguridad Social era inmenso. Quizá por ello apelan a la subida de los impuestos para cubrir esta subida. No parece importarles tensionar aún más las cuentas públicas o subir los impuestos penalizando la inversión, la creación de empleo y el ahorro.
Lo importante para poder mantener las pensiones públicas en los niveles actuales es la creación de empleo y la recuperación de la renta de los trabajadores. El gobierno está convencido de que en 2020 habrá trabajando 20 millones de personas y este hecho será lo fundamental para que el sistema pueda cumplir las expectativas. En todo caso, y siendo esto verdad, puede serlo a corto plazo. No está tan clara que se puedan cumplir a medio y largo plazo, cuando el número de pensionistas no deje de subir y el número de trabajadores se estanque por la propia demografía. Sin ninguna duda, habrá que hacer modificaciones sustanciales y veremos si los políticos lo abordarán.


Julia Navarro - "Nosotras que escribimos"

19.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Hay proyectos que tienen un éxito inusitado. Por ejemplo la celebración del Día de las Mujeres Escritoras que ha puesto en marcha Ana Bujaldon (Federación Española de Mujeres Directivas, Ejecutivas, Profesionales y Empresarias) junto a la asociación "Clásicas y Modernas" que pilota la escritora Laura Freixas.
La iniciativa fue recogida de inmediato por Ana Santos, la directora de la Biblioteca Nacional, que por cierto está logrando que la institución se acerque cada vez más a los ciudadanos. Y el éxito ha sido total porque el Día de las Mujeres Escritoras no sólo se ha celebrado en España sino que muchos países latinoamericanos han hecho suya la idea.
¿Un Día de las Mujeres Escritoras? ¿Y por qué y para qué? Se preguntarán algunos. La respuesta no es otra que la de que nuestra sociedad aún debe de dar unos cuantos pasos más en pro de la igualdad. No basta con que las leyes dictaminen que todos somos iguales, que sin duda es un paso de gigantes, sino que la igualdad hay que llevarla a todos los rincones de la vida cotidiana.
Hoy en día, en Occidente, las editoriales publican libros en función de sus intereses y no si quién las firma es un hombre o una mujer. Pero aún hay una mirada masculina sobre la Literatura, por el empeño de algunos en calificar los libros escritos por mujeres como "Literatura femenina".
A nadie se le ocurriría decir que El Quijote es Literatura masculina y que por tanto queda lejos del interés de las mujeres. O que "Guerra y Paz" de León Tolstoi es igualmente Literatura masculina. Es más, me atrevería a decir que algunas de las grandes obras de la Literatura que precisamente tienen a mujeres como protagonistas han sido escritas por hombres. Ana Karenina (Tolstoi), Alicia en el País de las Maravillas (Lewis Carroll), Berenice (Allan Poe) Fortunata y Jacinta (Pérez Galdos), Lolita (Nabokov), La Celestina (Fernando de Rojas), Aura (Carlos Fuentes). Sin olvidarnos de Helena de Troya de Homero, de la Nora de Ibsen, o de la Ofelia de Shakespeare, la Medea de Eurípides...
En mi opinión no hay Literatura femenina o masculina, sino buena o mala Literatura.
Se trata por tanto de sacudirnos de esa mirada patriarcal que aún sufrimos las mujeres incluidas las que escribimos. También de reivindicar a todas esas escritoras que en el pasado tuvieron que luchar en la sociedad de su tiempo por tener la osadía de escribir. Desde Teresa de Avila, a Juana Inés de la Cruz, pasando por Gertudris Gómez de Avellaneda, Concepción Saiz Otero, Francisca Sarasate, María Zayas Sotomayor, Emilia Serrano, Josefa Amar Borbón, Carolina Coronado, María Rosa Gálvez, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Lidia Cabrera, Elena Garro, etc, etc, etc..
Mujeres que no aparecen en los libros de texto de nuestros hijos, donde abundan los nombres masculinos.
El Día de las Mujeres Escritoras es una manera de recordar a las escritoras que nos precedieron y hacer una llamada de atención sobre la desigualdad que aún hoy existe a la hora de enjuiciar un libro escrito por un hombre o por una mujer. Y es que hablar Literatura femenina tiene connotaciones paternalistas, como si las mujeres fuéramos unas ñoñas que solo escribimos de ñoñerias.


Fermín Bocos - Agazapado

19.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

El ciudadano Mariano Rajoy permanece agazapado. A la espera del momento en el que el PSOE, derrotado y rendido, facilite con su abstención la investidura presidencial. En ninguna parte está escrito que la política sea un reino en el que reina la justicia. En el caso que nos ocupa los titulares de la Prensa reflejan en paralelo la guerra civil que está destrozando al PSOE, la ataraxia de Rajoy, el apacible sesteo de los dirigentes del PP y las escandalosas confesiones judiciales de Francisco Correa, cabecilla de la trama de corruptores del caso Gürtel: "Génova (sede nacional del PP) era mi casa. Tenía una tarjeta como los dirigentes del partido y no pasaba por el escáner" .
Es el mundo al revés. La corrupción no paga precio político. Obtiene indulto en las urnas de la mano de los votantes conservadores mientras que la compleja sicología de los militantes que se proclaman de izquierdas opta por la división y el enfrentamiento. De esa atracción por el abismo y en el caso del PSOE por obra de la errada estrategia seguida por el hoy defenestrado Pedro Sánchez, Mariano Rajoy saca premio y provecho. Un Rajoy al que en otro país con otra tradición de exigencias éticas, habrían colocado políticamente contra las cuerdas las revelaciones que va realizando Correa al ponerle fechas y circunstancias a las corrupciones fraguadas en Génova. Decir como ha dicho que apenas recordaba a Paco Correa, el correveidile de todas las campañas electorales y otros eventos llevados a cabo por el PP durante más de una década, no se sostiene. Tras aquél revelador "Luis, sé fuerte...", mensaje enviado por Rajoy el día que detuvieron a Bárcenas, también cuesta creer que el ex tesorero del partido y ex senador Luis Bárcenas era un "outsider" que amasaba millones por su cuenta a espaldas del partido. Pese a que tiene la investidura en la punta de los dedos es por todas estas sombras por las que el ciudadano Mariano Rajoy permanece agazapado.


Pedro Calvo Hernando - ¿Por qué votan Mariano los del umbral?

19.10.16 | 08:16. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

El castigo bíblico del que les hablaba hace unos días podría estar a la vuelta de la esquina. De modo que va a seguir gobernando el partido de la inmensa corrupción y del recorte inconmensurable, con la aquiescencia de todos menos de Podemos y de algunos pequeños grupos. De momento, eso ya es un castigo bíblico, que será seguido y completado por otros castigos terrenales diversos. Las culpas están muy claras. La derecha, contra toda lógica, se fortalece en el partido de Mariano, mientras la izquierda tradicional se desvanece en la incuria y la imbecilidad institucionalizadas. La nouvelle gauche de Podemos, lógicamente, se hará con el mando del total universo de la izquierda y al final volverá el bipartidismo, ahora PP+Podemos. Con lo cual habremos cerrado el círculo con los dos beneficiarios que acabo de mencionar como integrantes del nuevo bipartidismo. Porque Ciudadanos quedará reabsorbido por el partido de Mariano. Mariano y Pablo, los grandes triunfadores tras la seudocatarsis del primer cuarto del siglo XXI. ¿Tendré claro a quién votar, o habrá que esperar al dictamen de Javier y Susana? Pero antes de culminar la seudocatarsis nos queda atravesar del todo la senda de la macrovergüenza nacional y del ridículo internacional. Solo faltaba que encima las cosas de la economía, que tanto se han utilizado como justificante, no marcharan favorablemente, se entiende que para todos los españoles y no solo para los de siempre, que es lo que uno teme en esta tesitura infernal. Ya sé que exagero un poco en el lenguaje, pero déjenme desfogarme un poquito, que lo necesitamos los que nos consideramos libres de culpa. ¿Y si las siguientes elecciones generales, dentro de dos, tres o cuatro años, las gana Podemos? A mi que no me mire nadie ni me pregunte si eso me hará feliz o no. Porque quiero que se me respete la privacidad, como lo quieren esos milloncejos de compatriotas que votan Mariano y que no nos explican por qué. Sobre todo esos muchos españoles rozando el umbral de la pobreza, o traspasando el umbral, que votan Mariano... y corrupción y macrorecorte. Pero quede claro que la democracia y la libertad política son conceptos intangibles. Mas permítanme que a esos españoles les pregunte por qué votan Mariano.


Al margen - Libertad de voto.

18.10.16 | 08:16. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Dos términos casi sinónimos, "libertad" y "voto", devienen en opuestos e irreconciliables en el actual sistema de partidos. Estos, más que cabezas pensantes parecen necesitar una sola cabeza, la del líder, que piense por todas, bien que auxiliada por un comité o consejo de dirección afecto a las ocurrencias y a los designios de la dicha cabeza. Ahora bien; puede ocurrir, cual está sucediendo ahora sin ir más lejos, que el dicho sistema necesite desmontar momentáneamente ese dislate por un prurito de mera supervivencia, permitiendo que las cabezas piensen y se expresen a su aire. Como era previsible, esa acción natural, purificadora, se contempla desde la dirección de los partidos, desde la del PSOE en el caso que nos ocupa, como un drama.
Hay dilemas insuperables en la vida, pero el de abstenerse o votar negativamente en la investidura de Rajoy no es del género hamletiano, ser o no ser. Se trata, pese a que lo enraizado del dislate fuerce a suponer otra cosa, de un dilema, si se me permite la expresión, chupado: basta atender al sentido y a la esencia de la democracia, es decir, que el voto sea libre, secreto y en conciencia, dejando los reglamentos espúreos a un lado. Así, y pues en el seno del Partido Socialista hay una división extraordinaria respecto a qué se debe hacer con Rajoy, no cabe sino obrar con naturalidad, votando cada diputado con su propia cabeza lo que le salga de dentro.
La libertad de voto, valga el pleonasmo, no sólo no rompe ni disgrega, sino que fortalece, sobre todo en circunstancias excepcionales como las de ahora. Las cosas se rompen cuando se las violenta, de modo que la Gestora, o Susana Díaz, deben decidir qué prefieren: si forzar la escisión del PSC y de los llamados "sanchistas" por obligarles autoritariamente, despóticamente, a votar en sentido contrario a sus convicciones, o, respetando la libertad de sus diputados, sacar adelante su indisimulada apuesta por la investidura de Rajoy con las abstenciones de solo aquellos que la crean conveniente, suficientes en todo caso para su propósito.
El bien más preciado es la libertad. Lamentablemente, esa sencilla verdad no ha terminado nunca de calar en los partidos.


Escaño Cero - "El devenir de Sánchez"

18.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Es un comentario a voces: Pedro Sánchez va a regresar a primera línea a batirse el cobre para volver a ser secretario general del PSOE. Y dicen más algunos de sus fieles sugiriendo que se preparen los que le descabalgaron porque será implacable con ellos.
Lo cierto es que Pedro Sánchez no es que regrese es que nunca se ha ido. Claro que si a Pedro Sánchez le importara su partido debería de hacer mutis por el foro, es decir dejar la política activa una buena temporada. Y es que un dirigente político que ha dividido a su partido en dos mitades casi irreconciliables lo que demuestra es que no tiene ninguna capacidad de liderazgo. Además ha inoculado un veneno peligroso en la buena parte de la militancia, dividir al país entre buenos y malos de manera que es imposible el dialogo o el acuerdo con todo aquel que no este en su bando.
Y es que la ambición de Sánchez es grande, tanta como que sin despeinarse comenzó a llevar al PSOE por el camino del populismo a la manera de Podemos. Solo que Podemos tiene el santo y seña de una manera de hacer política que no es la del PSOE, y así puestos a elegir entre los imitadores y el original los ciudadanos prefieren el original, es decir a Podemos. La prueba es que los "podemitas" les están pisando los talones a los socialistas y como son más listos han conseguido que el PSOE no se atreva a hacer nada no vaya a ser que desde Podemos les acusen de no ser suficientemente de izquierdas.
Lo que cuentan en filas socialistas es que Sánchez regresará triunfante de la mano de las bases porque tiene muchas gente trabajando para ese regreso triunfal como están pudiendo comprobar quienes le descabalgaron.
Lo cierto es que si a Pedro Sánchez le importara su partido más que su devenir personal y político, debería de demostrarlo. Por ejemplo no estaría de más que les dijera a los suyos que deberán de respetar las decisiones del Comité Federal y que por tanto si este órgano decide la abstención en la investidura de Rajoy lo que no sería de recibo es que cada cual votara lo que le diera la gana. Eso sería tanto como escenificar en el Congreso de los Diputados y ante toda España la voladura del PSOE.
Un líder político de verdad llamaría a los suyos a comportarse de acuerdo a lo que dicen los estatutos del partido y no alentaría la división. Sin embargo ya digo que los fieles de Sánchez van en dirección contraria anunciando que si el Comité Federal no decide lo que ellos quieren entonces harán lo que les venga en gana. Lo cierto es que a este PSOE no hay quién lo reconozca. Lo empezó a fastidiar Rodríguez Zapatero y lo está rematando Pedro Sánchez.
Quizá ha llegado la hora de cambiar nuestro sistema electoral y desde luego el "modus operandi" que el PSOE ha tenido hasta ahora lo que pasaría porque los diputados dieran cuenta de sus actos a los electores sin pasar por el filtro de su partido.
El caso es que los que apoyan ciegamente a Sánchez van a dar la batalla para devolverle el control del PSOE sin importarles las consecuencias y sobre todo sin importarles los electores. Quienes apoyan a Sánchez ciegamente obvian que su queridísimo líder está llevando al PSOE a la irrelevancia elección tras elección y lo peor de todo insisto no es que los ciudadanos le den la espalda es que dividir al PSOE en dos mitades va a suponer el principio del fin de este partido. Pero ya se sabe que la ambición lleva a algunos hombres a preferir ser cabeza de ratón.


Cayetano González - La cuenta atrás

18.10.16 | 08:16. Archivado en Cayetano González


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Todo parece indicar -tendrá que ser convocado oficialmente por la gestora este martes- que el próximo domingo se celebrará el Comité Federal del PSOE en el que se deberá decidir si se pasa del no a la abstención en la investidura de Rajoy. A día de hoy, la división y la fractura en el seno del partido sigue siendo muy similar a la que se visualizó el pasado uno de octubre en aquella bochornosa reunión del Comité Federal que acabó con la dimisión del hasta entonces secretario general, Pedro Sánchez.
Haga lo que haga el PSOE, tome la decisión que tome el Comité Federal, los daños en las filas socialistas van a ser cuantiosos y de una lenta y costosa reparación. Si se opta por la abstención, habrá un grupo de diputados -los siete del PSC y los más fieles a Sánchez- que ya han anunciado que no la acatarán y que votarán que no a la investidura de Rajoy. Es decir, se proyectará una imagen de división y de que la comisión gestora, presidida por el templado y sensato asturiano Javier Fernández, es incapaz de asegurar la disciplina de voto sobre una cuestión tan trascendente.
Si por el contrario se impone el no, eso significaría que se iría a unas terceras elecciones en diciembre, en las que las encuestas indican tres cosas importantes: que el PP subiría sustancialmente y estaría en disposición de tener mayoría absoluta sumando con Ciudadanos; que el PSOE seguiría bajando en intención de voto, y en tercer lugar que, ahora sí, Podemos daría el famoso "sorpasso" a los socialistas.
En la militancia del PSOE está claro que gana claramente el no a Rajoy, pero no parece que la actual gestora esté muy por la labor de consultar a esa militancia, algo que si quieren que se haga los partidarios del anterior secretario general. Al final, es muy probable que se imponga la posición del actual presidente de la gestora y de los principales barones territoriales de facilitar la investidura de Rajoy, con tal de evitar un nuevo e importante varapalo en las urnas. Pero esa decisión, que habrá que ver cómo se lleva a la práctica en la sesión de investidura, ahondará aún más en la fractura que sufre el PSOE. Una fractura que tardará bastante tiempo en ser restañada. El primer paso para lograrlo será la convocatoria y celebración de un Congreso que se presenta decisivo para el futuro de un partido que, no hay que olvidarlo, ha gobernado durante veintiuno años de los casi cuarenta años transcurridos desde las primeras elecciones libres tras la muerte de Franco. Un partido que sigue siendo muy necesario en el arquetipo institucional de España y que sin embargo, a día de hoy, está literalmente hecho unos zorros por, entre otras cosas, haber abandonado desde hace años una posición de centro izquierda no radical que fue lo que le hizo alcanzar el poder en 1982.


Antonio Casado - Los dilemas del PSOE

18.10.16 | 08:16. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Entre los socialistas avanza imparable la tesis de que tanto el "no" como la "abstención" suponen la continuidad del candidato del PP en Moncloa. Con una diferencia: la abstención dejaría a Rajoy a los pies de los caballos, frente a una mayoría parlamentaria hostil, mientras que el "no" daría paso a una terceras elecciones cuyo resultado no se quedaría en pasar "un mal rato" (Patxi López dixit), pues el candidato del PP saldría con fuerza redoblada y el P PSOE estaría al borde de la irrelevancia política.
¿Eso quieren los partidarios en "no"?

El argumento los descalifica, cuando acusan a los partidarios de la "abstención" de facilitar la continuidad en el poder del partido de la corrupción, la mentira, los recortes y la desigualdad, según el discurso de Pedro Sánchez. Pero está suficientemente fundado que el "no" daría lugar al riesgo de reforzar, tras una nuevo paso por las urnas, a quienes han creado las condiciones para que los españoles sigan gobernados por el partido de la corrupción, la mentira, los recortes y la desigualdad.
Por eso el presidente de la comisión gestora, Javier Fernández, siempre maneja la ecuación que permite elegir uno de sus dos términos: Gobierno de Rajoy en mayoría vigilada (resultado de una abstención de los diputados socialistas) o un gobierno de Rajoy con mayoría absoluta o muy sobrada (resultado de un eventual voto "no" de dichos diputados).
Ese balón lo acaba de rematar la vicepresidenta del grupo parlamentario socialista de Estrasburgo, Elena Valenciano, cuando declara que "prefiero un Mariano Rajoy debilitado que uno reforzado tras nuevas elecciones", convencida de que de las urnas saldría "más Rajoy, más PP y menos PSOE".
Entretanto, no cesa el ruido en torno a la minoría de diputados socialistas que parecen decididos a votar "no", "diga lo que diga el Comité Federal", según muletilla utilizada por el reconfirmado líder del PSC, que habla en nombre de los siete diputados de Cataluña. También la utiliza la diputada aragonesa, Susana Sumelzo, mientras que la independiente, Margarita Robles, está a la espera de que saber si el cambio de postura apadrinado por la comisión gestora, a favor de la abstención, resulta suficientemente motivado.
En todo caso, la dichosa muletilla es una falta de respeto a los diputados que hasta la caída de Pedro Sánchez se sentían incómodos en el "no" pero se atenían al mandato de la Comité Federal. Sin que se les pasara por la cabeza romper la disciplina de voto. Como sí podría ocurrir ahora con los diputados catalanes y, tal vez, en casos puntuales de diputados que rechazarían el mandato del Comité Federal si no se ajusta a su particular saber y entender. O, peor aún, a sus intereses. O los de sus respectivos barones regionales, cuyas poltronas pueden estar amenazadas por sus aliados, como en el caso de Podemos en ciertas Comunidades Autónomas.


Fermín Bocos - La fractura del PSOE

18.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

La iniciativa recolectora de firmas de José Antonio Rodríguez, alcalde socialista del pueblo granadino de Jun, va camino de complicarles la vida a los atribulados miembros de la gestora que gobierna el PSOE. El intrépido edil se ha propuesto conseguir las firmas suficientes (dice estar cerca de las 70.000) como para exigir estatutariamente que se convoque ya un congreso extraordinario y unas elecciones primarias. El alcalde y con él los abajo firmantes están en contra de la iniciativa gestora que impulsa la abstención del Grupo Parlamentario del Congreso. Abstención que permitiría a Mariano Rajoy superar una nueva investidura. El emprendedor Rodríguez dice contar ya con las firmas de Pérez Tapias, el profesor andaluz que en su día compitió con Pedro Sánchez y Eduardo Madina por la secretaria general, y también con la de Josep Borrell, el ex ministro que tras vencer en unas primarias fue "tumbado" por el aparato del partido en una operación que con otra puesta en escena recuerda la que hace dos semanas forzó la dimisión de Sánchez. Si tal y como asegura el alcalde también están en el correo el aluvión de firmas de los militantes del PSC que durante el pasado fin de semana confirmaron a Miquel Iceta en la secretaría general del PSC, al comité federal -que se reunirá el próximo fin de semana- le va a resultar difícil hurtar las peticiones de la militancia partidaria de mantener el "no" a Rajoy. El Partido Socialista está viviendo algo más que una guerra interna entre facciones políticas. Los barones proclives a la abstención tampoco querrían propiciar el indulto a la corrupción que supone mantener a Rajoy en La Moncloa pero miran las encuestas y saben que si vamos a unas terceras elecciones el PSOE se despeña y Podemos se hace con el santo y seña de la izquierda. No es seguro que triunfe la disciplina de voto. Pero si sale adelante, en los oídos de los diputados reverberará aquél verso del poeta mejicano José Emilio Pacheco que define muy bien la tragedia que vive la socialdemocracia española: "Ya somos todos aquello contra lo que luchábamos a los veinte años". 137 años después de su fundación el PSOE corre peligro cierto de fractura.


Luis del Val - Las auto nuestras

18.10.16 | 08:16. Archivado en Luis Del Val


((Este artículo sustituye y anula otra anterior con el mismo titular por error en la autoría de la columna))

MADRID, 17 (OTR/PRESS)

En el no tan lejano año de 2011, cuando los españoles se apretaban el cinturón y el simple recibo de la luz era una pesadilla en millones de hogares, las autonomías gastaron más de 1.700 millones de euros en política exterior, encabezando el gasto el País Vasco, Cataluña y Andalucía. Resulta irritante que, en un Estado que se había salvado de la quiebra por los pelos, parte de ese Estado, que ya tiene un Ministerio de Asuntos Exteriores y unas embajadas oficiales, se dedicara a derrochar dinero en relaciones públicas exteriores de más que dudosa rentabilidad.
No menos sorprendente es que desde 2007 las autonomías hayan creado más de 34.000 empleos, a pesar de que con la boca pequeña decía que cerraban empresas públicas y se apretaban el cinturón. Resulta de un cinismo casi enternecedor, porque las autonomías, en realidad las autononuestras, son víctimas de su propia bulimia, de ese voraz apetito de competencias que, luego, no pueden sufragar, porque la ineficacia y la falta de racionalización se les come con la burocracia.
Tengo deseos de que el PSOE arregle sus problemas, y junto con Ciudadanos y el PP, pongan un poco de atención en esta irracionalidad administrativa, en este desorden que sólo se compensa subiendo los impuestos gracias a ese zote de la Economía que se llama Montoro, y que está llevando a cabo un desguace de la clase media, que es un preludio básico que conduce a los objetivos de una buena revolución con sangre y ruina a partes iguales. No bromeo. Como no bromea la Agencia Tributaria, persiguiendo a cualquiera que destaque un poco, que trabaje algo más, porque las tarifas autonómicas tienen que mantener un poder absurdo que les permita nombrar de gerente del hospital a un amigo o a un conmilitón. O sea, el disparate en sesión continua.


El rincón del soneto - TIPOS DE DELINCUENCIA

17.10.16 | 12:25. Archivado en Salvador Freixedo


TIPOS DE DELINCUENCIA

Se dan varios tipos de delincuencia:
Hay unos que se llaman butroneros
que para robar hacen agujeros,
otros son amantes de la pendencia,

los hay estafadores sin conciencia,
otros son los gangsters y pistoleros,
y otros son los que se llaman banqueros
que nos roban y amargan la existencia.

Contra los primeros hay tribunales
que los meten presos en los penales;
contra los últimos no hay solución,

pues nuestros políticos puñeteros
protegen a sus amigos banqueros
y no nos libran de esta maldición.

___________________
Por Salvador Freixedo
Último libro del autor:
«IGLESIA, ¡DESPIERTA!»
freixedo.autor@laregladeoroediciones.com
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La semana política que empieza - Diez días que no van a cambiar nada

17.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Sirva el magnífico título de la obra de John Reed sobre la revolución soviética, "Diez días que cambiaron el mundo", al que ocasionalmente acudo para parafrasearlo en mis crónicas, para adelantar lo que va y no va a ocurrir en los próximos diez o quince días en España: va a cambiar mucho para que no cambie absolutamente nada. Y, así, quienes pretendieron enviar a Mariano Rajoy a la oposición para iniciar una época de reformas regeneracionistas en España han maniobrado tan mal que lo único que han logrado ha sido fortalecer a un Rajoy que llegó a estar contra las cuerdas de su propio inmovilismo.

Con políticas como las de Pedro Sánchez o, en el otro polo, Pablo Iglesias, Rajoy, sin moverse un centímetro -o pocos centímetros al menos_, se ha consolidado, hasta el punto de que algún sondeo indicaba este domingo que, si se repitiesen las terceras elecciones, el Partido Popular, con Gürtel o sin Gürtel, obtendría cuatro puntos más de los que tiene actualmente, lo que podría traducirse, calculando sin pretensiones de exactitud, en unos ocho o diez escaños más de los 137 con los que actualmente cuenta. Es decir, mayoría absoluta gracias al apoyo que le prestaría Ciudadanos. Y el PSOE, que caería a su vez cuatro puntos, pasaría a ser tercera fuerza tras Podemos, batiendo su propio récord de pésimos resultados en las urnas. "Brillante" gestión, sin duda, la de este caótico año de Gobierno en funciones y desmadre tozudo, anclado en el "no, no, no", en las filas socialistas.
Así que lo previsible es que la gestora del PSOE, que al parecer con bastante acierto preside Javier Fernández, se las arregle para que el comité federal, inmediatamente antes de que el Rey inicie su nueva ronda de consultas, permita que al menos once de sus diputados se abstengan, facilitando la investidura de Rajoy. Porque otra cosa, cuando el PSOE carece hasta de un candidato que llevar a unas elecciones, sería impensable, como bien venían a mostrar los sondeos dominicales. Una cosa es que el PSC, que es un apéndice con características propias y difusas dentro del mundo del socialismo español, se distancia asegurando que va a votar "no" en esa investidura, y otra que el conjunto del partido más histórico de España, fundado por Pablo Iglesias "el veterano" en 1879, se despeñe por la sima que iniciaría su desaparición. Así que habrá que buscar alguna rendija para "colar" esas once abstenciones, al menos, mientras el resto, si quiere, sigue fijo en el "no".
De modo que, a finales de este mes, Rajoy debe superar la investidura y formar su "nuevo" Gobierno, para el que ya andan circulando, con mayor o menor acierto -"bueno es el gallego como para andar soltando prenda", me decía esta semana un alto cargo del PP-, "quinielas de ministrables", que es deporte casi obligado en estas circunstancias. Y esas quinielas indican, subyacentemente, que nadie espera grandes revoluciones por parte de Rajoy. Ni en cuanto a nombramientos sorprendentes, ni en cuanto a acelerones espectaculares en una política reformista. Nada de eso: Rajoy, que sale fortalecido con la enorme crisis interna del PSOE, nunca ha sido partidario ni de segundas transiciones, ni de reformar la Constitución, ni de grandes reformas legales ni, mucho menos, de propiciar eso que algunos llamamos "el Cambio", con mayúscula.

Rajoy se muestra impasible incluso ante las posibles salpicaduras -no le van a empapar, en todo caso_ que le lleguen como consecuencia del juicio del "caso Correa", o Gürtel, o Bárcenas. Sabe que tiene todas las papeletas para, antes del 1 de noviembre, haber jurado su cargo, nombrado a los ministros que le falten por nombrar, siempre dentro de la ortodoxia del continuismo, y tragar los pequeños sapos que le suponen los acuerdos con Ciudadanos, que tampoco son para tanto. Los problemas, a continuación, desde las exigencias europeas hasta la amenaza del referéndum en Cataluña, incluyendo la vista sobre la corrupción en el PP, ya se irán solucionando, como siempre: unos, pudiéndose, y otros, desgastándose por la acción nefasta de los demás, que ya se sabe que hay gente que no puede estarse quieta; y mire usted, si no, los casos de Pedro Sánchez, de Artur Mas o del propio Pablo Iglesias, que sale peor valorado en las encuestas incluso que el propio Rajoy, que al fin y al cabo sufre el desgaste -es un decir_ de gobernar, mientras que el líder de Podemos no hace otra cosa que ejercer de trapecista en la oposición, incluso en las localidades donde ejerce un cierto poder.
Y, por tanto, habremos pasado un año de convulsiones políticas, con dos elecciones y millones de tensiones, para dar en lo mismo, que, al fin y al cabo, ya se ve que Rajoy el previsible significa la estabilidad, qué diablos. Y, por cierto, me tendré que comer ese libro, que publiqué el pasado mes de mayo con Federico Quevedo, al que, imprudentemente, titulamos "¡Es el Cambio, estúpido!". ¿Cambio? ¿Qué cambio?


Francisco Muro de Iscar - El "imperio" de la ley

17.10.16 | 08:16. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 16 (OTR/PRESS) Si Cicerón levantara la cabeza en la España de hoy -"la salud del pueblo está en la supremacía de la ley"- se volvería a morir. Con razón. Defendía el sabio romano que "para ser libres hay que ser esclavos de la ley", pero hoy los primeros que deben cumplir y aplicar las leyes se las saltan y hacen ostentación de ello. No hay leyes, solo interpretaciones de las leyes. Sucede en Cataluña, donde su presidente, el primer representante del Estado en esa autonomía, viene a Madrid a ofrecer diálogo y pacto sobre un referendo ilegal. Y recurre leyes nacionales, que le parecen injustas, ante un Tribunal Constitucional que no reconoce, lo que no deja de ser una cierta bipolaridad política.

Como lo es que se queje de que "España nos roba", pero recurra a las arcas del Estado para poder pagar las facturas que debe y que, en muchos casos, se deben a actuaciones que, cuando menos, bordean la legalidad. A la presidenta del Parlamento catalán, al anterior presidente de la Generalitat y a otros dirigentes catalanes el Tribunal Constitucional les ha acusado de desobediencia y prevaricación, al margen de anular su plan separatista, pero ellos siguen impertérritos su desafío a la ley.

Sus socios también se saltan la ley a la torera -aunque no sé si es apropiado usar esta expresión allí donde se han criminalizado y prohibido las corridas de toros- y hay ayuntamientos, como el de Badalona, que no sólo se pasa la ley por el forro de sus concejales, sino que hace alarde ello. Por cierto, ese ayuntamiento está sostenido por el PSC, un partido al borde de la escisión del PSOE, lo que abre otra caja de Pandora en sus filas.
Algunos defienden que las leyes injustas no deben cumplirse. El problema es que, en esta democracia que tenemos, el menos malo de los sistemas conocidos, y el que nos ha permitido la mayor etapa de paz, todas las leyes se pueden cambiar por la voluntad de la mayoría, pero mientras eso se produce, hay que cumplirlas. El tantas veces asesinado Montesquieu decía que "la ley debe ser como la muerte, que no exceptúa a nadie". Esa es la teoría. En la práctica, muchos políticos tratan de situarse en la frontera que permite, bordearla o, simplemente, incumplirla. Los mismos que incumplen la ley son los que nos obligan a los demás a acatarla.
El poder permite a unos ignorar la ley -eso conduce siempre a la corrupción- y obligar a los demás a cumplirla. Algunos políticos se están cargando la supremacía de la ley y creando una inseguridad jurídica que afecta no sólo a la Justicia sino también a la economía. ¿Quién va a estar dispuesto a invertir en un país donde el respeto a la ley es una pura declaración de intenciones que, como las promesas electorales, nadie cumple?

Saltarse la ley ha sido un deporte nacional, no sólo de los políticos. Ni siquiera de los políticos catalanes. Hay partidos que defienden el incumplimiento de las leyes que "ellos" deciden que son injustas. Bankia puede ser otro ejemplo. Y el casi vitalicio presidente de la Federación Española de Fútbol, Angel María Villar, ha reconocido ante el juez que incumple voluntariamente la ley que le obliga a convocar elecciones porque esa ley no le gusta. "Esclavos de la ley", ¿recuerdan? La ley es papel mojado para algunos y una grave amenaza para otros. Pero nunca para los mismos. ¿Hasta cuándo abusarán de la paciencia de los ciudadanos?francisco.muro@planalfa.es


Siete días trepidantes - No diga Gürtel, diga Correa (de transmisión)

16.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

El infernal calendario de coincidencias que ha generado la tormenta perfecta desde hace trescientos un días y setecientas noches ha hecho que el inicio -mira que es casualidad, tras siete años y medio de instrucción_ del "juicio Gürtel" y su desarrollo más sabroso informativamente, vaya a coincidir con la previsible investidura de Mariano Rajoy, dentro de exactamente dos semanas. Lo cual es una razón más para asegurar que no habrá terceras elecciones: no solo no convienen al PSOE, que no tiene ni candidato, sino que tampoco son buenas para un Partido Popular cuyas correrías en el pasado, aunque no afecten directamente a Rajoy, andan copando los titulares de los medios y las conversaciones en los almuerzos familiares dominicales.

Y no, Rajoy no está preocupado, aseguran viajeros a La Moncloa, ante lo que va soltando el procesado y autoinculpado Correa en la sala de juicio, aunque algo más, dicen, le inquieta el inminente testimonio del ex tesorero Luis Bárcenas, el destinatario de aquel mensaje "Luis, sé fuerte"; quienes de veras están angustiados son algunos de aquellos "hombres de Aznar" que ejercieron ministerios generosos con la "trama Gúrtel" o, como quiere el propio protagonista, "trama Correa", que era, sí, una auténtica correa de transmisión: del ministerio o ayuntamiento benefactor se pasaban los beneficios porcentuales al bolsillo de "los correas" y, otra parte, al partido (¿o solamente a Bárcenas? Eso es lo que comprobaremos pronto).
Así que no está el horno para elecciones. Y no las habrá, aunque no resulte difícil prever nuevos cataclismos en un PSOE dividido, en el que figuras prestigiosas y dignas, como la magistrada Magarita Robles, "número dos" de la candidatura de Madrid, sigue asegurando que votará "no" a la investidura de Rajoy en el Congreso de los Diputados, y lo mismo hacen personajes relevantes como el ex lehendakari, ex presidente de la Cámara Baja, Patxi López. Para no hablar, claro está, de Miquel Iceta y demás integrantes de la dirección en litigio del PSC, aferrados al "no es no". Veremos cómo resuelve el presidente de la gestora socialista, el asturiano Javier Fernández, la papeleta, sin romper la disciplina de voto en el grupo parlamentario y sin, antes, provocar el caos en la reunión que el comité federal del PSOE celebrará dicen que el domingo 23, aunque no esté oficializado en este cuarto de hora en el que escribo.

Lo que más se oye es que, de una u otra manera, Fernández se involucrará en que, al menos, once diputados socialistas se abstengan -¿quizá los de la dirección del grupo más algún otro, que podría ausentarse?_, mientras los demás pueden votar "no", para que Rajoy, el día 29 o quizá el 30, salga investido y pueda jurar el cargo antes de que, el 31, se cumpla el plazo fatídico que nos obligaría a todos a pasar por unas nuevas elecciones. El presidente del Principado de Asturias es hombre de recursos, y sin duda lo tendrá todo atado y bien atado para cuando, este viernes, encabece el protocolo, con el Rey, de la entrega de los premios Princesa de Asturias, ceremonia en la que muchos procuraremos hacernos los encontradizos con Fernández por los pasillos del hotel Reconquista en Oviedo a ver si de su boca hermética sale alguna pista.
Digo yo que el "juicio Correa" (de transmisión) no influirá ni en la investidura ni en los primeros pasos que dé Rajoy en la formación de su Ejecutivo, para el que ya andan circulando abundantes quinielas de "ministrables". Abundantes y absurdas, porque ya se sabe que Rajoy, como sus antecesores, está encantado de dar sorpresas en lo que a nombramientos se refiere, y, una vez más, parece que los hará sin cortapisas, ni de Ciudadanos -que debería haber procurado entrar en ese Gobierno, a mi juicio-, ni de nadie. Y menos, de los coletazos de Gürtel", perdón, Correa.
Más bien, este primer gran proceso a la corrupción pasada, de la que afortunadamente hoy no quedan restos en vigor, que se sepa, va a ser una nueva vacuna contra tentaciones futuras de manejar ilícitamente los fondos públicos, en beneficio de particulares o de un partido. Y más aún actuará como contrafuego la comisión parlamentaria, acordada por PP y Ciudadanos en su pacto de ciento cincuenta medidas, para estudiar lo que ha sido esa gran trama corrupta en la España de hace una década o más.

Por eso, no dejo de estar de acuerdo, aunque se le haya criticado mucho por ello, con las palabras de Javier Fernández sugiriendo que aquellas corrupciones no deben impedir estos pactos, tan necesarios para la estabilidad del país. Estoy seguro de que, dentro de un par de semanas, un mes como máximo, habrá quedado superado el "no, no y no" tan esgrimido durante año y medio por un Pedro Sánchez que, en mi opinión, ha comenzado ya a ser definitivamente olvidado. Para bien. Porque ahora toca, en los centros donde se hace política, que se resumen en el Parlamento, hacer política. Y en los tribunales, hacer justicia.


Carmen Tomás - El calendario económico también aprieta

16.10.16 | 08:16. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

El gobierno lleva 300 días en funciones. El calendario político aprieta. El 31 de octubre o Mariano Rajoy ha pasado la investidura con nota o se disolverán las Cámaras. Todo parece indicar que finalmente los socialistas permitirán con su abstención que Rajoy pueda gobernar. Aún así, el calendario económico es de lo más apretado. El viernes, el consejo de ministros aprobó un a modo de prórroga de los Presupuestos Generales del Estado para 2017 para cumplir con el trámite de enviar a Bruselas antes del 15 de octubre, como marcan las normas, un documento con cifras más o menos verosímiles. De momento, a la cifra de déficit público le sobran cinco décimas, 5.000 millones de euros, que habrá que recortar cuando se puedan elaborar unas cuentas con todas las de la ley.
Pero la vida sigue por ahí fuera. Esta semana nos visitaron funcionarios del FMI para recabar datos que le permitan elaborar su informe de invierno sobre la evolución de la economía española, sus fuertes y sus debilidades, por tanto, sus recomendaciones. Esta semana estarán por aquí funcionarios de la Comisión Europea para verse con miembros del gobierno en funciones y de la Autoridad Fiscal Independiente. El objetivo comprobar si España está cumpliendo y en qué grado las recomendaciones.
La rueda no deja de girar, entre otras cosas porque la Comisión tendrá que poner blanco sobre negro y discutir sobre si nos merecemos o no que sigan enviándonos determinados fondos estructurales, al no cumplir estrictamente lo pactado con nuestros socios. Además, y en clave más interna, hay que aprobar los cambios introducidos en las reglas del Impuesto de Sociedades relativas a los adelantos a cuenta; la revalorización de las pensiones, cuya fecha habitual para hacerlo es finales de noviembre. Todo ello sin olvidar que hay que decidir cifras creíbles de ingresos y gastos para confeccionar el techo de gasto y poder trasladarlo a ayuntamientos y Comunidades Autónomas, para que éstas a su vez puedan confeccionar las cuentas para 2017. En definitiva, millones de españoles pendientes de decisiones que están por tomar y cuya solución puede llegar en menos de un mes o retrasarse de nuevo hasta vaya usted a saber cuándo. La responsabilidad es máxima. ¿Estarán a la altura, esta vez sí, nuestros políticos? La solución en unos días.


A vueltas con España - ¿Y los constructores? ¿Y los ministros?

16.10.16 | 08:16. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

En Brasil, donde al igual que en España ha habido corrupción a gran escala, políticos y empresarios corruptos acabaron en la cárcel o inhabilitados. En España, todas las miradas de la corrupción se centran en los intermediarios, no en los corruptores ni en todos los corruptos.
Un caso concreto en Brasil: el escándalo por desvíos millonarios en Petrobras supuso, por ejemplo, el arresto de un ex director de la petrolera estatal y de más de 20 ejecutivos de nueve importantes empresas nacionales en un gigantesco operativo contra la corrupción y el lavado de dinero. Tanto es así que Marcelo Odebrecht, el millonario y expresidente de la constructora Odebrecht, la empresa de ingeniería y construcción más grande de América Latina, fue condenado a 19 años y 4 meses prisión por un escándalo de corrupción que involucraba a la propia Petrobras. Y todos sabemos donde está la ex presidenta de Brasil: Dilma Rouseff fue destituida por el órgano legislativo el pasado 31 de agosto, declarada culpable del delito de responsabilidad en el maquillaje de las cuentas fiscales y la firma de decretos económicos sin aprobación del Congreso de Brasil por 61 votos contra 20.
Un caso concreto en España: el periódico digital eldiario.es es de los pocos que se preguntan quién es la X de la trama Gürtel. "En Suiza, a (Francisco) Correa le encontraron cerca de 23 millones. A Luis Bárcenas, casi cincuenta. ¿Y la X de la Gürtel? ¿Cuánto dinero esconderá?", se plantea el periodista Ignacio Escolar en su diario.
Parece evidente que si, según Francisco Correa, había empresarios que pagaban en dinero negro y políticos que amañaban concesiones desde los ministerios, el problema no se reduce a él y a Luis Bárcenas, encargado de las gestiones. Sin embargo, poco o nada se sabe de quiénes eran esos empresarios y los ministros o altos cargos del Gobierno que formalizaron las adjudicaciones de obras. ¿No le interesa ese frente a la justicia ni a la oposición? ¿Es un tema tabú?

Por muy culpables que puedan ser Francisco Correa y Luis Bárcenas e incluso el Partido Popular -ya dirán los jueces en qué medida lo son-, el relato de sus fechorías no quedará completo mientras no se sepa quiénes son los constructores que pagaban las mordidas y los políticos corruptos que a cambio concedían las obras.


Victoria Lafora - Sumidos en la cobardía

16.10.16 | 08:16. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

No tiene nada que ver la decisión de abstenerse ante la investidura de Rajoy, porque no hay posibilidad de un gobierno alternativo y no se puede ir a terceras elecciones, con el silencio vergonzante que mantienen PSOE y Ciudadanos ante las escandalosas revelaciones de los acusados en el juicio de la Gurtel.
No es el juicio al pasado del Partido Popular, como intentan hacer creer sus dirigentes, es la evidencia de una financiación ilegal que pagó campañas electorales a cambio de contratos a dedo y que llenó las arcas de Génova donde Correa se sentía "en su casa".
¿Sabía el PP que los "arrepentidos" iban a exculpar a la actual dirección? ¿Hay un pacto de no agresión? ¿La decisión de FAES, en manos de José María Aznar de desvincular la Fundación del partido, incluso a nivel de subvenciones, poco antes del comienzo del juicio, es porque conocía la decisión de Correa de "cantar"? Demasiadas coincidencias...
Pero el momentáneo alivio de Rajoy, las arriesgadas declaraciones de algunos dirigentes diciendo que "se aprovecharon del partido" olvidando que fue, y así está inculpado en la causa, beneficiario de la trama, no excusa el silencio cobarde del resto de las fuerzas políticas.
Ciudadanos, que basó su acuerdo de investidura en la aceptación del código ético y que ha proclamado a los cuatro vientos su propósito de regeneración democrática, no puede ahora permanecer callado ante el relato repugnante de Correa que narra a sus señorías, sin ápice de arrepentimiento o contrición, como se apropiaban del dinero público. Y lo hace con tal naturalidad que lleva a adivinar una cierta nostalgia de esa etapa dorada en que era normal "forrarse" y vivir a lo grande.
Y qué decir de los socialistas... Ni siquiera el lío monumental en el que están metidos exculpa su silencio. No han sabido hacer pedagogía desde el Comité Federal del 9 de julio, cuando descubrieron que con solo 85 diputados no podían gobernar y que era mejor ejercer una oposición dura y responsable. No han sabido vender las ventajas de gobernar desde el Parlamento y ahora, hundidos y derrotados, sin liderazgo y con un riesgo de ruptura real, se callan ante el escándalo. ¡No tiene nada que ver abstenerse con criticar a muerte la indecencia! Y la reacción más curiosa, si es que se puede llamar así, es la de Podemos: no dice nada de lo escuchado en la sala de la Audiencia Nacional pero aprovecha para criticar al PSOE por la discutida abstención y se ofrece como la verdadera oposición de izquierda. Inasequibles al desaliento, cualquier avatar es bueno para promocionarse.
¿Qué entenderá la oposición por llevar a cabo su tarea? Parecen creer que lo suyo es dejar este país sin gobierno y callar ante la ignominia.


Fernando Jáuregui - La política es la política, y los tribunales, los tribunales

15.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Estoy de acuerdo con lo que dicen gentes próximas al presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, en el sentido de que no podemos permitir que los juicios por corrupción influyan negativamente en la posibilidad de pactar reformas, aunque sea desde la oposición, que redunden en bien del país. Lo digo porque el macroproceso Gürtel, con todas sus revelaciones, va a influir sin duda en el ánimo de los españoles durante varias semanas. Y abrir, en estas condiciones, un proceso electoral de "todos contra todos" sería nefasto para la ya muy decaída confianza ciudadana en sus representantes.
Menos mal que parece muy improbable que esas elecciones vayan a tener lugar ahora, porque a nadie, ni tampoco al PP que ve cómo le recuerdan pasajes de la Gürtel, conviene. Así que me parece que carece de sentido todo aquello de "yo no pacto con Rajoy porque es un corrupto", frase que ya debe quedar en el pasado, un pasado tan pretérito como quien la pronunció: tiempo habrá de ajustar las "responsabilidades políticas" que puedan corresponder al presidente en funciones y muy probable próximo presidente. Y las de otros muchos, por cierto.
Siempre he pensado que no hay que judicializar la política, que es algo por lo que los españoles, que no hicimos una revolución como la francesa, sentimos auténtica pasión: olemos la sangre y la demandamos a cualquier precio y sin atender a circunstancias atenuantes o eximentes, tan solo a las agravantes. Y eso, la conveniencia de alejar la pura política de los tribunales hasta donde se pueda, vale tanto para Mariano Rajoy, que está saliendo bastante de rositas hasta ahora en el gran proceso contra la corrupción del PP, como, en muy otro orden de cosas, para Artur Mas o Francesc Homs, organizadores de aquel remedo de consulta ilegal del 9 de noviembre de 2015 y para quienes, desde redes sociales, cenáculos y mentideros en Madrid, hay voceros que piden castigos desmesurados, al margen de cualquier Código. Y lo mismo me vale también hasta para el necio concejal de Badalona que se dedicó a romper ante las cámaras una orden judicial; que los jueces hagan su trabajo, castiguen lo que crean procedente de acuerdo con la legislación vigente -legislación muchas veces discutible, como toda obra humana- y, por su parte, que la política se lleve por los cauces que ha de llevarse, que pasan básicamente por el Parlamento.
Por ello creí muy conveniente esa comisión parlamentaria prevista en los acuerdos de investidura entre PP y Ciudadanos, dedicada a investigar las pasadas corrupciones en el partido gobernante: supongo que ahora, ante la próxima investidura, esos acuerdos, tan buenos para el país, aunque fuesen a mi entender de una gran modestia reformista, se mantienen. Y entonces tendremos pronto en marcha la famosa comisión de investigación, que nos dará muchas tardes de gloria a los informadores y a los espectadores.
Que, ya digo, una cosa son los procesos judiciales y otra, muy distinta, las comparecencias en sede parlamentaria. Y esa comisión, que será todo un proceso a la corrupción que hemos padecido en España -porque no se limitará, como veremos, al PP-, hay que ponerla en marcha cuanto antes. Concretamente, en cuanto se forme el nuevo Gobierno, que presumiblemente -y PSOE mediante- será en la primera semana de noviembre.
Lo que no puede ser es mezclar el juicio Gürtel con el proceso político. Dejemos que Correa y Bárcenas se ajusten las respectivas cuentas ante el juez, con pacto fiscal por medio o no, y déjennos a los medios contarlo con los detalles, titulares y comentarios que nos parezcan oportunos, que para eso estamos. Pero esa vista oral no puede reemplazar a la comisión parlamentaria, donde el PP -y el PSOE, y los nacionalistas catalanes- tendrán que dar explicaciones relacionadas con la responsabilidad política de quienes, por acción u omisión, permitieron toda aquella suciedad, afortunadamente, creo, pasada y quizá hasta erradicada.
Será ese un mal trago, sin duda, para Rajoy, que no comparece como testigo, ni quizá tuviese por qué hacerlo, en las sesiones judiciales del "caso Gürtel" -no me parece un hombre personalmente contaminado por la corrupción, a la que ha combatido a su flemática, demasiado flemática, manera-. Pero que sí tendrá que sentarse, como un responsable al menos político, ante la comisión parlamentaria que va a repasar cuanto, desde la era casi de Manuel Fraga, pasando por la de Aznar (o la de Felipe González, para no hablar ya de Jordi Pujol), haya existido de procedimientos irregulares con respecto a los dineros públicos desviados en beneficio ilegítimo de los partidos o de los particulares. Aguardo con pasión ese momento de pasar factura a una parte, la más lamentable, de nuestra Historia democrática. Una factura que forma parte del necesario proceso de regeneración, que también tiene deudas con el pasado, además de con el presente y el futuro.


Más que palabras - La simplificación y sus consecuencias

15.10.16 | 08:16. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Hay en Javier Fernández algo de contracíclico. Una mirada sosegada, basada en los principios del racionalismo en una etapa acelerada de tiempos líquidos. Tiempos que más que líquidos parecen licuados, establecidos sobre una tendencia general a la ultrasimplificación. Así es como Javier Fernández no rima bien con quienes se creen capaces de resolver, en un único tuit o en un único vocablo, todas las mañanas del mundo". La reflexión es de Eduardo Madina que en un amplio artículo publicado estos días hacía una reflexión sobre el complicado momento político que vive nuestro país, con la tesis de que su partido debe volver a tener posiciones claras sin dejarse embaucar por los cantos de sirena de las ideologías mágicas.
Mas allá de que, evidentemente, Madina pueda respirar por la herida que le supuso ser el perdedor de la etapa de Pedro Sánchez y, por lo tanto, ahora se sienta más confortable en el lado de los ganadores en la guerra fratricida el PSOE, su artículo hace una disección de los tiempos convulsos en los que vivimos con un hilo conductor muy interesante: el de la simplificación de todo. Dice y no le falta razón que hay quienes con un tuit o una sola palabra se creen capaces de explicar realidades de enorme complejidad "por las que, en el fondo, están demostrando no tener respeto alguno" y advierte contra los estragos que pueden hacer los populistas a nuestra sociedad .
Solemnizar lo obvio es algo que los políticos españoles llevan haciendo mucho tiempo y no se trata de apoyarse en la nostalgia de que cualquier tiempo pasado fue mejor, en absoluto pero, sí es cierto que el debate político está huérfano de hombres y mujeres que hagan de la reflexión profunda una forma de ser y estar. Tal vez esa sea una de las claves del sectarismo barato que respira la política española y aunque la salida de este "impasse" debería centrarse en la urgencia de desarrollar distintas formas de pacto, el asunto es que los actores de esta obra no parece que estén por la labor de consensuar un guión para que haya una puesta en escena al menos digna. Creo firmemente y así lo he dicho en varias ocasiones que en la política española de los últimos tiempos sobra testosterona individual y partidista y no solo porque se pretenda una polarización -que eso podría ser una cuestión superable- sino porque todos se creen los "reyes del mambo" y se sitúan de uno u otro modo por encima de lo que ya han dicho las urnas.
Lo que le está ocurriendo al PSOE es el resultado de muchas cosas de las que no son ajenas el resto de los partidos que padecen una miopía centrada en el "pan para hoy y el hambre para mañana". La ultrasimplificación de las cosas llevada a conceptos ideológicos pueden meter a los partidos en una especie de bucle melancólico para el que no habrá salida o si la hay será mala.
Ahora no se trata sólo de que salgan las cuentas para la investidura o de que haya una tercera convocatoria electoral, sino de qué hacer el día de después para recuperar los mimbres que se están deshilachando del cesto de la convivencia democrática. Las democracias estables exigen la presencia de fuerzas alternativas dentro del sistema, tanto de la izquierda como de la derecha y cuando una de las posiciones falla es fácil que, a río revuelto, la ganancia se la lleven los populistas de uno u otro sector como está ocurriendo en Europa.
Solo hay que observar el panorama par ver lo que no debemos hacer: permitir que sean los más radicales e intransigentes quienes al final nos marquen el camino. El PSOE tardará tiempo en restañar sus heridas pero los carroñeros que están a la espera de despedazar su cadáver no pueden darse un festín que al final se nos atragantaría a todos.


Andrés Aberasturi - Quiero ser amiguito de Correa

15.10.16 | 08:16. Archivado en Andrés Aberasturi


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

He seguido al principio por interés profesional pero poco a poco con verdadera devoción, la comparecencia de Correa en este primer juicio que lleva su apellido. Y casi me ha emocionado. No sólo ha asumido todas las culpas y se ha hecho responsable de casi todas las cosas feas, sino que ha dejado patente la defensa de sus empleados a los que libra de toda sospecha y le da mucha pena, -creáme señoría- que esté sentada en el banquillo una auxiliar administrativa. Otro de los acusados, no tenía capacidad -con todos los respetos- para algo más que para hacer lo que se le mandaba y sobre sus relaciones con no recuerdo quien, "no quiero hablar por respeto a su familia" porque resulta que se suicidó.

Pero no sólo me emociona todo eso, es que hay además un punto de admiración -comprendo que equivocada por mi parte- ante un tipo capaz de manejar ni se sabe cuántas empresas, tantas que ni él mismo conoce la mitad de sus nombres, que daba trabajo a los más necesitados así, por las buenas, y que agradecía con magníficos regalos a quienes le ayudaban. Me siento reflejado porque hasta que llegó la crisis el Corte Ingles me enviaba por Navidad un fino detalle digo yo que por el aire que daba a su tarjeta de compras.
Francisco Correa, además, habla con una seguridad y un aplomo educado que contrasta con la balbuceante fiscal que se empeña en bajar al detalle vulgar cuando el gran protagonista le repite una y otra vez que él no estaba en el "día a día" de sus múltiples empresas, que él mandaba y los demás -faltaría más- se limitaban a obedecer al jefe pero que no insista la fiscal en ensañarle apuntes de facturas menores porque él, -"ya le dicho varias veces"- no estaba en el día a día y, "créame -o ya sé que no me va a creer- pero estoy aquí para decir toda la verdad" y/o"quisiera ayudarle, pero es que de verdad, no lo sé".
Francisco Correa incluso llega a predecir a dos ganapanes que tenía a su vera todo el día y a los que sacó casi de la miseria y les dio trabajo y despacho y un sueldo más que digno que tarde o temprano le iban a traicionar. Y acertó, pero ni siquiera eso parece cabrear a este hombre tranquilo que se escucha a si mismo sonriendo cuando suena en la sala su propia voz en una conversación telefónica.

Francisco Correa reconoce que ha evadido impuestos, que tiene o tenía dinero en Suiza, que era él mismo quien pagaba a los políticos con la misma devoción que pagaba de su caja B personal la residencia en la que estaba su padre.

Francisco Correa salva de la quema a casi todos los suyos y carga con su cruz. Incluso puestos a salvar, salva a Rajoy porque cuando llegó al poder del PP en Génova, mire usted por dónde, no hubo química entre los dos.

Francisco Correa es casi un santo salvo por el pequeño y desagradable detalle de los dineros en Suiza para no pagar impuestos, pero por lo demás... un santo varón que diría el gran Tip. Ya veremos si cambio de opinión cuando acaben los interrogatorios del resto de las partes, pero hoy por hoy yo quisiera ser amiguito de Rodríguez Correa.


Fermín Bocos - Clinton contra Trump

15.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Por insólito que pueda parecer Donald Trump puede convertirse en presidente de Estados Unidos por más que las encuestas indiquen que Hillary Clinton le saca una ligera ventaja pero, hasta ahora, no la suficiente para poder dar por ganada la presidencia.
La pregunta es cómo es posible que Hillary Clinton que es una política sobradamente preparada no concite el apoyo de una amplia mayoría de ciudadanos teniendo en cuenta que su oponente es un populista extremista.
Sin duda Estados Unidos no permanece ajena a la corriente populista que arrecia en todos buena parte de los países occidentales donde los líderes y partidos tradicionales van perdiendo el favor ciudadano. Trump encarna esa corriente.
Pero puede que haya una segunda razón que tiene que ver con el factor humano.
Además de que Hillary Clinton sea percibida pos sus conciudadanos como genuina representante del "establisment", su personalidad fría hace que le cueste empatizar con los votantes.
Y ese no es un problema menor en política. Se pueden tener un currículo profesional y político solvente y sin embargo carecer de una cualidad intangible como es saber conectar con la ciudadanía.
Tengo para mi que este es el mayor problema al que se enfrenta la candidata demócrata.
Hasta ahora Hillary Clinton ha ganado todos los debates en que se ha enfrentado a Donald Trump dejando en evidencia la falta de solvencia política además de la zafiedad intelectual del candidato republicano. Pero ni aún así está siendo suficiente para marcar suficientes distancias en la carrera electoral.
Faltan pocas semanas para que los norteamericanos acudan a las urnas y como en ocasiones anteriores en el resto del mundo estaremos pendiente del resultado porque el futuro inmediato tendrá mucho que ver con quién resulte elegido presidente de Estados Unidos.
Con Hillary Clinton sabemos que no habrá grandes sobresaltos, con Donald Trump es difícil de prever lo que pueda pasar teniendo en cuenta sus opiniones políticas.
Es mucho lo que todos nos jugamos en las elecciones norteamericanos, también los que no votamos allí.


Antonio Casado - Gürtel: el selfie del PP

15.10.16 | 08:16. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Francisco Correa, cerebro de la trama Gürtel, ha dicho en sede judicial lo que todo el mundo sabía en la calle, los despachos y las redacciones de los medios de comunicación. Un trenzado de prácticas corruptas cosido a la organización del PP ("Génova era como mi casa") que cursó como financiación ilegal del partido y enriquecimiento ilícito de unos cuantos individuos, de la política y de fuera de ella, bien organizados entre sí.
Un verdadero autorretrato del PP. Ojo al dato: de las 187 personas inicialmente imputadas en el llamado caso, 74 son o han sido dirigentes de este partido o familiares directos de los mismos. Y por eso sorprenden por las excusas tontas de los dirigentes actuales para eludir las explicaciones que viene pidiendo a gritos la opinión pública. Aunque no intervinieran directamente en los hechos, les afecta la derivada política. Sin embargo, aún tienden a escudarse en que los corruptos ya no están en el partido, como el viernes hizo la vicesecretaria general, Andrea Levy.
Primero, eso está por ver. Segundo, aunque así fuera, se echa de menos un acto de contrición por un caso que solo fue posible gracias a la complicidad necesaria de altos responsables políticos del PP, por mucho que ahora Correa se esfuerce en dejar fuera de toda sospecha a Aznar, Arenas, Acebes, Cascos y al mismo Rajoy, que por aquel entonces dirigía las campañas electorales del PP. Y tercero, porque sobre la actual cúpula también recae la documentada sospecha de que el PP ha venido haciendo trampas en los procesos electorales. O sea, que ha venido jugando con ventaja respecto a sus competidores.
Así que no podemos quedarnos en constatar que, efectivamente, Francisco Correa era un recaudador de mordidas que rendía cuentas ante el tesorero del PP, Luis Bárcenas, "unas veces en Génova y otras en su casa". Las mordidas eran el peaje de las empresas agradecidas por la adjudicación de contratos públicos, en torno al 2% o el 3% del presupuesto para tal obra o tal servicio. Cosa que era archisabido desde que el escándalo estalló en 2009. Pero aún no hemos puesto nombres a la colaboración necesaria que prestaban los altos cargos del PP desde que Aznar llegó a la Moncloa en 1996 hasta que, según tiene declarado Correa, en 2004 se le rompió el amor con el PP por falta de química con el nuevo, líder del PP, Mariano Rajoy, en vísperas de las elecciones generales de 2004.
Tampoco queda claro el destino de las mordidas que Correa entregaba al gran cajero, el tesorero, Luis Bárcenas. Parece que destinaba una parte a la financiación del partido, otra a una peculiar retribución de sobresueldos a dirigentes del PP y una tercera a su bolsillo particular.
Ahora lo que toca es aplicar el principio de contradicción al servicio de la verdad. O sea, esperar una explosiva declaración de Luis Bárcenas, que ha quedado a los pies de los caballos en el selfie que Correa acaba de hacerse con el PP de fondo.


El rincón del soneto - YA NO HAY NIÑOS

14.10.16 | 12:25. Archivado en Salvador Freixedo


YA NO HAY NIÑOS

Los niños antes no tenían escuelas,
ni tampoco tenían guarderías;
las autoridades eran impías
y estaban las familias a dos velas.

Por dondequiera en calles y plazuelas,
en medio de alboroto y griterías,
en pueblos grandes y pequeños, veías
jugando a los chiquillos y chicuelas.

No les importaba el barro ni el lodo,
pues recibían en casa cariños.
Los niños de hoy, en cambio, tienen todo,

pero lo trágico es que ya no hay niños.
Las mujeres prefieren trabajar
a criar a sus hijos en el hogar.

___________________
Por Salvador Freixedo
Último libro del autor:
«IGLESIA, ¡DESPIERTA!»
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Fernando Jáuregui - Cuando Twitter te persigue...

14.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Reconozco ser un fan de Twitter: cuento con más de veintidós mil "seguidores" -para lo que valgan- y cada día pierdo-invierto bastantes minutos en responder a algunos de ellos con los que mantengo una buena relación "de red social", que es una nueva, aunque limitada, forma de relacionarse. Pero a la vez, abomino de esta Red -ya antes lo hice con Facebook, a la que tengo medio abandonada- cada vez que se me ocurre, en una tertulia radiofónica o televisiva, discrepar de la mayoría imperante. Que no digo yo que el discrepante siempre, ni la mayor parte de las veces, tenga razón; yo no, al menos. Digo que es obligación de una democracia reflexiva y dialogante respetar a quien piensa diferente. Y eso, en Twitter, no faltan quienes, generalmente amparados en seudónimos difíciles de trazar, lo olvidan. Y de manera particularmente cruel, zafia, insultante y hasta amenazadora.
Me acaba de ocurrir, de nuevo, en estos días, en los que me he permitido opinar que quizá no convenga judicializarlo todo en política, ni siquiera cuando se trata de la política catalana. Y que haber hecho un personaje nacional de un concejal oscuro y poco esclarecido de Badalona, a quien se le ocurrió romper en público lo que parecía una orden judicial, resulta una demasía: impóngasele la sanción por falta administrativa que corresponda -porque más no le corresponde--, y acabemos. Y casi lo mismo sea dicho de la persecución a Artur Mas por aquella malhadada falsa y absurda consulta del 9 de febrero de 2015, que sirvió, eso sí, para mostrar que en Cataluña existen más de dos millones de personas dispuestas a votar a favor de la independencia, si medidas políticas adecuadas, que no penales, no lo impiden. Políticas, digo, y no penas de inhabilitación, que de nada sirven, o de cárcel, a las que el delito de Mas no es acreedor.
"Summa lex, summa iniuria". Yo interpreto la frase clásica del Derecho Romano como la inconveniencia de que la aplicación literal de la ley, en según qué casos, puede provocar más daños que su no aplicación. Lo que no quiere decir que olvidemos la ley, como te acusan quienes quieren arrojar el Código Penal a la cabeza de los independentistas -y no solo-, catalanes o de donde sean: lo que yo quiero decir es que las normas son interpretables y que para eso están los jueces y las circunstancias. La política, al final, es el arte de no generar conflictos, que es exactamente lo contrario de lo que los "halcones" exigen a los togados, a los políticos y a los que trabajamos en los medios: leña al que no cumple lo mandado por la norma y el tribunal, sea en las condiciones que fuese. Esa dureza acabará generando conflictos sin cuento, ya lo verán. Porque, según mi criterio, en política los diferendos se solucionan dialogando, negociando, sabiendo que algo de tu razón vas a perder a manos de la razón, o hasta de la sinrazón, del otro. Nunca se solucionaron, sino a corto plazo, las divergencias con la mera utilización del palo, sin zanahoria posible.
Bueno, lo que acabará generando conflictos es, más bien, que se consagre el predominio del "pensamiento en ciento cuarenta caracteres" en manos de los más extremistas. Ellos saben que generan influencia social, que nada tiene que ver ni con la opinión pública, ni con las minorías silenciosas ni, menos aún, con la sociedad civil. Quienes, porque es nuestra profesión, nos vemos sometidos al veredicto de las redes, sabemos que es un juicio sumarísimo, sin abogados defensores, sin jueces imparciales, solamente con fiscales, lo que nos espera en cuanto nos apartemos un milímetro de la "raya roja" marcada para la ocasión, una raya que es, naturalmente, variable, según la veleta de la mayoría gire en uno u otro sentido.
Y yo, la verdad, así no quiero jugar, ni en este espacio escrito, ni en algunas tertulias donde te crucifican gentes carentes de la capacidad de analizar lo que dices. ¿No puede alguien parar este infernal tiovivo, que yo quiero bajarme?


