
MADRID, 16 (OTR/PRESS)
La propuesta de Cristina Cifuentes, la activa nueva delegada del Gobierno en Madrid, y del presidente del pleno del Ayuntamiento de Madrid, Angel Garrido, de quitar la palabra "cristiano" -en realidad, quitar el adjetivo de "humanismo cristiano" y dejar solo el sustantivo- de la definición ideológica del partido ha armado una bronca interna y otra mediática. ¿Con razón? Es curioso que tanto una como otro se manifiesten creyentes y hasta practicantes o que hayan elegido un colegio católico para educar a sus hijos.
Para los que no lo sepan, empezando por quien suscribe esto, la definición del PP que propone la ponencia social y que supongo que no ha cambiado desde el anterior congreso, es la de un partido "inspirado en los valores de la democracia, la tolerancia y el humanismo cristiano y está plenamente comprometido con las necesidades, preocupaciones y los problemas de todos los ciudadanos". Empiezo por decir que no creo en los partidos confesionales, ni cristianos ni islamistas, pero no es lo mismo declararse cristiano que asumir que los valores del humanismo cristiano inspiran una forma de ser y de estar no ya en la política, en la vida. Y no sólo en España, sino en toda Europa, porque ninguna de las dos se entiende sin la historia, la cultura y la religión cristiana.
Ni Europa ni España serían lo que son sin las raíces cristianas que impregnan todo lo que somos, a pesar de la secularización creciente y de ese afán por la laicidad que se viene tratando de imponer como sea. A algunos les sigue preocupando eso, que da réditos fáciles, y no otras cosas. Recuerden si no, los aplausos a la propuesta de Rubalcaba en el Congreso del PSOE de revisar el Concordato con la Santa Sede, como si eso nos fuera a sacar de la crisis, o el tono mitinero de Chacón al apostar por un Estado laico, a ser posible sin sombra alguna de religión* especialmente la católica.
En contra, por ejemplo, el Reino Unido ha sellado una "relación especial" con la Santa Sede y nada menos que siete ministros han acudido a Roma y se han entrevistado con el Papa y han mantenido reuniones de trabajo con los altos cargos vaticanos. ¡Si lo llega a hacer el PP! Otro dato, la Iglesia ha sumado doscientos mil contribuyentes más que han puesto su cruz para que una parte del dinero del Estado vaya a sus arcas por libre decisión de los ciudadanos. Crece el apoyo a la Iglesia aunque los cristianos seamos malos cristianos. ¿Qué quieren quitar la palabra cristiano del humanismo del PP? Yo prefiero que los valores de equidad, justicia, defensa de los derechos de los más desfavorecidos, esfuerzo, solidaridad -valores del humanismo cristiano- estén de verdad en las decisiones del PP aunque no figuren en su programa. Lo que hay que pedir a los políticos es que den soluciones a los problemas sin crear otros que no existen en la conciencia social.
Jueves, 31 de mayo
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo