Queridísimos hermanos, camaradas amantísimos, deudos todos del próximo difunto: jornada aciaga donde las haya, hic et nunc, nos encontramos hoy ante el cuerpo insepulto, trémulamente palpitante todavía, del socialismo español.
Qué decir, qué deciros a vosotros: Marías Antonias, Enrics y Margaritas, Pepes Bonos, Pepes Blancos, Peces-Barbas, fraternales Gabilondos, Chaconas y Pajines, camarados y camaradas; Bibianos todos de la high life parasitaria; heteróclita e incongruente carcoma del legado de nuestro santo laico —“ora pro nobis”— don Pablo Iglesias: cristianosocialistas, opusocialistas, republicanomonárquicos siempre del sol que más calienta (con Franco y sin él).
Os agradezco de veras que hayáis pensado en mi alocución al convocarme en tan infausta circunstancia. Mas para qué, ¿para qué me convocáis ahora, en la hora declinante de las postrimerías? ¿Qué deseáis, en rigor, escuchar de mí? ¿Acaso el como eco de vuestras patéticas consignas y reiteradas oquedades verbales? He de deciros, de ser así, que vuestra parroquia ha errado con el oficiante elegido.
Si todo moribundo merece el máximo respeto, no seré yo quien prive del suyo a este socialismo de casi cuerpo presente. Porque es un hecho cierto que el socialismo español, cuya originaria autenticidad ha venido siendo histórica y progresivamente expropiada por un hatajo de estafadores de la vida pública causantes de gravísimos perjuicios patrimoniales a su propio pueblo mediante engaño y con ánimo de lucro, precisamente por ello, se bate hoy consigo mismo, a horcajadas de la vida y la muerte, postrado en la ultimidad de sus estertores. Tal que un sucedáneo del chocolate, un socialismo declinado en “socialdemocracia” —como no podía ser menos cuando, inexorable, la Historia misma le vapuleó las narices con su clase media— y que viviendo, entre otros cuentos, del cuento de un inexistente pasado ético precisa hoy de la bufonada extemporánea de pañuelos rojos e “Internacionales” —cánticos de beata rancia para enmascarar su obsceno, tantas veces endogámico, insultante y ya indisimulable señoritismo.
Hay muertos que mueren de pura ofensa. Y según la doctrina esparcida por Madame Necker en las jornadas precursoras de la Revolución Francesa, las palabras ofenden más que las acciones, el tono más que las palabras y el aire más que el tono, como lúcidamente recordaba el noventayochista Grandmontagne, en su sugestivo ensayo sobre «El cariño y el amor». Pues que precisamente de ello, y al margen de su exacerbado cariño por lo crematístico, de amor —auténtico amor social y por la patria, es decir, por los compatriotas que integran su cuerpo social— es de lo que, agónico, adolece nuestro socialismo; hoy, tan ex-obrero como español a beneficio de inventario: “socialismo” pura, dura y sangrantemente financiero: paradoxa paradoxorum, socialismo capitalista; “socialismo” donde no cabe otro progreso que el de los horteras nuevos ricos. ¡He ahí, amadísimos cofrades, bajo la pública periferia de los capullos, las espinas de la rosa!

MADRID, 30 (OTR/PRESS)
Resulta deprimente esa sensación de que en España todo lo que se hace, se hace mal. Asistimos atónitos al cierre sorpresa de Spanair que se decide de la noche a la mañana cuando aun se despachaban billetes para volar en sus alquilados aviones. ¿Tanto hubiera costado hacer las cosas bien, o lo mejor posible? ¿Es que la Generalitat de Cataluña, que tanto ha tenido que ver en esta lamentable historia, carece de la sensibilidad necesaria para no dejar en tierra de nadie a miles de pasajeros retrasando unos días la decisión del cierre? Es que no se entiende que pudiendo llegar al mismo final de una forma más o menos lógica, se decida la opción más disparatada, la más abrupta, la peor entre las perores. Y llega Fomento y amenaza con poner una multa de no sé cuántos millones... ¿quién la va a pagar? Pero si lo único que tiene la compañía son deudas y la única herencia que va a dejar son miles de trabajadores en paro, si no tiene ni inmuebles que valgan cuatro perras y hasta los aviones con lo que operaba estaban todos alquilados... ¿De qué multa estamos hablando?
Pero España es el país en lo que todo está regulado, tasado, multado. Que luego alguien pague algo, eso ya es otra cosa. Aquí, según fuentes que se dedican a eso, se dictaron en 2011 nada menos que sesenta mil "órdenes", regulaciones, directrices de obligado cumplimiento, lo que sea. Sesenta mil piedras -entre locales, autonómicas y estatales- sobre la cabeza del ciudadano que es que ya no hay forma de dar dos pasos sin toparte con alguna obligación o alguna prohibición. Invito a alguien con más humor que yo a que sume una tarde con tranquilidad todos los deberes de un ciudadano medio, desde la tasa de basura al IRPF pasando por la ITV, el IBI o el permiso -previo pago- para aparcar. Si el ciudadano es autónomo o tiene una PYME, ni te cuento, pero del medio centenar de "trabajos" para las administraciones, seguro que no baja. ¿Y si fallas en ese maremagnum? Pues multa, claro, que es de lo que se trata.
Este no es un país serio. Aquí no solo se cachondean de tí las compañías telefónicas o las aéreas sino que solo pagan los pringados. No comparo, naturalmente, pero "el Cuco" ha dicho que no paga lo que le ha dicho el juez que debe pagar y ya verán como no lo paga. Igual que no pagan los condenados de ETA.
Pero Fomento -y volvemos al principio- se ha puesto seria con Spanair y quiere empurarla. Pues vale. Es como el castigo previsto para las autonomías que se gasten más de la cuenta: multa ¿pero han pensado quién va a pagar esa multa? Naturalmente no va a ser el presidente de la comunidad que sea; si se paga -que no, que tampoco- la pagaran los mismos que pagan el IRPF, la tasa de basura y el IVA: nosotros. ¿A qué estamos jugando? ¿Cuándo este doloroso país va a empezar a tener un poco de coherencia?

MADRID, 30 (OTR/PRESS)
Es muy probable que con las exageraciones y ridiculeces llevadas a cabo por los nacionalismos se podría editar un tratado de la estulticia de fácil comprensión. A mí ni me preocupan, ni muchos menos me ocupan, porque de las tonterías procuro apartarme, que bastantes debo cometer ya por mí mismo. Lo que ocurre es que hay estupideces peligrosas, y ante ellas hay que alarmarse, porque los tontos, cuando no encuentran límites, terminan por sacarte un ojo.
En su obsesión lingüística, la Generalidad de Cataluña, a través de sus departamentos, ha dado orden de que el personal sanitario se exprese con los enfermos en catalán. Esta consigna alcanza el paroxismo en la circular de once páginas enviadas por un ilustre cateto, llamado Josep Mercadé, a la sazón director de Salud en Tarragona, donde se dice que, si el enfermo no entiende el catalán, se eche mano del "lenguaje no verbal de gráficos". O sea, que, según este ilustre tonto, antes que hablar español el médico o la enfermera deberá expresarse, como si se encontrara ante un sordomudo, ante un idiota o ante lo más parecido a un director de Salud de Tarragona.
Que esta orden sea inconstitucional es lo de menos, porque los nacionalismos se suelen pasar la Constitución por el forro de las termópilas con harta frecuencia, sin que nadie les tosa. Lo preocupante es cuando la idiotez atenta a la seguridad física de los ciudadanos y puede perjudicar su salud. Es probable que Josep Mercadé esté convencido de que si un enfermo se muere por desconocer el idioma catalán, que se joda, porque se lo tiene bien merecido, pero hay amplios sectores de la población catalana que todavía no han alcanzado ese grado de totalitarismo, ese autoritarismo violento y grosero, esa palmaria estulticia. Que, naturalmente, hasta la hora en que escribo, no ha recibido ni una rectificación, ni una corrección de un gobierno nacionalista que parece que está de acuerdo con la peligrosa tontería.

MADRID, 30 (OTR/PRESS)
La muerte de tres policías nacionales en las aguas de la playa coruñesa de Orzán suscita, además, de doloroso sentimiento y de profunda admiración hacia los profesionales que arriesgan sus vidas por salvar las de los demás, algunas reflexiones, no siendo la más irrelevante de ellas la que tiene que ver con el nulo derecho que tiene nadie a jugar con la vida de sus semejantes. Porque siendo cierto que el joven eslovaco que provocó la tragedia con su comportamiento imprudente fue, él mismo, víctima también de ella, y que, como sus desventurados salvadores, deja familiares y amigos que lloran su muerte, no lo es menos que por su acción irresponsable, seguramente engendrada en los vapores de la intoxicación etílica, tres hombres jóvenes, sanos, generosos, tres hombres que si se tomaban unas copas no se arrojaban a las olas de cinco metros de un mar enloquecido, han perdido la vida entre ellas, la han perdido para siempre, dejando a sus próximos destrozados, y a todos sin tres excelentes ciudadanos que, además, eran policías.
El fin de una noche de juerga no debería ser, nunca, que la noche vomite, sino uno si se ha puesto hasta arriba, pero en ese viaje al fin de la noche que centenares de miles de jóvenes emprenden cada fin de semana, no es infrecuente que el vómito de los que se castigan el hígado y el cerebro, sus orines, sus voces, sus cristales rotos, sus peleas, su vandalismo curda, caiga a plomo sobre los que no tienen ni arte ni parte, ni, desde luego, culpa alguna. Por lo demás, ahora ha sido el grupo Erasmus, pero en otras ocasiones y modalidades han sido los amantes de riesgos extremos en la montaña o en las aguas rápidas los que, por gusto, han machacado a otros que, por dedicarse a cuidar del prójimo, tenían acreditado ser moralmente, humanamente, superiores.
Duelen todas las muertes accidentales de jóvenes, pero más duele, hipocresías aparte, el homicidio de inocentes. La ausencia de tres de éstos, su desaparición, deja un brutal vacío.

MADRID, 30 (OTR/PRESS)
Este fin de semana el PSOE tiene una cita con el futuro porque de lo que decidan en su congreso dependerá el futuro inmediato del socialismo español.
Los socialistas llegan al congreso noqueados, aún no han terminado de entender lo que les ha pasado en las urnas. Cuando hace un año perdieron las elecciones municipales y autonómicas deberían de haber "pisado" la calle para escuchar a los ciudadanos, a todos, a sus votantes, a sus simpatizantes y a quienes no lo son. Pero no lo hicieron. Se envolvieron en la crisis para justificar su hundimiento en las urnas. Así, llegaron a las elecciones generales con los mismos discursos, los mismos tics, las mismas excusas, los mismos argumentos arrugados, y perdieron otra vez por goleada.
El problema es que pueden terminar siendo irrelevantes si no salen del congreso de Sevilla con un programa político sólido, y cuando digo sólido me refiero a que se olviden de las florituras y de ser más "cool" que nadie y se atengan a lo que significa ser socialdemócrata. Porque una de las causas de las perdidas electorales del PSOE tiene que ver, además de que gestionaron la crisis al dictado de las políticas conservadores de Merkel y de Bruselas, fueron todas las "ocurrencias" del ex presidente Zapatero centradas en la "ingeniería social", o por decirlo claramente sus políticas tenían más de partido radical que de partido socialdemócrata. Que se lo pregunten a sus votantes, o mejor dicho a sus ex votantes.
Llevamos semanas asistiendo a la competición entre Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba por hacerse con la Secretaria General. Los dos candidatos se han recorrido toda España intentando convencer a los militantes socialistas de que les den su voto para esa cita con el futuro.
Los dos candidatos tienen ventajas e inconvenientes, y si me apuran el inconveniente que tienen es compartido: ambos han estado totalmente implicados en los gobiernos Zapatero, han formado parte del núcleo duro del expresidente y han sido por tanto corresponsables de las políticas rechazadas en las urnas por los ciudadanos. A favor de ambos hay que decir que Alfredo Pérez Rubalcaba ha sido clave en lo que parece el final de ETA, y que Carmen Chacón ha gestionado con eficacia el Ministerio de Defensa.
Rubalcaba ofrece que el PSOE vuelva a ser el partido socialdemócrata que votantes y simpatizantes esperan, y tener una sola voz en toda España. Es un discurso fácil de "comprar" porque si de algo ha pecado el PSOE y el Gobierno de Zapatero es de haber hecho una política autonómica claramente irresponsable.
Además, Rubalcaba pone encima de la mesa su experiencia, su solidez política, y los suyos, su guardia de corps "venden" de paso un intangible: es el dirigente que se necesita para que el PSOE haga una transición, para cerrar heridas, recobrar un discurso, y luego ya se verá. O sea, que vienen a decir que Rubalcaba no tiene por qué ser el próximo candidato a la presidencia del Gobierno, sino que su batalla hoy no es otra que la de apuntalar al PSOE. Desde luego, no le faltan ni tesón, ni recursos, ni inteligencia para hacer frente a cualquier empeño.
En cuanto a su larga experiencia política, juega a favor pero también en contra suya. Tiene demasiado pasado, y por tanto demasiados enemigos y adversarios que le acusan de intrigante y maquiavélico.
Carmen Chacón, por su edad, tiene más fácil lo de comprometerse para cambiar el presente de manera que el PSOE pueda ganar el futuro. Es trabajadora, metódica, y al igual que Rubalcaba, inteligente. Ambos también comparten la ambición. Y vaya por delante que la ambición en el trabajo, en la política, en la vida personal no es un elemento negativo sino que es un elemento que puede ayudar a avanzar.
El lenguaje de Chacón es diferente al de Zapatero. Su discurso también. Mientras Rubalcaba se ciñe a las señas de identidad de la socialdemocracia Carme Chacón da un paso más, no se resigna a no innovar. El peligro que muchos pueden ver es que se comporte como una discípula de Zapatero y sus innovaciones vayan en una dirección que nada tienen que ver con los problemas reales de la sociedad.
Tiene a su favor que hasta ahora en política no ha metido la pata, salvo aquella desafortunada frase de "todos somos Rubaines" cuando a éste se le ocurrió decir una boutade en forma de insulto, contra España. Para salvo ese resbalón, que es menor, su trayectoria política ha sido impecable en cuanto a lo que se refiere a su gestión directa, ya sea como concejal, como vicepresidenta del Congreso, ministra de la Vivienda y ministra de Defensa.
Se equivocan quienes intentan minimizar su valía y sus ganas de pelear y de ganar. Como se equivocan quienes con cierta displicencia afirman que aún no está madura políticamente para hacerse cargo de la Secretaría General del PSOE.
Carme es una candidata formidable que pone nervioso a Rubalcaba que sabe que no será fácil ganarla. Y es tan obvio que Rubalcaba no las tiene todas consigo que ya hemos visto como desde su entorno se pone en entredicho al entorno de Chacón.
Las ideas las encarnan personas y en el congreso de Sevilla los socialistas tendrán que optar por dos modelos de socialismo, el de Rubalcaba o el de Chacón. Son dos modelos distintos, y si me apuran distantes, y por tanto no será el mismo el PSOE liderado por Rubalcaba que el PSOE liderado por Chacón. La solución el próximo domingo.

MADRID, 30 (OTR/PRESS)
Dentro de tres días comenzará en Sevilla el XXXVIII Congreso Federal del PSOE que tendrá como asunto central la elección del nuevo secretario general del partido en sustitución de Zapatero que ha estado ocupando este cargo desde que resultó elegido para el mismo en julio del año 2000. Si no hay sorpresas de última hora -y no parece probable que las vaya a haber-, los casi mil delegados socialistas que asistirán al conclave socialista tendrán que elegir para sustituir a Zapatero entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón.
A la cita de Sevilla, el PSOE llega exhausto, después de haber sufrido en los últimos ocho meses dos importantes bacatazos electorales: en mayo, las elecciones autonómicas y municipales, donde perdieron el poder en aquellas comunidades autónomas en las que venían gobernando (Castilla-La Mancha, Extremadura, Aragón, Asturias y Baleares) y donde no recuperaron ninguna de las que ya gobernaba el PP (Castilla y León, Madrid, La Rioja, Murcia, Comunidad Valenciana). Pero la derrota mas estrepitosa se produjo el 20-N en las elecciones generales, donde el PSOE solo obtuvo 110 diputados, el peor resultado de su historia desde la transición democrática. Esta derrota fue la que precipitó la toma de decisiones urgentes como la de la convocatoria de este Congreso que tendrá lugar este fin de semana en Sevilla.
El debate precongresual ha sido muy pobre en ideas y se ha centrado casi exclusivamente en las personas de los candidatos. Algo que a todas luces parece insuficiente para que el principal partido de la oposición se regenere ideológicamente y ponga las bases para hacer de la mejor manera posible la que parece puede ser una larga travesía del desierto con muy poco poder autonómico -el PSOE solo gobierna y habrá que ver por cuánto tiempo en Andalucía y el País Vasco- un escasísimo poder municipal y fuera ya del Gobierno de España.
Ni Rubalcaba ni Chacón parecen tener la savia nueva que necesita el PSOE. Ambos han estado muy implicados en los gobiernos de Zapatero y por lo tanto representan más el pasado que el futuro. Puestas así las cosas parece que el candidato Rubalcaba atesora más solvencia política e intelectual que la candidata Chacón que proviene de un partido, el PSC, que no se sabe si es más socialista que nacionalista o al revés. Y en estos momentos de grave crisis económica, institucional, social que vive España se necesita un PSOE que tenga el mismo discurso en cualquier parte del país y que su próximo líder no tenga las dudas que en su día expresó Zapatero sobre lo que es la Nación española cuando llegó a afirmar que ese concepto, el de nación, es algo discutido y discutible. Esas bromas, entre otras, son las que han llevado al PSOE a la situación en la que actualmente se encuentra.

MADRID, 30 (OTR/PRESS)
Hay imágenes que, como dice el saber popular, valen más que mil palabras. Observar que los 32 dirigentes federales del PSOE culminaron una cena de despedida de Zapatero, en la sede central del partido, en Madrid, escuchando a uno de ellos (López Aguilar) cantando y tocando la guitarra resulta sorprendente. Por no decir otra cosa. Vista la foto -obtenida dos días después de que conociéramos por la EPA que en España hay más cinco millones doscientos mil ciudadanos en paro-, la verdad es que no sabe uno qué pensar: si estamos ante un grupo de políticos profesionales que viven en una burbuja opaca a los sufrimientos del resto de la gente o si se trata de algo todavía peor, que han perdido toda sensibilidad y ni siquiera son conscientes de que, por desgracia, no hay nada que celebrar.
Hacia fuera, nada que celebrar en un país en recesión endeudado hasta la bandera y con la mayor cifra de paro de toda Europa. De puertas para adentro, como Partido Socialista, tampoco nada que celebrar dado que vienen de perder las tres últimas elecciones (municipales, autonómicas y generales) en las que les han dado la espalda más de cuatro millones de votantes.
Era una cena de despedida a Rodríguez Zapatero, organizada, según lo publicado, a iniciativa de José Blanco, los dos políticos que más poder han tenido en España en los últimos siete años y los que en términos de imagen y opinión pública, más bajo han caído en menos tiempo. Rodríguez Zapatero, pasa, incluso entre muchos de los suyos, por ser el maquinista atolondrado que llevó al partido a un descarrilamiento del que tardará años en reponerse, si es que lo consigue, porque esa es otra. El ejemplo de lo ocurrido en Italia con el PSI de Craxi debería servir de elemento de reflexión. Nada, ya digo, que celebrar. De ahí la perplejidad ante la foto del grupo con alguno de ellos tocando la guitarra y cantando.

MADRID, 30 (OTR/PRESS)
La mejor carrera de un político es acabar de banquero. Esa es su meta dorada. Ni el Consejo de Estado. Nada. Los "listos" a las Cajas. Hacia ellas han acudido desde siempre, en dura pugna y sin que los principios y colores partidarios hayan supuesto inconveniente ético alguno, para hacerse con los más espectaculares sueldos, los privilegios más escandalosos y las jubilaciones más abusivas y abundantes. Allí arribaron, ocuparon sus poltronas y de ellas, a la hora de marcharse, se van con el riñón forrado y la seguridad de que seguirá a cubierto mientras vivan. En la situación por la que atraviesa España el escándalo adquiere categoría de insulto a todos cuantos hoy luchan por mantener a flote una empresa, conservar un trabajo o sobrevivir tras haberlo perdido.
Se anuncian reformas y sufrimientos. Muchos ya los padecemos. La financiera resulta ineludible. Pero con ellos como que no fuera la cosa. Los dineros públicos han de afluir al rescate de las quiebras, los créditos se congelan y el número de desahucios y de personas que pierdan su hogar al no poder hacer frente a las hipotecas es cada día más estremecedor. Pero eso no inmuta a sus sueldos ni siquiera a los responsables de haber quebrado a las instituciones que dirigieron. Como acto final del saqueo, pues lo es sin paliativos, se atribuyen finiquitos indecentes, en sumas que el común de los mortales ni nos atrevemos a multiplicar, y se señalan jubilaciones de cientos de miles de euros anuales. Los ejemplos son generalizados, de la CAM a las cajas gallegas y de ahí a las catalanas. Hasta la de Guadalajara, tan chiquita ella, no impidió el puente dorado de su liquidador.
Lo último conocido han sido los emolumentos de los consejeros de Bankia, donde se inserta ahora la antigua Caja Madrid, tras conocer el sueldo de su presidente, Rodrigo Rato superior a los 2 millones de euros anuales. Y resulta que el de IU, Moral Santín, en el puesto desde hace lustros, se embolsa más de medio millón, seguido de cerca por el exministro socialista Virgilio Zapatero y por los populares Mercedes de la Merced y Romero de Tejada. Cuatro nombres de muestra y de botón. Que son más de un centenar. Porque en todos los sitios cuecen habas. En Unicaja, Braulio Medel, otro orgánico PSOE, se apresta a adjudicarse otra jubilación clamorosa.
No sabe uno cual es la fórmula pero sino existe es urgente y perentorio descubrirla y aplicarla. Como debe serlo el acabar con esa casta dentro de la casta política de los políticos-bancarios. Aunque no tengo demasiadas esperanzas en que nadie tenga ni la honradez, ni los principios ni la valentía de ponerle el cascabel al gato. Entre otras cosas porque todos quieren ser el gato y, parafraseando a aquel Felipe González, poco importa si es negro o si es blanco, y ni siquiera que cace ratones. Lo importante es hacerse con los cuartos.

MADRID, 30 (OTR/PRESS)
Del minuto y resultado de la pugna Pérez Rubalcaba-Carme Chacón por la Secretaría General del partido podría quedar el tono de la cena-homenaje de los miembros de la Ejecutiva del PSOE a su todavía secretario general, Rodríguez Zapatero. Se convocó para el domingo por la noche y lo mejor de la misma fue la consagración de Juan Fernando López Aguilar y José Antonio Alonso como animadores.
Los dos ex ministros, de Justicia y de Interior, respectivamente, se arrancaron por Paco de Lucía, Serrat, boleros, Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, entre otros, al calor del albariño que José Blanco se había traído expresamente de su tierra gallega. Y esa era la mejor noticia que se podía echar a la alforja el PSOE en sus horas más bajas. Claro que era fue un espejismo, un paréntesis, una tregua impuesta por la cortesía de la despedida a Rodríguez Zapatero.
El PSOE se divirtió en torno a Zapatero pero al terminar la cena, al filo de la media noche, cada mochuelo a su olivo. A la cruda y depresiva realidad de un partido en tensión. Por la cuenta atrás. El fin de semana se despeja la incógnita. Hay que elegir entre el felipismo de Rubalcaba y el zapaterismo de Chacón, a falta de otra cosa. La quiniela está en el aire. Los alineamientos previos, por la supuesta delegación de voto conferida a los representantes en los congresillos de hace nueve días, van a saltar por los aires cuando llegue el momento de votar. Delegado a delegado, uno a uno, en secreto y con urna.
Por desgracia, en el debate no se han cruzado debidamente, como era previsible, la clave ideológica y la clave generacional. Se habla de la necesidad de un rearme político e ideológico en el PSOE, pero no ha llegado a aparecer como motivo de legítima confrontación entre los dos candidatos. Si hubiera aparecido, estaríamos hablando de propuestas, de ideas, de programas, de contenidos. Pero, no. Nada de eso. Ni media palabra sobre la puesta al día de la socialdemocracia. Ni media palabra sobre las causas del hundimiento del PSOE en la segunda Legislatura del Gobierno Zapatero.
De los dos términos de la ecuación solo afloró el generacional, lo que nos hace hablar de personas y, lo que es peor, convierte la pugna por el liderazgo socialista en un puro careo. Si al final se trata de elegir entre dos perfiles personales, descargados de ideas y propuestas, el congreso del PSOE, que se celebra el próximo fin de semana en Sevilla, será un fracaso. Y empezarán a tener razón quienes sostienen que, a la vista de las circunstancias, el PSOE va camino de convertirse en un partido irrelevante.
Espero que eso no ocurra y que el congreso marque el retorno del PSOE al papel de le corresponde como pilar izquierdo del sistema democrático que siempre fue en la historia de la democracia española felizmente recuperada a la muerte de Franco.

MADRID, 29 (OTR/PRESS)
España produce ahora lo mismo que hace cinco años pero ha destruido unos tres millones de empleos y tiene que sostener a dos millones más de personas. A diferencia de España, otros países ya recuperaron lo perdido en la recesión. ¿Qué le impide a España, de nuevo abocada a otra caída del PIB, seguir el ritmo de recuperación países como Alemania o Estados Unidos? Entre otras cosas, la falta de competitividad y su elevada deuda, sobre todo la privada, que se multiplicó por tres en la década del 2000. De hecho, el problema más grave en España no es el déficit, ni la deuda pública, lo es la deuda privada y generar menos ingresos que pagos al exterior, de manera que el país tiene desequilibrio comercial y financiero, y todo lo demás, incluido el paro y el déficit, es una consecuencia.
Semejante aumento del endeudamiento de empresas y familias tuvo que ver con la abundancia de liquidez en pleno boom inmobiliario, el descenso de los tipos de interés y la escasa percepción del riesgo. Volver a la normalidad consumirá años, probablemente unos cinco, por lo que hasta el 2015 o 2016 no se alcanzará un nivel normal de deuda, con la repercusión negativa que eso tiene en términos de inversión y de crecimiento. En resumidas cuentas, antes de volver a invertir habrá que pagar lo mucho que se debe.
La falta de crédito bancario, que no es más que una consecuencia de todo lo anterior, coloca a las empresas españolas ante la necesidad de encontrar financiación alternativa, a riesgo de no sobrevivir en unos casos y de no seguir desarrollándose en otros. En ese sentido, los mercados de capitales y, en particular, la Bolsa se presentan como una salida, y no solo para las grandes corporaciones, sino también para compañías medianas que pueden ir saliendo al Mercado Alternativo Bursátil, el MAB, dedicado a empresas de reducida capitalización que buscan expandirse.

MADRID, 29 (OTR/PRESS)
Hemos llegado casi al final de la carrera precongresual entre Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón sin que se haya producido un verdadero debate -ante las cámaras de televisión, por ejemplo- entre ellos. Como si el duelo al sol que se dirimirá este fin de semana próximo en Sevilla, para elegir al nuevo secretario general del partido, fuese algo que solo compete a los novecientos y pico delegados que acudirán al conclave o, como mucho, como si el tema fuese algo apenas del interés de la militancia socialista. Y no es eso, no es eso.
Ni milito, ni he militado, ni militaré en el Partido Socialista, como tampoco milito en ningún otro partido. Así que pienso que figuro entre esa inmensa mayoría de españoles, cada vez menos silenciosa, a los que interesa la regeneración de los aspectos políticos de su país, que quiere tener una oposición frente a las mayorías absolutas y que piensa que, al final, no es solamente el Gobierno, sino también las oposiciones, quienes deben jugar un papel en el futuro de la nación.
Siento parecer demasiado duro, pero sigo sin ver, gracias a esta falta de debate interno, o por culpa de esta falta de apertura a la sociedad, las diferencias entre la opción A (Rubalcaba) o la B (Chacón). Cada una tiene sus ventajas y sus inconvenientes personales, como ambas tienen su historia, pero ninguna de las dos nos habla con longitud de onda y con amplitud de ideas de lo que debe ser el socialismo, o llámele si quiere usted la izquierda, del futuro. El PSOE, el viejo partido de Pablo Iglesias, necesita no solamente una mano de pintura, sino, pienso, una maquinaria renovada, nueva. Nadie habla, ante el congreso sevillano, de una nueva era, de la etapa inédita que se esta abriendo ante los españoles, ante los europeos.
¿Cómo afrontar, así, un congreso tan importante? Pues eso: pensando solamente en los delegados que uno y otro pueden captar, que es la mejor manera de seguir sin conectar con la ciudadanía. Sospecho que esta está siendo una oportunidad perdida, porque, con estos mimbres, me cuesta pensar que el candidato/a ganador/a puede lanzar un discurso ilusionante a la opinión publica. O que esta pueda estar segura de que se va a ejercer una oposición constructiva, en la que se pacten los grandes temas que haya que pactar y se combatan las cuestiones que haya que combatir. Ya digo: nos va mucho en esto, pero a veces parece que no se enteran.
Con la perdida de la capital, Kabul, en noviembre de 2001 y la caída apenas un mes después del último bastión de los talibanes, Kandahar, todo pareció indicar que allí donde no habían logrado triunfar los ejércitos británicos en el s. XIX o los soviéticos en los años ochenta del pasado siglo, lo habían conseguido de forma aplastante las fuerzas conjuntas de los Estados Unidos y la resistencia antitalibán afgana. Tan sólo en unas pocas semanas, la hábil mezcla de la infantería de la Alianza del Norte con la absoluta superioridad tecnológica de los Estados Unidos, había forjado una fuerza imbatible capaz de laminar todo intento de resistencia por parte de los talibanes.

Los colectivos defensores de la vida acaban de llevar un alegrón, tras el esperado anuncio de la derogación de la actual ley del aborto que reza en el Código Penal como “Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de Interrupción Voluntaria del Embarazo”, un regalo del Gobierno de Zapatero a los médicos abortistas para dotarles de seguridad jurídica y evitarles verse involucrados en procesos penales, como el famoso del doctor Morín, el de las trituradoras; también fue una vuelta de tuerca en la implementación del feminismo de género que preconiza: aborto a petición, sexo libre –incluso en la infancia— y la desaparición del matrimonio y la familia; y por último, un paso más en la instauración del laicismo radical, la ideología del nuevo paradigma gnóstico, que animaliza al ser humano y le priva de empatía, al tiempo que lo hace más sumiso y vulnerable, con menor capacidad de discernimiento.
No se puede entender la redacción y promulgación de esta ley sin analizar la configuración del funesto gobierno socialista que martirizó a España durante casi ocho años. Zapatero dejó muy claro a su llegada al poder que no venía a gobernar sino a transformar la sociedad. Por ello, sus gabinetes estuvieron cobijados bajo el paraguas del feminismo de género. Sin De la Vega, Jiménez, Chacón, Pajín, Aído o Zerolo, bien intoxicados por el veneno corrosivo de los ideólogos de la Cultura de la Muerte, no hubiera podido llevar a cabo tanta “desfeita”, con la anuencia, claro está, del resto de los socialistas llamados serios e incluso de los históricos. “Ista, ista, ista, Zapatero es feminista”, rezaba el estribillo de los faranduleros corifeos del ejecutivo mesiánico que pretendió cambiar el mundo, para mal. Para ello fue necesario activar un proyecto de ingeniería social que a manera de berbiquí fue horadando conceptos e instituciones a lo largo de casi dos legislaturas. El relativismo que ya asomaba tímidamente, se instaló en las instituciones y penetró en los hogares dispuesto a quedarse. El resultado fue un deterioro moral aún difícil de cuantificar.
La ley se promulgó sin debate previo, y solo se contó con la opinión de un comité de “expertos”, una especie de minilobby movido por intereses de los promotores de la Cultura de la Muerte, médicos propietarios de clínicas abortistas incluidos. A pesar de la falta de consenso en el Parlamento, de la fuerte oposición ciudadana y el manifiesto firmado por trescientos científicos defensores de la vida desde el momento de la concepción, la ley se promulgó. Así, el aborto, tipificado como DELITO hasta entonces, se convirtió en un DERECHO fundamental de la mujer y al nasciturus se le arrancó el derecho natural a la vida, por tratarse simplemente de “un ser vivo, pero no humano”, Bibiana Aído dixit. A partir de ahí, las clínicas abortistas tuvieron el campo libre para actuar con toda impunidad. Al amparo de la ley se dio muerte a más de cien mil niños no nacidos por año, sin contar con las causadas por la píldora del día después, fármaco abortivo, utilizado como anticonceptivo, gracias también a los socialistas.
(Cf. «Sobre los dos PSOEs y la «Carta ética de la Internacional Socialista» (V)»)
El CONJUNTO POLÍTICAMENTE VACÍO: SOCIALISMO SIN SOCIALISTAS
Su obscena instalación en el neoconsocialismo —al que se agarran con una ansiedad sólo comparable a la de los recién nacidos ante la teta materna— explica que los miembros más conspicuos del PSOE de las JONS, como por ejemplo José Bono, en lugar de nombrar al «Partido Socialista Obrero Español», prefieran, simplemente, referirse al «Partido Socialista», omitiendo los dos términos que supuestamente definen al PSOE; es decir, los términos que, vinculados a dicho partido, mayor hazmerreír y vergüenza ajena provocan en los españoles: "Obrero" y "Español" (se entiende de intentarlo: primero, segundo y tercero).
El resto —«Partido-Socialista»— va de suyo: primeramente, en virtud de la alícuota distribución de lo partido y lo socializado entre los cofrades mejores del progresismo del progreso propio; y en segundo lugar, del partitocrático reparto de la Tarta Política de la nación española: golosísima tarta, trufada con monedas no precisamente de chocolate. Pero en este punto, siendo la rapiña múltiple y variada, la consigna neoconsocialista no se hace esperar:
—«Primero que se arrepientan los demás, y entre los demás, antes que primero, el "Partido Popular".»
La consigna es de pura lógica utilitaria, lógica pro domo sua, que es la única lógica sobre la que actualmente se sostiene el socialismo español, en cuyo ámbito no impera otra ética que la del más prosaico utilitarismo. Éste, castrado para la mínima sub-versión que todo ideal requiere, utilizándolas, se sirve sin embargo de las subversiones razonablemente engendradas por la sociedad, del mismo modo que el surfista se sirve de la ola propicia: no por principio alguno, ajeno a todo utilitarismo, sino por mero método de utilidad. El utilitarismo es la ética del progresismo; una "ética" que nada tiene que ver con la utilidad pública y solidaria, y sí, en cambio, con la moral del ombligo.
Y sin embargo, todo lo utilitaria que se quiera, si no ética, nadie podrá negar que no sea lógica, porque el Partido Popular también interviene en el reparto, solo que, a diferencia de su principal detractor, en la porción alícuota de lo partido y lo popularizado entre su hueste más adherida y de límpida fe. Téngase presente que la materia de los emolumentos públicos tan poco cristianamente percibidos por la Sra. de Cospedal, si algún día viene a éxito una verdadera Sociología de la Justicia Social, habrá de constituir obligado anexo para el capítulo de sus tesis doctorales. Cierto es que jamás ha tenido la desfachatez de proclamarse socialista ni predicar el socialismo esta señora, a quien por otra parte, sin necesidad de ser progresista, no le faltan razones ni sueldo para creer en el progreso. ¡En el progreso de los fenicios!, que tanto lamentara la aristocracia (auténtica) de la Hélade. Ante la barbarie de la codicia y la declinación de los valores, khrémata, khrémata anér fue el verso, tan deprimido como estentóreo, del aristócrata Píndaro: «el dinero, el dinero hace al hombre.» (Ístmicas, 2.11)

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
El problema es cómo defender ahora que lo progre es el jurado popular cuando a los que desconfiábamos de semejante invento se nos tachaba de retrógrados y conservadores. Pero esa es otra discusión y no voy a caer en la demagogia de la falta de ortografía porque el sentido común no es patrimonio de los que escriben haber con hache o echar sin ella.
El problema ahora es si la no culpabilidad de Camps en este caso, y de tantos otros en otros tantos casos, elimina de raíz la posiblemente escasa integridad moral de los hechos, la poco ética conducta de unos o de otros o la antiestética sucesión de conductas y hechos. A título personal no me considero en absoluto obligado a cambiar ni uno sólo de mis pensamientos sobre el expresidente Camps que nunca fueron exactamente los de sus acusadores/acosadores pero tampoco los de aquellos que le defendían como el más honrado de la clase. Lo de los trajes es algo menor, pero es feo, atípico y cutre; tan feo, cutre y atípico como encontrarse un ministro con un constructor en una gasolinera; y si al ministro no se le prueba nada, pues me alegraré mucho por él y por todos, pero el encuentro, diga lo que diga la sentencia, seguirá siendo feo, atípico y cutre.
Y es que la legislación sólo habla de inocentes o culpables aunque en medio, como no podía ser menos, queda una amplia franja, un limbo raro de hechos que no se han podido probar -que es lo suyo- o que han prescrito. Ese limbo social queda muy patente en los casos, por ejemplo, de presuntos malos tratos, un delito difícil de probar pese a tener toda la legislación a su favor. La falta de pruebas no es más que exactamente eso: falta de pruebas que termina en la absolución porque se parte de la presunción de inocencia y del viejo principio de que en caso de duda, lo que beneficie al acusado.
Pero es que no usted ni yo somos jueces ni formamos parte del jurado de forma que tenemos el derecho de discrepar de cualquier sentencia y mucho más de no opinar si una cosa es legal o no para poder calificarla de lo que antes decía: fea, cutre, inmoral etc. Por eso no es bueno judicializar hasta el extremo que hemos llegado la vida diaria. Lo que socialmente resulta reprobable puede que sea legal, pero no es de recibo y los responsables, sobre todo en comportamientos políticos y/o de políticos deberían saberlo y cortarlo a tiempo. a.aberasturi

Desde hace varios meses los siervos de Mammon nos vuelven locos todos los días con los mercados. Que si se retraen, que si no invierten, que si la prima de riesgo o sus parientas las “subprime” reaccionan así o asao, que si apestan los bonos basura o si doña Ángela favorece o no los eurobonos. Total, escatología crematística en plena fermentación.
Los banqueros, financieros y economistas siguen ciegamente lo que aprendieron en la universidad y la verdad es que están los pobres más perdidos que un topo en la ópera. El caos financiero de la actualidad sigue unas normas que no se enseñan en las universidades aunque hace muchos años que están escritas. El caos financiero obedece a una estrategia que está por encima del materialismo ciego, crudo y rastrero que conoce y practica la tropa de las bolsas de valores. El caos financiero tiene otras causas y otros fines que no son los que dicen los manuales. Estas causas y estos fines son tan extraños y tan diferentes de la grosera materialidad y codicia de los financieros, que cuando a éstos se les dice la realidad se niegan rotundamente a admitirla.
¿Qué es lo que se esconde detrás eso que se llaman “mercados”? Dejándonos de rodeos, lo que se esconde es una ingente cantidad de dinero en poder de alrededor de un centenar de individuos que se parapetan detrás de firmas, compañías, “trusts”, familias y sociedades financieras internacionales. Y al decir ingente cantidad de dinero me estoy refiriendo a mares de dinero, a cifras superiores a los PIBS de la mayoría de los países y por lo tanto capaces de hacer tambalear la economía de la mayoría de las naciones del mundo, como de hecho ha sucedido ya en repetidas ocasiones y vemos que está ocurriendo en la actualidad de una manera más descarada.
Esta ingente cantidad de dinero se viene almacenando desde hace un siglo, y para ello se han usado las estratagemas diseñadas entre finales del siglo XIX y principios del XX. Los que controlan este mar de dinero han permitido que a lo largo de todos estos años los economistas y financieros de todos los países se diviertan jugando a diario en las bolsas su monipodio y acumulen sus pequeñas ganancias. Pero cada cierto tiempo han dado un golpe en la mesa para decirles a los políticos quién es el que manda. Y en la actualidad, ante la confusión general, permiten con una sonrisa de lástima, que los expertos financieros monten cada mañana el consabido guirigay sobre los mercados y discutan acaloradamente en todas las televisiones del mundo si el Ibex va o viene o si algún inversor ha logrado por fin preñar a la prima de riesgo.
Esos señores que están detrás de “los mercados” son los dueños de las multinacionales dedicadas a la fabricación de armas, medicinas, industria petrolera y un grupo selectísimo de bancos. (Estos bancos son los que imprimen “ab nihilo” los billetes que luego prestan a lo loco para crear el caos financiero). A estas cuatro macroindustrias y actividades (propiedad de un reducido número de familias) hay que añadir el control de las drogas a nivel mundial, que aunque la masa ingenua no acabe de creerlo, está por completo en manos de estas mismas honorabilísimas familias; familias que a su vez están presentes en los gobiernos más poderosos del planeta.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
El aumento sin límites conocidos del paro en España llama ya la atención de los medios internacionales y aquí le mete el miedo en el cuerpo a la gente. No es para menos. Bastarían un par de datos para comprenderlo: una de cada diez familias, millón y medio de hogares, tienen a todos sus miembros en paro, un fenómeno que afecta ya a 5.273.600 personas, es decir, el 22,85% de la población activa. El riesgo de conflictividad parece evidente, por mucho que ahora esté atenuado por el empleo en la economía sumergida, cuya dimensión duplica la media europea.
Personas acostumbradas a sentirse seguras, como los empleados públicos o los trabajadores con contratos indefinidos, también están cayendo en este abismo sin fondo, capaz de atrapar solo en el último trimestre a más de 350.000 trabajadores, mientras nadie del Gobierno se atreve a plantear perspectivas favorables a corto plazo. La explicación no es otra que la falta de crecimiento del sector privado y el ajuste en las cuentas públicas. Para que fuese posible crear empleo, España debería estar creciendo al menos un 2,5% y resulta que el país se adentra en otra recesión con un crecimiento negativo que puede ser del 1,5%. En definitiva, que 2012 lleva camino de ser peor aun que 2011, sin que esté nada claro que pasará en 2013.
Por muchos ajustes internos que se hagan -reestructuración financiera, reforma laboral y ajuste del gasto público-, será difícil que España pueda salir a flote sin un aumento de impuestos y sin una nueva política europea, hoy por hoy en manos de Alemania. El Gobierno de Rajoy, que tiene aparcados los nuevos Presupuestos, se niega por ahora a tocar el IVA pero ya veremos si mantiene su posición en abril tras las elecciones andaluzas. La alternativa a una subida de impuestos sería perseguir el fraude y la evasión de capitales, ya que si se evitasen ambos fenómenos la recaudación fiscal prácticamente se duplicaría, pero los resultados son muy modestos. En abril todo estará más claro y todo será más duro.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
La demoledora cifra de cinco millones cuatrocientos mil parados no describe la realidad social de todo el país. Las cifras del desempleo varían escandalosamente de una región a otra y reflejan un mapa de diferentes gestiones económicas frente a la crisis.
Casualmente, la corrupción y el despilfarro suelen estar ligados a un paro endémico o a alarmantes subidas en los últimos trimestres. Lo que llevaría a interpretar que, al margen de la sangría producida por la explosión de la burbuja inmobiliaria, hay comunidades autónomas mucho mejor gestionadas que otras, donde el apoyo a las empresas ha sido una constante y donde el tejido industrial, pese al desgaste producido por la falta de crédito bancario, es capaz de resistir sin arrasar el empleo.
Los ejemplos más llamativos de estas desigualdades son Andalucía y Canarias frente al País Vasco y Navarra. La primera supera todas las previsiones de desempleo. Sus datos son los peores de España: más de un millón doscientos mil andaluces carecen de empleo. Su gobierno es incapaz de parar está sangría y mucha ayuda pública se ha desviado a unos ERES presuntamente ilegales. También Canarias viaja en el furgón de cola de los malos datos. Su tasa de desempleo alcanza al 30,93% de su población. Se da, además, la paradoja de que tras las revueltas en el norte de Africa las islas se han beneficiado, este último año, de un boom turístico extraordinario que no ha servido para rebajar su escandaloso índice de paro.
Hay dos comunidades como Cataluña y Madrid, motores de la actividad económica, donde sus gestores, tanto Esperanza Aguirre (quien presume constantemente de su excelente gestión, retando incluso a Rajoy con una propuesta de bajada del IRPF que quedo en nada) como Artur Mas van a tener que justificar que han hecho para que 50.300 madrileños hayan perdido su trabajo de octubre a diciembre y a 33.400 catalanes les haya pasado lo mismo. Sin duda alguna, la política de recortes sociales en sanidad y educación, a la que ambos se han lanzado, tiene mucho que ver.
Si el Gobierno de Mariano Rajoy se propone además, como se ha vendido en Davos, ir más allá de la exigencia europea y cumplir el déficit cero, la sangría en el empleo el próximo año puede llegar a cifras de escalofrío. Solamente el viernes los más de dos mil empleados de Spanair perdieron fulminantemente su puesto de trabajo al cerrar la compañía su actividad, asfixiada por la falta de crédito. Ese fue otro de los proyectos "imperiales" de los gobiernos catalanes que quisieron tener su propia línea aérea de bandera, como el resto de los Estados europeos. De aquellos despilfarros...

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Nunca tuve excesiva confianza en las instrucciones de Baltasar Garzón. Instrucciones valientes muchas veces, obsesivas en tantas ocasiones, poco efectivas con frecuencia, cuando no ineficaces o contraproducentes. Pero nadie como él para remover las aguas, llegar allá donde otros magistrados -colegas suyos- sesteaban. Ahora vive una pesadilla, en la que gentes sin duda de buena voluntad, colegas de no tanta e intérpretes ultra de las leyes se alían para erradicarlo de la carrera judicial -ya lo han logrado de hecho-, para procesarlo por cohecho, por prevaricación, para intentar dar con sus huesos, si posible fuera, en la cárcel.
Ya digo que no creo que Baltasar Garzón haya sido un juez siempre ejemplarmente atento a los límites que para un magistrado deben regir. Tampoco me parece, no obstante, que nadie pueda considerarlo un prevaricador si no es con una buena dosis de malevolencia. Menos aún imputarlo por cohecho, como así ha sucedido al socaire de una carta suya dirigida a un banquero. Quienes aseguran estar haciendo un servicio a la Justicia con la persecución y lapidación del que fuera "juez estrella" están, en realidad, haciendo un muy flaco favor a la causa. La Justicia tiene una venda sobre los ojos, pero hay quienes tratan de sacárselos.
Para mí, lo que ha ocurrido y está ocurriendo con Garzón es como un símbolo del inestable equilibrio que caracteriza a la Justicia española, a la que ahora un nuevo ministro, que procede teóricamente de una carrera fiscal que no ha ejercido, quiere embridar. Ni Garzón pudo llegar en alguna ocasión tan lejos -y para contenerlo hubiese bastado una decisión del Consejo del Poder Judicial, no llevarlo a juicio-, acaparar tanto caso mediático, presionar tanto a los imputados, ni esas acusaciones particulares que lo persiguen podrían haber volado tan alto, sin control alguno, con un sistema judicial más equilibrado.
Los males de nuestra Justicia se resumen en muchos de los episodios que estamos conociendo estos días, desde la ordalía a Francisco Camps -un proceso de varias semanas, con un elevadísimo coste a todos los niveles, para lo que podría haber sido un simple juicio de faltas- hasta la sucesión en cadena de procesos contra Garzón, pasando incluso por la comparecencia de José Blanco ante el juez. Cuando la Justicia es objeto de escándalo, simplemente, no sirve, porque su función es precisamente la contraria, la de pacificar y asegurar el ánimo de los ciudadanos.
Absolverán o culparán a Garzón sus juzgadores -yo espero que lo absuelvan-, pero la idea de la Justicia ya ha salido nuevamente tocada esta semana. Y van...

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
La bolsa española ha vivido una semana convulsa, de idas y venidas, de ganancias y pérdidas. Sin embargo, son muchos los analistas que apuestan porque el IBEX ha hecho un suelo que parece firme. Lo creen sobre todo, porque los grandes bancos han dejado atrás resistencias importantes y quizás estén adelantando una mejor situación para el sector y para la financiación de empresas y familias. En todo caso, viendo las cifras que ha puesto encima de la mesa la EPA este viernes, la verdad es que cuesta creer que la economía española vaya a ver un vuelco en la situación, al menos en el corto y medio plazo. La tasa de parados es ya del 22,85 por ciento y el número de desempleados se acerca a los 5,3 millones.
Es obvio que cada día que pasa se hace más urgente la reforma de nuestro mercado de trabajo. Ya hasta Merkel ha tenido que decir alto y claro que la culpa del elevado paro en España la tiene la regulación laboral. No hacía falta que nos lo dijera, ya lo sabemos, ahora sólo hace falta que se apruebe y se ponga en marcha y lo van a hacer. Los agentes sociales han llegado a un acuerdo de moderación salarial que está muy bien. Hacía años que no pasaba. Hay que valorarlo en sus justos términos. Sin embargo, la reforma del mercado de trabajo requerirá de muchas más medidas que tengan que ver con la contratación, la formación y la flexibilidad. También urge la reforma del sistema financiero. Poner en claro los balances de los bancos para que desde esa posición de transparencia pueda empezar a fluir la financiación.
Los próximos días estarán marcados también por la ley de Estabilidad Presupuestaria, la que nos dará confianza en que las Comunidades Autónomas se ajustarán el cinturón y la que fijará una revisión trimestral de las cuentas para evitar la más mínima desviación o corregirla a tiempo. Parece que el cuadro se va pintando y no sólo en materia económica. Así que por esto y porque el castigo ha sido enorme, los inversores empiezan a acudir a la bolsa a comprar y puede estar realmente produciéndose un cambio de sentimiento. Vamos a esperar a la próxima cumbre de la Unión Europea de donde todos esperamos que salgan asuntos importantes que cambien la imagen de crisis de Europa. Y esperemos que en breve se desarrolle un nuevo Pacto de Estabilidad que con previsiones realistas permitan a España realizar un esfuerzo de reducción de gasto, pero quizás menos agresivo que el que ahora tenemos planteado.

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
Hay una ley no escrita que dice que lo que un nuevo ministro no pone en marcha antes de los primeros dos meses de su mandato, después ya no lo puede hacer. Está claro que Alberto Ruiz Gallardón, conoce dicha ley. Quizá porque llevaba muchos años soñando con llegar a ser ministro, su desembarco ha sido de los que no pierden tiempo recogiendo el aparejo; es evidente que quiere dejar algo más que un retrato colgado en algún pasillo del viejo caserón de la calle San Bernardo de Madrid.
Al anunciar que quiere cambiar la Ley del Aborto, restaurando el principio del consentimiento paterno en los casos de las menores de edad, parece que en tan importante cuestión deja que sea el sentido común y no la ideología quien tome la palabra. Otro tanto podría decirse de la anunciada reforma para que en los casos de delitos en los que participan menores el juicio se celebre al tiempo y no por separado como ocurre en la actualidad. Más discutible es, a la luz del mandato constitucional, el también anunciado proyecto para prolongar hasta convertir en cadena perpetua (con posibilidad de revisión) las condenas por delitos especialmente graves. Bien suena, en cambio, por más que haya sido duramente criticado desde la bancada socialista, el cambio en el procedimiento para designar a los miembros del CGPJ. No parece razonable, sin embargo, la idea de cobrar una tasa a quienes quieran ejercer el derecho a recurrir en segunda instancia frente a un fallo anterior tenido por injusto. En buena ley, y por decirlo con palabras más solemnes: en buena democracia, a la hora de reclamar justicia, la posición económica no debería otorgar ventaja a unos ciudadanos sobre otros.
Son muchas cuerdas las que ha tocado en su primera comparecencia en el Congreso y habrá que esperar a que los proyectos pasen del telar al debate parlamentario, pero en una primera valoración se advierte, como digo, que Ruiz Gallardón, tiene prisa. Prisa por dejar huella en el registro de la política con mayúsculas; la que le puede llevar a lo más alto... o la que le podría despeñar, si por un error de cálculo en el tiempo de las cosas o por exceso de ambición, generara nuevos recelos y desconfianza entre sus pares.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
"La persona elegida será el mensaje", afirma un destacado socialista que, como otros muchos, apoya a Carmen Chacón. Esta idea se ajusta muy bien a lo que en realidad ocurre en el PSOE. No se debaten ideas, sino personas y es obvio que Chacón y Rubalcaba no transmiten lo mismo o, lo que es más importante, no son percibidos como iguales ni entre los socialistas ni entre los que tienen sus asientos fuera de las lindes del PSOE.
Esta idea se ve reforzada, muy reforzada con la llegada activa de Felipe González que afirma querer mucho a su niña Carmen Chacón, pero, en política, una cosa es el querer y otra la estrategia o los objetivos. González apoya a Rubalcaba. El pasado no vuelve, pero une y con esta aparición de Felipe, efectivamente, se consolida la idea de que la persona elegida será, por si misma, el mensaje final del Congreso.
Con Felipe en activo el dilema a resolver por los delegados será elegir entre ese PSOE que fuera capaz de gobernar España durante más de veinte años. Es el PSOE de los "tres tenores" -Bono, Chaves y Rodriguez Ibarra- que hablaban de España en la localidad vizcaína de Baracaldo. Es el PSOE arrollado por la corrupción, el de la página negra de los GAL, el que modernizó España y consolidó buena parte de los derechos que hoy son irrenunciables. Luces y sombras.
Felipe y Rubalcaba juntos representan al PSOE de toda la vida en el que no hubo veleidades adolescentes. Que fue capaz de renunciar al marxismo para abrazar la socialdemocracia y que ahora trata de conjurar aventuras que creen innecesarias, que es lo que las gentes de Rubalcaba se temen si ganara Carmen Chacón.
Es una incógnita el impacto que pueda tener entre los delegados el apoyo expreso de Felipe González a Alfredo Pérez Rubalcaba, pero lo que no es aventurado es afirmar que María Teresa Fernández de la Vega, la infatigable vicepresidenta de Rodríguez Zapatero, no es reconocida por la mayoría como una "persona muy del partido".
Como todos los líderes que merecen el nombre de tales, Felipe González levanta iras y pasiones. Han pasado muchos años de la etapa luminosa del PSOE y España y los españoles de hoy no son los de hace veinte años, por eso, en cierto modo, Felipe también se la juega. Si su compromiso de apoyo explícito a Rubalcaba no funciona en forma de triunfo significará que se opta por el borrón y cuenta nueva, que se confía más en los hijos que en los padres y que de ese PSOE de toda la vida que Zapatero laminó con el silencio aquiesciente de todos, solo quedarán los restos de un naufragio y Felipe -y quien sabe si el propio Rubalcaba- entrará definitivamente en la historia. Los delegados y solo ellos tienen la ultima palabra.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Spanair soportó el sueño de su supervivencia en el dinero de todos los catalanes. El tripartito no se conformó con que la T-4 fuera elegida por Iberia como el enlace de sus vuelos. El Prat necesitaba una compañía fuerte que centrara sus operaciones en Barcelona. Cuando se suspendieron las ayudas a Spanair la compañía no encontró socios financieros.
Si una compañía aérea seria puede suspender sus actividades un viernes por la noche, algo grave pasa en el sector aeronáutico. Es muy sencillo. Las Low Cost y algunas autonomías y ayuntamientos están dando la puntilla a este sector con subvenciones desorbitadas para mantener abiertos algunos aeropuertos inviables.
Subvenciones a cambio de pasajeros: cuando algunas compañías como Ryanair veían que no llegaban al cupo de pasajeros exigido, lanzaban ofertas de vuelos a cinco euros. Todo espuma, todo artificial. No son vuelos baratos, están subvencionados con dinero público y mediante técnicas de competencia desleal.
Cierra Spanair con dos mil trabajadores en la calle y veinte mil pasajeros con billete sin vuelos, y sigue la huelga de los pilotos de Iberia.
Un salario que llega a los doscientos mil euros entre el colectivo de pilotos con mejores condiciones laborales de Europa. Y huelga para impedir que Iberia cree una compañía más barata para poder subsistir. Quinientos puestos de trabajo comprometidos por la actitud del sindicato SEPLA. ¿Dónde encontrarán trabajo los pilotos de Spanair y todos los demás que están en el paro?
Ese no es el problema del SEPLA ni de los pilotos de Iberia. Solo quieren pretenden tener condicionado el futuro de la compañía y hacer un alarde de poder. A pesar de que todos los pilotos de Iberia tienen blindadas sus condiciones hasta la jubilación.
Cierra Spanair y los pilotos de Iberia siguen en huelga exigiendo tener la capacidad de decisión sobre los planes de supervivencia de la compañía a pesar de que a ellos no les afecta en sus condiciones económicas y laborales.
Esta huelga puede ser un golpe irrecuperable para el SEPLA y para el poco prestigio que le queda. Porque cada vez es más complicado ser insensible a lo que está pasando en nuestros aeropuertos.
Iberia está aguantando y va a aguantar el pulso de los pilotos. Y ahora, a la vista de lo que le ha ocurrido a Spanair la posición del SEPLA se hace insostenible. Allá ellos.

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
Es de suponer que la Fiscalía recurrirá la sentencia que, aún sin redactar, ha de basarse en el veredicto del jurado popular que declaró hace unos días "no culpable" al expresidente de la Comunidad Autónoma de Valencia, Francisco Camps. "No culpable", ojo, que no es exactamente lo mismo que declararle "inocente", cosa que no ha ocurrido. Y eso nos remite a la falta de solidez de un veredicto adoptado por tanteo de cinco a cuatro, en el que los cuatro se corresponden a los miembros del jurado que consideraron suficientemente probado que Francisco Camps nunca pagó los famosos trajes.
De momento queda exento de la responsabilidad penal derivada del delito de "cohecho pasivo impropio" (aceptar regalos de una trama que perseguía ganarse sus favores). Al menos formalmente. Otra cosa es la reparación de la honorabilidad perdida, tal y como la exigen algunos dirigentes del PP empeñados en relacionar la votación del jurado (5-4 a favor de Camps) con dicha exigencia. Pero la honorabilidad no es de quita y pon. Y además, Camps la perdió hace tiempo cultivando amistades peligrosas, abriendo la caja común a los negocios de una trama corrupta y actuando como si las urnas le dieran barra libre para todo.
Luego está la trastienda política del culebrón. En la memoria quedan los viajes del enviado especial de Rajoy a Valencia, Federico Trillo, para convencer a Camps de que aceptase una sentencia de conformidad (reconocerse culpable, como hicieron Betoret y Campos) porque el PP se estaba jugando el Gobierno de España. El desenlace fue la dimisión de Camps como presidente de la Comunidad Valenciana, por no perjudicar la causa electoral del PP y las aspiraciones personales de Rajoy a la Moncloa. Una verdadera patada política inspirada, por supuesto, por la dirección nacional del partido.
Le obligaron a elegir entre la horca y la guillotina. Y ahora, pocos meses después, se le llena la boca con algo que ha debido caer como una bomba en la calle Génova. Me refiero a una frase especialmente dedicada a los causantes de su desgracia política: "Si tienen conciencia, tendrán remordimientos", ha dicho sin mirar a nadie. Que se de por aludido el PSOE va de suyo. Lo sorprendente es que se haga de nuevas la dirección del PP, cuyo copyright en la estigmatización política de Camps es indiscutible y verificable.
Las reacciones de los dirigentes del PP coinciden en considerar demostrada la inocencia de Camps. Si son sinceras lo coherente es la inmediata rehabilitación política del personaje defenestrado después de unas elecciones autonómicas que acababa de volver a ganar por mayoría absoluta. No hay ningún obstáculo legal para devolverle el cargo del que le desalojaron los amigos y los enemigos. Ya se supone que los enemigos no estarán por la labor. Y en cuanto a los amigos, sobrados de poder para llevarle de nuevo a la presidencia valenciana, ahí queda la incógnita de si estarán dispuestos a rehabilitarle después de haberle defenestrado. Lo dudo.

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
Hay cosas que nunca cambian, desde mi modesto punto de vista, creo que uno de ellos es que a pesar de los sin sabores que vivimos con la maldita crisis económica, no hemos perdido la buena costumbre de premiar y reconocer el trabajo bien hecho. Será por eso que los teléfonos y la web de Antena 3 echaban "humo", gracias a los incondicionales espectadores de "Espejo Público" que han participado en las votaciones de esta cuarta edición de premios que lleva el nombre del programa.
Pablo Motos fue el triunfador absoluto de la noche quien recibió el premio de manos de Silvio González, Consejero Delegado del Grupo Antena 3, el presentador hizo gala de su sentido del humor: "gracias a Espejo Público por el premio del año estando por ahí Urdangarin y a Remedios Cervantes que cambió el voto por mi".
Pablo salió victorioso con un 48% de los votos frente a la duquesa de Alba y Mario Casas, tres personalidades muy distintas que han destacado especialmente en 2011. Este no es el primer premio que recibe Pablo Motos en el que se le reconoce su trayectoria profesional y su éxito en "El Hormiguero 3.0", pero seguro que es uno de los más valorados ya que por primera vez el galardón se queda en "casa".
"Espejo Público" es uno de los programas más sólidos de la cadena y se ha posicionado como uno de los espacios más vistos de las mañanas. Son tres horas y media en las que se alternan tres claras secciones de rotundo éxito; el ring político, los sucesos y la crónica social, todo ello bien aderezado con el trabajo de un gran equipo, en el que me incluyo, y que pone todo de su parte para hacer un programa lleno de contenidos interesantes para el espectador.
En la fiesta que se celebró en la sala OUI de Madrid no faltó de nada, ni siquiera un merecido brindis capitaneado por Susanna Griso, que fue el foco de todas las miradas enfundada en un vestido de color morado que realzaba su espectacular figura.
Leire Pajín es una asidua a estos premios, ella misma me lo recordaba: "no me la he perdido ni un solo año". La ex ministra de Sanidad e Igualdad me contó que su vida ha dado un giro importante desde que dejó el ministerio: "en mi vida personal me va bastante bien, no me puedo quejar. Ahora tengo más tiempo para mi, voy a aprovechar esta etapa para cumplir algunos sueños, por ejemplo dar clases en la Universidad, es algo que siempre he tenido en mente y creo que ha llegado el momento. También disfruto haciendo deporte, me entreno con pilates, yoga y pádel, esto me relaja muchísimo". Leire disfrutó de lo lindo de la velada y no fue de las primeras en abandonar la fiesta.
Estos Premios ya se han convertido en todo un clásico de la cadena, ¿quién se llevará el galardón en la próxima edición?

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
Los números de la actual coyuntura económica y social son escalofriantes, pero los de la impunidad que acompaña el caso de los niños robados en España hasta hace nada, también. Del cero de imputados por el robo a sus padres de 1.500 niños recién nacidos, que es el número plenamente acreditado de ese criminal despojo, al infinito que acarician los guarismos del paro: 5.273.600 trabajadores sin empleo a la altura del 31 de diciembre, dos o tres centenares de miles más ahora; 1.575.000 hogares en los que ninguno de sus componentes tiene trabajo; el 48,5 por ciento de los jóvenes sin ocupación remunerada, o, mirando a Andalucía, el 32 por ciento de su población activa condenada a la inactividad que mata o a la economía sumergida, de buscarse la vida en lo que sea y en las condiciones que sean, que también mata.
Que se hable de reforma laboral donde lo laboral prácticamente ya no existe (pregunten a los eméritos empresarios que se llevan el trabajo de los españoles a China), tiene delito, pero que se hable de justicia en un país donde el delito más monstruoso desde el punto de vista del derecho natural, el secuestro y la comercialización de recién nacidos, queda impune, señala una aberración social y moral, si cabe, más profunda. Aquellos traficantes de seres humanos (médicos, monjas, comadronas, celadores, funcionarios...) que tuvieran unos 30 años cuando perpetraron sus múltiples y horrendos delitos, tienen hoy unos 60, y están ahí, en todas partes, tan tranquilos, disfrutando de los réditos de su industria infame, seguros de que la justicia, o el simulacro de ella que suplanta ese nombre, no irá a buscarles, siquiera para que canten qué fue de aquellas criaturas a las que se arrebató la identidad, nada menos que la identidad, y el amor de sus familias.
Del cero al infinito, del cero a la justicia, encarnada hoy en un ministro que propone disminuirla otro poco, al infinito que roza la tragedia de millones de españoles. Pregunten por esos números a los empresarios eméritos y a los ladrones de bebés.