El Abanico - Mujeres sin techo de cristal

14.10.16 | 08:16. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

No son muchas, es cierto, pero son algunas de las que han llegado al poder después de toda una vida dedicadas a la cosa pública. Me refiero a ese reducido grupo de mujeres que estuvieron en la recepción real: Soraya Sáenz de Santamaría, Susana Díaz, Ana Pastor, Cristina Cifuentes o Esperanza Aguirre. Todas las cuales tienen en común, independientemente de su ideología, la contundencia a la hora de defender sus proyectos, sus metas, sus postulados ideológicos, y todo ello sin perder la sonrisa, convencidas como están de que su futuro está por escribir, después de haber roto su propio techo de cristal.
Tres de ellas protagonizaron las anécdotas más divertidas y tensas de la recepción, incluso sin proponérselo, porque si hubo un momento inusual que los periodistas disfrutamos, como solemos hacerlo cuando conseguimos nuestros propósitos, fue el que protagonizaron Soraya y Susana. Ambas se encontraban en el salón donde los invitados toman una copa y charlan con los compañeros de partido o con los del partido contrario, pues no crean que siempre andan a la gresca aunque lo parezca por sus declaraciones.
A lo que iba: Se encontraba la presidenta de la Junta de Andalucía, vestida de rojo pasión, hablando con Ignacio Camacho, Arsenio Escolar, padre, Carmen Rigalt, Isabel San Sebastián, Pilar Cernuda y conmigo, cuando alguien se separó del grupo, mientras el resto intentábamos arrancarle unas declaraciones sustanciosas. Cuál no sería nuestra sorpresa cuando Arsenio apareció con la Vicepresidenta del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría para situarla justo delante de Susana con el fin de hacerles una foto juntas a las dos políticas más poderosas de nuestro país. Lo consiguió a trancas y barrancas que diría Pablo Motos, ya que mientras nos preparábamos para la instantánea un señor se cruzó en nuestro camino y hubo que esperar hasta que "la reina del Sur", se puso a tiro de cámara. Un momento distendido en medio de la tensión que generó la bronca que la presidenta de Baleares Francina Armengol le echó a su compañero de partido Javier Fernández, presidente de Asturias y de la actual gestora, por abrir, según explicaría poco después, la puerta a la abstención sin haber consultado con las bases.
Duras palabras que consiguieron su propósito: que se hablara de ella y que Fernández se marchara de la recepción con un gesto de amargura y decepción, ya que como bien dijo le comprenden más los de fuera que algunos de sus compañeros de viaje. Palabras que vienen a confirmar lo que muchos pensaban, que Armengol se equivocó porque el Palacio Real no era ni el lugar apropiado, ni el sitio idóneo, para enzarzarse en peleas partidistas que no buscan más que titulares de prensa. Esa mañana, si en algo coincidían quienes ostentan cargos de responsabilidad en las instituciones es la necesidad que tenemos de dotar al país de un gobierno. Lo de estable o no, dependerá de la flexibilidad de unos y otros para llegar a pactos puntuales, para aprobar leyes que beneficien a la ciudadanía y no solo a unos cuantos amigos. Europa no está para bromas.
Y en medio de todos ellos la ínclita Esperanza Aguirre, más guerrillera que nunca, indignada como estaba por la ausencia de la alcaldesa de Madrid en el día de la Fiesta Nacional. Esperanza, que si de algo hace gala es de su franqueza, entiende y entiende bien que hay momentos en que los políticos tienen que dejarse la piel por cumplir con sus compromisos oficiales. La alcaldesa podía haber retrasado el viaje unas horas para, como representante de los madrileños, sentarse junto al resto de políticos a ver desfilar a las tropas. Algo que va incluido en su sueldo y en su puesto de gran responsabilidad.


Charo Zarzalejos - Rajoy-Fernández y los silencios compartidos

14.10.16 | 08:16. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Mariano Rajoy y Javier Fernández han logrado establecer, cuando menos, una relación correcta. Son formatos, en cierto modo, parecidos. Discretos, prudentes con un compartida austeridad en los gestos. Las discrepancias no hace falta señalarlas pero si algo les une es que en estos momentos, ambos callan más que hablan. Rajoy, con acierto, ha dicho que lo que le toca es callarse y Fernández, ahí está, midiendo sus palabras que trata de utilizar con la mayor precisión posible. Rajoy calla porque lo le toca es esperar. De la decisión socialista depende su futuro político más inmediato. O es Presidente de Gobierno o candidato para unas nuevas elecciones. El Presidente en funciones quiere espantar como sea una nueva cita con las urnas y ahí está, dispuesto a asumir una eventual legislatura que le puede resultar lo más parecido a un paseo por el Gólgota, con un PSOE y un Podemos disputando por quien se opone más y mejor.
Nada debe decir Mariano Rajoy. Sabe que una sola frase y más si va cargada de ironía puede actuar como una bomba de efecto retardado en las convulsas filas socialistas. Las órdenes a Génova han sido tajantes. Aquí todo el mundo callado y menos pasillo hablando de elecciones. Tanto pasillo hubo que el propio Javier Fernández, desconcertado, le llamo para preguntarle de qué iba el PP. Unas pocas frases de Rajoy asegurando que no iba a poner condiciones y que las elecciones serían una barbaridad, han acallado a su Partido y han dado a Fernández una cierta tranquilidad para su particular batalla dentro del PSOE.
Rajoy calla porque, además, no sabe como va a acabar la trifulca socialista. Javier Fernández, tampoco. En la frente lleva escrito que su opción es la abstención pero se ha encontrado con un partido que no esperaba, de ahí que su primer objetivo esté siendo restablecer, en plenitud de funciones, la democracia representativa, la que ha presidido siempre el PSOE. Siempre hasta hace un par de años en los que según el presidente de la gestora, el PSOE se ha "podemizado" por esa constante alusión a la militancia. Pero esa militancia existe y está revuelta. Una parte muy significativa de la misma se mantiene en el no rotundo a Rajoy y mas de uno del Comité federal se le abren las carnes por sólo pensar cómo explicar a sus respectivas federaciones como en dos semanas se ha decidido lo contrario a lo que se ha venido manteniendo durante nueve meses. ¿"Como lo vamos a explicar?. ¿Cómo vamos a argumentar que ahora vamos a dejar gobernar a quien le hemos atribuido toda clase de males. Esto no tiene ni pies ni cabeza. No queremos elecciones pero nos tendrán que explicar como vamos a cargar con la mochila de permitir que gobierne el PP. Que nos lo expliquen?". Patxi López ya ha apostado por elecciones antes que apoyar a Rajoy. No son pocos los socialistas, cada vez más, que consideran que de perdidos, al río. Mejor elecciones con mal resultado "pero libres de cargas". El ya iniciado juicio sobre la Gürtel genera un clima que, objetivamente, dificulta aún más la transición del "no es no" a la abstención .
En Génova tienen la certeza que no tienen en Ferraz. Los populares dan por hecha la abstención, pero lo cierto es que Fernández aún se la tiene que ganar y no lo tiene fácil. Tan poco fácil que se especula con la posibilidad de los apoyos justos. Ni uno más y ni uno menos. Si esto llegara a ocurrir -todo es posible- sería patético tratándose de un partido que, en principio, es alternativa de Gobierno. O todos o ninguno, salvo, claro está, que quieran empeorar las cosas que tal y como están no es empeño nada difícil. Las declaraciones de Susana Díaz asegurando que la "serenidad" se había instalado en el PSOE no dejan de ser llamativas. Los ánimos están más sosegados pero si algo no existe es serenidad. ¿Cómo va a haber serenidad si, en cualquier caso, el PSOE bordea el abismo?.
Nos esperan días muy intensos. Dicen que habrá abstención y será Antonio Hernando el encargado de poner el cascabel al gato en el Congreso. Si esto llega a ocurrir, la intensidad de las próximas jornadas dará paso a la convulsión. A Rajoy, si es investido Presidente le espera una legislatura que será breve pero de las que se recuerde y a Javier Fernández todo un trabajo de restauración del PSOE porque si van a la abstención, la gestión de la misma será una mina de desgarros internos.


Luis del Val - Pacifistas neuróticos

14.10.16 | 08:16. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Cada vez que las fuerzas del Ejército salen a desfilar por las calles, hay un puñado de pacifistas neuróticos que sufren pruritos y náuseas. Es algo así como si en un día festivo de la Guardia Civil o la Policía Nacional, desfilaran con motivo de sus actos, y hubiera un grupo de autodenominados defensores de la honradez, que les hicieran ascos y abogaran por su desaparición bajo la extravagante tesis de que, al desaparecer los guardias, desaparecen los ladrones, los timadores y los atracadores, según sus estupefacientes ideas. O sea, liquidamos el Ejército y ya es imposible la guerra, lo cual es cierto, porque si no hay quien defienda cualquiera puede invadir casas y territorios, sin necesidad de bombardear y otras groserías semejantes.
El día que Corea del Sur entienda que, si desaparece su Ejército, la paz está asegurada, y lleve a cabo esa acción, el gordo tirano del norte ocupará la totalidad de Corea, todo en medio de un pacifismo maravilloso, salvo que los tiranos son muy de fusilar bastante para que la gente no crea que toda paz es orégano confitado.
El problema de los pacifistas neuróticos sólo tiene una terapéutica posible, que es la psiquiátrica, porque generan anticuerpos al sentido común, y serían totalmente inocuos de no ser porque ofenden con sus pseudoironías a las familias de los casi 200 militares que han muerto en acto de servicio, por ejemplo cayendo en una emboscada por parte de individuos que están de acuerdo con los neuróticos, porque quieren que desaparezcan los ejércitos para que nadie les moleste en sus planes. La inmadurez siempre es un inconveniente, pero si se mezcla con la incongruencia puede tener efectos devastador para la inteligencia de los pobres enfermos.


Escaño Cero - La decisión

14.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Puede que este llegando el momento en el que el PSOE tenga que tomar una decisión respecto a su relación con el PSC.
El partido de los socialistas catalanes celebra congreso el próximo fin de semana y de nuevo se pone en evidencia que dentro del PSC hay no solo dirigentes sino también parte de la militancia que está cerca de las tesis independentistas y otros de por lo menos que se celebre un referéndum sobre la independencia.
Hay que reconocer que hasta ahora ha sido admirable la paciencia de las distintas direcciones del PSOE para con estas posiciones que vienen manteniendo importantes dirigentes del PSC.
La cuestión es hasta cuando van a poder mantener el PSOE y el PSC las relaciones que han mantenido hasta ahora y que consisten en que están juntos pero sin estarlo porque cada cual mantiene su propia autonomía. En realidad al PSC le han venido muy bien todos estos años los votos del PSOE, es decir los votos de los "charnegos", de los socialistas no independentistas de los cinturones rojos de las grandes ciudades.
También les ha venido bien contar con el paraguas económico del PSOE.
En cuanto al PSOE.... la verdad es que no estoy segura de si un matrimonio tan desigual les ha favorecido o perjudicado. El PSOE se ha comportado como el miembro más débil de la pareja dispuesto a cualquier cesión y sacrificio con tal de no romper.
Yo estoy entre quienes creen que la ruptura no le supondría al PSOE ninguna pérdida irreparable y que seguramente muchos de sus votantes se lo agradecerían, y no me refiero a los votantes del resto de España sino a los de Cataluña.
El PSC ha ido perdiendo la confianza de los votantes tradicionales socialistas precisamente porque las posiciones de sus dirigentes estaban más cerca del nacionalismo que del socialismo.
La actual dirección del PSC le es y le ha sido muy fiel a Pedro Sánchez porque ser fiel a un dirigente débil siempre da réditos para forzarle a ir en la dirección que a ellos les convenga.
Así que Iceta ha anunciado que el PSC continúa en el "no es no" de Pedro Sánchez y por tanto no están dispuestos a abstenerse en un posible nueva investidura de Mariano Rajoy aunque así lo decida el Comité Federal. Si fuera así el PSOE no podrá evitar el replantearse de una vez por todas si no ha llegado el momento de decidir un divorcio amistoso y que sean los ciudadanos en las urnas los que pongan a cada cual en su sitio. La decisión no es fácil pero las actuales relaciones tampoco lo son.


El rincón del soneto - NO HAY UN MINISTERIO DE CHIRINGUITOS

13.10.16 | 12:25. Archivado en Salvador Freixedo


NO HAY UN MINISTERIO DE CHIRINGUITOS

No hay un ministerio de chiringuitos,
ni hay un ministerio para enchufados,
tampoco hay ministerio de aforados,
y esto ya lo exige la gente a gritos.

Hoy tiene el Estado muchos garitos
donde los políticos ya retirados,
aparte de que ya están bien forrados.
reciben cada mes sus sobrecitos.

Además de esto, a cuenta del erario,
un Estado considerado serio,
para no hacer su trabajo en precario,

debe tener un nuevo ministerio
con mucho consultor innecesario.
Nuestro actual Estado es un putiferio.

___________________
Por Salvador Freixedo
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Antonio Casado - PSOE: Daños colaterales

13.10.16 | 08:16. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

El salto a la fama de Javier Fernández como líder provisional del PSOE ha producido efectos balsámicos entre quienes, dentro y fuera de nuestro país, han venido apostando (también el abajo firmante) por el deber político y moral de normalizar cuanto antes la vida política mediante la formación de un Gobierno. Un reto que pasaba, y aun pasa, por un golpe de timón en la dirección del partido dirigido hasta hace días por Pedro Sánchez.
Las declaraciones públicas del presidente de la comisión gestora, cargadas de sentido común, dejan claras las luces de posición que determinarán su hoja de ruta respecto a la gobernabilidad de España. Hasta el punto de que han llevado al Rey, Felipe VI, a convocar una nueva ronda de consultas con los jefes de fila de las fuerzas políticas con representación parlamentaria (24 y 25 de octubre), en la fundamentada confianza de que, esta vez sí, la neutralidad socialista va a desbloquear la elección del candidato del PP en una nueva sesión de investidura, a celebrarse con toda probabilidad a partir del 26 o el 27 de octubre.
Es decir, de penalti y en el último minuto, puesto que la segunda votación al candidato, en la que bastaría la mayoría simple para el desbloqueo de la situación, se llevaría a cabo el 29 o el 30 de octubre, al borde de la fecha reglamentada para la convocatoria automática de unas nuevas elecciones. En este caso, la del lunes 31 de octubre.
Sin embargo, la fumata blanca para esta secuencia, que sería el fin de la interinidad sin acudir de nuevo a las urnas, depende de que el comité federal del PSOE (domingo 23 de octubre) confirme el cambio de posición del grupo parlamentario en la investidura. A favor de la "neutralidad", claro. Siempre a la luz de la resolución del 28 de diciembre, donde se apuesta por el "no" pero también se compromete a que "el PSOE actuará en coherencia con sus valores, con lealtad a los españoles y anteponiendo siempre el interés de España a cualquier otro objetivo".
Javier Fernández y un amplio sector de dirigentes y barones socialistas entienden que el famoso "no es no" de Sánchez nos llevaba irremediablemente a las terceras elecciones. Y ahora ven al futuro Gobierno del PP sólo como un inevitable daño colateral del rechazo a otra llamada a las urnas en menos de un año, que sería letal para España y para el PSOE.
Más cercano es, como daño colateral para el PSOE, la posibilidad de que algunos de sus diputados rompan la disciplina de voto. Amagos no faltan. El más visible afecta a los siete diputados catalanes, que organizativamente pertenecen a un partido distinto y, en consecuencia, se remiten a lo que diga no el comité federal del PSOE sino su propio comité federal (llamado consejo nacional del PSC). En cuanto a los demás (la independiente Margarita Robles y algunos diputados de estricta fidelidad al caído Pedro Sánchez), tendrían que explicar por qué un mandato del comité federal es vinculante solo si encaja con la posición personal de cada uno.


Victoria Lafora - Podemizarse

13.10.16 | 08:16. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

No le falta razón a Javier Fernández, presidente de la gestora que ha asumido, de momento, el mando en Ferraz, cuando dice lamentándose que "el PSOE se ha podemizado en gran medida". Son hoy muchos los socialistas que entre la utopía y el pragmatismo se han volcado hacia la utopía, olvidando que se viven unas circunstancias en que lo mejor puede ser enemigo irreconciliable de lo bueno, y lo malo no tan malo si se enfrenta a lo peor.
Todo hace pensar, fundamentalmente las encuestas, que unas nuevas elecciones solo beneficiarían al Partido Popular. Eso les llevaría, indefectiblemente, a disponer durante una nueva legislatura de una casi mayoría absoluta. Pues bien, esas mismas encuestas deducen que la mayor parte del electorado socialista -el que les queda- prefiere esas nuevas elecciones a una abstención que facilite la investidura de Mariano Rajoy. O sea, algo así como: "que se joda mi capitán que no como rancho".
Indudablemente, la pasada legislatura del PP con su rodillo, sus decretos ley, sus recortes y su corrupción -una corrupción que hoy se nos muestra descarnada con la que está cayendo en los tribunales- explica por si sola la repugnancia con que un socialista de bien puede enfrentarse a la idea de posibilitar la investidura de Rajoy. Se entienden las graves reticencias a hacerlo, de una parte de la militancia y del electorado del PSOE. Se comprende, por ejemplo, el recelo de la magistrada Margarita Robles, uno de los fichajes estrella de Pedro Sánchez, a abstenerse. Aunque quizás se entendería mejor su renuncia al escaño. Porque, dejarse llevar por la repugnancia, casi con seguridad, solo puede conducir a este país a sufrir, de nuevo, los efectos de un Partido Popular fortalecido. Como dice Javier Fernández, "la corrupción oceánica del PP produce repugnancia", pero hay cuestiones de Estado que no pueden abordarse "desde las tripas, sino desde la racionalidad". "Hay una cosa peor que un gobierno en minoría del PP, y es un gobierno en mayoría del PP". ¿Es eso lo que desea el socialismo español? ¿Volver al rodillo, a los decretos ley, a los recortes y a los paños calientes sobre la corrupción sistémica? ¿Caer en la irrelevancia, "sorpasados" (valga el palabro) por un Podemos cuya meta más inminente no es la de vencer al PP si no al PSOE? Si se desea ejercer una oposición real, potente, y sobre todo eficaz, la utopía, hoy, no sirve. No está claro que el cielo se conquiste al asalto, como dijo Marx y hoy nos repite Pablo Iglesias. Lo que sí parece claro es que el infierno puede conquistarse con la obstinación y el empecinamiento; con ese "defendella y no enmendalla" en el que tantas veces se han enrocado diversos sectores de las izquierdas en nuestro país, recalcitrantes en errores que les llevan, inexorablemente, al abismo.


Escaño cero - Podemos tiene que crecer

13.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID 12(OTR/PRESS)

La decisión de Pablo Iglesias de no participar en los actos institucionales del 12 de octubre refleja una actitud infantil que pone en entredicho la imagen de Podemos amén de la suya propia.
Esto sucede además en medio de un debate dentro de la formación en que se dilucidan dos maneras de entender la política. Iglesias es el hombre de acción, el que sirve para "asaltar el cielo" sin miramientos e Iñigo Errejón el que cree que el "cielo" hay que asaltarlo por la puerta de atrás, es decir trabajando desde las instituciones.
Los postulados de Iglesias son más simples, los de Errejón más sofisticados y entre ellos dos está el devenir de Podemos.
En mi opinión está formación que ha sabido recoger la indignación de los ciudadanos ante la corrupción y sobre todo por los recortes sociales adoptados por el Gobierno Rajoy durante la crisis, pero ahora les toca crecer. Es decir decidir si quieren ser un instrumento que sirva para transformar a mejor la sociedad o si solo quieren ser la vía de escape de los indignados, los que gritan más alto, los que hacen manifestaciones más numerosas, los que hacen suyas las emociones más primarias de una parte de la sociedad. Por decirlo claramente Podemos tiene que decidir que quiere ser de "mayor", porque ya van siendo "mayores".
Creo que el gran acierto del PSOE de Felipe González y los dirigentes socialistas de entonces fue su decisión de querer gobernar para todos, su eslogan de las elecciones de 1982 lo decía bien claro: una mayoría para el cambio. Y eso es lo que obtuvieron en las urnas, una gran mayoría de votos que les permitió meter a España en la modernidad.
Eso es lo que tienen que decidir en Podemos, si ofrecer un proyecto para todos o solo para unos pocos. El lenguaje que utiliza Pablo Iglesias asusta a muchos ciudadanos que si bien están hartos de la corrupción y quieren un gobierno que defienda y asegure el Estado del bienestar, rechazan el aventurerismo político y sobre todo gestos y comportamientos más propios de épocas pasadas que de la España del siglo XXI.
No asistir a los actos del 12 de octubre es un gesto absurdo y demagógico que implica un mensaje de inseguridad para todos aquellos ciudadanos que aún deseando el cambio, insisto, sin embargo respetan las instituciones y no quieren aventuras pseudo-revolucionarias.
De ahí que los dirigentes de Podemos tengan que decidir si crecen, si se hacen mayores, o si se van a instalar en una perpetua juventud gastando su fuerza en batallas callejeras que terminarán siendo rechazadas por buena parte de los ciudadanos. Y es que lo que los ciudadanos necesitan es que resuelvan sus problemas. Ni más ni menos y para eso Podemos tiene que formar parte de las instituciones y actuar con ellas y desde ellas. Si no es así difícilmente podrán representar a una mayoría de españoles.


Francisco Muro de Iscar - ¿Y si no se abstienen?

13.10.16 | 08:16. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

"Yo soy el sabio en el sillón sombrío", escribe Rimbaud en un poema llamado "Infancia". Al leerlo, pensé en Javier Fernández, el hombre sobre el que ha caído la enorme responsabilidad de iniciar la travesía del desierto que va tener del PSOE en los próximos años. Si alguien piensa que con la decisión de abstenerse o no en la próxima investidura, se acaba el problema, está muy equivocado. Será entonces cuando comience el problema que debe resolver el PSOE. Tendrá que decidir qué quiere ser de mayor -de más mayor-. Si pretende ser un partido moderno de gobierno, implicándose en la reforma del Estado desde el diálogo y el pacto con la otra parte contratante de la política, hoy, el PP, si quiere pelear en el terreno de los arrabales con Podemos o si a lo que aspira es a formar, con ellos una alternativa al centro derecha. Es decir, si quieren estar en el centro, en la izquierda o a la izquierda de la izquierda.
A corto plazo tienen que decidir, si finalmente se abstienen, como casi todos apostamos, cómo va a ser su oposición al débil Gobierno -previsiblemente sin Ciudadanos- en el Parlamento. Aunque va a depender mucho de la posición del PP, el PSOE tiene dos opciones: hacer imposible la gobernabilidad -y, en ese caso, mejor que no se abstenga ahora- o forzar al PP, con el apoyo de Ciudadanos a hacer las reformar que necesita nuestro país y, sobre todo, a hacer unas reformas que duren más de lo que dura un Gobierno de partido, sea el que sea. En educación, en sanidad, en las pensiones, en la fiscalidad, en la Justicia, en el terreno constitucional, en las barreras contra la corrupción. Los ciudadanos lo agradecerían y el PSOE podría decir a los ciudadanos que gracias a ellos se ha reconducido la situación. Si el PSOE se enroca y sólo pone palos en las ruedas de la gobernabilidad, simplemente retrasaremos unos meses la nueva convocatoria electoral. Y eso -elecciones en diciembre de 2016 o en pocos meses- llevaría a lo que ya ha anunciado Javier Fernández: "los diputados que tenemos hoy nos pueden parecer un gran éxito mañana".
Pero, ¿es seguro que se van a abstener? ¿Cuántos? ¿Los del PSC también? Este reto puede sacar a la calle las distintas almas del PSOE y romper el partido en pedazos. Aunque Fernández está cosiendo el acuerdo con un exquisito cuidado -y Rajoy le está ayudando a que pueda hacerlo, evitando todo tipo de presión-, él sabe que puede llegar al Comité Federal con el traje sólo hilvanado y que cualquier tirón puede romperlo. Y que hay muchos, en sus propias filas, que quieren romperlo apelando a los sentimientos de los militantes, antes que de los votantes. Como escribía Rimbaud en el bello poema antes citado, "los senderos son ásperos. Los montículos se cubren de retama. El aire está inmóvil. ¡Qué lejos están los pájaros y las fuentes! Esto sólo puede ser el fin del mundo, que avanza". Si los políticos leyeran más poesía, tal vez sería más fácil ponerles de acuerdo. El PSOE debe pensar qué debe hacer para avanzar, para evitar retroceder.


Fermín Bocos - Los jóvenes mandarines

13.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Es propio de la juventud proclamar que nada de cuanto han encontrado en pie tiene valor. Se aprovechan de todo, pero hablan como si todos se llamaran Adán. Llegó Pablo Iglesias al estrellato de la política y le faltó tiempo para denostar la obra coral de la Transición. La que consiguió alumbrar la Constitución del 78 pese al continuo temblor de vísperas de ruido de sables al que hubo que hacer frente.

Iglesias que estudió en la Universidad pública acogiéndose al sistema de ayudas establecido por alguno de los denostados gobiernos formados por políticos de la "casta" llegó para decir que todo estaba mal. Que ahora, con el coche pagado, el depósito lleno, las ruedas revisadas y el motor en funcionando era él quien iba a trazar la ruta verdadera que debían seguir los españoles. Lo mismo de Zapatero cuando con tanta frivolidad arrumbó la política que había seguido Felipe González en relación con los nacionalistas catalanes hoy trasmutados ya en separatistas.

Otro joven político que llegó y también se encontró la mesa puesta es Pablo Casado, a la sazón vicesecretario general de comunicación del PP. Un cargo a todas luces generador de tanta impaciencia como expectativas. Pero solo las halagüeñas. Las amargas, no. De los "marrones" que se ocupen otros .A mí que me registren ha venido a decir al proclamar que en el año 99 estaba haciendo COU. En respuesta a una pregunta sobre el pufo del "pendrive" en el que, presuntamente, el Partido Popular habría consignado instrucciones para evitar que el Tribunal de Cuentas pudiera detectar aportaciones de dinero producto de mordidas a empresarios que en Madrid, Valencia o Mallorca se beneficiaban de adjudicaciones de obras públicas. Casado podría haber dado cualquier otra excusa pero optó por la que revela que solo está a las maduras. Entre Iglesias y Casado hay cierta similitud. No de orden político, sino de filosofía vital. A ambos lo que de verdad les interesa es el poder. Han llegado muy alto en sus respectivas organizaciones pero sin el esfuerzo que otros tuvieron que hacer para llegar. Por eso no se sienten concernidos por el pasado de cuyos logros se benefician y por eso les falta tiempo para distanciarse y repudiarlo.


Rafael Torres - La manada

13.10.16 | 08:16. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Nada hay psicológicamente más reductor, ni más peligroso, que una manada. Lo que a los lobos o a los búfalos les viene bien, a los humanos les sienta como un tiro. A los de la manada y, más aún, a los que no son de la manada, sino víctimas de ella. Siempre, pero particularmente en las últimas fechas, vemos de lo que son capaces las manadas humanas, pero no sólo en su espantosa modalidad de tribus, religiones o países en guerra, sino en la más doméstica de las que brutalizan, ultrajan, acosan, golpean o violan a criaturas indefensas.
Hay una manada, encarcelada a día de hoy por imputársele la violación múltiple de una joven en los Sanfermines de Pamplona, que se autotitula precisamente así, La Manada. Según sospecha fundadamente el juez que instruye su causa, se valían de esa droga que anula la voluntad y que atiende al nombre de Burundanga, pero también del número, del alcohol y de la insania moral y mental de sus integrantes. Esa manada usaba el "whatsapp" para publicitar y exhibir sus atrocidades, pero, como se sabe, no es la única que usaba las tecnologías del momento para divulgar los hechos de su malhadada existencia: otra, menos organizada en lo material pero más en lo virtual, se ha venido dedicando a insultar y desearle la muerte a Adrián, el niño enfermo que tiene la ilusión de ser torero. Ni un solo animalista pertenece, no hace falta decirlo, a esa manada.
Pero hay quienes parecen prepararse a fondo, a su corta edad, para formar parte de una buena manada el día de mañana, y ello gracias a la condescendencia, a la dejación, a la cobardía, de quienes debieran educarles en los principios de la civilidad. Esa manada en ciernes, en prácticas, actuó en un colegio de Palma apalizando brutalmente a una niña de 8 años en un recreo sin vigilancia, como tantos recreos. El Sistema, representado en éste caso por el Govern balear y la dirección del centro, también ha actuado: dejando en el colegio a la manada, mientras sus víctimas potenciales, aterrorizadas, se quedan fuera. Hay muchas clases de manadas.


Carmen Tomás - Bruselas ataca de nuevo

12.10.16 | 08:16. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

La Unión Europea no pierde el tiempo. Mientras en España aún estamos sin gobierno, nuestros socios parecen pasar y nos vuelven a pedir que cuadremos las cuentas públicas. Bueno, que elaboremos un plan creíble, con las cifras verificadas, para acabar 2017 con un déficit cercano al 3 por ciento. El ministro de Economía no se ha sentido molesto. Dice De Guindos que esto es el pan nuestro de cada día en Bruselas y asegura que antes del 15 de octubre enviará un presupuesto con las cifras de déficit y crecimiento actualizados. Eso sí ha dejado claro que tendrá que ser el nuevo gobierno el que tome las medidas necesarias para que el déficit de 2017 se ajuste a lo pactado, es decir el 3,1 por ciento del PIB.
La falta de un presupuesto actualizado y la posibilidad de que en Bruselas nos den un aviso estaban cantadas. Ahora parece que la investidura de Mariano Rajoy y la formación de un nuevo gobierno están más cerca que hace 15 días, aunque aún en el PSOE estén fabricando el relato de cómo se ha pasado del no a la abstención y cómo se va a producir. A día de hoy no se sabe si será una abstención técnica de once diputados o todo el grupo socialista el que se abstenga por decisión del comité federal. Los catalanes y otros amenazan con saltarse la disciplina. Todo apunta ya a que sí se facilitará la investidura de Rajoy y de hecho el Rey ha convocado ya la ronda de consultas con los partidos políticos para los próximos 23 y 24 de octubre.
Es cierto que ya no se llegará a tiempo para enviar a Bruselas las cuentas públicas de 2017, pero si las cosas se solucionan aunque sea en el último minuto del último día, aún se está a tiempo de elaborar unos presupuestos y aprobarlos antes de que acabe el año. Y, claro, con los recortes millonarios que hay que acometer para cumplir con el objetivo marcado. Veremos entonces los apoyos de quién vienen y hasta dónde llegan, porque las cosas nada más empezar no van a ser fáciles ni agradables. La investidura parece hecha, luego hay que gobernar.


Escaño cero - El día "D" de Sánchez

12.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Una foto un tanto difusa tomada en el aeropuerto de Madrid parece ser la prueba de que Pedro Sánchez ha puesto rumbo a Los Angeles.
Lo cierto es que esté donde esté Pedro Sánchez continúa removiendo las agitadas aguas del PSOE. Por ejemplo sus leales, que los tiene, están recogiendo firmas para obligar al Comité Federal a que consulte a las bases del partido cualquier decisión que tomen contraria al "no es no" respecto a la investidura de Mariano Rajoy. Pero no solo eso, algunos de sus leales también susurran que Sánchez va a volver a dar la batalla por hacerse con la secretaria general y volver a ser candidato a la presidencia del Gobierno. Y están seguros, afirman, de que ganara.
No diré que es una sorpresa, porque desde el minuto uno de su dimisión escribí que la de Pedro Sánchez era una dimisión táctica, un paso atrás para luego intentar dos hacia delante.
Así que solo hay que poner un poco de atención para enterarse de lo obvio y es que el equipo del ex secretario general está trabajando soterradamente contra la gestora que dirige Javier Fernández y que van avisando a los navegantes que se piensen dos veces lo que van a hacer porque Sánchez volverá.
Así están las cosas en el PSOE al día de hoy mientras Javier Fernández intenta recordar a su partido quienes son y cual es la manera de actuar que han tenido siempre los socialistas. Y la manera de actuar de los socialistas no es la de Podemos. Hay que destacar que Javier Fernández al menos no siente ningún complejo ante los "podemitas" y es capaz de ponerlos puntos sobre las "íes".
La verdad es que en el ADN del PSOE está la defensa de la democracia representativa y no el populismo "podemita". Por tanto son los representantes elegidos por las bases los que toman las decisiones y desde luego responden de esas decisiones ante los militantes. Pero en estos dos años Pedro Sánchez sabiendo de la debilidad de su liderazgo y temiendo a los "barones" de su partido cambió las reglas de juego para así asegurarse el sillón de mando.
Sánchez ha apelado a las reacciones más emocionales y por tanto primarias de los militantes socialistas para manipularles y llevarles adonde él quería ir que no era otro lugar que el Palacio de la Moncloa sin importarle el precio a pagar.
Un precio que pasaba por dejarse apoyar por los partidos independentistas además de compartir el poder con Podemos. Los partidos independentistas le habrían votado aparentemente gratis sabiendo que un gobierno presidido por Sánchez y con la presencia de Podemos, les facilitaría su hoja de ruta. A los independentistas lo que no les interesa es que haya nadie en la Moncloa que les diga "no". Así que un Sánchez débil que dependiera de ellos para dar cualquier paso era lo que más les convenía. Con eso es con lo que dio al traste el Comité Federal del pasado sábado.
Pero Sánchez sigue enredando, su ambición de poder está por encima de cualquier consideración. En cualquier país europeo un líder con tantas sonoras derrotas electorales se habría ido a su casa, y si además los suyos le retiran la confianza aún más para irse. Si Sánchez no tuviera la ambición desmedida que tiene habría dejado su escaño. Pero ya digo que sus fieles le están preparando el terreno para el desembarco. Atentos a su día "D".


No te va a gustar - Pero ¡si ya hasta piensan en quinielas de ministrables!

