Opinión

El rincón del soneto - TELEVISIÓN ¿ESPAÑOLA?

06.02.12 | 16:01. Archivado en Salvador Freixedo

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TELEVISIÓN ¿ESPAÑOLA?

Se llama televisión española
pero es la televisión socialista
que manda algún fulano progresista
que en su trabajo no da pie con bola.

Se ve claro que el PP no le mola,
pero al PSOE no lo pierde de vista
pues constantemente lo tiene en lista
para ensalzarlo y hacerle la ola.

Con tanta democracia y parsimonia
sólo falta que nombre a María Antonia.
A estos peperos no sé qué les pasa;

no aprendieron con errores pasados,
son tan caritativos y educados
que conservan al enemigo en casa.

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Por Salvador Freixedo
freixedo@terra.es
Suscripción gratuita
(5/2/2012)


Para el Partido Popular, mejor Rubalcaba.

06.02.12 | 15:47. Archivado en Magdalena del Amo

Sobre Chacón y Rubalcaba, salvo los pormenores de los últimos días, número de votos, apoyos, traiciones, presiones, chantajes y alguna que otra amenaza, está casi todo dicho. Las últimas semanas nos han saturado con sus congresillos y aburridas arengas de octavilla trasnochada. El uno con su propio estilo de maestrillo rural, y la otra en una versión modernizada de La Pasionaria. El empacho de chaqueta roja no consiguió el efecto cromático subliminal en los portadores de los votos decisivos. Y ahora, la mujer de rojo, nuestra Carme de España, la del “más futuro que presente” según el augurio de muchos paragnostas aficionados, llora las lágrimas de la derrota encerrada en su habitación, cual colegiala desencantada. ¿Le abrirá Rubalcaba los brazos? ¿Será la Hilary Clinton de Rubalcaba? ¿Se retirará a acabar su tesis sobre Quebec? ¿O lo seguirá intentando en Cataluña, su auténtica Ítaca, donde no tiene que fingir ni adoptar poses y apodos ad hoc?

Rubalcaba, ¡vaya por Dios! Está dispuesto a ser “el secretario de todos los socialistas, sin factura”, pero su perfil no es precisamente el del Capitán Trueno, sino el de un triste perdedor –a pesar de haber ganado—, que se pasea por la escombrera de un Partido Socialista resquebrajado y dividido, con el síndrome de la inercia. Un partido del ayer, de viejas caras e ideas caducas. Nada que ofrecer, por tanto, salvo más humo que sale gratis.

El triunfillo de Rubalcaba al PP le viene de perlas. Primero porque el ex ministro representa lo más viejo y lo peor del socialismo. El fantasma del felipismo con todo lo que lleva aparejado –GAL, crimen de Estado, corrupción, desmantelamiento de la justicia y más— ocupa su vieja mansión de político en activo. Quizá el espectro se retire a otro plano en busca de la luz cuando R. decida abandonar la vida pública. Es cierto que es muy astuto, sí, y que se las sabe todas, también, pero es la primera vez que las cloacas de Interior se limpian y fumigan. Los amiguetes de Rubalcaba ya no están en las primeras filas para hacerse favores recíprocos. De hecho, con el mapa de la “reforma Cosidó” –y eso lo sabe muy bien Aznar—, el 11M se hubiera gestionado de manera muy distinta, y me atrevo a decir que Zapatero no habría llegado a La Moncloa en el 2004. El CNI lo controla directamente presidencia y vicepresidencia, así que los enlaces de Rubalcaba se han ido al paro, es decir, ya no tienen acceso a la información de Estado. Segundo, porque si el gobierno de González pasó a la historia como el de la corrupción, el de Zapatero quedará inscrito como el Gobierno del despilfarro, el saqueo y la ruina; ruina que ha obligado a medidas y recortes que hacen peligrar el estado del bienestar. Rubalcaba participó de toda esta “desfeita” y debería estar inhabilitado para ejercer la política. Moralmente lo está. Será, por tanto, relativamente fácil tenerle enfrente y decirle con autoridad: ¿Qué me va a contar usted? ¿Quién es usted para dar lecciones de nada? Sin embargo, política obliga y esta misma semana deberá reunirse con Rajoy para consensuar la elección de los órganos institucionales.

