
MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Si Fabián Estapé, este gran economista catalán que acaba de morirse en León, pudiera aún escribir en los periódicos, con lo que tanto disfrutaba, estaría esperando las decisiones del Consejo de Ministros de este viernes para saber qué se van a inventar Rajoy y De Guindos para afrontar la reforma financiera. Es decir, si la van a hacer de verdad con todas sus consecuencias y quién va a pagar los costes. Y lo mismo podríamos decir de la reforma laboral, ese toro al que hay que meterle mano sí o sí. El brillante, sarcástico, despellejador y apasionante Fabián Estapé, maestro de muchos economistas, impulsor de la creación de la Facultad de Económicas, difusor en España de la obra de Schumpeter y Galbraith, hincha del Barça, que acabó con la autarquía desde la Comisaría del Plan de Desarrollo de López Rodó, en pleno franquismo, seguro que tendría una crítica ácida pero inteligente e ingeniosa de lo que el Gobierno de Rajoy va a poner en marcha.
Tendrán que atreverse y ahí es donde, de verdad, les van a juzgar y absolver, o no, "los mercados". Si hacemos bien eso, y además tenemos suerte, no seremos Grecia, Irlanda o Portugal, pero si lo hacemos mal, con miedo, sin imaginación y sin firmeza... los mercados nos fagocitarán.
Hasta ahora este Gobierno se ha atrevido con algunas cosas y ha pinchado en otras, pero ha actuado con cierto sentido común y cumpliendo lo prometido. Los que le criticaron que subiera los impuestos, cuando había dicho que no lo haría, le atacan ahora por hacer lo que estaba en su programa. José Luis Rodríguez Zapatero le dijo a Rajoy que si un día ganaba las elecciones no se iba a atrever a deshacer lo que ellos habían impuesto sin consenso alguno. Y, contra lo que muchos pensábamos, en algunas cosas sí va a dar marcha atrás. Por ejemplo, en la legislación sobre el aborto, lo que me parece positivo aunque nos devuelve a una legislación con agujeros negros. Matar a un inocente no puede ser un derecho en una sociedad moderna. Que una menor de edad pueda abortar sin conocimiento de sus padres y no pueda conducir un coche o votar es otro disparate. La defensa de la vida debe ser siempre un valor superior.
Lo mismo me parece mandar al limbo la Educación para la Ciudadanía si no se pierde la imperiosa necesidad de impregnar toda la educación de valores constituciones y éticos, o acabar con el despilfarro inaudito e innecesario de las televisiones públicas. En la educación, sin embargo, el PP no se ha atrevido a hacer el cambio imprescindible y sólo va a poner parches. El masivo fracaso escolar es un fracaso del sistema educativo, no de los alumnos y no se arregla con parches. El desprestigio de la Universidad es también un fracaso sistémico que exige medidas. Por eso el Gobierno tiene que atreverse con Miuras, no sólo con toros de granja. francisco.muro@planalfa.es
Jueves, 31 de mayo
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
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Ana Pastor
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Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
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Fernando Jáuregui
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Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
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Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
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Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
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Vicente A. C. M.
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Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
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