12.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Si tendrá seguro Mariano Rajoy que va a salir investido a finales de este mes -agotando un calendario de infarto, que comenzará con el comité federal del PSOE y las consultas del Rey a los partidos- que ya en los círculos monclovitas están, aseguran los viajeros al complejo presidencial, pensando en quiénes van a ser ministros en el próximo y lógicamente remodelado Ejecutivo. Y lo curioso es que no escucho voces de auténtica renovación, nombres sorprendentes por la amplitud de la apertura hacia otros horizontes: estamos ante parecidas ambiciones monocolores. O sea, lo de siempre. Y me da por pensar si habremos pasado casi un año en blanco, con la imaginación en funciones, para no haber aprendido nada, que espero que no sea así, aunque me lo temo.
Bueno, una de las cabezas más molestas para desatascar la situación, es decir, la de Pedro Sánchez, ya cayó, y no sé si con ella algún plan que yo nunca confirmé para llevar el Gobierno de España por derroteros quizá no muy españoles. Dicen que el Sistema, sea eso lo que sea, es sabio y conoce cómo preservarse, aunque no tan sabio como para precisar con certeza cómo regenerarse; corta cabezas, pero no genera cerebros. Lo digo porque, ahora que hablo del Gobierno que casi con toda certeza tendremos desde comienzos de noviembre (si un puñado de locos no lo impide), creo que ha llegado la hora de la regeneración sin más excusas ni demoras. Y creo que la presencia de independientes de prestigio -aunque no sean muy afectos al PP, o quizá precisamente por eso-- y de miembros de Ciudadanos en el próximo Consejo de Ministros, ya que los del PSOE no quisieron entrar en una gran coalición, sería altamente conveniente.
Añado que no me parece excesivamente correcto que, a estas alturas, la formación de Albert Rivera se ande con remilgos para entrar en un gabinete presidido por Rajoy, en cuya cabeza -también la de él algunos la quieren cortar, políticamente, claro-- encarnan toda la corrupción gürteliana que se juzga estos días. No se cuánta responsabilidad personal ha de atribuirse a Rajoy en estos manejos corruptos, más allá de la "negligencia in vigilando"; probablemente, menos de la que dicen sus adversarios y más de la que quisieran los de su círculo íntimo. Pero creo que lo más urgente ahora es, olvidando tirarse hemerotecas, togas y viejas culpas a la cabeza, formar un equipo -presidido, no hay otro remedio a corto plazo, por Rajoy el flemático-- que reforme esas leyes que nos condenan a la parálisis, que no definen bien las funciones del jefe del Estado, ni los plazos de una investidura. Ni, por otra parte, tampoco las competencias (Título VIII) que han de recaer en ese Estado de las autonomías que, simplemente, ha dejado de funcionar como una maquinaria bien engrasada.
Porque el principal conflicto de entre los muchos conflictos que aquejan a este país nuestro es el territorial. Las "otras autonomías"... y Cataluña. Sobre todo, Cataluña. ¿Es que nadie entendió el mensaje que Carles Puigdemont dejó en el aire del hotel en el que se reunió el lunes a desayunar en Madrid con cientos de personas en el foro Europa Press? Yo estaba allí, y me pareció entender con toda nitidez que el president de la Generalitat sabe que no podrá llevar adelante su consulta independentista así, sin más, y que estaba pidiendo que alguien haga algo, "desde Madrit" precisamente, por ayudarle a sacar la pata. Que llegase a la Villa y Corte para, tras el desayuno, limitarse a almorzar con Pablo Iglesias, muestra, simplemente, la soledad en la que se encuentra en los círculos oficiales e institucionales capitalinos. Le envié una pregunta al respecto, que respondió con generalidades.
Supongo que muchas de estas cosas y angustias estarán sobrevolando por los pasillos del Palacio de Oriente cuando, este miércoles, y con las ausencias que ya sabemos -y tienen perfecto derecho a ausentarse quienes así decidan hacerlo, conste, como tienen perfecto derecho a considerar de otra manera el significado del 12 de octubre--, se celebre la recepción real, que esta vez va a ser, más que nunca, un inmenso cenáculo y mentidero. El año pasado, sic transit gloria mundi, la figura más buscada entre las multitudes de la recepción era la de Pedro Sánchez; este año será la del presidente de la gestora del PSOE, Javier Fernández, un hombre de buena voluntad que trata de inducir a la racionalidad a un partido sumido en la confusión por la mala gestión y el sectarismo del dimitido secretario general.
Y supongo que el virrey de los corrillos será un Mariano Rajoy que ahí sigue, imperturbable, como si la cosa no fuera con él. Ya digo, seguramente pensando si Soraya Sáenz de Santamaría debe seguir de vicepresidenta --creo que tendré ocasión de preguntárselo a ella este miércoles por la noche, en una televisión, aunque bien sé que ni ella misma conoce su destino: este Rajoy es como es--; y también pensando en que si Guindos sigue, en por quién sustituir a Jorge Fernández... Ya sabe usted, las profundas cábalas de un presidente en funciones que está ansioso por volver a retomarlas plenamente.


Más que palabras - Odio, flagelación y deporte

12.10.16 | 08:16. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

A mi no me gusta ni el fútbol ni los toros con lo cual, reconozco, que me es fácil polemizar, desde la distancia, con cualquier tema que tenga que ver con ambas cosas, pero esta semana han ocurrido varios hechos que merecen una reflexión. El primero el de esos descerebrados que han escrito mensajes en Internet deseando la muerte de Adrián, un niño enfermo de cáncer y aficionado a los toros. Estos miserables se han amparado en el anonimato y una vez que vomitaron todo su odio, como son cobardes, cerraron sus cuentas en Twitter para no ser localizados. De todos modos en el caso de que lo sean, seguro que este tema se queda en nada, porque siempre habrá un juez imbuido de buenísmo, --como pasó con el torero Víctor Barrio-- que considere que desear la muerte de un niño inocente es solo un acto de libertad de expresión.
Por otro lado está el asunto de Piqué con el que la redes sociales se han cebado por haberse cortado las mangas de la camiseta de España en el partido de la selección contra Albania. Dijeron que la camiseta en cuestión llevaba una franja roja y otra amarilla en la manga --cosa que no era cierta-- y algunos consideraron que su gesto era para no lucir la enseña nacional. "Piqué se corta las mangas de la roja para que no le salga un sarpullido en la piel..." decían algunos de esos comentarios. El hecho es que el futbolista harto de las campañas que le suelen hacer en las redes sociales para erosionar su imagen ha tomado la decisión de dejar la selección en el 2018 y aunque, según dicen ya tenía previsto dejarla Roja tras el mundial, la polémica de las mangas ha precipitado el anuncio, lo que está haciendo correr ríos de tinta.
Y si de fútbol se trata las autoridades religiosas de Irán pidieron a la FIFA días atrás que cambiase la fecha del partido que disputarán Irán y Corea del Sur porque su celebración coincide con la Tasua, un día sagrado dentro del calendario musulmán, en el que los fieles chiíes guardan luto por la muerte del Imam Hussein. Lógicamente se rechazó la petición y ante la negativa, los clérigos y extremistas del país han pedido a la afición que no exprese ninguna alegría si la selección nacional gana. "¿Si Irán marca un gol, cómo podemos asegurarnos de que los aficionados no saltarán de alegría?", preguntaba días atrás el ayatolá ultraconservador Mohammad Yazdi. En esta línea, los mulás más radicales también han solicitado a la afición coreana que no lleve ropa alegre durante el partido y se abstenga de celebrar los goles.
Incluso los clérigos han insinuado que Irán debería dejarse ganar, para que la tristeza inunde el país. Algunas crónicas de corresponsales publicadas sobre el asunto recordaban que "Durante la celebración de la Tasua y la Ashura, los fieles expresan su dolor autoflagelándose en las calles del país. Ríos de hombres vestidos de negro se golpean en la espalda con cadenas para solidarizarse con el dolor del mártir. Durante esos días, la música alegre está prohibida en la calle y el país se viste de luto. La polémica es tal que los Basij, una organización radical religiosa, han anunciado que está intentando que la Televisión nacional no retransmita el partido. "Por contra muchos iraníes ya han reaccionado al dislate y han llenado las redes sociales de comentarios irónicos. En uno de ellos piden a los fieles acudan al campo a autoflagelarse, lo que horrorizará a los jugadores coreanos provocando la victoria de Irán." publicaba un colega.

El asunto es que, al final, todo se mezcla: la política, el deporte, la religión y lo que haga falta y todo se convierte en un batiburrillo apestoso, que en las redes solares se condimenta con odio, mucho odio, y casi siempre los más venenosos suelen ser los más cobardes que detrás de su cabeza de huevo o su anonimato intentan sofocar su frustración. ¡dan asco y pena!


Pedro Calvo Hernando - Preparados por si un castigo bíblico

12.10.16 | 08:16. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Evitar las terceras elecciones, que es un hecho positivo, va a tener unos costes que seguramente no van a compensar esa positividad ni mucho menos. Deseo fervientemente equivocarme, vaya eso por delante. El Partido Socialista, por supuesto, va a salir abrasado de la aventura y con su credibilidad por los santos suelos, empezando por Antonio Hernando, que tendrá que explicar cómo se pasa del no es no al sí es sí o abstención es abstención. Veremos cómo salen las relaciones del PSOE con su filial catalana, tal vez desvencijadas y quién sabe qué más. Podemos, con su postura mucho más cómoda, podría desplazar al PSOE por muchos años del protagonismo de la izquierda, dicho sea con la tranquilidad de que eso a mí casi me trae sin cuidado. Ciudadanos seguramente será reabsorbido por el PP, con lo cual la jugada de Rajoy habría sido prácticamente maestra. Pedro Sánchez será el socialista que saldrá mejor librado en el juicio de la Historia, y eso antes de aclarar qué piensa hacer en las próximas semanas. El presidente valenciano Puig tiene uno de los destinos más inciertos de esta siniestra historia.
Y millones de españoles estaremos durante siglos preguntándonos cómo otros millones de españoles fueron capaces de indultar políticamente a Rajoy y su partido y precisamente durante unas semanas en las que la macrocorrupción del PP alcanza su escaparate más elocuente, con esos procesos escandalosos, coincidiendo todo también con la publicación de libro del juez Baltasar Garzón. Un libro donde se acredita una de las arbitrariedades más grandes cometidas en este país sin que se nos haya caído a todos el rostro de vergüenza infinita. Jamás en este país había sucedido algo semejante. Es asombroso cómo el juez Garzón conserva la calma, cuando cualquier otra persona se habría echado al monte en circunstancias parecidas a las sufridas por este juez. En fin, son sucesos y situaciones que tendrían que avergonzarnos a todos por su extrema gravedad y sin embargo parece que dejan tan frescos a muchos de los más obligados a rechazarlos de manera rotunda. Pero es lo que hay, mis queridos amigos. No es por asustar, pero tendremos que estar preparados por si llega algún castigo bíblico.


Fermín Bocos - Ser o no ser español

12.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Así que llega el 12 de Octubre los periódico se llenan de artículos -con reflexiones o invectivas- acerca del sentido que tiene ser español. Es una polémica circular que da pie a un fenómeno único. En ningún otros país del mundo sus naturales discuten si se sienten o no ciudadanos de su país. No discuten por la sencilla razón de que asumen que uno es de donde nace, aunque como dice el dicho popular al cabo de la vida uno puede elegir donde pace. "Ubi bene ibi patria" que dijo el clásico. En ningún otro sitio se discute, pero aquí sí. Desde que Miguel de Unamuno proclamara su dolor por España no hemos dejado de flagelarnos periódicamente a propósito de este asunto. Es una polémica que tiene sus raíces en la Historia que es la que explica cómo y en qué circunstancias los diferentes territorios y reinos de la Península Ibérica -mediante guerras y matrimonios reales- fueron conjuntándose hasta cerrar, hace cinco siglos, el diseño que hoy conocemos. Otras naciones, el caso de los EE.UU. es paradigmático a esos efectos, conmemoran con entusiasmo las fechas que evocan los aconteceres históricos que dieron pie a la definitiva formación de su República. Los escolares estudian la Historia del país y conocen su Constitución. Otro tanto sucede en Francia. Ese nexo inicial, asumido por todos, ni castra la diversidad ideológica ni impide la pluralidad política. Cuando se dice que en España la renuencia de una parte de la izquierda (el de los separatistas tiene otro origen) hacia los símbolos propios que nos identifican como país -la bandera, el himno, la Fiesta Nacional-, es porque el franquismo se apropió de ellos y porque remiten a las heridas de la Guerra Civil, heridas nunca del todo cicatrizadas, se olvida que la Constitución del 78 fue aprobada por la inmensa mayoría de los españoles y en ella están las bases que nos han permitido superar el ancestral rencor de las "dos Españas". Quienes mantienen anclado su discurso en aquella polarización derechas/izquierdas se olvidan de que la España democrática de nuestros días es otro país. Un país moderno en el que pese a las desigualdades acrecidas por la crisis, el grueso de la gente mira hacia el futuro y "pasa" de los sembradores de rencor y sombras sobre nuestra Historia.


Al margen - La zona templada de Fernández

12.10.16 | 08:16. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Si, como decía Azaña, para las cosas de gran fuste social (el patriotismo, la política...) conviene apelar a las zonas templadas del espíritu, aquellas que no se dejan arrebatar por las vísceras ni por la mística, habrá que reconocerle al presidente de la Gestora del PSOE, Javier Fernández, condiciones para transitar por el endiablado campo de minas en el que han venido a caer él y su partido.
Ciertamente, en un país tan proclive al energumenismo, tan permeable a las soflamas descabelladas, la templanza no es un valor que se cotice mucho, pero que el azar haya designado para sofocar un incendio político a un tipo que no lleva una lata de gasolina, ni ningún otro avivador del fuego, no puede sino aliviar a quienes deploran los discursos majaderos, sean éstos los peperos que se resumen en un "Rajoy o el diluvio", o los que, desde la no tan antagónica trinchera podemita, se complacen en las mamarrachadas del niño de las catapultas y del feroz asustaviejas.
No se sabe si el templado Javier Fernández logrará reconstruir el PSOE, o salvar siquiera los restos de su naufragio, pero sí parecen existir indicios de que no será él quien le propine el rejón de muerte. Para rehacer su partido, o para salvar de las aguas, milagrosamente, la brújula y el sextante, tendría que insuflarle, además de templanza, cierta vida, cierto fervor verdadero por todo aquello que los votantes españoles de izquierda liberal buscaron en vano en el PSOE hasta que se cansaron.
Es cierto que en la actual coyuntura, el PSOE sólo puede elegir entre lo malo y lo peor, para él y para España, pero también lo es que volverse loco, o caer en otra crisis de ansiedad como la que sufrió recientemente, no le valdrá para equivocarse lo menos posible. Pudiendo elegir, no tiene elección, pero aquí, para sobrellevar semejante cosa en el corto plazo y redirigirse en el medio, es donde tiene su importancia, una importancia radical, el sosiego de esas regiones templadas que Javier Fernández, por su temperamento, parece conocer.
Iceta anda algo destemplado pero se le pasará, la mano izquierda de Odón Elorza es un activo de futuro que el socialismo no debería volver a despreciar, Gabilondo sigue ahí, pero, entre tanto, no es poca cosa el cauterio de un hombre que piensa y habla bajo.


Fermín Bocos - La "baraka" de Rajoy

11.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Decía André Gide que lo que se comprende en un abrir y cerrar de ojos no suele dejar huella. Tengo para mí que algo de eso está pasando con la "baraka" que parece tener Mariano Rajoy. Inmune al peaje que en otros países y sociedades avanzadas aparejan los casos de corrupción; ajeno a las impaciencias generacionales de algunos de sus colaboradores más cercanos y, en fin, se diría que hasta protegido por el dios de la ironía porque resulta que el PSOE, principal adversario del PP, se está devorando a sí mismo en vez de aprovechar el descontento social provocado por los recortes, las leyes impuestas sin consenso y los insoportables desahucios.
Leo y oigo interpretaciones del éxito de Rajoy atribuidas a la templanza con tendencia al quietismo que se le atribuye como principal rasgo de su carácter. Otras voces vinculan la presente situación de confort político del que disfruta a las ancestrales habilidades que según el tópico asisten a los políticos gallegos para disimular su pensamiento como estrategia para desconcertar a sus interlocutores. Quizá hay un poco de todo esto en la personalidad discreta y por otra parte escasamente carismática del actual y, a este paso, futuro presidente del Gobierno. Pero, volviendo a Gide, tiene que haber algo más. Más allá del reconocimiento por la remontada de la crisis que permite ver los tantas veces invocados "brotes verdes" de la economía, hecho que podría explicar la permanencia del notable respaldo electoral con el que cuenta el PP, para explicar el fenómeno de la fidelidad de los militantes y votantes populares hay que acudir a la historia de este partido. Manuel Fraga primero y definitivamente José María Aznar dotaron al partido de su mayor activo: la unidad. Unidad de la mayor parte de las familias y corrientes del mundo de las derechas. Solo quedaron fuera del PP fuerzas testimoniales del tardo franquismo y más recientemente, escisiones políticamente, irrelevantes. Para entender el poderoso activo que supone la unidad en tiempos de crisis política y fuerte confrontación ideológica, basta con recordar el naufragio de la UCD o, en nuestros días, observar lo que acontece en las izquierdas. No solo en el PSOE están en plena guerra civil. También en Podemos, aunque a otra escala, andan metidos en luchas de poder. Por resumir, la debilidad y la división de las izquierdas son el elixir que explica la perennidad de Mariano Rajoy. O, no -como diría él-. Tal vez tenga "baraka".


Cayetano González - La decisión

11.10.16 | 08:16. Archivado en Cayetano González


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

Anda en estos días el presidente de la gestora del PSOE, el asturiano Javier Fernández, intentando empezar a recomponer y a restañar los profundos desgarros que dejaron en las filas socialistas el bochornoso espectáculo protagonizado dentro y fuera del Comité Federal el pasado uno de octubre. Una vez apartado de su puesto de secretario general el abanderado del "no es no" a la investidura de Rajoy, la urgente tarea en la que está volcado el presidente de la gestora socialista es la de ver cómo se puede girar, con los menores costos posibles para el PSOE, del no a la abstención en esa investidura del candidato del PP, que en todo caso tiene una fecha límite para llevarse a cabo: la del 31 de octubre.
Y claro, una cosa es haber parado en seco los intentos de Sánchez, muy avanzados por lo que se ha ido sabiendo, de formar un gobierno alternativo al del PP, con Podemos y con los independentistas catalanes, y otra muy distinta es llevar a cabo un cambio de postura tan radical -pasar del no a la abstención-, para propiciar de esa forma que se pueda formar un gobierno presidido por Rajoy.
Pero es que se podría decir que "a la fuerza ahorcan". El PSOE sólo tiene dos posibilidades: o se abstiene en la investidura del líder del PP o se va a unas terceras elecciones el 18 de diciembre. Y tras el espectáculo dado por los socialistas en las últimas semanas, las previsiones electorales en caso de una nueva cita con las urnas no son nada buenas para ellos. Podrían seguir su imparable caída y pasar de los actuales 85 diputados a tener entre 65 y 70. Como punto de comparación para calibrar el "desastre" socialista, baste con recordar que cuando el PSOE, con Felipe González como candidato, ganó las elecciones generales en 1982, tuvo 202 diputados.
Pero no es sólo este razón de un pésimo horizonte electoral lo que debería llevar al PSOE a virar del "no es no" de Sánchez a la abstención. Es que también saben los principales dirigentes socialistas que el partido necesita una profunda catarsis, un periodo de recuperación, y que el mejor lugar para llevar a cabo esa tarea es en la oposición. Un lugar donde tendrá que batallar para que su gran rival ideológico en la actualidad, Podemos, no le quite ese espacio.
La decisión que en los próximos días tendrá que tomar el PSOE no es fácil y, haga lo que haga, las discrepancias internas seguirán latentes. Pero más vale pasar un mal rato -decidirse por la abstención- que ir a unas terceras elecciones, donde el resultado podría ser nefasto e incluso ser superados por Podemos, algo que, conviene recordarlo, el ahora denostado Pedro Sánchez consiguió evitar tanto en las elecciones de diciembre como en las del pasado mes de junio.


Escaño cero - Un político cabal

11.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

¡Qué alivio! Sí, que alivio escuchar de nuevo a un dirigente socialista tener un discurso socialista.
Me refiero, claro esta, a Javier Fernández, presidente de la gestora del PSOE que en los últimos días viene fijando cual es su hoja de ruta en las entrevistas que concede a los medios de comunicación.
Fernández es un político cabal y eso hoy en día es un valor en si mismo. Por lo pronto Javier Fernández ha recuperado el discurso que uno espera escuchar de un socialista y que no es otro que el de intentar buscar soluciones a los problemas reales de la sociedad. Problemas que no son otros que el de mantener el Estado del bienestar a través de la educación, sanidad universal sin recortes que la dejen malparada, pensiones dignas, etc. etc. Eso es lo que los ciudadanos esperamos escuchar de los dirigentes socialistas. Pero hay algo más que está diciendo Javier Fernández y que me parece importante y es que su partido no puede caer en el populismo no solo porque esa no es la cultura del PSOE sino porque el populismo lejos de arreglar los problemas los agrava.
También huye de esa división que ha introducido Podemos en la política española de "buenos" y "malos", "casta" o "poder popular", todos esos maniqueísmos con los que pretenden cuestionar y por tanto dinamitar lo que han sido los últimos cuarenta años de nuestra reciente historia, años de democracia y libertad a los que dio paso la Transición y la Constitución. Años que desde Podemos se pretende que han sido años perdidos.
Acabar con ese discurso de "buenos" y "malos", ese discurso "guerracivilista" es algo en lo que el PSOE debería de poner todo su empeño.
Y dice más Javier Fernández al defender la democracia representativa apelando a la responsabilidad que deben de tener los dirigentes políticos a la hora de tomar decisiones. Responsabilidad que tendrá que asumir el Comité Federal dentro de unos días debatiendo y decidiendo una abstención técnica para que el PP pueda gobernar o si por el contrario vamos a terceras elecciones.
Recuerda Javier Fernández algo que es el "a b c" de la política, y es que las cosas a veces no son lo que son sino lo que parecen y que muchos ciudadanos culparían al PSOE si se celebran terceras elecciones aunque esa responsabilidad no sea del PSOE.
En realidad Javier Fernández tiene que conseguir que el PSOE vuelva a hacer política desandando con paciencia y mano izquierda algunos de los pasos a los que llevó la recién dimitida dirección de su partido.
Pero sobre todo Javier Fernández tiene claro que el proyecto del PSOE tiene que ser para toda la sociedad y no solo para los militantes, que si nuestro país avanzó con pasos de gigante fue gracias a que su partido antepuso los intereses generales a los partidistas logrando que votantes que no eran socialistas confiaran en el PSOE por su capacidad de gestionar bien.
El PSOE tiene ante sí el reto de volver a convencer a las clases más dinámicas de nuestra sociedad, sobre todo a los jóvenes y ofrecer un proyecto en el que la mayoría de los ciudadanos nos sintamos a gusto.
No es una tarea fácil, sobre todo porque Pedro Sánchez ha colocado al PSOE al pie del abismo, pero si alguien lo puede conseguir es Javier Fernández. Todo dependerá de que las maniobras de Pedro Sánchez se lo permitan.


Antonio Casado - Puigdemont, Iglesias y el 12-O

11.10.16 | 08:16. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 10 (OTR/PRESS)

El presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, y el líder de Podemos, Pablo M. Iglesias estuvieron encantados de verse y de intercambiar opiniones en su madrileño encuentro del lunes. Una curiosa luna de miel del independentismo que se coloca fuera de la ley con el populismo que reduce el Estado al amontonamiento de líderes políticos y empresarios del IBEX en torno al Rey para practicar el "patriotismo del canapé" el día de la Fiesta Nacional. Es la excusa de Iglesias para motivar su ausencia de la recepción anual en el Palacio de Oriente.
En eso coinciden. Ambos ven la jornada festiva del 12 de octubre como la indeseable exaltación de un genocidio endosable a la "hispanidad", de la que reniegan tanto Iglesias como Puigdemont. Tiene declarado Iglesias que a veces ha de hacer contorsiones verbales para decir la palabra España. A años luz del ingeniero, comunista y poeta, Gabriel Celaya, cuando declamaba "España mía, con amor te deletreo", ochenta años antes de que el líder de Podemos pregonase la necesidad de hacer política más cerca de la calle que de las instituciones: "A la calle, que ya es hora de pasearnos a cuerpo".
De la cuerda de Podemos (versión catalana) es esa alcaldesa de Badalona que ha decidido no celebrar la Fiesta Nacional del 12 de octubre porque conmemora un genocidio y se asocia con Franco y el racismo. Toma ya. A eso reducen la fecha elegida hace 29 años por el Parlamento democrático porque "simboliza la efemérides histórica" en la que nuestro país, "a punto de concluir un proceso de construcción del Estado a partir de nuestra pluralidad cultural y política, y la integración de los Reinos de España en una misma Monarquía, inicia un periodo de proyección lingüística y cultural más allá de los limites europeos".
El entrecomillado figura en la exposición de motivos de la ley que declaró Fiesta Nacional, a todos los efectos, el 12 de octubre. En ninguna parte se habla de Franco, raza, hispanidad, conquista, colonización... Se habla, eso sí, de recordar un momento de la historia que forma parte del patrimonio común de "una nación tan diversa como la española". Porque, mal que le pese ahora a los nacionalistas, en la aventura americana la participación de los catalanes no es menor que la de los castellanos, los vascos, los leoneses, los extremeños, etc.
¿Quiere algunos ejemplos el señor Puigdemont o la alcaldesa de Badalona? Los 200 catalanes de la fuerza militar que, al mando del ampurdanés, Pedro de Margarit, acompañó a Colón en su segundo viaje. Un benedictino del monasterio de Montserrat, Bernardo de Boil, fue el primer vicario apostólico del Nuevo Mundo. El leridano Joan de Grau i Ribó, compañero de aventuras de Hernán Cortes en México. También leridano era Gaspar de Portolá, gobernador de California en el siglo XVIII y famoso explorador de San Diego y Monterrey. Y así sucesivamente.
No nos cansaremos de seguir denunciando la burda manipulación que alimenta a este nacionalismo tramposo y enredador.


Francisco Muro de Iscar - ¡Detengan esa guerra!

10.10.16 | 08:16. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

En sólo dos días, Italia ha rescatado a más de 11.000 migrantes en el mar, acercándose a las costas de Libia. Algunos no han tenido esa oportunidad y se han quedado para siempre en el Mediterráneo, el mayor cementerio de la historia. Personas que huyen de la miseria, de las más graves violaciones de los derechos humanos, de la guerra más salvaje. Las imágenes de esas personas intentando agarrarse al brazo que trata de salvarlos son impactantes. Pero no aprendemos. Los países de la Unión Europea sólo acogen al 3,5 por ciento de los refugiados pactados en 2015. Seis meses después del indigno acuerdo entre la UE y Turquía que permite devolver a Turquía a cualquier refugiado que ponga un pie irregularmente en Grecia -a cambio de muchos millones de euros y de eliminar el visado a Europa para los turcos-, hemos cronificado el problema. Dinamarca, mientras tanto, impulsa leyes que prevén prisión incondicional para mendigos -pueden ser refugiados- uso de la fuerza y devoluciones inmediatas en frontera. Canadá, tan lejos, tan ajena al conflicto, acogerá este año a 50.000 refugiados, en su mayoría sirios... Y a los europeos no se nos cae la cara de vergüenza.
Lamentablemente, en España, supongo que también en Europa, ha pasado desapercibido el discurso que la presidenta internacional de Médicos sin Fronteras, Joanne Liu ha pronunciado en la ONU apenas hace un par de semanas. Casi todos los testimonios de quienes pelean día a día con esa terrible situación han sido ignorados. Joanne denunció ante los responsables de la paz mundial, el salvaje y reciente ataque contra un convoy humanitario de Naciones Unidas y la Media Luna Roja Arabe siria y otro más contra un hospital cercano a Alepo, el cuarto contra instalaciones de Médicos sin Fronteras, todas ellas identificadas y sus coordenadas GPS comunicadas a las fuerzas beligerantes. No son errores. Y sus consecuencias, además de la muerte de tantas personas inocentes o inhabilitadas para la guerra, son terribles: personal médico evacuado, y miles de enfermos y heridos que dejan de ser atendidos.
En Siria, añade Joanne, los ataques no dan tregua. Los médicos de Alepo -otro holocausto esta vez consentido- "retiran la ventilación mecánica a los pacientes más débiles para que otros tengan una oportunidad". Los médicos tienen que elegir quién vive y quién muere. "Sitiados, siguió Joanne, nuestro colegas sirios van a quedarse hasta el final. Nos dicen que morirán allí con sus pacientes. Cuando llegue la hora". Y seguimos impasibles.
Tanto en Yemen, otro lugar donde el hambre mata, como en Siria, siguió la presidenta de MSF, "cuatro de los cinco miembros permanentes de este Consejo están implicados de alguna forma en estos ataques". La denuncia incluye a "la coalición liderada por Arabia Saudí y sus oponentes". Joanne recordó una frase del todavía secretario general de la ONU, Ban Ki- Moon -"cuando creemos que la situación no puede empeorar, el listón de la depravación se hunde aún más"- para reclamar el fin de la impunidad: "detengan los bombardeos contra los hospitales y el personal sanitario. Detengan los bombardeos contra los pacientes". ¡Detengan la guerra!, la causa principal del imparable éxodo de los refugiados. Pueden, pero no quieren.


Carlos Carnicero - Podemos reconoce su populismo y el PSOE trata de extirpar el contagio

10.10.16 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

El populismo ha sido históricamente la herramienta útil del pensamiento autoritario y totalitario. Esencialmente utiliza la promesa, posible o no, de satisfacer las demandas instantáneas, muchas veces inducidas, de los ciudadanos. Detecta fobias y las amplifica; señala enemigos a los que utiliza para cohesionar a la ciudadanía y convierte las ensoñaciones inalcanzables en objetivos.
En los últimos días el líder de Podemos, Pablo Iglesias, se ha preguntado en público si a su formación le interesa abandonar el populismo. Es la forma más directa de confesar que es la ideología y la herramienta actual de su formación política. Iglesias ha declarado que utiliza "el populismo de izquierdas" para mantener a Podemos con "un pie en la calle". La fase de populismo, afirma, no terminará hasta que el partido alcance el Gobierno, momento en el que entrarán en la etapa política de los pactos y las concesiones. Es magnífico saber que lo que pensábamos de su partido se ajusta a la realidad.
Detectado el descontento profundo y legitimado de la sociedad, los defectos del sistema de partidos, los recortes y la corrupción del PP, ha movilizado a las masas sobre apuestas populistas de confrontación, sin formular propuestas concretas y posibles. Le basta con demonización del enemigo, "la casta", y la exigencia de adhesión incondicional al único partido que es capaz de revertir las cosas. Maldice la Transición y sus protagonistas y reivindicó ser el único partido auténtico y legítimo para representar a la gente negando legitimidad a todos los demás.
El populismo simplifica el debate político a la mayor elementalidad. No hay matices. Los problemas más complejos se reducen a conocer si se está con el líder o contra él. Utiliza la consulta permanente a las bases para reafirmar su autoridad moral absoluta. No hay debate más simplista que el que se encierra en una pregunta de referéndum: "sí" o "no". La concreción en la gestión del mandato recibido está reservada para el líder. Los matices, la esencia que encierra la consulta, no se debate; se ocultan los matices, no se permite enmiendas o modificaciones. O estás conmigo y con mi propuesta o contra mí.

En la primera entrevista en la que Pedro Sánchez reveló sus planes para unas primarias instantáneas -que eran en realidad un referéndum para garantizar su permanencia como líder- habló de bandos para referirse a quienes le apoyaban y a quienes le criticaban. No conozco un antecedente en la utilización de ese concepto en un partido que tiene un cuidado exquisito en la definición de las tendencias internas. Sánchez reveló que había dos bandos: quienes estaban en el "no es no" y quienes pretendían entregar el gobierno al Partido Popular.

Ha sido necesaria la dimisión con fórceps de Pedro Sánchez para que el PSOE recuperara el debate interno como sustituto de la política de adhesión.
El dimitido secretario general asumió el populismo de Podemos por contagio y para combatirlo en su propio terreno, frente a la tradición instalada en el PSOE de debates internos para problemas complejos, buscando una propuesta asumida por todos. Instaló bandos, que siempre tienen que ser de vencedores y vencidos. Negó la legitimidad de los órganos de gobierno democráticamente elegidos, privando a los militantes del poder de debate en la discusión escalonada de los órganos de partido.

El PSOE está tratando ahora de recobrar su tradicional capacidad para el debate político. Pero el populismo es un cáncer difícil de extirpar porque el señuelo es que sean los militantes quienes decidan en consultas permanentes. Es la mejor forma de garantizar todo el poder para el líder.


La semana política que empieza - El 12 de octubre, fecha dicen que reaccionaria

10.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 9 (OTR/PRESS)

Supongo que decir que un Estado fuerte es aquel que se siente orgulloso de su bandera, de su Historia, de su himno, de su unidad, sonará como algo reaccionario en el seno del Consejo Ciudadano de Estado de Podemos, que este fin de semana celebró una "cumbre" para, en el fondo, aparcar sus divergencias sobre lo que debe ser la izquierda, y si debe serlo con el PSOE o contra el PSOE. Así que la inminente festividad del 12 de octubre, que conmemora algunas gestas del pasado y reivindica a España como una nación que fue, y es, importante en el mundo, sirve, no sé si muy inteligentemente, para separar a la derecha, que concurre a la festividad, de la izquierda, de la que una parte desdeña hacerlo, incluso despreciando públicamente la invitación del Rey, que es quien con mayor precisión, y con el acierto que le permiten, encarna al Estado que, desde otros lados, se trata de reformar o, incluso, sustituir.
Esta división de castas no es propia solamente de las asambleas de la formación morada o de los independentistas y nacionalistas de diversa laya; la comparten algunos en el "otro" PSOE, el que se va quedando minoritario y mira con nostalgia, desde Los Angeles o desde algunas federaciones, hacia el ya imposible acuerdo con Podemos. Y, en el fondo, la comparten, con su indiferencia (u hostilidad) hacia los boatos y medalleríos oficiales, bastantes ciudadanos.
De acuerdo: el 12 de octubre no puede ser apenas una parada semi-militar en la que se reúnen en torno al jefe del Estado unos centenares de elegidos, elegantemente trajeados o uniformados, teóricamente representantes del pueblo. Es preciso, sí, tener una concepción del Estado algo más amplia que esa idea oficial de la Comunidad Iberoamericana surgida a partir de 1492, que, no obstante y por mucho que algunos se empeñen en lo contrario, sigue siendo una fecha crucial para la Historia de la humanidad. Pero el hecho de que casi la mitad de la Cámara Baja esté integrada por fuerzas que no se sienten, ni anímica ni territorialmente, representadas por "este" 12 de octubre, debería llevar a preguntarnos qué es posible hacer para superar esta "segunda transición" en la que, le guste o no a Mariano Rajoy -que el término, lo he comprobado personalmente, le repele-, estamos embarcados, y que incluye la propia definición de lo que es el Estado español, o sea, España. Y que incluye cambios necesarios, muchos cambios, que consoliden el Cambio, con mayúscula, que ha de venir para que el nuestro sea un país verdaderamente admirable y admirado. Y uno.
No faltan quienes quieren engañarse: en el fondo, dicen, todo sigue igual tras fallar el rumoreado -yo no he comprobado, la verdad, que fuese del todo real_ intento de Pedro Sánchez de alinear, para tomar el poder, a la segunda fuerza política española con la izquierda-de-la-izquierda y con las fuerzas separatistas. El PSOE vuelve a su cauce, va predicando el presidente de la gestora, un buen tipo llamado Javier Fernández a quien poca gente hasta ahora, excepto, claro, los asturianos, conocía. El PP, por su parte, no ha echado las campanas al vuelo tras la debacle interna socialista, que impide absolutamente al PSOE afrontar ahora unas elecciones: está, para mantenerse en el poder de una manera digna, haciendo un esfuerzo de contención de su regocijo, que no está el horno para esos bollos de dar vítores al hundimiento del rival. Claro que el elegante papel que está desempañando Rajoy es el más fácil, pero no por ello deja de ser eso, un comportamiento elegante, ya que no de estadista.
En Podemos se aparcan inteligentemente las divergencias intestinas en el interesantísimo debate que se intuye sobre lo que debe ser la izquierda en un país europeo: Pablo Iglesias parece haber comprendido, al fin, que no le ha llegado aún la hora de gobernar y que, al paso demasiado alterado que lleva, quizá no le llegue nunca, porque el Sistema, de una u otra manera, que se lo pregunten a Sánchez si no, corrige siempre el tiro errado. Y, por fin, Ciudadanos, que sí está en el "espíritu del 12 de octubre", aunque sea a su manera, aguarda, con el apoyo reformista a -qué remedio_Rajoy, el discurrir de los acontecimientos, que se van a precipitar en las próximas dos semanas.