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
Dicen que el dato mas revelador de una crisis no es el PIB sino el paro y, si esto es así, nuestro país esta en una especie de agujero negro del que va a ser muy difícil salir. El año pasado se cerró, según el INE, exactamente con 5.273.600 parados y la previsión es que la cifra vaya en aumento si como dicen estamos en puertas de una nueva recesión.
Para ver la magnitud del tema no nos hacen falta estadísticas sino mirar a nuestro alrededor porque la excepción es la familia española en la que no haya un parado o alguno de sus miembros que esté a punto de perder su trabajo. Entre mis amigas el mayor lamento se centra en los jóvenes. "Nosotros al fin y al cabo tenemos la vida hecha pero es durísimo saber que nuestros hijos van a vivir mucho peor que nosotros" es la reflexión que solemos hacernos, tan dura como cierta. Hace solo cuatro años con el estallido de la crisis, tantas veces negada por el anterior gobierno, había en nuestro país 1,7 millones de parados con lo que este vendaval se ha llevado por delante 2,7 millones de empleos que se dice pronto y si se cumplen las previsiones del Fondo Monetario Internacional, incluso del Banco de España podemos llegar a los seis millones, mas del doble que Alemania.
Pero dentro de este drama hay situaciones desesperadas como esa del millón y medio de familias que tienen a todos sus miembros en paro o la de esos jóvenes ingenieros, arquitectos o licenciados de todas las especialidades, que terminaron sus estudios en el lejano 2008 y no han encontrado aun un trabajo relacionado con su profesión. Tienen razón mis amigas cuando se lamentan por el futuro de la generación perdida de españoles mejor preparada de la historia, que han vivido muy bien en el seno familiar pero que, ahora, ni pueden formar su propia familia ni ven perspectivas de futuro en el terreno laboral. Nuestros chicos se marchan al extranjero como en su día lo hicieron nuestros padres pero con una diferencia sustancial que con ellos se van los mejores talentos las mejores mentes, los mas inteligentes, los mejor formados con lo que eso desangra intelectualmente a nuestro país. Y los que se quedan o tienen contratos basura o no tienen nada.
El panorama es desolador y la impaciencia mucha. Yo no soy de las que creo en formulas mágicas y entiendo que al gobierno recién llegado no se le puede juzgar como si llevara años en el poder pero desde luego necesitamos respuestas urgentes y no solo en el largo sino en el corto y cortísimo plazo. Sabemos muy bien lo que no funciona, que es lo que hemos tenido hasta ahora, pero los nuevos responsables políticos no pueden caer en viejos errores. Las medidas que se tomen, por duras que sean, deben ser explicadas pormenorizadamente a la ciudadanía y una vez que se contabilice hasta el último euro de la herencia recibida y eso debe hacerse ya, no hay tiempo que perder. O caminamos o esto revienta porque estamos al límite y si no lo estamos mas es gracias a esa institución llamada familia que tan demonizada ha estado por algunos. Si no fuera por la red de ayuda familiar el país estaría en llamas.

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
Casos como el de Concha García Campoy, quien anunció en twitter que padecía leucemia, o de Terelu Campos, que dio la noticia de que le iban a operar de un cáncer de mama, en el programa "Sálvame", sirven para quitar dramatismo a una enfermedad que padecen miles de personas en nuestro país. Una enfermedad sobre la que se ha investigado mucho y sobre la que se sigue investigando para tratar de curarla en la mayoría de los casos y de neutralizarla en otros. Algo que se ha conseguido en numerosas ocasiones debido sobre todo a los adelantos de la ciencia, pero muy especialmente a las campañas de concienciación llevadas a cabo tanto por el Ministerio de Sanidad, como por las consejerías del Insalud de las diferentes Comunidades Autónomas, así como por la Asociación Española contra el cáncer, que permiten detectar la enfermedad en sus inicios, antes de que se extienda a otros órganos del cuerpo.
Pero siendo todo esto importantísimo, también lo es el conocimiento que tengamos de la enfermedad. De ahí lo útil que puede resultar el folleto elaborado por la Clínica Ruber de Madrid, y en el que han colaborado prestigiosos oncólogos, en el que se da respuesta a las muchas preguntas que hombres y mujeres se hacen, nos hacemos, cada vez que vamos al ginecólogo y al especialista de turno, para las que a veces no encuentras la respuesta adecuada que te ayude a paliar el miedo y la angustia que todos sentimos ante la posibilidad de padecer cáncer.
Lo que se pretende con este catálogo, que esta dirigido fundamentalmente a pacientes y familiares de enfermos de cáncer de mama, es que sirva de apoyo y orientación en el manejo de la enfermedad, así como de que dispongan de la información más amplia posible, que los especialistas han recogido a lo largo de sus muchos años de experiencia y trabajo diario.
Porque tan importante como saber qué es el cáncer de mamá, lo es que alguien te diga cómo se trata, si existen tumores benignos o no, si hay factores de riesgo y cuáles son estos, si el hecho de que tu madre o algún miembro de tu familia lo haya padecido te predispone a tenerlo tú, qué es la radioterapia, cómo y cuándo se debe reconstruir la mama, razones por las que también los hombres pueden padecer cáncer de mama, y con qué frecuencia deben realizarse las visitas al especialista... En total 113 preguntas con sus respuestas respectivas, que todos deberíamos conocer, porque solo desde el conocimiento se puede sobrellevar una enfermedad que cogida a tiempo, y bien tratada, tiene un alto porcentaje de curación. En esta como en otras muchas enfermedades la ciencia trabaja sin descanso, pero de nosotros depende detectarla cuando las posibilidades de curación son mayores, sabiendo como hoy sabemos que hay vida antes y después del cáncer.

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
La Justicia ha hablado y ha dictado sentencia. Camps es inocente del delito que se le imputaba. A efectos penales y aunque la sentencia es recurrible, el expresidente de la Generalitat valenciana está limpio de polvo y paja. En este larguísimo y carísimo juicio no se sometía a veredicto las conversaciones escuchadas, ni sus amistades, ni su trayectoria política y si unos hechos puntuales que el jurado -institución incrustada en nuestro sistema jurídico sin tradición alguna- no ha considerado probados.
Hay una famosa frase según la cual "solo en la guerra se muere una vez". En política es otro cantar y ahora de lo que se habla es de política porque política es la interrogante surgida. ¿Y ahora, que? Con toda razón María Dolores de Cospedal se ha preguntado quién le restituye la fama y el honor que se ha tratado de destrozar. La pregunta no es una memez. Camps -también algunos otros- ha sido juzgado antes de que el jurado se pronunciara y este es un punto para la reflexión y aplicable a todos y cada uno de los políticos que están o puedan estar imputados. Vale para Camps y vale, desde luego, para José Blanco que ayer de manera voluntaria declaró ante el Tribunal Supremo.
¿Y ahora qué? Juan Cotino, amigo de Camps, le ha recomendado que descanse, otros sugieren "una salida no en Valencia" y hay quien se teme que "le calienten la cabeza y pretenda volver a donde estaba". De momento Camps no se ha pronunciado pero ya ha comenzado a recordar que él ganó por tercera vez y por mayoría absoluta, lo cual es rigurosamente cierto pero lo que no es seguro es que con ese recordatorio no esté enviando un mensaje a quien quiera oírlo.
Fabra, su sucesor en la Generalitat, se apresuró a llamarle. La conversación fue en términos estrictamente personales, pero que nadie se llame a engaño porque ayer ya en Valencia se respiraba otro ambiente y nadie, absolutamente nadie salvo el propio Camps, está en condiciones de aventurar cual será la posición final del expresidente valenciano y, sobre todo, de los "campistas" que a no tardar es más que probable que reivindiquen su "resurrección". La incógnita no se ha despejado. Lo que sí está claro y seguro es que si hay alguien que intenta que Camps vuelva a donde estaba se las tendrá que ver con María Dolores de Cospedal. Fabra, sucesor de Camps, siempre fue su candidato. Al llegar se rodeó de gente de su confianza y los "campistas" desaparecieron y todos ellos están unidos por el sentimiento de haber sido tratados por propios y ajenos con injusticia flagrante.
Si es verdad que "solo en la guerra se muere una vez", no es menos cierto que el pasado nunca vuelve. En el caso que nos ocupa, mejor que ni lo intenten.

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
Los diputados en el Parlamento Europeo Ramón Tremosa y Raúl Romeva parece que presenciaron el pisotón del jugador del Real Madrid Pepe al jugador del Barcelona Messi y considerando el irreparable daño que podían causar estas acciones a los niños europeos, han usado de su condición para poner el asunto en conocimiento de Bruselas.
El asunto, en verdad, es grave. Teniendo en cuenta que a los parlamentarios europeos que han ocupado su escaño durante dos legislaturas, les pagamos con nuestros impuestos una pensión vitalicia de 5.000 euros mensuales, cuando decidan retirarse de la política, creo que debemos indignarnos con el resto de parlamentarios, tanto del PSOE como del PP, o bien por no haberse dado cuenta de la gran trascendencia del asunto, o por su insensibilidad y falta de apoyo. Que el señor Tremosa pertenezca a CiU, y el señor Romeva a ICV, o que el señor Messi sea argentino, y Pepe, el autor del pisotón, sea portugués, no debe servir de excusa.
Me imagino el interés que habrá suscitado esta valiente iniciativa en Estrasburgo entre los parlamentarios británicos, alemanes y franceses. Y no te digo nada entre los fineses. Me imagino que en Finlandia no se habla de otra cosa, y en Austria es posible que haya una crisis política, debida al enfrentamiento entre los defensores de Messi, los defensores de los Pepe, los defensores de los niños, y los defensores de los gilipollas, porque defensores de los gilipollas hay en todas partes, y mucho más en este problema que me imagino que ya habrá llegado a Suecia, y no quiero pensar lo que se hablará en Estocolmo del pisotón.
Los desconfiados votantes siempre estamos presos del prejuicio de que hay demasiada superestructura administrativa en Europa, pero los europarlamentarios Tremosa y Romeva han logrado poner las cosas en su sitio, y, ahora, podemos comprobar que el dinero del contribuyente no se derrocha en tonterías, sino que, por fin, se habla de asuntos serios y trascendentes. Si nuestro parlamentarios catalanes logran reunir al Pleno de la Cámara -¡qué menos!- puede haber una división entre los socialistas italianos y los socialistas suecos, por no hablar de los socialistas griegos. Ha costado, pero el fútbol, de la mano de Tremosa y Romeva, llega a Estrasburgo.

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
La sentencia absolutoria del expresidente Camps y de su compañero de filas Ricardo Costa está provocando cuanto menos estupor. Cualquiera que haya seguido el "serial" referido a los trajes del expresidente de la Generalitat valenciana y su relación con los principales implicados de la trama Gürtel daba por hecho su culpabilidad. Pero mire usted por donde, un jurado popular, un jurado de "conciudadanos" de Francisco Camps ha sentenciado la inocencia de éste.
El jurado popular se supone que es la voz de la calle, de los ciudadanos corrientes, y que la suya es una justicia pegada a la realidad y absolutamente democrática puesto que emana directamente del pueblo, de manera que el veredicto ha dejado desarbolados a quienes creían a pies juntillas en la culpabilidad de Camps, y a quienes le habían llevado a los tribunales.
Que nuestro ordenamiento jurídico contemplara la figura del jurado se debe a un empeño de la izquierda, por eso ahora es más difícil alzar la voz y decir que ese veredicto de Camps no habría sido posible con un tribunal profesional, pero a la postre es lo que piensa todo el mundo incluidos muchos "pepes".
El caso es que los trajes de Camps son pecata minuta frente a los tejemanejes de la trama Gürtel que es lo que de verdad queda por terminar de investigar y juzgar. De manera que Camps aún no ha terminado de solventar sus problemas en los tribunales. Tampoco hay que olvidar la variante Urdangarin, porque el expresidente también tiene que explicar la generosidad injustificada de la Generalitat valenciana para con el yerno del rey.
Pero aunque le queden por delante alguna que otra cita con la Justicia lo cierto es que del caso de los trajes ha salido bien librado.
Pero volviendo a la cuestión de si es "más justicia" la ejercida directamente por los ciudadanos o la de los jueces, siempre se ha pensado que si fueran los ciudadanos los que directamente tuvieran la palabra sus veredictos serían diferentes. Pongamos como ejemplo casos como los de Marta del Castillo o el de Sandra Palo. ¿Alguien cree que en el caso de Marta del Castillo alguno de los presuntos implicados se habría ido de rositas en caso de ser juzgado por un jurado popular? La respuesta es "no" pero.... si, pero ¿nos podríamos llevar una sorpresa como nos la hemos llevado en el caso Camps?
El expresidente valenciano apeló a sus conciudadanos, haciéndoles un guiño de proximidad, de complicidad al ponerse en sus manos. La respuesta le ha sido favorable, otra cosa es que políticamente pueda remontar al menos a corto plazo. Las conversaciones con su "amiguito del alma" y otras lindezas que hemos escuchado en el juicio no le dejan en buen lugar más allá de su inocencia o culpabilidad. Veremos cómo maneja sus tiempos y si Rajoy quiere que su partido en el País Valenciano dé marcha atrás o por el contrario continuar por la senda de renovación abierta por el nuevo presidente, Fabra, al que los suyos, o sea Camps, le ha dejado una herencia de las de salir corriendo: no tiene un euro en la caja, las deudas de la Comunidad son extraordinarias,y lo que queda son los restos de una gestión basada en el despilfarro. De manera que Mariano Rajoy tendrá que decidir entre el pasado o el presente y el futuro. El sabrá.

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
¿Y ahora qué? Es la pregunta que muchos -empezando por el propio afectado y su entorno más cercano- se hacen después de que en la tarde-noche del miércoles se conociera el veredicto del jurado popular que ha declarado "no culpable" al expresidente de la Generalidad de Valencia, Francisco Camps, por el asunto de los trajes de la trama Gürtel. También resultó absuelto el exsecretario general del PP en la Comunidad Valenciana, Ricardo Costa.
Después de tres años de sufrir una cacería política y mediática como pocas veces se recuerda, Camps ha sido declarado inocente en los tribunales por sus propios ciudadanos. Pero en medio de este proceso, cuando fue imputado y supo por tanto que tendría que acabar sentándose en el banquillo, Camps decidió dimitir de sus responsabilidades al frente del Gobierno de la Comunidad Valenciana. Y lo hizo sólo dos meses después de haber conseguido en las urnas una nueva mayoría absoluta. Aquella decisión produjo un alivio en la dirección de su partido y especialmente en Rajoy al que no le venía nada bien encarar la precampaña de las elecciones generales del 20-N con un presidente autonómico de su partido sentado en el banquillo de los acusados.
Camps ha sido declarado inocente y ahora toca reponer su honor y su imagen pública. Lo tendrá que hacer, en primer lugar, su propio partido y sobre todo, aquellos que en su día le empujaron a que tomara una decisión que tenía un alto coste personal y político. Si Rajoy quiere, y es de esperar que quiera, recuperará al político valenciano para la vida pública en alguna de las distintas responsabilidades que todavía el nuevo presidente del Gobierno tiene pendiente cubrir. Lo que es evidente es que si Camps lo desea, tiene todo el derecho de volver y hacerlo por la puerta grande a la vida pública.
Del caso Camps convendría sacar algunas consecuencias. La primera y más importante es que en nuestro Estado de Derecho no está garantizada ni mucho menos la presunción de inocencia. Las filtraciones del sumario, el linchamiento mediático y político -¿pedirán ahora perdón aquellos dirigentes del PSOE que se lanzaron a la yugular de Camps?- al que fue sometido el expresidente de la Generalidad valenciana y que derivó en un juicio paralelo condenatorio que ahora el jurado popular se ha encargado de rectificar. Pero el daño personal, moral y político ya está hecho. Asimismo, el procedimiento judicial ha sido demasiado largo y muy costoso. No es entendible que se tarde tres años en sustanciar una causa que tiene tanto impacto mediático y que el juicio haya acarreado unos gastos en torno a los 500.000 euros para un caso que en el peor de los supuestos hubiera conllevado para los acusados una multa de unos 30.000. Pero, en definitiva, la pregunta clave sigue siendo la misma: ¿y ahora qué?

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
Siempre sostuve que el macrojuicio por el minicaso de los trajes de Camps era un exceso. Un juicio de faltas convertido en todo un proceso contra la corrupción política. Si los tres trajes, una chaqueta y unos zapatos tenían un valor aproximado de cuatro mil euros, ¿cuánto le ha costado al contribuyente español el desarrollo de un proceso que ha durado semanas, con pago de dietas a los jurados incluido? ¿Cuánto ha costado la persecución de banquillo a Garzón, una persecución que bien podría haberse sustituido por una sanción del Consejo del Poder Judicial y que hasta el fiscal del caso ha calificado con los términos más duros? ¿Cuánto puede costarnos el proceso, si lo hay, contra José Blanco? Y ¿por qué se olvidó tan fácilmente, en cuanto Rubalcaba se convirtió en un derrotado político, el "caso Faisán", que tanto revuelo provocó durante años?
Los españoles nos vamos acostumbrando a que los procesos judiciales pasen ante nuestras narices sin que estén siempre del todo justificados, y con la evidencia de que hay "manos negras" (o "limpias") que intervienen excesivamente en las filtraciones y en las acusaciones particulares. Eso, sin contar la constante utilización partidista que se hace de cada resolución judicial, de cada comparecencia de un imputado ante el juez. Luchar contra la corrupción es, me parece, algo más serio que eso. Hay evidencia de existencia de prácticas corruptas en la Comunidad valenciana, en la balear, en Andalucía, quién sabe si en Galicia. De lo que no estoy tan seguro es de que siempre se acierte en la persecución y búsqueda de castigo de los presuntos o reales responsables de esa corrupción. Para mí, el juicio acompañado de trompetas contra Francisco Camps ha supuesto un retroceso en la lucha contra las irregularidades: todo ha quedado en una farsa, la farsa de los tres trajes, un viaje para el que no hacían falta tantas alforjas.
Me siento incapaz de opinar acerca de si Camps era o no culpable de una falta inserta en una figura penal extraña y mejorable, como es el cohecho impropio. Casi estoy por decir que me da igual si el ex presidente de la Generalitat valenciana -que obviamente no volverá a serlo_ pagó o no de su bolsillo los dichosos trajes; hubiese bastado con que hubiese reconocido de entrada que no lo había hecho, que a continuación los hubiese abonado... y entonces se hubiese ahorrado toda esta vergonzosa ordalía. Lo que de verdad me preocupa es que ha habido algo de persecución ("el pueblo contra el poderoso que ya no lo es tanto"), no poco de pelea callejera política, toneladas de la infamante "pena de telediario" y mucho de chascarrillo judicial. Y muy poco de lucha, de verdadera lucha, contra la corrupción. Lo mismo, opino, en el "caso Garzón". O en el "caso Blanco". Demasiadas interferencias en la labor de la Justicia procedentes de quienes no quieren que de verdad la Justicia se imparta.

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
Francisco Camps es un hombre de fe y como tal sabe que, a veces, esa virtud mueve montañas. Incluso, las montañas de indicios acumulados en su contra. Un jurado popular dividido le ha absuelto del delito de cohecho impropio. El proceso no está cerrado. Quienes sostuvieron la acusación tienen cinco días para decidir si recurren la decisión ante una instancia superior, que será un tribunal profesional, tras analizar los fundamentos de la sentencia. Solo entonces cabrá hacer un juicio sobre el juicio con todos los datos. Mientras tanto conviene ser prudentes.
María Dolores de Cospedal, sin embargo, ya se ha lanzado, dando la absolución por firme, y se ha preguntado quién repone ahora la honorabilidad y el buen nombre de Francisco Camps. Es una pregunta retórica. Porque ha sido el propio Camps el que ha puesto en entredicho su nombre y su trayectoria con sus amistades peligrosas y con una nefasta gestión que ha situado a su próspera comunidad al borde de la suspensión de pagos. Lo visto y lo oído durante el juicio contra el expresidente valenciano quizás no sea suficiente como para sostener la existencia del delito -se verá cuando se cierre el procedimiento-, pero ha evidenciado que si no cohecho, al menos sí hubo hechos impropios, bochornosos, incompatibles con la dignidad exigible en un cargo político como el que ostentaba.
Tan evidente es esa realidad que el propio partido envió como comisionado a Federico Trillo para convencerle de que abandonase su cargo y firmase su acta de culpabilidad, como hicieron otros dos implicados. Consiguió lo primero, pero no lo segundo, aunque estuvo a punto. Y el propio Rajoy, aunque se lo prometió, no estuvo ni delante ni detrás ni al lado de su compañero encausado mientras duró el juicio. Pero si el PP considera que el nombre y el hombre deben ser rehabilitados, tiene todos los instrumentos para hacerlo. Puede elegirle secretario general o tesorero en el próximo congreso de Sevilla o ponerle al frente de la comisión que vigile el cumplimiento del código de transparencia y buenas prácticas de los cargos públicos populares. O le puede dar una embajada o hacerle un hueco en el Gobierno central o, quién sabe, reponerle en su anterior cargo haciendo dimitir a su sucesor, Alberto Fabra.
Apostaría a que no se atreverán a hacerlo. Porque el juicio de los trajes ha acabado, de momento, exculpándole de su responsabilidad penal, pero ha dejado patentes usos, formas y relaciones impropios de un político responsable. Camps será inocente, pero su carrera política parece amortizada.

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
Confiar, creer en el estado de derecho tiene la servidumbre de la coherencia intelectual. Y sobre este pilar me gustaría construir algunas reflexiones.
Primera, la Ley del Jurado fue introducida por un gobierno socialista por iniciativa del Ministro de Justicia Juan Alberto Belloch. Forma parte de las reglas de juego del derecho procesal vigente. No cabe cuestionar las normas que rigen un partido cuando éste ha empezado y tampoco cuando ha finalizado.
Segunda, un jurado legalmente constituido ha declarado a Francisco Camps "no culpable" de los delitos por los que ha sido juzgado. Poco hay que decir más de la sentencia. Camps ha salido sin culpa penal de su proceso.
Tercero, la sentencia podrá no gustar, pero quienes consideraron que Camps había cometido un delito tienen que rectificar. Se cumplió el requisito imperativo del juicio y ha habido un fallo que todos tenemos que respetar.
Cuarto. Naturalmente hay normas no escritas sobre la ética y la ejemplaridad en el ámbito político de poder que permiten mantener que el ex presidente de la Generalitat tuvo actuaciones poco concordantes con el ejercicio de la responsabilidad pública.
España es un país con poca tradición democrática y lo mismo que se toleran conductas políticas sin una exigencia de los principios de ética social y ejemplaridad pública es inadmisible el análisis de las sentencias judiciales en función de los intereses de quien las crítica. Es el camino perfecto para la erosión del estado de derecho.
Quinto, la pelota está en el tejado del Partido Popular: si tan satisfecho está el partido por la "victoria" judicial de Camps y no tiene otras cautelas para su comportamiento, lo lógico sería que rehabilitara al ex president de forma fehaciente, y por qué no, restituyéndole en la presidencia de la Generalitat que se vio olvidado a abandonar.

.
DE GUINDOS
El señor ministro cayó de un guindo
pues tiene creído que si en sus listas
no se encuentran algunos socialistas
su ministerio no será muy lindo.
El señor ministro gritó: Me rindo
ante el saber de estos economistas
porque en finanzas son unos artistas
y de sus consejos no prescindo.
El señor de Guindos es un buen hombre
que se cayó del árbol de su nombre.
Pero Luis de Guindos no se ha enterado
que una especialidad del socialismo,
que ha repetidamente demostrado,
es la de enviar países al abismo.
.
___________________
Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
☆ Suscripción gratuita
(14/1/2012)

En estos momentos convulsos la economía ocupa un lugar preeminente en las agendas de nuestros gobernantes nacionales e internacionales. No vamos a cumplir con el déficit que marca Bruselas. Lo dijo Montoro aunque tuvo que rectificar, y según el FMI no bajaremos del 6% hasta el 2013, aunque Rajoy sigue firme en su objetivo. Se anuncian nuevas medidas y recortes e incluso se empieza a hablar de un posible plan de austeridad a la portuguesa. La solidaridad también se ve afectada por la crisis. Cáritas y el resto de las ONGs que atienden a las familias desfavorecidas están desbordadas, con más gente que auxiliar y sus almacenes más vacíos que nunca, tras haber rebajado la Administración las partidas de ayuda y haber disminuido las aportaciones privadas. Los trabajadores ya han empezado a invadir las calles reivindicando sus derechos. “Nos suben los transportes y nos bajan los sueldos”, decía hoy una manifestante. Y suerte el que cobra un sueldo aunque sea de minijob. Cualquier cosa, mejor que engrosar la lista de los casi 5.300.000 parados, según la última EPA. Es sorprendente y casi un milagro que la multitud se mantenga quieta en casa. ¡Y no hemos empezado! Lo peor de la tormenta está por venir, pero ya las grandes nubes negras nos tapan el cielo privándonos del sol. Son los nubarrones de la ruina. Esta especie de invierno nuclear al que estamos condenados sin remisión los próximos años.
Mariano Rajoy rinde cuentas en Berlín. Hay que recuperar la credibilidad y demostrar que somos fiables, aunque para ello tengamos que bajar la cabeza. Este primer encuentro pasó del aprobado y se habla de la gran sintonía entre los dos mandatarios, más allá de la pura cortesía. Parece que el Presidente logró insuflar a la alemana una buena dosis de confianza, según reflejan los medios del país, tras confiarle las reformas llevadas a cabo en España, y las previstas, entre ellas la reforma laboral, imprescindible desde todos los ángulos.
Los 40.000 millones penden sobre nuestras cabezas. Pero controlar el déficit no es suficiente para crecer y los Estados son conscientes de que todos tienen que hacer reformas estructurales. La creación de empleo es objetivo prioritario. Como medida de urgencia, Rajoy propondrá en la Cumbre del lunes 30 que los fondos de cohesión excedentes se utilicen para crear empleo. También propondrá el debate sobre el modelo austriaco de despido, y se dice de manera oficiosa, que se intentará conseguir un periodo más amplio para el ajuste del déficit, es decir, “a un ritmo adecuado”, De Guindos dixit.

MADRID, 25 (OTR/PRESS)
¿Prevaricaron los centenares, los miles de jueces y magistrados españoles que no investigaron los crímenes del franquismo? Debiendo actuar tras la restauración democrática para esclarecer los asesinatos y las matanzas de los que se rebelaron contra la legalidad democrática de la República Española, a fin de castigar a los culpables, no lo hicieron, ninguno lo hizo, dejando impunes aquellos crímenes contra la humanidad, y a las víctimas sin el amparo de la Justicia. ¿Prevaricaron? Mas, al parecer, no es eso lo que pretende dilucidar ahora el Tribunal Supremo a instancias de dos organizaciones ultraderechistas y de un juez instructor proclive a sus denuncias, sino la conveniencia de apartar para siempre de la carrera judicial, de fusilarle simbólicamente como magistrado, al único que sí quiso investigar el demencial genocidio de españoles que perpetraron los bandidos que se alzaron en armas, con el potente auxilio militar de Hitler y Mussolini, contra las instituciones legítimas de la sociedad española.
El propio fiscal que representa la legalidad en el proceso que se sigue en el Supremo contra el juez don Baltasar Garzón, alucina con ese aquelarre por el que el franquismo pretende demostrar no sólo que sigue vivo, sino al timón de la nave. Pero si el fiscal alucina, ¿qué no alucinarán las naciones con las que hoy España vive coaligada en el seno de Europa, y de las que han llegado a Madrid, a la sede del Supremo, numerosos observadores? Por la victoria inicial de Manos Limpias y Falange sobre la justicia, la realidad de nuestro país parece retrotraerse a la noche más tenebrosa del franquismo, cuando Europa, sus gobiernos y sus ciudadanos, clamaba contra el régimen que había sumido a España en la paz de los cementerios, y de las cunetas, y de las simas, y de los barrancos.
Que esa victoria inicial del franquismo resurrecto y rampante no devenga en triunfo total, laminando los fundamentos de la democracia, depende del buen juicio de los magistrados del Supremo, a los que la fiscalía, la jurisprudencia, el sentido común, el decoro social y los ciudadanos afectos a la ley solicitan la anulación de semejante proceso.

MADRID, 25 (OTR/PRESS)
El Gobierno parece decidido a remover algunos de los cimientos de nuestro actual entramado jurídico. Con pocas horas de diferencia, la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y el ministro Gallardón han anunciado algunas de las reformas que van a emprender de inmediato y que algunas son realmente controvertidas. Pero vayamos por partes. La Justicia española arrastra un "sambenito" el de estar politizada. ¿Lo está? Porque esa es la pregunta del millón. Y la respuesta es que al menos lo parece.
En los últimos años desde el PP se ha abogado por modificar el método de elección de los miembros del Consejo General del Poder Judicial. Hasta ahora su elección se hace por el Parlamento y, en principio, ese método de elección es el más democrático, pero hay que reconocer que los propios partidos tienen parte de culpa en esa imagen de politización de la Justicia porque a veces tardan meses, o como en el caso del Constitucional años, en ponerse de acuerdo para elegir a sus miembros. También es verdad que dependiendo de la composición del Consejo o del Constitucional es fácil prever sus decisiones, lo que viene a aumentar la idea de que los elegidos para esos órganos son correas de transmisión de los partidos. Claro que siempre hay excepciones que rompen la regla, y hay personas que más allá de su ideología deciden y actúan con independencia, pero justo es reconocer que son los menos. De manera que en principio tiene una ventaja la decisión del Gobierno de que sean los propios jueces quienes decidan quiénes van a formar parte del Consejo General del Poder Judicial. Esa ventaja es la que dará la idea de despolitización de la Justicia pero... ¡ay! el quid de la cuestión es que la Justicia adquirirá tintes totalmente corporativistas y el corporativismo tiene también desventajas. O sea que a corto plazo todo el mundo estará contento pensando que la Justicia se va a despolitizar pero luego llegarán los inconvenientes cuando empiecen a aflorar los males del corporativismo.
La vicepresidenta también ha dejado dicho que el Gobierno piensa volver a introducir el recurso previo de inconstitucionalidad. Y la verdad es que a mi juicio nos habríamos librado de muchos problemas y sobresaltos si ese recurso nunca hubiese sido derogado.
Pero hay otras reformas que sin duda provocan inquietud. Por ejemplo, la anunciada por el ministro Ruiz Gallardón ante la Comisión de Justicia del Congreso de estudiar la puesta en marcha "las penas de prisión permanente revisable". O sea la cadena perpetua pero dicho de manera más amable. Según Ruiz Gallardón estas penas de "prisión permanente revisables" existen en todas las legislaciones europeas salvo en dos países, entre ellos España. Y la verdad la sola idea provoca sobresaltos. La cadena perpetua, se denomine como se denomine, está fuera del espíritu y la letra de nuestra Constitución.
Otra reforma anunciada por Ruiz Gallardón es la de la Ley del Menor, y ahí sí que va a encontrar al menos consenso social. De la misma manera que la sociedad también le va a seguir en la modificación de la Ley del aborto en el apartado que se refiere a las menores. Dice el ministro que las menores no podrán abortar sin el permiso de los padres. Sin duda en una situación tan dramática como es abortar parece de sentido común que los padres estén al menos informados de la decisión de su hija, otra cosa es que, además, esta necesite su autorización, pero qué menos que los padres, que tienen la responsabilidad de la menor estén informados de algo que les afecta.
En fin, que los populares parecen decididos a poner patas arriba a la Justicia reformando leyes, pero yo me pregunto si además de las reformas anunciadas lograrán algo esencial, que la Justicia cuente con medios, que tenga un sistema informático común, que los juicios no duren meses y años, que los juzgados tengan los medios suficientes y los jueces no se vean agobiados precisamente por esa falta de medios y personal. Modificar leyes es fácil, dotar a la Justicia de medios para hacerla más rápida y sobre todo acercarla a los ciudadanos es otro cantar.

MADRID, 25 (OTR/PRESS)
Efectivamente, son muchas las cosas que hay que reformar para que España sea el país moderno y plenamente democrático que queremos. Y, como no podía ser de otro modo, el Gobierno Rajoy ha llegado con ganas de hacer cosas, con ideas -algunas no del todo plasmadas en el programa con el que ganó las elecciones_ y con propuestas. La de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, que quisiera desvincular del Parlamento el nombramiento de los miembros del Consejo del Poder Judicial, ha alcanzado el estrellato. Y la polémica, claro. Lo mismo que el "copago" para la Justicia propuesto este miércoles por Ruiz-Gallardón, que además propuso, en su primera comparecencia parlamentaria, modificaciones importantes en las leyes del aborto y del menor, reformas estas dos últimas que sí estaban previstas.
El Ejecutivo que encabeza Mariano Rajoy está siendo de todo menos previsible, que es lo que el hoy presidente dijo que sería. Cierto es que podemos admitir que se han encontrado algunas sorpresas no previstas en los cajones, y que eso justificaría una subida (temporal) de impuestos que dos semanas antes se negaba. No menos cierto es que una cosa es estar en la oposición y otra muy diferente ocupar el Gobierno: desde la oposición se hacen mejor, más osadas, las reformas... entre otras cosas porque no se van a ver plasmadas en el "Boletín Oficial del Estado". Y, claro, una vez que se llega al poder se comprenden algunas de las cosas que hacían los gobernantes salientes. E incluso algunas de esas cosas se copian. Así es el juego de la política.
En general, celebro tener un Gobierno que meta la directa y acelere en las reformas; las puestas en marcha son apenas tímidos cambios en comparación con lo que tiene que venir. No se entra en una nueva era con parches, y ahí están varias importantes reformas constitucionales y legales aguardando a que la etapa de consenso entre "populares" y socialistas se haga realidad. Que se hará en cuanto el PSOE tenga un líder, ya lo verán.
Lo que no celebro tanto es la imprevisibilidad. Los socialistas perdieron estrepitosamente las elecciones porque sembraron la inseguridad jurídica y la desconfianza entre los ciudadanos. Rajoy llegó prometiendo exactamente lo contrario. Pero lo cierto es que las primeras cinco semanas de ejercicio del poder han sembrado una cierta confusión, tanto sobre el calendario reformista -que ahora se acelera_ como acerca del alcance de las medidas a adoptar. ¿Alguien sabe, por ejemplo, en qué parará finalmente la reforma laboral, alguien intuye por dónde discurrirá la nueva reforma financiera? ¿Pondría usted la mano en el fuego por que no habrá una subida del IVA? ¿Juraría usted que no habrá recortes en los aspectos clásicos del Estado de bienestar? Me resulta difícil responder categóricamente a estas y otras muchas preguntas que se me han ido generando en estos días. Ya digo: no me parece mal que Rajoy y sus copilotos aceleren. Pero que, por favor, se atengan al trazado del circuito.

MADRID, 25 (OTR/PRESS)
Soraya Sáenz de Santamaría anuncia la resurrección de Montesquieu. La noticia nos alcanza un cuarto de siglo después de que Alfonso Guerra, apoyándose en la abrumadora mayoría parlamentaria de la que disfrutaba el PSOE en 1985, decretara la segunda muerte del sabio barón francés. Es una buena nueva porque, al recuperar el anterior sistema de elección de los magistrados que forman el Consejo General del Poder Judicial devuelve a los jueces la primacía a la hora de elegir a los componentes de una institución clave para el Gobierno no politizado de los asuntos relacionados con la administración de la justicia. Ahora, a la hora de designar a los miembros del Consejo quien tiene la sartén por el mango es el Parlamento, es decir, el Gobierno de turno y, en clave de menor cuota, el principal partido de la oposición. Con el resultado de todos conocido: un Consejo que reproduce la correlación de fuerzas parlamentarias, situación que desemboca en una mengua de la equidad salvo por las contadas excepciones de magistrados que hicieron o hacen prevalecer un criterio de independencia a prueba de las presiones de los partidos políticos. Montesquieu abogaba por la separación de poderes (Legislativo, Judicial y Ejecutivo), como fórmula para establecer los contrapesos que evitan que el poder degenere en poder absoluto y, por lo tanto, en abuso. Es la fórmula más razonable para hacer frente a un hecho probado: la falta de virtud de los poderosos. Hace 27 años, muchos de los jueces y fiscales en activo, venían del franquismo. No es el caso de la España de nuestros días. Volver a la forma anterior de elección de los miembros del CGPJ, no debería preocupar a nadie. Es bueno, que los poderes del Estado sean independientes y, que dentro del campo de juego que establecen las leyes, se miren de reojo unos a otros. De esa desconfianza, nacerá la virtud. Confiemos en que así sea.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Este Gobierno va más despacio de lo que prometía, pero todavía podemos pensar con generosidad que más vale que piense lo que va a hacer, que no improvise, como ha sucedido tantas veces. Ni improvisar ni cometer errores en la comunicación, que de esos ya nos ha castigado con unos cuantos. Hay que saber lo que se va a hacer, hay que explicarlo y hay que ejecutarlo. Por ese orden. Lo de improvisar tiene su gracia, porque después de un año sabiendo que iban a gobernar sí o sí, podían haber venido con la lección estudiada y aprendida, pero no lo han hecho.
Y luego, fijar prioridades. En tiempos de crisis y con el paro que tenemos, lo primero es el empleo. Pero cuando se nos dice que estamos en 5,4 millones de parados y nos avisan que a final de año podemos llegar a los seis millones, alguien debería pensar qué hacer para que en 2013 o en 2014 no estemos por encima de esa cifra. La tentación de los que mandan es recortar de todas partes y ya está, pero eso no garantiza el éxito ni la supervivencia. Según las prioridades que se fijen, una empresa, un país tendrán futuro o sólo pasado. Hasta en el fútbol sucede eso. Hay dos modelos: el Barcelona o el Arsenal, por no hablar sólo de España, optan por la cantera, por descubrir nuevos talentos, por el estilo propio, por la inteligencia. El Real Madrid o el Manchester City, por gastarse una pasta gansa, por entrenadores mediáticos, por marketing. Los resultados son los que son y hablan de un proyecto, o de una aventura.
En política sucede lo mismo. Ellis Rubinstein, ex director de Science y presidente de la Academia de Ciencias de Nueva York dice que "nos gobiernan líderes estúpidos en todas las naciones, incapaces de manejar sus propios asuntos", pero señala que hay alcaldes muy valiosos que han puesto en práctica soluciones muy creativas trabajando conjuntamente con los innovadores. En dos poblaciones catalanas, Tarrasa y Reus, y pronto en muchas más, los Ayuntamientos de acuerdo con el Colegio de Abogados de la ciudad han puesto en marcha oficinas contra los desahucios para que un equipo de abogados realice los trámites necesarios con los bancos para evitar el proceso de ejecución y reducir el número de familias afectadas. Seguro que hay muchas fórmulas para crear empleo, para reducir los gastos, para optimizar lo que tenemos que no pasan necesariamente por recortar de donde más duele: la educación, la sanidad, la justicia para los más desfavorecidos.
Nuestro problema es el empleo, pero este sólo llegará si tenemos una educación de calidad -no la de ahora- innovación, investigación, más patentes, una justicia que pueda ofrecer seguridad a los inversores, un nuevo modelo productivo, sectores prioritarios por los que apostar, buenos investigadores, médicos, ingenieros. Si recortamos de donde es fácil, a piñón fijo, si no hay políticos rompedores, tendremos que vivir del sol y de la playa. Hasta que haya otro sol y otras playas más baratos. francisco.muro@planalfa.es

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Se cumple un mes del nuevo Gobierno y las exigencias de los ciudadanos se van multiplicando. Claro, que un mes no es tiempo suficiente. Sin embargo, algunos pensamos que las reformas pendientes, las tres vitales en este momento, estaban más pensadas y más preparadas para aprobarse en tiempo récord. Dicen que para tomar decisiones, algunas incómodas o impopulares, se quiere esperar al resultado de las elecciones andaluzas. No lo tengo confirmado. Son sospechas. Y si así fuera, no lo entiendo. Creo que los ciudadanos valorarían positivamente que el espíritu reformista que nos anunció Rajoy y que aplaudimos se produjera y a la mayor brevedad posible.
Han pasado ya cosas importantes. Algunas dignas más que de una mera enumeración. La profesionalidad de los responsables gubernamentales, los cambios en la Fiscalía, la Policía o la Guardia Civil, la política antiterrorista, la reducción del gasto -aunque aún escaso-, la ley de transparencia que inhabilitaría y podría llevar a la cárcel a los responsables políticos del mal manejo del dinero público. Muchas cosas, sí. No obstante, en materia económica parece que una cierta descoordinación que no beneficia al discurso de previsibilidad que se le suponía a este gobierno. La situación es de emergencia y se requiere mucha coordinación, pedagogía y rapidez. Los datos del paro tanto de la EPA del cuarto trimestre de 2011 como los de paro registrado de enero van a ser malísimos y los españoles esperan cambios cuanto antes. Al menos, políticas dirigidas a que cambie la tendencia, más si cabe tras conocer las pesimistas previsiones que acaba de realizar tanto el banco de España como el FMI.
Es verdad que los mercados están demostrando en las sucesivas subastas de deuda pública que confían más en España que hace apenas un mes. Se coloca todo y más y se pagan tipos bastante más bajos. Es una muy buena señal, pero insuficiente. El dinero para proyectos sigue sin aparecer y las deudas a proveedores continúan lastrando la marcha de muchas empresas y autónomos, que o bien tienen que despedir o cerrar. Y ya han cerrado demasiadas. Somos impacientes, pero la situación dramática de millones de ciudadanos lo justifica.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Suele ocurrir gracias al buen Dios que no se olvida de los sufrientes. El discurso de Le Bourget llegaba en un momento en el que ya no podíamos más. Y ahí me quedo, porque mi respeto a Dios incluye no mezclarle en las disputas políticas. El candidato socialista francés para las presidenciales de abril, François Hollande, comienza su campaña con un chorro de aire fresco e ilusionante en un mundo y en una Europa en plena bocanada decadente por no decir moribunda. Este hombre quiere entrar en la senda de Mitterrand, Kennedy, Martin Luther King o Barack Obama, es decir, en la mejor tradición de los grandes políticos de los últimos sesenta años, cuando llevamos un par de décadas con creciente déficit de grandeza en ese terreno. No quiero cometer de nuevo la ingenuidad de colarme de ilusión, que luego viene Obama y hace tambalear con sus flaquezas el gran muro de su programa y de su estatura inicial. Pero tampoco quiero ignorar los resquicios por los que se cuelan esas escasísimas luces que pudieran iluminar nuestros pobres caminos de inicios del siglo XXI.
En el discurso, que es un alegato general contra la pequeñez y el vuelo gallináceo de los actuales políticos, incluso hay joyas que inciden de modo directo y preciso en las enormes contradicciones puestas en el escaparate por la crisis económica. Por ejemplo, cuando explica que su verdadero enemigo es el mundo de las finanzas, ese sistema "que no tiene nombre ni cara, no será jamás candidato ni será elegido, y sin embargo gobierna". En muy pocas palabras Hollande resume la escandalosa sinrazón que nuestros dirigentes a veces no se atreven a denunciar. El sistema financiero y los mercados, no elegidos por nadie, son los que realmente nos están gobernando, como comprobamos todos los días pero casi nunca denunciamos. El alegato viene de quien probablemente será presidente de Francia dentro de tres meses. Desde el mundo progresista sólo tenemos con él motivos de agradecimiento. Cuando tanto se habla en vano de cambio, me quedo con este "Le changement c"est maintenant".

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Hacía frío en Madrid. Los Guerrilleros de Cristo Rey y otras organizaciones de extrema derecha atemorizaban a los demócratas en la Complutense. Los tiros del despacho de Atocha se oyeron en la conciencia de muchos militantes progresistas: fueron el aldabonazo para acudir a la plaza de las Salesas a la capilla ardiente y a la conducción de los cadáveres. Más de cien mil personas asistieron a aquella manifestación. Nunca he asistido a nada más impresionante.
El silencio te cortaba como un cuchillo. Muchos militantes comunistas levantaron el puño al paso de los cinco féretros. El PCE estaba ilegalizado pero sus dirigentes se echaron en la calle. Eramos muchos demócratas de otros partidos acompañando los cuerpos de los asesinados.
Ha pasado mucho tiempo pero no tanto para olvidar la inteligencia, firmeza y decisión de la izquierda democrática en la conducción de la transición política. Firmeza, generosidad y audacia.
Ahora está de moda desprestigiar la transición; lo hacen quienes no la conocen. Una moda muy ZP. Márketing sin ideas. Renuncian a seguir la estela de los cinco abogados laboralistas de Atocha y en vez de buscar una causa para el progreso y el futuro inician cruzadas antifranquistas retroactivas con una gallardía que no se pude utilizar frente a un franquismo que no existe. Heroísmo de redes sociales, de conversaciones de Internet y de manifestaciones fuera del contexto de la época en donde te jugabas la vida por manifestarte. Héroes artificiales como coartadas para causas imposibles.
Desprestigiar la transición es una forma de traición a quienes murieron por ella. Quienes carecen de causas y se refugian en la nostalgia de un antifranquismo retroactivo debieran tener el coraje de mojarse contra los poderes financieros y de la derecha dura que están activos. Ahí es donde se puede ser héroe en el siglo XXI. Pero es más cómodo querer juzgar al franquismo cuando los franquistas están muertos. Todo marketing de ensoñaciones que no son posibles e incapaz de dibujar proyectos para mundos más solidarios. Héroes de papel de prensa ensalzados por quienes no tienen el coraje de arremeter contra los poderosos que sí están vivos.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Es la necesidad la que aprieta, la misma necesidad parda que auguran las predicciones del Banco de España y que malician los vaticinios oscuros del FMI. Ante la crisis cualquier corcho que flote es válido. En cuanto aparece algo que suene a jeque, magnate, o millonario, nos ponemos en situación como si acabáramos de topar con una lámpara maravillosa de la que va a brotar el genio. Dicen que es recomendable tener aprendidos los tres deseos por si llegara la situación y nos cogiera distraídos.
Hemos visto a millonarios europeos excéntricos, y a jeques ociosos que han invertido en clubes de fútbol. Nos faltaba un millonario de Las Vegas y ya lo tenemos, se llama Sheldon Adelson y quiere convertir una zona de la Comunidad de Madrid en un parque temático de la ruleta y el Black Jack. "¡Hagan juego, españoles!", pudiera ser el lema colocado a la entrada. El proyecto ha sido anunciado por Aguirre y Botella pero es sólo eso, "la intención" puesto que necesitaría apoyo del Gobierno para crear una zona de barra libre fiscal. Sin tener nada sólido, sin haber alcanzado un acuerdo, (sin nada de nada), a las veinticuatro horas de haberse pronunciado el nombre del magnate en el Ayuntamiento de Alcorcón habían recibido doscientas peticiones de trabajo para ese gran casino madrileño. Ya que estamos en época de ensayo de chirigotas para el carnaval este asunto recuerda la letra de "Los duros antiguos", famoso tango del que fue autor el gaditano Antonio Rodríguez Martínez, conocido por "el tío de la tiza". En la letra se decía como los gaditanos se lanzaron a la playa a buscar monedas pero hartos de escarbar se dieron cuenta de que les habían contado una milonga. El tango es de 1905 pero la afición a "tangar" se prolonga en el calendario.
De momento tenemos multimillonario americano y con un personaje así comienza un cuento. Otra cosa es que acabemos viendo una macrociudad del juego, un Las Vegas II en Madrid, lleno de tipos disfrazados de Elvis que buscan novia por la tarde, se casan por la noche y se divorcian por la mañana. Es lo que se llama "viva Las Vegas". Y si todo eso nos saca de pobres pues se cambia la legislación con alegría. Como nos enseñaron Bardem y Berlanga si viene Mister Marshall sacamos al pueblo a la calle con la banderita y ensayamos canciones que hablen de nuestros tradicionales lazos de amistad. Y, si hiciera falta, nos ponemos de bola humana en la ruleta para que el millonario nos empuje entre los números que pasan dando vueltas en carrusel acelerado. De condiciones laborales ya hablamos otro día, no vayamos a molestar al rico.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Menuda papeleta la del Tribunal del Supremo que juzga a Baltasar por haber pretendido investigar los crímenes del franquismo. Si hay un juicio impopular es éste, no solo porque Baltasar Garzón es considerado como un héroe por muchos ciudadanos, sino porque incluso entre quienes no le tienen mucha simpatía chirría que pueda ser juzgado por intentar investigar los crímenes de Franco. Pero la Justicia es ciega, dicen. De manera que la Justicia se ha puesto en marcha para intentar dilucidar si el magistrado podía o no abrir una causa sobre el pasado.
A Garzón hay mucha gente que le tiene ganas, incluso entre los de su gremio. Ha ido sobrado por la vida, tanto, que según dicen en medios jurídicos, el "super juez" ha dado pasos que en Derecho no se pueden dar por muy buena intención que tenga uno. Pero eso será el Tribunal Supremo quien lo decida en un juicio del que está pendiente medio mundo. Produce rubor que a un juicio celebrado en nuestro país tengan que acudir como observadores organizaciones como Amnistía Internacional, Human Rights Watch y la Comisión Internacional de Juristas. Y es que cuesta digerir que a un juez se le siente en el banquillo por querer investigar el franquismo. Fuera de nuestras fronteras es imposible explicar, o mejor dicho que alguien entienda, que algo así puede suceder.
De los tres juicios que afronta Baltasar Garzón, este es el más impopular, el que la opinión pública está con él de manera casi unánime sin que nadie quiera perder un minuto en comprender los tecnicismos jurídicos que han llevado al juez al banquillo de los acusados.
Garzón es un personaje controvertido, tanto como alguna de sus actuaciones. Hay gente que le profesa una devoción total, otros que le aborrecen, hay quienes le temen, o que desconfían, o que le envidian, o que se rebelan por sus comportamientos jurídicos tan particulares. Lo cierto es que no deja indiferentes a nadie y con este juicio menos todavía.
Juzgar a Garzón por haber pretendido investigar los crímenes del franquismo de repente coloca a España a nivel de algunos países latinoamericanos que también sufrieron dictaduras, solo que ellos las investigaron o al menos intentaron ventilar sus trapos sucios. Cualquiera que haya viajado por Latinoamérica sabe que allí Baltasar Garzón es como un héroe de capa y espada, al que ahora fuerzas oscuras quieren doblegar.
Ya digo, no lo tiene nada fácil el Tribunal que juzga al juez Garzón pero, además, yo me atrevo a preguntar ¿de verdad este juicio tiene sentido? Mi respuesta es un no rotundo.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
¡Ya era hora! dije, para mis adentros, cuando leí la noticia de que el Gobierno quiere que las entidades financieras que hayan recibido ayuda del FROB tengan limitados los sueldos de sus directivos y consejeros. ¡Ya era hora! de que las cajas de ahorro que han tenido que ser nacionalizadas y cuyas cuentas dependen, por lo tanto, del presupuesto publico y las entidades que no han llegado a esos extremos, pero que han tenido que recibir préstamos y avales, también con el dinero de todos, pusieran un mínimo de contención en las nóminas de sus mandamases.
¡A bancos intervenidos, sueldos intervenidos! editorializaba un periódico y yo añadía... como debe ser, si señor. Sobre todo teniendo en cuenta que las cajas, fundamentalmente, han sido durante muchos años el retiro dorado de muchos políticos que eran compensados así por los servicios prestados. Las mayoría de los escándalos que hemos visto en las cajas de ahorro, convertidas en el botín de guerra del partido que ganaba las elecciones, se ha debido a que los partidos metían la cuchara en ellas, proporcionalmente al poder que tenían en cada momento y ¡claro! tanto fue el cántaro a la fuente que terminó rompiéndose en mil pedazos.
Solo hay que echarle un vistazo a los sueldazos que se han publicado -que oscilan entre 2,3 millones de euros anuales y 450.000, sin contabilizar dietas, bonus o planes de pensiones- para aplaudir a manos llenas que el Banco de España establezca una limitación de las retribuciones.
Al parecer, el límite salarial que estaría barajando el Gobierno puede quedar fijado en torno a medio millón de euros, lo cual para muchos de estos directivos supone un sustancioso recorte pero que, para el común de los mortales, es todavía una cantidad astronómica. Sea como fuere ¡ya era hora! porque aquí mucha promesa incumplida con la subida del IRPF, mucho desmadre del déficits, mucho asustar con esa cifra de 40.000 millones de euros que el Gobierno debe sacar de debajo de las piedras, pero da la sensación de que ¡al final! los paganos siempre somos los mismos y los ricos, ricos de verdad, siempre se van de rositas gobernando la izquierda o la derecha, da igual. De la anterior etapa de gobierno se me quedó grabada una reflexión que Zapatero hizo en un encuentro privado con gente muy principal: "Las clases medias lo resisten todo", dijo para asombro de los presentes. Lo malo no es que lo dijera sino que se lo creía y ese pensamiento parece que está cada día más extendido entre los gobernantes, hasta que esas clases medias terminemos muriendo de extenuación. Si es la hora de los sacrificios lo justo es que paguen más quienes más tienen o al menos que haya un reparto equitativo entre todos. Si es verdad, como es, que se acabó la fiesta lo inconcebible, por injusto, es que siempre las estrecheces caigan de un lado. ¡Ya era hora! de que empezáramos a ver algunos gestos, que son los primeros, pero no deben ser los únicos. La acción de los nuevos gobernantes ha de ser ejemplar, pero también debe ser ejemplarizante para que sea más leve esta sensación agobiante de inestabilidad y de miedos por todos lados.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
La realidad es tozuda. La economía española está en el filo de la navaja de la recesión y nadie espera milagros ni a corto ni a medio plazo. Peor aún: el paro sigue creciendo y todo apunta a que en los próximos meses, el número de desempleados rebasará con creces los cinco millones. Por otra parte, los datos que suministra el Banco de España indican que la salud de los bancos nacionales no es todo lo boyante que nos habían querido hacer creer hace unos meses con todo aquél exagerado show de los "estrés test". Algunos están peor que otros, pero unos y otros necesitarían captar 50.000 millones de euros para que sus accionistas y clientes pudieran dormir más tranquilos. El resultado de todo lo que uno lee y oye decir sobre estas cuestiones podría resumirse en esta idea: nos aguardan tres o cuatro años muy duros, si es que no son más, porque a nuestros problemas específicos se suman los de los restantes países de la zona euro.
Por desgracia, el efecto psicológico positivo que aparejaba el cambio de Gobierno se ha diluido o está a punto de evaporarse. En parte por la escasa incidencia de las primeras medidas adoptadas (las subidas de impuestos no reactivan la economía, la retraen) y, en parte, por las dudas que sigue suscitando en orden a generar empleo, la anunciada y todavía no nata reforma laboral. Más que reducir la cuantía de las indemnizaciones por despido, lo que es seguro que revitalizaría la actividad empresarial es que los bancos concedieran créditos. Sin dinero no se puede crear empleo, pero los bancos, pese a las ayudas estatales recibidas, no están por la labor pues todo su afán se concentra en tapar los agujeros que el "ladrillazo" les dejó en sus balances contables. El resultado de todo esto es que en los próximos cuatro años los contribuyentes que aún conservamos un empleo vamos a trabajar para pagar impuestos con los que España hará frente a los intereses de la faraónica deuda en la que nos han sumido las alegrías y el despilfarro de algunos alcaldes y la mayoría de los responsables de las comunidades autónomas. Sin olvidar, claro, a quienes desde el Gobierno central nos embarcaron en proyectos de aeropuertos, autopistas, rotondas o multimillonarias ayudas económicas a determinados países y colectivos sociales. No nos lo podíamos permitir, pero ellos, los políticos, no querían renunciar a la foto. Gastar como un nuevo rico, sin serlo de verdad, se paga muy caro. Y en eso estamos.

NO A LA CENSURA; SÍ A LA INFORMACIÓN, CRITICA Y JUSTICIA JUSTAS
¿Cómo es posible que el Grupo mediático Intereconomía, al que tanto venimos apoyando algunos desde su comienzo en la radio y en el marco del liberalismo humanista de juego limpio que proponemos y por lo que venimos siendo muy duramente atacados e insultados; grupo mediático que viene llevando a cabo una fuerte campaña publicitaria bajo el lema Orgullosos de ser de derechas; cómo es posible que haya despedido a Enrique de Diego, destacado y comprometido ciudadano de la nación española, periodista, ensayista, emprendedor liberal de derechas de dicho Grupo, fundador del mismo, luchador contra la censura y el silencio informativo frente a graves problemas, atentados y graves casos de comisionismo, corrupción y violencia política (material e inmaterial, física y espiritual) que se vienen dando en toda España desde 1977 y que van a más, muy activo defensor, en la práctica real (por lo que no hace mucho fue violentamente detenido) y no solo de boquilla, en la ideología proclamada, de la crítica y libertad de expresión para informar verazmente y de lo que prácticamente nadie se atreve a informar y criticar fundadamente, ni a dar voz a comprometidos ciudadanos españoles que, sin miedo y con riesgo, también lo hacen si se les da la posibilidad como ha hecho De Diego; defensor de la nación española, de sus unidad, lengua, cultura, historia y tradiciones (lo que citan y defienden muy poco, prácticamente nada, los principales dirigentes del centroderecha español, los máximos dirigentes, líderes del Estado español, pues, nunca hablan de la nación española, de la necesidad de defenderla, con firmeza democrática, interior y exteriormente), defensor de los grandes valores del humanismo cristiano y que están en las raíces de la economía de mercado, la democracia y Europa con principios, defensor de la Guardia Civil, de las fuerzas y cuerpos de seguridad pero honrados de y por España, defensor de las víctimas del terrorismo, defensor del canon conservador-liberal y de un centroderecha español, comprometido, liberalhumanista y siempre deontológico, con principios, y contrario a aplicar y promover la economía de mercado y la democracia de juego sucio?
¿Cómo es posible que el Grupo Intereconomía, Orgulloso de ser de Derechas, que dice defender la nación española, el liberalismo y el humanismo cristiano, haya despedido, muy injusta y politicamente, al periodista liberal humanista-cristiano Enrique de Diego, gran defensor de la nación española y de la critica popperiana que sirve de forma permanente para mejorar las cosas, la vida y el mundo?

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
Según el abogado de Iñaki Urdangarin, Mario Pascual Vives, defensor y defendido están trabajando "de sol a sol" en el caso judicial abierto contra el yerno del Rey. La figura retórica le viene pintiparada a la gravedad del asunto que se ventila. Y no tanto por los presuntos delitos de malversación de caudales públicos, fraude, falsedad documental y prevaricación, apuntados en la ya famosa pieza secreta 25/2ª del caso Palma Arena, cuanto por el impacto del escándalo sobre la imagen de la Familia Real y, todavía peor, el prestigio de la Corona.
El trabajar de sol a sol, aunque haya sido en secreto durante el pasado fin de semana, ha servido a Urdangarin y Pascual Vives para rectificar el tono de su relación con la opinión pública a través de los medios de comunicación. En esa especie de rueda de prensa concedida el lunes por el letrado se advirtió un evidente cambio de discurso.
Ya no se habla de indefensión, linchamiento, juicio paralelo, reprobables filtraciones del sumario o falta de respeto a la presunción de inocencia, como en las primeras reacciones del abogado o un nefasto comunicado del duque de Palma de hace algo más de un mes. Esta vez hay un comprensible eclipse total en el duque (viaje secreto a Barcelona) y un abogado inesperadamente amable, comunicativo y sumamente respetuoso con el trabajo de los medios de comunicación.
Supongo que se trata de un oportuno toque de la Casa del Rey. Se impone la necesidad de empezar a minimizar los desperfectos que sobre la imagen de la institución ha causado y va a seguir causando el escándalo. Un intento que ya se hizo explícito con aquella declaración del jefe de la Casa del Rey, Rafael Spottorno, cuando hace un mes calificó de poco ejemplar la conducta de Urdangarín.
Ahora se trata también de evitar el desprecio al mensajero, que era el camino que se había empezado a transitar. En la duda queda saber si se ha conseguido del todo. Dicho sea por esa innecesaria incursión del abogado en las relaciones de Urdangarín con su esposa ("Se siente apoyado por la infanta"). O su contundencia al desmentir los rumores de separación del matrimonio. Es de suponer que en Zarzuela no habrán caído demasiado bien las precisiones del abogado sobre algo que atañe a la intimidad familiar de la infanta doña Cristina y su esposo.
En todo caso, prevalece la saludable rectificación en el discurso del abogado. También en todo lo que se refiere a los procedimientos judiciales en marcha o el trabajo del letrado, que en realidad son tecnicismos. Lo verdaderamente relevante es la sombra de ese enorme elefante que se proyectaba el otro día sobre las preguntas de los periodistas, aunque pareciese una sombra ignorada: la caída de la imagen de la Familia Real y de la institución monárquica en la valoración de la ciudadanía.

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
La celebración de elecciones "primarias" en los partidos para designar candidatos o equipos de dirección es, sin duda, un ejercicio de democracia interna que, como mínimo, faculta a quienes las realizan para hablar con algún fundamento de democracia a los ciudadanos. En ese sentido, el PSOE está cumpliendo con el elemental requisito de congruencia y ejemplaridad que debería exigirse por ley a todos los partidos, pero el desbordamiento mediático de la lid entre los que se postulan, Chacón y Rubalcaba, todo ese jaleo de congresillos, delegados, ruedas de prensa, mitincillos, federaciones locales, consensos, disensos, dimes y diretes, desnaturalizan en parte el proceso, que deja de ser lo que debiera, interno.
Si una familia decide, ante la inminente llegada de invitados a casa, hacer zafarrancho de limpieza, llevar las cortinas al tinte, desempolvar la vajilla buena o adecentar el cuarto de los trastos por si se quedan a dormir, va y lo hace, pero no le da la brasa a nadie, o no debería, con esos preparativos de andar por casa, nunca mejor dicho. Desde luego, y en tanto los invitados llegan, los adultos siguen yendo al trabajo o en su busca, los niños siguen acudiendo a la escuela y pillando todos los virus que encuentran, y los abuelos, si los hubiere, siguen ocupándose de los niños y de sus virus. Sin embargo, estando el PSOE en el trance de recibir/elegir a sus huéspedes, parece dedicar a ello toda su atención y todas sus energías, versando el mensaje que emite al exterior exclusivamente sobre eso. ¿Pero no es el principal partido de la oposición? ¿Para cuándo lo deja? ¿No le obligan los siete millones de votos obtenidos el 20-N a ejercerla permanentemente y con cierta convicción?
Del PSOE se sabe hoy, dejando a un lado sus "primarias", que tiene un montón de diputados, senadores, consejeros y concejales impávidos y silentes, no sea que, según quién la haga, no vayan a salir en la foto. Y poco más. Con la que está cayendo, y con cómo el gobierno del PP hace que caiga, tal vez el PSOE debiera reducir a sus justos términos su zafarrancho.

