Luis del Val – El desorden sanitario.


MADRID, 5 (OTR/PRESS)

Casi todos los días aflora un problema sanitario, pero no relacionado con los excelentes profesionales de Medicina, Cirugía y Enfermería, sino con la cataplasma burocrática de los 17 reinos de taifas sanitarios.

En la comunidad catalana les parece bien que un jubilata aragonés se compre un apartamento, y pague el Impuesto de Bienes Inmuebles, y no desgaste las aceras, ni use el servicio de recogida de basuras, porque solo lo habita un par de meses al año, aunque el IBI se lo cobren por los 365 días anuales, pero le parece muy mal que vaya a la farmacia catalana a que le den una receta, y le recomienda que se vuelva a Zaragoza, y la consiga de una farmacia aragonesa. A los vascos que están en la Rioja no los quieren atender, no porque los vascos tengan enfermedades rarísimas, sino porque las autoridades sanitarias castellanas prefieren que se pongan enfermos en el lugar en que están empadronados; y los hospitales vascos son partidarios de que un enfermo de Miranda se muera camino de Burgos, antes que atenderlo en Vitoria.

La Comunidad de Castilla-León ha firmado siete convenios con otras tantas comunidades autónomas, que es algo así como si Renfe tuviera que firmar convenios con cada comunidad para que les permita que pase el tren. Me imagino las reuniones, los coches oficiales en la puerta, los consejeros, sus directores generales, la rueda de Prensa convocadas por los diversos directores de comunicación, y me entra la risa de no ser porque el asunto es de llorar.

Hay que detener este disparate de soberbias provincianas y devolver la competencia al Estado, de donde no debió jamás de salir. ¡Si hasta las vacunas las hemos comprado más caras porque cada reino taifa las adquiría por su cuenta!

Hay que terminar de una vez por todas con esta inmensa gilipollez burocrática, con tanto consejero de postín, con tanta falsa burocracia, con tanta soberbia pueblerina, que se olvida de cuidar al enfermo antes que renunciar a un privilegio, porque para estos badulaques de la partición nombrar gerentes de clínicas les parece más sugestivo que sanar al que ha perdido la salud. Si la cesión de competencias vuelve el servicio incompetente, volvamos al principio, y devolvamos la Sanidad al Estado, si es que de verdad los ciudadanos les importan algo que más que su voto.

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