O sea, que no todo sigue igual. Es, al menos, lo que nos dice una Ada Colau, nos guste o no carismática y depositaria de muchos votos, cuando declara "jornada laboral" el 12 de octubre, aunque sea solamente en Barcelona. O los responsables aragoneses festejando, a su variopinta manera, el día del Pilar. Y lo que intuimos que puede ocurrir en la recomposición de la izquierda y, por qué no, de la derecha, que tiene que pasarse al bando de la reforma a fondo, también abona que ya no podemos aferrarnos a los viejos esquemas.

Creo que el propio jefe del Estado así lo entiende, aunque sus pasos -de nuevo va a ser protagonista de consultas con los políticos en los próximos días_ sean muy cautos, quizá en ocasiones demasiado cautos, como si no hubiese que reinventar tantas cosas. De manera que "sí" al orgullo por el himno, la bandera -tan maltratada-, la unidad y las tradiciones; cierto igualmente que, como dicen que dicen los suizos, la democracia debe ser aburrida; pero hay que decir también "sí" a ese Cambio del que, en el fondo, todos los instalados reniegan, y entonces ahí sigue, viendo pasar el tiempo, la ceremonia del Palacio de Oriente. Eso sí, con un Pablo Iglesias que anuncia "urbi et orbi" que estará ausente de esa "fiesta de smokings" (¿?), quizá para que todo siga exactamente igual.


Victoria Lafora - ¿Estrategia o sentido de Estado?

09.10.16 | 08:16. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Si las encuestas, tan desprestigiadas después de los fracasos de este larguísimo año electoral, aciertan, PP y Ciudadanos alcanzarían la mayoría absoluta el 18 de diciembre en las terceras elecciones.
Cabe preguntarse entonces si las últimas declaraciones de Mariano Rajoy mandando callar a las voces que desde su partido y su Gobierno reclamaban mayor sumisión al PSOE, son una estrategia o va a primar el, tantas veces reclamado, "sentido de Estado" para evitar una nueva cita con las urnas.
La disciplina dentro del PP, y más cuando rozan el poder, es incuestionable. Por tanto, ni el ministro Jorge Fernández Díaz ni el portavoz parlamentario Rafael Hernando van por libre. Parece como si el PP estuviera jugando a "poli malo y poli bueno" mientras preparan la maquinaria electoral y salvan al candidato de la responsabilidad de tener que volver a votar.
A la vista del enconamiento y la fractura en el grupo socialista, Rajoy siempre podrá argumentar, en el último minuto, la imposibilidad de intentar una investidura con unas siglas sin liderazgo y sin capacidad de mantener la disciplina de voto. Siempre podrá hacer un discurso razonado, alegando que las grandes reformas que necesita este país, y que ofreció al PSOE consensuar en estos meses de interinidad, son ahora imposibles si la mitad de los diputados socialistas siguen en el "no es no".
La estrategia puede tener un coste electoral, pero quien peor parado va a salir será el PSOE. Después del calvario de la lucha fratricida y de cambiar el "no" por "ahora sí" en un Comité Federal donde pueden repetirse las trifulcas, se les viene encima una campaña electoral sin candidato y sin modelo de país que ofrecer a sus desconcertados votantes.
Mientras tanto, Podemos se radicaliza, se arroga el liderazgo de la izquierda y proclama que los socialistas les han entregado el papel de representar a la oposición. Como no se fían, ya están engrasando su maquinaria electoral y motivando a sus Círculos para salir a la calle y recuperar el voto perdido en junio. Convencidos de que la militancia y los votantes que apoyaron a Pedro Sánchez se van a ir con ellos. El sector de Errejón se repliega a los cuarteles de invierno y Pablo Iglesias hace un alarde de fuerza en el Consejo Ciudadano celebrado este fin de semana.
Ante este futurible, no descartable, se ve con mayor claridad el enorme error que cometió la dirección socialista cuando el nueve de julio, después de obtener solo ochenta y cinco escaños, se ratificó en la negativa a la abstención y permitió a Pedro Sánchez intentar un pacto con Podemos y nacionalistas que estaba casi cerrado, a falta del último engaño de Pablo Iglesias que, como se ha visto este fin de semana, solo tiene un objetivo político: destruir a la socialdemocracia que representa el PSOE y ocupar su lugar.


A vueltas con España - Una historia que se repite

09.10.16 | 08:16. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

La tensión entre el PSOE y el PCE -con sus más y sus menos- se reprodujo entre el PSOE e Izquierda Unida -a veces distantes, otras aliados- y sigue latiendo ahora entre el PSOE y Unidos Podemos. La gran diferencia entre las viejas tensiones entre socialistas y comunistas, y las que ahora hay entre socialistas y podemitas/comunistas, tal vez esté en que en el primer caso estaba claro quiénes eran el grande y el pequeño, mientras que hoy en día está en discusión el propio liderazgo de la izquierda. Por lo demás, todo es bastante normal, ya que no hay peor cuña que la de la misma madera, es decir, no hay peor enemigo que quien ha sido amigo o quien hace cosas muy parecidas. Así sucede en la vida cotidiana y es normal que así suceda en la vida política.
Hay observadores y políticos que quieren resolver este contencioso cuanto antes y de la manera que sea. Para ello, algunos se aferran a las encuestas -a menudo convertidas en armas electorales-, otros hacen simplemente populismo con la cuestión planteada, y tampoco falta quienes explotan las contradicciones de unos y de otros, lo cual siempre es habitual en los eternos debates de la izquierda. ¿Conseguirán sus propósitos? En la España donde triunfa el único animal que avanza sin moverse, según dijo Felipe González refiriéndose a Mariano Rajoy, pudiera ser más útil la prudencia que la prisa, de modo que termine por imponerse aquel viejo dicho atribuido a Fernando VII: vísteme despacio que tengo prisa.
Pero ¿se apresuran lentamente políticos como Pablo Iglesias, Iñigo Errejón, Pedro Sánchez o Susana Díaz y sus ayudantes de la gestora socialista? No lo parece. España lleva casi diez años en crisis, quienes tienen el sueldo asegurado dan la impresión -obviamente falsa- de tener más prisa que los parados, pero la realidad demuestra que aquí no se debate -día y noche- cómo crecer más para tener menos paro -menuda lección le acaba de dar el Nobel Joseph Stiglitz a la derecha y a la izquierda española-, sino que se habla de repartir mejor lo poco que hay -plausible pero insuficiente- y de etiquetas políticas, como si el futuro del país y el de los españoles dependiera de quién está más o menos a la izquierda o más o menos a la derecha. ¿Cuándo se enterarán de que los problemas de la gente se encauzarán cuando el país produzca más y mejor? ¿Realmente es tan complicado de entender y de asumir? Ni siquiera una vez que lo ha dicho alto y claro todo un premio Nobel de economía, progresista para más señas?


Siete días trepidantes - El enorme debate de la izquierda llega a España

09.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 8 (OTR/PRESS)

Hay una indudable crisis de recomposición de la izquierda en España, y eso es algo que, en mi opinión, constituye un fenómeno político de primer orden, ya resuelto en algunos países europeos, que no en todos. En España nos encontramos con dos proyectos de PSOE y dos proyectos de Podemos y sus terminales periféricas. Dos proyectos que se atraen y se repelen, en función de las circunstancias. Y las circunstancias, aquí y ahora, son que uno de los PSOES va a facilitar muy probablemente la investidura de Mariano Rajoy, mientras otro quisiera permanecer fiel a sus acuerdos regionales con Podemos. Y lo mismo con la formación morada, que cada vez evidencia más sus divergencias estratégicas respecto a sus relaciones con los socialistas, con cualquiera de las fracciones socialistas.
Pedro Sánchez se quitó esta semana de en medio, viajando con su familia, pública y notoriamente, a Los Angeles, donde les aguarda un mundo de Disneylandia. Aquí, en territorio patrio, dejó a su cordial enemigo Javier Fernández, el presidente del Principado de Asturias y de la gestora del PSOE que busca llevar al partido a la abstención en la investidura de Rajoy, hablando telefónicamente con el presidente del PP y del Gobierno en funciones, con quien ya hay, dicen, un buen comienzo de entendimiento.

No han faltado voces insignificantes, como la de la diputada socialista por Zaragoza -a la que los medios hemos dado un injustificado protagonismo- Susana Sumelzo, que hayan gritado alto y claro que votarán "no" en la investidura, sea cual sea la decisión del Comité Federal socialista, que muy probablemente será la de la abstención, tras protestas y gestos mil en el debate interno: a ver qué dice, al fin, la balear Francina Armengol. Y otras voces no tan insignificantes, como la del todavía líder del socialismo catalán, Miquel Iceta, también partidario del "no", forzado por sus primarias del sábado frente a Nuria Parlón y por su "alianza de hierro" con la semipodemita Ada Colau. Y es que el "problema catalán", que crece, también afecta al interior del socialismo español, que ve cómo el PSC se sitúa en una posición muy difícil ante el secesionismo y ante sus propias luchas intestinas.

Veremos quién vota qué en el grupo parlamentario socialista cuando, a finales de mes, haya que votar en la investidura de Rajoy: yo apuesto porque quizá haya deserciones, pero Fernández, que por cierto no es diputado, hará triunfar el abstencionismo entre los diputados socialistas. Simplemente porque el PSOE no puede -no tiene ni candidato..._ afrontar unas terceras elecciones. Y Rajoy, que las ganaría pese al juicio Gürtel y demás episodios, no quiere hacerlo, aunque no sea más que para que nadie pueda decir que propició con una actitud ambigua esos comicios que todos dicen que son indeseables.
Así que los del "no" parecen estar perdiendo por goleada en el PSOE frente a la batuta del astur Fernández y de la andaluza Díaz. Y eso afecta a las relaciones de los socialistas, de algunos barones socialistas, con Podemos, dividido en lo referente a cómo tratar el posible apoyo abstencionista -no es apoyo, en realidad, advierte, con justeza, Fernández_ del PSOE a Rajoy. "Rompamos los pactos regionales en Extremadura, Valencia, Aragón, Castilla-La Mancha", dicen los adeptos a Pablo Iglesias. Frente a él se alza la moderación de Iñigo Errejón y voces como la de la "número dos" valenciana Mónica Oltra: "Si alguien facilita un Gobierno del PP en España, ¿vamos a facilitar también un Gobierno del PP en las comunidades?", dice, refiriéndose a esa oferta de los "populares" a los barones socialistas, en el sentido de que les apoyarán en sus respectivos territorios si corren el riesgo de perder el poder ante una ruptura de los pactos por Podemos.
Y en ese dilema se debate la izquierda-a-la-izquierda. De manera que Rajoy, atado al mástil del barco en la tormenta, ha logrado, de una tacada, desarbolar al PSOE y sembrar el debate, mucho más táctico que estratégico, y mucho más profundo que el del PSOE, en las filas de Podemos. Ahora, la gran batalla entre socialistas y podemitas va a ser la de quién encarnará la oposición al inminente Ejecutivo de Rajoy, si un PSOE debilitado moralmente (y físicamente) o un Podemos en busca de una identidad más definitiva que el mero gesto de rechazar o no ir a la recepción del Rey con motivo de la fiesta nacional ("de smokings", se equivoca Iglesias) del 12 de octubre.

¿Mi apuesta? Arriesgada, como siempre, me temo. Habrá un PSOE que se acerque a un Podemos, y otro PSOE y otro Podemos que terminarán confluyendo junto a Izquierda Unida. Porque a nadie, y tampoco al país, conviene el lío que actualmente viven todos ellos. Siempre he dicho que, si hubiese un verdadero estadista algún día al frente del PSOE, ya habría intentado "fichar" a Errejón -no, no es una "boutade", no del todo, al menos- ofreciéndole convertirse en su "número dos", abandonando a Pablo Iglesias en los brazos del Pedro Sánchez de turno. Y ya veríamos qué pronto dejaríamos de especular sobre "sorpassos" y otras cosas secundarias que nos distraen del gran debate sobre qué hacer en el futuro con este país nuestro, tan importante, tan desnortado a diestra y, claro, a siniestra.


Fermín Bocos - Ignorancia y sectarismo

08.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Hace unos días supimos que la CUP, heterogénea cofradía política catalana anticapitalista, le había declarado la guerra a Cristóbal Colón. Pretendían que fuera abatida la estatua que Barcelona dedicó hace más de un siglo al Descubridor. Tildan de "genocida" al Almirante de la Mar Océana, título concedido por los Reyes Católicos en 1492. La iniciativa no prosperó porque la alcaldesa Ada Colau no secundó tan extemporáneo ataque iconoclasta. Donde sí ha prosperado otra iniciativa inspirada por el sectarismo político ha sido en Navarra. Por decisión del actual conglomerado de fuerzas que gobiernan aquella comunidad ha sido retirado del edificio de la sede del Gobierno foral el histórico escudo con las cadenas de Navarra.

El símbolo del Antiguo Reyno que evoca el arrojo y valor de la tropa navarra que con su rey Sancho VII el Fuerte al frente contribuyó de manera decisiva a la victoria de las armas cristianas contra el ejército almohade en la crucial batalla de las Navas de Tolosa librada en 1212. La idea de endosar a Colón el "genocidio" perpetrado contra las naciones y tribus que poblaban lo que hoy llamamos América resulta tan extemporánea como lo sería impulsar en el Méjico de nuestros días la destrucción de la maravillosa Piedra del Sol -un enigmático calendario-, porque sus constructores aztecas, eran caníbales y realizaban sacrificios humanos.
En el caso de la CUP la iniciativa remite a un izquierdismo infantil que ignora que la Historia es lo que fue y ni podemos evitar que Sócrates viviera en una Atenas en la que había sesenta mil esclavos ni que el gran Pablo Neruda se degradara como poeta escribiendo la infame "Oda a Stalin". Lo de Navarra es otra cosa. Aquí la intención política es explícita. La señora Barkos y sus compañeros de viaje han arrumbado el símbolo histórico de Navarra para allanar el camino a la ikurriña, la bandera diseñada por los hermanos Sabino y Luis Arana en 1894. Una ficción, un invento partidista, frente al símbolo glorioso que durante más de ochocientos años han tenido como propio los hombres y mujeres de Navarra. ¡Lástima de tiempos de tanta ignorancia y sectarismo!


Andrés Aberasturi - ¿Por qué en Siria no?

08.10.16 | 08:16. Archivado en Andrés Aberasturi


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Las cifras que ofrece ACNUR se quedan trágicamente anticuadas día a día. En todos los periódicos aparecen fotos de la última oleada de refugiados atendidos por Italia: son casi once mil en sólo 48 horas y en uno de los viejos barcos se podían contemplar los cadáveres amontonados que se iban recogiendo. Es aterrador y absolutamente injusto, pero si no se bate un récord, como en esta ocasión, la noticia ya empieza a pasar desapercibida para los europeos.
Hasta el día 9 del pasado septiembre ACNUR cifraba en 381.442 las personas que habían cruzado el Mediterráneo para llegar a Europa. ¿Cuánto muertos? No se sabe, nunca se sabrá porque resulta muy difícil hacer un cálculo riguroso de la gente que pierde la vida en el intento; la cifra oficial era de 2.850 personas este año, pero todos sabemos que si se abrieran un día las aguas de nuestro mar común, el espectáculo sería dantesco.
Hay una inmensa mayoría que vienen de Siria, un país en guerra desde hace cinco años, un país -o lo que queda de él- sobre el que parece que todos tienen derecho para bombardear sin ni siquiera preocuparse por aquel eufemismo que dimos en llamar "daños colaterales". En Siria se vuelan hospitales, colegios, mercados... da igual. Siria está al margen de cualquier tratado internacional, es un campo de pruebas, un pueblo que a nadie le importa y cada potencia tiene derecho de pernada parapetándose en extrañas alianzas, en apoyos egoístas, en "operaciones de castigo" que no son sino venganzas. Siria es un escenario de ruinas para una película de guerra en el que se libran muy distinta batallas con muy distintos aliados.
Desde 2011, cuando comenzaron las llamada "primaveras árabes" estallaron las protestas contra el presidente sirio, Bashar el Asad, cabeza del régimen del partido Baaz, tras el arresto y tortura de unos adolescentes que pintaron en un muro de su escuela: "Es tu turno, Doctor", en referencia a la profesión de Asad, oftalmólogo. Y a partir de ahí se juntaros intereses de todo tipo: Irak, Irán apoyaron al dictador mientras sus opositores recibía la ayuda de países árabes y cada vez más de yihadistas. Un rompecabezas difícilmente entendible con EEUU y Rusia en la trastienda de todo. Las imágenes que nos llegan desde Siria son de ciudades en ruina, gentes deambulando por unas calles llenas de polvo y de pobreza, hospitales de pesadilla y niños que esperan también su dudosa oportunidad para llegar a esa esperanza fallida llamada Europa. Gracia está desbordada; Italia no puede más y en el resto de UE en lugar de crecer la piedad solidaria, toman fuerza los movimientos extremistas xenófobos.
Yo no tengo la solución pero veo el desastre y lo que veo son niños muertos, niños vagando solos por campos de refugiados y muchas conferencias elegantes para llegar a acuerdos que no llegan o no se cumplen. Yo ignoro qué se puede hacer con todos los refugiados que ya están y que seguirán llegando. Pero si sé que por menos de lo que está ocurriendo en Siria, la ONU ha tomado cartas en el asunto y ha mandado tropas internacionales para acabar con el terror. ¿Por qué en Siria no? Esa es la pregunta.


Antonio Casado - De la inmoralidad pública

08.10.16 | 08:16. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Los juicios seguidos contra los acusados de los casos Gürtel y tarjetas black desvelan la cara más grave de la corrupción, pues en ellas coinciden el descaro de personas habituadas a la impunidad, la mala práctica organizada casi a la luz del día (semipenumbra, como mucho), la cobertura política y el saqueo del dinero público ("¿Qué nación hay en el mundo donde con tanto descaro se saqueen los fondos del Estado?", se preguntaba Lucas Mallada a finales del siglo XIX).
Un elemento sobrevenido multiplica el malestar social por estos casos de inmoralidad en la vida pública. Hablo de las razones usadas por quienes fueron pillados en falta. La mayoría de ellos, empezando por el PP, encausado como beneficiario "a titulo lucrativo" en el caso Gürtel -no delinquió directamente pero se favoreció de un delito cometido-, han seguido buscado la impunidad (nulidad del juicio) por reprobación técnica de los métodos utilizados para obtener las pruebas incriminatorias. Por ejemplo, violación de intimidad en la publicación de gastos personales o escuchas presuntamente ilegales.
Bochornoso. Pero la gente lo ha percibido como una burda utilización de las garantías procesales para tapar la miseria moral de sus comportamientos. Todo lo cual no hace sino aumentar la ira de los ciudadanos y su descreimiento en las élites del poder político y social. La "casta", que dirían los seguidores de Pablo Manuel Iglesias.
Sostengo que los fundadores de Podemos son los que se sientan en el banquillo de los acusados por estos dos escándalos, la trama Gürtel y las llamadas tarjetas black. Están en el origen de la ira canalizada por el populismo del partido de Iglesias, así como en el engorde de su posterior facturación en las urnas.
Así es como, entre otras cosas, por supuesto, la cara más obscena de la corrupción impulsó el salto del populismo a la política nacional. El asiento del partido de Iglesias en la vida pública es ya una realidad con evidentes efectos desestabilizadores. El más visible es la prolongada interinidad en el Poder Ejecutivo, como consecuencia de la fragmentación del escenario.
Los hechos vienen trenzados hasta el punto de que no hacer inverosímil esa conexión entre corrupción pública, malestar social, irrupción del populismo e inestabilidad institucional. Una secuencia irrebatible. Al menos en España, aunque también hay pruebas vivas fuera de nuestro país.
De hecho, a uno le produce la misma perplejidad la referencia al impago de impuestos como muestra de talento, en boca del del candidato a la Casa Blanca, Donald Trump, que el obsceno argumento utilizado por Miguel Blesa, ex presidente de Caja Madrid, de que las famosas tarjetas black en realidad era una forma de "dignificar" la retribución salarial de sus consejeros. Manda huevos, que diría Federico Trillo.


Más que palabras - Políticos a palos

08.10.16 | 08:16. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 7 (OTR/PRESS)

Creíamos que después del numerito que vimos el fin de semana en Ferraz lo habíamos visto casi todo, si de esperpentos sea trata, pero mi abuela solía decir que "cuando lo hay malo lo hay peor" y así es. A veces no hay fronteras para que la realidad supere a la ficción y el lío en que se ha convertido la política británica tras el Brexit le ha podido costar la vida al eurodiputado Steven Woolfe -considerado como el favorito a la sucesión de Nigel Farage- que tuvo que ser traslado al hospital con pronóstico "grave", tras haber sido golpeado por Mike Hookem, correligionario del Partido de la Independencia del Reino Unido.
Al parecer Steven Woolfe se enzarzó en una pelea con Hookem durante una reunión del grupo parlamentario.
Como consecuencia de los golpes, acabó estrellando la cabeza contra una ventana. Según informó The Daily Telegraph, el eurodiputado quedó inconsciente y fue trasladado urgentemente a un hospital con heridas en la cabeza. Al final la cosa ha quedado en un susto y se recupera satisfactoriamente pero lo ocurrido es toda una metáfora del clima político que últimamente se hace irrespirable en el Reino Unido y en todo el mundo .
Ver a políticos "a palos" era hace años una imagen habitual de países donde o no había democracia o estaba en pañales pero ya no es así, y la fuerza de la razón ya no se impone a la razón de la fuerza.
El otro día me contaba uno de los asistentes al comité federal de la "decapitación" de Pedro Sánchez que "si hubiera habido pistolas se hubieran liado a tiros" especialmente en el momento de la "urna fantasma" donde la tensión fue máxima. Afortunadamente la sangre no llegó al río pero las heridas tardarán años en curarse y si finalmente el PSOE opta por la abstención para investir a Rajoy tendrá que hacer mucha pedagogía. Dicen que los canales de comunicación entre Mariano Rajoy y Javier Fernández están abiertos y según contaba mi amiga Anabel Díez, en El País, con buena cobertura. "En cuatro días, ambos políticos han conversado en dos ocasiones y lo harán más veces antes de que el PSOE tome una decisión sobre su posición ante una nueva investidura del candidato del PP".
Es verdad que no está en la mano del presidente de la gestora del PSOE ni de todo ese órgano colegiado tomar una decisión que mantiene divididos a los socialistas. Pero antes de que se reúna el comité federal todos, dentro y fuera, deberíamos hacer un esfuerzo por no azuzar el fuego de la división y el enfrentamiento. Sabemos que el PSOE está en una difícil encrucijada, que lleva demasiado tiempo teniendo que elegir entre "susto o muerte", pero además de los problemas internos que tiene, en busca de su identidad perdida, las injerencias externas que están teniendo tanto políticas como mediáticas son intolerables y así no hay forma de que levanten cabeza.
El PSOE es un gran partido al que este país le debe mucho en términos democráticos y sufre del mismo mal que el resto de la socialdemocracia y la izquierda en general desde la caída del muro de Berlín. Son conscientes de que el lugar de la izquierda que ellos no ocupen lo tomarán otros al asalto y el centro que pierdan igual y por eso dan la sensación de tener muchas almas. Los que conocimos al PSOE de la transición y hemos seguido minuciosamente su evolución desde el ejercicio del periodismo jamás pensamos que podríamos escuchar insultos gruesos a Felipe González al grito de "fascista o golpista" no sólo porque es injusto sino por lo que representa de autodestrucción de los iconos. En su día fue "Dios", luego se transformó en "jarrón chino", y tal vez su trayectoria al lado de los más ricos y poderosos de la tierra haya chirriado, pero Felipe ni es ni será un fascista. El problema de cuando se falta al respeto a todo y a todos es que terminas por perdértelo a ti mismo y eso el PSOE no se lo debería permitir salvo que quiera terminar como la UCD .
Leer estos días "La transformación del mundo" de Jürgen Osterhammel les vendría a algunos muy bien.


Luis del Val - La minoría incómoda

07.10.16 | 08:16. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Las minorías siempre suelen tirar de la sisa y, sin son minorías muy minorías, incluso puede que te dejen las mangas demasiado largas. Con la mayoría simple ya es otra cosa, y no te digo nada con la mayoría absoluta que incluso puedes cambiar las solapas de toda la vida por las que más te gusten, porque la mayoría absoluta es un traje a medida.
Sin embargo, el pueblo soberano hace ya dos elecciones que desconfía de proporcionarle a nadie la mayoría absoluta, y por eso muestra preferencias, sí, pero evitando que alguien, de izquierdas o de derechas, se pueda hacer un traje a medida que no le guste.
Pues bien, ahora al PP, cercano el instante que tanto anhelaba, que el PSOE se abstuviera para poder formar un gobierno, le produce vértigo intuir que gobernar en minoría le va a tirar de la sisa. Incluso algunos ya han notado que las perneras de los pantalones se quedarán bastante cortas y se van a ver las canillas. Es lo que hay en el pret a porter de las minorías, que se pueden adaptar a tu figura, más o menos, pero el traje también debe servir para los que apoyan con el voto las propuestas del Gobierno.
Y en esas estamos, compañeros del metal y de las urnas. El PSOE haciendo dengues y jeribeques para no llevar a cabo lo que ya tenía que haber hecho hace meses, o sea abstenerse para que se forme un gobierno, y el PP con el vértigo del que ha sido propietario de su piso toda la vida y ahora va a tener que vivir de alquiler. Rondaba y rondaba pidiendo a la doncella que le acompañara al cine, y ahora exige que, además, le apruebe los presupuestos, o sea, que se deje meter mano. Pues cuidado, que si hace una semana el PSOE de Pedro Sánchez aparecía como el culpable, igual si marean mucho la perdiz igual se mueve la veleta de la opinión pública. No sería la primera vez. Y Rajoy lo sabe.


Fernando Jáuregui - ¿Está hecho el "gran acuerdo"? Quizá sí

07.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Escucho en una radio muy influyente a cierto profeta del desastre global, que algún día fue importante y a mí me sigue pareciendo entrañable en su despiste, "acusándome", supongo que incluso con cierto cariño, de "ir diciendo por ahí que el acuerdo (PP-PSOE) ya está hecho". El, ellos, siguen pensando, y no consigo explicarme cómo aún andan en esas, que vamos directos a unas terceras elecciones, porque el PSOE será incapaz de abstenerse y, si lo hace, el PP no aceptaría ir a la investidura si no es con condiciones suplementarias, como que los socialistas apoyen los Presupuestos y dejen gobernar a Rajoy al menos un par de años.
Pero no hay tal: los heraldos del caos se han quedado antiguos. Con una buena dosis de realismo, que muchos de sus voceros no parecen compartir, el presidente en funciones ha asegurado este jueves que no pondrá condiciones a la abstención de los socialistas. Ni hubiese podido ponerlas, ya que cada grupo parlamentario es libre y autónomo, faltaría más, para optar por la fórmula que prefiera.
Y, si los socialistas deciden abstenerse, como lo decidirán, porque no pueden hacer otra cosa (no, desde luego, concurrir a unas elecciones, donde el PSOE quedaría destrozado), pues se abstendrán. Y a Rajoy, cuando esta decisión se anuncie públicamente, le iba a ser muy difícil rechazar una nueva invitación real para afrontar la investidura. Sobre todo, cuando hace poco más de una semana estaba aún dispuesto a ceder en casi todo a cambio de la abstención del PSOE, que ahora ha visto debilitada su posición negociadora merced a la torpe inflexibilidad de Pedro Sánchez aferrado a la tabla de perdición del "no, no y no". Los socialistas, con una influencia minimizada, podrán ahora pedir poco a cambio de su obligada abstención, y los "populares" no podrán, entonces, y teniendo ya la mayoría necesaria junto con Ciudadanos, exigir condiciones para ir a la investidura, so pena de ser acusados de que son ellos quienes, ahora, propician las "indeseadas" elecciones.
Lo que ocurre es que ahora el PSOE es otro, y Rajoy, aunque siempre esté dando la impresión de permanecer inmóvil, se mueve bastante más de lo que parece. El presidente de la gestora provisional, Javier Fernández, que es quien ahora manda en el partido socialista, totalmente apoyado por la presidenta andaluza, es hombre a quien conozco y del que tengo una muy buena opinión como persona dialogante y que comparte con Rajoy esa cualidad del realismo. Así que se entenderán, primero porque sus caracteres coinciden mucho más que el de cualquiera de ambos con Sánchez, que se ha convertido en una especie de enemigo común; segundo, porque no tienen agravios ni resentimientos personales, que es algo que, increíblemente, juega mucho en política; y tercero, porque no tienen más remedio que entenderse. Si es que no han empezado ya a hacerlo.
El pacto, querido contertulio pesimista, está virtualmente hecho. Y solamente una dosis considerable de locura suicida por parte de socialistas (¿cuántos de los actuales diputados del grupo se quedarían sin escaño si hubiese nuevas elecciones?) y "populares" (¿qué efecto electoral acabará teniendo el informativamente jugoso juicio del "caso Gürtel"? ¿Y el de las "tarjetas black"?. Que no anden, pues, jugando con fuego) podría dar al traste con un acuerdo difícil, inestable. Pero ya se sabe que más vale un mal acuerdo que un buen pleito, como bien reza la maldición gitana "pleitos tengas y los ganes".
A partir de ahí, todo debe comenzar a discurrir con una relativa normalidad: los "barones" socialistas cediendo en sus remilgos a la abstención en un próximo comité federal y, luego, celebración de una sesión de investidura de Rajoy a finales de mes, antes de que venza el plazo y haya que convocar esas terceras elecciones que todos dicen no querer, aunque algunos lo digan con la boca muy pequeña. Pero, esta vez, y aunque a algunos les convenga, haberlas no las habrá, salvo que se repita la historia de Sansón derribando el templo, "muera yo con los filisteos". Ocurre, no obstante, que aquí ni siquiera hay alguien que tenga la fuerza de Sansón, que los filisteos somos todos y que el templo es España; así que menos lobos, menos postureo, menos sacar pecho y hala, a hablar y acordar, que el tiempo escasea y hay mucha tarea, que todos pueden afrontar en común, por delante.


Charo Zarzalejos - Javier Fernández, el doctor House del PSOE

07.10.16 | 08:16. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

¿Se acuerdan del doctor House, ese tipo bien peculiar al que su equipo acudía cuando no sabían establecer diagnóstico ante un enfermo grave o complicado? Acudían a él con la certeza de que daría en la clave del asunto, que él sabría diagnosticar y, lo que suele ser más complicado, como tratar, como decírselo al enfermo. El doctor House lo resolvía con decisión, con algún grito que otro y después de ratos de silencio en los que, no pocas veces, daba con aquello que se escapaba a su equipo y a él mismo.
Javier Fernández, presidente de Asturias y ahora también de la gestora socialista, es el doctor House del PSOE. Y lo es, entre otras razones, porque poco o nada se parece al personaje de la serie televisiva. No me le imagino dando gritos, ni sus formas son las formas desabridas del famoso médico. No se parecen, pero a él han acudido los socialistas para que, como House, vaya tomando notas para establecer el diagnóstico y sobre todo para ir creando el clima, la confianza necesaria para decir al enfermo en cuestión que lo que toca, que lo que quizás haya que asumir es que, para salvarse, no hay más remedio que acudir a la abstención ante Mariano Rajoy como una única terapia para evitar unas elecciones que, al parecer, empeoraría la situación. La receta, la de la abstención, si se llega a firmar, cosa que está por ver, es una receta muy complicada de descifrar y la toma del medicamento va a tener, con seguridad, efectos secundarios adversos.
Javier Fernández es un hombre que transmite serenidad, prudencia, incluso en la austeridad de sus gestos y que sabe qué terreno pisa. Es un terreno, el socialista, lleno de charcos disimulados, de arenas movedizas por el que hay que caminar con extremo cuidado. Un paso en falso de Fernández podría dar al traste con su tarea que no es otra que evitar que la desazón socialista vaya a más, que los estados de ánimo se encasquillen en la memoria más reciente. El no se engaña a sí mismo ni engaña a los demás cuando asegura que cualquier decisión que se adopte supondrá un desgaste. Por todo ello quiere estirar el tiempo y que las aguas se serenen pero difícil lo va a tener porque en el fondo las espadas siguen en alto.
Para una mayoría de socialistas la abstención a Mariano Rajoy es un auténtico trago, de ahí, que al margen de las reflexiones internas se haya comenzado por parte de algunos la estrategia de poner en las espaldas del Presidente en funciones la decisión final. Nada gustaría más a la mayoría de socialistas que Rajoy se pusiera "borde" con ellos a la hora de negociar una eventual abstención. El añorado "borderío" de Rajoy sería para ellos un magnífico discurso. No hay más que recordar las recientes y sorprendentes declaraciones de Garcia-Page, presidente de Castilla-La Mancha, advirtiendo al PP que no se pongan estupendos porque el PSOE es mucho PSOE. No contento con esto, ha asegurado también que el PSOE, aseguró, sin mover una ceja que "podemos presentar la candidatura más potente que puedan imaginar". Sin cuestionar que en el PSOE hay gente bien válida, declaraciones con este tono de altivez, están fuera de lugar cuando propios y extraños percibimos que este partido centenario se ha quedado sin suelo bajo sus pies.
Fernández va a tratar de introducir dosis de serenidad, de realismo. Lo suyo no va a ser coser, lo suyo es tarea de alta costura pero o colaboran todos o nada será posible. En momentos en los que un partido tiene ante si un autentico dilema -abstención, sí o no- se impone una medición ajustada de las propias fuerzas y si la altivez es siempre desagradable, resulta patética cuando el personal necesita de un respirador para seguir con vida.
Si finalmente se decide la abstención, será Fernández el interlocutor de Rajoy. De entrada, la corrección en las formas que es la liturgia de la democracia, está garantizada. Ni uno ni otro son de echar los pies por alto, pero, ojo, ninguno de los dos son unos principiantes y saben que la política no es una ONG. Ni Fernández quiere ser la tabla de salvación de Rajoy ni Rajoy va a admitir ser el mero flotador para un PSOE que necesita bocanadas de aire. Si finalmente se decide la abstención, cosa que está por ver, hay que pensar y exigir que la negociación sea una negociación razonable. Ni Rajoy puede asumir la tarea de gobierno sin una mínima garantía de que en seis meses no le plantean una moción de censura, ni Fernández podrá defender ante los suyos una abstención amenazada por una convocatoria electoral inesperada.
Rajoy ha pedido por activa y por pasiva que "por lo menos" el PSOE le permita arrancar la legislatura para evitar terceras elecciones y complicado tendría rehusar una investidura ante la abstención socialistas. En sentido contrario, Fernández, que sabe lo que es gobernar, no debería asombrarse de que Rajoy le planteara establecer alguna cautela. Rajoy es de los que hila fino y resultaría muy sorprendente que hablara con Fernández a base de trazos gruesos, pero en eso están no pocos socialistas: que Rajoy se ponga "borde" y lo que plantee resulte inasumible. El, Rajoy, sería el responsable de unas terceras elecciones. Al PSOE le agobia tanto la eventual abstención como parecer ante la opinión pública como el responsable de una tercera convocatoria electoral.
Javier Fernández-House ha asumido un papel de extraordinaria dificultad. En la gestora se amparan aquellos que no quieren ni elecciones ni abstención, vocablo éste que muy pocos socialistas se atreven a verbalizar. Con este panorama no es difícil aventurar que nos esperan jornadas muy intensas pero a muchos lo que realmente nos resulta imposible, sin riesgo de quedar en ridículo, es aventurar el resultado final. La mayoría de observadores dan por hecha la abstención. De momento, no me atrevo a formar parte de ese colectivo porque creo, quizás erróneamente, que en el PSOE todavía es posible cualquier cosa.


Escaño Cero - La crisis de la socialdemocracia

07.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

La crisis de la socialdemocracia europea comenzó con la caída del Muro de Berlín. Aquél 9 de noviembre se hizo añicos no solo el Muro que dividía Europa en dos bloques sino que comenzaba el principio del fin de las certidumbres del mundo que habíamos conocido hasta el momento.
Los partidos conservadores aparecieron triunfantes convencidos que la caída del Muro suponía el fin de la izquierda. Y los partidos socialdemócratas por su parte comenzaron una lenta pero inexorable travesía del desierto que les ha llevado hasta el momento actual en el que corren el riesgo de terminar convirtiéndose en partidos irrelevantes.
El punto álgido de ese declinar ha sido la crisis económica del 2008 ante la que los partidos socialdemócratas, demasiado institucionalizados, no han sabido dar respuesta a la terrible situación en que se vieron abocadas millones de familias con sus pérdidas de empleo, de viviendas, de derechos sociales, etc. Además de tener que asumir, porque así lo decidieron los gobernantes, que eran los ciudadanos los que tenía que correr con el gasto de salvar el sistema financiero casi en quiebra por la crisis. Una crisis provocada por el capitalismo de rapiña que no por los ciudadanos.
En los años duros de la crisis la voz de los socialdemócratas fue demasiado opaca, subordinada a los dictados de la austeridad impuestos pro Angela Merkell.
Los partidos socialdemócratas no fueron capaces de medir que el grado de sufrimiento de la gente tarde o temprano tendría una válvula de escape y eso precisamente es lo que fue el 15-M. Millones de personas que se sentían sin voz, sin nadie que defendiera con eficacia sus intereses, sin nadie que plantara cara a Alemania y sus políticas austericidas. Ese papel que deberían de haber hecho los socialdemócratas y que por un supuesto sentido de la responsabilidad con no se sabe quién no hicieron dejando a su suerte a los ciudadanos que hasta entonces habían confiado en ellos.
Y eso ha sucedido no solo en España sino en el resto del mundo donde los partidos antisistema y los partidos extremistas, ya sean de derechas o de izquierdas, comienzan a tener representación en los Parlamentos y en las instituciones.
La gente está harta y termina depositando su confianza a quienes le dicen que tienen razón para la hartura y que hay que dinamitar el sistema o cambiarlo de arriba abajo. Y en su desesperación los ciudadanos olvidan que el sistema en el que Europa ha vivido en los últimos sesenta años ha sido el mejor posible.
En nuestro país la expresión del hartazgo es Podemos.
La única manera de que la socialdemocracia, que ha sido uno de los pilares del bienestar en Europa desde después de la II Guerra Mundial, vuelva a ser determinante es que busque respuestas nuevas al problema de siempre: a la desigualdad. Pero sobre todo que no se olvide de a quién se debe y por tanto que no se aleje de los problemas reales de los ciudadanos.
Los partidos socialdemócratas se equivocaran si quieren emular a los partidos que han aflorado a su izquierda, en España sería Podemos. Hay muchos ciudadanos que siguen creyendo que la socialdemocracia puede ofrecer solución a los problemas de la sociedad. Pero si de algo han pecado los partidos socialdemócratas estos últimos años ha sido de inacción. Se han preocupado de asuntos que no es que no fueran importantes es que sencillamente no eran la principal preocupación de los ciudadanos.
La cuestión de fondo es que si los partidos socialdemócratas no son capaces de solucionar los problemas de los ciudadanos y establecer una complicidad con la sociedad buscando su apoyo para la resolución de los problemas entonces terminaran buscando a quienes parezcan dispuestos a hacerlo aunque al final sea peor el remedio que la enfermedad.


El Abanico - Vender la piel del oso antes de cazarlo

07.10.16 | 08:16. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 6 (OTR/PRESS)

Ha ocurrido en Colombia donde contra todo pronóstico ha ganado el "no" al proceso de paz; ocurrió en Gran Bretaña con el "brexit", en España el 20D, cuando la encuesta del CIS, la más fiable se supone, apostaba rotundamente por la victoria de Podemos frente a un PSOE debilitado, y puede ocurrir de nuevo si como parece se celebran nuevas elecciones en diciembre, de manera que cuidadín, cuidadín no sea que los deseos se conviertan en humo.
Son muchos los que apuestan por unas terceras elecciones de las que podría salir reforzado el PP que conseguiría más de 150 diputados, dejando malheridos a los socialistas. Hasta aquí los datos que filtran desde Moncloa, lo que en modo alguno quiere decir que vayan a ser esos los resultados cuando se abran las urnas. Entre otras razones porque si bien es cierto que la situación del PSOE es endiablada, también lo es que la del gobierno no es muy boyante después de ver en el banquillo de los acusados a los mandamás de la trama Gürtel y de las tarjetas black. Un espectáculo sin precedentes que alguna repercusión tendrá entre los votantes, por más que en el PP estén convencidos de que la factura de tanta corrupción ya se ha saldado.
Dicen que Rajoy y una parte de su equipo de gobierno en funciones están sopesando la posibilidad de apretar las tuercas a la nueva gestora de los socialistas de cara a la próxima investidura de líder del PP. Harían bien en seguir los consejos de Albert Rivera, en el sentido de que quién tiene que moverse ahora es Rajoy, no sea que las cuentas no le salgan si vamos a una nueva contienda electoral. La prepotencia es mala consejera, y ya se sabe que las urnas las carga el diablo.
Facilitar la abstención del PSOE sería lo mejor para el país de cara a la formación de un gobierno destinado a hacer las reformas más urgentes que la sociedad necesita, y no solo las que reclaman desde Bruselas que tal y como reconocen desde el FMI se ha demostrado que son ineficaces en lo político, ya que solo han servido para la irrupción de nuevos partidos que han puesto patas arriba el bipartidismo, y en lo económico porque son muchos los que se han quedado en la cuneta con tantos recortes, mientras veían como aumentaba el número de ricos en nuestro país.
Dice Borrell que gobierne quien gobierne tendrá que vérselas con Bruselas porque los recortes van a ser brutales. Pregunto: Y si es así ¿cómo es que no se lo dijo a Pedro Sánchez para que dejara de enredar con gobiernos imposibles?. Seguramente porque de haberlo hecho sus expectativas futuras se habrían esfumado, las de Borrell y las de Sánchez, dejándonos un país más fragmentado de lo que ya está.
Pero si a Rajoy se le pide templanza, la misma medicina habría que recetar a Pablo Iglesias, el líder de Podemos, quién lleva semanas amenazando con el infierno, con la ruptura de los pactos que tienen firmados con los socialistas en comunidades como la de Aragón, Castilla-La Mancha y la Comunidad Valencia, si finalmente estos apoyan la abstención. Una actitud que dice poco del talante de Iglesias y de algunos miembros de su formación, pues hay que recordar que fueron ellos los que impidieron que Sánchez formara gobierno cuando lo intentó. Ahora ya es demasiado tarde, pero no tan tarde como para obligar a quién tome las riendas del gobierno a llevar a cabo programas sociales que alivien la vida de quien más lo necesita . Reformas con vistas a los tiempos que corren, tan convulsos e impredecibles que pueden poner en peligro la democracia si entre todos no logran ilusionar a su electorado, cada uno al suyo, porque el futuro siempre está por escribir.


Isaías Lafuente - El PSOE, al banquillo

06.10.16 | 08:16. Archivado en Isaías Lafuente


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

El vergonzoso espectáculo que dio el PSOE el pasado sábado dejó muy tocado al partido, a sus militantes y a sus votantes. Y tuvo un corolario en las horas posteriores cuando declaró Rodrigo Rato en la Audiencia Nacional en el juicio por las tarjetas black de Caja Madrid y comenzó, siete años después, el primero de los nueve juicios de la red Gürtel, una trama de corrupción que toca tanto al PP que el PP también ha sido imputado. Aunque Rajoy nos dijo primero que todo era mentira; después, que todo era mentira, salvo alguna cosa; y finalmente que no era una trama del sino contra el PP. Sin embargo, la instrucción ha ido desmontando cada uno de los desmentidos del PP y de su líder, que no sólo ha dilatado decisiones contra los presuntos corruptos sino que, en ocasiones, los ha mantenido y promocionado hasta que no ha tenido más remedio, como sucedió con Ana Mato.
Si un extraterrestre se posase en estos días en nuestro país le resultaría incomprensible que un partido como el que vio el sábado, incapaz de gobernarse a sí mismo sin estragos, fuese capaz de gobernar España. Pero más difícil aún le resultaría entender que la alternativa sea que gobierne el mismo hombre que, aunque sólo haya sido por omisión, permitió que a su alrededor prosperase una red de delincuentes que ha robado a los contribuyentes con tal grado de eficacia que el tribunal tardó hora y media en leer el pliego de acusaciones que pesan sobre los imputados.
Pero así están las cosas. Mientras el PP se sienta en el banquillo judicial, el PSOE está llamado a ocupar el banquillo parlamentario al menos en los próximos cuatro años. Porque ya nadie duda de que el PSOE hará una última contorsión para cambiar el "no es no", que marcó su dirección y defendió con uñas y dientes el defenestrado Pedro Sánchez, por una abstención que facilite la investidura de Rajoy. Sólo cabe que el candidato popular lo acepte. Porque lo más surrealista de todo el proceso autodestructivo que ha protagonizado el PSOE es que mientras hace seis meses tuvo la posibilidad de presidir un gobierno alternativo y hace unas semanas la ocasión de vender cara su abstención al PP, ahora es Rajoy el que pone condiciones para que el PSOE se abstenga. Seguro como está el candidato popular de que unas terceras elecciones le harían mejorar su posición parlamentaria.


Más que palabras - Violar para contarlo

06.10.16 | 08:16. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Todos los periódicos recogían ayer la noticia: El juez que investiga la violación en grupo de una joven madrileña durante los pasados Sanfermines imputó a cuatro de los cinco procesados por un abuso sexual cometido el pasado mayo a otra chica de 21 años en una localidad de Córdoba. Al parecer estos "tipejos" podrían haber grabado los hechos con un móvil y compartido el vídeo en un chat de WhatsApp, según señala el auto donde el magistrado sostiene también que "existen serios indicios de que podrían haberse utilizado sustancias específicamente destinadas para provocar la inconsciencia de la víctima".
No hace mucho hablando con el abogado de uno de los imputados -con quien coincidí casualmente en un programa de televisión- se lamentaba del daño que los periodistas le estábamos causando a su defendido, que había tenido "relaciones consentidas" con la chica y me instó a que investigará la conducta de la víctima. Se me revolvió el estomago y le repliqué que debía ser muy complicado un trabajo consistente en defender lo indefendible con argumentos que apestaban a machismo rancio y barato además de constituir ¡claro está! gravísimos delitos.
Ahora estos nuevos datos confirman lo peor: que ese pudo no ser un caso aislado. De hecho uno de los cinco detenidos por la violación de Pamplona envió mensajes de WhatsApp al grupo de sus amigos para relatarles lo que habían hecho.
"Follándonos a una entre los cinco. Todo lo que cuente es poco. Puta pasada de viaje", decía textualmente.
Desgraciadamente la violación en grupo no es algo excepcional y, de hecho, cada día sabemos de nuevos casos en distintos países como si se tratara de una diabólica moda...
No hace mucho conmocionó a todos el caso de una niña de 17 años, víctima de una violación múltiple en Brasil, que fue grabada en video y colgada en las redes, donde el delito se hizo viral. La joven de 17 años, que fue agredida por más de 30 hombres afirmó que no le dolía el útero, si no el alma "porque existan personas tan crueles que son impunes".
El delito se descubrió cuando uno de los sospechosos publicó en Twitter un video de la chica desnuda y semiinconsciente, rodeada de varios hombres que la insultaban a cara descubierta mientras uno de esos mal nacidos relataba que ya la habían violando más de 30.
Estos cobardes no sólo violan y abusan sino que además necesitan que otros, tan cobardes y miserables como ellos vean el acto y así poder exhibir su trofeo. La cosa es de tal gravedad que se ha elaborado el concepto de "cultura de la violación" para definir un fenómeno vergonzante en una sociedad avanzada. Ahí están los sucesos de Nochevieja en Colonia o aquel caso también en Brasil de una joven turista estadounidense que fue secuestrada junto a su novio y violada durante horas por tres hombres, delante de su chico esposado.
Fue una noche de terror en que los atracadores abusaron al menos ocho veces de la joven. "Ellos se reían con sarcasmo todo el tiempo, principalmente cuando hacían sexo y la pegaban", relató horrorizado el novio a la Policía.
Eso por no hablar de tantos y tantos lugares del mundo donde se raptan niñas para utilizarlas como esclavas sexuales o incluso venderlas por Internet, como una mercancía más. En nuestro país según los datos oficiales se produce una violación cada ocho horas y solo una de cada seis se denuncian. Solo hay que echar un vistazo a las cifras de la vergüenza para hacernos una idea del problema. En 2009, año en el que se empezó a hacer una estadística más o menos precisa, se registraron 1.304 violaciones y el año pasado se computaron al menos 1.127, según las cifras proporcionadas por el ministerio del Interior con lo que este tipo de delitos apenas varían con el paso de los años. Si como dicen todos parte de la solución está en la Educación en igualdad el fracaso es estrepitoso.


Francisco Muro de Iscar - El secuestro del debate de los partidos

06.10.16 | 08:16. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Aunque algunos piensen que los partidos son máquinas de poder, dirigidas por un equipo -"el aparato"- que decide todo, no deja de ser una enorme mentira. El poder en los partidos sigue siendo exclusivo, autoritario y, a veces, hasta dictatorial del presidente o secretario general, que actúa sin necesidad de consultar a nadie y sin que nadie le discuta nada. Sucedía con Adolfo Suárez, sobre todo en la etapa final, en la que no se fiaba de ninguno de los suyos, con razón, por otra parte, aunque tampoco ninguno de los suyos, salvo su cuñado, se fiaba de él. Sucedió con Felipe González, que compartía poder con Alfonso Guerra, pero que acabó apartándole también de la toma de decisiones y provocando la ruptura de un tándem casi perfecto. Suárez y González eran "dios" en sus propios partidos y en la política española y prácticamente no tenían que dar explicaciones a nadie. Y además, no las daban. Dueños del partido y del Gobierno, sin que nadie les discutiera nada internamente y sin que ellos aceptaran que nadie lo hiciera. Ejercían en poder desde la autoridad moral que les dio la transición, pero cuando ya no la tenían, quisieron seguir ejerciendo el poder absoluto. Hasta que lo perdieron.
Algo parecido se puede decir de Aznar, que devolvió a la derecha al poder, después de una dura travesía del desierto y al que tras una primera victoria sin mayoría absoluta, donde hubo diálogo y pactos con otros, la mayoría absoluta de 2000 le llevó a codearse con los grandes líderes del mundo, a creerse el mejor presidente de la historia, a La soberbia y al desprecio a todos los demás. Su forma de hablar y hasta su rictus, desde entonces, parecen indicar que sigue pensando lo mismo del resto de los mortales.
Lo de Zapatero y lo de Rajoy, como lo de Pedro Sánchez, Rivera o Pablo Iglesias, en otro nivel, es más de lo mismo, pero sin la autoridad que tenían los anteriores. Es cierto que los electores votan cada cuatro años -bueno, ahora más-, y luego sin ignorados otros cuatro años. En los partidos pasa lo mismo. Eligen a un líder, a dedo o con primarias, y el comité federal, la junta directiva o los círculos asamblearios, a partir de ese momento, pintan lo mismo que los electores. Nada. La falta de debate interno en los partidos, la falta de valentía de los críticos en esos círculos de poder es casi absoluta. Y cuando hay alguna excepción, alguien que se atreve a manifestar una opinión diferente a la del gran líder, es laminado a corto plazo y, por supuesto, no va a en las listas. "El que se mueve no sale en la foto", decía Guerra, que era un maestro en la gestión del poder y del miedo.
Los que aplaudieron los tremendos errores de Zapatero, ni le saludan ahora. Los mismos que han apoyado a Pedro Sánchez en su "no es no", votarán la abstención, si se lo pide el que manda ahora. Los que han defendido a muerte a Rajoy, le clavarán puñales cuando caiga. Pablo Iglesias acabó con el asambleísmo de Facultad en cuanto llegó al Parlamento y ya sólo se ocupa de frenar a los que quieren discutírselo. No hay ideas ni debate ni reflexión. Sólo hay sumisión al que manda. Eso sí que es vieja política.


Fermín Bocos - El desgarro del PSOE

06.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

La división interna no es el principal de los problemas que afronta el PSOE. La gran amenaza, el desgarro que se cierne sobre este partido, es su actual esquizofrenia ideológica. Esquizofrenia a la que se ha llegado porque una parte de sus cuadros dirigentes llevan tiempo instalados en rutinas de poder propias de una socialdemocracia meramente declarativa pero con prácticas políticas de tinte neoliberal mientras que buena parte de la militancia se ha "podemizado "por decirlo con palabras de Javier Fernández, presidente de la gestora nombrada para capear el vacío de liderazgo dejado por la dimisión de Pedro Sánchez. Esa esquizofrenia arroja luz acerca del escrache que sufrieron los dirigentes del comité federal que concluyó con la defenestración del secretario general. Los parlamentarios se enfrentan a la disyuntiva de evitar unas terceras elecciones -en las que todas las encuestas apuntan que el PSOE sería rebasado por Podemos- y eso emplaza al Grupo Parlamentario a decidir ya, antes del 15 de Octubre, si en una hipotética segunda investidura de Mariano Rajoy votarían "no", como defendía Sánchez, o sí optarían por la abstención que facilitaría la continuidad del inquilino de La Moncloa, está generando nuevas tensiones. A sabiendas de que se echan encima al grueso de la militancia, una parte de los diputados afines al llamado sector crítico parece inclinarse hacia la abstención. Son las "bases" a las que reiteradamente apelaba -y volverá a hacerlo pues tiene intención de presentarse a las primarias- un Pedro Sánchez al que sería precipitado dar por muerto políticamente hablando pese a que los actuales dirigentes del partido hasta que se celebre el próximo congreso le han relegado a la cuarta fila del Hemiciclo. El PSOE está entre Escila y Caribdis pero en las peores condiciones posibles porque no se avizora al timón a un Ulises capaz de conducirles a Itaca. Si el PSOE pierde pie, Podemos se alzará con el liderazgo de la izquierda y en España se abrirá una etapa de enorme inestabilidad política. Mal asunto.


Fernando Jáuregui - Nadie habla claro y entonces, claro, pasa lo que pasa

06.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

No recuerdo qué colega, de esos que aguantan heroicamente el tipo a las puertas de Ferraz durante un sábado interminable, titulaba en un periódico digital, y lamentablemente tampoco recuerdo cuál era, "Por qué dicen "no" a los comicios cuando quieren decir abstención". Gran resumen de una situación que otros informadores y comentaristas han plasmado como sigue: es obvio que el PSOE no puede ir a las terceras elecciones, y tendrá que abstenerse en la votación de investidura de Rajoy; y es obvio que el Partido Popular sí estaría interesado, ahora, en unas terceras elecciones para aumentar su ventaja en escaños y gobernar más cómodo, pero no lo admitirá ni bajo tortura, y hacen muy bien. Lo mismo vale decir para Podemos, que siente estar a un paso del "sorpasso", valga el juego de palabras, del partido que fundó Pablo Iglesias, valga también este otro driblaje.
En este país nuestro ocurren cosas como que en la primera reunión del grupo parlamentario socialista tras los lamentables sucesos de la sede de Ferraz, el pasado sábado, solamente uno de los ochenta y cinco diputados socialistas pronunció alto y claro la palabra "abstención", que es de lo que se trataba: de si los parlamentarios del PSOE y del PSC se van a abstener a la hora de votar a Rajoy en una investidura o seguirán, y ellos saben que eso no puede ser así, aferrados al "no y no" que hará que Pedro Sánchez pase a la historia con minúscula. Todos daban vueltas a una noria sin agua, con discursos rimbombantes, perfectamente conscientes de que no quieren abstenerse, pero más conscientes aún de que, simplemente, no pueden afrontar unas elecciones: no tienen candidato -y faltarían menos de dos meses y medio para esos terceros comicios, los del 18 de diciembre--, no tienen posibilidad de elaborar unas nuevas listas, de organizar una campaña, carecen de dinero para sostenerla y ¿quién iría a los mítines de quién y según dónde? Imposible, vamos. A menos, claro, que el PSOE quiera desaparecer, que es hipótesis muy poco recomendable para la mayoría de quienes se sientan ahora en los confortables escaños socialistas. Y para todos nosotros, de paso.
Y, sin embargo, ahí tenemos al presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, diciéndonos, como si fuésemos tontos, que el PSOE puede presentar "la candidatura más potente" que el PP pueda imaginar. Son estos maestros de la levedad verbal, del circunloquio, del rodeo discursivo los que me sacan de quicio: lo suyo es una falta de respeto al intelecto del ciudadano, que es quien paga los impuestos en los que se sustenta la clase política y vota a esos políticos que luego nunca nos dicen las cosas con la claridad necesaria.
Y extiendo la crítica, por supuesto, al PP, que aguarda su oportunidad de rematar al adversario a la chita callando: ahora han visto que pasó la época -gracias a la impericia y a la tozudez de Pedro Sánchez, ese que aún sueña, parece, con volver a presentarse para secretario general en primarias- en la que el PSOE podía exigir muchas contrapartidas a cambio de su abstención y, en lugar de poner puente de plata para que el enemigo pueda escapar de sí mismo, amenaza con exigir sumisión presupuestaria, y más cosas, a los socialistas. Pero como tampoco los "populares" hablan claramente de este extremo, todo queda al ánimo analítico del comentarista de turno, un mensajero -especie en extinción-- al que entre unos y otros acabarán, ya lo verás ustedes, matando.
Y lo de Podemos: tratando de influir, amenazando con incumplir sus compromisos en comunidades autónomas y ayuntamientos, para que el PSOE no acabe inclinándose por la abstención. Porque, claro -y es de las pocas cosas que están claras--, si Rajoy no sale investido, habrá terceras elecciones y ellos consideran -y todos consideramos- que los morados se convertirían en la segunda opción electoral, sobrepasando largamente al PASOK, perdón, al PSOE.
Hasta los que se manifiestan como independentistas catalanes dicen estar hablando "muy claro", cuando, en el fondo, Puigdemont, el president de la Generalitat, está ansioso por encontrar interlocutores solventes en Madrid para encontrar contrapartidas que frenen una declaración de independencia que él sabe imposible. Hay, así, un "animus negotiandi" por doquier, que consiste en que cada cual disimula con mejor o peor fortuna sus intenciones, lo que confunde ya poco al personal, que va conociéndolos a todos.
Pero no se preocupen los amables lectores: vamos a volver de manera inmediata a la claridad, porque los tiempos apremian. Nos quedan solamente tres semanas para que los socialistas, sabiamente manejados por el presidente asturiano Javier Fernández -uno de los pocos que podría cumplir esta trascendental misión--, encuentren la manera de "lavar" una abstención que, es evidente, redundaría en favor de ese Mariano Rajoy al que, repito, los errores de Sánchez y sus incondicionales han fortalecido, lejos de "enviarle a la oposición", como Sánchez tantas veces prometiera hacer.
Y entonces se pondrán todas las cartas sobre la mesa, lo que logrará evitar esas terceras elecciones que todos dicen aborrecer, pero que solamente algunos temen y otros, en el fondo de su corazón, ya anhelan. "A ver si se creen que hemos hecho todo esto para tener otras elecciones", dijo Susana Díaz a un conocido, que me repitió la frase de la lideresa, aliada en esto con Felipe González. Sí, la presidenta andaluza habló, al fin, claramente. Pero fue en una conversación privada y volando sobre raíles en el AVE hacia Madrid, para cantar en un sitio y poner los huevos en otro, como esas aves tan cautas, que nunca sabes bien dónde están hasta que ya han emprendido el vuelo, muy lejos.


Al margen - Las tarjetas Gürtel

06.10.16 | 08:16. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Si los encausados en los macroprocesos de las tarjetas negras de Caja Madrid y de la trama Gürtel asisten el escrutinio judicial de sus graves y presuntos delitos en diferentes salas, es, simplemente, porque todos no caben en una sola. De caber, se les podría juntar a todos, agavillados en una única estancia y en un solo proceso, porque, en puridad, se sospecha fundadamente que todos se dedicaron a lo mismo: al despiadado saqueo de las cajas y las arcas comunales.
Esa chusma trajeada que al fin rinde cuentas ante los tribunales por su convulsa afección al robo, pensó un día que el dinero de los demás era suyo, ya fuera el de los ahorros y los depósitos entregados para su custodia en el banco público, o el procedente de los impuestos que apoquinan con harta fatiga los humildes ciudadanos, pero, lamentablemente, la cosa no quedó en un pensar, sino que ese pensamiento les condujo a la acción, circunstancia a la que contribuyó lo suyo que esos pájaros tuvieran en su poder la llave de la caja y que el Estado careciera, pese a sus innumerables covachuelas, de capacidad de control.
Pensaron que el dinero era suyo, y se lo apropiaron, no viendo en ello sino un guiño amical de la Providencia hacia sus personas. Pero como eran tantos, que los pillados apenas caben en las dos grandes salas habilitadas en el polígono industrial de San Fernando de Henares, y mangaron durante tanto tiempo, ora en la modalidad de los sobrecostes y las adjudicaciones perversas, ora en la de las comisiones y las mordidas, ora en la del uso de las ubérrimas tarjetas de las que manaba a espuertas el dinero de los demás, acabaron quebrando el país entre unos y otros, y quebrando con ello la vida, la salud, el empleo, la casa, la educación y el futuro de millones de españoles.
Lo que queda del PSOE no sabe cómo explicaría a lo que queda de sus votantes la entrega del gobierno, mediante la incondicional abstención en la investidura, al Partido Popular, ese partido tan abrumadoramente representado en los banquillos de la Gürtel y de Caja Madrid, bien que en éste último compartiendo deshonra con otros partidos, con los sindicatos y la patronal. No sabe cómo lo explicaría, pero es inútil que siga rompiéndose la cabeza: no podría explicarlo de ninguna manera.


Julia Navarro - Entre lo mal y lo peor

06.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

A propósito de lo que está pasando: Los afines de Pedro Sánchez ya han comenzado a mover fichas, es decir organizan su retorno. En realidad la dimisión de Sánchez es un paso atrás para intentar dar dos hacia adelante que no es otra cosa que verse coronado por la militancia dejando fuera de juego a los "barones".
Por lo pronto el PSOE está en una situación endiablada. Todas sus opciones son malas. Es evidente su situación de debilidad electoral de manera que unas terceras elecciones podrían suponer un nuevo descalabro y los 85 diputados quedarse en muchos menos. Pero al mismo tiempo abstenerse y permitir gobernar a Mariano Rajoy puede suponer un desgarro interno de consecuencias imprevisibles. Mientras tanto resulta impúdica la actitud del PP y sus voceros sugiriendo que no se conformarían con una abstención técnica del PSOE y por tanto exigirían a los socialistas garantías para poder gobernar toda la legislatura. Que se atrevan siquiera a sugerirle evidencia de que lo que de verdad quieren es que se celebren las terceras elecciones porque creen que las pueden ganar por goleada. En cuanto a Podemos continúa pescando en río revuelto y amenaza al PSOE con retirar su apoyo a los barones a los que apoya en determinadas comunidades si estos defienden la abstención y facilitan la investidura de Rajoy.
Lo increíble es que los socialistas continúen acoquinados ante Podemos y no haya ni un solo socialista que se enfrente a los "podemitas". Por ejemplo respondiendo amenaza con amenaza. Si Podemos retira su apoyo a los presidentes de las comunidades valenciana, aragonesa o de Castilla-La Mancha, el PSOE puede retirar su apoyo a todos los alcaldes podemitas que gobiernan ciudades importantes, Madrid sin ir más lejos. Pero es que además habría que recordar a los dirigentes de Podemos que si Rajoy vuelve a gobernar es porque ellos se negaron a apoyar a Pedro Sánchez y provocaron unas nuevas elecciones. De manera que la responsabilidad de que haya un gobierno del PP es sobre todo de Podemos no de que el PSOE pueda abstenerse.
Lo insólito es que en el PSOE no sepan reaccionar y se dejen ningunear por los podemitas. Javier Fernández tendría que frenarlos.
Y por último, el paisaje después de la batalla resulta desolador. Pedro Sánchez ha hecho un daño tremendo al PSOE dividiéndole y llevándole al borde de la ruptura.
A todo esto no olvidemos que lo que ha pasado en el PSOE es consecuencia de que Pedro Sánchez estaba a punto de cerrar un acuerdo con Podemos y los partidos independentistas, algo para lo que el Comité Federal no le había autorizado. Pero él quería hacer una a política de hechos consumados buscando una vez más forzar el brazo a sus compañeros, a los "barones", apelando a la militancia convencido de que las bases avalarían su decisión de gobernar con Podemos y compañía.
Pero vuelvo al principio, se equivocan quienes creen que Sánchez esta derrotado. Planteará batalla y la puede ganar, aunque su triunfo suponga que el PSOE se convierta en una fuerza política irrelevante. Al tiempo.