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
¡Cuanta razón tenía Giulio Andreotti, el incombustible político italiano que decía que el poder no desgasta, que lo que desgasta es la oposición! Tenemos un ejemplo palmario en la forma (a mi juicio, penosa) con la que el PSOE está afrontando los primeros pasos de la que se anuncia como larga travesía del desierto. Analizando las últimas intervenciones de Rubalcaba y Chacón en vísperas del congreso de la próxima semana, nadie diría que pertenecen a dos dirigentes políticos que disputan el liderazgo de un partido que ha gobernado España durante veinte de los últimos treinta años. En lugar de reflexionar con serenidad y sentido crítico acerca del por qué de la descomunal derrota política sufrida en las tres últimas elecciones (municipales, autonómicas, legislativas), pierden el tiempo en reuniones en las que emplazan a los dirigentes regionales a que decidan si quieren más a "papá" Alfredo o a "mamá" Carme. Como si para los españoles, en general, y, en particular, para los votantes y simpatizantes socialistas -preocupados como están por la crisis económica: cinco millones de parados- lo importante, ahora, fuera eso.
Si los aspirantes a patronear la maltrecha nave socialista no son capaces de analizar el momento político y ver que lo que necesita su partido son dirigentes nuevos, políticos que no hayan salido abrasados por su complacencia con la deriva "zapaterista" que tanto daño le ha hecho al partido, es que no han entendido el mensaje de las urnas. Tengo para mí que ni Rubalcaba, que encabezó la lista que llevó al PSOE a su mayor derrota (debería haber tomado ejemplo de Almunia cuando perdió las elecciones), ni Chacón, que pasa por ser albacea del Zapatero que ha llevado al partido a la ruina electoral, deberían obstruir el paso a una imprescindible "tercera vía" capaz de definir un proyecto político socialdemócrata actualizado en orden a su concepción de la economía, el europeísmo y el compromiso firme y sin reticencias con la idea de una España unida y solidaria. Ya digo, lo que se juega el PSOE en este congreso es algo mucho más profundo que elegir entre "papá" Alfredo y "mamá" Carme.

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
Se cumplen diecisiete años del asesinato del joven dirigente del PP guipuzcoano y Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de San Sebastián, Gregorio Ordóñez. Ese 23 de enero de 1995 estaba comiendo en un bar de la parte vieja de la ciudad en compañía de otras personas -entre ellas la que entonces era la secretaria del grupo municipal del PP, María San Gil- cuando un terrorista de ETA entró en el local y por la espalda le descerrajó varios tiros en la nuca, que produjeron su muerte instantánea.
Diecisiete años después de aquel vil asesinato, los que nunca han condenado ni aquel atentado ni ningún otro, gobiernan el Ayuntamiento del que Ordóñez formó parte. Diecisiete años después, en la víspera de la fiesta de San Sebastián las pancartas a favor de los presos de ETA, de su liberación, de su acercamiento a las cárceles del País Vasco surcaban la plaza donde tenía lugar la tradicional tamboreada que da inicio a los festejos de la ciudad. Mientras, los familiares y amigos de Gregorio, con su viuda Ana Iribar a la cabeza volvían al cementerio de la ciudad para depositar unas flores en la tumba del político popular y rezar una oración por el eterno descanso de su alma. Algo más que un simple contraste.
Consuelo Ordóñez, hermana de Gregorio, ante el espectáculo de exaltación hacia los presos de ETA que tuvo lugar en el comienzo de las fiestas ha sido muy clara: "Una ciudad que homenajea a los asesinos en vez de a sus víctimas no puede optar más que a la capitalidad de la indignidad". Obviamente se estaba refiriendo a esa polémica designación de hace unos meses de San Sebastián como Capital Europea de la Cultura en el año 2016.
Hace tiempo que la sociedad vasca padece una profunda enfermedad moral, consecuencia directa de tantos años de connivencia activa o pasiva con el terrorismo de ETA. Una enfermedad que no tiene una fácil curación, ya que no depende exclusivamente de aplicar medidas de tipo político o económico. Se necesita algo más. Es ciertamente incomprensible que en una ciudad como San Sebastián, donde ha habido cerca de cien personas asesinadas por la banda terrorista, el partido que gobierna la ciudad sea el de los amigos de ETA. Es incomprensible que la sociedad vasca en general y la donostiarra en particular no haya protagonizado una auténtica rebelión cívica y democrática contra quienes nunca han condenado la violencia, el chantaje, la extorsión. Se suele decir que cada sociedad tiene los políticos que se merece. No sé si es una afirmación demasiado radical para esos vascos que han sufrido directamente la consecuencias de ese clima de violencia. Pero el hecho cierto es que después de más de cincuenta años de existencia de ETA, la banda terrorista y su mundo van ganando la partida. Puede que dejen de pegar tiros, pero desde el poder van a seguir imponiendo su proyecto totalitario. Si no, al tiempo.

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
Llevo tres días intentando responder a esta pregunta: ¿qué tiene que ver la libertad de expresión con robar? Y es a raíz de la detención del dueño de Maganpload, el tal Kim Schmitz, que miles de personas han alzado su voz diciendo que el cierre del portal es un ataque a la libertad de expresión. Es decir, que robar, violar la propiedad intelectual, blanquear dinero, tener ilícitamente armas, y otros negocios de igual calaña corren en paralelo a la libertad de expresión según el entender de quienes se han escandalizado por la detención de Kim Schmitz.
Es evidente que la Red es un espacio de libertad y un espacio lleno de ventajas. La comunicación inmediata, el poder disponer de infinidad de datos al minuto, de conocer lo que está pasando en el otro extremo del mundo a tiempo real, etc, etc, etc. Como también es evidente que la RED ha ido creciendo sin reglas claras a la manera del viejo oeste.
Creo que no hay nadie que no defienda las ventajas de la RED, pero estarán conmigo que como en todo espacio común tiene que haber reglas, que no vale todo y que la libertad de expresión no pasa por calumniar, perseguir, acogotar, y de esto también hay mucho en Internet, como también hay libros, películas, canciones, ensayos, conciertos y obras teatrales robadas. Y esto es lo que no es asumible.
El tal Kim Schmitz se ha hecho multimillonario robando la propiedad intelectual de otros. Vive en una gran mansión, dispone de varios coches de gran cilindrada y no sabe lo que significa crisis económica porque él vive como un "pachá" gracias al talento, esfuerzo e inversión de otros.
Es evidente que cualquier escritor, músico, ensayista o cineasta ansía que su obra llegue al mayor número de personas, y que Internet es el medio para ello, pero lo que nadie con dos dedos de frente puede pretender es que regalen su trabajo.
¿O acaso regalan su trabajo quienes defienden tamaño desatino, quienes se bajan las películas gratis, o la música o los libros? Me gustaría saber si estos tan amigos de la propiedad ajena permitirían que alguien fuera a su casa y se llevara el ordenador para "compartirlo". De la misma manera que me deja atónita quienes acusan con desparpajo a los productores de Hollywood pretender "forrarse" con sus películas. Pues sí, claro, imagino que si invierten su dinero es para recuperarlo y ganar más de paso. De la misma manera que hace el resto de la gente, ir a trabajar para recibir algo cambio con lo que poder mantenerse. Yo no sé si los que defienden la piratería en Internet trabajan gratis por amor a la Humanidad, pero me temo que no, vamos yo conozco a mucha gente, que se tiene por honrada y que sin embargo piratea sin rubor pero eso sí, no permitirían que nadie se llevara nada de su casa y desde luego trabajan y cobrar a fin de mes.
Repito: Internet es y debe de ser un espacio de libertad, pero precisamente por eso debe de tener reglas, y esas reglas pasan porque de la misma manera que los delitos son perseguidos en la vida real también lo sean en la RED, lo que Internet no puede ser es un espacio de impunidad. A no ser que los piratas y los delincuentes de la RED pretendan hacernos creer que es lo mismo la velocidad que el tocino.

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
No parece que el Banco de España esté especialmente optimista con respecto al futuro y en su último boletín vuelve a insistir en lo que ha venido diciendo los últimos tiempos: o se cambian muchas cosas de forma muy profunda o el panorama para este año y el siguiente resulta más bien desolador. Y el problema es que la sociedad no ve esos cambios con el nuevo Gobierno pero si padece las consecuencias de lo inesperado y también lo más fácil: la subida del IRPF que sin duda castiga a las clases medias; en el IRPF no están los ricos de verdad, eso lo sabemos todos y el Gobierno de Rajoy también. Igual que sabemos que con esta subida de los impuestos sobre la renta el Estado va a conseguir muy poco y ni de lejos va a ser la solución a la desviación del déficit.
La pregunta es por qué el Gobierno de Rajoy decide esto casi con prisas mientras sigue estancado y a la espera de una reforma laboral que nunca empieza, que se anuncia contradictoria y que no parece que va a ser lo revolucionaria que sería necesario. La única respuesta posible es un cierto miedo. Porque decir que no te va a temblar la mano, se puede decir y, sobre todo, si no firmas nada por lo que la mano tenga que temblar. ¿Por qué no se reducen los contratos? ¿Por qué no se mete mano al absentismo? ¿Por qué no se responsabilizan a las empresas y sus trabajadores para llegar a acuerdos al margen del los convenios colectivos? ¿Por qué no se ha aprobado ya que las PYMES y los autónomos no paguen el IVA hasta que no hayan cobrado la factura? ¿Por qué lo que iba a ser tan serio respecto al gasto de las autonomías se ha quedado en una sanción económica que ningún gobierno va a imponer? ¿Dónde esta esa drástica reducción de empresas publicas? ¿Es moral bajar sólo el 20% a partidos y sindicatos cuando se esperan un 23% de parados en este país? ¿De verdad la bicefalia económica funciona en el Gobierno? ¿No provoca una cierta sensación de fracaso descorazonador el silencio obstinado del Presidente? ¿Cuánto va a subir el combustible en España con el anunciado boicot al crudo de Irán? ¿Qué fue de aquella "urgente necesidad" de no multiplicar innecesariamente miles de puestos en los tres niveles de gobierno? ¿De verdad el ICO va a adelantar el dinero para que las administraciones paguen lo que deben a los proveedores? ¿De donde va a sacar tantísimos millones de euros?

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
Soy lego en la materia, y no me voy a apoyar en la Ley de Represión de la Usura de 1908, conocida como la Ley Azcárate, pero creo que está vigente, y puede observarse por nuestra jurisprudencia, que si se supera en 2,5 veces el interés legal hay usura, y el límite es el 13,75%. Repito que soy un ignorante, pero tengo entendido que si se superan estas fronteras, es decir, si se llega a la usura, se acepta la nulidad de contrato y sólo existe la obligación de devolver lo recibido sin intereses, aparte de la multa que, por usurero, debe pagar el prestamista.
Vuelvo a repetir mi condición de analfaleyes, pero la jurisprudencia se basa en las sucesivas sentencias, de la misma manera que la costumbre iterada y repetida se convierte en Derecho. Y si ello es así, estaríamos ante un panorama de usura consentida por gobiernos y jueces, o ante una clamorosa dejación de derechos ante la actuación de los usureros. Y los usureros no son esos viejos repugnantes de Dickens, en una covacha, que acumulan riquezas a través de las necesidades de los demás, sino bancos de facha impecable y consejo de administración repleto de personas que se consideran honorables, cadenas de tiendas de electrodomésticos que prestan financiación con porcentajes abusivos, grandes superficies de alimentación y otros productos que prestan lindando la rapiña, y entidades de crédito, cuyo nombre por esta vez me guardo en el ordenador, que prestan a más del 24% y más del 30% en los llamados créditos rápidos.
Los empingorotados bancos que, de vez en cuando, se sirven de nuestros impuestos del IRPF para no quebrar, cobran unos intereses de demora que no es que rayen, es que son usura en estado puro, mientras los gobiernos, sean de izquierdas o de derechas, callan y se hacen cómplices de un delito que está reflejado en nuestras leyes. Una vergüenza que sufrimos con una mansedumbre que me espanta tanto como la anuencia del Banco de España y del Gobierno, que parecen encubridores de los usureros.

.
.
.
EL PP A TODA VELA
Hay veleros que son afortunados
y que aun después de bárbaras procelas
son capaces de enarbolar sus velas
pues sus patrones son muy avispados.
Y hay patrones tan lentos y apocados
y de maneras de actuar tan lelas
que aun pinchándoles el culo con tachuelas
no reaccionan y miran a otros lados.
Se puede navegar con viento en popa,
mas conviene saber guardar la ropa.
Y es bueno ser afable, mas no tanto;
porque puede un patrón ser muy devoto,
pero no permitir que su piloto
le ponga por su cuenta vela al santo.
.
___________________
Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
☆ Suscripción gratuita
(23/1/2012)

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
Entre las herencias de Zapatero puede incluirse la pérdida de liderazgo intelectual, de proyecto y de capital humano en el PSOE. Los viejos barones de Felipe González fueron enviados al limbo y sustituidos por otros que dejaron que Zapatero, apoyado por Blanco y el aparato del partido, lo decidieran todo pero sin capacidad para atisbar el futuro. La izquierda española, fundamental en la etapa democrática, parece estar sin norte. No es sólo un problema español y a ello no es ajeno el final del comunismo y los cambios en la estructura de clases. Tampoco los sindicatos han sido capaces de cambiar su modelo y siguen anclados en el pasado, en el viejo sindicalismo de la lucha de clases, pero, al mismo tiempo, son clientes cautivos de un Estado que les financia y les ofrece un "buen pasar". Si sindicatos y partidos, también los de derechas, tuvieran que financiarse con las cuotas de sus afiliados, estarían al borde de la desaparición. Sorprende que algunos líderes de esa izquierda pidan transparencia de las finanzas de la Casa Real cuando las cuentas de partidos y sindicatos, sostenidas con fondos públicos, son las más opacas del mundo mundial. La ley de Transparencia que el anterior Gobierno dejó en el Congreso debe ser un objetivo fundamental y urgente.
Pero lo inmediato es la lucha por el poder en un PSOE herido por la última derrota electoral, pero, sobre todo, por su falta de proyecto. Como es un partido fundamental para la salud y la calidad democrática, algunos esperábamos que en lugar de una lucha de nombres, los socialistas hubieran aprovechado para analizar sus errores y debatir sobre ideas y renovación. Nada más lejos de lo sucedido. Rubalcaba y Chacón, Chacón y Rubalcaba, y con ellos, todo el partido, han planteado una lucha por el poder a costa de lo que sea. Si ellos son los únicos líderes posibles, mal panorama para el PSOE. Pero nadie más se ha postulado y, repito, nadie ha planteado un debate sobre lo que debe ser una socialdemocracia moderna, sobre los grandes cambios necesarios o sobre cómo regenerar la política, interna y externa, tan necesitada de ética. Los candidatos surgidos hasta ahora no aportan nada nuevo y son responsables de los errores de los últimos años, corresponsables con Zapatero de habernos llevado donde estamos.
Las Juventudes socialistas están desaparecidas y a nadie parece inquietarle. ¿Estará en el COU el líder socialista que cambie al PSOE? Sería malo para el PSOE pero también para la democracia. Necesitamos equilibrar el poder de la derecha y parece que no se logrará con Rubalcaba, que ya es historia, pero tampoco con Chacón, igual de responsable de los errores y dispuesta a cambiar lo que sea para lograr el poder, aunque sea sólo el del PSOE. Los dos fueron parte nuclear de un Gobierno que amplió las diferencias entre las clases sociales, están lejos de las bases, de la realidad social y, sobre todo, no ofrecen ninguna idea para el cambio imprescindible del PSOE y de España.

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
¿Qué dirá el jurado sobre el caso de los trajes de Camps? Quien me haya seguido en este caso, sabrá que nunca le he dado tanta importancia al hecho en sí como a que en la Comunidad Valenciana, siento decirlo, algo olía a podrido y véase, si no, el "caso Carlos Fabra". Se ha gastado mucha cohetería -y mucho dinero- en un juicio que apenas lleva aparejada la pena de una falta, suponiendo que el expresidente valenciano fuese declarado culpable, y acaso nos hemos dejado atrás, en el olvido, cosas mucho más graves. Lo mismo podría decir del proceso que se siguió -y los que se seguirán- contra Baltasar Garzón: las salas de los tribunales sustituyen ahora al "pan y circo": los ciudadanos devoran cada detalle del absurdo comportamiento de Camps ante los jueces, cada palabra que sale de la garganta rota de Garzón. Y esto es solamente el comienzo, que ahora vienen Urdangarín, Blanco...
Un observador casual podría pensar que España es un país profundamente corrompido, de Baleares a Andalucía, de la Comunidad Valenciana a Cataluña, de Castilla-La Mancha a Madrid, de Galicia a... Un país en el que casi todo ha sido posible, en el que -como en cierta ocasión dijo un exministro de Economía- era fácil hacerse rico en un tiempo récord. España ha sido, es, un gran banquillo en el que, generalmente, se dilucidan cuestiones de menor cuantía, aunque de máxima podredumbre moral. Lamentables ejemplos, que, sin embargo, no ofrecen, me parece, la radiografía real de un país.
Ya sé que lo más fácil sería acusar, sin más, a la clase política, a ciertas instituciones, al entorno del Rey, a los banqueros, de ejercer sistemáticamente prácticas corruptas; seguro que muchos aplaudirían una tal acusación. Pero yo no puedo, con los datos que manejo, lanzarla. Sigo pensando que, mejor o peor preparada, mejor o peor acostumbrada al derroche, nuestra clase política es básicamente honrada, y lo mismo diría yo para los restantes estamentos. Lo que vemos en las salas de juicio son o excepciones o -así lo pienso en el caso de Garzón, un pésimo instructor, sin duda, pero no un prevaricador- demasías; sigo pensando que los que se sientan en el banquillo son, por muy conocidos y populares que sean, los menos poderosos de los poderosos, carne de cañón mediático, como Camps, listillos que creen que pueden abusar permanentemente de los demás, como Carlos Fabra, aprovechados de una posición que no merecían ocupar, como Urdangarín, tipos con la cara muy dura, que creían que todo se les debía, como Jaume Matas.
Claro que no digo que estas gentes no deban ser juzgadas, aunque piense que el ruido mediático es, ocasionalmente, excesivo. Deben, obviamente, ser juzgadas y castigadas. Lo único que digo es que estamos, quizá, difundiendo la imagen de una España sin escrúpulos que no es del todo cierta. Y tengo para mí que la seguridad en que toda irregularidad se acaba conociendo y va a parar a los tribunales va a frenar en seco todos esos abusos; una especie de vacuna facilitada por una crisis que va a dar para muy pocas alegrías en el sector público.

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
Recientemente, los bancos europeos tomaron prestados 500.000 millones de euros del BCE al 1% de interés anual, a devolver en tres años. ¿Qué puede hacer un banco con su dinero fresco? ¿Lo invertirá en deuda española y/o de otros países periféricos que pagan seis, siete o incluso más veces que ese 1% al que recibieron el préstamo del BCE? Mucha gente cree que sí, pero no está tan claro que todos lo hagan; de hecho, hay bancos que invierten en deuda alemana, que no solo no remunera sus bonos, sino que cobra por venderlos. ¿Tiene eso sentido? Hay ejemplos que así lo indican.
Primera hipótesis: Sobre el papel, un banco podría conceder, por ejemplo, 50 millones de euros en créditos a empresas, pongamos al 7% por año: en 3 años obtendría +10,5 millones, pero con el riesgo de una morosidad alta (7%), es decir, que podría no cobrar 3,5 millones, con lo cual su beneficio se reduciría a 7 millones de euros. Segundo supuesto: Con ese dinero del BCE, un banco podría comprar 50 millones de deuda de países con prima de riesgo alta (5% a tres años vista), de modo que en tres años ganaría +7,5 millones, con el riesgo poco probable de una quita del 10%. En el peor de los casos, el beneficio del banco sería de 2,5 millones, y en el mejor, de 7,5 millones. Y tercera hipótesis. El banco en cuestión también puede comprar 50 millones de deuda alemana (-1% por año), de modo que en 3 años perdería -1,5 millones de euros. Pero como esta deuda es siempre vendible en el mercado secundario, donde los intereses están más bien en el entorno del 1%, el banco tendría un colchón para conseguir liquidez en cualquier momento, a la espera de dar más créditos a las empresas, comprar deuda pública más rentable o esperar la llegada de los eurobonos, si es que algún día se ponen en marcha. Pero la pérdida del banco en el peor de los casos sería de solo 1,5 millones.
El juego de los bancos hoy en día parece que no es conseguir la máxima rentabilidad a corto plazo, sino invertir su dinero de tal manera que se dejen las puertas abiertas para cambiar de estrategia cuando la ocasión lo requiera. De momento, el dinero que va a Alemania es más bien un dinero que los bancos quieren aparcar con total seguridad, a la espera de nuevos escenarios. En realidad, tampoco es tanto, porque en las subastas de deuda alemana nunca se cubren las necesidades al 100%, mientras que en las subastas meridionales muchas veces se sobrepasa el nivel de 200%, lo cual es lógico teniendo en cuenta su alta rentabilidad, aunque entrañen mayor riesgo.

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
Estamos ante un congreso con primarias como antes estuvimos ante unas primarias sin votación y con un solo candidato a la presidencia del Gobierno. En este PSOE el sentido común se adecua a las necesidades de su oligarquía. Ahora hay guerra de caudillos. Y cada señor de esa guerra toma posiciones a favor de Alfredo Pérez Rubalcaba o de Carme Chacón. Pero es ésta una guerra por los restos del Titanic: este PSOE está hundido y sus despojos son objetos codiciados porque en la mentalidad de los barones territoriales del partido es más importante controlar lo que queda del PSOE que pensar en el futuro del socialismo español.
Alfredo Pérez Rubalcaba recaba apoyos entre quienes están aterrorizados por la posibilidad de que tome el poder el clan Chacón-Barroso. Paradigma de la época de José Luis Rodríguez Zapatero. El exsecretario de Estado y marido de la ministra es el padre de la tragedia mediática del gobierno anterior. El es el teórico de la "demoscracia" socialista: un eslogan antes que una idea; marketing antes que proyectos. Su gestión ideando y proyectando un grupo mediático a la medida de ZP ha culminado con la venta de Cuatro a Telecinco y con la absorción de laSexta por Antena 3. Gloriosa concesión de licencias de televisión sólo para que ZP tuviera un juguete roto que desquició los precios de la Fórmula 1 y de la Liga de Fútbol. ¿Ha devuelto el señor Roures todos los créditos concedidos con ayuda de Moncloa? Pero los amigos de Barroso se han hecho ricos con estas iniciativas.
El padre espiritual de toda esa estrategia es Miguel Barroso, constituido en alma Mater de la materia gris de Carme Chacón. Si ganan, la que le espera al socialismo español.
El congreso del PSOE ha conseguido que nadie se interese por él; no hay ninguna expectativa de resurrección de este cadáver cuyos despojos quieren a toda costa Chacón y Rubalcaba.
La historia del PSOE y la necesidad que tiene la sociedad española de una socialdemocracia sólida no es un baluarte tan inexpugnable como para impedir que la irresponsabilidad de los actuales dirigentes del partido logre convertirlo en minimalista. Todo es posible cuando los intereses personales están por encima de las responsabilidades históricas.

Los chinos están optimistas. Según su zodiaco, el 23 de enero empieza el Año Nuevo Lunar, “año del dragón” y trae montones de riqueza, felicidad y buena suerte. Las ciudades del antiguo Catay están vestidas de rojo y amarillo. Incluso el Empire State de Nueva York luce estos colores en los últimos pisos. Queda ya lejos la proeza de aquellos primeros chinos que llegaron a América en el siglo XIX y se unieron a los forty niners en plena fiebre del oro, buscando lo que después se acuñaría como el nuevo sueño americano. Pero ya llovió desde entonces y los chinos han seguido llegando y ahora, solo en Nueva York son muchos miles agrupados en su Chinatown que esperan ansiosos la fortuna del año del dragón. Para los que no somos chinos, simplemente estamos en enero y el Sol acaba de entrar en la constelación de Acuario. Dragones y mitologías aparte, no nos vendrían mal algunos efluvios siderales para afrontar esta cuesta de enero, la más empinada que se recuerda.
Sí, está siendo un enero frío; un frío que hiela el alma y las expectativas de muchos ciudadanos que pintan su futuro en escala de grises. Las medidas del Gobierno han creado malestar incluso entre muchos de sus votantes de buena voluntad. No es fácil de olvidar el mazazo, y la sombra del IRPF es alargada como la del ciprés, aunque la causa sea esa maldita herencia socialista de arcas vacías; ese déficit con el que no contaban, aunque yo siga sin creérmelo y discrepe de los buenistas, que no sé si lo son, o si se hacen. Yo, particularmente, y en contra de casi todo el mundo, hubiera preferido una subida del IVA. El Gobierno no tiene la intención de subirlo pero podemos apostar que el impuestito tomará tierra acompañado de más recortes una vez que Arenas haya reconquistado el Califato de Al Andalus.
La economía acapara todo el protagonismo. No estaría de más una mejor coordinación para evitar que la vicepresidenta salga en plan marisabidilla corrigiendo las declaraciones del ministro Montoro al Financial Times, y luego éste corrigiéndose a sí mismo tratando de explicarnos que cumpliremos con el déficit, no porque lo mande Europa, sino porque es una promesa electoral del Partido Popular. No quedan bien las desautorizaciones y además nos recuerda épocas pasadas, aunque muy recientes. Tampoco estaría de más que la vicepresidenta siguiera empleando el discurso claro que encantó a los peperos cuando era portavoz de la oposición y ponía contra las cuerdas a De la Vega y a Rubalcaba. Ahora parece que se ha dejado llevar por los eufemismos que tanto se estilan en los gabinetes enmoquetados, con mucha forma, poco fondo y, además, confusos. Echamos esto al pozo de los deseos. A ver si se cumple.
La foto del mensaje de Rubalcaba, “Gallardón va a Defensa”, tuvo consecuencias: para los gráficos, que fueron amenazados con sanciones, y para el PP por las fotos de Rajoy con la lengua fuera y otros gestos poco favorecedores. ¡Fuera censura y viva la libertad de expresión! Por cierto, Gallardón sí iba a Defensa, pero el Rey dijo, sugirió, pensó, mandó, aconsejó que tenía que ser Morenés y así se hizo.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
Si mis cálculos no fallan, llevamos un mes y un día de mandato efectivo de Mariano Rajoy (antes ya mandaba a través de persona interpuesta, es decir, José Luis Rodríguez Zapatero). Cuatro semanas largas en las que se ha hablado mucho, aunque, la verdad, aún se haya hecho relativamente poco. Y, para colmo, se han hecho cosas -subida de impuestos_ que no estaban previstas en los anuncios previos a las elecciones. No digo yo que el ajuste duro no sea necesario, aunque la filosofía económica que lo sustenta esté últimamente sujeta a polémica; pero sí digo que tanto lo hecho en este mes como lo que se prevé realizar -reformas laboral y del sistema financiero, regulación de la estabilidad presupuestaria con la contención feroz del gasto autonómico_, ha sido insuficientemente explicado hasta ahora por un Rajoy que sigue sin estar plenamente disponible para los medios de comunicación y para el Parlamento.
Desde luego, no quisiera cometer el error, y posiblemente la injusticia, de criticar al nuevo Gobierno cuando aún falta mucho para esos míticos cien días que se dan como margen de tolerancia a un Ejecutivo entrante. Pero sí me parece pertinente, desde mi exclusivo punto de vista, hacer alguna advertencia, que pasa por la sorpresa ante la diversidad de mensajes -a veces contradictorios- que llegan del equipo económico (y eso que el Gobierno ha limitado voluntariamente sus encuentros con la prensa, al menos con la prensa nacional). Comprendo que los aterrizajes no son fáciles, pero creo que hace tiempo que llegó el momento de explicar coherentemente a la ciudadanía qué es lo que se hace, por qué se hace y qué se piensa hacer: no queda otro remedio que cimentar la confianza ciudadana en el nuevo Gobierno, que, por lo demás, llega bendecido por el apoyo de correligionarios europeos, señaladamente el vecino del norte, Nicolas Sarkozy, y por un margen de comprensión de la opinión pública interna.
Creo, y lo repetiré donde haga falta, que Rajoy acertó básicamente en la elección de sus ministros y en la designación, hasta ahora y con algunas excepciones, de los "segundos escalones" de la Administración. Pero de poco sirve ese acierto si no se "vende" convenientemente, y me parece que esa venta no ha existido; debería recordar Rajoy que no basta con vencer si no se convence, y que todo ahora le es muy fácil porque la oposición, ensimismada en sus peleas intestinas, simplemente no existe. Así las cosas, Rajoy corre el riesgo de que las críticas a sus acciones y omisiones provengan exclusivamente de algunos sectores de los medios de comunicación... y de algunas zonas menos templadas, o más desfavorecidas, de su propio partido, que este lunes escenifica su unidad en el funeral madrileño por Manuel Fraga, el hombre que aglutinó a toda a derecha.
Atención, pues, porque en el interior del PP, sometido a tensiones como los procesos Camps, Matas y demás, también pasan cosas; menos, naturalmente, que en el interior del PSOE, pero se equivocaría quien pensase que todo es calma chicha en el seno del partido gobernante y que el próximo congreso "sevillano" del partido va a resultar un paseo militar, aunque, en apariencia, pueda llegar a parecerlo.
Rajoy, remontando la fama que, interesadamente, se le ha querido atribuir como un político perezoso, ha hecho bastantes cosas en este mes; ha hecho, incluso, mucho, incluyendo el obligado primer viaje a Marruecos, que ha resultado un éxito. Pero ha descuidado su comunicación con la ciudadanía, y eso tiene su importancia, porque pasa factura.
Recuerda, Rajoy, que eres mortal, y que la sensación de inseguridad jurídica fue lo que causó el desastre electoral del PSOE...

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
Llegar al poder y hacerse con las riendas de la situación no es tarea fácil. Se conocen datos y detalles que no se tienen en la Oposición, hay que crear equipos y dinámicas de trabajo, fijarse objetivos y diseñar estrategias. Por ello, los famosos "cien días" de gracia están más que justificados. El actual Gobierno no se los ha dado a sí mismo y desde el minuto uno ha entrado en una espiral de hiperactividad que, en el campo económico, está más que justificada. Ante el panorama que tenemos hubiera resultado incomprensible una actitud de parsimonia. Ni los ciudadanos lo hubiéramos entendido ni Europa lo hubiera aceptado en silencio.
Aún así y dada la proclividad de los responsables económicos a aparecer en medios internacionales no estaría mal que se aplicaran a sí mismos algo parecido a lo que se denomina "austeridad presupuestaria"; es decir, austeridad en los mensajes; o, dicho de otro modo, "rigor" -término muy utilizado en materia económica- en lo que dicen para evitar lo que viene ocurriendo. Que primero hablan y luego, desde Moncloa, se matiza o se contextualiza lo que De Guindos o Montoro declaran. Cualquier cosa que digan uno u otro tiene, en estos momentos, una especial relevancia, de ahí que parezca urgente establecer un mecanismo de coordinación para que el "rigor presupuestario" se traslade al "rigor dialéctico". Es posible que ese mecanismo ya exista pero su eficacia está dejando mucho que desear. De Guindos, cuyo papel -sin duda muy importante- aparece un poco desdibujado y el hiperactivo Montoro están sometidos a la lupa pública. En sus manos están las recetas para salir del agujero y la situación requiere de mensajes cortos pero claros, pocos pero iguales de manera que Moncloa se tenga ahorrar las llamadas "matizaciones".
Ambos ministros se merecen los cien días de gracia para engrasar sus presencias públicas y sus mensajes, de manera que la crítica, en mi opinión, debe ser tan necesaria como benevolente. Más llamativo es lo que ha ocurrido con Mario Vargas Llosa. Nombrar al responsable del Cervantes no digo que no sea importante pero no parece una cuestión de extrema urgencia. Aun así y teniendo en cuenta que el Instituto en cuestión es algo así como la joya de la corona de nuestra presencia cultural en el mundo es entendible que tanto Cultura como Exteriores -depende de este Ministerio- quieran un máximo responsable de categoría. Aznar ya pensó en él y dijo que no y ahora, en un afán de hiperactividad en este caso desmesurada, se anuncia oficialmente que se le ha renovado la oferta que ya rechazó. Aquí se ha empezado la casa por el tejado y al final ni casa ni tejado. Lo lógico hubiera sido haber hecho la propuesta con la máxima discreción posible para evitarse una negativa pública que, por otro lado, era más que previsible. Quien ha quedado mal no es Vargas Llosa, sino el Gobierno. Añadir que para presidir el Instituto Cervantes hay españoles más que cualificados. Un Nobel garantiza titulares pero no necesariamente una gestión eficaz y brillante que es de lo que se trata.
Todos deberían aprender de su jefe Mariano Rajoy. Se prometió a sí mismo que no conoceríamos la composición de su Gobierno hasta que él mismo lo anunciara y así fue. Lo que ha ocurrido con Vargas Llosa es una buena metáfora de lo que no debe ser.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
El presidente del Gobierno dijo hace unos días a propósito de su intención de subir el IVA que no estaba en sus previsiones pero que "nada es para siempre". Así que ya veremos lo que ocurre dentro de unos meses cuando haya que acometer nuevos recortes de gasto o aumentos de ingresos para cumplir con el objetivo de déficit. Lo que sí debemos tener claro por la contundencia con que la vicepresidenta corrigió al ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, es que España de ninguna manera tira la toalla y el compromiso de cerrar 2012 con un déficit del 4,4 por ciento del PIB va a misa. Las agencias de calificación nos lo están poniendo difícil, aunque de momento los mercados, a la vista de las subastas celebradas, parecen haberlo descontado y quieren confiar en España. Ya se ha colocado el 17 por ciento del volumen total del año y a mejores precios. Importante el bono a 10 años que es el que sirve de referencia.
La bolsa es otra cosa. Los inversores están jugando a la yenka y un día están que se salen y otro se deprimen. En todo caso, esta semana, volátil donde las haya, el IBEX ha cerrado con un avance del 1,3 por ciento semanal, a pesar de haber visto algún día subidas en los grandes bancos entorno al 5 por ciento. Aguantan el tipo y más si tenemos en cuenta que la filtración del plan Sarkozy-Merkel prevé retrasar hasta 2014 imponer nuevos ratios de liquidez. Veremos, pero los expertos no son muy optimista sobre la evolución del selectivo español. La mayoría lo ven bajista.
Hay todavía en el tablero demasiadas interrogantes que llevan demasiado tiempo presionando. Internas y externas. No está solucionado el acuerdo de Grecia y sus acreedores, las malísimas previsiones del FMI que sitúan a España en dos años de decrecimiento económico y más paro y sobre todo la situación económica de las autonomías, con unos déficits en su mayoría insoportables y que ha llevado a alguna como es el caso de Valencia a necesitar ayuda inmediata para hacer frente a sus pagos. Hay que seguir el camino de los recortes de gasto, del cierre de empresas y organismos caros e ineficientes y sobre todo buscar la fórmula, quizás con el ICO, de pagar a los proveedores, empresas y autónomos, que son los que o se ven obligados a despedir personal o directamente a cerrar sus negocios porque las Administraciones Públicas no les pagan. Este asunto es realmente prioritario y de justicia. Hay comunidades donde se está cobrando a más de 600 días, si se cobra. Este cuello de botella hay que solucionarlo ya, es casi si me apuran lo más urgente.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
El Partido Popular lleva un mes en el Gobierno y los desmentidos entre ministros se han convertido en práctica habitual. No hay semana en la que no sorprendan al personal anunciando una nueva medida económica, un nombramiento, o un posible recorte, que no sea tachado de inverosímil por algún compañero de mesa en el Consejo de Ministros.
Este juego de colegas podría resultar incluso divertido si no generara sensación de improvisación, de dar palos de ciego frente a las reformas que acometen, además de suscitar falta de credibilidad (¡tan pronto!).
En concreto, el responsable de Hacienda, Cristóbal Montoro, que asombró a propios y extraños al anunciar sanciones penales contra los dirigentes políticos que gasten más de lo presupuestado, ha sido corregido este viernes por la vicepresidenta. No habrá pena de cárcel para los despilfarradores; la sanción consistirá en la inhabilitación para ejercer cargo público.
Pero no ha sido ese el único correctivo que ha recibido el responsable de Hacienda de manos de Soraya Sáenz de Santamaría. También han sido desmentidas, y con rotundidad, sus declaraciones a un periódico alemán, en las que aseguraba que España no podría cumplir el objetivo del 4,4% de déficit para 2012. El Gobierno va a cumplir su compromiso con Bruselas "cueste lo que cueste", ha dejado claro la mano derecha de Rajoy.
Ante el silencio del jefe, ministros como Cristóbal Montoro han descubierto su minuto de gloria y la posibilidad de ocupar portadas de periódicos. Es uno de los riesgos de llevar ocho años en la oposición: cuando se recupera el poder el ansia de protagonismo puede perder al político más veterano. Esa locuacidad lleva aparejada la posibilidad de que te dejen con las posaderas al aire. Además, siembra la duda de si Montoro sabe lo que se hace, si está siguiendo un plan elaborado, o si cada día improvisa una ocurrencia.
No es el único. Luis de Guindos, ministro de Economía, también en unas declaraciones al "Wall Street Journal" (salir en la prensa internacional debe ser lo más), dio por hecho que el ejecutivo iba a incluir en la reforma laboral una solo modalidad de contrato, a tiempo completo y con cláusulas comunes para todos los nuevos trabajadores. Pues parece que todavía no está decidido si va a haber un contrato único, o cuatro, o tres, o cinco. La vicepresidenta y portavoz, tras afirmar que el Gobierno tiene "las cosas claras" sobre el alcance de la reforma laboral, no ha ocultado el interés con el que siguen los cambios que en esta materia están haciendo los países vecinos.
¿No sería más práctico que, en lugar de tener que desdecirse cada viernes, la vicepresidenta coordinara, de verdad, a los ministros. Les repartiera cada semana un argumentario para que dejaran de improvisar o de inventarse reformas? Sería muy de agradecer.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
ETA ya no tiene el cronómetro de la vida política española. Hubo un tiempo en que casi se llegó a crear un consenso social sobre la idea de que la organización terrorista no podía ser derrotada, y en consecuencia, que no quedaba otro remedio que negociar con ella. Eso se acabó. Esa es su tragedia.
Su disolución no es una prioridad para los españoles porque la derrota no tiene urgencia de confirmación: es un hecho probado. La mentira le complica a ETA la vida. Tres etarras armados en una estación ferroviaria vecina a París es una mala noticia para ellos. Tenían material reciente para fabricar explosivos y para falsificar documentos. Con eso no se hace una verbena ni una fiesta de cumpleaños. Eso es actividad armada o terrorista, como la quieran llamar.
Sus comunicados son desmentidos por sus hechos. Pero ni siquiera es relevante su evidente engaño. Lo que le debiera preocupar a ETA es que a nadie le importa un pito ya lo que hagan porque todos hemos interiorizado su derrota. Interiorizado de que ETA está derrotada quiera o no certificar su defunción.
Quienes tienen prisa son sus presos. Quienes miran el reloj son quienes les apoyan. Quienes trabajan en contra del tiempo son sus capitanes.
La esperanza del mundo abertzale es que la movilización social en Euskadi obligue al gobierno de Rajoy a acelerar medidas que favorezcan a los presos. Ahí cuadra su error: miles de personas pidiendo libertad para quienes cumplen condena por asesinato es solo una anécdota sin consecuencias.
La detención de los etarras armados en París es una mala noticia para todos los miembros de ETA porque reafirma al Gobierno en la idea de que no tiene ninguna necesidad de hacer nada hasta que los miembros de ETA entreguen las armas y se hagan cargo de sus responsabilidades civiles y penales.
Si ETA sentía que podía tener valedores en el Gobierno Vasco, en el PNV y en algún sector de la sociedad española, la evidencia de que siguen jugando con armas y explosivos libera a todos de cualquier gesto a favor de que el Gobierno haga los suyos. El cronómetro de ETA se ha quedado atascado porque nadie le hace el menor caso.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
En el mundo de hoy, hay noticias financieras que aparentemente resultan tan llamativas como contradictorias. Un ejemplo: ¿por qué un inversor pierde dinero comprando bonos alemanes teniendo rentabilidades del 6% si adquiere bonos españoles? Podría pensarse que España está tan mal que hay riesgos de impago para los inversores que desaprovechan ese alto interés y terminan soportando un interés negativo cada vez que adquieren bonos alemanes. Y de hecho hay gente que escribe esas cosas, pero la realidad no es tan apocalíptica.
Veamos una posible explicación. En el mundo hay muchas compañías de seguros, fondos de pensiones, bancos, cajas, fondos soberanos, seguridades sociales, bancos centrales y fundaciones que sólo pueden comprar y tener en cartera activos con un rating por encima de cierto nivel, por ejemplo AA+. Y dado que estos actores de los mercados mueven cifras astronómicas son los que marcan la tendencia. Es más, normalmente los consejos de administración que mandatan a ese tipo de gestores fijan unos criterios muy estrictos: por ejemplo, sólo renta fija pública en euros y dólares, rating mínimo AA+, plazo máximo de 3 años, cupones anuales, depósitos en cierto tipo de entidades, liquidez máxima en 7 días, etcétera. Y esos requisitos ya los cumplen contados emisores.
Un caso real: hace pocos meses se hizo público que el fondo soberano noruego, el segundo mayor del mundo, no podía invertir en deuda española por cuestiones de rating, y algo parecido pasó con la Seguridad Social rusa. Por eso mismo, en el momento que vendieron su cartera de deuda española cayó su precio y subió la rentabilidad. Siguiente paso: esos fondos tienen que invertir en algo y caen en la deuda alemana. ¿Por qué alemana y no luxemburguesa, por poner un ejemplo? Porque aunque Luxemburgo es tan sólido o más que Alemania, la liquidez de su mercado es mucho menor y podría darse la circunstancia de que si quisieran salir de la inversión tardaran dos meses, con el riesgo que ello conlleva. Consecuentemente, cuando esas masas de dinero compran deuda alemana, aumenta su precio y por ello cae la rentabilidad hasta que en determinados momentos se vuelve cercana a cero o negativa. Todo esto funciona más o menos así, pero el mercado nunca deja de sorprender.

José Martí: «Los bárbaros que todo lo confían a la fuerza y a la violencia, nada construyen, porque sus simientes son de odio. Los hombres van en dos bandos: los que aman y construyen y los que odian y destruyen.»
El odio, la miseria, la represión, control, corrupción, destrucción y terror comunistas cubanos, como sucedió antes con el martirio del preso político Orlando Zapata, ha vuelto a golpear y ha destruido, ha liquidado al preso político cubano de 31 años Willman Villar, condenado por la tiranía comunista totalitaria cubana a la friolera de cuatro años por defender los derechos humanos para todos los cubanos y que murió, se martirizó por la libertad de Cuba, en una inmunda mazmorra comunista cubana (donde no se respetan los mas elementales derechos humanos y donde se maltrata a los presos y sus familias y, de forma especial, con mucho mas ensañamiento, a los presos políticos) tras 50 días de martirio, de huelga de hambre para denunciar la miseria, represión, control, destrucción y terror comunistas cubanos.
Empero, la tiranía comunista totalitaria cubana, siguiendo el manual, la hoja de ruta, el protocolo comunista marxista-leninista-estalinista-maoista-castrista que tiene para estas ocasiones, no solo mata físicamente a Willman Villar, sino que también lo asesina, los criminaliza, lo destruye, lo liquida profesional, civil, familiar, personal y moralmente. En efecto, la tiranía comunista totalitaria cubana y como suele hacer en estos casos, como hizo-hace también en el caso de la destrucción, la liquidación de Orlando Zapata y otros muchos, como hacían y hacen los regímenes comunistas soviético, alemán, polaco, búlgaro, rumano, camboyano, vietnamita, coreano, laosiano, chino, etc., como hacen los regímenes neocomunistas (Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, etc.), fundamentalistas islámicos (Irán, etc.), ha puesto en marcha todos sus aparatos comunistas interiores y exteriores de destrucción y liquidación, el juego comunista de sus comunicados y representaciones para desprestigiar, desligitimar, destruir, liquidar, no solo físicamente sino moralmente, a Willman Villar y a todos los que lo han apoyado en su lucha frente al miserable, destructivo, criminal y asesino terror comunista cubano, y por la libertad y democracia para Cuba, para todos los cubanos. Se trata de una actuación clásica y de libro del terror comunista, en general, y del cubano, en particular.
Según Elizardo Sánchez, portavoz de la Comisión Cubana de Derechos Humanos y Reconciliación Nacional (CCDHRN), Wilman Villar pertenecía a la Unión Patriótica de Cuba (UPC), que lidera el expreso político José Daniel Ferrer.
Villar fue detenido el 14 de noviembre 2011 cuando participaba en una protesta de la UPC en la localidad cubana Contramaestre, donde residía. Acto seguido se le sometió a un juicio sumarisimo comunista-estaliniasta-castrista, de los que viene aplicando la tiranía comunista totalitaria cubana desde que en 1959 tomo el poder por las armas con el apoyo de los Estados Unidos; a un juicio comunista sumarisimo por delitos de desacato y atentado a la autoridad, y fue condenado de forma comunista sumarisima a cuatro años de prisión.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Vaya por delante que a mi me parece bien, de entrada, la idea de fijar sanciones y obligaciones legales a los políticos y me está sorprendiendo gratamente que el PP, después de haber ganado las elecciones, mantenga lo que había dicho y prometido en su campaña: que iba a legislar las medidas necesitarías para evitar el despilfarro que ha habido en este país. La idea, lanzada primero por el ministro Montoro y corroborada después por la vicepresidenta Soraya Sáez de Santamaría, de que haya un castigo penal para el gestor publico manirroto ha sido aplaudida por los ciudadanos y rechaza por una parte de la clase política, especialmente del espectro de la izquierda.
Llama la atención que en un asunto tan sensible sea tomado a la ligera por algunos políticos que, en su afán de hacer oposición, están errando el tiro. Si es necesario arbitrar otro tipo de medidas, además de las ya existentes, es simplemente porque las que tenemos no han servido para evitar los espectáculos bochornosos a los que asistimos un día si y otro también.
Evidentemente hay algunas cuestiones que plantean dudas y preguntas que deberán ser respondidas en esa nuevas ley de transparencia. ¿Cómo se puede determinar la culpabilidad de la simple mala gestión de un político? ¿se puede inculpar a un dirigente por haber elevado el déficit público o por endeudarse hasta la extenuación?. ¿Donde se pone el limite de la mala gestión y la negligencia?. Formulas puede haber muchas y aun no conocemos la que propone el gobierno de Rajoy, pero es curioso que algunos persistan, con sus reacciones, en mantener que los políticos son intocables y que solo pueden ser castigados por la urnas o por los tribunales si incurren en conductas puramente delictivas.
Ha dicho Gaspar Llamazares, por ejemplo que estamos en el "todos a la cárcel" y los socialistas han tirado de argumentario ironizando sobre que el exalcalde de Madrid y ahora ministro de Justicia tendría que aplicarse a sí mismo el nuevo delito porque ha dejado el ayuntamiento mas endeudado de España. No he oído a ninguno de ellos reconocer la viga en el ojo propio en vez de mirar la paja en el ajeno y ahí esta el problema. Mientras la clase política en general no tome conciencia de que los ciudadanos la ven como un problema y no como una solución no tenemos nada que hacer y la brecha entre electores y elegidos seguirá ampliándose.
Precisamente en esa línea va la idea del gobierno que intenta, aunque sea a la fuerza, frenar el deterioro. Claro que para que la acción de nuestros políticos sea ejemplar y ejemplarizante no solo debe legislar el ejecutivo. Los partidos políticos deben recoger también en sus estatutos un endurecimiento de las sanciones a los militantes e impulsar la tolerancia cero no solo contra la corrupción sino también contra el despilfarro. Si no son ellos mismos quienes se muestren mas intransigentes con determinadas actuaciones vergonzosas no habrá nada que hacer y seguiremos en el "cuanto peor mejor" del que algunos gustan tanto.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Y mira que lo siento porque uno tenía puestas ciertas esperanzas en el cambio, pero pasan los días con un gobierno nuevo y salvo el empalagoso optimismo del desparecido ZP, no parece que las cosas cambien demasiado. A ver, cambiar claro que cambian, pero cambian por sorpresa y casi a traición. Estamos viviendo una especie de segunda parte PP de la primera parte PSOE.
¿Y por qué a traición? Porque no se puede evitar una sonrisa cuando un destacado miembro del partido en el Gobierno aseguraba hace unos días muy ufano que la subida del IRPF "había cogido a contrapié y por sorpresa al PSOE". Hombre, al PSOE no sé, pero quienes de verdad se han sorprendido son los votantes del PP y más que se van a sorprender cuando pronto, quizás aun no haya fecha, Rajoy no tenga más remedio que subir también el IVA, que nunca lo ha descartado, limitándose a decir que "no está en nuestras previsiones"; pero es que tampoco estaba subir el IRPF sino bajarlo y ya se ve que las previsiones van por una acera y la cruda realidad por otra.
Hablan de las herencias y puede que tengan razón; incluso acepto -como quien acepta pulpo como animal de compañía- que no tuvieran ni idea de la situación real del nuestras cuentas; vale. Lo que ya no acepto es que volvamos a decir una cosa aquí y la contraria allí, a que afirme algo el ministro de Hacienda que luego contradiga el de Economía o a declarar en Alemania que se puede asegurar que se va a cumplir con el compromiso del déficit para que luego doña Soraya tenga que salir a "matizar" lo dicho por Montoro asegurando que el Gobierno está muy por la labor de hacerlo. A ver, contradicciones las justas y mucho más si es el propio presidente el que ha asumido la ingrata tarea de presidir todo lo que afecta a la economía.
Y esa es otra; si Rajoy ha decido coordinar ese tema y da la casualidad de que, además, es el presidente del Gobierno, ya está tardando en dirigirse no sólo al Congreso sino a España entera para explicar lo extraordinario de la situación que obliga a estas medidas extraordinarias y cuales van a ser. Tiene que explicarnos la subida del IRPF, lo que va a hacer con la reforma laboral y qué va a pasar con los bancos y cajas. A mi este silencio me parece peligroso y las contradicciones que se empiezan a poner de manifiesto en el propio Ejecutivo no ayudan a tranquilizar a nadie. Seguimos en los cien días de crédito que no se le pueden negar a nadie, pero harían bien en vigilar de cerca lo que hacen, lo que dicen y cómo lo dicen no vaya a ser que la ciudadanía vuelva a tener esa sensación de provisionalidad que tuvimos en el gobierno del poco añorado Rodríguez Zapatero.
a.aberasturi

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Mala noticia la de que el gran escritor Mario Vargas Llosa haya rechazado presidir el Instituto Cervantes. Era la persona indicada para "vender" esa buena idea que fue, y es, el Instituto, desde donde se potencia la lengua española, que hablan quinientos millones de personas. El español es una fuente de riqueza que, por increíble que parezca, solamente en algunas partes de España no se sabe valorar. Y hay mucho que se puede y se debe hacer para que nuestro idioma se consolide como ese cauce de oportunidades y de extensión de influencias, algo que tan bien se supo hacer con el inglés desde Londres y desde Washington. Hoy, el dominio de las redes de Internet es el que dirá por dónde caminarán el poder, el ocio, los negocios y la política mundiales. Si lo sabrá bien el Gobierno de los Estados Unidos, por ejemplo, que, en defensa de sus intereses, ha decretado el cierre de webs multimillonarias en visitas, como Megaupload, o el acoso a Wikileaks, aunque no sean medidas homogéneas.
Pienso que el instituto Cervantes, y la ofensiva cultural española en general, tienen que tener en cuenta esa enorme guerra subterránea, o no tanto, que se libra en la Red. Bien está colocar en el mascarón de proa a una figura como Vargas Llosa, aunque no haya podido ser. Pero también se hace necesario empezar a "tecnificar" el Instituto y sus dependencias, de manera que se convierta en una plataforma de información de lo que ocurre en España, desde el punto de vista cultural, científico, económico y no solamente con su idioma, aunque este sea el basamento de todo lo demás. Creo que desde el Instituto Cervantes se puede "vender España" de manera más completa que hasta ahora -y no digo que se haya hecho; simplemente, digo que es una herramienta no del todo explotada-: el Cervantes tiene que "copar" la Red.
España es un gran país, que acaso atraviesa ahora un período de infravaloración colectiva, una etapa de nacional-pesimismo que, desde luego, se refleja en la propia estima y en la que de la nación tienen los mercados. Ha llegado el momento de recuperar la potencia, el prestigio, el esplendor. No digo yo que todo ello se vaya a alcanzar apenas desde las oficinas del Cervantes; pero sí digo que este, con o sin Vargas Llosa, es un instrumento que no podemos permitirnos el lujo de desaprovechar en lo más mínimo.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
A la espera de la sentencia del Tribunal Supremo en el primer juicio contra el juez Garzón, la artillería pesada de los organismos a los que nadie ha elegido sigue martilleando nuestros oídos y amargándonos la vida. Ahora es el informe del Fondo Monetario Internacional a punto de publicarse y que augura dos años de recesión en España, con caída del 1,7 del PIB este año y de un 0,3 el próximo, la rebaja más drástica de los países más avanzados. De las agencias de calificación hoy ya no quiero ni hablar. Da la impresión esa gente de que disfrutan sexualmente con estos bombardeos, al tiempo que no ofrecen nada más para resolver nuestros problemas. Al menos los Gobiernos español e italiano se lían la manta a la cabeza y toman decisiones que pueden conducir a algo, aunque en nuestro caso yo no comulgo con ellas ni mucho menos. Pero peor me van las recetas de aquellas gentes. La única receta válida es la que procurase próximos remedios tendentes al crecimiento de la economía española y a la disminución del desempleo. Pero nada en el horizonte.
Mientras tanto, no quiero que bajemos la guardia en el tema escandaloso y vergonzoso de la persecución a Baltasar Garzón. Pienso ingenuamente, como puede esperarse de mí, que la defensa jurídica y política del juez acosado ha sido tan brillante y meridiana que no puede desembocar en otra cosa que no sea la absolución con todos los pronunciamientos favorables, ahora en el caso de la Gürtel y luego en los otros dos intentos. Estoy seguro de que en el caso de que las cosas no ocurrieran así, caería sobre nuestro país una maldición mucho más dañina que la que nos trae la crisis económica. Empezando por un descrédito internacional más trascendente que el derivado de los problemas económicos. Garzón es el mejor juez y el más notable que ha tenido y tiene España, con una enorme hoja de servicios en la lucha contra la corrupción, el narcotráfico o las violaciones de los derechos humanos (que se lo digan al dictador Pinochet, por ejemplo).
Todo ello y más, por añadidura, pues sobre todo es inocente.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Hay un cierto proceso inercial entre los Gobiernos de Zapatero y Rajoy en la práctica diaria. Antes se hablaba de improvisaciones y ahora las propia gente del PP acusa a los suyos de haber perdido el don de la previsibilidad. En cuanto al camuflaje semántico, si antes la crisis económica era "desaceleración" ahora la subida de impuestos es "recargo solidario". Lo que nos faltaba: las famosas ocurrencias de Zapatero y sus ministros. Ya tenemos aquí la primera entrega, remitida de aquella manera por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. Si no se explica mejor, uno retiene el aviso: irá a la cárcel el gobernante (central, autonómico o local) que se gaste lo que no tiene.
Montoro dijo en la radio: "Vamos a exigir responsabilidades penales a los malos gestores públicos". Ocurrencia al canto. Una más en línea con el anterior Gobierno: los palos de ciego. O la descoordinación, como ustedes quieran llamarlo. Una hora después de estas declaraciones del ministro, su propio equipo desmentía la intención de crear un nuevo tipo delictivo sino en aplicar la ley sobre los ya tipificados.
Al mismo tiempo, el portavoz del PP en el Congreso, Alfonso Alonso, corregía al equipo de Montoro y no descartaba una modificación del Código Penal mediante el método que ya anunciaría el Gobierno. Claro que más o menos a la misma hora el secretario de Estado de Administraciones Públicas, un número dos de Montoro, Antonio Beteta, decía que se sancionaría el despilfarro, o el incumplimiento, pero con sanciones económicas y no penales. Más leña a la hoguera, por boca del presidente de Extremadura, José Antonio Monago. Su propia ocurrencia consistió en reclamar el carácter retroactivo de la medida apuntada por Montoro, lo cual debió ponerle los pelos como escarpias al actual ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón, que ostenta el dudoso privilegio de haber multiplicado por cinco la deuda del Ayuntamiento de Madrid.
Todo fue un poco surrealista, aunque ya se ha ido aclarando lo que Montoro quiso decir en nombre de la casi sagrada lucha contra el déficit público. Se comprende, incluso se aplaude. Pero no debemos olvidar que ya hay suficientes resortes para imponer la disciplina presupuestaria a los políticos de turno. Aunque están de paso por las instituciones nunca resisten la tentación de actuar como si las urnas les hubieran dado un cheque en blanco, burlando los procedimientos administrativos o saltándose los controles por el artículo 33. También sobran resortes penales y figuras represivas de delitos como prevaricación, malversación de fondos, falsedad en documento público, etc.
La clave es la voluntad política de aplicar ese arsenal normativo. Lo malo es cuando la voluntad decae por ese patriotismo de partido que funciona como una ley de hierro ante el gobernante corrupto.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
La habilidad de los ilusionistas consiste en distraer la atención del público mientras ejecutan el truco que este aplaudirá como si se tratara de magia. Es un recurso que también da juego en esa expresión suprema del teatro que es la política. Cuando un político o un gobierno tiene problemas, cuando la opinión pública se le echa encima contra tal o cual medida, es cuando recurre a las maniobras de distracción; cuando pone en marcha una cortina de humo. Zapatero y sus asesores mediáticos acreditaron maestría en este arte. Cuando el número de parados crecía de manera dramática erosionando la imagen del Gobierno, desde La Moncloa impulsaban debates extemporáneos sobre quiméricas alianzas de civilizaciones o tontas polémicas como aquella de las "miembros y miembras" de la ministra Aido que tanto dio que hablar. El recurso es viejo, pero funciona. ¡Vaya si funciona! Que se lo pregunten al ministro Cristóbal Montoro autor de la última y, debo admitir, que ingeniosa maniobra de distracción, de la que ya todo el mundo habla. Me refiero a la propuesta para sancionar en el plano penal a los políticos que gasten más de lo que consignan los presupuestos.
El señor Montoro sabe que la malversación de caudales públicos es un tipo penal que ya está previsto y penado en el Código Penal y que, por lo tanto, lo que necesita España no es una nueva ley para acabar con el derroche (Gobierno, autonomías, ayuntamientos) que nos ha llevado a la deuda elefantiásica que padecemos. Prueba irrefutable de que con las leyes actuales se puede perseguir este tipo de delitos es que estos días esta siendo juzgado Jaume Matas, expresidente de Baleares, bajo acusación, precisamente, de malversación. ¿Por qué, entonces, el ministro Montoro ha sacado de la chistera esta idea que el común simplifica diciendo que sí, que habría que meter en la cárcel a los políticos que gasten más de lo que tenemos? Por dos razones: la primera porque conecta con un sentir muy extendido entre una ciudadanía exasperada por los efectos de la crisis; crisis que invita a mirar hacia los políticos a la hora de buscar culpables. La segunda razón -a mi juicio, la que ha inspirado la cortina de humo- es muy clara: mientras se fantasea con meter en la cárcel a éste o aquél político, el ciudadano se olvida de que el Gobierno del señor Rajoy (Ministerio de Hacienda, titular Cristóbal Montoro) ha subido los impuestos en contra de lo que había prometido y comprometido durante la campaña electoral. Lo dicho, una cortina de humo: un recurso viejo, pero muy eficaz.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Se pretende vender la Reforma Laboral como la panacea para la creación de empleo, cuando lo cierto es que la que se anuncia terminará de destruirlo. Otra cosa sería que dicha Reforma lo fuera para infundir más cualificación, mayor estabilidad y mejor remuneración al trabajo, pero los tiros no van por ahí, sino directos a la dignidad del trabajador, que, una vez fusilado por esos proyectiles de miserabilización que se proponen, quedará convertido definitivamente en esclavo sin otra esperanza de manumisión que la de acertar con el gordo de la Lotería, y ni aun así.
Una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad, decía Goebbels, y la de que para salir de la crisis y acabar con el paro es preciso que los que ganen poco ganen menos lleva repitiéndose novecientas y pico. La verdad de verdad, que apenas se repite por lo mucho que incomoda al decoro intelectual la reiteración de lo obvio, es que bastaría que la legión de sinvergüenzas que han saqueado España devolvieran el botín robado, y que los empresarios fueran obligados por ley a reinvertir en sus empresas y a repartir más equitativamente entre sus empleados los beneficios, y que se privilegiara el talento sobre el enchufe en el mundo laboral, y la honradez sobre la golfería, para que, de súbito, nos encontráramos con un remanente tranquilizador para afrontar la crisis económica internacional que ha provocado la usura de "los mercados". Basta también escuchar las amenazas de las llamadas "agencias de calificación" para que se imponga cuanto antes la reforma que instituirá más horas de trabajo, menos de asueto y de disfrute familiar, menos salario, menos indemnización por despido, menos y peores convenios, menos derechos y menos todo, para calibrar el alcance de esa conspiración dineraria, clasista, facha, voraz, que pretende retrotraer el mundo del trabajo, y los derechos de los trabajadores, a los albores de la Revolución Industrial.
La Reforma Laboral, en fin, no creará trabajo digno de ese nombre, sujeto a la justa reciprocidad entre patronos y empleados. Antes al contrario, destruirá lo poco que queda de él.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Está más que demostrado que la Duquesa de Alba se atreve con todo y de sobra conocida es su pasión por el arte y la pintura, lo curioso es que esta vez no se ha decantado por acudir a una exposición del Museo del Prado. Y es que Cayetana es la protagonista de la "V Edición de Expoparty" que se celebra en Cáceres en estos días, los treinta artistas que participan en la exposición la han adoptado como musa de sus obras y la han denominado "la duquesa pop". Los cuadros ofrecen otra visión de la imagen de la aristócrata, el dibujante Fermín Solís la caracteriza de Calamardo, que es uno de los personajes de la serie infantil de dibujos Bob Esponja, la pintora Abigail Narváez retrata su fortaleza y lo simboliza con los dedos levantados, haciendo la peineta. El fotógrafo Jorge Rey recuerda la famosa obra pop "Love" de Robert Indiana, también están los artistas que han apostado por reflejar a una duquesa publicitaria y no han dudado en reflejar su imagen en una lata de conserva.
Sin duda son cuadros diferentes, coloristas, divertidos y que no pasan inadvertidos para el público por su estética y por tratarse del reflejo de uno de los personajes más conocidos del panorama nacional. Desde que le cursaron la invitación la duquesa ha mostrado su interés por acudir a esta curiosa y singular exposición, de hecho la organización pospuso un par de meses la presentación para cuadrar con la agenda de Cayetana.
Para aquellos amantes del "pop art" que además sientan empatía con la Duquesa, porque verla todas las mañanas en una pared del salón no es cualquier cosa, les anuncio que pueden adquirir los cuadros a partir de seiscientos euros.
Otra de las protagonistas de esta semana ha sido Terelu Campos, acaba de salir victoriosa de una intervención de tumor de pecho, la operación ha sido un éxito y ahora tendrá que someterse a un tratamiento durante varios meses. Este varapalo le ha llegado cuando la colaboradora televisiva saboreaba uno de sus momentos más dulces. Su pareja Carlos Pombo, el piloto con quien sale desde hace seis meses se ha convertido en un pilar fundamental en su vida: "Tras mis vacaciones en Hawai, me detecté un bulto en el pecho derecho, lo primero que hice fue llamar a mi ginecóloga que lleva a mi lado desde el primer momento, y a partir de ahí, se han sucedido una serie de pruebas que me hice durante estas navidades". Terelu optó por no comunicárselo a su familia pero sí a su novio, él es su confidente. La presentadora se enfrenta a una batalla que sabe que va a superar porque el ánimo y la predisposición en estos casos es sumamente influyente.
Desde estas líneas desearle una recuperación definitiva y muchas dosis de esperanza para vencer esta la lacra de los tumores que azotan a tantas personas.

.
.
.
GRAN HERMANO
Volvió la algarabía de Gran Hermano
donde todo mal gusto tiene su asiento,
Prepárense ustedes a algún esperpento
o a algún espectáculo bastante marrano.
Este año prometen hacerlo muy sano
y como una prueba de su buen intento
han metido a un cura con su sacramento
para que les diga la misa temprano
y para que oiga también sus confesiones
cuando comiencen a usar los edredones.
Más tarde vendrán las amistades rotas
y los cotorreos de cultura crasa,
las peleas fuertes y las palabrotas
y así Cran Hermano embrutece a la masa.
.
___________________
Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
☆ Suscripción gratuita
(20/1/2012)

El 8 de agosto de 1945, mientras la localidad de Hiroshima aún ardía a causa de la bomba atómica lanzada sobre ella tan sólo dos días antes y a la de Nagasaki le restaban pocas horas para correr su misma suerte, se desató una gigantesca tormenta de fuego y acero sobre todas las posiciones japonesas a lo largo de la extensísima línea que separaba sus posesiones en Manchuria, Corea y el Pacífico norte de la Unión Soviética.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
El Madrid está mourinhizado, ¿quién lo desmourinhizará? No se puede luchar contra la evidencia, así que hay que reconocer que desde hace algún tiempo el Barcelona es el mejor equipo de España y del mundo como antes lo fue el Real Madrid. Antes. Aunque pierda partidos, aunque sufra, aunque a veces haga un fútbol control de 30 pases seguidos que sólo es divertido cuando llega al área y la cogen Messi o Iniesta, o cuando Xavi da un pase de esos imposibles y otro, quien sea, la mete, el Barça es el mejor. ¿Está la diferencia en los jugadores? Sólo en una pequeña e importante parte. La clave está en los dirigentes, en el entrenador y en los sistemas. Y eso, que es fútbol, se puede aplicar a muchas otras cosas.
La diferencia entre los jugadores no está en lo que cobran unos y otros -demasiado y más en tiempos de crisis- ni en su calidad ni en su entrega. Está en la modestia de unos y en la soberbia de otros. Messi, Xavi o Iniesta, especialmente, pero también otros, saben que están entre los mejores del mundo, pero ni hacen declaraciones altisonantes ni se creen el ombligo del mundo. Y lo son, al menos el ombligo mediático. En el Madrid, al menos así les ven muchos aficionados, prima la soberbia. Y aunque nunca se debe ser soberbio, al menos hay que exhibir resultados para sostener esa posición.
Pero lo peor está en las formas. Las del entrenador del Real Madrid ni favorecen el afecto de los aficionados -antes el Real Madrid era el equipo más admirado en el mundo- ni el respeto de la mayoría. Su protagonismo, sus maneras chulescas, un rictus permanente de casi desprecio, el sentirse y querer ser el centro de todo, con caprichos -ahora doy rueda de prensa, ahora no; "me van a criticar haga lo que haga"- no ayudan a que los jugadores se dediquen a lo que deben, jugar y dar espectáculo, y él a lo que le toca, conseguir que ganen partidos. Cuando en el grupo hay jugadores que pisan intencionadamente al contrario cuando está en el suelo y el entrenador y el club lo toleran, es que todos han perdido los valores deportivos que antes le hacían "señor".
Ser líder en el deporte, pero también en la política, en la justicia o en la economía exige unas características peculiares, mucho trabajo, conocimientos por encima de la media, ver más allá de lo que otros ven. Pero también ética, ejemplo, responsabilidad, juego limpio. Hay políticos corruptos, jueces estrella, empresarios sin escrúpulos, entrenadores divos. Pero el deporte, la política, la justicia o la empresa son mucho más que eso y hay otra gente fantástica en todas esas actividades. Al final, casi todos los que repiten ese esquema, acaban en el ostracismo y pensando que el mundo conspira contra ellos. Que empiece la desmourinhización ya. francisco.muro@planalfa.es

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
He pasado el fin de semana en el Ramón y Cajal de Madrid, a donde acudí acompañando a mi madre que se había roto una vértebra. No es la primera vez que visito ese centro debido a su avanzada edad, pero nunca lo había hecho en un momento tan crítico como el que estamos viviendo, no solo por los recortes que están sufriendo los funcionarios de los dos pilares fundamentales de nuestro estado del bienestar, la Sanidad y la Educación, sino por la cantidad de gente --políticos y empresarios sobre todo-, que se cuestionan si es conveniente o no mantener la Sanidad Pública tal y como la hemos conocido hasta ahora gratis total.
Yo creo que sí, cosa diferente es cómo deben manejarse los recursos humanos y económicos, y si en vez de políticos puestos a dedo por los presidentes de las Comunidades Autónomas, no los deberían dirigir quiénes mejor conocen sus problemas: los médicos, apoyados por un buen equipo gestor, que impida que se derroche en cosas superfluas, pero sin tener que reducir la plantilla de unos profesionales -fijos, interinos o suplentes-, que se dejan el alma por mejorar nuestra salud, incluso ahora que están viendo como se les reducen o congelan sus salarios, con lo que eso supone para su la mayoría de ellos, que curiosamente son los que mejor pagados deberían estar, por una simple razón, de los médicos, de los especialistas, de las enfermeras, de todo el personal sanitario depende que vivamos más y con mejor calidad de vida.
Mucho se habla también -a veces con bastante desconocimiento de causa-, de lo mal que funcionan las urgencias. No es cierto, y lo digo con conocimiento de causa, lo que me ha permitido ver sobre el terreno cómo trabajan los profesionales que nos atienden, y en qué condiciones lo hacen. La mayoría de las veces agobiados por las prisas, por la masificación, por la falta de camas, y cómo no por el mal talante de algunos enfermos o de sus acompañantes, que quieren tener los resultados antes de que les hayan hecho la radiografía pertinente, llegando incluso a agredir a los médicos y a las enfermeras.
En los Centros Públicos de Salud, no hay ricos ni pobres, a todos se nos trata por igual, sin tener en cuenta nuestra edad, ni nuestra economía, ni nuestros orígenes, sólo la enfermedad que padecen quiénes acuden a ellos y qué hacer para curarla. No reconocer que tenemos una de las mejores sanidades del mundo, es dar la razón a los que pretenden privatizarla, o dejarla en manos de empresarios que solo buscan, cómo es lógico, ganar dinero.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
Hace unos días, defendía yo en un programa de radio la existencia y regulación de los mini-empleos (ahora los llamamos, quizá para vestir el santo, minijobs) en España. Inmediatamente, me llamó un amigo: "Te estás haciendo de derechas; ¡pues no se te ocurre defender ahora el trabajo basura!", se indignó. Le expliqué que no soy ni un liberal feroz del "laissez faire" ni un experto en economía miltonfriedmanita; soy apenas un pequeño empresario que muchas veces quisiera contratar, pero que no tiene la posibilidad de hacerlo con los actuales moldes legales. Al tiempo, caía en mis manos el resultado de una encuesta, según la cual casi un setenta por ciento de los jóvenes españoles menores de treinta años estaría encantado de tener, al menos, un empleo a tiempo parcial, que les permitiese acogerse a la Seguridad Social y disfrutar de unas mínimas ganancias y de un máximo aprendizaje.
Pienso que la reforma laboral que se delinea no puede ser timorata, ni atenerse a esquemas desfasados o a clichés que ya poco representan: lo urgente es mover el campo de los desempleados, evitar ese ejército desesperado de cinco millones de personas al borde del abismo personal y social. Nada atenta más a la dignidad de una persona que verse privada de la posibilidad de ganarse la vida con un trabajo digno y honrado, que discurra por los cauces legales y no esté sometido a la explotación y a los riesgos del empleo "negro". Millones de jóvenes se acogen ya a los minijobs en Alemania, lo que frena las cifras oficiales del paro, abre la posibilidad de un primer o un segundo empleo para los recién salidos de las universidades o de las escuelas y supone un incremento para las arcas del Estado, dado que esos jóvenes se dan de alta, con tarifas lógicamente mínimas, como autónomos.
Naturalmente que esta idea tendría que tener una regulación estricta para evitar abusos -la contratación por cuatro o cinco horas, pero una jornada laboral real de más tiempo, por ejemplo-, unos límites temporales y de edad... Como ya ocurre en el caso de Alemania. Pero qué duda cabe de que hay que abrir nuevas expectativas. Hay que reconquistar los derechos laborales desde cauces inéditos. A mi amigo acabé replicándole que ya no sé si soy de derechas, de izquierdas o de centro, porque pienso que muchas cosas de las que estaban ideológicamente "establecidas" han saltado por los aires a raíz de las grandes crisis económicas, políticas y de valores que nos han sacudido en los dos últimos años. De lo que estoy seguro es de que ni la derecha, ni la izquierda, ni el centro, creen que con los remiendos actuales, y con los que parece que se delinean, será posible ese objetivo básico de ir creando puestos de trabajo. Aunque sean, por ahora, mini-puestos de trabajo.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
Cristóbal Montoro amenazó con castigar por la vía penal a los gestores públicos que incurran en déficit muy por encima del comprometido. "A través de la Ley de Transparencia vamos a exigir responsabilidades penales", dijo contundente el ministro en una entrevista radiofónica y se levantó la polvareda. No es el primero que lo hace: la vicepresidenta Sáenz de Santamaría ya advirtió de que caería el peso de la ley sobre todo administrador que gaste más de lo que ingrese. Y otros compañeros se han encargado de enmendar, por elevación, a Montoro. El presidente popular de Extremadura, José Antonio Monago, fue un paso más allá para proponer que las exigencias tuvieran carácter retroactivo, algo que dinamita la mínima seguridad jurídica exigible en un Estado de Derecho, en donde no se puede castigar a alguien por una acción que en el momento de ejecutarla no era delito. Antonio Basagoiti habló de que estos gestores dilapidadores respondiesen incluso con su patrimonio, que se nos antoja corto teniendo en cuenta algunos desmanes vistos en los últimos tiempos. No hay patrimonio que pueda hacer frente, por ejemplo, a un aeropuerto perfectamente inútil.
Si lo de Montoro es una idea firme, no es una entrevista periodística el ámbito en el que lanzarla. Si es una ocurrencia, como se le ha reprochado desde la oposición, parece evidente que con tantos frentes abiertos como tiene el gobierno no es necesario abonarlo con un globo sonda más. Gastar más de lo que se dispone no es un delito, y si el gobierno considera que lo es, no es a través de la Ley de Transparencia, sino en la modificación del Código Penal en donde debe trabajar, porque resulta imposible que pueda haber una imputación penal si no existe un delito tipificado.
Por el contrario, parecería absurdo constitucionalizar el precepto de estabilidad presupuestaria, como se hizo en los estertores de la anterior legislatura, y no pedir después responsabilidades acordes con ese supremo mandato. Pero esas exigencias han de ser políticas, y deberían empezar, por ejemplo, por no incluir en las listas electorales ni situar al frente de instituciones a políticos imputados o al borde del banquillo por actuaciones que, esas sí, están tipificadas como delito. En esa materia algunos, pero especialmente el partido de Cristóbal Montoro, tienen mucho campo para trabajar a la vista de los acontecimientos. Los pasajeros del Costa Concordia y los familiares de las víctimas buscarán ahora el castigo penal del capitán imprudente y cobarde, pero habrían preferido que no hubiera estado en el puente de mando en día del naufragio.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
El personal estaba frotándose las manos pensando que ¡por fin! los malos gobernantes iban a pagar sus errores cuando una vez esos mismos gobernantes donde dijeron digo ahora dicen diego. Me refiero al anuncio de Cristóbal Montoro, que dicho sea de paso va como una moto, respecto a aplicar el Código Penal a aquellos políticos que gasten más de lo que pueden permitirse provocando luego un déficit, y los consiguientes problemas, a los ciudadanos.
La propuesta, ya digo, había caído bien. Porque resulta insoportable que se vayan de rositas aquellos que se han comportado como nuevos ricos con aires de grandeza, gastándose el dinero, pongo por caso, en un aeropuerto en Castellón o en León, en pagar cantidades astronómicas por la Fórmula 1.
En Valencia no hay dinero para los investigadores del Centro de Investigación Príncipe Felipe pero sí para la Fórmula 1. Diganme ustedes que es más necesario y si no resulta un dispendio gastarse el presupuesto público en engordar las cuentas corrientes de quienes han hecho de la Fórmula 1 un negocio privado.
Lo mismo se puede decir de quienes sin ningún respeto por el dinero de los contribuyentes han gastado a tontas y a locas en proyectos absurdos, ya sea un aeropuerto donde no se necesita, o en proyectos de cooperación más que discutibles como los millones regalados por la exministra de Exteriores para que se estudie el impacto de los hipopótamos en determinadas regiones de Africa, o las famosas "embajadas" de nuestras autonomías, etc, etc, etc.
No sé yo si Montoro tuvo en cuenta de que muchos de sus compañeros de partido están en el podio de los que han malgastado el dinero público. El caso es que nada más lanzar la idea le debieron llamar al orden, porque horas más tarde su secretario de Estado, el señor Beteta, rebajó las expectativas de la propuesta. O sea, que en su propio partido no debió de gustar demasiado y en el resto de los partidos menos. Desde el PSOE salieron de inmediato a reclamar que a los políticos se les juzgue en las urnas y solo en caso de delito se les aplique el Código Penal, y en la misma línea se manifestaron los portavoces de CiU, PNV, IU, etc. O sea, que nuestros políticos no quieren la solución finlandesa. Ya saben que en Finlandia se ha sentado en el banquillo de los acusados su presidente, que no fue capaz de gestionar eficazmente impidiendo el tsunami de la crisis.
Quizá el ministro Montoro debería de perfilar más su propuesta, pero desde luego no estaría de más que aquellos cargos públicos que no tienen el más mínimo respeto por el dinero ajeno, o sea el dinero de los contribuyentes, y lo malgastan, deberían de ser sancionados de alguna manera y no solo en las urnas.
Claro que me temo que en nuestro país tenemos un nulo sentido de lo que significa el dinero público, y reclamamos que se gaste en tal o cual cosa como si ese dinero creciera en los árboles.
Lo que está claro es que en vista de lo que ha pasado se deberían de arbitrar mecanismos que dificulten el malgasto del dinero público. Por lo pronto, el señor Montoro debería de pedir a su compañero de partido, el señor Fabra, presidente de la Comunidad Valencia, que el dinero que va a gastar en la Fórmula 1 lo dedique al Centro de Investigación Príncipe Felipe, a pagar los colegios públicos, o a contratar más personal para la sanidad pública. Y así podríamos ir repasando comunidad autónoma por comunidad. El problema no es solo que los responsables políticos gasten mucho, sino que gasten mal.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
El juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón tiene, como dicen los cursis, un "horizonte penal" nada halagüeño. Ayer concluyó su primer juicio en el Tribunal Supremo -el motivado por las escuchas que ordenó hacer en la cárcel durante las reuniones de algunos abogados del caso Gürtel con sus defendidos-, pero le quedan dos mas: el relacionado con su empeño por reabrir la investigación de los crímenes del franquismo y el de su petición de dinero a algunos de los principales bancos y empresas del país para que le subvencionaran los cursos que impartía en Universidades de Estados Unidos, cuando algunos de los máximos directivos de esos bancos o empresas estaban involucrados en algún proceso judicial que le correspondía instruir y en su caso juzgar al propio peticionario. Por todo ello, Garzón se enfrenta con penas que pueden suponer su inhabilitación como juez.
Decir que Garzón es un personaje muy controvertido resulta obvio. Lo es, fundamentalmente, desde aquella pirueta vital y política que protagonizó cuando aceptó en 1993 ser el número dos por la lista del PSOE por Madrid -detrás de Felipe González- y al cabo de unos meses, cuando no le nombraron lo que el quería -ministro de Interior y/o de Justicia- dejó la política, volvió a su juzgado de la Audiencia Nacional y desempolvó para activarlo todo lo que tenía sobre los GAL, lo que propició que tres años más tarde acabaran en la cárcel importantes altos cargos de los Gobiernos de González: un exministro del Interior (José Barrionuevo), un exsecretario de Estado de Seguridad (Rafael Vera) y un exdirector de la Seguridad del Estado (Julián Sancristóbal).
A partir de entonces, con los gobiernos del PP, es justo reconocer que Garzón protagonizó actuaciones judiciales contra la banda terrorista ETA y su entorno que ningún otro juez de la Audiencia Nacional se hubiera atrevido a llevar adelante y que supuso asestar duros golpes al entramado terrorista etarra. Digo que protagonizó porque esa era una condición connatural al que se ha venido en denominar "juez estrella". Garzón es una persona tremendamente vanidosa, necesitada de sentir el calor de los flashes y de las cámaras de televisión en su rostro. Seguramente ese pecado de vanidad y de querer ser el centro de todo haya sido lo que a la larga le ha llevado a la situación en la que actualmente se encuentra.
En su mensaje de la pasada Nochebuena, el Rey don Juan Carlos hizo una afirmación rotunda, categórica: "La justicia es igual para todos", que todo el mundo interpretó como una referencia demoledora al caso de su yerno, Iñaki Urdangarin. El propio Rey se quejó días después de que se hubiera personalizado en el marido de su hija tal referencia. Y tiene razón, pues aunque el Rey es el primero que sabe con que intención dijo lo que dijo, su aseveración viene al pelo para lo que estamos contemplando en estos tiempos en los juzgados, llámense Camps, Matas, Blanco o incluso Garzón.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
Da la impresión de que nuestro ministro de Hacienda desayuna ginseg que, al parecer, da energía y en algunos casos puede llegar a producir hiperactividad. No para. Lo mismo se va a Andalucía para apoyar a Javier Arenas, que sube los impuestos, o trata de embridar los gastos, muchas veces desmesurados, de las comunidades autónomas. Dada la situación de crisis que ya apunta recesión pura y dura, es lógico que el responsable de los dineros públicos tenga una agenda desbordante. Tan desbordante que trata de aplicar el Código Penal -que habría que reformar- a quienes malgasten el dinero de todos.
La política se resuelve desde la política y para los políticos no hay mayor castigo que el que los ciudadanos les den la espalda a la hora de acudir a las urnas. No faltan los partidarios de que efectivamente se aplique el Código Penal a aquel que compromete un gasto sin tener dinero o que gestiona con mal cálculo un dinero que no sabe si va a tener. Estos partidarios, sin duda, conectan bien con un amplísimo sector de la sociedad partidaria de la cárcel para quienes gestionan de manera manirrota, pero decir aquello que una mayoría quiere oír no es argumento y menos cuando la gente está enfadada. Seguir este argumento nos llevaría a conclusiones terribles.
Es seguro que Montoro no ha propuesto aplicar el Código Penal a los políticos manirrotos para dar gusto a los enfadados, pero da toda la impresión de que, cuando menos, se ha precipitado generando así una polémica bastante absurda. Y es absurda porque si hay algo seguro, pese a lo que diga Montoro, es que el Gobierno no se va meter en el charco de modificar el Código Penal para tipificar un nuevo delito.
En la legislación penal ya está regulado el cohecho propio e impropio -que se lo digan a Camps- y la malversación. ¿Cómo se llamaría el nuevo delito para los manirrotos? Porque si roban o cometen fraude eso ya está contemplado. De manera equivocada se pone como ejemplo Islandia, pero en Islandia lo que está previsto es la responsabilidad por daños que no tiene, en ningún caso, alcance penal.
El sentido común, como le gusta decir al presidente Rajoy, creo que lleva a poner más que en cuarentena la idea de Montoro. Para evitar gastos para los que no hay dinero, para no pasarse de la raya bastaría una buena, eficiente y continúa vigilancia de la intervención autonómica o en su caso de la Intervención General del Estado. Bastaría atar en corto a los consejeros o ministros a través de eficaces sistemas de fiscalización de gastos con la obligación añadida de dar publicidad a las advertencias o sugerencias que los responsables de esta fiscalización hagan en cada caso.
Es de desear que el señor Montoro no decaiga en su actividad. Necesitamos un ministro activo, que proponga medidas, que debata propuestas y brinde soluciones. Modestamente creo que aplicar el Código Penal a los manirrotos no ha sido la idea más brillante de un ministro que sabe lo que tiene entre manos y que está deseando anunciar a los españoles que los impuestos que ahora ha subido vuelven, por lo menos, a donde estaban.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
Como la inmensa mayoría de los lectores conoce, la policía italiana ha registrado la sede de Standard & Poor`s. Si Berlusconi siguiera gobernando en Italia podríamos tomarlo por un ataque mezcla de soberbia y despecho, pero la policía italiana sospecha de S&P y de Moody"s desde hace bastante tiempo, y sospecha que las volatizaciones de algunas bolsas pueden ser interesadas.
No es la primera vez que las agencias de calificación están en entredicho, porque no están compuestas por seres puros y seráficos, sino que a sus técnicos les pagan los clientes. ¿Qué clientes? Pues yo no lo sé, pero cuatro días antes de que se derrumbara Enron y fuera a la bancarrota su calificación se encontraba en niveles normales, a pesar de que las agencias conocían, desde hacía casi un año, de los problemas de la empresa. Otrosí, Lehmann Brothers, según estos torquemadas económicos era un buen sitio para invertir hasta justo hasta unas horas antes de su derrumbe, que fue el inicio de la actual crisis financiera.
Por si fuera poco, estas agencias, en ocasiones, se sabe que ejercen la coerción y actúan como auténticos chantajistas. Uno de los casos más claros fue el de Moody"s que publicó una calificación no pedida de la empresa de seguros alemana Hannover Rück. Al poco tiempo la empresa recibió una carta, chantajeándola para que pagara a la agencia y se convirtiera en uno de sus clientes. Como la empresa se negó al método gansteril, siguieron recibiendo malas calificaciones hasta lograr que perdiera 176 millones de marcos de capitalización, lo que llevó consigo el despido de miles de trabajadores.
Yo no digo que haya un Al Capone detrás, pero es sospechoso que -en estos días lo hemos comprobado- los inversores no hagan caso de las calificaciones de estos controladores que nadie sabe quién controla.

MADRID, 18 (OTR/PRESS)
Hay gestos e imágenes que valen mas que mil palabras. Esa imagen del juez mas mediático de España y parte del extranjero, desprendiéndose de su toga y abandonando el estrado para sentarse en el banquillo y proceder al ritual que el común de los mortales ha de hacer en similares circunstancias, es una metáfora perfecta de lo que significa este proceso, el primero de los tres por el que se juzga a Garzón. Es un juez que al quitarse la toga se transformó en un humano de carne y hueso para intentar demostrar su inocencia ante un Tribunal y en su doble condición de juez y ciudadano goza de todas las garantías jurídicas que ofrece un Estado de derecho, las mismas que el, presuntamente, intentó negar a otros.
Ya sabemos que su figura, como la de cualquier otra estrella mediática no deja indiferente a nadie y que esta vista oral -celebrada con toda la pompa del Tribunal Supremo- levanta criticas y aplausos. Desde luego es noticia de interés que un juez sea juzgado para aclarar el famoso interrogante de ¿Quien juzga al juez? pero lo de menos debe ser el barullo mediático y el ruido ambiental que el personaje suscita. Lo de más es que lo que se está sustanciando, es un derecho fundamental respetado en cualquier país civilizado que es el derecho de todo ciudadano a defenderse y a preparar libremente y con intimidad la defensa con su abogado. Ese derecho es un sistema de protección frente a los abusos y de no existir sería inviable obtener Justicia, sea cual fuere el delito cometido.
A mi me importa un bledo si el ciudadano Garzón es ideológicamente un hombre de izquierdas, ni creo que sea relevante cual es el sentido de su voto en las urnas, por lo que creo que se comete un grave error planteando el asunto en términos partidistas por mucho que sea un sector- bien es verdad cada vez mas escuálido y minoritario de la izquierda de este país- el que esta enarbolando la teoría de la conspiración. Aquí y ahora no se juzga una trayectoria profesional, con luces y sombras como la de todos, lo que se está juzgando es si se ha cometido o no un delito de prevaricación -el peor que puede cometer un hombre de leyes- y que puede estar penado con una inhabilitación entre 10 y 17 años.
El otro día leí un articulo de mi admirado Pedro G. Cuartango, en el Mundo, que con su fina pluma describía minuciosamente como Albert Camus tuvo que sufrir durante años una durísima campaña de desprestigio y difamación, de la que no fue ajeno Jean Paul Sartre, que le acusaba de ser un filósofo de derechas que hacia el trabajo sucio de la burguesía, al guardar silencio sobre los crímenes del ejercito francés en Argelia. El había nacido en ese país y vivió parte de su corta vida -murió en un accidente a los 47- amargado por esas acusaciones de la izquierda que le dibujaban como cómplice del colonialismo. Poco antes de morir pronunció aquella celebre frase de " o creo en la justicia pero siempre defenderé a mi madre antes que a la Justicia" por lo que fue tachado de todo y por su orden. Cuartango aclara de forma brillante que a lo que Camus se refería es que a la justicia jamás se puede llegar a través de la injusticia. Pues eso, nada que añadir y aplicarse todos el cuento y el primero, Garzón y sus palmeros políticos y mediáticos

MADRID, 18 (OTR/PRESS)
Doble contra sencillo a que estamos en la cuenta atrás de la patada corporativa al juez Baltasar Garzón. Por encima de los tecnicismos procesales, ese pronóstico se generaliza en medio del estupor que causa el hecho objetivo y verificable de que los jefes de una trama corrupta hacen causa común con el Tribunal Supremo para acabar con la carrera judicial del polémico juez. Polémico, sí, pero eso no explica la triple denuncia de que, además de juez polémico, después de treinta y tantos años de oficio, ahora, de repente, en un corto periodo de tiempo, se ha convertido también en un juez prevaricador.
El mensaje que le llega a la opinión pública contiene arsénico puro envuelto en papel de celofán: es más importante y más urgente reprimir al juez que persigue la comisión del delito, por los métodos usados, que al delincuente en cuestión. Lo cierto es que ha habido más prisa por sentar en el banquillo a quien perseguía un caso de corrupción que a los corruptos, admitidos incluso como acusación privada contra el juez que les acorraló policial y judicialmente.
Las coordenadas del caso están claras. A petición de la Fiscalía y de la Policía, el juez Garzón ordenó la intervención de las conversaciones carcelarias entre imputados por el caso Gürtel y sus abogados. Lo hizo a sabiendas de que podía estar violando el derecho de defensa. Pero también lo hizo a sabiendas de que el principio tiene dos excepciones: una, en casos de terrorismo (Ley Penitenciaria), y otra, cuando se trata de evitar la comisión de un delito (Jurisprudencia constitucional y Ley de Enjuiciamiento Criminal).
En este segundo supuesto motivó la decisión de las escuchas y se apoya ahora para defenderse de los cargos que formulan contra él la acusación privada (abogados de Francisco Correa, Pablo Crespo, Antoine Sánchez y José Luis Ulibarri, responsables de una trama de corrupción") y el juez que instruye a la sala segunda del Tribunal Supremo. Los cargos son por prevaricación y por haber violado las garantías constitucionales de los defensores y los defendidos del caso Gürtel.
Ya se entiende que los policías y los fiscales que solicitaron la intervención de las escuchas no incurrieron en conducta prevaricadora porque fue Garzón quien dictó la orden. Caso distinto sería el de los dos jueces del Tribunal Superior de Justicia de Madrid que, al heredar de la Audiencia Nacional el caso Gürtel, consideraron las escuchas ajustadas a derecho y, por tanto, prorrogaron su práctica.
¿Acaso también va a ser procesado por prevaricación el juez Antonio Pedreira? No lo creo. Y tampoco creo que vayan a correr la misma suerte que Garzón los jueces que con anterioridad y la misma motivación (impedir la comisión de un delito) ordenaron en su día intervenir conversaciones entre preso y abogado.

MADRID, 18 (OTR/PRESS)
Siempre fue España país de extremos. Blanco o negro. Real Madrid y Barça. Frascuelo o el Guerra. PP o PSOE. Quisimos consagrar el bipartidismo, dividimos a los ciudadanos en los de derecha y los de izquierda, la mitad de la nación toma partido por algo a lo que la otra mitad se enfrenta de manera inexorable. Nunca había ocurrido esto, tan sin matices, tan carente de colores intermedios, como en el caso de Baltasar Garzón. Son pocas las voces ponderadas que se escuchan estos días, atribuyendo a cada cual sus culpas y responsabilidades y también sus cuotas de aciertos.
Garzón, héroe o villano, doctor Kekyll o míster Hyde (nunca Jekyll y Hyde), prevaricador o héroe. No quiero entrar en el fondo de las acusaciones que contra él se dirigen, ni tampoco en el del proceso que le sienta en el banquillo, porque estimo que hay razones más que sobradas para hablar de un mal juez instructor, sí, pero también para pensar que no ha hecho mucho más de lo que antes que él hicieron otros jueces sin tener que someterse a la picota de la sala de juicio. Alguna vez escribí, a propósito de algún caso de terrorismo etarra o de narcotráfico, que, si no existiese Garzón, habría que inventarlo; pero también digo, y he dicho, que no me gustaría tener que ser juzgado por él, porque no siempre sus métodos se han atenido al principio de presunción de inocencia y, menos aún, al de compasión por el reo.
En definitiva, me parece que una cosa es afirmar que un juez instruye mal algunos casos -y es patente que Baltasar Garzón se ha pasado muchos pueblos de frenada- y otra, muy distinta, llamarle prevaricador. Una cierta derecha (antes fue una cierta izquierda) la ha tomado con esta canción, y el "caso Garzón", que de manera muy legítima, aunque acaso excesiva, se halla en los tribunales, se ha convertido en un espectáculo mediático, en una arena para que los gladiadores de uno y otro bando se enfrenten. Nunca un caso tan poliédrico llegó a tener un tratamiento tan lineal, jamás la volátil opinión pública española, que es como una veleta, cambió tanto de dirección. Pocas veces se habló tanto de "derecha" e "izquierda" como en el "proceso Garzón", que algunos quieren convertir en un proceso a la Justicia, otros en un plebiscito sobre cierta legislación española, quién sabe si ciertos togados en una "vendetta" y todos en un campo de batalla ideológico que resulta que es por completo falso: ¿es acaso Garzón un hombre al que pudiera clasificarse en la izquierda? ¿Lo es, como antes se quiso, susceptible de ser englobado en los postulados de la derecha? Claro que no: Garzón es un juez, que fue bueno en algunos casos y detestable en otros, un ególatra que se resiste a considerarse un magistrado, solamente un magistrado, que tiene que impartir la justicia dictada por las leyes. Prefirió ser un juzgador antes que un juez, un justiciero antes que un justo. Y así le/nos va...

MADRID, 18 (OTR/PRESS)
Lo ha dicho, y lo ha dicho bien, Alberto Ruíz Gallardón: si algo ha fallado en la sentencia sobre el asesinato de Marta del Castillo han sido los legisladores. Es una obviedad que viene a poner las cosas en su sitio.
Duele, claro que duele, la sentencia que deja un olor a impunidad, a que se han ido de rositas algunos de los que pudieran ser colaboradores en la tragedia cuya consecuencia fue la muerte y desaparición de Marta. Pero la Justicia es Justicia y no venganza y los jueces disponen de leyes elaboradas por los legisladores. Es verdad que la ley da para mucho, pero hay ocasiones en que no se trata de interpretarla, sino de decidir en función de pruebas y no de intuiciones ni siquiera de convicciones personales o sociales.
Ruíz Gallardón, recién estrenado como ministro de Justicia, también ha dicho que hay un déficit en la legislación que tiene que abordar asuntos como estos. Tiene razón y suya es ahora la responsabilidad de ponerle remedio.
La legislación española es, afortunadamente, garantista, pero eso no debía de ser obstáculo para que los legisladores den respuesta a las víctimas. Porque ese es el quid de la cuestión, la sensación que tiene la opinión pública de que la ley no llega realmente a castigar como debiera a quien hace el mal y que ante sucesos terribles, como el de Marta, las sentencias no responden a la gravedad y brutalidad de los hechos.
Es de suponer que el tribunal que ha juzgado a los responsables del caso de Marta lo ha hecho aplicando estrictamente la ley y en función de las pruebas y que aún sabiendo la frustración que iban a producir en la opinión pública no han querido ir más allá de la letra de la ley. Lo fácil habría sido lo contrario. Pero lo que no pueden ignorar los jueces es que sentencias como las de Marta provocan una sensación de desamparo, de creencia generalizada de que la Justicia es asimétrica. Y vuelvo al principio, a las palabras del ministro de Justicia: si algo ha fallado en la sentencia sobre el caso de Marta han sido los legisladores que no han dotado de instrumentos más precisos a los jueces.
Partiendo del principio de que la Justicia no es venganza puede que haya llegado el momento de revisar nuestro cuerpo de leyes en lo que se refiere a asuntos como el de Marta u otros similares. Revisar la Ley del Menor es también una asignatura pendiente.
La legislatura es larga y Ruíz Gallardón un político con capacidad demostrada para consensuar, porque sin duda la reforma de las leyes se debe de hacer por consenso, eso sí sin prisas pero sin pausa.

MADRID, 18 (OTR/PRESS)
Salvo Gaspar Llamazares, seguramente persuadido de que hay causas que deben ser defendidas desde la intemperie, ningún otro diputado de la Nación se acercó a las puertas del Supremo para expresar su adhesión y dar aliento al juez que, por querer serlo verdaderamente al investigar a fondo la trama Gürtel, significado episodio del brutal latrocinio que viene sufriendo la sociedad española, se ve sentado en el banquillo y despojado de su función en la Audiencia Nacional, donde los magistrados probos y valientes son tan necesarios. No habla muy en favor de la Cámara, de sus actuales inquilinos, esa desafección personal de todos ellos no hacia un individuo, Garzón, sino hacia un caso netamente político. ¿O es que, como aconsejaba Franco, prefieren no meterse en política?
Pero del mismo modo que este primer juicio contra Baltasar Garzón puede ser calificado de "netamente" político, podría serlo de "exclusivamente" político, por cuanto la acusación de haber lesionado con las escuchas telefónicas a los presuntos mafiosos de la Gürtel su derecho a una defensa con todas garantías, no se sostiene. Ni jurídicamente, pues los reos tenían derecho a departir secretamente con sus abogados, pero no a urdir impunemente en sus charlas con ellos el blanqueo y la evasión a paraísos fiscales de lo robado a los españoles mediante apaños con políticos venales, ni, desde luego, desde el punto de vista del sentido común: se trataba de evitar precisamente, a petición del Fiscal, la evaporación de los 20 millones de euros escondidos en Suiza.
A propósito de esto, y pues parece más que sentado el móvil político del ajuste de cuentas hacia el juez que tirando del hilo Gürtel podía llegar al ovillo de la financiación del PP, y que encima quiso sentar la mano de la Justicia a los criminales del franquismo, cabría recordar que uno de los delitos más perjudiciales para un país es el de la fuga de capitales, pues lo deja depauperado y anémico. Se trata de un delito de lesa patria, merecedor de un castigo ejemplar, muy parecido al que se sospecha pudo perpetrar también, continuadamente, el tal Urdangarin.

MADRID, 18 (OTR/PRESS)
Ni es el primer juez que se sienta en el banquillo ni será el último, pero con Garzón en el banquillo hemos vuelto a las dos Españas.
El problema no es el juicio contra un juez (otros se han visto), el problema es el agua que desplaza este caso; el limo de odio político que procede de uno y otro bando. A Garzón se le juzga para sustanciar si vulneró o no el derecho de defensa y la confidencialidad de las conversaciones entre los abogados y sus defendidos, derechos protegidos por la ley y amparados por la Constitución. Al juez, provisionalmente despojado de su toga, le juzga una Sala del Tribunal Supremo y a ella corresponderá la sentencia. Puede ser condenado e inhabilitado para seguir como juez o puede ser absuelto, pero a este registro parece que nadie va esperar. El caso está instalado en el solar de la política y unos y otros ya tienen sentencia. Para la izquierda que no se dio por enterada de la caída del Muro ni de la existencia del Gulag, a Garzón se lo quieren quitar de en medio quienes ni han condenado el franquismo ni tienen interés en que se investiguen los crímenes cometidos durante la dictadura.
La derecha que no quiere oír hablar del "caso Gürtel" -la trama de corrupción que está detrás de todo este asunto- quiere que empapelen al mismo Garzón al que hace unos años jaleaban cuando el hoy justiciable, despechado tras su paso por la política, decidió recuperar la memoria e intentó meter en la cárcel a Felipe González por el caso de los GAL. En la farsa y drama cainita que resume buena parte de esta historia todos están en su papel. Todos, menos Carme Chacón. Es sorprendente que quien aspira a ser secretaria general del PSOE, partido que ha gobernado España veinte de los últimos treinta años, pueda decir que el Tribunal Supremo juzga a Garzón para impedir que este juez investigue un caso de corrupción. Como ella misma recordará por el "caso Rubianes", en el solar de las dos Españas, a según qué tipo palabras no se las lleva el viento. Tiempo al tiempo.

MADRID, 18 (OTR/PRESS)
Si hay algo que funciona bien, en la pendiente de deterioro que está sufriendo la sanidad pública, es la Organización Nacional de Trasplantes. Modelo y ejemplo para el resto de países de la UE, su sistema está basado en la solidaridad y la igualdad. Ahora, una empresa privada alemana DKMS que comercia con las células de la medula ósea, puede poner en peligro uno de los pocos organismos no contaminados por el lucro y el sálvese quien pueda.
Todo el mundo recordará las terribles imágenes de ciudadanos indios con un enorme costurón en la espalda, secuela de la venta de uno de sus riñones, como forma de sobrevivir en la pobreza. Esos órganos de los países sin recursos van a parar a los enfermos de Estados Unidos y de Asia, donde solo los ricos se pueden permitir pagar los gastos de un trasplante que les salvará la vida. Conviene también traer a la memoria la confirmación, por parte de las autoridades sanitarias chinas, de la venta de órganos de reos condenados a pena de muerte y ejecutados en las prisiones de ese país.
Entonces el escándalo internacional fue mayúsculo. Se comerciaba con todo lo servible de un ajusticiado, sin conocimiento de su familia y para venderlo en el mercado internacional.
Es cierto que las listas de espera por la que pasan los receptores de un trasplante son, a veces, angustiosas para la familia de un enfermo al que ven decaer día tras día. Pero ahí está precisamente su igualdad: en que nadie, se llame como se llame, o tenga el patrimonio que tenga, va a ser beneficiado por encima de los demás.
Precisamente, esa justicia ante el sufrimiento, es la que ha llevado a España al primer lugar en cuanto a donaciones altruistas. Es la que convence a unos padres, que acaban de perder a su hijo en un accidente de tráfico, a donar generosamente todos sus órganos para salvar varias vidas ajenas.
Esa igualdad en la espera de un trasplante es también la que no permite campañas de apoyo o circos mediáticos con un enfermo en particular por muy acuciante que sea su caso. En la ONT no hay vericuetos ni hatajos para saltarse la lista de espera. Ese es su prestigio internacional y su credibilidad a la hora de pedir donaciones.
En esta época de turbulencias y de recortes de las prestaciones sociales, ¿estamos los españoles dispuestos a que el Estado permita que empresas de ventas de órganos se carguen una labor colectiva y generosa como la ONT?
Hay que exigir al Gobierno de Mariano Rajoy que legisle de forma inmediata para prohibir la actividad de este tipo de empresas que recuerdan mucho a las que mercadean en la India con los riñones de los pobres entre los pobres.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
El azar siempre está presente en la historia de los pueblos, como si se tratase de un guardián invisible de la corrección de los juicios de esa historia. El azar ha querido que la muerte de Fraga y el primer juicio contra Garzón irrumpieran en el dolorido solar de esta España nuestra en las mismas horas, bajo la misma desolación, en medio de la misma tragedia de la economía y de la autoestima patrias. Tal vez para someternos a una dura prueba, la de ver cómo son tantos los que pasan por alto las culpas del ministro de Franco que se fue sin condenar la dictadura y sus crímenes y cómo son tantos los que no salen en defensa del juez que se atrevió a iniciar un proceso que juzgase esos crímenes contra la Humanidad. Qué prestos y sueltos hemos estado para dejar a un lado la historia de servicios a la dictadura de ese hombre que luego aceptó la democracia. Qué avaros hemos sido de nuestra grandeza para consentir que sentaran en el banquillo vengativamente al gran juez por unas escuchas avaladas también por otros jueces y fiscales y nunca con animus delinquendi.
Disculpamos a Fraga de sus compromisos con la dictadura en base a unos servicios posteriores a la democracia. Y no disculpamos a Garzón de un posible error interpretativo de las leyes en base a unos servicios permanentes y de valor incalculable a la justicia, a la democracia y al respeto universal a los derechos humanos. Si así son nuestras varas de medir a estas alturas, que Dios nos ampare en su infinita bondad y sabiduría para que no nos precipitemos en el barranco de la ignominia o en el infierno de la indignidad. Nos salvan esos grupos de ciudadanos que se manifiestan en contra. Nos salvan los políticos, sobre todo de izquierda, que salen al paso del atropello. Leo que Iñaki Gabilondo califica el juicio a Baltasar Garzón de "vendetta de una familia de la justicia que se la tenía guardada" y oigo que Cayo Lara afirma que esto es una cacería. A Garzón no se le perdona su persecución de la corrupción y su denodado esfuerzo por limpiar la historia de la impunidad franquista. ¿Reaccionaremos a tiempo?

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
El Tesoro español emitió ayer deuda pública y la acogida del mercado ha sido muy positiva. No sólo se consiguió colocar lo que se pedía sino que se hizo un 50 por ciento más barato en relación a la anterior subasta. Además, esto ha sucedido después de que la agencia S&P bajara la calificación de la deuda pública española. El siguiente cuadro, por tanto, sólo puede atribuirse a que la política económica española está por fin empezando a generar confianza en los mercados. Las medidas de Rajoy, la subida del IRPF, ha sido realmente dura, pero ha dejado claro en el mundo que a este gobierno no le temblará la mano para conseguir los objetivos.
Todo esto es verdad, pero se debe complementar en un tiempo récord para que los ciudadanos entiendan el objetivo de su sacrificio. El presidente del gobierno ha dicho claramente que en tres meses estará la reforma del mercado laboral, la del sistema financiero y la ley de estabilidad presupuestaria. No se gastará más de lo que se ingresa. Es un mensaje claro y rotundo. Ahora, una vez que el diálogo social ha fracasado, como por otra parte ya sabíamos, no hay tiempo que perder y la reforma debe ser de calado. Es decir, debe abordar los asuntos tan espinosos como imprescindibles para que tenga efecto unida a la vuelta de la liquidez.
Es obvio que a la próxima cumbre de jefes de Estado y de gobierno en Bruselas, Rajoy debe llevar la mochila lo más llena posible. Es por tanto, de esperar que la reforma laboral esté incluida. Pero, además habrá que reformar los servicios públicos de empleo. La esperanza para que se aborde es la persona que el gobierno ha puesto al frente y a la que trabajo no le va a faltar. Lo hará bien porque es persona de profesionalidad y saber hacer. El INEM necesita una vuelta de calcetín para que funcione no sólo como una ventanilla de papeles sin demasiado control, sino como un verdadero servicio a los ciudadanos. Se están dando muchos pasos en la buena dirección. Ahora hay que rematar la jugada y conseguir que los esfuerzos se conviertan, no mañana ni pasado, pero sí pronto, en bienestar.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Al menos dos ministros, Alberto Ruiz Gallardón y José Ignacio Wert, Justicia y Educación, han dicho al dar posesión a sus equipos, que "no hay excusas" ni las van a poner. Tienen "el mejor equipo", según ellos, y si no salen las cosas, si no se hacen las reformas imprescindibles será culpa suya. Tomamos nota, aun cuando en política, todo es prometer -los discursos y los programas lo aguantan todo- y casi nunca se rinde cuentas de verdad. Incluso se cambian los programas de un día para otro -las horas que van desde que uno es oposición hasta que asume la responsabilidad de gobernar- y no pasa nada. "El hombre nace libre, responsable y sin excusas", decía Sartre, pero otro francés, Molière, señalaba que "quien quiere ahogar a su perro dice que está rabioso". Veremos.
En ambos casos, las reformas tienen que ser profundas por una razón evidente: ni la Justicia ni la Educación funcionan y si esos dos pilares del Estado están bajo mínimos, el presente y el futuro se adivinan tormentosos. Llevamos treinta años de educación obligatoria y gratuita, que ha sido un paso de gigante, pero también tres décadas de fracaso escolar. Se equivocó "el ingeniero" que diseñó el sistema escolar español, que prima la igualdad por abajo en todos los niveles, la falta de estímulos al profesorado, el descrédito de la Formación Profesional, una selectividad que aprueban todos, Universidades en cada ciudad y titulaciones a tutiplén, sin ninguna auditoría de calidad ni de enseñanzas ni de profesorado...
Un desastre, agravado por los problemas de financiación que provoca la crisis, del que los menos culpables son los profesores y que el PP no arregló ni siquiera cuando tuvo mayoría absoluta. Así que ahora, hay que dar crédito a José Ignacio Wert, pero la sociedad española no va a aceptar más excusas y va a exigir resultados lo antes posible. En educación, los frutos tardan, pero el no hacer nada o hacerlo mal, como ha sucedido tantas veces en estos años tiene unas consecuencias terroríficas. El fracaso escolar de uno de cada tres alumnos -sin que eso quiera decir que los otros dos son "triunfadores, sino que simplemente pasan- o un índice de paro juvenil de más del 40 por ciento son pruebas de que hay que cambiarlo todo. Pero bien.
Y en Justicia otro tanto. Leo en un periódico que se ha señalado un juicio ¡para enero de 2017! No es sólo un escándalo, es una vergüenza. Para 2014 o 2015 es "casi normal". Hay jueces, sin señalar a ninguno, que han mantenido el secreto de un sumario durante años. Los juicios paralelos y el asesinato de la presunción de inocencia son un fenómeno diario. La Nueva Oficina Judicial se va a hacer vieja sin funcionar. ¿Se imaginan ustedes lo que pensará un posible inversor extranjero sobre la seguridad jurídica en España y las ganas que le quedarán de poner su dinero en nuestra casa? Pues eso, que no hay excusas ni tiempo. El trabajo de los nuevos equipos tiene que dar frutos ya.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Coincido en algunas de las críticas que ha cosechado Rajoy con motivo de su ambigua comparecencia ante los medios acompañado de Nicolas Sarkozy. El PSOE perdió las elecciones, entiendo, básicamente porque instauró la inseguridad jurídica y anímica entre los españoles, que queremos saber exactamente si nos van o no a subir los impuestos, cuándo y cuánto. Decir, como dijo el presidente este lunes que los impuestos han subido ya suficientemente, pero que "nada es para siempre" constituye, además de una obviedad, un nuevo motivo de inquietud para una ciudadanía que se va acostumbrando a esos virajes de los que tan abundantes ejemplos tuvo con los ejecutivos pasados.
Y, con todo, creo que la semana comenzó con algunos aspectos alentadores, porque la verdad es que la "era Rajoy", en lo poco que lleva de existencia, está sirviendo para calmar muchos ánimos y para instaurar un cierto clima de concordia que nada mal vendrán a la autoestima de los españoles y a la consideración que en el exterior se tiene de España y de las cosas que pasan o no pasan aquí.
Ignoro de quién fue la idea de, aprovechando que se entregaba el Toisón de Oro a Sarkozy, convocar a todos los presidentes de Gobierno que en la democracia han sido y que permanecen en activo. Es decir, Felipe González, Aznar, Zapatero y Rajoy, congregados en torno al Rey, como una muestra de apoyo al Monarca, y al jefe del Estado francés, que parece que ha consolidado una importante alianza tácita con sus vecinos del sur. Esa foto de los cinco (algunos irreconciliables entre ellos, más uno (el vecino poderoso del piso de arriba) me pareció una iniciativa cuando menos prometedora; en España, la figura del expresidente del Gobierno ha sido, hasta ahora, maltratada por los propios expresidentes, que frecuentan excesivamente los negocios privados, se ausentan con demasía de actos institucionales en los que deberían estar presentes (el desfile del Día de la Fiesta Nacional, la conmemoración de la Constitución) y dan un penoso ejemplo de rencillas y malos humores entre ellos.
Y, sin embargo, los expresidentes deberían tener un papel importante que cumplir en la coyuntura española. Todos y cada uno de ellos han tenido experiencias irrepetibles, que deberían servir de guía y aviso a los demás. Todos han tenido en sus manos decisiones que nos afectaban a la generalidad de los ciudadanos. Todos nos han dicho que amaban a España sobre todas las cosas, aunque, en al menos dos casos, los de González y Aznar, ese amor no parece haber sido muy desinteresado cuando llegó el momento de abandonar La Moncloa.
Lástima que en la fotografía faltase Adolfo Suárez, que me parece que es quien mayor vocación política y de servicio a su país tuvo y mantuvo, hasta que la salud le impidió seguir en la batalla. Tengo la esperanza de que Zapatero, que no ha sido un demasiado buen presidente, sea mejor ex que sus dos predecesores y cumpla, al menos, las obligaciones protocolarias, éticas y estéticas que su posición política y social le reclaman.
Todo ello es importante el día en el que tengo la impresión de que se consolidaba un acercamiento que puede ser muy fructífero con el máximo representante político de Francia, presente en Madrid para recibir el máximo galardón que el Estado español puede otorgar. Creo que esa unidad de quienes más han mandado en España, al menos en lo referente a la política exterior, a la lucha antiterrorista y, ay, a la hora de concordar los ajustes económicos, puede ser una baza decisiva para ganar la batalla poliédrica, pegajosa, difusa, peligrosa, en la que estamos metidos de lleno.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Ni sí ni no, sino todo lo contrario. A lo que parece esa va a ser la política del presidente Rajoy. Y es que cuando ante el presidente Sarkozy, un colega le preguntaba si piensa volver a subir los impuestos, nuestro presidente ha dicho que no es su intención, pero que no hay nada eterno, que depende.
La política del "depende" da mucho de sí, da para todo y no compromete a nada. De manera que a partir de ahora más vale que estemos preparados para todo. Quienes alaban en Rajoy que era un político previsible silban mirando hacia otro lado.
Rajoy hasta el momento no ha adoptado ninguna medida diferente a las puestas en marcha por Rodríguez Zapatero. Quienes antes arremetían contra Zapatero ahora se muestran comprensivos con Rajoy, de la misma manera que quienes antes apoyaban a Zapatero ahora arremeten contra Rajoy. O sea nada nuevo. Aunque sí es nuevo que un presidente se despache sobre sus planes de futuro diciendo que "nada es eterno".
Lo que medía de aquí a la eternidad pueden ser otra subida de impuestos, pongo por caso, o la introducción del copago sanitario, o la caída libre de la enseñanza pública, o vaya usted a saber. Como al decir de Rajoy nada es eterno no hay manera de saber cómo nos van a gobernar desde el PP y sobre todo ya sabemos que no nos podemos creer nada de lo que prometan o se comprometan.
Con su frase sobre lo efímeras que son las cosas de la vida y de la política, Rajoy nos advierte de que no debemos dar nada por seguro, que donde hoy dice blanco mañana puede decir negro. Así las cosas, los próximos años vamos a vivir llenos de incertidumbre. Si a Zapatero le reprochábamos sus "ocurrencias" a Rajoy tendremos que empezar a reprocharle sus "depende", que es una versión de derechas de las ocurrencias del primero.
El presidente decía hace unos días en un acto del PP de Andalucía que sabe lo que hay que hacer para salir de la crisis. Yo me permito dudarlo, porque como no hay nada eterno, lo que hoy piensa que puede ser útil para salir de la crisis mañana puede quedar caduco, o sea depende.
El presidente nos ha instalado en la incertidumbre, así que abrochémonos el cinturón porque no sabemos lo que se nos viene encima. Depende.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Un siglo largo después de publicarse la gran obra que consagró a un jovencísimo Marcelino Menéndez y Pelayo, "Historia de los Heterodoxos Españoles", urge crear una edición revisada en la que se incluya a esta generación nietos de "Rinconete y Cortadillo", a su vez sobrinos de "Los Siete Niños de Ecija" y primos de "El Dioni" por parte de madre. Sus hazañas no pueden quedarse en el papel de un periódico que luego se olvide y no se tenga con ellos el recuerdo que merecen.
Al margen de lo que dicte la sentencia en el juicio de Camps hemos escuchado la frase definitiva por parte de un antiguo colaborador suyo. Alvaro Pérez le calificó de "gilipollas", a secas, tal y como se recoge en otro tratado formidable como es el "El Gran Libro de los Insultos" de Pancracio Celdrán, el castellano maneja una enorme riqueza semántica a la hora de insultar a alguien. Pérez pudo elegir otro adjetivo pero prefirió éste y al autor hay que respetarlo siempre porque suyo es el mérito de dar con la palabra exacta. Así pues creo que, a falta de editorial que se comprometa, ya tenemos el título para la nueva obra: "De amiguito del alma te quiero un huevo, a eres un perfecto gilipollas", ese libro se puede agotar con la tinta caliente. No hay frase que defina mejor el hundimiento moral del alegre pelotazo del pasado, nada nos califica y nos pone en nuestro sitio como una traición telefónica desvelada, de aquellos tiempos estas escuchas. Eso, y ver a Camps leyendo un libro en la Sala es conmovedor (sabíamos que el expresidente valenciano podía conducir un descapotable por la pista de los Fórmula 1, y lo hacía sosteniendo el volante en una mano y saludando con la otra); a su lado la sin par Rita Barberá. Pero para leer le hacen falta las dos manos y estar sentado en un banquillo, nunca es tarde para llegar a la Literatura.
Solo por estas conversaciones de taberna habría que incluir los nombres de Camps y de Costa entre los nuevos heterodoxos españoles. Ya don Marcelino en las "advertencias preliminares" de su obra nos hace referencia al que calificó de gran polígrafo valenciano, Gregorio Mayans que tuvo que luchar contra algo tan rotundo como era "el espíritu cismontano que dominaba entre nuestros canonistas". Y ese calificativo "cismontano" se le podría aplicar a Camps que lee las traiciones que le hicieron al Santo Job como si compartiera algo con aquel hombre rico que se sintió tentado por Satanás, pero el diablo no logró doblar su pulso, y salió triunfante con el doble de lo que antes tenía según dice el Antiguo Testamento.
En el caso de Camps si sale con el doble de lo que tenía le va a faltar armario para guardar chaquetas. Eso, y cambiar de teléfono móvil también.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Se ha iniciado en el Tribunal Supremo el primer de los tres juicios que tiene pendientes Baltasar Garzón. Se trata de dilucidar si las escuchas que ordenó en las conversaciones de inculpados en la trama Gürtel. Hay sectores de la prensa y también de la izquierda política y sociológica que han adoptado una actitud de protesta ante lo que consideran el "linchamiento del juez".
En el fondo de estas posiciones yace la suposición de que el Tribunal Supremo actuaría movido por intereses espurios para acabar con la carrera del juez en venganza por sus actuaciones en la Audiencia Nacional. Este precedente, sin demostración de que se hayan alterados los principios de equidad y de justicia, supone abrir la vía para que otros procesados puedan legítimamente suponer que son objeto de persecuciones parecidas. En síntesis, si el Tribunal Supremo no reúne la confianza de estos colectivos, están cuestionando uno de los pilares del estado de derecha como es el de la independencia judicial. Si hay motivos de fundamento en esas sospechas, el ordenamiento jurídico tiene vías para practicar las reclamaciones pertinentes.
Baltasar es juez pero no está por encima de la ley. Si sus órdenes de escuchar a los abogados de la Gürtel fueron ilegales tiene que pagar por ello. Si no lo fueron, será declarado inocente. No aceptar este principio supone establecer una excepción en la aplicación de la justicia para todos, desde Urdangarín a Garzón.
La defensa de Garzón utiliza una épica populista. El juez justiciero universal estaría perseguido por sus enemigos por haber ordenado las investigaciones del franquismo en contra de los criterios de la fiscalía. Y por eso, supuestamente, estaría siendo perseguido. Demasiado fácil. Pero aunque el fin -investigar al franquismo fuera- encomiable, no lo puede hacer quien no tiene jurisdicción sobre ello porque el fin no justifica los medios. Y menos en la actuación de un juez. Elemental.
Mi posición es sencilla. Tenga la misma confianza en el Supremo cuando determina la ilegalización de Bildu, posteriormente rectificada por el Tribunal Constitucional, cuando condena a narcotraficantes que con la sentencia que dicte sobre Garzón. Argumentos tan populista como el empleado por la candidata Chacón de que "algo está mal en España cuando se juzga a un juez que ha luchado contra la corrupción" revela la falta de compromiso con el estado de derecho. Todo criminal tiene derechos. Y se trata de saber si los abogados de la Gürtel vieron mermados los suyos y de sus clientes al ser escuchados. Ni más ni menos.
Garzón será tratado como un procesado más. Y eso forma parte de la grandeza de nuestro estado de derecho. Quien no quiera aceptar esto tiene que estar dispuesto, por ejemplo, a que los militantes de ETA determinen animadversión en los tribunales para ser juzgados. El problema de la coherencia intelectual es que obliga, cuando se tiene coraje para ello, a posicionarse enfrente de corrientes de opinión que se hacen muy populares utilizando el populismo.

.
.
.
GARZÓN RECUSÓN
El inconmensurable juez Garzón
está pasando muchas estrecheces
y está ya recusando a tantos jueces
que le van a llamar el Recusón.
Ciertos casos los guarda en un cajón
porque el muy pillo tiene sus dobleces,
y los casos los saca sólo a veces
cuando el PSOE le indica la ocasión.
A los dictadores de otras naciones
él los lleva a juicio como un titán,
mas le gusta escuchar conversaciones
que en las cárceles prohibidas están.
(Y dicen que encerrado en sus cajones
conserva disecado algún faisán).
.
___________________
Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
☆ Suscripción gratuita
(17/1/2012)

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
El grave problema que tiene España no radica en su déficit presupuestario, ni en balance de sus entidades bancarias, yo diría que ni siquiera en el paro que, de aquí a un año, es posible que comience a disminuir de manera sensible. El inconveniente más terrible es una invasión de mediocres que se ha instalado en los sindicatos, en los partidos políticos, en las empresas privadas y en la Administración. Así, al pronto, parecen inofensivos, porque, claro, como son mediocres, no ocupan altos cargos de responsabilidad, pero están agazapados, repartidos entre los fundamentales mandos intermedios, y, desde allí, se dedican a torpedear proyectos, neutralizar el ascenso de personas más capaces que ellos, resistir pasivamente a cualquier innovación, y emplear todas sus fuerzas en que no cambie su propio estatus, que, como consecuencia, significa que no cambie nada.
El mediocre no es tonto, porque el tonto no se entera de nada. El mediocre tiene la suficiente inteligencia como para distinguir que existen personas mucho más capaces que él, y que le pueden birlar el injusto puesto en que se encuentra, y que está muy por encima de sus méritos.
El mediocre es adulador con el superior, servil con los jefes y cruel con los inferiores, pero de una crueldad envuelta en buenas maneras para que parezca que las trampas que él pone parezcan cosa del destino. El mediocre, mejor dicho, la invasión de mediocres que sufrimos en este país, retrasa el crecimiento, paraliza los avances, pudre las soluciones, impacienta a los perspicaces y fatiga a todo el mundo. Si queremos que España salga adelante hay que imponer una cacería del mediocre. O acabamos con ellos o lograrán que nos hundamos todos en la inmensa mediocridad, donde en la vulgaridad y la insignificancia generalizada, se mueven como peces en el agua.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
La detención en Francia de tres pistoleros de la ETA es una noticia que debería hacer reflexionar a quienes de manera tan apresurada como interesada nos habían vendido el cuento del final de la banda terrorista. Digo esto porque uno de los detenidos llevaba material para fabricar explosivos. ¿Para qué necesita explosivos una organización que en su día proclamó que renunciaba de manera "permanente" a la lucha armada? La respuesta es muy sencilla: porque la banda no se ha disuelto. La ETA sigue en activo. En activo, aunque en fase de letargo estratégico. Bajo el Gobierno Zapatero dicha hibernación persiguió y consiguió réditos políticos para las pantallas electorales herederas de Batasuna -legalización de "Bildu" en sentencia del Tribunal Constitucional que revocaba otra del Supremo-.
En paralelo con los elementos políticos que aconsejaron a la dirección de la banda plantear una nueva versión de "alto el fuego", está la propia situación de la banda: diezmada por las detenciones y las infiltraciones. Es un hecho comúnmente admitido que la paciente y eficaz actuación de la Guardia Civil, a uno y otro lado de la frontera con Francia, es lo que ha puesto a la banda contra las cuerdas. Para contrarrestar su debilidad operativa, dicho sin eufemismos: su capacidad terrorista, es por lo que activaron sus terminales en el mundo del nacionalismo político y levantaron aquella farsa de la supuesta mediación internacional (con Kofi Annan, Gerry Adams y demás comparsas) que con tanto entusiasmo compraron el zapaterismo agonizante y sus terminales mediáticas.
Visto lo ocurrido el fin de semana en Francia, tengo para mí que los Rubalcaba, Patxi López, Urkullu, Alonso y demás personajes que en su día vendieron como buena la noticia del final de la ETA, deberían reflexionar al tiempo que contestan a la pregunta del millón: ¿para qué quiere explosivos una banda que, supuestamente, se había comprometido a dejar la lucha armada?

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Un obituario no es el marco ideal para un perfil. Mucho menos para un retrato de frente. Muchísimo menos para el de Manuel Fraga, que hoy vuelve a la tierra frente al mar de Perbes. Un obituario es una pieza para el sentimiento, no para la memoria ponderada, pero tampoco la memoria ponderada sabría muy bien qué hacer con ese Fraga que se escapa del marco por su constitucional, o genética, demasía. Para conocer al político que se ha ido, lo mejor es acudir a su biografía política, y la de Fraga es la que es, aquella de la que, por cierto, nunca quiso abjurar ni desdecirse. Tampoco habría podido.
Manuel Fraga, a quien el que esto escribe trató bastante en la década de los 80 del pasado siglo por imperativos de la profesión, fue, lisa y llanamente, un reformista del franquismo. Es decir, un franquista que creyó en la supervivencia de aquél régimen, o cuando menos de sus rasgos más esenciales y profundos, más allá de la muerte del tirano. De hecho, era el que mejor situado y más capacitado estaba para gobernar hacia el futuro aquella sombría y descangallada nave, que hasta volvió de Londres con bombín para mostrar lo europeo que se había vuelto, pero otro franquista más jovial, o sea, menos franquista pese a su perturbador cargo de Ministro Secretario General del Movimiento, Suárez, le ganó por la mano. La sangrienta represión de los trabajadores de Vitoria, que le pilló de viaje por Alemania pero ostentado el cargo de Ministro de Gobernación, tampoco le ayudó a proyectar la nueva imagen que se había propuesto, sino antes al contrario.
Pero Suárez fue como el guepardo, tan veloz como justito de fondo, de suerte que acabó siendo el de Villalba el que, pese a recibir siempre tan escaso refrendo de las urnas, condujo a la grey franquista, a aquél "franquismo sociológico" que hoy vive su decrépita segunda juventud, a la tierra de promisión de la democracia que él mismo, como señalado "padre de la Constitución", se encargó de diseñar.
Como hombre, cumplió su destino y vuelve a la tierra, donde habremos de encontrarnos, de nuevo, todos.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Cuando yo era una jovencisima periodista con la suerte nada menos que de poder contar la Transición, Don Manuel era ya un político con largo recorrido. Don Manuel, claro, era Fraga, el único político a los que los periodistas de entonces anteponíamos el "don". Ni a Felipe González, Carrillo, Calvo Sotelo, Pérez LLorca, Miguel Herrero, o el mismísimo Adolfo Suárez, se les trataba con el "don". Solo a Fraga. De manera que con decir o escribir don Manuel todo el mundo sabía que no era otro que Fraga Iribarne.
El éxito de la Transición tuvo muchos padres, los primeros los ciudadanos, pero sin duda no hubiera sido posible sin hombres como Fraga. Don Manuel fue capaz de poner los estribos a la derecha más montaraz y dar un paso al frente para hacer posible un país en que todo el mundo tuviera su lugar. Aún recuerdo como era "noticia" ver a Don Manuel charlar tranquilamente con Santiago Carrillo. Aquellas fotos con ambos políticos departiendo desconcertaban a la derecha más intolerante que no tenía más remedio que ir digiriendo que los tiempos cambiaban.
Fraga fue uno de los "padres" de la Constitución, y también tuvo el valor de enfrentarse a Tejero la madrugada del 24 de febrero. Permitanme algún recuerdo personal, como el de uno de esos días en que coincidí con Fraga en la puerta del Congreso y mirándome de arriba abajo sentenció: "Está usted muy delgada, ¿qué ha comido hoy?" .Cuando le dije en que había consistido mi almuerzo, no se lo pensó dos veces y muy serio me ordenó seguirle hasta el bar de las Cortes para que me tomara un bocadillo y un vaso de leche. No me atreví a protestar, de manera que aunque soy alérgica a la leche me tomé un vaso bajo la mirada impaciente de Don Manuel que me metía prisa porque el pleno estaba a punto de empezar.
La verdad es que Don Manuel imponía y nadie se atrevía a contradecirle. Sin embargo, él en el juego político fue capaz de dar una lección de flexibilidad, de entender que el tiempo nuevo había que construirlo entre todos, y por tanto que todos tenían algo que aportar y ceder. Y él, el hombre al que nadie se atrevía a rechistar fue capaz de demostrar que tenía cintura política, y que lo mismo que defendía sus ideas y principios podía ceder ante las ideas y principios de los otros para así hacer posible el consenso y el éxito de la Transición.
Yo no me voy a referir al pasado de Fraga, a cuando era ministro de Franco, porque cada cual es hijo de su tiempo y de sus circunstancias. Me quedo con el Fraga que junto a Adolfo Suárez, Santiago Carrillo, Felipe González y otros muchos políticos de entonces pusieron los cimientos de un Estado democrático siendo capaces de impulsar una Constitución donde cabemos todos. Decir que Fraga fue un hombre clave en aquella etapa es una obviedad pero por si acaso conviene repetirlo para que lo sepan y no lo olviden las nuevas generaciones. A las personas no se nos puede resumir en una foto-fija, y la vida de Fraga fue una vida rica en acontecimientos y vivencias que culminaron con la Transición, aunque tampoco podríamos entender Galicia hoy sin su impronta. Descanse en paz Don Manuel.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
14 de febrero de 1984. Como redactor de la Agencia EFE en el País Vasco se me había encargado hacer la información sobre todos los actos que el entonces líder de la oposición, Manuel Fraga, iba a protagonizar con motivo de la campaña de las elecciones vascas que tendrían lugar el día 26 de ese mes. Era una tarde-noche fría y lluviosa en la villa guipuzcoana de Zarautz donde Fraga tenía un acto electoral en el Instituto Lizardi y en el que un servidor estaba allí para cumplir con su labor informativa. Había terminado la charla-mitin en un aula del citado Instituto, cuando un ruido seco y potente interrumpió de forma brusca la firma de ejemplares de uno de los numerosos libros que Fraga había escrito y que estaba dedicando a algunos de los asistentes. Estábamos en Guipúzcoa; eran unos años donde ETA se hacía presente un día sí y otro también, por lo que nadie tuvo duda que aquella bomba era obra de un comando terrorista.
Inmediatamente, los servicios de seguridad que acompañaban al político gallego lo sacaron del local por temor a que hubiera más bombas o artefactos explosivos. Como Fraga era muy metódico y no permitía que nada ni nadie le cambiaran sin más su agenda, ordenó a sus escoltas que le llevaran al restaurante de Zarautz donde estaba prevista una cena con militantes y simpatizantes de su partido donde, pasado el susto, dio buena cuenta de los suculentos productos de la gastronomía vasca. Al día siguiente, los Comandos Autónomos Anticapitalistas -un grupo terrorista que funcionaba en la órbita de ETA- reivindicaron el atentado contra Fraga que gracias a Dios no tuvo mayores consecuencias.
La imagen de un Fraga sacado casi en volandas por sus escoltas del Instituto de Zarautz al mismo tiempo que se sacudía el polvo que había caído sobre su abrigo tras la explosión de la bomba me vino inmediatamente a la memoria al conocer en la noche del domingo el fallecimiento de este político de raza, todo genio y figura, que dedicó tantos años de su vida al servicio a España desde muy diferentes puestos de responsabilidad. Desde ministro de Información y Turismo con Franco, hasta ministro de la Gobernación en el primer Gobierno de la transición, hasta ponente de la Constitución de 1978, líder de Alianza Popular, para acabar como presidente de la Xunta de Galicia y, por último, senador por su comunidad autónoma natal.
Con una trayectoria tan dilatada es muy difícil destacar cuál ha sido su mayor aportación a la vida política. Personalmente me quedo con su fundamental contribución para que en un primer momento la derecha sociológica del franquismo se incorporase a la democracia y, en segundo lugar, años más tarde, su esfuerzo para que el centro-derecha democrático se agrupara en torno al PP y, tras pasar el relevo a Aznar, que estas siglas tuvieran la oportunidad de llegar al poder primero en 1996 y luego quince años más tarde. Descanse en paz Manuel Fraga Iribarne.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Me llamó alguien que ha querido mucho a quien él, y solamente pocos más, llamaba "Manolo". "Que se está muriendo; escribe sobre él, todo lo que has vivido con él", me dijo. Moriría pocas horas después, en la noche del 15 de enero. He desempolvado recuerdos, escritos... Muchas, muchas páginas escritas sobre Manuel Fraga por un periodista que, como yo, le criticó mucho, le fastidió bastante y, en el fondo, creo que le quiso, que le quise.
He escrito, ya digo, mucho sobre Fraga. Unas veces bien, otras mal. Alguna vez me sentí, cuando los accesos de cólera del indomable don Manuel, antifraguista. Reconozco que en otras ocasiones me sentí cerca del estadista, del hombre que-todo-lo-tenía-en-la-cabeza. Luego decía aquello de "la calle es mía" y nuevamente se convertía en el hombre prepotente que a nadie le gustaba. Fraga, esa fuerza de la naturaleza. Sea como fuere, ahora, en el trance de su desaparición, hay que recordarle, cómo no, en sus mejores perfiles, en los del hombre que nos blindó contra la extrema derecha, en los del político que construyó una alternativa que hoy ha llegado al Gobierno.
El último superviviente de la época dura del franquismo. El hombre que supo evolucionar hasta posiciones democráticas. Sesenta años en la brega política. Estoy convencido de que él creyó siempre que prestaba un servicio público a sus compatriotas, aunque a veces lo hiciese a su manera. No resulta difícil entrar en la personalidad recóndita de Fraga, el colérico, el que una vez, irritadísimo ante algunas preguntas con las que yo le machacaba en las campañas electorales, me lanzó, enrojecido: "cuando usted esté en política, que todo se andará...". Reconozco su nula capacidad de rencor: era capaz de expulsarte de su despacho y al día siguiente lo había olvidado, quizá porque tenía cosas más importantes en las que pensar.
Me cuenta Angel Sanchís, su amigo, con el que almorzaba últimamente casi cada semana en compañía de Carlos Robles Piquer, de Abel Matutes y de algún otro (asistí recientemente a uno de esos almuerzos; don Manuel seguía gozando del viejo buen apetito), que su último sueño era morir como senador. No pudo ser. Mariano Rajoy se lo ofreció a la vuelta del verano, cuando ya Fraga estaba atado irremediablemente a la silla de ruedas, con dificultades para hablar, pero con el espíritu explosivo indomable: "¿quieres seguir de senador?", le dijo. "Sí", respondió, sin más, don Manuel. Pero la familia se opuso: demasiado desgaste, dijo Pisco, Isabel, la hija médico que lo acompañaría siempre. Quizá quienes lo querían no deseaban que hiciera el patético. Y don Manuel, rugiente, se quedó clavado en su silla, dándole vueltas al magín, quién sabe si pergeñando su sexto volumen de memorias. Me dicen que quería morir con las botas puestas, como ese John Wayne al que me aseguran que, en secreto, admiraba.
Escribí sobre él un libro en el que contaba algunas de las anécdotas que me ocurrieron cuando le seguí, durante años, profesionalmente, yo como periodista, él a veces como víctima de mis escritos. Prometí a Sanchís, que fue tesorero en Alianza Popular y que nunca necesitó de la política para ser rico -más bien, creo que la política le costó dinero-, que escribiría algo así como un epitafio titulado "homenaje a Fraga de un antifraguista".
Ambos tratamos de encontrar una sexta hora para ver al León de Perbes, enjaulado en su silla de ruedas; ya era tarde. Cuando Sanchís, acompañado de Matutes, le comunicó mi intención de verle, Fraga, ya muy mal, le dijo: "Prepáreme una nota agradeciéndole que quiera venir". Le gustó que quisiera hacerle la que sin duda iba a ser la última entrevista. A continuación, Sanchís le contó el chiste de aquel sacerdote que, en misa, preguntó a sus feligreses si había alguno de entre ellos que no tuviese enemigos. Se levantó una anciana, doña Francisca. "Y ¿cómo es que, a sus ochenta años, no tiene usted ningún enemigo, doña Francisca?", quiso saber el cura. "Porque los muy cabrones se han muerto todos", dijo la anciana. Fraga, que sí tuvo muchos enemigos, se rió con ganas; puede que fuese la última vez que soltó una carcajada. Me parece que, al final, eran muchos más sus amigos que sus enemigos, aunque durante bastante tiempo fue mucho más fácil ser lo segundo que lo primero.
Creo que, todo incluido, la figura de Fraga, por legendaria, ha acabado gustándome, y que no me importa poner como título a un libro remodelado -he escrito tres que le tienen más o menos como protagonista- ese que le prometí a Sanchís: Elogio a Fraga de un antifraguista. Al fin y al cabo, uno no tiene muchas oportunidades de decir que ha pasado cinco horas y toda una vida con alguien que, sin duda, ocupará bastantes páginas en la historia de España. Así que en esta noche, 15 de enero de 2012, cuando me acaban de anunciar que Manuel Fraga Iribarne ha cejado en la lucha contra la muerte, concluyo estas líneas, que serán el prólogo del libro con el que quisiera homenajear a un hombre al que tanto critiqué y al que, casi sin enterarme, fui apreciando poco a poco.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Se va configurando el fantasma del nuevo enemigo de Occidente. El supuesto es Irán. Hoy por hoy, el primer reactivador de los resortes defensivos en Estados Unidos y sus aliados. España entre ellos, se supone, a la espera de mayores precisiones por parte del flamante Gobierno de Mariano Rajoy.
Es el típico asunto de la actualidad internacional que te obliga, so pena de parecer un bicho raro, a ponerte del lado de nuestros "hijos de puta", con perdón por la expresión. Es la que utilizó en su día el presidente Roosevelt para referirse a Anastasio Somoza, uno de los dictadores caribeños del siglo pasado. Aplicable ahora al propio país norteamericano, junto al que toca estar. Y quedarse, aunque algunos disimulemos nuestra incomodidad.
Se dirá que no es apostar por Estados Unidos exactamente sino por la Democracia y la Civilización. Uno tiene sus dudas a la vista de los testimonios que acusan a EE.UU. de cometer crímenes de guerra o nos sirven imágenes de unos soldados orinándose sobre cadáveres de guerrilleros afganos. ¿Es realmente el bando virtuoso aquel que practica el terrorismo de Estado (dicho sea por Israel, que es hoy por hoy la cara B del conflicto con Irán), secuestra y tortura a sus enemigos en prisiones extrajudiciales (dicho sea por la cárcel de Guantánamo, que sigue viva a pesar de las promesas de Obama).
Lo de las torturas, los secuestros o los crímenes de guerra no se lo inventa el abajo firmante. Es cosa de la Audiencia Nacional, en la que el juez Ruz acaba de activar la causa por torturas de cuatro islamistas, uno de ellos de nacionalidad española.
Bien, pues este bando, al que España se apunta, es el que trata de abolir la posibilidad de que el Iran de Ahmadineyad disponga de resortes de poder, como la bomba atómica, que le permitan ejercer la hegemonía política y militar en la región más sensible del tablero internacional (conflicto palestino como telón de fondo). Estados Unidos e Israel quieren impedirlo a toda costa. Por las buenas (medios políticos y diplomáticos), por las malas (boicot internacional al petróleo iraní) o por las malísimas (eliminación física de científicos nucleares iraníes).
El forcejeo ya ha comenzado. Irán amenaza con cerrar el estrecho de Ormuz (33 por ciento del transporte mundial del petróleo) y EE.UU. advierte de que lo tomaría como un "cassus belli". Todo ello a partir del pretexto que ha desencadenado la tirantez: Irán no acepta una inspección internacional que verifique el uso pacífico de su programa nuclear.
La última vez que EE.UU. invadió un país por negarse a una inspección internacional (supuesto arsenal de armas de destrucción masiva) fue un pinchazo en toda regla. No es alentador el precedente iraquí a la hora de elegir bando. ¿Acaso es más noble y más fiable la causa iraní? Ni de broma. Si España no se puede permitir la neutralidad, sí nos la podemos permitir cada uno de nosotros.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Manuel Fraga retornó a Galicia en el 90 aún con tufillo de españolista de banderita y tirantes de la simbología franquista, pero pronto se hizo "galego coma ti" y, lo que fue más importante, un galleguista practicante. Como presidente de la Xunta, Fraga demostró durante cuatro legislaturas su imbatibilidad electoral, arrinconó a la oposición socialista y nacionalista y sobrevivió a todos los avatares del PP, el partido que refundó tras impulsar la vieja AP. Poco después de la catástrofe del Prestige perdió la mayoría absoluta en 2005 y preparó su despedida sin ninguna prisa.
El don Manuel de Galicia (1990-2005) que dio paso al Fraga Iribarne de la dictadura de Franco, a la que sirvió como ministro y embajador, no llegó a ser un nacionalista gallego, ni siquiera moderado, pero tampoco fue un jacobino o un autonomista descafeinado. Digamos que tuvo sus propias ideas, la más conocida de todas "su" administración única, con la que propuso que sólo una administración pueda ejercer cada competencia.
Fue un político atípico y cuando habló del modelo de Estado, a menudo se le escuchó más en Madrid o en Barcelona que en Galicia. Era, sin duda, otro buen termómetro de su salud como catedrático de Derecho Político y como presidente de la Xunta, partiendo de que se mantuvo dentro de la Constitución, con su habitual lealtad al Estado --el mismo que dicen que le cabía en la cabeza-- y a la Carta Magna, de la que fue redactor cualificado.
En su recta final en la política, Fraga no sólo hizo una sucesión, la suya, sino que escribió cómo hacer una reforma constitucional sin incurrir en otro proceso constituyente. Tuvo ideas propias para el Senado, la Conferencia de Presidentes, las relaciones con Bruselas... y se sintió libre. Se nos fue un político controvertido, capaz de servir a la dictadura y a la democracia, y uno de los gallegos más influyentes del siglo XX.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Desde las loas desmesuradas -fuera de lugar para mi- a la figura de Manuel Fraga hasta los desprecios mas absolutos llegando a la negación de lo evidente (el "no hay nada que agradecerle" de Anasagasti) la muerte del fundador de Alianza Popular hace correr ríos de apasionada tinta y palabras radicales y por tanto de dudosa veracidad. Para este humilde cronista su figura está llena de luces y de sombras, de aciertos y de errores y ni vale recordar las anécdotas más o menos divertidas ni sólo dirigir el foco a los puntos más oscuros de una muy dilatada carrera política. Allá cada cual con su valoración y que la Historia, en todo caso, le juzgue cuando deba.
Mucho más preocupante que todas estas disquisiciones post mortem que tanto nos gustan a los españoles, me parece la orden tajante de la Generalidad catalana de obligar a los médicos a hablar en catalán con sus pacientes aunque no les entiendan. ¿Es posible semejante disparate cuando estamos hablando de algo tan absolutamente trascendental como es la salud y en la que los matices pueden tener una importancia vital? Pues parece ser que sí. Leo -y no doy crédito- que los servicios territoriales de Salud en Tarragona han distribuido un protocolo de 12 páginas que obliga a todos los facultativos a hablar entre ellos en esta lengua y a dirigirse también en catalán a los pacientes. Me resulta inconcebible que pueda ser cierto, que el Gobierno catalán, no contento con los dramáticos recortes sanitarios que está haciendo, insista además en el tema de la lengua con un argumento que resulta falaz y carente de toda ética.
En el protocolo que presenta el director de Salud en Tarragona, Josep Mercadé (CiU) se afirma que el personal sanitario no actúa a título personal, sino que representa a una institución (la Generalidad), cuyas normas deben respetarse. Por eso, advierte el texto, todos los trabajadores deben expresarse solo en catalán tanto por teléfono, como por megafonía, en actos públicos protocolarios e incluso entre los propios médicos durante reuniones de trabajo, especialmente cuando hay delante "terceras personas", como pacientes y sus familiares. Y no es verdad, claro. Niego rotundamente la mayor.
Por encima de cualquier representación institucional, los médicos y el personal sanitario tienen la obligación moral y legal de atender de la mejor forma posible al enfermo y si esa atención mejora utilizando una lengua -que es tan oficial como la catalana- tienen el deber, en contra del disparate del protocolo, de comunicarse con el propio enfermo y su familia de la mejor forma posible. Esto es algo tan elemental que no lo pondría en duda creo que nadie salvo don Josep Mercadé que al final tiene una ramalazo de humanidad aunque antes afirme en el protocolo que el sector sanitario público en Cataluña "siempre hablará en catalán, independientemente de la lengua que utilice su interlocutor aunque observe en el receptor "cierta dificultad" de comprensión" Increíble. El ramalazo de humanidad al que me refería viene luego cuando la Generalidad permite el uso de otras lenguas en dos casos: cuando una persona extranjera se pone en contacto por primera vez con el sistema sanitario o si existe la posibilidad de que el paciente interprete mal un diagnóstico o el resultado de unas pruebas que podría poner en riesgo su salud. Pues menos mal. Lo único que consuela en todo esto es el convencimiento que uno tiene de que ningún médico (siempre habrá alguna excepción, claro) va a anteponer un mandato político inmoral a su propia conciencia.

MADRID, 15 (OTR/PRESS)
Los pronósticos son malos para el empleo si sindicatos y patronal ratifican su incapacidad para llegar a un acuerdo que haga posible una reforma laboral profunda. Da la sensación de que los sindicatos y la patronal prefieren la selva actual, que se ha demostrado una rémora para el cambio imprescindible, y mantener sus cuotas de poder y de ingresos. Tener decenas de contratos, impedir la movilidad laboral o la flexibilidad, atar a las empresas pequeñas a convenios imposibles para sobrevivir, lastrar los costes, primar el absentismo y la falta de productividad e impedir la competitividad es la mejor receta para que no salgamos nunca del pozo de los cinco millones de parados y que la cuesta de enero no termine, al menos, hasta diciembre.
El resultado de la incapacidad de CEOE, UGT y CCOO, a los que nadie exige responsabilidades, supone que sólo en enero se han anunciado trece expedientes de regulación de empleo en empresas grandes que van a afectar a no menos de 12.000 trabajadores. Y luego, todo lo demás. Si no hay plan o el Gobierno no actúa ya, habrá más EREs y más despidos en febrero... y en marzo y en octubre. El sector de la automoción -los concesionarios están vacíos y dentro de poco recibirán a los clientes con banda de música- concentra la mitad de las restructuraciones, pero no se va a librar ninguno.
¿No hay salida? Claro que sí. España acaba de firmar el contrato del siglo para poner en marcha el AVE en Egipto, fabricar decenas de trenes y su mantenimiento durante los próximos doce años. Una inyección para mantener y crear muchos puestos de trabajo directos e indirectos y si sale, bien, como es previsible, abrirá nuevos contratos.
No podemos vivir solo del turismo y los servicios. Sólo siendo punteros en investigación y con una industria selectivamente líder podremos salir de la crisis. Lo somos en energías renovables, en telefonía, en petróleo, en construcción, lo éramos en la industria nuclear hasta que llegó la moratoria... Hay grandes multinacionales españolas y tenemos algunas de las mejores Escuelas de Negocios del mundo. Pero como decía Mario Fernández, un gran abogado, una de las cabezas del viejo PNV y, ahora, presidente ejecutivo de Kutxabank, "España es un gran país, pero gestionado de una manera absolutamente lamentable... Hemos batido un récord de incompetencia profesional en la gestión económica en los últimos años".
Esa pésima gestión empieza y tiene su raíz en la educación primaria y secundaria, sigue en la formación profesional y alcanza su culmen en la Universidad y en la I+D+i. Pero también en el mundo laboral, en el sector financiero, en la carencia de un modelo productivo y en la falta de impulso a los emprendedores y a la exportación. Si queremos volver a ser un gran país, hay que hacer reformas ya. No basta con recortar el gasto. Hay que hacer mucho más. Y explicarlo bien.

MADRID, 15 (OTR/PRESS)
Para nadie es un secreto que a Mariano Rajoy ni le entusiasma viajar ni le apasiona la vida diplomática. Su perfil, en este sentido, ha sido más bien discreto, y eso que en los sillones de los primeros ministros europeos se sientan básicamente correligionarios, y correligionario es el muy bien conectado secretario general del Partido Popular Europeo, Antonio López-Istúriz. Pero, pese a su escaso vuelo internacional, tengo la sensación de que la buena fortuna de Rajoy se va a extender a este campo: los líderes mundiales, comenzando por ese Sarkozy que este lunes se entrevista con él, se van a volcar con el presidente español. Y ello no solamente por simpatías ideológicas: a Europa, a Estados Unidos, a América Latina, les interesa una España capaz de salir de la crisis: otra cosa podría provocar peligrosas consecuencias a gran escala, comenzando por la UE, pero no deteniéndose solo en el Viejo Continente.
Rajoy ha prometido a sus más cercanos colaboradores que mantendrá una activa agenda internacional. Tengo para mí que el presidente no va a poder ocuparse personalmente tanto como él quisiera de las cuestiones de cocina interna, incluyendo la presidencia de la comisión delegada para asuntos económicos, porque, ante una crisis económica que es global, el jefe de Gobierno de un país como España está obligado a visitar mucho a sus colegas y ser visitado por ellos. Me parece que, aunque no sea un profesional de la carrera diplomática, el ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, va a procurar mantener el principio de que el verdadero jefe de la diplomacia de una nación es su primer ministro. Para ello, G. Margallo tendrá que mantener un perfil necesariamente bajo, de manera que sea Rajoy quien ahora brille.
De momento, ya nos han dicho que las prioridades serán los vecinos -Francia, Marruecos, hasta cierto punto Portugal-, mantener y mejorar las relaciones con Obama -en La Moncloa se considera muy probable que gane las elecciones de noviembre- y no perder la posición en Latinoamérica, incluyendo procurar que no decaigan (demasiado) las "cumbres" iberoamericanas, cuya edición este año corresponde celebrarla en Cádiz. Algunos responsables socialistas -aunque aún es pronto para saber por dónde caminará definitivamente el PSOE- y, desde luego, de Convergencia i Unió ya han hecho saber a Rajoy que apoyarán al Ejecutivo en su política exterior, siempre que no se cometan ni "extravagancias ni vagancias", en palabras de un parlamentario del grupo catalán.
Hay que esperar a los próximos nombramientos en el Ministerio de Exteriores -aún faltan muchas incógnitas por resolver, incluyendo en manos de quién quedarán los servicios secretos, que dependen de Presidencia, pero tienen un importante componente diplomático-, para saber por dónde irán definitivamente las cosas. Pero, de momento, sí se puede asegurar que, en materia de política internacional, Rajoy se ha caído del caballo y ha visto la luz: le fastidie o no, tendrá que usar el avión y los intérpretes mucho más de lo que él quisiera.

MADRID, 15 (OTR/PRESS)
José Juan González Encinar, un cualificado analista del federalismo ya fallecido, lo tuvo siempre claro: la Constitución de 1978 puso los mimbres y el cesto de la organización territorial de Estado se fue haciendo después, de forma gradual, con la aprobación de los distintos estatutos de autonomía. Pero una vez estos aprobados, la forma de organización territorial del Estado español resultó ser sustancialmente idéntica a la de cualquier otro Estado federal. Sin embargo, algo falla cuando en este país el Gobierno se plantea cómo verificar a tiempo el cumplimiento del compromiso de déficit autonómico -señal de que no lo tiene claro- o cuando la Oposición hace esfuerzos para construir una sola voz en clave española, camino de su congreso federal. ¿Un partido nacional, como dijo Rubalcaba, que vertebre España y diga lo mismo en todas partes? ¿Un congreso federal? ¿Un partido que diga lo mismo en toda España pero con acentos distintos en cada parte, como matizó Carme Chacón? Viendo a unos y a otros da la impresión de que volvemos atrás, cuando todo debería está ya claro: España es un Estado tan federal como cualquier otro de los Estados federales que hoy existen en el mundo. La diferencia, como diría el expresidente catalán Pasqual Maragall, estriba en que aún no le llamamos así.
Debates como el del control del déficit autonómico en el Gobierno del PP o el de la voz común en el PSOE prueban hasta qué punto España es diferente de Alemania, un genuino país federal donde la conservadora Angela Merkel sabe manejar el Consejo de Estabilidad cuando Bremen, Berlín, Sarre o Schleswig-Holstein se le van de la mano, que algo ya se le fueron, o donde el socialdemócrata Sigmar Gabriel ya tiene bastante con hacer olvidar a sus bases las costosas reformas sociolaborales del canciller Gerhard Schröder como para ponerse a debatir sobre voces únicas o con acento. ¿Asusta el federalismo a quienes se definen como federales? En España parece que sí, en Alemania, no.
Por curioso que parezca, PP y PSOE tienen más coherencia en su alineamiento exterior, en torno al eje franco-alemán, que en sus definiciones internas, donde la geometría de sus alianzas con fuerzas nacionalistas es tan variable como de conveniencia coyuntural. El PSOE se olvida a veces de que sus mayores éxitos electorales coincidieron con su mayor acento federal y el PP suele demonizar en la Oposición pactos que asume sin despeinarse cuando gobierna. Falta definición y claridad.

MADRID, 15 (OTR/PRESS)
De un tiempo a esta parte, la política está dominada por discursos sin contenido en donde los lugares comunes dibujan una sucesión de frases encadenadas en donde las declaraciones de intenciones son dignas de alumnos de secundaria.
Discurridos los primeros años de la transición, el "España va bien" de José María Aznar fue el inicio de la carrera de vacuidades como soporte de los discursos políticos. Sin duda José Luis Rodríguez Zapatero fue un alumno aventajado de estas asignaturas de hablar sin decir nada. Y en eso anda el presidente del Gobierno que espera, además, la celebración de las elecciones andaluzas escondido. En la convención del PP de Andalucía, Rajoy se esmeró. La crónica de Carmen del Riego en "La Vanguardia" es una exaltación de la erudición del presidente.
Dijo Rajoy: "Vivimos momentos difíciles". Y a continuación explicó la situación y las recetas. "Sabemos lo que hay que hacer y lo vamos a hacer"; "Hemos tomado decisiones y vamos a seguir tomándolas aunque sean difíciles, pues lo contrario sería una irresponsabilidad, y no presido un gobierno de irresponsables".
Empezó el presidente a concretar en un momento determinado de las crónica de la periodista: "Hemos empezado a poner las bases para que España salga de la crisis, recuperar la confianza en nuestra economía lograr un crecimiento sostenido y estable".
Para terminar esta lección magistral de un presidente que habla por primera vez a los miembros de su partido en una reunión pública, Rajoy sentenció para aclarar su posición respecto a las advertencias a España realizadas por la agencia Standar & Poor"s: "Están de moda términos que antes no sabíamos ni que existían, la prima de riesgo, las agencias de rating que te suben y te bajan".
Realmente, después de leer tres veces la crónica de la intervención del líder del PP ante los suyos, me he quedado tranquilo al ver su enorme capacidad para no decir nada.
Al que se las da de gracioso sin tener gracia lo llaman en Andalucía sieso que, además de la parte inferior del intestino recto, o ano, es como por aquí se define a quien tiene desabrido el carácter, el esaborío.
El sieso no lo es necesariamente a jornada completa, por lo que se ignora si lo que le ocurrió a José Antonio Griñán en Málaga el 11 de enero fue síntoma de la condición crónica de esaborío del presidente de la junta andaluza o un episodio asintomático de mala follá.
¿Qué qué le pasó a Griñán en Málaga?
Que, como era inevitable en medio del escándalo de los fondos públicos gastados en cocaina, putas y otras liviandades, un periodista le preguntó si Griñán se había enterado del destino fraudulento del dinero de los ERE aprobados mientras era consejero de hacienda.
--“Usted me está acusando”—replicó—“de un delito”.
Griñán, que prefirió a la amable figura retórica de la ironía la más cruel y agresiva del sarcasmo, pretendió zaherir al periodista insinuando que la pregunta era una acusación de que había encubierto un delito.
El todavía presidente de la Junta de Andalucía, en vez de dar una respuesta directa a la pregunta directa del profesional que se la hizo, pasó por alto que le preguntaban al funcionario público y no al ciudadano privado José Antonio Griñán.
La responsabilidad del ciudadano Griñán, si hubiera sabido que alguien malversaba fondos públicos asignados para financiar expedientes de regulación de empleo, se habría limitado a denunciar un delito para evitar que lo acusaran de encubrimiento.
Pero, como consejero de hacienda de la Junta de Andalucía, a José Antonio Griñán le pagaban para que fiscalizara el correcto empleo de las partidas que asignaba el gobierno regional del que formaba parte.
El periodista, al que le pagan para que pregunte y no para acusar a nadie, quería aclarar si el consejero Griñán sabía o no lo que se estaba haciendo con el dinero cuyo uso correcto le correspondía supervisar.
Si lo hubiera sabido, a quien le hubiera correspondido lo podría haber acusado de cómplice de un delito.
Si lo engañaron y se gastaron el dinero en algo para lo que no estaba destinado, debería haber dimitido en cuanto se enteró de que lo habían burlado.
Reconoció Carmen Martínez Aguayo que,cuando era viceconsejera de Economía y Hacienda, faltó a su obligación de informar a Griñán de que la intervención alertaba desde 2005 de que el sistema de gestionar los ERE era inadecuado.
En lugar de cesar o forzar la dimisión de Carmen Martínez Aguayo por omitir su obligación de alertar al consejero, Griñán la premió ascendiéndola y es todavía la titular de la consejería.
Sarcasmos aparte, Griñán y su sucesora deberían haber cuidado los bienes públicos que administraban con más esmero que si hubieran sido patrimoniales.
Dijo Griñán,y no hay pruebas en contra de la veracidad de lko que dijo, que no sabía en qué se empleaba el dinero de los ERE y su proclamada ignorancia es tan evidente como su demostrada ineficacia para administrar bienes públicos.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
El duro golpe de Standard & Poor"s a nueve países del euro, con rebajas de dos escalones a España, Italia, Portugal y Chipre, arrastra a Francia y Austria, que pierden la máxima calificación, y sitúa la solvencia española al nivel de la polaca y por detrás de la de países como Chile o la República Checa.
El problema para esta influyente agencia va más allá de los desequilibrios fiscales en la periferia de la eurozona y se extiende a los crecientes desequilibrios exteriores y las divergencias en competitividad entre el núcleo de unión monetaria y países como España. Por eso advierte de que un proceso de reformas basado únicamente en la austeridad fiscal tiene el riesgo de provocar su propio fracaso, al suscitar una caída de la demanda interna asociada a la creciente preocupación de los consumidores por el empleo y la renta disponible. Traducido: el problema es más de crecimiento que de déficit y eso no se arregla solo con austeridad; hace falta recuperar la economía, exportar más y, en definitiva, mejorar la balanza por cuenta corriente.
España sigue camino de lo que el profesor Robert Tornabell, autor del libro "El día después de la crisis", denomina un proceso de devaluación interna, pensando en recuperar productividad y, a la larga, competitividad. Aun siendo mala, puede ser la única solución, ya que España no puede devaluar el euro y salir de la moneda común supondría no poder financiar la tremenda deuda pública y privada del país. La clave, como suele reiterar el Nobel Paul Krugman, es que España ahora no puede devaluar, lo que conduce a otro tipo de devaluación, de manera que muchas empresas ajustan plantillas, recortan salarios, reducen costes e incluso bajan los precios.
También queda apelar al optimismo histórico que, como explica el profesor Xavier Vence en su último libro sobre la crisis y la radicalización neoliberal, considera que la sociedad no podrá tolerar la destrucción de todas las conquistas civilizadoras. Es su receta frente a la completa sumisión de la vida privada y pública a la volatilidad de los mercados, pero cualquiera sabe si ya basta con sus buenos deseos.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
La amenaza de rebaja de calificaciones de deuda a Francia, Austria y España lanzada por la agencia S&P se concretó y aunque durante la jornada bursátil del viernes ya los inversores se manejaron con el rumor de que la rebaja se iba a materializar, creo que en el inicio de la semana puede desatarse otra tormenta en los mercados. Cierto que en el cómputo de la semana, el IBEX ha ganado casi un 2 por ciento, una cifra despreciable si nos atenemos a la evolución de los valores, sobre todo bancarios, a lo largo de las cinco sesiones y las buenas vibraciones de muchos analistas que veían claramente al selectivo español en una senda alcista. Hay que temerse lo peor.
La realidad en este momento es bien distinta e imprevisible. La rebaja de las calificaciones a estos tres países traerá de nuevo más nervios a los parqués, ya de por si bastante histéricos. Una desgracia, si tenemos en cuenta que en las últimas subastas de Italia y España se ha logrado mucho apetito por su deuda soberana y se ha pagado menos interés. Tan es así, que el presidente del BCE dijo que había que mirar a España, se intuye que a las medidas tomadas por el gobierno de Rajoy, para entender que los problemas se van solucionando. Ahora, veremos lo que ocurre en los próximos días.
En todo caso, la semana nos dejó también unas cuentas de Banesto adelgazadas con el objetivo de poner en orden y precio los activos inmobiliarios. Justo lo que parece querer el ministro de Economía. De hecho, ya se da por hecho, que en tres años pueden quedar en España cinco entidades fuertes. Eso sí los dividendos se tambalean. También será una semana interesante para el futuro del mercado laboral en España. Mañana lunes habrá legislación, ya que hoy domingo se acaba el plazo y no se ve, al menos al cierre de esta columna, nada que haga pensar en un acuerdo entre sindicatos y patronal. Es de desear que la reforma vaya en la buena dirección y sea por tanto bien valorada en los mercados y sobre todo por nuestros socios. Rajoy llevará así buen material bajo al brazo a la reunión que mantendrá con Merkel y Sarkozy previa a la cumbre de jefes de estado y de gobierno de finales de enero en Bruselas.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
Estaba más que anunciado que el PP iba a cambiar la Ley de Costas. Lo que no se sabía es que pensaba hacer una reforma en profundidad de una norma de 1988 que ni siquiera ha llegado a entrar en vigor en muchos litorales españoles. Conviene recordar la frase de Mariano Rajoy: "Nos gustan los chiringuitos", para imaginar por donde va la contrarreforma.
No podrán cambiar la Ley entera, pese a que les gustaría, porque en aquellos sitios donde primero se hizo el deslinde de costas, muchas edificaciones fueron demolidas al estar construidas en terreno público. Si ese aspecto se modificara las indemnizaciones a propietarios afectados injustamente, porque la ley no estaba en vigor en toda España, serían ruinosas para el Estado.
Pero basta con algunos retoques para que muchas, muchísimas, viviendas y chiringuitos construidos sobre las mismas playas o en acantilados al borde del mar, que impiden el derecho de paso a zonas públicas, se les autorice una prórroga de la concesión o se autoricen nuevos usos de las playas y queden de facto legalizadas.
Arias Cañete lo tiene muy claro: el medioambiente no puede frenar el desarrollo económico. Con esa premisa, cuando anuncia que va a poner en valor el litoral, es fácil imaginar qué tipo de valor le quiere dar a lo que, hasta ahora, eran terrenos públicos para uso y disfrute de todos los ciudadanos.
Pocos países del Mediterráneo han destrozado el paisaje costero como el nuestro. En muy pocos sitios, que aspiran a ser líderes en la industria turística, se han tolerado los desmanes urbanísticos que se han infringido desde Gerona hasta Huelva. Nunca la belleza de unas costas, con un mar privilegiado, se había deteriorado en tan corto espacio de tiempo. Un urbanismo salvaje y sin control ha llenado de ladrillo y asfalto playas vírgenes.
Lo peor es que esos bloques de viviendas construidas a pie de playa no tienen ahora quien las compre. Pues si el estallido de la burbuja inmobiliaria se ha cebado con las grandes ciudades, qué decir de las segundas viviendas. La mayoría de los apartamentos "de verano" están en manos de los bancos y no saben cómo darles salida.
Bien es cierto que, lamentablemente, queda poco por destruir. Pero háganse a la idea de que los pocos paraísos que todavía quedan, sobre todo en el Cantábrico, pueden desaparecer en los próximos años. Y, lo que también veremos todos, es como el hotel "El Algarrobico", construido de forma ilegal en Carboneras, dentro del Parque Natural Cabo de Gata-Nijar, podría no ser demolido como estaba previsto.
Cuando el medio ambiente se supedita a la actividad económica hay que echarse a temblar.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
La palabra de Standard & Poor"s (S&P) es como la palabra del dios de la economía. Sus veredictos provocan la subida instantánea del precio de la deuda de los países sentenciados por la agencia de clasificación. Dirige la economía mundial con un grupo de expertos y sin control político alguno. Un pronunciamiento de las agencias de calificación es la vida o la muerte para la economía del país enjuiciado.
Ahora han provocado un nuevo colapso de la eurozona poniendo en cuestión la economía francesa. Tal vez es lo mejor que nos podía pasar a los españoles porque la subida de las primas de riesgo en Francia es el único factor que puede hacer cambiar de opinión a Angela Merkel sobre el papel que debe jugar el Banco Central Europeo.
El asunto es así de fácil. Si sube la prima de riesgo la colocación de la deuda tiene que ser a más interés. Llegado a un punto, en la financiación ordinaria de la economía de un país, el coste de los intereses excesivos puede hacer que la economía no tenga margen para crecer.
La política tiene que recuperar el control de la economía mediante las tasas y las reglas que hagan que la especulación esté tabulada. La economía financiera tiene que estar al servicio de la economía productiva. Y el primer paso es el control fiscal y normativo de los altos ejecutivos de estas compañías como Standard & Poor"s que unen sus intereses a los de los países de donde van a sacar tajada los inversores.
Las agencias de calificación están siendo un factor determinante para avanzar en las contradicciones de este capitalismo sin rostro humano. Los ciudadanos tienen tanto miedo a S&P como antes tenían los niños al "hombre del saco". El miedo paraliza, pero cuando la indignación supera al miedo se producen los grandes movimientos sociales. Algún día tal vez no muy lejano los ciudadanos calificaremos a Standard & Poor"s para dejarlo en evidencia ante sus intereses ocultos.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
Dice el refrán que poco dura la alegría en la casa del pobre. Y nosotros, España, como somos pobres, el alivio del jueves, cuando el Tesoro logró colocar casi del doble de lo que ofrecía y a un interés más bajo que en emisiones anteriores, se hizo añicos el viernes por la tarde-noche cuando una señora llamada Standard & Poor"s, vino a fastidiar esa momentánea alegría con su decisión de rebajar en dos grados la calificación de España. No debe servir de consuelo, pero en esta ocasión la dama en cuestión no ha dejado títere con cabeza y Austria, país envidiable por sus prestaciones sociales, su calidad de vida y su sosiego político pierde la nota máxima. En el cesto han cabido también países como Italia, Chipre y la Francia de Sarkozy; es decir, el euro ha perdido solvencia.
En el caso que nos afecta _España_ la dama ha puesto deberes al Gobierno y le ha dicho a Mariano Rajoy que no le basta con el hachazo fiscal, ni con el recorte de gastos. Que no, que hay que afrontar reformas y por mi cuenta y riesgo añado que también reajustes y recortes. Al tiempo.
Standars & Poor"s, Moodys y demás damas existen desde hace muchos años y desde el primer día de su existencia se han dedicado a analizar cuanto les rodea. Pero estaban ahí y sus informes y diagnósticos ocupan un espacio limitado y su influencia era la justa. Ahora, no. Ahora las llamadas agencias de calificación se han convertido en auténticas dictaduras. Han ganado terreno ante los gobiernos y mercados. Se les tiene, o eso parece, un respeto reverencial. Influyen de manera determinante. Se puede decir que son auténticos gobiernos a la sombra. ¿No es excesivo este poder?. ¿No hay manera de contrarrestar el espacio excesivo que ocupan?. ¿Quién o quienes las vigilan y diagnostican a ellas?
Está en ciernes la creación de una agencia europea de calificación. La iniciativa está en marcha con la participación activa de España, pero el camino por recorrer es largo y complicado. Tendrá que pasar tiempo hasta que los europeos contemos con nuestra propia agencia, pero incluso cuando exista habrá que embridarla para que no se convierta en una dama resabidilla que todo lo sabe, que todo lo ve.
A los españoles, al menos, no nos hace falta que Standar & Poor"s nos diga que necesitamos reformas y recortes -los habrá- y reajustes. Los ciudadanos lo sabemos y lo tememos y el Gobierno también. A muchos, nada nos gustaría más que los gobiernos europeos, empezando por el nuestro, pusiera en su sitio a estas damas cada vez más insolentes.

INCESTO FATAL
Ya no arquearán sobre los ojos
falange, falangina y falangeta
los artistas del canto y la farándula,
caído el símbolo de su latría
vencido y descubierto en su impostura.
Aquél que tantas vibraciones
insuflaba en las histriónicas huestes
sólo despide en la hora grave
la halitosis que engendró la amalgama
de voluptuosas y simbióticas caricias.
El héroe, inasequible al desaliento,
incorregible corredor de fondo,
intentará en sus turbias bocanadas
esparcir ignominia y confusión
al territorio desmembrado España.
Mas nunca exhibirá acompañamiento
de palmeros y bufones triunfales,
pues ya el ídolo sólo atrae moscas.
(Huyen los de la clac espantados
en pos de un nuevo sol al que arrimarse).
.
_________________
Dámaso Mayarias
✉ siarayam@gmail.com
☆ Suscripción gratuita
(verano 2011)
.
Miguel Higueras.-
Los socialistas andaluces viven sin vivir en ellos por la manera en que esperan las elecciones de marzo.
Están convencidos de que, si los andaluces encargan a otros que tutelen el bienestar que los socialistas administran desde 1982, una era de desgracias bíblicas sucederá a la edad venturosa que todavía perdura.
Uno de esos socialistas que consiguen la felicidad propia gracias a la tutela del bienestar ajeno se escandalizaba hoy de lo mal que el gobierno de Mariano Rajoy está administrando la herencia recibida del zapaterato socialista.
El curriculum del quejumbroso acredita lo fundado de sus críticas: abandonó a los 23 años una prometedora carrera comercial para dedicar su vida al servicio público municipal, parlamentario y provincial , además de haber representado a su partido en la cúspide de una entidad bancaria.
La parasitación del servicio público es una forma de entender la vida, sin que la condicione el relumbrón del cargo ni la tentación de su recompensa material.
Aduciendo su experiencia como teniente de alcalde, diputado nacional, presidente de corporación municipal, vicepresidente ejecutivo de caja de ahorro y diputado provincial, el experimentado socialista estaba preocupado.
Temía que, si los electores cometen en marzo en Andalucía el mismo error en que incurrieron en noviembre en España, los andaluces serán esta primavera tan desgraciados como ya lo son los demás españoles.
Es éste amigo mío andaluz y socialista el reverso de un antepasado romano de su cultura, Lucio Quincio Cincinato, aquél patricio que, cuando una comisión del senado lo obligó a aceptar el cargo de dictador para salvar a Roma del asedio de los ecuos, volvió al, arado en cuanto cumplió su misión.
Mi amigo, el socialista andaluz, es un experto inventor de ecuos para ofrecerse a salvar Roma. Vive de eso desde que abandono el comercio (su arado) sin que le apetezca volver a empuñar la mancera.

MADRID, 13 (OTR/PRESS)
No es fácil asimilar la sentencia en el juicio por la muerte de Marta del Castillo. Y si no es fácil para el común de los mortales, no quiero ni imaginar lo que han pasado y siguen pasando los padres de la muchacha. Y prácticamente el mismo día que se hacía pública la polémica sentencia, se volvía a rastrear una zona en busca del cuerpo de Marta porque el abuelo, que sigue su búsqueda sólo, había encontrado al parecer algún indicio que podría convertirse en pista.
Aquí hay dos cosas que ponen el alma del revés: que ninguno de los que intervinieron de una u otra forma en la muerte de Marta haya confesado dónde llevaron su cadáver que a estas alturas sigue sin aparecer y una sentencia que condena al tal Carcaño, autor confeso de la muerte de la chica, a veinte años y deja libres a los demás acusados.
No, no es fácil entender que todo haya quedado reducido a eso, cuando la fiscalía pedía 52 años de prisión para Carcaño por los presuntos delitos de asesinato, dos delitos de agresión sexual y otro contra la integridad moral, ocho años para su hermano, y cinco para Samuel y María. Todos, salvo el autor confeso, han quedado absueltos. En la sentencia se recuerda, como no podía ser menos, la mucha doctrina jurídica sobre la presunción de inocencia y que una sentencia condenatoria debe estar sustanciada con pruebas. Y eso es así y no permite otras interpretaciones aunque la sangre nos hierva en las entrañas. Si no hay pruebas evidentes, no puede haber condena porque frente al convencimiento moral no sólo de la sociedad sino del propio tribunal, prevalecen siempre las pruebas y en caso de duda, la obligación de beneficiar al acusado. Y estas garantías son la base del Estado de Derecho y renunciar a ellas es tanto como tirar por la borda la seguridad jurídica exigible en una democracia. Precisamente por esto resulta importantísimo en nuestro sistema dos actuaciones anteriores al juicio oral: las investigaciones policiales y la instrucción del caso. ¿Ha fallado alguna des estas dos cosas en el caso de Marta del Castillo? No estoy en condiciones de contestar a esa pregunta sino de dejarla ahí para que el legislador se planteé si es o no necesario cambiar algunas algo.
El segundo tema dramático de este caso es -el primero al que me referí y que es el que obliga sin duda a esta sentencia- es la no aparición del cuerpo de Marta. La más de seis versiones de los hechos que han ido dando los imputados y posteriormente acusados -y la mayoría de las veces de forma contradictoria- han imposibilitado al Tribunal probar nada que fuera más allá de lo evidente y han dejado también en la opinión pública un muy amargo sabor de boca ante la imposibilidad de los investigadores de llegar a la verdad, de conseguir una confesión que devolviera a la familia el cuerpo de la muchacha y a la ciencia forense las pruebas del asesinato. Este macabro juego nos ha puesto a todos en el peligroso borde del deseo de saltarse la Ley y recurrir a "otros métodos" incompatibles también con el Estado de Derecho. Veremos la que da de si el más que posible recurso de la sentencia ante el Supremo, pero no esperemos milagros ni pidamos quebrantar de forma excepcional el imperio de la Ley. Este es el precio que hay que pagar en ocasiones a cambio de la seguridad de todos.

MADRID, 13 (OTR/PRESS)
Dicen que el nuevo Ministro del Interior, Jorge Fernández, tenía claro desde el mismo minuto en que fue nombrado que no le temblaría el pulso para cambiar a la cúpula del ministerio y así ha sido. Nada menos que 10 de los 13 altos mandos de la etapa Zapatero han sido destituidos, lo cual era de esperar teniendo en cuenta la instrumentalización que de las Fuerzas de Seguridad se había hecho en todos los asuntos mas delicados ocurridos en los últimos tiempos.
En estos años han corrido ríos de tinta sobre la forma en que, especialmente el exministro Rubalcaba, manejaba a la cúpula policial en casos tan sonados como el 11-M, el Faisán o el Gürtel, donde hemos visto de todo y por su orden: desde la obstaculización de las investigaciones que no le eran favorable al gobierno , pasado por las filtraciones para dañar al adversario político y todo tipo de componendas intolerables en muchos casos.
Entre los cesados hay casos especialmente llamativos como el de Enrique Pamies -hasta ahora jefe superior de policía en el País Vasco, que esta imputado como máximo responsable policial del famoso chivatazo- o el de Juan Antonio González -que era responsable de la policía judicial que asistió a la famosa cacería con Garzón y el exministro Bermejo en plena investigación del Gürtel- y que le costó la cabeza al ministro. En ambos casos su cese era de libro, ya no solo por la llegada de un nuevo gobierno de distinto color político sino porque su perfil de sumisión al servicio de quien manda en Moncloa era de todo menos ejemplarizante.
De entrada parece que los nuevos cargos nombrados por el ministro tiene un perfil profesional y, según dicen, las únicas instrucciones que han recibido son el de un escrupuloso respeto a la legalidad, huyendo de cualquier indicación partidista, lo cual, e ser cierto, es un alivio en un ministerio tan delicado como el de Interior.
Empieza así una nueva etapa casi inédita, hasta ahora en nuestro país, dado que durante el gobierno de José María Aznar apenas se tocaron los mandos policiales, lo cual se volvió contra el propio gobierno a las primeras de cambio y, de ello, puede dar fe Angel Acebes que lo padeció en propia carne. Una nueva etapa en la que debe primar eso.. la profesionalidad y si para conseguirla y conseguir prestigiar a los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado era necesaria hacer esta limpia ¡bienvenida sea! porque nuestra seguridad y también nuestra tranquilidad esta en sus manos .

MADRID, 13 (OTR/PRESS)
Raro es el día en el que desde el mundo de la cosa pública no nos alcanzan los detalles de alguna arbitrariedad. En este caso, un escándalo que lleva el nombre de la exministra de Asuntos Exteriores Trinidad Jiménez. Perdidas las elecciones y estando ya en funciones, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional, el pasado 21 de noviembre adjudicó 63 millones de euros a diversas ONG"s. Entre ellas alguna tan pintoresca como la que se dedica al "Aumento del conocimiento y participación escolar sobre los Objetivos de Desarrollo del Milenio a través de marionetas de materiales reciclados". O una fundación cuyo propósito es "consolidar la Red Iberoamericana de Festivales de Cine LGBT (Lesbianas, Gays, Bisexuales y Transexuales) como vehículo de "visibilización" (sic) y defensa de los derechos de las minorías". En la piñata del día después, también le cayeron varios miles de euros a un instituto bilbaíno que a lomos del dinero de los sufridos contribuyentes se propone como objetivo "Avanzar hacia una ciudadanía global crítica construyendo sinergias junto a los movimientos feministas". La anotación es textual.
Tras leer en el BOE cosas como estas -y otras que con más detalles publican los periódicos-, uno tiene que frotarse los ojos para no pensar que se trata de un broma. Una broma propia del día de los Santos Inocentes. Por desgracia, no es así. Es dinero de los contribuyentes quemado a beneficio del "buenismo" y demás filosofías adolescentes traídas por aquél Rodríguez Zapatero del que ahora empiezan a renegar en el PSOE. Con cinco millones de parados, una deuda estratosférica y una Seguridad Social en pérdidas, España no se puede permitir este tipo de alegrías. Si estamos a tiempo, que no se paguen esas subvenciones y, si ya es tarde, que devuelvan el dinero recibido. O que se lo vayan descontando a la ex ministra de su sueldo de diputada. ¡Ya está bien de brindis al Sol y de cultos a la personalidad a cargo del dinero ajeno!

MADRID, 13 (OTR/PRESS)
En los desayunos de Europa Press el presidente de la Generalitat, Artur Mas, apeló el jueves pasado a la voluntad política de quienes gobiernan las instituciones del Estado como la mejor palanca de la que hoy por hoy es la principal reivindicación de los nacionalistas de CiU. Me refiero a lo que ellos llaman "pacto fiscal". No es otra cosa que la segregación económica, fiscal y financiera de Cataluña.
Apenas veinticuatro horas antes, en el Congreso de los Diputados, los dieciséis representantes de CiU habían votado favorablemente la convalidación del decreto ley aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 30 de diciembre, con impopulares subidas de impuestos (IRPF, IBI y rentas del capital) y severos recortes del gasto público.
Muchos observadores han detectado en el inesperado apoyo de los nacionalistas catalanes al tijeretazo de Nochevieja lo que podría ser un pacto PP-CiU que sirviera al Gobierno de Mariano Rajoy para compartir los costes de una política de recortes. A los nacionalistas de Artur Mas les compensaría también contar con los diputados del PP en Cataluña, donde el Gobierno de la Generalitat carece de mayoría absoluta.
"No hay contrapartidas", han declarado por una y otra parte. Simplemente, eso no es creíble, por mucho que el president se empeñase en convencernos de que el PP, con mayoría absoluta en el Congreso, no necesita del apoyo de CiU. Y que, por su parte, CiU tiene alternativas en el Parlamento para evitar el colapso político de su Gobierno sin pasar por el PP. Según Mas, el voto de los 16 diputados de CiU a favor del tijeretazo fue un ejercicio de responsabilidad, como ya hizo su partido en mayo de 2010 para evitar la intervención de la economía española.
Habida cuenta que solo quince días antes los 16 diputados de CiU habían votado contra el programa de Gobierno presentado por Rajoy en la sesión de investidura, hay quien teme que la inesperada generosidad de Artur Mas y su portavoz en el Congreso, Durán i Lleida, pretenda persuadir al Gobierno del PP de que le conviene tomarse en serio la reivindicación de un pacto fiscal que permita a la Generalitat gestionar sus ingresos y sus gastos, como ya hacen las Comunidades Forales del País Vasco y Navarra.
Se trata en realidad, como queda dicho, de una forma de segregación económica, fiscal y financiera respecto al Estado español, aunque la formulación como "pacto fiscal" sugiere la conformidad de la otra parte. El Gobierno Rajoy en este caso. "Si se quiere, se puede", dijo el molt honorable. Es tanto como dejar la pelota a los pies de Mariano Rajoy, cuya fuerza parlamentaria le permitiría impulsar el gran objetivo del nacionalismo catalán para este año. También para impedirlo. Efectivamente, es un problema de voluntad política y, si Rajoy no se vuelve loco, su voluntad será la de pararle los pies a Artur Mas.

MADRID, 13 (OTR/PRESS)
El Príncipe Felipe es un ciudadano, pero también un centro de investigación científica de Valencia que toma de él su nombre por estar, como si dijéramos, bajo su advocación. Lamentablemente, estar emparentado con Felipe de Borbón, siquiera de manera nominal, no le ha evitado ser víctima de los recortes a lo necesario que ha hecho la Generalitat Valenciana para poder seguir manteniendo lo superfluo, de modo que sus 114 trabajadores, que se empleaban en catorce líneas de investigación científica de enorme importancia para vencer el dolor y la enfermedad, fueron despedidos en noviembre pasado. Ahora bien; como todavía quedan personas que se resisten a ser bultos o esclavos, que aman a sus hijos y que discurren la mejor manera de hacer efectivo ese amor, la madre de una niña enferma de una clase de diabetes que habría de beneficiarse de los hallazgos medicológicos del centro, no se resignó al maltrato institucional y ha reunido mediante rifas, meriendas y cuestaciones los 7.000 euros que permitirán a Silvia Sanz, la investigadora que busca un remedio para esa insania, seguir trabajando en el fantasmal Centro Príncipe Felipe hasta abril. Después, ya se verá.
No ha sido fácil para Cristina Ponce, esa madre, conseguir los 7.000 euros para comprar un poco de esperanza: nadie tiene un duro. Pero el Príncipe Felipe, no el centro, sino el ciudadano, no está tan canino, y acaso hubiera podido, toda vez que ese centro lleva su nombre, haberse estirado un poco y, de su peculio, haber mantenido esas líneas de investigación desmanteladas que tanto bien perseguían. Si cualquier cosa llevara el nombre de uno, más allá del DNI y la firma de ésta columna, uno, que no es un príncipe, o cuando menos no de esa clase, habría hecho lo que fuera por mantenerlo en óptimas condiciones de revista. Y como uno, tantos. Y no se trata de caridad, esa engañosa flor que medra en los paisajes de la injusticia, sino de aprecio al propio nombre y a las criaturas que confiaban en un centro que, ostentándolo, buscaba el modo de curar sus heridas.

MADRID, 13 (OTR/PRESS)
Se veía venir, Guti y Romina Belluscio se casarán el próximo mes de junio. Para ellos las nuevas tecnologías han jugado un papel clave en su relación, contactaron gracias a twitter y el intercambio de mensajes a través de esta red social les llevó a saborear el amor 2.0. Sus miradas se cruzaron en una cena de amigos cuyo nexo común era Fernando Tejero. Tan solo dos meses de noviazgo han bastado para que la colaboradora de "Espejo Público" y el futbolista hayan decidido darse el "si quiero". Lejos de esconder su relación, ellos mismos han difundido públicamente lo que sienten el uno por el otro, como diría Mecano: "El flechazo fue instantáneo...". Desde la primera noche que pasaron juntos las endorfinas las tienen tan revolucionadas, que ya no hay marcha atrás.
A una gran mayoría les puede parece que los mensajes que se lanzan en twitter son excesivamente empalagosos, ambos cuentan con seguidores incondicionales que no se pierden ni uno de sus movimientos, será por eso que Guti ha aprovechado la red para anunciar su boda con la argentina: "Hola twitteros, os voy a dar una noticia importante en mi vida, me caso en junio con la mujer de mi vida, Romina Belluscio, te amo diosa". La respuesta de ella no se ha hecho esperar: "Te amo mi vida, y solo nosotros sabemos y vivimos cada día que es único. Eternamente, mi love".
La parejita no tiene problemas en exhibirse y dejan que afloren sus impulsos de forma natural, ya lo demostraron estas navidades con el apasionado beso que se dieron en Espejo Público, el día en el que Guti acudió a Antena 3 para donar su camiseta del Madrid para el "árbol solidario". Muchas caras conocidas han colaborado en la campaña que bajo el lema "Una semilla, una vida" ha conseguido recaudar 126.000 euros que se destinarán a más de 400 niños del sur de Mozambique para que combatan la desnutrición, esta sí que es una buena causa. Felicidades a todos los cooperantes.
Para ambos esta será su segunda boda, él estuvo casado con Arantxa de Benito nueve años, casi una década no exenta de crisis y rumores de divorcio que finalmente se cumplieron. Ella también viene de un matrimonio fallido con el modelo y actor César Pereira con quien se casó en 2004, tres años más tarde llegaría la ruptura.
Romina ha empatizado con los hijos de Guti, de hecho, ella misma acompaña al futbolista cuando acude a casa de Arantxa para recogerles los fines de semana: "Arantxa y yo nos conocemos y claro que nos saludamos, ella me ve cuando recogemos a los niños". También conoce a los padres del futbolista y se siente muy querida por ellos. Estas navidades viajaron juntos a Argentina, fue un viaje relámpago en el que Romina le presentó oficialmente a sus padres y hermanos. Es posible que allí comenzasen los preparativos de esa boda que promete gran expectación. Apuesto a que el padrino de la ceremonia podría ser su hermano a quien está profundamente unida, lleva su nombre tatuado en el brazo. No descarta tatuarse el nombre de Guti, él ya lo hizo, aunque para ello tuvo que borrar antes el de Noelia López.
Cuando Romina habla de su futuro marido no escatima en elogios: "Guti es espontáneo, dice lo que siente, es impulsivo, cariñoso y tiene un corazón enorme, es detallista, es mi amor".
A pesar de la celeridad con la que han decidido casarse, el anuncio de boda no me ha sorprendido, ya lo adelanté en esta misma página el pasado noviembre cuando al finalizar un concierto en una sala de Madrid Guti se subió al escenario y le pidió matrimonio a Romina, ella dijo "sí", ahora se demuestra que no se trataba de una broma.

MADRID, 12 (OTR/PRESS)
Con mucho más tiempo del necesario, José Antonio Griñán, ha convocado las elecciones andaluzas. Serán en el mes de los idus por excelencia. El 25 de Marzo, los andaluces tienen cita con las urnas para optar entre Griñán y Arenas; entre el PSOE que lleva gobernando 30 años y el PP que aspira a hacerlo por primera vez.
Los socialistas no pasan por sus mejores momentos. Chacón y Rubalcaba pugnan por el liderazgo pero Griñán está en otra cosa. Está en ganar las elecciones. Sabe que una derrota sería un nuevo y grave traspiés para el futuro inmediato del PSOE. Si los socialistas pierden Andalucía tendrán que revisar seriamente su argumentario. ¿Qué pasaría si pese a la subida de impuestos, si pese a lo que consideran mentiras de Rajoy, si pese a todos los pesares ganara el PP?.
La pregunta en contra también tiene su interés. Si el PP se mantuviera en la Oposición ¿se podría considerar un primer castigo a las primeras medidas adoptadas?. Es obvio que si esto ocurriera se produciría una enorme decepción en las filas populares, pero en ningún caso una eventual derrota del PP causaría a este partido el daño inmenso que una eventual derrota del PSOE causaría en las filas socialistas.
Visto el panorama desde fuera, es llamativa la tenacidad de Javier Arenas y más llamativo aún que los actuales responsables del Gobierno andaluz vayan por la vida como si nada ocurriera. El escándalo de los Eres resulta, si se les escucha, que está en la calle porque la Junta lo ha querido por su extraordinaria celeridad en dar respuesta a los avisos de que algo no funcionaba bien. Tres años advirtiéndolo y ha sido cuando han surgido diferencias internas cuando nos estamos enterado de lo habido y por haber. La estadística es la que nos dice que hay un 30% de paro. Los medios de comunicación nos relatan como se han convertido en funcionarios quienes no debían y pese a todo Griñán ofrece una imagen que sólo destila serenidad.
Griñán, que es un veterano de la política, sabe que no lo tienen fácil, que el Congreso de febrero no es seguro que resulte una buena rampa de salida, que lo del chófer y su jefe es infumable y que además no ha acabado. Sabe tantas cosas que no necesita leer el "Julio Cesar" de Shakespeare en el que aparece la famosa frase "cuídate de los idus de Marzo". Los idus eran para los romanos "buenos augurios" y por buenos augurios que pueda tener, Griñán, a estas alturas, ya no se fía de los idus. Hace bien.

MADRID, 13 (OTR/PRESS)
Pareciera que España progresó gracias a un milagro sin rostro humano. ¿De donde salió el dinero para este despilfarro público colectivo? Naturalmente de los impuestos; es decir, de las retenciones de la renta de los trabajadores mayoritariamente. Y del IVA del consumo que provenía de sus salarios. Los asalariados españoles han sido protagonistas de un desarrollo que no les ha beneficiado a ellos en la parte que les corresponde. Mientras las retribuciones de los ejecutivos de alto nivel están al de los niveles más altos de Europa, el salario mínimo interprofesional está muy por debajo, al igual que los sueldos medios.
Ahora, en medio de una crisis de origen financiero y como consecuencia de la burbuja especulativa, se ha puesto de moda señalar a los trabajadores como responsables de todos los males. El mantra que se repite es el de la falta de productividad, coste del despido, baja cualificación, absentismo.
Las consecuencias son la sumisión, el complejo de culpa y el miedo instalado en la sociedad como instrumento de dominio sobre las personas. España es una sociedad de ciudadanos atemorizados. Los que tienen empleo temen perderlo. Los que no lo tienen perciben que no lo van a encontrar. El resto está angustiado por las medidas de ajuste que deciden personas privilegiadas que no sufrirán la descarga que promueve esta crisis.
Y así se abre camino sin cortapisas la idea de que la imposibilidad de crear empleo radica en los altos costes de los despidos en un país en el que no hay movilidad laboral y que la frontera de los cincuenta, en la mayoría de los oficios y profesiones, es la entrada en el desempleo perpetuo. Mientras, los bancos no dan crédito mientras sus altos directivos ganan decenas de millones de euros.
Ahora toca, desde hace ya un tiempo, el descrédito de los sindicatos. Se abre camino la idea de que la negociación colectiva es insoportable para las empresas y que cada colectivo de trabajadores tiene que negociar sin mínimos por sector. Se profundiza el camino de la precariedad.
Si destruimos los sindicatos, si demonizamos a los trabajadores, si bajamos los salarios y abaratamos el despido se abre un proceso de retroceso histórico de las conquistas de los trabajadores. Pero tampoco conseguiremos ni productividad ni calidad en nuestros productos y servicios. Estaremos creando una sociedad más injusta, menos perfeccionista, donde el individualismo acogotará los principios básicos de un entramado progresista. Tenemos la obligación de reaccionar contra estas campañas.

MADRID, 12 (OTR/PRESS)
En poco tiempo hemos pasado de "Sin tetas, no hay paraíso" a darnos de bruces con las tetas del infierno, donde miles de mujeres españolas, que se sometieron a un implante mamario, están expuestas a padecer un cáncer o a sufrir consecuencias fisiológicas irreversibles.
Frivolizar sobre el implante mamario es una postura machista, en la que enseguida se llega a la conclusión de que las mujeres que se hicieron el implante para neutralizar una mastectomía, a consecuencia de un cáncer, tienen todo el derecho a que la Seguridad Social se haga cargo de su caso, pero las demás, no. Es decir, que si la Administración deja pasar una ginebra en malas condiciones, y miles de españoles se quedan ciegos por tomar un gin tónic en el bar, que se jodan por beber.
La Administración es responsable de un implante, importado de Francia, hecho a base de productos industriales, que la desidia de la Administración, la indolencia de los funcionarios o la desgana del Ministerio de Sanidad permitieron que se usara, de la misma manera que la apatía de las autoridades hicieron posible la comercialización del aceite de colza, de cuyas víctimas hubo de responsabilizarse el Estado. Y los jueces no le preguntaron a nadie si utilizaba el aceite de colza para aliñar sanas ensaladas de tomate o para freír grasientos torreznos. Introducirse en la intencionalidad de la mujer que se somete a un implante mamario -que, por cierto, no es una juerga- es digno de espíritus inquisitoriales, torquemadas de a pie, que más vale que no alcancen cotas de poder en nuestra sociedad, porque pondrían estrellas amarillas en las camisas de quienes no pensaran como ellos.
El gobierno, y sus abogados del Estado, pueden aplazar lo que quieran el asunto, pero lo más honrado sería reconocer un derecho que los jueces contemplarán tarde o temprano, y evitarse manifestaciones que desgastan a las víctimas, les hacen sufrir y no solucionan un problema que es necesario afrontar sin pérdida de tiempo, porque los muertos, si se producen, no añaden concordia.

MADRID, 12 (OTR/PRESS)
Imagino al menguado cuerpo electoral socialista desconcertado ante las dos iniciativas que el partido al que votaron ha tomado en la última semana. La primera, la de apartar a Alfredo Pérez Rubalcaba del debate parlamentario en el que el Congreso de los Diputados discutió el decreto de medidas económicas extraordinarias presentadas por el gobierno. Cualquier ciudadano medianamente informado ha oído, visto y leído cómo el líder del principal partido de la oposición ha hecho una enmienda a la totalidad al paquete de iniciativas en diferentes medios de comunicación, pero no ha tenido ocasión de verle defender sus ideas, en nombre de sus votantes, en la tribuna parlamentaria porque el partido lo ha creído conveniente para mantener la neutralidad del aparato ante el congreso que elegirá al nuevo secretario general. Si poner los intereses del partido por encima de los generales no es la mejor forma de acercarse a los ciudadanos que les mostraron su apoyo en las urnas, difícilmente cabe pensar que sea la mejor estrategia para recuperar la confianza de quienes no lo hicieron.
La segunda se refiere a la posición que la dirección del partido ha mostrado frente a un posible debate público entre los dos aspirantes que de momento han presentado su candidatura para el próximo congreso. Carme Chacón manifestó el miércoles su deseo de celebrar ese debate y Alfredo Pérez Rubalcaba dijo al día siguiente no tener problema en hacerlo porque "se pasa la vida debatiendo". En esa tesitura, el secretario de Organización del PSOE, Marcelino Iglesias, ha dicho que no lo cree conveniente para no reducir el debate sobre el futuro del partido a una contraposición de candidatos y para no restar protagonismo a los militantes. Si hasta ahora el refranero nos recordaba que dos no discuten - léase debaten - si uno no quiere, a partir de ahora habrá que decir que dos compañeros de partido no debaten, aunque los dos lo deseen, si el partido no quiere. ¿No quería caminar el PSOE hacia un modelo más abierto, más democrático y más transparente? Pues parece mentira que la primera medida sea esta. La confrontación pública de ideas es un derecho que tienen los dos candidatos, los militantes que decidirán su futuro, pero también el resto de los ciudadanos que, entre otras cosas, financian a los partidos con sus impuestos y les dan o les quitan el poder con sus votos.
Sólo hay una razón objetiva que podría suscribirse. Según los estatutos del PSOE cualquier militante socialista puede presentar su candidatura hasta la víspera del congreso. Pero solventar ese escollo no parece muy difícil: fíjese una fecha próxima al cónclave y así, si alguien se lo está pensando, sabrá a qué atenerse y apurará los plazos, si es que quiere debatir.

MADRID, 12 (OTR/PRESS)
Desde hace diez años, la cárcel "negra" de Guantánamo es una vergüenza no sólo para Estados Unidos sino para el mundo, para las Naciones Unidas, para todas las organizaciones de Derechos Humanos. Cientos de prisioneros, de los que todavía más de setenta siguen encarcelados allí sin haber sido sometidos a juicio ni, en muchos casos, ser acusados formalmente de nada, suponen un alegato sobre la falta de respeto sistemático a los derechos humanos más fundamentales. Las detenciones secretas e ilegales, en muchos casos, las torturas o las desapariciones de personas sin ser sometidas a juicio, sin defensa y sin justicia claman al cielo.
Hace tres años, el presidente Obama en su primera entrevista como presidente electo afirmó que anunciaría el cierre de la base militar de Guantánamo a la mayor brevedad posible como parte del "esfuerzo" que su Gobierno pondría en marcha para restaurar la autoridad moral de su país en el mundo. "He dicho reiteradamente que EEUU no tortura y me aseguraré de que no torturamos", insistió entonces. ¿Qué ha sido de su compromiso? Obama ha sido capaz de retirar sus tropas de Irak, otra promesa de aquél momento, pero Guantánamo sigue siendo un lugar donde se violan los derechos humanos cada día, cada hora, cada minuto. Y el mundo no puede callar. Ni Obama puede olvidar su promesa.
Hace dos años, Haití, el país más pobre del continente americano donde el 75 por de la población vivía con menos de 2 dólares al día, sufrió un terrible terremoto que provocó la muerte de 220.000 personas. Dos años después Haití sigue viviendo entre escombros -cinco millones de metros cúbicos sin retirar, la mitad de los que generó el terremoto-. Más de 500.000 personas, del millón y medio que se quedó sin hogar, sigue viviendo en tiendas de campaña en campos de emergencia. 4,5 millones de habitantes padecen escasez de alimentos, no disponen de agua corriente y otros servicios básicos, el cólera ha provocado más de 7.000 muertes y el 60 por ciento de la población sigue en el desempleo.
La comunidad internacional sólo ha aportado el 43 por ciento de los 4.600 millones de dólares comprometidos, aun así mucho dinero, pero funcionarios corruptos siguen frenando la rehabilitación y el nuevo presidente haitiano, el cantante Martelly, no consigue mejorar casi nada. Ni siquiera la esperanza.
El mundo se ha olvidado de Guantánamo y de Haití. Pero Haití sigue siendo el más pobre de los pobres y Guantánamo la vergüenza de los derechos humanos. El polaco Zygmunt Bauman, sociólogo, filósofo y ensayista, Premio Príncipe de Asturias 2010 dice que "hoy nuestra única certeza es la incertidumbre". En algunos lugares del mundo no hay incertidumbre. Saben que están condenados para siempre y que la justicia no existe. Y nosotros miramos hacia otro lado. francisco.muro@planalfa.es

.
LA CARMEN DE ALMERÍA
Resulta que la Carme es de Almería;
resurgieron sus béticos afanes
pues es conveniente para sus planes
airear sus raíces de Andalucía.
Hasta hace muy poco los escondía
y era líder entre los catalanes
yendo de bracete con el Rubianes,
el que a la puta España maldecía.
Parece que ahora le ha perdido miedo
a las trapisondas de don Alfredo.
Mas creo que se fía demasiado
pues a él lo votan en las dos Castillas
y como es don trampas, no ha abandonado
los secretos de las alcantarillas.
.
___________________
Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
☆ Suscripción gratuita
(12/1/2012)

La española españolísima Carme Chacón pedía un debate público con Rubalcaba pero el partido consideró que no era prudente hacer más heridas sobre los restos de un cadáver, el cadáver del PSOE, del que algunos siguen viviendo como si nada. Las intervenciones de los socialistas en el Congreso, haciendo oposición, habiendo dejado a España en estado de quiebra, nos hacen sentir rabia y vergüenza ajena. Moralmente están inhabilitados para la política. Soy consciente de que estas palabras no se ajustan a la pauta que exige la dictadura de lo políticamente correcto, y que debería hablar del sufragio, del mandato de las urnas y de la sana alternancia que debe regir un sistema democrático. Parece que la tendencia es dejar atrás el pasado y dejarse llevar por la ola. Siento discrepar, y si bien creo que la alternancia es vital para la salud democrática y que es urgente que el Partido Socialista resurja de sus cenizas porque es necesaria una auténtica labor de control y oposición al gobierno, también creo que por el bien de todos el PSOE debería, bien aplicarse unas buenas dosis de quimioterapia política, o bien desaparecer y dejar paso a otra formación con un pasado menos vergonzoso y oscuro. No hay que olvidar que al Gobierno socialista, con Chacón, Rubalcaba, Madina y al resto que un ligero paneo deja ver en las bancadas, le debemos el estado actual de nuestra economía y el deterioro institucional y moral. No es Zapatero el único culpable. Nunca a lo largo de los casi ocho años hubo dimisiones ni discrepancias; ni con la deuda, ni con el déficit, ni tampoco con la instauración de la Cultura de la Muerte en el Estado español, cosa de mucho mayor alcance que lo anterior. Porque de las crisis económicas, tarde o temprano se sale, pero la corrosión que produce el daño moral en la sociedad requiere una rehabilitación más profunda.
El lapsus, broma, o error de dicción del ministro Montoro al referirse a las “miembras” se queda en un chascarrillo festivo. Sin embargo, hay mucha metralla detrás de esa palabreja impuesta por las feministas de género, máxima expresión del gobierno zapateril, cuyo restos son Carmen Chacón y los socialistas que aplaudieron y aprobaron la ley Aído. El “género” es mucho más que una palabra. Es una concepción venenosa sobre la que está concebida la llamada “salud reproductiva”, que encierra: sexo libre, anticonceptivos a discreción, incluso para menores, aborto, clonación, investigación con embriones, desaparición de los sexos, y en sus fines últimos persigue la eliminación del matrimonio como base de la familia, la desaparición de los conceptos esposo/esposa y padre/madre –esto ya lo han conseguido—, eutanasia y suicidio asistido –también lo van consiguiendo con las leyes de muerte digna—, y la desaparición de la religión, sobre todo la Iglesia católica. Por eso a lo largo de los últimos años se ha pretendido que las creencias religiosas se circunscriban al ámbito privado.

MADRID, 11 (OTR/PRESS)
Sí, podría decirse que el primer pleno del Congreso ha sido un ensayo general de lo que nos espera en esta legislatura. Yo lo resumiría así: los socialistas van a intentar taponar sus propias heridas poniendo el dedo acusador en los incumplimientos del Gobierno. Izquierda Unida será la voz de la izquierda de siempre, mientras que la posición de PNV y CiU dependerá de cada momento, de lo que puedan conseguir entre bambalinas negociando con el Gobierno. En esta ocasión el PNV optó por el voto en contra, mientras que CiU optaba por mantener los puentes con el PP.
En cuanto a Unión, Progreso y Democracia, creo que nos irá sorprendiendo pleno a pleno. Y Bildu, ¡ay! Bildu, con sus diputados sentados en sus escaños como unos más y sin despertar mayor interés que otros grupos. En cuanto al resto del Grupo Mixto, sufriendo las consecuencias de la atomización del Parlamento que resta a cada partido de tiempo para hacer oír su voz, tal y como denunció el representante del BNG.
Para el PSOE se ha convertido en un "mantra" acusar de engañar al Gobierno y a Rajoyes, y es que les tienen ganas. Sí, los socialistas le tienen ganas al PP, después de haber sufrido durante los últimos años una oposición sin cuartel por parte de los populares. Así que cuando José Antonio Alonso, portavoz socialista, subió a la tribuna para responder a Cristóbal Montoro, que había defendido la subida de impuestos para corregir el déficit público, en realidad lo que hizo fue dirigirse a Mariano Rajoy para reprocharle, en primer lugar, que no diga la verdad reconociendo que sabía que el déficit era el que es. En segundo lugar le pidió que se "mojara" diciendo ante la Cámara si va a mantener el Estado del bienestar. En tercer lugar le reprochó la subida de impuestos. En cuarto que no haya dado la cara en el Parlamento. El quinto, sexto, séptimo.... iban en la misma dirección.
Eso sí, a Mariano Rajoy apenas se le mueve un músculo, y su guardia de corps luce seguridad, la que da acabar de haber ganado las elecciones y tener al menos cuatro años por delante. Además, cuentan todavía con un as en la manga y es que a pesar de las razones esgrimidas por los socialistas, éstos acaban de perder por goleada las elecciones y no cuentan con la benevolencia de la opinión pública.
Pero el presidente Rajoy y los suyos no solo tuvieron que escuchar los reproches desde la bancada socialista. El resto de los portavoces parlamentarios le reprocharon lo mismo: haber hecho lo contrario de lo prometido. Y esa es una realidad que acabará pesando, y teniendo consecuencias, por más que los populares crean que a largo plazo su subida de impuestos y sus incumplimientos electorales serán beneficiosos para la buena marcha del país.
La verdad es que el primer pleno del Congreso no ha sido un plato fácil de digerir para el nuevo Gobierno que a pesar de su mayoría absoluta ha visto pasearse por el hemiciclo el fantasma de la soledad. Y es que por más que se ha empleado Montoro para convencer de que las medidas adoptadas subiendo impuestos eran necesarias y sobre todo fruto de falta de información previa, en realidad no ha convencido a nadie. Esa es una batalla que ya ha perdido Rajoy aunque por ahora no le esté pasando factura. Otra batalla que está perdiendo es la de la información. El no haber dado la cara desde el primer día explicando personalmente el por qué de estas decisiones también le está suponiendo un coste.
La entrevista que ha concedido el presidente Rajoy a la Agencia EFE es un parche con el que no arregla el descosido. No se puede despachar un incumplimiento electoral tan flagrante como la subida de impuestos con una entrevista a un medio por importante que sea. Saben, tengo la impresión de que a pesar de la mayoría absoluta, ni Mariano Rajoy ni el PP van a poder relajarse y mucho menos creer que la legislatura será un paseo triunfal. Va a ser que no.

MADRID, 11 (OTR/PRESS)
Dice el presidente del Gobierno que subir los impuestos ha sido "doloroso, pero necesario". ¿Doloroso? ¿Para quién? Desde luego, no para las doscientas fortunas más importantes del país, parapetadas tras sus Sicav, y a quienes la subida de hasta siete puntos en algunos tramos del IRPF, ni les afecta ni les conmueve. ¡Qué diferencia, por cierto de lo que hemos visto en Francia o en los EE.UU. donde algunos de los grandes de la empresa o las finanzas han demostrado una sensibilidad social digna de encomio!. Digámoslo pronto: la inopinada y poco menos que confiscatoria subida del IRPF a quien afecta -lo correcto sería decir, en quien se ceba-, es en las clases medias; en los profesionales liberales y en cuantos están atados a una nómina y, por lo tanto, son fáciles de identificar y rastrear. El nuevo Gobierno podía haber iniciado su tarea planteando medidas encaminadas a fiscalizar a las grandes empresas que operan dentro y fuera del país.
Según una reciente evaluación de un portavoz de los inspectores de Hacienda, en España, el monto del fraude fiscal giraría entorno a los 31.000 millones de euros. Esta cantidad supera con creces lo que el Ejecutivo pretende recaudar este año tras el incremento del IRPF. ¿Por qué no han empezado por ahí? Según los expertos porque desentrañar la maraña de las cuentas de las grandes corporaciones y empresas es complicado; mucho más complicado que darle a una tecla de ordenador y exprimir a cualquier profesional que cobra a través de una nómina. No hay escaqueo posible. El Fisco, como el agua, opta siempre por ocupar la zonas más accesibles. Hasta que llegue el día en el que el agua (los ciudadanos) se cabreen ante tanta manifiesta falta de equidad y digan: ¡Basta! ¡Basta ya de que las cargas fiscales más onerosas caigan siempre la sufrida clase media! Cuantos votantes del PP habrán recordado estos días aquél decir electoral del señor Montoro según el cual: "Subir los impuestos era un disparate". Pues, eso.

MADRID, 11 (OTR/PRESS)
Este miércoles, en la primera sesión de control al Gobierno Rajoy, pero sin Rajoy, el ministro de Hacienda y Administraciones Públicas, Cristóbal Montoro, defendió ardorosamente la necesidad de las impopulares medidas de Nochevieja. "Por el bien de España", dijo con un punto de solemnidad. Frente a él, el portavoz socialista, José Antonio Alonso, las calificó de "injustas, negativas e ineficientes".
Con los papeles cambiados también se intercambian los argumentos. Y no sé si también las consecuencias. El tijeretazo de Zapatero le costó el hundimiento en las urnas, por actuar contra el sentir de sus electores. El tijeretazo de Rajoy, de momento, no parece haber modificado la orografía electoral salida de las urnas del 20 de noviembre. Sin embargo, desde las propias filas del PP se ha acusado al nuevo Gobierno de incumplir sus compromisos respecto a la subida de impuestos.
Cuando Zapatero decretó su famoso tijeretazo de mayo de 2010 rechazó una presunta vulneración de sus ideas socialistas. Se remitió entonces a las circunstancias y al interés general. Lo mismo que acaba de hacer el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en sus declaraciones a la agencia Efe. Y exactamente lo mismo que acaba de hacer el ministro de Hacienda, Cristobal Montoro, en su disputa parlamentaria del miércoles pasado con el portavoz socialista, José Antonio Alonso.
Estas son las circunstancias: prima, deuda, déficit, presión de los mercados, disciplina presupuestaria impuesta por Bruselas, etc. De momento, hay que tapar ese agujero de 20.000 millones de euros más de lo previsto en el déficit público del año 2011.
Véase la insistencia de Mariano Rajoy, en la mencionada entrevista, a la hora de proclamar su resistencia a la subida de impuestos. Debió añadir: con permiso de la autoridad y si el tiempo no lo impide, como se decía antes en los carteles anunciadores de los festejos taurinos. O sea, depende de las circunstancias.
Al día siguiente estaba en todas las portadas que en sus cálculos no entraba la subida del IVA. Sin embargo, un correcto seguimiento de sus palabras nos obliga a reparar en su firme voluntad de hacer lo que tenga que hacer. Incluso a balón pasado: "Si hubiéramos pensado que era preciso subir el IVA no nos hubiera temblado la mano", asegura.
Es decir, que no es partidario de subir el IVA porque alega, con razón, que es inflacionista, aunque si hay que subirlo se sube, reconoce, como hizo con el IRPF. Por mor de las circunstancias, las mismas a las que Zapatero siempre culpó de los recortes. Rajoy no se distingue de su antecesor al explicarnos los imponderables que le han salido al paso. Y tampoco se distingue en sus apelaciones al interés general. Es verdad que entonces la responsabilidad política del deterioro era de Zapatero, pero a no olvidar que el PP, lejos asumir el imperativo del interés general, aprovechó el deterioro para alfombrar el camino de su retorno al poder.

Entrevisté a Rajoy en junio de 2005, en aquella campaña autonómica en la que el PP de Fraga se jugaba su continuidad en la Xunta y perdió. Don Manuel, animado por los pelotas de turno que nunca faltan, por desgracia de quien los sufre, se había empeñado en presentarse a pesar de no estar en un buen momento —todos recordamos aquel famoso desvanecimiento en público, socorrido por el doctor Santalices— desoyendo los buenos consejos de quien sí le apreciaba de verdad. De nada sirvió el mágico fotoshop de su último cartel de campaña en el que lucía su cara como culito de niño. La Burla negra, el Nunca máis y aquel Hay que botalos [hay que echarlos], esperpento del equipo de la ceja del grelo, hicieron el resto, y la cabezonada dio paso a cuatro años de bipartito PSOE-BNG de disparates múltiples y despilfarro —dos gobiernos, ya se sabe, doble de todo—, que condujo al vaciado de las arcas gallegas, consecuencia que estamos sufriendo ahora, y origen de los recortes y apretadas de cinturón de este presente gris. Hablé de esto en «Galicia no es nacionalista».
Faltaban unos días para la jornada de reflexión cuando entrevisté a Mariano Rajoy. No lo conocía personalmente. Llegó con su camisa de rayas de campaña, con la cabeza alta y sonriente. Me encantó. Gana mucho este gallego en las distancias cortas. Es grandón y su físico impone. Sin embargo, esa lánguida timidez que le caracteriza hace que te sientas a la par; todo lo contrario que otros políticos altivos que parecen estar pensando: “a ver por dónde me sale ésta”. Te mira, te sonríe y te hace sentir que le estás haciendo la mejor entrevista de su vida.
Por aquellos días, Mariano aún estaba herido por el rayo del 11M. Corrían tiempos muy malos para el PP. Había transcurrido un año pero aún no habían cicatrizado las heridas. Demasiadas luchas internas: unos por llegar al fondo del origen y autoría de los atentados y otros por pasar página, y a otra cosa. El pacto del Tinell ya dejaba ver sus frutos y el ensañamiento en los medios era total. El “59 segundos” no se distinguía por su pluralidad precisamente —por mucho que digan ahora y se lleven premios a la libertad—, y los periodistas del régimen daban estopa a diestro y siniestro. Casi siempre cuatro o cinco frente a uno o dos. Después vino el congreso de Valencia, con sus más y sus menos, que no es momento de recordar.
En la entrevista le pregunté sobre el 11M y sus muchas irregularidades, la comisión de investigación, el pacto antiterrorista y otros tópicos. Le presté mi hombro periodístico para llorar, en unos días en los que los hombros se habían escorado a la izquierda, seducidos por la mirada azul y la sonrisa diáfana del salvapatrias que habían apodado “Bambi”. Y se sintió muy cómodo; me lo dijo y me hizo una promesa: “Cuando sea Presidente del Gobierno tendrá usted la primera entrevista como Presidente del Gobierno” (Véase minuto 16:20 y ss. de la entrevista). Reí, y permitiéndome una broma —ya fuera de la formalidad— le respondí: “Eso se lo dirá usted a todas”. Y reímos más mientras recogía los papeles. Pero ahora llega el momento de la verdad. Todo apunta a que Rajoy, por fin, después de tantos palos en las ruedas, de muy diferentes procedencias, llegará a La Moncloa. Le entrevistaré en algún momento, estoy segura, aunque no sea la primera. Pero, mientras llega el momento, me permito jugar con una entrevista virtual, mucho más inquisitiva que la de 2005 y exigiendo operatividad.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
Y en medio de toda la vorágine política, económica y financiera, de nuevo el monstruo de la corrupción asoma su imagen brutal en el escenario del protagonismo. Será la casualidad la que ha propiciado la coincidencia en el tiempo de los juicios contra Camps y Matas, que fueron no hace mucho tiempo presidentes de las comunidades autónomas de Valencia y de Baleares, y del estallido del caso Urdangarín. Digamos que forman el triángulo de la vergüenza nacional, cuando el nuevo Gobierno se estrena en el ejercicio de hacer todo lo contrario que había prometido hasta unas horas antes. Objetivamente, podrían defenderse aduciendo que así son las cosas de la política y de la economía, argumento que les valdría si hubiesen dicho lo mismo cuando el anterior Gobierno de Zapatero lo hizo, desde luego con mucho mayor margen de tiempo entre la promesa y el incumplimiento. Nada ha dicho Rajoy al respecto a la agencia EFE. Pero sigo sin entender cómo una mayoría de españoles se ha puesto la corrupción por montera y la ha bendecido de esa forma en las urnas, el 22 de mayo y el 20 de noviembre.
Es verdad que en el terreno de las coincidencias también apunta un agravamiento del caso andaluz de los ERE, con ese fastuoso ex director general de Empleo de la Junta, al que acusan de lo de la cocaína y de los grandes dispendios. Leña al mono hasta que hable inglés, pero que no me comparen los desmanes de un director general con las tropelías, sigamos diciendo que presuntas, de los presidentes que habían sido exhibidos como modélicos por el responsable máximo de su partido, por dar algún intrascendente detalle. Todavía quedan muchos tramos de la corrupción por pasar al primer plano o a los estrados de los tribunales. No digamos Castellón, Alicante, Madrid, Castilla y León porque nos quedaríamos cortitos. Queridos amigos: sigo sin entenderlo. Igual es que me he vuelto un poco romo. Pero bien por Soraya Sáenz de Santamaría, que en Cádiz ha dicho cosas sensatas. ¿Ganará Griñán como ganaron los peperos en Valencia y Baleares? Dicen que no.

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
Cuando preguntas, abiertamente, a los seguidores de Rubalcaba o de Chacón cuales son las diferencias ideológicas o programáticas entre ambos, titubean, se van por las ramas y, finalmente, reconocen que no son capaces de explicitarlas. Es lógico teniendo en cuenta que ambos pertenecen al mismo partido, han sido ministros del mismo gobierno y compartido una forma, casi idéntica, de ser y estar en política. Eso sí, quienes apoyan al uno o a la otra saben, perfectamente, que si el 38 Congreso se cierra en falso, el PSOE puede caer en un abismo de difícil recuperación, incluso los mas pesimistas señalan que si como auguran las encuestas, pierden Andalucía, necesitaran una década al menos para levantar cabeza.
El PSOE está escuálido ideológicamente, parece anorexia programática, se siente huérfano de liderazgo y completamente noqueado en su ejercicio de la oposición, tras la aplastante derrota del 20-N. Está padeciendo su peor crisis de toda la Democracia y quienes se empeñan en poner paños calientes a las profundas heridas, por un interés puramente electoral -con la mirada puesta en las autonomías andaluzas- se hacen trampas en el solitario y demuestran una elevada miopía política. Al final todos los indicios parecen indicar que el debate ideológico o político no va a ser lo esencial del próximo Congreso y si esto es así será un conclave en clave de poder, en el que de lo que se trata es de ver quien manda ahí. Claro que todavía hay espacio para la sorpresa y aun es posible que surja una tercera vía pero los que pueden -porque darían el perfil de la renovación- no quieren y los que quieren no pueden porque.... no tendrían suficientes apoyos. Así las cosas la única solución, al menos de momento, es en el medio plazo optar por un modelo bicéfalo de un secretario general y un candidato, elegido tras unas primarias al modelo Francés para que sean los militantes, incluso los simpatizantes quienes elijan a su próximo cartel electoral.
Es verdad que entre los contrincantes de ahora, se pueden encontrar matices distintos pero no dejan de ser solo eso: pequeños matices. Rubalcaba el gran perdedor representa la experiencia y la capacidad de resistencia, lo cual no es baladí. Ha sobrevivido a Felipe González y a Zapatero manteniéndose en primera línea de la política pero la sombra de su pasado ha sido y es demasiado pesada. En cuanto a Chacón, aunque solo sea por edad parte con una ligera ventaja de renovación generacional, pero tendrá que vencer las reticencias de algunos sobre si una persona del PSC puede encarnar un proyecto nacional que sea convincente. Es verdad que el entusiasmo político que ella ha demostrado estos días es muy superior al que deja traslucir Rubalcaba, que sigue aferrado a sus filias y fobias respecto a los medios de comunicación mientras su contrincante pretende hacer borrón y cuenta nueva, pero eso no es suficiente para ganar la batalla de los compromisarios.
Un destacado socialista me decía el otro día que ahora lo importante es escribir las paginas en blanco del PSOE que son muchas pero eso no será posible si todo el rito y la liturgia sirve solo para ver quien coge la rosa, casi marchita.

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
En esta sociedad convulsa por los casos de corrupción, comprobada o supuesta, que van desde Galicia hasta Baleares y desde Valencia hasta Andalucía, con escala en Washington, pero sin olvidar los que ha habido, y se han olvidado ya, en otros lugares de la geografía española, asistimos al tsunami que supone cada cuatro años un cambio de Gobierno y el subsiguiente corrimiento de tierras en todos los puestos: ministros, secretarios de Estado, subsecretarios, secretarios generales, directores generales, presidentes de empresas públicas y de organismos varios, delegados del Gobierno, embajadores, directores de Comunicación, asesores, consejeros de empresas y organismos públicos, secretarias, policías de escolta, etc. Y como eso afecta, además, a algunos cargos de comunidades autónomas en las que ha pasado lo mismo unos meses atrás, independientemente de que lo hayan hecho bien o mal en la anterior legislatura, de pronto nadie está en su sitio y el país se paraliza hasta que los nuevos se aprenden lo que tienen entre manos.
Pueden decir algunos que cuando cambia un Gobierno y llega un nuevo partido al poder, como ahora, es normal que nombre a "los suyos". Pero ese terremoto se produce prácticamente de la misma manera cuando repite el mismo partido. Cambian a casi todos, aunque los de antes y los de ahora sean también "los suyos". Incluso alguno coloca a su cuñado como chofer. Los ejemplos son innumerables y no sirve de nada que un director general o un secretario de Estado, especialmente en Ministerios técnicos, hayan acreditado una buena o excelente gestión. En algunos de los casos, incluso, algunos de los cesados hubieran sido nombrados si no hubieran ocupado el cargo. Pero como son del anterior equipo, a la calle. Un desperdicio de talento.
Profesionalizar la Administración, evitar ese reparto de cargos, esa necesidad de nombrar a amigos o correligionarios, aunque haya funcionarios excelentes que lo harían mucho mejor, tratar de llevarse a alguien que no tiene ni idea de lo que debe hacer, pero que es "de confianza" y, sobre todo, dejar colocados, antes de irse por el veredicto de las urnas, a todos los leales posibles, es una terrible y costosa herencia que acabamos pagando todos. Todos prometen, en campaña electoral -el último, Rajoy- que cambiarán eso y que no tocarán nada "de director general para abajo", pero acaban haciendo lo mismo: no dejar títere con cabeza.
Las televisiones autonómicas pueden ser un ejemplo a todos los niveles. En la valenciana van a hacer un ERE para cerca de 1.000 trabajadores y tendrán que arreglarse ¡con los 500 que restan! ¿A cuántos cargos directivos y estrellas afectará? Y eso lo pagamos todos los ciudadanos. Nos quejamos de los funcionarios, les congelan los sueldos, se dice que sobran muchos y que no trabajan, pero ¿por qué no hablamos de quienes les mandan? El día en que se profesionalice la Administración y se premie el esfuerzo, el mérito, la capacidad y la honestidad, seguramente habrá menos corrupción y todo funcionará mejor. francisco.muro@planalfa.es

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
Esperanza Aguirre nunca defrauda: si Rajoy decide subir los impuestos ella los baja (al menos en lo que tiene competencia que es el tramo autonómico dónde quiere reducirlos en un punto). Dicho así, a lo corto, puede llamar la atención pero a favor de Aguirre hay que decir que en los ocho años que lleva en la Comunidad de Madrid siempre ha hecho bandera de la bajada de impuestos; por su parte no es nada nuevo. Otra cosa es que la medida "cante" frente a la subida de impuestos de Rajoy pero en el caso del presidente de Gobierno acaba de llegar a La Moncloa y por lo que se ve no está dispuesto a "darnos cien días" (habitualmente es el plazo de margen que se le da a un Gobierno recién formado pero en este caso es Rajoy el que pasa al ataque con la acción fiscal).
Enero es mes de las rebajas que activan el comercio, más de uno retrasa sus regalos de Reyes a pasada la ingesta del roscón que suele dar ardor de estomago que se une a la resaca de los villancicos. Entre comprar antes, o después de la Cabalgata, hay un abismo económico. El mismo abismo que Aguirre marca con Rajoy-Montoro pero conste que unos se deben a su tradición y otros a urgencias explicadas en consejo de ministros de manera concelebrada (hasta cuatro miembros del gabinete para hablar de "ajustes excepcionales" tomados con carácter temporal... pero no hay nada más permanente que lo transitorio). La diferencia es que las medidas de Aguirre no se comentan en el "Financial Times".
No hay en la rebaja de enero anunciada por Aguirre un nuevo "motín de Esquilache", y eso que Aranjuez es un ayuntamiento de la Comunidad de Madrid. No hay revuelta, ni trifulca, aunque aguerridos marianistas lo hayan querido leer como soponcio. Otra cosa es que Esperanza Aguirre se propusiera dar un soponcio pero no hay visos de que vaya a hacer tal cosa. Pocos dirigentes del PP han dado tantos mítines en plazas tan diversas (y dispersas) durante la pasada campaña electoral. Si Aguirre le pasara el kilometraje a Rajoy éste se iba a enterar pero tampoco parece que sea el caso, ni la causa. En Madrid los movimientos de Aguirre se miran con lupa porque una vez asumido a Gallardón dentro del gobierno es ella la que queda como "verso suelto" (¡quién se lo iba a decir al actual Ministro de Justicia cuándo vivió aquellas jornadas de melancolía de princesa en el exilio!). Pero esta vez no hay batalla, otro asunto es que cada vez que la presidenta de la Comunidad mueve la silla de su despacho en Moncloa interpreten como ruido lo que es cambio de postura, pero eso ya no es parte de las rebajas fiscales si no de la sismografía que estudia los movimientos telúricos, (y sismografía a veces está muy cerca de la "chismografía").

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
Jamás, excepto en aquella lejana primera juventud militante antifranquista, he podido presumir de ser de izquierdas. Ni de derechas. He ido, progresivamente, dejando de creer en esas diferencias, ya difícilmente detectables en lo que a planificación económica se refiere (pues ¿no dicen ahora que el señor Rajoy toma medidas socialdemócratas, cuando Zapatero se convirtió, a la fuerza ahorcan, en liberal?). Decía Pompidou que un socialista y un conservador se diferencian en el color, los dibujos y la textura de sus corbatas. Ahora, un amigo muy querido, que me sigue heroicamente por tertulias radiofónicas y televisivas, me advierte: "Te estás volviendo de derechas". No lo sé, porque, ya digo, no tengo muy claro dónde se sitúa ahora cada uno, cuando algunas proclamas religiosas no son admitidas ni menos aún seguidas en un bando y ciertos manifiestos obreristas no se asumen ya ni en las sedes de los sindicatos "de clase".
El caso es que, es cierto, saludé con alivio la formación del nuevo Gobierno -bastante centrista, con la que está cayendo-, aunque criticase la forma, tan lacónica, por decir lo menos, como Rajoy nos lo presentó. Y comprendo que nos pidan apretarnos el cinturón -asumamos que las gentes de clase media hemos perdido más de un veinte por ciento de poder adquisitivo en los últimos dos años-, aunque no siempre esté de acuerdo en esa política de enfriamiento económico a ultranza, ni me crea que los que más ganan tributan más: ya sabemos que el IRPF no lo pagamos todos por igual. Pero, básicamente reconozco que me siento comprensivo con muchas cosas que antes me resultaban difíciles de sobrellevar sin que me embargase esa santa indignación propia de los jóvenes, de los misioneros, de los profetas y a veces también de los irreflexivos y de esa especie tan temible de "juzgadores" de pajas en ojos ajenos.
No tengo una conclusión definitiva acerca de si la tolerancia, la comprensión y la paciencia son cosa de la derecha templada o de la izquierda liviana (o del centro, que por definición siempre debería ser moderado, aunque no siempre lo sea). Es el caso que ni los "affaires" de corrupción que se encuentran, gracias a Dios, en los tribunales, ni la estupidez de una parte de la clase política, ni los desmanes de algunos privilegiados económicos que tratan de abusar de todos nosotros, me provocan ya sino una cierta conmiseración crítica y una especie de confianza en el sistema, un sistema que, por otra parte, tantas veces me ha defraudado, pero que ahí está, para usarlo y para, en la medida de lo posible, mejorarlo. Y me confieso también de preferir, en política, un buen acuerdo que una heroica batalla.
Al final, a mi amigo y seguidor le dije, con una sonrisa: "Tranquilo, no me he vuelto de derechas; solamente me he pasado, espero que definitivamente, al bando de los moderados". Sé que me miró sin entender nada. Pero sé también que moderación es la medicina que ahora más se necesita.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
Es pronto para evaluar el plan de gobierno de Rajoy. Las primeras medidas que vamos conociendo nos han dejado algo fríos. Por un lado, hay que alabar ese esfuerzo de casi 9.000 millones de euros de recorte en el gasto de todos y cada uno de los ministerios. Pero, por otro, hay que lamentar la subida de los impuestos sobre la renta y el capital. Va a ser un esfuerzo añadido para las familias bastante insoportable en una situación de los presupuestos familiares bastante dañado por la inacción y la mala gestión del dinero público de la era Zapatero. La razón ya la vamos sabiendo aunque no del todo. Falta pedagogía a los ciudadanos y menos paños calientes a los gobernantes salientes. Y falta sobre todo un esfuerzo mucho mayor del sector público. Se van dando pasos, aunque insuficientes por el momento.
Ahora estamos a la espera de la reforma laboral. El plazo fijado por Rajoy a los agentes sociales para que lleguen a un acuerdo y quizás a la hora de cerrar esta columna se decida que el tiempo del diálogo se agotó y que el gobierno, como ha prometido, va a legislar. Más nos valdría que así fuera, porque en este terreno no caben las medias tintas. De eso ya hemos tenido y no ha funcionado. En la reforma del mercado de trabajo como en la del sistema financiero no puede haber tembleque. Hay que ir a por todas y en estos primeros 2-3 meses de nuevo gobierno. Parece que los mercados están valorando bien lo anunciado hasta ahora. No obstante, se antoja escaso dado que por la insensatez, irresponsabilidad y mentiras de Zapatero lo que iba a ser un ajuste de algo más de 16.000 millones, ahora tendrá que ser de un 25 por ciento más, es decir, 40.000 millones. Lugares de dónde sacar el dinero hay, aunque también hay que decir que cerrar empresas, organismos, fundaciones, subvenciones, etcétera lleva un tiempo.
Estamos a la espera de las explicaciones y también de nuevas medidas que logren que este gobierno se gane la confianza de los mercados, pero también la de los ciudadanos que han puesto todas sus esperanzas en el plan de Rajoy para sacarnos de ésta. De momento, no pedimos la luna, que sería llegar a lo ocurrido en Alemania con su última subasta de deuda en la que en lugar de pagar, le ha proporcionado un beneficios de casi 250.000 millones de euros. ¿Quién los pillara? Para hacerlo algún día hay que poner mucha carne en el asador y no temblar a la hora de adoptar todas y cada una de las medidas que nos saquen de la crisis y que regeneren este país de arriba abajo.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
No hay dinero en la caja común, España está al borde de una nueva recesión y las cuentas no cuadran. En el pasado reciente el Estado, también los ciudadanos, gastaron más de lo que tenían y por tanto podían, y al hilo de aquellos alegres años de vino y rosas creció la corrupción y el sentimiento de impunidad. Y no me refiero al pasado remoto sino al reciente, para muestra las imágenes que todos los días nos ofrecen los informativos con dos ex presidentes autonómicos del PP sentados en el banquillo de los acusados, Camps y Matas, un yerno del Rey que al parecer hizo su agosto en negocios con las autonomías gobernadas por esos dos ex presidentes, un insoportable escándalo en Andalucía con ERE"s falsos como telón de fondo y unas declaraciones del chofer del exdirector general de la Junta Andalucía, presumiendo de haberse gastado parte del dinero recibido, nada menos que novecientos mil euros, en copas y cocaína con su jefe. Por si fuera poco, está a punto de inaugurarse una estatua en el fantasmagórico aeropuerto de Castellón, una mole que recuerda al hombre que se empeñó en que su provincia tuviera aeropuerto, el inefable Fabra. La estatua en cuestión cuesta la friolera de trescientos mil euros. Y así sucesivamente.
Y mientras los españolitos de a pie nos apretamos el cinturón y nos preparamos para pagar más impuestos porque el Estado no tiene un euro, asistimos a este espectáculo de exaltos cargos que han malgastado el dinero público con una alegría que es contemplada como delito en el Código Penal. En nuestro país, pocos parecen tener conciencia de que el dinero público es eso público, o sea de todos, y que por tanto debe de ser gestionado y gastado con más cuidado que si fuera propio. Pero pareciera que el dinero que viene de las arcas del Estado no tiene dueño y así algunos han gastado sin ningún pudor en proyectos faraónicos e inútiles, por ejemplo los aeropuertos de Castellón, León o La Mancha, o en beneficio propio en demasiados casos.
Resulta increíble que el chofer del exdirector General de Trabajo de la Junta recibiera 900.000 euros de subvención a cuenta de los ERE"s, pero más increíble aún es que los principales responsables de la Junta de Andalucía pongan cara de no haberse enterado de nada cuando de ellos dependían los ERE"s.
De manera que, además de los juicios penales a los que se enfrentan algunos de los que en el pasado utilizaron alegremente el dinero público, los responsables políticos de los partidos deberían de hacer acto de contrición y buscar fórmulas que impidan que lo sucedido vuelva a pasar y que no quede todo en hacer como que el caso Matas, el caso Gürtel o el de los ERE"s de Andalucía, es cosa de otros, porque en realidad es responsabilidad de un sistema que carece de controles suficientes para impedir estos comportamientos y lo peor es el enrocamiento de los partidos echando balones fuera como si quienes han cometido tamañas fechorías no fueran parte de sus organizaciones.
No sé, pero debería de tipificarse con dureza el mal uso del dinero público, y desde luego los políticos al termino de su gestión deberían de responder ante los ciudadanos de cada euro que se han gastado justificando el por qué. Lo sucedido en Baleares, caso Palma; en el País Valenciano, caso Camps; y en Andalucía, caso ERE"s, debería de por lo menos sonrojar a los principales responsables políticos del PP y del PSOE por haber permitido que ante sus narices de cometieran tamaños despropósitos y puede que delitos. Hay días que estas noticias provocan náuseas.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
Pese haber recibido el mayor castigo electoral de los últimos treinta años, una parte de los dirigentes del PSOE parece que no se han dado cuenta de lo que ocurrió el pasado 20-N. Son los mismos que tampoco quisieron o supieron interpretar la premonitoria derrota del 20 de Mayo, cuando sus votantes tradicionales les abandonaron en ayuntamientos y comunidades autónomas. Aquella primera derrota debería haber encendido las luces rojas. No fue así. El aparato central del partido optó por un cierre en falso, abortando el procedimiento de primarias, dejando en la cuneta a Carme Chacón y cooptando a Pérez Rubalcaba como candidato a la Presidencia del Gobierno. A la vista está lo que meses después sancionaron los electores socialistas. Quedó claro para todos. Para todos menos para el principal derrotado y quienes les acompañaron en el desastre: los barones regionales. Ninguno consiguió la victoria en su territorio.
Por eso ninguno quiso abrir un debate crítico acerca de los errores políticos cometidos durante la gobernación de Zapatero, errores que habían servido en bandeja la mayoría absoluta al Partido Popular. No quisieron entonces abrir un proceso de autocrítica, nadie se atrevió a repudiar la deriva "zapaterista" impuesta al conjunto del partido por el sanedrín de Ferraz (patroneado por Blanco en alianza con Rubalcaba) y, ahora, pese a la debacle, parece que quieren volver a las andadas. Es un caso único de ceguera política: quien ha llevado al partido a su mayor fracaso electoral, pretende seguir al timón como si nada hubiera pasado. Tiene razón Rodríguez Ibarra al decir que en una empresa privada, tras la debacle del 20-N, lo de Rubalcaba habría terminado en despido. Claro que, con arreglo a esa lógica, tampoco se entiende muy bien por qué la empresa iba a seguir contando con una Carme Chacón de quien nadie recuerda una sola crítica a política seguida por Zapatero, origen y causa de la histórica derrota sufrida por el Partido Socialista.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
Me ha llamado alguien que ha querido mucho a quien él, y solamente pocos más, llamaba "Manolo". "Que se está muriendo; escribe sobre él, todo lo que has vivido con él", me dijo.
He escrito mucho sobre Fraga. Unas veces bien, otras mal. Alguna vez me sentí, cuando los accesos de cólera del indomable Don Manuel, antifraguista. Reconozco que en otras ocasiones me sentí cerca del estadista, del hombre que-todo-lo-tenía-en-la-cabeza. Luego decía aquello de "la calle es mía" y nuevamente se convertía en el hombre prepotente que a nadie le gustaba. Fraga, esa fuerza de la naturaleza. Sea como fuere, ahora, en el trance de su desaparición, hay que recordarle, cómo no, en sus mejores perfiles, en los del hombre que nos blindó contra la extrema derecha, en los del político que construyó una alternativa que hoy ha llegado al Gobierno.
El último superviviente de la época dura del franquismo. El hombre que supo evolucionar hasta posiciones democráticas. Sesenta años en la brega política. Estoy convencido de que él creyó siempre que prestaba un servicio público a sus compatriotas, aunque a veces lo hiciese a su manera. No resulta difícil entrar en la personalidad recóndita de Fraga, el colérico, el que una vez, irritadísimo ante algunas preguntas con las que yo le machacaba en las campañas electorales, me lanzó, enrojecido: "cuando usted esté en política, que todo se andará...". Reconozco su nula capacidad de rencor: era capaz de expulsarte de su despacho y al día siguiente lo había olvidado, quizá porque tenía cosas más importantes en las que pensar.
Me cuenta Angel Sanchís, su amigo, con el que almorzaba últimamente casi cada semana en compañía de Carlos Robles Piquer, de Abel Matutes y de algún otro (asistí recientemente a uno de esos almuerzos; Don Manuel seguía gozando del viejo buen apetito), que su último sueño era morir como senador. No pudo ser. Mariano Rajoy se lo ofreció a la vuelta del verano, cuando ya Fraga estaba atado irremediablemente a la silla de ruedas, con dificultades para hablar, pero con el espíritu explosivo indomable: "¿quieres seguir de senador?", le dijo. "Si", respondió, sin más, Don Manuel. Pero la familia se opuso: demasiado desgaste, dijo Pisco, Isabel, la hija médico que le acompañaría siempre. Quizá quienes le querían no le deseaban patético. Y Don Manuel, rugiente, se quedó clavado en su silla, dándole vueltas al magín, quién sabe si pergeñando su sexto volumen de memorias. Me dicen que quería morir con las botas puestas, como ese John Wayne al que me aseguran que, en secreto, admiraba.
Escribí sobre él un libro que se tituló "Cinco horas y toda una vida con Fraga", en el que contaba algunas de las anécdotas que me ocurrieron cuando le seguí, durante años, profesionalmente, yo como periodista, él a veces como víctima de mis escritos. Prometí a Sanchís, que fue tesorero en Alianza Popular y que nunca necesitó de la política para ser rico -más bien, creo que la política le costó dinero-, que escribiría algo así como un epitafio titulado "homenaje a Fraga de un antifraguista".
Ambos tratamos de encontrar una sexta hora para ver al león de Perbes, enjaulado en su silla de ruedas; ya era tarde. Cuando Sanchís, acompañado de Matutes, le comunicó mi intención de verle, Fraga, ya muy mal, le dijo: "prepáreme una nota agradeciéndole que quiera venir". Le gustó que quisiera hacerle la que sin duda iba a ser la última entrevista. A continuación, Sanchís le contó el chiste de aquel sacerdote que, en misa, preguntó a sus feligreses si había alguno de entre ellos que no tuviese enemigos. Se levantó una anciana, doña Francisca. "Y ¿cómo es que, a sus ochenta años, no tiene usted ningún enemigo, doña Francisca?", quiso saber el cura. "Porque los muy cabrones se han muerto todos", dijo la anciana. Fraga, que sí tuvo muchos enemigos, se rió con ganas; puede que fuese la última vez que soltó una carcajada. Me parece que, al final, eran muchos más sus amigos que sus enemigos, aunque durante bastante tiempo fue mucho más fácil ser lo segundo que lo primero.
Creo que, todo incluido, la figura de Fraga, por legendaria, ha acabado gustándome, y que no me importa poner como título a un libro remodelado -he escrito tres que le tienen más o menos como protagonista- ese que le prometí a Sanchís: "homenaje a Fraga de un antifraguista". Al fin y al cabo, uno no tiene muchas oportunidades de decir que ha pasado cinco horas y toda una vida con alguien que, sin duda, ocupará bastantes páginas en la historia de España.

Cuando a finales de los años cincuenta del pasado siglo los Estados Unidos y el por entonces sah, Mohammad Reza Pahlevi, firmaron los primeros acuerdos encaminados a dotar a Irán de un programa nuclear pacífico, ambas partes los consideraron como un rotundo éxito. Irán se garantizaba el acceso a una fuente de energía barata sin tener que sacrificar sus reservas de petróleo, mientras los EEUU acrecentaban su influencia sobre los iraníes a la par que se hacían con un pingüe negocio. Y todo ello en la frontera sur de la URSS.

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
El director del Banco Central Suizo, Philip Hildebrand, ha dimitido porque su esposa, presuntamente, utilizó información privilegiada para comprar y vender dólares, lo que le produjo un beneficio de unos 50.000 euros. Desde luego, Suiza es diferente, porque por 50.000 euros aquí no se mueve ni el presidente de un club de fútbol, y nuestros pelotazos son de millones de euros, será por dinero.
Resulta estomagante contemplar la defensa sectaria de los políticos para con sus compañeros protagonistas de corrupciones escandalosas, así como su enarbolamiento de la bandera de la honestidad, si el canalla pertenece a las filas del de un partido contrincante. Es patética esta actitud de los políticos profesionales, este suicidio consentido, en un momento en que mucha gente normal, no es que haya sustituido la ternera por el chope, sino que tiene que contar el dinero de bolsillo para ver cuánto chope puede comprar.
La petulancia con que se defiende a los conmilitones sinvergüenzas es insultante. La facilidad con que se cambia el sentido del discurso, según quién sea el imputado, proyecta una desvergüenza que no puede sembrar nada nuevo.
En mi ignorancia sobre las cotas que puede alcanzar la miseria humana, estaba convencido de que la situación, no ya de estrechez, sino de penuria de millones de españoles, traería algo de humildad a la casi siempre soberbia clase política, pero la desfachatez con que se sigue defendiendo la pillería de los golfos que se creían que los votos eran un aval para estafar y robar del erario público es descorazonadora. Y no vale decir que la mayoría de los políticos son honrados, que es verdad, porque les deshonra su defensa provocativa de los bribones con certificado.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Debo decir que no me desalienta el hecho de que los periódicos se llenen estos días con noticias sobre casos de corrupción. Por el contrario, me parece bueno que se conozcan y, sobre todo, que la información se deba mayoritariamente al hecho de que esos casos de presuntos corruptos, llámense Camps, hijo de Chaves, ERE, Jaume Matas o Urdangarin, entre otros, se encuentran ya en los tribunales (y en las picotas de la condena ciudadana).
Cierto que los casos de corrupción -presunta, ya digo_ son demasiados, y algunos de alto nivel: ahí es nada, un yerno del Rey y dos expresidentes autonómicos, además del hijo de otro ex, viéndose en los juzgados o cercanos a ello. Pero a mí lo que me llena de gozo es que aprovecharse para el propio bolsillo de dinero público -o privado_ no resulta impune. Ya sé, ya sé que aún quedan muchos huecos; que no todos devuelven, aunque pasen por la cárcel, el dinero malhabido y también sé, de otro lado, que en este país nuestro aplicamos con excesiva frecuencia la llamada pena infamante, o de telediario; ya sé que a veces casos que no deberían hacerlo prescriben, sé que hay jueces que se equivocan o incluso que se hacen los distraídos, sé que se filtran sumarios secretos que no deberían filtrarse e incluso sé que algunas veces los códigos benefician más a unos que a otros ... Pero también constato que son muy pocos los que se van de rositas y que los asuntos más escandalosos acaban indefectiblemente estallando y siendo sometidos al peso de la ley y de una Justicia acaso demasiado lenta, sí, a veces algo cojitranca, no siempre escrupulosamente igual para todos, pero generalmente implacable.
Y es que, contra lo que muchos dicen y hasta contra lo que pudiera parecer, España no es un país podrido. Nos gustará más o menos nuestra clase política, pero admitamos que, salvo las excepciones que conocemos y quizá hasta algunas más que no conocemos, nuestros políticos son gente honrada; puede que gastadores en demasía -cuando había dinero para gastar-, acaso demasiado aficionados al viaje "gratis total" y a los automóviles de gran cilindrada, pero honrados "básicamente", como en una ocasión sentenció, para quitarse sambenitos de encima, Felipe González.
Creo firmemente, porque soy un optimista incorregible, que la limpieza que se está produciendo con la divulgación de esos casos de corrupción con los que nos estamos escandalizando va a ser una vacuna eficaz para prevenir nuevos brotes. Eso y, claro, que hemos entrado en una nueva era, en la que el dinero destinado a alegrías, las prebendas, el boato y el despilfarro van a ser mucho más escasos. Algo bueno tenía que tener la crisis, qué caramba.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Desde que el pasado 21 de diciembre juró su cargo ante el Rey, el nuevo presidente del Gobierno ha tenido una sola comparecencia ante la opinión pública. Fue ese mismo día y duró ochenta segundos: el tiempo que tardó en leer la lista de los nuevos ministros que integrarían su Gobierno. Desde entonces, Mariano Rajoy trabaja en silencio en su despacho del Palacio de la Moncloa. Por medio, su Gobierno ha aprobado la mayor subida de impuestos -IRPF, IBI y renta de capital- de nuestra historia reciente, contraviniendo en toda regla lo que había sido una de sus promesas estrella tanto en la campaña electoral como en el propio debate de investidura. La explicación de tan extrema medida quedó en manos de la vicepresidenta y de tres ministros del área económica del Ejecutivo.
Los que le conocen bien, destacan de Rajoy su "manejo magistral de los tiempos" que se puso claramente de manifiesto, según esas personas, en casos como el enfrentamiento Aguirre-Gallardón en Madrid o con Camps en Valencia a raíz de los ya famosos trajes de la trama Gürtel. Pero se olvidan esos fervorosos "marianistas" de otros casos que no se han resuelto tan favorablemente para el hoy inquilino de la Moncloa: léase la marcha del PP vasco de María San Gil o el sonoro portazo que dio el otrora "general secretario" del PP, Francisco Alvarez Cascos, que fundó un partido en su tierra natal, Foro Asturias, con el que ganó las elecciones autonómicas del pasado 20 de mayo.
También se dice de Rajoy que es bastante previsible, lo cual resulta un poco chocante cuando su primera medida como gobernante contradice claramente no sólo lo dicho en campaña sino la propia esencia liberal que inspira a su opción política. Pero admitiendo que lo sea, lo previsible es que el nuevo presidente del Gobierno no cambie mucho sus hábitos y sus modos de entender la política por el hecho de ocupar el sillón de la Moncloa. Y ahí puede radicar su gran error, porque obviamente no es lo mismo ser líder de la oposición que ser presidente del Gobierno de tu país.
Los ciudadanos españoles votaron mayoritariamente al PP y a Rajoy el pasado 20-N porque creían que para salir de la grave crisis económica era necesario confiar las riendas del Gobierno a otro partido y a otro líder distinto al PSOE y a Zapatero-Rubalcaba. De sobra saben esos ciudadanos que Rajoy no es un líder carismático, ni falta que hace. Lo importante es que acierte él y su equipo en cómo sacarnos de esta. Pero una cosa es eso y otra no dar personalmente la cara en un momento en que ha habido que tomar unas medidas tan excepcionales y tan en contra de lo prometido por el propio interesado como una subida tan fuerte de algunos impuestos. La democracia es un régimen de opinión pública y bien haría el nuevo presidente en prodigarse un poco más antes sus conciudadanos y no dejar esa tarea a sus segundos niveles.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Miércoles 11 de enero primera sesión plenaria del Congreso y la pregunta es si ese día, él, vendrá... no vendrá... le veremos... no le veremos... Me refiero a Mariano Rajoy, nuestro recién estrenado presidente del Gobierno desaparecido en las brumas monclovitas. Según ha dejado dicho la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría el presidente se hará presente a finales de enero y solo entonces nos explicará a los ciudadanos el por qué de las medidas económicas adoptadas por su Gobierno que son todo lo contrario a lo que decía que iba a hacer. Pero ya digo que este miércoles 11 de enero se celebrará un pleno y aunque el PP anda sobrado de escaños puede que el presidente se deje ver en la Cámara.
En el pleno se va a tratar sobre la reforma del Reglamento del Congreso, reforma en la que se viene trabajando desde hace años sin que hasta ahora se haya logrado sacar adelante. Pero el plato fuerte será la convalidación del Real decreto de medidas urgentes en materia presupuestaria, tributaria y financiera para la corrección del déficit público.
La ocasión no puede ser más propicia para que el presidente tuviera a bien adelantarnos el por qué de algunas de las decisiones que ha adoptado en vez de esperar hasta finales de mes. Pero según dicen los suyos, Mariano Rajoy mide sus propios tiempos y no se va a dejar presionar por nada ni por nadie de manera que solo nos queda deshojar la margarita preguntándonos cuándo y cómo el presidente tendrá a bien explicarse.
Según las encuestas, los españoles se muestran sorprendidos, pero también comprensivos, con las medidas económicas aprobadas por el Gobierno y que suponen una subida de impuestos que va a dejar temblando los bolsillos de la inmensa mayoría de los ciudadanos. Bueno, de la inmensa mayoría de los trabajadores porque está claro que a esas doscientas fortunas que tienen sus dineros en las Sicavs las medidas del Gobierno no les afecta.
Verán, me parece bastante evidente que en democracia los gobernantes tienen la obligación de explicarse continuamente. Y si, además, en el primer Consejo de Ministros el gobernante toma medidas opuestas a las prometidas en campaña electoral, pues más obligado está a explicar por qué.
En su última legislatura, José Luis Rodríguez Zapatero tardó dos años en hacer lo contrario de lo que se había comprometido en materia económica y, naturalmente, fueron muchas las voces, también la mía, que se lo reprocharon. Cuando se incumple de manera rotunda un programa electoral lo primero que hay qué hacer es explicar por qué y lo segundo disolver las Cámaras y convocar elecciones o cuanto menos presentar una moción de confianza. Está claro que habiéndose celebrado elecciones el 20 de noviembre no se van a convocar elecciones de nuevo, pero desde luego el presidente tiene la obligación política y moral de explicarse ante los ciudadanos.
Eso sí, me sorprende la laxitud de algunos a la hora de enjuiciar los incumplimientos de Rajoy. Lo que para algunos en Zapatero era intolerable en Rajoy es comprensible e incluso de manera cínica aducen que los programas están para incumplirlos. Les falta añadir que están para que los incumplan los suyos, su partido favorito.
Lo peor que le puede pasar a Mariano Rajoy es que no dé la cara a la hora de explicar los problemas y de por qué adopta determinadas decisiones. Las encuestas publicadas este fin de semana señalan que los ciudadanos no están contentos con las medidas adoptadas pero que hay una disposición a comprenderle, mayor motivo para que el presidente salga y se explique. Veremos si se hace presente el miércoles.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Se comprende que tras sus últimos y pésimos resultados electorales, el PSOE haga catarsis, se reorganice, se refunde o se flagele, pero no que desaparezca absolutamente de la vida política porque está engolfado en sus cosas y no está para nada. Hay años en que, en efecto, uno no está para nada, pero uno no es un partido, sino un particular sin otro compromiso social que el que su conciencia y su voluntad le dicten, en tanto que un partido político, que vive del Presupuesto por aglutinar y dar cauce y expresión a los ciudadanos que coinciden en ideología, proyecto o ganas de colocarse, no puede irse de ejercicios espirituales mientras el que gobierna, amparado por una mayoría absoluta que percibe como un cheque en blanco, hace lo que le da la gana.
Hecho a la vida del poder, en la que ha permanecido desde 1982 salvo un interregno de ocho años, el Partido Socialista parece haberse olvidado no solo de que es hoy el principal de la oposición, sino de que es un partido. El poder convierte a los partidos políticos en empresas, en agencias de empleo, de suerte que no es raro que al perderlo crean que se han quedado en el paro. Deprimidos, en el paro y discurriendo el modo de matar el tiempo, o siquiera herirlo levemente. Sin embargo, que todo lo que sale de Ferraz sea lo relativo a la pugna entre Rubalcaba y Chacón para ver quién se hace con los manos de la empresa, con su correspondiente anexo de lealtades, traiciones, titubeos, reubicaciones e infidencias, perjudica gravemente al ciudadano, despojado del amparo de una oposición crítica, combativa y vigilante, que es lo que tiene que ser la oposición.
¿No le dicen nada al PSOE las primeras decisiones del gobierno? ¿No tiene nada que decir sobre algunos inquietantes nombramientos de altos cargos? ¿No sabe? ¿No contesta? Se halla ensimismado y no está, en consecuencia, para nada.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Algo no marcha bien en una sociedad cuando una parte tan importante de la misma reclama la amnistía para reclusos que están cumpliendo condena por asesinato. Hablo de la sociedad vasca y los presos de ETA. En la manifestación del sábado no solo se pidieron acercamientos y mejor trato penitenciario. También hubo recurrentes gritos de amnistía en favor de los condenados por delitos de sangre. Eso es lo chocante.
Más chocante todavía es la justificación invocada. La que valora los motivos políticos como un eximente moral. Aberración instalada en el pecho de quienes, tal vez de buena fe, esperan como algo verosímil que los poderes públicos olviden por decreto del BOE las barbaridades de quienes asesinaron arbitrariamente a más de ochocientas personas.
Unos están en la cárcel y otros no. Hay 314 asesinatos de la banda terrorista cuyo autor no ha sido descubierto. Lo menos que podemos exigir los demócratas es que los detenidos, juzgados y condenados, cumplan su pena en régimen de igualdad con los demás reclusos. Incluidos los que asesinaron por hambre, celos, venganza, odio o el placer de matar, ¿por qué iba a tener premio penitenciario asesinar en nombre de la patria vasca y no por otras motivaciones, más allá de la previsión legal? Es más, después de las últimas modificaciones legales, el delito terrorista tiene una penalización suplementaria. Por ejemplo, los 40 años de cumplimiento efectivo de una condena o la aplicación de beneficios no sobre ese máximo sino sobre el total de la pena, de 100, 200 ó 300 años (doctrina Parot).
Las reivindicaciones formuladas en la manifestación convocada por la llamada izquierda abertzale el pasado fin de semana en Bilbao son una burla al Estado de Derecho. Y se supone que los servidores del Estado de Derecho actúen como tales. Es decir, haciendo oídos sordos a la excepcionalidad reclamada para un grupo de presos que de ninguna manera deben ser tratados como si pertenecieran a una especie protegida.
La ley es lo que nos protege de la arbitrariedad. La ley dice lo que le pasa a quien le quita la vida a un semejante. Y lo dice previamente, antes de que ocurra semejante violación del Código Penal y del quinto mandamiento. Cuando ha ocurrido, esa previsión se aplica en el curso de la consabida secuencia: indagación, detención, enjuiciamiento y cumplimiento de la pena. Esa secuencia no la puede cambiar una manifestación, ni el recurso a la aberrante consideración "política" de los presos etarras.
Lo más político de la manifestación del sábado pasado fue poder constatar que la izquierda abertzale asume la causa de los presos etarras. Y eso es tanto como asumir la causa de ETA y el rastro de sangre y miseria moral que ha dejado en la sociedad vasca y española en general.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
No hace falta encargar una encuesta para saber que tras el desconcierto provocado por la subida de impuestos decretada por el nuevo Gobierno los ciudadanos esperan que el presidente Rajoy diga algo. Porque la subida ha sido brutal: hasta siete puntos en el IRPF y sin tocar un pelo a las Sicav, las sociedades de capital variable en las que las doscientas grandes fortunas del país blindan sus dineros ante las terminales informáticas del Fisco. Aunque Cristóbal Montoro, el ministro de Hacienda, da la cara en los medios tratando de explicar tan inopinado cambio de criterio -"subir impuestos es un disparate", decía durante la campaña electoral-, lo cierto es que la ciudadanía sigue esperando que sea el presidente del Gobierno quien comparezca en el Parlamento y diga por qué ha cambiado el programa con el que el PP se presentó a las elecciones. Si, como aducen algunas fuentes, fue el pánico ante el temor de que la prima de riesgo se disparara por encima de los 500 puntos, que lo explique; si, como asegura Montoro, el incremento en el IRPF tiene fecha de caducidad (estaría en vigor solo durante dos años), que lo aclare y se comprometa ante la opinión pública.
Tengo para mí que el presidente nos debe una explicación a los ciudadanos que le escuchamos decir en su discurso de investidura que no tenía intención de subir los impuestos. Haría mal si confundiera la gran disposición a disculpar su ausencia por parte de ciertos medios en espera de rescate, con el sentir de la mayoría de los ciudadanos. La cercanía de las elecciones andaluzas no debería ser obstáculo para cumplir con otro de los compromisos adquiridos durante la campaña: decirle la verdad a los españoles. Seguimos, pues, esperando a Rajoy.

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
A las sentidas palabras de la vicepresidenta doña Soraya Sáenz de Santamaría -creo que al completar su equipo- sólo cabía añadir un "así sea" o, mejor aun, el implorante "te regamos, óyenos". Reconocía con voz contrita y casi quebrada la número dos del Gobierno los sacrificios que nos están pidiendo; unas horas antes, el ministro Montoro prometía en la COPE que al final de esta legislatura los españoles pagaríamos menos impuestos que ahora pero que ahora tocaba sufrir. Y está bien que se prodiguen las declaraciones de los miembros del Ejecutivo y aun mejor que reconozcan públicamente que están haciendo lo contrario de lo que predicaban pero que esto es lo hay. Vale. Pero ¿qué se sabe de Rajoy?
Pues esa es otra. Porque el señor presidente del Gobierno, no sé si genio pero sí figura, sigue guardando un silencio estrepitoso que si hubiera que adjudicárselo al pasado ZP, ya estaríamos cargando las tintas -al menos yo- y exigiendo que compareciera no sólo ante las Cortes sino en la mismísima televisión explicando a sus electores por qué ha he hecho lo contrario a lo que prometía y a todos los españoles cual es la situación real del país. Se me dirá que esas explicaciones son las que están dando un día sí y otro también los ministros del Gobierno; de acuerdo, pero no es lo mismo. Y no lo es porque quien habló alto y claro sobre los impuestos fue Rajoy y es el presidente del Gobierno el que debe dar la cara y explicar a la ciudadanía el porqué de las cosas cuando las cosas son, por desgracia, extraordinarias.
Pero Rajoy prefiere guardar silencio y acumular medidas hasta la cumbre de Bruselas. Allá él y quien le asesore. Este país está dispuesto -creo- a sacrificarse mucho; en el fondo ya sabía que esto iba a ser así ganara quien ganara las elecciones y que si hubiera sido Rubalcaba el vencedor, no habría tenido más remedio que hacer más o menos lo mismo. Lo que echamos en cara muchos a ZP es la falta de valor para enfrentarse a la realidad en su momento y dejar que barco se hundiera sin tomar medidas o tomando sólo "mediditas". Vale, sabíamos que iba a ser difícil y ya lo estamos viendo. Pero hay dos cosas que no vamos a perdonar: que "lo público" no predique con el ejemplo y que se nos ignore como el colectivo pagano. Las explicaciones en Bruselas son sin duda importantes , pero a quienes les ha subido el IRPF viven aquí, los que este año van a pagar más y a ver casi congelados sus sueldos, somos nosotros y nosotros aun no hemos oído una palabra de explicación o aliento por parte del presidente. Así no funciona esto. Puede que un partido como el PP se gobierne administrando tiempos, puede. Lo que es seguro es que España no es el PP y que este país necesita -y se merece- toda clase de explicaciones.

Parece que el mensaje que les dio la ciudadanía en las pasadas elecciones ha comenzado a calar entre los dirigentes del PSOE sin importar sus afinidades particulares. El descenso en el número de votos era algo que se daba por sentado, algo asumido, pues es el peaje que han tenido que pagar todos los gobiernos europeos que han gestionado los primeros años de esta crisis. Sin embargo, la dureza del golpe ha sorprendido incluso a los más pesimistas. Ciento veinte escaños se dibujaban como una pesadilla, pero ciento diez no entraban ni en los cálculos de los más agoreros.

MADRID, 08 (OTR/PRESS)
Buenos servicios públicos, pero sin subir los impuestos. Incluso un poco menos buenos, pero sin pagar más por ellos. Eso es lo que dicen las encuestas sociológicas. Frente a lo que opinan los políticos y los líderes sindicales, los ciudadanos prefieren recortes a subida de impuestos. Me temo que va a haber de las dos cosas...
Los españoles queremos una educación gratuita -desde preescolar hasta la Universidad, donde pagan igual de poco los ricos que los menos favorecidos-; una sanidad gratuita y universal -aunque queda un fleco de unos miles de ciudadanos para que sea realmente para todos-; unas carreteras y autovías de calidad; alta velocidad en el tren por encima de cualquier país del mundo; un sistema de pensiones que no es el ideal, pero que es digno; una justicia gratuita de excelente calidad para los que no tienen medios; polideportivos y teatros o auditorios en casi todos los municipios; y hasta subvenciones elevadas para los partidos, los sindicatos, la patronal y la Iglesia católica. Servicios de calidad que no tienen en países como Alemania o que en otros están cayendo de forma dramática, como Estados Unidos. Y, todo hay que decirlo, en buena medida gracias a las ayudas europeas durante años, y a un cierto derroche que ha permitido que este país, peses a la crisis y al paro, viva mejor que nunca.
¿Y cómo pagamos todo esto? El Gobierno de Rajoy, que sigue sin dar la cara, ha decidido que el mayor peso recaiga sobre los que viven de una nómina. Desde los mileuristas a los que no pueden esconder ni un euro de sus salarios. Más de tres cuartas partes de lo que se recaude por la subida del IRPF lo aportarán los que gana menos de 35.000 euros, mientras que los que ganen más de esa cantidad apenas aportarán un veinte por ciento. A los socialistas se les ha echado en cara, con razón, que los ricos son hoy más ricos que cuando ellos llegaron al poder en 2004 y los pobres, más pobres. Es decir, que hay más diferencias y menos equidad en el reparto de la riqueza. Y eso parece que va a seguir.
La parte buena es que la izquierda era partidaria de subir el IVA y eso no se ha producido... todavía. El IVA es el impuesto más injusto que existe, porque lo pagan todos por igual, pero me temo que va a ser el capítulo siguiente. Este país necesita una profunda reforma fiscal que nadie se ha atrevido a hacer y una lucha decidida contra el fraude fiscal que empiece desde la escuela. O educamos a los ciudadanos en el reparto de las cargas y del sostenimiento del Estado del Bienestar o seguiremos siempre igual: tratando de defraudar en la medida de lo posible. Los que pueden, los ricos, defraudan hasta donde los recovecos legales les permiten. El resto, hace lo que puede y algunos no pueden nada. Tal como vamos, los ricos no pagan y los pobres no pueden. Y España sin un duro y con crédito escaso y muy caro. A ver lo que dura el crédito de Rajoy.

MADRID, 08 (OTR/PRESS)
No lo dice la prensa de derechas, sino la progresista: según "El País", el PSOE atraviesa no solo una de sus más graves crisis, sino incluso ve peligrar su propia existencia como organización capaz de vertebrar de forma creíble la alternativa progresista en España. Tiene su importancia esta interpretación periodística, máxime cuando el control que ejercen los poderes políticos y económicos sobre los grandes grupos que concentran la mayoría de los medios es cada vez más sofisticado, incluso en países donde hay prensa de tendencias que al menos se libra de la presión de algunos entornos de influencia, a la conquista de un espacio propio de libertad.
El PSOE se encuentra ante una situación tan delicada que no caben experimentos con gaseosa, sino soluciones contrastadas. ¿Las hay realmente? De entrada, parece que vuelve el discurso socialdemócrata y que España recupera el primer plano, de manera que Rubalcaba es el abanderado de la idea de un "partido nacional que vertebre España" y diga lo mismo "en todas partes", mientras Chacón asume el criterio de defender "lo mismo en toda España", apenas con un matiz catalanista: "en cada sitio con su acento propio". Ambos se olvidan de que con la bandera socialista y con la idea de la España plural triunfaron en Cataluña, en Galicia y en España; otra cosa es que gestionaran mal sus propias ideas en todas partes y perdiesen el gobierno en Cataluña, en Galicia y en España. Pero en vez de cambiar su manera de gestionar España, parecen optar por cambiar su idea de fondo.
Con todo, quizá la principal novedad del PSOE estriba en que habrá primarias a la francesa, abiertas también a los simpatizantes, para designar al candidato socialista a presidente del Gobierno, que por tanto puede no ser el secretario general. Muchos retos por delante y muy poco tiempo para hacer tantos deberes en un partido que precisa ideas y líder para un país sociológicamente de centroizquierda que se ha quedado sin un proyecto político a su altura.

MADRID, 08 (OTR/PRESS)
Me encuentro, desde luego, entre quienes participan del clamor que pide una comparecencia de Mariano Rajoy ante los medios, ante el Parlamento, ante la sociedad, antes de esa fecha de febrero que nos han fijado. Otros jefes de Gobierno europeos lanzan sus mensajes de fin de año, pronosticando los bienes y los males que ocurrirán en los meses siguientes, y mantienen ocasionales y periódicas comparecencias ante la prensa. Pero tal costumbre no existe en este reino de los silencios llamado España.
No quiero limitar al partido gobernante o a los miembros del Ejecutivo la crítica a la impermeabilidad informativa que padecemos por estos lares: la falta de transparencia es un mal endémico en nuestro país, y afecta a las instituciones y a sus representantes, a los cargos públicos y a no pocos privados, a las formaciones políticas... Sin ir más lejos, este domingo se celebraba, a puerta estrictamente cerrada, el último comité federal del PSOE antes del congreso que elegirá al nuevo/a secretario/a general del partido, el último encabezado por José Luis Rodríguez Zapatero, a quien tampoco podremos recordar por su accesibilidad, pese a su promesa -cumplida, es cierto- de terminar cada período de sesiones con una rueda de prensa, abierta a todas las preguntas, en La Moncloa. Los periodistas que "cubrían" informativamente el comité hubieron de conformarse con escuchar la versión oficial posterior de lo ocurrido en el "sancta sanctorum" socialista, sin poder asomarse siquiera a la sala donde los "federales" decidían cosas que sin duda interesan a los electores y, por qué no, al hombre de la calle, que es quien elige y paga a los políticos.
Alguien, ahora que comienza una nueva era, tiene que terminar con esta auténtica aversión a la labor del periodista, una aversión que ha desterrado a los informadores de lo más "sabroso" de los actos oficiales -así, eran expulsados de la celebración de la Pascua Militar el pasado viernes, tras los discursos, sin poder pasar a la recepción posterior, donde podrían mantener contactos informativos informales-. Y que ha consagrado la moda del "comunicado sin preguntas", como hizo Rajoy cuando leyó la lista de sus ministros y dejó con un palmo de narices a los profesionales de la información que habían "viajado" a La Moncloa con la esperanza de poder satisfacer no pocas curiosidades.
Creo que Rajoy, que se ha rodeado, y lo mismo han hecho, en general, sus ministros, de muy buenos profesionales de la comunicación, debería replantearse su actitud y escuchar las muchas, variopintas y multicolores críticas que se le dirigen por su empecinamiento en "no dar la cara", como decían estos días muchos titulares. Imposible achacar estas críticas, a estas alturas, a la "larga mano del comando Rubalcaba" (que tampoco puede presumir de amor por la prensa, precisamente, y lo mismo digo de su contrincante Chacón) o a una oposición con ganas simplemente de fastidiar.
Lo cierto es que el presidente del Gobierno, mayoritariamente elogiado por su política de nombramientos de altos cargos, no ha sabido, querido o podido "vender" este buen equipo profesional, humano y político, ni tampoco ha sabido, querido o podido explicar cuáles serán sus próximos pasos, lo que no contribuye precisamente a incrementar la seguridad jurídica y anímica de los españoles, esa seguridad que tan malparada salió del mandato socialista.
Incluso fervientes partidarios de Rajoy expresan -eso sí, en privado- su convicción en el sentido de que el presidente debería aprovechar ya el primer pleno parlamentario de esta semana para comparecer explicando la política económica que tiene en mente, ya que no lo ha hecho en una rueda de prensa amplia y formal. Claro que ya nos han dicho que, hasta febrero, nada de nada; pero rectificar sigue siendo de sabios y el clamor que procede de los medios de comunicación no es, me parece, una aspiración exclusiva de nosotros, los chicos de la prensa.

MADRID, 08 (OTR/PRESS)
En el país de los ciegos, que es el PSOE, Rubalcaba puede convertirse en rey por la mínima. Así están las cosas: "El País", decreta, tras analizar una encuesta, que los votantes que le quedan al PSOE después de perder cuatro millones, no quieren ni al vicepresidente Rubalcaba ni a la ministra Chacón. Puestos en la disyuntiva de elegir entre lo que no quieren, lo hacen a favor de Rubalcaba.
La indiferencia en política es mucho más nociva que la animadversión. Quien te odia te puede llegar a votar; quien te ignora no lo hará nunca. Y lo que sucede en el PSOE no interesa ni a sus votantes. Es sorprendente este desapego cuando el Gobierno sube impuestos, hace recortes y anuncia penurias: más desempleo en el 2012, recesión, bajada del consumo, reforma laboral y autonomías en caída libre.
Pero en el PSOE no hay reacción. Fotos sonrientes de marketing electoral en un barco sin rumbo. El secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, a buen seguro que daría la mitad de su pensión por no tener que hacer el informe de gestión en el Congreso. Su segundo de a bordo, José Blanco, será procesado por el Tribunal Supremo, acusado de cohecho y tráfico de influencias. Marcelino Iglesias, si es que llegó alguna vez a ejercer de secretario general ni recuerda la fecha. Con la organización en esas circunstancias, con la militancia deprimida y marginada, se va a celebrar un congreso ordinario para elegir a quienes no quieren los votantes. "El País" dixit.
La esperanza blanca es el alcalde de Toledo, Emiliano García-Page. Puede que le salga bien a éste político cercano a José Bono porque el rechazo a los dos candidatos puede darle de carambola la secretaría general.
Lo cierto es que la propia pretensión de Chacón y Rubalcaba de dirigir lo que han colaborado con tanta eficacia en destruir es un radiografía de una organización que necesita mucho sulfato para sacar de su seno a quien son sus termitas. Si el PSOE no reacciona ahora, no sé cuando podrá hacerlo. Los llantos después de las elecciones andaluzas prometen ser más intensos que los de Muhammad XI, Boabdil el Chico, en la pérdida de Granada. Los musulmanes todavía no han vuelto. Los socialistas andaluces debieran aprender de la historia.

.
NO SE ENDIOSEN
(A los nuevos ministros).
No se conviertan en “vedettes”, no “posen”,
tengan en cuenta que aún son muy humanos,
no desprecien a sus conciudadanos,
y, por favor, ministros, no se endiosen.
Aunque ya sean importantes, no osen
tratarnos cual si fuésemos aldeanos
o como siervos incultos y villanos
y al PP ”los villanos no le tosen”.
No se presten a homenajes ni a fotos,
ni a las francachelas del buen vivir
pues son lacras que tienen que abolir.
Si no hubiese sido por nuestros votos,
ustedes serían seres ignotos.
Recuerden que están ahí para servir.
.
___________________
Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
☆ Suscripción gratuita
(7/1/2012)

No se entiende lo de Rubalcaba. Por varias cosas. Si nos retrotraemos a siete meses atrás, cuando saltándose todas las normas de democracia interna se erigió en candidato, se dijo que era un acto de generosidad hacia su partido, porque a él lo que le apetecía era retirarse. Fue muy comentada aquella rueda de prensa de Chacón, en la que medio llorosa, frágil y emocionada anunció su retirada para no perjudicar al partido. Por esos días cosechó opiniones benevolentes que enseguida se inclinaron de su lado, porque daba la impresión de ser la perdedora. Pobre Chacón, se lamentaban algunos, y casi todos coincidían en que tenía más futuro que presente. Pero hubo opiniones más suspicaces que, lejos de interpretar su marcha como una rendición, dejando vía libre a Rubalcaba, veían la mano alargada de Barroso, su compañero, experto de comunicación, que aconsejaba un retiro político transitorio, para renacer en una coyuntura más propicia. Con ello se desmarcaba de la jaula de grillos en la que se había convertido el Partido Socialista y evitaba ser salpicada por el batacazo de las generales.
Una vez nombrado candidato, Rubalcaba se esfuerza en dar la impresión de que lo del paro, la crisis y el estado ruinoso de las arcas, hasta el punto de estar intervenidos de facto, no tiene nada que ver con él y se comporta como un venusino que acaba de aterrizar, con un plan bajo el brazo: la solución para acabar con el paro. A Zapatero fingía no conocerlo, y tampoco todas las medidas desacertadas que nos tuvimos que tragar a lo largo de sus dos legislaturas. Durante la campaña, a pesar de las encuestas, Rubalcaba hizo toda suerte de ensayos para mantener el tipo y evitar que el partido se desmoronase, desde sacar a Felipe González de la trastienda, fotografiarse al lado de su utilitario rojo, amenazar con “que viene la derecha” y cambiar de nombre cada semana. Pero su punto de mira estuvo en la disolución de ETA, y vivió en un sinvivir esperando el comunicado pactado. Y llegó, pero fue alegría de unos días, y a pesar de las loas al mal llamado fin de la banda –pues no han entregado las armas y siguen apareciendo zulos— por parte de políticos y medios de comunicación, apenas tuvo efecto en las encuestas.
Casi dos meses después de la debacle, Rubalcaba sigue en el machito y no está dispuesto a dejar la plaza libre. Pero el partido está desmotivado. Corren manifiestos con nuevas propuestas para un Partido Socialista nuevo, “Mucho PSOE por hacer”. Y ahí está Chacón, debidamente descrionizada y lista para “encabezar un tiempo nuevo”. Lista en dos de sus acepciones: preparada y sagaz, dispuesta a enfrentarse a Rubalcaba, o a posibles, en el congreso número 38 en Sevilla, del 3 al 5 de febrero.

MADRID, 07 (OTR/PRESS)
Este es un circo que transcurre sin espectadores. En la pista evolucionan Carme Chacón -que está a punto de vestirse de faralaes siguiendo el marketing de Miguel Barroso- y Alfredo Pérez Rubalcaba; pero no hay público porque este espectáculo no tiene crédito.
Primera reflexión: ha transcurrido menos de un mes entre el debate de investidura y el congreso de Sevilla. Otra vez prisas que dan la sensación de faena de aliño. ¿Se puede formular un proyecto, consultar a las bases, que estas se pronuncien, elegir delegados y celebrar un congreso en quince días?
Segunda reflexión: ¿tiene credibilidad un cambio profundo en un partido que está en el peor momento de su historia reciente impulsado por dos de los principales responsables de la debacle?
Tercera reflexión: ¿Alguien puede tomar en serio este proceso de catarsis y renovación que sucede ante la indiferencia de una sociedad que le ha dado la espalda al socialismo? Este páramo lo han construido José Luis Rodríguez Zapatero, Alfredo Pérez Rubalcaba, Carme Chacón y la guardia pretoriana de este PSOE, que debiera pensar en jubilarse para dejar crecer la hierba del socialismo español.
Si a mi, como periodista, me cuesta trabajo interesarme por lo que hacen Chacón y Rubalcaba, que pensaran los ciudadanos acuciados por la crisis con un espectáculo tan superficial.
La historia del socialismo, miles de honrados socialistas se merecen mucho más que esta batalla entre un señor y una señora de la guerra que luchan por quedarse con los despojos de un partido que es imprescindible para la democracia española.
El PSOE se reconstruirá cuando sus militantes tomen el mando de la organización y sulfaten las cañerías donde están adheridos quienes quieren el poder aunque sea a costa del partido. Esto es lo más parecido a una película de Luis García Berlanga y recuerda la metodología del guión de Bienvenido Mister Marshall.

MADRID, 07 (OTR/PRESS)
Salvo sorpresas, solo dos exministros de Zapatero se presentan como candidatos a relevarle como secretario general del PSOE. Uno de ellos es Alfredo Pérez Rubalcaba, también exministro de González, que parece llevar ventaja frente a Carme Chacón, desde este sábado la otra candidata. Ambos acuden a un congreso federal convocado con menos margen de lo habitual -apenas dos meses frente al medio año de anteriores congresos- y en condiciones políticas muy adversas: tanto por los malos resultados de las últimas elecciones, como por la desorientación general del propio PSOE. Rubalcaba puso cara a la estrepitosa derrota del 20-N y Chacón, a unos pésimos resultados en Cataluña para el PSC, que nunca había perdido unas generales frente a CiU. "Lo único a lo que no debe temer el PSOE es al inmovilismo", dijo la socialista catalana al presentar su candidatura desde Andalucía, la tierra de su padre.
¿Ideas? Pocas y muy similares: encontrar matices se vuelve tarea de iniciados. ¿Diferencias? Más de estilo que de otra cosa. ¿Clave del resultado? Podría estar en quién demuestra más ganas y solidez para conducir el PSOE en estos tiempos, lo cual no es fácil.
Pérez Rubalcaba podría ser una solución para salir del paso hasta dentro de dos años, con tiempo por delante para ver cómo van las cosas y decidir entonces si el PSOE debe ir con él a otras generales o si conviene que emerja un nuevo líder, pero nuevo de verdad, tipo Madina, por ejemplo.
Carme Chacón, más joven que Rubalcaba, se ve ya con recorrido -"es hora de actuar y tomar decisiones, no de buscar soluciones de tránsito", dice su escudero Francisco Caamaño-, si bien necesita encontrar más apoyos.
Rubalcaba parte con una ligera ventaja sobre Chacón pero también arrancó así Bono frente a Zapatero y terminó perdiendo. Para Chacón será fundamental transformar su sugerente aire renovador en sólido liderazgo político, y para Rubalcaba, demostrar que sus habilidades como eterno "número dos" pueden dar un "número uno" con futuro. Hay partido.

MADRID, 07 (OTR/PRESS)
Después de unas Navidades bien atípicas, volvemos a la normalidad; o mejor dicho a una nueva normalidad en la que hay una convicción compartida: somos más pobres y lo somos desde hace tiempo pero es ahora, cuando la amplia y siempre sacrificada clase media, siente en sus carnes la necesidad de coger lápiz y libreta y hacer cuentas, cuando realmente hemos asumido que somos más pobres. Y esto aquellos que no han sucumbido al tsunami del paro y que en su horizonte tienen una relativa tranquilidad laboral. De aquellos otros que además no tienen la certeza de pasar a engrosar las listas de paro, mejor no hablar porque para describir esa situación se hace difícil encontrar las palabras que describan la situación.
Hay que suponer que a ningún Gobierno, ni al anterior ni al actual, les gusta darse un tiro en el pie, pero a veces lo parece. El pasado 30 de diciembre, cuando la inmensamente poderosa vicepresidenta del Gobierno nos anunció una subida impuestos muchos nos quedamos sin respiración. Nunca lo pudimos imaginar. Escuchada una y mil veces la decisión del Gobierno, el lápiz y la libreta para hacer cuentas se ha convertido en un ejercicio inevitable que tarde o temprano tendrá sus consecuencias. Muchos no podrán ahorrar, otros tendrán que suprimir sus seguros privados de salud, algunos tendrán que reducir la ayuda doméstica y habrá bofetadas para coger plaza en un colegio público.
"Como la situación es extraordinaria, hay que tomar medidas extraordinarias", afirma Sáenz de Santamaría y es seguro que es verdad y nadie ha chistado más allá de las reuniones familiares o de amigos. Sabemos, sabíamos que era necesario el sacrificio se le llamara como se le llamara. Y vendrán más sacrificios y más medidas y más reajustes. Vendrán pero no pueden venir a palo seco. No pueden venir a través de una fría rueda de prensa. En momentos de zozobra, de desconcierto, de angustia y de dificultades es cuando se hace más necesario el discurso político; ese discurso que explica el sentido del sacrificio, que da aire y esperanza a los ciudadanos, que levanta el ánimo, que nos dice una y otra vez que no hay sacrificio inútil, que no nos deja solos ante el lápiz y la libreta.
Son muchos los que han reclamado y criticado el que Rajoy no haya comparecido para explicar lo que ha sido un autentico varapalo para un amplísimo sector de la ciudadanía. Comparto sus argumentos y me hubiera gustado que el Presidente hubiera anunciado y explicado una medida sin precedentes, pero no me parece absurdo el argumento de que lo hará cuando se hayan tomado más medidas y haya habido un primer contacto en Europa. En cualquier caso, da igual. El Rajoy Presidente es el mismo Rajoy que desde su despacho de la calle Génova, sin mover una ceja, logró superar todas las trampas y cuchilladas que muchos le dieron o intentaron darle. La diferencia es que ahora lo que gobierna es España y no el Partido Popular. El y quienes le rodean lo saben y por ello trabajan a destajo.
De momento se centran en la crisis que es nuestro común enemigo pero el Gobierno se equivocaría de lado a lado si olvidara el discurso político, si su actitud fuera la de la frialdad de las medidas económicas, si a través de gestos y palabras no "acompañara" a los ciudadanos en la larga y dura travesía que tenemos por delante. El que sea un Gobierno macrocéfalo encarnado en Soraya Sáenz de Santamaría que controla hasta la respiración de los ministros, tiene enormes riesgos. La excesiva concentración de poder y de control nunca ha sido buena. Pero si además de macrocéfalo es silente, corre el riesgo, muy difícil de conjurar, de que quienes les han votado se sientan más pobres y además "abandonados"". Incluso en momentos de crisis, lo intangible de la política tiene un enorme valor.
Acaban de llegar. Se merecen un poco más de tiempo pero sin dormirse que ahora los socialistas están en lo suyo pero a no tardar estarán en lo de todos y esto será otro cantar.

MADRID, 07 (OTR/PRESS)
En lugar de exprimir hasta la consunción a los sufridos contribuyentes, Montoro y su equipo deberían poner en marcha, de manera inmediata, las más enérgicas medidas contra el fraude fiscal. Precisamente, el incremento de la prima de riesgo es un castigo de los inversores ante la falta de reacción del ejecutivo de Rajoy al control del déficit. Mucho anunciar medidas pero el fraude sigue tan terne.
Si de verdad se metiera mano a toda la defraudación fiscal, a la economía sumergida, al dinero negro, al impago del IVA, a los paraísos fiscales, seguramente no haría falta hacer tanta sangre en políticas sociales, ni recortar tantos derechos, ni subir esos impuestos que no se iban a subir.
Los técnicos de Hacienda proponen que el máximo que se pueda pagar en efectivo sea mil euros. A partir de ahí se tendrá que hacer por transferencia, talón bancario, tarjeta de crédito. Es decir, dinero que deja huella fiscal. Sería sin duda una forma de aflorar los miles de millones de euros que, en billetes de quinientos, se esconden a la hacienda pública.
La medida contribuiría también a poner fin a determinadas corruptelas amparadas en supuestos pagos en efectivo. A cuantos responsables políticos no hemos oído explicar la inverosímil versión de que un billete de avión de seis mil euros lo pago de su bolsillo dando por supuesto que esa es una cantidad que todo el mundo lleva en la cartera. Recuerden que Francisco Camps pagaba los trajes con el efectivo que llevaba su chofer.
España es la campeona de la economía sumergida en relación con los países de su entorno. Los datos sonrojantes son que el 23,3% del Producto Interior Bruto se oculta al fisco. Según los técnicos de Hacienda con la prohibición de pagar en efectivo todo lo que supere los mil euros se reduciría en un 5% la mitad de la brecha que nos separa de la UE.
No solo somos los paladines del desempleo si no también del fraude fiscal. Evidentemente la economía sumergida es la que ha permitido la subsistencia de cinco millones de parados y que el país no se echara a la calle.
Aún así, con ser positiva la medida de los mil euros resulta insuficiente para afrontar ese 23% de evasión fiscal. Por tanto, además de imitar a Francia e Italia en esta iniciativa, no estaría de más que se estudiará la severa legislación estadounidense para los grandes defraudadores fiscales. En EE.UU. la insolidaridad se paga con grandes penas de cárcel muy ejemplarizantes.
Los más graves procesos de corrupción, como por ejemplo el caso Marbella, Matas, Fabra o Gurtel, llevan añadidos delitos fiscales. Aquí, en España, es lo de menos; en Estados Unidos sería lo peor.

MADRID, 07 (EUROPA OTR/PRESS)
Son estos días de conversaciones más o menos reposadas con quienes los periodistas calificamos como "fuentes". Un reciente alto cargo me comenta el que, a su juicio, es el "despropósito" de asistir a una "pelea personal" por el control del Partido Socialista, al tiempo que me lee algunos titulares en los periódicos: "Bruselas duda del plan fiscal español", "El euro se hunde y el BCE sale al auxilio de Italia y España", "Lagarde dice que es "improbable" que desaparezca el euro en 2012", "La prima de riesgo de la deuda española roza los 400 puntos básicos", "Saénz de Santamaría: "La realidad es más dura de lo que pensábamos""... Y estos son, conste, apenas algunos ejemplos. Ante este panorama, negro a escala europea y no digamos ya a nivel nacional, ¿a quién puede interesarle, me dice mi interlocutor, que sea Alfredo Pérez Rubalcaba o que sea Carme Chacón quien se alce con la secretaría general de un PSOE que ha perdido casi las tres cuartas partes del poder que tuvo hace apenas dos años y que no lo recuperará, con suerte, hasta dentro de varios años? "Me interesa a mí, por ejemplo", le respondo.
Me parece que la sociedad española debería ser consciente de lo que se juega en este debate interno emprendido por el partido que nos gobernó hasta hace un mes. Hoy, el PSOE es un buque desarbolado, que camina sin rumbo, con la marinería dividida y desanimada. Pero es cierto que sigue siendo la alternativa posible, mientras no surjan otras opciones capaces de enfrentarse a las soluciones que nos dicta una Europa acobardada y a la que el Gobierno español, el actual y el anterior, se ve forzado a acoplarse. En estas condiciones, tengo la impresión de que ha de ser el propio PSOE el que, reinventándose, se convierta en esa nueva opción. La gran pregunta es si la formación que creó Pablo Iglesias es capaz de reinventarse, de abandonar dogmas que dividen a las sociedades en "derecha" e "izquierda" y aceptar y lanzar propuestas de capitalismo inteligente, más allá de aquellas a las que se vea forzado, como le ocurrió a Rodríguez Zapatero, por las circunstancias externas.
Me interesan enormemente las propuestas que ahora -ahora- hacen a la sociedad española que se siente más o menos "progresista" tanto el candidato exvicepresidente como la candidata exministra de Defensa. Llegan tarde, es cierto, y siempre podremos reprocharles que no hayan planteado antes, cuando podían llevarlas a cabo, sus ideas acerca de cómo organizar internamente un partido que lleva años de "aparatismo" y en el que se han cometido desmanes sin cuento; para mí, ambos están descalificados por eso. Pero no menos verdad es que, al menos, estos debates internos han de servir de puente hacia lo que haya de venir, que en ningún caso será este mismo partido, efímeramente federal, cuarteado territorialmente, dominado por una Ejecutiva impermeable y por un comité federal silente, así como por las ambiciones de quienes se resisten a abandonar el coche oficial, aunque sea el de menor cilindrada que corresponde a la oposición.
Una democracia no puede vivir sin oposición, sin masa crítica. España sigue siendo un país con muy escasa sociedad civil -cierto: la clase política no la ha alentado, y sé bien lo que me digo-. En unas circunstancias en las que un partido ostenta mayoría absoluta en la mayor parte de los ayuntamientos importantes, en el ochenta por ciento de las diputaciones y las autonomías, en el Parlamento y, por tanto, gobierna la nación sin obstáculos, es fundamental la creación de contrapesos. Y ahí, por muy mal que lo hayan hecho y lo estén haciendo muchos de sus dirigentes, bastantes de sus cuadros y algunos de sus militantes, solamente tenemos, a escala nacional, al PSOE. A ese PSOE que bien se ha ocupado, junto con el PP, de limar las posibilidades electorales de terceras formaciones convirtiendo a nuestro país en bipartidista.
Ahora, además de pedir responsabilidades a ese PSOE por pasadas trapisondas -ni unas primarias fueron capaces de hacer en su momento, cuando sus correligionarios franceses les abochornaron con las suyas-, conviene exigirles un debate limpio, a fondo, de autocrítica cruel. Porque, por muy bien que lo haga el gobernante que cuenta con el poder más amplio en la Historia de la democracia española -y me he manifestado agradablemente sorprendido por la composición del Ejecutivo, por ejemplo-, el momento que vivimos exige consensos en lo posible y deseable, y crítica constructiva en lo que se consideren desvíos de una actuación correcta, que también los ha habido ya, a mi entender.
No nos queda, pues, más remedio que seguir, con preocupada atención, las evoluciones precongresuales de los dos candidatos a renovar el PSOE, que, mientras no haya nada mejor, sigue siendo el otro platillo, hoy enormemente desequilibrado, de la balanza. ¿Merecerán esa atención o patinarán nuevamente en el suelo helado, haciéndonos caer a todos de bruces?

MADRID, 06 (OTR/PRESS)
El Consejo de Ministros acaba de nombrar delegado del Gobierno en Asturias a Gabino de Lorenzo, veterano y reconocido dirigente popular en el Principado. Era, a la sazón, alcalde de Oviedo y tuvo cierta notoriedad en el ámbito estatal al trascender que se había opuesto con determinación a Francisco Alvarez Cascos cuando el ex secretario general del PP (y ex vicepresidente del Gobierno con Aznar), pretendió encabezar las listas de los populares en las pasadas elecciones autonómicas.
Como es sabido, al ver rechazadas sus pretensiones, Alvarez Cascos optó por crear un nuevo partido (Foro) con el que concurrió a los comicios alcanzando a ser la lista más votada, circunstancia, que ,aunque en minoría, le ha permitido alzarse con la Presidencia del Principado de Asturias. Quiere,pues, decirse que, tras el mencionado nombramiento, la tensión está servida. Dada la personalidad de uno y otro, podemos avizorar que la cosa puede derivar en choque de trenes con el consecuente incremento de horas de trabajo de los gabinetes jurídicos de las respectivas instituciones.
No hace falta estar en el secreto de los más recónditos pensamientos de Mariano Rajoy para inferir que el nombramiento delata el apego a la ironía que es seña destacada del Presidente del Gobierno. Sabido que no hay peor cuña (por pugnaz) que la de la misma madera, estoy seguro que en Asturias la cosa va a funcionar como un reloj suizo, tan pendiente como va a estar el uno de lo que haga el otro.
Hay otro aspecto del nombramiento que también refleja un registro interesante de la personalidad de Mariano Rajoy: es un ciudadano que valora la lealtad por encima de las conveniencias políticas. De Lorenzo se mantuvo de su lado en el cisma que provocó en el PP asturiano la vuelta de Cascos y ha tenido su recompensa. Para completar el recorrido irónico, ya solo falta que nombre delegado del Gobierno en Madrid a Francisco Granados, el ex secretario general de los populares madrileños fulminado en su día por Esperanza Aguirre. En este caso, la presidenta invocó la pérdida de confianza (deslealtad) para explicar la destitución. Atentos, pues, a la pantalla que no todo van a ser noticias procedentes del mundo de la economía.

MADRID, 06 (OTR/PRESS)
Las propuestas de lucha contra el fraude fiscal y de control de los posibles desmanes financieros de las comunidades autónomas son dos iniciativas del Gobierno con las que uno en principio podría estar de acuerdo, porque parecen razonables y útiles para el combate contra la crisis económica. Hay que pedir al Ejecutivo de Rajoy que concrete más cuanto antes el contenido de ambas iniciativas y que no deje que se diluyan en la vorágine política y económica que nos invade.
Hago esfuerzos por encontrar más flancos sensatos y razonables en las propuestas del Gobierno, pero no encuentro ninguna más. La política de recortes generalizados y despiadados me parece una locura que nos puede conducir al desastre y además sin saber por qué actúan así y por qué al menos no lo acompañan de medidas de estímulo a la economía y de preservación del estado de bienestar, que corre el riesgo de un deterioro lindante con la desaparición.
Obrar así quiero pensar que lo hacen más por torpeza y desconocimiento que por deseos conscientes de dinamitar ese estado del bienestar que nos había costado cien años o más edificarlo, con muy diversos regímenes y Gobiernos.
Mariano Rajoy no debe de ser consciente de la importancia de su propia manera de conducirse. Este hombre se hartó de proclamar en los últimos años que lo más importante era la recuperación de la confianza por los ciudadanos y que esa confianza llegaría con un Gobierno del PP presidido por él. Eso era una pirueta dialéctica o una afirmación sin el menor fundamento, pero supongamos que lo decía de buena fe.
Entonces, es incomprensible que no comparezca personalmente para corporeizar su compromiso y para infundir de modo directo y personal esa pretendida confianza, la cual, por lo demás, nada significaría ante los atropellos de los mercados y los especuladores, entre los que la inmensa mayoría militan en sus filas ideológicas nacionales e internacionales, como todo el mundo sabe. Rajoy ha desaparecido y nadie sabe cómo ha sido. Dicen que está trabajando en su despacho. ¿Y qué más, si es que puede saberse?

MADRID, 06 (OTR/PRESS)
Por no quitar protagonismo a los Reyes Magos en vísperas de su paso por España, el Consejo de Ministros del jueves dejó para mejor ocasión un nuevo tijeretazo al gasto público. No hubo medidas concretas pero sí muchos planes y muchos anuncios cargados de buena intención. Sin entrar en detalles, por no robar las primeras páginas a Melchor, Gaspar y Baltasar, siempre tan atentos con nuestros políticos.
Ninguno se quedó sin detallito de sus majestades. El más rebuscado ha sido el regalo que dejaron a las puertas del Palacio de La Moncloa. Destinatario, Mariano Rajoy, flamante presidente del Gobierno. Un póster doble, con la imagen de Luis de Guindos a la derecha y la Virgen de Lourdes a la izquierda. Así podrá rezarles alternativamente sin levantarse del reclinatorio. ¿Por el empleo? No, por el equilibrio presupuestario, que es la nueva tierra prometida.
Era la despedida y cierre de Zapatero, al que incluso los Reyes Magos han querido afearle su conducta de tres años a esta parte. Por tanto, carbón para el ex presidente del Gobierno por haber dejado tirados a cuatro millones de votantes socialistas y, sobre todo, por haber dejado cojo el sistema político nacional. El reparto del peso entre los dos pilares del sistema, el derecho y el izquierdo, ha sido muy desigual.
Más comprensivos han sido los Reyes con los dos aspirantes al trono que Zapatero dejará vacante en febrero. A Rubalcaba le han traído un minucioso listado de teléfonos móviles. Los del millar de delegados al congreso del PSOE. Así el exvicepresidente puede trabajar jugando. O jugar sin apearse de la tarea política que tanto ama. A su adversaria en la zarabanda socialista, y sin embargo compañera, Carme Chacón, le han dejado un modernísimo ecualizador de voz que, incorporado a su discurso, logre el mismo sonido en Santa Coloma de Gramenet que en el pueblo almeriense de su padre.
Todo esto se ha podido saber porque el Gobierno, en su reunión del jueves, tuvo la gentileza de no robarle el plano a los Magos con nuevos y desagradables recortes de gasto público. El segundo y temido tijeretazo no se produjo, en contra de lo anunciado. No hubo medidas concretas pero sí muchos "hay que". A saber: hay que controlar desde Madrid los presupuestos autonómicos, hay que acabar con empresas improductivas del sector público, hay que combatir el fraude fiscal y la economía sumergida, aunque no se nos ha explicado cómo ni cuando, más allá de un compromiso genérico de aumentar la inspección, los controles sobre el uso de tarjetas de crédito y las transacciones en efectivo, así como estudiar la información de ex paraísos fiscales.
Todo por el equilibrio presupuestario. Se trataría de reducir gasto en 8.171 millones de euros más. El porqué de esa cifra y no otra también es, de momento, un misterio.

MADRID, 06 (OTR/PRESS)
Así como el cónyuge víctima de una infidelidad suele ser el último en enterarse de ella, o Felipe González el último en enterarse de la corrupción que necrosaba la Administración, y todavía gracias a que lo vio en los periódicos, así el pueblo español, o como nos llamemos ahora el montón de gente que vivimos aquí, ha sido el último en saber de las presuntas andanzas cleptómanas del exjugador de balonmano, yerno del monarca, duque y últimamente experto en telefonía sudamericana, Iñaki Urdangarin.
Lo sabía, según confesión propia, la Casa Real, o cuando menos lo suficiente para recomendar al bigardo que ahuecara el ala y mudara de nido; lo sabían, claro, las administraciones autonómicas y municipales que alegremente le soltaban la tela; lo sabían los equipos de fútbol y las empresas que le pagaban a precio de oro sus informes y asesoramientos de sustancia nula; el PSOE balear se olía algo; y Hacienda, la propia Hacienda Pública, también lo sabía como mínimo desde 2004. Sin embargo, a pesar de que Hacienda somos todos y de que, en consecuencia, nos lo tenía que haber dicho, hizo oídos de mercader y puso la mirada huidiza, como distraída, ante el meteórico carrerón dinerario del muchacho, mientras, eso sí, les metía unas paralelas que temblaba el misterio a las personas decentes, que son casi las únicas, porque es muy fácil dada su decencia y su pobre capacidad para el fraude y la ocultación, a las que empapela la Agencia Tributaria.
Lo sabía todo el mundo, menos los dueños del dinero que, en manos de políticos honrados y administradores serios, podía, si no habernos evitado el grueso de la actual miseria, que en Tarragona ya ni atienden a los infartados a partir de las cinco de la tarde, sí haber servido para hacer y dotar los colegios, las guarderías, las residencias públicas de mayores, los ambulatorios y los transportes que no hay, que tampoco había cuando las vacas gordas. Y a propósito de saber y no saber, y respetando, como no podría ser de otra manera, la presunción de inocencia: ¿Sabe alguien, si se acreditan las imputaciones, si lo devolverá?

MADRID, 06 (OTR/PRESS)
Este sábado es el día en el que la ex ministra de Defensa, Carme Chacón, se presenta, al fin, en el pueblo andaluz de sus ancestros, como candidata a la secretaría general del PSOE en el congreso del partido que se inicia dentro de un mes en Sevilla. Alfredo Pérez Rubalcaba ya lo hizo hace algunos días, y parece dudoso que pueda darse una "tercera vía", por más que algunos alcaldes hayan tratado de fomentar otra candidatura, para la que se pensó en el alcalde de Toledo (pero no diputado), Emiliano García-Page. Así que todo indica que el duelo por el control del principal partido de oposición, con toda la fuerza y alcance que aún le queda, se limitará al veterano, experimentado y derrotado en las pasadas elecciones generales, ex vicepresidente del Gobierno con Zapatero, frente a la bastante joven y relativamente poco conocida -pese a su paso por dos ministerios; sus declaraciones han sido más bien escasas- Carme Chacón, apoyada por el socialismo catalán y por significativas, pero parece que minoritarias, fracciones del socialismo madrileño.
En principio, podría pensarse que el veredicto de la militancia en febrero tendrá como favorito a Rubalcaba, aunque la cosa puede dar muchas vueltas: recuérdese lo que le ocurrió al entonces "oficialista" Joaquín Almunia en sus primarias frente al teórico perdedor Josep Borrell. Lo cierto es que Rubalcaba no se la quiso jugar en su momento en unas primarias frente a Chacón, e incluso amenazó al entonces presidente y aún hoy secretario general del PSOE, Zapatero, con organizar un considerable alboroto interno y externo si esas elecciones se llevaban a cabo. Finalmente, entre conatos de sollozo, la que era ministra de Defensa anunció que renunciaba a presentarse, pero el cisma, entre dos personas cuyas relaciones han pasado por muchas fases, estaba servido.
Hoy, lo cierto es que los programas con los que ambos parecen concurrir al congreso federal socialista son bastante similares: ninguno de los dos puede dar un paso atrás respecto de lo que el otro ofrece ahora -pero no lo hicieron antes- en cuanto a apertura y flexibilidad para la militancia, facilidad para celebrar elecciones primarias multitudinarias... "Si se hubiese propuesto antes ese programa, si se hubiese imitado a los socialistas franceses en las primarias ejemplares que ellos celebraron, quizá el resultado de las elecciones generales del 20 de noviembre hubiese sido bastante diferente; pero, claro, se aplicaron las fórmulas de siempre, la cerrazón de siempre, se pusieron las zancadillas internas de siempre, y pasó lo que pasó". El comentario pertenece a un destacado socialista, ya un histórico, que ha ocupado importantes puestos en el socialismo madrileño y en la Administración de Zapatero. Ocurre que ese destacado militante, interlocutor de quien suscribe, no ha sido invitado a asistir a ese congreso, ni, en el caso de haberlo sido, hubiese aceptado, asegura. Simplemente, parece haberse desinteresado de la marcha de la histórica formación de Pablo Iglesias. Como tantos otros.
Quienes conocen la historia de las relaciones entre Rubalcaba y Chacón, las cosas que ocurrieron en el pasado -hechos que adquirieron relevancia política, no meramente personales, y a los que los medios, no obstante, han otorgado un inevitable respeto-, no creen que la victoria de uno u otra para la secretaría general vaya a dotar al PSOE de la voluntad renovadora suficiente como para remontar lo que parece que van a ser años de travesía del desierto. La etapa Zapatero ha dejado al PSOE anémico, desmotivado, desilusionado. Y ahora, muchas de las novedades que, en cuanto a ideas e iniciativas, se presenten ante el congreso sevillano, o bien serán ejecutadas por el Gobierno del PP o tendrán escasa credibilidad: ¿por qué no se hicieron cuando se podían hacer? Esta es la pregunta que, fatídicamente, hundió la campaña de Rubalcaba en las generales y la sombra maligna que le persigue, y que se proyecta también sobre Chacón, pese a su juventud y a no haber estado tan involucrada como su competidor en el trayecto de ZP.
Cada uno de los dos contendientes por el liderazgo de ese PSOE desanimado tiene sus luces y sus sombras: se trata de dos personajes honrados, que han dado mucho de sus vidas por el partido que ahora quieren liderar. A Chacón algunas quieren verla implicada en el mundillo de los negocios, por sus connotaciones familiares; a Rubalcaba, en el ansia de poder puro y duro, dado que, al fin y al cabo, no conoce otra cosa. Uno aparece más brillante, más preparado, con mayor veteranía, que la otra; pero ella carece de demasiadas connotaciones -más allá de sus pertinaces silencios ante la prensa- peyorativas en su paso por la gobernación del país.
Es de temer que este congreso del PSOE, precedido por absurdas guerras de comunicados y documentos, carezca, de lejos, del interés que tuvieron aquellas elecciones primarias francesas que ganó en octubre François Hollande frente a Martine Aubry. Y es que en Francia el socialismo es más atractivo por muchos (y evidentes) conceptos. Además, los franceses pueden ganar unas elecciones, mientras que sus correligionarios españoles parecen cada vez más alejados de cualquier expectativa cercana de poder.

LOS NIÑOS DE RICKY MARTIN
Ricky Martin nos muestra sus niñitos
y el cantante Bosé hace algo igual,
y lo hacen de manera natural,
dicen que superando viejos mitos.
Los dos gestos parecen muy bonitos
y aunque muestran cariño paternal
yo veo esto un error monumental
porque un bebé quiere su madre a gritos.
El alma de estos niños se resiente
al tener una madre siempre ausente.
Como tampoco les sucederá,
porque eso no es posible que les cuadre,
que los mime a cada hora su mamá
porque nacieron huérfanos de madre.
.
___________________
Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
☆ Suscripción gratuita
(6/1/2012)

El tema de conversación en cualquier corrillo es la crisis y los recortes. Los medios de comunicación hemos bombardeado tanto que hoy incluso en la frutería y en la fábrica se habla del Ibex y la prima de riesgo. El pueblo no tiene claro de qué se trata pero ha interiorizado que si la prima baja es buena señal y si sube es que todavía no se fían de nosotros, y eso significa más recortes y restricciones.
Los recortes de la semana pasada no dejaron indiferente a nadie. Carnaza de gourmet para el Partido Socialista, al que le faltó tiempo para criticar las medidas “imprevistas”. Eso sí, ni un solo golpe de pecho por haber dejado un déficit de más del 8%, causa y origen de medidas tan impopulares –en los dos sentidos—, y ni un solo amago de arrimar el hombro como habían prometido, a pesar de los elogios inmerecidos por parte del PP y los collares y cruces de despedidas de honor. Era de esperar que el Partido Socialista utilizase la carnaza y se posicionase en contra. También era predecible que el señor Cayo Lara se mantuviera en sus trece, como había dicho por activa y por pasiva. Y también era de esperar que muchos votantes del Partido Popular, e incluso la prensa afín, se revolviese en contra, no de los recortes en sí, sino del giro copernicano, con mentira incluida, a menos de setenta y dos horas de la investidura.
Si algo teníamos claro los españoles es que el Gobierno del PP no subiría el IRPF, al menos de momento. Y lo teníamos tan claro porque el discurso de Mariano Rajoy, tanto a lo largo de los casi ocho años de oposición, en la campaña y en la investidura, era contrario a subir los impuestos. Nunca le oímos una subordinada condicional o de consecuencia. Jamás le oímos decir: “No subiré los impuestos, a no ser que nos encontremos con un déficit superior al 6%”. En ese caso ya lo hubiéramos asumido porque ni los gatos de las plazas se creían las cuentas de Salgado. Lo sabía la gente de la prensa, porque era un secreto a voces. Y ellos también lo sabían. Lo sabían y lo comentaban. Los ministros no llegaron en una nave espacial que aterrizó en la Castellana. Algunos, acudían a tertulias, y en los off the record se dicen muchas cosas de manera espontánea. Centeno está indignado porque el propio Montoro le dijo que el déficit pasaría del 8%. Luego, ¿de qué estamos hablando? ¿Por qué esa mentira tan burda de Soraya y el resto de los ministros? Estamos tan molestos porque nos expusimos públicamente apoyando a Rajoy, y nos mintió. Y si la mentira es algo denostable en cualquier persona y en cualquier ámbito, en un político lo es mucho más. Y decir nos mintió, quiere decir, nos defraudó.
Rajoy, que unas horas antes había dicho que no aplicaría el rodillo, entró como una apisonadora sobre los ciudadanos.
Echamos en falta que don Mariano compareciera para darnos razones, pedir perdón, decirnos que Merkel le estaba apuntando con la pistola, que la prima de riesgo se disparaba o que fue víctima de un ataque de locura transitoria. Solo así lo entenderíamos y podríamos incluso reconciliarnos.

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
Si no hay sorpresas de última hora -y estatutariamente es posible la presentación de candidatos hasta el mismo momento del Congreso- los dos únicos aspirantes a suceder a José Luis Rodríguez Zapatero al frente de la Secretaría General del PSOE serán Alfredo Pérez Rubalcaba y Carme Chacón. La incógnita sobre quién será el líder de los socialistas se resolverá en el XXXVIII Congreso del partido que tendrá lugar en Sevilla el primer fin de semana de febrero. Si no hay una "tercera vía", los militantes del PSOE, a través de los delegados que les representen en el Congreso, tendrán que optar entre alguien que lleva casi treinta años en una primera línea de la actividad pública -ya fue ministro con Felipe González- o entre quien, siendo generacionalmente más joven que su oponente, tampoco es una recién llegada a esto de la política ya que ha ocupado, por cierto sin mucho brillo, dos carteras ministeriales -la de Vivienda y la de Defensa- en los gobiernos de Zapatero.
El inmenso varapalo que ha sufrido el PSOE en las dos últimas citas electorales -municipales y autonómicas en mayo del pasado año y generales en noviembre- parece que hubiera requerido una renovación de los líderes que afrontasen esta nueva etapa en la que los socialistas sólo gobiernan en dos comunidades autónomas -Andalucía y el País Vasco, en las que pueden perder el poder en pocos meses-, en muy contados Ayuntamientos capitales de provincia -Vigo, Zaragoza, Toledo, Segovia son la excepción- y en la que acaban de tener que abandonar el Gobierno de la Nación después de una estrepitosa derrota a manos del PP.
Pero quizás los hilos que mueven a un partido centenario y por lo tanto con mucha historia como es el PSOE no quieren que se vuelva a repetir lo que sucedió hace casi doce años -en julio del 2000- cuando un desconocido diputado de a pié por León se convirtió en el secretario general del partido ganando la batalla, nada más y nada menos, que a un barón territorial de mucho peso como era José Bono. Pero lo peor estaba por llegar, porque Zapatero es ahora, a ojos de muchos socialistas, el principal culpable de la situación de postración, en términos políticos, en la que se encuentra el PSOE.
El necesario equilibrio del sistema democrático requiere la existencia de una oposición fuerte que pueda ejercer la labor de control a quien está en el poder, con más motivo cuando se tiene mayoría absoluta como es el caso actual del PP. Por eso es de desear que el PSOE se vaya recuperando de la profunda crisis en la que ha entrado en los últimos tiempos. Pero no parece que esa recuperación pase por más de lo mismo -al fin y al cabo Rubalcaba y Chacón han sido piezas importantes en el proyecto de Zapatero- sino por una renovación de caras y, sobre todo, de ideas, de proyecto.

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
¿Qué le habéis dejado a Rajoy, Majestades? ¡Vaya regalito tener que gobernar un país sin crédito y sin empleo! ¿Y a Rubalcaba y a Chacón? Tal vez hayáis dejado en la mesa de alguno de los militantes del PSOE una propuesta de candidatura sorpresa, porque pensar que Rubalcaba y Chacón son el cambio necesario o la renovación de la socialdemocracia española es mucho pensar. Sea como sea, este país necesita un Gobierno capaz de gobernar con firmeza y sin miedo, pero sin rematar a los que trabajan y cotizan a Hacienda ni a los más desfavorecidos, que bastante tienen. Los gobernantes siempre tienen la tendencia de ir a lo fácil, de subir los impuestos a los que viven de una nómina y olvidar a los que esconden sus beneficios en SICAVs o en paraísos fiscales. Y necesita una oposición con ideas, con propuestas, con capacidad de relevo. Aunque es pronto para saber lo que va a hacer el Gobierno -Rajoy siguen en su línea de no salir a explicar las cosas- y lo que puede dar de sí la maltrecha oposición, "los mercados" ya están perdiendo la paciencia.
Si sois poderosos y sabios, ya podríais hacer algo para calmar a los mercados y que dejen de tocarnos las narices y, sobre todo, los bolsillos. Muchas personas mayores que pusieron sus pocos ahorros en la Bolsa, casi ni se atreven a mirar los periódicos cada día. Tal vez hayáis hecho algo para que enero no sea el Angliru o el Tourmalet y para que la pobre gente que lo está pasando mal, - demasiados millones, aunque haya mucho falso paro y mucha economía sumergida- no vea cómo le recortan indiscriminadamente sus derechos, sus subsidios, su acceso a la sanidad o a la justicia.
Espero que también hayáis dejado un recado a los nuevos ministros. No es tiempo de ocurrencias, como, por ejemplo, la del ministro de Justicia, de que los Juzgados estén operativos en agosto. Ninguna idea nueva es mala, sólo que hay que valorar el coste y las ventajas y ésta parece más de marketing social que de eficiencia. Hay tantos problemas en este país y en todas las carteras, que lo razonable es que hagan la lista por orden de importancia, que negocien con los afectados, y que cambien las cosas empezando por las que deben servir para reactivar la economía, eliminar burocracia y duplicidades, controlar el gasto ineficiente y crear empleo. La lucha contra el fraude fiscal y contra la economía sumergida deben ser dos capítulos prioritarios.
En fin, Majestades, espero que en nos hayáis dejado cordura y sentido común a todos. Hay que empujar juntos para salir del hoyo. No importa quién lo hizo mal sino quién lo puede hacer mejor. Necesitamos esperanza y esfuerzo compartido. Eso sólo se consigue desde el pacto y desde el convencimiento. No creo que podamos esperar hasta vuestro nuevo viaje en enero de 2013, Majestades. Va a ser un año muy largo. Y muy duro. francisco.muro@planalfa.es

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
No se tienen noticias del PSOE; está inmerso en un pseudo proceso interno en que dos señor@s de la guerra se disputan los restos del naufragio. Pretender que en el lapso de tiempo que circula entre el debate de investidura y el inicio del congreso hay tiempo para una introspección crítica como la que necesita el partido es un acto de perversión de quienes quieren continuar en el machito. No ha propósito alguno de realizar un proyecto serio que ponga fin a casi una década de pérdida del rumbo del socialismo español.
Carme Chacón y Alfredo Pérez Rubalcaba tienen acreditada su responsabilidad directa en la debacle del partido. Lo han situado en un punto en que ahora mismo no pinta nada en la política nacional. Y la resultante es campo libre para el Partido Popular en el Gobierno. Los españoles asistimos con resignación a la cadencia de recortes porque ya estábamos acostumbrados a que el Gobierno anterior iniciara la poda. Ahora, la esperanza, casi telúrica, es que los nuevos leñadores del estado del bienestar acierten al elegir los árboles que van a talar. ¿Con qué criterio? Muy sencillo: lo que ordenen los mercados. Ayer conteníamos la respiración mientras los compradores de deuda decidían si le quitan a Francia la "triple A"; es decir, si comienzan otro pastel especulativo con el que llenar sus despensas. ¿Cuál es el límite? No se tiene noticia siquiera de que lo haya.
Si el PSOE no contesta al teléfono, porque sus dirigentes se disponen a decidir quienes van a ser los señores feudales de un sistema piramidal de control leninista de una organización cada vez más raquítica, y los sindicatos están rendidos por la contabilidad, solo nos queda ponernos en fila india para que nos rebanen un poco más de pescuezo.
La democracia se conduce a estar atentos a las pantallas para que desde fuera de España nos digan lo que hay que hacer. Los economista, cada vez más profetas del pasado, son los mismos que asesoran a las empresas que nos quieren dominar. Y la derecha cabalga de nuevo con la premisa inscrita en la frente de todos de que está proscrita la rebeldía.

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
Después de una noche de nervios y fantasías, hoy nuestros niños tendrán su mágico despertar. Será casi inevitable que cuando abran apresuradamente sus paquetes, nosotros, los mayores, al menos por unos instantes nos acordemos de nosotros mismos. De cuando éramos pequeños y nuestros padres nos cogían en sus brazos y nos decían "fíjate, fíjate el rey viene por esa estrella". Naturalmente nunca se sabia bien a que estrella se referían, pero nos íbamos a la cama convencidos de que en esa estrella, detrás o delante de ella, nuestro rey vendría con lo pedido en la carta.
Nuestros niños tendrán su mágico despertar, pero no todos nuestros niños porque muchos, muchísimos de ellos no tendrán nada y ni siquiera habrán soñado a lo largo de la noche. La inocencia de la niñez es inteligente y muchos de nuestros niños saben que hoy su despertar será como el de todos los días; es decir, triste, con lo mínimo para sobrevivir y casi con seguridad, con frío en el cuerpo. No quisiera ponerme dramática pero es hiriente, me pone mala conciencia saber de tanta miseria, de tanto abandono, de tanta falta de expectativas que anidan hoy en miles y miles de familias españolas porque el paro se ha ensañado en ellas. Bien está que la Unión Europea y los gobiernos _incluido el nuestro_ se ocupen del déficit, de la deuda, de la banca pero urge que alguien se ocupe de las personas. Los mayores, mal que bien, podemos con casi todo lo que nos echen encima, pero los niños. Los niños tienen que ser niños y como tales tienen el derecho no escrito a soñar, a tener la certeza de que su rey, ese que está en la estrella, no les va a fallar.
Hoy, cuando nuestros afortunados niños abran sus paquetes nos veremos a nosotros mismos cuando éramos así, niños. Reconoceremos en sus sonrisas las nuestras propias de otros tiempos y llegarán los informativos y la sonrisa se nos helará al saber que muchos de nuestros niños no habrán tenido su mágico despertar y la dichosa prima de riesgo seguirá acosando nuestras vidas.

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
El día de los Reyes Magos, que también es el de la Pascua Militar, se considera generalmente como el fin de las largas fiestas navideñas. Este 6 de enero culminan unas jornadas semivacacionales para muchos, pero en todo caso insólitas por su densidad informativa y por la importancia de las decisiones que se han ido adoptando. Yo diría que, en los dos últimos (y primeros) Consejos de Ministros, los españoles han tomado plena conciencia de que, en efecto, la fiesta se ha acabado. Otra cosa es que, a la vuelta de estos días familiares y tras los atascos provocados por las cabalgatas de Reyes, la ciudadanía se adapte con mayor o menor disciplina al tremendo ajuste de gasto que no es que nos vaya a venir, sino que nos ha venido ya, y suma y sigue.
Ignoro si el Rey aprovechará su discurso en la Pascua Militar para deslizar nuevas frases que hablen de la situación económica del país y de los esfuerzos que, dicen quienes dicen que saben, son necesarios para salir de la crisis. Tampoco es seguro que Mariano Rajoy, que "reaparece" con este fasto, se explaye ante los chicos de la prensa, que, por cierto, encontramos cada día más limitaciones para circular por el Palacio de Oriente y para contactar con las que pueden ser fuentes informativas. Pero ya casi da lo mismo: lo cierto es que el españolito de a pie, ese que contempla entrar a gran velocidad los automóviles oscuros con su ilustre cargamento en el patio palaciego, se va haciendo a la idea, con discursos o sin ellos, de lo que le espera, y de que resulta inútil pedir a los Magos de Oriente lo que el Rey de carne y hueso y que habita en el palacio con el mismo nombre, o los políticos que asisten a esta Pascua tradicional, no pueden ya traer: la seguridad de la pronta recuperación del empleo de los familiares que lo han perdido, la confianza en que el poder adquisitivo disminuido vuelva a ser lo que fue.
Es cierto que España es un país básicamente alegre y confiado, que aprovecha cualquier pretexto, navideño o no, para sacar a pasear su espíritu festivo. Lo hemos hecho, nuevamente y pese a los presagios unánimemente malos, en esta ocasión: hemos tirado una buena parte de la casa por la ventana y hemos mantenido, con apenas retrocesos más leves de lo que cabía esperar, las comidas de empresa, las salidas vacacionales, las compras de juguetes y regalos. No seré yo quien critique un consumo que me parece fundamental para alentar un cierto calor a nuestra economía. Pero la cuesta de enero de este 2102 va a ser, con o sin rebajas, más empinada que nunca. Siempre acaba la fiesta tras el roscón: pero hoy, me temo, el final va a ser más abrupto que nunca. Si puede ser, en fin, que no decaiga. Al menos, que no decaiga demasiado, que lo único que no estamos en posición de perder es la alegría.

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
Siempre que se habla de la lucha contra la economía sumergida, tengo la impresión de que las medidas que van a tomar los sabuesos de Hacienda serán perseguir a los fontaneros que proporcionan facturas clandestinas sin el IVA, y escritores de medio pelo, que intentaron no poner en la declaración de la renta, los apabullantes y enriquecedores 1.500 euros que les correspondieron en un concurso literario.
La hipocresía con que se admiten los paraísos fiscales, donde van a parar el 90% de las evasiones de impuestos, y el 100% del dinero procedente de la droga, el juego clandestino y la prostitución, jamás son investigados. Hacienda siempre los ha preferido populares, conocidos, y con no mucha pasta, para ponerse la medalla de que todos somos iguales ante Hacienda, esa inmensa mentira que permanece inalterable sean los gobiernos de derechas o de izquierdas. Todavía me acuerdo de los tiempos miserables en que se perseguía a Lola Flores y, luego, a Pedro Ruiz, por unas cantidades de risa, que representaban una milésima parte de los que se cuece en un sitio tan cercano al ministerio de Hacienda del Gobierno de España, como es Gibraltar, ese lugar fantástico, donde tienen el domicilio fiscal más empresas mercantiles que habitantes. Pero este es un dato que jamás les ha impresionado a los justicieros de Hacienda, porque es muy complejo, o sea, hay que investigar, indagar, preguntar, trabajar mucho y duro sin la garantía de un resultado cierto. Así que, por el mismo precio, se cogen las cuentas de un fontanero o de un presentador de televisión, caso seguro, tampoco tienen tanto dinero como para contratar mercantilistas de fuste, o sea, que la medalla está segura, que corra la bola, que venga el gobierno que sea que aquí seguiremos con la rutina, y por el camino sencillo, no de descubrir el fraude, sino de meter en cintura al humilde fontanero.

COLLAR PARA ZAPATERO
Ni yo ni nadie se puede explicar,
pues requiere un esfuerzo sobrehumano,
cómo fue posible que don Mariano
le entregase a Zapatero un collar.
Ni tampoco yo puedo imaginar,
ni lo imagina nadie que esté sano,
que a Chaves, un político malsano,
con una cruz lo quisiese premiar.
Y hubo cruces también para otros fistros
que todos padecimos de ministros.
¿Qué había que premiarle a estos señores?
Don Mariano Rajoy con su buenismo
y su ingenua visión del progresismo
les pagó nuestra ruina y sus errores.
.
___________________
Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
☆ Suscripción gratuita
(2/1/2012)

MADRID, 4 (OTR/PRESS)
Si algo queda claro en la zarabanda interna del PSOE (pre-calentamiento del comité federal convocado para este domingo) es el carácter intercambiable de las propuestas que vamos conociendo por boca de sus dos aspirantes a la Secretaría General del partido, los exministros Rubalcaba y Chacón.
Carme Chacón no puede dejar de compartir el objetivo de lograr un partido "fuerte, abierto y participativo", formulado en el documento de 38 propuestas presentado este miércoles por el excandidato socialista del 20-N. Pero Rubalcaba tampoco puede impugnar de ninguna manera la idea de Chacón, expresada por boca de la también exministra Cristina Narbona, respecto al imperativo de cambio como resorte de credibilidad. Aunque se haya tomado como un ataque a su persona las alusiones a una cierta tibieza del Gobierno socialista en la lucha contra la corrupción inmobiliaria y el fraude fiscal.
No lo debería tomar el exministro del Interior como una cuestión personal. Eso parece cuando se apresura a recordar sus desvelos como titular de ese Departamento para dotar al Estado de unidades específicas contra la corrupción inmobiliaria. "Yo sí he combatido la corrupción y buenas broncas me ha ganado por eso", declaraba el otro día. Sin embargo no creo que Narbona tuviera la menos intención de descalificarle. Sería absurdo, después de haber formado parte del mismo Gobierno. Como deseo de que aún se hubiera hecho mucho más contra la corrupción y, por supuesto, de que se haga mucho más en el futuro, no puede dejar de ser compartido por el propio Rubalcaba.
La verdad es que a nadie puede sorprenderle la aparición de nuevos casos. La corrupción es tan antigua como la tos. Lo nuevo, en todo caso, es precisamente que ahora nos enteramos. Y que estas conductas se han investigado y perseguido con creciente contundencia en nuestra reciente historia democrática. Al tiempo de los Gobiernos de Zapatero pertenecen los sonoros casos que han sido bautizados como: "Brugal", "Pretoria", "Malaya", "Poniente", "Gürtel", "Babel", "Palma Arena", y otros en singular amontonamiento con profesionales de la política.
Hay un mejor análisis de la lucha contra la corrupción que éste de la pelea pre-congresual de los socialistas. Me refiero al interés general de la misma. Es decir, la corrupción como quehacer común de todos los Gobiernos, al margen de su color político. En este sentido conviene recordar que los mismos policías, guardias civiles, fiscales y jueces que persiguieron la corrupción bajo mando de un Gobierno socialista seguirán haciéndolo exactamente igual -igual de bien- con un Gobierno del PP. Tolerancia cero contra la corrupción. Venga de donde venga. Y no hay ninguna razón para poner en duda la adhesión a tal doctrina de los partidos centrales del sistema.

MADRID, 4 (OTR/PRESS)
Pérez Rubalcaba debutó como escudero de Rodríguez Zapatero en vísperas del 14 de Marzo de 2004 con aquél lapidario: "Los españoles nos merecemos un Gobierno que no nos mienta". Siete años después, el Gobierno presidido por Zapatero se despedía mintiendo sobre el déficit: ocultando que era del 8 por ciento, no del 6 como habían proclamado. Mentira, pues y de las gordas. Pero están solos. Durante los meses y en la campaña electoral Mariano Rajoy se hinchó a decir que no subiría los impuestos porque, según él, no era así como se creaba empleo. En su condición de experto, Cristóbal Montoro, avalaba la misma idea rematándolo con un frase que, como la de Rubalcaba, queda ya para la antología de las cosas que se dicen y de las que luego uno se olvida "Subir los impuestos, es un disparate". Montoro dixit, Montoro olvida. Apenas llevan una semana al frente del nuevo Gobierno y les ha faltado tiempo para mandar al BOE una batería de medidas fiscales de naturaleza confiscatoria para la sufrida clase media de trabajadores asalariados y profesionales liberales.
Según estimaciones de expertos, la clase media aportará cerca del 60 por ciento de los 4.100 millones que pretende ingresar el Gobierno con la subida del IRPF. ¡A la fuerza ahorcan!, siempre pagan los mismos: las sufridas clases medias que no tienen el refugio de las SICAV, escudo del que sí disponen las grandes fortunas a las que nadie, ni socialistas ni populares, se atreven a meter mano. A juzgar por lo que circula por la Red y lo que se escucha, al decir de la gente en la calle, la subida de impuestos ha provocado una profunda indignación entre los propios votantes del PP.
Se sienten burlados por sus líderes. Y no vale decir que Zapatero les engañó en la cifra del déficit -que es cierto-, no vale porque el grueso de la desviación corresponde a las comunidades autónomas y en alguna muy señalada en ese registro (Valencia, 19,8 por ciento de déficit), los populares llevan gobernando desde hace más de una década. Nos crujen a impuestos (veremos qué pasa con el IVA), pero de reducción de lo prescindible -por ejemplo: subvenciones a los sindicatos, la patronal o los partidos políticos- poco, apenas un 20 por ciento. Lo dicho. Promesas de campaña: mentiras y gordas.

MADRID, 4 (OTR/PRESS)
Muy mal deben ver el porvenir los sindicatos, por lo menos UGT, para hacer las propuestas de reforma laboral que ayer se le escucharon a Cándido Méndez. Lo que era innegociable con el Ejecutivo socialista se convierte ahora en posible ante el riesgo de que el PP pegue un tajo más sangrante aún a los derechos de los trabajadores.
Aunque advierten que la subida del IRPF es un golpe durísimo para las carteras de los asalariados, aún así, en un ejercicio de realismo sindical, aceptan la moderación salarial y otros ajustes como forma de llegar a un pacto con la patronal. Al final, la derecha en el poder, va a conseguir al grito de "que viene el lobo" lo que no consiguió Zapatero: que se pongan de acuerdo los agentes sociales.
Puestos a inmolarse en el altar de la negociación los sindicatos, no solo están dispuestos a revisar el tema salarial, sino también la negociación colectiva, los contratos, e incluso el despido. En salarios se aceptaría que estos crezcan por debajo de la inflación en 2012 y 2013. Como alternativa a los despidos proponen que aquellas empresas en dificultades puedan reconvertir empleos fijos en contratos a tiempo parcial mientras dura la crisis. Una lista de medidas que componen una propuesta inédita por parte de una central sindical.
El plazo para el acuerdo con la CEOE termina el 13 de este mismo mes. Podría ocurrir que la patronal, sabedora del apoyo gubernamental con que cuenta de antemano, considere estas propuestas insuficientes. O incluso que el propio Gobierno, que tiene ya el diseño de la reforma laboral que recibirá la aprobación de Alemania también considere la oferta de UGT como "corta".
Conviene recordar que el máximo responsable de la patronal, Juan Rosell, afirmó antes de Navidad que su propuesta para crear empleo pasaba por copiar la formula alemana de los "mini empleos", una modalidad sin derecho a seguridad social, ni vacaciones, ni paro. Con tan "económicos" planteamientos y sabiendo que los recortes de Rajoy juegan a su favor, posiblemente pidan libertad total para los empresarios.
Pese a que destacados dirigentes populares aseguraron, antes de las elecciones, que la sola llegada de su partido al poder iba a trasmitir una imagen de solvencia que reactivaría el mercado, el paro sigue creciendo. En 2012 va resultar igual de difícil, o más, encontrar un puesto de trabajo. Ahora bien, los afortunados que conserven su empleo con la reforma laboral que se avecina no tienen nada garantizado.

MADRID, 4 (OTR/PRESS)
El Estado, o sea, el gobierno, acaba de acudir al rescate de la Comunidad Valenciana, la más endeudada de España, para evitar el impago al Deutsche Bank del vencimiento de un préstamo de 123 millones de euros. Un dineral. Había días que Urdangarin no ganaba tanto. En realidad, y pues un gobierno no puede hacer semejante cosa, avalar deudas autonómicas, se ha recurrido a la fórmula o ardid, del género de algo de pan para hoy y mucha hambre para mañana, de buscarle al ejecutivo de Fabra otra entidad financiera que le preste lo que debe al Deutsche, a fin de salir del paso y eludir, momentáneamente, la bancarrota. Es decir; préstamo sobre préstamo, deuda sobre deuda, acumulación de intereses y un futuro muy negro.
Pero si el futuro de la Comunidad Valenciana pinta tan negro no es sino porque de ese color se viene pintando y repintando desde hace años, con Zaplana primero y con el inefable Camps, su rival en todo, después y hasta hace nada. El origen del entrampamiento y de la consiguiente morosidad de dicha autonomía puede rastrearse sin la menor dificultad en los dispendios, derroches y pelotazos de su administración: Terra Mítica, Fórmula 1, Ciudad de la Luz, nonatas Torres de Calatrava, Aeropuerto de Castellón... Sólo en Terra Mítica, enclavada en un paraje natural no urbanizable que ardió misteriosamente antes de acoger el desangelado emporio, la Generalitat enterró entre 200 y 300 millones de euros de dinero público. ¿O qué decir de ese aeropuerto "del abuelo" por cuyas pistas pueden pasear tranquilamente los castellonenses sin que ningún avión les moleste? El señor Camps está siendo juzgado éstos días por dejar presuntamente que le regalaran trajes unos tipos con toda seguridad muy poco recomendables, pero lo mismo tendría que aclarar algunas otras cosas: ¿Qué hizo con el dinero público que se le entregó para su adecuado empleo y custodia? ¿Cómo lo administró? ¿Con qué resultados? ¿Dónde está? ¿Cuánta ruina ha caído y caerá sobre los valencianos a cuenta de sus pasados fastos? La Comunidad Valenciana de Camps era el espejo en que se miraba Rajoy. ¿Y qué veía?

España, la nación que tiene mas vínculos familiares e históricos con Cuba, debe de estar en primerísima línea en la defensa de la libertad y la democracia, de juego limpio y cuanto antes, para Cuba, para todos los cubanos de dentro y fuera.
España, antes del uno de enero 1959, de la llegada de los comunistas al poder por las armas en Cuba con el apoyo de los progres-liberales de Estados Unidos, y de arrasarla tras 52 años de criminal, sanguinaria y exterminadora tiranía comunista totalitaria cubana; España, aportó a Cuba que, antes de 1959 y junto a Argentina y Uruguay, era la nación mas desarrollada de América latina, superaba ampliamente en desarrollo y nivel de vida a España e Italia (Cuba comunista en la actualidad, 03-12-2012, tiene uno de los salarios mas bajo del mundo: 15-20 euros, 19,5-21,3 dólares y acaba de dar un Gran Paso Revolucionario, Un Gran Salto Adelante, ja, ja, ja, en el ¡¡¡Siglo XXI!!!, y consistente en que los zapateros remendones cubanos puedan trabajar algo por su cuenta, pues, eran empleados del Estado Comunista Totalitario Cubano que prácticamente todo lo ha ensuciado, arrasado, degradado, contaminado, corrompido, envilecido. Recordemos que, entre otras cosas, Cuba, antes de 1959, en zapatos y otros importantes complementos, relojes de gran calidad, etc., era uno de los grandes centros de la moda del mundo), y competía en diferentes e importantes sectores con las naciones mas desarrolladas del mundo; España, como decíamos, aportó a Cuba, antes de 1959, del orden de 700.000 emigrantes españoles. Las regiones españolas que mas emigrantes aportaron a Cuba, en relación con sus poblaciones, fueron Asturias y Galicia. Los Centros Gallego y Asturiano en Cuba, en La Habana, eran los mas importantes por sus actividades e iniciativas. Los asturianos y gallegos, junto al resto de los españoles de bien, deberían de cantar Cuando salí de Cuba por los derechos humanos (vivir es cantar libremente: callar ante mafiosos, dictadores, represores y tiranos, someterse NUNCA) deben de movilizarse activa y pacíficamente, dentro y fuera de España, por la libertad y democracia ya y de juego limpio para Cuba.

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
Rajoy puede mirarse en la Cataluña de Artur Mas, cuyas medidas, decía hace unos días Luis de Guindos, "me suenan bien". Mas acaba de cumplir un año de Gobierno y su gestión no ha pasado desapercibida. Ha hecho serios recortes en todas las partidas presupuestarias, especialmente en sanidad, tanto con los médicos como cerrando ambulatorios o servicios. También en Educación. Ha recortado el sueldo y otras ventajas a los funcionarios. Ha quitado pagas extraordinarias a los cargos públicos y no hay departamento que se haya salvado. Un año de ajuste duro, y la previsión de que no ha terminado, podía haber llevado al Gobierno de la Generalitat a una situación de rechazo popular. No es así. Los sondeos de La Vanguardia le otorgan una nota de 4,55, y los sociólogos explican que es muy difícil que en las encuestas políticas los ciudadanos puntúen por encima del seis. No es un suspenso real. Y, además, Mas obtiene la mejor valoración de todo su equipo con un 5,34 y su consejero de Economía -la mano que mueve los recortes- un 4,86. Una valoración notablemente alta para lo que ha llovido en Cataluña.
¿Qué sucede? Que los catalanes, como los españoles, sabían que las medidas eran imprescindibles. Que casi un 50 por ciento opina que con el tripartito de Montilla las cosas hubieran ido peor. Y, pese a las duras medidas, CiU sale casi indemne y mantiene su apoyo electoral. A esos recortes se suman ahora los que ya ha decidido el Gobierno español y los que, sin duda, vendrán, sobre todo, después de las elecciones andaluzas de marzo. Llueve sobre mojado en Cataluña, una de las autonomías más endeudas.
Toda España lo va a pasar mal y Cataluña tal vez no empiece su recuperación -que es lo que los ciudadanos catalanes esperan y por lo que aceptaron los sacrificios- hasta más tarde. Por eso, un año después y con los recortes hechos, el presidente catalán vuelve la vista a Madrid y amenaza con la rebeldía fiscal si no se da a Cataluña lo que tienen vascos y navarros, un pacto fiscal y un recorte de lo que aporta al conjunto del Estado. Seguramente la táctica del segundo año sea poner de relieve que Cataluña no crece porque España no le deja. ¿Hasta dónde está dispuesto de verdad a llevar adelante esa pugna? Posiblemente cuanto peor sea la situación económica, mayor será la voluntad política de tensar la situación y exponer abiertamente la fractura.
Al igual que Mas, Rajoy no tiene de momento oposición y eso ayuda ligeramente. Sin oposición, no hay alternativa. Pero a uno y a otro les interesa más, les debe interesar más, explicar bien lo que hacen y salir de la crisis que conservar el poder. España necesita reformas de fondo en las que sustancialmente PP y CiU pueden estar de acuerdo y se necesitan. También deben cerrar definitivamente el modelo de Estado, que no puede estar a debate día tras día. Lo inteligente es alcanzarlo, aunque coyunturalmente y políticamente no lo sea.

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
Ya es prácticamente un hecho que el déficit público que ha dejado el Gobierno de Zapatero será del 8,2 por ciento. Así que en este contexto hay que entender las drásticas medidas tomadas el pasado viernes por el Gobierno de Rajoy. Y solo de esta forma se entiende que ya algunos ministros estén anunciando para este jueves nuevas medidas del lado del gasto y de los ingresos con las ventas parciales de AENA y Loterías del Estado. Puede que no sea suficiente para lograr los objetivos, pero habrá que hacerlo e incluso más. Los ciudadanos están tragando sin anestesia lo ocurrido el viernes. Sin embargo, estoy convencida de que lo entendería o lo tragaría algo mejor si nuevos paquetes de medidas y reformas descansan en el aligeramiento del sector público. Ha sabido poco el recorte, por ejemplo, de las subvenciones a partidos políticos, sindicatos y patronales. En este terreno hay mucho más que hacer. También se esperan más recortes en empresas públicas, organismos duplicados o no y en prebendas diversas de los políticos.
Hemos conocido las cifras del desempleo registrado en el mes de diciembre y aunque menor, sigue creciendo y esta sigue siendo y lo deberá seguir siendo, la prioridad de este Gobierno. Obviamente, primero hay que cortar la sangría del déficit y como ha dicho de Guindos o lo hacemos o nos lo hacen. Así que sin tiempo y sin titubeos se ha cogido el toro por los cuernos. Más de cinco millones de españoles están al borde del colapso o directamente al abismo. Así que en cuanto se pueda, hay que reformar las estructuras y tomar medidas que dinamicen la economía. Es imprescindible que fluya el crédito y que los empresarios cuenten con un marco laboral más moderno y flexible. Así, junto con una menor apelación del sector público a la financiación, podremos empezar a notar que lo peor, que las malas noticias sufren primero un parón. Después ya vendrá la reforma de la educación y otros asuntos cuyos efectos se verán a más largo plazo.
Hemos visto que a este Gobierno no le tiembla la mano y que desde el primer día nos ha dicho la cruda realidad de lo que se han encontrado, no lo transparente y modélico del traspaso de poderes. Ahora queremos ver más esfuerzos públicos y más medidas que nos hagan creíbles, pero también que animen la actividad y taponen la sangría del paro. Como dijo la vicepresidenta Saénz de Santamaría estamos en el inicio del inicio. Que así sea.

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
A mí me ha gustado bastante la composición del primer Gobierno de Mariano Rajoy; me parece de carácter centrista, equilibrado y, en general, preparado. La constatación de que existen algunas excepciones a esta regla general no desmiente la opinión bastante extendida de que, en general, este es un Gobierno que puede generar confianza. Por eso mismo, y porque, como casi todos, deseo que esto vaya bien, me parece útil la crítica a ciertos puntos "discutibles" tanto en la atribución de alguna cartera -no entiendo la de Justicia para Ruiz-Gallardón, ni la de Sanidad a Ana Mato, que podrían haber desempeñado cualquier otra función menos periférica a sus saberes-, como en la designación de varios de los llamados "segundos escalones". Y lo mismo vale decir sobre un punto que podría llegar a ser crucial, como es la coordinación de los departamentos económicos: ¿de verdad va a poder Mariano Rajoy presidir semana tras semana la Comisión Delegada de Asuntos Económicos, para evitar que, por ejemplo, Economía y Hacienda ofrezcan mensajes discordantes? Lo veremos.
Sin embargo, lo que mayores inquietudes me provoca ha sido la ruptura del organigrama que hasta ahora venía estando vigente en el Ministerio de Interior, separando de nuevo, bajo dos mandos distintos, a la Policía y a la Guardia Civil. Pienso que la unificación bajo una sola dirección de ambos cuerpos ha servido para aglutinar informaciones, evitar protagonismos y guerras de celos que antes tanto proliferaron en el Ministerio que se encarga de nuestra seguridad frente a delincuentes y mafiosos y del combate contra el terrorismo. Creo que, independientemente del signo político que gobierna, la eficacia de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado bajo el mando único ha sido patente, aunque haya tenido, admitámoslo, sus altibajos. Cambiar lo que funciona bien no parece, en estas horas en las que tantas cosas hay que cambiar, la mejor receta. Y lo digo independientemente de las personalidades, que ya sabemos que han suscitado cierta polémica, de quienes han sido llamados a dirigir la policía, por un lado, y un instituto armado que cuenta con 150.000 miembros, por otro.
He encontrado quien, benévolamente, recomienda abrir un compás de espera para conocer si regresar a la separación puede traer ventajas en la gestión de ambos cuerpos: era, es cierto, una reivindicación casi "sindical" en sectores policiales y de la Benemérita. Pero me he topado con mucha más gente que, recordando épocas pasadas, revive como una pesadilla aquellos tiempos en los que todos querían apuntarse un tanto y se dedicaban a hurtarse información unos a otros. Y, si hay un Departamento que de ninguna manera debe generar polémica y que debe ser objeto de un consenso sustancial entre las fuerzas políticas, ese es el que encabeza don Jorge Fernández, una figura sin duda de buen talante -lo demostró elogiando sin reservas a su antecesor por la reducción de accidentes de tráfico- y de capacidad de trabajo contrastada: aquí y ahora, cuando las mafias proliferan y el combate contra los terrorismos islamista y los rescoldos del de ETA exigen una particular atención y cuidado, el nuevo ministro no puede, no debe, equivocarse.

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
El abogado de Iñaki Urdangarin ha solicitado (y conseguido) una tregua de quince días para estudiar el amplio sumario. En realidad, más que aplazamiento lo que le hacía falta es un túnel de neutrinos, una máquina del tiempo que le lleve hacia atrás para corregir ciertos comportamientos que ya no tienen remedio. La trama se espesa y todo lo que rodea al Duque de Palma son facturas, encuentros con el diablo en residencias de Patrimonio Nacional, y antiguos amigos que le delatan; entre ellos un regatista que se ha convertido en la garganta profunda de la investigación.
A nadie se le puede criticar por la elección de sus amigos puesto que es la vida quién nos acerca, y nos separa, pero también es cierto que los hay con una notable capacidad para atraer al mal tiempo. El duque ha tenido la habilidad de rodearse de lo mejor de cada casa, bien durante su etapa como deportista o más tarde cuándo se convirtió en hombre de negocios. De esto último bien se ha encargado la Casa Real en desvincular a Urdangarin de la corona para que no salpique y han dejado claro que los negocios del duque son a título personal sobre todo lo que respecta a los "maleficios". Por supuesto que habrá que esperar a lo que diga el juez pero de momento lo tiene gris oscuro color panza de mosca. Además, coinciden las filtraciones del sumario con un momento económico bastante malo y el juicio va a comenzar cuando previsiblemente nos hayan subido nuevos impuestos. En época de vacas gordas hay comportamientos que se toleran mejor, en cambio el abogado de Urdangarin sabe que cuando el IVA aprieta las facturas irregulares se hacen más escandalosas y resultan muy antipáticas.
Tanto el duque como Camps están unidos por un destino de tragedia escénica en la que los protagonistas son "traicionados" por sus antiguos compañeros de farra. Ni uno, ni otro, podían imaginar que llegaría el momento en el que tuvieran que renegar de su pasado porque cuándo fue presente lo vivieron con una normalidad absoluta, como si nunca fuera a llegar el atardecer de su esplendor. Nunca pensaron que el castillo de naipes se fuera a desarmar porque tenían bien protegida la puerta para que no se abriera por efecto de la corriente. Pero las amistades peligrosas huyen a subir en los botes salvavidas los primeros porque hay que tener en cuenta que aquellos que sirvieron para los días de vino y rosas nunca valen para recoger los restos de la fiesta, y menos cuándo hay un juez que pregunta por los nombres de los que bebieron el champán a morro.
Así que un cañón de neutrinos le vendría muy bien al letrado aunque tampoco nadie nos puede garantizar que regresando al pasado sepamos acertar con la elección de los amigos. Empeñarse en el error también es muy humano, ya sea uno expresidente, gañán o duque.

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
El recorte de 200 millones de euros de la subvención que recibe RTVE amenaza la continuidad del actual modelo de televisión publica en orden a la viabilidad empresarial y a la solvencia profesional. A requerimiento de las empresas privadas que operan en el sector -entre otras una que nacía bajo su manto-, Zapatero se pasó de "estupendo" y liquidó la contratación de publicidad. Rajoy ha dado un paso más: optar por la jivarización del medio reduciendo la aportación del Estado. Si no se remedia, es un cambio que puede conducir a TVE a la irrelevancia; a convertirse en un canal testimonial a la manera de la televisión pública norteamericana. Ignoro si quienes han decidido tan drástico recorte han obrado bajo el impulso de la ideología (liberales renuentes ante lo público) o si, por el contrario, el tijeretazo ha sido uno más de la escabechina general decidida en el primer Consejo de Ministros presidido por Mariano Rajoy tras comprobar que el déficit era del 8 y no del 6 por ciento como había dejado en herencia Rodríguez Zapatero.
Quiero creer que ha sido esto último porque, de no ser así, estaríamos ante una decisión que bien por exceso de doctrina (ultraliberal), bien por prejuicios trabados en pretendidos o reales casos de actuación sectaria por parte de los SS.II. de TVE respecto de las posiciones políticas del PP, se diría que alguien se disponen a tomar revancha. O venganza. En cualquiera de los dos casos, el resultado, a mi modo de ver, sería lesivo para los intereses de los espectadores españoles que, año tras año, optan por la televisión pública como medio más fiable para entretenerse y estar informados. A la vista de los modelos de programación que ofrecen algunas de las cadenas privadas (alienante, en más de un caso), estrangular económicamente a TVE sería un inmenso error político.
Salvo excepciones ligadas a acontecimientos concretos: series, películas o retransmisiones deportivas, el grueso de la audiencia opta por la televisión pública porque repudia la telebasura y el griterío que se despacha en tantos otros sitios. Téngalo en cuenta el nuevo Gobierno y, si no hay dinero en la caja, que cambie la ley de Financiación de RTVE y permita que vuelva la publicidad. Los espectadores se lo agradeceremos.

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
Nunca se había conocido en democracia un desgaste y un desprestigio tan vertiginosos de un nuevo Gobierno. La sensación o la sospecha de que había un programa oculto del PP era pública y notoria, es verdad. Pero nunca pensamos que sucedería lo que acaba de suceder: que los listos de siempre no aseguren lo contrario. Porque lo que acaba de ocurrir con las decisiones del Consejo de Ministros de Rajoy es un escándalo de tales proporciones que no podrá pasar desapercibido ni siquiera para los más fanáticos de los que les votaron el pasado 20-N. Todavía me acuerdo de las risas despreciativas con las que acogían las promesas socialistas de subir algunos impuestos, por poner el más fácil de los ejemplos. La bajada lineal de impuestos era el corazón programático y filosófico del PP durante estos años de crisis, y así hasta las vísperas de esa reunión decisoria del Gobierno. Buscaron un pretexto ridículo para decidir lo que siempre habían combatido, lo que habían afeado al anterior Gobierno o a cualquier otro fuera de España que preconizase las subidas. Pues ya lo ven.
Además de la mayor subida del IRPF desde 1983. Asistimos al más drástico abanico de recortes de toda la historia de la democracia, ellos, que vilipendiaban al anterior Gobierno por unos recortes que ahora se quedan comparativamente en juegos de niños. Se han tomado las decisiones más mortales para el equilibrio y la justicia sociales, para el desarrollo de los servicios sociales, los estímulos al crecimiento, la innovación, la investigación y el resto de las facetas que habrían debido contribuir a la salida de la crisis. No hay palabras para calificar tales medidas, que dejan muy pequeñas a las que todos criticamos con muchísima razón cuando el Gobierno de Zapatero las tomaba, especialmente el 9 de mayo de 2010. El Gobierno de Rajoy nos ha mentido más que cualquier otro y ha hecho ya méritos, cuando acaba de nacer, para disolverse vertiginosamente. Lo escribo con sentimiento, pocos días después de expresar mis deseos de que los de Rajoy acertaran en beneficio de todos los españoles. Lo lamento.

MADRID, 3 (OTR/PRESS)
Según las encuestas que han publicado estos días los medios de comunicación, la figura del Rey don Juan Carlos es, a día hoy, mejor valorada que la institución que representa. El diario El Mundo concluía que un 76 por ciento de los españoles tiene una opinión buena o muy buena del Rey, mientras el 60 por ciento respalda la Monarquía. Y unos datos similares se daban sobre el Príncipe Felipe, que obtenía un nivel de apoyo un poco inferior al de su padre, pero se situaba en el 70 por ciento.
Evidentemente, vistas así las cosas se podría concluir que el caso Urdangarin no ha debilitado ni al Monarca ni al heredero, pero eso no es del todo cierto y, de hecho, esta ha sido y es la mayor crisis a la que se ha enfrentado la Monarquía durante toda la Transición y no puede ni mucho menos darse por concluida. Lo que queda claro, desde un punto de vista sociológico, es que los españoles distinguen perfectamente entre los miembros de la familia real y también que el rechazo al yerno desleal es altísimo, situándose en un 74 por ciento los que tienen una opinión mala o muy mala del marido de la Infanta Cristina.
Por si lo que hemos conocido hasta ahora fuera poco, resulta que Urdangarin utilizó presuntamente el Palacio de Marivent como oficina comercial, para cerrar sus negocios y, entre otros, conseguir un contrato de 18 millones de euros por el que el Gobierno balear se comprometía a patrocinar a un equipo ciclista, de los cuales él se llevo 300.000 euros como comisionista. La desvergüenza de este señor no tenía límites y su afán recaudatorio por la cara tampoco. ¿Por qué? Pues, simplemente, porque se creía con impunidad para hacer lo que le viniera en gana y extorsionar a todos y a todo, por el mero hecho de pertenecer a la primera familia de este país. Lo dramático es que si este tipo de tropelías se conocían desde hace años hayan tardado tanto en salir a la luz y, desde luego, en su caso debe aplicarse, más que en ninguno, eso de que la Justicia es igual para todos.
Tal vez la Corona, por lo que señalan las encuestas, haya salido indemne de momento, pero sigue habiendo muchos más juancarlistas que monárquicos y sobre todo en el sector más joven de la población, que al fin y al cabo es el futuro, hay la opinión mayoritaria de que la República sería la forma de Estado ideal, como ocurre en la mayoría de los países de nuestro entorno. Nuestra democracia está plenamente consolidada, no hay ningún riesgo de involución y, por lo tanto, las próximas generaciones serán las que tengan la última palabra.
La corrupción es un cáncer que hay que extirpar de raíz y si no se toman medidas drásticas las consecuencias pueden ser terribles. Es la hora de la Justicia pero la Zarzuela debe estar vigilante y no bajar la guardia porque ni todo está ganado, ni nada está olvidado. El heredero va a tener que ganarse a pulso el mismo respeto y apoyo de los ciudadanos que se ganó su padre y eso se consigue con una acción no solo ejemplar, sino ejemplarizante, en el día a día.

Los políticos también deben quitarse el postre. Sabíamos que habría recortes; los pedíamos; los esperábamos; los deseábamos; los publicitamos; los defendimos e incluso alabamos en su día al primer ministro de Portugal, Passos Coelho, por la valentía de prometer a sus conciudadanos durante la campaña un futuro negro y años de vida austera para hacer frente al rescate. Y animamos a Mariano Rajoy a ser claro e imitar a su homólogo portugués, conscientes de que el agujero económico de España llegaría a las antípodas.
Esperábamos las medidas de ajuste como si se tratase de los regalos y novedades que el tío Marciano traía de sus viajes por los Mares del Sur. Al Gobierno le urgía demostrar a los mercados que lo pactado para cumplir con el déficit iba por buen camino y que no iba a defraudar. Por eso, el Consejo de Ministros del día 30 había creado más expectación que nunca, a pesar de estar ya inmersos en los preparativos de la Nochevieja.
Los ministros De Guindos, Montoro, Báñez y Soraya se presentaron en la rueda de prensa bajo la forma de Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis, sin caballo, pero con las espadas enhiestas, dispuestos a dar la batalla. Si en su representación original los jinetes personifican el hambre, la guerra, la muerte y la victoria, y emergen cuando Jesús abre los cuatro primeros sellos del pergamino que Dios lleva en su mano derecha, este cuarteto histórico e inmortalizado ya, acaba de abrir el pergamino del libro de ruta del Partido Popular para los próximos meses/años.
Pero fue una apertura de sello con mal pie, y llegó el primer desencanto de los que apoyamos y confiamos; porque, estando de acuerdo con el fondo, no podemos estarlo con la forma. Es cierto que el déficit no era del 6% sino del 8%. Y apuesto a que será todavía mayor. Pero de eso ya era conocedor el Partido Popular; eso ya lo sabían antes del traspaso de poderes por pura deducción; eso ya lo conocían antes del debate de investidura. ¿Y quieren despacharnos diciéndonos que la subida del IRPF se debe a “decisiones extraordinarias”, por circunstancias “no previstas” de excesivo déficit público? Eso no se lo cree nadie. Y si es así, poca confianza merecen unos gobernantes que no fueron capaces de prever lo que era de dominio público. Además, ¿en qué quedamos? Según De Guindos ya estaba descontado. Que se pongan de acuerdo, porque no es una buena manera de estrenarse.

Los últimos acontecimientos han activado la alarma de mi reloj para despertarme del ligero sueño de la ilusión. No quiero ser pesimista, pero siento que estamos asistiendo al comienzo de una legislatura un tanto extraña y paradójica, malos calificativos para un gobierno del que se espera que nos saque de la crisis económica, institucional, judicial y MORAL en la que nos sumió en recién finiquitado gobierno socialista, el peor de la historia de la democracia –y su presidente Zapatero el más nefasto— dicho por medios de comunicación y repetido hasta la saciedad por el Partido Popular, recién llegado a La Moncloa.
Ya en mis artículos anteriores manifesté mi disconformidad y extrañeza por las palabras de elogio dirigidas hacia Zapatero y sus ministros de Interior. Pero medio las disculpé porque entendí que era una manera de despedir, de una manera educada y elegante, a quienes habían destrozado a España. Hasta ahí vale, puede pasar. Pero que en el segundo consejo de ministros, los ídem, entre recorte y recorte, no se les ocurra mejor cosa –eso sí es una ocurrencia grave—que conceder el “Collar de la Orden de Isabel la Católica” a Rodríguez Zapatero, me parece una falta de respeto a los millones de votantes que decidieron que los socialistas, cuantos menos y más lejos, mejor. Y por si eso fuera poco, la concesión de la Cruz de la misma orden al señor Cháves, que convirtió la Junta de Andalucía en un cortijo privado, con cuestiones pendientes como el de los fondos de reptiles, los eres de Mercasevilla, las subvenciones a los hijos, los líos financieros de los cuñados y todos los agujeros bajo las alfombras, que veremos a final de marzo, parece otra inocentada.
La “Orden de Isabel la Católica” la instituye Fernando VII y tiene varios grados que van desde el Collar a la Banda de Dama, con los intermedios de Encomienda, Cruz de oro, plata y bronce; Medallas de plata y bronce, y Corbata y Placa de Honor, estas últimas destinadas a personalidades del ámbito jurídico. La condecoración fue creada para premiar la lealtad a España y los méritos de ciudadanos españoles y extranjeros. En 1988 se adecuó a los tiempos y se resumió su motivo de entrega: “Premiar aquellos comportamientos extraordinarios de carácter civil, realizados por personas españolas y extranjeras que redunden en beneficio de la nación, o que contribuyan de modo relevante, a favorecer las relaciones de amistad y cooperación de la nación española con el resto de la comunidad internacional”.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
El Gobierno, que no Mariano Rajoy -sigue silente--, anunciaba el pasado viernes una subida de impuestos largamente desmentida durante la campaña electoral, entre otras medidas de recorte cuya urgencia venía dictada, explicaron la vicepresidenta y dos ministros, por el descubrimiento de que el déficit que dejan los socialistas será del ocho por ciento -o quizá algo más--, en lugar del seis por ciento anunciado. Dado que estamos en la guerra frontal contra el déficit, la dureza de las decisiones viene dictada por ese aumento del gasto no contemplado en las cifras que se barajaron en el traspaso de poderes, explicó la vicepresidenta, Soraya Sáez de Santamaría. Dado que esas cifras, al final, van a diferir no poco de las que se suponían, el nuevo Gobierno acusó a sus predecesores socialistas de haber falseado los datos, de engañar al país y, de paso, a Europa y los mercados.
Constatando, como todos hemos constatado ya, que la gestión del Ejecutivo de Zapatero distó mucho de ser modélica y encontrándome, por tanto, lejos de defender la gobernación socialista, temo, empero, que esa acusación de "falseamiento de cifras" lanzada por el Ejecutivo del PP contra sus antecesores no esté demasiado fundada; bien sabían Rajoy y todos los que luego iban a ser sus ministros que el déficit no se detendría en un seis por ciento, que los gastos de muchas Comunidades Autónomas -en su mayoría gestionadas por el PP desde mayo o desde antes- iban a superar las previsiones y que la seguridad social tendría un déficit al menos un 0"4 por ciento superior al previsto.
A partir de ahí, podemos, o no, justificar el incremento en el IRPF, algo que se nos dijo por activa y por pasiva que no ocurriría. Podemos, o no, entender -y yo, que quiero confiar en este Gobierno, las entiendo-- las medidas de dureza derivadas del ajuste dictado el viernes y de otros que vengan a continuación. Pero yo al menos no puedo dar por bueno que todo lo acordado en el Consejo de Ministros de la pasada semana se decidió a última hora, al ver el Ejecutivo de Rajoy sorprendida su buena fe cuando, de pronto, se enteró de que el déficit no se iba a ajustar al seis por ciento que oficialmente -pero nunca oficiosamente, porque todos conocíamos la verdad_ se barajaba.
Las medidas acordadas por el Consejo de Ministros serán positivas o negativas para la marcha económica del país -en Francia, en lugar del IRPF, se ha aumentado el IVA, por ejemplo-; no me siento autorizado para dar un dictamen al respecto. Lo que verdaderamente me sorprende es el relativo silencio, o la voz con sordina, de la principal formación de oposición, el PSOE. Ni un experto de la oposición ha salido a la palestra para contrarrestar, o el menos someter a debate, las decisiones del pasado viernes. Y menos aún se han escuchado voces socialistas autorizadas negando las tremendas acusaciones de, por ejemplo, Javier Arenas o Fátima Báñez -mucho más moderado estuvo ayer el titular de Economía, Luis de Guindos, en unas declaraciones radiofónicas--, que insistían en que los responsables del Gobierno saliente simplemente mintieron a los ciudadanos con sus previsiones macroeconómicas.
¿Es esta, de bajísimo perfil, la oposición que vamos a tener? ¿Está Rubalcaba tan, tan ocupado preparando el congreso federal socialista como para hacer dejación de sus obligaciones a la hora de meter todo el ruido posible ante una decisión tan trascendental de quienes tienen la mayoría absoluta en buena parte de los ayuntamientos, en casi todas las autonomías y en el Gobierno central?
Pues apañados vamos. Me parece urgente contar con el obligado equilibrio de poderes, como me parece necesario que no se rompa ese buen clima entre las formaciones políticas del que disfrutábamos en los tres últimos meses. El clima, al parecer, se ha hecho pedazos con esas duras declaraciones contra la difícil situación heredada, clavo ardiendo al que se agarran los nuevos poderosos al primer tropiezo. Pero aún no sabemos bien qué contestan del otro lado: no ha habido esa previsible respuesta contundente de los socialistas a las acusaciones de los "populares". ¿Está el PSOE, comandado de hecho por Rubalcaba, aunque quién sabe quién manda ahí ahora en realidad, tan paralizado, tan acéfalo, como parece?
Pues entonces, lo dicho: vamos dados.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Primero fue el anuncio del nuevo gobierno autonómico de Cospedal: "se debe muchísimo más de lo que nos habían dicho, hay facturas que están hasta reflejadas en pesetas" Y Barreda asegurando que tampoco era para tanto y Cospedal insistiendo en que era para más y las farmacias sin cobrar. Castilla-La Mancha no es una bloque de viviendas en las que el presidente de la comunidad o el administrador puedan hacer alguna jugarreta; tampoco una ONG del tipo de la que todos pensamos que despachaba, al parecer incluso en la Palacio de Marivent; se trataba de un gobierno autonómico aunque, eso sí, con una caja de ahorros quebrada y un aeropuerto fantasma. Era el primer aviso de lo que se avecinaba.
Y se avecinaba lo que ya parece una realidad que complica mucho las cosas: nuestro déficit no sólo no es del 6% como aseguraba el Gobierno de ZP sino que es posible que sea incluso mayor que 8% según el nuevo ministro de Economía. Y el ciudadano no da crédito a que gente que se supone responsable suelte esta sarta de mentiras con las cosas de comer. Porque si lo que dijo Cospedal y ahora dice de Guindos es cierto, estoy seguro que en la justicia hay alguna manera de implicar a los presuntos responsables. La otra posibilidad es que lo que dicen los peperos no se cierto y les sirva como coartada, pero entonces Barreda y Salgado ya deberían haber puesto la correspondiente demanda por difamación o lo que sea.
Pues no, nadie dice nada. Se acusan de mentir, ¡nada menos que de mentir en las cuentas públicas, de mentir sobre nuestro dinero¡ y se contentan uno con decir que sí y otro con decir que no. ¿Pero que país es este? El Gobierno del Partido Popular no puede traicionar sus promesas electorales sobre el tema fiscal limitándose a decir que el ejecutivo de ZP les ha engañado. ¿Es que en la oposición no llevaba un control de la cosa? ¿Es que si no tenían acceso a las cuentas reales y lo han visto ahora no es el engaño o la ocultación lo suficientemente grave para algo más que quejarse? Y la ahora oposición, igual: ¿no tienen nada que decir sobre las acusaciones del PP? Si son mentira ¿por qué no desenmascaran al Gobierno? Y si son verdad ¿por qué no dan la cara y piden perdón?
Dan ganas de irse de aquí, de mandarles a todos al Senado a vegetar y cobrar sueldos y dietas a cambio de nada. ¿Pero qué país es este donde todo puede pasar sin que nunca pase nada? Quiero ver ante los tribunales a mucha gente, a los directivos de las Cajas que se repartían el botín de la institución casi muerta blindándose retiros inmorales, quiero ver a los que en el Banco de España daban el visto bueno para esos latrocinios, quiero ver a los que consintieron y se lucraron con los aeropuertos de Castellón y Ciudad Real; quiero verlos y que devuelvan el dinero lo primero y se les inhabilite al menos para la trabajar en la Administración. Y quiero ver una comisión investigadora en los parlamentos castellano manchego, valenciano y nacional para esclarecer responsabilidades y mentiras que igual no son de cárcel pero si de bochorno general. Quiero ver tantas cosas que no veré, que nadie quiere que vea, que ya no es ni cabreo lo que siento sino un tristeza de siglos por esta vieja España instalada eternamente en el estraperlo cutre y sucio.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Los coches de lujo suelen ser un termómetro del estado económico de un país. Contra lo que pueda parecer, cuanto peor es la situación financiera de una sociedad más coches caros se venden. Por ejemplo, en la terrible etapa del corralito argentino, cuando la autarquía monetaria dejó sin los ahorros de toda su vida a cientos de miles de ciudadanos, que se agolpaban desesperados a las puertas de los bancos, en ese año se vendieron más automóviles mercedes de alta gama que en el año anterior.
Uno de los datos más pesimistas sobre la situación española es que, durante el año que acaba de terminar se vendió un masseratti, caso inquietante, porque en 2010 no se vendió ninguno, es decir, que el año pasado fue peor que el anterior y si en 2012 se disparan las ventas de masserattis estará claro que habrá decenas de miles de familias en la miseria.
Naturalmente, prestigiosos expertos en finanzas como nuestro ministro de Economía o nuestro ministro de Hacienda, tienen explicaciones verosímiles sobre el fenómeno, pero los ígnaros, los indoctos en esta ciencia de ganancias y pérdidas, nos quedamos bastante perplejos ante un sistema que, cuando empobrecen las masas, enriquece a unas minorías privilegiadas, es decir, que mientras los demás nos apretamos el cinturón ellos tienen que comprarse otros pantalones más anchos, o un automóvil de alta gama.
Sin ser economista, ni profeta, desde mi incompetente manera de ver los números, estoy casi convencido de que este año será excelente para los importadores de coches de lujo, y que habrá más compañeros del dueño de ese masseratti solitario que se vendió el año que se acaba de extinguir.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Como casi todo es horroroso, consuelan enormemente las pequeñas cosas que, cuando menos, no hurgan en la herida: el homenaje a Unamuno en Bilbao, los partidos de fútbol entre guardias civiles y gitanos... Por lo menos, se trata de sucesos para cuya descripción no se necesita aludir a las primas de riesgo, a los recortes, al déficit, a los dividendos, a las subidas de impuestos, al precio de la deuda y a cuantos camelos usan explotadores y usureros para adobar sus rapiñas. Pero hay algo más: una gran ciudad, Bilbao, se reconcilia con un hijo, y gitanos y guardias civiles, o sea, el día y la noche, el perro y el gato, el ying y el yang, la cara y la cruz, el agua y el aceite, se divierten juntos.
El último día de 2011 se cumplieron 75 años de la muerte de don Miguel de Unamuno, y Bilbao, representado por su buen alcalde Azkuna, le reconoció al fin, plenamente, como hijo. La pena de la que murió el vasco, la de haberse equivocado de manera radical y absoluta respecto a la condición e intenciones de los rebeldes fascistas, no murió con él, que tanto había acertado antes de equivocarse tanto, sino que continuó durante éstos 75 años en el desencuentro entre la memoria del intelectual y las nuevas generaciones de su tierra, cristalizando en algo casi peor que el olvido. Una corona de flores y unas palabras en el curso de un acto sencillo han bastado para la reconciliación y el alivio.
Bajo las historias y chistes protagonizados por gitanos y guardias civiles, un clásico del imaginario colectivo español, se halla uno de los casos de persecución más contumaces y crueles de la historia, que, por lo demás, se corresponde con el calibre de la persecución que ha sufrido secularmente en España el pueblo gitano. Las cosas han cambiado, es posible que no tanto como debieran, pero han cambiado, y esos partidillos de fútbol entre navideños y benéficos que éstos días han jugado en Navia, en Muriedas y en otros lugares, lo confirman. Uno y otro suceso, el de Unamuno en su casa y el del dios de la bonhomía en la de todos, guardias y gitanos, se han colado de refilón en los periódicos y en los noticiarios entre las malas noticias. Gracias.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Mariano Rajoy ha tardado solo nueve días en incumplir una de sus promesas electorales mas reiteradas: la de no subir los impuestos. Como todo el mundo sabe, el Consejo de Ministros del pasado viernes -el primero realmente importante del nuevo Gobierno- acordó subir de forma progresiva el IRPF -llegará hasta un 52 por ciento para las rentas mas altas-, lo mismo que el IBI y las rentas de capital. Para justificar esta subida, se ha argumentado por parte de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría que el Gobierno saliente no les dijo la verdad cuando les comunicó que el déficit previsto para este año era del 6 por ciento, cuando en realidad será del 8 o incluso algo más como en las últimas horas ha dejado entrever el nuevo ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos.
Excusas de mal pagador se podría decir, porque aunque sea perfectamente creíble que el Gobierno de Zapatero les mintiera sobre la cifra del déficit, no lo es que el equipo económico del nuevo ejecutivo no tuviera los elementos necesarios de información para saber, antes de tomar formalmente posesión de sus cargos, de que déficit estábamos hablando. El hecho es que el Gobierno de Rajoy en su primer acto de ejercicio del poder -ese que te da el tener el Boletín Oficial del Estado- ha optado por contravenir su programa electoral y adoptar unas primeras decisiones de corte claramente socialdemócrata muy alejadas del corte conservador y liberal que se espera del nuevo ejecutivo. Algunos dicen que de no haberlas adoptado el Ejecutivo se las hubieran impuesto desde Bruselas. Es posible, pero en cualquier caso, el primer paso del Gobierno de Rajoy ha sido bastante desconcertante para su base electoral.
Además, se ha echado en falta que fuera el propio presidente el que diera la cara y saliera a explicar a la opinión pública el por qué de las duras medidas adoptadas. Rajoy prefirió parapetarse para ese fin en cuatro miembros de su gabinete, pero si él es el que por decisión propia se ha reservado la presidencia de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos y también por decisión propia ha optado por no tener una vicepresidencia económica, qué menos que ser quien asumiera el dar una explicación ante unas decisiones de tanta envergadura.
Recién estrenado el 2012 a nadie se le escapa que el nuevo año va a ser, en términos económicos, más duro que el anterior. Los ajustes y medidas adoptadas por el nuevo Gobierno no han hecho más que empezar y tendrán su continuación en las próximas semanas cuando se proceda a elaborar los Presupuestos Generales del Estado del vigente año. Pero junto a esas medidas resultan imprescindibles las reformas del sistema financiero que posibiliten la creación de empleo, porque solo con ajustes no se consigue el crecimiento de la actividad económica, sino más bien todo lo contrario.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Es más fácil predicar que dar trigo. Mariano Rajoy ha debutado al frente del Gobierno incumplido una de sus promesas electorales: no subir los impuestos. La realidad es que los ha subido. ¡Y de que manera!. La política fiscal anunciada tiene perfiles confiscatorios y se ensañará con las clases medias, base, por cierto, de su electorado tradicional. Tan consciente debe ser de la desazón con la que millones de ciudadanos encaran los primeros compases del nuevo año que prefirió no ser él quien diera las malas noticias dejándolas en manos de la vicepresidenta Sáenz de Santamaría y los ministros Montoro, De Guindos y Bañez.
Mal comienzo. El Gobierno anunció recorte de gastos, pero se quedó corto en aquellas partidas en las que el ejemplo podría haber sido ejemplar: ¿Por qué un 20 por ciento de reducción de las subvenciones a los partidos políticos, los sindicatos y la patronal y no el 100? Si a quienes no viven de la política (el grueso de los ciudadanos) se les imponen nuevas y pesadas cargas de impuestos, lo justo es que los políticos, la patronal y los sindicatos vivan de las cuotas de los afiliados a estas organizaciones, no a costa del Presupuesto. El Gobierno justifica el palo aduciendo que se ha encontrado con un déficit del 8 por ciento, dos puntos más de lo proclamado por Zapatero. Añade que han sido las comunidades autónomas las gastadoras. En algunas de ellas (Valencia, Murcia, La Rioja, Castilla y León, Galicia, Ceuta y Melilla) el PP gobierna desde hace años, y en el resto, salvo en Andalucía, Cataluña y el País Vasco, manda desde el mes de mayo. Los técnicos del PP, ¿no sabían lo que hacían los políticos del PP? Cuando Rajoy se comprometió a no subir los impuestos, ¿no conocía el calado real de la deuda autonómica? Cuesta creerlo. La composición del Gobierno pintaba bien, pero, visto lo visto, empieza mal.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
El camuflaje semántico fue un clásico del zapaterismo. Casi sin solución de continuidad le han salido imitadores. El Gobierno del PP, sin ir más lejos, llama a los recortes "reformas estructurales" y "recargos de solidaridad temporales" a la subida de impuestos. Lo cual no acaba de encajar, creo yo, en el solemne compromiso marianista de "llamar al pan, pan, y al vino, vino" (Discurso de investidura, 19 de diciembre de 2011).
Compromiso que suponía "decir siempre la verdad, aunque duela, sin adornos y sin excusas". Tal vez olvidó decir Rajoy que el compromiso suponía dejar el cuentakilómetros a cero una vez en Moncloa. No antes. Y menos en campaña electoral, en la que lo suyo es engañar a los electores por un puñado de votos. Así se explica aquella contundente aversión a la subida de impuestos: "Sería la puntilla para las familias y un disparate estratosférico", decía Rajoy el 25 de agosto de 2009.
Claro que la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, siempre te puede convencer de que la subida del IRPF (rendimientos del trabajo) en todos sus tramos, la de los ahorros (rendimientos del capital) y la del IBI (vivienda, que ya había subido no hace mucho tiempo), no son impuestos que suben sino recargos que se imponen por tiempo limitado. Todo ello en nombre de la solidaridad orientada al común objetivo de superar la crisis económica que padecemos por culpa de un Gobierno socialista incompetente y mentiroso.
Pero ya gobierna un equipo técnicamente preparado que dice siempre la verdad. O la decía. O la dice ahora y mentía antes. De momento ya asume que su primer y urgente objetivo es el equilibrio presupuestario y no, como decía antes, la creación de puestos de trabajo. Todo contra el déficit público y nada contra la recesión. El empleo puede esperar. El déficit público, no, porque lo exige Bruselas.
Ya sabíamos eso antes de las elecciones del 20 de noviembre y, por supuesto, cuando Rajoy anunciaba la radical oposición del PP a cualquier subida de impuestos "porque eso significaría más paro y más recesión. Tenía razón, pero ha hecho lo contrario de lo que predicaba. Las medidas adoptadas por el flamante Gobierno del PP son las indicadas para deprimir tanto el consumo (subida de impuestos) como la inversión (freno al poder inversor del Estado), los dos motores del crecimiento y, en consecuencia, los verdaderos resortes para la creación de empleo.
Era doctrina oficial del PP no prometer nada que no se pudiera cumplir. Se le olvidó decir que con excepción de la promesa de no subir los impuestos. Y cuando anunció que descongelaría las pensiones congeladas por los socialistas también olvidó decir que la descongelación iría acompañada de una subida del IRPF en dichas pensiones, las contributivas, las únicas que se habían congelado en el tijeretazo de Zapatero (mayo 2010). Menudo favor: darle con una mano y quitárselo con la otra.

Cuando se hizo público el gabinete de Rajoy, Ana Mato fue uno de los miembros que cuestionamos, por su nula experiencia en un sector tan importante, que debe afrontar los recortes que exige la crisis, e incluso un posible copago encubierto, en una sociedad cada vez más envejecida y heterogénea. No dudamos de su capacidad de trabajo, de sus dotes organizativas e incluso de sus estrategias como directora de campañas. Pero no todos servimos para todo, y entendemos que la sanidad pública debe estar en manos de gestores con experiencia, preferiblemente expertos en medicina y ciencias afines.
La noticia de que Pilar Farjas abandona la Consellería de Sanidad de Galicia para ser la mano derecha de Ana Mato, o dicho con más propiedad, dirigir el Ministerio de Sanidad en la sombra, diluye mi intranquilidad y deja ver a las claras que una cosa es el puesto político, de reconocimiento a la fidelidad, y otro el de la gestión pura. La experiencia y formación en medicina que le falta a la nueva Ministra, le sobra a la turolense Pilar Farjas –ahora secretaria general de sanidad—, licenciada en Medicina y Cirugía, especialista en medicina de empresa, que tras ocupar varios cargos en anteriores legislaturas populares, acabó de curtirse en Galicia poniendo en marcha varias iniciativas –algunas muy discutidas—entre ellas la implementación del catálogo priorizado de principios activos; un catálogo que si bien tiene algunas lagunas permite un ahorro en gasto farmacéutico considerable; un catálogo que –por cuestiones políticas—el ministerio de sanidad, con Leire Pajín al frente, a la sazón, recurrió ante el Constitucional. Según la oposición gallega, la partida de Farjas descubre el modelo de política sanitaria que implementará el PP en los próximos meses. Unos la acusan de ser “una abanderada de la privatización de la sanidad”, mientras otros la tildan de “competente y preparada”. Pero por encima de todo, Pilar Farjas es una gran defensora de la vida. “Defender la vida es un logro del avance científico”, dijo en una conferencia, cosa importante, dado que la derogación de la ley del aborto es uno de los temas que tiene que poner en marcha el Ejecutivo. En esto también está curtida y no le teme al fantasma de la impopularidad. Es sabido que en no pocas ocasiones, diputados del Bloque Nacionalista Gallego y del Partido Socialista hicieron mofa y burla de ella por su condición de católica practicante. Pilar Farjas debería ser la ministra; de hecho, sonaba su nombre, pero todo se andará.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
El dirigente popular Javier Arenas, convencido de que todos tenemos que hacer esfuerzos y sacrificios, menos los mayores y los desempleados, se ha preguntado qué dirán ahora los socialistas, tras varios meses insinuando que cuando llegara el Gobierno del PP se acababa la sanidad gratuita y la educación universal y pública. Puede que el candidato andaluz lleve parte de razón, pero quizá es pronto para cantar victoria. Por varias razones. La primera es que con el aumento del IRPF la mitad de los pensionistas sí tendrán que hacer esfuerzos, a pesar del incremento del 1%, pues una cosa neutraliza la otra, hasta el punto de generar pérdidas de poder adquisitivo. La segunda es que las comunidades autónomas ya están aplicando recortes en sanidad y educación, y la tercera -y más importante- es que hasta que estén listos los nuevos Presupuestos Generales del Estado no se sabrá realmente hasta que punto es posible financiar el Estado de bienestar, entendido de manera que garantice a cada ciudadano la igualdad de oportunidades y la seguridad de unas mínimas condiciones de vida.
Veamos las claves del problema, en millones de euros. Para que el Estado de bienestar se mantenga al nivel de 2009 hacen falta, en números redondos, 275.000 millones de euros, incluyendo los 110.000 millones necesarios para pagar las pensiones. El resto se lo llevan sanidad (70.000 millones), educación (50.000), desempleo (35.000) y dependencia (10.000). Con los recortes en marcha, pendientes de conocerse los que llegarán en marzo con los nuevos presupuestos, y teniendo en cuenta la caída de ingresos, no está tan claro que cuadren todas las grandes cifras. ¿Los motivos? Básicamente dos: la Agencia Tributaria recauda ahora unos 40.000 millones menos que en los años de bonanza y el pago de la deuda, derivado de un mayor déficit, se ha disparado. Por tanto, se impone la cautela, al menos hasta que estén hechos los grandes deberes en las cuentas del Estado.
A todo ello, por si fuese poco, hay que añadir que el envejecimiento de la población hará que los gastos de la Seguridad Social sigan en aumento, que los procesos de inmigración no van a detenerse, con consecuencias también para el Estado de bienestar, y que los gastos de educación deberán incrementarse, sobre todo en I+D, a riesgo de que el país quede rezagado en el mercado global. Por eso es poco menos que imposible no plantear un nuevo aumento de los impuestos, empezando por el IVA, las bebidas alcohólicas y el tabaco. La alternativa sería un improbable crecimiento económico a corto plazo y la guerra contra el fraude fiscal, pero no parece probable que haya resultados inmediatos en esos frentes. Por eso la pregunta es pertinente: ¿terminó la subida de impuestos? Todo parece indicar que no, dado que el país requiere también estímulos y para eso hacen falta más ingresos públicos. Como dice Olivier Blanchard, economista jefe del FMI, las medidas de austeridad acompañadas de bajo crecimiento, lejos de reducir la prima de riesgo, terminan por aumentarla.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
¿Por dónde empezamos? El último Consejo de Ministros del año ha puesto sobre la mesa la primera parte, solo la primera, de las medidas duras, impopulares, difíciles, ¿indispensables?, que va a tener que tomar el Gobierno de Mariano Rajoy. La oposición socialista ha salido rápidamente a criticar las medidas y a decir que nos conducen a la recesión y a un mayor desempleo. Sinceramente es imposible arriesgar esa opinión, sobre todo si viene de quienes durante los últimos tres años han ayudado mucho a que estemos donde estamos con sus errores, su falta de medidas, sus mentiras sobre la crisis, sus engaños sobre la situación real de la economía, los cinco millones de parados, un sistema educativo fracasado y la ausencia de críticas a su líder y a su proyecto.
Pero, dicho eso, están sorprendiendo algunas cosas. Da la sensación de que aunque el PP sabía desde hace meses que iba a ganar las elecciones, no había hecho los deberes: no tenía formados los equipos ni decidida la estrategia. Los ciudadanos estamos preparados para que nos digan la verdad de la situación. Lo ha hecho, por ejemplo Artur Mas en Cataluña, y ha tomado medidas aún más duras que las de Rajoy. O actuamos o nos declaramos en quiebra. No hay elección. Pero estas medidas exigen, primero, una explicación clara, directa, sincera del presidente del Gobierno a los ciudadanos y a los diputados. Ni la primera se ha producido ni la segunda tiene todavía fecha. Al final es posible que el presidente vaya al Congreso a petición de los grupos de oposición que van a buscar escenificar lo que ya sabemos: "el programa oculto de Rajoy". Si éste se hubiera adelantado anunciando su presencia a la vuelta de Reyes convocando la Diputación Permanente o, incluso un pleno extraordinario, las cosas serían las mismas, pero diferentes.
Lo segundo es no haber esperado más para anunciar o poner en marcha otras medidas que no sirven para hacer caja sino para hacer futuro: proyecto educativo, medidas para fomentar la actividad económica y crear empleo, atención a los colectivos que peor lo están pasando -desempleados, pymes y autónomos, por ejemplo-, propuestas sobre la reforma definitiva del sector financiero* Al final, los ciudadanos tenemos siempre la sensación de que todos los políticos se comportan igual. Fue Tierno Galván el que consagró que las promesas electorales se hacen para no cumplirlas, pero eso no disculpa a Rajoy.
Si hay que subir los impuestos, hágalo, presidente, sin miedo y sólo durante un tiempo comprometido. Si hay que pedir sacrificios a todos, que sea de verdad a todos, presidente, aunque debería cuidar especialmente a los más desfavorecidos. Si hay que tocar el estado del Bienestar, razónelo. Si hay que trabajar más, nos lo planteamos. Pero dígaselo, presidente, a la cara a todos los españoles. Diga la verdad, presidente. Y hágalo ya. La mentira duele mucho más y no se perdona. De la crisis no se puede salir desde la desconfianza y el silencio.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
El Gobierno de Rajoy anunció un tijeretazo -"montorazo"-- de esos que hacen historia y cuya dimensión se ve acentuada por una subida simultánea de impuestos. ¿Justificación? La desviación estimada del déficit público: del 6% al 8% del PIB. ¿Valoración? "Es el inicio del inicio", avisó la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, lo que permite intuir que este recorte, el más duro de la democracia, irá seguido de otros en 2012, ya con nuevos Presupuestos, puesto que para rebajar el déficit al 4,4% en 2012, como exige Bruselas, habrá que recortar 36.000 millones de euros. El PSOE habla de un plan "ineficiente e injusto" pero es lo que hay.
Pongamos el plan del Consejo de Ministros en contexto: el PIB de España es poco más de un billón de euros y cada punto de déficit público equivale, por tanto, a 10.000 millones de euros. Si el déficit supera ya el 8%, hablamos de al menos 80.000 millones de euros, mientras que el déficit previsto era del 6%, es decir, unos 60.000 millones. Por tanto, el déficit real arroja 20.000 millones más de diferencia, que hay que sumar a los 16.500 millones de recorte anunciados por Rajoy en la investidura para poder rebajar el déficit al 4,4% en 2012. ¿Clave del déficit "oculto"? La desviación del gasto en autonomías, ayuntamientos y Seguridad Social, ya que la Administración central solo se desvió unas décimas del 4,8% previsto. ¿Receta de inicio? Gastar 8.900 millones de euros menos en 2012 e incrementar los ingresos en 6.275 millones en 2012 y 2013. Y en marzo más, es decir, con los nuevos Presupuestos será posible, por ejemplo, aumentar el IVA y realizar ajustes adicionales. Los pensionistas también pueden hacer números y ver cuánto les supone el aumento del 1% y cuánto les llevará Hacienda con el nuevo IRPF. En la anterior subida fiscal, el Gobierno de Zapatero había "subido" el IRPF con la eliminación de los 400 euros e incrementado el IVA, que aun así es inferior al de otros países del entorno. Rajoy rematará la faena.
Es dudoso que este plan, por sí solo, vaya a propiciar el crecimiento y a recuperar el empleo; a lo sumo podría estar estimulando la formación de otra burbuja inmobiliaria. Falta también un plan de lucha contra el fraude fiscal. En definitiva, más que inversión y empleo, lo que se intuye de momento es más recesión.
Jueves, 31 de mayo
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo