
MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Esos "cabezas de huevo" de Bruselas se empeñan en que el déficit de España se mantenga en los límites que ellos, de manera omnímoda, han decidido, con lo que se paralizará la economía nacional y todos vamos a pasarlo realmente mal. Esos "cabezas de huevo" de Bruselas especulan con la conveniencia de que Grecia salga de la zona euro. Son los mismos "cabezas de huevo" estacionados en el edificio Berlaymont que colocaron controladores económicos en Italia, naturalmente para mayor ira de los italianos. Esos "cabezas de huevo" que acabarán, usted lo verá, con la idea de los "padres fundadores" de la vieja Europa, a la que la "nueva" Europa que están fabricando los c de h se parece, ay, tan poco...
Ignoro de quién partió la idea de situar al frente de Europa a un tal Van Rompuy, perfectamente desconocido por la ciudadanía y perfectamente detectado por quienes saben. Lo mismo podría decirse del presidente de la Comisión, el señor Durao Barroso, o de la responsable de las relaciones externas de la UE, Catherine Ashton, casi inédita, a estas alturas, en sus funciones. Lo que sí sé es que ninguno de ellos ha sido elegido por los hombres y mujeres de la calle, sino por un pacto entre los gobiernos, un pacto claramente diseñado por Alemania y, en segundo término, Francia. Y ni van Rompuy, ni Durao, ni la baronesa Ashton, ni Olli Rehn, ni Solana, ni Almunia, se van a atrever a levantar lo más mínimo la voz cuando el altavoz de Merkel suena.
Y ahora, los "cabezas de huevo" de la eurocracia, que han sido incapaces de fabricar una política económica, social o exterior común para todos los miembros, aprietan el garrote vil colocado en el cuello de los españoles, gentes que habrán gastado más de lo que podían, de acuerdo, pero que han mantenido una notable lealtad en la planificación y ejecución de las directrices que llegaban de Bruselas, o de Berlín, o de donde fuera.
Perdóneme usted; pero uno, que ha sido tan entusiasta de la idea de Europa en aquellos años en los que ser europeo era casi como ser subversivo --le doy mi palabra de honor de que era así--, se ha vuelto cada día más euroescéptico. Y estoy seguro de que, visto lo visto, a usted no le extraña.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Permítanme un desahogo personal y hasta una mirada al ombligo. Déjenme hablar de mi profesión y hacerlo críticamente. Ya saben ustedes que esa máxima de que "perro no muerde a perro" no es verdad ni entre los chuchos ni entre los periodistas ni en casi ninguna profesión. Seremos corporativistas, pero cuando alguien de la competencia se pone a tiro, el bocado puede ser salvaje.
Es cierto que hay muchos medios que tienen códigos deontológicos y que presumen de ellos siempre que pueden. Pero en la mayor parte de los casos están guardados en las bibliotecas, virtuales o no, y ni siquiera forman parte del decorado de la sala donde se debaten las noticias de portada o los editoriales. Los periodistas denunciamos con razón que, por ejemplo, los vocales del Poder Judicial o del Tribunal Constitucional votan por norma siguiendo la doctrina -no hace falta hablar de disciplina- del partido que les llevó al cargo. O que se aferran a éste, que hubiera debido ser renovado años atrás, para no romper la economía de fuerzas, políticas por supuesto, lo que hace que órganos tan importantes acaben perdiendo su legitimidad. Pero en los medios sucede lo mismo y algunos tienen puesto el titular antes de que llegue la información y en otros no importa que lo que se dice sea o no verdad. Lo que importa son los intereses del medio o de quien lo sustenta, que en muchos casos no son sólo los lectores ni los anunciantes.
No hablemos ya de la presunción de inocencia. En demasiados casos, los medios dictan presunción de culpabilidad y quien se siente inocente, incluso quien ha sido juzgado y absuelto, será culpable toda la vida porque ha perdido, sin posibilidad de defensa, el juicio de los medios. Cierto que en la mayoría de esos casos -Garzón, Urdangarín, Camps, Blanco, por sólo citar algunos de los más recientes y de distinto signo- no sólo los medios son culpables. Los sumarios "secretos" se publican con pelos y señales sin que los que ni siquiera han sido imputados los conozcan ni puedan defenderse. Hasta se publican piezas que luego no aparecen en el sumario. Prácticamente ningún juez o ningún funcionario es sancionado por esas filtraciones porque casi siempre fracasan las investigaciones, tan pertinentes como inútiles. Los platós de televisión no pueden sustituir a las salas de vistas ni los periodistas, o los que lo parecen aunque no lo sean, a los jueces.
Se está produciendo un grave daño institucional al estado de derecho y a la Justicia y ya hace bastante ésta para que los ciudadanos pierdan su fe en ella. Deberíamos ser todos -por supuesto, los jueces, pero, también los periodistas- mucho más respetuosos con la información y con los lectores. Los periodistas manejamos un material frágil, evanescente, incómodo, peligroso. Tenemos que contar lo que vemos y hacerlo con honestidad. La independencia no existe. El periodismo es un arma fantástica que no debe utilizarse nunca para deformar intencionadamente la realidad.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Los acontecimientos políticos y económicos se acumulan de tal manera que es muy complicado un seguimiento y una valoración que no se salgan de los cánones justos y de la decencia de todo pensamiento libre. Como les anuncié hace bastantes días, se ha producido la absolución del juez Garzón en el juicio por los crímenes del franquismo, lo que salva a los tribunales del peor de los desprestigios pero que no salva al magistrado de la condena anterior a la expulsión por once años, a no ser que el recurso entablado se resolviera con rapidez y de forma favorable para el condenado. Por otro lado, la declaración judicial de Urdangarin ha puesto el caso al rojo vivo y también ha tenido un efecto paralelo, que es el distraer la atención de otros casos gravísimos de corrupción, algunos de ellos vinculados a las dos administraciones autonómicas preferidas por el yerno del monarca. Es muy curiosa esa furia de la extrema derecha contra el esposo de la infanta y esa benevolencia de la misma con otros casos de corrupción.
Todo sucede al tiempo que la situación de la economía se entenebrece cada vez más, ahora como consecuencia del conocimiento de los términos exactos del déficit de 2011, el famoso 8,51%. Tiene razón la derecha cuando echa culpas al anterior Gobierno, y la pierde cuando se olvida de que la mayor parte de ese déficit viene de las autonomías que ella controla, y olvida también que todo irá de mal en peor al compás de la política de ultrarrecortes del actual Gobierno, que puede dejar a España en unos meses a los pies de todos los caballos. Triste país el que se mueve dentro del trinomio Déficit/Garzón/Urdangarin, esa especie de tridente lleno de significados y en el que sólo el diente Garzón nos coloca en la querencia de la decencia y de la esperanza. Pobre país este que ve alejarse cada vez más esa esperanza soñada.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Ya sabemos lo que debemos; todo lo que tenemos que pagar. La explicación más simplista es que hemos gastado más dinero del que ingresa el estado. Eso es evidente, y al mismo tiempo es decir poco o muy poco. Hemos gastado más de lo que ingresábamos porque nuestros ingresos fiscales se han desplomado por la falta de actividad económica. Y al mismo tiempo se han disparado las partidas presupuestarias correspondientes a las prestaciones por desempleo. Más de cinco millones de personas paradas obligan a un esfuerzo social del Estado. Y si ingresa menos dinero, naturalmente se dispara la cifra de déficit.
¿Qué hace en estas circunstancias una economía inteligente? Sin duda tiene que ahorrar, pero al mismo tiempo, si no incrementa sus gastos, la trampa será mortal. Por mucho que se apriete el estado el cinturón, si cada día se ingresa menos dinero, apenas alcanzará para pagar la deuda.
La Unión Europea nació y creció bajo el principio de homologación económica de sus miembros y la extensión de los derechos sociales y políticos. Esa fue su grandeza y lo que dio sentido a la pérdida o traspaso de soberanía.
Los alemanes, sobre todo los alemanes, antes de que llegara la señora Merkel al poder, fueron generosos con los recién ingresados. España pudo crecer y disminuir sus desigualdades históricas con respecto a Europa por la generosidad de la Unión Europea y por su propio esfuerzo. Veníamos de muy lejos en los tiempos históricos de acumulación del capitalismo y de desarrollo económico. Pero para decir toda la verdad, los españoles, con nuestro consumo desbordado fortalecimos las economías españolas más fuertes.
Ahora ya no se nos tiene en cuenta de donde partimos y los déficit estructurales de nuestra economía. Nuestra dependencia económica de un ladrillo que se ha desmoronado como un castillo de naipes. Se nos piden sacrificios sin que se vea ningún resultado. Hay mantras que adornan estas pretensiones inhumanas e imposibles. Somos unos vagos y unos despilfarradores. Los españoles no trabajamos y tenemos demasiados derechos y pretensiones. Y lo dicen los que ganan cientos de miles o millones de euros. Y no están dispuestos a cambiar su sistema de vida mientras sumen en la pobreza a la ciudadanía.
Desmontar estos argumentos falsos no es fácil con el entorno neoliberal. ¿Quiénes han despilfarrado? No los trabajadores comunes ni los inmigrantes. Se han forrado los especuladores, la banca y las transnacionales. Los mismos que piden sacrificios inhumanos a los más pobres.
Si no se cambia el modelo económico de la UE, del FMI y de los mercados nos sumiremos en la pobreza y no podremos despegar en muchos años. Hace falta ahorrar razonablemente y al mismo tiempo relanzar la economía para generar ingresos. En eso no están ni Angela Merkel ni la Unión Europea ni el FMI. Quieren que suframos, que seamos pobres y que paguemos sin crecer. Es un sacrificio estúpido, insolidario y además egoísta.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Estamos en la ruina y lo peor está aun por llegar. Ya sabemos que el déficits publico durante en pasado año fue del 8,51 por ciento, nada menos que 2,51 puntos por encima del 6 por ciento previsto para ese ejercicio. ¿Y eso qué significa? Pues ni más ni menos que el Gobierno de Rajoy tendrá que buscar hasta debajo de las piedras entre recortes de gasto y aumento de ingresos para conseguir que durante este año ese desfase baje al 4,4, al que nos hemos comprometido con la Unión Europea.
La herencia recibida, mal que les pese a los socialistas, es una auténtica pesadilla, pero no para el Gobierno que las va a pasar canutas y tendrá que seguir recortando donde no hay, sino para todos los ciudadanos que, al fin y al cabo, somos los paganos de esa mala gestión.
Hace mucho que se acabo la fiesta, pero todavía estaremos años recogiendo los cascotes y, sobre todo, en las comunidades autónomas que han sido las más manirrotas de todos. Según los datos del famoso déficits, la única que ha cumplido es la comunidad de Madrid, mientras el farolillo rojo lo tiene Castilla-La Mancha, e incluso el País Vasco que hasta ahora con su beneficioso régimen fiscal era la única que podía pavonearse de tener superávits en los nueve primeros meses del años, cerró el ejercicio con un déficits equivalente al 2,56 del PIB regional.
La conclusión es que estamos peor de lo que creíamos y eso obligará al Ejecutivo a hacer un plan de ajuste muchísimo más severo del que pensaba, pues tendrá que sacar, como sea, 50.000 millones de euros ¡que se dice pronto!. Dice el ministro Montoro, con razón, respondiendo a la falsa noticia de Reuters -según la cual Rajoy estaría inflando el déficits del 2011 para que las cuentas fueran mejor este año- que no hay posibilidad de hacer ejercicios de enmascaramiento contable, que España no necesita relajar sino reconocer donde está y que solo así saldremos aunque sea a la fuerza del atolladero. Estamos pagando a precio de oro el buenísmo, ruinoso de Zapatero, su inmovilismo, su idea de que era mejor no hacer nada, porque si lo hacia podía perder un electorado que al final le ha terminado por dar la espalda. Nos ha dejado el peor de los escenarios y encima los suyos, personificados en Rubalcaba, en vez de reconocer los errores tienen intención de envolverse en la pancarta, y así que sean otros quienes carguen con el mochuelo.
Estamos en la ruina, pero no será la primera ni la única vez que nuestro país consigue superar una mala racha y ahora lo hará, aunque en el camino queden demasiados sueños rotos y demasiadas esperanzas hechas jirones, como para tomar nota y estar vigilantes a la hora de juzgar a los malos políticos y peores gestores.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
El ministro de Hacienda no quiere mirar atrás. La consigna del Gobierno de Rajoy es que los españoles quieren soluciones. Y, claro, que queremos soluciones, pero no veo por qué eso tiene que ser sinónimo de olvidar. Esta reflexión viene a cuento del último y parece que definitivo dato de déficit de las Administraciones Públicas de 2011 hecho público el lunes por Cristóbal Montoro. La desviación sobre lo dicho por el Gobierno de Zapatero es nada menos que de 2,5 puntos, unos 25.000 millones de euros. Lo dicho y lo repetido hasta el mismísimo día del debate de investidura de Mariano Rajoy.
Todos teníamos sospechas de que lo del 6 por ciento era un cuento chino, pero que había que esperar a tener todos los datos. Ahora, lógicamente el ajuste tendrá que ser mayor si continúa estando vigente para este año el compromiso de rebajarlo hasta el 4,4 por ciento del PIB. Ya veremos en los Presupuestos que se presentarán el 31 de marzo por dónde nos va a venir el recorte del gasto y la previsión de ingresos. Ya es un hecho que mintieron y ahora muchos ciudadanos quieren saber cuánto de ese agujero se produjo por mala gestión, por qué se ocultó, a dónde fue a parar el dinero. Hay que tener en cuenta que las distintas administraciones gastaron 90.000 millones más de lo que ingresaron, parece a todas luces más que una mala previsión de sus cuentas.
Montoro dice que todos somos culpables. Hombre, unos más que otros y los que son nada culpables son los ciudadanos, que sin embargo ya han empezado a pagar la mano rota de sus gobernantes. Es tiempo de futuro y de soluciones, pero también de auditar y de verificar cuánto dinero se ha malgastado y en su caso pedir responsabilidades de todo tipo. Ya sabemos que muchos han pagado en las urnas, pero eso es lo menos que se puede exigir a ciudadanos responsables. Olvidar y no castigar lleva consigo tapar y podemos encontrarnos con conductas semejantes en el futuro. Tiene que quedar claro que el dinero público es de los ciudadanos y que los políticos lo administran y deben dar cuentas. Algo obvio que se olvida con demasiada frecuencia.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Espero que un día de estos el ministro Margallo nos explique por qué la Comunidad Internacional se está lavando las manos con respecto a Siria. Hasta el momento, Estados Unidos y los países de la Unión Europea solo hacen declaraciones rimbombantes condenando la violencia en Siria, pero no dan un paso más. Y hay que preguntarse el por qué de esta actitud, ya que por mucho menos, o por lo menos igual, decidieron que había que intervenir en Libia.
A la opinión pública la termina descolocando esa vara de medir que tienen los gobernantes en que para iguales casos la receta es una como la contraria. En el caso de España a lo más que ha llegado nuestro Ministerio de Asuntos Exteriores es al anuncio hecho por el ministro de que se está pensando cerrar nuestra representación diplomática.
Me dirán que el "caso" de Siria no es el mismo que el de Túnez o de Libia y mucho menos el del Egipto, y es verdad, pero también lo es que todos estos casos mencionados también son diferentes entre sí. La única diferencia es la pasividad de la Comunidad Internacional.
Algunos periodistas se están jugando la vida en Homs y en otros lugares de Siria para contarnos lo que allí sucede, otros ya la han perdido a pie del conflicto. Lo que nos cuentan estos colegas es que el regimen de Bachir Assad está haciendo una auténtica escabechina y que cientos de personas están siendo asesinadas, de manera que las cifras de víctimas se van engrosando cada día.
Es en acontecimientos como estos cuando más necesaria se hace la labor de los periodistas, habida cuenta que sin la presencia de la prensa la primera víctima de una guerra, como se ha repetido hasta la saciedad, es la verdad. De manera que hoy, gracias al arrojo de algunos de mis compañeros de profesión, tenemos información veraz de lo que está sucediendo en Siria y por eso se antoja más incomprensible que nuestro llamado Primer Mundo hasta el momento haya asumido el exclusivo papel de espectador.
Me pregunto cuántas personas más tienen que morir para que la comunidad internacional haga algo eficaz. La primavera no llega a Siria, sino que este país está viviendo un largo invierno de terror y sangre.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
En Hollywood han repartido sus premios anuales del cine, y aquí hemos hecho lo propio con otro tipo de "premios" que tienen menos glamour. Los Premios Déficit 2012 han caído sobre las administraciones regionales que han de recortar muy por encima de sus previsiones. Cuando pasen las elecciones andaluzas el Gobierno tendrá que ajustar los presupuestos pegándoles un tirón tres veces mayor del esperado. En Los Angeles premiaron a "The Artist" y aquí no estaría mal encontrar al "artista" que descuadró las cuentas hasta ponerlas en el límite del riesgo.
En algún momento de nuestra biografía (Solbes arriba, o Solbes abajo), nuestros números empezaron a fallar. Zapatero no quiso hacer el ajuste duro que le pedían desde Europa tanto Merkel como Sarkozy, y prefirió comprar un disfraz de avestruz en los carnavales de hace dos años; recordemos que el avestruz con cejas se llevaba mucho en aquella época. Zapatero renunció al papel que le correspondía y de paso condenó al PSOE a unos cuantos años de oposición porque no habrá debate en el que no le recuerden las cuentas y la famosa "herencia recibida". Contar la verdad en materia económica nunca ha sido muy conveniente, un exceso de sinceridad contable provoca las mismas consecuencias que un chute de aire puro en los pulmones de un urbanita, los efectos secundarios son mal de altura con vértigos, mareos y sensación de pisar nubes. El político sabe que al ciudadano ha de administrarle los números con cautela; el defecto de verdad condenó al PSOE pero el exceso de transparencia le puede sentar fatal al PP. Quizá sea una de las razones por las que el Gobierno aguarda a que pasen las elecciones andaluzas para anunciar nuevos recortes, no sabemos cuántos ni en qué dirección, pero después de conocido el déficit previsto para 2012 los recortes han de ser el triple de lo esperado.
Como siempre: reclamaciones al maestro armero, o en su defecto a las autonomías que han gastado por encima de sus posibilidades. Nos pueden subir los impuestos, o recortar la paga, pero lo que no vale es escudarse detrás de la ventanilla que dice "administración". La derrota también tiene nombres y apellidos, algunos tienen que ser responsables del roto, lo que no cuela es hacer llamamientos al optimismo con las tijeras de podar escondidas detrás de la espalda. Se estila poco pedir perdón a la japonesa pero debería practicarse con más frecuencia en política. Una charla con Elena Salgado no estaría mal, sería muy interesante. La responsabilidad ética no se extingue con el cargo, o no debería si no queremos poner en riesgo también a la ética.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Hemos perdido un juez, pero ganamos un historiador. Esa es la conclusión, sarcástica, a la que se llega tras leer la sentencia del Tribunal Supremo que absuelve a Baltasar Garzón del delito de prevaricación al hilo del sumario abierto por investigar los crímenes del franquismo. Dice la sentencia que no cometió un delito, que fue un error. Los fundamentos jurídicos sobre los que se basa la doctrina de los crímenes contra la Humanidad son posteriores a los hechos que el entonces magistrado pretendía investigar. Se saltó el "stop", pese a que la Ley de Amnistía (pilar esencial de la reconciliación y fundamento de la Transición), le debería haber puesto sobre la pista de lo extralegal de su empeño.
En fin, la sentencia deja a las partes con la conciencia como antes del proceso. Si Garzón no se hubiera metido en camisa de once varas ordenando las escuchas a los abogados de la trama Gürtel ahora seguiría en su Sala de la Audiencia Nacional. Pero el carácter es el destino y en todas estas historias el personaje Garzón acabó devorando al magistrado que tantos servicios había prestado a la Justicia. El futuro está por escribir pero, si se admiten pronósticos, ahí va éste: no tardaremos en ver al ciudadano Baltasar Garzón cambiando la toga por la clámide de tribuno dedicado a la política. Le veo junto a Cayo Lara y los suyos haciendo propio el discurso de los gracos, aquellos romanos que pagaron con la vida el primer ensayo histórico de lo que hoy tildaríamos de defensa de los ideales igualitarios de la República. Donde no le veo es aguardando, en silencio, el paso cansino del tiempo, para reiniciar allá por el año de Gracia del 2023 su tarea de juez en el primer juzgado con plaza vacante. Once años son muchos años y el personaje Baltasar Garzón le ha tomado gusto a la fama y a los platós. Tengo para mí que su vuelta a los escenarios solo es cuestión de tiempo. Poco tiempo.

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
Lo cierto es que cuando comenzó el lío entre Garzón y el Tribunal Supremo, uno, en su humildad, dijo que lo realmente grave eran las escuchas, que en lo de la memoria histórica podía haber errores pero en ningún caso prevaricación y que la presunta financiación de sus conferencias no iba a llegar a ninguna parte por falta de pruebas. Lamentablemente debo reconocer que acerté bastante, casi del todo si no hubiera prescrito el último caso, de forma que me he convertido para muchos en un perfecto fascista, heredero del franquismo, enemigo de la democracia y toda la clase de lindezas que se han vertido sobre el Supremo. Qué le vamos a hacer; se intenta ir por la vida más o menos centrado pero según desde donde te miren siempre te van a ver en un lado o en otro. A eso estamos acostumbrados.
No se trata de insistir en la gravedad de las escuchas telefónicas -pertenezcan o no al caso Gürtel, que es lo que se empeñan en no separar muchos- para garantizar el estado de derecho, de eso ya se ha escrito todo. Lo curioso es oír a los abogados de a pie, a los que se pasan el día en los juzgados y/o en los grandes despachos, despotricando de su propio Colegio que no supo en ningún momento estar a la altura de las circunstancias cuando era -cuando hubiera debido ser- el primer interesado en defender ese derecho que, lamentablemente, sí vulneró Garzón.
Que le absuelvan ahora de la investigación sobre la memoria histórica, no es más que un consuelo personal porque la inhabilitación sigue ahí a no ser que el Gobierno indulte al ex magistrado y este decida su futuro. Ocurre con mucha frecuencia y ocurrió con otro juez carismático como Gómez de Liaño que se atrevió a investigar a un grupo mediático poderoso y perdió. Una vez indultado decidió seguir ejerciendo la abogacía y no incorporarse a la carrera judicial, posibilidad que también debería tener Baltasar Garzón porque, en contra de lo que muchos piensan y dicen, al menos algunos de los que creímos que, efectivamente, había prevaricado en el tema de las escuchas, no nos alegramos nada ni brindamos -como ya dejé escrito- por la inhabilitación del juez; muy al contrario creímos, yo al menos, que se había perdido a una gran persona lo mismo que pensé cuando se inhabilitó a Gómez de Liaño. Los dos fueron amigos aunque luego la vida los distanció excesivamente.
El problema del indulto, que para mí demostraría la bonhomía del Gobierno, es que tal vez cerrara a Garzón las puertas que él quiere mantener abiertas a un recurso ante el Constitucional y en todo caso ante tribunales internacionales. Pero ese proceso larguísimo no conduce a nada. Pese a sus errores, pese a los errores de una Ley que acepta el ir y venir de un juez a la política y de la política a la judicatura, pese a la politización más que presunta de nuestros tribunales, pese a los que vociferan y nos insultan creyendo que así defienden la inocencia del ex juez, creo que Garzón se merece ese indulto que él nunca va a pedir aunque sea por todos los servicios prestados a la Justicia y a la libertad con sus aciertos y también con sus errores.

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
Hay algo peor que querer hacerse millonario por ser un miembro sobrevenido de la Familia Real. Peor que aprovecharse del prestigio de la Corona para redondear el patrimonio personal es tomar por idiotas a los españoles. Y eso es en lo que cae Iñaki Urdangarin cuando dice tener la incómoda sensación de que su socio, Diego Torres, le estaba robando. Qué curioso, la misma incómoda sensación que tienen los españoles respecto a ambos, el duque de Palma y el tal Diego Torres.
Hay una diferencia. Si Urdangarin habla de robo al referirse a su número dos, todos lo entenderemos a la primera. Pero si un periodista, o un ciudadano cualquiera, habla de robo para glosar los tejemanejes del yerno del Rey, topará con un coro de inesperados devotos de la presunción de inocencia. Como si la presunción de inocencia, con pleno sentido en ámbitos judiciales, pudiera impedir la libertad de expresión, que es una seña de identidad en regímenes de opinión pública.
Si Urdangarin se ha comportado como un ladrón -de guante blanco, claro, no por las bravas en plan de atraco a las tres- ya lo dirán los tribunales abriendo el Código Penal por los artículos referidos a distintas figuras que vienen a definir lo que en el fondo es lo mismo, quedarse con el dinero ajeno: estafa, fraude fiscal, alzamiento de bienes, malversación de fondos, etc. Hasta entonces, hemos de respetar la presunción de inocencia por imperativo legal. Pero el BOE no puede, ni quiere, ni debe, evitar la presunción de culpabilidad instalada en la opinión pública a la luz de criterios éticos y estéticos formados sobre un copioso caudal de información.
A estos efectos, Iñaki Urdangarin ha salido del Juzgado peor de lo que entró. Y no me refiero al agotamiento físico que supone un interrogatorio de 22 horas, sino a la idea que la ciudadanía se ha ido haciendo de su comportamiento durante estos últimos años. Eso es lo que ha ido a peor, habida cuenta de que el listón de la buena conducta está más alto en su caso. Imposible encontrar un rastro de gallardía en alguien que, después de proclamar su deseo de "decir la verdad" y "defender mi honor", se limita a echar balones fuera y culpar a otros de su insensata codicia.
Para colmo ha tenido la osadía de exculpar a la Familia Real. No hacía falta. Por supuesto que la Familia Real nada tiene que ver en sus negocios. Más bien es una víctima, pues está pagando los platos rotos de su insensatez. En términos de imagen y sólo en términos de imagen, que no es poco. Quede claro que la Familia Real es algo más que los duques de Palma. Y en ese sentido me parece tremendamente injusto que la irresponsabilidad de Urdangarin pueda causar desperfectos en la imagen de la Corona y, muy especialmente, en la del futuro Rey de España, don Felipe, y su esposa, doña Leticia. El sentido del Estado y del papel de la Monarquía Parlamentaria lo vienen acreditando a diario los Príncipes de Asturias con un ejemplar comportamiento.

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
Dos a uno: Garzón ha salido absuelto de dos de los tres casos en los que ha tenido que sentarse en el banquillo. Finalmente, el Supremo absolvió por seis votos a uno al ya exjuez "estrella" en el caso de la memoria histórica y las víctimas del franquismo, que era el último que tenía aún una resolución pendiente. También le absolvieron -aunque en una sentencia con durísimas consideraciones, en las que se recordaba que si salía bien librado era porque el delito había prescrito_ en el asunto de las "dietas" por sus cursos en Estados Unidos. Y, por el tercer proceso -escuchar las comunicaciones entre un detenido y su abogado-, le inhabilitaron por once años en el ejercicio de la judicatura, que es como condenarle a no volver a ejercer en su vida.
Se diría que el saldo, desde este punto de vista, resulta negativo para el juez que más titulares ha acaparado en España durante las dos últimas décadas. Los procesos contra él, algunos, como el de la memoria histórica, alentados por gentes que ni siquiera podrían ser calificadas como demócratas, han dividido, como ninguna otra cuestión, a la sociedad española. Si Garzón quería protagonismo, lo ha tenido hasta la saciedad; si quería polémica, la ha centrado como nadie más en este país polémico.
Probablemente, la Historia dirá que Garzón no tenía que haber sido juzgado en los tribunales, sino que sus casos deberían haberse visto en el seno del Consejo del Poder Judicial, que era el que debería haber adoptado sanciones, en su caso. Con todo lo ocurrido, ha quedado el aroma de una cierta "vendetta" (presunta) de jueces poco afectos a Garzón, que, sin duda, se ha ganado a pulso la ojeriza de algunos, la envidia de muchos, el resentimiento de no pocos de sus justiciables... y, de otro lado, se ha convertido en el líder coyuntural de una cierta izquierda, como antes lo fue de una cierta derecha. Algunos que quisieron hundirlo han hecho de él un héroe para una de las dos españas. Su tentación ahora va a ser, dicen, la de liderar algún movimiento políticamente radical: quo vadis, Baltasar?

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
Para combatir el paro no se necesitaba una reforma laboral, sino trabajo. Es decir, puestos de trabajo, sitios donde trabajar. Semejante aseveración puede parecer, y lo es, una perogrullada, pero también algo de difícil comprensión para el Gobierno, a menos que este haya preferido contentar a sus amigos empresarios antes que a los trabajadores sin empleo con esa su reforma laboral que más parece un clasista ajuste de cuentas. Habría bastado que el Gobierno del Partido Popular usara de su gran influencia con los empresarios para recuperar unos cuantos cientos de miles de empleos. ¿Cómo? Muy sencillo: devolviendo a los talleres y a las fábricas españolas el trabajo que se llevaron a Asia porque allí la mano de obra, técnicamente esclava, les salía por dos perras gordas y podían ganar más dinero.
Estos empresarios españoles al parecer tan afectos al PP, esos de la CEOE que se derraman cada día en declaraciones groseras y ofensivas para los trabajadores, no se caracterizan, no, ni por su talento empresarial, ni por su responsabilidad social, ni por su gusto por reinvertir los beneficios a fin de crear más riqueza de la clase que puede ser compartida y disfrutada por todos. Como para el policía Moreno los estudiantes de bachillerato, para ellos el trabajador parece ser "el enemigo", tanto más odioso y despreciable cuanto necesario como portador de la plusvalía que necesitan extraerle. De ese mefítico aroma viene impregnada la reforma laboral del señor Rajoy, cuya pretensión de crear trabajo no se compagina con su potencial y real capacidad para destruirlo.
No hace falta ser un lince para comprender que el trabajo no se crea dando facilidades para despedir a los que lo conservan, ni otorgando al empresario poco menos que derecho de pernada sobre sus trabajadores, ni animando a éstos a irse a Laponia si al señorito le da por poner allí un restaurante o cualquier cosa. La reforma laboral del gobierno, lejos de estimular la creación de empleo, estimula a los empresarios, pero no, qué pena, para crearlo.

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
La denominada "izquierda abertzale", es decir, todo ese mundo sórdido que ha rodeado a la banda terrorista ETA y que durante tantos años ha justificado sus crímenes, ha hecho pública este domingo una declaración que lleva un título algo angelical "Construyamos la paz en el proceso democrático", con la que supuestamente ha querido dar la impresión de tener un gesto de acercamiento y comprensión hacia las víctimas del terrorismo.
Pero a tenor de la literalidad de lo que se recoge en esa declaración, se puede juzgar la sinceridad de ese gesto: "La izquierda abertzale manifiesta su profundo pesar tanto por las consecuencias derivadas de la acción armada de ETA como por nuestra posición política con respecto a las mismas, en la medida en que haya podido suponer -aunque no de manera intencionada- un dolor añadido o un sentimiento de humillación para las víctimas". Lo anterior lo dice la "izquierda abertzale" después de hablar de la existencia de dos violencias en Euskadi: la de ETA y la del Estado; de equiparar una vez mas a víctimas y verdugos; de pedir que no se busque vencedores y vencidos, de pedir asimismo el acercamiento de los presos y presas "políticas" -¡tal cual!- vascas a las cárceles del País Vasco.
Toda la declaración de la izquierda abertzale es fruto de la perversidad moral en la que han vivido y al parecer siguen viviendo quienes, por acción o por omisión, han justificado todos y cada uno de los 858 asesinatos de ETA. Cuando en una persona o en una sociedad se instala el principio de que "el fin justifica los medios" y por lo tanto, en el caso que nos ocupa, que el empleo de la violencia terrorista está justificada para conseguir unos objetivos políticos, es muy difícil que de la noche a la mañana uno se pueda desprender de esa capa de inmoralidad con la que ha convivido durante tantos años.
A las víctimas del terrorismo como a la inmensa mayoría de los españoles les trae al pairo los fariseos esfuerzos de ese mundo que rodea a ETA para autojustificarse y lavarse la cara. No se trata de que su actitud haya supuesto, como dicen en su declaración, "un dolor añadido o un sentimiento de humillación para las víctimas". Se trata de que su silencio cómplice durante tantos años de todos los asesinatos de la banda terrorista; que su justificación en muchos casos de esos crímenes -el perverso "algo habrá hecho" que se oyó tanto en el País Vasco tras un atentado"- les ha convertido en actores principales del drama del dolor causado por ETA en tantas familias vascas y españolas. Y lo que no pueden pretender ahora es limpiar sus culpas con una declaración llena de falsedades históricas, de inmoralidades, como si aquí no hubiese pasado nada. A eso, los ciudadanos no estamos dispuestos por todo lo contrario: por un mínimo de dignidad moral y por el respeto a la Memoria y a la Verdad de las víctimas del terrorismo.

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
En la misma medida en que, tras morir Franco, la figura de los franquistas quedaba cada día más patética, la persistencia de los garzonistas, una vez falladas las tres causas que tenía pendientes, comienza a resultar bastante rara. El juez Marchena consideró que había prescrito un delito de cohecho impropio, al recabar fondos a bancos que tenían causas en su juzgado. Es decir, consideraba que el juez no había actuado de manera honorable. Y de las otras dos causas, de una ha sido absuelto, al suponer que hizo mal, pero no hubo prevaricación al atribuirse una jurisdicción que no le correspondía en el asunto de los desaparecidos de la guerra civil, y, por último, ha sido apartado durante 11 años de su condición de juez, porque autorizó escuchas a los abogados en las conversaciones que tenían con sus defendidos en la cárcel, una manera de cargarse el derecho a la defensa, parte básica, junto a la independencia de los jueces, del Estado de Derecho.
El New York Times no va a salir en defensa del juez Garzón por ello. Más aún: el importante caso Gürtel, en Estados Unidos, habría sido tan dañado en la instrucción por las escuchas, que semejante chapuza habría puesto a los delincuentes en la calle. Por eso mismo, ahora que nadie puede confundir una inculpación procedimental con una persecución de franquistas, el hecho de contemplar a tanta gente inteligente y presumiblemente alfabeta defender que los jueces pongan micrófonos a los abogados cuando preparan la defensa, a ver si se enteran de algo más, me parece tan inverosímil, como si, en aras de la persecución del delito, se pidiera torturar un poco, no mucho, dejarle sin dormir y esas cosas, vendarle los ojos, meterle en un coche y decir que lo vas a matar, aplicando la ley de fugas, pequeñas presiones para ver si el tipo confiesa algo más. Garzón no era muy pesado: simplemente vanidoso, instruía chapuceramente y se saltaba las normas. Pero los que son unos pelmazos auténticos son los garzonistas.

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
Tenemos un sistema educativo que cuesta demasiado en los primeros años -faltan plazas públicas y menos mal que contamos con el apoyo impagable, muchas veces impagado, de los abuelos-, que luego es gratis total hasta los 16 años, que tampoco sería sostenible sin la enseñanza concertada, y que cuando se llega a la Universidad vuelve a ser prácticamente gratis.
La enseñanza obligatoria y gratuita es una conquista social que hoy nadie pone en duda, y que fue una conquista empujada por los gobiernos socialistas. Esa enseñanza para todos, sin embargo, ha tirado sus niveles por culpa de teorías y reformas educativas, también socialistas, que han primado la igualdad frente al esfuerzo y el aprobado general frente al mérito. Un índice de fracaso escolar de más de 32 por ciento es inasumible en educación y en cualquier actividad. Eso cambia en la Formación Profesional donde tenemos unos 600.000 alumnos que, en su mayoría encuentran trabajo con facilidad, pero que es una enseñanza desprestigiada y donde también ha bajado en los últimos años el tiempo que se dedica a prácticas, que debería ser el mayor.
Pero lo más grave está en la Universidad. Tenemos un millón seiscientos mil universitarios que cuestan unos 12.000 euros anuales de media, de los que ellos o sus familias -pobres o riquísimas- pagan un escaso diez por ciento y el resto todos los contribuyentes. Además, 362.000, un 22 por ciento, tienen una beca. Más de 1.118 millones de euros extras. En las últimas décadas se ha ido rebajando el nivel de exigencia y si no fuera por la formación colateral que buscan muchos -a costa del sacrificio de sus familias- la nota media sería de suspenso. Como es natural, en el total hay un veinte por ciento espléndido, muchos de los cuales se están yendo al extranjero; un cincuenta por ciento de nivel medio-bajo; y un treinta por ciento que no merecen estar en la Universidad por dos motivos: no estudian y les pagamos todos su pérdida de tiempo, su fraude social.
Ahora Educación quiere endurecer los requisitos de las becas y que las calificaciones pesen más. Dicho de otra manera, que haya que estudiar y aprobar para sacar o mantener la beca. ¡Increíble! Algunos se han llevado las manos a la cabeza. No debería haber ni un solo estudiante con capacidad que se quedara sin ir a la Universidad por falta de medios. Pero, con las lógicas excepciones por causas razonables y legítimas, no debería haber ningún universitario que mantuviera la beca tras suspender. Si me apuran, incluso los que no tienen beca deberían pagar una cantidad mucho más cercana al coste real de la enseñanza si no demuestran su aprovechamiento. Yo apostaría incluso por cambiar radicalmente el sistema: convertir las becas en préstamos al estudiante que no pagaría si obtiene buenos rendimiento académicos. Hay que estimular es esfuerzo y no pagar a ineficientes. A ver si se atreven a diseñar un sistema justo que acabe con la demagogia.

- El todopoderoso sector financiero también concentra el poder político en España
MADRID, 26 (OTR/PRESS)
En España está culminando el proceso político que acabó prácticamente con las cajas de ahorros, cuyo ocaso tiene mucho que ver con sus malas prácticas en el sector inmobiliario pero también con el interés de la banca privada por llevárselas por delante en su propio beneficio. Desde el Banco de España y otros estamentos de poder de Madrid también se han hecho muchos esfuerzos en el mismo sentido, a veces con el demagógico pretexto de apartar a los políticos de las cajas, como si todos los políticos electos fuesen peores profesionales que unos tecnócratas designados a dedo. O como si todas las cajas estuviesen controladas por políticos. En la práctica, tampoco es esa la contradicción, ya que avanzado ya dicho proceso vemos que en realidad de lo que se trataba era de apartar a políticos autonómicos y locales, pero no a otros políticos que siguen campando a sus anchas en el sector financiero. Puede darse el caso de que un ministro del Gobierno que cocinó operaciones de cajas termine dictando sentencia sobre alguna de ellas, lo cual derivaría seguramente en un gran escándalo. Al tiempo.
Todavía este domingo, el presidente del BBVA, Francisco González, que llegó a la banca aupado por el PP, decía en "El País": "El éxito depende de cómo acabe la reforma (financiera) y de que no haya actuaciones personales o interferencias políticas que la enturbien". ¿Acaso su nombramiento hace diez años no fue una interferencia política del Gobierno de Aznar?
Pero hay más casos. El exvicepresidente Rodrigo Rato, que celebró en Génova el triunfo de Rajoy, preside Bankia, entidad en la que se diluyeron varias cajas de ahorros, entre ellas Cajamadrid. Incluso hay situaciones más chuscas: César González-Bueno, nombrado hace poco consejero-delegado de NovaGalicia Banco, hoy en día controlado por el Estado, no solo es nieto de un ministro de Franco, sino un buen conocedor del entorno de la extrema derecha.
En resumidas cuentas: claro que hay políticos en el sector financiero, público y privado, como siempre hubo. Lo que hay es cada vez menos políticos autonómicos y locales en el sector financiero, a medida que éste se ha ido concentrando.

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
Es seguro que nunca le van a dar un Oscar, pero qué duda cabe de que es un auténtico artista. Podría aquí referirme a varios artistas en lo suyo, pero ahora hablo del Rey de España, Don Juan Carlos de Borbón, que, para mí, que me reconozco monárquico "crítico", representa, con claroscuros patentes, la etapa más feraz y feliz de la Historia contemporánea española. A veces, ante la sucesión de cosas que están pasando, ante la estulticia de algunos, uno se pregunta si no estaremos situándonos al borde de un abismo que suponga el final de esta etapa.
Desde luego que el "caso Urdangarín", que tantas horas de ajetreo ha dado este fin de semana a los medios de comunicación, contribuye no poco a consolidar esa inquietud ante el futuro. La Monarquía, que es ahora el arquitrabe del sistema, ha sufrido un duro revolcón con las andanzas, al filo de la ilegalidad y dentro plenamente de lo intolerable, del yerno del Rey.
Pero es este un episodio -la memoria de los ciudadanos es flaca- que pasará, como han pasado otros casos de ilustres corruptos. No estoy seguro de que la imagen del Rey, y menos aún la de su hijo y heredero, salga demasiado tocada -tampoco beneficiada, desde luego- por este "affaire", tan doloroso familiarmente. Pero sí estoy convencido de que "el artista", más asediado que nunca por libros y comentarios escasamente respetuosos y pancartas callejeras claramente insultantes, está ahora reaccionando bien, dosificando sus silencios y más aún sus escasa palabras.
No va a ser el "affaire Urdangarín" el reto más importante para la Corona, y eso creo que lo sabe quien, en un futuro más o menos cercano, ocupará el Trono. La crisis económica que desespera a los españoles y lanza a muchos de ellos a la calle, los desajustes institucionales y legales, comenzando por la propia Constitución, que necesita unos buenos retoques, son amenazas potencialmente mucho mayores para la forma de Estado que ningún "paseíllo" que el aún duque de Palma pueda hacer hasta las puertas del Juzgado.
Estamos cada vez más claramente asomados a una nueva era, y pienso que todos, comenzando por la llamada clase política, hemos de ser conscientes de la enormidad de los cambios necesarios. Muchas veces hemos repetido algunos que de esta situación, algo desencantada, en la que vivimos no se saldrá sin un pacto de amplio espectro entre el Gobierno -por mucha mayoría absoluta que tenga- y la oposición -a ver si, tras los congresos regionales y las elecciones andaluzas y asturianas, Rubalcaba se consolida, o no, como el líder definitivo del PSOE-.
Por el momento, lamentablemente, la hoja de ruta no parece pasar fácilmente por ese pacto, que habría de incluir acciones para consolidar una Monarquía que a mí me parece que nos sigue siendo, algo rehabilitada la fachada, eso sí, muy necesaria. Y mira que "el artista" ha hecho oír tantas y tantas veces su voz pidiendo ese necesario acuerdo a los políticos y a la sociedad, frecuentemente tan cainita.

MADRID, 25 (OTR/PRESS) El selectivo español se ha quedado rezagado y ha enlazado su tercera semana con cierre a la baja. De hecho, en quince sesiones ha perdido casi un 4 por ciento. Ha habido muchas claves, pero quizás la más importante haya sido los malos resultados de las empresas. No se nos puede pasar por alto tampoco que España va a estar cuatro trimestres en recesión y que en el mejor de los casos como ha señalado la UE, el PIB caerá a finales de este año un 1 por ciento. El presidente del gobierno ha anunciado presupuestos para el 30 de marzo y ahí veremos cuál es la previsión de crecimiento, de paro y de déficit que Rajoy llevará al Parlamento español y a las autoridades europeas.
Esta semana, la polémica en España ha estado centrada en la letra pequeña de la reforma laboral, muy alabada por nuestros socios y por Estados Unidos, pero a ésta se ha unido la de si nos conviene o no pedir o que nos den otra previsión de déficit más terrenal que la comprometida del 4,4 por ciento. La mayoría de los analistas y expertos creen que a España no le conviene tirar por tierra la confianza y el prestigio alcanzado en estos dos últimos meses. Es una muy buena baza de financiación y pudiera ser que una relajación de la exigencia de austeridad hiciera que los mercados desconfiaran y nuestra prima de riesgo volviera a subir, ahora que está en niveles de 300. Un gran éxito de las emisiones de deuda pública celebradas hasta ahora, sobre todo las últimas Puede ser, dicen algunos, que lo que consigamos por un lado se nos puede ir por otro.
En todo caso, el Gobierno está reformista y también esta semana ha aprobado el pago a proveedores. Eso sí hemos pasado de que éstos dejaran de cobrar los intereses de demora a exigirles una quita en la deuda si quieren cobrar antes. La cosa tiene más sombras ahora, pero en todo caso, serán más de 30.000 millones de euros que vendrán a la economía como agua de mayo. Una buena idea que dará cierta marchita a la replegada actividad. Vamos a ver si se disipan las dudas que se está creando sobre la segunda ventanilla de liquidez del BCE, de donde probablemente vendrá el dinero adelantado para esos pagos por los bancos, y las materias primas aflojan un poco. Los mercados no están para alegrías, aunque ya saben que el año tiene para muchos analistas buena pinta.

MADRID, 25 (OTR/PRESS)
La exageración y el cainismo son, es de temer, características que van unidas al concepto de las dos Españas. No sin exageración se ha afirmado que la izquierda, representada por el Partido Socialista, se ha lanzado "a tomar la calle" ante su impotencia en las urnas (lo ha sugerido ¡hasta un ministro!). No sin cainismo, desde ámbitos de la oposición, se está pretendiendo acusar al Ejecutivo de Rajoy de pretender "arrollar" desde su mayoría absoluta y de desoír "las voces de la calle". Mala cosa.
Sí, mala cosa cuando la calle se erige en protagonista. Hasta en el "caso Urdangarin" ese breve trozo de asfalto que separa al coche de la puerta de los juzgados de Palma se ha llevado titulares sin fin. Han sido estos, que comenzaron con los ecos de las manifestaciones del pasado domingo en protesta contra la reforma laboral, y concluyeron sin el "paseíllo" al que se pretendía condenar, como pena infamante suplementaria, al yerno del Rey, siete días trepidantes en los que el poder ha descendido a las calles. Días aciagos en los que se ha hablado, y mucho, de la actuación policial en Valencia, pero también de los cristales rotos, por una bola de acero lanzada desde la acera, en la sede del Partido Popular en la calle Génova de Madrid.
Yo no me atrevo a acusar al Partido Socialista de estar tras las manifestaciones de los estudiantes valencianos -con o sin presencia de lo que algunos medios llamaron "profesionales de la violencia"-. Ni en las algaradas, pienso que intolerables, frente a las sedes del PP. Bastante tiene el PSOE, aún algo desnortado, con preocuparse de los congresos regionales que le vienen. De la misma manera que tampoco pienso que el Gobierno, o sus delegados, hayan instigado la actuación ordenada contra los estudiantes (de acuerdo: seguramente había infiltrados "profesionales del ruido") por el jefe de policía de Valencia, a quien ya se le cuelgan "condecoraciones" parecidas cuando eran otros los que gobernaban en Moncloa.
Lo que sí es indudable es que hay un hartazgo y un desconcierto generalizados y que favorecen actuaciones incontroladas, sean de los "indignados", sean de los antisistema varios, sean de colectivos que no ven las cosas claras y sí ven, en cambio, demasiadas amenazas en el horizonte. Vivimos una etapa de cambios muy rápidos: todo se nos anuncia con demasiada aceleración y puede que la participación de los ciudadanos a la hora de planificar reformas, ajustes y recortes sea excesivamente escasa. Falta diálogo en los despachos oficiales -y desde luego, no acuso en exclusiva al Gobierno de ello, ni tampoco exclusivamente a la oposición o a los agentes sociales-, falta debate con la sociedad civil. Y entonces, claro está, la calle.
Entiendo que esto es justamente lo contrario de lo que se necesita. Frente a quienes piden unos nuevos pactos de La Moncloa, nos hallamos ante nuevas convocatorias de protestas. Contra quienes hablan de la necesidad de acordar las medidas duras que parece que inevitablemente nos vienen, nos encontramos con un lenguaje belicista y con el sonido de los tambores de guerra. Aquí nadie quiere ser Grecia, ni parecerse remotamente al país heleno, y resulta que propiciamos, pongamos Valencia por ejemplo, imágenes que mucho nos recuerdan a las lamentables algaradas en Atenas.
España está crispada, y ello se nota hasta en las reacciones que suscitan noticias como el a mi entender justificable "no paseíllo" de Urdangarin o un relevo judicial en la Audiencia Nacional que, como ocurrió con el "caso Garzón", muchos quieren resolver simplificándolo como una confrontación izquierda-derecha. La izquierda no puede ser -no lo es- la calle, ni la derecha -tampoco es eso- los despachos del poder, impermeables, sordos al clamor y atrancados por dentro. No es eso, no es eso. Hay resúmenes de lo ocurrido en la semana que resultan más dolorosos, por lo negativo, que otros. Este ha sido, me temo, uno de ellos.

- Un empuje al Mercado Alternativo Bursátil, dedicado a compañías de reducida capitalización, mejoraría la reforma financiera
MADRID, 25 (OTR/PRESS)
España ha consumido mucho tiempo lamentándose de la falta de financiación bancaria para las empresas, pero en cambio ha tardado en adoptar medidas, tanto para sanear el sector financiero -el ministro Guindos eleva ahora a 52.000 millones el impacto de la reforma- como, sobre todo, para innovar y promover alternativas, algunas de ellas ya conocidas en el mundo anglosajón, donde los mercados de capitales están más diversificados y son más competitivos. Un ejemplo es la falta de empuje al Mercado Alternativo Bursátil (MAB), dedicado a empresas de reducida capitalización. Otro es la precariedad del capital riesgo o la falta de suficientes "business angels", es decir, de personas con un amplio conocimiento de determinados sectores y con capacidad de inversión, que impulsan el desarrollo de proyectos empresariales con alto potencial de crecimiento en sus primeras etapas de vida, aportando capital y valor añadido a la gestión.
A menudo da la impresión de que la banca actúa como perro del hortelano, que no come ni deja comer. Ni se abren espacios para recuperar la banca pública, demonizada sin que nadie haya explicado las razones, ni se propician alternativas consistentes a la financiación tradicional, hoy por hoy colapsada y pendiente de una reforma que aun tardará en dar frutos, por positiva que sea.
Todo parece indicar que los bancos y cajas, cada vez más concentradas por cierto, van a dejar espacio para que emerjan nuevos agentes financieros, especializados en financiación de empresas, pero ese tipo de procesos suelen requerir estímulos legislativos e incentivos a las compañías, por ejemplo para crear un gran Mercado Alternativo Bursátil, que en España está por venir.
Las grandes soluciones llegarán desde arriba -léase Unión Europea, Banco Central Europeo y Alemania-, máxime ahora que España es un país tutelado por Berlín y Bruselas, pero desde abajo también cabe moverse. Como dice el economista Vicente Martín, para que se reactive la economía tiene que haber más demanda, pero para que las empresas puedan hacer cosas -por un lado invertir y por el otro tirar de la economía y generar más empleo-, es fundamental que haya financiación, del tipo que sea. En definitiva, será una buena forma de demostrar algo que predicó Guindos ante Ben Bernanke en Washington: el fin último de la reforma financiera o la reforma laboral es el de volver al crecimiento económico en los próximos meses.

MADRID, 25 (OTR/PRESS)
En esta marea de despidos que asola el mercado laboral español hay algunos que no solo son muy procedentes si no que incluso llegan demasiado tarde. Son los casos de la exdirectora de la Caja del Mediterráneo, Dolores Amorós, y del expresidente de la SGAE, Teddy Bautista.
Ambos personajes, acusados de provocar el máximo quebranto en las dos entidades que estuvieron a su cargo, han recurrido, sin que se les caiga la cara de vergüenza, al juzgado de lo laboral para reclamar indemnizaciones millonarias por su despido.
Objeto de insultos y mofas, Dolores Amorós aguantó el "paseíllo" antes de entrar en el Juzgado de lo social de Alicante. Los gritos de "choriza" y "ladrona" no eran por su pretensión de cobrar una indemnización de diez millones de euros por su despido si no por el daño provocado a unos ahorradores. Indudablemente, la jugosa cuantía reclamada debió hacerle más tolerable el mal rato.
La gestión de Amorós, calificada por el Banco de España cuando intervino la entidad de "escandalosa", está siendo investigada también por la justicia ante las denuncias de estafa, delito societario y falsedad documental. Pero la exdirectora, sentada impávida ante el juez, no se conforma solo con la indemnización solicitada. Pide, además, que se le devuelva la pensión vitalicia de 356.497 euros que se asignó cuando estaba al frente de la CAM.
Individuos como estos, que vivieron al socaire de la riqueza del ladrillo en unos años en los que parecía que el milagro económico no iba a acabar nunca, son los que ahora pretenden que los perjudicados por su gestión les paguen, además, los platos rotos. La razón de esta desfachatez es que fue tanto su poder y tan escaso el control que debía haberse ejercido por los poderes públicos (en este caso el Banco de España) que llegaron a creerse intocables, por lo que se dedicaron a una obsesiva búsqueda del beneficio propio.
En el caso de Teddy Bautista la reclamación es más "humilde". Se conforma con un millón ochocientos mil euros de indemnización por haber tenido que renunciar a un cargo tan lucrativo como dirigir la Sociedad General de Autores. Conviene recordar que Bautista se vio obligado a dejar a su cargo tras ser detenido por la Guardia Civil después de un registro en la sede de la entidad; y que está en libertad provisional, acusado de administración indebida y de apropiación fraudulenta.
Estas osadas y chulescas reclamaciones de dinero deberían ser rechazadas fulminantemente por los juzgados de lo social, tan sobrecargados de trabajo con los juicios por despidos improcedentes de honrados ciudadanos a quien la crisis económica y la nueva legislación laboral ha puesto en la calle con veinte días de indemnización.
Cuando desde la patronal se está poniendo en cuestión la honorabilidad de los parados, instándoles a marcharse a Laponia en busca de un empleo o asegurando que solo encuentran trabajo cuando está a punto de finalizar su prestación por desempleo, la posibilidad de que un juez atienda las reclamaciones de los directivos corruptos provoca no solo indignación; crea alarma social.

MADRID, 25 (OTR/PRESS)
Se repite como un eslogan agotador que la legitimidad democrática nacida de las urnas anula la legitimidad de quienes se manifiestan contra las medidas del Gobierno en la calle. Es un error. Es un error interesado.
La democracia moderna es una manera de elegir representantes para formar Gobierno y ejercer la oposición y también una forma múltiple de participar en la vida pública. Pero además es un sistema en crisis sistémica.
La relación de los electores con los elegidos no es contractual. El programa electoral debiera ser un contrato. No lo es. Basta con observar los profundos incumplimientos casi instantáneos con la toma del poder. El PP prometió que no subiría los impuestos; lo ha hecho inmediatamente. También se comprometió a no abaratar el despido; la reforma laboral es la demostración de esa promesa adulterada e incumplida. Hay mucho más y lo que nos queda.
Nadie duda de la legitimidad y la capacidad del PP para gobernar mientras tenga una mayoría parlamentaria que le soporte. Pero los electores no son esclavos de su voto y pueden, incluso los que votaron al PP, manifestar su disconformidad con ese ejercicio.
La democracia continúa en la calle, en las asociaciones de vecinos, en los partidos políticos, en las tabernas y también en las universidades y los centros de trabajo.
Y además ahora la posibilidad de que los electores conecten con los elegidos se ha multiplicado con las tecnologías. El problema es saber si los representantes están interesados en la opinión de los interesados. Con las tecnologías la participación puede crecer exponencialmente.
El argumento más básico para destruir a quienes niegan la democracia en la calle son sus propios incumplimientos programáticos. Si pretenden tener el monopolio del ejercicio de la política debieran ser por lo menos honestos. Debieran ofrecer como contrapartida la sujeción a los principios que proclamaron para capturar los votos que ahora pretenden que son de su propiedad.

MADRID, 25 (OTR/PRESS)
Vivimos tiempos oscuros en los que están ocurriendo acontecimientos que nunca imaginamos. Rubalcaba dice que el discurso de Rajoy pregonando nuestras ingentes dificultades económicas es una estrategia de comunicación puesta en marcha con el único objetivo de que el presidente del Gobierno, ocurra lo que ocurra, siempre quede bien. Ojalá fuera así. Ojalá se tratara de algo calculado, de una ensoñación del Gobierno, de una conspiración diabólica para tenernos asustados y por tanto reversible cuando el presidente considerara oportuno para sus intereses.
Ojalá fuera así, porque significaría que todo es un mal sueño inducido por unos estrategas perversos. Pero no, vivimos tiempos oscuros. Se viven en las casas de los españoles en las que muchas previsiones se han hecho añicos, en el ánimo de muchos jóvenes "suficientemente preparados" sin atreverse a hacer planes de futuro porque el presente se les agota en el constante envío del curriculum, y en muchos padres que ya tienen la certeza de que sus hijos no van a vivir mejor que ellos. De los tiempos oscuros se sale, pero nunca imaginamos vivir lo que estamos viviendo porque se trata de algo más profundo que una crisis de liquidez o del problema que supone un déficit desbocado. No, estamos en los albores de un nuevo tiempo, de un nuevo estilo de vida, de una forma distinta de encarar el presente e imaginar el futuro. En estos tiempos nuevos, que vendrán a continuación de los tiempos oscuros, habrá otros referentes, la escala de valores probablemente será distinta y más nos vale no poner resistencias estériles. "La España que hemos conocido no volverá" dijo Rajoy en el debate de investidura y tiene razón porque los ciudadanos de a pie y no tan de a pie lo sentimos en nuestras carnes y lo vivimos en nuestras casas.
Puestos a referir lo que nunca imaginamos, ¿alguien podía imaginar hace tres o cuatro años el paseíllo de Urdangarin y lo que ello supone para la Corona?. Pues aquí está una realidad inimaginable que afecta -se quiera o no- a una institución como es la Monarquía que desde hace meses vive un auténtico via crucis y que se plasma en los periódicos, en las tertulias y en no pocos libros. No hay dique -ni debe haberlo- que pare la veda abierta que ha puesto en cuestión la ejemplaridad exigible y que, en gran medida, se daba por supuesta.
Pues no, no hay que dar nada por supuesto, ni nada por seguro. Hay quienes sostienen que poco a poco vamos perdiendo derechos. No me atrevo a discutirlo pero lo que si es seguro y cierto es que las certezas se han diluido, están en camino de extinción y tengo para mi que nada de lo que nos está ocurriendo nos lo habíamos imaginado.

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
Digamos, por emplear una hipérbole y una analogía, que Iñaki Urdangarin pretende hacer creer que reinó en la fundación Nóos, pero que no gobernó. Según ha transcendido de las primeras declaraciones en sede judicial del Duque de Palma, él pretende que su papel en las empresas investigadas fue puramente institucional y de representación. Se supone que no por sus conocimientos sino por su capacidad de relación al estar casado con la Infanta Cristina, hija de los Reyes de España. Y que fue Diego Torres el que controlaba todos los aspectos económicos de esas fundaciones y empresas. Y por lo tanto, como se dice en argot, el duque pretende que se "coma el marrón" su socio Diego Torres.
Las revelaciones corroboradas por el propio Urdangarin revelan el uso que realizó de su adscripción a la familia Real. El presidente de Baleares, Jaume Mata, le recibía instantáneamente por ser quien era. Y la Comunidad de Valencia y la alcaldía de la ciudad firmaban acuerdos comerciales inexplicables solo gracias a que el Duque de Palma estaba casado con una hija del Rey de España.
Así las cosas, queda clara cual es la línea de defensa de Urdangarin: él, como miembro de la familia del Rey, abría puertas con supuestos fines altruistas en el desarrollo del deporte. Y su socio pasaba la cuenta y administraba los dividendos. El pretende un papel conceptualmente "monárquico" en el que su responsabilidad se debiera eludir por ser un mero introductor en papeles institucionales de representación. Admite que cobró por ello buenas sumas de dinero, pero no como consecuencia de operaciones mercantiles que se consideran delictivas, sino por el ímprobo esfuerzo en la utilización de la marca de la monarquía española ante instituciones de la administración que pagaban por ser quien era. ¡Ahí queda eso!
Puede que desde un punto de vista penal, la defensa tenga recorrido. Siempre y cuando -como condición necesaria pero no tal vez suficiente- que el mencionado Diego Torres asuma el papel de cabeza de turco como el villano que se aprovechó de la imagen que de la Corona proyectaba el señor Urdangarin. Cosas cuasi feudales.
Pero esta decisión del inculpado tiene muchas aristas políticas. Y la primera es correlativa a la siguiente pregunta: ¿Tan rentable puede ser y tan eficaz desde el punto de vista de la consecución de contratos sin control es la pertenencia a la familia real española?
En la literatura clásica hay muchos reyes que pudieron evadir la acción de la justicia gracias a que nobles o personas comunes aceptar cargar con las responsabilidades de sus monarcas. Estos episodios conceptualizaron la idea de que salvar a las instituciones era mucho más importante que erosionar monarquías. Con este planteamiento de defensa, no es fácil que el señor Urdangarin quede libre de culpas, pero es posible. Pero la mancha en la familia real, al aceptar estas hipótesis de defensa por el yerno del Rey, pueden dejar huella para el futuro.
No sé por qué me he acordado esta mañana de Manuel Prado y Colón de Carvajal. Sufrió mucho con las causas judiciales alrededor del asunto KIO. Y siempre aceptó aparecer como el culpable de aquellos delitos. Era, sobre todo, Manuel Prado y Colón de Carvajal monárquico, aristócrata y amigo del Rey. Jamás levantó la mano hacia arriba. Y las cosas quedaron como parece que debían quedar. No sé si se puede establecer paralelismo entre la figura de Diego Torres y Colón de Carvajal. Pero sin duda Iñaki Urdangarin no es para nada el Rey de España. Afortunadamente.