No te va a gustar - El gran proceso a la corrupción

05.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

La "movida" en el PSOE ha servido para tapar, pero solo momentáneamente, otros temas que hubiesen merecido los honores de los principales titulares de los periódicos: el comienzo del juicio de las tarjetas "black", con declaración de Rodrigo Rato incluida, y, sobre todo, el inicio, tras más de siete años de instrucción agónica, de la vista oral del "caso Gúrtel", o de una de las partes del mismo, ya que las ramificaciones son múltiples, como se sabe.
Estamos, y para colmo en un momento político especialmente delicado, ante el gran proceso a la corrupción pasada. Que tendrá, o no, una correlación en una comisión de investigación parlamentaria de las actividades corruptas ejercidas por miembros del PP en el pasado, tal y como acordaron en su pacto de investidura el PP y Ciudadanos. Obviamente, las cosas no se van a limitar a hablar de la corrupción del partido gobernante, sea en Madrid, en Valencia o en otros varios puntos de España. En lo referente a la corrupción, el "y tú más" tiene forzosamente que abarcar también lo ocurrido durante tantos años en la Andalucía socialista y no digamos ya en la Cataluña "convergente".
Y supongo que es bueno ese repaso a todo lo ocurrido en más de una década de abusos, prevaricaciones, cohechos, desvíos de fondos, recalificaciones urbanísticas sospechosas y apropiaciones indebidas, o sea, latrocinios sin más. Se ha tomado el pelo y se ha defraudado masivamente a la ciudadanía, y eso tiene un coste político, además de penal y civil. De lo segundo son los tribunales quienes deben ocuparse y, aunque sea tan tardíamente como se ha puesto de manifiesto en el asunto Gürtel, entre otros, hay que confiar, no queda otro remedio, en el correcto funcionamiento de la Justicia española.

Debo decir que tengo la impresión de que la mayoría de los casos punibles no han quedado, ni van a quedar, sin el correspondiente castigo. Es más, seguramente ha habido incluso claros excesos a la hora de declarar imputados o investigados a determinados políticos que quizá no merecieron la "pena de telediario" impuesta por una imputación judicial innecesaria. En cualquier caso, ya no hay ni "negligencias in vigilando", ni excusas posibles sobre ignorancias indebidas, ni (demasiados) vacíos legales a los que poder aferrarse cuando se habla de escaso ímpetu en la lucha contra la corrupción. La verdad es que, hoy, ni el "caso Filesa", ni el Roldán, ni el Bárcenas, ni la Púnica, ni los ERE, ni el elefante de Botswana, ni tantas cosas como podríamos seguir citando, e incluyo el aún casi impune "caso Pujol", serían ya posibles.

Voy a ir más lejos: no sé si porque se han aprobado leyes eficaces, que tampoco ha sido para tanto, cuanto por la enorme reprobación social que pesa como una losa sobre la conciencia de eso que ha dado en llamarse "clase política", me da la impresión de que España ha dejado de ser un país eminentemente corrupto, como lo venía siendo, especialmente desde la última Legislatura de Felipe González y siguientes. Y conste que no digo que la "era Rajoy" haya terminado con una corrupción que fue rampante. No; incluso, cierto es que el presidente en funciones y su entorno más cercano hicieron la vista gorda ante los desmanes de alguno, a quien hasta se aconsejó "ser fuerte", como si fuera víctima de una injusticia. Más bien, pienso que ha sido un proceso gradual, de hartazgo del conjunto de la sociedad con el comportamiento de algunos representantes que no merecían serlo, lo que ha puesto un freno eficaz a los abusos.
En todo caso, el resultado ha sido bueno. Incluso usos sociales arraigados en los comportamientos de la ciudadanía (uso d dinero "b", falsedades en las valoraciones de inmuebles, ciertos tráficos de influencias) han comenzado a ser mal vistos, inaceptables. Y por ahí, incluso más que a través de una legislación restrictiva o de la actuación de los tribunales, empieza la verdadera lucha contra la corrupción.
Que es algo, la invocación de esta lucha, que jamás debería utilizarse, en el contexto al que me estoy refiriendo, para impedir pactos políticos. Que se haya argumentado la "corrupción de Rajoy" para evitar llegar un cuerdo de investidura que resolviese el atasco político brutal que padecemos, me parece un falso pretexto. En primer lugar, porque pienso que existe una idea generalizada en el sentido de que Rajoy no es personalmente un corrupto, ni un político indecente, aunque algunos personajes cercanos a él si hayan podido serlo. Y, en segundo lugar, porque, por encima de las luchas partidistas (el que esté libre de pecado, que tire la primera piedra) debe prevalecer la sensación de que más importante que castigar la corrupción pasada, que también, es garantizar una España más justa, equitativa, unida, libre y democrática. Y eso nunca se podrá lograr tirándonos las hemerotecas a la cabeza.


Fermín Bocos - La corrupción que nunca existió

05.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 4 (OTR/PRESS)

La política se complace en la ironía. Hemos asistido a la apertura de juicio de uno de los más nombrados casos de corrupción: el "caso Gürtel", en el día en el que se conmemora la implantación del calendario gregoriano (4 de octubre de l582), el hecho que dio pié a la legendaria historia de los "10 días que nunca existieron". A efectos políticos, eso es lo que ocurre en España con los casos de corrupción. Ya digo que resulta irónico, por no decir sarcástico, que pese a que son 37 los procesados, todos ellos en la órbita del PP, y alguno esté acusado de casi todos los delitos reseñados en el Código Penal: prevaricación, asociación ilícita, cohecho, fraude, falsedad en documento mercantil, tráfico de influencias, malversación de caudales públicos y blanqueo de capitales por los que la Fiscalía Anticorrupción solicita en el caso de Francisco Correa hasta 71 años de prisión, en términos de peaje político, para el Partido Popular es asunto descontado.
Descontado y en clave de respaldo electoral: indultado. Indultado pese a que entre los acusados hay una ex ministra (Ana Mato) y entre los testigos que serán llamados para indagar acerca de la presunta "caja B" del PP aparecerán viejos habitantes durante años de los telediarios: el ex Vicepresidente Alvarez Cascos; los ex ministros Javier Arenas y Angel Acebes y también otro Vicepresidente del Gobierno Aznar, el superministro Rodrigo Rato, juzgado por cierto, en Sala contigua a la de la Gürtel por el caso de las tarjetas "black". En otro país y con otras pautas de corrección política, tanta acumulación de indicios acerca del aprovechamiento de los cargos públicos en beneficio propio habría sido castigado en las urnas.
España es diferente. Mariano Rajoy que sigue siendo la máxima autoridad en el PP, se siente a salvo. En las elecciones de diciembre recibió un toque, pero en las de junio, sus electores le indultaron. Y ahora, gracias a la estulta e insondable crisis del PSOE, en los comicios que se perfilan para diciembre, podrían elevarle a los altares. Por eso hablo de la corrupción que nunca existió.


Pedro Calvo Hernando - La ridícula pesadilla

05.10.16 | 08:16. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID 4 (OTR/PRESS)

A lo peor me equivoco, pero es como una pesadilla ridícula hacer de la dimisión de Sánchez y de la crisis del PSOE un monotema dramático nacional, dejando a un lado el comienzo de la trágica verbena de juicios por los casos más sonados de la simpar corrupción del PP.

Pero será que los españoles somos así o será que ya hay poderosos que se encargan de este sublime ejercicio de prestidigitación política consistente en sublimar lo del PSOE y ocultar lo del PP. Así nos va, digo yo, utilizando esta originalísima fórmula verbal. Lo del PSOE tiene su gran importancia, por Dios, nadie se atrevería a dudarlo. Pero lo del PP es que ya no tiene nombre ni posibilidad alguna de describirlo sin caerse por los suelos de vergüenza. Eso no es obstáculo para que se consiga hundir en la miseria al PSOE y ensalzar a las alturas al PP, al que ya auguran otra subida electoral en las generales de diciembre, si es que nadie las evita. O sea, que la crisis política de un partido es el horror de los siglos y la inmersión total en la corrupción de otro es pecata minuta o broma de casino. Ya digo, será que los españoles somos así. Llegaremos lejos.
Y así Rajoy se permite el lujo, con lo que de verdad tiene encima, de exigir al PSOE no solo que le permita ser investido presidente sino que lo haga con las condiciones y requisitos que a él personalmente más le convengan. Debo aclarar que Mariano hace bien, pues sabe que va a ser apoyado para ello por los mismos tipos y fuerzas que le apoyan para lo demás. Y los españoles siguen sin chorros de vergüenza que hagan que se les caiga la cara de ídem. Llegaremos lejos, insisto. Y veremos si los provisionales responsables socialistas se pasan o no de panolis o de otra cosa y se tragan la medicina rajoyano-derechosa que se les administra por vías espurias. Un rayito positivo lo aporta el presidente de la gestora socialista, Javier Fernández, que da la impresión de ser un tipo noblote y prudentito, aunque vaya usted a saber. Porque detrás de todo esto asoma también la carita compungida de la barona andaluza. Pero todos mis viejos y nuevos amigos que me confesaban ser votantes del PSOE ya no serán. Pero será casualidad. ¿Se marcharán en bloque al podemismo y los de Ciudadanos retornarán al PP?. Hete aquí.


Julia Navarro - ¿De quién es el PSOE?

05.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


Madrid, 4 (OTR/PRESS)

A raíz de la crisis del PSOE ha surgido una pregunta sin duda interesante y si me apuran crucial: ¿De quién es el PSOE? ¿Pertenece en exclusiva a sus militantes? ¿Es también de sus votantes?

Recientemente Susana Díaz afirmó que el PSOE era también de sus votantes y no puedo estar más de acuerdo con ella. Es más, el PSOE sin sus votantes no es nada, sería una club reducido sin ninguna trascendencia social.
De manera que cuando alguien aspira a liderar un partido debería de pensar no solo en sus militantes sino en sus votantes y por tanto pensar en estos últimos a la hora de tomar decisiones. Es decir, se trata de representar a un buen número de ciudadanos, aunque no tengan carné de militancia, o representar en exclusiva a los doscientos mil que sí que lo tienen.
Conjugar ambas cosas seguramente no siempre es fácil porque a veces el sentir de la militancia no es el sentir mayoritario de los votantes.
Supongamos que a Pedro Sánchez le secunda la mayoría de la militancia del PSOE el problema es que hasta ahora los votantes no han estado en la misma línea que los militantes, es decir, no han confiado en él, lo que ha supuesto que elección tras elección los resultados obtenidos por las siglas socialistas hayan ido cayendo en picado.

Ponerse estupendo es fácil. Quiero decir que en determinadas parroquias decir lo que a los parroquianos les gusta no tiene mérito.

La cuestión es que un líder político, un líder político con vocación de afrontar los problemas de la sociedad y hacer cambios para que esta vaya mejor, tiene la obligación de pensar no solo en sus militantes sino en los ciudadanos en general, en todos.
Si lo hace puede que estos confíen en él y depositen su voto en las urnas para que pueda gobernar, pero si se dedica solo a buscar el aplauso fácil de los suyos y dárselas de héroe que lucha contra los elementos, al final condenará a su partido a la irrelevancia y será solo un líder para los suyos pero sin capacidad para poder cambiar de verdad la sociedad.
Ese es el dilema al que se van a tener que enfrentar los socialistas en los próximos días y semanas. Y no serán decisiones fáciles de tomar. El dilema está servido: decidir pensando en los votantes y en los ciudadanos o decidir pensando exclusivamente en sus militantes. Dicen que en el término medio está la virtud pero hay veces que no hay manera de encontrar ese punto medio.

No lo tienen fácil Javier Fernández y los miembros de la gestora que deben pilotar el PSOE como tampoco lo tiene fácil el Comité Federal.


Cayetano González - Algo más que coser

04.10.16 | 08:16. Archivado en Cayetano González


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Durante mucho tiempo se ha comprobado que las dos cuestiones que más castigaban a los partidos políticos por parte de los electores eran, por un lado, las divisiones internas, las peleas entre ellos, y por otro, la corrupción. Pongo el tiempo del verbo castigar en pasado, porque a tenor de lo visto en los últimos tiempos, lo de que la corrupción sea un motivo de castigo electoral ha quedado muy en entredicho. La hegemonía del PSOE en Andalucía o del PP en la Comunidad Valenciana a pesar de los escándalos de los ERES o de la trama Gürtel es un claro ejemplo de ello.
Sin embargo no está tan claro que esa falta de castigo suceda en lo que se refiere a las divisiones o peleas internas. Dos casos en nuestra reciente historia: el de la UCD o el más cercano de UPyD. Por eso el PSOE, o lo que queda del mismo, debería estar muy preocupado -y seguro que las personas sensatas que hay en ese partido lo están- por el lamentable y bochornoso espectáculo dado a lo largo de la semana pasada y especialmente durante el sábado con el aquelarre de Comité Federal que terminó con la dimisión del hasta ahora secretario general Pedro Sánchez.
Decía la lideresa socialista de Andalucía, Susana Díaz, en vísperas del citado Comité Federal, que el PSOE de su región estaría siempre para ayudar a coser lo que hiciera falta en el seno del partido. Me temo que lo que necesita el partido fundado por Pablo Iglesias -el verdadero, no confundir con el líder de Podemos- es algo más que un simple remiendo o labor de costura. El PSOE, como reconocieron algunas voces el pasado sábado a la salida de la esperpéntica reunión de su Comité Federal, está roto, destrozado, hecho añicos. Y eso, reitero, no se arregla con una serie de puntadas aunque el hilo utilizado fuera de gran calidad.
El PSOE, aunque pueda sonar un poco a tópico, es un partido muy necesario en el engranaje político e institucional de nuestro País. Ha gobernado España veintiuno de los treinta y nueve que llevamos de democracia siendo en todo ese tiempo el referente de un espacio ideológico que se podría etiquetar como socialdemócrata. Por eso es deseable que los socialistas resuelvan bien su profunda crisis, que no es solamente de liderazgo, sino fundamentalmente de ideas, de proyecto ideológico, de posicionamiento político ante los desafíos que tiene nuestro País en esta primera mitad del siglo XXI. Tiene que volver a ser un partido que recupere la centralidad y desde ella mirar a la izquierda y no como en los últimos tiempos, que por la irrupción de Podemos, se ha anclado en una izquierda rancia desde la que ha tonteado con los nacionalismos, con la memoria histórica, olvidando que su proyecto es socialista, obrero y sobre todo, español.


Al margen - La gestora debe leer a Rosalía

04.10.16 | 08:16. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

A la Gestora del PSOE surgida de la conspiración palaciega que derribó al secretario general no puede atormentarle la incertidumbre sobre qué puede, o debe, o le conviene al partido en la actual coyuntura. El aquelarre de Zugarramurdi que fue el Comité Federal del pasado sábado despejó la incógnita: Nada. El PSOE no puede hacer nada. Es más; ese no poder hacer nada es lo mejor que en las presentes circunstancias podría pasarle, pues, cuando menos, el riesgo de equivocarse, elevadísimo por el marasmo en que se halla, se minimiza.
Si el PSOE fuera hoy un partido de verdad, esto es, con una ideología de referencia, con una cohesión y una congruencia internas, con un proyecto político y con la vocación de seducir con él al máximo posible del electorado, sí podría hacer algo, e incluso algo grande: renacer de sus cenizas y erguirse pundonoroso y gallardo en medio de la adversidad. Lamentablemente, de un partido cuyo máximo órgano, ese Comité Federal compuesto por dos centenares y medio de miembros, es absolutamente incapaz de debatir nada en trece horas de debate, poco renacimiento puede esperarse, poco pundonor y poca gallardía. Sin embargo, de su viejo rival, el PP, tampoco puede esperarse la menor generosidad, ni la menor lucidez, ni el menor sentido de Estado.
Rajoy, que ha visto pasar, sentado a su puerta, el cadáver de su enemigo, Sánchez, podría conformarse con eso, pero es muy probable que su euforia le haga inclemente, e imprudente, y olvide que al enemigo que huye hay que ponerle un puente de plata, y no condiciones leoninas, inasumibles, humillantes, para rematarle. Así, ya no le bastaría la ominosa abstención del adversario caído, sino que le exigiría, para evitar las terceras elecciones que él anhela por suponerlas óptimas para sus intereses sectarios, abjurar de cuantos principios tuvo algún día, sin compensarle con maldita la cosa, sin concesión alguna. Dejando a un lado la renuncia a la caballerosidad, que debería presidir siempre el juego político, Rajoy prescindiría también del análisis racional que desaconseja por tantas razones ensañarse con un PSOE caído.
¿Abstenerse incondicionalmente en una incierta investidura de Rajoy? El PSOE, ahora, no puede hacer ni eso ni nada. De momento, sólo leer a Rosalía de Castro: "Que pasen as correntes apestadas, que pasen, que outras virán".


No te va a gustar - Libertad de voto para los diputados socialistas

04.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Ahora, todo depende del grupo parlamentario del PSOE, en este cuarto de hora aún dirigido, en el Congreso, por el "sanchista" Antonio Hernando. Porque ese grupo parlamentario, en el que figura, claro está, el propio Sánchez, no muy proclive, me parece, a dejar el escaño, es el que debe determinar si se hace el harakiri permitiendo, con su abstención, una investidura de Rajoy dentro de dos o, a lo sumo -los plazos se agotan- tres semanas... o si se suicida insistiendo en el "no" a Rajoy, opción por la que aún apuestan, quizá de boquilla, algunos "barones".
Doy por casi segura la abstención, contemplada por muchos en el PSOE como una especie, ya digo, de ingestión de sapos, pero preferible a tener que enfrentarse a unas elecciones rechazando la investidura de Rajoy. Esas elecciones, está claro, serían desastrosas para el Partido Socialista que aún no tiene siquiera quién encabece una candidatura electoral ni quién organice una campaña. Así que imagino que, quizá esta misma semana, la gestora que dirige el presidente del Principado de Asturias, Javier Fernández, hará una declaración de intenciones. Se me ocurre, aunque nadie parece apuntarlo, que acaso lo más acertado sería una solución salomónica: dejar libertad de voto a cada diputado socialista para que, en conciencia, se abstenga o se pronuncie por el "no". Seguro que no faltaría esa docena de parlamentarios del grupo que optarían por esa necesaria abstención que permitiese a Rajoy formar Gobierno a finales de este mes, evitando así esas terceras elecciones que el PP sabe que ganaría ahora más holgadamente que nunca y que Podemos sin duda también apetece, porque cree que va a morder no pocos votos al PSOE actual, que está KO.
Otra cosa es cómo negociará la gestora socialista esa libertad de voto, qué le pedirá a cambio a Rajoy... y qué estará dispuesto a dar Rajoy, que, para gobernar cómodo, necesitaría algo más que esos 137 escaños con los que actualmente cuenta. Todos saben que, en estos momentos, a los "populares" les importaría muy poco, si atendiesen exclusivamente a sus intereses, una repetición de las elecciones: serían casi un fusilamiento de sus eternos contrincantes, los socialistas. Y muy ciegos andarían estos si, dadas las circunstancias, insistiesen en el "no": lo del PASOK griego iba a ser nada comparado con lo que le ocurriría al PSOE.
Así que es la hora, hay que decirlo una vez más, en la que hay que hacer primar los intereses de la nación, que aconsejan evitar elecciones, sobre los propiamente partidarios. Y eso Rajoy tiene que asumirlo, facilitando el acuerdo con Ciudadanos y el PSOE con un programa regeneracionista. Y tienen que entenderlo también los "perdedores" del comité federal del PSOE, con Sánchez a la cabeza; es la hora en la que el ex secretario general debe hacer buenas sus palabras de ser leal a los que le derrotaron, evitando convertirse en un obstáculo para el desbloqueo de la situación política del país. Puede que, cuando se convoque el congreso federal del partido, Sánchez pueda o quiera aspirar a liderar un "ala izquierda", a lo Corbyn o, antes, a lo Michael Foot. Ya veríamos si tiene talla y apoyos para ello.
Pero ahora, como decía Pío Cabanillas padre, lo urgente es esperar. Y que se vayan curando las heridas tras las cosas que, nos vamos enterando ahora, se dijeron unos a otros los dirigentes socialistas el pasado sábado. Que fue un día, simplemente, para olvidar. Para que todos olvidemos aquel bochorno colectivo y nos dediquemos a pensar en el inmediato futuro, que es lo que cuenta.


Antonio Casado - El desbloqueo, más cerca

04.10.16 | 08:16. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

La caída de Pedro Sánchez desbloquea la situación política nacional. Una consecuencia lógica de la crisis interna en las filas socialistas. Sin líder, sin ejecutiva y con imagen de partido roto en los medios nacionales e internacionales, no parece buena idea hacer inevitable una nueva llamada a las urnas por tercera vez en menos de un año. Si hablamos de vencedores y vencidos, tras la accidentada votación del sábado en el seno del comité federal, que forzó la dimisión de Sánchez, ni unos ni otros lo desean. Pero el mantenimiento de la posición del "no es no" a Rajoy, por muy cosida a un mandato del comité federal que esté, conduce irremediablemente a dichas elecciones.
Ergo, no es aventurado anticipar que, aunque sea de penalti y en el ultimo minuto, los 85 diputados socialistas acabarán pasando del "no" a la "abstención" en un nueva sesión de investidura al candidato del PP. Insisto, porque no hacer ese cambio es ir a las elecciones con toda seguridad.
En las horas siguientes al bochornoso cónclave del sábado, se ha especulado sobre los efectos de una votación que, en teoría, solo tumbaba la propuesta de Sánchez (primarias el 23 de octubre y congreso extraordinario el 12-13 de noviembre), en aplicación de lo previsto cuando una ejecutiva caduca por exceso de "vacantes". Así la posición del grupo parlamentario socialista debería seguir siendo la misma, "no es no", según mandato contenido en la resolución del CF del 28 de diciembre de 2015.
No es buena interpretación de lo que significa aquel 132 de votos "críticos" frente a 107 "pedristas". Reconocer las líneas de fuerza cruzadas en la crisis del PSOE es saber que aquella votación fue algo más que el no a una propuesta. Fue un no a Sánchez en toda regla. Y eso incluye el "no" al gobierno "frankenstein" (con Podemos y separatistas), el "no" a las terceras elecciones y un "sí" a la neutralidad el PSOE. Son los tres caballos de batalla sobre los que, en sentido contrario, galopaba quien ha estado al frente del PSOE algo más de dos años. Un tiempo durante el que este partido ha ido perdiendo su condición de pilar izquierdo en la centralidad de nuestro sistema político.
Uno de los miembros de la comisión gestora, el ex presidente balear, Francesc Antich, dice que una modificación de la postura socialista en la investidura de Rajoy, del no a la abstención, deben tomarla los militantes. Mentira. Ha de hacerlo el comité federal. Y la gestora, hacerla cumplir. Ha de tomarla el órgano que tomó la decisión original. El depositario de la voluntad de los militantes y máximo responsable de la política de pactos.
No creo que haga falta insistir en que, si no cambian de la noche a la mañana las posiciones de otros grupos, la abstención de los socialistas ante la investidura de Rajoy es la única forma de evitar unas nuevas elecciones generales. Serian letales tanto para España como para el PSOE.


Fermín Bocos - Sánchez no se rinde

04.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Pedro Sánchez ha perdido una batalla, pero no se rinde. Cree que todavía puede ganar la guerra. Está dispuesto a presentarse otra vez como candidato a la secretaría general así que la gestora fije fecha para celebrar el aplazado congreso y convoque elecciones primarias. Que nadie sabe cuándo serán porque ahora la tarea prioritaria de la gestora es recomponer los restos del naufragio. Tarea que les llevará mucho tiempo. Toda España ha sido testigo del vergonzoso espectáculo que han dado los máximos dirigentes de uno y otro bando el pasado fin de semana. Por no hablar del cobarde escrache organizado por supuestos militantes del partido contra todo el que entraba y salía de la sede de Ferraz. El PSOE está roto. Dividido como nunca lo estuvo en los últimos cuarenta años. Es una herida profunda auto infligida que va más allá de las discrepancias tácticas o de los matices ideológicos y se ha trasladado al terreno de los desencuentros personales. El sainete montado por unos y otros disputándose de manera tan chusca la legitimidad ¡hasta para organizar las votaciones! describe bien a las claras la mediocridad de los liderazgos actuales de este partido centenario que durante más de veinte años gobernó España. Sánchez ha sido defenestrado porque tras decir (en privado, según confidencia de Felipe González) que el PSOE se abstendría para facilitar la investidura de Mariano Rajoy,sin decirlo cambió de idea y decidió -mediante una negociación no pública- explorar un acuerdo con Podemos y buscar la abstención de los partidos independentistas catalanes. Negociaciones negadas, pero fáciles de colegir a partir del momento en el que una y otra vez Sánchez reiteraba su "no" al PP al tiempo que repudiaba la posibilidad de ir a unas terceras elecciones. En ese trance sólo quedaba un camino: la negociación con aquellos partidos o grupos a los que el último Comité Federal del PSOE había vetado. Al optar por una táctica de hechos consumados, Sánchez no tuvo en cuenta la fuerza de los barones, creyó que si se presentaba ante ellos con un acuerdo cerrado que permitiría al PSOE volver al Gobierno, cederían. No calculó bien sus fuerzas ni pensó que los críticos a su gestión se atreverían a poner en marcha la maquinaria del partido que permite destituir al líder. Se equivocó y perdió. Pero sigue en la batalla dispuesto a recuperar el poder apoyándose en un discurso izquierdista que cree del gusto de las bases. Todo esto lo que anuncia para el Partido Socialista es una larga travesía del desierto.


Luis del Val - La seductora conspiración

04.10.16 | 08:16. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

Ante una explicación razonada y vulgar sobre cualquier acontecimiento, y la teoría de una conspiración, resulta mucho más atractiva y novelesca la conspiración. Para vulgaridades ya está nuestra vida de ciudadanos de a pie. Y dónde esté una reunión de una docena de personas en la que se dictamine nuestro destino, no sólo empalidece cualquier otro argumento, sino que es una versión mucho más sugestiva, que ayuda a desteñir nuestras responsabilidades, porque si nuestras equivocaciones o son culpa del gobierno, o de la oposición o del IBEX 35, nos quedamos en paz consigo mismo por muchas gilipolleces con la que estropeemos nuestra vida familiar, social y profesional.
La elección de Pedro Sánchez como secretario general del PSOE no fue debida a la reunión de oscuros conspiradores, sino a que a Susana Díaz le pareció mejor candidato que Madina, y los numerosos socialistas andaluces le dieron su voto. Y el descabalgamiento ha estado motivado porque llevan dos elecciones generales y unas autonómicas perdiendo millones de votos, y, en lugar de cambiar de rumbo, el ex-capitán se empecinaba en sostenella y no enmendalla, con lo que iba a conseguir dos objetivos: que Podemos le adelantara en número de diputados y que el PP rozara la mayoría absoluta. Y los votos que controla Susana Díaz, añadidos a otros, sumaron en esta ocasión a la contra. Comprendo que es verosímil, lógico y monótono, pero creer que los señores del IBEX 35 son una piña es de ignorantes, porque entre ellos, como en cualquier otro grupo, hay tantas amistades como odios. Sus agendas dificultan bastante que puedan reunirse. Y suponer que levantan el teléfono y se pone a sus órdenes Felipe González, o conjeturar que levanta el teléfono Felipe González y cualquier barón se cuadra, es poseer un desconocimiento bastante inquietante sobre la realidad. Por fortuna, las sociedades cuentan con muchos y muy variados factores de influencia. Intentar controlar la mayoría de ellos para forzar acontecimientos es muy difícil, porque además los factores son tan variables como el tiempo meteorológico. Lástima. Pero gracias a ello algunas iniciativas, como la del 23-F, se frustran.


Escaño Cero - "No héroe ni mártir"

04.10.16 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 3 (OTR/PRESS)

En este país somos muy dados a encumbrar a los caídos de manera que no es extraño que haya ya quienes quieren elevar a la categoría de héroe o de mártir a Pedro Sánchez. Pero en mi opinión el ya ex secretario general del PSOE no es ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario.
Verán, hace dos años yo estuve entre quienes creyeron que Sánchez podía ser la solución para un PSOE de capa caída. Creí en él. Me parecía que tenía las cualidades necesarias para revitalizar al viejo Partido Socialista.
Pero Sánchez ha demostrado a lo largo de estos años que tiene más ambición que cualidades de liderazgo. Ha gobernado el PSOE con grandes dosis de autoritarismo descabezando a todos aquellos que no le rendían la debida pleitesía. Tomas Gómez fue una de sus primera víctimas. A Sánchez no le importo que Gómez hubiera ganado las primarias para ser candidato a la Comunidad de Madrid. Simplemente Tomas Gómez no era de su "cuerda" y le echó como secretario general de los socialistas madrileños amen de impedirle ser candidato a la Comunidad Autónoma. Sánchez y su lugarteniente César Luena colocaron al frente del socialismo madrileño a Sara Hernández que dicho sea de paso, amen de ser una "sanchista" furibunda, (le debe el puesto) su gestión está pasando sin pena ni gloria.
Lo mismo le sucedió a Antonio Miguel Carmona, candidato a alcalde de Madrid y amigo de Tomas Gómez. Sánchez y Luena le descabalgaron de la noche a la mañana como portavoz en el ayuntamiento madrileño nombrando a Purificación Causapié, una perfecta desconocida para los madrileños.
Parece evidente que Pedro Sánchez encaja mal la discrepancia y la disparidad de opiniones. O se está con él o contra él, sin más matices. Uno de los últimos episodios de su autoritarismo lo han vivido los socialistas gallegos. Allí se celebraron primarias para elegir a los candidatos a las elecciones del pasado 25 de septiembre. Pero a Sánchez no le gustaron y haciendo caso omiso de la decisión de los militantes (esos a los que ahora ha apelado para salvarse), impuso otros candidatos dividiendo el socialismo gallego.
Vamos que Pedro Sánchez no es un querubín ni mucho menos. Pero además de no haber sabido ser el líder de todos los socialistas, además de haberse enroscado junto a su camarilla, además de no escuchar salvo a quienes le han venido haciendo la ola (al fin y al cabo sus deudos), además de todo eso es que como líder ha fracasado llevando al PSOE a obtener, elección tras elección, los peores resultados de su Historia.
Aunque solo hubiese sido por pundonor debería de haber puesto su cargo de secretario general a disposición de su partido el pasado 26 de junio cuando el PSOE se dio el mayor batacazo imaginable en las urnas.
En estos meses ha ido hilvanando la posibilidad de convertirse en Presidente de Gobierno a través de acuerdos con Podemos y los partidos independentistas. Acuerdos que estaban prácticamente cerrados y que encendieron todas las alarmas entre buena parte de los dirigentes del PSOE que vienen manteniendo que no se puede gobernar con 85 escaños y muchos menos con el apoyo de los independentistas porque evidentemente ese apoyo nunca sería gratis. Pero Sánchez ha hecho oídos sordos a todo argumento que no fuera el suyo propio. En realidad Sánchez y los suyos pretendían colocar a su partido en un callejón sin salida obligándoles a secundarle en sus planes de formar un gobierno con Podemos y los independentistas y para ello no ha dudado en dividir a los socialistas entre "buenos" y "malos". Los buenos" son los que están con él los "malos" todos los demás. Con su táctica tramposas y torticera pretendía que el PSOE eligiera entre él o él pero eso sí, envolviendo su apuesta en que quién no estuviera con él estaba con Rajoy. Eso ha supuesto denostar y, si me apuran, criminalizar a todos los que no le han querido secundar.
Somos muchos los ciudadanos a los que nos costará olvidar el espectáculo de los seguidores de Pedro Sánchez ante las puertas de Ferraz insultando con odio y con una virulencia estremecedora a los dirigentes que han osado discrepar con él. Desde hacía días se sabía que "alguien" estaba organizando una concentración en Ferraz el día de la celebración del Comité Federal para apoyar a Sánchez en su pretensión de formar gobierno con Podemos y los independentistas.
Su manera de actuar ha sido irresponsable y tramposa y lo peor es que ha dado munición a los enemigos del PSOE que ahora se frotan las manos. Por lo pronto le ha dado el argumento a Podemos para que puedan acusar al PSOE de derechización.
Pedro Sánchez es el principal responsable de la fractura de la familia socialista y por tanto de la que más previsible pérdida de confianza de los ciudadanos en el PSOE.
Por todo esto me parece que Pedro Sánchez no es ni un héroe ni un mártir por más que algunos se presten a convertirle en lo uno y en lo otro.¡Pobre PSOE!.


La semana política que empieza - Sánchez fue el problema, Rajoy ¿la solución?

03.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 2 (OTR/PRESS)

Nunca me gustó hacer leña del árbol caído, pero, en este caso, releo cuanto he escrito desde finales de 2015 y reconozco, no sé si con legítimo orgullo, con falsa modestia o con algo de aprensión, que he opinado multitud de veces que Pedro Sánchez, aquel fallido e imposible candidato a presidir el Gobierno de España, se estaba suicidando políticamente con su "no, no, no" a cualquier acuerdo con el Partido Popular, en general, y con Mariano Rajoy, en particular.
En un libro que ya ha quedado desfasado por los acontecimientos, aunque apareció en mayo, "¡Es el cambio, estúpido!", mi colega Federico Quevedo y yo analizábamos lo ocurrido en el bienio 2014-2016, una era de cambios mal planificados que, decíamos, de ninguna manera podía dejar incólume a Sánchez, sus múltiples errores y sus variadas peripecias. Pero tampoco puede aceptarse que ahora ha llegado la hora del triunfo ilimitado de Mariano Rajoy. Es, más bien, la hora en la que Rajoy, que saca muchos cuerpos de ventaja a Sánchez en cuanto a sabiduría y marrullería políticas, debe comportarse con la altura de miras y la altura de vuelo que no ha solido practicar en sus años en el poder.
Para mí resulta obvio, y así lo vengo diciendo también desde hace tiempo, que el PSOE facilitará ahora, vía la acción en el grupo parlamentario de la gestora encabezada por el realista Javier Fernández, la abstención en la votación que facilitará la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno que ya no esté en funciones, sino funcionando plenamente. No podía, simplemente no podía, el partido que comandaba, tan mal, Pedro Sánchez enfrentarse a unas elecciones: hubiese sido el final, el PASOK, la liquidación. Y gentes que son animales políticos, como la presidenta andaluza Susana Díaz, que es el futuro, lo sabían bien. "A ver si te crees que estamos haciendo todo esto para tener unas terceras elecciones", le dijo la "lideresa" recientemente a un periodista amigo con quien se topó en el Ave.

Y entonces, contando todavía con el apoyo de un Albert Rivera que me consta que salió bastante decepcionado de su alianza con Rajoy, pero más aún de la que mantuvo antes con Sánchez, el presidente en funciones dejará de serlo, y se convertirá en presidente sin más. ¿Para hacer qué? El presidente es, eso sí, persona con sentido común, que seguramente no creerá que las mieles del poder que le retorna se deben exclusivamente a su labor, tímidamente conciliadora, pero más tímidamente aún reformista en sus propuestas. Le ha llegado, también lo he repetido muchas veces, sabiendo que no iba a cumplirse, el momento de ser un estadista que nos saque del marasmo. que, menos mal, no ha llegado a su culmen con unas terceras elecciones generales en un año, y qué año, Dios.
Esa es la parte buena, que algunos insensatos lamentan, porque piensan que el Partido Popular sacaría ahora más tajada ante las urnas: no habrá terceras elecciones. Suspiro casi general de alivio, cuando ya incluso se preparaba una infame reforma electoral exprés para evitar que, encima, se celebrasen el día de Navidad, que era cuando hubiesen tocado, maaaadre mía. Pero ahora hay que gestionar ese triunfo, propiciado por la marcha de Sánchez, que desbloquea muchas cosas y pone a otros ante sus responsabilidades: ya no existe la "bestia negra del "no a todo". Los nostálgicos y quienes equipara(ba)n predicar la abstención con favorecer sin más a Rajoy y con posiciones de la derecha, tendrán razón... si Rajoy no inaugura una etapa regeneracionista de todos esos males que hemos visto que pesan sobre la desdichada política española.
Porque la presumible "era Rajoy" -no se me ocurre que ahora nos pueda venir, no sé durante cuánto tiempo, ninguna otra_ va a convivir con noticias que han quedado enterradas bajo la crónica de sucesos que ha sido el estallido -con enmienda posible, creo_ del PSOE. Convivirá, por ejemplo, con el "juicio Gürtel", que al fin comienza esta semana; con el de las "tarjetas black"; con los preparativos de Puigdemont para realizar su referéndum secesionista; con el enfado que la Unión Europea tiene, no sé si muy justificadamente, con España. Va a convivir con el presumible, aunque limitado, auge de los movimientos de izquierda inmadura, en el que algunos miles de votantes del PSOE van a buscar refugio temporal. Y, sobre todo, va a convivir con la propia falta de popularidad del líder conservador y con el escepticismo de muchos millones de españoles hacia su gestión desganada, inmóvil, que no ilusiona.
Ahí es donde tendrá que moverse el mago de la quietud. Que el fin del caos impuesto por Sánchez no sirva para, por contraste, imponernos la calma chicha, el parón. Cierto: el PSOE, que no ha salido, me parece, tan irremediablemente roto del lance como algunos de mis compañeros creen, va a tardar un tiempo en volver a ser una oposición creíble y viable. Y eso puede que sea lo peor: que solamente Rivera, desde el centro, y Podemos, desde la izquierdista muy izquierdista, valga la redundancia, pueden actuar de acicate de la galvana marianista. Confiemos en que ambas formaciones "emergentes" también sepan actuar con acierto. En fin: que la Legislatura rajoyana, por la que nadie daba un euro, ha quedado casi inaugurada de hecho. Que sea, ay, para bien de este país nuestro, tan necesitado de tantos cambios, de tanto Cambio.


Francisco Muro de Iscar - Un tiro en el pie, en la cabeza o en el corazón

03.10.16 | 08:16. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 2 (OTR/PRESS) Tras la dimisión de Pedro Sánchez, en un Comité Federal que lamentablemente pasará a la historia del partido, el PSOE no ha resuelto el problema que causó la crisis y sigue enfrentado a la gran cuestión inmediata de la política española: dejar que gobierne Rajoy, que es como dispararse un tiro en el pie, o dar paso a unas nuevas elecciones, que sería dispararse un tiro en la cabeza. La otra alternativa, la que de verdad quería Pedro Sánchez, formar un gobierno con Podemos y los independentistas sería dispararse directamente al corazón y acabar con el partido para siempre. A eso van a tener que responder los gestores provisionales de forma inmediata. Y todos saben que se juegan el ser o no ser del partido.
Los males del PSOE no empezaron con Sánchez ni él es el principal culpable de la caída permanente y sin freno del partido en todas las elecciones que se han celebrado. La crisis se inició cuando eligieron a Zapatero secretario general y luego alcanzó el poder. Con todos los acólitos aplaudiendo fervorosamente sus errores. Desde entonces, el PSOE ha perdido sus señas de identidad, su criterio y su capacidad de liderazgo profundo de la sociedad y se ha convertido en un partido más cercano al populismo que al socialismo. Sólo hacía falta que aparecieran los verdaderos populistas para que se encendieran todas las alarmas. A Pedro Sánchez le pudo la ambición personal de llegar a la Moncloa, pero todos los miembros del Comité Federal son responsables de haber apoyado primero a Zapatero en sus viajes a ninguna parte y, luego, a Sánchez en su obsesión por hundir a Rajoy a costa de machacar al PSOE. ¿O es que el malo de la película es el secretario general y los que le han respaldado en todas las votaciones internas son inocentes? En cualquier empresa, los causantes de haber llevado a la quiebra a la entidad -el Consejo de Administración en pleno- hubieran sido despedidos y se les habrían pedido daños y perjuicios. En política, no. El poder corrompe y engaña, pero el poder absoluto, que es el que tienen los secretarios generales de casi todos los partidos -incluido Podemos- permite y deifica todo. El margen para los accionistas, los militantes, los electores, es mínimo.

Esa es la responsabilidad de Sánchez. No sólo ha llevado al PSOE a los peores resultados de la historia, sin asumir ninguna responsabilidad, sino que le sume en la peor crisis de su historia, al borde de la división la desaparición. Y ha estado a punto de acabar con el sistema que nos dimos en 1978. En las circunstancias actuales, las de ayer y las de mañana, ¿puede el PSOE gobernar España? "No es NO", sin dudas. Hay que buscar la fórmula para cerrar esta lamentable etapa de la historia de la política española, para que se pueda formar Gobierno ya y para que el PSOE recupere sus señas de identidad y su ilusión, encuentre un liderazgo serio y vuelva a poder aspirar a gobernar España. Necesitamos un PSOE moderno y fuerte. Desde una oposición activa y responsable, y con la ayuda de Ciudadanos, puede centrar la política del PP y permitir una Legislatura de dos o tres años que lleve a cabo reformas importantes. Tiene una oportunidad histórica de recuperar la credibilidad de los ciudadanos. Y el PP debería apoyarle, en lugar de precipitar su destrucción. francisco.muro@planalfa.es


El rincón del soneto - PERICO QUERÍA SER PRESIDENTE

02.10.16 | 12:25. Archivado en Salvador Freixedo


PERICO QUERÍA SER PRESIDENTE

Perico quería ser presidente
y ya se veía de España dueño.
Para lograrlo puso tanto empeño,
que a veces se mostró algo imprudente.

Pero una Susanita impertinente
en secreto tenía el mismo sueño,
y a su abundante rebaño sureño
lo puso en marcha y se lo puso enfrente.

Los barones seguían presionando,
pero Perico se les resistía
porque lo que él en su mente tenía

era que, de morir, morir matando,
y solo se rindió el último día
dejando al pobre PSOE agonizando.

___________________
Por Salvador Freixedo
Último libro del autor:
«IGLESIA, ¡DESPIERTA!»
freixedo.autor@laregladeoroediciones.com
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A vueltas con España - El PP gana y el PSOE pierde

02.10.16 | 08:16. Archivado en José Luis Gómez


Si alguien sale ganando con la disparatada crisis del PSOE es Mariano Rajoy. O, mejor dicho, el Partido Popular. Puede que, de rebote, también ganen otros partidos, como Podemos o Ciudadanos, pero ninguno de ellos en la misma medida. Lo esencial aquí, una vez separado el trigo de la paja, es qué partido gobernará España, ahora con un Ejecutivo en funciones. Y, visto lo visto, no parece necesario encargar muchas encuestas para determinar que todo juega a favor del PP.
Muchos analistas sostienen que el manejo de los tiempos de Mariano Rajoy es siempre decisivo, lo cual suele ser cierto. Pero esta vez parece que no es así. Si alguien hay decisivo en la crisis del PSOE, en el mar revuelto y la ganancia de los pescadores populares, es Felipe González. Su toma de posición a favor de la abstención del PSOE para que gobierne el PP es el factor clave de todo lo que se está viendo. Los demás críticos del PSOE, incluida la andaluza Susana Díaz, hicieron lo que Felipe González les dijo: para algo son sus recaderos en las filas socialistas.
El hombre que renovó el PSOE, que lo modernizó y lo hizo grande ha hecho un controvertido trabajo en su recta final como político ligado a influyentes intereses económicos. En el mejor de los casos, a Felipe González se le ha ido la mano, ya que el aparente éxito de su faena nunca compensará el desgaste entre muchos de los suyos. Tal vez a estas alturas no podrá evitar preguntarse qué dirán de él los historiadores. Si bien nadie podrá negarle su contribución a la modernización de España, cuesta entender su nuevo papel. Hay cosas en la vida de las personas que no hay dinero que las pague.
El objetivo está claro: un acuerdo PP - PSOE, aunque sea de manera disimulada -léase abstención en la investidura-, con el apoyo de Ciudadanos, para dar sensación de pluralismo. Si al final de todo este lío gobierna Mariano Rajoy -u otro político del PP-, eso que solemos llamar el establishment se dará por satisfecho e incluso puede que extienda su generosidad a la reconstrucción del PSOE.


Siete días trepidantes - Lo único cierto (o no): no habrá terceras elecciones

02.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

Hay quien, escuchando las tertulias en las que expreso mis opiniones, me advierte de que puedo estar instalado en el error al afirmar, como afirmo, que, dadas las circunstancias, lo único que puede asegurarse es que no habrá terceras elecciones generales este año. Y que, por tanto, Rajoy saldrá investido este mes de octubre, con la abstención de todo el grupo parlamentario socialista o solamente de una parte de él, en función de lo dividido que salga el partido con más larga historia de España del trance en el que lo han metido su secretario general (si es que lo sigue siendo), Pedro Sánchez, y un puñado de incondicionales.

No, no habrá terceras elecciones, salvo, claro, que la catástrofe en la que estamos todos embarcados adquiera aún mayores proporciones. Y no las habrá por una razón. Que poco tiene que ver, ay, con el hecho de que eso, que no las haya, convenga al interés nacional: no conviene a los intereses del PSOE. Los socialistas no pueden, simplemente, afrontar unos comicios porque, primero, su cabeza de candidatura se está tambaleando, si es que, cuando esta crónica vez la luz, no ha caído ya; segundo, porque se encuentra sumido en una crisis interna tan profunda que, aunque se presentase, sufriría uno de los varapalos más históricos que se hayan registrado en la historia política de la socialdemocracia mundial: tanto, que probablemente significaría la desaparición pura y simple del partido que fundó Pablo Iglesias -el original_el 2 de mayo de 1879. Y tercero, porque, en estas condiciones, una campaña electoral se haría imposible para este partido: ¿podría realizar mítines Sánchez en determinadas localidades de Andalucía, Extremadura, Aragón, Valencia, Castilla-La Mancha, etc? ¿Podría contar con Felipe González, con Guerra, con otros veteranos, en su apoyo? ¿Podría lanzar algún mensaje constructivo, elaborar un programa creíble, más allá de la liquidación de sus adversarios internos argumentando falsas razones ideológicas?

Claro que no. Y lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible. Sánchez se ha metido en una ratonera sin salida, sin alternativas --¿de verdad cree que ahora ni siquiera la desesperación y el oportunismo de Podemos iban a acompañarle en su loca aventura?--, sin más apoyos que los que acudían este sábado ante la sede de Ferraz a dar unos cuantos gritos contra el Gobierno Rajoy y a tomarse un plato de paella. Sánchez se ha convertido en un apestado, en un juguete roto: perdió la partida y sospecho que tanto él como los suyos lo saben, porque la reconciliación, si no pasa por su defenestración, es ahora inviable en el PSOE. Salvo, claro, que todos hagan un ejercicio de generosidad (y de cinismo) como jamás se haya visto. Y yo, en esas cosas he dejado de creer.
¿Y entonces? Pues, con gestora o sin gestora, habrá diputados socialistas que se abstengan en una investidura, alegando que las condiciones actuales no permiten otra cosa. Habrá sido una medicina de caballo para evitar algo, esas elecciones, que resultaban un energumenismo político. Y será Rajoy, qué remedio, quien siga en el sillón de La Moncloa.

Sé que hay quienes aún creen (temen) que esos comicios del 18 de diciembre, y que estuvieron a punto de celebrarse el 25, Navidad, acaben por celebrarse. Tranquilícense: eso no ocurrirá. O intranquilícense del todo si ocurriera, que es algo que se me antoja casi imposible. Al menos, la crisis ha servido, confío, para despejar el panorama por este lado. Ahora toca la regeneración de la clase política como un todo, no solamente de los socialistas, vencedores o perdedores en esta absurda batalla que nunca debería haberse producido y de la que culpo directamente a Sánchez y a su entorno más directo. Ahora toca formar un Gobierno fuerte, no inmovilista -no inmovilista, señor Rajoy: espero que él también haya aprendido algo de estos lances--, impulsado desde el Parlamento para que proceda a esa regeneración que ya se ve que es cada día más necesaria.

Han aflorado, de golpe, todas las enormes contradicciones acumuladas desde el inicio de la primera transición: toca ahora, como decía Adolfo Suárez, arreglar las cañerías, fortalecer las paredes, cambiar la disposición de las ventanas y las puertas, sin que la casa se nos caiga encima.


Victoria Lafora - La foto de la corrupción

02.10.16 | 08:16. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 1 (OTR/PRESS)

El escenario resulta, cuando menos, inquietante. Frente al Tribunal, una ingente bancada de personajes variopintos, claro ejemplo de la transversalidad con que las corrupciones y las corruptelas han aflorado en nuestra sociedad. Están todos: partidos políticos, empresarios, centrales sindicales..., y, al fondo, en pasmado silencio, tres o cuatro representantes de ese pueblo llano, los "preferentistas", que asisten atónitos a las explicaciones que un lindo y peripuesto Miguel Blesa da a los abogados y a la fiscalía.

Ha rebajado el tono displicente con el que se dirigía a sus subordinados pero, pese a estar viviendo el drama de prescindir del servicio domestico teniendo que plancharse las camisas, le queda ese ramalazo de soberbia que le permite justificar lo impresentable. Daba por supuesto que los inspectores de hacienda sabían perfectamente que las tarjetas Black eran un millonario sobresueldo pero, por ser yo quien era, hacían la vista gorda y consentían lo que no se tolera al resto de los españoles.
No leía los papeles ni los correos que le enviaba el interventor de la entidad que presidía, solo se ocupaba de la benefactora labor de ir incrementando el saldo disponible de las tarjetas opacas para compensar los ímprobos esfuerzos de los directivos y consejeros que le eran afines. Eso sí, con gran desprecio intelectual, acusaron a los preferentistas de ignorantes por no haberse leído la letra pequeña del leonino contrato que acabó con sus ahorros y sumió su vejez en la pobreza. Una pobreza real, contante. Por eso ahora, desde la calle y desde el fondo de la sala del juicio, le miran con todo el desprecio de que son capaces.

Una de las primeras jugadas de estrategia procesal de las defensas fue tratar de evacuar como acusación particular a Bankia y al FROB. Argumentando que no habían sido perjudicados por los acusados. Pero, ¿quién ha tenido que reponer los más de catorce millones que este grupo "selecto" de directivos se embolsó en caprichos variopintos, quién va a tener que devolver a los preferentistas el dinero robado?

Porque es cierto que, a regañadientes y para intentar rebajar las penas, muchos han devuelto los gastos en lencería, vinos de lujo, hoteles, masajes y restaurantes de muchas estrellas, pero no en su totalidad y no todos.
También intentaron que el extracto de los gasto de las tarjetas no figurara como prueba y se quejaron amargamente de la intromisión en su intimidad. ¿Cómo puede el tribunal discernir si eran gastos relacionados con la entidad o caprichos vergonzantes de una casta que se creyó intocable?

De momento, la declaración en la sala del primero y uno de los cabecillas de la trama, Miguel Blesa, no ha hecho más que acrecentar la sensación de nausea colectiva y servir como retrato de una etapa de la vida política, empresarial, sindical, en la que se lo llevaron crudo y que degeneró en una crisis que ha acabado con los sueños de la clase media de este castigado país.


El rincón del soneto - AQUEL PEDRO TRAICIONÓ

01.10.16 | 12:25. Archivado en Salvador Freixedo


AQUEL PEDRO TRAICIONÓ

Aquel Pedro traicionó a Jesucristo
y este Pedro traiciona a sus votantes
a los que ve como a unos ignorantes
y él se considera mucho más listo.

Él piensa que el coletas es bienquisto,
aunque está rodeado de mangantes,
porque Pedro quiere formar cuanto antes
un gobierno en España nunca visto.

Hará reforma en la constitución,
concederá enseguida independencias,
y no temerá en hacer indecencias

que desesperen a la población.
Como en Grecia y Venezuela nos vemos
si Pedro nos traiciona con Podemos.

___________________
Por Salvador Freixedo
Último libro del autor:
«IGLESIA, ¡DESPIERTA!»
freixedo.autor@laregladeoroediciones.com
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Más que palabras - El PS...OE y el cojonudismo

01.10.16 | 08:16. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Si todavía queda un gramo de sensatez en algunos de los dirigentes del PSOE, en la reunión del comité federal no debería haber choque de trenes porque, si lo hay, el partido saltará en mil pedazos y no habrá forma de recomponerlo.
Dicen los más viejos del lugar que es necesario buscar con urgencia un hombre de consenso que apacigüe las cosas, que ponga bálsamo aunque las heridas están lacerantes. El problema es que no lo encuentran porque cuando los insultos han sido de ese calibre, de esa potencia, de esa gravedad es difícil olvidar en caliente y encontrar un senador es misión imposible... Aquí se ha llamado "traidor" a Felipe González dando una puñalada a la memoria colectiva y tocando lo intocable por mucho que, hoy las discrepancias sean evidentes. Se ha llamado incapaz, inútil y mezquino a Pedro Sánchez el secretario general al que antaño se llamaba el number one o "Dios", simbolizando lo que el cargo tenía de intocable.
El jueves me acerqué un momento a la sede socialista de la calle Ferraz, por aquello de palpar en directo lo que estaba pasando y un sobresalto me recorrió el cuerpo ante un espectáculo grotesco. Los viandantes del barrio, siempre animado a esas horas de la mañana, se cruzaban de acera como queriendo evitar que el tumulto terminará por arrastrarles, o solo para no contagiarse de la carga de odio que se palpaba y se expandía en el ambiente. "Que Dios me libre de mis amigos que de mis enemigos me guardo yo", comentaba en el bar de enfrente un señor de avanzada edad, que le echaba la, culpa a toda una generación de políticos de "medio pelo" en todos los partidos. "Esto jamás hubiera pasado en la etapa de Suárez, Felipe, Fraga o Carrillo que los tenían bien puestos, pero pensaban en el bien del país, no como estos niñatos consentidos que hay ahora", comentaba en un tono elevado para dejarse oír. El resto de los presentes en el bar asentía discretamente y solo una señora repetía continuamente ¡Qué vergüenza, que bochorno, un partido tan bueno como este y que le tiren por la alcantarilla unos cuantos!".
Fuera, en la misma acera del PSOE, plagada de periodistas, se vivía, a modo de tragedia, la peor crisis de todas las ocurridas en los últimos 40 años. Las noticias eran que los dos bandos seguían avanzando hacia el choque de trenes, intentando apropiarse de lo poco que queda de un partido atacado por todas las plagas posibles. Un erudito del las escrituras diría que en su seno se han hecho fuertes todos los pecados y faltas capitales: la soberbia, la avaricia, la ira, el orgullo, la pereza, la envidia y muchos más y solo, así, se puede entender ese "momento cumbre" de los leales al Secretario General atrincherados, mientras Verónica Pérez, presidenta del comité federal, se erigía en "única autoridad del PSOE", relegando a Pedro Sánchez al nivel de "simple militante".
Al parecer las dos facciones pretenden hoy celebrar comités federales distintos a la misma hora en la sede de Ferraz y aunque ambas partes insisten en que están buscando una vía de entendimiento que evite el caos en la reunión, la cosa no está clara. Un periodista amigo mío suele referirse al "cojonudismo español", como una figura tan retórica como cierta, de definir una sociedad que aplaude sin matices a los que nunca ceden ni retroceden un milímetro siempre que sean las tesis que ellos defienden y desde la lejanía. El asunto es que no es un tema de buenos y malos sino de una lucha a dentelladas por el poder y en el camino socialdemócrata el proyecto se ha hecho jirones.
En esta guerra fratricida, salvo que alguien con dos dedos de frente lo impida, no habrá ni prisioneros ni heridos, todos están muertos y ese campo, de batalla pude ser la tumba de un partido que antes, de verdad, era el que más se parecía a España. !!Qué horror!!


Fermín Bocos - No es sainete, es tragedia

01.10.16 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Dice Josep Borrell que si procediera calificar como "golpe de Estado" la maniobra del sector crítico para forzar la dimisión de Pedro Sánchez habría que concluir que el "putsh" ha sido obra de un sargento chusquero. Obra de alguien que -según Borrell- no se habría leído los estatutos del PSOE que ante la dimisión de la mitad más uno de los miembros de la Comisión Ejecutiva, no contemplan el cese del secretario general sino la convocatoria de un congreso extraordinario. Según el ex ministro habría sido el apresuramiento al interpretar el recorrido del ya famoso "Artículo 36 O" del reglamento lo que habría precipitado la situación de caos interno en la que se encuentra inmerso el PSOE. Quizá sea un exceso hablar de "caos" porque este término no deja de transmitir una cierta sensación de grandeza. Otros observadores hablan directamente de sainete. Un sainete que provoca vergüenza ajena. No olvidemos que el PSOE ha sido uno de los pilares del régimen democrático nacido en el 78. El espectáculo que están dando los actuales dirigentes -los de ambos bandos- es penoso. Estamos ante una lucha de poder no asumida como tal. A Pedro Sánchez le eligieron hace dos años en un congreso pero su liderazgo no cuajó. El factor humano, su frialdad en el trato personal, cierta inmadurez política sumado a la oposición soterrada de Susana Díaz presidenta de la federación andaluza, han creado las condiciones para desestabilizar su mandato. Las sucesivas derrotas electorales del PSOE y, sobre todo, la emergencia de Podemos el movimiento que les disputa la hegemonía de la izquierda han desembocado en una situación de la que este centenario partido se puede rescindir. No hay exageración en la advertencia. O este sábado en la reunión del comité federal pactan una tregua -con un calendario para una toma de decisiones capaz de restaurar la paz entre los bandos- o en las casi seguras elecciones generales del 18 de diciembre el PSOE puede pasar a ser un partido marginal cediendo a Podemos el liderazgo de la izquierda y regalando al PP la definitiva mayoría parlamentaria para que Mariano Rajoy siga en La Moncloa. Tan seria es la cosa.


Fernando Jáuregui - Diez días de octubre que cambiaron... ¿qué?

01.10.16 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

La famosa obra de John Reed, referente a la revolución rusa de octubre de 1917, "diez días que cambiaron el mundo", me viene al pelo para titular este comentario, que piensa, precisamente, en la "revolución" que, necesariamente, vamos a vivir en las estructuras políticas españolas desde este sábado, comité federal del PSOE, hasta que, el día 31, acabe el plazo para lograr una investidura y haya que convocar elecciones. Vamos a tener un octubre de infarto, que tendrá una indudable influencia en el porvenir de España, y lo digo con temor, pero también con esperanza.
Ignoro si la revolución, que debe detener el peligro de unas terceras elecciones este año, se producirá en diez días, en algo menos o en algo más. Pero los cambios se inician este mismo sábado con lo que pueda ocurrir en el PSOE, que no olvidemos que es el segundo partido de este país, aunque a veces parezca que han resignado esta responsabilidad, y se continuarán en una próxima sesión de investidura, que supongo que, a trancas y barrancas, consagrará a Rajoy como inestable nuevo/viejo presiente el Gobierno de la cuarta potencia de la Unión Europea. Y no habrá, claro es, terceras elecciones, laus Deo.
Los cambios han de ser profundos, porque ha de garantizarse una voluntad reformista que signifique que quienes nos gobiernan entiendan que hemos entrado en una segunda transición, cosa que parece que, hasta ahora, no se ha entendido ni en el Gobierno en funciones ni, mucho menos, en el principal partido de la oposición, que ya vemos cómo anda. O, mejor, cómo se estanca.

No hace falta ser adivino profesional para certificar que va a ser un octubre de alto voltaje. En el que se pondrán a prueba las auténticas cualidades y efectos de eso que ha dado en llamarse clase política. Hasta ahora, lo que una parte de esa clase está demostrando es que es más apta para la crónica de sucesos, o casi de tribunales, que para el análisis político, y me estoy refiriendo, para que nadie se confunda, exclusivamente a este Partido Socialista que, liderado, o tal vez ya no, por Pedro Sánchez, está cubriendo de oprobio el propio sagrado concepto de respeto al ciudadano al que sus representantes deben servir. Y que no me hablen, por favor, de lucha ente "derechas" e "izquierdas". Eso está bien para los tiempos en los que Reed escribía sus crónicas, para la Rusia que dejaba de ser zarista, de las peleas ente Kerenski y Lenin. Ahora, por favor, ya no más de eso.

La "revolución de octubre" que yo quiero para mi país es la de la tranquilidad, del progreso, la mayor justicia social y la reforma de una legislación que se nos ha quedado vieja; la del diálogo con todos los territorios, evitando riesgos secesionistas. Quiero, más bien, una "evolución de octubre", más que una revolución, si es posible. Y, sobre todo, quiero que sirva para algo más que para seguir destruyendo un país que merece unos aspirantes a representarle algo mejores. Por favor, déjenlo ya. Déjalo ya.


Andrés Aberasturi - PSOE: El precio de una crisis

01.10.16 | 08:16. Archivado en Andrés Aberasturi


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

Culpar de todo a Pedro Sánchez, abroncar a los críticos, mirar bien o mal a Susana Díaz, asistir atónitos a lo que está pasando en el PSOE, es, tal vez, quedarse en la anécdota, en la explosión sin más porque alguien tuvo que poner la dinamita antes para que ese gran edificio de casi siglo y medio se esté viniendo debajo de la noche a la mañana.
No, no puede ser que todo se reduzca a abstenerse o votar no a Rajoy; no puede ser que eso sea lo único que haya producido esta catástrofe; viene de atrás y lo malo es el futuro porque pase lo que pase -y creo que nadie sabe ni dentro ni fuera del PSOE lo que puede pasar- no va a servir para aclarar las turbias aguas en las que chapotea nada menos que el Partido Socialista Obrero Español. El desastre del PSOE se ha consumado ya y no sé si Pedro Sánchez y su camarilla, si los críticos y hasta algunos medios de comunicación son conscientes del daño producido; ni siquiera entiendo muy bien qué es exactamente lo que pretenden unos y otros y hacia dónde les lleva esta carrera absurda. Si sabemos de dónde vienen: de cosechar no sé cuántas derrotas consecutivas bajo un lema que no terminan de explicar nunca: el famoso "gobierno alternativo y de progreso" que lo mismo se puede hacer con Ciudadanos que con Podemos. Y no, claro.
En su momento uno escribió -y lo mantengo- que Rodríguez Zapatero fue el peor presidente de Gobierno de la democracia y sin duda, el peor secretario general del PSOE. Y es posiblemente ahí donde empieza a gestarse la aluminosis de Ferraz, esa gran Casa del Pueblo, un concepto sagrado para los socialistas, que de pronto se cierra a cal y canto para los díscolos que no pueden ni recoger las fotos de su familia que dejaron en el despacho antes de dimitir. Les prohíben la entrada a la casa que fue su casa en tiempos más duros, a la casa que un día quiso ser la "casa común" de la izquierda española y casi estuvo a punto de conseguirlo cuando el viejo y periclitado PCE, apenas sin votantes, tuvo que reinventarse para seguir respirando bajo otras siglas.
Rodríguez Zapatero, seguramente lleno de buenas intenciones pero careciendo de otros dones, se empeñó en entrar en la Historia como el gran hacedor de la "segunda transición" sin que nadie se lo pidiera, sin que fuera un clamor ni una urgencia. Ferraz se trasladó a la Moncloa, formó gobiernos no de ministros (y ministras) sino de secretarios de estado todos a sus órdenes y pensando más en que dieran bien en la fotos que en los resultados de su gestión. Abrió el melón siempre peligroso de las autonomías y dio alas al independentismo catalán hasta convertirlo en un problema de estado. Llegó la crisis y no se enteró de nada hasta que alguien desde fuera le advirtió de que el país tenía los días contados. Y tuvo que ajustar, reformar, recortar todo tan sobre la marcha que le dio al Partido Popular una mayoría absoluta y la política del PP dio a su vez alas a un partido de indignados que le robaron la cartera del rojerío a Zapatero con lo que a él le gustaba eso de ser rojo.
Pero el PSOE ya estaba tocado. Rubalcaba se retiraba con dignidad y aparecía un tal Pedro Sánchez cuya carrera política como diputado había ido siempre de rebote en rebote: en las elecciones generales de 2008 no obtuvo escaño y gracias a la renuncia de Pedro Solbes consiguió su acta de diputado en septiembre de 2009. Tampoco en las de 2011 salió elegido pero volvió al Congreso en el 2013 tras la renuncia de Cristina Narbona. Cuando le proclamaron secretario general del PSOE, se puso como reto -paradojas de la vida- recuperar la unidad del partido y la confianza de los antiguos votantes del PSOE que se iban a Podemos. Bueno, parece que no. Pero el mal venía de antes.
Lo que está pasando ahora no sólo en el PSOE sino en España es otro precio que hay que pagar con retraso de una crisis que no fue/es sólo económica. ¿Qué salida le queda al Partido Socialista ahora mismo, divido, sin líderes en la oposición interna y con Podemos -que también tiene lo suyo- amenazando por la izquierda? No sé si existe el mirlo blanco, pero habrá que buscarlo como sea y dónde sea para salvar este desastre que nos afecta a todos.


Antonio Casado - El PSOE, en llamas

01.10.16 | 08:16. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 30 (OTR/PRESS)

No es que el síndrome de la Guayana se haya apoderado del PSOE porque en aquel drama (noviembre de 1978) la decisión de los componentes de la secta fue unívoca. Y eso es justo lo que falta en las filas socialistas: unidad de criterio en la toma de las grandes decisiones, incluida la de vivir o morir. Cada uno quiere suicidarse a su manera, aunque el resultado sería el mismo: el haraquiri colectivo de un partido histórico que fue decisivo en el asentamiento de la democracia y la reinserción internacional de España tras la muerte de Franco.
Las próximas horas van a determinar el desenlace de la crisis que ha partido al PSOE en dos mitades. Ambas se niegan mutuamente para dirigir la organización, en base a una polémica normativa que afecta incluso al órgano que teóricamente debería resolverla. Hablo de la Comisión de Garantías, encargada de velar por el respeto a los Estatutos en "las actuaciones de los órganos de dirección y de los afiliados".
El caos, pues, está servido a pocas horas del comité federal, cuya convocatoria formulada por la media ejecutiva que no dimitió, está puesta en cuestión por el llamado sector crítico que ha promovido la dimisión de la otra media. Todo lo cual deja pone en duda la legitimidad de la propia celebración del conclave. Y aunque se celebre, que se celebrará, también habrá debate sobre cual de las dos partes puede dictar el orden del día.
Y por la cuestión del procedimiento al fondo de la cuestión. Pero tampoco el fondo de la cuestión es el mismo en uno u otro bando. Por un lado, el de la media ejecutiva que se cree con el derecho a seguir ejerciendo en Ferraz al mando el secretario general. Por otro, el de la media ejecutiva dimisionaria que, bajo el padrinazgo de la andaluza Susana Díaz, no reconoce la existencia legal de la otra parte y reclama una comisión gestora que gobierne al PSOE hasta que sea elegida una nueva Ejecutiva.
Digo que la cuestión procedimental nos remite al fondo de la cuestión porque no será lo mismo que el debate se centre en el liderazgo (si o no a Sánchez), como quieren los críticos, o en la política de alianzas ("no" o "abstención" a la investidura del candidato del PP a la Moncloa), como quieren los que mantienen su fidelidad al secretario general. Del cruce de esas dos líneas de fuerza, cuya confrontación se medirá en votos, saldrá la respuesta a las preguntas de la opinión publica ¿Caerá Sánchez o tendrá a la aritmética de su parte a la hora de votar? ¿Cambiará de posición el PSOE para facilitar el Gobierno de Rajoy o iremos a unas terceras elecciones? ¿Habrá congreso del PSOE antes o después de que se forme Gobierno?

Estas preguntas desbordan el atormentado corralito socialista y son de angustioso interés para todos los españoles. De ahí que, a estas horas solo queda encomendarse a los dioses -cada uno al suyo, claro- para que acierten los cascos azules (Patxi López y otros) que se han puesto a trabajar desde dentro logren el acercamiento entre los dos bandos. Lo tienen muy difícil.


Viernes, 15 de diciembre

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