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Francisco Muro de Iscar - La última derrota de Zapatero.

06.02.12 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 05 (OTR/PRESS)

La victoria de Rubalcaba, con González detrás, es la última derrota de Zapatero, artífice de una de las peores etapas del socialismo español en el poder. En el 35 Congreso surgió una esperanza de renovación que se transmutó en una enorme decepción. El viejo socialismo no es hoy nuevo ni moderno, y es dudoso que lo sea con Rubalcaba, pero hubiera sido sectario con Chacón y sus adláteres, empezando por ese poder en la sombra que ha sido y es su marido, Miguel Barroso, al que nadie ha elegido nunca, pero cuyo poder subterráneo, oculto y activo, más sucio que limpio, ha sido enorme. Si nos libramos de eso también habrá sido buena la victoria de Rubalcaba. Si Zapatero hubiera podido, habría "tutelado" la candidatura de Carmen Chacón a la presidencia del Gobierno para convertirla, él, en la primera presidenta del Gobierno. Sus graves errores al no reconocer ni afrontar la crisis lo impidieron.

Ahora bien, tenía razón la perdedora cuando auguraba que su derrota sería al mismo tiempo la apertura de una nueva transición en el PSOE. ¿Será Rubalcaba el candidato en las próximas elecciones? Lo dudo. Más papeletas tiene Patxi López, al que una previsible derrota en las próximas elecciones en el País Vasco le devolvería debilitado a la política nacional. No es una mala apuesta, pero tampoco parece una apuesta ganadora. La política hace extraños compañeros de cama: colocar a Griñán como presidente del PSOE, aunque no pinte nada, es dormir con tu enemigo.

El nuevo socialismo tendrá que cambiar muchas cosas, hacia dentro y hacia fuera, si quiere tener futuro y no pasar una larguísima "travesía del desierto", un interesante símil religioso enarbolado por una defensora de un Estado laico. De momento, ha sido el PP el que se ha atrevido a bajar los sueldos a los banqueros -lo que no hicieron ni González ni Zapatero- y a exigirles cambios de fondo. Lo más "destacado", y lo más aclamado, de los discursos de Rubalcaba y de Chacón fue la voluntad de revisar los acuerdos con la Santa Sede y de hacer aún más laico el Estado. ¿Es ese el problema de la España de los cinco millones de parados, la situación financiera desnortada, una educación de fracaso, una justicia que no funciona y una carencia absoluta de modelo económico?

Mejor Rubalcaba que Chacón. Más posibilidades para el diálogo, imprescindible, con el Gobierno. Mayor capacidad para alcanzar un imprescindible Pacto de Estado que el PP debe proponer en cuestiones fundamentales: educación, justicia, sanidad, modelo económico. Mejor Rubalcaba que Chacón porque sólo uno sabe lo que circula por las tuberías del Estado y no parece dispuesto a poner en riesgo el presente para asegurarse el futuro del partido. Dura y larga reconversión la que le espera al PSOE, amenazado por los resultados electorales pasados y futuros y por la fuerte división interna y la carencia de proyecto. Ojalá lo haga bien.


José Luis Gómez - A vueltas con España - Pierde Zapatero, gana Felipe.

06.02.12 | 12:20. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, 05 (OTR/PRESS)

A pesar de su estrepitosa derrota electoral el 20-N, el PSOE ha reaccionado con serenidad y no ha querido entregarse a ninguna revolución, sino más bien al espíritu de los ochenta, la década de los éxitos de Felipe González.

La nueva ejecutiva del PSOE, con un apoyo del 80%, permite ver casi un calco del equipo electoral de Alfredo Pérez Rubalcaba, con algunas concesiones a los seguidores de Carme Chacón, quien se ha quedado fuera de la ejecutiva y de la dirección del grupo parlamentario. Todo bastante previsible, una vez que ha perdido "Zapatero con faldas", según la expresión de Rodríguez Ibarra, y que, en el fondo, ha ganado Felipe González, uno de los mentores de Rubalcaba. Elena Valenciano será la persona de confianza del flamante líder socialista, como "número dos", y en la presidencia estará de nuevo un andaluz, ya que José Antonio Griñán coge el relevo de Manuel Chaves. A Rubalcaba seguramente que no le hace mucha gracia tener en ese puesto a Griñán, que no le apoyó, pero tampoco le quitará el sueño, ya que sabe que la presidencia del PSOE está en una vía que no lleva a ninguna parte.

Los cuatro socialistas que van a afrontar elecciones próximamente estarán todos ellos en la ejecutiva, empezando por José Antonio Griñán y Javier Fernández, que competirán en Andalucía y Asturias el mes que viene, y terminando por Patxi López y Pachi Vázquez, que serán los siguientes en tener elecciones en Euskadi y Galicia, ya en marzo 2013, salvo que haya adelantos que tampoco hay que descartar. Eduardo Madina, que suena como hombre de futuro en el PSOE, también forma parte del equipo de Rubalcaba, en el que Oscar López será secretario de Organización y, en consecuencia, el "número tres".

El PSOE ya tiene, por tanto, líder y equipo de dirección en Ferraz y en el Congreso, y el tiempo dirá qué sucede con su cartel electoral en las generales de 2015. De entrada se sabe que los simpatizantes podrán votar el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, lo cual suena bien -se nota la influencia del socialismo francés-, aunque chirría un poco con que los militantes socialistas no puedan elegir directamente a su secretario general, sujeto al criterio de un millar de delegados en un partido con un cuarto de millón de militantes.


Fernando Jáuregui - La semana política que empieza - ¿Qué se dirán Rubalcaba y Rajoy?.

06.02.12 | 12:20. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 05 (OTR/PRESS)

El discurso final, clausurando el emocionante congreso socialista, del ya secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba se centró más en la (re)construcción de su partido que en cuestiones de política nacional y, menos aún, internacional. Y, sin embargo, todos los ojos están mirando a las propuestas de "gobierno alternativo" que el nuevo líder de la oposición pueda lanzar a la nación en materia de "empleo, Europa y equidad", que son las "tres e" en las que Rubalcaba resumió las necesidades del país.

Rubalcaba dijo que el PSOE pactará con el Gobierno "cuando el Gobierno acierte". Pero, a continuación, lanzó una cascada de críticas a las últimas actividades de Mariano Rajoy. Quienes piensan, pensamos, que España necesita grandes acuerdos en las materias más importantes, no podrán sino sentirse pesimistas ante las palabras y el tono del flamante dirigente socialista: si no hay cambio de rumbo -y yo confío en que lo habrá-, mal dadas vienen las cosas para el concepto de "pacto" a escala nacional.

Lo lógico -que no siempre es lo que ocurre- es que el nuevo secretario general y, por tanto, líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, se entreviste en los próximos días, o en las próximas horas, con el presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy. Son ya dos viejos conocidos, que se enfrentaron, con el resultado conocido, en las elecciones generales de noviembre, y quién sabe si volverán a hacerlo allá por 2015, aunque habrá corrido mucho agua bajo los puentes para entonces. Lo importante ahora es saber qué tipo de oposición hará Rubalcaba y qué tipo de cooperación política habrá, o no habrá, entre los dos principales partidos nacionales.

Tremenda la responsabilidad que ha contraído el veterano Rubalcaba. Nada menos que reinventar -término que él niega- la izquierda y la socialdemocracia, que tendrá que crear y creerse nuevas recetas para afrontar la era que, imparable, ha comenzado. Y nada menos, también, que afrontar la alternativa a la mayoría absoluta municipal, autonómica y nacional del PP. Y, sin embargo, no le he escuchado al nuevo secretario general demasiadas fórmulas novedosas para llevar a cabo una tarea que se reclama revolucionaria, ni he oído de su boca muchas propuestas de colaboración con el Gobierno que él llama "de la contrarreforma". Más bien, en este congreso hemos oído al líder socialista amenazar con la ruptura con el Ejecutivo del Partido Popular si este prosigue "su involución" en temas sociales.

Más que lo que pueda hacer por la unidad de su partido -la nueva ejecutiva tuvo un 20 por ciento de rechazo, lo que no es poco y dice mucho, en cambio, de la escasa integración en la nueva dirección federal-, me parece interesante e importante lo que Rubalcaba tenga ahora que transmitirle a Rajoy. Son dos personalidades que, me da la impresión, se entienden peor de lo que últimamente lo hacía Rajoy con Zapatero. Rubalcaba ha ganado con llamadas a una política de izquierda, fundamentalmente laica, de combate a los banqueros y de restauración de los viejos principios socialistas.

No sé si son estos los medicamentos que ahora necesita un país que, dicen las encuestas puntuales, ha seguido solamente con relativo interés lo hecho en este 38 congreso del PSOE; al final, lógicamente, la victoria de Rubalcaba, que era lo más cercano al "aparato", ha derivado en un menor interés informativo que si hubiese vencido la aspirante Carme Chacón. Ahora, Rubalcaba tendrá que recuperar protagonismo, abrirse un hueco importante en el panorama nacional, dominado por un PP que cuenta con casi toda la baraja. Terminó el congreso del PSOE y la pregunta seguía siendo la misma que al entrar: y ahora ¿qué?


Carlos Carnicero - Los retos de Rubalcaba.

06.02.12 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 05 (OTR/PRESS)

Quienes dicen que Alfredo Rubalcaba es el pasado debieran mirar en el escaparate de la política. Uno de los primeros que se ha pronunciado en esa dirección es Javier Arenas. Pues no es precisamente un niño y lleva viviendo de la política más de dos décadas, sin haber ganado jamás una elección y habiendo perdido todas las veces que se presentó como candidato a las elecciones de Andalucía.

El propio Rajoy lleva en coche oficial veinte años. Muchos lo echaron a la papelera y ahora es el presidente constitucional de España y el que preside un partido con más poder territorial de la historia de la democracia.

Alfredo Rubalcaba es un veterano del PSOE, un superviviente. Una vez escribí de él que era un flotador que si le pillaba un Tsunami en el puerto de Yokohoma aparecería vivo y flotando en San Francisco. En el 38 congreso ha flotado y además le ha ganado la partida a Carme Chacón.

Su primera urgencia son las elecciones andaluzas, pero también las asturianas. Las primeras tienen para mi la suerte echada. La segundas tienen pelea. Con la condición de que los socialistas asturianos hagan una limpieza en sus listas electorales capaces de ofrecer un proyecto creíble desde la izquierda a la sociedad asturiana. El principado puede tener un gobierno de izquierdas otra vez. Y Rubalcaba tiene buena sintonía con sus compañeros del norte.

Estas urgencias electorales deberían sincronizarse con el comienzo de la gran renovación orgánica y programática del PSOE. Abrir el partido a la sociedad, establecer la militancia 2.0 y la celebración de primarias abiertas a los inscritos en las elecciones.

No soy entusiasta de Rubalcaba, pero dada la oferta de liderazgos del 38 congreso del PSOE, soy un convencido de que era la menos mala de las opciones posibles.

Alfredo Pérez Rubalcaba tiene toda la legitimidad y legalidad para ejercer el liderazgo socialista y para todos los observadores de la política española debe merecer el crédito de su oportunidad. Independientemente del tiempo que llega en el partido. Y además ha acabado con la estulticia zapateril de pensar que solo la juventud tiene cualidades para la política. Rubalcaba, otra vez, kilómetro cero.


Lunes, 28 de julio

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