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GARZÓN A LA ONU
Este juez Garzón es algo pillín
y logró no tener que responder
de cuántos euros le dio el Santander
tras pedírselos a su amigo Botín.
Garzón con el Gurtel fue muy faquín,
pues hizo lo que no se puede hacer
y el Supremo emitió su parecer
dándole a su carrera un triste fin.
Porque en verdad, lo de Su Señoría
sonaba a demasiada chulería.
El juez estrella tiene siete vidas
y yo estoy seguro que ahora se afana
por algún puesto en Naciones Unidas
para hacerle compañía a la Bibiana
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___________________
Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
☆ Suscripción gratuita
(18/2/2012)

Desde los años 70, en el marco de las asignaturas que imparto (Sociología; Sociología de la empresa; Socioeconomia del desarrollo y los movimientos sociales) en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago de Compostela, vengo organizando, con cada curso universitario, un Ciclo de Coferencias-Coloquio, Ponencias y Debates. Se trata de un ciclo abierto al público en general, con el fin de vincular activamente la Universidad con la realidad social, con el desarrollo honrado, libre, abierto, integrador, responsable-sostenible, critico-creativo, emprendedor, competitivo, cooperativo y profundamente humano-humanitario-solidario; de que la universidad, de forma científico-técnica y profesional superior, pueda contribuir a la discusión, a la reflexión rigurosa sobre los problemas sociales y su solución a escala local, nacional e internacional; de que los estudiantes, con su bagaje universitario, con su capital educativo y cultural puedan llevar a cabo, científica, critica y reflexivamente (Popper), autosocionálisis, socioanálisis (Pierre Bourdieu) a escala micro, meso, macro, mega, trans y cibersocial para comprender y explicar mejor el juego social y lo que uno se juega desde la necesaria defensa de la honradez (la primera inversión: Benjamin Franklin), del juego limpio.
En este sentido, se invita a investigadores, expertos, profesionales, empresarios, emprendedores, responsables públicos y privados, responsables de movimientos sociales de Galicia, España y otros países para que puedan presentar, explicar y discutir sus aportaciones, propuestas, iniciativas, sus hipótesis, sus proyectos con los universitarios y el publico en general asistente a dicho ciclo.
En este curso, los asuntos que se van a tratar, en el Ciclo de Conferencias-Coloquio, Ponencias y Debates del año universitario 2011-2012, son los siguientes: Diversas formas de encarar el crack, de hacerle frente a la crisis; Estudio sociológico de la población: el caso gallego; Origen, desarrollo y vigencia de las monarquías constitucionales; Empresa-Marca Florentino; Libertad versus igualdad; La dominación compleja: el juego de la ideología proclamada, la practica real y los espacios posicionales; Plan energético para Galicia y España; La situación de los ancianos en Galicia y su atención: por una vejez feliz.
Entre los expertos e investigadores socioeconómicos, socioempresariales, etc. invitados, figuran los siguientes (por orden de aparición en el Ciclo 2011-2012): Modesto Gómez (economista, experto en marketing y en lo que ha creado una empresa); Martin Castelao (investigador socioeconómico); Miguel López Fernández, Laura Junquera y Mª Luz Lamoso (investigadores sociopolíticos); Jorge Apostolidis (investigador socioeconómico); Florentino Cacheda (empresario de la/su Empresa-Marca Florentino); David A. Gil (investigador socioeconómico); Carlos López Navaza (Doctor Ingeniero Industrial y economista; ha sido director de Gas Natural Fenosa para Galicia, Asturias y Cantabria y administrador de la Sucursal de Portugal de esta empresa; consejero de varias empresas); y José Luis Mari Solera (médico, doctor, catedrático, artista, músico y poeta).
El Ciclo de Conferencias-coloquio, Ponencias y Debates se iniciara el miércoles 29 de febrero 2012 a las 20 horas, en el Aula 08 de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago de Compostela, por el brillante economista gallego, experto en marketing, Modesto L. Gómez Rodríguez, que dará la conferencia-coloquio: El Código Bisiesto. 29 Formas de encarar un crack.
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Miguel Cancio, economista y sociólogo, profesor de Sociología, Sociología de la Empresa y Socioeconomía del Desarrollo y los Movimientos Sociales de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Santiago de Compostela-Universidad de Santiago de Compostela (Galicia-España)
www.miguelcancio.com
✉ miguelcancio@miguelcancio.com
☆ Suscripción gratuita
(25-2-12)

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Dicen en el PSOE que la oposición "responsable" anunciada por su secretario general, Rubalcaba, es compatible con la participación de sus dirigentes en marchas callejeras, tal y como ya ha ocurrido por cuenta de las movilizaciones del pasado día 19 contra la reforma laboral del Gobierno y las manifestaciones de repulsa a las cargas policiales de principios de semana en Valencia. Bien lo expresa el exministro de Trabajo, Valeriano Gómez, al recordar que el derecho a manifestarse en la calle de una forma libre, pacífica, legítima, como corresponde a un sistema democrático, está expresamente reconocido en la Constitución.
Los socialistas se vienen reafirmando en la compatibilidad entre la acción política en el Parlamento (democracia representativa) y la acción política en la calle (democracia participativa regulada en los derechos de manifestación, reunión y asociación), desde que el Gobierno, el PP y sus terminales mediáticas hicieron circular la especie de que, una vez más, la izquierda promueve la agitación en la calle porque las urnas le dan la espalda.
Semejante acusación supone, entre otras cosas, una ignorancia dolosa de lo ocurrido durante los últimos siete años. Con los papeles cambiados, el partido que hoy está en el poder también se echó a la calle en no pocas ocasiones. Por supuesto que, al convocar o participar en manifestaciones contra el aborto, a favor de la familia, contra la política antiterrorista de Zapatero, contra el paro, contra el estatuto de autonomía de Cataluña, etc., estaba ejerciendo un derecho pero, además, estaba tratando de desgastar políticamente al Gobierno socialista de entonces.
Exactamente igual que ahora hacen los socialistas: intentar el desgaste de su adversario, que ya está en el Gobierno. Cambian los respectivos papeles pero no la dinámica de lucha por el poder. Es la esencia de la política: conquistarlo y, una vez conquistado, tratar de conservarlo. En eso son iguales el PSOE y el PP. En las actuales circunstancias es evidente que los socialistas tratan de capitalizarse políticamente en la calle como estrategia de desgaste contra el Gobierno de Rajoy. No solo. También como una forma de buscarse a sí mismos después de una bancarrota electoral.
Desgaste del Gobierno y búsqueda de sí mismos. Eso es lo que pretenden los socialistas. En la calle, naturalmente, y también en el Parlamento. Dos esferas de actuación legal no reñidas entre sí. Que la oposición esté a la ofensiva y trate de hacerle la vida imposible al Gobierno va de suyo. De momento, por cuenta de dos asuntos puntuales: reforma laboral y cargas policiales en Valencia. Pero no es verdad que el PSOE haya desencadenado una ofensiva permanente. Le avala su compromiso de apoyo a las políticas de Estado: Defensa, Asuntos Exteriores, Política Antiterrorista y normal funcionamiento de las instituciones. Eso es oposición "responsable".

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
¿A qué lúcida mente se le ocurre proceder al embargo de pupitres y balones, muñecos y pizarras, mapas de Europa, todo, de un colegio cuando los alumnos están en plena clase y los profesores se quedan con la tiza en la mano pero sin encerado sobre el que escribir la regla de tres? La verdad es que hace falta ser muy cortito para llegar así, de pronto, en hora lectiva, en mitad de la semana y mediado el curso. Tan cortito como el que, acollonado por la repercusión mediática de tan traumático embargo, decide devolver al día siguiente los pupitres y balones, muñecos y pizarras etc. Si esto puede suceder en un colegio privado no demasiado grande ni demasiado famoso, cómo nos va a extrañar la situación de todo el país en general. Y encima, montan todo este número absurdo y gratuito (en el caso del colegio Santa Illa debe ser lo único gratuito, el espectáculo) cuando pasa lo que está pasando en Valencia y en la educación pública en general.
Porque una vez dicho que el primer error fue cómo se hizo el embargo, hay que decir inmediatamente que el tal colegio, (absolutamente privado y más bien tirando a pijillo) llevaba más de diez años debiendo a la Seguridad Social una pasta que llegaba ya al millón de euros, que había recibido miles de notificaciones que no se había dignado ni siquiera contestar y que los de la recaudación deberían estar -con toda la razón del mundo- hasta los mismísimos. Acabo de recibir una notificación del banco anunciándome que me han embargado ciento y pico euros de mi estimada cuenta corriente por no pagar lo de las basuras. Vale. Tienen razón. ¿Qué se tendría que haber hecho con los propietarios del citado colegio que, encima, van en plan de víctimas asegurando que quieren arreglar cuanto antes el enojoso temilla de la deuda? ¡Pero si llevan más de diez años sin pagar! ¡Pero si deben más de un millón¡ ¿Ahora les entran las prisas? No, hombre no, aquí no puede valer todo y utilizar un error de formas que sale por televisión para justificar los impagos y practicar el victimismo.
Y si el primer error fue la forma del embargo, el segundo fue desdecirse en menos de 24 horas. Ya sé que los chavales y los padres no tienen la culpa, pero tampoco la tienen los miles de empresarios pequeños y autónomos a los que les debe el mismo estado que embarga y desembarga ese negocio privado que es el colegio Santa Illa. ¿Cuándo van a entrar los camiones de la Tesorería en ayuntamientos, diputaciones, consejerías y ministerios para pillar lo necesario y pagar lo que debe el Estado? No vale embargar mal y luego acollonarse; de la Administración se espera que haga las cosas bien, pero como ya se ve que no, que por lo menos, sepa hacer lo que hace. Pues ni eso. Y el espectáculo es lamentable. Y encima la derecha recrimina a la izquierda que no proteste por este embargo. Faltaría más. Un colegio privado es un negocio con el que se trata de ganar dinero, un negocio tan digno y tan legal como una charcutería y, por lo tanto, con los mismos derechos y las mismas obligaciones. Esto conviene dejarlo claro porque con tanto ruido, parece que por el hecho de tener alumnos hay quienes pueden no pagar un millón de euros a Seguridad Social y a otros si nos pueden embargan la estimada cuenta corriente por la cosa de la basura.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
La España cainita se divide ante casi cualquier cosa -nada nos gusta tanto como pelearnos por los asuntos secundarios, mientras olvidamos los principales-. Ahora es el "paseíllo" de Iñaki Urdangarin hasta la puerta del Juzgado de Palma lo que centra las atenciones y calienta los ánimos. ¿Debe hacer a pie el recorrido, unos doscientos metros, como ha dictaminado el juez José Castro, o sería mejor que entrara en coche por una puerta trasera, como, por motivos de seguridad, pide la policía?
La que se ha armado: que si Urdangarin es igual que los demás y, si otros imputados, testigos o procesados entran a pie, por qué no va a hacerlo el yerno del Rey; que si ese "paseo" es el equivalente a mil penas de telediario, porque a don Iñaki lo van a freír las cámaras; que si se aumentan los riesgos contra su seguridad...
Ya casi importa más este recorrido a pie de pocos metros que la verdadera culpabilidad o presumible inocencia del duque de Palma. Incluso puede que, en las tertulias de amigos, resulte este "paseíllo" más apasionante que lo que los hechos del "Palma Arena" y del Instituto Nóos puedan perjudicar a la propia institución monárquica. Y es que muchas veces el símbolo es lo que cuenta, y en este caso ese símbolo son los doscientos metros de asfalto que separan al coche en el que viajarán el duque de Palma y su abogado este sábado y la puerta de los Juzgados de la capital balear.
Personalmente, me alineo sin reservas en el segundo grupo, el de los que piensan que ni el duque de Palma ni ningún otro imputado o procesado merece la pena infamante o de Telediario, que es pena no contemplada en Código Penal alguno. Sé que tiro piedras contra mi tejado de periodista, pero yo, al menos yo, esa pena suplementaria, que golpea, como es lógico, más al famoso que a ningún otro -y, por tanto, se da una desigualdad de los españoles ante la ley-, no la quiero ni para Iñaki Urdangarin, cuya actuación al frente de Nóos me parece cuando menos lamentable y poco ética, ni para nadie.
¿Tan difícil es, pregunto y me pregunto, garantizar al imputado, al testigo, al procesado, al presunto culpable y al presunto inocente, esa intimidad en uno de los momentos más angustiosos de la vida de una persona? ¿De veras es imposible que el justiciable pueda acceder a los juzgados sin que las cámaras, los curiosos, los fans y los detractores, le atosiguen? Ignoro si el Duque de Palma acabará o no siendo penalmente condenado; la sociedad ya lo ha juzgado y probablemente merezca, hasta donde sabemos, un serio reproche moral; los demás les compete a los jueces decidirlo. Lo que sí sé es que, tras el "paseíllo" de este sábado para él de agonía, Iñaki Urdangarin ya nunca será el mismo.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Se supone que con el propósito de obtener las mejores condiciones para la implantación de su negocio en España, el magnate del juego Sheldon Adelson, presidente y máximo accionista de "Las Vegas Sand", alimenta la incertidumbre sobre el lugar en el que emplazaría finalmente su emporio "Eurovegas": Cataluña o Madrid. "¿Quién me da más?", parece decir el señor Adelson, que, como se sabe, condiciona su aterrizaje a que no vaya con él la legislación española en lo referente a trabajo, fiscalidad, antitabaco y extranjería, o sea, que no vaya con él en absoluto la Ley que impera en España, aunque esto de imperar parece mucho decir. Tanto decir parece, que si al norteamericano se le exonera de cumplir las leyes, es que las tales no imperan ni mucho ni poco en nuestro país, cuyos dirigentes accidentales parecen dispuestos a enajenar una porción de soberanía nacional, incluso física, a cambio de los billetes que creen que trae el magnate, cuando lo cierto es que, cual es consustancial a todo negociante, vendría a llevarse billetes, y no a traerlos.
Dejando a un lado el aspecto moral, esa cosa del juego, que constituye el 90 por ciento del asunto, llama la atención, por patética, la actitud de los políticos españoles, rendidos de antemano al espejismo de los 200.000 empleos que, con evidente exageración, enarbola el de Las Vegas como señuelo. Los mismos políticos responsables del paro y de la catastrófica situación económica resignan en este particular y en su inquietante línea de negocios la creación de puestos de trabajo, o lo que sea eso que no se sujetaría ni a la actual y neoesclavista legislación laboral.
Los alcaldes del Baix Llobregat están pujando fuerte para que Sheldon plantifique el macrochiringuito en su territorio, pero la presidenta de la Comunidad de Madrid, Aguirre, parece guardarse, nunca mejor dicho, un as en la manga: no le preocupa, pues, según ella, se ha reunido ya cuatro o cinco veces con Sheldon, y hay "filing". ¿Cuatro o cinco veces? ¿Sí? ¿Y qué le ha dicho? ¿Y qué le ha ofrecido de lo que, en puridad, no le pertenece?

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Nuestra Constitución dice que todos somos iguales ante la ley; lo que no aclara, en realidad lo deja a la interpretación por parte de los jueces, son las circunstancias de cada caso, es por qué unos son mucho más iguales que otros. Digo esto a cuenta de la mucha agua mediática que desplaza el caso del ciudadano Iñaki Urdangarin, yerno de Su Majestad el Rey, y, a la sazón, centro de todas la miradas en razón de su condición de investigado en el sumario abierto por un juzgado de Palma de Mallorca que se ha hecho cargo de la madeja de presuntas malversaciones de fondos públicos durante la etapa de la presidencia de Jaume Matas.
Vista la expectación que despierta el caso -una mezcla de morbo político y cotilleo social-, es muy probable que la llegada del Duque de Palma a los juzgados sea el trayecto más asaeteado este año por fotógrafos y camarógrafos de televisión. Lo que se conoce en el argot profesional como el "paseíllo" y que ha pasado al decir popular como la "pena de telediario". Sobre este asunto no hay unanimidad ni entre la Prensa, ni en la opinión pública. Hay quien cree que ese plus de escarnio está justificado porque permite visualizar el mandato igualitario al que me refería al citar la Constitución. Para otros, entre los que me cuento, es una humillación innecesaria.
Por los datos publicados acerca de las andanzas financieras de Iñaki Urdangarin, estamos ante un caso de actuación presuntamente delictiva y particularmente reprobable por parte de quien, dada su condición de miembro de la familia del Rey, estaba obligado a mantener una conducta ejemplar. Pese a todo y como a todos, mientras el juez no sentencie lo contrario, le asiste la presunción de inocencia. Respetar este principio -tan citado, pero tan pisoteado-, desde un punto de vista social, haría inapelable la sentencia. Sea cual sea su signo.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
El Consejo de Ministros acaba de aprobar una medida de hondo calado económico que va permitir a las empresas proveedoras de ayuntamientos y autonomías cobrar los casi 30.000 millones de euros que se les adeuda. El dinero llega como agua de mayo ya que muchos pequeños y medianos empresarios, con el agua al cuello, se han visto incluso obligados a cerrar sus negocios, impotentes cuando el moroso es la administración.
Los proveedores podrán cobrar sus facturas directamente en las entidades financieras a través de un consorcio entre la banca y el ICO y aunque pueda existir el riesgo de que puedan aflorar facturas no reconocidas en la contabilidad, el riesgo es menor comparado con el beneficio. Así, los grandes bancos abonarán las deudas atrasadas contraídas por las empresas a cambio de recibir unos intereses atractivos por intermediar en la operación. Visto así, todos saldrían ganando, por lo que la medida además de eficaz, puede suponer un estimulo para el crecimiento, del que nuestro país está muy necesitado.
A esta medida se une otra de gran calado social para evitar los desahucios, como es la dación en pago. El plan prevé que se pueda utilizar este sistema cuando una familia esté al borde de la exclusión, es decir, que ninguno de sus miembros tenga ni ingresos ni patrimonio y, además, se exigirá a la banca que permita a la familia que esté en esa situación permanecer dos años en la vivienda, si no tiene otro sitio donde ir antes de consumar el embargo. Con esta decisión el gobierno de Rajoy adelanta por la izquierda al de Zapatero que no movió un músculo, aunque simpatizaba con el 15M y este ha tenido precisamente entre sus iconos el tema de los desahucios.
Resulta absolutamente desgarrador ver como se echa a una familia de su casa por falta de pago y, por eso, aunque se trate solo de implantar un código de buena conducta a la banca, es de suponer que esta será receptiva. Es verdad que el momento es crítico y todos lo estamos pasando mal, pero el Gobierno está obligado a velar por los más débiles porque precisamente es en los sectores más vulnerables en los que se está cebando la crisis. Por eso, resulta especialmente llamativo que los que hasta anteayer estaban en Moncloa y miraban hacia otro lado ahora critiquen hipócritamente que otros al menos intenten enmendar el desaguisado. Da la sensación que les molesta que las cosas se hagan más o menos bien en asuntos como estos, simplemente porque quienes lo hacen no son de los suyos. Las miserias partidistas no tienen límite.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
En los últimos meses hemos podido ver a Rafa Camino con varios kilos de más y con una imagen más descuidada que dejaba ver que no atravesaba por su mejor momento.
Las últimas fotos que se publicaron del torero eran muy poco favorecedoras. Su separación de Natalia Alvarez en 2010 marcó un antes y un después en la vida del torero, y poco a poco fue descuidando su físico, en menos de dos años llegó a engordar al menos veinte kilos.
Pero Rafa ha reaccionado a tiempo, por eso se ha puesto manos a la obra y durante veinticinco días se ha recluido en una conocidísima clínica de adelgazamiento en Marbella, centro al que acuden numerosos famosos al grito de: "¡Necesito adelgazar urgentemente!".
Pues bien, Rafa ha perdido ya quince kilos y lo que le queda, porque este mismo fin de semana regresa a Madrid y piensa seguir la dieta al pie de la letra, su objetivo es adelgazar diez kilos más: "Me ha costado mucho sacrificio y le he puesto mucha fuerza de voluntad, y sobre todo, no he parado de hacer ejercicio, me he machacado de verdad durante horas y horas cada día".
El sacrificio de Rafa tiene un sentido, y no es solo por estética, Camino vuelve a los ruedos la próxima primavera coincidiendo con el veinticinco aniversario de su alternativa: "Parece mentira que haya pasado tanto tiempo. Regreso en junio pero aún no sé en que plaza reapareceré, esto para mí es un capricho, un sueño que quiero cumplir". Sin duda alguna, la expectación en su reaparición está asegurada.
Y si por una parte Rafa está contento y muy ilusionado con su vuelta a los ruedos, no puede decir lo mismo en el terreno sentimental: "Sandra y yo estamos enfadados, atravesamos una crisis", me respondió cuando le pregunté que tal le iba con su pareja, iniciaron la relación hace ahora dos años. Rafa me confesó que se habían distanciado, que estaban atravesando una crisis y que en cuanto aterrizase en Madrid, este mismo fin de semana, hablaría con ella. Posiblemente en este último mes, Rafa no solo se ha centrado en mejorar su forma física, también le ha dedicado tiempo a pensar y mucho, en su relación, en su futuro y, ¿por qué no?, en su pasado, un pasado al que tendrá que volver a enfrentarse en cuanto salga la sentencia del litigio que sigue manteniendo con su exmujer.
En cuanto a su crisis con Sandra aún no tiene claro si finalmente se solucionarán esos "problemas personales" que, según el torero, les han distanciado. A veces los cambios de tercio en la vida no admiten medias tintas, la "metamorfosis kafkiana" se ha apoderado de Rafa Camino.

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
El último acto en la lucha contra ETA nos ha ofrecido esta semana algunas escenas elocuentes. La detención de dos presuntos etarras en Andoain y el juicio contra los autores del asesinato de una niña en Santa Pola, hace ahora seis años, demuestran la fortaleza de una democracia que continúa persiguiendo a los terroristas para evitar tentaciones futuras de retorno mientras sigue juzgando a los autores de sus crímenes pasados. El emocionado testimonio de la madre de la niña asesinada durante el proceso, describiendo la sinrazón de su muerte, es, por lo demás, la mejor forma de disolver el perverso discurso que sigue manteniendo parte de la izquierda abertzale de equiparación de circunstancias y víctimas.
Junto a estas actuaciones policiales y judiciales, otros dos movimientos políticos merecen ser subrayados. Uno, el acuerdo alcanzado en el Congreso de los Diputados entre todos los partidos, salvo UPyD y Amaiur, sobre la gestión del fin de ETA. Es el retorno a la unidad política en la lucha antiterrorista, rota en la pasada legislatura por quien ahora gobierna, y fortalecida hoy con la presencia de formaciones que no suscribieron en su día la Ley de Partidos. El segundo, el primer cara a cara parlamentario entre el presidente del Gobierno y el portavoz de Amaiur en el que el primero sostuvo una posición firme -"tengo que hacer cumplir la ley"- frente al apolillado discurso de la formación vasca. Pero dijo más Rajoy cuando pidió a Amaiur que, como representante de la soberanía nacional, usase su influencia para forzar a ETA a entregar las armas.
Si Amaiur no da ese paso y si ETA demora su última decisión, tendremos un problema. Como es un problema el auge del independentismo en el País Vasco o pueden serlo en el futuro las discrepancias que en el marco de la unidad política puedan surgir sobre las medidas penitenciarias que puedan adoptarse con aquellos terroristas que decidan desvincularse de la banda y pedir perdón a sus víctimas. Pero todo eso, como reconoció el ministro del Interior en el parlamento, son problemas políticos. Y será la política la que los resuelva.

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
Confío tanto en la bondad de los banqueros como en la de los filatélicos o en la de los cultivadores de champiñón. Ni los cultivadores regalan hongos, ni los filatélicos sellos, ni conozco a ningún banquero dispuesto a dejar de cobrar sus intereses.
La iniciativa de don Luis de Guindos de detener los desahucios que multiplican el número de gente desesperada tiene una música que suena bien, pero todavía no sabemos cómo va a ser la letra. Si se limita a "instar a los banqueros" puede ser tan efectivo como una jaculatoria ante el oficial del juzgado. Sería algo así como tomar medidas para acabar con el botellón "instando a los jóvenes a que se acuesten antes de las diez de la noche". Puedes instar lo que quieras, incluso siendo ministro de Economía, pero ante el vicio de instar puede oponerse la virtud de no hacer caso.
Los ministerios deben producir órdenes ministeriales de obligado cumplimiento, y redactar reales decretos que sean aprobados en Consejo de Ministros, o, a través de la Secretaría General Técnica, redactar proyectos de leyes que sean aprobadas en el Parlamento. Pero instar, lo que se dice instar, puede ser tan efectivo como si el Ministerio de Sanidad pretendiese luchar contra la obesidad instando a que comamos más verduras y menos grasas e hidratos de carbono.
Los embargos son un procedimiento regulado en las leyes, y, o se cambian las leyes, o es difícil que, ante un ruego del señor ministro, los banqueros tengan un ataque de generosidad en unos tiempos en los que andan bastante mal de pasivo.
Es plausible la iniciativa, y la prueba es que ha despertado una gran expectación, pero además de saber que el señor ministro tiene buen corazón y sensibilidad, es preciso que concrete en qué medidas o cuáles van a ser los procedimientos por los que se pueda saltar sobre las leyes de enjuiciamiento civil y el Derecho Mercantil vigente.
Estoy convencido de que los banqueros no tienen menos bondad que los veterinarios o los dentistas, pero sus objetivos profesionales están reñidos con dejar de cobrar las deudas. Y, si no se articula cómo lo van a hacer, podría quedarse todo en un retórico brindis al sol.

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
Han transcurrido solo dos meses desde que el nuevo Gobierno del PP tomó posesión de sus cargos y ya ha empezado a suceder lo que muchos preveían: que ante la aplastante mayoría absoluta conseguida en las urnas y, sobre todo, ante el estado catatónico en el que se encuentra el PSOE tras el bacatazo electoral sufrido el 20-N, la oposición al ejecutivo de Rajoy iba a llevarse a cabo no tanto en el Parlamento como en la calle. Han bastado unos lamentables incidentes -donde con toda probabilidad los "excesos" se cometieron por todas partes- a raíz de una protesta estudiantil en Valencia, para que esa mecha haya empezado a prender.
Pero hacer oposición en la calle tiene enormes riesgos, sobre todo para un partido como el PSOE que aspira a volver al poder en un plazo razonable de tiempo. Ver el pasado domingo al exministro de Trabajo Valeriano Gómez manifestarse junto a los sindicatos contra la reforma laboral aprobada por el Gobierno del PP, no parece lo más serio, porque el señor Gómez alguna responsabilidad tendrá que en este país haya cinco millones de personas en paro. Tampoco lo debió de pasar bien la nueva portavoz del PSOE en el Congreso, Soraya Rodríguez, cuando en la citada manifestación tuvo que oír gritos de "PSOE, PP, la misma mierda es".
Parece evidente que Rajoy tenía que contar con que iba a tener una contestación callejera en cuanto empezara a tomar medidas duras de ajuste. Y parece que lo peor, me refiero a las medidas, está aun por llegar. La cuestión, como el propio presidente ha señalado, es que las medidas hay que tomarlas para intentar salir de la crisis. En esa tarea, el principal partido de la oposición debería optar por ayudar al Gobierno aunque fuera desde una posición crítica. Pero intentar hacer eso compatible con estar al mismo tiempo protestando en la calle es sumamente complicado, fundamentalmente porque en la calle siempre van a ser superados por los grupos radicales y antisistema.
Los incidentes de Valencia, aunque comenzaron como un hecho muy circunscrito a un problema estudiantil en un Instituto público que no tenía dinero para encender la calefacción, ha sido un banco de pruebas de lo que puede pasar en otros lugares de España. El derecho a manifestarse es algo reconocido por la propia Constitución, pero tan cierto es eso como que las Fuerzas de Seguridad del Estado tienen la obligación de velar por el orden público en nuestras calles y plazas. "La calle es mía", parece que dijo en su día el recientemente fallecido Manuel Fraga. Pues no, la calle no es de nadie y es de todos, lo cual implica que todos los ciudadanos tengan que respetar unas elementales normas democráticas y que la Policía tenga que aplicarse, con el uso de la fuerza de una manera proporcionada, para impedir que se salgan con la suya aquellos que intenten saltarse esas normas.

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
Solo hace dos meses que el Gobierno ha tomado posesión. Su actividad ha sido realmente vertiginosa y ha tocado lo que podríamos llamar "puntos sensibles" de los que la reforma laboral ha sido y es la estrella. Los anuncios realizados el miércoles por el ministro De Guindos y que se irán concretando en los Consejos de Ministros son de profundo calado. La línea de financiación para ayuntamientos y autonomías y salden sus deudas con empresas y proveedores va a suponer una importante inyección económica que puede salvar del desastre a muchas pequeñas y mediadas empresas. La dación en pago no es cuestión menor. Es, realmente, algo muy complejo pero hay que pensar que cuando el ministro lo ha anunciado en sede parlamentaria es que ya tiene los suficientes elementos como para saber que es factible. No tendría perdón que lo hubiera lanzado sin red en sus pies.
Todas las medidas son discutibles y en la oposición está el papel de criticarlas, intentar modificarlas en lo que consideren oportuno y, desde luego, de oponerse frontalmente. Sin embargo y hasta el momento, las imágenes más llamativas han sido las referidas a los socialistas valencianos al frente de una manifestación y el silencio de casi todos ante los ataques de algunas sedes del PP. Auguran muchos que las calles se van a llenar de protestas y reivindicaciones, que se van a producir algaradas y que, por tanto, la Policía debe ser prudente.
La Policía, además de prudente, debe actuar con proporción, adelantándose a los acontecimientos y todo ello sin cometer errores que se magnifican y se estiran hasta lo imposible por no decir hasta lo ridículo.
Llama la atención que tras los incidentes de Valencia el foco, el exclusivo foco, se haya puesto en los abusos policiales, ahora sometidos a examen. Y llama la atención porque para tener una fotografía cierta de los hechos, para saber en dónde nos movemos, no se puede pasar por alto el hecho de que todos, menos uno o dos, de los detenidos ya puestos en libertad no eran estudiantes y no hay que olvidar que de entre los heridos _todos ellos leves_ más de diez son policías. Esta reflexión no significa exculpar bajo ningún concepto los excesos de la Policía. Si se han producido deben ser denunciados y actuar en consecuencia. Significa poner las cosas en su sitio y dar a los acontecimientos el alcance debido.
Es en este contexto en el que el PSOE debe afinar su posición. No es razonable y siquiera beneficioso para ellos pasar del Gobierno a la pancarta, como si nada tuvieran que ver con la situación actual. Nunca creí que Zapatero fuera el responsable, el único responsable de nuestros males y por ello la paz social me ha parecido siempre un bien en si mismo. Ahora esa paz social parece estar en peligro y la paz social no se ve amenazada porque haya manifestaciones pacificas, se ve amenazada cuando algunos aprovechan el ejercicio de ese derecho para ir más allá y nadie dice nada.
El PSOE ha dicho que quiere hacer oposición "útil" y el primer gran servicio que puede hacer como partido de Gobierno que es, como partido democrático que lo es y como gran partido que lo es aunque esté pasando por malos momentos es tener el discurso preciso y justo de deslegitimación rotunda de quienes aprovechando el ejercicio de un derecho legitimo, utilizan sus técnicas y tácticas con el único objetivo de que España sea Grecia. De ninguna de las maneras el PSOE puede equivocarse con la izquierda inútil y ante la que parece avecinarse cuanto antes marquen sus límites, mejor para todos y también mejor para ellos.

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
La pregunta que hoy nos hacemos muchos ciudadanos es ¿quién es y cómo es el hombre que ha osado sentar en el banquillo al yerno del Rey Juan Carlos?
Según fuentes de toda solvencia, el juez José Castro es lo que en el argot judicial se conoce como "un hombre recto, sin dobleces, que va directo al grano, con un absoluto respeto por los derechos de los acusados, pero sin permitir que se le vayan por los cerros de Ubeda, como intentó hacer en su última declaración el expresidente de Baleares, Jaume Matas, al que llamó al orden sin contemplaciones ni paños calientes".
Trabajador incansable, del juez nadie puede decir que sea vanidoso ni busque la fama fácil que da imputar a un miembro de la Familia Real, ni que pretenda erigirse en un juez estrella como algunos de los que a diario se mueven por la Audiencia Nacional. Prueba de ello es que cada día llega a los juzgados de Palma de Mallorca a las 6 de la mañana en bicicleta, siendo el último en apagar la luz, lo que demuestra que es un trabajador nato, al que le gusta investigar hasta el último de los documentos que aparecen después en el sumario, y al que impresiona poco o nada la retórica oficial.
Padre de tres hijos -todos ellos campeones de kondo, además de abogados- a Castro no se le conoce adscripción política alguna, y sí unas tremendas ganas de que se aclare dónde ha ido a parar el dineral de la administración pública invertido en Palma Arena. Una operación inmobiliaria con la que se han hecho millonarios algunos personajes conocidos, otros que no lo son tanto, y que ha puesto en la picota del descrédito a Jaume Matas -el expresidente de Baleares-, y sentado en el banquillo a un miembro destacado de la Familia Real.
Otra de las grandes incógnitas es ¿cómo será la reacción de Urdangarin cuando se vea frente a frente con Castro? ¿Estará nervioso, altanero, como estará el Duque de Palma en un momento tan importante de su vida? Para intentar acercarme a su estado de ánimo he buscado entre mis papeles hasta dar con un retrato que sobre su hijo me escribió el padre de Iñaki días antes de que contrajera matrimonio con la Infanta Cristina, y en el que hay un párrafo que creo puede ser de gran interés en unos momentos como el que nos ocupa, y que dice así: "Su preparación como jugador de elite le ha dado una característica que se refleja en todo su comportamiento, que es la de poseer una cabeza fría en los momentos difíciles y comprometidos, logrando a la vez una gran concentración en lo que hace. Es muy curioso observar la capacidad que tiene para abstraerse de lo que ocurre a su alrededor cuando es necesario".
Si como parece Iñaki ha preparado bien su defensa, es posible que pueda explicar qué le pasó por la cabeza para jugarse su prestigio, su tranquilidad, su estatus, como se lo ha jugado.

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
Yo creo que los políticos suelen complicarse la vida tontamente y que cuando pasa algo que se escapa de su control lo mejor es reconocer el hecho y no buscarle tres pies al gato. Pero no lo hacen y terminan engañándose. Lo malo es que les suele pasar a todos. Hay un momento en que como no les gusta la realidad deciden que la realidad es otra. Y me temo que eso les está pasando a los populares a raíz de las manifestaciones estudiantiles en Valencia.
Intentar negar lo que hemos visto todos por la tele, es decir que la policía se pasó siete pueblos arremetiendo contra los estudiantes, es una tarea inútil. La policía actuó de manera desproporcionada y lo importante es que nunca más se vuelva a repetir eso sin que la Delegada del Gobierno en Valencia, aunque solo sea por vergüenza torera, dimita del cargo.
No digo que entre los miles de manifestantes no hubiera algún profesional de la bronca, pero por mucho que se empeñen los "voceros" del Gobierno y del PP, la manifestación era de estudiantes, de chicos y chicas que son como cualquiera de nuestros hijos. La prueba está en que una aplastante mayoría de ciudadanos han salido a la calle para protestar por la actuación policial, y a esta última manifestación han asistido, además de estudiantes, sus padres, profesores y ciudadanos de todo tipo y condición que han querido solidarizarse con los estudiantes.
El caso es que en filas populares están convencidos de que la mano larga del PSOE tiene mucho que ver en las movilizaciones callejeras. Se equivocan, y se equivocan por partida doble, en primer lugar porque detrás de la manifestación de los estudiantes no está el PSOE, y se equivocan en la estrategia, porque al acusar a los socialistas les están confiriendo un poder del que en estos momentos carecen y que ya les gustaría tener. El PSOE no está haciendo otra cosa que subirse a la ola de descontentos que empieza a sacudir nuestro país. Descontentos de unos por la educación, de otros por la merma de los servicios sanitarios, de muchos por la reforma laboral, etc, etc, etc.
Desde el Gobierno no dejan de recordar que han ganado por mayoría absoluta, lo que es evidente, pero se olvidan de que la vida, y por tanto la política, no es una foto fija. Eso no significa que al día de hoy el PP no continúe obteniendo un apoyo mayoritario, seguro que lo tiene, pero ha empezado a aflorar la desazón entre muchos ciudadanos, también entre sus votantes, por algunas decisiones del Gobierno.
Lo vengo escribiendo: el Gobierno puede perder la calle si no demuestra más flexibilidad y mano izquierda y, sobre todo, si no es capaz de coger el toro por los cuernos cuando cometen errores. La actuación de la policía en Valencia fue un error, y hubiera sido mejor para el PP reconocerlo. Ya saben, mejor ponerse una vez amarillo que cientos colorado.

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
¿Dónde queremos estar dentro de un año, de tres o de cinco? Sabemos dónde estábamos hace uno, tres o cinco: mejor que ahora, aunque escondiendo la crisis que se nos venía encima, negándola luego y aplicando tibiamente medidas de parcheo que todos éramos conscientes de que no servían. Se acabaron los años dorados y hay que encarar el futuro para que haya futuro. No es sólo una crisis económica, es en primer lugar una crisis política que pone de relieve la incapacidad de España para resolver los problemas de fondo. Problemas que exigen la adopción de decisiones que sólo pueden tomar los poderes públicos. En España y en Europa.
Este Gobierno, con el respaldo mayoritario de los ciudadanos, está empezando a tomar medidas. Más en menos de cien días y más profundas que las que se tomaron en los últimos años. ¿Darán resultado? Ya veremos. Lo que sabemos es que lo que se había hecho hasta ahora nos ha llevado cerca de la quiebra y de la depresión, que ha crecido la distancia entre ricos y pobres y que han condenado al paro, a la miseria y a la desesperanza a millones de ciudadanos. Al mismo tiempo que ha puesto en marcha un recorte profundo de derechos laborales, este Gobierno ha limitado los sueldos de las empresas públicas y de los directivos de los bancos, ha subido los impuestos a todos y ha impulsado medidas para frenar el tsunami de los desahucios. La izquierda no lo hizo. "Existe el riesgo de que desaparezca el Estado del Bienestar que hemos conocido. Europa debe ser competitiva para hacer sostenibles sus recursos sociales". Lo ha dicho Mario Monti, el primer ministro italiano. "Es una tragedia desperdiciar tanta energía y aptitudes de los jóvenes y no incorporarla al mundo laboral. No creo que haya ningún país del mundo con esta disparidad entre el desempleo juvenil y el adulto". Son palabras de Bill Gates.
¿Y de qué estamos hablando en la calle y en el Parlamento? De asuntos menores, de pequeñas batallas, de aprovechar el error del contrario, cuando sólo debería haber un objetivo: tomar todas las medidas necesarias para salir de la crisis y empezar a crear empleo especialmente para los jóvenes, cuanto antes. ¿Están dispuestos los políticos a proponer juntos al país pactos de Estado en los asuntos fundamentales? ¿A dejar el debate partidista para poner los cimientos de un cambio sólido? ¿Estamos dispuestos los ciudadanos a apoyar estas decisiones?
Cinco millones y medio de parados, un sistema financiero enfermo y bajo sospecha, una economía escasamente competitiva y con baja capacidad exportadora, una justicia ineficiente, una educación de baja calidad y una innovación tercermundista son un lastre para el presente. Necesitamos políticos con altura de miras, sensatos, capaces de alcanzar acuerdos con los otros partidos y con los ciudadanos. Hay que elevar el nivel del debate y pactar soluciones a las reformas de fondo. Eso o Grecia.
Mucho antes de que William R. Hearts sirviera de inspiración a Orson Welles para el despiadado y excesivo personaje central de su “Ciudadano Kane” (RKO, 1941), el todopoderoso magnate norteamericano ya se había labrado a pulso su merecida fama de hombre sin escrúpulos merced a anécdotas como la siguiente: corría el año de 1897 y a la Cuba aún española acababa de llegar Frederic Remington, corresponsal a la sazón del grupo de Hearts y cronista curtido en las inmensas extensiones del Far West, donde había desarrollado una ingente tarea como fotógrafo y reportero.

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
El mal uso de los medios materiales puestos por la ciudadanía en manos de las fuerzas policiales puede derivar en abuso. Abuso de autoridad es la figura. Y además, puede generar males mayores que los que se trataba de evitar. En el caso de Valencia, los supuestos a evitar eran interrupción del tráfico y ocupación ilegal de la vía pública. Los males mayores: una espiral de acción-reacción de imprevisibles consecuencias.
Esas son las coordenadas. Las manifestaciones ilegales -no comunicadas- llevadas a cabo en distintas ciudades españolas el martes por la noche fueron la consecuencia de la desmedida carga policial del lunes contra los estudiantes del instituto Lluis Vives de Valencia. En dichas manifestaciones también hubo cortes de tráfico (en Madrid, la Gran Vía, nada menos) y ocupación de la calle. Sin embargo, ante una similar alteración del orden público, o aún más grave, todo fue mucho más apacible que lo del día anterior en el casco urbano de la capital valenciana.
Tómese como prueba de que el sentido de la medida y la prudencia de los responsables políticos de las fuerzas policiales determinan el desenlace de este tipo de situaciones. El imperativo legal, ante todo. Pero eso no puede ni debe convertirse en la pantalla de una actuación policial desmedida. Ni puede ni debe utilizarse como burladero del gobernante que acaba de acaba de hacer un mal uso de los instrumentos que la sociedad pone en sus manos para cumplir y hacer cumplir la ley.
A estas horas está bastante claro que lo de Valencia no fue una "batalla campal", como se ha querido presentar en ciertos medios políticos e informativos. No hubo intercambio de golpes ni "enfrentamiento", como dijo al día siguiente el ministro de Justicia, Ruiz Gallardón. Referirse a la carga de los policías contra los estudiantes, no de los estudiantes contra los policías, es meramente descriptivo, sin perjuicio de que estuviese más o menos justificada en nombre del cumplimiento de la ley. Pero, insisto, esa apelación no puede ni debe ser utilizada como excusa de una actuación policial desproporcionada.
Mucho peor es la trastienda política del asunto, cruzado por los consabidos procesos de intención. A este respecto es digna de pasar a la antología del disparate la denuncia formulada por Rita Barberá, sobre una supuesta conjura de la izquierda enredadora y descreída. Según la alcaldesa de Valencia, las protestas estudiantiles contra el deterioro de la enseñanza pública no son sino un pretexto de los enemigos del PP para desestabilizar al Gobierno en la calle.
La verdad es que hay que tener mucha imaginación para hacer sonar las alarmas ante una inminente "marea roja" dispuesta a quemar la calle. Después de constatar que el Gobierno de Rajoy ha reconducido razonablemente el asunto, consciente de que no se han hecho bien las cosas en Valencia, no falta algún necio dispuesto a convencernos de que lo ocurrido es la antesala de una agitación a la griega.

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
Los emolumentos, conocidos esta semana, de los consejeros de Bankia han supuesto una nueva escalada en el maltrecho y escaso prestigio de la clase política. Viejos, y en algunos casos lamentablemente conocidos, dirigentes de todos los partidos políticos se colocaron en el Consejo de Administración de la entidad que ha recibido cuantiosas ayudas públicas, para hincharse a ganar dinero.
Sin que se les cayera la cara de vergüenza y, aprovechándose de que el director del Banco de España estaba sumido en su empeño de aconsejar al Gobierno de Zapatero recortes en salarios y prestaciones, se asignaron unos salarios que superaban las normas. Si Fernández Ordóñez hubiera estado a lo que debía estar, las arcas públicas se habrían ahorrado este despilfarro y los ciudadanos un sonrojo más.
Ha sido el ministro de Economía de Rajoy, Luis de Guindos, quien ha tomado la decisión, que le honra, de cortar este desmán de los ejecutivos de las Cajas de Ahorro. Lo debían haber hecho los socialistas, que no se cortaron a la hora de congelar las pensiones. Pero no lo hicieron.
Guindos les ha bajado el sueldo un 70 por ciento. Rodrigo Rato, el presidente de Bankia, se llevo a su casa el año pasado la estimable cifra de 2,34 millones de euros. Puede que ahora regrese a la política, dado que el "guru" económico del PP era irrecuperable para la cosa pública, a causa probablemente de los jugosísimos ingresos que cobraba como banquero. Los consejeros, colocados en representación de los partidos políticos y los sindicatos, no se quedaban atrás. Por ejemplo, José Antonio Moral Santin, de Izquierda Unida, un superviviente de todas las batallas internas de la organización en Madrid y con una sorprendente habilidad para colocarse en los ámbitos mejor remunerados, cobró medio millón de euros. Mercedes de la Merced, tertuliana de diferentes medios, donde defiende con ardor el argumentario de su partido el PP, recibió 400.000 euros.
Lo mismo cobraron Estanislao Rodríguez Ponga, exsecretario de Estado con Aznar, y Virgilio Zapatero, ese discreto ministro de Felipe González que se dedicó a la universidad al dejar el cargo y que ahora se descubre que vivía de otras dedicaciones. Qué decir del polémico exalcalde de Majadahonda, Ricardo Romero de Tejada, tan amigo de importantes constructoras como AFAR, que percibió 316.000 euros.
Los representantes sindicales no se quedan atrás, José Ricardo Martínez de UGT, cobró 181.000 euros que Cándido Méndez aseguró que entregó al sindicato para su financiación. Extraña manera de financiarse de una organización social que recibe subvenciones del Estado. Más le habría valido al consejero/sindicalista defender a los 3.500 trabajadores despedidos por Bankia ese año. Lo mismo se les puede aplicar a los dos representantes de CC.OO. en el consejo, Francisco Baquero y Pedro Bedia, a los que el secretario del sindicato en Madrid defendió con el argumento de que "debían cobrar lo mismo que los demás.
Ahí está la clave: todos se llevaban lo que no les pertenecía: el dinero de la subvención pública. ¡Qué vergüenza!

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
El Gobierno que preside Mariano Rajoy, ¿ha cambiado de criterio sobre los pasos a dar para acelerar el final de la ETA? Llegados al Gobierno, ¿ven con otros ojos la supuesta "hoja de ruta" diseñada por Zapatero? Tal parece. Es la conclusión a la que lleva el análisis de lo ocurrido en el pleno del Congreso en el que el PP votó junto al PSOE y los partidos nacionalistas en contra de una iniciativa de UPyD para instar a la ilegalización de "Amaiur".
A lo largo de la pasada legislatura, el PP denunció y dijo estar en contra de los contactos y eventuales negociaciones con la dirección de la banda terrorista instadas por Rodríguez Zapatero. Lo que el exministro Jaime Mayor Oreja llamaba la "hoja de ruta" de Zapatero: una supuesta agenda pactada que, según su decir, se habría iniciado con la legalización por el Tribunal Constitucional de una de las franquicias de Batasuna (Amaiur) -decisión clave que facilitaría su posterior acceso a instituciones políticas vascas (Ayuntamiento de San Sebastián, Diputación de Guipúzcoa)-, incluiría el acercamiento a cárceles del País Vasco de los presos de la banda como paso previo a una posterior excarcelación y, todo ello, como corolario de un proyecto global cuyo objetivo sería asegurar el predominio de las fuerzas de la izquierda en Euskadi a modo de antesala de futuras reclamaciones independentistas en las que encontrarían coincidencia y apoyo por parte del PNV. Ese era, a grandes rasgos, el núcleo del discurso de Mayor Oreja que en ningún momento fue desautorizado por Mariano Rajoy u otros dirigentes populares. De hecho, el PP se presentó a las elecciones con un programa en el que se comprometía a luchar por la ilegalización de Amaiur. ¿Qué ha pasado? ¿Qué es lo que ha hecho que, ya en el Gobierno, los populares hayan cambiado de criterio -o lo parezca- respecto de cómo hay que enfocar el final de ETA y las pretensiones de quienes la apoyan? ¿De qué hablaron Rodríguez Zapatero y el flamante ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, durante las dos horas y media que duró la entrevista solicitada por el expresidente del Gobierno a los pocos días del relevo ministerial?
Se acabará sabiendo.

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
A las primeras de cambio, el Gobierno del Partido Popular ha sucumbido a la tentación autoritaria. Ha sido en Valencia, donde de una delegada gubernamental como Paula Sánchez de León y de un jefe de la Policía como el señor Moreno no podía, en puridad, esperarse otra cosa. A ellos alcanza en primer término el clamor por sus ceses, pero ¿qué decir de un presidente de Gobierno menos preocupado (nada, al parecer) por los excesos policiales contra ciudadanos que por el qué dirán? El hecho de que el propio fundador del Partido Popular, el recientemente fallecido Manuel Fraga Iribarne, afirmara en una memorable ocasión que la calle era suya, y que de semejante enormidad extrajera la principal idea-fuerza de su discurso político, añade inquietud ante lo sucedido en Valencia, donde se ha hecho explícito lo que permanecía latente, esa inclinación de la derecha española a confundir el orden público con el garrotazo y tente tieso.
La calle ya no es de Fraga, ni de los grises que le auxiliaron para despejarla de opositores al régimen que servía, ni, desde luego, de políticos ineptos que parecen seguir abonados a aquella idea del Estado maltratador. La calle es de las personas que por ellas transitan, y si a esas personas se las perjudica, se las engaña, se las empobrece, se las maltrata, lo natural es que transiten airadas por ella, expresando en alta voz su repudio hacia unos gobernantes que parecen despreciar al pueblo al que deberían servir humilde, eficaz y honradamente. El Estado, en España, casi siempre ha sido maltratador de sus nacionales, pero que ahora, con la que está cayendo, con la ruina que le han buscado a la gente los políticos inútiles, en pleno siglo XXI, venga la policía a partirle la cara a las niñas y a los transeúntes, no sólo es inaceptable, sino imposible.
Considere seriamente Rajoy, pues, que nadie está dispuesto hoy a que, encima, le partan la cara, y menos a sus hijos.

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
Había expectación, claro, y es que el portavoz de Amaiur Xabier Mikel Errekondo se estrenaba en la sesión de control al Gobierno preguntando directamente al presidente Mariano Rajoy.
Errekondo tiene un hablar pausado y si me apuran monótono. Su discurso nunca ofrece sorpresas, de manera que se subió a la tribuna para repetir lo de siempre: hay un conflicto político en Euskadi, lo había antes de ETA, y lo hay después de ETA. La solución, según Errakondo-Amaiur, es que el Gobierno ataje las causas del conflicto reconociendo los "derechos de Euskal Herria", permitiendo que los vascos decidan, acercando y excarcelando presos, sacando a las fuerzas de seguridad y a los militares del País Vasco, etc., etc.
Mariano Rajoy le escuchó atentamente, y le respondió lo esperado: el único problema que tiene el País Vasco es ETA, y lo que tiene que hacer la banda terrorista es disolverse. Eso sí, le lanzó un guante al portavoz de Amaiur pidiendo que la coalición abertzale utilice su "influencia" para que ETA se ponga fin a sí misma y se disuelva para siempre. En cuanto al resto de las peticiones de Errekondo la respuesta la siguiente: el cumplimiento estricto de la ley, ni más ni menos.
No es que la sesión de control al Gobierno dé mucho de sí habida cuenta de que el tiempo de las intervenciones está tasado con precisión milimétrica, pero me parece a mí que es un signo de normalidad ver al presidente de Gobierno debatir con Amaiur, aunque sea para que unos y otro digan lo esperado de acuerdo al guión.
Mientras tanto, en los "pasillos" se continúa hablando del embite de Rosa Díez intentando instar a la Cámara a aprobar una resolución para la ilegalización de Amaiur-Bildu y demás entramados filoetarras. Díez se ha quedado sola porque el resto de los grupos lograron acordar un texto en el que se fija una especie de ruta a seguir pero que está claro que no pasa por ilegalizar a nadie.
En realidad Rosa Díez no ha planteado nada que no hiciera el PP en el pasado reciente, pero ¡ay! la política es así, y ahora los populares gobiernan y empiezan a matizar su discurso de sal gruesa. En realidad, digámoslo claramente, la política de Rajoy para con este problema no va a ser diferente a la de Zapatero salvo que tanto el presidente como sus ministros son más comedidos y harán lo que tengan que hacer sin alharacas y desde luego con exquisito cuidado para no ofender a las víctimas.
A Rosa Díez la critican, y mucho, en todos los grupos parlamentarios. Díez es un verso suelto que pone en evidencia a unos y a otros, que les incomoda con sus pronunciamientos, que les provoca escozor cada vez que pone en evidencia las contradicciones en las que tanto el PP como el PSOE se mueven.
Pero ella va a lo suyo y como en esta legislatura cuenta con refuerzos, con cinco escaños, hace que su voz se multiplique. En realidad Rosa Díez se permite seguir diciendo lo mismo que decía mientras que PP y PSOE van matizando según las circunstancias. Y no digamos los palmeros mediáticos de los dos grandes partidos mayoritarios. No diré que me asombra, porque a estas alturas de mi vida ya no me asombra casi nada de lo que pasa en política, pero ahora mismo con el mayor descaro, desdiciéndose de lo que decían hace unos meses, hay unos cuantos palmeros del PP asegurando que "la democracia sabrá ser generosa con quienes dejen las armas". Esto dicho por el PSOE meses atrás era objeto de escarnio por parte de las terminales mediáticas del PP.
Pero a lo que vamos, las aguas van por un cauce, y Ekarrondo pregunta al presidente, éste le responde, y ya está, expectación concluida. A la quinta vez que le pregunte lo mismo dejará de ser noticia. Es lo que tiene la cotidianeidad parlamentaria.

En Asturias se han convocado elecciones autonómicas anticipadas, al poco tiempo de celebrarse las anteriores (22 mayo 2011) y debido al total bloqueo político generado por el parlamento asturiano (Foro Asturias Ciudadano/FAC de Cascos 16 escaños; PSOE 15; PP 10; IU-PC-Verdes 4) y, sobre todo, por la incapacidad de que el centro-derecha, representado por el PP y el FAC, cuya suma de escaños les daba una amplia mayoría absoluta (26 escaños del centro derecha sobre 19 de la izquierda); por la incapacidad, como estabamos diciendo, por parte de FAC y el PP, de PP y FAC de sellar, como ha sucedido con el PP y el Partido Aragonés Regionalista (PAR), la Unión del Pueblo Navarrro (UPN), etc., un pacto político español-central, autonómico y local por el bien de Asturias y España, un pacto muy activo, desde la responsabilidad, el rigor, la generosidad y la creatividad, en la sociedad civil, en todos los campos sociales y no solo por arriba, un pacto activo de juego limpio y por el juego limpio.
Un pacto activo de centro-derecha FAC-PP, PP-FAC que, ineludible, muy activamente y desde el principio, cuente, en la practica real (y no solo de boquilla, en la ideología proclamada), con los ciudadanos de bien, con los cargos, dirigentes, votantes, simpatizantes y militantes honrados (que los hay, muy buenos y entregados en FAC y PP, PP y FAC, en otras fuerzas y por libre) y dispuestos a luchar por el desarrollo de juego limpio, responsable-sostenible, libre, abierto, integrador, critico, creativo, emprendedor, competitivo, cooperativo y profundamente humano-humanitario-solidario de Asturias y España, que ponga el acento en ayudar, con justicia justa, a los que, a escala local, autonómica, nacional e internacional, mas sufren, a los que tienen las peores condiciones de vida y trabajo, pero sin convertirlos en agentes, grupos, sectores, regiones y naciones cautivos por demagogias, oportunismos, engatusamientos, manipulaciones, contaminaciones, extremismos, radicalismos, fundamentalismos, utopismos, representaciones e imaginarios varios y peligrosos.
Cascos, dentro y fuera de Asturias, viene siendo atacado por muy importantes grupos mediático-político-empresariales que montaron contra él una gran e inadmisible cacería metiéndose, incluso, con su vida mas intima. Las encuestas dijeron que el FAC, a lo sumo, sacaría 3 ó 4 escaños y, sin embargo, ganó las elecciones autonómicas asturianas con 16 escaños y por una gran actuación de su líder y equipo dirigente, de sus militantes y simpatizantes, que humildemente (la honradez y la humildad son las principales vías para alcanzar la mejor sabiduría) se patearon toda Asturias e hicieron una gran movilización, programa y campaña en muy pocos meses de vida. Empero, lo de que el FAC de Cascos, tras el veraneo cool-very chic-megafashion en Llanes y demás, se presentase por la Comunidad Autónoma de Madrid, en las elecciones generales de la nación española (20-11-11), fue un grave error y el FAC de Cascos hizo el ridículo en Madrid con 6.624 votos (el 0,19%. Para sacar un escaño se necesitaban mas de 150.000 votos, es decir, Foro por Madrid debería haber sacado mas de 20 veces lo que sacó para tener un escaño por la Comunidad autónoma de Madrid).

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
En Valencia, lo que empezó siendo una protesta de estudiantes de instituto ante la falta de calefacción en las aulas, va camino de ser una revuelta. Las cargas policiales, desproporcionadas, a juzgar por las imágenes servidas por la televisión, han cebado la mecha de un conflicto que pinta mal. Pinta mal porque el eventual contagio a otras ciudades (ya han sido anunciadas concentraciones solidarias) podría derivar en un conflicto de proporciones desconocidas. Un conflicto como el que se dio en los años ochenta del siglo pasado cuando en Madrid se hizo tristemente famoso el "Cojo Manteca". La mezcla entre los estudiantes de individuos marginales pertenecientes a los llamados colectivos antisistema agrava el perfil del conflicto porque hace muy difícil discernir los límites del problema que ha pasado de una protesta estudiantil a un ensayo de revuelta. Las declaraciones de un jefe policial tildando de "enemigo" a los estudiantes, no favorecen en modo alguno la reconducción del asunto.
El ministro del Interior (Jorge Fernández Díaz) debería aprovechar la comparecencia parlamentaria que solicita la oposición para aportar la serenidad que reclama el problema. Abrir una investigación para ponderar si la actuación policial ha sido o no desproporcionada, no puede ofender a nadie. Vivimos en una democracia y los servidores de la cosa pública están al servicio de los ciudadanos. Para garantizar, al tiempo, dos derechos: el de libre circulación que asiste a todos los ciudadanos y el de manifestación. Los policías son profesionales que han pasado por esa situación en cientos de ocasiones sin que la cosa haya dado que hablar. A juzgar por lo visto, esta vez no ha sido así. Las fotos de algunas de las cargas policiales en Valencia inundan la Red, dan la vuelta al mundo y no favorecen la buena imagen de nuestro país. En un mundo en el que la apariencia sustituye al ser, conviene no dar facilidades a quienes podrían juzgar el todo por la parte. En términos de orden público, hoy por hoy, afortunadamente, España no se parece en nada a Grecia.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
La manifestación de Madrid no quise perdérmela, porque no me fío nada de unas informaciones sobre asistencia que suelen diferir en diez o veinte veces unas de otras. Lo importante me parecía ver y vivir el gentío y el clima que allí se iba a respirar. Pues bien, no recuerdo nada semejante desde las grandes manifestaciones contra la guerra de Irak. Que no me lo cuenten, que no me engañen. Que no se engañe el Gobierno a sí mismo, que esa es la peor receta imaginable. Que se acuerden de los últimos tiempos de su etapa anterior, y eso que venían también de una mayoría absoluta. La mayor parte de los cientos de miles de españoles que había en las calles de Madrid y de otras 56 ciudades no habían ido a votar el 20-N, ni tampoco otros muchos cientos de miles. Esa es la clave de la victoria del PP, que nos pareció escandalosa antes de hacer los cómputos de votantes y abstencionistas. Es la enorme franja que puede decidir el futuro político de este país.
Lo más destacable de toda esta historia es que tal cosa sucede cuando ni siquiera se habían cumplido dos meses de la toma de posesión del Gobierno de Rajoy. Pero es que la llamada reforma laboral es algo tan inaudito y monstruoso que es capaz de llevarse por delante a cualquier Gobierno con cualquier resultado electoral que haya tenido. Lo que está pasando es capaz de llevarse por delante incluso las seguridades del PP de ganar las elecciones de Andalucía. Es muy probable, pero vamos a verlo. Mucho depende de lo que vaya sucediendo con la economía en Europa, mucho pero no todo, claro. Y menos si se confirman los temores de esa otra gran ofensiva de recortes y destrozos después de las elecciones del próximo 25 de marzo. No quiero dejar de destacar, en el capítulo positivo del Gobierno, esa carta firmada junto a otros once países de la UE marcando algún nuevo rumbo a Merkel y Sarkozy.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
Patronal y sindicatos compiten en las ganas de enviar al disidente lejos (muy lejos). Lo último ha sido un preboste de la CEOE, de cuyo nombre prefiero no acordarme, que ha sugerido mandar destino Laponia a los parados que rechacen una oferta del INEM. Pero no solo es él a quien le gusta empaquetar al diferente, antes que este señor de corbata exquisita y de modales pésimos, José Ricardo Martínez (líder de UGT en Madrid), mandó al gobernador del Banco de España a "su puta casa", y bien clarito que lo dijo por si acaso era necesaria una traducción al lenguaje de sordos.
Patronal y sindicatos llegaron a un acuerdo hace pocas semanas y de nuevo los tenemos enfrentados a cuenta de la reforma laboral que para Rajoy es "buena y necesaria"; y discutible también pero dentro de un marco que sea pacífico. Si vamos a asistir al lanzamiento de maldiciones con catapulta tampoco hace falta tener mucho talento, en ese caso con situar al frente a los más chulos de la clase ya tenemos montada una mesa de negociación que puede acabar como las bodas entre familias enfrentadas. Hay palabras pronunciadas que trasladadas a letras de molde quedan mucho peor y se recuerdan durante más tiempo.
Aquí falta sentido común y algo más de humor, y sobran vapores de ira que espesan el ambiente. Si el preboste de la CEOE quería impresionar tenía que haber llenado las oficinas del INEM de folletos turísticos de Laponia, hermosa región del norte de Europa donde se toman unas fotos espectaculares en primavera pero donde no hay quien viva el resto del año. Sin entrar en mayores detalles, no parece que en Laponia tengan trabajo para todos los parados españoles, tal y como sugiere el preboste. Allí tan solo curran los renos de Papá Noel. Eso sí, la expresión: "Te vamos a poner mirando a Laponia" podría pasar a formar parte del empresario iracundo.
Esta manía por enviarte lejos tampoco es reciente, se ha practicado siempre, a los niños inquietos se les ha dicho: "¡Anda ve a tu cuarto que no te quiero ver un rato!", pero es un exilio parcial, cariñoso, llevadero. Aquí nadie se va a marchar a Laponia como tampoco Miguel Angel Fernández Ordóñez se fue a su casa por exhortativa que fuera la propuesta del líder madrileño de UGT. Las diferencias son saludables pero no así la ordinariez porque puede resultar que otro aparezca con otra catapulta y te envíe a mayor distancia. Podemos estar convencidos de que el más allá se conquista a base de empujones de aquellos que no te aprecian.
En este trasiego entre España y Laponia se nos va la energía en lo importante. Ya tuvimos suficiente con la ensalada de brotes verdes, no caigamos ahora en los "bordes verdes", con permiso de la agencia de turismo de Laponia.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
Tengo una amiga, que ocupó un alto cargo político, que en más de una ocasión me ha dicho que "en Valencia siempre es donde se pone de manifiesto el caos político". Luego, recordando lo ocurrido con Francisco Camps, y antes en el PSPV -donde ha habido casi de todo_ y antes en el "lermismo" rampante, y ahora con las conspiraciones de salón contra el president Fabra, tiendo a dar toda la razón del mundo a mi amiga. Resulta difícil encontrar un lugar donde con continuidad y no sé si con alevosía se hayan cometido más desmanes políticos, desde las "trampas internas" para cazar a Joan Ignasi Pla hasta las maniobras para impedir que Antonio Asunción pudiese concurrir a las primarias socialistas frente a Jorge Alarte. Pasando, claro, por esas recientísimas conspiraciones de salón para moverle la silla al sucesor de Camps al frente de la Generalitat, Alberto Fabra.
Pues a todo esto, a lo de los trajes y Gürtel, y a lo del aeropuerto de Castellón, a lo de la quiebra de la autonomía hace no mucho embarcada en fastos y fiestas, añádale usted las imágenes de esas cargas policiales, claramente desproporcionadas a mi juicio, contra unos estudiantes mayoritariamente menores de edad (y no me resulta significativo el que hubiese o no algún "perroflauta" emboscado en la chiquillería). Hemos conocido el nombre y el talante "enemigo" del jefe superior de Policía, a quien muchos responsabilizan (y no tanto a la delegación del Gobierno, representada por una persona con admirable talante y flexibilidad) del desmán.
Es el caso que, tras el desprestigio de los casos de corrupción y tras las muchas zancadillas políticas entre correligionarios, la bella ciudad levantina ha sido testigo de escenas que rivalizan con las peores contempladas por los telespectadores de todo el mundo en Atenas. Y España, que no es, por muchos conceptos, Grecia, lo que menos necesita en este mundo ahora es la difusión por el mundo mundial de películas de terror en las que unos apalean y otros son apaleados (puede que la realidad sea menos tajante, pero siento decir que lo que aparece en las pantallas de la tele es eso y no otra cosa).
Quienes amamos a Valencia tenemos que quitarnos cada día el rubor de la vergüenza. ¿Quién puede poner orden en la tormenta perenne que azota a esta parte del pacífico Mediterráneo?

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
Para el Jefe Superior de la Policía de Valencia, los estudiantes, incluidos los menores de edad, e incluso algún transeúnte ya entrado en años, son "el enemigo", y definidos así justifica las brutales cargas policiales que se han sucedido en los últimos días.
Lo bueno de la era de la TV, pero sobre todo de Internet, es que los ciudadanos podemos ver en directo cuanto sucede. Y respecto a lo que ha sucedido en Valencia no hay lugar a dudas: las cargas policiales contra los estudiantes, muchos de ellos menores de edad, han sido absolutamente desproporcionadas.
Que los estudiantes protesten porque están hartos de dar clase tiritando de frío porque en sus escuelas e institutos no se ha podido pagar la calefacción por falta de fondos, y que protesten contra los recortes en Educación, es algo que entra dentro de la normalidad. Lo que no es normal es la respuesta policial, que naturalmente es una respuesta política porque detrás de la policía hay unos mandos políticos que son los que dan órdenes de cómo deben de actuar.
Escuchando a la delegada del Gobierno, la señora Sánchez de León, en Valencia no ha pasado nada y la respuesta policial ha sido la adecuada. Además, la culpa es de los socialistas, dicen los populares valencianos, y eso sí, se quedan tan anchos después de tamaña afirmación.
El caso es que lo que los ciudadanos hemos visto en los informativos de televisión y a través de la Red no es otra cosa que una actuación desmesurada contra los estudiantes. Menos mal que el ministro del Interior, Jorge Díaz, al menos ha reconocido que ha podido haber "algún exceso", claro que también justifica la actuación de la policía echando la culpa a "infiltrados y radicales" que es una excusa muy manida. Pero para lo que no hay excusa, por lo que los ciudadanos no podemos pasar es por la actuación de la policía en Valencia.
No sé, pero creo que los populares van a tener que empezar a afinar su respuesta a las manifestaciones y protestas en la calle. Ante las manifestaciones convocadas por los sindicatos el pasado domingo y que fueron un éxito por más que la propaganda gubernamental diga lo contrario, a la secretaria general del PP solo se le ocurrió decir que el Gobierno tiene más gente detrás. Y contra las protestas estudiantiles solo se les ocurre utilizar el palo.
Yo no sé si entre los estudiantes había infiltrados y radicales como asegura el ministro, pero si sé que los responsables políticos del País Valenciano han hecho una pésima gestión y se han gastado lo que no tenían. Ahora llegan las vacas flacas y el nuevo presidente valenciano, Alberto Fabra, ha sacado las tijeras recortando los presupuestos de Educación, Sanidad, Investigación, etc. Es decir, que son los ciudadanos los que pagan las consecuencias de las malas gestiones de sus políticos, sin olvidar tampoco los efectos devastadores de la crisis económica.
El enemigo no son los estudiantes. El enemigo no son los sindicatos. El enemigos no son los ciudadanos preocupados con su futuro que salen a la calle a manifestarse.
Si Mariano Rajoy no es capaz de escuchar a la calle, la terminará perdiendo, y seguramente más pronto que tarde. Ojalá tenga el suficiente sentido común para no tener por enemigos a los que no piensan como él. Tiemblo de solo pensarlo.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
Los empresarios han puesto encima de la mesa un asunto del que nadie quiere hablar abiertamente. No es políticamente correcto decir que en este país mucha gente comete fraude con el desempleo. Sí está mejor visto comentar que los empresarios contratan irregularmente. El caso es que defraudar está a la orden del día y prácticamente todos llevamos un defraudador incorporado. Ahora, todo el mundo se ha echado las manos a la cabeza porque un dirigente de CEOE ha comentado lo que ocurre en algunos países europeos cuando un parado rechaza una oferta de empleo, aunque sea en Laponia. Quizás este hombre ha hecho una caricatura, pero con matices cierta. La prueba es que en España se rechazan trabajos que le suponen al trabajador cambiarse de ciudad y no pasa nada. Y, eso a pesar de que la ley vigente, que no se cumple, dice que un parado no puede rechazar más que dos trabajos si no quiere perder la prestación.
Hay que hablar abiertamente de esto, porque hay que dejar de pensar que el paro es un trabajo y que el dinero público no es de nadie y se puede despilfarrar o gastar inadecuadamente. Claro, que hay que luchar contra los empresarios que abusan de la penosa situación de miles y de parados, pero eso no justifica lo anterior. El INEM tiene que cambiar y la forma en que los parados se relacionan con el organismo también. Hay miles de parados que no viven ni siquiera en España o que fichan por internet. Quizás ahora con los cambios legislativos veamos algún cambio en este sentido. Como también en el del brutal absentismo. Pero, desgraciadamente, no creo que la cultura de años se pueda cambiar con leyes. Hay que educar a los españoles en el esfuerzo, en la transparencia y no en el engaño, porque además el que engaña aparece ante nuestros ojos como un listo que consigue burlar los controles.
Quizás se han pasado con lo de mandarte a Laponia, pero es obvio que se ha puesto el dedo en la herida y deberíamos hacernos reflexionar sobre el comportamiento claramente fraudulento de muchos que al final nos están engañando a todos. No al Gobierno, no a Hacienda o a la Seguridad Social sino a sus vecinos que puede que lo estén pasando realmente mal y no quedan recursos para auxiliarles.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
"Los enemigos" del jefe de policía de Valencia son adolescentes de un instituto de esa ciudad que comenzaron a manifestarse por la supresión de calefacción en las aulas y por otras medidas que objetivamente han significado recortes en la educación que reciben.
La brutalidad y la desproporción de la policía en la represión de esas manifestaciones de protesta solo es discutida por la caverna mediática. Algunos bienpensantes que abundan y justifican la revolución conservadora que se está produciendo en España, señalan la falta de permisos para esas manifestaciones como justificación de esos excesos policiales, eludiendo la centralidad de la cuestión: si la policía y la delegada del Gobierno decidieron que había que disolver a los manifestantes, nada justifica que lo hicieran de forma tan salvaje.
Además de un atentado grave a los derechos ciudadanos, lo ocurrido en Valencia es una grave torpeza. No está en la lógica democrática que estudiantes no puedan protestar por recortes que afectan sustancialmente a la calidad de la enseñanza, incluyendo la ausencia de calefacción en las aulas en lo más crudo de un duro invierno.
Si se demoniza el derecho a la libre expresión y a las manifestaciones de protesta, la confrontación irá in crescendo.
No han podido encontrar una imagen de un cojo manteca. No ha habido cristales rotos, escaparates destrozados o coches calcinados. Sí ha habido ciudadanos aporreados, personas mayores zaheridas y chicos y chicas detenidos a pesar de ser menores de edad. Los heridos, algunos con fracturas, son evidentes y los testimonios sobre la forma de actuar de la policía no dejan lugar a dudas.
Esto no se ventila con una disculpa por algunas extralimitaciones. Para cortar de raíz con las consecuencias de lo sucedido es necesaria la dimisión o el cese de ese jefe de policía que habla de "enemigos" a los que no puede dar información de sus fuerzas represivas. Y hace falta el cese o la dimisión de la delegada del Gobierno en Valencia.
La protesta se extiende en la hipérbole que se conoce ya en las redes sociales como "Primavera de Valencia". La extensión geográfica de la protesta es un hecho.
En la lógica democrática -y la ocupación pacífica de las calles es, sin duda, un acto democrático- la reacción de la policía merita una respuesta. El Gobierno de Rajoy, con una torpeza en el uso de la fuerza, ha encendido una chispa que ahora no sabe como apagar.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
Nos estamos acostumbrando a ver todo negro, a que nos planteen un porvenir sin esperanza, a que los jóvenes se pongan como única salida huir de España, a que todo se arregla con recortes y más recortes. Y cuando no se pueda recortar más, ¿qué vamos a hacer? Es labor de los políticos y de los expertos buscar salidas a las situaciones difíciles. Para las fáciles vale cualquiera. Es cierto que pagamos los años de despilfarro y de despreocupación, de primar el todo es fácil, el todo vale, la corrupción y el todo para todos. Somos pendulares y necesitamos un mínimo equilibrio.
Es, o lo parece, una provocación plantear hoy que los parados que rechacen un empleo, pierdan el subsidio. ¿Qué oferta, con qué control, en qué condiciones, con qué garantías? El INEM ha demostrado su incapacidad para algo que no sea gestionar las listas del desempleo. No es culpa de sus funcionarios sino de quien diseñó el órgano y no lo ha cambiado ni ha puesto los medios necesarios para que sea eficaz en la gestión de empleo, que es lo que falta. Es un contrasentido que se llame Instituto Nacional de Empleo y sólo sirva para atender las colas de los desempleados. Ni tiene capacidad para ofrecer cursos que reciclen a los que no tienen trabajo -citan a ochenta para quince plazas y sortean los ganadores- ni ofrece alternativas de colocación. Después de años, les van a tratar de sustituir en esa tarea las agencias privadas. Bienvenidas sean si consiguen resultados, pero hemos perdido muchos años.
Y el problema es otro. En lugar de estar vendiendo recortes y más recortes -que también- los políticos y los expertos deberían poner sobre la mesa fórmulas imaginativas para incentivar la búsqueda de empleo. Las hay. Y mecanismos efectivos de lucha contra el fraude, contra la economía sumergida, contra la explotación de trabajadores sin papeles y aplicar ese dinero a la promoción de nuevos empleos.
No vale el sistema actual que desincentiva a los jóvenes a buscar trabajo porque les pone dos años por delante de cobrar sin hacer nada. O para hacer chapuzas y cobrar dos sueldos. Se les puede llamar para hacer cursos -de verdad, bajo control, con utilidad para buscar empleo- o hacer que dediquen al menos media jornada a trabajos sociales, a atención de discapacitados, a apoyo en centros de mayores. Estamos derrochando talento y pagando más al desempleado que al trabajador. Hay que impulsar la búsqueda de trabajo con ayudas al que lo hace y al empresario que le contrata. Si todas las soluciones son quitar el subsidio al que se niega a rechazar un trabajo para el que no está preparado, a 500 kilómetro de donde vive y con un sueldo mísero, seguro que la calle se llena de indignados. La solución está en la formación -hay sectores que demandan profesionales y no los encuentran-. Y en la imaginación. Eso es lo que hay que pedirles a los políticos para resolver el primer problema de España. francisco.muro@planalfa.es

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
Ver a la policía cargando contra jóvenes adolescentes es un espectáculo lamentable, que no nos gusta a nadie. Oír al jefe policial afirmar que "no es prudente revelar al enemigo cuales son mis fuerzas" -tratando el asunto como si se tratara de un batalla militar- es un despropósito de tal calibre que merecería el cese fulminante del autor y oír al líder de los estudiantes anunciar que "vamos a quemar las calles de Valencia", descalifica cualquier argumentación por lógica que sea.
Lo que comenzó hace una semana con una simple protesta estudiantil por los recortes en el Instituto Luis Vives de Valencia, ha degenerado en una batalla campal injustificable, que puede darnos la medida del profundo malestar social que se vive en la España de los cinco millones y medio de parados. El problema no es solo que el asunto se haya gestionado mal, muy mal, sino que algunos han aprovechado que el río esta revuelto para hacer su pequeña ganancia de pescadores.
En este país existe el derecho constitucional de manifestación y cualquiera puede acogerse al mismo, sin necesidad de convertir la reivindicación en violencia, ni de dar argumentos para que otros enciendan mechas innecesarias. Que una actuación policial sea contundente no significa que sea imprudente y eso es lo que ha ocurrido estos días. La dureza de los enfrentamientos entre policías y manifestantes se incrementó y magnificó, sin duda, al tratarse de menores, acompañados de sus padres y profesores aunque también hubiera mucho "talludito antisistema infiltrado". Ver la imagen de esa chica, casi una niña, que al ser introducida en el furgón policial pedía por favor que avisaran a su madre que estaba en los alrededores para que la acompañara a comisaría, podría ser la metáfora perfecta de lo que hemos visto allí.
Por supuesto que la policía debe cumplir con sus órdenes y también con su obligación. Debe impedir que se lancen piedras, se quemen contenedores o se destroce el mobiliario urbano, pero eso es una cosa y otra muy distinta que la situación se les vaya de las manos.. El orden publico se puede garantizar con firmeza, pero sin excesos ni estridencias porque si no el efecto es justo el contrario.
Además seria muy de desear que se evitaran otro tipo de excesos incluidos los políticos y periodísticos. Una colega de El País comparaba de lo ocurrido en Valencia con la primavera de Praga ¡Que barbaridad¡ y un destacado dirigente socialista tuvo que admitir que se había colado y darse "un puntito en la boca" porque tras criticar duramente a la policía del PP le advirtieron que el jefe de la policía de Valencia - el de la incontinencia verbal que vio enemigos por todos lados- fue uno de los nombramientos de Rubalcaba. ¡Así es la vida¡

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
El problema es que el común de los mortales no tenemos demasiada idea de qué es lo bueno y qué lo malo, de si la receta para salir de la crisis es el ajuste duro que aplica Europa o justo todo lo contrario que es lo que hace EEUU. Naturalmente que los sistemas económicos y, sobre todo, los modelos sociales del viejo continente nada tienen que ver con los que rigen en los USA, pero la duda sigue y muchos a estas alturas se empiezan a cuestionar ente esta nueva recesión que se avecina si realmente debe ser el déficit el único enemigo a batir y a costa de lo que sea.
Personalmente me da miedo la reforma laboral emprendida por el Gobierno de Rajoy y quiero pensar que en el trámite parlamentario podrá ajustarse más sin dejar por ello de ser dura y tristemente necesaria. Porque una cosa es que asuste y otra bien distinta que, porque asuste, no se haga. A favor de la reforma del PP juega el fracaso de las políticas de Zapatero de la misma forma que a favor de la muy dura verdad anunciada sobre el primer efecto de la reforma -la perdida de puestos de trabajo- juegan los absurdos brotes verdes con los que se empeñaban en engañarnos un día sí y otro también los gabinetes del anterior gobierno: ni había brotes, ni eran verdes. Y al final, cuando el túnel era mas negro y mas largo y no se veía luz por ninguna parte, tuvo que recurrir a una reforma que no sólo resultó escandalosamente larga en su elaboración y luego del todo pacata, sino que, es lo peor, no solucionaba nada.
Pero es el pasado y a quien toca ahora vigilar es al Gobierno de Rajoy. Y la pregunta que nos hacemos muchos es obvia: ¿se ha pasado de la raya en la dureza del ajuste? Yo no tengo la respuesta, lo cual no sería en absoluto importante si no fuera porque nadie la tiene: oyes a expertos economistas, buenas gentes llenas de buenas intenciones, y uno defienden la bondad y necesidad de las medidas con argumentos que parecen tan convincentes como los que las descalifican con coherencia y sin apasionamiento y aseguran que no van a servir sino para empeorar el panorama. No lo sé. En lo único que todos estamos de acuerdo -todos no, que siempre hay excepciones a las que ni merece la pena poner nombre- es que algo había que hacer y que lo que había que hacer debería ser digamos radical, duro y doloroso. Vale, pero ¿tanto? Zapatero se la jugó al buenismo, a esperar que escampara y a -permítaseme la expresión- "comprar" la paz social. No funcionó. Rajoy apuesta también con riesgo y sabe que va a tener lío en la calle un día sí y otro también. Si para mediados del 2013 no han aparecido -y esta vez de verdad- los brotes verdes, el inmenso poder del que ahora disfruta se puede evaporar en poco tiempo. Un pueblo está dispuesto a sacrificarse mucho siempre que vea resultados a medio plazo, y ahí está el "quid" de la cuestión. Porque todos sabemos lo que es el corto plazo, eso que se produce de una forma casi inmediata, lo mismo que sabemos lo que es el largo plazo, eso que los mayores ni llegaremos a ver. ¿Pero quien mide el medio plazo y cuánto dura? ¿Cuándo será el momento de pedir cuentas por el sacrificio? No lo sé, pero imagino que debe ser algo muy parecido a lo que me han contado ocurre con los almonteños y la Blanca Paloma: no hay hora prevista, todos esperan, surgen intentos que no cuajan hasta que, de pronto, sin saber por qué se salta la verja. Pues eso; que la cuentas del Gobierno de Rajoy estén presentables en el momento inconcreto en que la sociedad diga "hasta aquí hemos llegado".

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
En general, los individuos de las sociedades occidentales son bastante reacios a proclamar su fe en las religiones tradicionales, pero no tienen inconveniente en abrazar causas extravagantes que, de repente, se convierten en una especie de verdad revelada para uso urbano. Una de las más deslumbrantes ha sido la doctrina de que es mucho mejor parir a los hijos en casa. Años luchando contra la morbilidad infantil y, ahora, que hay sociedades privilegiadas que disponen de quirófanos asépticos y personal sanitario de alta preparación para todo el mundo, se vuelve a los tiempos en los que la septicemia se llevó a miles de mujeres al otro mundo, a la vez que otros tantos de miles de niños no llegaron a abrir los ojos o lo hicieron en condiciones de disminución psíquica por falta de riego sanguíneo durante el alumbramiento. La pionera de este "parto ecológico", Carolina Lovell, murió en su casa al dar a luz. A veces, la ciencia tiene unas maneras muy crueles de imponer su lógica.
Pero como el agnosticismo necesita creencias, durante las últimas semanas ha aparecido otro de esos de fenómenos extravagantes. Alguien dice que el champú para caballos es mucho mejor que el champú preparado para el consumo humano, y las estanterías de las grandes superficies se han vaciado de champú de caballo, e incluso ha aparecido una modalidad adaptada al cabello humano. La explicación de esta especie de dogma se basa en la existencia de biotina, que, en efecto, puede ayudar a la pérdida del cabello, si se carece de vitamina B, pero... ingerida. Mezclada con el champú tiene tanto efecto como si nos aplicáramos la penicilina por la piel para curar una infección intestinal. Todo esto me recuerda aquél personaje, creo que de Arniches, que "ni siquiera creo en la única religión verdadera, que es la católica". Los mantras posmodernos vienen a ser la nueva religión. El último y más peligroso: no vacunar a los niños. El postrero grito en mantra urbano, que está multiplicando la aparición de enfermedades que creíamos desaparecidas.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Lo peor que puede hacer un gobernante es no escuchar. Le pasó a José María Aznar cuando decidió meter a España en la guerra de Iraq haciendo caso omiso a la opinión de la calle. Le ha pasado a otros muchos gobernantes sin distinción del color político. Hago esta reflexión al filo de las manifestaciones, la mayoría multitudinarias, que se han celebrado este fin de semana para mostrar el rechazo y preocupación por la recién aprobada reforma laboral. Y es que la reforma laboral supone un tajo a los derechos de los trabajadores, derechos conseguidos tras años de lucha y negociación y que son, o mejor dicho, eran, una parte sustancial del Estado del bienestar.
Verán, yo no tengo la menor duda de que Mariano Rajoy quiere sacar a España de la crisis y que lo hace con los instrumentos que cree que pueden ser más eficaces. Pero, dicho esto, también creo que el presidente no puede encasillarse creyendo que la razón solo le asiste a él y que por tanto no hay más recetas que las suyas para abordar los gravísimos problemas de nuestra economía. De ahí que me parezca preocupante que la respuesta del PP a las manifestaciones hayan sido unas palabras de su secretaria general, Dolores de Cospedal, diciendo que son muchos más los que apoyan a Rajoy que los que salen a la calle a manifestarse.
Es evidente que Mariano Rajoy ha obtenido un éxito rotundo en las urnas, éxito que comenzó el pasado mes de mayo con las elecciones autonómicas y municipales y que ha culminado con las elecciones generales. Y es igualmente evidente que los ciudadanos estaban hartos de Rodríguez Zapatero y del PSOE, y en el caso del ex presidente no le perdonaban que se hubiera saltado su programa electoral a la torera. Algo parecido está haciendo el señor Rajoy incumpliendo algunos de sus compromisos electorales como la subida de impuestos.
Me parece a mí que el presidente debería de escuchar la voz de la calle, reflexionar sobre si no ha llevado su reforma laboral demasiado lejos y, sobre todo, estar dispuesto a negociarla a su paso por el Parlamento. Creerse en posesión de la verdad y de la razón absoluta es solo un ejercicio de soberbia y, francamente, no creía yo que ese fuera a ser uno de los puntos flacos del nuevo presidente.
Igualmente, me llama la atención el empeño que tienen algunos prohombres del PP, pero sobre todo sus portavoces mediáticos, en desprestigiar a los sindicatos como vía para defender su reforma laboral. Ese no es el camino. Los sindicatos lo podrán hacer mejor o peor, desde luego en el pasado reciente no lo han hecho demasiado bien, pero eso no significa que no sean sustanciales en un Estado democrático. Además, en esta ocasión, tanto Cándido Méndez como Fernández Toxo están actuando con una sensatez y prudencia digna de elogio. Por eso, la respuesta no puede ser la arrogancia y el lanzar una campaña para desacreditarles. Si los dirigentes del PP insisten en ese registro, se equivocarán.
Creo que después de las manifestaciones de este fin de semana, el presidente debería de reflexionar y desde luego negociar. Colosal. En cuanto a la señora de Cospedal no se le debería de olvidar que las elecciones lo mismo que se ganan se pierden, y que no se puede gobernar contra una buena parte de los ciudadanos. Hoy puede que sean menos que los votantes del PP, pero mañana pueden ser más.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Fue Pilar Ruiz Albizu, la madre de Joseba Pagazaurtundua asesinado por ETA en febrero de 2003, la que dijo aquello de "Patxi, harás y dirás cosas que nos helarán la sangre", en referencia al actual lehendakari del Gobierno Vasco. Esa frase lapidaria la pronunció la madre de los Pagazaurtundua -su hija Maite es la presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo- a las puertas del hotel donde en una de sus salas, Patxi López y Rodolfo Ares mantenían en julio de 2006 una reunión con Arnaldo Otegui y otros dirigentes de la ya entonces ilegalizada Batasuna durante el proceso de negociación política que el Gobierno de Zapatero llevó a cabo con ETA.
Desde entonces han pasado muchas cosas, entre otras, que López se convirtió en el 2009 en el primer lehendakari del Gobierno Vasco no nacionalista gracias al apoyo que le prestó el PP de Basagoiti. Pero también ha sucedido que López ha sido el más ardoroso defensor de eso que ha venido en denominarse la "izquierda abertzale" y que no es otra cosa que ese sórdido mundo que siempre ha dado cobertura a la actividad criminal de la banda terrorista. Así, en su momento, López se mostró contrariado por la decisión del Tribunal Supremo de no permitir a Sortu presentarse a las pasadas elecciones municipales y fue de los que más presionó para que el Constitucional permitiera que lo hiciera Bildu, desautorizando al Supremo.
Y sin que ETA se haya disuelto ni haya entregado las armas, López sigue empeñado en que el Gobierno de Rajoy modifique la política penitenciaria acercando los presos de la banda a las cárceles del País Vasco, que se excarcelen a los que están gravemente enfermos y que se reinserten a los que hayan rechazado la violencia y pedido perdón. Pero no contento con todo lo anterior, el lehendakari ha manifestado este domingo en una larga entrevista en el periódico Gara, afín a las posiciones de la izquierda abertzale, que "la permanencia de Arnaldo Otegui en prisión es contraria a la opinión y al sentimiento de la sociedad vasca". Es decir, según López, si la opinión pública de forma mayoritaria en un momento determinado considera que un preso no debe de seguir en la cárcel, pues se le pone en la calle y santas pascuas. Da lo mismo si le queda por cumplir un tiempo de condena y por qué delito ha sido condenado.
Es bastante triste que un socialista se convierta en el principal abanderado de las reivindicaciones del mundo de ETA. A López le queda un año en Ajuria-Enea, porque tiene muchas mas posibilidades el Athletic de Bilbao de ganar la próxima Copa del Rey al Barcelona, que hacerlo el líder socialista vasco en las próximas elecciones autonómicas. Esa será otra herencia envenenada que dejará Zapatero, López y el PSOE: la posibilidad de que Otegui sea el próximo lehendakari. Cuanta razón tenía la madre de los Pagazaurtundua.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Convocados por los sindicatos, miles de ciudadanos salieron a la calle el domingo pidiendo al Gobierno que pare la reforma laboral aprobada hace diez días. El mismo día y a la misma hora, en Sevilla, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, justificaba el ajuste de la normativa laboral como el paso imprescindible para dinamizar el mercado de trabajo. El PP obtuvo el respaldo mayoritario de los votantes en las elecciones celebradas el pasado 20 de Noviembre y, por lo tanto, el Gobierno que surgió de las urnas está legitimado para impulsar esta o cualquier otra reforma de nuestras leyes. Eso nadie lo discute; pero, con cinco millones de parados y la economía en fase de recesión, no nos conviene entrar en una etapa de inestabilidad generada por movilizaciones instadas por los sindicatos. La democracia es un régimen de opinión publica y el Gobierno debe tener suficiente cintura u olfato como para atender algunas de las propuestas que plantean Cándido Méndez y Fernández Toxo. Por otra parte, los dirigentes sindicales deben ponderar mucho el alcance de las movilizaciones para no dañar el clima de confianza necesario para iniciar la recuperación económica. Desde luego, España no está ahora como para convocar la huelga general que reclamaban algunos manifestantes.
La paz social es un bien para la democracia. Mantenerla, también es tarea de los gobernantes. Se oyen voces destempladas que emplazan al Gobierno a desentenderse de lo que digan los sindicatos y la calle porque entienden que la única voz que cuenta es la que se expresa el día de las elecciones. Siendo cierto que es de las urnas de donde procede la legitimidad para ejercer el poder, no lo es menos que en democracia toda voz expresada sin violencia debería ser atendida. Tengo para mí que Mariano Rajoy, que nunca fue político de talante autoritario, encontrará el registro para dar cauce a alguna de las reformas de la reforma laboral que plantean los sindicatos. La paz social, bien merece un esfuerzo por parte de todos.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
El Gobierno sostiene que las movilizaciones del domingo pasado expresan un ataque de contrariedad de los sindicatos por la pérdida de privilegios que supone para ellos la reforma laboral. Según dijo Rajoy en el congreso nacional del PP, dicha reforma se ha hecho pensando en los parados ("Son las medidas que estaban esperando los cinco millones de desempleados"), pero la agitación se hace en nombre de quienes tienen trabajo. Por su parte, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría, hizo un llamamiento público a la transparencia de los sindicatos, rematando así el balón centrado por las terminales mediáticas del PP, que venían calentando las manifestaciones del 19 de febrero por los sueldos millonarios de los dirigentes sindicales y su pasión por el lujo, las comilonas y los relojes de marca.
Por todo lo alto se ha celebrado en dichos medios el hallazgo de los 180.000 euros anuales que percibe el líder de la UGT madrileña, José Ricardo Martínez, como consejero de Bankia. No había terminado la vicepresidenta de pedir transparencia a los sindicatos el viernes pasado, cuando Martínez ya estaba dando toda clase de explicaciones sobre dicha percepción. Básicamente, que vive de su sueldo de 2.300 euros como empleado de Renfe y que los 180.000 euros van a la caja del sindicato. De nada le sirvió la transparencia. Esos medios siguieron haciendo risas con la cantinela, sin prestar oídos a esas aclaraciones. Como mucho, los que sí tomaron nota abroncaban a Martínez por la desvergüenza de no entregar a los parados su sueldo de Renfe, como "liberado", e irse a vivir debajo de un puente con su familia. Es lo menos que puede hacer para ser creíble.
No parece políticamente correcta esa vía de financiación de los sindicatos que consiste en quedarse con la retribución de sus representantes en un consejo de administración. También es discutible la presencia de los representantes sindicales. Supone una pérdida de independencia, una forma de estar cautivos del poder bancario. Por ejemplo, ¿cómo defender a los propios trabajadores de una Caja de Ahorros desde su cúpula empresarial? No se escuchan estas críticas. Todo se va en desprestigiar al líder sindical que tiene la osadía de encabezar una marcha contra la reforma laboral del Gobierno y difundir la fobia a los sindicatos, como si fueran sectas dirigidas por unos vividores adictos a la buena vida.
El sindicalismo español es una maquinaria averiada. Necesita una puesta al día del templo y también de la doctrina. Vale. Pero mientras sea una institución más de nuestro ordenamiento constitucional, merecen el mismo respeto que la CEOE, los partidos políticos, las Fuerzas Armadas o el CGPJ. Dicho sea por la demagógica campaña de los sectores más radicales del PP, alentados por un Gobierno que no oculta su esperanza de que las movilizaciones del domingo pasado, y las que están convocadas a escala europea el próximo día 29, sirvan para desacreditar a las organizaciones que representan los intereses de los trabajadores.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
El unamuniano "¡Que inventen ellos!" ha derivado en el "¡Que inventen para ellos!" Es decir, los científicos españoles, preteridos y despreciados en su país, para las naciones que les acogen como emigrantes cualificados. Por primera vez, ningún ministerio del Gobierno español ostenta la palabra "Ciencia", pero más grave aún es que si la ostentara tampoco serviría para nombrar una realidad: a los políticos de aquí la Ciencia les importa maldita la cosa, ni la Educación, ni la Cultura, ni el Arte, ni nada de cuanto sirve de veras para la elevación de los individuos y de los pueblos.
Zapatero dejó en esto de la Ciencia la cama por hacer, y Rajoy, entregado de hoz y coz a los empresarios, a los bancos y a los mercados, ha optado, sin más, por desembarazarse de ella. Así, las ya paupérrimas dotaciones para la Investigación se han desplomado hasta caer en los aledaños de la nada, los estímulos se han abolido, los laboratorios se están cerrando (¡Ese "Príncipe Felipe" de Valencia que costó un dineral y ahora lo pueblan los fantasmas!), y los científicos españoles, gente de vocación y talento, hacen las maletas y se marchan en masa del país que invirtió en su formación lo que ya jamás recuperará en logros y resultados. Lo que inventen por esos mundos, una vacuna o un dispositivo quirúrgico, una nueva fibra sintética o un combustible revolucionario, aparecerá por España algún día, bien que mucho más caro que de haberse generado y patentado aquí, pero lo que no reaparecerá, porque nunca habitó entre nosotros, es la apuesta política, colectiva, unánime, por el progreso de la Nación.
Otra vez lo más granado del pueblo español tiene que transterrarse, que huir, para seguir viviendo. No hace dos generaciones que marcharon los mejores brazos en el descomunal éxodo migratorio de los 60 y 70 del pasado siglo, y ahora les toca a los mejores cerebros. Y así nos va, perdiendo a chorros, constantemente, el líquido que lubricaría el buen funcionamiento del país, cuyas máquinas, abandonadas y decrépitas, se paran. Unamuniano a lo chungo, sin talento, el Gobierno apuesta por el "¡Que inventen para ellos!".

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Las dos españas se muestran también en las cifras: los sindicatos dijeron que, en Madrid, quinientas mil personas habían salido a manifestarse contra la reforma laboral. El poder municipal, que es del PP, dijo que los manifestantes eran, en realidad, cincuenta mil. Demasiada diferencia. Como la que separa la definición de esa reforma como "fábrica de parados" o como "buena, justa y necesaria" (Rajoy dixit en la clausura del congreso del PP en Sevilla). En medio, el ciudadano de a pie, ese al que no asesoran los especialistas y que tampoco está afiliado a sindicato alguno, vive sumido en la confusión. Agravada, claro, con algún familiar o conocido en el paro.
Y esto no puede ser. La burla a la hora de contar a los manifestantes según convenga no puede ni quitar ni poner un cero que convierte a medio millón en cincuenta mil, o viceversa; algún término medio habrá, digo yo, que en calcular numéricamente manifestaciones callejeras nunca fui un experto. La mofa a la hora de relatarnos a los españoles las bondades o maldades de la reforma laboral no puede esquinarse en los extremos, todo bueno o todo malo. Claro que los ciudadanos de este país llamado España estamos ya acostumbrados al anuncio de negros nubarrones o panoramas beatíficos, según de quién provenga el anuncio. Lo que ocurres es que ahora quien, desde el Gobierno de turno, vaticinaba horizontes rosados, nos está diciendo que aquí va a haber sangre, sudor y lágrimas; ni Churchill en la preguerra fue tan contundente con los británicos como Mariano Rajoy en algunos pasajes de su, pese a todo optimista si bien se mira, discurso sevillano.
Culpar a los sindicatos en exclusiva, o solamente "al Gobierno "conservador" asistido por la patronal", de la inseguridad y la falta de confianza en que vive el ciudadano me parece miope, injusto y, por ello, peligroso. Lejos de volver a la España bifronte que lamentaba Machado, me parece que tenemos que hacer todo lo contrario: unificar las cifras. Las de manifestantes y las de los beneficios que puedan producir los recortes. Porque aquí el único dato unívoco parece ser el del número de desempleados.
Pienso que tenemos unos sindicatos responsables, que han mantenido el control en las manifestaciones organizadas en decenas de ciudades españolas, sin lanzar los pies por alto. ¿Cabría esperar que las organizaciones que dicen representar a los trabajadores no lanzasen por doquier su voz de protesta ante los sacrificios que se nos anuncian? Claro que no. Yo diría que ha sido, incluso, una protesta con sordina, y Toxo y Méndez tuvieron que escuchar, de boca de algunos "indignados", aquello de "barato, barato, se vende el sindicato". Yo diría que son la última barrera de contención antes de Atenas, y así, me parece, debe entenderlo el Gobierno en los contactos que estos días mantenga con ellos.
Más valdría que ambas partes -la moderación verbal del Gobierno me parece que también merece aprobación-, Gobierno y agentes sociales, y los representantes de partidos de oposición, hablasen de posibles nuevos pactos de La Moncloa y cerrasen urgentemente el clima de confrontación que empieza a ventearse. Y lo peor que podría verse en nuestras calles es lo que ahora vemos en Grecia, aunque a algunos insensatos, menos mal que pocos, parece que les gustaría.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
Las multitudinarias movilizaciones de este domingo contra la reforma laboral en 57 ciudades contrastan con la placidez del congreso del PP en Sevilla, lo cual no quiere decir que ambas cosas no estuvieran previstas. La calle -una parte de la calle- estará lejos de la política del PP, al menos durante un tiempo, pero el PP tiene margen político suficiente para gobernar con comodidad, no solo por su mayoría absoluta, sino también por el apoyo de otros partidos del centro derecha que en casos como el de CiU son además fuerza de gobierno en Cataluña, el motor económico de España.
Un periodista progresista, Daniel Salgado, le preguntó a un político de izquierdas, el catedrático Xosé Manuel Beiras, por qué la crisis que originó la política de derechas se lleva por delante a la izquierda. Y esta fue la respuesta sustancial: la izquierda que hizo el diagnóstico no fue escuchada por la izquierda institucional. Es una manera de decirlo, pero quizá sería más claro recordar que la izquierda gobernante fue obligada por la derecha política (Alemania y la UE) y la derecha económica (los mercados financieros) a hacer una política contraria a la suya y, en vez de plantarse y convocar elecciones, explicando con claridad las cosas, se puso a mal gobernar el país. Digamos que a la hora de cumplir la agenda alemana para España, Zapatero hacía los deberes en plan remolón y mal, mientras que Rajoy ejecuta todo lo que le dicen -y más- como buen alumno aplicado.
¿Tenía solución España antes de que se disparase la crisis? Seguramente pudieron haberse hecho mejor algunas cosas, pero visto el problema con perspectiva lo más seguro es que la izquierda, el PSOE, se quemó inútilmente. Y que el PP no salvará España de la crisis si no recibe ayuda de Europa, léase Alemania. Hay una pregunta que se hace el premio Nobel Paul Krugman que ilustra y enfoca la situación. Dice el columnista de "The New York Times": cuando dos de las cuatro grandes economías europeas tienen peores resultados que en la Gran Depresión, al menos en lo que se refiere al PIB, y son tres de cinco si cuentan a España, ¿no creen que los defensores de la austeridad deberían plantearse que, posiblemente, van por mal camino? Ahí está el problema de fondo, y no en las simplificaciones que a veces se proyectan mediáticamente con mero interés partidario. Y si alguien lo duda que mire a Portugal, país que ha ido a peor tras cumplir todas la medidas impuestas por la UE, el BCE y el FMI.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
El líder de la oposición ha dicho que hay "campañas repugnantes contra los sindicatos" porque han osado decir que no a la reforma laboral. Rubalcaba sabe que no es verdad. La denuncia de que tenemos unos sindicatos anclados en el pasado, sin preocupación por los cinco millones y medio de parados, cómplices de no haber tomado medidas para aliviar la crisis, absolutamente dependientes de las subvenciones públicas, creadores de una clase social de sindicalistas que no trabajan, viene de lejos. Los sindicatos son necesarios, pero no han hecho su transición, son organizaciones escasamente democráticas, con cuentas nada transparentes que han venido descalificando a la clase empresarial y a los banqueros. Y ahora se descubre que muchos de ellos han venido cobrando sueldos impresentables de entre 75.000 y ¡180.000 euros! al año por sentarse en los consejos de administración de las entidades bancarias y han sido incapaces de denunciarlo públicamente porque eso significaba renunciar a ellos. ¿Cuánto han ingresado ellos o sus sindicatos por callar las barbaridades que se han cometido al amparo del respaldo político y sindical en el sector financiero? ¿No son responsables? ¡Y UGT no ve "dilema moral" porque el sindicato se quede con los sueldos en Cajas y bancos rescatados!
Dice el catedrático de Historia Económica de la Universidad Autónoma de Barcelona. Jordi Maluquer, que "la única solución es la mejora de la productividad con reformas estructurales. Hay que acabar con los abusos y las disfunciones. Poner fin al despilfarro de recursos de la sanidad, exigir algún copago para que la gente no se piense que ir al médico es como ir al café a jugar al dominó, introducir precios reales -o por lo menos un poco realistas- en la enseñanza superior y becas para quienes se las ganen, penalizar el absentismo de quienes todavía tienen trabajo, poner peajes a diestro y siniestro, dar fin al gasto suntuario y electoralista en materia de inversiones". "No se puede construir, termina, un puerto de mar en todas las capitales de provincias por la monserga de la equidad territorial".
A esto, y a mucho más, se niegan los sindicatos, especialmente si toca a sus finanzas. Se les ha reducido sustancialmente el número de liberados, muchos se han tenido que poner a trabajar y los contribuyentes nos hemos ahorrado un montón de millones de euros. Los fondos destinados a formación, que hasta ahora manejaban sin control la patronal y los sindicatos, se van a reducir y van a entrar otros a compartir el pastel. La reforma laboral quita poder a los sindicatos en las fábricas y negocio en muchos otros sitios. Esto es lo que duele. No se puede reducir el sueldo a los funcionarios, recortar en todas las partidas, bajar el sueldo a los directivos de las empresas públicas y que los sindicalistas sean bancarios con sueldos de 75.000 a 180.000 euros por unas horas. He sostenido siempre que los políticos deben cobrar más y que los partidos y los sindicatos deberían autofinanciarse. Pero no hay "campañas repugnantes". Lo que repugna es conocer ahora lo que sabemos.

Durante un tiempo creímos que las ocurrencias eran cosa de Zapatero y Rubalcaba, pero no. Algunos peperos las tienen a pares. Se ha repetido hasta la saciedad que el PP es un partido de centro, reformista, donde caben todas las sensibilidades. Como enunciado teórico bien, pero solo como eso. Ello no quiere decir que militantes y simpatizantes marchen al son de la música de la gaviota, cual ejército ruso antes de la perestroika; pero sí que esas llamadas sensibilidades o matices conceptuales no diverjan de su ideario primigenio que no es otro que el arquetipo de la derecha y el humanismo cristiano. Otra cosa es que muchos, contaminados por la lluvia ácida acomplejante de la izquierda, que tan magistralmente gestiona siempre, quieran desprenderse de ese sello conservador y cristiano, origen del partido azul de la derecha española.
Rubalcaba, afectado por un brote de “anticlericalismo casposo”, Francisco Vázquez dixit, quiere replantear seriamente el Acuerdo con la Santa Sede y así lo expresó en el 38 congreso del Partido Socialista. Anacrónico y fuera de lugar, pero es esperable, dada la fobia que los radicales laicistas sienten hacia lo sagrado –deberían hacérselo mirar por si necesitan un exorcismo—, que muestra su máxima expresión en la niña Regan McNeil de la famosa película de William Friedkin, El exorcista. Rubalcaba no vomita verde ni hace giros imposibles de cabeza, pero reacciona ante la Iglesia de manera airada. Lo curioso es que acabamos de comprobar que algunos miembros del PP se parecen mucho a los progres laicistas. El texto de la ponencia social del XVII congreso del PP, celebrado en Sevilla, “Comprometidos con las personas”, dice que el partido “está inspirado en los valores de la libertad, la democracia, la tolerancia y el humanismo cristiano y está plenamente comprometido con las necesidades, las preocupaciones y los problemas de todos los ciudadanos”. Impecable. Sin embargo, algunos no solo se avergüenzan de nuestras raíces, sino que abogan por borrar la palabra “cristiano” de la definición del Partido Popular y sustituirla por el término “humanismo occidental o europeo”. Los genios autores de la ocurrencia son el concejal del Ayuntamiento de Madrid, Ángel Garrido –que gracias a su insensatez ha conseguido estar en los papeles nacionales—, y la delegada del Gobierno en la capital de España, Cristina Cifuentes, a la que muy frecuentemente ya hemos visto asomar la oreja en este sentido. Pretendía esta minoría progre –solo tuvieron cinco votos— poner una pica en Flandes y que el PP, que aglutina a prácticamente todos los católicos de España, eliminase la voz “cristiano”, aclarando además que no es “ir contra la fe católica”, que el propio Garrido es practicante y que está casado por la Iglesia. ¡Cuánta incoherencia! Con amigos así, no hacen falta enemigos.

MADRID, 18 (OTR/PRESS)
El congreso del Partido Popular está demostrando fidedignamente la capacidad euforizante del poder. En Sevilla solo se ven sonrisas, palmadas en la espalda y abrazos por doquier. La lucha por hacerse con los puestos de privilegio en la dirección del partido existe, pero es soterrada y discreta. Las propuestas de contenido político, como la de renunciar a las esencias cristianas en su definición, o la de suavizar los "castigos" a los corruptos, no han sido más que cortinas de humo para despistar. A muchos responsables del PP lo que de verdad les preocupaba es el desmedido afán de poder de María Dolores de Cospedal. No quería a nadie que le hiciera sombra en la sede de Génova y exigió a Rajoy, posiblemente recordándole lealtades y favores en 2008, que la dejara sola para organizar el partido en su ausencia. ¡Qué peligro!
El más consciente de la jugada ha sido Javier Arenas. Pese a verse (por fin) con un pie al frente de la Junta de Andalucía, mira con resquemor el imparable auge de la presidenta de Castilla-La Mancha, que pretende salir del Congreso de Sevilla como la "sucesora" de un Rajoy que "vive en el lío" de la crisis económica.
A Cospedal Toledo se le queda pequeño. Ya ha colocado a todos sus fieles, ha hecho los recortes a las bravas, para demostrar que no se asusta ante la contestación ciudadana, y prepara su camino a La Moncloa por si Rajoy se quema en el intento de dar gusto a Merkel y arreglar el drama del desempleo, que va para largo.
Curiosamente ha sido la propia Cospedal la que se ha opuesto al nombramiento de un coordinador, alegando que no había encontrado el perfil adecuado para el cargo en ninguno de los dirigentes actuales. ¿Y el pobre Esteban González Pons, que tantas declaraciones extemporáneas ha hecho para que ella pudiera ofrecer una imagen de ponderación?
Rajoy, con una especial sensibilidad desarrollada frente a las maniobras de los suyos, ha defendido que su mano derecha, la imprescindible Soraya Sáenz de Santamaría, forme también el núcleo duro del PP. Alejada hasta ahora de Génova, por su función en el grupo parlamentario, es de las pocas personas de las que el presidente del Gobierno se fía sin reservas.
En honor de multitudes, alabado, respetado sin discusión, Rajoy debe contemplar esta unanimidad de Sevilla recordando cuan distinto fue el último congreso de su partido en Valencia donde las deserciones y las conjuras a punto estuvieron de acabar con su liderazgo.
Las alegrías presentes no son más que la consecuencia del triunfo electoral y la capacidad del ganador de repartir cargos y prebendas asociadas al poder. Desde su escepticismo debe el líder del PP no olvidar que Zapatero vivió citas de gloria y ahora todos le niegan. Dado que el congreso se celebra en Sevilla, tan cercana a las bellas ruinas de Itálica, no estaría de más rememorar el poema: "Estos, Fabio, ¡ay dolor!, que ves ahora/ campos de soledad, mustio collado/ fueron un tiempo Itálica famosa".

MADRID, 18 (OTR/PRESS)
El Gobierno de Rajoy aprobó un decreto ley en el que fija topes a los sueldos de los directivos de las empresas públicas, quienes de este modo no podrán cobrar más de 105.000 euros de salario fijo, si se trata de grandes compañías, porque en las medianas el tope baja a 80.000 euros y en las pequeñas, a 55.000 euros. El Ejecutivo ya había rebajado las remuneraciones de los directivos de las entidades financieras que recibieron préstamos del Fondo de Reestructuración Bancaria Ordenada (FROB), como Bankia, Banca Cívica, BMN, NovaGalicia o Caja España, con un tope de 600.000 euros, seis veces más que en el primer caso. ¿Pero hay realmente primer y segundo caso? Cuando menos es discutible, si nos atenemos a la definición oficial que hace la Unión Europea de una empresa pública. Bruselas considera una empresa pública cualquier sociedad en la que los poderes públicos pueden ejercer, directa o indirectamente, una influencia dominante en razón de la propiedad, de la participación financiera o de las normas que la rigen. En consecuencia, un banco nacionalizado como NovaGalicia podría ser perfectamente una empresa pública.
Las aparentes contradicciones no se reducen al caso ya mencionado. Se supone que el artículo 3 de la Ley General Presupuestaria también debería modificarse para redefinir el subsector público tras las intervenciones financieras y teniendo en cuenta los criterios de la Unión Europea. Hasta ahora, el Estado definía como compañías públicas las entidades públicas empresariales, las sociedades mercantiles estatales, las entidades estatales de derecho público y los consorcios dotados de personalidad jurídica propia. Traducido a números, según la revista "Tiempo", el Estado, las comunidades autónomas y los grandes ayuntamientos controlaban en 2010 unas ochocientas empresas públicas -otras fuentes hablan de 2.800 e incluso de 4.000- que movían en conjunto alrededor de 35.000 millones de euros al año. Si ahora le sumamos la banca "pública", el número de sociedades apenas aumentaría pero el volumen de negocio se dispararía.
Rebajar los salarios de los directivos de empresas públicas ayuda a la pedagogía del Gobierno para promover la devaluación social que conduce a la caída generalizada de los sueldos, pero en sí misma es una medida de escasa cuantía, que además puede propiciar la marcha de los mejores gestores públicos. En el sector privado también suele haber normas pero con excepciones y, sobre todo, con incentivos.

MADRID, 18 (OTR/PRESS)
Estamos en una revolución conservadora que cuestiona que las becas sean para los más pobres; ahora se trata de financiar la excelencia aunque tenga dinero para ir a Harvard. La interrupción del embarazo deja de ser un derecho individual para pasar a ser un examen técnico. Y, naturalmente, los sindicatos son prescindibles y perversos.
Esta derecha maneja el marketing mucho mejor que el marido de Carme Chacón. Repiten consignas de modernización que nos introducen en el túnel del tiempo. España está asustada. Y, de momento, lo aguanta todo.
Lo cierto es que los sindicatos no solo son mejorables sino que necesitan una profunda regeneración. Estamos en la batalla de la modernidad y ellos, los sindicatos, huelen a naftalina. Estructura, proyectos, tecnología y cuadros renovados o la ola conservadora se los va a llevar por delante.
Tienen que defender a los parados y a los que buscan empleo. Tienen que ser maquinarias de poder para la negociación colectiva y convertirse en el contrapunto eficaz de las organizaciones patronales.
Ahora mismo los sindicatos están petrificados, sobrepasados por los acontecimientos. Y la derecha dura no perdona. Ataca para reducir las últimas defensas de una izquierda democrática. Demonizar a los sindicatos es un populismo irresponsable. ¿Pero quién dijo que existe una preocupación por la institucionalización de la democracia?
La izquierda ha caído en la trampa del desguace del estado de derecho. Si se les puede llamar fascistas a los magistrados del Tribunal Supremo, ¿por qué no se les puede llamar vagos, ladrones y aprovechados a los líderes sindicales?
Este modelo social se diluye como un azucarillo mientras el PSOE se despereza e Izquierda Unida busca su punto de equilibrio entre el Parlamento y la calle. Ahora, la ofensiva conservadora trata de declarar malditos y demonizar a los sindicatos. Y lo terrible es que está teniendo éxito.

MADRID, 18 (OTR/PRESS)
Atrás quedaron las durísimas jornadas del Congreso de Valencia. La lucha intestina entre quienes eran y los que querían ser, entre los que fueron y aspiraban a seguir siéndolo pertenece ya al pasado. Las elecciones del 20N han sido el gran bálsamo para un Partido Popular que ya asentado en Moncloa, no discute a su líder, Mariano Rajoy, ni le supone contradicción alguna aplaudir e incluso emocionarse ante el discurso de Aznar. No hay suspicacias ni sospechas. Todos son uno, o casi.
Y si, hay que matizar porque por los pasillos de lo que se hablaba, en el fondo, era de poder y sólo de poder porque de lo que se trataba era de ver quien iba a mandar. Maria Dolores de Cospedal llegó a Sevilla como la gran triunfadora. El de Sevilla ha sido "su" Congreso y por ello la Ejecutiva ha sido "su" ejecutiva porque ella, desde el minuto uno, tuvo claro que ni un paso atrás. Rajoy que confía mucho en sus mujeres -lo dijo públicamente- no ha puesto ni media pega a las aspiraciones de su número dos que no ha querido a ministros en el núcleo duro del Partido ni a Pons -"no se le esta tratando bien", decían muchos, como portavoz del mismo.
Eso no ha impedido que Rajoy haya tenido que escuchar deseos y pretensiones que ha lidiado como ha podido y con la certeza de que nadie le iba a chistar. En contra de lo que algunos pudieran pensar, ni el aborto, ni el matrimonio homosexual, ni el cristianismo han ocupado ni medio segundo en los comentarios de los presentes en el helador edificio del Palacio de Congresos. No son asuntos que quiten el sueño a un partido en el que hay público para todos y para todo. Lo mismo pedían fotos con Mayor Oreja que con Montoro, por poner un ejemplo.
Más allá de los pasillos, el Congreso de Sevilla ha servido para que el PP saliera del lío organizado por las declaraciones del ministro de Interior -ha estado en Roma hasta hoy domingo- en relación a ETA. Garoña se abre y se formaliza el compromiso de los populares con el estado del bienestar. Naturalmente, se apoya la Reforma Laboral y los más vips asumen convivir con el vértigo de saber que se la juegan, que están siendo vigilados y escrutados por una opinión pública que les va a exigir resultados. Lo saben y por ello viajaron a Sevilla -todos en clase turista- a vivir unas jornadas en las que el único punto de emoción fue el recuerdo y homenaje a Manuel Fraga sin más embrujo que el que otorga el poder.

MADRID, 18 (OTR/PRESS)
De entrada, debo decir que nada tengo contra María Dolores de Cospedal: me parece una mujer inteligente, preparada, libre para trazar sus destinos y que a nada se ha atado para estar donde está, lo que tiene no pequeño mérito. Para mí, representa una nueva concepción de la derecha española, que nada tiene que ver con "aquella" derecha española y que, personalmente, me agrada. Así que espero que nadie vea en mi crítica a su multiplicidad de funciones un ataque en lo personal, o en lo político. Creo, simplemente, que esto que escribo recoge la opinión de bastante gente -los he escuchado en los últimos dos días- que pulula por los pasillos del XVII Congreso Nacional del Partido Popular, que es la formación que gobierna y nos gobierna.
Para mí, los resultados de este congreso, en el que tantas horas plácidas -el debate es inexistente, y puede que ni falta que haga- hemos pasado tantos informadores, tantos invitados, tantos compromisarios, se centran apenas en la figura de María Dolores de Cospedal. A Rajoy ya le habíamos puesto la etiqueta de triunfador absoluto, cuatro años después de aquel azaroso congreso de Valencia, del que salió como pudo, pero, estimo, con mucha dignidad. Al triunfo electoral del PP el pasado mes de noviembre también le hemos colocado las pegatinas que le correspondían, y le correspondían muchas y casi todas necesariamente buenas. Por eso hablo de Cospedal, que es lo que hoy toca.
Que una sola persona, por mucha capacidad que tenga, por mucho que sea el número uno en las oposiciones a la abogacía del Estado, por mucho que haya hecho siempre lo que le parecía oportuno, aglutine nada menos que la presidencia de Castilla-La Mancha, autonomía conflictiva donde las haya, y la secretaría general de un partido que agrupa a ochocientos mil militantes, más el control de catorce comunidades autónomas y el centenar de ciudades principales de España, me parece algo, lo siento, de locos. Ignoro por qué a María Dolores de Cospedal, por la que, insisto, siento el mayor respeto, le es dado aglutinar dos funciones incompatibles. Castilla-La Mancha necesita un mimo especial, dada su extrema fragilidad económica; es una Comunidad extensa e intensa, y, la verdad, si yo fuese castellano-manchego, de los hartos de Barreda, exigiría a la nueva presidenta una dedicación exhaustiva.
Desde luego, no podrá ser así, porque la secretaría general de un partido que sale de este congreso sin definir, sin perfilar, exige una enorme dosis de tiempo. Y este es, a mi juicio, el mayor dilema de un congreso triunfal, en el que nada ha habido sino aplausos, unidad y unanimidades: que el modelo de partido gobernante en la España actual sigue sin definición. Y si una estructura de poder, según la concepción clásica, se asienta sobre tres ruedas, partido, grupo parlamentario y Ejecutivo, debo decir que esta se ha cerrado el falso en una de las tres patas, el partido. Jamás los aplausos ni los vítores fueron buen sustento para una reflexión política. Desde aquí, mi enhorabuena a María Dolores de Cospedal por la enorme dosis de poder acumulada, y lo mismo le digo a Mariano Rajoy. Pero, crítico como debo ser, pese a todo, no puedo sino estremecerme ante la enorme facilidad con la que los hombres (y las mujeres) sucumben al éxito, fuente de todo fracaso ulterior, sea en el plazo que sea.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
Observo desde la distancia de Buenos Aires que los españoles se han dado cuenta de la que se les ha venido encima. Han salido a la calle casi en silencio, sin alharacas, reflexionando sobre su protesta que en síntesis en intuitiva. Es mucho más temible el silencio que la algarabía porque demuestra determinación.
Quizá la primera torpeza de Mariano Rajoy ha sido atacar a los sindicatos. Las organizaciones obreras -que es como se les llamaba cuando la lucha de clases tenía vigencia-, si algo han sido es pacientes, colaboracionistas, tranquilas. Zaherirlas es una torpeza porque hacerlas víctimas de la prepotencia de la revolución conservadora suscita simpatías hacia los sindicatos. Son necesarios aunque manifiestamente mejorables.
Las calles de España se han inundado de una indignación que empieza a ser organizada. A falta de conocer los presupuestos -escondidos bajo siete llaves hasta los comicios de Andalucía- el espejo griego es determinante de las protestas. La humillación a la que se está sometiendo al pueblo griego es insoportable. Y los españoles no quieren que la señora Merkel gobierne a través de Mariano Rajoy. ¿Qué pasará cuando la canciller alemana pierda las elecciones y abandone el poder? ¿Será demasiado tarde para políticas económicas que movilicen la economía?
Los españoles también se han dado cuenta de que la cuerda de los recortes no se romperá hasta que lo hagan ellos. Todo comenzó con Zapatero, ahora siguen los recortes, el deterioro de la sanidad, la brutal reforma laboral... Pero nadie dice donde está la estación término de los sacrificios. Las exigencias que deprimen a la población son renovadas con cada informe del FMI o de la UE.
El capitalismo no tiene atisbos de rostro humano y las estadísticas y los datos contables aprietan el nudo sobre el cuello de los ciudadanos. Me da la impresión que ayer, en las manifestaciones de toda España, los ciudadanos han dicho "!Basta¡".

