Opinión

Rafael Martínez-Simancas - Sin Etiqueta - Dudas razonables.

15.02.12 | 12:20. Archivado en Rafael Martínez-Simancas


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Nadie le puede restar legitimidad al actual Gobierno para tomar decisiones pero tampoco se nos puede quitar legitimidad a los ciudadanos si ponemos en duda alguna de ellas. Esta dicotomía antipática y rencorosa en la que se ha vuelto la cosa pública lleva a que te sitúen entre los peligrosos bolcheviques solo por levantar el dedo y atreverte a disentir de la doctrina oficial que cuenta con numerosos palmeros que la propagan con lógico entusiasmo.

La reforma laboral puesta en marcha por Rajoy y equipo parece pensada en abaratar el despido antes que en crear puestos de trabajo, a partir de ahora se podrá despedir más barato a quienes tengan más experiencia para contratar a menor coste a personas que carecen de esa experiencia pero que cobrarán mucho menos. Visto de lejos parece que la reforma lo que ha hecho es pintar de naranja las salidas de emergencia para que el trabajador no se pierda mucho en el rápido camino hacia la puerta. Sin duda que las medidas son extraordinarias para un tiempo extraordinario pero por ese motivo hubiera sido importante acordarlas con la ayuda de otras fuerzas políticas, y hasta de los sindicatos que aunque débiles en capacidad de convocatoria siguen siendo los instrumentos constitucionales de representación de los trabajadores. Bien es verdad que la oposición, en este caso liderada por Rubalcaba, está para tapar sus propias goteras antes que para recibir en sus salones y acordar grandes pactos de Estado.

Lo cierto es que la norma ya está aprobada, ha entrado en vigor y habrá que esperar a ver cómo son sus consecuencias. Por la cuenta que nos trae, ojalá alivie la tensión de quienes hacen la cola del paro todos los meses, aunque Montoro ya ha reconocido que la reforma por sí misma no servirá para que baje la cifra de parados en España. Lo que no va a servir es para aliviar la tensión y el malestar en la calle, y eso también lo sabe el Gobierno tanto a micrófono abierto como a micrófono cerrado.

Las dudas razonables son legítimas y en democracia se pueden expresar, lo que es más peligroso es que el Gobierno se vuelva antipático y rechace cualquier crítica por tenerla por expresión de los antisistema. Dolores de Cospedal tiraba contra todo aquel que osara poner en solfa la reforma de Rajoy, sin admitir disidencias. El PP lo tiene todo de cara y este fin de semana le aguarda un mitin de aplausos en Sevilla. Es deseable que la resaca del triunfo, y el natural regocijo por la victoria andaluza, no les haga olvidar que también se puede dudar de sus reformas sin faltar al respeto. Lo otro sería un trágala bastante cansino y para merienda de sapos con brotes verdes ya hemos tenido dos legislaturas anteriores que se hicieron muy largas.

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Pedro Calvo Hernando - El atroz bochorno.

15.02.12 | 12:20. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Ya solo falta que absuelvan a Garzón por lo de los crímenes del franquismo, después de declarar prescrito lo de Nueva York. El objetivo era cargárselo y eso está logrado con la sentencia de once años de inhabilitación por lo de la Gürtel, sin mandarlo a la cárcel o cosas por el estilo, que calculan que soliviantaría demasiado a las gentes progresistas de este país, tan castigadas por los errores socialistas y por la acumulación de todo el poder en manos de la derecha, incluida la extrema. Declarar prescrito lo de Nueva York supone dejar en la eterna duda si el juez se apropió o no de aquellos dineros, que es lo peor que le puede suceder. Ya nunca podrá demostrar su inocencia y la caverna tendrá fácil decir que es culpable pero que la prescripción impide demostrarlo: al revés del revés. La derecha menos cavernaria podrá decir que esa decisión prescriptiva es prueba de imparcialidad y de justa administración de la ley. Deben de pensar que cargárselo por lo de la Gürtel es lo más suave y lo que menos armas deja en manos de los alineados con Baltasar.

Es evidente que lo anterior se mueve en el terreno de las especulaciones, que es lo único que dejan en manos de los indignados por el atroz bochorno de ver expulsado de la judicatura al mejor, más valiente y más independiente juez que ha tenido este país. Se les espera a los socialistas para que ingresen en la legión de los indignados, pues hasta ahora también en el asunto Garzón se han mostrado flojones, dubitativos e irresolutos, alguien diría que como consecuencia de la actuación del juez en los viejos tiempos del GAL y de los casos de corrupción que afectaron al Partido Socialista. A Rubalcaba y sus amigos hay que exigirles generosidad y grandeza y no pequeñez acoquinada. Si no fuese una barbaridad, yo diría que prefiero que lo condenen por lo del franquismo para que se les vea toda la cara y para que la vergüenza que sobre ellos cae dure in aeternum. Si al menos lo de Garzón valiera para la imprescindible conjunción de toda la izquierda y de todo el progresismo patrio para la tarea de la resurrección...

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Carmen Tomás - Más cerca de Europa.

15.02.12 | 12:20. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

La reforma laboral no creará empleo a corto plazo. Nadie dijo que sería la "purga de Benito", pero lo que sí está claro es que nuestro marco laboral se acerca a los que tienen en la mayoría de los países de nuestro entorno con los que tenemos que competir. Algunos dicen que se han pasado y otros que se han quedado cortos. El tiempo dirá quién tiene razón, aunque como en casi todo en la vida el término medio es el más sensato y de sentido común. Efectivamente, la reforma es de calado y acaba con muchas normas procedentes del franquismo como ha recordado Esperanza Aguirre a la que los cobardicas sindicatos UGT y Comisiones Obreras amenazan con montarle una huelga, porque no se atreven a convocarla en toda España. Deben tener presente, según el último barómetro del CIS, que el 80 por ciento de los parados no quiere ni oír hablar de los sindicatos, porcentaje similar entre los votantes de Izquierda Unida.

Puede que la reforma, si queda como está, presente todavía un mercado laboral muy fragmentado y que no se module la tutela judicial y que la vigencia por dos años de los convenios firmados si no hay acuerdo parezca mucho. Pero, es valiente en el descuelgue de los convenios, en el coste del despido que al final es el coste de entrada al mercado, la lucha contra el fraude y el absentismo, en materia de expedientes de regulación de empleo y en otras materias.

Y, sobre todo, en la capacidad de los sindicatos de torpedear la flexibilidad de que se dota a las relaciones empresa-trabajador para que encuentren fórmulas que eviten lo que ocurría hasta ahora, que el ajuste se haga por la vía del despido y en muchas ocasiones el cierre de la empresa. El problema para los sindicatos es que van a perder el poder omnímodo que tenían y están que muerden porque su afiliación es bajísima y no digamos ya cuántos de esos pagarán las cuotas. Es decir, cómo narices van a poder mantener sus actuales estructuras si se les retiran gran parte de sus vías de financiación. Podían aprovechar, y esto es soñar, para reinventarse y convertirse en unos sindicatos al servicio de los trabajadores. De todos. También de los que lo han perdido. El futuro sindical debe pasar por llegar a acuerdos que salven puestos de trabajo y promuevan la contratación, no como ahora que sólo les "preocupan" los derechos de los que tienen un puesto de trabajo y tampoco de todos.

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Fermín Bocos - Lejos del poder hace frío.

15.02.12 | 12:20. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

El poder o la expectativa de alcanzarlo es el mejor remedio para mantener unidos a los dirigentes de los partidos políticos. Cuando se pierde y las expectativas de recuperarlo son escasas o de larga distancia, las relaciones entre compañeros se tornan ásperas porque como hay poco que llevarse a la boca, la tajada que se lleva uno deja en ayunas al resto. Por ese trance está pasando el Partido Socialista de Andalucía a cuenta de los puestos en las listas para concurrir a las elecciones autonómicas del 25 de marzo. Rubalcaba se marchó de Sevilla creyendo que había dejado atado y bien atado en Andalucía el futuro inmediato del partido. Los hechos han venido a demostrar que no fue así; ahora se ve que la apuesta de José Antonio Griñán por Carme Chacón ha dejado a los socialistas andaluces con el corazón político "partío". La dimisión de José Antonio Viera, secretario provincial de Sevilla, es algo más que un caso de resabio. Es el síntoma de algo más complejo. Ni la cercanía de la cita electoral -que aconsejaría aplazar las discrepancias-, ha sido suficiente para ocultar, siquiera temporalmente, la fractura política que se barrunta.

Salvo cambio de última hora en la intención de voto -ahora favorable, incluso por mayoría, a Javier Arenas (PP)-, después de las elecciones, Griñán no seguirá siendo el "número uno" del partido en Andalucía. Para ese papel, Rubalcaba parece que ha pensado en Micaela Navarro, a la sazón consejera de la Junta. La señora Navarro -una persona seria que debe estar sufriendo al ver cómo está el PSOE andaluz-, es una baza para el futuro de un partido en el que algunos de sus máximos dirigentes -tras treinta años de poder- no se hacen a la idea de que hay vida fuera de la política; quizá porque a lo largo de toda su vida adulta no han conocido otra cosa que la política. Por eso se resisten a ceder el paso, disfrazando de ideología lo que no es más que egoísmo y cálculo de intereses. Es sabido que lejos del poder, hace frío. Mucho frío.

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Fernando Jáuregui - No te va a gustar - Cultura que no lo es tanto.

15.02.12 | 12:20. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Anda el nuevo ministro de Cultura, Educación y Deportes, José Ignacio Wert, tras una especie de revolución pendiente, pretendiendo transformar muchas estructuras educativo-culturales (y menos las deportivas) que parecen algo anquilosadas, y así nos va con cada informe Pisa. No comparto el afán de cada nuevo Gobierno que llega al poder de imponer un nuevo plan educativo, de remover a los responsables de las distintas áreas culturales -lo hayan o no hecho bien_ y, en general, de dejar su impronta en el sector. Pero es cierto que España registra índices escandalosos de fracaso escolar, lo que, unido al fracaso laboral, hace que nuestros jóvenes estén entre los más desesperados de Europa, y así lo dice algún sondeo que he podido conocer. No es menos cierto que, a veces, un excesivo intervencionismo político ha desencadenado desconciertos gratuitos, retrocesos perfectamente evitables, pero me parece que algo hay que hacer, y Wert, confío que con acierto, parece dispuesto a ello.

A veces da la impresión de que, educativa y culturalmente (no así deportivamente, digan lo que digan los guiñoles franceses), España anda ahora algo perdida: ¿dónde los pedagogos, dónde los filósofos, dónde los grandes intelectuales, dónde las generaciones poéticas o pictóricas de no tan antaño? Andamos instalados en una cierta ramplonería que poco tiene que ver con un pasado de oro. Y, así, la feria de arte más importante de España, la que atrae más visitantes, nacionales y extranjeros, cada año a la capital del país, Arco, se ha hecho célebre este año porque exhibe una estatua-maniquí de Franco metido en una especie de nevera anunciando un refresco. No es ni siquiera el arte de la provocación, aquel "epater le bourgeois" que revolucionó conceptos desechables y abrió mentes a lo nuevo. Nada de eso: lo que desde Arco se nos propone es una mezcla del museo de cera, Disneylandia y el túnel de la risa; yo, ya se lo digo a quien corresponda, este año, por mucho mérito que tengan otros stands, no voy. Entre otras cosas, porque de lo único que se habla ante esta feria es de la presencia, indeseable y que sin duda habría sido indeseada, de una figura que ya debería haber quedado olvidada en el baúl de los recuerdos tristes.

Y espero que el ministro Wert, que con tanto empuje ha llegado para dar una sacudida a la pereza general que parece invadirnos, tampoco vaya. Que sí, que irá, qué remedio le queda.

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Esther Esteban - Más que palabras - Harina y mohína en Andalucía.

15.02.12 | 12:20. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

"Javier Arenas contrata a José Antonio Griñán para que le haga la campaña de las andaluzas". Este podía ser, perfectamente, el titular de lo que está ocurriendo en Andalucía donde un PSOE abierto en canal da por perdidas las elecciones y se encuentra inmerso en una guerra fratricida que solo le puede llevar a repartir miserias.

Lo que está pasando entre los socialistas andaluces es propio del desmoronamiento de un régimen y también de antiguas vendettas entre los líderes del partido en los últimos 30 años. Las intrigas internas no han parado desde que Chaves cedió los trastos a Griñán y este quiso, como es lógico, tomar no solo las riendas del Gobierno sino también del partido, cosa que se le atragantó a su antecesor y sus colaboradores. Andalucía ha sido y es la federación más importarte de todas y lo que ocurre allí no es precisamente un tema menor. La dimisión del secretario provincial de Sevilla, José Antonio Vieira, hombre clave para que Rubalcaba consiguiera finalmente alzarse con la victoria en el 38 Congreso ha servido para sacar a la luz los trapos sucios en el momento más inoportuno posible. En esta "guerra de guerrillas" pierden todos y ganan sus adversarios políticos, que tienen motivos para ser optimistas y mirar el espectáculo sin mover un dedo.

Griñán fue el perdedor del ultimo Congreso, simplemente, porque no apostó a caballo ganador y su apoyo a Carmen Chacón sirvió para que los partidarios de Rubalcaba le intentaran pasar a cuchillo, cosa que habrían hecho de buena gana de no haber elecciones a la vuelta de la esquina. Que Rubalcaba le utilizara de excusa para una falsa integración -ofreciéndole la presidencia del partido- fue simplemente una operación de maquillaje en un intento desesperado de salvar los muebles y así lo han entendido todos. Si, como auguran todas las encuestas, el PSOE pierde su principal feudo y su gran granero de votos, es lógico que quien más quien menos quiera estar situado en buena posición para, al menos, seguir disfrutando de las lentejas en la oposición. Y, precisamente, eso es lo que está en juego para muchos: las lentejas. Algunos quieren recoger parte de los escombros en el derribo y eso no lo digo yo, me lo ha dicho tal cual un destacado dirigente socialista que apela a la condición humana a la hora de analizar todo esto.

Aquí no se trata, en absoluto, de defender un proyecto ideológico que en estos momentos es lo de menos, ni una pugna por ver qué dirigentes del PSOE son capaces de llegar mejor a los ciudadanos y arrancar mayor numero de votos. Se trata de una pelea por estar en las listas y además por estar bien situados para, al menos, lograr un escaño, aunque sea en la fría oposición dentro del Parlamento autonómico. Donde no hay harina todo es mohína que, según nuestro refranero popular, significa que la pobreza suele provocar irritación y disputas en la familia.

Mientras la familia socialista está a la greña los populares celebran este fin de semana su Congreso en Sevilla, donde pueden presumir de músculo. Están crecidos porque los ciudadanos así lo han querido y por la inestimable ayuda del partido del puño y la rosa. Lo dicho..., harina y mohína.

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Julia Navarro - Escaño Cero - Solo desprecio.

15.02.12 | 12:20. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

La verdad es que me sorprende ver y escuchar a tanta gente ofendida por los ataques al deporte español llevados a cabo por los guiñoles de Canal + de Francia. De repente, el personal parece experimentar un ataque de patriotismo y el que más y el que menos echa pestes contra los franceses.

Verán, a mí me parece que no tienen ninguna gracia algunos programas de humor, incluidos algunos programas de humor españoles ¡faltaría más!. Por ser graciosos caen en excesos unos, en bromas soeces otros, y en falta de ironía y humor inteligente muchos.

El que los guiñoles franceses hayan puesto en cuestión a algunos de nuestros mejores deportistas acusándoles, entre risa y risa, de doparse, no tiene ninguna gracia y comprendo, y me solidarizo con los afectados, que ven puesta en cuestión su honorabilidad. Pero de ahí a que el personal pretenda que nuestro Gobierno llame al orden al Gobierno francés, hay un abismo.

La libertad de expresión tiene eso, que hay que aguantar estoicamente las opiniones de los otros, aunque en ocasiones, como en esta de los guiñoles franceses, la opinión sea calumniosa.

Yo creo que se le está dando tanto bombo al asunto que al final ha terminado siendo importante, y seguramente muchos de los telespectadores franceses que ni siquiera habían prestado atención ahora lo han hecho por la polémica originada. Me parece a mí que una de las mejores respuestas que se puede dar en asuntos como éste es aplicando el viejo refrán de "a palabras necias, oídos sordos", aunque, insisto, comprendo que los afectados estén enfadados. Pero el enfado público y oficial nos coloca como país en una situación de debilidad y con la piel muy fina, con lo cual los humoristas galos ya saben con que nos tienen que atizar para enfadarnos.

Vaya por delante que a mí también me fastidia ese humor simplón y calumnioso de los guiñoles franceses metiéndose con Contador y Rafa Nadal. Pero también creo que ningún francés con dos dedos de frente puede creerse a estas alturas que Nadal no es un gran tenista o que Contador no es todo un campeón. Solo los estúpidos y los envidiosos, que claro que los hay, pueden consolarse con una falsedad, en este caso que nuestros mejores deportistas se dopan. Pero por más que se muevan los hilos de los guiñoles calumniosos ni la deportividad de Nadal ni la de Contador pueden salir malparadas.

Los franceses son muy chauvinistas y ya les gustaría poder ganar en Roland Garros, pero no nos volvamos nosotros como ellos comportándonos como país como una damisela ofendida. No podemos dejarnos ganar esa batalla apareciendo como un país susceptible con la piel demasiado fina. No hay mayor desprecio que no hacer aprecio, así que lo mejor en estos casos es fumarse un puro, o dos.

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Francisco Muro de Iscar - Reformar la educación

15.02.12 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

El ministro de Educación tiene tantos frentes abiertos que es difícil que pueda apagar un fuego sin que le surjan dos incendios nuevos. Tiene tarea para dar y tomar -encima con los frentes da la cultura y el deporte-, pero tiene una ventaja: por poco que haga se notará el cambio. Si su colega de Justicia empezó desviando la atención de los problemas de fondo con asuntos menores -abrir los juzgados en agosto o las bodas en las notarías-, Wert optó por modificar la estructura de la Secundaria y suprimir la asignatura de Educación por la ciudadanía. Pero los problemas graves son otros.

La OCDE ha vuelto a poner encima de la mesa datos que ponen los pelos de punta. A los 15 años, el 35 por ciento de los estudiantes españoles ha repetido un curso, mientras que la medida de la OCDE es de un 13. Seguramente falta dinero para educación, pero la factura de repetir curso se lleva 14 de cada 100 euros que se dedican en España a Primaria y Secundaria. Lo tiramos. El nivel de fracaso escolar, el índice de abandono prematuro del sistema es del 36 por ciento frente al 19 de los países de la OCDE. Los estudiantes españoles están entre los peor calificados en los Informes PISA. Hay mucho más, por supuesto, pero con esto basta. ¿Alguien puede defender con coherencia un sistema educativo que ha sido un desastre durante lustros? Hay que cambiarlo sí o sí. Y con urgencia.

Los que fracasan son carne de cañón para engrosar las filas de los que no encontrarán nunca un trabajo de mínima calidad, si encuentran alguno, pero los que llegan a la Universidad lo hacen, en general, con una bajísima base. Y así va la Universidad española, también en la cola de los estándares de calidad. José Ignacio Wert ha anunciado que en marzo estará constituido un "consejo de expertos de alto nivel que realizará un diagnóstico del sistema universitario y propondrá su reforma con sistemas de evaluación e incentivos a los centros, tomando como referencia los mejores campus del mundo". Una visita previa al IESE, IE, ESADE o ESIC le bastaría para comprobar que en España se puede tener educación de primera. Algo habrán hecho bien y algo habremos hecho mal.

Crear una comisión para estudiar el problema es la estrategia elegida por los políticos para no solucionarlo nunca, pero hay que desear que haya propuestas sensatas y, a ser posible, consensuadas. Lo malo de nuestra educación es que cada partido ha tratado de imponer sus ideas educativas sin contar no sólo con las otras fuerzas políticas, sino, lo que es más grave, a espaldas de la comunidad educativa -padres, profesores, asociaciones de centros, sindicatos- que son los que sufren los errores de los políticos. Si el ministro quiere reformar, de verdad que empiece por llamar a los que saben y les deje opinar. Y si luego se suman los partidos, miel sobre hojuelas.

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Jueves, 31 de mayo

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