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ARCO
Si tienes en casa una silla rota
o un cuadro viejo al que le falta el marco
o un zapato con el lodo de un charco
o una cagada seca de gaviota,
o el retrato de un borracho en pelota,
y además de dinero andas muy parco,
corre con todo ello a la feria de Arco
que allí te lo recibirán con nota.
Esta feria en Madrid es un muestrario
de cualquier cachivache estrafalario
para gentes con gustos exquisitos,
y aunque los bodrios no valgan un cuerno,
lo verán como un arte muy moderno.
pues los críticos son muy eruditos.
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Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
☆ Suscripción gratuita
(18/2/2012)

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Consejos vendo, que para mí no tengo. Eso es lo que debe pensar el secretario general de UGT Madrid que, el año pasado, tuvo unos ingresos de 181.000 euros como consejero de Caja Madrid. Que se sepa el sindicalista -diplomado en magisterio- no tiene cuantificación, ni experiencia ninguna para formar parte del consejo de administración de la cuarta entidad financiera de este país, pero tiene un chollo y sobre todo muchas tragaderas. Su salario duplica el del presidente del Gobierno, supera con mucho la media de los presidentes autonómicos, diputados, senadores, altos cargos de la administración, incluso el del Gobernador del Banco de España, con la diferencia de que ellos están siempre en el ojo del huracán y él es quien suele ponerlos en el punto de mira.
Según él mismo dice en su biografía oficial "su contacto con los trabajadores y trabajadoras de la comunidad de Madrid hace que no cese en su empeño por mejorar, día a día, las condiciones de vida y de trabajo de la ciudadanía desde el pleno conocimiento de sus dificultades y el compromiso activo por contribuir a una sociedad más justa, más equilibrada y más solidaria". ¡Que bien habla el sano sobre el enfermo!, que diría mi abuela. Porque, con su pan asegurado y desde una situación económica tan desahogada, puede permitirse el lujo de tener solidaridad verbal a borbotones.
José Ricardo Martínez, fue elegido el pasado mes consejero de la corporación Cibeles, el holdin financiero de Caja Madrid, lo que le puede suponer, en teoría, llegar a los 198.000 euros este año con lo que su posición económica va a más. ¡Que suerte la suya que su economía sigue creciendo en tiempos de crisis!. Eso, al menos, hasta no entre en vigor la nueva reforma del sistema financiero -que limita a 100.000 euros anuales la retribución de los consejos de administración de las entidades que reciben ayuda publica-, como es el caso que nos ocupa, por lo que el chollo lo será un poco menos. ¡Que pobre!.
Se da la circunstancia de que este sindicalista suele ser noticia habitual por sus excesos verbales que, al parecer, tiene con todos menos con él mismo. Fue quien dijo que Miguel Angel Fernández Ordóñez debía "irse a su puta casa" y el mismo que la pasada semana llamo "reliquia cañí del tardofranquismo" a Esperanza Aguirre. Le vemos en todas las manifestaciones al lado de la pancarta, suponemos que reivindicar para los demás lo que él ha conseguido gracias al sindicato.
El caso no tendría mayor importancia de no ser porque en este país somos muy de predicar pero, a la hora de dar trigo, la cosa es harina de otro costal. Si se pide coherencia y contención a los políticos, también debe exigirse lo mismo a los sindicatos. Pero ¡claro! si lo haces te cae de todo y por su orden. Eres una vendida a la empresa y el capital, quieres la explotación de la clase trabajadora -aunque sea la tuya propia- y si no andas lista lo más suave que te llaman es fascista. Lo políticamente correcto es ponerte detrás de la pancarta y luego llevártelo crudo. Claro que... Siempre ha habido clases....

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
No es cierto que el PP y el PSOE estén a la greña en todo. Cuando les interesa, sus dirigentes se ponen de acuerdo y responden con altanería a quienes les critican. Esta semana, un pleno del Congreso rechazó una iniciativa de UPyD para limitar a unos años las retribuciones que en la actualidad reciben de por vida los expresidente del Gobierno (privilegio del que también disfrutan algunos ex de las comunidades autónomas, entre ellos, los de Euskadi y Cataluña). La propuesta pretendía, además, que mientras reciban dinero del Estado no puedan cobrar un salario de una empresa privada.
La iniciativa señalaba con el dedo los casos de Felipe González y José María Aznar, llamativos porque de sobra son conocidas sus respectivas participaciones en consejos de administración de grandes empresas amén de otros trabajos de asesoría (Aznar con Rupert Murdoch; González con Carlos Slim), pero hay más políticos o ex de la política que siguen cobrando copiosas jubilaciones a cargo del erario: Jordi Pujol, José Montilla, etc.
Con la prepotencia que caracteriza a algunos de nuestros próceres, instalados tanto en el PP como en el PSOE, intentaron descalificar la propuesta del diputado Martínez Gorriarán (UPyD), tachándola de "demagógica" y "oportunista". Alguno, incluso, se adornó diciendo que quienes reclaman austeridad es porque practican una "política espectáculo". Es el colmo de la insensibilidad. Bastarían un par de datos para comprender cómo les va a quienes no tienen rostro salvo para las estadísticas. Según el último estudio de la Agencia Tributaria, en España 10.434.641 asalariados ingresan menos de 1.282 euros brutos al mes. De ellos, más de la mitad, 5,6 millones, reciben sueldos inferiores a 641 euros, el salario mínimo interprofesional.
Esta es la realidad de media España. La que vota cada cuatro años y no protesta frente a los privilegios de unos pocos. Lo que se va cada año en sueldos, jubilaciones de oro y demás bicocas (oficinas, billetes, etc) de los que gozan algunos políticos es un dineral. No es el chocolate del loro. Con más de cinco millones de parados, salarios precarios, otra subida más de impuestos (IRPF), las pensiones congeladas (Gobierno Zapatero) y con el Gobierno actual (Rajoy) abriendo la puerta (Reforma laboral) a rebajar los sueldos y abaratar el despido, los privilegios de unos pocos, son insoportables. Por decirlo suavemente.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Lo de predicar con el ejemplo es tan viejo como el mundo y debería ser la constante en una vida pública que transcurriera por cauces de normalidad. Estoy dispuesto a bajar un peldaño y hasta admito que ya ni se trata de predicar, que no hace falta ser el primero o el mejor; lo que no admito es que los que abanderan cualquier cosa ante un colectivo se conviertan en piedra de escándalo, en ejemplo a no seguir, en algo que, aun siendo legal, resulta del todo impresentable.
Viene esto a cuento de demasiadas cosas que están apareciendo cada día en los periódicos: de las jubilaciones o indemnizaciones millonarias en cajas de ahorros quebradas o bancos reflotados con el dinero de todos, en el regalo que firma el socialista Narcís Serra para que su sucesor tenga una retiro feliz y, últimamente, en un par de cosas que claman al cielo.
La primera se centra en el Consejo de RTVE a cuyos miembros se les va a privar de parte de lo que hasta ahora al parecer disfrutaban: coche oficial con chofer, secretaria, despacho y un sueldo francamente envidiable. Y todo este derroche ¿por qué? ¿A qué venía pagar de forma tan abultadamente generosa a quienes no son sino delegados de los partidos políticos en una RTVE siempre politizada? Pero esta pandilla ¿para qué necesitaba coche oficial, secretaria y despacho? Hablamos de la crisis y somos tan buenos de culparnos a nosotros mismos por haber vivido por encima de nuestras posibilidades, es decir por darnos pequeños capricho a los que deberíamos haber renunciado; vale. Pero ¿qué es eso comparado con los caprichos públicos pagados con el dinero de todos? ¿Pero alguien sabe de verdad y puede decirnos qué aportaciones decisivas ha hecho el Consejo de RTVE por el bien de la institución o de la sociedad?
Y ahora aparece don José Ricardo Martínez, destacado dirigente de la UGT que al parecer piensa liderar la manifestación en Madrid contra la reforma laboral del Gobierno. Pues don José Ricardo Martínez se embolsó la nada despreciable cifra de 181.000 euros crudos en 2011 como consejero de Caja Madrid y puede que este año suba unos cuantos miles gracias a su paso a la Corporación Cibeles de Bankia.
-¿Tiene usted algo con que un ugetista gane lo que el resto de consejeros?
-En absoluto. Lo que me parece definitivamente inmoral es el número de consejeros de las cajas, cómo se hace el reparto y, naturalmente, ese sueldo absolutamente exagerados que se ellos mismos se ponen con el increíble visto bueno del Banco de España. Pero el caso de don José Ricardo resulta especialmente pintoresco porque no es fácil conciliar -a mí no me resultaría fácil- su discurso con sus ingresos, lo que dice en su blog con su nómina, sus afanes socialistas con una cuenta corriente que no sé muy bien, como en el caso de cualquier miembro de un consejo de administración, si lo ganan con el sudor de su frente o con el sudor de la gente.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Las recientes declaraciones sobre las becas del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, podrían esconder, bajo la apariencia de lo razonable, otra estocada a la justicia social, o sea, a los pobres. Según el ministro, habría que revisar el sistema de concesión de becas de ayuda al estudio para vincularlas más al rendimiento académico que a la renta, y la sospecha de que el Gobierno anda urdiendo alguna enormidad sobre el particular nace precisamente de esa aparente obviedad, pues las becas ya se conceden en función del rendimiento, es decir, a los alumnos que aprovechan sus estudios y obtienen buenas notas. Naturalmente, el otro requisito esencial, ese que el señor Wert parece querer orillar, es que el alumno en cuestión carezca de los recursos económicos necesarios para sacar adelante sus estudios.
¿Qué quiere decir el ministro, pues, cuando apunta a la conveniencia de no tener muy en cuenta la renta a la hora de conceder las becas de estudio? ¿Que los hijos empollones de los ricos deberían ser también beneficiarios de ellas? ¡Pues sí que estamos bien! Como no creo que el señor Wert sea conscientemente partidario del saqueo de los pocos dineros públicos de que disponemos por parte de los ricos, de los "pudientes", tal vez agradezca que se le recuerde, a fin de alejar de sí la tentación de cooperar en ese expolio, que las becas se instituyen exclusivamente para beneficio de los que no tienen, de los que no "pueden", cual establecen los principios de igualdad y de solidaridad social, tan básicos en democracia. Por supuesto que, además de no tener perras, el aspirante a disfrutar de una beca debe tener y demostrar capacidad para el estudio, pero me parece que eso ya es así de toda la vida, por lo que no se ve por ninguna parte la necesidad de revisar nada.
O sí, hay algo que debería revisarse urgentemente en las becas: su número y su monto. Más becas y mejor dotadas. Y ya está.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Me consta que la nueva delegada del Gobierno en la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, como es su obligación, se ha reunido con los líderes sindicales para concertar una común voluntad de evitar incidentes violentos en la manifestación de este domingo, día 19.
Es una de las muchas que se celebrarán en distintas ciudades contra la reforma laboral del Gobierno, aunque es en la capital de España donde el riesgo es mayor. Entre otras cosas por la segura presencia de los llamados "indignados" del 15M en su versión más radical, justamente la que en estas vísperas está difundiendo ataques contra los máximos responsables sindicales por su supuesta desidia a la hora de defender los intereses de los trabajadores españoles.
Es lógico que a los sindicatos, aquejados por una evidente pérdida de prestigio, no les interese una deriva violenta de las marchas del domingo. Así que están tan interesados como el Gobierno en marcar la distancia entre los alborotadores y los que, con todo el derecho, se echarán a la calle para protestar contra una reforma del mercado de trabajo que facilita el despido, recorta derechos, faculta a los empresarios para reducir salarios como palanca de ajuste y precariza aún más el empleo.
Contra todo eso quieren los sindicatos que hable la calle. Más aún, que se convierta en un clamor contra el decreto ley 3/2012. Y quieren hacerlo en paz, sin violencia, sin nada que pueda recordar ni siquiera vagamente lo que está ocurriendo en Grecia. Esto también lo quiere el Gobierno. Y en un plano más político, quiere Moncloa que las movilizaciones del domingo, y las del día 29, sirvan para desacreditar aún más a los sindicatos.
Me explico. Desde el Gobierno se hace circular el mensaje de que los sindicatos son máquinas averiadas en manos de burócratas adictos a la subvención. Ese mismo discurso trata de explicar que si ahora convocan estas movilizaciones contra la reforma del mercado de trabajo es porque saben que ésta les quita poder y privilegios. Un discurso oportunamente secundado por las terminales mediáticas del PP y nuestro Tea Party de cercanías, empeñados en presentar a los sindicatos como un nido de "paniagüados" dirigidos por unos vividores de la ostentación y las comilonas por cuenta del dinero publico.
Ya veremos el domingo, al terminar la jornada, cuál es la temperatura del malestar social por la reforma laboral y cuál es la verdadera capacidad de arrastre de los sindicatos que, hoy por hoy, efectivamente, está en entredicho. Atentos, pues, a los dos indicadores: credibilidad sindical y motivación ciudadana. Y ojalá que solo hablemos de eso. Lo que en ningún caso debe ocurrir es que en el cierre de la jornada del domingo acabemos hablando de actos violentos y desórdenes públicos. Sindicatos y Gobierno están haciendo todo lo posible por evitarlo.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Escribo desde el tren, abarrotado de compromisarios, invitados y periodistas, que nos lleva al congreso del Partido Popular en Sevilla. Un baño de masas con cinco mil asistentes que llenarán la colorida ciudad y aclamarán -nada de sorpresas_ a Mariano Rajoy como renovado presidente este domingo. Qué diferencia de cuando, hace cuatro años, las conspiraciones aguardaban en cada esquina congresual en Valencia. Aquí está todo atado y bien atado y Rajoy, que ha sabido aguantar la adversidad, sin duda se ha merecido este momento de gloria. Por eso, porque las buenas noticias no son noticia, y porque mi preocupación va mucho más allá de saber si habrá o no un coordinador general o si en el programa se admitirán -que sí- los matrimonios homosexuales, a mí de este congreso me interesa lo que ocurrirá tras la clausura, a partir del lunes.
Naturalmente, un congreso de aclamación como este XVII del PP, tan diferente, todos lo han resaltado, del que también celebró en Sevilla hace dos semanas el PSOE, no se celebra por casualidad en la capital de Andalucía, cuando quedan cinco semanas para las elecciones que pueden desalojar a los socialistas del único feudo que les queda. El "maillot" amarillo da alas, y el clamor final el domingo en el palacio de congresos sevillano tendrá, qué duda cabe, repercusión en las urnas, como la tendrán las tensiones derivadas del congreso socialista: nada hay que el electorado castigue más -mucho más, por cierto, que cualquier corrupción, como hemos visto_ que las divisiones internas en los partidos.
Rajoy, como antes hizo Aznar y como nunca logró hacer Manuel Fraga, ha pacificado su partido y lo lidera sin que la más mínima sombra se interponga. No hay "baronías", ni siquiera la de la presidenta de la Comunidad de Madrid, ni hay disidencias ideológicas dignas de tal nombre -por eso se ha magnificado tanto la propuesta de "descristianizar" el partido-.
Claro que la lógica euforia de este fin de semana dará paso, el lunes, a la preocupación por una situación económica y social al menos enrarecida, por decir lo menos. Lo único que, a mi entender, falta en esta "cumbre", como faltaban en el debatido congreso socialista, son propuestas de futuro. Y eso es lo que me preocupa y me ocupa en los alrededores de este congreso del PP, el partido que gobierna ya en los principales municipios, en casi todas las autonomías y tiene mayoría absoluta en el Parlamento: esta multitudinaria "cumbre", en la que todos se van a ir saludando por los pasillos en medio de rumores sobre tal o cual nombramiento pendiente, no está destinada a fortalecer el programa del partido gobernante. Ni he escuchado tampoco una sola palabra sobre la estrategia o la táctica a establecer a corto y medio plazo. Eso es lo que yo pediría: un congreso más denso, en el que se hablase de la futura reforma constitucional -"vade retro", dicen siempre los políticos de todo el espectro cuando escuchan esas palabras-, de reformas electorales, territoriales, económicas, de profundización en la democracia...
Siento un enorme interés por escuchar el esperado discurso final de Rajoy. Temo que no nos va a dar demasiadas pistas acerca de cómo -y cuánto y hasta con quién_ piensa gobernar. No lo necesita: le van a aplaudir, y mucho, de todas formas.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
España asiste admirada y expectante este fin de semana al congreso cuatrianual del PP y se pregunta cómo es posible que en el corto espacio comprendido entre mayo o junio de 2008 y los días actuales este partido haya pegado tal cambiazo. En aquel cónclave de Valencia las cosas las tenían muy crudas y el liderazgo de Mariano Rajoy estaba a punto de desmoronarse. Habían sufrido dos derrotas consecutivas después de aquella mayoría absoluta del 2000 y eso pasaba una factura irresistible. Sin pena ni gloria se salió de aquel trance gracias al apoyo de gentes como Francisco Camps, que contrarrestaron la ofensiva de gentes como Esperanza Aguirre. Muy pocos meses después se abriría una etapa nefasta para España -la crisis económica- pero providencial para el PP y para Rajoy. Todo el mundo sabe que Zapatero sin crisis habría llegado triunfante a las siguientes elecciones generales.
Es evidente, aunque ellos no lo digan ni lo reconozcan nunca, que la ascensión y posteriores victorias del PP se han debido exclusivamente a la gran crisis, en la que nunca ayudaron al Gobierno ni lo más mínimo, al revés de lo que ahora hace Rubalcaba con ellos. Es verdad que el Gobierno de Zapatero podría haberlo hecho mejor. Pero es verdad que de todos modos habría perdido las elecciones, pues la dimensiones de la crisis lo hacían inevitable. Pues bien, a pesar de todo, lo que a España le interesa es que el PP salga bien de su congreso y que se fortalezca para que pueda gobernar mejor y que no llegue a encontrarse nunca en una tesitura similar a la del anterior Gobierno ante las consecuencias de la crisis. Es lo que parece pensar Rubalcaba, al menos obra en consecuencia con ello. Con que ya saben también lo que yo pienso y deseo, por puro patriotismo.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Increíble pero cierto, Chabeli Iglesias ha conseguido una "proeza" casi inimaginable, sobre todo teniendo en cuenta que desde antes de nacer ya era objetivo de la prensa. La hija de la "eterna reina de corazones" ha llevado su embarazo en secreto, era esta una misión difícil, pero Chabeli y su marido Christian Altaba lo tenían todo pensado: huir de la ciudad y refugiarse durante un año en una idílica finca del norte de América para vivir su embarazo "en paz y con mucha tranquilidad", según ella misma cuenta en la revista "Hola": "Nos fuimos a vivir al campo, lejos del ojo público, con una vida más discreta y sedentaria. Mantuvimos el embarazo en secreto porque ya tuvimos una pérdida hace dos años. No teníamos ganas de pasar por otro mal momento... y nuestro médico nos recomendó, además, tranquilidad y paz absoluta porque era un embarazo de alto riesgo".
Sofía nació el pasado 4 de enero, pero ha sido esta semana cuando la noticia ha visto la luz. Unas fotos del matrimonio con su hijo Alejandro de diez años en las puertas de la finca, donde han estado recluidos todo este tiempo, completan las nueve páginas del reportaje que publica Hola.
Pero esta es solo una avanzadilla de lo que vendrá después, en este número no vemos aún la cara de la primera nieta de Isabel Preysler y Julio Iglesias, para eso habrá que esperar unos días, es posible que incluso le pongamos rostro la semana que viene, por supuesto en su revista de cabecera, estas cosas no fallan, y si además lo rentabilizas mejor que mejor.
La saga de las Preysler continúa porque Sofía también llega al mundo con una exclusiva bajo el brazo. Chabeli nos da pistas: "La niña se parece mucho a Christian, pero los niños cambian todos los días. Lo importante es que está muy bien. Es muy risueña, muy buena y muy tranquila" .
Serán dos reportajes completamente distintos, si en el de esta semana lucen un look campestre y desenfadado rodeados de árboles y con la típica casa de campo americana al fondo, el que veamos en pocos días tendrá una estética fotográfica diferente, será un posado en toda regla, con un estilismo cuidado y con lo más importante: el bebe entre sus brazos. Chabeli ha conseguido sacarle doble rentabilidad a la noticia y evitar al mismo tiempo la persecución de los paparazzi. Se nota que controla el mercado de la exclusiva, ole. Seguro que otras famosas le copian la idea a la hija de Julio Iglesias.
Sabemos también, porque ella lo cuenta, que su hermano Enrique será el padrino de la pequeña y que la madrina será Belén, su mejor amiga. Sus padres aún no conocen a Sofía y resulta cuanto menos extraño que "ni uno ni la otra" hayan acudido a conocer a su nieta que ya ha cumplido un mes y medio.
Isabel Preysler reaparecerá públicamente el próximo martes en la presentación del libro "Un divorcio elegante" de la abogada Purificación Pujol, una buena amiga suya. La exmujer de Julio Iglesias ha escrito el prólogo del que extraigo uno de los párrafos en los que reflexiona sobre las rupturas de pareja: "Efectivamente, lleva razón la autora cuando afirma que lo mejor, sin duda, es evitar el conflicto, no ya solo el de la separación, sino también el de la convivencia conflictiva después de ella. Sin embargo, la experiencia nos enseña que son escasas las separaciones sin desacuerdos, pues la disolución de un vínculo siempre lleva consigo la existencia de una pugna anterior, grande o pequeña, de uno u otro tipo, así como el lógico desgarro interior".
Ella sí que opina con conocimiento de causa sobre el tema, su experiencia en divorcios la avalan, sabe "por qué" lo dice, posiblemente porque aún guarde en su memoria sentimental el "desgarro interior" que sufrió en su divorcio con Julio Iglesias y tiempo después con Carlos Falcó, el Marqués de Grinón.
La expectación mediática está asegurada en la presentación de este libro. Sin embargo, desde la editorial ya avisan que no concederá entrevistas, posiblemente ya esté hablando con su publicación de cabecera para pronunciar sus primeras palabras tras el nacimiento de su nieta. Isabel se ha estrenado como prologuista con dos páginas y media, unas pocas líneas que justifican su presencia en la ponencia, y solo porque ella lo vale..., así se cotizan las letras.

Vamos de sobresalto en sobresalto. Colocamos bien la deuda un día, mejor de lo esperado y empezamos a hacernos ilusiones y hasta a convencernos de que vale la pena apretarse el cinturón porque, por fin, España empieza a ser un país fiable con un Gobierno serio que ha empeñado su palabra en que así sea. Pero qué poco dura la alegría en casa del pobre. Dos días después, ¡zas!; batacazo de las bolsas, sube la prima de riesgo, la deuda a mayor interés, baja la inversión pública, el consumo, el grifo del crédito sigue cerrado, más empresas echan el cierre y la lista de parados sigue aumentando en varios miles por día. Vivimos días de locura y frenesí. Está bien que entonemos todos el mea culpa por haber vivido por encima de nuestras posibilidades y haber creído que teníamos derecho a “corbatas, sopa… de todo”, que decía el gran Gila. Pero, basta ya de matraca, los mayores culpables son los vampiros que nos entramparon presionándonos a colmar unas necesidades creadas a base de marketing. Las agencias de calificación siguen a lo suyo. Ahora les tocó el turno a las comunidades autónomas, entre ellas Cataluña cuya nota de solvencia está a un paso del bono basura; casi a nivel de Grecia pero sin el Partenón y esas viejas ruinas, esplendor de tiempos pasados. Lo de Grecia es una obra dramática en varios actos, de mucho mayor alcance que todas sus tragedias juntas. El pacto para el segundo rescate es inasumible, y también las medidas. Ya que aludimos al viejo país, cuna de la cultura occidental y base de los arquetipos, no estaría de más recomendar a los tecnócratas la lectura de obras, como Los trabajos y los días, que Hesíodo escribió allá por el año 700 a. C., y cuyo fondo es también una gran crisis; y cómo no, a los escolásticos del Siglo de Oro español. Italia y España están a un paso por encima de Grecia, y más arriba, el eje franco-alemán ordenando y exigiendo hasta la asfixia, hasta la extenuación. Parece que estamos al fin de un ciclo, del que éste sería un momento de transición. Los grandes imperios del pasado entraron en decadencia por la corrupción de las cúpulas, de los Estados, y esto está presente en nuestros días. Hoy la economía está contaminada por la usura hasta límites nunca vistos. La usura siempre fue considerada como algo deleznable y todos los pueblos la han combatido por medio de leyes y edictos. La Biblia, el Rig-Veda, las Leyes de Manú, los Yatakas budistas, los clásicos griegos, Justiniano, Carlomagno y la propia Iglesia católica han condenado la usura.
Volviendo a estos entes misteriosos que suben y bajan la nota de nuestras cartillas de calificación, nunca entendí muy bien que las mismas agencias que le daban la “triple A” al Leman Brothers de las subprime un día antes de declararse en quiebra, puedan seguir ejerciendo su tiranía y tengan fieles seguidores, teniendo además la evidencia de sus intereses en bancos y sociedades de inversión, amén de algún chanchullo sobre el que no se quiso escarbar porque “no era conveniente”. Por otro lado, va siendo de dominio público que están en entredicho y que, en definitiva, son empresas privadas y su fin último no está relacionado precisamente con la filantropía. Cada vez nos preguntamos con menor rubor “quién controla a las controladoras”. Sin embargo, los interesados se echan a temblar ante sus dictámenes. Alonso, el portavoz del PP, cada vez las entiende menos y no le dolieron prendas decirlo. Y gustó al personal. Estamos tan acostumbrados a la seguridad de los políticos, a que tengan respuestas para todo, a que nunca duden de nada, dando la impresión de que tienen hilo directo con el cielo, que oír decir al portavoz del PP, que cada vez entiende menos a las agencias de calificación, lo ha hecho merecedor del premio a la sinceridad. Podía haber eludido esa confesión, que de alguna manera lo hace más vulnerable, o haberle pedido a De Guindos un par de frases ad hoc, de terminología económica, y listo. Pero no, se apuntó a la opinión de la calle y quedó muy cuco, porque ha producido el milagro de que nos sintamos todos un poco menos despistados. No sabemos el fin último pero columbramos que alguien está jugando al Monopoly la tarde de un sábado lluvioso y eterno. Cómo quedaremos cuando lo doblen en cuatro y cada elemento vuelva a su sitio hasta la próxima partida, es algo que nadie sabe, ni siquiera los tahúres que controlan el tablero. Que salimos de ésta, claro que salimos. Pero, ¿cuándo? ; ¿a qué precio?; ¿cuántos millones de desgraciados se llevará el tsunami? Conciencia, tecnócratas, conciencia. No olvidéis que sois mortales y que estáis solo de paso.
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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora, pertenece al Foro de Comunicadores Católicos.
Directora de Ourense siglo XXI
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
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(17/2/2012)
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MADRID, 16 (OTR/PRESS)
La propuesta de Cristina Cifuentes, la activa nueva delegada del Gobierno en Madrid, y del presidente del pleno del Ayuntamiento de Madrid, Angel Garrido, de quitar la palabra "cristiano" -en realidad, quitar el adjetivo de "humanismo cristiano" y dejar solo el sustantivo- de la definición ideológica del partido ha armado una bronca interna y otra mediática. ¿Con razón? Es curioso que tanto una como otro se manifiesten creyentes y hasta practicantes o que hayan elegido un colegio católico para educar a sus hijos.
Para los que no lo sepan, empezando por quien suscribe esto, la definición del PP que propone la ponencia social y que supongo que no ha cambiado desde el anterior congreso, es la de un partido "inspirado en los valores de la democracia, la tolerancia y el humanismo cristiano y está plenamente comprometido con las necesidades, preocupaciones y los problemas de todos los ciudadanos". Empiezo por decir que no creo en los partidos confesionales, ni cristianos ni islamistas, pero no es lo mismo declararse cristiano que asumir que los valores del humanismo cristiano inspiran una forma de ser y de estar no ya en la política, en la vida. Y no sólo en España, sino en toda Europa, porque ninguna de las dos se entiende sin la historia, la cultura y la religión cristiana.
Ni Europa ni España serían lo que son sin las raíces cristianas que impregnan todo lo que somos, a pesar de la secularización creciente y de ese afán por la laicidad que se viene tratando de imponer como sea. A algunos les sigue preocupando eso, que da réditos fáciles, y no otras cosas. Recuerden si no, los aplausos a la propuesta de Rubalcaba en el Congreso del PSOE de revisar el Concordato con la Santa Sede, como si eso nos fuera a sacar de la crisis, o el tono mitinero de Chacón al apostar por un Estado laico, a ser posible sin sombra alguna de religión* especialmente la católica.
En contra, por ejemplo, el Reino Unido ha sellado una "relación especial" con la Santa Sede y nada menos que siete ministros han acudido a Roma y se han entrevistado con el Papa y han mantenido reuniones de trabajo con los altos cargos vaticanos. ¡Si lo llega a hacer el PP! Otro dato, la Iglesia ha sumado doscientos mil contribuyentes más que han puesto su cruz para que una parte del dinero del Estado vaya a sus arcas por libre decisión de los ciudadanos. Crece el apoyo a la Iglesia aunque los cristianos seamos malos cristianos. ¿Qué quieren quitar la palabra cristiano del humanismo del PP? Yo prefiero que los valores de equidad, justicia, defensa de los derechos de los más desfavorecidos, esfuerzo, solidaridad -valores del humanismo cristiano- estén de verdad en las decisiones del PP aunque no figuren en su programa. Lo que hay que pedir a los políticos es que den soluciones a los problemas sin crear otros que no existen en la conciencia social.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Recién elegido José María Aznar como presidente de gobierno, en 1996, preguntaron a Xabier Arzalluz por el escaso carisma del nuevo mandatario. Con sorna, el entonces presidente del PNV respondió que Aznar no tenía por qué preocuparse, que cuando uno gana unas elecciones inmediatamente se le pone cara de carisma.
Rajoy lo sabe bien. Llega al Congreso del PP en Sevilla en unas condiciones que sólo un hombre muy optimista podría haber imaginado hace cuatro años. ¿Se acuerdan del Congreso de Valencia de 2008? ¿Recuerdan aquel artículo demoledor de Gabriel Elorriaga, entonces secretario de comunicación del partido, afirmando que el PP tenía proyecto y equipos, pero que necesitaba un liderazgo renovado, sólido e integrador que Rajoy no estaba en condiciones de ofrecer? ¿Se acuerdan de los amagos de Juan Costa y Esperanza Aguirre -"me presento, no me presento"- sondeando las posibilidades de disputarle el sillón a su líder? ¿Y de los medios que hoy ensalzan a Rajoy como gran estadista pidiendo su cabeza dada su incapacidad para llevar de nuevo a su partido al poder?
No lo tumbaron, pero hicieron mella. Rajoy ganó aquel difícil congreso con la holgura con la que suelen ganar los candidatos únicos. Pero salió de aquel cónclave como el presidente con menos apoyo doméstico desde la refundación del partido en 1989. Y tuvo que soportar una inercia de luchas fratricidas que se saldaron con sonadas renuncias, como la de la dirigente popular vasca María San Gil.
Pero los tiempos han cambiado. Aquel dirigente tocado es hoy presidente del gobierno, sus grupos parlamentarios controlan las dos cámaras con mayoría absoluta y dirige un partido que ha alcanzado cotas de poder territorial desconocidas en nuestra historia democrática. Nadie se atreverá a toserle ni a discutir la dirección que le plazca configurar. Rajoy disfrutará de un congreso fácil y de una ciudad y de una tierra que tienen un color especial que quizás cambie a partir del 25 de marzo.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Ya dice mi tía Pascualina que el que no tiene nada que hacer con el culo caza moscas, así que los del PP, que andan estos días encantadísimos de haberse conocido, y cada vez que pasan por delante de un espejo le preguntan si alguien tiene más votos que ellos, se plantean como gran debate ideológico si deben declarar que su ideología se basa en el "humanismo cristiano" o en el "humanismo occidental". No es el sexo de los ángeles, pero como bizantinismo no han podido elegir nada mejor. Es probable que aparezca una tercera vía que aporte la sugerencia del "humanismo heleno y cristiano", aunque tal como va ahora la pobre Grecia es muy probable que nombres a los helenos y se arme una guerra de troya dialéctica.
La preclara mente que aboga por el "humanismo occidental" no mete la pata, y me imagino que se trata de un guiño a los judíos, esos centinelas de Occidente que serán los únicos con redaños suficientes para salvar a Europa de que Irán tenga armas nucleares, y, eso, sin que se tenga que reunir la Otan, el Consejo de Seguridad de la Onu y la comunidad fallera correspondiente.
Porque, en Occidente, además de los judíos, anteriores a Cristo, todo lo demás es cristiano, desde los metodistas a los católicos, desde los protestantes a los ortodoxos, desde los anglicanos a los calvinistas, todos son cristianos, pero también es humanista la Ilustración, el Renacimiento, incluso la Revolución Francesa.
Naturalmente, al plantear esta grave cuestión, me imagino que los dirigentes del PP piensan que sus votantes se levantan todas las mañanas con la obsesiva preocupación de si debe denominarse humanismo cristiano o humanismo occidental. En mi barrio no se habla de otra cosa e incluso, cuando en el bar ponen un partido de fútbol, la gente no hace ni caso y se ponen a perorar sobre el humanismo del PP, que es que te llega a doler la cabeza.
Ya advertía Oscar Wilde que es más fácil levantarse de un fracaso que reponerse de un éxito. Es probable que lo de Andalucía sea el pórtico para un poder como nunca tuvo ninguna fuerza política. Pero antes de se les levante demasiado el mentón, amén de no haber dado las gracias a muchos que se lo merecen, deberían pensar que nada es eterno. Dicho sea dentro del humanismo cristiano y occidental.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
El líder socialista ha anunciado una oposición rotunda en los temas en que las discrepancias sean profundas y una disposición al consenso en las cuestiones más institucionales: lucha terrorista, política exterior y nombramientos en los órganos de la justicia y de Televisión.
Ha puesto como ejemplo de oposición el rechazo frontal a la reforma laboral. Anteayer, en el Congreso, quedó patente la distancia entré él y el presidente de Gobierno. Pero la buena noticias es que quienes estuvieron enzarzados en sus escaños, a las pocas horas, fueran capaces de celebrar una reunión de cuatro horas en un clima distendido.
Es de justicia recordar que esta no fue nunca la disposición de Mariano Rajoy en la oposición. La política exterior -Cuba y Venezuela-, la lucha antiterrorista y el bloqueo de las renovaciones del Tribunal Constitucional y el Consejo del Poder Judicial son buenos ejemplos de la falta de espíritu de colaboración del PP en la oposición.
Rubalcaba tiene por delante un periodo difícil y correoso: cada vez que recrimine un recorte, le echarán en cara su presencia en el gobierno que los inicio. Si bien es cierto que las medidas que está tomando y va a tomar Mariano Rajoy son mucho más radicales, los primeros recortes le correspondieron a Zapatero y esa munición no la va a desperdiciar el Gobierno.
El electorado del PSOE, los cuatro millones que se han ido a otro partido o a la abstención, están pendientes de la forma de ejercer la oposición del PSOE, pero también en comprobar en qué escenario estratégico se va a situar Rubalcaba. ¿Va a dar un paso más y cuestionar el modelo de salida de la crisis con posiciones socialdemócratas o no va a cambiar el sustrato en donde ha navegado los último años el PSOE compitiendo en el mismo anfiteatro económico del PP? Ahí no tiene mucho que rascar Rubalcaba porque la contestación a los recortes va a exigir cambios profundos en el enfoque de las políticas económicas.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Me sorprende el alborozo que ha provocado el encuentro entre el presidente Rajoy y el líder de la oposición Pérez Rubalcaba. Los afines del PP destacan el "estilo" Rajoy invitando incluso a su interlocutor a compartir almuerzo. Los afines al PSOE señalan, por su parte, que sobre Pérez Rubalcaba prima el sentido del Estado. Yo, insisto, no salgo de mi asombro de que demos importancia a algo que debería de ser pura rutina y apenas una nota a píe de página.
No es la primera vez que he escrito que tanto al presidente del Gobierno como al jefe del principal partido de la oposición les entra en el sueldo reunirse cuantas veces sean necesarias para abordar los problemas de España. Me sorprendía que estos encuentros fueran motivo de primeras páginas en las épocas de Felipe y Aznar, o de Aznar y Zapatero, o de Zapatero y Rajoy, o ahora de Rajoy y Pérez Rubalcaba.
De los responsables políticos no esperamos que sean amigos, ni que se caigan bien, ni que tengan afinidades personales, simplemente esperamos que sean eso, responsables, y por tanto conscientes de que entre sus responsabilidades entra hablar y a ser posible buscar puntos de encuentro para resolver los problemas de los ciudadanos. De manera que, por lo menos a mí, me importa muy poco que el señor Rajoy invitara a almorzar al señor Rubalcaba y que el menú compartido fuera de alcachofas rellenas y chuleta de ternera.
La crisis económica internacional, que se ha cebado con especial saña en algunos países, como Grecia, Portugal, Italia y España, es de tal calado que sería una irresponsabilidad imperdonable que quienes están al frente del Gobierno y de la oposición no fueran capaces de aparcar diferencias para sentarse a dialogar.
Eso sí, lo que no me termino de creer es que cuatro horas de charla hayan dado para tan poco como han informado desde Moncloa y el propio Rubalcaba. Espero que llegue un día en que el secretismo se destierre de la actividad política porque los políticos asuman algo tan elemental como que nos representan a los ciudadanos y que es una falta de respeto que nos traten como a menores de edad negándonos información de lo que tratan.
Como me parece una larga cambiada eso de que Rajoy y Rubalcaba se han dado de tiempo hasta junio para renovar los cargos en las instituciones. Es una vergüenza, una auténtica vergüenza que el PP y el PSOE no hayan sido capaces de renovar el Tribunal Constitucional. En cuanto a TVE, me pongo en lo peor, porque los políticos siempre la han considerado su finca particular en cuanto ganan las elecciones.
Pero es la renovación de los miembros del Constitucional lo más urgente y sobre todo lo más difícil. Veremos si es verdad que de una vez por todas tenemos un Tribunal Constitucional alejado de los intereses políticos coyunturales de unos y de otros ya que el prestigio del Alto Tribunal ha sufrido lo suyo por algunas de las decisiones de sus actuales componentes.
Pero volviendo al principio, debería de ser una noticia menor que en circunstancias normales se reúnan el presidente del Gobierno y el jefe de la oposición, sean quienes sean. Insisto, les entra en el sueldo hablar ¡faltaría más!.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Cuatro horas de conversación dan para mucho, para mucho más de lo que el líder de la oposición contó a su salida del encuentro con el presidente del Gobierno, pero dado el carácter de ambos y la experiencia política que juntos y por separado acumulan a sus espaldas nos vemos resignados a quedarnos con lo que oficialmente se contó.
Partiendo de esta premisa y que solo desde la insolación se podía pensar que de este encuentro saliera algún acuerdo cerrado, la cita de Moncloa no podía dar más de si, aunque sí ha llamado la atención que se den casi cinco meses para acordar tanto el Tribunal Constitucional, como RTVE. La experiencia dice que cuando los plazos quedan tan abiertos es, sobre todo, para eliminar presión y evitar ansiedades propias y ajenas, de manera que es más que probable _coinciden PP y PSOE_ que antes de Junio estos acuerdos se hayan materializado.
En cualquier caso, no hay que empujar. No hay que empujar al Gobierno para que, por ejemplo, presente Presupuestos y, desde luego, no hay que empujar al PSOE y más en concreto a Alfredo Pérez Rubalcaba para que ya mismo diseñe el mapa de su política de oposición. Rubalcaba necesita un tiempo para buscar el sitio adecuado para su partido, un partido que inicia una dura travesía del desierto, que tiene que repescar nada menos que 200.000 afiliados que han dejado de serlo y recuperar la confianza de esos cuatro millones de ciudadanos españoles que le han dado la espalda. Para colmo, las elecciones andaluzas están a la vuelta de la esquina a las que los socialistas andaluces acuden abiertos en canal.
Rubalcaba, que no es un extremista de izquierda, se tiene que medir con Rajoy que no es un derechista peligroso y talibán y tiene que elegir el líder del PSOE el terreno en el que se quiere mover. De momento, la reforma laboral y todo lo concerniente con los derechos civiles, son los primeros escenarios elegidos. Nada más lógico que la oposición muestre sus propios perfiles en asuntos que les resultan especialmente sensibles. A partir de ahí, el auténtico reto es modular esa oposición.
Si presentan al PP como a un partido esclavista, se equivocarán. Si presentan al PP como a un partido que lo que quiere es llevar a las mujeres que aborten a la cárcel, se equivocarán. Si, en definitiva, juegan a caricaturizar al partido que hoy Gobierna en España y presentarlo ante la opinión publica no como el partido que realmente es sino como al PSOE le gustaría que fuera percibido por los ciudadanos, el error será mayúsculo. Error tan mayúsculo como el que cometen los sectores más duros y recalcitrantes cuando presentan al PSOE como una especie de maleficio al que hay que hacerle vudú día sí y día también.
La tarea de Rubalcaba no es menor. El papelón que tiene por delante Rajoy es para echarse a temblar y si en este país fuéramos capaces de evitar el cainismo, de salir cada cual de su trinchera, de mirar para atrás sin ira convendríamos que lo mejor que nos puede pasar a todos es que ambos acierten a la hora de gestionar su propia posición y en las muy saludables discrepancias. No es buenismo ni candor; es la convicción de que la política no está reñida con la inteligencia.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
La decisión del Rey Juan Carlos de apartar al Duque de Palma de toda actividad oficial por su comportamiento poco ejemplar, lo que obligó a la Infanta Cristina a solidarizarse con su marido, convencida como está de que es inocente, ha puesto el foco en todo lo que hace o dice el Príncipe de Asturias. El único de todos los miembros de la Familia Real al que no le ha salpicado el escándalo que supone que uno de sus miembros tenga que sentarse en el banquillo a explicar al juez los pormenores de unos negocios que siendo generosos y aplicando la presunción de inocencia podrían calificarse de poco o nada éticos. Una situación que ha deteriorado gravemente la imagen de la Corona, y que puede y debe acelerar si no el relevo en la Jefatura del Estado, sí dar un mayor protagonismo oficial al Príncipe Felipe, que está dando sobradas muestras de su temple, pero sobre todo de la alta estima en la que tienen los Príncipes de Asturias a la institución que representan.
Si el Rey debe o no abdicar para dar paso a su heredero es algo que tendrá que decidir quien tiene la obligación de hacerlo, don Juan Carlos de Borbón, sopesando claro está los pros y los contras de una decisión de esta envergadura, pero sin olvidar tampoco el crítico momento que atraviesa España, no solo a nivel económico, también social, con una democracia que empieza a sufrir el lógico deterioro del paso del tiempo, y unos políticos a los que las hazañas de sus abuelos importan poco o nada, ya que la mayoría de ellos nacieron bastantes años después de que fuera enterrado Franco. Muchos de los cuales han defraudado a una juventud que siendo la mejor preparada de todos los tiempos se está viendo abocada al paro antes de empezar siquiera a trabajar.
De ahí la necesidad de recambio que tiene la sociedad, a todos los niveles, también en el seno de la Familia Real, ya que difícilmente nada volverá a ser como era cuando don Juan Carlos accedió al trono. Soltar amarras con el pasado, aunque este sea tan reciente, para encarar el futuro, es tarea de todos, también del Rey y cómo no del Príncipe de Asturias. Un hombre que a sus 44 años se encuentra en plena madurez, al que no se le conocen veleidades que puedan poner en tela de juicio su seriedad y compromiso con la corona y con su familia, que conoce los problemas del país, que se mueve cómodamente entre los de arriba y los de abajo, y que creo es la persona adecuada para impulsar otra forma de ejercer la monarquía, de encarar las dificultades, para dar una imagen nueva de un país muy viejo que ha sabido hacer frente a momentos más cruentos que el actual, habiendo salido airoso de todos ellos.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Del almuerzo y posterior sobremesa de cuatro horas de duración que mantuvieron este miércoles en la Moncloa Rajoy y Rubalcaba, salió un acuerdo ciertamente preocupante desde el punto de vista del normal funcionamiento de las Instituciones. Me refiero al nuevo plazo, hasta el mes de junio, que se dieron para proceder a la renovación de organismos tan relevantes como el Tribunal Constitucional, el Tribunal de Cuentas, el Defensor del Pueblo y Radio Televisión Española. Cuatro organismos en los que es necesario el acuerdo entre los dos grandes partidos, PP y PSOE, por la mayoría parlamentaria que se exige para designar a sus miembros.
No es muy de recibo que el PP ahora en el Gobierno y el PSOE en la oposición, como en la situación inversa hasta hace muy poco tiempo, sean incapaces de pactar esos nombramientos. Será muy criticable el sistema de elección o de designación de los mismos, desde el momento en que se da un gran protagonismo a los partidos políticos, lo que conlleva un sentimiento patrimonialista nocivo de estos respecto a esas Instituciones, pero mientras no se cambie el sistema, lo que tienen que hacer el PP y el PSOE es ponerse de acuerdo cuanto antes y no alargar mas la situación que se vive, por ejemplo, en el Tribunal Constitucional, donde tres miembros agotaron su mandato en noviembre del 2010 y un cuarto falleció en el 2009 y todavía su plaza no ha sido cubierta.
El PP acaba de ganar hace dos meses unas elecciones por una clara mayoría absoluta mientras que el PSOE ha tenido el peor resultado electoral desde la transición democrática. Por ello se entiende muy mal que sea el líder de los socialistas el que anuncie en la Moncloa que en su encuentro con el presidente del Gobierno han decidido tomarse cuatro meses mas para resolver estos nombramientos. ¿A quién favorece este aplazamiento? Evidentemente al PSOE de Rubalcaba. Si esto es así, que lo es, la siguiente pregunta obligada que hay que plantearse es ¿por qué Rajoy tolera esta situación? Y ahí entramos en un terreno ciertamente pantanoso teniendo en cuenta lo que los muy "marianistas" califican como "magistral manejo de los tiempos" de su líder.
Pero siendo un poco mal pensados -lo cual, cuando hay que analizar la actuaciones de los políticos, es muy recomendable- cabría preguntarse si, por ejemplo, a Rajoy le puede convenir que sea este Tribunal Constitucional, con una mayoría mas próxima al PSOE en su actual constitución, el que resuelva cuestiones espinosas como pueden ser la legalización de Sortu, la marca de ETA que no fue admitida en su día por el Tribunal Supremo, o el recurso del PP a la ley del PSOE en la que se equiparan la unión de parejas homosexuales al matrimonio entre un hombre y una mujer. De esa manera, Rajoy se podría parapetar tras la decisión que tome el actual Tribunal Constitucional sin necesidad de tener que mojarse. ¿Es esto ser demasiado mal pensado?

MADRID, 15 (OTR/PRESS)
Me disgusta adoptar el papel de acorralado: nos acosan el "Financial", Reuters, Moody"s, Durao Barroso, Olli Rehn y los guiñoles gabachos. Todos contra España. Y nosotros, con la cabeza gacha. Peligroso. Lo peor que nos puede pasar es volver al hispanocomplejo, al acobardamiento frente a las pérfidas potencias europeas que quieren aprovecharse de nuestra debilidad y hasta se meten --¡el colmo!-- con nuestros deportistas. Me parece que, sin sobreactuar, en aras de la dignidad hay que reaccionar: este es un gran país, capaz de muchas cosas. No somos ni Grecia, ni Italia, ni Portugal, que cada cual tiene sus grandezas y sus miserias. Pero nosotros, las nuestras, y muchos de los puntos débiles de los países citados, lo digo sin chovinismo, a los españoles, que estamos sabiendo atravesar el desierto sin derramar una lágrima, nos son ajenos.
Y, si los vanrompuy y los standardsandpoor del Viejo y el Nuevo Continente me lo permiten, diré que ya está bien de empujones: me parece que el Gobierno y, sobre todo, los ciudadanos españoles estamos haciendo ya muy bien los deberes que los maestros ricos nos han impuesto, no sé yo si con mucha justeza, no sé si con toda justicia ni con algo de sabiduría. Pero si hay que apretarse el cinturón, aunque sea por real eurodecreto, pues se aprieta. Pero que no nos exijan a continuación, calificadores y agencias de calificación que de nuestro aquí y ahora apenas saben de la misa la media, que hagamos un agujero más. Otro más.
Ahora, llega el supercomisario europeo de economía y pide públicamente al Gobierno español, que no lleva ni dos meses en faena, que entregue ya los Presupuestos Generales del Estado. Cuando aún ni conocemos los grandes números de la UE. Cuando La Moncloa se ha comprometido a tener los PGE listos en marzo, es decir, dentro de cuatro semanas como mucho. Las prisas del señor Rehn no son, así, sino una demostración de fuerza, un deseo de poner en evidencia que en Bruselas pueden seguir pisándonos el cuello y dar otra vuelca de tuerca al potro de tortura.
No sé si estos eurócratas y los plumillas que bailan con ellos -quién ha visto a los rectores de Europa y quién ve a los actuales...- lo que pretenden es sembrar la semilla del euroescepticismo más feroz en los ciudadanos de media UE, concretamente en los españoles. Peligroso juego el que se traen los empleados de la señora Merkel y de su ministro de Finanzas: hemos sido y somos fieles socios del club, no damos problemas y, mientras las fuentes anónimas de Reuters no demuestren fehacientemente lo contrario, jamás hemos mentido sobre la contabilidad nacional. Sería muy malo para todos que la opinión pública española se separe del orgullo de ser europeo a base de los errores de los "cabezas de huevo" que se sientan en las europoltronas, allá en Bélgica o en Alemania, y emiten desde allí sus "diktat" acerca de lo que los súbditos tenemos que hacer.
Tengo muy claro que los rectores de la UE no han sabido gestionar ni las crisis políticas ni la crisis económica. Y que Berlín ha logrado, sobre los demás, ganar esta guerra sin botas, ni bigotes, sin disparar un tiro y sin un solo grito, menos mal. Pero también estoy convencido de que, si los padres de la idea de una Europa unida levantasen la cabeza, Los Adenauer, Monnet, Schuman y De Gasperi, y tantos otros que los secundaron, volverían a la tumba de inmediato, avergonzados de estos sus remotos sucesores.
Y, sin embargo, yo sigo queriendo ser europeo, no porque no pueda ser otra cosa, sino porque nos ha costado mucho llegar hasta aquí y también porque la ¿utopía? de aquellos "padres" que impulsaron luego el Tratado de Roma merece la pena. Incluso tanta pena como soportamos.

MADRID, 15 (OTR/PRESS)
Por si los efectos de la crisis económica sobre la salud de los españoles no fueran suficientemente devastadores, el propio sistema sanitario público se miserabiliza, se recorta, anuncia su quiebra y, aprovechando la coyuntura, acelera su privatización. Por si los efectos de las revolución de los especuladores, los avaros y los prestamistas sobre las personas trabajadoras y decentes (depresión, ansiedad, insomnio, malnutrición, incremento de los suicidios...) no alcanzaran a derribarles, particularmente a aquellos que carecen de trabajo y de unos ingresos mínimos, la Sanidad Pública se desmantela, cual acaban de denunciar los colegios médicos de toda España.
Los médicos, que sobre el apego a su alta, sensible y transcendente misión también lo tienen al propio pellejo, temen, como es natural, cargar con la responsabilidad de que los pacientes se agraven o mueran a consecuencia de los recortes, que no lo son, desde luego, racionalizadores de la gestión sanitaria, sino puramente contables, para ahorrar allí, en el trémulo organismo de los enfermos, donde en ningún caso debería ahorrarse. El que caiga, que se aguante, que ya somos muchos, al parecer, los que andamos sobrando.
Sin embargo, esa poda ciega en el sistema sanitario público so capa de ahorrar, no sólo es antisocial, salvaje e inhumana, sino también falaz: detrás está el proyecto privatizador, que avanza imparable. Pero, ¿qué interés pueden tener las grandes compañías privadas que andan acechando si, como se dice, el estado de la Sanidad Pública es ruinoso? Muy sencillo: porque saben que ahí hay negocio, un negocio brutal, del que pueden apoderarse, coaligadas, casi en régimen de monopolio. O dicho de otra manera: el mismo sistema (el capitalismo) que enferma a la gente, se aprestaría, tras la descomunal exacción en su beneficio de la que fue la joya de las prestaciones públicas, a curarla un poco.

MADRID, 15 (OTR/PRESS)
Cuando un asunto genera polémica -por ejemplo, la flamante reforma laboral aprobada por el Gobierno Rajoy-, quienes la impulsan y quienes la apoyan desde los medios procuran desviar el foco de la atención de la opinión pública acudiendo a lo que se conoce como "estrategia de la división". Se trata de atacar un aspecto accesorio del asunto sometido a debate. En este caso, el blanco elegido para desviar la atención son los sindicatos, que rechazan la reforma laboral impuesta. Basta con echar una ojeada a los periódicos o detenerse a escuchar cualquier tertulia de la radio o la televisión para constatar que se habla más de los sindicatos que de las medidas que impone la reforma: que si con Zapatero eran complacientes; que si son organizaciones obsoletas; que ya está bien que tengamos que financiarles entre todos, etc, etc. Algunas de estas críticas están fundadas, otras no tanto. De la reforma propiamente dicha y en sus rasgos esenciales: abre la puerta a una rebaja generalizada de los sueldos de los trabajadores al tiempo que abarata los despidos, se habla menos, o solo para decir (lo cual es verdad) que peor que un "mini salario" es el paro.
Es verdad que España tiene un problema gravísimo que son los más de cinco millones que no tienen trabajo, pero también lo es que de esa tragedia no son responsables los sindicatos. A la hora de buscar el origen de la crisis sería más justo mirar a los bancos antes que a los sindicatos. Pero de eso, se habla menos en las tertulias porque los bancos que han sobrevivido son, también, de los pocos anunciantes que quedan y de la publicidad (escasa) intentan sobrevivir no sin grandes sobresaltos los medios de prensa independientes. Cabe añadir que a la estrategia de desviación de las críticas a la reforma han ayudado los portavoces de algunos de los sindicatos, que con sus toscas declaraciones alimentan un clima de crispación dialéctica que enrarece el debate y ofusca la comprensión de los argumentos que aducen para rechazar la reforma laboral. Se diría que ni Méndez ni Fernández Toxo se dan cuenta de que hay mucha gente que criticó (con razón) su excesiva contigüidad con Zapatero y les estaban esperando para ver qué hacían cuando gobernará el PP. Si se precipitan o se pasan en la respuesta, perderán. Lo cual no quita para que, a mi juicio, muchas de sus críticas a la polémica reforma, estén cargadas de razón. El enemigo no son los sindicatos, el problema es el paro.

MADRID, 15 (OTR/PRESS)
Seamos sinceros, había un cierto morbo en ver cómo se desarrollaba el primer "cara a cara" entre la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría y la nueva portavoz socialista, Soraya Rodríguez. Al fin y al cabo la actual vicepresidenta debe su consolidación política a sus enfrentamientos con Teresa Fernández de la Vega a la que semana tras semana lograba batir en la sesión de control del Gobierno. De manera que Soraya Sáenz de Santamaría se conoce al dedillo la asignatura de la sesión de control parlamentario y por tanto como ganar la partida. Vamos, que no está dispuesta a que Soraya Rodríguez crezca políticamente a costa suya.
La verdad es que la vicepresidenta salió a la tribuna dispuesta a machacar a su oponente. Soraya Rodríguez había acusado al Gobierno de aprobar una reforma laboral que va no solo contra los trabajadores y va a crear más paro sino que también incumple todas las promesas y compromisos del PP antes de ganar las elecciones. La portavoz socialista estuvo agresiva "ma non tropo", y lo que no se esperaba es que la vicepresidenta saliera dispuesta a comérsela viva. Y es que la señora vicepresidenta estuvo agresiva, incluso faltona, e hizo un doble papel, defender al Gobierno y, además, hacer oposición a la oposición recordando a la portavoz socialista que fue Zapatero el que aprobó una reforma laboral en el que también se contemplaba el despido con veinte días de indemnización y generalizó el despido con treinta y tres días.
Soraya Sáenz de Santamaría se mostró agresiva, nada de dar cuartel a la portavoz socialista, y, la verdad sea dicha, de este primer encuentro salió vencedora. Puede que con el tiempo Soraya Rodríguez aprenda el oficio de portavoz, pero en su primera actuación, lo mismo que en su primera rueda de prensa, más parecía estar en un mitin que en el Parlamento. Y ahí se perdió.
No sé, pero quizá para esta etapa en que el PSOE va a tener que hacer una dura travesía por el desierto el cargo de portavoz debería de estar en manos más experimentadas en las lides parlamentarias que las de Soraya Rodríguez. En realidad, el mejor portavoz que podría tener el PSOE es el propio Rubalcaba, aunque lógicamente el nuevo secretario general del PSOE no puede estar en todos los frentes. Pero justo es reconocer que Rubalcaba ha sido un estupendo portavoz parlamentario porque se las sabe todas y sobre todo es un gran dialéctico que sabe combinar el rigor con la ironía.
Claro que la legislatura es larga y Soraya Rodríguez tiene tiempo de ir curtiéndose en el oficio de portavoz y derrotar a su tocaya Soraya Sáenz de Santamaría. Porque lo que a la vicepresidenta le puede pasar es que vaya de sobrada por la vida, y cuando uno empieza a levitar creyéndose más listo que los demás es cuando comete los mayores errores.
Pero en este primer duelo el resultado es el que es 1-0 a favor de la vice. ¡Que le vamos a hacer!

MADRID, 15 (OTR/PRESS)
Por boca del líder del principal grupo de la oposición, Pérez Rubalcaba, supo este miércoles Mariano Rajoy que el PSOE no apoyará en el Parlamento la reforma laboral recientemente alumbrada por el Gobierno. No hace más que devolverle la pelota, cuando ni siquiera se han cumplido dos años desde que, con los papeles cambiados, el PP también votó en contra de la reforma laboral presentada por el Gobierno anterior.
Esperemos que el rechazo socialista no se inspire solo en afanes de desquite. No parece, cuando el partido de Rubalcaba sí piensa apoyar la reforma financiera. Al menos tiene argumentado el rechazo. A saber: la reforma laboral del PP abarata y facilita el despido, ataca los derechos de los trabajadores recogidos en los convenios colectivos, suprime garantías laborales al facilitar el descuelgue de pequeñas y medianas empresas, ignora derechos adquiridos en convenios al fijar en dos años el plazo máximo de denuncia de los convenios, etc.
Pero hay un más allá de esas objeciones "técnicas" a esta nueva regulación del mercado laboral. A medida que se ha ido descifrando la letra pequeña del decreto ley 3/2012, en los sectores progresistas ha ido ganando terreno la idea de que se abre un camino hacia la sociedad del sálvese quien pueda. Es la sombra de una sospecha que planea sobre los asalariados, como la parte más débil en las relaciones de poder.
Tanto el espíritu como la letra de esta nueva vuelta de tuerca sobre el status del trabajador, el fijo y el temporal, nos anuncian una economía más competitiva y una sociedad menos justa. ¿Tal vez estamos empezando a envidiar el modelo chino? Las señales están camufladas, como digo, en la letra pequeña del decreto-ley de medidas urgentes para la reforma del mercado laboral. Indican a las capas sociales más débiles el camino hacia un entorno social más hostil.
El empleo basura, el despido fácil y los sacrificios salariales, como mecanismos de ajuste empresarial en tiempos de crisis, vienen para quedarse cuando salgamos del túnel. Y en cuanto a lo público, incluidos EREs y despidos por "insuficiencia presupuestaria", el llamado Estado del Bienestar puede sufrir algún desperfecto si se apuran las posibilidades que ofrece esta reforma al gobernante de turno.
Razones más que suficientes para que un partido de izquierdas se oponga, al margen de que el PSOE quiera pagar a Rajoy con la misma moneda que éste le pagó cuando el Gobierno Zapatero fletó su reforma en junio de 2010. Entonces, Dolores de Cospedal, número dos del PP, se dejaba ver en público con una "kufia" al cuello diciendo "¡Somos el partido de los trabajadores y no me cansaré de decirlo!". Han cambiado las tornas. Ahora los socialistas se apropian de aquellas palabras pronunciadas por Rajoy contra la reforma del Gobierno anterior: "Queremos una reforma laboral que cree empleo y que no lo destruya".

MADRID, 15 (OTR/PRESS)
Si le hicieran caso al añorado Gila y se fueran del pueblo todos aquellos que no aguantan bromas España se iba a quedar muy vacía. Porque hay que ver la que se ha montado con el asunto de los guiñoles del Canal+ francés. ¡Menuda tontería! Sobre todo en un país como el nuestro, con un reconocido y magnífico sentido del humor, donde siempre nos hemos caracterizado por saber reírnos de nosotros mismos. Que le pregunten si no al sabio pueblo de Lepe.
¿Qué nos está pasando? ¿A cuento de qué esta estúpida trifulca que ha puesto en pie de guerra a deportistas, políticos, diplomáticos y hasta a un presidente de Gobierno como Rajoy que hace gala habitualmente de su socarronería gallega? ¿O acaso también esta salida de madre es otra maniobra de distracción frente a "las cosas que realmente importan a los españoles" (que el hoy ofendido don Mariano nos repetía por activa y por pasiva).
Los famosos guiñoles -tanto los franceses como los que en su día hicieran en nuestro Canal+- han sido un ejemplo de sentido del humor ácido pero inteligente. Recordemos la época en que los políticos españoles casi exigían ser caricaturizados por ese magnífico programa porque quienes no lo eran se sentían incómodos y ninguneados. Nadie se sintió ofendido entonces por el uso de su imagen en el programa; ni el beso amoroso entre José María Aznar y Jordi Pujol hizo que los aludidos se rasgaran sus vestiduras, ni Benedicto XVI anatemizó al grupo Prisa, ni Raúl se sintió ofendido porque lo caricaturizaran como un ser mezquino y envidioso. Hasta puede que Julio Anguita se sintiera halagado por la prestancia califal de su muñeco. El caso es que nadie protestó; nadie se picó, y si se picó nunca lo dijo porque habría sido considerado por todo el mundo como un necio, más guiñol que el propio guiñol.
Por eso resulta tan extraño -y tan ridículo- que el señor García- Margallo, ministro de Asuntos Exteriores, se quejara ante el Ministerio de Deportes francés, por un video que ironiza sobre el dopaje en el deporte español. Con ello, el ministro dejó muy claro que no tiene el más mínimo sentido del humor. No tiene la más mínima idea de lo que significa la libertad de expresión (o tal vez sí la tiene, pero no le gusta). Y no tiene nada claro cuáles deberían ser las prioridades de su gabinete. Porque, si el Partido Popular quiere, como ha dicho, recuperar el prestigio supuestamente perdido de España en Europa, este tipo de acciones no van a contribuir para nada en su logro. Ni ridículas protestas por una serie de televisión, ni apertura extemporánea de melones gibraltareños.
Tampoco nuestro Monarca, tan campechano él, ha dado muestras de su jovialidad y agudeza al afirmar que "Esos de los guiñoles son tontos". ¿Y qué nos dice sobre tema el señor Rajoy, presidente del Gobierno? Pues que "el mayor desprecio es no hacer aprecio". Algo así como que "a palabras emitidas por laringes inconscientes trompas de Eustaquio en estado letárgico". Pues vale.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
Nadie le puede restar legitimidad al actual Gobierno para tomar decisiones pero tampoco se nos puede quitar legitimidad a los ciudadanos si ponemos en duda alguna de ellas. Esta dicotomía antipática y rencorosa en la que se ha vuelto la cosa pública lleva a que te sitúen entre los peligrosos bolcheviques solo por levantar el dedo y atreverte a disentir de la doctrina oficial que cuenta con numerosos palmeros que la propagan con lógico entusiasmo.
La reforma laboral puesta en marcha por Rajoy y equipo parece pensada en abaratar el despido antes que en crear puestos de trabajo, a partir de ahora se podrá despedir más barato a quienes tengan más experiencia para contratar a menor coste a personas que carecen de esa experiencia pero que cobrarán mucho menos. Visto de lejos parece que la reforma lo que ha hecho es pintar de naranja las salidas de emergencia para que el trabajador no se pierda mucho en el rápido camino hacia la puerta. Sin duda que las medidas son extraordinarias para un tiempo extraordinario pero por ese motivo hubiera sido importante acordarlas con la ayuda de otras fuerzas políticas, y hasta de los sindicatos que aunque débiles en capacidad de convocatoria siguen siendo los instrumentos constitucionales de representación de los trabajadores. Bien es verdad que la oposición, en este caso liderada por Rubalcaba, está para tapar sus propias goteras antes que para recibir en sus salones y acordar grandes pactos de Estado.
Lo cierto es que la norma ya está aprobada, ha entrado en vigor y habrá que esperar a ver cómo son sus consecuencias. Por la cuenta que nos trae, ojalá alivie la tensión de quienes hacen la cola del paro todos los meses, aunque Montoro ya ha reconocido que la reforma por sí misma no servirá para que baje la cifra de parados en España. Lo que no va a servir es para aliviar la tensión y el malestar en la calle, y eso también lo sabe el Gobierno tanto a micrófono abierto como a micrófono cerrado.
Las dudas razonables son legítimas y en democracia se pueden expresar, lo que es más peligroso es que el Gobierno se vuelva antipático y rechace cualquier crítica por tenerla por expresión de los antisistema. Dolores de Cospedal tiraba contra todo aquel que osara poner en solfa la reforma de Rajoy, sin admitir disidencias. El PP lo tiene todo de cara y este fin de semana le aguarda un mitin de aplausos en Sevilla. Es deseable que la resaca del triunfo, y el natural regocijo por la victoria andaluza, no les haga olvidar que también se puede dudar de sus reformas sin faltar al respeto. Lo otro sería un trágala bastante cansino y para merienda de sapos con brotes verdes ya hemos tenido dos legislaturas anteriores que se hicieron muy largas.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
Ya solo falta que absuelvan a Garzón por lo de los crímenes del franquismo, después de declarar prescrito lo de Nueva York. El objetivo era cargárselo y eso está logrado con la sentencia de once años de inhabilitación por lo de la Gürtel, sin mandarlo a la cárcel o cosas por el estilo, que calculan que soliviantaría demasiado a las gentes progresistas de este país, tan castigadas por los errores socialistas y por la acumulación de todo el poder en manos de la derecha, incluida la extrema. Declarar prescrito lo de Nueva York supone dejar en la eterna duda si el juez se apropió o no de aquellos dineros, que es lo peor que le puede suceder. Ya nunca podrá demostrar su inocencia y la caverna tendrá fácil decir que es culpable pero que la prescripción impide demostrarlo: al revés del revés. La derecha menos cavernaria podrá decir que esa decisión prescriptiva es prueba de imparcialidad y de justa administración de la ley. Deben de pensar que cargárselo por lo de la Gürtel es lo más suave y lo que menos armas deja en manos de los alineados con Baltasar.
Es evidente que lo anterior se mueve en el terreno de las especulaciones, que es lo único que dejan en manos de los indignados por el atroz bochorno de ver expulsado de la judicatura al mejor, más valiente y más independiente juez que ha tenido este país. Se les espera a los socialistas para que ingresen en la legión de los indignados, pues hasta ahora también en el asunto Garzón se han mostrado flojones, dubitativos e irresolutos, alguien diría que como consecuencia de la actuación del juez en los viejos tiempos del GAL y de los casos de corrupción que afectaron al Partido Socialista. A Rubalcaba y sus amigos hay que exigirles generosidad y grandeza y no pequeñez acoquinada. Si no fuese una barbaridad, yo diría que prefiero que lo condenen por lo del franquismo para que se les vea toda la cara y para que la vergüenza que sobre ellos cae dure in aeternum. Si al menos lo de Garzón valiera para la imprescindible conjunción de toda la izquierda y de todo el progresismo patrio para la tarea de la resurrección...

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
La reforma laboral no creará empleo a corto plazo. Nadie dijo que sería la "purga de Benito", pero lo que sí está claro es que nuestro marco laboral se acerca a los que tienen en la mayoría de los países de nuestro entorno con los que tenemos que competir. Algunos dicen que se han pasado y otros que se han quedado cortos. El tiempo dirá quién tiene razón, aunque como en casi todo en la vida el término medio es el más sensato y de sentido común. Efectivamente, la reforma es de calado y acaba con muchas normas procedentes del franquismo como ha recordado Esperanza Aguirre a la que los cobardicas sindicatos UGT y Comisiones Obreras amenazan con montarle una huelga, porque no se atreven a convocarla en toda España. Deben tener presente, según el último barómetro del CIS, que el 80 por ciento de los parados no quiere ni oír hablar de los sindicatos, porcentaje similar entre los votantes de Izquierda Unida.
Puede que la reforma, si queda como está, presente todavía un mercado laboral muy fragmentado y que no se module la tutela judicial y que la vigencia por dos años de los convenios firmados si no hay acuerdo parezca mucho. Pero, es valiente en el descuelgue de los convenios, en el coste del despido que al final es el coste de entrada al mercado, la lucha contra el fraude y el absentismo, en materia de expedientes de regulación de empleo y en otras materias.
Y, sobre todo, en la capacidad de los sindicatos de torpedear la flexibilidad de que se dota a las relaciones empresa-trabajador para que encuentren fórmulas que eviten lo que ocurría hasta ahora, que el ajuste se haga por la vía del despido y en muchas ocasiones el cierre de la empresa. El problema para los sindicatos es que van a perder el poder omnímodo que tenían y están que muerden porque su afiliación es bajísima y no digamos ya cuántos de esos pagarán las cuotas. Es decir, cómo narices van a poder mantener sus actuales estructuras si se les retiran gran parte de sus vías de financiación. Podían aprovechar, y esto es soñar, para reinventarse y convertirse en unos sindicatos al servicio de los trabajadores. De todos. También de los que lo han perdido. El futuro sindical debe pasar por llegar a acuerdos que salven puestos de trabajo y promuevan la contratación, no como ahora que sólo les "preocupan" los derechos de los que tienen un puesto de trabajo y tampoco de todos.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
El poder o la expectativa de alcanzarlo es el mejor remedio para mantener unidos a los dirigentes de los partidos políticos. Cuando se pierde y las expectativas de recuperarlo son escasas o de larga distancia, las relaciones entre compañeros se tornan ásperas porque como hay poco que llevarse a la boca, la tajada que se lleva uno deja en ayunas al resto. Por ese trance está pasando el Partido Socialista de Andalucía a cuenta de los puestos en las listas para concurrir a las elecciones autonómicas del 25 de marzo. Rubalcaba se marchó de Sevilla creyendo que había dejado atado y bien atado en Andalucía el futuro inmediato del partido. Los hechos han venido a demostrar que no fue así; ahora se ve que la apuesta de José Antonio Griñán por Carme Chacón ha dejado a los socialistas andaluces con el corazón político "partío". La dimisión de José Antonio Viera, secretario provincial de Sevilla, es algo más que un caso de resabio. Es el síntoma de algo más complejo. Ni la cercanía de la cita electoral -que aconsejaría aplazar las discrepancias-, ha sido suficiente para ocultar, siquiera temporalmente, la fractura política que se barrunta.
Salvo cambio de última hora en la intención de voto -ahora favorable, incluso por mayoría, a Javier Arenas (PP)-, después de las elecciones, Griñán no seguirá siendo el "número uno" del partido en Andalucía. Para ese papel, Rubalcaba parece que ha pensado en Micaela Navarro, a la sazón consejera de la Junta. La señora Navarro -una persona seria que debe estar sufriendo al ver cómo está el PSOE andaluz-, es una baza para el futuro de un partido en el que algunos de sus máximos dirigentes -tras treinta años de poder- no se hacen a la idea de que hay vida fuera de la política; quizá porque a lo largo de toda su vida adulta no han conocido otra cosa que la política. Por eso se resisten a ceder el paso, disfrazando de ideología lo que no es más que egoísmo y cálculo de intereses. Es sabido que lejos del poder, hace frío. Mucho frío.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
Anda el nuevo ministro de Cultura, Educación y Deportes, José Ignacio Wert, tras una especie de revolución pendiente, pretendiendo transformar muchas estructuras educativo-culturales (y menos las deportivas) que parecen algo anquilosadas, y así nos va con cada informe Pisa. No comparto el afán de cada nuevo Gobierno que llega al poder de imponer un nuevo plan educativo, de remover a los responsables de las distintas áreas culturales -lo hayan o no hecho bien_ y, en general, de dejar su impronta en el sector. Pero es cierto que España registra índices escandalosos de fracaso escolar, lo que, unido al fracaso laboral, hace que nuestros jóvenes estén entre los más desesperados de Europa, y así lo dice algún sondeo que he podido conocer. No es menos cierto que, a veces, un excesivo intervencionismo político ha desencadenado desconciertos gratuitos, retrocesos perfectamente evitables, pero me parece que algo hay que hacer, y Wert, confío que con acierto, parece dispuesto a ello.
A veces da la impresión de que, educativa y culturalmente (no así deportivamente, digan lo que digan los guiñoles franceses), España anda ahora algo perdida: ¿dónde los pedagogos, dónde los filósofos, dónde los grandes intelectuales, dónde las generaciones poéticas o pictóricas de no tan antaño? Andamos instalados en una cierta ramplonería que poco tiene que ver con un pasado de oro. Y, así, la feria de arte más importante de España, la que atrae más visitantes, nacionales y extranjeros, cada año a la capital del país, Arco, se ha hecho célebre este año porque exhibe una estatua-maniquí de Franco metido en una especie de nevera anunciando un refresco. No es ni siquiera el arte de la provocación, aquel "epater le bourgeois" que revolucionó conceptos desechables y abrió mentes a lo nuevo. Nada de eso: lo que desde Arco se nos propone es una mezcla del museo de cera, Disneylandia y el túnel de la risa; yo, ya se lo digo a quien corresponda, este año, por mucho mérito que tengan otros stands, no voy. Entre otras cosas, porque de lo único que se habla ante esta feria es de la presencia, indeseable y que sin duda habría sido indeseada, de una figura que ya debería haber quedado olvidada en el baúl de los recuerdos tristes.
Y espero que el ministro Wert, que con tanto empuje ha llegado para dar una sacudida a la pereza general que parece invadirnos, tampoco vaya. Que sí, que irá, qué remedio le queda.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
"Javier Arenas contrata a José Antonio Griñán para que le haga la campaña de las andaluzas". Este podía ser, perfectamente, el titular de lo que está ocurriendo en Andalucía donde un PSOE abierto en canal da por perdidas las elecciones y se encuentra inmerso en una guerra fratricida que solo le puede llevar a repartir miserias.
Lo que está pasando entre los socialistas andaluces es propio del desmoronamiento de un régimen y también de antiguas vendettas entre los líderes del partido en los últimos 30 años. Las intrigas internas no han parado desde que Chaves cedió los trastos a Griñán y este quiso, como es lógico, tomar no solo las riendas del Gobierno sino también del partido, cosa que se le atragantó a su antecesor y sus colaboradores. Andalucía ha sido y es la federación más importarte de todas y lo que ocurre allí no es precisamente un tema menor. La dimisión del secretario provincial de Sevilla, José Antonio Vieira, hombre clave para que Rubalcaba consiguiera finalmente alzarse con la victoria en el 38 Congreso ha servido para sacar a la luz los trapos sucios en el momento más inoportuno posible. En esta "guerra de guerrillas" pierden todos y ganan sus adversarios políticos, que tienen motivos para ser optimistas y mirar el espectáculo sin mover un dedo.
Griñán fue el perdedor del ultimo Congreso, simplemente, porque no apostó a caballo ganador y su apoyo a Carmen Chacón sirvió para que los partidarios de Rubalcaba le intentaran pasar a cuchillo, cosa que habrían hecho de buena gana de no haber elecciones a la vuelta de la esquina. Que Rubalcaba le utilizara de excusa para una falsa integración -ofreciéndole la presidencia del partido- fue simplemente una operación de maquillaje en un intento desesperado de salvar los muebles y así lo han entendido todos. Si, como auguran todas las encuestas, el PSOE pierde su principal feudo y su gran granero de votos, es lógico que quien más quien menos quiera estar situado en buena posición para, al menos, seguir disfrutando de las lentejas en la oposición. Y, precisamente, eso es lo que está en juego para muchos: las lentejas. Algunos quieren recoger parte de los escombros en el derribo y eso no lo digo yo, me lo ha dicho tal cual un destacado dirigente socialista que apela a la condición humana a la hora de analizar todo esto.
Aquí no se trata, en absoluto, de defender un proyecto ideológico que en estos momentos es lo de menos, ni una pugna por ver qué dirigentes del PSOE son capaces de llegar mejor a los ciudadanos y arrancar mayor numero de votos. Se trata de una pelea por estar en las listas y además por estar bien situados para, al menos, lograr un escaño, aunque sea en la fría oposición dentro del Parlamento autonómico. Donde no hay harina todo es mohína que, según nuestro refranero popular, significa que la pobreza suele provocar irritación y disputas en la familia.
Mientras la familia socialista está a la greña los populares celebran este fin de semana su Congreso en Sevilla, donde pueden presumir de músculo. Están crecidos porque los ciudadanos así lo han querido y por la inestimable ayuda del partido del puño y la rosa. Lo dicho..., harina y mohína.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
La verdad es que me sorprende ver y escuchar a tanta gente ofendida por los ataques al deporte español llevados a cabo por los guiñoles de Canal + de Francia. De repente, el personal parece experimentar un ataque de patriotismo y el que más y el que menos echa pestes contra los franceses.
Verán, a mí me parece que no tienen ninguna gracia algunos programas de humor, incluidos algunos programas de humor españoles ¡faltaría más!. Por ser graciosos caen en excesos unos, en bromas soeces otros, y en falta de ironía y humor inteligente muchos.
El que los guiñoles franceses hayan puesto en cuestión a algunos de nuestros mejores deportistas acusándoles, entre risa y risa, de doparse, no tiene ninguna gracia y comprendo, y me solidarizo con los afectados, que ven puesta en cuestión su honorabilidad. Pero de ahí a que el personal pretenda que nuestro Gobierno llame al orden al Gobierno francés, hay un abismo.
La libertad de expresión tiene eso, que hay que aguantar estoicamente las opiniones de los otros, aunque en ocasiones, como en esta de los guiñoles franceses, la opinión sea calumniosa.
Yo creo que se le está dando tanto bombo al asunto que al final ha terminado siendo importante, y seguramente muchos de los telespectadores franceses que ni siquiera habían prestado atención ahora lo han hecho por la polémica originada. Me parece a mí que una de las mejores respuestas que se puede dar en asuntos como éste es aplicando el viejo refrán de "a palabras necias, oídos sordos", aunque, insisto, comprendo que los afectados estén enfadados. Pero el enfado público y oficial nos coloca como país en una situación de debilidad y con la piel muy fina, con lo cual los humoristas galos ya saben con que nos tienen que atizar para enfadarnos.
Vaya por delante que a mí también me fastidia ese humor simplón y calumnioso de los guiñoles franceses metiéndose con Contador y Rafa Nadal. Pero también creo que ningún francés con dos dedos de frente puede creerse a estas alturas que Nadal no es un gran tenista o que Contador no es todo un campeón. Solo los estúpidos y los envidiosos, que claro que los hay, pueden consolarse con una falsedad, en este caso que nuestros mejores deportistas se dopan. Pero por más que se muevan los hilos de los guiñoles calumniosos ni la deportividad de Nadal ni la de Contador pueden salir malparadas.
Los franceses son muy chauvinistas y ya les gustaría poder ganar en Roland Garros, pero no nos volvamos nosotros como ellos comportándonos como país como una damisela ofendida. No podemos dejarnos ganar esa batalla apareciendo como un país susceptible con la piel demasiado fina. No hay mayor desprecio que no hacer aprecio, así que lo mejor en estos casos es fumarse un puro, o dos.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
El ministro de Educación tiene tantos frentes abiertos que es difícil que pueda apagar un fuego sin que le surjan dos incendios nuevos. Tiene tarea para dar y tomar -encima con los frentes da la cultura y el deporte-, pero tiene una ventaja: por poco que haga se notará el cambio. Si su colega de Justicia empezó desviando la atención de los problemas de fondo con asuntos menores -abrir los juzgados en agosto o las bodas en las notarías-, Wert optó por modificar la estructura de la Secundaria y suprimir la asignatura de Educación por la ciudadanía. Pero los problemas graves son otros.
La OCDE ha vuelto a poner encima de la mesa datos que ponen los pelos de punta. A los 15 años, el 35 por ciento de los estudiantes españoles ha repetido un curso, mientras que la medida de la OCDE es de un 13. Seguramente falta dinero para educación, pero la factura de repetir curso se lleva 14 de cada 100 euros que se dedican en España a Primaria y Secundaria. Lo tiramos. El nivel de fracaso escolar, el índice de abandono prematuro del sistema es del 36 por ciento frente al 19 de los países de la OCDE. Los estudiantes españoles están entre los peor calificados en los Informes PISA. Hay mucho más, por supuesto, pero con esto basta. ¿Alguien puede defender con coherencia un sistema educativo que ha sido un desastre durante lustros? Hay que cambiarlo sí o sí. Y con urgencia.
Los que fracasan son carne de cañón para engrosar las filas de los que no encontrarán nunca un trabajo de mínima calidad, si encuentran alguno, pero los que llegan a la Universidad lo hacen, en general, con una bajísima base. Y así va la Universidad española, también en la cola de los estándares de calidad. José Ignacio Wert ha anunciado que en marzo estará constituido un "consejo de expertos de alto nivel que realizará un diagnóstico del sistema universitario y propondrá su reforma con sistemas de evaluación e incentivos a los centros, tomando como referencia los mejores campus del mundo". Una visita previa al IESE, IE, ESADE o ESIC le bastaría para comprobar que en España se puede tener educación de primera. Algo habrán hecho bien y algo habremos hecho mal.
Crear una comisión para estudiar el problema es la estrategia elegida por los políticos para no solucionarlo nunca, pero hay que desear que haya propuestas sensatas y, a ser posible, consensuadas. Lo malo de nuestra educación es que cada partido ha tratado de imponer sus ideas educativas sin contar no sólo con las otras fuerzas políticas, sino, lo que es más grave, a espaldas de la comunidad educativa -padres, profesores, asociaciones de centros, sindicatos- que son los que sufren los errores de los políticos. Si el ministro quiere reformar, de verdad que empiece por llamar a los que saben y les deje opinar. Y si luego se suman los partidos, miel sobre hojuelas.

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TAPIES
Antonio Tapies fue una gran persona
y fue también autor de mamarrachos
que parecen como obra de muchachos
divirtiéndose en fiesta muy guasona.
Un “collage” de Tapies es una lona
en la que hay pegados unos mostachos
más un plato sopero roto en cachos
y un tremendo chorizo de Pamplona.
A esto le llaman arte depurada
cuando es sencillamente una chorrada.
Y todo el que contempla aquel insulto
pone cara de admiración, y finge
como si se encontrara ante la esfinge
pues teme que alguien diga que es inculto.
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Por Salvador Freixedo
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(12/2/2012)

MADRID, 12 (OTR/PRESS)
¿Esta reforma va a crear empleo? No lo sabemos con seguridad y, además, las reformas legales por sí solas no crean nada, simplemente ayudan a que los emprendedores puedan hacerlo. ¿Servía el modelo que tenemos? Es evidente que no, el fracaso de las dieciséis reformas emprendidas en los últimos ocho años lo demuestra. ¿Tiene derecho el nuevo Gobierno a proponer otro modelo para tratar de cambiar la tendencia hacia los seis millones de parados? Parece de sentido común; es la primera reforma laboral de calado que se hace en España. ¿Los sindicatos y el PSOE van a impedir que se ponga en marcha una reforma que busca cambiar el modelo fracasado y sentar las bases para crear empleo? Resulta poco presentable que quienes han aprobado reformas inútiles, quienes han sido incapaces de frenar la sangría y han visto sumarse al paro a más de tres millones de españoles, quienes han sido incapaces de alcanzar un pacto, los que han sido cómplices, junto con la patronal, de una política nefasta, quienes han vivido y viven de los Presupuestos del Estado y no de sus militantes, no guarden un discreto silencio hasta ver si estas nuevas medidas funcionan.
No habrá resultados en el corto plazo porque lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible, pero ya hay convocadas movilizaciones para el próximo fin de semana, para el día 29 y, pronto, una huelga general. La democracia exige que se deje gobernar al partido que ha obtenido una importante mayoría. Más, en épocas de crisis. Más, cuando la situación es casi de quiebra técnica. Más, cuando Grecia está en bancarrota y Portugal en puertas. Todos somos responsables de que este país salga adelante y poner piedras en el camino sin ofrecer ninguna salida -la patronal y los sindicatos han demostrado su incapacidad- puede ayudar a que sigamos la senda los peores.
Dice el catedrático Santiago Niño Becerra que mientras no crezcamos al 2 por ciento -y no es previsible a corto plazo- no se creará empleo. Pero hay que limpiar el campo para que se pueda sembrar y lo sembrado crezca. Hay que garantizar los derechos, la supervivencia, de los que se han quedado sin empleo, pero estar en el desempleo no impide formarse o hacer trabajos sociales. Hay que incentivar la búsqueda de empleo y hasta ahora prima la cultura del subsidio. Hay que luchar contra el trabajo basura y los que se aprovechan de la crisis. Pero no puede ser más rentable cobrar el paro que trabajar. Hay que primar a los que ponen en marcha una empresa y contratan trabajadores. Tenemos que tener mecanismos de flexibilidad, y las políticas laborales priman a los absentistas y a los incompetentes.
La reforma laboral puede y debe ser mejorada en el debate parlamentario y debe obtener el máximo consenso social. Queda mucho por hacer, pero hay que dar una oportunidad para ver si, con otros cambios de fondo, empezamos a crear empleo y a recuperar la esperanza.

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CONTADOR
Lo he escuchado y no me causa estupor.
Por celos y sin ninguna elegancia
la acomplejada y envidiosa Francia
le quitó la medalla a Contador.
Como ahora ellos no tienen corredor
que tenga alguna fama o relevancia
se han atrevido con gran arrogancia
a despojar de su triunfo al mejor.
En el fútbol están muy derrotados,
en el baloncesto lo hacen muy mal,
en el tenis los tiene subyugados
el poderoso brazo de Nadal.
Y ante tanto fracaso y deshonor
descargan su rabieta en Contador.
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Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
☆ Suscripción gratuita
(12/2/2012)

MADRID, 11 (OTR/PRESS)
En cincuenta días de Gobierno, el Ejecutivo se ha puesto el acelerador y ha presentado las tres primeras grandes medidas para afrontar una situación que ya ni merece la pena calificar. Todos la sufrimos y la padecemos. La reforma laboral ha sido la tercera pata de esta mesa con la que el Gobierno pretende dar respuesta a nuestras enormes debilidades. La Ley de Estabilidad, la Reforma Financiera y ahora la Laboral han tenido ocupado a un gabinete que, sin duda, se va a quemar hasta límites insospechados porque nada o casi nada de lo que haga va a recibir el beneplácito de la oposición, de los sindicatos y, es probable, que de buena parte de la sociedad.
Esto en términos generales. Ahora, lo inmediato es la reforma laboral. Los sindicatos, que ya han convocado movilizaciones para el próximo día 19, aseguran que es una reforma que sólo va a acelerar y facilitar el despido, que está desprovista de los controles necesarios y que en ella se ve la pluma de la CEOE. Jesús Caldera, del PSOE, ha llegado a insinuar que puede ser inconstitucional.
Los más críticos centran su rechazo en el abaratamiento del despido que es verdad que se contempla, aunque lo cierto es que siendo más caro, se han desmantelado cientos de miles de puestos de trabajo y no es menos cierto que la reforma planteada por el Gobierno tiene muchos más aspectos que el abaratamiento del despido y algunos de ellos más que positivos.
Cada cual está en su papel y la inteligencia aconseja que se interprete sin maximalismos, sin enmiendas a la totalidad, sin agarrarse a hipótesis que no se sabe si se van a producir. ¿Preocupa a los desempleados cuanto van a cobrar en caso de ser despedidos? ¿Les agobia mucho que no haya que pedir autorización previa para llevar a cabo un ERE y colocar esta fiscalización una vez realizado?
Ambas cuestiones son importantes. Mejor un despido que ofrezca al trabajador una indemnización alta y mejor, mucho mejor, establecer controles para que nadie pueda tomar decisiones arbitrarias. Sin embargo, de una primera lectura de la reforma, no se puede concluir que la misma deje al trabajador a la intemperie _sería inadmisible_ y otorgue a los empresarios el titulo de esclavista, lo que supondría una vergüenza absoluta.
La reforma planteada por el Gobierno puede ser mejorada y algunos de sus extremos ser matizados. En política siempre hay margen para el acuerdo, para el acercamiento de posiciones y esta es la tarea pendiente a la que la ministra de Empleo ha emplazado a los sindicatos con los que se va a reunir mañana lunes. El miércoles, Rajoy se reúne con Rubalcaba y se hablará de ello. Al Gobierno le corresponde hacer los máximos esfuerzos para que lo que haya que hacer se haga con el máximo consenso.
Le corresponde también gobernar, con acuerdo o sin él, y a la oposición y a los sindicatos, en la misma medida que les asiste el derecho a la critica e incluso al rechazo de las propuestas del Gobierno, les es obligado escuchar bien a la calle y si creen que la calle, es decir los ciudadanos están por la movilización social, por la huelga pues que actúen en consecuencia pero me temo que a la hora de hablar de derechos es un derecho más exigible un trabajo digno, pagado con justicia y protegido en derecho, que la cuantía de una indemnización que de seguir así las cosas jamás van a cobrar porque el primer derecho _el derecho a trabajo_ no lo van a poder ejercitar.

MADRID, 11 (OTR/PRESS)
Los sindicatos han reaccionado con el anuncio de movilizaciones ante una reforma laboral que no solo facilita los despidos, sino que abre paso a una rebaja general de sueldos, teniendo en cuenta que las empresas podrán modificar la cuantía salarial para ganar competitividad y tendrán capacidad para bajar la nómina a los empleados menos productivos. En resumen: Rajoy permite pagar menos y despedir más fácil y barato, y los sindicatos anuncian protestas para el 19 de febrero, a la espera de negociar.
¿Es verdad que aquí había mejores indemnizaciones por despido que en otros países de la Unión Europea? Sí lo es, en general. Pero en ningún otro país hay tantos despidos ni tanta economía sumergida. Méndez dice que el Gobierno de Rajoy actúa como si España fuera un país intervenido. Parece que el líder ugetista aun lo duda, pero poco margen hay para la dubitación: existe una agenda alemana para España que Zapatero cumplía en plan remolón y que Rajoy ejecuta como alumno aplicado. Traducido en términos de salarios, éstos tenderán a vincularse cada vez más a la productividad, desligándose de la inflación.
En crisis anteriores se hicieron devaluaciones para reactivar la economía mediante una mayor capacidad exportadora, capaz de revitalizar el empleo y el consumo interno. Como esto ahora con el euro no es posible, la "devaluación" se hace recurriendo a otro tipo de ajustes, que terminan afectando a los salarios y al gasto público. La reforma laboral es una palanca más de la devaluación interna: servirá para reducir los salarios y las indemnizaciones, sin que ya esté tan claro el estímulo a la creación de puestos de trabajo.
No nos engañemos: el problema económico y laboral de España es de crecimiento, competitividad y productividad. Nos quedamos sin la construcción y no sabemos qué hacer para suplir ese tremendo vacío. Con las mismas normas laborales que están cambiando se han hecho milagros económicos con gobiernos de distinto signo y retos diferentes (recesiones, reconversiones, adhesión a la CEE, etcétera) y con esas mismas normas hay tasas de paro similares a las europeas en Euskadi o Navarra frente a inaceptables niveles de desempleo de Andalucía o Extremadura. La reforma laboral ayudará a los empresarios pero por sí sola no devolverá el crecimiento y el empleo.

MADRID, 11 (OTR/PRESS)
Ya dijo Mariano Rajoy que este iba a ser un año malo para el empleo. Lo sabía con conocimiento de causa. Este viernes se ha aprobado una nueva reforma laboral que facilita el despido barato, barato.
Se ha hecho en forma de Real Decreto, sin que los sindicatos y los pocos españoles que todavía tienen trabajo, conocieran el alcance del recorte de derechos al que se van a enfrentar de ahora en adelante. No se ha hablado con las centrales sindicales, ¿para qué? si la parte contratante, la patronal, está que no cabe en sí de gozo.
Por fin tienen las manos libres. Ya no necesitarán autorización administrativa para hacer un ERE, bastará con que tengan pérdidas actuales o previstas, o simplemente una disminución de ventas durante tres trimestres consecutivos para poder despedir a su antojo, de forma procedente, y con veinte días de indemnización por un máximo de doce meses.
Dice la ministra del ramo que se ha pretendido acabar con la dualidad de los fijos y sus cuarenta y cinco días y los temporales. ¡Vive el cielo que lo han conseguido!: ahora todos los trabajadores tendrán la misma precariedad en el empleo y se verán en la calle con dos perras.
Como solo hay cinco millones de parados en este país, el Gobierno del PP ha decidido que, no pudiendo contentar a todos, por lo menos tener a favor a los empresarios que son los que tienen dinero y les votan siempre. Los asalariados son muy desagradecidos, ya se sabe, e igual que les han dado la mayoría absoluta en noviembre, se cambian de chaqueta y votan a la izquierda en la próxima cita electoral.
Seguramente, con este lío en el que vive inmerso el presidente del Gobierno, se ha olvidado de que es la segunda promesa, de calado, que incumple antes de celebrar los cien días en el cargo. Precisamente el catorce de septiembre, en unas declaraciones a Tele 5, el propio Rajoy afirmó categórico que el PP no pretendía abaratar el despido sino, más bien al contrario, promover que el contrato indefinido "sea la regla general". Se refería seguramente a la indefinición en la que van a vivir, a partir de ahora, los que gozan de una nómina: ninguno va a saber cuánto le va a durar el empleo a la vista del decreto sobre los despidos de saldo.
Queda el consuelo de que los parados, que cobran una prestación porque cotizaron para ello, no van a estar mano sobre mano. Van a tener que realizar "servicios para la comunidad". Gratis et amore, eso sí. Ya lo dijo Ana Botella; que todas las instituciones cerradas por el despido de sus empleados podrían abrirse con "voluntarios" que así devuelven lo que la sociedad les ha dado.
Antes de legislar sobre el "trabajo forzoso" se puede acometer la reforma de la jornada laboral; volver a las catorce horas diarias o autorizar el trabajo infantil, a partir de cuatro años. Y más vale no seguir dando ideas porque la derecha es insaciable en su afán de proteger a los más débiles.

MADRID, 11 (OTR/PRESS)
Aquí, todo el mundo dice estar actuando a favor de los cinco millones (¿y pico?) de desempleados: el Gobierno, la patronal, los sindicatos, los expertos que se han pronunciado, en uno u otro sentido -priman las opiniones positivas, es cierto-, sobre la reforma laboral. He escuchado, salvadas algunas encuestas callejeras en una televisión, muy pocas opiniones de esos millones de parados. ¿Les beneficia la reforma puesta en marcha por el Gobierno de Mariano Rajoy? ¿Les perjudica?
Quizá un principio de superación del conflicto callejero que se anticipa, ya para el 19 de este mes, con protestas contra una reforma que, pienso, desde luego no va a crear puestos de trabajo ni a corto ni a medio plazo, fuese consultar a esos millones de desempleados. Claro, las mayorías silenciosas lo son precisamente porque tienen muy pocas facilidades para hacer oír su opinión y ni yo ni, me parece, nadie puede cometer el desmán de atribuirse la portavocía de un colectivo tan heterogéneo y desesperado como el de los que no tienen nada que hacer. Pero tengo para mí que seguramente escucharíamos muchas cosas inéditas y tal vez constructivas si los principales afectados nos hiciesen escuchar, uno a uno, su clamor. Que, ya digo, no es el mismo de los sindicatos, ni el de alguna formación política de la izquierda, ni siquiera el de los "indignados".
Decirles a esos cinco millones de parados que las cosas pueden seguir como antaño, con el mismo régimen de contratación, los mismos rígidos convenios colectivos, sería simplemente ridículo: ¡a ellos les van a contar si sirve o no la legislación de hasta ahora, que los mantiene mano sobre mano y sin salario! Contarles la milonga de que mediante una reforma laboral que, en el fondo, flexibiliza muchas cosas, sí, pero sobre todo flexibiliza los despidos, se van a crear empleos, me parecería un engaño, y afortunadamente ni la vicepresidenta Sáenz de Santamaría ni la en mi opinión solvente ministra Fátima Báñez han caído en eso.
Mucho se ha criticado el que, más que poner el acento en intentar crear nuevos trabajos con nuevos esquemas, el Gobierno actual -y el anterior, con su efímera e inservible reforma_ lo que ha pretendido es mejorar las duras condiciones en las que la pequeña y la mediana empresa han tenido que ir sobreviviendo. Mantengo, sin embargo, la esperanza de que la tramitación parlamentaria del proyecto de ley, primero -aunque tampoco he escuchado soluciones milagrosas en los demás grupos de la Cámara, la verdad-, y posterior legislación complementaria, que no debería demorarse más allá de marzo, como una ley del Emprendedor, por ejemplo, vengan a suplir algunas de esas carencias.
El empleo tradicional, con un contrato "para-toda-la-vida" es algo que no se recuperará fácilmente, si es que se recupera. Hay que aceptar esas nuevas formas de trabajo, como antes señalaba. Especialmente interesante me pareció el encuentro de miembros del Ejecutivo con representantes de los trabajadores autónomos, como Sebastián Reyna y Lorenzo Amor: no es un secreto que la esperanza de recuperación del trabajo está puesta en este sector, más que en ningún otro, y también sabe todo el mundo que el panorama laboral comenzó a desmoronarse cuando tantos trabajadores autónomos, que constituían pequeñas empresas, tuvieron que ir abandonando la cancha.
Fueron, en mi opinión, insuficientes las explicaciones dadas por todos los actores en el momento de anunciarse la reforma laboral. Ni el Gobierno nos explicó todas las posibilidades de presente y de futuro, ni lo ha hecho la oposición -¿qué se dirán Rajoy y Rubalcaba cuando se encuentren, cada cual en su nuevo papel, el próximo miércoles?-, ni lo han hecho, pese a su comparecencia de este sábado, los sindicatos, ni tampoco los manifestantes "indignados" ni, desde luego, la patronal, representada por un siempre lacónico Joan Rosell reticente a cualquier comparecencia pública y que siempre delega el trabajo duro en su "número dos". Pienso que, antes de movilizarse en contra (o a favor) de una reforma que supone inevitables puntos de ruptura con un largo pasado, hay mucho que negociar, mucho que debatir... y muchas ideas nuevas que poner en práctica. Porque esto, el drama silencioso de los cinco millones -y subiendo-, claro, tiene que tener remedio. De lo que no estoy tan seguro es de que con solo las medicinas recetadas por el Consejo de Ministros del viernes se logre la curación de este multitudinario enfermo.

MADRID, 11 (OTR/PRESS)
Pasito a paso el IBEX iba escalando posiciones. Con altibajos, pero decidido a alcanzar los 9.000 puntos. Es verdad que algunos de los grandes no acaban de arrancar y que los bancos dan aún un poquito de miedo. En todo caso, el selectivo español acumulaba ya cuatro semanas de avances. Sin embargo, la pasada se truncó el sueño. La causa desgraciadamente la misma que hace ya demasiado tiempo. Grecia no acaba de convencer y su rescate se está convirtiendo, a juicio de los expertos, en un auténtico calvario que nos arrastra sin solución de continuidad. Ahora, vuelven los temores porque los partidos de la oposición no tienen claro aprobar los ajustes. Como diría mi amigo Federico, si no es Juana es su hermana. Y, lo peor, es que no sólo está dañando la escalada de nuestro IBEX sino que también ha sufrido la prima de riesgo y el tipo del bono a 10 años que de nuevo se puso por encima del 5 por ciento.
España está haciendo sus deberes, las reformas que necesita para salir de la paralización actual. Los mercados están aplaudiendo tanto la ordenación del sistema financiero como el compromiso con la austeridad de las cuentas públicas. Ahora veremos qué camino toman una vez que ya se ha aprobado también la profunda reforma del mercado laboral que el Gobierno aprobó el pasado viernes. Una reforma que acerca su mercado laboral a la que rige en los países de nuestro entorno y que unida a las demás puede realmente taponar la sangría del paro, especialmente de los jóvenes que ronda el 50 por ciento.
El caso es que el IBEX perdió un 0,72 por ciento en la semana, el volumen de negocio muy bajo, el euro fue extremadamente volátil y el precio del petróleo está en máximos de siete meses. Siempre hay razones para explicar los movimientos en las bolsas. En lo que coinciden los analistas en que la causa griega ya huele y es urgente darle un carpetazo al asunto. ¿Cuánto tiempo más vamos a estar pendientes de lo que decidan los griegos y cuánto tiempo y dinero más vamos a dedicar a salvar a un país que por lo visto no quiere salvarse?

MADRID, 11 (OTR/PRESS)
"Los niños y las mujeres primero" es grito obligado en las catástrofes del mar, y en casi todas las situaciones de emergencia. Al margen de los avances en igualdad, que establecen inequívocamente la equivalencia en la posición de mujeres y hombres en el mundo, se establecía que hay que proteger en situaciones de emergencia a quienes tienen menos medios de defensa.
Nuestra sociedad ha chocado a toda máquina con un iceberg constituido por la crisis económica. Es la manifestación dramática de una crisis sistémica de un modelo de desarrollo que en su estadio actual no da más de sí.
Los recortes son la reacción de los poderes reales y fácticos ante esa crisis. Y las lanchas salvavidas, en esta metáfora improvisada, son los elementos que los poderosos ponen a disposición de los viajeros para salvarse de los efectos devastadores de esta situación. No hay lanchas para todos y el reparto de los salvavidas es todo menos solidario. Los que menos tienen no encuentran lugar para salvarse. Y la apuesta es que si se salvan los bancos, las empresas y quienes los gobiernan, a lo mejor encuentras métodos de supervivencia nuestros hijos. Los mayores de cincuenta años tienen que considerarse ya ahogados. Los jóvenes más a construir su madurez desde la precariedad.
Esta es la mejor síntesis que se me ocurre de la reforma laboral y de las medidas de recorte que se están aplicando para hacer frente a la pandemia de la crisis.
En el fondo, los que la han provocado, los poderes financieros que tienen rostro y alma ocultos, son quienes están dictando las normas y apuntalan la idea de que los sacrificios los tienen que hacer las personas más desprotegidas. Nos han convencido de que es el único remedio y que para que un día nos podamos salvar nosotros, primero se tienen que salvar ellos. Estos capitanes del capital son los primeros en instalarse en las lanchas y ocupan mucho espacio porque viajan con sus enormes privilegios.
Quienes ganan los sueldos y los bonus consiguen que se dicten normas de austeridad terribles mientras ellos ni siquiera hacen gestos de solidaridad siquiera simbólicos. No se toca la fiscalidad de quienes ganan sueldos obscenos o acceden a jubilaciones increíbles.
Todo lo que dice el texto de la reforma laboral va en la dirección de recortar los derechos laborales sin una contrapartida que obligue al otro lado de las relaciones laborales. En ese sentido, para los trabajadores que serán despedidos con más facilidad, no hay lanchas disponibles para abrigarse de esta tormenta. La promesa no vinculante es que este sacrificio de los que no pueden defenderse servirá para poner a flote el mismo modelo radicalmente injusto que ahonda en el camino de un mundo desigual. La promesa son las migajas para el futuro y ni siquiera se promete que las cosas volverán a ser, en relación con los derechos de los trabajadores, similares al mundo que estamos destruyendo. Nos piden que ahora que nos van a violar, nos relajemos para que no nos duela. Me parece que es demasiado.

- Firma sindicada.- Fernando Jáuregui.- En eso, Urdangarín tiene razón
MADRID, 10 (OTR/PRESS)
Estimados abonados,
Les rogamos sustituyan la anterior columna de Fernando Jáuregui por esta otra debido a un error en el sistema de envío.
Muchas gracias
Ha causado cierto escándalo la decisión del juez que instruye el caso "Palma Arena", el magistrado José Castro, de no grabar en soporte de vídeo digital la declaración de Iñaki Urdangarín. Y mayor escándalo aún ha provocado el hecho de que la portavoz del Consejo del Poder Judicial, Gabriela Bravo, haya defendido la decisión del juez, alegando que "no todos los imputados son iguales ni están sometidos a la misma presión mediática". Para colmo, la petición de la Casa del Rey en el sentido de que el señor Urdangarín no vaya a declarar a pie, sin duda para evitar las cámaras de los fotógrafos y de la televisión, ha sido igualmente polémica. Y, sin embargo, yo pienso que tanto la decisión del juez Castro como las palabras de doña Gabriela Bravo y la petición de La Zarzuela son razonables: no se puede tratar peor a un imputado por el hecho de ser una figura pública. Y la llamada "pena infamante", que otros bautizaron como "de telediario" es una sanción que demasiado a menudo se aplica, al margen de cualquier precepto del Código Penal, a nuestros "famosos".
Que nadie vea en las líneas anteriores cualquier indicio de defensa del señor Urdangarín. O del señor Garzón, o de cualquier otro personaje que, por su culpa o la de otros, tenga la mala fortuna de acudir como imputado, procesado o incluso como testigo, a los tribunales. Respeto y creo que hay que hacer respetar la presunción de inocencia, como respeto y creo que hay que hacer respetar el castigo a quien se salta las leyes para su propia conveniencia; otra cosa es luego discrepar o no de las sentencias, que en ocasiones -como la tan controvertida del Tribunal Supremo sobre Garzón- pueden parecer más o menos discutibles.
A lo que me quiero referir es al escaso respeto que el procedimiento penal y las costumbres judiciales españoles mantienen por la imagen de quien ha de acudir a los juzgados. Resulta previsible que Urdangarín salga destrozado no tanto de su comparecencia ante el juez cuanto de su aparición en las pantallas de televisión, tratando de sortear a los micrófonos y a los informadores que, en cumplimiento de su misión, tratan de arrancarle unas palabras.
Puede, en efecto, que este sea el procedimiento habitual en muchas cortes penales del mundo, pero no por ello hay que dejar de resaltar la enorme injusticia que para la buena fama de una persona, de sus familiares y allegados, significa esa exposición pública. Y lo mismo cabe decir de ciertas -tantas- filtraciones de sumarios declarados, con razón o sin ella, secretos; o de algunos juicios paralelos, previos a cualquier instrucción judicial, que aparecen en medios de comunicación.
Hay, en suma, usos y costumbres que resultan aberrantes para un concepto verdaderamente democrático del garantismo y hasta para una definición estricta de los derechos humanos. Y no puede ser peor, a la hora de afrontar un proceso, apellidarse Urdangarín, Camps, Garzón, Matas o Pantoja, pongamos por caso y sin ánimo de equiparar unas cosas con otras, que ser un personaje anónimo, de esos que no nos interesan a los periodistas. Por eso, en esta ocasión, pienso que el yerno del Rey tiene razón, como la tendríamos usted o yo, o cualquier otro, en procurar un poco de privacidad en el angustioso trance por el que, como cualquiera que presuntamente haya cometido un delito, tiene que pasar.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
Ni por asomo pensamos que las memorias de Arantxa Sánchez-Vicario podrían llegar a abrir tantos frentes, ni que podrían albergar tan amargos recuerdos de la tenista sobre su infancia, adolescencia y juventud.
"Vamos Arantxa. Memorias de una lucha, una vida y una mujer" acaba de salir a la luz y ni un solo capitulo de ese libro tiene desperdicio. Será el próximo martes cuando la que ha sido número uno del tenis mundial, de la cara en una rueda de prensa en la Casa del Libro de Barcelona. La expectación es brutal y la presentación será multitudinaria, no habrá medio de comunicación que no esté representado en esa convocatoria. Arantxa piensa explicar "el por qué" ha escrito unas memorias en las que denuncia que se siente engañada por sus padres y a quienes les pide cuentas de buena parte de la fortuna que amasó durante su carrera deportiva, les reclama 14 millones de euros y lo hace también en los tribunales, además les acusa de apropiación indebida y administración desleal.
La extenista ya intentó recuperar su patrimonio hace dos años cuando tras su matrimonio con Josep Santacana les reclamó, a sus progenitores, por las buenas lo que era suyo, ahora le persiguen sus problemas con Hacienda. Además, Arantxa ha interpuesto otra demanda a sus padres para recuperar tres viviendas, en una de ellas viven Emilio y Marisa, y los otros dos son apartamentos en S"Agaró.
Es inevitable pensar que con este libro Arantxa Sánchez Vicario se ha liberado, en su relato deja patente que se ha sentido presa de un objetivo: "jugar y ganar". Para llegar a ser una figura como ella es fundamental elevar a la máxima potencia la competitividad y el esfuerzo, lo malo es cuando a toro pasado y después de tantos éxitos a tus espaldas eso ya no lo ves tan positivo porque piensas que te has perdido muchas vivencias propias de una niña y de una adolescente. Pero ese, es también el precio que tienen pagar quienes llegan a ser "número 1", y ella lo ha demostrado con creces.
Arantxa retrata en su libro a unos padres obsesionados por controlar absolutamente todo en su vida, desde su forma de vestir, su peinado, su alimentación, sus amistades hasta los hombres con los que salía y a quienes nunca terminaban de encajar, porque siempre pensaban que esos "novios" podrían tener otros intereses muy distintos al amor por la tenista.
Mucho dista este "libro denuncia" de Arantxa del que escribió su padre Emilio Sánchez, y que bajo el titulo "Forja de Campeones" narraba los sacrificios, que como progenitores, habían llevado a cabo tanto él como Marisa, su esposa. El matrimonio siempre tuvo muy claro que harían de sus cuatro hijos auténticos deportistas, ellos les orientaron desde niños al universo del tenis y Arantxa consiguió elevarse al podium de las campeonas y llegar a ser número uno del mundo.
Resulta curioso perderse en algunos párrafos de "Forja de Campeones" en los que Emilio Sánchez cuenta que: "Los frutos que esperamos recoger todos los padres normalmente constituidos son exclusivamente, la felicidad de nuestros hijos, un porvenir seguro para ellos, y que logren ellos también una familia estable el día en que decidan tomar estado. No conozco todavía unos padres que programen el porvenir de sus hijos pensando en sí mismos, en su seguridad el día de mañana. El "oficio de padres" es el único en el que no ejercen derechos, el único en el que normalmente no hay pleitos, ni reclamaciones, ni esperanza de resultados financieros". Estas líneas las escribía el padre de Arantxa hace unos años, hoy esas frases vienen a demostrar las vueltas que da la vida, hasta en las familias aparentemente ejemplares, nada más lejos de la realidad.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
No se trata de pertenecer o no al club de fans del juez Garzón. Se trata de expresar ciertas perplejidades que caen de su lado. A su favor, quiero decir, porque avivan la fundamentada sospecha de que ha sufrido una especie de escarmiento de quienes se la tenían jurada en su propio estamento profesional.
Perplejo se queda uno ante el hecho de que, después de treinta años en el ejercicio activo de la Judicatura le empapelen por tres causas distintas en tan poco tiempo. O que la iniciativa de los reproches penales venga de acusadores particulares, nunca de la Fiscalía (acusación pública).
Si nos ceñimos únicamente al caso de las escuchas, por el que se le condena a 11 años de inhabilitación, perplejo se queda uno ante la inquietante coincidencia de abogados de presuntos delincuentes (caso Gürtel) con los magistrados del Tribunal Supremo en el mismo reproche penal a Garzón (hablo de coincidencia, no de frente común). Y perplejidad es lo que causa constatar que en la operación judicial desencadenada contra una trama de corrupción masiva el primero que cae es el juez que trataba de investigarla. En fin, tampoco queda uno muy tranquilo al constatar que por la misma conducta a nadie se le ocurra ir contra otros dos jueces: el que respaldó las escuchas entre defensor y defendido y el que decidió prorrogarlas.
Es verdad que no se condena a Garzón por haber investigado una trama corrupta vinculada al PP sino por haber vulnerado el derecho de defensa, no importa en qué asunto. Pero también es verdad que las circunstancias que concurren (dos causas por prevaricación y una por cohecho), con evidente trasfondo político e ideológico, hacen inevitable dudar de si se habría actuado así en el caso de conductas similares de un juez en asuntos relacionados con el PSOE, que tampoco faltan.
Por otra parte está el espinoso asunto de la prevaricación, como un tipo penal tan vinculado a los procesos de intención subjetiva ¿Cómo demostrar que se cometió ese delito, el más grave que se puede imputar a un juez? Dicho sea con todos los respetos, la sentencia que conocimos este jueves no lo demuestra en absoluto. Simplemente se afirma que la decisión de Baltasar Garzón (ordenar las escuchas) fue un acto "arbitrario" que vulnera el "derecho de defensa".
Tal vez la consecuencia de aquella decisión fue la vulneración del derecho de defensa, seguramente fue así, pero eso no demuestra que su decisión fuese "arbitraria". Y muchísimo menos que la tomase a sabiendas de que estaba cometiendo un delito ¿Cómo negar al juez Garzón que lo hizo, como él sostiene, por creer que era lo justo, lo correcto, lo adecuado?
En definitiva, se puede demostrar que estaba equivocado. Eso trata de demostrar técnicamente la sentencia. Lo que no demuestra en absoluto es que estuviera deliberadamente equivocado. O sea, que fuera consciente de estar cometiendo un delito. Eso es lo que nos remite a la figura penal de la prevaricación.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
De todas las reacciones que hemos visto y oído una vez que la Justicia ha dictaminado que Baltasar Garzón es un juez prevaricador -que merece ser inhabilitado once años- me voy a detener en una sola: la de su hija María. La joven de 26 años ha demostrado ser una buena hija que sale a dar la cara por su padre, hasta en los peores momentos. Es lógico que ella sufra con él y por el. Como además hemos sabido que es madre, reaccionando así, le da a su propia hija un buen ejemplo de lo que significa estar al lado de la familia a las duras y las maduras.
Es difícil rebatir argumentos cuando se enarbolan desde el corazón y no desde la razón y por eso solo un par de consideraciones a la carta abierta de la joven María. Quiero pensar que en este país nadie salvo los etarras -que así lo han manifestado y de cuya maldad su padre es un experto- brindan con champán por la desgracia ajena y desde luego no creo que ningún demócrata que se precie reaccione de tal manera por mucho que sea el odio acumulado. Ella aboga por una justicia de verdad y seria una total perversión creer que los siete jueces del Supremo que unánimemente han dictado sentencia , no han querido hacer justicia de forma premeditada y guiados por sectarismos, envidias o acuerdos de pasillo, como ella presupone.
Para ella la Justicia es la que respeta a las victimas y la que aplica la ley sin miedo a las represalias y es cierto. Por eso precisamente es tan importante garantizar el derecho a la defensa, para que quienes han podido ser verdugos no se conviertan en victimas y como tal sacar partido por caminos torticeros. Cuando se hace Justicia nadie tiene porque bajar la cabeza salvo quien ha obrado injustamente y además no hay mayor ni mejor Justicia que aquella que no hace distingos y no sitúa a nadie, absolutamente a nadie por encima de la ley.
María ha hecho lo que debe, lo que debe hacer un buen hijo y los jueces del Tribunal Supremo han cumplido también con su obligación argumentando con una sentencia, impecable desde un punto de vista legal porqué Baltasar Garzón debe quedar inhabilitado para seguir en su cargo.
Es verdad que un país de filias y fobias como el nuestro resulta prácticamente imposible diseccionar nada sin encontrar componentes de enfrentamiento político- y mas cuando esta por medio un caso que abre tantas heridas como el del franquismo- y por eso no es de extrañar algunas de las reacciones "fuera de madre" que estamos leyendo , incluidas la de un delirante exfiscal anticorrupción. Aquí no se esta abriendo un causa general contra el juez mas mediático de España, por mucho que algunos se desgañiten en el intento de hacérnoslo creer. Se esta juzgando su actuación en tres casos donde se bordeó la legalidad al querer aplicar el principio de que "el fin justifica los medios". Al menos de uno de ellos ya sabemos que es culpable, Yo desde luego estoy mas tranquila sabiendo que el derecho a la defensa que ampara la Constitucion esta hoy mas protegido que ayer.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
Entre los que brindan por el defenestramiento del juez Garzón, y entre los que aducen para argumentar su brindis que el fin no justifica los medios, los hay, y no pocos, que justifican la Sublevación del 36, y la guerra y el horror subsiguientes, por el supuesto fin que perseguía, al parecer "salvar a la patria". Uno no sabe bien, en verdad, cómo se salva a una patria de las catástrofes reales o imaginarias, pero sí cómo se la hunde en la miseria: mediante la guerra, la violencia, la erradicación del otro, y, en la paz, mediante la abolición de la justicia que la mayoría entiende como verdadera, limpia, ecuánime, igualitaria y justa.
Entre los que brindan con el champán de una complacencia mal disimulada por el castigo a Garzón, se esgrimen éstos días toda clase de tópicos creados para la ocasión, que no es otra que la de la demonización absoluta del juez que combatió con valentía y eficacia al narcotráfico, a la corrupción política, al terrorismo y a los sátrapas del mundo. Por un quítame allá esas escuchas telefónicas, ordenadas legalmente por quien podía ordenarlas, a unos presuntos hampones que aún podían seguir lesionando de gravedad los intereses de España y de los españoles, a ese juez le quitan de enmedio sus pares, que no sus iguales, en el curso de algo muy parecido a un Auto de Fe. Como si no se quisiera correr el albur de que saliera absuelto en los otros dos procesos que se le siguen, promovidos igualmente por la ultraderecha, todo el peso de la ley, pero no de la ley en la que creen y confían las personas, ha caído sobre él, y, de inevitable rebote, sobre las aspiraciones generales de dignidad y justicia.
Qué vergüenza. El sentimiento de desamparo de buena parte de la sociedad española es, tras conocerse la primera sentencia del Supremo, brutal, tanto como el escándalo suscitado por ella en las naciones democráticas. Nunca, desde el término de la tiranía franquista, hubo tanta distancia entre el pueblo y la justicia. Nunca ésta, desde entonces, había ido tan lejos.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
A estas alturas, una palabra dicha sobre el caso del juez Garzón es una palabra de más. No sólo ha sido juzgado sino que todos hemos emitido ya un juicio sobre lo juzgado. Prevaricador para los miembros de la Sala del Supremo que le han condenado; culpable para la pléyade de enemigos cosechados a lo largo de sus veintitantos años en la Audiencia Nacional o inocente, víctima de una Justicia que todavía padece adherencias franquistas según el decir desde la distancia (y la ignorancia ) por el "New York Times".
Unos y otros saben que el caso por el que ha sido juzgado y condenado -las escuchas a los abogados del "caso Gürtel"- no tiene relación con el sumario de los crímenes del franquismo. En aquél, pendiente todavía de sentencia, ha sido juzgado por presunta extralimitación en sus competencias.
Pero, en la España de las "dos Españas", ¿hay alguien que tenga tiempo para leer o escuchar antes de emitir una opinión o un juicio? Tengo para mi que pocos. Pocos, porque es sabido que es más fácil creer que saber; admitir que una cosa son las convicciones y otra las evidencias. Es verdad que resulta chocante hasta la paradoja que un juez pueda ser juzgado antes de que pasen por el banquillo los delincuentes (presuntos) sobre cuyas andanzas instruía un sumario.
Pero también resulta chusco que, puestos a interpretar el "caso Garzón" desde el lado más favorable para el magistrado ahora inhabilitado haya quienes sin cortarse un pelo digan que ha sido condenado por haber intentado hacer justicia. Hacer justicia,pero sin tener en cuenta la ley, como declara probado la sentencia. Tras más de veinte años de toga y puñetas , Garzón , mejor que otros, sabe que nadie está por encima de la ley. Ni siquiera para hacer justicia. Obvio resulta decir que con estas líneas no aspiro a convencer ni a los que ya sabían que Garzón era culpable antes incluso de que hubiera ordenado las escuchas por las que ha sido inhabilitado, ni a quienes, también, antes del juicio, estaban seguros de que Garzón sería condenado por ser el único que se había atrevido a investigar la corrupción. Ya digo, a estas alturas de la película ,cualquier palabra sobre el caso, es una palabra de más.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
Recuerdo el día que el diario "El País" titulaba en primera una información sobre Gómez de Liaño adosándole sin más el calificativo de prevaricador como algo consustancial a su persona; era algo así: "El prevaricador Gómez de Liaño" No brindé tras la sentencia -por el caso PRISA- que apartaba de la carrera a aquel juez bueno y al que había conocido como amigo de Garzón, el mismo Garzón que no dudó en declarar como testigo contra Gómez de Liaño en el Supremo. Ni brindé entonces ni por supuesto brindo ahora por la caída de Garzón porque los dos me parecen dos personas excelentes y respetables, dos jueces importantes mientras lo fueron y dos ejemplos a seguir en todo menos en sus errores. El único consuelo personal que me queda es que lo que escribí sobre ambos en sus momentos mejores y peores, lo sigo manteniendo y no me veo en la penosa obligación de tener ahora que teclear blanco donde antes escribí negro. No todos pueden decir lo mismo y ahí está -entro otros- el blog de Santiago González recordando muchas afirmaciones que hicieron contra Garzón y en defensa de la "Lex, dura Lex sed Lex" los que ahora defienden a Garzón y afirman disparates contra esa misma "dura Lex" que ha aplicado el Supremo.
Desde el principio creí -y así lo dije- que el caso más grave de las tres causas abiertas contra Garzón era precisamente el de las escuchas telefónicas porque ponía en cuestión, nada menos, que la base de nuestro sistema. Los otros dos no iban a tener el mismo recorrido: las subvenciones no se probarán y el tema de la memoria histórica no irá más allá. Ya veremos. El problema es juntarlo todo con intereses espurios y afirmar que los que hemos defendido que el secreto de las comunicaciones entre abogado y cliente -y sólo eso y al margen de los que se instruya salvo casos de terrorismo- es esencial en un estado de derecho -qué vergüenza la nada del Colegio de Abogados- lo que queríamos era ver a Garzón a los pies de los caballos bien porque somos seguidores de los corruptos de Gürtel, bien porque sentimos nostalgias del dictador Franco y justificamos sus represalias. Incluso es posible que las dos cosas juntas.
Pues no. No en mi caso. Muchos seguimos defendiendo lo mismo de siempre, lo que defendimos en el caso GAL (donde también hubo sombras y Garzón estuvo en la frontera de traspasar la legalidad), lo que defendemos en el caso Gürtel y que no es otra cosa que todos los corruptos, sean o no del PP, paguen por sus delitos. Sobre la llamada memoria histórica, también somos muchos los que creímos y aun creemos que no es la vía judicial la que debe seguirse. Y lo creo sin dogmatismo y teniendo muertos en los dos bandos.
No brindo pues por la inhabilitación de Garzón; me parece triste y preocupante y siento que la Justicia no tenga figuras alternativas a la prevaricación o matizaciones a la misma. Pero me alegra que el Estado de Derecho haya prevalecido y se asegure así esa pieza fundamental que es la confidencialidad entre los detenidos y sus defensores. Sacar de esta sentencia las conclusiones que he podido leer y escuchar de los más exaltados o proclives a Garzón, me parece un ejercicio disparatado que en nada beneficia a nadie, ni siquiera al propio juez. Pensar que siete jueces y todas sus asociaciones profesionales se equivocan, resulta, por lo menos, sospechoso y deberían plantearse quienes así piensan, la posibilidad de que los equivocados puedan ser ellos.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Han tenido que pasar cuarenta y ocho días desde que juró su cargo como presidente del Gobierno ante el Rey para que Mariano Rajoy protagonizara su primera aparición pública de cierta entidad. Fue este miércoles ante el Pleno del Congreso de los Diputados y el motivo no era otro que informar sobre la cumbre de la Unión Europea celebrada la pasada semana en Bruselas. Sabido es que Rajoy es muy poco dado a la exposición en público, pero debería ser consciente de dos cosas: que no es lo mismo ser líder de la oposición que presidente del Gobierno y, en segundo lugar, que en momentos de crisis como la que estamos viviendo hace falta un liderazgo fuerte, claro y que dé explicaciones, porque la democracia se define esencialmente como un régimen de opinión pública.
En esta primera comparecencia pública Rajoy no defraudó, fundamentalmente porque se atrevió a decir la verdad a los españoles sobre la gravedad de la situación económica. "Estamos mal, pero estaremos peor", llegó a afirmar el presidente ante sus señorías y aventuró que el número de parados seguirá aumentando a lo largo del presente año. Casi al mismo tiempo que Rajoy hacía ese negro presagio, el servicio de estudios del BBVA iba mas allá y señalaba que en el 2013 el paro puede llegar a la dramática cifra de seis millones lo que supondría el 24,6 por ciento de la población activa. Es decir, uno de cada cuatro españoles no tendría trabajo.
Por muy duro que suene, ha hecho bien Rajoy en no escatimar a la opinión pública la crudeza de la situación. Si una de las cosas que más se le reprochó a Zapatero fue que tardara tanto tiempo en reconocer la crisis y que incluso después de hacerlo tanto él como sobre todo su Vicepresidenta Económica, Elena Salgado, no dejaran de hablar un día sí y otro también de los famosos "brotes verdes", no parece coherente ahora criticar al nuevo jefe del Ejecutivo por decir única y exclusivamente la verdad. Esto es algo que los ciudadanos agradecen mucho. O dicho de otra manera: a nadie le gusta que le engañen y le tomen por tonto.
Pero una vez que se ha hecho esto, ahora hay que dar un segundo paso, más importante que el anterior: empezar a tomar todas las medidas que sean necesarias para intentar salir de la crisis cuanto antes. Rajoy y su partido tuvieron en las pasadas elecciones generales el apoyo de más de once millones de españoles lo que le otorgó una mayoría absoluta bastante holgada. El mensaje de los electores era claro: hay que cambiar a los que están al frente de la nave del país y ustedes, señores del PP, hagan lo que tengan que hacer para sacarnos de esta situación. Ahora, por tanto, toca gobernar, lo que implica tomar decisiones aunque sean duras, impopulares y conlleven un desgaste personal y político. Para eso les eligieron los ciudadanos.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
"Sabemos lo que hay que hacer", asegura el presidente del Gobierno y repiten sus ministros. Pero por ahora lo que mejor hacen es meternos miedo en el cuerpo. El propio Rajoy ha pintado un horizonte desolador asegurando que no se va a crear ni un solo empleo en el 2012.
Claro que el ministro Luis de Guindos tampoco se ha quedado corto al decir que la situación de Grecia es contagiosa y que el contagio puede alcanzar a España. El resto de los ministros también se muestran igual de pesimistas. La verdad es que no sé si es una táctica para dejarnos paralizados no vaya a ser que si nos movemos las cosas vayan a peor, o si lo que pretenden es que veamos el panorama tan negro que apenas haya un rayo de sol puedan apuntárselo en su haber. El caso es que desde que el PP ha ganado las elecciones vivimos en un ¡ay!.
Yo creo que además del discurso pesimista y agorero a nuestros actuales gobernantes les falta decirnos si creen que toda esta crisis tiene arreglo y si es así cómo y para cuándo. Y es que quienes votaron a los populares confiaron ingenuamente que solo por el hecho de que gobernaran cambiaría el ciclo económico. No ha sido así, pero lo más desolador es que desde que gobiernan pintan en bastos.
Claro que los populares se sienten orgullosos de cómo están haciendo las cosas y recuerdan que Mariano Rajoy prometió decir la verdad y solo la verdad. Y naturalmente que los gobernantes deben de tratar a los ciudadanos como adultos y no como a niños a los que hay que engañar porque no entienden la realidad. En este punto hay que reconocer que Rajoy está cumpliendo diciendo la verdad sin recurrir a tratamientos paliativos. Pero decir la verdad no es suficiente, porque esa "verdad" ya la conocemos los ciudadanos porque la sufrimos en nuestras propias carnes. Desde que se acabó la "fiesta", esa "fiesta" engañosa en la que vivimos los últimos años, no hay familia a la que no haya alcanzado el cáncer del paro, o que a quienes mantienen el empleo no le hayan rebajado el sueldo, o estén cada vez más en precario. De manera que las verdades de Rajoy son verdades que conoce de sobra la sociedad, y bueno está recordarlas, pero añadiendo algo más. Y eso es lo que le está faltando al actual Gobierno. Amen de convertir en parapeto la "herencia recibida", que si, es verdad, han recibido una pésima herencia, lo que los ciudadanos esperan, esperamos, es que nos digan de una vez por todas si vamos o no a salir de esta situación. Ya sabemos que ahora toca sacrificios y lagrimas pero ¿hasta cuándo?
El presidente amén de seguir asustándonos debe decirnos algo más, y ese algo más no es que repita eso de "sé lo que tengo que hacer" sino que nos diga de una vez por todas qué es eso que sabe que tiene que hacer, cómo lo va a hacer, y, sobre todo, cuando va a terminar este calvario. Se sufre menos si sabe que puede haber un final razonable.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
El Apocalipsis es solo un libro. Lo dice mi amigo, el periodista David Corral. Pero recurrir al miedo es un sistema antiguo. El Medioevo fue la exaltación del miedo para el triunfo de la religión. El pánico al infierno paralizó la ciencia y la fe fue el sustituto de cualquier avance del conocimiento.
Mariano Rajoy ha descubierto el poder hipnótico del miedo. Contra esa formulación hay una vieja receta. La del parroquiano ofendido por las amenazas del averno desde el púlpito que le gritó ofendido al predicador: "Si hay que ir al infierno se va, pero ya no nos meta más miedo".
El equilibro de Rajoy es un malabarismo en el trapecio que tiene dos puntos de apoyo. Las exigencias inmediatas de la señora Merkel de una reforma laboral y las elecciones del 25 de marzo en Andalucía y también en Asturias.
Por eso el miedo expandido ayer desde la tribuna del Congreso es la preparación para el mazado de la reforma laboral que se hará publica hoy, 10 de febrero de 2012. No hay consenso, habrá imposición. Y casi todos, con las amenazas del infierno que escenificó Rajoy, tenderemos a cavilar en la tentación de que no hay otro remedio.
Esta es la purga de Benito en dosis que parecerán que son tolerables; pero la suma de ellas es letal para el enfermo. Primero, la subida de impuestos. Después, la reforma laboral y cuando haya presidente en Asturias y en Andalucía, los presupuestos de las tijeras.
No lo está haciendo mal, Rajoy. Me refiero a la puesta en escena de los mayores recortes de la historia de la democracia. El adobo es el miedo. Y una sociedad aterrorizada se paraliza.
El presidente ha aprendido que el optimismo no conduce más que al descontento cuando no se sustenta en hechos positivos y no los hay. Hemos pasado del optimismo patológico de ZP al catastrofismo recortador de Rajoy.
El Apocalipsis tranquiliza mucho cuando se comprueba que es un libro. Pero lo que va a suceder es sencillamente el retroceso en los derechos y libertades que están a punto de convertir nuestra condición de ciudadanos en súbditos de los mercados y de quienes los manejan. Cuando la indignación sea más poderosa que el miedo, explorarán las válvulas de contención de la protesta de una sociedad que ahora está paralizada, precisamente, por el miedo.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Hoy el Gobierno nos sacará de dudas. La reforma laboral va a ser un hecho con el que el Ejecutivo va a culminar el primer paquete de medidas para afrontar una situación económica y de desempleo que es para echarse a temblar. La tal reforma no ha sido tarea fácil según cuenta desde el propio Gobierno. Se ha querido aquilatar entre la urgencia de la situación y las garantías que deben tener tanto trabajadores como empresarios.
Veremos que da de sí y cuáles son las reacciones a la misma. Lo que sí es segura es la determinación del Ejecutivo a capear esta inmensa tormenta aunque falle el paraguas de la simpatía. "O hacemos lo que tenemos que hacer o mejor nos vamos", afirma un ministro muy implicado en la cuestión económica que sabe que vienen tiempos muy duros tanto para los ciudadanos como para el propio Gobierno que se arriesga a críticas demoledoras y quién sabe si a una oposición más que beligerante.
Del tono, modo y maneras de la intervención del presidente Rajoy el miércoles en el Congreso se pueden deducir varias cosas. Primero, que hay determinación para afrontar la tormenta aunque sea sin paraguas. Segundo, que se cree firmemente en la política y medidas adoptadas y tercero, y que explica todo lo anterior, es que el Ejecutivo ha optado por la cirugía sin anestesia. Y es que lo que los españoles han elegido en las últimas elecciones es el "médico" para que nos cure de la terrible enfermedad que padecemos.
Los médicos de verdad, los que ejercen como tales, sostienen que al enfermo hay que decirle la verdad que pueda soportar y son muchos -hay tratados sobre ello_ los que se sorprenden de la entereza con la que los enfermos son capaces de escuchar y asumir un diagnóstico fatal. Nosotros, España en su conjunto, no es, todavía, un enfermo terminal pero Rajoy se ha encargado de decirnos que estamos graves y que el tratamiento va a ser duro.
La subida de impuestos ha sido el primer varapalo recibido pero nadie se ha echado a la calle. La ciudadanía tiene un sexto sentido que casi nunca falla y son, somos los ciudadanos, los primeros que sabemos que nuestra situación es grave. Cinco millones de parados, millón y medio de familias en riesgo de exclusión, centenares o miles de titulados que emigran, jóvenes y no tan jóvenes que rebajan su currículum para tener más opciones a las muy escasas posibilidades de encontrar un trabajo, Caritas desbordada y desahucios que se cuentan por centenares cada día de la semana son datos más que suficientes para pensar que si Rajoy hubiera lanzado un mensaje distinto al que lanzó en el Congreso es que estaba fuera de la realidad. Solo le faltó añadir que de esta salimos, que nos vamos a curar porque la esperanza es lo que, en situaciones difíciles, evita caer en la desesperación.
El tiempo dirá si este tratamiento sin anestesia va a tener réditos. Aun cuando no se comulgue con las iniciativas del Gobierno, todos, ciudadanos y oposición, necesitamos que acierte. Los ciudadanos para salir de esta negra habitación de la crisis y la oposición _en este caso, el PSOE- para que cuando, de nuevo, llegue al Gobierno se encuentre con el enfermo curado. Aunque sea sin anestesia.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Una rápida lectura de la sentencia del Tribunal supremo sobre la actuación del juez Garzón en la intervención de las comunicaciones de abogados con sus clientes ofrece una terrible sensación. Según el Supremo no había ningún dato que pudiera indicar mínimamente, en una valoración razonable, que la condición de letrado y el ejercicio del derecho de defensa se estaban utilizando como coartada para facilitar la comisión de nuevos delitos. La injusticia, según el tribunal, consistió en acoger una interpretación de la ley según la cual podía intervenir las comunicaciones entre el imputado preso y su letrado defensor basándose solamente en la existencia de indicios respecto a la actividad criminal del primero, sin considerar necesario que tales indicios afectaran a los letrados, lo cual resulta inasumible desde cualquier interpretación razonable del Derecho.
Sin razón, sin motivos, sin datos. La sentencia es durísima y pone sobre la mesa una buena y una mala noticia. La mala es que un juez se siente en el banquillo y sea inhabilitado. La buena que el imperio de la ley rige para todos y que el estado de derecho es hoy más firme, más sólido para todos los ciudadanos. Iguales ante la ley no es una frase bonita ni un deseo. A pesar de todas las imperfecciones, de todas sus carencias, del desprestigio a que es sometida, la Justicia funciona de forma libre e independiente. Da lo mismo que se trate de un político, de un familiar del Rey o de un juez. La Justicia actúa y si la diéramos un poco más de sosiego, si el debate fuera sereno, seguramente funcionaría mejor.
En tiempos en los que se lleva hablar de recortes de derechos, de hacer más difícil el recurso a los tribunales, la mala noticia de la condena de un juez que, según el tribunal excedió su condición, aunque hubiera hecho otras cosas excelentes, es un paso adelante en la consolidación del Estado de Derecho. Los poderes públicos, también el judicial, están sometidos al imperio de la ley. Nada menos.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
El plazo tópico para conceder la gracia de la espera a un Gobierno se ha cifrado tradicionalmente en cien días. A partir de ahí, existe más o menos barra libre para criticar lo que hasta ese momento se ha hecho o se ha dejado de hacer. El Ejecutivo de Rajoy lleva cincuenta días de ejercicio, y en este tiempo se han realizado ya algunas reformas, se han anunciado otras, reina el silencio sobre algunas de difícil aplazamiento y, en cambio, existe una algarabía notable sobre ciertas medidas que nadie reclamaba y que han sido pregonadas por dos o tres ministros en busca de protagonismo y titulares, cuando no de "vendetta" con el pasado inmediato. Es decir, nos encontramos con bastantes claros y también con algunos oscuros a la hora de analizar globalmente estas siete últimas semanas.
Pero lo más importante (y lo más positivo) es, me parece, que, tras los primeros sustos -subida por sorpresa de impuestos, por ejemplo-, se ha iniciado ya un camino de normalización en la vida política y económica; nada conviene tanto a la marcha de un país como lo previsible, la seguridad jurídica, la constatación de que los pilares básicos no se van a alterar. Si ello se consigue en cincuenta días, pongamos setenta si usted quiere, en lugar de en cien, santo y bueno.
Hay que reconocer que esa seguridad se ha visto alterada hasta ahora con un par de anuncios, con un par de disposiciones. Pero convengamos que la famosa "previsibilidad" de Rajoy aún mantiene casi intacto su capital. El presidente dijo que a finales de marzo el panorama de cambios legales, impositivos, el horizonte económico y particularmente el presupuestario, serían los trazados a su llegada a La Moncloa, y nadie tiene por qué dudarlo. Hasta el momento, las dos grandes reformas principales, la financiera y la laboral, que deberá aprobarse este viernes en el Consejo de Ministros, se han presentado cuando nos dijeron que iban a presentarse. Y no han querido ahorrarnos sustos soslayando la que parece ser la realidad económica: el mismísimo Rajoy habló de "situación crítica" y prácticamente todo el elenco ministerial nos ha venido anunciando medidas de ajuste que resultarán duras, aunque muchas no se hayan detallado demasiado hasta hoy.
Yo diría que a la inseguridad jurídica implantada por el Gobierno anterior, que se vio sorprendido por una situación internacional que no esperaba, agravada por errores de bulto, el Ejecutivo de Rajoy quiere contraponer el lenguaje descarnado de lo esperable: esto es lo que hay, y que nadie crea que se edulcora o se exagera la realidad. Otra cosa es que esa realidad nos guste, que obviamente es difícil que pueda gustarnos.
Resulta lógico, por lo demás, que existan diferentes puntos de vista sobre las recetas a aplicar: yo, la verdad, tampoco estoy seguro de que la austeridad y el recorte por principio, tal y como están siendo decretados, "manu militari", desde instancias europeas, vayan a mejorar el panorama de empobrecimiento general que los ciudadanos están experimentando. Han de llegar cambios, sí, pero ¿qué cambios y hasta dónde y hasta cuándo? La reanudación de la vida parlamentaria -tras cinco meses con unas Cortes casi inoperantes- nos ha permitido atisbar, sólo atisbar, por dónde puede ir el debate con la oposición. El caso es que nos asomamos al vértigo del cambio radical impuesto por la llegada de una nueva era. Sospecho que los nuevos gobernantes no esperaban tener que afrontar la magnitud de estos cambios; desde luego, parece evidente que no todos estaban previstos. Y más que tendrán que venir.
Cincuenta días es muy poco en la vida de un país, incluso cuando las circunstancias reclaman zarandear con urgencia tantos principios que hace pocos meses parecían inmutables. Y es un plazo corto, demasiado corto, como para haber logrado un cambio en la mentalidad social, que es algo que va mucho más allá de la mentalidad de los ministros, de los banqueros, los empresarios o los sindicalistas. Me enorgullece, debo decirlo, la serenidad con la que los españoles están encarando el palpable empeoramiento de sus condiciones de vida; pero poco habrá logrado el nuevo Gobierno de España si, en las próximas semanas, no ha logrado llegar a un pacto social de alcance y envergadura, basado en la equidad, en la prudencia, en el realismo y, naturalmente, en el sentido común. Y esas son, desde luego, cualidades que no podemos pedir solamente a los gobernantes de turno.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Las previsiones del BBVA sobre la destrucción de empleo en este año, dando por válida la posibilidad de que el paro se sitúe por encima del 24 por ciento y llegue a rozar la cifra de seis millones de desempleados, y el discurso de Mariano Rajoy en el Congreso, en el que sin apuntar cifras anunció que en 2012 se seguirán destruyendo puestos de trabajo, fueron un baño de cruda realidad para los ciudadanos y, también, para el propio presidente. Porque sin llegar al optimismo antropológico de Zapatero, Rajoy había hecho un análisis de la realidad según la cual el problema no era España, sino su anterior presidente, con lo que la mera llegada del PP al Gobierno de la nación actuaría como motor capaz de reactivar la economía. El propio Rajoy anunció -está en las hemerotecas- que arreglaría la crisis en dos años. Y Esteban González Pons aventuró la creación de 3.500.000 de empleos en esta legislatura. Acabamos de comenzarla, pero parece imposible cumplir aquellas optimistas intenciones a la luz de los nuevos diagnósticos.
La reforma laboral que el gobierno aprobará por decreto y sobre la que ha exhibido voces disonantes -Luis de Guindos propone un contrato único que Fátima Báñez considera inconstitucional, ni más ni menos- y la nueva ronda de reformas del sector financiero parece que tampoco serán capaces de frenar la sangría del paro ni de hacer fluir el crédito a corto plazo. Y es aquí en donde en el contundente discurso de Rajoy se echó en falta la receta del gobierno para crear empleo y reactivar la demanda. Quizás no la tenga, o no la quiera contar, o se fíe todo a la suerte de que Europa comience a mostrar síntomas de reactivación en 2013 que nos contagien. Se verá.
También se echa en falta que un Gobierno que se ha mostrado tan activo en poner en marcha medidas de escaso impacto económico, desde la supresión de la asignatura de Educación para la ciudadanía a la reforma de la ley del aborto, pasando por el divorcio ante notario o la implantación de receta para dispensar la píldora del día después, no muestre la misma celeridad para cumplir con su deber ineludible de aprobar los nuevos Presupuestos del Estado y espere a la celebración de las elecciones de Andalucía para hacerlo. Es difícil pensar que las nuevas cuentas del Reino desvelen disgustos superiores a los que ya conocemos o intuimos. Y parece poco serio que en las actuales circunstancias nuestro país viva con un presupuesto prorrogado por razones meramente electorales.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Estoy estupefacta, sorprendida por las duras acusaciones de la ex tenista Arantxa Sánchez Vicario contra su familia, más concretamente contra sus padres Marisa y Emilio, a los que acusa de haberla llevado a la ruina, y con los que no se habla desde hace dos años. Justo cuando decidió tomar las riendas de su vida y descubrió que de los 47 millones de euros que calcula que ha ganado a lo largo de su carrera (unos 7.000 millones de las antiguas pesetas), no le queda nada más que la casa en la que vive y una deuda con Hacienda de 3,5 millones, a la que no sabe cómo hacer frente.
La decisión de Arantxa de publicar un libro de memorias titulado "Arantxa ¡vamos!", pone de manifiesto lo frustrada y dolida que debe sentirse una mujer que ha huido siempre de los escándalos, y de poner al descubierto su vida privada tal y como lo ha hecho ahora. Si es verdad o no todo lo que cuenta, tendrán que decidirlo los tribunales de justicia, pero de lo que no cabe duda es de que en el origen de esta guerra paterno filial, está el deseo de unos padres porque sus hijos lleguen a lo mas alto, aún a costa de arrebatarles lo más bonito de la vida, su niñez, su adolescencia y su juventud.
Dicho esto, creo sinceramente que Arantxa podría haber gestionado estos asuntos de otra manera, en los juzgados preferentemente, para evitar que los padres se vean acosados, en el peor momento de su vida: el padre está delicado del corazón, ha sufrido un cáncer durísimo de intestino, y acaban de diagnosticarle Alzheimer. Razones todas que no han sido lo suficiente importantes como para disuadir a la extenista de emprender una guerra mediática que nadie sabe como terminara, teniendo en cuenta que tampoco se habla con ninguno de sus hermanos.
Entre las muchas cosas importantes que cuenta en sus memorias, las hay que afectan a su vida más intima como cuando dice: "El propósito de hacer romper la relación con Pep, su marido, me parece una maniobra ruin de gente de mala caña". Palabras de fuerte calado contra unos padres que equivocados o no, sólo buscaban el bien de sus hijos.
El caso de Arantxa no es único, es uno más en una sociedad que busca el éxito y el dinero al precio que sea. Sin darse cuenta de que los hijos no son muñecos modelados a nuestro gusto y semejanza, y al que al final siempre pasan factura. Unas veces porque se han sentido muy atados, otras porque se han sentido utilizados, siempre porque no les han dejado decidir qué hacer en la vida, y eso no solo es pernicioso para la relación familiar sino también para la propia estabilidad del individuo, en este caso de Arantxa. De historias como esta deberían tomar nota muchos padres que se dejan la vida intentando que sus hijos sean lo que ellos no han podido ser o conseguir, para evitar que vuelvan a repetirse, pero claro eso es como pedirles peras al olmo.

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Querido amigo, te mando un Emilio
donde adjunto propuesta y presupuesto.
Siempre a la filantropía dispuesto
te agradezco de antemano el auxilio
que sin duda prestarás a este asunto
académico y universitario
que expondremos en nuestro Seminario
a favor del saber en su conjunto.
Y que vaya con mi agradecimiento
el júbilo prendido en el evento,
pasaporte de nuestra impunidad.
Tu problema será sobreseído
y yo saldré impulsado por Cupido
hacia el gran Premio Nobel de la Paz.
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Dámaso Mayarias
✉ siarayam@gmail.com
☆ Suscripción gratuita
(mayo 2010)
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LAS CLAVES DE LAS TRES CAUSAS DE GARZÓN EN EL TRIBUNAL SUPREMO
21/12/2009: Garzón pagó el sueldo y la casa de su asistenta en Nueva York con el dinero del Banco Santander
14/01/2010: Garzón cobró más de 2.500 dólares por cada clase impartida en Nueva York
23/03/2010: El TS cita a Garzón como imputado el 15 de abril por los cobros de Nueva York
23/03/2010: Dos abogados de provincias dejan noqueado al 'superjuez' Garzón
22/04/2010: La asistente de Garzón en Nueva York deja al juez por mentiroso
14/12/2011: Los peritos de la Guardia Civil tienen dudas sobre el patrimonio de Garzón
17/1/2012: Garzón, un juez progresista enredado en su ego
9/2/2012: Garzón condenado por el Tribunal Supremo a 11 años de inhabilitación
9/2/2012: Sentencia condenatoria 79/2012 del Tribunal Supremo
9/2/2012: Villarejo en la SER: "El Supremo es una casta de burócratas"
A mediados de los años noventa, privado de su pasaporte saudita y casi completamente arruinado tras una estancia en Sudán que había terminado de forma brusca y tormentosa, llegaba a Afganistán Osama bin Laden. A bin Laden le gustaba Afganistán: allí había luchado contra los soviéticos durante los años tal vez más duros y felices de su vida y allí también había forjado no pocas y duraderas amistades. Sin embargo, a los nuevos dueños del país, los talibanes, Osama bin Laden no les interesaba lo más mínimo: ya no era rico, ya no era influyente, y ya no era necesario.

MADRID, 8 (OTR/PRESS)
La última encuesta del CIS refleja el desencanto de algunos de los votantes del PP. No obstante si hoy se celebraran elecciones los populares volverían a ganar con una mayoría más que holgada. Pero es un síntoma ese desencanto. Y es que escuchando a los dirigentes del PP en los meses previos a las últimas elecciones parecía que por el solo hecho de gobernar ellos se iban a arreglar los problemas de nuestro país. Algunos lo creyeron, seguramente los que hoy aparecen como desencantados.
Sin embargo ya sabemos que si el 2011 fue un año duro el 2012 lo va a ser más y sobre todo sabemos que ni Rajoy ni los suyos tienen ninguna varita mágica capaz de cambiar la realidad. Y la realidad no es otra que Europa continúa inmersa en la crisis y que las recetas para salir de la crisis no están dando resultado. Llevamos dos años obedeciendo ciegamente a la señora Merkell, lo hacía el expresidente Rodríguez Zapatero y lo hace ahora Mariano Rajoy con igual resultado: nulo hasta el momento.
La obsesión de la señora Merkell es que ahorremos sin más, y así poco a poco nos van a ir desmontando el Estado del bienestar porque, nos dicen, no nos lo podemos permitir. De manera que para salir de la crisis, según Merkell, el Estado tiene que rebajar sueldos, despedir gente, adelgazar los servicios públicos, rebajar las pensiones, etc. Esa es su receta, una receta que lo único que provoca es más desempleo, más desesperación.
Naturalmente que hay que procurar ahorrar pero no al riesgo de provocar más paro que a la postre es lo que está sucediendo mientras eso sí, los causantes de la crisis, continúan sin pagar por ello. Visto que Mariano Rajoy no tiene ninguna varita mágica y que por el hecho de que sea él quién vive en la Moncloa la situación no ha mejorado, quizá ha llegado la hora de que los ciudadanos reclamemos a nuestros gobernantes que piensen en un "plan B", es decir en otro plan para salir de la crisis que no sea el dictado por la señora Merkell.
Cada día son más los ciudadanos que reniegan del euro y de la Unión Europea, porque en esta crisis están viendo que la UE en vez de ser una fuente para arreglar los desajustes lo que está provocando con sus dictados es más leña al fuego de la crisis.
Como las cosas continúen así lo de menos será que los ciudadanos se desencanten con Rajoy lo de más será que el sueño de Europa se haga añicos. Y estamos en ello.

MADRID, 8 (OTR/PRESS)
Al letrado Mario Pascual Vives, abogado del Duque de Palma, nadie puede negarle su apabullante singularidad. Educado, cortés, flemático, amable con los medios, cultiva una imagen "naif" sorprendente. Diríase, oyéndole hablar de su cliente, que o bien es el abogado de oficio de un choricillo de poca monta, o que al tal Urdangarin se le imputa tan solo la comisión de alguna irrelevante gamberrada. Lo último del pintoresco letrado, que si su cliente ha hecho algo "incorrecto" lo reconocerá, pedirá disculpas y asunto concluido, le sitúa en cabeza de la lista de los abogados más extravagantes.
Pudiera ser, no obstante, que este Mario Pascual Vives sea bastante más espabilado de lo que parece. Sabedor de que el juicio sobre el exjugador de balonmano se desarrolla, a dos bandas, en sede judicial y en la calle, y que en ésta la gente alucina con las presuntas habilidades del imputado para arramblar con cuanto euro se le ponía a tiro, intenta desviar el foco hacia su persona para devolver una imagen descargada de la mendacidad de los delitos posiblemente perpetrados por el consorte de la Infanta Cristina, y que se extractan en uno, en el de robar a dos manos a la gente. El abogado, que también andará preparando su defensa ante los tribunales con sujeción a las normas y a las convenciones procesales, pretendería cubrir así, con esa manera de ser y decir que tiene, el otro flanco, más duro de roer probablemente.
Pero, a propósito de la Infanta Cristina, crece en esa calle que tanto teme Pascual Vives el asombro ante el hecho de que no haya sido llamada a declarar, ora como testigo, ora como imputada, cuando sí lo están siendo todos los empleados de Noos, hasta el chico que llevaba los cafés. Co-propietaria de Aizoon, empresa instrumental del entramado, no se comprende que la justicia no haya reparado aún en la responsabilidad que, solo por serlo, le alcanza. O sí se comprende, que es peor.

MADRID, 8 (OTR/PRESS)
Las malas noticias nunca vienen solas. Dice el presidente del Gobierno que en 2012 seguirá creciendo el número de parados. Hay quien habla ya de seis millones de desempleados a finales de año. Si los cinco que tenemos ahora ya son una tragedia, la verdad es que se agotan los adjetivos para calificar la situación. Los adjetivos y, por lo visto, también las ideas para hacer frente al problema. Porque desde el Gobierno (ministros Guindos, Báñez, etc) no paran de decir que saben lo que hay que hacer, pero no pasan de las musas al teatro.
De la reforma laboral todavía no hay nada concreto más allá de algunas filtraciones, que si libertad de los empresarios para descolgarse de los convenios estatales, que si despido con 20 días de indemnización, que si "mini trabajos" de 15 horas a la semana y 400 euros de salario o retraso, voluntario, de la edad de jubilación, idea, ésta, expuesta por la ministra de Trabajo. Pero todo, ya digo, son, en esencia, especulaciones. Hasta el momento no hay nada nuevo en el BOE.
Algo parecido ocurre con la tantas veces anunciada reforma financiera. De momento, la cosa se ha quedado en que a los ejecutivos de las cajas o bancos que reclaman ayudas para tapar sus pufos, les rebajarán sus multimillonarios sueldos actuales para dejarlos en "sólo" 600.000 euros anuales. Es obvio que el Gobierno no lo tiene fácil. La economía está en recesión y por eso ni se crean nuevas empresas ni más puestos de trabajo; la deuda financiera nos acogota y las CC.AA. están arruinadas y poco dispuestas a corregir sus derivas de derroche, pero, dicho esto, quienes han llegado al poder prometiendo programas concretos para endereza el rumbo, deberían mostrar sus cartas. Retrasar la edad de jubilación (aunque fuere con carácter voluntario), cuando hay más de un millón de parados que son jóvenes de menos de treinta años, no parece lógico. Sobre todo, si pensamos en que como ha dicho el presidente Rajoy, por desgracia, este año, el paro seguirá creciendo. Así las cosas, uno no sabe a qué atenerse. Incluso está tentado a pensar que cuando se habla desde la oposición las cosas se ven de una manera muy diferente a cuando hay que gobernar. Vamos que, una cosa es predicar y otra dar trigo.

MADRID, 8 (OTR/PRESS)
El Consejo de Ministros de este viernes dará los últimos toques al anunciado borrador de reforma laboral. Ocurre cuando ya el Gobierno y el PP dicen con la boca pequeña -más pequeña que en campaña electoral, por supuesto- que dicha reforma servirá, entre otras cosas, para crear puestos de trabajo.
La propia ministra del ramo, Fátima Báñez, acaba de decir que en 2012 va a ser imposible crear empleo. Una prueba más de que Rajoy y sus ministros han debido descubrir que no es políticamente correcto crear expectativas falsas. Suelen volverse contra quienes las airean y además generan frustraciones entre los sufridores del drama del paro.
Después de haber mareado tanto la perdiz sobre el proyecto, del que apenas conocemos algunas generalidades enunciadas el martes pasado por la ministra de Empleo, Fátima Báñez, en la comisión parlamentaria correspondiente, nos queda claro que se reforzará el papel del empresario en la negociación colectiva, que no habrá contrato único y que se van a flexibilizar aún más los contratos a tiempo parcial (llegan los "mini-jobs").
Lo demás, insisto, son generalidades pendientes de una mayor concreción. A saber: mejora de políticas activas, eliminación de rigideces en las normativas que afectan al mercado del trabajo, regulación especial para los trabajadores autónomos, lucha contra el fraude en las prestaciones por desempleo, etc.
Desde el punto de vista político, el Gobierno se siente entre la espada de una huelga general (Montoro y Báñez tratan de evitar la enemiga de UGT y CC.OO.) y la pared de una Unión Europea que quiere tener la fiesta en paz con los mercados (Guindos y Soria serían los mensajeros de este segundo afán). Estos estarían por una reforma más dura y aquéllos apostarían por una reforma relativamente aceptable por los sindicatos.
¿Y la patronal? La CEOE, bien, gracias, encantada de que las dos entregas de la reforma laboral del Gobierno Zapatero (junio de 2010 y junio de 2011) dejen paso a las propuestas contenidas en las enmiendas presentadas en su día por el PP desde la oposición. Siempre estarán más próximas a la concepción empresarial del mercado de trabajo. Sin embargo ahora sabemos que lo prioritario para los empresarios no es una nueva reforma laboral sino la reactivación del crédito.
A la vista de los antecedentes, no es extraño que relativicen la importancia del enésimo retoque de la normativa sobre el funcionamiento del mercado del trabajo. ¿Sabían ustedes que esa normativa, a partir del Estatuto de los Trabajadores de 1980, ya ha sufrido más de cincuenta reformas? Como lo oyen.

MADRID, 8 (OTR/PRESS)
Probablemente cuando, en plena campaña electoral, Mariano Rajoy afirmaba por activa y por pasiva que su llegada al poder iba a ser el principio del final de la crisis porque el Partido Popular y él mismo eran sinónimo de confianza para los mercados, no estaba utilizando esa afirmación como una estrategia electoral; en realidad se lo creía. Por eso, una vez en el poder -con todo el poder-, con más poder del que nadie ha disfrutado en nuestro país desde la muerte de Franco, se han llevado la tremenda sorpresa de que su mera presencia no es, ni mucho menos, sinónimo de confianza, que la crisis sigue ahí, inamovible como una pesadísima losa, que los mercados no nos sonríen placenteros, que el paro aumenta y los bancos siguen escatimando sus créditos a pymes y a emprendedores, por lo que va a ser preciso tomar unas durísimas medidas de ajuste que no van a gustarle nada al personal.
Caídos del guindo y a la espera de las elecciones andaluzas para poner en marcha el auténtico plan de ajuste (no vaya a ser...) se hace necesario emprender una estrategia de distracción; ponerse a hacer cosas que entretengan a ese personal expectante y por las que, en campaña electoral, se pasó de puntillas. Con ellas pueden hasta matar dos pájaros de un tiro: dar la sensación de que se está gobernando contra las "ocurrencias" del gobierno anterior, con una auténtica contrarreforma ideológica, y contentar a un importante sector de su electorado -el más vocinglero y el más proclive a manifestaciones callejeras-.
Cuando se le preguntaba a Rajoy sobre la Ley del Aborto nos remitía a la futura decisión del Tribunal Constitucional, donde el PP la tiene recurrida, y basaba su rechazo en la controvertida idea de que las menores de 16 años no estuviesen obligadas advertir a sus padres.
Pues no, no era eso, porque ahora resulta que el liberalísimo ministro Gallardón se inclina por rehabilitar la ley de 1985, dando un paso atrás y situando a España a la cola de las legislaciones más avanzadas de nuestro entorno en materia de derechos y libertades. Y aún tiene la desfachatez de decir que con ello da cumplimiento a la voluntad del Constitucional.
Otro golpe de efecto y otra maniobra de distracción fue la del ministro Wert, rebautizando la asignatura de Educación para la Ciudadanía; una asignatura reclamada por Europa pero rechazada, eso sí, por cuatro padres adoctrinados y por, faltaría más, la poderosísima y adoctrinadora Conferencia Episcopal. Este ministro se está metiendo en extraños jardines. El último ha sido el irresponsable cambio de temarios de las oposiciones de docentes. Increíble forma de meter la tijera en un colectivo de funcionarios.
La píldora del día siguiente sin necesidad de receta, o la ley de costas o el sistema de elección del Consejo General del Poder Judicial, entre otras, han pasado a formar parte de esa batería de medidas con las que montar una estrategia de distracción que desvíe las miradas "de lo que realmente importa a los españoles" que diría Rajoy.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
La Ley de Estabilidad Presupuestaria, un compromiso en toda regla con la austeridad, la ordenación del sistema financiero, la reforma laboral y la Ley de Emprendedores son fundamentales. Sin duda son un ejercicio de realismo y de transparencia que modernizarán las relaciones económicas de este país quebrado también de ilusiones y esperanza. Es importante el modelo laboral, la financiación de empresas y familias, el apoyo a los emprendedores y la austeridad de las Administraciones Públicas. Pero, es vital también que Estado, Comunidades Autónomas y Ayuntamientos paguen las facturas a los proveedores. Por eso creo que son un acierto las líneas ICO aprobadas por el gobierno con el exclusivo fin de pagar a los proveedores.
Sabemos que muchas empresas han cerrado por el impago de facturas y que otras muchas están al borde de hacerlo por lo mismo. Los distintos informes hablan de más de 30.000 millones de deuda sólo con los autónomos. También que la deuda de la Sanidad con distintos proveedores de servicios ronda los 15.000 millones. Las arcas han quedado vacías, el roto es de dimensiones escandalosas y las facturas sin pagar se acumulan mientras se ha tirado el dinero a espuertas en gastos superfluos y en muchos casos obscenos. Ahora, sólo queda tomar medidas de este tipo que alivien esa deuda y las empresas puedan respirar y seguir funcionando. Quizás algunas hasta puedan permitirse no despedir a nadie más e incluso contratar a alguien, al compás de las reformas aprobadas y por aprobar y que van en la buena dirección.
Los mercados y nuestros socios lo están entendiendo y también la mayoría de los españoles que a pesar de la inesperada subida del IRPF y del IBI han vuelto a confiar en el PP para que nos saque de la crisis. Un desgaste de dos puntos, según el CIS, pero que por las fechas coincide con esas primeras medidas durísimas. La sociedad española quiere esperanza, trabajo y que se acabe con el despilfarro. La oportunidad es de oro y parece que en ello están.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
A los que conocemos a algunas mujeres valientes de Juarez, en México, a los que hemos oído hablar del feminicidio impune, permanente y tolerado en esas tierras -el asesinato de miles de mujeres cuyos verdugos no han sido buscados, juzgados ni encarcelados-, a los que hemos escuchado terribles relatos de lo poco que vale una mujer en esas tierras nos parece una buena noticia, una noticia esperanzadora que otra mujer, Josefina Vázquez Mota sea la primera candidata presidencial que puede ganar unas elecciones en ese país.
Nos parece más: seguramente sólo una mujer puede acabar con el terrible problema que se produce en uno de los países más prósperos del mundo, con esa vergüenza que ha causado la muerte a miles de inocentes, por obra de las bandas del narco y de la corrupción de las fuerzas del orden. Los presidentes que ha tenido el país en estos años, primero con el PRI -¡setenta años en el poder!- ahora con el PAN -ya doce- no han sido capaces de controlar a sus propias fuerzas de seguridad, a su ejército, para acabar con el narcotráfico, la extorsión, la muerte de mujeres inocentes, también la de hombres, víctimas todas de una política que no merece tal nombre. Los últimos intentos de Calderón apenas han dado fruto. Tampoco estados Unidos ha tenido una política clara para ayudar a acabar con esa tragedia.
México, pero no sólo México en Hispanoamérica, es un país machista en el que ser mujer significa valer menos, representar menos, ser de segunda división. Contra eso se han rebelado mujeres como Marisela Ortiz, Norma Andrade y sus compañeras de "Nuestras hijas de regreso a casa", o la poetisa Susana Chávez, todas ellas con el recuerdo de otras que fueron asesinadas como Josefina Reyes o Flor Alicia Gómez. Allí se han jugado la vida o se la siguen jugando periodistas como Rosa Isela Pérez, Rocío Gallegos, Luz del Carmen Sosa o Sandra Rodríguez, y abogadas como Karla Micheel Salas que han puesto el derecho de defensa por encima de su propia seguridad.
Pero hace falta más. Hace falta una mujer en el poder que asuma el reto de que esa tragedia diaria tan inmensa no dure ni un día más en un país tan importante como México. Ofende a la dignidad de los mexicanos. Josefina Vázquez Mota se ha impuesto por goleada al candidato del aparato del PAN, sacándole casi veinte puntos. Ahora va por detrás en las encuestas que auguran que el PRI volverá al poder. Ojalá gane la que dice que quiere ser "la Rajoy mexicana". Ojalá que una mujer acabe con el autoritarismo, la corrupción y la impunidad en México. Los anteriores presidentes del PAN y del PRI han demostrado que no saben, no quieren o no pueden hacerlo. Ojalá lo haga esta mujer.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
Lo que tienen que hacer los socialistas es dejarse de tonterías y aplicarse con fuerza a la recuperación de su espacio y de la confianza del electorado progresista, que tantas veces ha tenido a su alcance. Es claro que no les falta la razón a quienes se quejan de que la nueva Ejecutiva surgida del congreso de Sevilla no es todo lo integradora que se esperaba, pero sería ridículo que ahora se pusieran a lamentarse durante años. Lo único que cabe pedir a Rubalcaba y sus colaboradores es que sean conscientes de que la integración es ineludible y que tienen que llegar a ella, pero no ya por el camino de la lista de la Ejecutiva sino de la voluntad de todos para lograrla. Actitudes como la del secretario general de Madrid y similares no conducen a nada sino al riesgo de prolongar la espera a una recuperación completa. Los dirigentes del Gobierno del PP no se andan con tonterías y van directamente a lo suyo, que es desvencijar todo lo logrado por los anteriores Gobiernos progresistas. Son un ejemplo para que el PSOE haga lo mismo pero al revés, sin contemplaciones.
Esa es la única respuesta válida a lo sucedido en este país con ocasión de la crisis económica y de diversos errores de la izquierda en el poder. Es claro que teníamos razón quienes advertíamos de que la desbandada de la izquierda solo traería como consecuencia la mayoría absoluta de la derecha. Pero no vamos a estar recordando toda la vida la mala suerte y los errores de unos y el atolondrado abandono de otros. Ambas cosas son las que no hay que repetir jamás. Porque más vale ponerse al lado del pecador PSOE que permanecer en la inmaculada pureza y fuera del poder, regalando a la derecha lo que no se merece pero que ha adquirido con toda legitimidad. Las declaraciones de Alberto Ruiz-Gallardón en la cadena SER son el mejor ejemplo de que la determinación del Gobierno Rajoy es muy firme en el camino de desarbolar el Estado de libertades y de bienestar. Se les ha dejado ganar por goleada y ellos se disponen a desmantelar por goleada. No hay más camino que ganarles cuanto antes.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
El mundo laboral funciona aún con demasiados clichés. Entre el capitalismo más salvaje, un "laissez faire" sin cortapisas pregonado por algunos empresarios -y por algún jefe de Gobierno, como el italiano Mario Monti_, por un lado, y por otro el "todo debe seguir igual que siempre", de quienes se niegan a admitir que la existencia de cinco millones de desempleados, con un panorama laboral incierto y ahogado en la economía sumergida, significa una ruptura total con el pasado. Las cosas no serán ya, jamás, igual que fueron. Nos lo advirtió, en su ya lejano discurso de investidura, el mismísimo presidente Rajoy. Los sondeos nos hablan claramente de que a la gente lo que le asusta de verdad es el paro, y se siente animada a ensayar fórmulas que están lejos de ser lo deseable, pero que implican soluciones realistas. Y lo realista ahora es una reforma radical en la contratación (más que en los despidos), en los convenios colectivos, en las relaciones laborales en general.
De lo que se trata es de crear puestos de trabajo y eso solamente se logrará, en mi opinión, fomentando la existencia de los autónomos, a base de facilitar esta existencia. ¿Qué ocurriría, por ejemplo, si el Gobierno rebajase sensiblemente la cuota -hoy disuasoria-- de los jóvenes menores de treinta años que quisieran darse de alta como trabajadores en esta modalidad? Pues ocurriría, previsiblemente, que muchos jóvenes se incorporarían, con trabajos parciales, al mundo laboral y a la Seguridad Social, lo que sin duda redundaría en un beneficio de los ingresos del Estado y en una contratación importante de estos jóvenes, a los que las empresas no pueden, actualmente, dar de alta en una plantilla fija, como antaño, ni contratar si no están dados de alta como autónomos.
Claro que no faltará quien diga que esa modalidad se acerca mucho al tan denostado "minijob", un contrato de autónomo por horas en el que el trabajador, a cambio de media jornada, recibe entre cuatrocientos y quinientos euros mensuales, a los que deberá restar la cuota "reducida" como trabajador autónomo, pongamos cuarenta o cincuenta euros. Siendo una solución dura, me parece, en todo caso, mejor solución que mantener a nuestros jóvenes en casa, mano sobre mano y sin poder hacer nada.
Ignoro si la reforma laboral que el Gobierno nos anunciará el viernes va por este camino, pero he visto sondeos que aseguran que más del 60 por ciento de los jóvenes apoyaría una modalidad semejante a esta, de la misma manera que un 65 por ciento de los parados actuales aceptaría un contrato en el que la indemnización por despido no fuese superior a los veinte días por año trabajado. Ya sé, ya sé que ningún líder sindical podría aprobar, al menos públicamente, estas ideas, que a nadie pueden entusiasmar (no, al menos, a los que hemos conocido tiempos mejores). Pero hay que romper la dinámica perversa que está provocando un ejército de desesperados porque ni tienen ni esperan tener trabajo, entre otras cosas porque de las medidas de austeridad en el gasto no se genera empleo. Y esa dinámica solamente puede romperse con ideas nuevas, arriesgadas, acabando con prejuicios que hablan de confrontación entre unas ideas "de derecha" y otras "de izquierda". Y, naturalmente, con el sacrificio de los ciudadanos. De todos los ciudadanos, eso sí.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
Rubalcaba se tiene las respuestas bien aprendidas para cuando le preguntan por Carmen Chacón. No le escatima elogios, sin embargo transciende la incomodidad en su mirada y el tono de voz no suena convincente. Y es que, para qué engañarse, el nuevo secretario general del PSOE ha tenido que sudar lo suyo para hacerse con la Secretaría General del PSOE que Carmen Chacón le ha disputado. Solo un puñado de votos les separa, de manera que Rubalcaba sabe que en Chacón tiene una adversaria a tener en cuenta.
Ahora, muchos se preguntan que hará Chacón, ¿se retirará a un segundo plano? o ¿agrupará a sus fuerzas para dar la batalla cuando se celebren primarias para elegir candidato a la presidencia del Gobierno? Yo creo que se equivocan quienes la dan por vencida. Chacón es joven y tiene mucho camino por andar. Además, ha sido capaz de salir indemne de un cometido difícil, nada menos que el Ministerio de Defensa. Mientras otros ministros de Zapatero eran criticados por su gestión y falta de consistencia, ella planeó sobre la mediocridad de los demás.
En política es importante el manejo de los tiempos, y puede ser igualmente nefasto precipitarse como no dar el paso cuando llega el momento. Por eso, seguramente Chacón está esperando que vuelva a llegar ese momento y puede dedicar ese tiempo a prepararse.
De la lectura de los análisis del 38 congreso se desprende que Chacón falló en el discurso final, que se deslizó hacia el mitin, que le chirrió la voz. Ahora tiene tiempo por delante para corregir los fallos e ir construyendo una propuesta política dirigida no solo a su partido sino a la sociedad. Y aún así no es seguro de que gane la batalla a Rubalcaba. Y es que el nuevo secretario general no despeja la incógnita de si será o no candidato en las próximas generales, y hace bien en no hacerlo porque lo contrario le restaría autoridad. Yo creo que una vez conseguida la Secretaría General Rubalcaba puede acariciar la posibilidad de ser candidato por más que algunos interpreten lo contrario. Es un hombre de poder que fuera de la política sería como un pez fuera del agua. Faltan cuatro años y por tanto todo está por escribir, pero es evidente que la batalla Rubalcaba-Chacón no ha terminado aquí, solo hay un armisticio que le servirá a la una para reponer fuerzas y al otro para intentar consolidar su influencia y su poder. Para el desenlace tendremos que esperar cuatro años.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
El primer sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas, realizado hace un mes y, por lo tanto, con preguntas a ciudadanos que ya conocían la subida de impuestos (IRPF+IBI) le ha pasado la primera factura al Gobierno Rajoy: dos puntos menos en intención de voto. Aún así, el PP aventaja al PSOE en casi 15 puntos. Los socialistas, con un 28 por ciento, obtienen uno de los peores registros desde que se realizan este tipo de estudios sociológicos. Con estos resultados, los populares volverían a obtener mayoría en unas elecciones generales, pero si extrapolamos estos datos al escenario andaluz la lista que encabeza Javier Arenas se quedaría raspando el listón: a un escaño de la mayoría absoluta. Es decir, que pese a que el apoyo al PP en el conjunto de España sigue siendo abrumador, en el caso de Andalucía -donde el PP solo cuenta con sus propias fuerzas para desbancar del poder a los socialistas- el efecto de sorpresa y enfado provocado por las primeras medidas (duras) de ajuste emprendidas por el Gobierno puede poner en riesgo su victoria en aquella comunidad autónoma, la última que resta en manos del PSOE.
Imagino que Javier Arenas estará que echa humo tras conocer los resultados de la encuesta, de cuyos trazos gruesos debía tener ya alguna noticia Rubalcaba (flamante secretario general del Partido Socialista), porque solo así se entiende que le ofreciera la presidencia del partido a José Antonio Griñán, sabido que el mandatario andaluz no ocultaba su apoyo a Carme Chacón. Antes del cabreo que ha generado la subida de impuestos, el PSOE de Andalucía comparecía en las encuestas poco menos que en caída libre. Después de lo del IRPF, sigue cuesta abajo, pero a menos velocidad. Sabido que hasta el rabo todo es toro, estoy seguro que desde la filas de los populares andaluces se han tomado muy en serio el aviso del CIS.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
En Estados Unidos hubo una época en la que o contabas tu aventura en la guerra de Vietnam, o te la contaban a ti. Aquello pasó y lo que está de moda es narrar batallitas eróticas de la Casa Blanca, de ahí que una honorable jubilada airee su romance con JFK cuando ella era becaria en Washington. Y por lo que cuenta lo de Clinton con Lewinsky fue una cosa de poco glamour comparado con lo suyo. Mimi Alford perdió la virginidad a manos de John Fitzgerald Kennedy cuando ella tenía 19 años y él 45 (quizá no fue "a manos" pero creo que se entiende bien la metáfora). El caso es que en plena Guerra Fría ellos chapoteaban en una bañera de agua caliente con patitos de goma.
Imaginar al hombre más poderoso del mundo chop-chop con la becaria y sus patitos amarillos es algo que nos debería llevar a la reflexión. La leyenda de JFK por los suelos: hasta el momento sabíamos que Marilyn le susurró en público ante una tarta de cumpleaños, aquello si que era una imagen favorecedora; en cambio esta de los patitos es demoledora por lo que tiene de ñoña y cursi.
Mimí (que no Marilyn), le ha hecho la puñeta a la memoria de JFK. Hay cosas que aunque sean ciertas no se cuentan. Si hemos podido pasar cincuenta años sin conocer que a Kennedy le gustaban los patitos de goma en la bañera podíamos haber soportado otro medio siglo en la ignorancia. A las memorias de Mimi le responderán desde la CIA diciendo que no eran patitos sino agentes que prestaban servicio en el baño del presidente. Todo lo que queda dentro de la Casa Blanca tiene categoría de especial protección y seguro que la bañera oficial también. Podemos dar gracias a que en la época no había teléfonos móviles con cámara de fotos porque en caso de llegar la imagen de Kennedy con los patitos al Kremlin la risa estaba garantizada. En un mundo tenso y bipolar, en plena crisis de los misiles, el camarada Nikita Kruschov se hubiera partido de risa. Si Mimi cuenta lo que sabe entonces, en lugar de ahora, le hubieran puesto su nombre a una avenida de aquella Moscú entonces capital de la URSS y Roma de todos los comunismos.
Por lo que escribe esta señora la relación se mantuvo en el tiempo mientras Jacqueline, ajena a toda la movida, se probaba gorros y tocados en París. En realidad el "tocado" se lo preparaba su marido en la cama matrimonial que compartió con Mimi-becaria. Es verdad que de todo aquello ha pasado un siglo, ha cruzado un milenio y hasta puede que también se haya desplegado un tupido velo. Pero Mimi no olvida y nos trae ahora la imagen de un presidente activo de cintura para abajo y amante de bañeras con patitos. Eso: a la vejez bañeras, señora.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
Vaya por delante que ni soy aficionada al ciclismo, ni tengo datos que me permitan dar una opinión sobre lo que se cuece detrás de las decisiones del Tribunal de Arbitraje Deportivo pero, desde la lejanía, el caso de Alberto Contador -sancionado por dos años y desposeído de sus triunfos en el ultimo Giro de Italia y en el Tour 2010- huele que apesta. De entrada, el TAS ha aplicado la normativa antidopaje con extrema severidad lo cual estaría bien si los hechos que se juzgan estuvieran meridianamente claros.
Resulta que el organismo sancionador no acepta que la presencia del clenbuterol -detectada en uno de los controles realizados al deportista en el ultimo Tour de Francia - se deba al consumo de carne contaminada, tal como argumentaba la defensa del corredor, y se decanta por la ingesta de unas barritas energéticas aunque, asegura, que no esta convencida de ello. Es decir no se acredita que existiera un dopaje intencionado pero ¡ por si acaso! se impone un durísimo correctivo.
Casualmente coincidiendo con esta noticia tuve un almuerzo de trabajo con uno de los jueces mas relevantes de la judicatura, quien haciendo un paralelismo entre lo que han hecho con el ciclista y cualquier caso al uso, sentenciaba que se ha aplicado una presunción de culpabilidad en toda regla, que no resistiría el mínimo pase en un juicio normal.
La absolución del ciclista si estuviera ante la justicia ordinaria estaría plenamente garantizada, puesto que el TAS reconoce, abiertamente, que no es posible determinar científicamente cual es el origen de los 50 picogramos de clenbuterol aparecidos en la sangre de Corredor. Para argumentar su decisión, más que cuestionable ,el tribunal apela y le condena aplicando un concepto de responsabilidad objetiva del deportista, es decir que él debería adoptar todas las precauciones necesarias para no tomar una sustancia prohibida. Curiosa argumentación cuando a lo largo de los 98 folios de la sentencia se insiste en que esos niveles mínimos de clenbuterol pueden provenir del agua corriente o de un helado, dejando abierta cualquier posibilidad.
Como la argumentación del TAS no hay por donde cogerla, yo pienso que una decisión así se corresponde con alguna suerte de oscuros intereses para quitar a Corredor de la circulación. Si no fuera así ¿porque desposeerle de su titulo del Giro cuando se le hicieron al menos 20 controles y en ninguno dio positivo ¿porque se invierte la carga de la prueba y le condena por no poder probar algo que es imposible ¿.. Aquí la presunción de inocencia se la pasan por salva sea la parte y eso solo obedece a algún tipo de interés, que aunque sea el de querer dar un escarmiento universal antidopaje como se ha dicho, es muy lamentable. ¡ Ojala el ciclista no tire la toalla por muy afectado que este ¡.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
Parece que después de la resaca del 38 congreso, el PSOE se ha puesto las pilas. Acaba de pronunciarse sobre la Ley de Estabilidad Presupuestaria. Rubalcaba afirma que si no hay modificaciones al proyecto de ley, el PSOE votará en contra. Es un primer síntoma de que el partido socialista se ha despertado del letargo que habían provocado las elecciones generales y loa preparativos.
No lo tiene fácil el nuevo líder Rubalcaba, Si apoya al Gobierno en su política económica se queda sin espacio parlamentario, salvo que el PP quiera -aunque no lo necesita- formular un pacto global con el PSOE para salir de la crisis.
El PP nunca quiso echar una mano al Gobierno de Zapatero porque la base de su estrategia electoral era el acoso y derribo del Gobierno. Esa actitud fue denunciada sistemáticamente por los socialistas en el poder. Si el PSOE reproduce ese esquema de oposición sería censurado por practicar lo que con tanto ahínco denunció. El equilibrio, sin duda es un apoyo crítico al Gobierno, denunciando las medidas neoliberales y apoyando las grandes líneas de recuperación económica.
Rubalcaba tiene la oportunidad de ejercer un cierto liderazgo mirando a Francia. La campaña electoral francesa ha dado un giro con la presencia activa de la canciller Angela Merkel apoyando la reelección de Nicolás Sarkozy. Esa irrupción alemana refuerza la imagen del presidente francés como un monaguillo de la señora Merkel. Caldo de cultivo para el nacionalismo de la extrema derecha francesa.
François Hollande ha recogido el guante y su apuesta es doble: por la soberanía francesa sin ingerencia y reclamando una salida de la crisis económica con ribetes socialdemócratas.
A ese caballo tiene que apostar el secretario general Alfredo Pérez Rubalcaba. Su primer giro estratégico tiene que ser la reafirmación del principio de que la política ya no es nacional sino que tiene ser europea. La concertación de políticas progresistas abre camino a la recuperación de un espacio para el socialismo democrático. Ese debe ser uno de los primeros impulsos del PSOE de Rubalcaba.

MADRID, 6 (OTR/PRESS)
Lo único positivo -y no del todo- es que alguien encendió una poco la calefacción de este país la noche del domingo, pero la leve subida de temperaturas ni siquiera llegó a todo el territorio y encima no llovía a gusto de todos. El resto es pura indignación, incredulidad ante cosas tan mal hechas que parecen imposibles, cabreo con los que rompen carreras e ilusiones, desasosiego general por lo que pueda venir de un partido que nunca -de momento al menos- volverá a ser ilusionante, aglutinador, cercano.
Lo de Contador y su condena a dos años de inactividad, clama al cielo y a la tierra. Lo ultras de la ortodoxia reconocen que la sentencia es brutal y absurda pero legal. Pues no: se invierte la carga de la prueba (nada menos) y algo que es absurdo y brutal no puede ser legal. Pero mejor dejar que en paz a la Justicia y pasar por alto las declaraciones de don José Manuel Soriano, magistrado del Supremo, que ni corto ni perezoso declaraba a "La Nueva España": "Si hay que meter en la cárcel a Urdangarin, pues se le mete" y más adelante sobre la no citación de la Infanta Cristina, asegura: "Pues habría que citarla. Si yo fuera el responsable de esa instrucción, claro que lo haría". La diferencia entre señor y señoría es que las señorías deber cortarse un poco a la hora de hacer declaraciones y más si están en el Tribunal Supremo. Que yo opine lo mismo que usted, don José Manuel, no quiere decir -creo- que los dos podamos o debamos decir las mismas cosas; yo soy un humilde periodista y usted un magistrado del Supremo. Aunque ya puestos, le preguntaría algo que me estoy preguntando -otro par de indignaciones- desde ayer: Air Europa le regala a Urdangarin cien mil euros en billetes de avión y el duque los quiere colar como gasto. Lo del duque no tiene nombre, vale; ¿Pero cómo se llama lo de Air Europa? ¿Qué va a pasar con todos los que tan generosamente -si se llega a demostrar- se han portado con las empresas de este señor?
Todo esto produce un malestar generalizado que lo debería ver mi medica. Pero va a ser que no. Me cuentan cosas increíbles de la responsable de Sanidad en Guadalajara, por ejemplo que no piensa sustituir a los médicos que falten por cualquier causa en los Centros de Salud y que quién ha dicho que no puede haber listas de espera, entre otras lindezas. Empezamos bien. Y para hacer amigos ha visitado algunos centros de la provincia y ni siquiera -me cuentan entre indignados y dolidos- ha tenido el detalle de saludar a los profesionales que estaban por allí. Hay más cosas, pero habrá que ir poco a poco y deseando que me desmientan estas informaciones. Cospedal sabe que se puede apretar en muchas cosas pero hay temas que no conviene retorcer más de la cuenta y menos aun desde una cierta y muy preocupante prepotencia.
Y el PSOE, que esa es otra historia.

MADRID, 6 (OTR/PRESS)
Una de las mayores sorpresas que se llevó Aznar durante su presidencia de Gobierno fue cuando 500.000 aragoneses, casi tantos como habitantes viven en esa ciudad, se concentraron en Zaragoza para protestar por el Plan Hidrológico Nacional. Como nada sucede por casualidad hay que conocer dos circunstancias: el PHN se podría haber llamado el PTE (Plan Trasvase del Ebro) porque era el trasvase del río el que ocupaba la mayor parte del informe, y, otra coyuntura a tener en cuenta fue que se cometió la impertinencia de no consensuarlo con las administraciones o autonomías de las cuencas afectadas.
Por supuesto que los propietarios del agua no son los que viven a las orillas de los ríos, como los propietarios del mar no son los territorios que se asientan junto a la costa, pero conviene no perderse en el simplismo, porque hay muchos factores a estudiar. El primero de ellos es el coste. El agua no baja hacia Almería, aunque veamos en el mapa de España que Almería está abajo y el Ebro arriba, sino que, después de las carísimas obras de infraestructura, hay que seguir gastando mucha energía para que ascienda el agua del cauce y luego descienda. El segundo es que habrá que calcular si es rentable poner precios políticos al agua -mucho más bajos de su precio real- para una agricultura cuyos costes de productividad no son competitivos, y nos suceda que, de la mima manera que es más barato traer carbón de Sudáfrica que extraerlo de las minas españolas, a lo peor es mucho más barato el tomate marroquí que el murciano. Otro factor es la sostenibilidad del Mediterráneo, es decir, preguntarnos hasta qué punto, en caso de que vuelva a demandarse turismo, soportan nuestras costas más muros de cemento y ladrillo.
Dice Cañete que el Plan estará trazado a finales del 2013. Es tiempo suficiente para que todos estos planteamientos se estudien con racionalidad y evitemos enfrentamientos donde la emoción supere a la razón.

MADRID, 6 (OTR/PRESS)
Leyendo las resoluciones del 38 congreso del PSOE y escuchando a su secretario general la conclusión es que los socialistas quieren recuperar el discurso y las políticas socialdemócratas que es, a la postre, lo que demanda su electorado. Y seguramente durante los años en que estén en la oposición Rubalcaba y los suyos defenderán soluciones socialdemócratas para los problemas de la sociedad. En realidad muchos simpatizantes del PSOE cuando más en sintonía están con este partido es cuando está en la oposición. Y es que el PSOE ha gobernado hasta hace dos días y las soluciones que Zapatero y sus ministros estaban dando a la crisis no eran otras que las que le dictaban desde Bruselas, es decir las mismas políticas que ahora está aplicando Mariano Rajoy.
Yo creo que a los dirigentes socialistas les falta pisar la calle, no digo que no lo hagan, lo hacen, sí, pero solo para reunirse con los suyos, por tanto no terminan de conocer la realidad. Y la realidad es que han perdido cuatro millones de votantes no solo porque Zapatero estaba aplicando las recetas ordenadas por la señora Merkel, sino porque algunas de sus políticas chirriaban en la calle. Lo he escrito en muchas ocasiones, el PSOE de Zapatero se parecía más a un partido de corte radical que a un partido socialista, y por ahí también han perdido votos.
El PSOE ha perdido votos por su izquierda a cuenta de sus políticas económicas seudoliberales, pero también ha perdido votos por el centro por sus políticas radicales yendo más allá de lo que quería el grueso de la sociedad.
Rubalcaba, que es listísimo, debería de reflexionar antes de ponerse a lanzar proclamas anticlericales que chirrían en una parte de su electorado, no en todo, pero sí en una parte. Amenazar con romper el concordato y los consensos constitucionales puede gustar en un mitin pero ¿y en el resto de la sociedad? El nuevo secretario general del PSOE debería de pensar que muchos de sus votantes pasan por la vicaría a la hora de casarse, bautizan a sus hijos, les hacen tomar la Primera Comunión, etc. Eso no implica para que a esos mismos votantes les parezca estupendo que cada cual haga lo que le dé la gana, se case con quien quiera, y se organice la vida como le convenga. Pero a estas alturas los discursos anticlericales suenan antiguos y fuera de lugar.
Como hay políticas puestas en marcha por el Gobierno Zapatero que no han sido comprendidas ni mucho menos aceptadas por el grueso de la sociedad y por una buena parte de sus votantes. Por ejemplo, que las niñas de 16 años puedan abortar sin el conocimiento de sus padres. Lean bien, escribo sin el "conocimiento" de sus padres. Y es que el personal no puede comprender como para ponerse un pircing una menor tiene que tener consentimiento paterno y para abortar no.
Puede que para muchos de esos cuatro millones de ciudadanos que dejaron de votar al PSOE lo importante es que alguien les dé soluciones a sus problemas reales en vez de dedicarse a la ingeniería social.
La verdad es que el PSOE lo tiene fácil si quiere recuperar a su electorado y sin duda Alfredo Pérez Rubalcaba sabe cómo hacerlo, a no ser que decida gastar tiempo y energía presentándose como un "comer curas", amenazando con meter en vereda a la Iglesia.
Vivimos en una sociedad donde cada cual se organiza la vida como le viene en gana, y en la que la Iglesia dice lo que cree conveniente sin que eso signifique que pueda imponer a nadie lo que debe de hacer. Es decir, la de la Iglesia es una voz más, que yo no sé por qué pone tan nerviosos a algunos, aunque me temo que hay una parte de la izquierda que continúa pensando que la sociedad es menor de edad y que se deja influir así como así. Dejemos a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César, y que cada cual diga y haga lo que tiene que hacer independientemente del otro.
Y vuelvo al principio, a ese reto que Rubalcaba tiene por delante, el de devolver al PSOE sus señas de identidad, si lo logra en eso ganará la sociedad entera porque es necesario un partido de izquierdas fuerte, sólido y responsable. Ahora el futuro del PSOE está por escribir.

MADRID, 6 (OTR/PRESS)
Franco sepultó a España en tal abismo de incivilidad que las víctimas de sus horrendos crímenes no han podido hasta hoy expresar ante un tribunal de justicia la naturaleza de los atropellos que sufrieron, pero aún hoy, cuando unas pocas de ellas deponen ante el Supremo, lo hacen a petición de la defensa del juez al que se quiere castigar y apartar de la magistratura por haber querido investigar los crímenes del franquismo precisamente, impunes, escandalosamente impunes, hasta la fecha.
Sea como fuere, la desfachatez de los acusadores del juez Garzón, epígonos del franquismo, y de las instancias judiciales que le dieron cauce procesal, se ha estrellado contra la verdad, no por sepultada durante más 70 años, menos vigente y acusadora. Aunque obligado a sustituir la toga por el traje civil, y el estrado por el banquillo, el juez Baltasar Garzón ha conseguido que en un tribunal de justicia, y en el más alto por cierto, se escuchen las voces de esa verdad, encarnadas en criaturas de vidas rotas, truncadas, con padres, hermanos, abuelos, maridos, esposas e hijos asesinados, torturados, encarcelados, escarnecidos, por la hez que declaró una guerra brutal a su pueblo, y le venció militarmente como no podía ser de otra manera, y le humilló durante décadas. Nunca la sala del Supremo donde se celebra la vista contra Garzón conoció instantes más solemnes, más dramáticos, más verdaderos, que los de éstos días, cuando la España doliente sin justicia relata, por lo menos relata, lo que le pasó, lo que le hicieron.
Fallecidos casi todos los verdugos, bien que no los que aún ensalzan sus nombres y sus actos, el intento de Garzón se cifró en lo simbólico, pero ya lo simbólico es mucho, no sé si suficiente, para devolver el honor y la dignidad a las víctimas de la matanza, y para otorgar a sus sucesores un poco de consuelo y de confianza en la justicia. No por la puerta grande, sino por la de atrás a la que parecen eternamente condenados los vulnerados y los ofendidos, un poco de eso se está logrando éstos días, están logrando esa voces que salen de la tierra.

MADRID, 6 (OTR/PRESS)
Esta semana se reanuda la vida política "normal", si así podemos llamar a la existencia de un Gobierno consolidado, de una oposición que ha elegido a sus líderes y de una rutina parlamentaria que enfrentará este miércoles en la sesión de control al Gobierno al nuevo secretario general del PSOE y al aún flamante presidente del Ejecutivo. Estuve en el congreso socialista sevillano los tres días y, al final, mi interés radica mucho más en qué oposición harán Alfredo Pérez Rubalcaba y su equipo al poder absoluto del Partido Popular que en averiguar si se cierran o no, y cómo, las heridas internas en el PSOE, que tengo para mí que no son tan profundas ni tantas como algunos quieren.
Pienso que Rubalcaba intuye, o sabe, o tal vez hasta quiere, que su exigua victoria en el 38 congreso socialista no es definitiva, que algo tendrá que pasar a lo largo de esta Legislatura que configure de modo más definitivo la opción alternativa al PP. Así que lo interesante ahora es dialogar -pactar_ las reformas clave que necesita la sociedad española, la mayoría de las cuales no están aún ni planteadas. Y eso que, hasta ahora, no puede decirse que el Gobierno de Rajoy haya estado inactivo: en mes y medio ha planteado, o está a punto de hacerlo, cosas importantes en lo que se refiere al ajuste financiero, a modificaciones en materia laboral, en medio ambiente y a cambios radicales en educación, en sanidad, en justicia, en cuestiones sociales y, desde luego, en materia impositiva. Es lo que desde el PSOE, sin duda simplificando mucho, han querido llamar "contrarreforma" y hasta "involución".
Personalmente, creo que en la trayectoria de siete semanas del Ejecutivo del PP ha habido aciertos, algunos apresuramientos y ciertas cosas cuestionables: se han planteado algunos cambios que entiendo que no responden a necesidades de la ciudadanía, pero también se ha agarrado por los cuernos algún problema serio y, pese a los parches, pendiente, como la reforma de algunos aspectos del sistema financiero. Veremos esta misma semana en qué queda la reforma laboral, verdadero arquitraje para, si se hace bien, frenar el desempleo y comenzar a generar puestos de trabajo.
Dijo Rubalcaba en el congreso de este fin de semana que el PSOE apoyará al Gobierno en lo que les parezca bien y lo combatirán en lo que les parezca mal. Para ello es precisa una oposición razonable, no una hostilidad permanente, y una labor en el Parlamento, que es donde debe hacerse la política, y mucho menos en los mítines o en actos callejeros. El país no está para incendios, ni para demagogias, ni para cortar relaciones con la Santa Sede, ni para replantearse -Rubalcaba dixit_ colaboraciones que eran, y son "sensatas". Mal se entiende que lo que consideramos sensato -y el espíritu de pacto en grandes cuestiones lo es_ se revise porque no nos gustan determinadas actitudes del Gobierno; lo sensato sería, más bien, mantener el acuerdo allá donde sea aconsejable y combatir lo que se considera pernicioso para la buena marcha de la nación, que de eso, entiendo, también hay algo.
El Parlamento es un foro de pensamiento y debate, un lugar que debería estar alejado de planteamientos mitineros en los que, en mi opinión, el PSOE no debería ahora caer. La normalidad ha de pasar por intensificar la labor de las cámaras legislativas, por no destruir por principio toda la labor de gobiernos pasados y por solucionar conjuntamente los grandes quebraderos de cabeza que nos aquejan a los españoles. El PSOE -y el PP_ que yo quiero deberían mostrarse dialogantes, flexibles, ansiosos de solucionarnos los problemas, no de generárnoslos. Ahora, cuando, como digo, la vida política se normaliza, es cuando comprobaremos si, en efecto, el resultado del 38 congreso del PSOE ha sido o no bueno.

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TELEVISIÓN ¿ESPAÑOLA?
Se llama televisión española
pero es la televisión socialista
que manda algún fulano progresista
que en su trabajo no da pie con bola.
Se ve claro que el PP no le mola,
pero al PSOE no lo pierde de vista
pues constantemente lo tiene en lista
para ensalzarlo y hacerle la ola.
Con tanta democracia y parsimonia
sólo falta que nombre a María Antonia.
A estos peperos no sé qué les pasa;
no aprendieron con errores pasados,
son tan caritativos y educados
que conservan al enemigo en casa.
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Por Salvador Freixedo
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☆ Suscripción gratuita
(5/2/2012)

Sobre Chacón y Rubalcaba, salvo los pormenores de los últimos días, número de votos, apoyos, traiciones, presiones, chantajes y alguna que otra amenaza, está casi todo dicho. Las últimas semanas nos han saturado con sus congresillos y aburridas arengas de octavilla trasnochada. El uno con su propio estilo de maestrillo rural, y la otra en una versión modernizada de La Pasionaria. El empacho de chaqueta roja no consiguió el efecto cromático subliminal en los portadores de los votos decisivos. Y ahora, la mujer de rojo, nuestra Carme de España, la del “más futuro que presente” según el augurio de muchos paragnostas aficionados, llora las lágrimas de la derrota encerrada en su habitación, cual colegiala desencantada. ¿Le abrirá Rubalcaba los brazos? ¿Será la Hilary Clinton de Rubalcaba? ¿Se retirará a acabar su tesis sobre Quebec? ¿O lo seguirá intentando en Cataluña, su auténtica Ítaca, donde no tiene que fingir ni adoptar poses y apodos ad hoc?
Rubalcaba, ¡vaya por Dios! Está dispuesto a ser “el secretario de todos los socialistas, sin factura”, pero su perfil no es precisamente el del Capitán Trueno, sino el de un triste perdedor –a pesar de haber ganado—, que se pasea por la escombrera de un Partido Socialista resquebrajado y dividido, con el síndrome de la inercia. Un partido del ayer, de viejas caras e ideas caducas. Nada que ofrecer, por tanto, salvo más humo que sale gratis.
El triunfillo de Rubalcaba al PP le viene de perlas. Primero porque el ex ministro representa lo más viejo y lo peor del socialismo. El fantasma del felipismo con todo lo que lleva aparejado –GAL, crimen de Estado, corrupción, desmantelamiento de la justicia y más— ocupa su vieja mansión de político en activo. Quizá el espectro se retire a otro plano en busca de la luz cuando R. decida abandonar la vida pública. Es cierto que es muy astuto, sí, y que se las sabe todas, también, pero es la primera vez que las cloacas de Interior se limpian y fumigan. Los amiguetes de Rubalcaba ya no están en las primeras filas para hacerse favores recíprocos. De hecho, con el mapa de la “reforma Cosidó” –y eso lo sabe muy bien Aznar—, el 11M se hubiera gestionado de manera muy distinta, y me atrevo a decir que Zapatero no habría llegado a La Moncloa en el 2004. El CNI lo controla directamente presidencia y vicepresidencia, así que los enlaces de Rubalcaba se han ido al paro, es decir, ya no tienen acceso a la información de Estado. Segundo, porque si el gobierno de González pasó a la historia como el de la corrupción, el de Zapatero quedará inscrito como el Gobierno del despilfarro, el saqueo y la ruina; ruina que ha obligado a medidas y recortes que hacen peligrar el estado del bienestar. Rubalcaba participó de toda esta “desfeita” y debería estar inhabilitado para ejercer la política. Moralmente lo está. Será, por tanto, relativamente fácil tenerle enfrente y decirle con autoridad: ¿Qué me va a contar usted? ¿Quién es usted para dar lecciones de nada? Sin embargo, política obliga y esta misma semana deberá reunirse con Rajoy para consensuar la elección de los órganos institucionales.

MADRID, 05 (OTR/PRESS)
La victoria de Rubalcaba, con González detrás, es la última derrota de Zapatero, artífice de una de las peores etapas del socialismo español en el poder. En el 35 Congreso surgió una esperanza de renovación que se transmutó en una enorme decepción. El viejo socialismo no es hoy nuevo ni moderno, y es dudoso que lo sea con Rubalcaba, pero hubiera sido sectario con Chacón y sus adláteres, empezando por ese poder en la sombra que ha sido y es su marido, Miguel Barroso, al que nadie ha elegido nunca, pero cuyo poder subterráneo, oculto y activo, más sucio que limpio, ha sido enorme. Si nos libramos de eso también habrá sido buena la victoria de Rubalcaba. Si Zapatero hubiera podido, habría "tutelado" la candidatura de Carmen Chacón a la presidencia del Gobierno para convertirla, él, en la primera presidenta del Gobierno. Sus graves errores al no reconocer ni afrontar la crisis lo impidieron.
Ahora bien, tenía razón la perdedora cuando auguraba que su derrota sería al mismo tiempo la apertura de una nueva transición en el PSOE. ¿Será Rubalcaba el candidato en las próximas elecciones? Lo dudo. Más papeletas tiene Patxi López, al que una previsible derrota en las próximas elecciones en el País Vasco le devolvería debilitado a la política nacional. No es una mala apuesta, pero tampoco parece una apuesta ganadora. La política hace extraños compañeros de cama: colocar a Griñán como presidente del PSOE, aunque no pinte nada, es dormir con tu enemigo.
El nuevo socialismo tendrá que cambiar muchas cosas, hacia dentro y hacia fuera, si quiere tener futuro y no pasar una larguísima "travesía del desierto", un interesante símil religioso enarbolado por una defensora de un Estado laico. De momento, ha sido el PP el que se ha atrevido a bajar los sueldos a los banqueros -lo que no hicieron ni González ni Zapatero- y a exigirles cambios de fondo. Lo más "destacado", y lo más aclamado, de los discursos de Rubalcaba y de Chacón fue la voluntad de revisar los acuerdos con la Santa Sede y de hacer aún más laico el Estado. ¿Es ese el problema de la España de los cinco millones de parados, la situación financiera desnortada, una educación de fracaso, una justicia que no funciona y una carencia absoluta de modelo económico?
Mejor Rubalcaba que Chacón. Más posibilidades para el diálogo, imprescindible, con el Gobierno. Mayor capacidad para alcanzar un imprescindible Pacto de Estado que el PP debe proponer en cuestiones fundamentales: educación, justicia, sanidad, modelo económico. Mejor Rubalcaba que Chacón porque sólo uno sabe lo que circula por las tuberías del Estado y no parece dispuesto a poner en riesgo el presente para asegurarse el futuro del partido. Dura y larga reconversión la que le espera al PSOE, amenazado por los resultados electorales pasados y futuros y por la fuerte división interna y la carencia de proyecto. Ojalá lo haga bien.

MADRID, 05 (OTR/PRESS)
A pesar de su estrepitosa derrota electoral el 20-N, el PSOE ha reaccionado con serenidad y no ha querido entregarse a ninguna revolución, sino más bien al espíritu de los ochenta, la década de los éxitos de Felipe González.
La nueva ejecutiva del PSOE, con un apoyo del 80%, permite ver casi un calco del equipo electoral de Alfredo Pérez Rubalcaba, con algunas concesiones a los seguidores de Carme Chacón, quien se ha quedado fuera de la ejecutiva y de la dirección del grupo parlamentario. Todo bastante previsible, una vez que ha perdido "Zapatero con faldas", según la expresión de Rodríguez Ibarra, y que, en el fondo, ha ganado Felipe González, uno de los mentores de Rubalcaba. Elena Valenciano será la persona de confianza del flamante líder socialista, como "número dos", y en la presidencia estará de nuevo un andaluz, ya que José Antonio Griñán coge el relevo de Manuel Chaves. A Rubalcaba seguramente que no le hace mucha gracia tener en ese puesto a Griñán, que no le apoyó, pero tampoco le quitará el sueño, ya que sabe que la presidencia del PSOE está en una vía que no lleva a ninguna parte.
Los cuatro socialistas que van a afrontar elecciones próximamente estarán todos ellos en la ejecutiva, empezando por José Antonio Griñán y Javier Fernández, que competirán en Andalucía y Asturias el mes que viene, y terminando por Patxi López y Pachi Vázquez, que serán los siguientes en tener elecciones en Euskadi y Galicia, ya en marzo 2013, salvo que haya adelantos que tampoco hay que descartar. Eduardo Madina, que suena como hombre de futuro en el PSOE, también forma parte del equipo de Rubalcaba, en el que Oscar López será secretario de Organización y, en consecuencia, el "número tres".
El PSOE ya tiene, por tanto, líder y equipo de dirección en Ferraz y en el Congreso, y el tiempo dirá qué sucede con su cartel electoral en las generales de 2015. De entrada se sabe que los simpatizantes podrán votar el candidato del PSOE a la presidencia del Gobierno, lo cual suena bien -se nota la influencia del socialismo francés-, aunque chirría un poco con que los militantes socialistas no puedan elegir directamente a su secretario general, sujeto al criterio de un millar de delegados en un partido con un cuarto de millón de militantes.

MADRID, 05 (OTR/PRESS)
El discurso final, clausurando el emocionante congreso socialista, del ya secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba se centró más en la (re)construcción de su partido que en cuestiones de política nacional y, menos aún, internacional. Y, sin embargo, todos los ojos están mirando a las propuestas de "gobierno alternativo" que el nuevo líder de la oposición pueda lanzar a la nación en materia de "empleo, Europa y equidad", que son las "tres e" en las que Rubalcaba resumió las necesidades del país.
Rubalcaba dijo que el PSOE pactará con el Gobierno "cuando el Gobierno acierte". Pero, a continuación, lanzó una cascada de críticas a las últimas actividades de Mariano Rajoy. Quienes piensan, pensamos, que España necesita grandes acuerdos en las materias más importantes, no podrán sino sentirse pesimistas ante las palabras y el tono del flamante dirigente socialista: si no hay cambio de rumbo -y yo confío en que lo habrá-, mal dadas vienen las cosas para el concepto de "pacto" a escala nacional.
Lo lógico -que no siempre es lo que ocurre- es que el nuevo secretario general y, por tanto, líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, se entreviste en los próximos días, o en las próximas horas, con el presidente del Gobierno y del PP, Mariano Rajoy. Son ya dos viejos conocidos, que se enfrentaron, con el resultado conocido, en las elecciones generales de noviembre, y quién sabe si volverán a hacerlo allá por 2015, aunque habrá corrido mucho agua bajo los puentes para entonces. Lo importante ahora es saber qué tipo de oposición hará Rubalcaba y qué tipo de cooperación política habrá, o no habrá, entre los dos principales partidos nacionales.
Tremenda la responsabilidad que ha contraído el veterano Rubalcaba. Nada menos que reinventar -término que él niega- la izquierda y la socialdemocracia, que tendrá que crear y creerse nuevas recetas para afrontar la era que, imparable, ha comenzado. Y nada menos, también, que afrontar la alternativa a la mayoría absoluta municipal, autonómica y nacional del PP. Y, sin embargo, no le he escuchado al nuevo secretario general demasiadas fórmulas novedosas para llevar a cabo una tarea que se reclama revolucionaria, ni he oído de su boca muchas propuestas de colaboración con el Gobierno que él llama "de la contrarreforma". Más bien, en este congreso hemos oído al líder socialista amenazar con la ruptura con el Ejecutivo del Partido Popular si este prosigue "su involución" en temas sociales.
Más que lo que pueda hacer por la unidad de su partido -la nueva ejecutiva tuvo un 20 por ciento de rechazo, lo que no es poco y dice mucho, en cambio, de la escasa integración en la nueva dirección federal-, me parece interesante e importante lo que Rubalcaba tenga ahora que transmitirle a Rajoy. Son dos personalidades que, me da la impresión, se entienden peor de lo que últimamente lo hacía Rajoy con Zapatero. Rubalcaba ha ganado con llamadas a una política de izquierda, fundamentalmente laica, de combate a los banqueros y de restauración de los viejos principios socialistas.
No sé si son estos los medicamentos que ahora necesita un país que, dicen las encuestas puntuales, ha seguido solamente con relativo interés lo hecho en este 38 congreso del PSOE; al final, lógicamente, la victoria de Rubalcaba, que era lo más cercano al "aparato", ha derivado en un menor interés informativo que si hubiese vencido la aspirante Carme Chacón. Ahora, Rubalcaba tendrá que recuperar protagonismo, abrirse un hueco importante en el panorama nacional, dominado por un PP que cuenta con casi toda la baraja. Terminó el congreso del PSOE y la pregunta seguía siendo la misma que al entrar: y ahora ¿qué?

MADRID, 05 (OTR/PRESS)
Quienes dicen que Alfredo Rubalcaba es el pasado debieran mirar en el escaparate de la política. Uno de los primeros que se ha pronunciado en esa dirección es Javier Arenas. Pues no es precisamente un niño y lleva viviendo de la política más de dos décadas, sin haber ganado jamás una elección y habiendo perdido todas las veces que se presentó como candidato a las elecciones de Andalucía.
El propio Rajoy lleva en coche oficial veinte años. Muchos lo echaron a la papelera y ahora es el presidente constitucional de España y el que preside un partido con más poder territorial de la historia de la democracia.
Alfredo Rubalcaba es un veterano del PSOE, un superviviente. Una vez escribí de él que era un flotador que si le pillaba un Tsunami en el puerto de Yokohoma aparecería vivo y flotando en San Francisco. En el 38 congreso ha flotado y además le ha ganado la partida a Carme Chacón.
Su primera urgencia son las elecciones andaluzas, pero también las asturianas. Las primeras tienen para mi la suerte echada. La segundas tienen pelea. Con la condición de que los socialistas asturianos hagan una limpieza en sus listas electorales capaces de ofrecer un proyecto creíble desde la izquierda a la sociedad asturiana. El principado puede tener un gobierno de izquierdas otra vez. Y Rubalcaba tiene buena sintonía con sus compañeros del norte.
Estas urgencias electorales deberían sincronizarse con el comienzo de la gran renovación orgánica y programática del PSOE. Abrir el partido a la sociedad, establecer la militancia 2.0 y la celebración de primarias abiertas a los inscritos en las elecciones.
No soy entusiasta de Rubalcaba, pero dada la oferta de liderazgos del 38 congreso del PSOE, soy un convencido de que era la menos mala de las opciones posibles.
Alfredo Pérez Rubalcaba tiene toda la legitimidad y legalidad para ejercer el liderazgo socialista y para todos los observadores de la política española debe merecer el crédito de su oportunidad. Independientemente del tiempo que llega en el partido. Y además ha acabado con la estulticia zapateril de pensar que solo la juventud tiene cualidades para la política. Rubalcaba, otra vez, kilómetro cero.

MADRID, 04 (OTR/PRESS)
Ambientalmente el triunfo era para ella, para Carmen Chacón. Ella logró más aplausos, calentar más al auditorio. Su discurso fue vibrante, chillón y mitinero. Quiso emocionar a la gente y decirles que no estaban hundidos, que no estaba allí para liderar una travesía del desierto, que... Sin embargo Alfredo Pérez Rubalcaba parecía ajeno al ambiente congresual. Ni una licencia a la emoción colectiva, ni una coletilla de especial aspaviento. Fue más un discurso universitario que una arenga de Partido.
Ambos hicieron caricias a Griñán, criticaron a la derecha y se esforzaron por reafirmar la idea de un PSOE nacional. El guión fue el mismo pero el tono radicalmente distinto. "A ella se la ve con ganas", decían los suyos; pero los de Rubalcaba, más serenos, menos eufóricos y más silenciosos, aconsejaban esperar al final. "La gente no es tonta y ambos son buenos, pero oídos los discursos si lo que están aquí votan en conciencia, gana Alfredo", afirmaba un destacado miembro de su equipo.
Días antes del Congreso, Eduardo Madina aventuró que ganaría el Congreso quien supiera emocionar. Y emocionar, emocionó, quizás más Carmen Chacón. Pero los más veteranos, los del PSOE de toda la vida, aseguraban antes del escrutinio que la política es corazón "y también cabeza". Alfonso Guerra aseguraba que "gana Alfredo por ochenta votos".
Al final, ni Eduardo ni Alfonso. Emocionó más Chacón y ha perdido. Y ha ganado Alfredo, pero no por ochenta votos, sino por 22, diferencia más que notable si la comparamos con los nueve votos que llevaron a Zapatero a la secretaría general. "Lo importante es que ha ganado, que tenemos un secretario genera sólido. La alternativa era ir hacia lo desconocido y ni el partido ni España están para aventuras".
En el equipo de Chacón decepción más que profunda. Auténtico desencanto. Entraron como ganadores y acabaron perdiendo. Justo lo contrario que el equipo oponente. Ni el viernes ni ayer por la mañana , antes de iniciarse las intervenciones, estaba en la mente de casi nadie que la triunfadora no fuera Carmen Chacón. "Está en el ambiente, ¿no lo veis?". Lo cierto es que el "ambiente" puede crear espejismos. Y algo de esto ha ocurrido en Sevilla.
¿Y ahora qué? Pues como ocurre siempre, hablar de unidad, de integración. Pero lo cierto es que Congreso ha abierto heridas, que ha sido cualquier cosas menos un Congreso "alegre" y que al final ha habido que elegir "entre lo que había". Por poca diferencia, los delegados se inclinan por la experiencia, la seguridad de la veteranía. Y Rubalcaba ha conseguido rescatar al PSOE de siempre frente a Chacón, que auguraba "un partido hacia no se sabe donde".
Estos 22 votos han evitado que ese PSOE de siempre sucumbiera de manera definitiva ante un nuevo estilo, ante lo que algunos delegados han calificado como "alegre levedad de Chacón". Ahora Rubalcaba tiene el reto de poner al partido en el camino de la recuperación interna, de cerrar heridas, y ha advertido que en su Ejecutiva no se van a defender ni territorios, ni a generaciones, que el PSOE es un partido nacional, que es un partido federal y no una confederación de partidos. "Vamos a cambiar el PSOE para que siga siendo PSOE".
Ayer, en la fría tarde sevillana, el PSOE en cierta medida ha vuelto a sus esencias y ha conjurado por mucho tiempo la "alegre levedad", o la levedad de la alegría, según se mire. Rubalcaba se la jugaba. Y lo hacía de manera ya definitiva. Ha apostado con más austeridad dialéctica y gestual que Chacón. Y ha ganado.

MADRID, 04 (OTR/PRESS)
Alfredo Pérez Rubalcaba, con un proyecto intergeneracional y para las clases medias, ha sido elegido secretario general del PSOE por un margen estrecho: apenas veinte votos de diferencia, suficientes en todo caso para derrotar a una emergente del partido, la exministra Carme Chacón, que también tenía el triste honor de haber sido la primera candidata socialista en perder el primer puesto en unas legislativas en Cataluña. En un congreso con 956 delegados, de los que votaron todos menos uno, ha ganado la llamada oferta de experiencia ante la travesía del desierto (Rubalcaba, con 487 votos) frente a otra oferta más novedosa como opción para el futuro (Chacón, con 465 votos), y lo ha hecho con la bandera del laicismo, del feminismo y de los derechos sociales, mirando a Europa en los asuntos económicos. Carme Chacón, que ha ido creciendo en las últimas semanas, ha obtenido un buen resultado, pero insuficiente.
La elección del nuevo secretario general del PSOE, que tiene 60 años, es decisiva para este partido pero también es importante para el conjunto de la sociedad española, ya que esta fuerza política garantiza ahora la alternancia democrática, tras haber sido el partido que ha gobernado durante más años este país en democracia. Incluso tras una debacle como la de las últimas elecciones generales con Rubalcaba de candidato, el PSOE conserva siete millones de votantes, animados por un cuarto de millón de militantes socialistas. Se trata, por tanto, de una elección vital para el partido pero, como advierte Josep Ramoneda, también para el equilibrio del sistema político, escorado a la derecha.
Entre los deberes de Rubalcaba estará reorganizar el partido, sanear sus cuentas y renovar de manera paulatina las distintas federaciones territoriales, hasta conseguir dotarse de un programa y unos cuadros capaces de recuperar los votos de 4,3 millones de antiguos electores que el 20-N optaron por otros partidos o no acudieron a votar. Y, obviamente, sin perder nada de lo poco que le queda. El último mensaje de Zapatero como secretario general saliente fue claro: todos detrás de quien tenga el nuevo liderazgo del partido. El primer mensaje del nuevo líder, también: en pie como un partido fuerte, se supone que unido, para lo cual será un buen termómetro conocer este domingo la formación de la nueva ejecutiva socialista. Sobre lo que pase con el candidato socialista en 2015, ya se verá. Medido en términos políticos, falta una eternidad.

MADRID, 04 (OTR/PRESS)
La veteranía se impuso a la relativa juventud. Por apenas veintidós votos, Alfredo Pérez Rubalcaba, 60 años, ganó, en medio de gran expectación y tras una muy larga espera en el recuento de votos, la secretaría general del PSOE frente a Carme Chacón. La figura bien conocida, el verbo largamente escuchado, de Rubalcaba, que lo ha sido casi todo en la política española, venció por muy estrecho margen a su ahora rival, Carme Chacón, contrariando los rumores que indicaban que la ganadora, al final, podría haber sido ella tras el vuelco en algunas federaciones que buscaban novedad y cambio.
Pese a todo, se abre ahora una nueva etapa en el PSOE, el principal partido de oposición en España. Y ha recaído en Rubalcaba, el gran derrotado en las elecciones legislativas del pasado 20 de noviembre, la tarea de dirigir esta nueva era, que estará llena de dificultades y en la que habrá de oponerse a un PP con mayoría absoluta y con una considerable dosis de poder territorial.
Si nos atenemos al discurso del aún candidato este sábado por la mañana, su oposición a Rajoy será dura, bronca. Otra cosa es que pueda hacerlo, y que su discurso "de izquierda" resulte viable. Lo que sí parece claro es que ese discurso, más posado y pensado, menos mitinero, que el de su rival, inclinó la balanza en su favor, quizá en el último momento.
Al final, si bien se mira, los discursos de Pérez Rubalcaba y de Carme Chacón tampoco fueron tan dispares. Aunque la una cargó más contra la "derecha alemana" de Merkel y el otro contra los banqueros en general. Aunque ella ofreció un pacto al actual Gobierno del Partido Popular y él dejó de lado cualquier acuerdo, centrándose en un ataque a la "contrarreforma" emprendida por el Ejecutivo de Rajoy. Es más: el ex vicepresidente del Gobierno llegó a lanzar una difusa amenaza diciendo que los socialistas se plantearán la revisión del acuerdo con la Santa Sede si "sigue el retroceso" en materia de avances sociales.
Puede que un observador casual pensase que el discurso de Rubalcaba era "más de izquierda" que el de Chacón, y que el de ella estaba más "asesorado", era más de marketing, más mitinero. Quién sabe: matices se pueden encontrar muchos. Pero ninguno de los dos ofreció un modelo revolucionario de partido. Todo lo contrario: como afirmó Rubalcaba, hay que cambiar el PSOE -manteniendo cada una de las letras de las siglas- para seguir siendo el PSOE.
Pocos cambios en profundidad se planteaban, en suma, ambos candidatos, que hicieron discursos eficaces, mirando a los compromisarios indecisos, que eran, se calculaba, la cuarta parte aproximadamente de los más de novecientos cincuenta asistentes con derecho a voto. Chacón citó a la UGT, el sindicato "hermano" al que olvidó Rubalcaba; y los dos hicieron constantes llamamientos a los cargos municipales, de los que había muchos representantes en la sala.
Los dos hablaron de "abrir el partido a la sociedad", pero insistiendo en que antes hay que abrirlo a los propios militantes: Rubalcaba prometió, si ganaba, una conferencia de organización antes del verano. Los dos pidieron un "Partido Socialista Europeo", que trascienda a los nacionales.
Pero ninguno de los dos habló de la necesidad de potenciar la sociedad civil, ni de las reformas financiera y laboral que está poniendo en marcha el Gobierno de Mariano Rajoy. En el fondo, fueron muchos los problemas de la España de hoy que quedaron sin abordar, probablemente porque este congreso está siendo más endogámico que otra cosa, aunque ambos candidatos se refirieron varias veces a "los que están fuera", a los parados, a los ciudadanos que reclaman soluciones. Se trataba, lo primero, de ganar el congreso, llevarse la secretaría general, formar una Ejecutiva a la medida del vencedor (cosa a la que se aplicaban esta madrugada).
La verdadera tarea de oposición a la mayoría absoluta del PP en ayuntamientos, en comunidades autónomas y en el Gobierno central comienza a partir de este lunes. Veremos qué se dicen este lunes Rubalcaba y Rajoy, cuando inevitablemente hablen del futuro que tienen que gestionar, cada uno en su puesto, entre ambos.

MADRID, 04 (OTR/PRESS)
Estuvo, cómo no, elegante José Luis Rodríguez Zapatero. Elegante en cuanto que neutral y porque ni un reproche hacia los suyos salió de su boca. Demasiado largo quizá, su discurso de adiós ("aquí termina mi tiempo") concluyó emocionado, con los ojos al borde de las lágrimas, lo mismo que les ocurría a algunos de quienes más de cerca siguieron su trayectoria, como la periodista Angélica Rubio, que con ZP estuvo en La Moncloa y que, silenciosa y solitaria, se secaba las lágrimas mientras su ya exjefe hablaba .
Zapatero se va con todo el PSOE diciéndole adiós sin rencor, aunque el partido haya salido de estos doce años bajo el mandato de ZP tan tocado como es obvio en el pasilleo de los congresistas por el incómodo hotel sevillano elegido para celebrar la "cumbre". Hay división entre "rubalcabistas" y "chaconistas", aunque todos se esfuerzan en no evidenciar rencores ni tensiones excesivas. Y, en medio, Rubalcaba y Chacón, en sus últimas horas de candidatos-estrella, no aceptando, tercamente, las preguntas de los periodistas que los asedian.
Este viernes, en todo caso, fue el día de Zapatero, más que el de los candidatos, que este sábado lanzarán sus discursos y recibirán la votación de los casi mil delegados que concurren a este 38 congreso socialista. Con ZP se va toda una época, una era desgraciada en la que la crisis internacional mordió severamente al Gobierno, pero en la que el propio Gobierno tampoco supo hacerlo bien. No hubo demasiada autocrítica en el discurso del secretario general saliente -jamás la ha habido-, pero tampoco demasiada satisfacción: un discurso de bellas palabras, pero acaso algo vacías para los tiempos de cambio en los que nos hemos zambullido.
En lo que todo el mundo está de acuerdo es en que ha concluido una etapa y estamos ante algo nuevo. He escuchado algunas quejas ante la falta de debate público entre los dos candidatos, que ni se han enfrentado ante las cámaras de televisión ni ante los micrófonos de radio para exponer sus respectivos puntos de vista. Y a algunos de los delegados a los que he preguntado qué piensan hacer este sábado a la hora de la votación les he oído reconocer que da casi lo mismo votar a uno u otra; se va a abrir un período de interinidad y el candidato definitivo frente a Rajoy en las próximas elecciones no será, previsiblemente, ni Carme Chacón ni Alfredo Pérez Rubalcaba.
Pero, mientras eso ocurre (y el nombre de Patxi López como recambio a medio plazo es cada día más citado), las espadas siguen en alto, el recuento subterráneo delegado por delegado sigue y parece que la votación se resolverá este sábado por un puñado pequeño de votos. El caso es que Andalucía se ha decantado mayoritariamente, parece, por la candidata Chacón, algo que nadie esperaba hace un par de meses y que da a la ex ministra de Defensa, que insiste en no hacer declaraciones sustanciosas, una ligera ventaja en las apuestas. Quién sabe: mucho va a depender de los discursos que lancen este sábado el uno y la otra, porque parece que hay bastantes delegados aún indecisos. Quizá porque ninguno de los dos secretarios generales posibles resulta excesivamente convincente...

MADRID, 04 (OTR/PRESS)
Cuando lean estas líneas el PSOE tendrá ya un nuevo "jefe" o "jefa", que deberá abordar la peor crisis de este partido desde la recuperación de la democracia. Al tiempo que un PP con mayoría absoluta está deshaciendo su único legado consistente en una legislación progresista que los socialistas tejieron durante ocho años y que junto a la mala gestión de la crisis económica constituía el balance de su paso por el poder. Por eso el discurso de despedida de Zapatero sonó como el canto del cisne. Ese animal que solo canta, y algunos dicen que no es cierto, cuando va a morir.
En su discurso ante el XXXVIII congreso volvió a repetir, una vez más, que no vio venir la gravedad de la crisis y que las duras medidas de mayo de 2010 se tomaron para evitar que el país fuera intervenido. Mientras desgranaba las conquistas en el terreno de las libertades y los derechos sociales, él mismo era consciente de cómo, un mes después de dejar la Moncloa, se estaban deshaciendo cual azucarillos en café caliente.
Comentan los asistentes a su discurso que el aplauso final fue una forma de decirle que la militancia le disculpa la apabullante derrota sufrida en las urnas y se compadece ante la circunstancia de que le tocó bailar con la más fea de las crisis.
Seguidamente, liberado ya de tensiones, acudió al programa "Hora 25" de la SER. Allí, con Angels Barceló, fue donde su relató sonó más a canto de cisne. Por primera vez confesó a los ciudadanos su impotencia frente a una crisis que se le vino encima como un incendio gigantesco y para él que no se habían preparado ni mangueras ni cortafuegos. Reconoció que no pudo hacer más, se preguntó si tenía que haber dimitido y confesó que: "No di más de sí, la crisis era la que era". Pero su dolor, seguramente sincero, ante las vergonzantes cifras del paro que el Ministerio de Trabajo le remitía mes tras mes, no servirá de consuelo a los millones de ciudadanos que han perdido su puesto de trabajo.
Muchos simpatizantes y militantes socialistas siguen pensando que el tiempo colocará a José Luis Rodríguez Zapatero en el lugar que le corresponde, cuando los zarpazos de la crisis sigan expulsando trabajadores del mercado laboral y los recortes del PP en temas sociales hagan aún más difícil la supervivencia.
También es cierto que viendo la contrarreforma emprendida por Rajoy, los años de Zapatero van a resultar la "modernidad".
Lo cierto es que se equivocó gravemente en la gestión económica, llevado de un exceso de confianza y de buenas intenciones. Faltó gente de prestigio a su alrededor, por su obcecación en asumir roles que no le correspondían, y le sobraron malos consejeros. Si, además, la Ley de Dependencia resulta ahogada por los recortes, la de la Memoria Histórica duerme el sueño de los justos, el derecho al aborto vuelve a la legislación de los 80, en Educación se pierde la ciudadanía, no quedará nada de sus ocho años de gobierno salvo el recuerdo de unos avances efímeros.

MADRID, 04 (OTR/PRESS)
Conozco a algunos amigos que ya no leen los periódicos y cambian de canal cuando aparecen las noticias. El alma humana tiene un límite al miedo. Somos muchos los que cerramos los ojos cuando el asesino va a correr la cortina de la ducha. Vivir con miedo es terrible; muchos eligen hacerlo en la ignorancia. Escaparse de la realidad, ahora, es tratar de huir del miedo.
El frío es la materialización térmica del miedo. Salir de casa, en estos días, en muchos lugares de España, da miedo; no estamos acostumbrados a que el frío traspase nuestra ropa: mejor quedarse en casa por si escampa.
No hay esperanza en la mayor parte de la población. Por lo menos se ha reducido el sueldo de los bancarios cuyas entidades han recibido ayuda pública. ¡Qué pena que Zapatero no tuviera el coraje de ese gesto casi ejemplarizante! Lo suyo fue indultar a un banquero amigo en el último consejo de ministros. Rubalcaba y Chacón, sentados en esa mesa, estuvieron de acuerdo con ese trato de favor para rehabilitar a un banquero inhabilitado. Así son las cosas.
Nadie quiere mirar el calendario porque el día que se celebren las elecciones andaluzas Rajoy sacará del congelador las medidas más duras. Se le escapó cuando creía que no había micrófonos. Los políticos solo dicen la verdad cuando piensan que les escuchan nada más que sus colegas. El resto, muditos.
Frío que da miedo y miedo que da frío. La sociedad está anestesiada para que no le duela el futuro. Pero la anestesia pasa y el frío también. Dentro de poco las calles se van a llenar de gente indignada. Lo sabe Rajoy y lo sabemos todos. Pero de momento, solo tenemos frío y miedo o miedo y frío.

MADRID, 04 (OTR/PRESS)
La bolsa española sigue lastrada. Los problemas específicos de crecimiento y de empleo de España mantienen atenazados a los inversores, aunque responden a estímulos exteriores de calado. Esta semana fue la publicación el viernes de los datos de empleo en Estados Unidos que logró aupar al IBEX hasta los máximos de octubre, a superar los 8.800 puntos. La tasa de paro norteamericana bajó hasta el 8,3 por ciento y se crearon en enero 257.000 puestos de trabajo. En la otra cara de la moneda, el acuerdo de Grecia con sus acreedores que va a llegar, pero que no acaba de materializarse.
En España, el Gobierno aprobó el saneamiento del sistema financiero. Un ejercicio de transparencia que le costará a la banca 35.000 millones de euros de sus beneficios este año, ya que las tres cuartas partes de la limpieza de los balances se hará con cargo a resultados. Los otros 15.000 millones de euros hasta los 50.000 previstos irán contra capital. Dentro de los activos problemáticos, la cobertura de suelo será del 80 por ciento; la de promociones en curso del 65 por ciento y la de viviendas o promociones terminadas del 35 por ciento. El objetivo del gobierno es que fluya el crédito a familias y empresas solventes y que baje el precio de la vivienda, al incentivar la salida al mercado de los activos inmobiliarios a precios razonables. Como es lógico, esta reforma ha sido acogida con división de opiniones. En general, todo el mundo la aplaude, aunque la duda es en cuánto tiempo fluirá el crédito que es el epicentro de nuestros problemas: decrecimiento y paro. Mejor aún se valora la bajada drástica de sueldos de directivos de entidades intervenidas o reflotadas con ayudas públicas. En lo que todos los analistas coinciden es que tardaremos meses en ver los efectos positivos sobre la economía de esta necesaria reforma.
Otra cosa en la que coinciden los expertos es en que las bolsas tienen buen perfil para este año siempre y cuando se vayan dejando atrás problemas encallados, haya un nuevo "manguerazo" del BCE y Estados Unidos consolide su clara mejoría empapando de esperanza a los mercados.

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
Nicolás Redondo, esa inteligencia política desbarata por el PSE, señalaba en Onda Cero tres puntos que deberían aclararse de una vez en este congreso del PSOE: qué oposición se iba a hacer, reflexionar sobre si en el Siglo XXI lo público es mejor por obligación que lo privado y qué concepto de nación se define y se defiende. Y estas tres cuestiones -junto con otras, como es natural- me parecen desde luego fundamentales y muy especialmente en estos momentos de confusión y crisis.
Recomendaba Redondo una oposición que trabajara junto al Gobierno para crear las condiciones necesarias de forma que, más pronto que tarde, se comenzaran a crear puestos de trabajo porque este país no puede permitirse ni un día más una sangría como la llevamos sufriendo tantos meses. Pero esta oposición que es la que reclama no sólo Redondo sino la inmensa mayoría de los ciudadanos, me parece a mí que no va a ser fácil por dos motivos: en primer lugar porque, sea quien sea que lidere el PSOE, se va a sentir en la obligación de pagar con la misma moneda al Gobierno Rajoy con la que Rajoy -según se ha dicho hasta la saciedad- pagó al Gobierno del Zapatero, es decir, negándose a casi todo, oponiéndose por sistema. Si esto es lo que hizo o no el PP en la oposición, es harina de otro costal, así como las razones que le llevaron a esta posición, pero lo cierto es que la percepción de los dos candidatos es la de dos exministros de Zapatero que han vivido y acusado la no ayuda de Rajoy en su momento.
La segunda razón por la que va a ser difícil trabajar juntos es por la propia mayoría absoluta del PP y la buena disposición tanto de CIU como del PNV -dos partidos de derechas- a resolver los problemas económicos con las mismas recetas que plantea el PP. Con mayoría absoluta y, a más a más, el apoyo puntual de los nacionalistas, el PP corre el grave peligro de preguntarse para qué necesita Rajoy al PSOE. La respuesta es evidente: para que algo dure de una vez en este país de quita y pon, para que tengamos al menos una educación, una sanidad y unas reglas de juego económicas que nos aseguren un futuro y un futuro igual para todos. Pero para eso también el PSOE, y la izquierda en general, tendrían que esforzarse en abandonar algunos dogmas que pudieron ser válidos en otro tiempo pero que la globalización y la concepción del trabajo que han traído las nuevas tecnologías, ha cambiado; me refiero, entre otras cosas, al segundo punto al que se refería Redondo sobre la presunta supremacía siempre y en todo lugar de lo público frente a lo privado. Pues ya no; y convendría que la izquierda y los sindicatos entendieran que esto es, al menos un poco, así.
No sé que pasará en el Congreso y si las diferencias entre los dos candidatos roza de lejos todo lo que se ha apuntado aquí. Me temo que no y me temo que por lo que se lucha no es por un modelo de partido sino más bien por un espacio de poder. Tal vez lo urgente sea ahora tener un /una secretario/a general y plantearse después otras cuestiones. Pero sin renunciar a lo que ha sido y debe ser el PSOE, parece urgente una puesta al día en algunas verdades que hasta ahora parecían reveladas. También era un dogma el marxismo hasta que lo dejó de ser y no sólo no pasó nada sino que fue el comienzo de una modernización que ya se ha quedado vieja.

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
"No hay mal que cien años dure", Charo Reina ya ha superado la depresión que la ha mantenido alejada de los escenarios y de la televisión. La ruptura de su amistad con Isabel Pantoja y el encarnizado enfrentamiento que mantuvo con su hermana la derrumbaron anímicamente hasta el punto de abandonarse completamente.
Durante meses, Charo se ha medicado para combatir una ansiedad permanente y difícil de superar: "no tenía fuerzas para trabajar ni para retomar mi vida diaria. Me sentía dejada, deprimida, derrumbada, sin ganas de nada, he sufrido una auténtica depresión".
Charo reconoce que sigue manteniendo la famosa deuda de los 6.000 euros con Isabel Pantoja, me consta que ha intentado, sin éxito alguno, ponerse en contacto con Isabel en varias ocasiones con el fin de saldar lo que le debe: "la he llamado pero no me coge el teléfono, quiero pedirle un número de cuenta para hacerle un ingreso y así tener un justificante de pago. Ahora no me fío de nadie", me asegura Charo. Este dinero se lo dejó Pantoja hace unos diez años, por aquella época Reina atravesaba momentos económicos y personales muy difíciles, y la propia Isabel se prestó a ayudarla. Según cuenta Charo, ambas hicieron un "pacto de silencio" por el que se comprometían a no confesarlo nunca, ¿el por qué?, sólo ellas lo saben.
La amistad de Isabel y Charo se desquebrajó cuando la Pantoja comenzó su relación con Muñoz. La actriz le reconoció a su amiga que Julián no le daba buena espina, y la tonadillera que es visceral por naturaleza no dudó en "cortar por lo sano" con su amiga. Desde entonces Isabel ha querido mantener la distancia con Charo y no atiende a sus llamadas.
A la sobrina de Juanita Reina se le ha cerrado la ventana de la amistad con la Pantoja, pero se le ha abierto la puerta del amor con un atractivo protésico dental de cuarenta años y pelo largo. Se conocieron en el AVE, en un trayecto de Sevilla a Madrid, en octubre del 2010, sentados uno frente al otro, conectaron primero visualmente, el resto llegó después. Se conocieron y durante meses se intercambiaron mensajes hasta que llegó el día del encuentro. De eso hace ya quince meses, hoy, Charo puede decir bien alto que está enamorada, que este protésico dental gaditano es ahora su amor: "me siento feliz, nuestra historia está evolucionando". Ella aún se reserva el nombre porque no quiere precipitarse y que le ocurra lo mismo que en otras ocasiones: "Mis hijos ya le conocen y están encantados con él, puede que nos planteemos la convivencia, pero quiero ir despacio. "D" me da la estabilidad emocional que necesito y él me ha ayudado mucho en los difíciles momentos que he pasado últimamente. Ha permanecido a mi lado cuando estaba mal y eso es una garantía en la relación".
Sin duda, esto mismo no lo podría decir Julián Muñoz de Isabel Pantoja.

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
El ministro de Justicia es el único que ha discurrido una fórmula para generar trabajo. Sin embargo, no han de alegrarse de ello los albañiles, ni los dependientes de comercio, ni los maestros, ni los periodistas, ni los mecánicos, sino solo, aunque mucho, los notarios, a quienes Gallardón pretende compensar de lo poco que dan fe últimamente en la cosa inmobiliaria invistiéndoles de una dignidad híbrida y rentable: mitad curas, mitad jueces. La última fantasía del exalcalde de Madrid, la de facultar a los notarios para casar y descasar a la gente, no es que se corresponda con el desbordamiento de los juzgados por un súbito alud de parejas ansiosas de uncirse al yugo conyugal, lo que justificaría tanto la habilitación de los notarios como oficiantes matrimoniales, como la habilitación de los pescadores, de las modistas o de los porteros de fincas urbanas, pues, en puridad, cualquier persona honrada puede dar fe, incluso sin cobrar nada, sino que parece corresponderse, sin más, al gusto que tiene el ministro de echar un cable a los notarios, cuyos ingresos han mermado considerablemente desde que estalló la burbuja inmobiliaria, y ya no son, como antes, tan descomunales. Pobres notarios.
Pero la gente es muy convencional, o muy chinche, y no ha recibido con el menor alborozo la solidaria y genialoide pretensión del ministro. Hay quien dice, la derecha católica, que con eso se paganiza y se trivializa aún más la sacrosanta institución del matrimonio, y hay quien arguye, la izquierda laica y jacobina, que semejante enormidad es un jalón más en el proceso privatizador de todo lo habido y por haber, y que sería una aberración constitucional y jurídica poner en manos de un particular la sutil y transcendente regulación de un divorcio, sobre todo cuando hay hijos menores cuyas necesidades y derechos pueden verse afectados por él. Sea como fuere, Ruiz Galardón parece dispuesto a dar, desde su nuevo cargo, lo mejor de sí mismo. De momento, eso sí, sólo a los notarios.

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
Los cocineros veteranos saben que la única forma de hacer olvidar un mal plato es un buen queso con el que rematar el vino. No digo que los estrategas de La Moncloa, con la vicepresidenta Sáenz de Santamaría a la cabeza, hayan pedido consejo a Paco Roncero o a Martín Berasatégui, pero es seguro que a quien se le ocurrió acelerar los anuncios de proyectos de reformas -cuatro o cinco ministerios las han proclamado al mismo tiempo- estaba muy preocupado por el mal sabor de boca (y, sobre todo, de bolsillo) que la subida de impuestos (IRPF, IBI), había dejado en el ánimo de los españoles en general y de los electores del PP, en particular. Lo reflejan las encuestas: tras anunciar Mariano Rajoy los nuevos impuestos, el grueso de los votantes populares han pasado de la incredulidad al enfado; enfado o cabreo que no disminuyó pese a que el ministro Cristóbal Montoro dice que las subidas tienen carácter temporal y desaparecerán así que escampe la que está cayendo con la crisis. Naturalmente, nadie le creyó, porque con cinco millones y medio de desempleados y menos de 17 millones de trabajadores cotizando a la Seguridad Social, parece que, por desgracia, los primeros "brotes verdes" se harán esperar más de un año y puede que más de dos.
En fin, volviendo al escenario repleto de anuncios de reformas: en Justicia (la Ley del Menor, la del aborto, la prisión permanente revisable, las bodas ante notario, etc.), en Educación (la ley contra la piratería en la Red, el adiós a la "Educación para la Ciudadanía", la reforma del Bachillerato, etc.), en Sanidad la nueva tarjeta sanitaria; en Trabajo, la reforma laboral y, por último, en Economía, la anunciada reforma o reestructura del sector bancario, han creado, como decía, un panorama informativo tan denso y trepidante que ya me dirán ustedes, quién se acuerda de la subida del IRPF. Esa es la habilidad del cocinero; esa era, cuando menos, su esperanza: que el queso y el vino (la batería de anuncios de reformas), hicieran olvidar el mal trago de la subida de impuestos... que no estaba en el programa electoral. Inteligente y eficaz. Un buen truco.

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
Hace casi doce años el PSOE estaba en la UVI, tras una tremenda derrota y sin liderazgo. Celebró el 35 Congreso, que eligió a Rodríguez Zapatero como nuevo secretario general, y a las siguientes elecciones generales este salió elegido para la presidencia del Gobierno. Era la primera vez que concurría, mientras que Felipe González y José María Aznar necesitaron tres oportunidades para ganarlas. Ahora, en circunstancias parecidas a aquéllas, el PSOE vuelve a celebrar su congreso, del que saldrá Rubalcaba o Chacón como nuevo titular de la secretaría. El reto es que vuelva a suceder lo mismo que doce años atrás, que eso sea la antesala para ganar las siguientes generales. Ahora se interpone la crisis económica, que cada día nos da una noticia peor que el día anterior. Cualquiera de los dos candidatos que resulte vencedor repetirá la hazaña de Zapatero, aunque ahora contaría con la misma ventaja con la que ha contado Rajoy: la crisis económica, que aplasta cuanto halla en su camino. Quiera Dios que la victoria no sea a costa de la ruina, como pasó en noviembre.
Mientras que los socialistas se reúnen en Sevilla, el Gobierno del PP, que no lleva ni mes y medio en el poder, ya confirma su decisión de echar por la borda todos los avances y progresos que consiguieron los Gobiernos socialistas fuera del terreno inextricable de la crisis económica. Se cargan todo lo que de positivo y progresista se había logrado en los anteriores procesos de modernización de España. Seguramente piensan que eso les va a salir gratis, como tal vez pensaran que ocurriría cuando los atropellos de los dos últimos años de Aznar, sobre todo la guerra de Irak. No les saldrá gratis y con crisis o sin ella perderán las siguientes elecciones si antes no rectifican su atolondrado ataque reaccionario. Parece mentira que no aprendieran de aquellas enseñanzas de ocho y diez años atrás. No sé si los socialistas se habrán hecho reflexiones como éstas en los prolegómenos y en el desarrollo de su congreso sevillano. Pero más les valdría, a ellos y a España. ¿Retroceder 35 años?

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
El resultado es imprevisible porque los delegados no acuden con mandato vinculante, aunque muchos de los 956 fueran elegidos en función de su preferencia declarada en los "congresillos" previos. Ahora votarán uno por uno, en secreto y en urna. Así que será Chacón o será Rubalcaba, nadie lo sabe, tras el recuento previsto este sábado en el 38 congreso federal del PSOE.
Sin querer adelantarme a los acontecimientos, me limito a levantar acta de que en las vísperas del congreso de este fin de semana en Sevilla la precandidata, Carme Chacón, había subido sensiblemente en las apuestas. Entre otras cosas por el argumento cuantitativo que le atribuye prácticamente todos, o casi todos, los votos del PSC (su partido, el de los socialistas catalanes), en tanto que las demás delegaciones territoriales aparecen profundamente divididas.
Además, entre dirigentes y militantes del PSOE ha ido abriéndose paso el factor generacional de la pugna entre un felipista con trienios, Rubalcaba, y una criatura del zapaterismo como Carme Chacón. La juventud de ésta, frente a la veteranía de aquel. Ese ha acabado siendo el elemento diferencial decisivo en función de la ineludible renovación y puesta al día de un partido visiblemente descolgado de la ciudadanía.
Por su parte los aspirantes a la secretaría general y su respectivos equipos han mantenido hasta hace dos o tres días una estúpida guerra de cifras sobre cuál de los dos cuenta con más delegados o más barones regionales. Eso también ha formado parte del debate cargado de palabras y vacío de contenido que se corresponde con la desorientación reinante después del peor año del PSOE desde la feliz recuperación de la democracia después de la muerte de Franco, como reconocen sus dirigentes.
En cuanto al debate previo al congreso apenas si ha dado para ejercer el quinielismo sobre cuál de los dos se hará con el control del aparato. Por desgracia, no ha aportado gran cosa respecto a la capacidad de uno y de otra para rehabilitar al PSOE como pilar izquierdo del sistema político nacional. Nos ha llegado un sonido hueco en ese sentido, más allá del careo en la lucha por el poder. Al final lo único que va a ser realmente decisivo es la diferencia de edad. La juventud de Chacón ante a los trienios de Rubalcaba. Dos caracterizaciones personales diferenciadas por la edad pero descargadas de ideas y propuestas. Ni media palabra sobre la puesta al día de la socialdemocracia. Ni media palabra sobre las causas del hundimiento del PSOE en la segunda Legislatura de Zapatero.
En fin, humo. El colmo fue la negativa de la organización -o tal vez del propio Rubalcaba- a escenificar un debate público entre los dos aspirantes a quedarse con la Secretaría General. Ahí el PSOE se desmintió a sí mismo, después de haber proclamado por activa y por pasiva que el partido es un instrumento de los ciudadanos y no de los militantes.
LA CENTURIA, CONDITIO SINE QUA NON PARA UNA VIDA ETERNA EN LA PRESENTE (LA “PARADOJA DE GÓMEZ Y ROJO”).
Al director de Periodista Digital, Alfonso Rojo, le oí decir que yerran quienes piensan que un partido centenario como el PSOE, fundado en 1879, puede desvanecerse hasta el extremo de desaparecer del mapa político español. No dudo que por tan grande hallazgo merezca compartir ex aequo un Nóbel de parejo rango, ignoro si de sociología o economía, con el genio que acaba de descubrir que «Rubalcaba no es Fraga»: José Luis Gómez, el de «las malas lenguas de España». Ello me obliga a proponer desde aquí campaña y consideración para ambos, pues, de concedérseles, ningún otro Premio Nóbel habrá sido tan justo.
En un caso, de macroeconomía partitocrática, y en el otro, de microeconomía biográfica, el mérito en sustancia del hallazgo consiste en lo siguiente: si hasta ahora, sumidas en profundo error, tanto las ciencias empresariales y económicas como la propia Sociología consideraban que las empresas nacen, crecen y mueren —como tantas veces he oído repetir al profesor Miguel Cancio—, desde ahora, al contrario de lo que se pensaba, toda empresa centenaria, nacida y crecida durante un mínimo de cien años, en lugar de encontrarse abocada a un mundanal trasiego con fecha de caducidad, pervivirá a todo trance o, lo que es lo mismo, su vida en este mundo será eterna.
Conocíamos, en una cultura cristiana como la nuestra, la posibilidad de “vivir eternamente” en-la-otra-vida —la vida perdurable, como la denominó Julián Marías—, mas he aquí que la nueva y revolucionaria inversión científica (la “Paradoja de Gómez y Rojo”) nos propone, cumplida la centenaria condición, una paradoxal eternidad en ésta. Tal es, en efecto, el giro copernicano propuesto por dicha paradoja, cuyo éxito asegurado parece indiscutible, lo mismo en la red que en los foros científicos ad hoc.
Nos encontramos, pues, ante un descubrimiento extraordinario, estupefaciente, a cuyo tenor, no sólo el PSOE de los cacareados cien años, sino también cualquier otra empresa humana —el centenario Faro de Vigo, por ejemplo—, de no quebrar antes de sus primeros cien años, puede garantizarse una existencia sub specie aeternitatis. Advierto, de paso, que este periódico —decano de los diarios de la prensa española— es empresa, con 158 años a cuestas, fundada veintiséis años antes que el Partido Socialista Obrero Español: en 1853.
¡Enhorabuena señor Director de Faro de Vigo! Desde ahora, usted y la plantilla, pueden ya descansar gratis, cuanto quieran y les plazca, en Cancún; o tumbarse a la bartola en su terraza de Chapela mientras se recuecen los teletipos en las paelleras parabólicas del diario. Y siendo cunqueirianos hereditarios como son, hasta permitirse desatinar sin necesidad de opios chinos, fabulando informaciones inverosímiles allende las agencias de noticias. Después de todo, según el plagio alterado que Cela hizo de las memorias de Baroja, sobre el epigrama de un amigo del padre de éste —el curioso autor de los Aforismos higiénicos (1872), don Ulpiano Segarra Balmaseda—,
En China, un mandarín
gastaba en el sobaco peluquín,
y en Vigo un tal Angulo
tocaba el clarinete con el culo.Moraleja: Para hacer desatinos,
no hay como los gallegos y los chinos.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Si Fabián Estapé, este gran economista catalán que acaba de morirse en León, pudiera aún escribir en los periódicos, con lo que tanto disfrutaba, estaría esperando las decisiones del Consejo de Ministros de este viernes para saber qué se van a inventar Rajoy y De Guindos para afrontar la reforma financiera. Es decir, si la van a hacer de verdad con todas sus consecuencias y quién va a pagar los costes. Y lo mismo podríamos decir de la reforma laboral, ese toro al que hay que meterle mano sí o sí. El brillante, sarcástico, despellejador y apasionante Fabián Estapé, maestro de muchos economistas, impulsor de la creación de la Facultad de Económicas, difusor en España de la obra de Schumpeter y Galbraith, hincha del Barça, que acabó con la autarquía desde la Comisaría del Plan de Desarrollo de López Rodó, en pleno franquismo, seguro que tendría una crítica ácida pero inteligente e ingeniosa de lo que el Gobierno de Rajoy va a poner en marcha.
Tendrán que atreverse y ahí es donde, de verdad, les van a juzgar y absolver, o no, "los mercados". Si hacemos bien eso, y además tenemos suerte, no seremos Grecia, Irlanda o Portugal, pero si lo hacemos mal, con miedo, sin imaginación y sin firmeza... los mercados nos fagocitarán.
Hasta ahora este Gobierno se ha atrevido con algunas cosas y ha pinchado en otras, pero ha actuado con cierto sentido común y cumpliendo lo prometido. Los que le criticaron que subiera los impuestos, cuando había dicho que no lo haría, le atacan ahora por hacer lo que estaba en su programa. José Luis Rodríguez Zapatero le dijo a Rajoy que si un día ganaba las elecciones no se iba a atrever a deshacer lo que ellos habían impuesto sin consenso alguno. Y, contra lo que muchos pensábamos, en algunas cosas sí va a dar marcha atrás. Por ejemplo, en la legislación sobre el aborto, lo que me parece positivo aunque nos devuelve a una legislación con agujeros negros. Matar a un inocente no puede ser un derecho en una sociedad moderna. Que una menor de edad pueda abortar sin conocimiento de sus padres y no pueda conducir un coche o votar es otro disparate. La defensa de la vida debe ser siempre un valor superior.
Lo mismo me parece mandar al limbo la Educación para la Ciudadanía si no se pierde la imperiosa necesidad de impregnar toda la educación de valores constituciones y éticos, o acabar con el despilfarro inaudito e innecesario de las televisiones públicas. En la educación, sin embargo, el PP no se ha atrevido a hacer el cambio imprescindible y sólo va a poner parches. El masivo fracaso escolar es un fracaso del sistema educativo, no de los alumnos y no se arregla con parches. El desprestigio de la Universidad es también un fracaso sistémico que exige medidas. Por eso el Gobierno tiene que atreverse con Miuras, no sólo con toros de granja. francisco.muro@planalfa.es

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Cuando esta mañana me he despertado he hecho lo que todos los días de mi vida: poner la radio para escuchar las noticias, lo que me permite salir a la calle con un conocimiento bastante aproximado de lo que ha ocurrido durante la noche en el mundo. Pero hoy he tenido la tentación de quedarme arrebujadita entre las sábanas, alarmada por quienes nos alertaban sobre el aire gélido que llegaba a España procedente de Siberia tras dejar más de 80 muertos en Europa. El panorama que describían los hombres del tiempo, bien aderezado por los budas de las ondas matutinas, era aterrador, de manera que empecé a buscar en mi armario alguna prenda tipo esquimal que me preservara del frío y de las bajas temperaturas. Ante la imposibilidad de encontrar el modelo apropiado para tan difícil trance, decidí lanzarme a la calle como suelo hacerlo el resto de los días en esta época del año: jersey de cuello alto, pantalones, botines de ante, y un plumas. Mi sorpresa fue mayúscula cuando comprobé que sí, que hacía frío, pero el lógico teniendo en cuenta que estamos en pleno invierno.
Creo que fue el ex presidente de Cantabria Miguel Angel Revilla quién se quejó del daño que estas alarmantes noticias sobre la meteorología hacían un daño tremendo a la economía española. ¡Quién se va a desplazar a cualquier ciudad si no sabes si llegarás a tu destino! Algo que he podido comprobar hoy mismo: la gente asustada por lo que oía en los telediarios, se ha quedado en su casa, razón por la cuál el supermercado estaba vacío, en la peluquería había dos personas, y en el banco ninguna. Ya sé que no es un periplo demasiado extenso el de mi barrio, y que en las oficinas, las fábricas, las tiendas, se trabajaba con total normalidad, pero me parece lo suficientemente ilustrativo como para hacer recapacitar a quiénes desde bien tempranito se dedican a contarnos lo que ocurre en el mundo, en un tono digno de un espectáculo circense, sin darse cuenta de que lo normal en esta época del año es que haga frío, llueva o nieve.
Con esto no quiero culpar a nadie en concreto de que se consuma menos, o de que muchas tiendas se vean obligadas a cerrar por falta de clientes, pero sí estoy convencida de que si entre todos no colaboramos en inyectar un poquito de alegría a los ciudadanos, esto se va al garete. No es un secreto que la gente tiene miedo a lo que pueda ocurrirle, que el nivel de vida de la mayoría ha bajado, pero también lo es que si queremos salir de este atolladero, algo habrá que hacer. Todo menos dejar de consumir porque entraríamos en un circulo vicioso, ya lo estamos, que sería la ruina de muchas pequeñas empresas que están intentando hacer frente a la crisis como pueden, incluso hipotecando su patrimonio, para no tener que despedir a los dos o tres empleados que depende de ellos. Demos las malas noticias porque no hacerlo sería otra forma de censura, pero hagámoslo sin echarle demasiada sal a la herida.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Ir a ver un partido de fútbol y no regresar nunca parece una estupidez más que una maldición. Es cierto que hay algunas personas que parece que viven de fútbol, pero siempre será preferible a morir de fútbol.
El martes pasado tuve la ocasión de comer, en un restaurante de Miranda de Ebro, horas antes del encuentro que el equipo local iba a tener contra el Athletic de Bilbao. Estaba en compañía de un mirandés, Ernesto Sáenz de Buruaga, y en las mesas, a partes iguales se veían bufandas de un equipo o de otro. Algunos comensales lucían la camiseta rojiblanca del Athletic y, de mesa a mesa, se cruzaban miradas de complicidad y de divertimento. De repente, el comedor se llenó con los gritos de ánimo de los bilbaínos, que fueron escuchados en silencio por los mirandeses, quienes, al acabar, lanzaron sus gritos de ánimo y la entonación del himno del club. Bromas, risas, fanfarronadas humorísticas, y un ambiente de fiesta, tan amistoso que parecía fraternal.
Los seres humanos no somos tan distintos unos de otros. La genética de los bilbaínos o de los burgaleses, o de los andaluces, no es demasiado diferente de la de los egipcios, y, si lo fuera, habría muestras morfológicas evidentes.
He estado en Egipto, conozco a algún que otro egipcio, y nunca he atisbado en ninguno de ellos visos de fiereza, ni de criminalidad. Más aún, siempre he encontrado una señorial cortesía.
Para morir de fútbol hace falta algo más que un partido: un ambiente lleno de odio, un rencor larvado, unas circunstancias donde la animadversión haya llegado hasta más allá de las lindes que dan paso al aborrecimiento. El ambiente político y social de Egipto no es el más propicio para la serenidad, y cuando la abominación contra algo o contra alguien -sea una persona o un régimen- está latente puede estallar en un estadio de fútbol, en una carretera o en la fila de una tienda. Hay un odio frustrado que puede explotar en cualquier momento y que es aprovechado por los demagogos. Lo ha sido en un país que está lleno de cualidades, y en el que la eventualidad del momento que está viviendo le ha llevado a la triste fama de ser escenario de una trágica estupidez en la que se llega a morir de fútbol.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Decididamente este Gobierno es un Gobierno hiperactivo. En los últimos días parte de sus ministros han protagonizado una auténtica lluvia de propuestas. Desde Gallardón, pasando por Fernández Díaz, sin olvidar a Ana Mato, han pasado por las respectivas comisiones del Congreso para contar a sus señorías cuales son sus planes.
Tarjeta sanitaria única para toda España, reconversión de los CIE, modificación de la Ley del Aborto, protagonismo de los notarios en divorcios de mutua acuerdo sin menores afectados, mecenazgo para la cultura, trasvases solidarios, etc, etc... No cabe decir que no hayan aprovechado el tiempo ni que no hayan dado trabajo a la oposición, al menos trabajo para pensar sobre los asuntos que van estar encima de la mesa.
Muchas de las propuestas están llenas de sentido común, como la tarjeta sanitaria única para España y otras estaban en el programa electoral con el que el PP ha obtenido una amplia mayoría absoluta. No hay incoherencia ni se puede hablar de "susto". Si se puede hablar, sin embargo, de un cierto voluntarismo que, en principio, no es en si mismo criticable, pero no deja de ser voluntarismo.
Y lo es porque, porque por ejemplo, las competencias de Sanidad están transferidas, de manera que el acuerdo es imprescindible. El trasvase solidario es probable que sea una buena solución pero ¿con que dinero se va a pagar? Los cambios en Educación que en ningún caso deben quedar reducidos a suprimir Educación para la Ciudadanía no podrán ser una realidad si no se produce consenso con las autonomías y así sucesivamente.
¿Qué significa esto? Significa algo ya sabido y es que el margen de maniobra del Gobierno central _del actual, del pasado y del que venga_ es el que es. Que poco o nada se podrá hacer si todas y cada una de las iniciativas no se somete al juicio de las autonomías. Es precisamente por ello por lo que al margen de la valoración inicial que merezcan las propuestas ya conocidas, lo más inteligente es ponerlas en cuarentena y tomarlas como pinceladas de lo que se desea porque el Gobierno en solitario, pese a su mayoría absoluta, no podrá sacarlas adelante, de ahí que la presente legislatura es la legislatura del acuerdo o el ejecutivo corre el serio riesgo de tener que guardar en el baúl de los deseos muchas de las propuestas anunciadas.
La legislatura apenas si ha comenzado pero de los encuentros celebrados en Moncloa cabe concluir _con todas las precauciones necesarias_ que tanto con CiU como con el PNV es posible recorrer el camino de ese acuerdo necesario para hacer verdad al menos parte de la lluvia de propuestas. Hay que dar tiempo al tiempo. Ni Urkullu ni Mas se han comprometido a nada. Lo que más les preocupa es la situación económica, pero como no solo de pan vive el hombre, a no tardar, el partido del Gobierno va a comenzar sus trabajos de "aproximación" a CiU y PNV. Rajoy está a la espera de que los socialistas elijan su líder y con el o con ella hablará largo y tendido de las líneas maestras de esta legislatura. Estas líneas pasan por la economía y por la creación de empleo y lo primero que abordará con quienes los socialistas elijan serán las grandes cifras de nuestra maltrecha economía. La lluvia de propuestas es cosa de los ministros.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Estoy haciendo las maletas para, como el mirón profesional que es uno, ir al congreso del PSOE que comienza este viernes. Ir al cónclave sevillano es una obligación como periodista, pero confieso que ni como observador de la política ni como ciudadano interesado en ella me siento en absoluto apasionado por lo que pueda ocurrir en este encuentro. Me da igual que el ganador de la Secretaría General sea Alfredo Pérez-Rubalcaba o que la vencedora a los puntos resulte Carme Chacón; ni el uno ni la otra han logrado convencerme de las bondades de sus postulados sobre los del otro/a, entre otras cosas porque, si ha habido debate sobre cuestiones de fondo, ha sido tan interno que se ha limitado a una parte mínima de la militancia, excluyendo a todos los demás españoles. De manera que me parece que los que no estamos afiliados al PSOE ni disponemos de canales privilegiados de contacto con este partido no tenemos la menor idea de por dónde pretenden, Rubalcaba o Chacón, que marchen las cosas en el futuro, qué partido quieren hacer, cuáles han de ser sus postulados de futuro en un mundo que cambia tan aprisa.
Me parece que Rubalcaba/Chacón, y los dirigentes socialistas que se han decantado por una u otro, han estado mucho más preocupados de atraer compromisarios para la votación del nuevo/a secretario/a general que de abrir el partido a la sociedad, como una manera de involucrar a todos los españoles en un debate sobre lo que debería ser la izquierda en el futuro, o cómo debe cooperar ahora la socialdemocracia, en estos tiempos de crisis y zozobra, con otros postulados ideológicos y económicos, suponiendo que ahora exista esa dualidad.
No, no he escuchado ni a Chacón ni a Rubalcaba hablar en serio de esos postulados de futuro, ni de cómo arreglar los flamantes problemas que España, Europa y el mundo tienen planteados; no digo yo que esos temas no se hayan suscitado en reuniones internas, pero sí puedo asegurar que alguien que, como yo, está interesado en esos debates, no se ha enterado de lo que dicen al respecto una u otro, desconoce qué soluciones se ofrecen para nuestras inquietudes y angustias. Me cuesta creer que cualquiera de los dos candidatos a la secretaría general pueda ser -ojalá me equivoque_un elemento definitivo que forme de nuevo una alternativa de Gobierno creíble y posible, con esperanzas de ganar unas próximas elecciones generales. Más bien tiendo a pensar que tanto Pérez Rubalcaba como Chacón serán una salida provisional, a la espera de que alguien con mayor visión panorámica y con más proyección en la ciudadanía venga, dentro de algunos meses, a reemplazar a quien ahora resulte ganador o ganadora. Porque me parece que un partido como el PSOE, con tanta Historia a sus espaldas y tantas expectativas ante sí, no merece el trato que algunos (y algunas) de sus responsables le están dando. Así, como suena, y bien que lamento tener que decirlo.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Los notarios están de enhorabuena con el proyecto del ministro de Justicia para que puedan "celebrar" bodas y sellar divorcios. Y es que la crisis también ha llegado a las notarías, de manera que para los notarios va a suponer un buen ingreso de dinero el poder casar y divorciar.
En principio, la idea puede parecer atractiva incluso si nos creemos el argumento del ministro Ruíz Gallardón de que así descarga de trabajo a los juzgados. Pero a mí me parece que esta propuesta del ministro nos debería cuanto menos inquietar, porque supone privatizar la Justicia. Que usted tiene dinero, no tiene problema, paga al notario y ya está divorciado, que no lo tiene ¡ay! se tiene que aguantar y ponerse en la cola a esperar que le toque.
Los populares en su afán privatizador pueden llegar muy lejos, tanto como en Estados Unidos en que hay cárceles privadas. Ruíz Gallardón quiere empezar privatizando bodas y divorcios y puede terminar privatizando cualquier otra cosa que se le ocurra por aquello de rebajar el trabajo de los jueces.
Pero los jueces están para lo que están y si tienen mucho trabajo lo que habrá que hacer es habilitar medios materiales y humanos. La verdad es que no entiendo el entusiasmo de la Asociación Profesional de la Magistratura por ceder a los notarios la responsabilidad de casar y divorciar.
El liberalismo llevado a sus últimos extremos acaba adelgazando de tal manera el Estado y sus instituciones que al final los ciudadanos quedan en manos de organizaciones cuyo fin último es ganar dinero más que dar un servicio público. Lo vemos en los hospitales gestionados por capital privado.
En mi opinión hay líneas rojas que no se deberían de traspasar, y sobre todo los ciudadanos deberíamos de estar muy atentos a no caer entusiasmados en trampas como la de esta privatización encubierta de la Justicia. Algunos pueden saludar la iniciativa de Ruiz Gallardón creyendo que no tiene importancia que el notario te divorcie si es un divorcio sin problemas y de mútuo acuerdo. Pero pensemos en la puerta que se abre con esta iniciativa.
Si hoy estamos padeciendo una crisis económica tan tremenda es, entre otras cosas, porque en los últimos años se instalaron las ideas de que el mercado no necesita ningún control ni intervención del Estado porque el mercado se regula solo. La realidad es que esa idea ha resultado ser una gran mentira y ha provocado una crisis que nos ha dejado temblando. Dirán ustedes que lo mezclo todo, pero es que en esto del liberalismo llevado a los extremos todo se mezcla y a mí, insisto, me parece harto peligroso e inquietante que se saque de los juzgados asuntos que hasta ahora necesitaban el concurso del juez. Los notarios, sin duda, se frotan las manos porque privatizar ese tramo de la Justicia les supone un buen negocio, pero la realidad es que si se culmina la propuesta del ministro supondrá dejar en el empeño un jirón del Estado de Derecho tal y como lo conocemos.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
El inaudito procesamiento contra el juez Baltasar Garzón ha tenido una virtud sobrevenida: por primera vez los jueces del Tribunal Supremo han tenido la ocasión de escuchar en sede judicial el relato pormenorizado del horror franquista en boca de sus víctimas. No será para juzgar los crímenes cometidos sino para determinar si el juez que intentó investigarlos prevaricó al hacerlo. Fue estremecedor el testimonio de María Martín, una anciana de 81 años que tenía tan sólo seis cuando se llevaron a su madre para asesinarla el 21 de septiembre de 1936. Aunque dice saber el lugar en el que está el cuerpo, declaró que todas las gestiones realizadas para recuperarlo han fracasado. Su presencia fue conmovedora, como lo fue también una ausencia, la de Jesús Pueyo, otro anciano que soñaba con el día en que podría relatar el horror del asesinato de su padre, de tres tíos y de dos primas en Uncastillo (Zaragoza), un lugar en el que no hubo frente de guerra. Ensayaba cada día su relato frente a su mujer para, llegado el momento, no derrumbarse ante el Tribunal. Pero no llegó: el hombre falleció hace un mes.
Ni María ni Jesús son personas de memoria advenediza. Por razones obvias tuvieron que guardar un ominoso silencio durante las cuatro décadas que duró la dictadura que asesinó a sus familiares. Pero llegada la democracia comenzaron a movilizarse para recuperar los cuerpos, la historia y la dignidad de sus desaparecidos. Desde 1977, Jesús Pueyo escribió al Rey, al presidente de Gobierno, a Naciones Unidas, al Tribunal Europeo de Derechos Humanos y a la Conferencia Episcopal, recibiendo en todos los casos la callada por respuesta. Hasta que llegaron, arropados por una veintena de asociaciones de víctimas, a la Audiencia Nacional, en donde el juez Garzón decidió que era su deber saber si era competente para investigar los crímenes, si habían prescrito o no y si quedaba algún autor vivo a quien imputárselos. Por eso se sienta hoy en el banquillo.
La Transición española, modélica en tantas cosas, fue incapaz de juzgar los desmanes del franquismo a su debido tiempo. Ese error, grabado a fuego en nuestra historia, seguramente ya no tenga remedio. Pero convendría no agrandarlo condenando al juez que un día intentó encontrar en los resquicios de la ley una vía para hacer justicia.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Desde hacía dieciocho años permanecía encendido día y noche en la Academia que la Policía Autónoma Vasca el pebetero que la Ertzantza tiene en las afueras de Vitoria, en la localidad de Arkaute. Su luz permanente durante las veinticuatro horas del día recordaba a los quince miembros de este cuerpo policial que han sido asesinados en estos años por ETA y por ende a todas las víctimas causadas por esta banda terrorista. Pero el pasado miércoles, el pebetero fue apagado por decisión del actual lehendakari López y de su consejero de Interior, Rodolfo Ares, ambos como es bien conocido dirigentes del Partido Socialista de Euskadi. El motivo aducido para explicar tal decisión es que el terrorismo de ETA ha tocado ya su final.
En el País Vasco, mucho más que en el resto de España, se ha instalado la idea de que el final de ETA no tiene vuelta atrás y que el anuncio hecho por la banda terrorista el pasado 20 de octubre de cese definitivo en su "actividad armada" es irreversible. Es comprensible que ese sentimiento haya cobrado más fuerza en donde ETA ha matado más y ha hecho la vida más insoportable a sus habitantes. Pero el hecho cierto es que transcurridos tres meses desde ese anuncio de la banda, esta, ni se ha disuelto ni ha entregado las armas. Y algunas detenciones practicadas en las últimas semanas en Francia de miembros de ETA apuntan a que podrían estar intentado reorganizarse.
Por eso, ese "buenismo" que se ha instalado en amplios sectores de la sociedad vasca -y que el actual lehendakari se encarga de alentar un día sí y otro también encabezando por ejemplo las presiones al nuevo Gobierno de Rajoy para que acerque a los presos de ETA al País Vasco- debería ser analizado con la máxima cautela. Lo sucedido el pasado miércoles en la Academia de la Ertzantza con el apagón del pebetero es una muestra más de esa actitud de querer instalar en el País Vasco como una especie de tiempo nuevo que los hechos no acaban de confirmar del todo.
Al Gobierno de Rajoy se dice que le toca administrar el final del terrorismo. Pero en cualquier caso, como ha manifestado en reiteradas ocasiones el propio presidente del Gobierno, los instrumentos para hacerlo son la ley y el Estado de Derecho. Es decir, sin atajos, sin prisas innecesarias que la historia reciente en la lucha antiterrorista han demostrado con creces que son muy malas consejeras. Hay que ser muy firmes, extremadamente firmes, en la exigencia a ETA para que se disuelva definitivamente y entregue las armas. Y además siempre habrá que respetar al máximo la Memoria, la Dignidad y la Justicia de quienes han sufrido directamente esta lacra: las víctimas del terrorismo. Por eso me parece precipitada la decisión del lehendakari López de apagar el pebetero que recordaba a los ertzainas asesinados.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
No hay la menor duda de que el ministro José Ignacio Wert se ha visto obligado a hacer algo para contentar a quienes, desde dentro del Partido Popular -en el que él no milita- y desde sus proximidades eclesiásticas, se la tenían jurada a la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Porque el ministro es un hombre inteligente y sabe que la polémica creada por la ley y la seria división social que, supuestamente le atribuye, no eran tales; que la contestación era muy minoritaria y el enfrentamiento tímido, por no decir inexistente.
Así que, para que no se diga, cambian el nombre de la asignatura y prometen la expurgación de "contenidos controvertidos que puedan conducir al adoctrinamiento". Cuestión esta que se convirtió, desde el nacimiento de la asignatura, en la excusa de los que la criticaban, sin duda, por otras cuestiones. Porque adoctrinar, lo que se dice adoctrinar, o sea, inculcar determinadas ideas o creencias, siempre ha estado mucho más en el ánimo de los detractores de la asignatura que de sus defensores.
Fue el Consejo de Europa quien pidió que se diera un mayor peso a la educación cívica. Y se hizo consensuando los contenidos respecto a la diversidad, la igualdad entre géneros, los derechos humanos, la vida en comunidad y la Constitución, con los representantes de los colegios católicos. Por lo que ya entonces, a pesar de las dudas y los temores del ministro Wert, se evitaron fricciones, se limaron asperezas y se expurgaron contenidos de difícil digestión para cualquiera de las partes. A pesar de lo cual la Conferencia Episcopal, junto a los sectores más conservadores de nuestra sociedad, provocó un movimiento de rechazo con propuestas de boicot, descontenta con el tratamiento que en la asignatura se daba a la homosexualidad y a la idea de la familia basada, fundamentalmente, en criterios constitucionales.
Los intentos de boicot fueron atajados por el Tribunal Supremo que decretó la prohibición de objetar a esa asignatura obligatoria, entendiendo que en ningún caso adoctrinaba.
La nueva asignatura se llamará al parecer Educación Cívica y Constitucional. Como si el expulsado concepto de ciudadanía fuera en sí mismo de una malignidad extrema y de todo punto rechazable. ¿Alguien pretende acaso que dejemos de ser ciudadanos y volvamos a ser súbditos? Esperemos que no; esperemos que sea tan solo una cuestión de léxico y de guiños clientelares.
Pero lo cierto es que cuando el presidente Rajoy apunta por Europa unos recortes que van a afectar sin duda a la educación, los ciudadanos observan con estupor que lejos de buscar solución a los daños, puede que irreversibles, que esta falta de fondos va a suponer para la enseñanza pública, el PP sea tan diligente para acabar con una asignatura que tanta irritación suscitaban en su ala más reaccionaria. Parecen olvidar que hay otras prioridades.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
Quien tuviese alguna esperanza -y yo la tenía_ de que la nueva era que se abría con las elecciones del 20 de noviembre significase un período de mínimo consenso y concordia, que vaya abandonándola. Escucho nuevamente los tambores de guerra de las dos Españas de Machado sonando por doquier, ya sea en materia educativa -hay que destruir la legislación del periodo anterior, como el periodo anterior destruyó la del anterior, y antes, lo mismo-, en materia sanitaria, en materia social o, incluso, económica, aunque las opciones que en este campo se dejen a la autonomía de los gobernantes locales sea muy escasa. Los planes que las sucesivas comparecencias de los nuevos ministros ante las comisiones parlamentarias correspondientes nos van desgranando nos hablan de profundas y no siempre pacíficas reformas en la Justicia, en Educación o en materia de Sanidad (reforma de la legislación sobre el aborto incluida), descalificando por completo la obra del Gobierno anterior. Como ya digo, el Gobierno anterior se dedicó a echar por tierra la obra de sus antecesores y, así, hasta Cánovas y Sagasta. Eso explica que, por ejemplo, llevemos ya siete planes educativos de la democracia, lo que, no me lo negará usted, no deja de ser una broma pesada...
Conste que no digo yo que el nuevo elenco ministerial deba venir sin afanes reformistas y de mejora; cómo iba yo a pregonar lo contrario, cuando tantas vías de agua nos ahogan. Precisamente pienso que esos afanes son excesivamente tímidos, cuando en la España que queremos construir para, pongamos, 2020 hay tantas reformas de enorme calado que emprender y de las que nadie habla (todavía): constitucionales, territoriales, electorales, económicas, sociales...
Lo que sí digo, volviendo a lo que está ocurriendo estos días, es que estoy seguro de que entre las aspiraciones más sentidas del ciudadano de a pie no se encuentra, pienso, la de la inmediata reforma de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, ni tampoco estoy seguro de que el sistema educativo deba volver a modificarse sin un amplio consenso entre las fuerzas políticas. Lo mismo cabe decir de otras cuestiones, incluyendo la reforma laboral (de acuerdo, la alumbrada por el Gobierno socialista sirvió de bien poco; por eso mismo no debemos repetir la triste y frustrante experiencia).
Y eso es precisamente lo que me duele: que hayamos olvidado ya el amago de consenso que vivimos inmediatamente antes e inmediatamente después de las elecciones generales del pasado mes de noviembre. Es ahora, cuando el horizonte va a estar despejado de elecciones (una vez transcurridas las autonómicas andaluzas y, ay, las asturianas), cuando podría ensayarse un amplio acuerdo en torno a cinco o seis temas reformistas clave. Pero ya digo que resulta más fácil, y quizá más rentable de cara a un sector de la opinión pública, hacer tabla rasa de todo, comenzar de nuevo para que luego vengan otros y destruyan lo ahora construido. Volvemos a la maldición machadiana del marinero que hizo un jardín junto al mar y, cuando estaba el jardín en flor, el marinero se fue por esos mares de Dios, abandonando, claro está el jardín. País...

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
Hace unos meses, cuando el señor Francisco Alvarez Cascos irrumpió con fuerza en la vida política asturiana dejamos escrito que su vuelta depararía grandes tardes de gloria. Pues, bien, en eso está. Apenas medio año después de la llegada a la Presidencia del Principado, inopinadamente, ha dimitido, anunciando la convocatoria de elecciones para el próximo mes de marzo. Alega que ante la imposibilidad de aprobar el presupuesto para este año (el Foro, su grupo, está en minoría parlamentaria) era la única salida que le quedaba porque se siente "boicoteado" (sic) por socialistas y populares. Es cierto que está en minoría, pero no lo es menos que esa circunstancia no es cosa de ahora: rige desde el primer minuto de la legislatura. PP y PSOE, votando juntos, han rechazado los presupuestos, pero según todas las evidencias, Cascos no ha hecho el menor esfuerzo por ceder y pactar con sus antiguos correligionarios del PP. Más aún, pudiendo haber establecido una relación directa con Mariano Rajoy, antiguo compañero en los gobiernos de Aznar, ha limitado su relación a un registro estrictamente institucional.
Aunque tenga sus razones y le resulte difícil superar el enfrentamiento con los dirigentes locales del PP, lo razonable sería que, unos y otros, colocaran los intereses de los asturianos por encima de las rencillas personales. Los políticos están para resolver problemas, no para crearlos. Asturias, como el resto de España, padece un insoportable problema de desempleo. Medio año después de haber guardado las urnas, no está el patio para gastar más dinero en elecciones. Lo peor de la política es que algunos políticos se creen imprescindibles. Otra conclusión, fruto de esta chusca situación de interinidad política por la que atraviesa Asturias, nos lleva a constatar, una vez más, que no hay peor cuña que la de la misma madera como bien se puede apreciar en este nuevo pulso de Alvarez Cascos a Mariano Rajoy.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
¿Todo el mundo vale para todo? La respuesta obvia es que no, sin embargo los presidentes nos suelen sorprender en su elección de ministros. Por ejemplo, ¿por qué Ana Pastor es ministra de Fomento en vez de Sanidad que es de lo que sabe? ¿y por qué Ana Mato es ministra de Sanidad, materia que no es su especialidad? Pensaba en esto mientras escuchaba la intervención de Ana Mato en la comisión de Sanidad del Congreso. No me malentiendan, no es que la ministra haya dicho ninguna barbaridad, es que me produce asombro que de un día para otro alguien cambie el "chip" y tenga un "plan" para, en este caso el sistema sanitario, en el caso de Ana Pastor para las obras públicas, o en el de Ruíz Gallardón, por no ir más lejos, para la Justicia.
Sí, ya sé que los políticos son "generalistas" pero es evidente que todos sabemos algo más de una cosa que de otras. Pero volviendo a Ana Mato, les diré que como el resto de los ministros que acuden estos días a las comisiones del Congreso, su intervención fue un catálogo de buenas intenciones. Interesante, y esperemos que la saque adelante, su propuesta de que todos los ciudadanos tengamos la misma tarjeta sanitaria que nos permita ser atendidos en cualquier lugar de España. Ultimamente hemos visto las tensiones que se producían entre País Vasco y La Rioja precisamente porque ciudadanos vascos que tienen más cerca el hospital de Logroño acudían a este y la Consejería de Sanidad de La Rioja decidió cortar por lo sano. El problema es que al haberse convertido las comunidades en reinos de taifa al final los ciudadanos reciben una atención u otra dependiendo de donde vivan, lo que rompe el principio consagrado en la Constitución de la igualdad de los españoles.
El caso es que, además, de ese catálogo de buenas intenciones Ana Mato no concreto demasiado sobre qué piensa hacer con el Sistema Nacional de Salud. Yo por lo pronto desconfío. Sí, desconfío porque en aquellas comunidades donde el PP gobierna la sanidad pública ha empezado a ser privatizada por la puerta de atrás. Es preocupante la externalización de servicios en los hospitales, o que el criterio de los gerentes sea el exclusivamente económico y no el cuidado de la salud.
Pero hay más problemas, por ejemplo la falta de médicos y enfermeras. Nuestros jóvenes médicos encuentran trabajo fuera de España porque realmente han recibido una excelente formación, mientras que nuestro Sistema de Salud contrata a médicos formados en países que no tienen los niveles de excelencia de nuestros médicos. La señora ministra debería de pensar en cómo contar con esos médicos jóvenes, que además necesitamos. Y lo mismo con las enfermeras, tan cotizadas fuera de nuestras fronteras.
Sí, hacen falta médicos, y que se refuerce los centros de atención primaria donde médicos y enfermeras no pueden dedicar más de diez minutos a cada paciente, con lo que esto supone. De la misma manera que es necesario que la ministra junto al ministro de Educación y el de Industria, pongan todo su empeño en que en los Presupuestos se contemple una partida importante para la investigación. En países como Alemania en lo único donde no ahorran es en investigación porque realmente ese es el futuro, mientras que en nuestro país donde primero se ha metido la tijera es en ese capitulo.
España tiene un excelente sistema de salud, es la joya de la corona, y esperemos que el Gobierno del PP, con la ministra en cabeza, no aprovechen para ir privatizándolo o mermando con la excusa de la crisis. Racionalizar los gastos sí, mermar el sistema nacional de salud no. Por sus obras les conoceremos. De manera que habrá que esperar a los primeros pasos que vaya dando la ministra más allá de sus buenas intenciones.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
En casi 40 días, el actual Gobierno ha sido incapaz de crear ni un solo puesto de trabajo, pues el número de los "asesores" y de los cargos de confianza que ha colocado no computa, toda vez que sustituyen a los cesantes. Las gallinas que entran, pues, por las que salen, pero si bien no ha creado un solo nuevo empleo, que es para lo que se supone que venía este gobierno en plan salvífico, sí ha estado diligente con otras cosas, con las tocantes a laminar, a abolir, las leyes y las normas que, provenientes del Gobierno anterior, cree que son cosas de "rojos".
Así, por ejemplo, se cepilla la asignatura de Educación para la Ciudadanía, sustituyéndola por otra de nombre parecido, pero de contenido, seguro, bien disímil. Es cierto que con Educación, a secas, ya nos daríamos con un canto en los dientes, pues este país y sus nacionales la necesitan como el agua los campos en mayo, toneladas de educación, de refinamiento, de civismo, de cortesía, de urbanidad, de cultura a fin de cuentas, pero también lo es que esa asignatura tuneada por el PP, pepeada, no nos ha de hacer ni más educados, ni más cultos, ni más refinados, ni más benéficos. Ganas de complacer, sin más, al sector más ultra del partido, al que también dedica Gallardón su desagradable beligerancia contra la actual ley de interrupción voluntaria del embarazo. Los gays, porque son muchos, que, si no, con esta deriva, enormemente previsible por lo demás, lo mismo se quedaban sin poder casarse con todas las de la ley. La memoria cabal de los abusos y las atrocidades franquistas también podría regresar, por decreto, a las sentinas del olvido.
Esa cierta suavidad y esa cierta moderación usadas por el nuevo Ejecutivo en sus primeras semanas, tan convenientes para no asustar mucho a los andaluces que han de votar próximamente, se resquebrajan. No podía ser, en puridad, de otra manera. Basta recordar lo horripilante, lo satánico casi, que al PP le pareció todo lo que hacía el primer Zapatero, para prever cómo será su reacción, de la que están dando, deprisa, deprisa, tan inquietantes muestras.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
Según sentencia del juez Gonzalo Dívar, sobrino del presidente del Tribunal Supremo y del CGPJ, el delito de prevaricación debe ser "evidente, patente, flagrante y clamoroso". No parece que sea el caso de Baltasar Garzón en la instrucción que llevó a cabo en 2008 sobre los crímenes del franquismo. Opinan lo contrario el instructor de la causa, Luciano Varela, y la acusación popular (un grupo de extrema derecha), por declararse competente en la depuración penal de aquellos crímenes "a sabiendas" de que era decisión injusta. Ese es el tipo penal.
Pero Garzón se inhibió a favor de los juzgados ordinarios cuando fue advertido por instancia superior. Aunque no lo hizo a la primera también es verdad que desde que se declaró competente (en octubre de 2008, cuando le pusieron sobre la mesa 114.000 casos de desaparecidos) hasta que se inhibió un mes después, ni avanzó en la causa y ni autorizó la apertura de fosas. O sea, no había mala fe.
Sabía que, efectivamente, podía no ser competente. En la duda, resignó su propio fuero (independencia judicial, no lo olvidemos) y se inhibió a favor de los juzgados ordinarios. La inhibición no supuso renegar de los motivos -en ningún caso políticos, ha declarado ante el tribunal-, que le llevaron a abrir la causa. Incluso llegó a ratificarse en la necesidad de investigar unos delitos que, por su propia naturaleza (crímenes de lesa humanidad) son imprescriptibles y no reconocen fronteras a la hora en su investigación y enjuiciamiento, a la luz del principio de jurisdicción universal.
Con ese discurso ha comparecido Garzón ante la sala del Tribunal Supremo que le juzga. Y ha salido a relucir en los interrogatorios de la defensa y el fiscal. Pero después de que la sala desestimase las causas de anulación presentadas por la defensa. Básicamente, dos. Una, el instructor de la causa inspiró a los acusadores de Garzón (Manos Limpias), hasta el punto de que éstos convirtieron un texto del instructor en la principal pieza acusatoria. Y otra, nadie aparece como perjudicado en la causa abierta por Garzón. No hay acusación pública (Fiscalía) ni privada (o particular). Hay una acusación del llamado sindicato "Manos Limpias" que ejerce la acusación "popular" al entender que hubo violación de la legalidad. Curioso, no apreciada por la institución que tiene encomendada esa tarea de vigilante permanente.
Es lo que hay. Ninguna de las dos causas alegadas convencieron al tribunal de la anulación, aunque los magistrados se dividieron: un 4 a 3 a favor de continuar con el juicio. Esa división impide concluir que Garzón prevaricó de forma "evidente, patente, flagrante y clamorosa". Y permite anticipar una sentencia absolutoria en ese asunto del franquismo. En el de las escuchas me temo que Garzón ya está condenado. Suficiente para consumar su exclusión de la carrera judicial por pena de inhabilitación.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
Cierto que no han pasado ni cincuenta días de la toma de posesión del nuevo Gobierno y que parece pronto para hacer valoraciones de quienes tienen que construir de forma rápida los nuevos cimientos de una situación desesperada. Cierto. Pero en la calle se percibe un desencanto social, un desenganche psicológico del apoyo que recibió el Gobierno de Mariano Rajoy porque nos han subido los impuestos en lugar de cumplir la promesa de bajarlos, nos están hablando todo el día de reformas para la consolidación del sistema financiero -a costa de los ciudadanos-, de recortes imprescindibles, de ajustarse el cinturón, de copagos que son repagos, de nuevas tasas, pero no hay apenas palabras -y menos, hechos- sobre las medidas imprescindibles para crear empleo, para impulsar contrataciones, para abrir nuevas vías de industrialización, poner en marcha sectores que se han muerto, incentivar el consumo... Parece como si el presidente quisiera hacer que le crean "los mercados" aun a costa de que dejen de creerle los ciudadanos.
Psicológicamente, este país está tocado. Y el presidente parece que también. "La reforma laboral me va a costar una huelga general" ha dicho. Es más que probable que se la convoquen los sindicatos, que de alguna manera tienen que justificar su función aunque sean incapaces siquiera de entenderse con la patronal. Pero no parece que el Gobierno esté dispuesto a explicar a los ciudadanos las razones de fondo de esa reforma y, sobre todo, qué nos espera después, para qué son estas reformas. ¿Sólo para contentar a Bruselas? Tampoco parece que haya ningún interés por alcanzar el máximo consenso posible ni en la economía ni en la Justicia ni en la educación por parte de quienes criticaban a Rodríguez Zapatero por imponer sus reformas sin escuchar a la oposición. Claro que eso se debe a un cambio importante: el PP estaba antes en la oposición y ahora gobierna... Todo depende del color del cristal con que se mira.
Y una cierta improvisación que aumenta el desasosiego social. ¿Es que no sabían lo que se iban a encontrar? ¿No habían elaborado planes de emergencia para una actuación inmediata? ¿Se sabían la lección, habían trabajado los equipos, había un "Gobierno en la sombra" Parece que no. Este país necesita ideas, impulsos, rebajar las cotizaciones fiscales de las pymes y los autónomos para que contraten nuevos trabajadores, un plan para sacar del paro a los jóvenes, impulso de los sectores clave de la economía, una apuesta por la educación, equidad en la sanidad, rebajar de verdad los michelines de la Administración, facilitar el crédito a las empresas y a los particulares, lucha a muerte contra el fraude fiscal y la economía sumergida, mirar a los ciudadanos más que a los mercados. Dar confianza y seguridad al ciudadano... Cada medida de austeridad debería ir acompaña de otra de incentivo. Pero sólo nos hablan de sacrificios de los ciudadanos, especialmente de los que ya están controlados al céntimo. El crédito es corto y se pierde fácil. Más cuando el PSOE, si puede, ponga orden en su actual gallinero.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
Aquí no ganamos para elecciones. Cuando creíamos que en el horizonte próximo solo había una cita en el calendario: la de Andalucía nos hemos encontrado con que habrá doblete y que, también, los asturianos tendrán que acudir a las urnas el 25 de Marzo. No voy a entrar en si convocar elecciones tan solo seis meses después de haber formado gobierno supone o no un fracaso político de Alvarez Cascos o en qué hay de cierto en que ha habido un complot PP-PSOE para asfixiar al antaño secretario general del PP y hoy uno de los hombres mas odiados en la calle Génova. Es cierto que ningún político puede desarrollar su programa si no puede elaborar su propio presupuesto y , también lo es, que hay otras muchas comunidades como Canarias, Extremadura o Aragón donde sus presidentes han tenido que llegar a acuerdos con otros partidos para garantizar al gobernabilidad. No se cuanto de odio político, enfrentamiento personal u órdago partidista hay en todo esto, pero lo que si sé es que no estamos para gastos y que cualquier campaña electoral por pequeña que sea cuesta un dineral.
Carteles, vayas publicitarias, autobuses, aviones, hoteles, comidas, gastos de imprenta etc, etc suman siempre una cifra desorbitada que en los comicios municipales de mayo de 2011 alcanzó los 156 millones de euros. Aunque es cierto que en el pasado 20-N todos los partidos políticos se apretaron el cinturón porque el país no está para bromas, por mucho que se ahorre, el gasto siempre es excesivo. Lo razonable seria unificar las convocatorias electorales, algo que se ha plantado sin éxito en alguna ocasión, o sino es posible dar por finiquitado el modo tradicional de plantearlas dando paso a las nuevas tecnologías, mas baratas y cada vez con mayor implantación, e imponiendo sin mas los debates televisados.
Los datos económicos en las dos autonomías donde se celebran elecciones son demoledores. En Andalucía el paro es de un 31 por ciento, la cifra mas alta de toda la Unión Europea y la deuda de esa comunidad, según dicen, alcanzará a finales de este año la impresionante cifra de 25.000 millones de euros. ¡Qué barbaridad! En cuanto a Asturias a finales del año pasado el desempleo se situaba en un 18,9 por ciento haciendo estragos entre los jóvenes menores de 25 años. El país no está para juergas y las comunidades autónomas prácticamente en la quiebra por lo que hay que apelar de nuevo a la contención de los políticos y a que miren cada euro que gastan como si lo pusieran de su propio bolsillo. Resulta agotador insistir siempre en lo mismo, incluso pretender que dejen de mirarse a su pequeño ombligo sectario y partidista por el bien de la comunidad. Aunque me sigue encantando la política, a veces siento que tanto esfuerzo baldío no merece la pena.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
O lo judicializamos todo, o nos pasamos la vida en desplantes políticos de corto alcance; el caso es no dar una oportunidad a la flexibilidad, al diálogo, al consenso... ni al sentido común. Lo que ha ocurrido en Asturias, donde, ante la imposibilidad de consensuar los Presupuestos, se repetirán las elecciones, es, pura y simplemente, un fracaso de la política en el mejor sentido de la palabra, y, "sensu contrario", un éxito de la peor concepción de la política. Como lo es la "guerra de vídeos" en Andalucía o el recurso de los socialistas contra la sentencia del tribunal que absolvió a Camps en Valencia: la guerra sigue siendo el método preferido sobre actitudes más dialogantes y constructivas.
Es el concepto de la política como algo que es patrimonio exclusivo de los políticos, que dirimen sus batallas internamente, como si la ciudadanía fuese algo ajeno, un ente magmático al que deben importarle un rayo las actividades de los profesionales de la política, que se lo guisan y se lo comen.
Conste que he encabezado este comentario con tres ejemplos, pero tendría muchísimos más: el hecho de que los candidatos a la secretaría general del PSOE no se hayan tomado la molestia de debatir en un medio de comunicación sus respectivas ofertas a la sociedad demuestra, entre otras cosas, que carecen de tales ofertas o que, si las tienen, se conciben como un mecanismo propio de poder endogámico más.
Pienso que estas consideraciones tienen su importancia: las formaciones políticas españolas no han querido, sabido o podido adaptarse a las nuevas actitudes que exigen las circunstancias. No se han abierto a la sociedad, y lo digo precisamente cuando los dos principales partidos nacionales están al borde de la celebración de sus respectivos congresos en Sevilla, teóricamente con el propósito de adaptarse a los nuevos planteamientos políticos derivados de la nueva situación en España, en Europa, en el mundo. Pero ese propósito es solamente teórico: la batalla electoral andaluza -y ahora la asturiana-- se proyecta con los viejos esquemas, con las viejas tácticas y triquiñuelas.
Temo que no han entendido nada, y de poco servirá que los unos y los otros se peloteen las culpas: los ciudadanos seguirán viviendo ajenos a quienes, a su vez, les dan la espalda.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
Me encuentro entre los que piensan que Rajoy no tuvo un lapsus cuando le contaba al jefe del Gobierno de Finlandia que la reforma laboral que estaba pensando para España le iba a costar una huelga general. Creo que el presidente del Gobierno sabe que sindicatos y patronal no van a quedar contentos con todos y cada uno de los puntos de esa reforma y nos ha puesto la venda antes de la herida. Por lo que sé, lo que menos les va a gustar es la nueva forma en que se va encarar la formación. Unos 8.000 millones de euros que como es evidente han financiado de todo menos la formación de los parados.
En todo caso, me parece que Rajoy ha podido dar la impresión de que sobrevalora a los sindicatos y su poder de convocatoria. Ya se vio en la última huelga general en la que efectivamente parando el transporte consigues que mucha gente no pueda acudir al trabajo, más que no quiera. Al final, las cifras fueron las que fueron: un fracaso mayúsculo. Es cierto que la sociedad está muy machacada y aún muy deprimida. Pero, es igual de cierto que los ciudadanos lo que quieren es que se resuelvan los problemas y desde luego con huelgas y algaradas no se consigue que el país avance. Lo vamos a ver, pero aún que se produjeran las movilizaciones o las huelgas su seguimiento no creo que vayan a ser un éxito para los convocantes.
Lo que tiene que hacer el Gobierno es "pasar" de lo que venga y gobernar que para eso tiene mayoría absoluta. Y en este caso qué significa gobernar: hacer la reforma que el mercado laboral español necesita. Un mercado de trabajo ágil, flexible y moderno. Y estoy convencida de que lo va a hacer. Tampoco hace una semana dábamos un duro porque los "agentes sociales" llegaran a ningún tipo de acuerdo y lo han hecho y lo ha firmado UGT a unos días de un congreso decisivo del PSOE. Un acuerdo de moderación salarial que analizado en profundidad tiene claves que sorprenden como la nueva fórmula para calcular la cláusula de salvaguardia y los aumentos salariales y los avances en materia de flexibilidad y negociación colectiva.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
Nicolás Sarkozy, presidente de Francia, se atreve y planta cara a determinados poderes financieros anunciando que va a implantar un impuesto a las transacciones de capitales virtuales (la llamada "tasa Tobin"). Pagarán un 0,1 por ciento por cada operación. Consciente del riesgo para la economía francesa del cambio de sede que podrían decidir algunas corporaciones (lo que en su argot los economistas denominan: "deslocalización"), el mandatario francés asegura haber encontrado una fórmula para evitar o compensar semejante eventualidad. Francia se encuentra en trance de campaña electoral y el candidato del Partido Socialista, François Holland, también se ha declarado partidario de aplicar el mencionado impuesto como medida capaz de "enfriar" o atemperar el desquiciado mundo de las inversiones "on line" que se basan en papel. Papel que representa valores puramente teóricos, sin contrapartida en servicios financieros o productos tangibles (materias primas, alimentos, transportes etc.), que sí tienen su sitio y su lógica en los mercados de divisas.
En el origen de la crisis económica mundial está el abuso de las finanzas virtuales que tanto respaldo encuentra entre algunos economistas y propagandistas asociados a la idea de que solo el mercado es capaz de corregir sus propios despropósitos. Entre economistas ultraliberales y políticos como David Cameron que defiende un modelo de capitalismo sin fusibles, que, por cierto, tiene su principal sede de operaciones en la "City" londinense. Visto que cuando ese tipo de practicas especulativas delirantes hunden bancos y empresas, las corporaciones dañadas piden ayuda al Estado, Sarkozy, que no es precisamente trotskista, piensa que se puede y se debe intervenir para enfriar la deriva que a punto ha estado de hundir la economía europea. Tengo para mí que es solo cuestión de tiempo que Rajoy siga el mismo camino. Hará bien.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
Una vez más ha resultado decepcionante la "cumbre" de Jefes de Gobierno de la Unión Europea. Ninguna de sus decisiones van encaminadas a crear empleo, animar la economía, a superar la crisis. El "mantra" de la señora Merkel es "ahorrar, ahorrar y ahorrar" con el resultado que ya conocemos. Y es que llegados a este punto cabe preguntarse por lo obvio: ninguna de las medidas adoptadas y dictadas por Bruselas para solventar la crisis económica están dando resultados. No solo eso, sino que las cosas van a peor. Para comprobarlo solo hay que echar una mirada a Grecia, Portugal y si me apuran a España.
En Europa manda la señora Merkel jaleada por el resto de los jefes de gobierno igualmente conservadores como ella. Y las recetas de la señora Merkel y compañía sencillamente no funcionan. Grecia se ha empobrecido hasta límites insospechados. Portugal lo mismo, y en España cinco millones de ciudadanos no solo están en el paro sino que las perspectivas de volver a tener empleo son escasas.
Hay que ahorrar nos manda Merkel y así los Estados se van adelgazando hasta dejar en solo el esqueleto del Estado del bienestar. Las prósperas clases medias europeas corren el riesgo de desaparecer y de que aumenten hasta límites insoportables las diferencias entre los ciudadanos.
Por si fuera poco, Merkel y compañía han querido dar un paso más que suponía una clara humillación a Grecia: enviarles a una especie de censor de cuentas, alguien que se encargaría de decidir en qué y cómo se puede gastar el dinero el Estado griego, sugerir recortes, nuevos impuestos, despidos, etc. Y claro los griegos han dicho que hasta aquí han llegado, que por tamaña humillación no pasan. ¡Menos mal!
Alemania y Bruselas están llevando a la desesperación a Grecia, de la misma manera que sus políticas lo único que hacen es aumentar el número de euroescepticos. Hoy son miles los ciudadanos que se preguntan sino sería mejor volver a las antiguas monedas nacionales. Ahí está el ejemplo del Reino Unido, a ellos también les ha alcanzado la crisis pero al tener moneda propia no la sufren de la misma manera.
Yo creo que un día de estos los ciudadanos europeos se terminarán de rebelar ante políticas que lo único que provocan es un empobrecimiento general y allí donde se crea trabajo, como el caso de Alemania, es un trabajo mal pagado, los minijobs, que lo único que permiten es la subsistencia.
Yo no sé si los políticos no se dan cuenta de lo que sucede a su alrededor porque a ellos no les sucede ni les falta de nada, pero si pisaran la calle, si palparan la angustia de la gente, sabrían que no pueden tirar mucho más de la cuerda sin riesgo a romperla.
Nuestro Gobierno aún no ha cumplido cien días de manera que es pronto para hacer un juicio sobre su gestión de las cosas públicas, pero hasta ahora no parece que tenga más recetas que las de Merkel y Bruselas, o sea, las mismas que aplicaba el Gobierno Zapatero con los resultados que ya hemos experimentado.
Es evidente que no hay fórmulas mágicas para solventar la crisis, pero que lo que se ha hecho hasta ahora no sirve. Sí, si algo está claro es que no es esto, no es esto.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
¿Qué nos estarán preparando para que Rajoy piense y diga a su colega finlandés que le va a costar una huelga general? Ha sido la entrada triunfal del nuevo presidente del Gobierno en las cumbres de Bruselas. O sea, si yo no me he vuelto tonto, que el presidente Rajoy se propone hacer a sabiendas algo tan destructivo en el terreno laboral, fiscal y social que va a provocar de manera natural una reacción tan grave, la más grave, en la población trabajadora española. Sabiendo eso, sin embargo está decidido a marchar por ese camino. Esto es algo sin precedentes en la historia de la democracia, perpetrado por los mismos que aseguraban meses atrás que las decisiones del Gobierno de Zapatero habían traído los mayores recortes sociales de esa misma historia de la democracia. Es decir, que aquello de que el PP llegaba con un programa oculto era una verdad como un templo y que en base a la ocultación es como probablemente el PP alcanzó esos resultados electorales el 22 de mayo y el 20 de noviembre. Pues así se escribe la Historia y así algunos políticos le toman el pelo impunemente a los pueblos.
Si a este gran engaño añadimos lo que sucede con el juez Baltasar Garzón, al desastre económico-social habrá que sumar el desastre político e histórico de quitar de en medio -o al menos intentarlo- al gran magistrado que se atrevió a perseguir la corrupción política y a investigar los crímenes del franquismo. Para colmo, todo sucede con el primer partido de la oposición en trance de congreso y de elección de secretario general, es decir, sin tiempo ni ganas para asumir su responsabilidad de combatir los grandes desaguisados de toda índole que se cometan. Qué poco espacio le deja la actualidad a mi amigo Paco Cascos y a su ocurrencia de convocar elecciones anticipadas en Asturias ocho meses después de las anteriores que le llevaron a la presidencia del Principado. Me encantaría presentar a los lectores otro panorama menos desalentador, pero creo que yo no cumpliría con mi obligación de decirles la verdad, mi verdad, ya sé que distinta de otras verdades. Lo siento mucho.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
Queda demostrado que si estás perdido en una cumbre internacional lo recomendable es encontrar a un finlandés con el que confesarse, lo dicen en todas las escuelas de diplomacia el primer día de curso. Le ha pasado a Rajoy y eso que ha hecho un notable esfuerzo por aprender inglés como demostró ante Angela Merkel, pero cuando uno se sincera le sale el idioma de la madre. Zapatero prefería quedarse anestesiado y con cara de sueño en el sillón, porque Zapatero no sabía que podía dialogar con el finlandés en español con total desparpajo.
Y, cotilleo al margen, lo que le preocupa a Rajoy es que le van a montar una huelga general cuando anuncie unas medidas que desconocemos en España pero que él aventura que serán difíciles desde Bruselas. Y todo se lo cuenta al finlandés que ponía cara de póker descubierto. Por supuesto no andaba muy lejos un micrófono porque las cumbres europeas están llenas de micrófonos que están a la que salta, y desde que no acude Berlusconi están muy aburridos. Rajoy habrá aprendido que mucho más conveniente que saber hablar en cinco lenguas es saber callar en otros tantos idiomas. Gracias a esa indiscreción sabemos que vendrá un ajuste de caballo que va a provocar las iras del respetable, tampoco hace falta ser un experto "marianólogo" para calcular que la reforma laboral será después de las elecciones andaluzas (y asturianas) de marzo.
A Rajoy le preocupa una huelga general que no está convocada; cada uno tiene sus temores, lo mismo le pasa al socio de Urdangarin que ha pedido al juez protección ante "los tomates y los huevos" que previsiblemente le van a llover en su entrada a la Audiencia de Mallorca a la que acudirá a testificar. El socio no sabe del tamaño de los tomates, ni de la puntería de sus lanzadores, pero solicita al juez un edicto-pantalla que le sirva para evitar la tomatina en la entrada y no quedar hecho un adefesio encorbatado. Cada uno maneja sus fuentes y evalúa sus previsiones, las de Rajoy son una reacción en la calle pero con unos sindicatos que viven sus horas más bajas, si lanzaran tomates no llegarían ni a la verja de La Moncloa.
A todo esto, el micrófono nos ocultó la parte más interesante, lo que respondió el primer ministro finlandés, Jyrki Katainen. No sabemos ni si movió las cejas o abrió los ojos como quien ve llegar un tomate lanzado de cara. Eso sí, supongo que al escuchar al día siguiente a Fátima Báñez decir que la reforma laboral contará con el apoyo todos, Katainen se habrá quedado mucho más tranquilo. Menudo peso se habrá quitado de encima.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
"Deprisa, pero despacio". Ese debiera haber sido el eslogan del PSOE después del descalabro electoral. Pero primó el marketing sobre las ideas y sobre los proyectos. Con las prisas para dejar todo atado y bien atado y con el aliento del PP en el cogote para las elecciones andaluzas se puso en marcha el congreso del PSOE, más como un circo que como una asamblea. Y el objetivo era mantener el poder en Andalucía pensando que los electores siguen queriendo espectáculo en vez de proyectos.
Ahora el congreso de Sevilla puede ser el puntillazo para las aspiraciones del PSOE en Andalucía. Un escaparate del inmenso vacío ideológico y programático de un PSOE por cuyas raspas luchan los viejos protagonistas de la actual situación de debacle.
Quienes planificaron el congreso en Sevilla se van a dar un tiro en el pie el próximo fin de semana. Hemos asistido a unas primarias sin elecciones. A un campaña sin discusión de ideas. A una nueva exhibición de vacío intelectual de los viejos culpables del zapaterismo; sin ideas y sin saber que mundo querrían construir los candidatos.
Es tarde para cualquier rectificación, salvo que el congreso de Sevilla de un salto de madurez y sus delegados decidan romper ese frágil equilibrio de una lucha oligárquica ente quienes pugnas por los restos del naufragio socialista.
Personalmente creo que el congreso de Sevilla y la presumible catástrofe socialista en Andalucía es sólo un capitulo en la larga marcha del socialismo español en la búsqueda de su fondo. Solo entonces -y no es más que una posibilidad- se podrá emprender la reconstrucción de un partido histórico que ahora mismo camina al límite de su extinción.
"Sevilla tuvo que ser" es casi un grito premonitorio de lo que se espera y que sólo el milagro de la rebelión de las bases socialistas puede reencauzar ahora mismo. Rubalcaba y Chacón no tienen ya sitio en la historia del PSOE porque son únicamente su pasado.
Jueves, 31 de mayo
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo