
Hay muchas maneras de perseguir. Cuando llegan los misioneros de Asia o de África y nos cuentan de primera mano la persecución que sufren diariamente, que por prudencia tienen que llevar la cruz bajo la ropa para no provocar, o celebrar el culto a escondidas, los católicos de aquí sentimos cierto pudor al decir que la Iglesia en España está perseguida. Pero hay muchas maneras de perseguir. En efecto, aquí a los católicos no nos matan; pero más que por respeto y tolerancia hacia la libertad de culto como estipula el artículo 16 de la Constitución en su párrafo 1, no nos borran del mapa porque no pueden, y deben conformarse con borrar a Dios de las instituciones y eliminar los símbolos religiosos de los lugares públicos. Los cristos, sólo en las habitaciones, no vaya a ser que con tanto poseso suelto se prodiguen los ataques en la vía pública. Lo digo porque los poseídos por el diablo reaccionan violentamente ante lo sagrado, como lo hacía la desgraciada niña, Regan McNeil en la película El exorcista, basada, por cierto, en hechos reales.
La cruz del Castro de Vigo vuelve a ser noticia. El anterior obispo, don José Diéguez, pactó en su día con el alcalde socialista Abel Caballero que el monumento levantado hace cincuenta años por los caídos en la Guerra Civil seguiría en pie. Ahora, los de Izquierda Unida se han enterado y en lugar de pedir la ayuda de un exorcista, presionan para que la cruz sea retirada. Otra patata caliente para Monseñor Quinteiro, actual obispo de Tuy-Vigo. Y es que la izquierda española es insaciable. Tanta sangre sobre sus espaldas, lejos de hacerles sentir arrepentimiento, los vuelve más fieros, sobre todo cuando se les hiere con lo sagrado.
Es lo que pienso, y si crispo, lo siento. Ya está bien de callar ante el acoso y la presión de los que quieren cambiar la historia presentándose como víctimas de la Guerra Civil, y amnésicos ante los crímenes que con tanta saña cometieron. Ya está bien de oír a los intelectuales intolerantes de la izquierda azuzar a las masas contra la Iglesia con frases como “Sólo entienden del palo…” o “…en cuanto se les presenta la ocasión […] dicen que no se puede votar a partidos que apoyan el divorcio, el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo”, Peces Barba dixit.
Ya está bien de calumnias, injurias, burlas, mentiras y tergiversaciones por parte de los agitproperos anticlericales de los medios al servicio del laicismo feroz imperante. Quizá en estos momentos deberíamos profesar el buenismo y fijarnos sólo en lo positivo, obviando las continuas arremetidas de que venimos siendo víctimas. Que los obispos callen en aras de una mejor convivencia, y por prudencia, les honra. Ellos deben estar por encima de estas debilidades humanas. Pero yo, hoy, sigo su ejemplo a medias, aunque procuro moderarme, dejando el archivo a medio abrir.

MADRID, 29 (OTR/PRESS)
En las últimas semanas hemos asistido a una cadena de rectificaciones políticas que nos proporcionarían material suficiente para ilustrar con el ejemplo un tratado sobre materia tan humana. La última, la marcha atrás del gobierno en su intención de privatizar un tercio del Organismo Nacional de Loterías del Estado. Parece que el mercado no está para bollos y que los potenciales inversores estaban dispuestos a comprar a un precio sustancialmente por debajo de las expectativas y, ante la tesitura de vender una joya a precio de saldo, se ha preferido esperar a tiempos mejores. Habrá quien valore la prudencia de la decisión, pero también quien aproveche para cargar contra quienes idearon la privatización en momento tan inapropiado. Convendrá preguntarse cómo descuadra las cuentas del Estado esta operación fallida por la que Hacienda esperaba ingresar 7000 millones de euros. Incluso, en esta etapa de sobrevenida transparencia, no estaría de más que se informase sobre el dinero empleado en la masiva campaña de publicidad que ha acompañado la abortada salida a bolsa. Y no desechamos que circule algún chiste que hurgue en la herida de un gobierno amortizado que no tiene suerte ni para vender la Lotería Nacional.
Pero el camino de la rectificación está muy transitado en los últimos tiempos. Fue memorable la marcha atrás que tuvieron que dar los consejeros de RTVE en su intento de colarse en el sistema que utilizan los profesionales de la televisión pública con el afán de fiscalizar y controlar sus informaciones antes de ser emitidas, algo que en otros tiempos hacía la censura de manera descarada pero que creíamos enterrado en democracia. Tuvo que rectificar la presidenta de la Comunidad de Madrid al ¿confundir? las horas lectivas de los profesores con sus horas laborales. El PP tuvo que salir en tromba para rectificar a su portavoz, Esteban González Pons sobre la promesa de crear tres millones y medio de empleos en la próxima legislatura. Y tampoco está nada mal el último giro dado por el presidente de la Generalitat catalana al proponer en el Parlament un impuesto para las grandes fortunas unos días después de que su grupo se hubiera abstenido cuando se votó la recuperación del impuesto de patrimonio.
En fin, si errar es humano, la rectificación del error nos humaniza aún más. Pero en un periodo electoral como el que se avecina, los partidos tienen la obsesión de no cometer el mínimo error que les pueda quitar un puñado de votos. A la vista de los acontecimientos, los responsables de las respectivas campañas tienen mucho trabajo por hacer.

MADRID, 29 (OTR/PRESS)
Nos dicen ahora que lo más probable es que el Rey viaje a la "cumbre" iberoamericana de Asunción, Paraguay. Y que igualmente probable es que el jefe del Estado se halle presidiendo los actos del día de la fiesta nacional, el próximo día 12. Ambas, de concretarse, me parecerían dos buenas noticias: el Monarca sigue obligado a jugar un papel destacado -y positivo_en esta especie de comienzo de segunda transición española que se plantea ante las elecciones del 20 de noviembre, y parece que tiene salud y ánimo para ello.
Siempre me he confesado monárquico, lo que no necesariamente, ni siempre, quiere decir juancarlista. Juan Carlos I ha sido, está siendo, un buen Rey, con muchos más claros que oscuros. Pero no me veo compelido a elogiar todas sus actitudes ni todas sus declaraciones. Y cuando responde a una pregunta periodística más o menos impertinente, más o menos provocadora, que sí, que los españoles tendrán que hacer "bastantes, muchos" sacrificios, pienso que el Monarca, que tiene más que demostrada experiencia en estas cosas, debería haber eludido la trampa. Así, ha ocurrido lo previsible: que desde algunos planteamientos demagógicos se han equiparado las situaciones casi desesperadas de algunos españoles con las que se disfrutan desde alguna institución. Y ya se sabe que nada nos gusta más a los ciudadanos de a pie en este país nuestro que establecer ese tipo de equiparaciones, jugando con la opulencia al menos aparente unos y las estrecheces por las que transcurren las vidas de otros..
Me parece que el papel del Rey está últimamente a veces algo distorsionado, desenfocado. Puede que por culpa de todos, de algunos medios, de ciertos políticos, de algún tipo de demagogia. Pero también habría que reprochar la ligereza de algunos comentarios acaso poco meditados, la frivolidad de determinadas actitudes. Juzgo absurdo e injusto el descalificar sin más la figura de un jefe del Estado cuyos servicios a España rayan en lo ímprobo. Pero no estoy, desde luego, por el elogio desmedido de cada palabra que salga de boca del Rey, ni de cada acción u omisión real.
Sé de los sacrificios personales de Don Juan Carlos a favor de España, entre los cuales sin duda se encuentra esa voluntad de viajar a Paraguay, pese a sus dolencias y molestias físicas, para no desairar una difícil "cumbre" iberoamericana. O presidir la larga parada y el saludo en la fiesta nacional. O, sobre todo, procurar concordias entre territorios y entre personalidades.
El Rey es un profesional de los pies a la cabeza y, encima, es carismático y uno de los jefes de Estado democráticos con más experiencia del mundo. Para colmo, tiene un acreditado sentido común. Por eso mismo, me extrañó ese "bastantes, muchos" con que respondió a quien le preguntaba si nos esperan sacrificios a los españoles. Incluso a mí se me ocurrirían, a bote pronto, decenas de respuestas mejores, menos dadas a la mofa. O a la indignación, que es palabra de moda. Y lo último que quisiera en este mi país es que una figura tan necesaria como la de quien representa a la Corona pudiese llegar a ser semillero de indignados.

MADRID, 29 (OTR/PRESS)
Como voy muy justo de conocimientos económicos le he preguntado a mi amigo el economista qué es eso de la tasa Tobin, y me ha dicho que es un impuesto sobre transacciones financieras, o sea, apoquinar un porcentaje cuando, mayoritariamente entre los bancos, se pasa de una a otra divisa. El nombre procede de de James Tobin, que fue premio Nobel de Economía, pero el propio señor Tobin está un poco harto del abuso que se hace de su nombre, porque esto que en principio parece muy bonito -"vamos a hacer que los bancos y los ricos paguen más para dárselo a los pobres"- es bastante problemático, entre otras cosas porque la mayoría de los países pobres están sujetos al dólar o al euro, y serían las primeras víctimas. Después, imaginar que el banquero va a vender algún mueble de su residencia para pagar el nuevo impuesto produce una gran hilaridad, primero, y miedo, después, porque cualquier gravamen que se ponga a los bancos nos lo repercuten a los clientes.
Pero las razones para su rechazo no me han parecido nada convincentes, hasta que me he enterado de que el ciudadano español residente en París, Ignacio Ramonet, está a favor del impuesto. Respeto mucho al señor Ramonet, pero en cuestiones económicas su formación es tan escasa como la mía, y, sobre todo, sostiene la creencia de que la pobreza en el mundo se terminará cuando los países ricos les den el dinero que han conseguido con su esfuerzo y el control democrático, a los países pobres, donde una pandilla de orates y ambiciosos engullen todo lo que llega, desde las mantas de la Cruz Roja hasta las ayudas para salir del subdesarrollo. El profesor de la Sorbona es un señor muy culto, pero sus recetas salidas del catecismo comunista no han variado desde la guerra fría, cuando miraba hacia otro lado -no era el único- ante los testimonios del espanto ruso. Pero habrá tasa, ya lo verán. Mejor dicho: la pagaremos.

MADRID, 29 (OTR/PRESS)
José Bono, presidente del Congreso y posible candidato- si se dan la circunstancias- a la secretaría general del PSOE propuso ayer algo deseado por todos los españoles. Habló Bono de la necesidad de un gran pacto PP-PSOE no sólo para afrontar la difícil situación que tendrá que lidiar el próximo Gobierno, sino y sobre todo, para gestionar, paliar los más que probables desordenes sociales que casi todos intuimos se pueden producir.
Que nos vienen tiempos difíciles está descontado porque en realidad ya los estamos viviendo y si algún candidato cae en el infantilismo de ofrecer lo que la gente ya sabe que es imposible es muy probable que sus mensajes caigan en saco roto. Vienen tiempos duros y las medidas que haya que adoptar, gane quien gane las elecciones, serán proporcionalmente duras a la situación. Pero Bono va más allá, o, mejor dicho, va a la calle porque en el ánimo colectivo está instalándose que las protestas callejeras, las huelgas y los desórdenes sociales pueden estar a la vuelta de la esquina. Lo están ahora aunque no lo estuvieran cuando mes tras meses subía el paro, o se congelaron pensiones. Es verdad que hubo huelga general, pero todos sabemos que fue de aquella manera. Fue una "huelguita" que sirvió para poder decir que el Gobierno Zapatero, como todos los anteriores, ha tenido "su" huelga y sirvió para que los sindicatos se hicieran visibles.
Siempre he pensado y defendido que la paz social es un bien en si mismo y más en tiempos de penuria. Nada más legítimo que defender derechos, que salir al paso de atropellos al bienestar de los ciudadanos. A todos nos asiste el derecho a defender lo nuestro pero podemos salir todos a las calles, taponar todas las carreteras, dejar a los ciudadanos sin transporte. Podemos parar el país un día si y otro también pero ¿y qué?. De la miseria se sale creando riqueza y ese es el reto.
Bono intuye y teme revueltas sociales y tanto PP como PSOE deberían, en la medida de lo posible, pactar, por lo menos, un discurso que hiciera ver a los ciudadanos que cuando se camina al borde del abismo -ahí estamos-es mejor recorrer la línea que separa la tierra del vacío de manera ordenada aunque sea con los dientes apretados y el corazón encogido. Motivos hay para ambas cosas.

MADRID, 29 (OTR/PRESS)
Ya se sabe que en las precampañas y campañas electorales los políticos son capaces de hacer cualquier cosa con tal de atraer la atención del electorado, aunque eso suponga rozar cuando no hacer el ridículo. Algo de eso le está pasando al candidato socialista Alfredo Pérez Rubalcaba, cuya última ocurrencia ha sido alertar a la ciudadanía de los recortes sociales que llevará a cabo el PP si el 20-N este partido gana las elecciones.
He dicho en alguna otra ocasión que lo que peor llevo de la clase política no es que con frecuencia mientan, sino que nos tomen por tontos a los ciudadanos. Esta es la reacción que me ha producido este aviso de Rubalcaba. Es decir, quien ha sido Vicepresidente del Gobierno que mayores recortes sociales ha aplicado en nuestra reciente historia democrática -congelación de pensiones, bajada del salario a los funcionarios, cinco millones de parados- ahora resulta que quiere pasar a ser bombero, cuando antes ha ejercido de pirómano.
Rubalcaba conoce de sobra, porque no es tonto, que el patio no está para muchas bromas. El candidato socialista sabe perfectamente que gane quien gane las elecciones el próximo 20-N, al día siguiente va a tener que tomar decisiones muy duras para atajar el déficit público, para que ninguna Administración -sea local, autonómica o central- gaste más de lo que ingrese. Eso conllevará, reitero, medidas de ajuste, recortes, cambios en el sistema productivo, que el Gobierno de Zapatero no se ha atrevido a aplicar con la intensidad que la situación de grave crisis económica requería.
Por eso, en estos cincuenta y un días que quedan para la cita con las urnas, convendría que los dos candidatos que tienen posibilidades reales de ser el próximo presidente del Gobierno intentaran no caer en la demagogia barata. En este sentido, al candidato popular se le ve más tranquilo, más centrado. Ha dicho Rajoy algo que es de sentido común: que no va a prometer nada que no pueda cumplir y que necesita conocer directamente como están los números de nuestras cuentas públicas antes de anunciar que recortes tendrá que aplicar, aunque todos nos los podemos imaginar.
Por el contrario, a Rubalcaba se le nota más nervioso, más descolocado. La explicación no puede ser otra que los pésimos presagios que le deparan las encuestas, algunas de las cuales sitúan al PSOE por debajo de los resultados obtenidos por Joaquín Almunia en el año 2000 cuando el PP de Aznar obtuvo la mayoría absoluta. Pero ese estado de desesperación no justifica que Rubalcaba actúe a la desesperada volviendo a sacar al "doberman" de que vuelve la derecha a pasear. Eso ya no cuela. Sobre todo cuando él ha sido cómplice necesario de muchos de los males de la herencia que dejan los gobiernos de Zapatero. Lo dicho, los ciudadanos no son tontos.

MADRID, 29 (OTR/PRESS)
El PSOE quiere hacer una campaña defendiendo los logros de la socialdemocracia. En teoría eso es lo que les corresponde, el problema es que los socialistas están gobernando y hace tiempo guardaron el programa socialdemócrata en el cajón.
Dice Rubalcaba que es posible mantener el Estado del bienestar sin recortarlo más e incluso volviendo atrás en algunos de los recortes. Bueno, pues si se puede que lo hagan ya. Es más me pregunto por qué el Gobierno viene haciendo lo contrario, ahora y también cuando el candidato formaba parte del Ejecutivo. Es difícil comprender que prometan para mañana lo que no han hecho hasta ahora.
Claro que el PP tampoco puede presumir. Se les había llenado la boca de exclamaciones contra el recorte de las pensiones, la bajada de sueldo de los funcionarios, y lo último, el Impuesto de Patrimonio, pero ahora resulta que van a dejar las cosas tal cual las ha aprobado el PSOE.
Aquí, la única verdad es que nuestro país sufre una crisis brutal y que en los años pasados los gobiernos, el central y los autonómicos, han gastado lo que no había. Es decir, han gestionado de manera irresponsable.
Ahora mismo tenemos un ejemplo de como se las gastan nuestros políticos. Artur Mas nos ha encogido a todos el corazón anunciando que no tenía dinero para pagar a los geriátricos, pero al mismo tiempo le ha regalado 221.000 euros a las organizaciones juveniles de los partidos políticos. O sea, un escándalo.
Saben, a mí me parece que eso es malgastar el dinero público. Mientras que las Juventudes de CiU, del PSC o de quien sea reciban un dinero para sus actividades varias, la mayor parte se lo gastan en burocracia, se deja a su suerte a miles de ancianos en toda Cataluña. Yo no sé como no se les cae la cara de vergüenza a todos. A los responsables de la Generalitat por dar ese dinero y a las organizaciones juveniles por aceptarlo.
En los albores de nuestra democracia estaba más que justificado que el Estado apoyara económicamente a partidos políticos y sindicatos. Pero nuestra democracia está más que asentada y digo yo que ese dinero que reciben los partidos podría dedicarse a los ciudadanos. Los partidos deberían de financiarse con las cuotas de sus afiliados o en todo caso percibir mucho menos dinero del que ahora reciben de las arcas públicas.
Luego se extrañan de que miles de personas secunden el movimiento de los Indignados, que lo que vienen a expresar es que están hartos de esta manera de hacer política. Lo cierto es que cada día que pasa notamos más los efectos de la crisis y que nuestro país está siguiendo al dedillo los dictados de los mercados. Hay que ahorrar nos dicen, y es verdad, hay que ahorrar o lo que es lo mismo: no hay que despilfarrar que es lo que se ha hecho durante muchos años. Pero entre despilfarrar y cerrar quirófanos, entre gastar alegremente y echar a los profesores interinos a la calle, entre la libre competencia y vender las pocas joyas que nos quedan como los aeropuertos o la Lotería, digo yo que median muchos pasos. Lo peor es que hasta ahora ninguno de los dos candidatos que pueden ganar las elecciones, léase Rubalcaba y Rajoy, terminan de hacer un discurso creíble sobre lo que van a hacer o dejar de hacer en caso de llegar a la Moncloa. Y esa es la cuestión.

MADRID, 29 (OTR/PRESS)
Superados todos los escollos que impedían que la Duquesa de Alba pudiera convertirse finalmente en señora de Díez, la boda se celebrará el próximo miércoles en el Palacio de Dueñas, en Sevilla, en presencia de sus hijos, de sus nietos, de sus ex nueras y ex yerno, así como de un grupo reducido de amigos que la han apoyado en una aventura que indudablemente le ha devuelto la alegría de vivir, la esperanza y la ilusión, a una edad en la que la mayoría de las mujeres se refugian en la familia o en la soledad, dejando atrás sus ansias de aventuras sentimentales. La mayoría menos Cayetana que desde jovencita demostró tener una gran personalidad, y un carácter capaz de derribar cualquier impedimento que se ponga en su camino.
Lo demostró cuando después de la Guerra Civil dedicó todos sus esfuerzos y medios económicos para levantar el patrimonio heredado de su padre, pero muy especialmente para reconstruir el Palacio de Liria, una de las joyas de su corona, que cuenta con 200 dependencias -repartidas en tres plantas-, 26 salones, una colección de arte de las más importantes de Europa, y una biblioteca con más de 30.000 libros, algunos de ellos como una Biblia de 1430, el Testamento de Fernando el Católico, cartas autógrafas de Cristóbal Colón, así como las capitulaciones matrimoniales de Juana y Felipe el Hermoso. Un palacio, situado en el centro de Madrid, que en su día heredará Carlos Fitz-James Stuart Martínez de Irujo, su primogénito.
Que la Duquesa de Alba haya repartido parte de su herencia en vida -y digo parte porque lo más valioso de su patrimonio pertenece a la Fundación Casa de Alba, que preside Cayetana y que gestionan sus dos hijos mayores-, demuestra dos cosas: una, que las dudas esgrimidas por sus seis hijos sobre las buenas intenciones de Alfonso Díez, calaron en su animo, razón por la cual decidió donarles su fortuna meses antes de que se celebrase la boda. Dos, que por muy enamorada que esté del anticuario, el amor por sus hijos está fuera de toda duda, no en vano son los tres mayores -Carlos, Alfonso y Cayetano-, los gestores de su inmensa fortuna. A la que por supuesto no tendrá acceso su futuro marido por deseo expreso de la Duquesa y a petición de los hijos.
Así las cosas, sólo queda por saber cómo será el traje que lucirá Cayetana el día 5 de octubre, y que con tanto mimo han diseñado los sevillanos Victorio y Lucchino.

MADRID, 29 (OTR/PRESS)
Finalmente se ha cancelado el proceso de privatización de Loterías. Ahora la vicepresidente del Gobierno, Elena Salgado, dice que no es una operación beneficiosa para el Estado. ¿Cuándo ha dejado de serla? ¿De qué beneficios estamos hablando?
Algunas preguntas que se merecen respuesta.
Primera, ¿cuánto dinero del atribuido a la campaña de publicidad de la privatización se ha gastado para nada? Hay que recordar que la creatividad de la publicidad de la privatización y la gestión de medios fue adjudicada, sin concurso público, a dos empresas pertenecientes al holding donde es alto cargo de dirección Miguel Barroso, esposo de la ministra de Defensa, Carme Chacón. Estamos hablando de un presupuesto global de publicidad de más de veinte millones de euros. ¿Nadie va a dar explicaciones por este aparente despilfarro?
Segundo: un gobierno socialista juega con privatizaciones -entre ellas la de la gestión de aeropuertos- en una manifestación de falta de confianza en la capacidad del estado para dirigir empresas estratégicas. ¿De verdad es buen negocio para los ciudadanos vender empresas del estado a socios particulares? ¿Cuál es el beneficio? ¿Una recaudación instantánea y la pérdida de propiedad pública?
En último lugar, si se ha hecho una reforma constitucional para limitar el déficit público, no debiera blindarse el Estado frente a los gobiernos para impedir que enajenen el patrimonio público con privatizaciones. ¿No debieran tener control los ciudadanos sobre los bienes públicos que con tanta alegría se venden a quienes tantas veces se han hecho ricos con la privatización de empresas públicas?
¿Nadie le va a preguntar al Gobierno por la pifia de la interrumpida privatización de Loterías y sobre la relación de Miguel Barroso, ex secretario de estado de comunicación, con la adjudicación de esas millonarias campañas de publicidad que no han servido para nada?

REVISANDO LAS DOS LEGISLATURAS SOCIALISTAS.
TARDÁ
Tardó Tardá en hacerse intelectual
y como es un jefazo en ERC
esto le impide, por lo que se ve,
alcanzar un nivel más racional.
La moderación la lleva muy mal
y en historia da mucho traspié
pues su estudio de ella no fue molt be
y a los reyes los recuerda fatal.
Cuando Tardá deja estallar su ira,
arde el bigote de Carod Rovira,
rebosa patriotismo Puigcercós,
bailan sardana Pujol y Durán
y el tunning de Benach suena mes gros.
¡Pobre Cataluña con tanto truhán!
.
___________________
Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
(29/09/2011)

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Mientras los candidatos del PSOE y el PP se tiran los pasados y futuros recortes a la cabeza, en estos prolegómenos de la campaña electoral, hay que estar muy atentos a lo que sucede en el día a día en Cataluña.
El ejecutivo de Artur Mas se ha convertido en un laboratorio donde se están experimentando los recortes más severos en áreas sociales de especial importancia para la ciudadanía y que pueden servir de nítido ejemplo de lo que nos espera al resto del país a partir de diciembre.
Hay, además, un argumento que les acerca mucho al Partido Popular, virtual ganador de las elecciones generales según todos los sondeos. La reiterada recriminación, con la que parecen dar por justificado cualquier tijeretazo, sobre la herencia recibida. Como si fueran incapaces de administrar con rigor en tiempos de escasez y de crisis; de racionalizar el gasto, recortando donde menos duela. Optan, sin embargo, por culpar a sus predecesores. ¿Y para eso querían llegar al poder? ¿No habían vendido que cuando su partido recuperara el Gobierno se iban a acabar los problemas?
Hay, no obstante, un punto en concreto que les separa de los populares; el nacionalismo y la defensa acérrima del catalán que hace anteponer el interés de subvencionar el doblaje de películas a la sanidad pública. No es una broma. La Generalitat se ha gastado doce millones de euros en doblajes, subtitulaciones y promoción de festivales de cine en lengua catalana que, por cierto, cada vez pierde más espectadores.
De igual manera, aporta de las arcas públicas cuatrocientos setenta y tres millones de euros a la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuales, que cuenta con ocho canales repartidos en siete frecuencias. O se niega a suprimir las múltiples "embajadas" que el tripartito abrió en diferentes países; la última en Perpiñan inaugurada por el propio Artur Mas.
En cambio, no les tiembla la mano a la hora de bajar el sueldo a los médicos y personal sanitario, cerrar quirófanos, urgencias y cargarse el prestigio de una institución como la sanidad pública catalana que era puntera en investigación y buena praxis.
Todo esto demuestra que, a la hora de apretarse el cinturón por la crisis, la ideología de los que tienen que tomar las decisiones es muy importante porque siempre cortarán en función de sus intereses, no del bien público. Así que atentos a los laboratorios.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Más allá del sarcasmo, hay días en los que uno comprende el profundo significado de aquel chiste en el que, en tono confidencial, un reportero le dice a otro: "No le digas a mi madre que soy periodista, di que trabajo en un cabaret". He recordado el chiste al conocer la historia de Alessio Rastani, el personaje que haciéndose pasar por un "trader" de la City londinense consiguió que le entrevistaran en la BBC para, entre otras predicciones de cuño apocalíptico, anunciar que antes de un año todos los europeos veríamos como se evaporaban la mitad de nuestros ahorros por culpa de las maniobras especulativas de compañías como Goldman Sachs, empresa que, según su decir, era quien mandaba en el mundo y estaba por encima de los gobiernos de todos los países.
Tal como suena y, sin otro filtro que las tópicas preguntas de la desconcertada periodista que le entrevistaba, las declaraciones de este individuo dieron la vuelta al mundo provocando la inquietud y hasta el conato de pánico que cabe imaginar en las hipersensibles neuronas de los inversionistas y demás actores de bolsa en el globalizado parqué de nuestros días.
El revuelo causado ha sido grande. Después se ha sabido que era un actor que con su impostura pretendía denunciar los abusos del capitalismo de casino en el que parecen haberse instalado algunos inversores. Ha pedido disculpas. Pero el mal ya estaba hecho. Se dirá que la BBC se caracteriza por su buen hacer profesional y la credibilidad de sus informaciones. Es verdad. Pero esta vez se la han colado. Probablemente porque el tal Alessio Rastani (sí es que es ese su nombre) y quienes con él han urdido esta farsa, sabían -Marcel Proust, "dixit"- que los seres humanos acostumbramos a convertir en evidencias nuestras convicciones.
Claro que el ruido ambiente y las turbulencias bursátiles que apareja la crisis pintan un panorama inquietante a fuer de sombrío. Pero de ahí a dar crédito y foco al primer "profeta" encorbatado que llega al plató hay un buen trecho. Trecho en el que, para tranquilidad de los espectadores o de los lectores de periódicos, debe jugar un papel capital la profesionalidad del periodista. Hablo de sentido común, conocimiento, rigor y cautela. Profesionalidad que en el caso que comentamos falló estrepitosamente. Ha sido la tormenta perfecta en la que han naufragado todos los controles de veracidad exigibles a los periodistas y a sus empresas. Para oprobio de los colegas británicos de la BBC, el video circula por la Red y ha recibido millones de consultas. Algunos de ellos van diciendo que han cambiado de oficio y trabajan en un cabaret. Les comprendo.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
No sé si Alessio Rastani es un "broker", un "trader", un actor, un provocador profesional, un humorista o un sinvergüenza. En cualquier caso, ha dejado dichas unas cuantas frases que nos han puesto los pelos de punta y no porque lo dicho no tenga visos de realidad. Según Rastani el mundo está gobernado por Goldman Saschs. Yo no sé si por Goldman Saschs pero lo que sí es evidente es que en las últimas décadas los políticos parecen subordinados al dictado de los mercados. Es decir, los mercados marcan la pauta de la economía sin que los gobiernos democráticos intervengan a través de legislaciones que sean reglas de juego que permitan la libertad económica y financiera, desde luego, pero poniendo por delante y protegiendo los intereses de los ciudadanos. Y, desgraciadamente, hace mucho, mucho tiempo, que eso no sucede. Nuestros políticos, y me refiero a los democráticos, se dejan gobernar por los mercados.
El tal Rastani también asegura que a los "trader" lo único que les importa es hacer dinero y que cuanta más crisis, y si hay una gran recesión, pues mejor que mejor para hacerlo. Y se queda tan ancho. Pero ha soltado más "píldoras" y seguramente la más agorera es la de que en menos de un año los ahorros de millones de personas se van a desvanecer.
Lo peor es que puede tener razón, porque cada día que pasa parece que vamos a peor. Y vamos a peor porque los gobiernos no se deciden a cabalgar sobre la crisis. Para empezar, la crisis nos llegó de Estados Unidos, pero ahora los norteamericanos con Obama en cabeza nos regañan a los europeos porque dicen que no hacemos las cosas bien. Los europeos creen que la manera de arreglar el "regalito" que nos llegó de Estados Unidos es conteniendo el déficit, aunque al hacerlo provocan inseguridad económica y paro. Claro que Estados Unidos, que hace la política contraria, tampoco tiene una situación económica para echar cohetes.
De manera que hay que volver a la primera afirmación de Rastani: los gobiernos no mandan. Y como ese sí puede ser el "quid" de la cuestión digo yo que ya es hora de que tomen decisiones y metan en cintura a los que han provocado este desastre. Tanto la Unión Europea como los países que la forman, amen de Estados Unidos y los países emergentes, deberían de legislar de manera que los mercados no puedan provocar estos colapsos y sobre todo que nadie, como el tal Rastani, se pueda enriquecer a costa del sufrimiento, la desgracia y la miseria y millones de seres humanos.
Durao Barroso acaba de anunciar que en la UE se están pensando en poner una tasa a las transacciones financiera, algo así como la tasa Tobin, y sólo cabe decir que cuanto antes lo hagan mejor. Pero no es sólo esa medida, son otras muchas las que deben de tomar y la primera de ellas es poner coto a los manejos miserables, y yo diría que criminales, de los especuladores, que se están enriqueciendo a cuenta de la desgracia ajena.
La libertad de mercado es estupenda, pero con reglas de juego claras y eso es lo que falta porque las que teníamos es evidente que ya no sirven. Ya digo que no sé si Alessio Rastani es sólo un provocador, un actor de tercera, un humorista o vaya usted a saber qué, pero lo cierto es que algunas de las cosas que ha dicho se corresponden con la realidad. Ese es el problema.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Convincente, riguroso y apasionado, como si fuera el candidato, el ministro portavoz y número dos del Partido Socialista, José Blanco, va de campaña al grito de ¡que viene el PP con la motosierra¡ En la radio, en la tele y en los desayunos con periodistas explica por enésima vez que la política consiste en jerarquizar y decidir.
Como no todos los partidos jerarquizan del mismo modo, en función de sus respectivos idearios, pues pasa lo que pasa. Que en tiempos de vacas flacas, cada uno aplica la motosierra por donde dicta su orden de prioridades. Según Blanco, y según Rubalcaba, aunque éste sin tanta pasión, al PP le pide el cuerpo recortar por el tronco y al PSOE por las ramas.
Muy fácil de decir y demasiado difícil de explicar cuando no todos los partidos son iguales en relación a lo dicho sobre la jerarquización de prioridades. Veamos: para el socialismo democrático el tronco del árbol es el Estado del Bienestar. O más concretamente, la Educación, la Sanidad y las Pensiones. Tres tareas propias del poder público. O, por mejor decir, del Estado como ente gestor de los intereses generales.
¿Es aplicable esta concepción a partidos de gobierno (autonómico y municipal por ahora) que se reclaman liberales o conservadores, como el PP o los nacionalistas de CiU? Respondan ustedes mismos a la vista de la última aparición pública de José María Aznar, ex presidente del Gobierno, en la que defendía con toda convicción la necesidad de reducir el Estado a la mínima expresión. O a la vista de los recortes que están decretando los gobernantes autonómicos del PP en materia de Educación o los de CiU en materia de Sanidad.
Hablamos de prioridades. Eso es la política. Y bajo esa luz se entenderá mejor que Esperanza Aguirre se ponga tan brava defendiendo la necesidad de prescindir de profesores interinos, en nombre de la austeridad sin decir ni media palabra sobre la deuda millonaria de Telemadrid. Se entenderá, igualmente, que Artur Mas defienda con tanta convicción los recortes en Sanidad mientras guarda silencio sobre los costes millonarios de la inversión lingüística, los doblajes al catalán o las sedes "diplomáticas" de Cataluña en el extranjero.
Claro que, como dicen en el estado mayor del candidato socialista, Pérez Rubalcaba, en la campaña del PP casi es preferible el recorte al "ofertón", en alusión al reciente anuncio de su portavoz oficial de que un Gobierno del PP crearía tres millones u medio de puestos de trabajo en dos años. Unas declaraciones que deshizo en menos de veinticuatro horas el señor González Pons. Cosas de la campaña. También su candidato, Mariano Rajoy, decía antes que arreglaría la economía en dos años si llegaba al Gobierno y ahora que eso empieza a ser verosímil dice que no tiene varitas mágicas.

MADRID, 28 (OTR/PRESS)
Alessio Rastani es un tipo gris al que la BBC le ha cambiado el color por otro más alegre para él. Avido de notoriedad por ser muy gris precisamente, no sólo disfrutó horrores de la breve entrevista que sobre la actual situación económica le hizo la ilustre cadena, sino que la aprovechó para soltar las primeras tres cosas que le vinieron a la cabeza. Las dos primeras eran dos perogrulladas, cosas que sabe todo el mundo, que quien ostenta el poder no son los gobiernos, sino "los mercados", o sea, la usura, y que los especuladores se están forrando con la crisis, y la otra es algo que no es que se sepa, sino que se teme: millones de personas perderán en un año sus ahorros, cual ocurrió en Argentina con "el corralito".
Alessio, que es un chico sin suerte, y que incluso como eventual jugador de Bolsa pierde lo poco que invierte, según se ha podido saber, carece de ahorros ningunos, y supongo que, por esa cosa tan humana del resentimiento y la envidia, quiso fastidiar a quienes sí los tienen con sus palabras, pero lo que ha conseguido no es fastidiarlos, sino aterrorizarlos absolutamente. Y es que la relación entre las cosas que dijo tiene su lógica: lo único que les falta por arramblar a los ricos son los ahorros de la gente. Desplumados los países, ya sólo queda la calderilla, o no tan calderilla en algunos casos, de sus nacionales.
La gente tiene tanto miedo, es tan consciente de hallarse enteramente en manos de una chusma dineraria sin escrúpulos ningunos, que se ha creído a pies juntillas las palabras de Alessio, bien que al principio por confundirle con un "broker" de verdad que sabía muy bien lo que estaba diciendo. Los gobiernos, lógicamente, se han apresurado a tildar de loco al chaval y a decir de él que es un piernas, un pringado o bien un actor de The Yes Men, un grupo teatral algo gamberro especialista en denunciar las lacras del Sistema. Pero es lo que dice Mike Bonanno, un miembro del grupo que, por lo demás, ha desmentido que Alessio sea un actor de la compañía: "A quién le importa si es o no un agente de Bolsa. A lo que deberíamos prestar atención es a los efectos que sus palabras han tenido en nosotros".

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
La demoscopia y el marketing electoral han sustituido la democracia por la democracia o democracia demoscópica. En campaña esto es todavía más cierto. Se promete lo que los ciudadanos quieren independientemente de que quien lo hace sabe que no lo puede cumplir. Las encuestas auscultan la voluntad de los electores y la propaganda se lo promete. Luego, Dios dirá.
Y las malas noticias se ocultan. La degradación de la vida política lleva inherente el desapego y la desafección de los partidos y sus líderes. En el último tramo de esta realidad, los partidos no ganan las elecciones sino que son los gobiernos quienes las pierden.
Mariano Rajoy calla mucho más de lo que habla. Y sus silencios le están siendo rentables porque las encuestas le llevan a La Moncloa sin necesidad de decir lo que piensa. Los silencios de Rajoy son oro para el PP.
Alfredo Pérez Rubalcaba promete justo lo contrario de lo que ha hecho como vicepresidente del Gobierno, en un intento desesperado de conquistar a algunos de los desengañados de éste socialismo español.
Ha empezado la carrera hacia el 20-N. Ruido de sables en los cuarteles socialistas en donde hay que colocarse mucho más arriba en las listas para tener uno de los 125 escaños que le auguran las encuestas.
Y en el PP empiezan las cábalas para poder estar en el Gobierno. La calle está muy escéptica, viendo como las malas noticias económicas se suceden sin interrupción. En el fondo, los electores creen muy poco de lo que les dicen los políticos y se aferran al fatalismo de que el mañana será igual o peor, pero por lo menos las fotos de los álbumes de la política serán distintas. Algo es algo.

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
Algunos echan de menos la antigua URSS y el inestable equilibrio entre Moscú y Washington. Incluso en la actual Rusia algunos echan de menos el comunismo, porque entre Putin y Mevdevev, con el concurso activo de unos cuantos ladrones de cuello blanco, hay muchos ciudadanos que no ven ni en los anuncios lo que significan la prosperidad y la libertad. Peor están en Cuba, eso sí, donde la vieja dictadura castrista se atrinchera para defender el poder de la oligarquía frente a los derechos de los ciudadanos. Y aquí, entre nosotros, algunos siguen empeñados en sacar a pasear las viejas recetas comunistas, los viejos eslogans, las arcaicas teorías de la lucha de ricos y pobres como instrumento para cambiar el mundo.
Con esta crisis, nos jugamos la universalización de la pobreza y en ello parecen empeñados tantos los viejos roqueros de la dictadura del proletariado como los ardientes defensores de la libre acción de los mercados. Con un Gobierno de izquierdas en España, hay más parados que nunca, más pobres que nunca y, lo que es verdaderamente más grave, ricos más ricos que nunca. Por eso es una desfachatez hablar de impuestos sobre el patrimonio para que paguen los ricos, cuando los ricos no sólo no han pagado nunca el patrimonio y los banqueros, no los bancarios, nunca han sido mejor tratados por Gobiernos que no solo no han castigado el fraude ya los fraudulentos -a muchos les habían puesto ellos mismos- sino que han inyectado dinero sin fin de los ciudadanos en las arcas de los bancos para que estos salvaran la piel.
Dicho eso, si derrocamos el capitalismo como proponen Cayo Lara o Toxo, mientras Méndez juega al sindicalismo de salón, ¿será para volver al comunismo? Se acaba de presentar un excelente libro de Jesús López Medel y Rafael Mañueco, "Gorbachov, ocaso y caída del imperio rojo" que analiza el desmoronamiento del comunismo en la vieja Unión Soviética. En la presentación, Antonio Gutiérrez, ex secretario general de Comisiones Obreras, hizo una profunda autocrítica de un régimen tiránico que negaba la libertad, un sistema perverso que oprimió durante decenios a millones de personas y acabó con la vida también de muchos millones de ciudadanos. Dijo Antonio Gutiérrez que, contra lo que pensó alguna vez, "octubre del 17 no fue una revolución sino un golpe de Estado. La verdadera revolución fue la que acabó con las dictaduras y enfiló, de alguna forma, hacia la democracia". Pero, ¿quién pide perdón por tanto daño causado a tantos? Fascismo y comunismo son dos formas de totalitarismo que niegan la libertad como algo perverso en sí mismo.
La URSS estalló porque no había ninguna opción de maquillar el comunismo y porque no había valores ni principios para sostener el sistema ¿Puede estallar ahora Europa si sólo se maquillan los problemas para no afrontarlos? Los individualismos, la falta de valores y la negativa a avanzar hacia la unión política puede acabar con Europa. Si eso sucede, socializaremos la pobreza y volveremos cien años atrás. El comunismo era y es eso: el poder de unos pocos tiranos oprimiendo al pueblo.

MADRID, 27 (OTR/PRESS)
Faltan cincuenta días para que se celebren las elecciones y faltan concreciones en los programas electorales de los dos candidatos que aspiran a ser inquilinos de La Moncloa. Hablo de compromisos concretos, no de anuncios con cuenta gotas como están haciendo tanto Mariano Rajoy como Alfredo Pérez Rubalcaba. Deberíamos importar la costumbre norteamericana del "contrato con los electores", y exigir el enunciado pormenorizado de medidas, proyectos de ley -para aprobar o derogar normas- y el correspondiente cálculo presupuestario de todas las iniciativas. Conocidas las intenciones de los candidatos y transformados sus respectivos programas en un "contrato" con los ciudadanos, llegado el día de las votaciones los votantes norteamericanos saben a qué atenerse.
No es como aquí, donde un candidato puede anunciar que durante la legislatura se alcanzará "pleno empleo" -lo hizo alegremente Zapatero en la última campaña electoral- y, si concluida la misma, resulta que España tiene ¡nada menos que cuatro millones medio de parados! no pasa nada porque no hay libro de reclamaciones. Quiero decir que lo más que le puede pasar al político que en periodo electoral fantasea o engaña al personal es que su popularidad se desplome en los sondeos. Que es lo que, por cierto, viene acaeciendo desde hace meses con Zapatero. Todos los estudios conocidos constatan el descrédito cosechado por el Gobierno socialista en la gestión de la crisis económica. Cuando, tras meses de negar la mayor, Zapatero cambió la línea política y paso de la barra libre de gasto en rotondas y subvenciones, al recorte de los sueldos de los funcionarios y a la congelación de las pensiones de los jubilados, debería haber tenido el coraje de convocar elecciones y asumir el correspondiente desgaste político. Un país adulto se merece gobernantes capaces de decir la verdad y pechar con las consecuencias. En términos políticos, ZP ya es pasado.
Por eso, para no repetir errores, a los que vienen hay que emplazarles para que concreten sus planes de gobierno. A eso me refiero cuando, en vísperas del 20-N, hablo de la necesidad de que unos y otros sean tan claros como concisos a la hora de anunciar su "contrato con los electores". Para que después nadie se sienta engañado.

Conviene que los cubanos, que la opinión pública española, europea, latinoamericana y del mundo, que todos los que defienden la dignidad, la libertad para Cuba y otros países, la libertad de expresión, de cantar y bailar libremente (Vivir es cantar, bailar libremente; someterse, callar, ser agente, ser cómplice de los censores, de los represores, de los tiranos criminales, asesinos, terroristas-proterroristas como los clanes, aliados entre sí, Gadafi, Al Assad, Sadam Hussein, Castro, etc: Nunca), que defienden los derechos humanos, democráticos y ciudadanos de Cuba, de todos los cubanos de dentro y fuera de Cuba (y de otros países y de sus ciudadanos) y que se ven diaria y muy gravemente violados por la tiranía comunista totalitaria cubana y otros regímenes totalitarios, fundamentalistas, dictatoriales, autoritarios, represivos y corruptores-corruptos; conviene que no se olviden nunca de los siguientes intelectuales, cantantes, escritores y artistas cubanos (y de otros países) que vienen legitimando y apoyando muy activamente a la tiranía comunista totalitaria cubana.
Conviene recordarlos, citarlos, tenerlos presente para que, siempre, estén donde estén y digan lo que digan, se les pida cuentas por su legitimación de/ apoyo a un régimen comunista totalitario, criminal, asesino, fusilador, sanguinario, terrorista-proterrorista y corrupto-corruptor como el comunista cubano de los cubanos Fidel y Raúl Castro (de origen gallego: su padre nació en el municipio de Láncara de la provincia de Lugo-Galicia-España), del argentino Ernesto Guevara, de la nomenklatura comunista cubana (de la que formaban-forman parte intelectuales, universitarios, científicos, cantantes, escritores, poetas, artistas, autores, músicos, cineastas, deportistas, bailarines, coreógrafos, etc. comunistas, procomunistas, etc.) y de los que lo/la apoyan y le hacen el juego.
Hace unos días dábamos cuenta del cantante comunista Pablo Milanés como legitimador de la tiranía comunista totalitaria cubana. Hoy, en este trabajo, damos cuenta de una lista de intelectuales, autores, escritores, cantantes, artistas cubanos encabezada por la Primera Bailarina y coreógrafa cubana Alicia Alonso (Alicia Martínez, casada a los 15 años con el bailarín cubano Fernando Alonso del que tomó el apellido, la gran promotora del Ballet Nacional de Cuba, de padres españoles, nacida en La Habana en 1920, ha recibido, al igual que su ballet y que después pasó a ser el Ballet de la Revolución Marxista-Leninista-Estalinista Castrista-Guevarista cubana, grandes distinciones del Partido Comunista Cubano, de la sanguinaria tiranía comunista totalitaria cubana. Citemos algunas de las últimas: el año 2000 recibe la Orden José Martí, una de las mayores distinciones del régimen comunista cubano; el año 2002 fue nombrada embajadora de la República de Cuba por dicha tiranía comunista. El Partido Comunista Cubano viene utilizando a este Ballet y otras instancias culturales, artísticas, etc. cubanas, al igual que a los intelectuales, la cultura, ciencia, universidad, arte, música, cine, etc., como importantes órganos de propaganda, de contaminación comunista y siguiendo la tradición del totalitarismo comunista soviético, nazi-fascista, etc., y que utilizaron, incluso en sus etapas mas criminales, mas asesinas, mas genocidas, muy importantes instancias artísticas, musicales, culturales, etc. para manipular y contaminar, para promover y legitimar su régimen hiperrepresivo, controlador, terrorista-proterrorista, torturador, fusilador, asesino, linchador, genocida), la gran Prima Ballerina Assoluta y Coreógrafa del Ballet Nacional de Cuba que esta de gira (setiembre, octubre 2011) por ciudades de España (esta gira incluye también ciudades de Galicia).

Hace unos días un lector me remarcó lo abandonado que tenía a Rubalcaba, tras adoptarle como personaje central de unos cuantos artículos y haberle nombrado serpiente oficial del reino. No sé, quitando lo que ya sabemos, su perfil de las últimas dos semanas es demasiado inane y plano para un candidato a la presidencia del Gobierno. ¡Y eso que es el mejor, y el único capaz de poner nervioso al PP! Arremeter contra los ricos y amenazar con impuestos a los bancos, o prometer blindajes a las resoluciones parlamentarias de las autonomías –léase la catalana—como guiño a la separatista y rubianesca Chacón, aspirante a presidenta del Gobierno de España en ese futuro que tiene por delante, según dicen los afines –qué dislate—, y al incalificable Montilla que dejó las arcas de la Generalitat como un colador, no me inspiraba salvo para un comentario de dos líneas. Debo reconocer que Rubalcaba sin el Gal, sus muchas truculencias y el Faisán, se queda muy menguado y no vamos a hablar de eso a diario ¿Qué íbamos a decir de él?
Ahora es otra cosa porque tenemos al Faisán de nuevo en la palestra. Eso sí, para nuestra desgracia, porque una vez más constatamos con sonrojo la actuación de la justicia al servicio de la política. “Colaboración con banda armada” o “revelación de secreto”. Pero, un secreto de este tenor gritado a los cuatro vientos desde un teléfono del Ministerio del Interior, ¿no es colaborar con la banda asesina? ¿O se trató de un simple cotilleo entre mandos políticos y policías? El hombre que veía amanecer ya nos tiene acostumbrados a sus garzonadas y temblamos cuando instruye. Bermúdez, apodado Superber durante el juicio del 11 M por las maneras que apuntaba amenazando con trazar para algunos el “caminito de Jerez”, coincide con Garzón en el ejercicio de la praxis jurídica. Este magistrado, que tantos problemas arrostró en el pasado cuando fue recurrido hasta tres veces su nombramiento como presidente de la Sala de lo Penal por considerarle un ultraderecha y un hombre del PP, nos decepcionó, confundió, desencantó, defraudó… con la sentencia del 11 M a quienes conocíamos las muchas irregularidades desde el minuto uno, y la pésima instrucción de Del Olmo; y ahora con el Faisán. Yo tenía de Bermúdez la misma idea que tengo ahora del juez Ruz, recordando sobre todo las palabras de su abuela cuando le entregó la placa y la medalla de su abuelo para legarla a los sucesores. ¿Podrá entregarla con la cabeza alta? No lo sé; esta última actuación no convence a nadie; ni siquiera su acérrima defensora, Victoria Prego que lo defendió con uñas y dientes contra todo y contra todos, cuyos juicios de valor causaron muchos resquemores entre los togados, entiende su proceder.

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
A mí me parece coherente que el diputado general de Guipúzcoa, se esconda debajo de las piedras, cuando llega algún representante de la Casa Real de España. Lo que resultaría incongruente es que cumplimentase con la educación inherente a su cargo a las visitas de los representantes del Estado, puesto que él lo que quiere es un Estado Vasco. Que no le humille cobrar del Estado Español es diferente, porque tampoco los piratas hacen ascos a la procedencia del dinero de los secuestros.
También es lógico que los presos etarras deseen una paz sin vencedores, ni vencidos, y no resulta menos lógico que la mayoría de los españoles, vascos incluidos, estemos fatigados de los atontadores del "proceso", incluso cansados de la resistencia, aunque sólo sea pasiva, que tenemos que llevar a cabo para que los atontadores no se crean que nos hemos quedado entontecidos.
Es probable que Eta vuelva a matar o es posible que no. Si lo hace no va a aumentar su prestigio, ni va avanzar en el "proceso", que es ya una procesión de mediadores, ilusos, egoístas, idealistas y pistoleros. Y si no lo hace, pero se queda ahí agazapada, contando con que las armas son el comodín que va a presionar sobre el atontamiento, poco va a cambiar.
Las lumbreras que ordenaron el atentado de la T-4, cuando un presidente del gobierno de España, que está en trance de despedirse, les había dado más facilidades que tuvieron nunca para negociar es difícil que vuelvan a encontrar una ocasión parecida. A veces, hay que subirse, aunque sea en marcha, a un tren que no se sabe si volverá a pasar, pero ponerle bombas al tren, o al aparcamiento del aeropuerto, es lo peor que se puede decidir, y la manera más simple de joder el viaje. Que todos queremos que concluya, pero sin atontadores, ni entontecidos.

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
Cómo se nota que aquí, el que más o el que menos, tiene los días contados porque cuando el final se ve cercano, aumenta la íntima libertad y hasta se verbalizan los sentimientos con una dosis de sinceridad que los intereses reprimían en los días luminosos de gloria, poder y el éxito. Y es que ese octosílabo que el fiscal general del estado -Cándido Conde Pumpido- ha dicho algo sorprendente y claramente distanciado de lo predicado por el candidato Rubalcaba y por el en funciones Rodriguez Zapatero.
Resulta que los presos de ETA ahora quieren una salida pacífica al "conflicto" y suscriben el pacto de Guernica en el que, por cierto, no se contemplan, claro, ni vencedores ni vencidos. Convendría recordar las biografías de quienes ahora piden paz, los asesinatos que jalonan sus "buenas" intenciones, las cosas que han dicho y hecho en la sala de la Audiencia Nacional, los arrepentimientos que nunca han existido, cómo no han tenido piedad ni con ellos mismos como el caso de Yoyes. Pero es que estos tipos que ahora se suman a una "salida pacifica" -imagino que por imperativo legal de ETA para beneficiar la política del Bildu- y que son los que brindaban con champán en los atentados, ponen condiciones para seguir lo que ellos llaman "el proceso": quieren nada menos que una amnistía general, que se les perdone todo sin que ellos tengan nada por lo que pedir perdón y que, cómo dije antes, se haga tabla rasa del pasado sin vencedores ni vencidos.
Claro, esto lo escucha un ciudadano normal y se le disparan los pulsos. Pues para sorpresa general, Rodríguez Zapatero decía en su despedida que semejante barbaridad "es un paso decisivo hacia el final de la violencia fruto de una tarea colectiva de todos los demócratas". No daba crédito cuando lo escuchaba. Porque cierto que Rubalcaba estuvo más comedido aunque también le pareció una buena noticia este cambio de actitud de los presos etarras. Y es aquí cuando el fiscal general del Estado se descuelga -creo que por primera vez- con la rotundidad con la que habría de haber ejercido todo su mandato; sobre el asunto, Conde Pumpido ha dicho sencillamente esto: "es intolerable" y no quiso hacer más comentarios porque la pantomima no se merece una sola reflexión más: es, efectivamente, intolerable. Pero si la puesta en escena, la falsa adhesión de los presos terroristas a un hipotético proceso de paz, sus exigencias, todo, resulta intolerable y humillante para las víctimas y los demócratas, no se comprende cómo Rodríguez Zapatero lo puede interpretar sin rubor como "un paso decisivo hacia el final de la violencia". ¿No ha aprendido nada en dos legislaturas desastrosas? ¿Sigue sin haber nadie a su lado que le diga que hay cosas que conviene no decir? Dios nos ampare en estos 54 días que nos quedan

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
¡Se acabó¡ Si, ya se ha acabado oficialmente la legislatura y no sé ustedes pero a mí me produce alivio porque me estaba resultando interminable.
En realidad, la legislatura terminó el día en que Zapatero tuvo que reconocer que nos sacudía la crisis y se presentó por sorpresa en el Congreso con unas medidas que iban en dirección contraria a todo lo que había dicho y prometido. Ese día, el presidente tendría que haber tenido el gesto gallardo de disolver las Cámaras y convocar a los ciudadanos, y en caso de que se hubiera vuelto a presentar haberlo hecho diciendo la verdad, la verdad de la crisis y sobre todo haber presentado un programa electoral dedicado a intentar paliar los efectos del tsunami que ya teníamos encima. Pero no lo hizo y desde entonces ha tenido a nuestro país en estado cuasi agónico, puestos a hacer las cosas mal incluso anunció con cuatro meses de adelanto la fecha de las elecciones de manera que desde entonces estamos en campaña electoral.
En cuanto al futuro, todos nos permitimos pensar que no puede ser peor que el pasado, de manera que, gane quien gane en las urnas, esperamos que tenga más consistencia y capacidad de la demostrada por el todavía presidente de Gobierno. Y, sobre todo, lo que los ciudadanos esperamos es un presidente y un Gobierno que no nos someta a vaivenes. Con Zapatero ha sido como montarse en un coche sin frenos y con un conductor que no terminaba de saber qué camino tomar.
En cualquier caso, y dada la situación, lo que sí deberíamos de exigir a quienes aspiran a gobernarnos es que nos digan la verdad, que no vendan sueños de humo. Y la verdad de que nos expliquen cuánto más debemos de apretarnos el cinturón, si van a subir los impuestos, si va a haber más reducciones de salarios, si va a haber recortes en el Estado del bienestar. Es decir que nos digan cuánto y qué debemos de sacrificar. Lo que no es admisible es que a los ciudadanos nos traten como niños a los que hay que edulcorar la realidad. ¡Ah! y por favor que no nos prometan lo imposible, porque si para salir adelante hacen falta sudor y lagrimas, es mejor que nos avisen desde ya.
En cualquier caso poner punto final a esta legislatura y acudir el 20-N a las urnas es abrir una puerta a la esperanza. España necesita un cambio, un gobierno distinto, unos preferirán que gobierne Rubalcaba otros que lo haga Rajoy, pero todos querremos lo mismo, que el gobierno que salga de las urnas esté formado por gente solvente y capaz.
Saben, pienso que en medio de la tormenta el solo hecho de saber que nos esperan las urnas es ya de por sí una buena oportunidad porque los ciudadanos volvemos a tener en nuestras manos nuestro futuro.
Sí, se acabó la pesadilla de una legislatura que se hizo añicos a los pocos días de comenzar, simplemente porque no estaba basada en la verdad, y la verdad no era otra que la crisis. Algún día habría que preguntar al exministro Solbes, que fue quien en las últimas elecciones le ganó la última batalla electoral a Zapatero gracias a su enfrentamiento televisado con Manuel Pizarro. Solbes negó rotundamente la crisis, Pizarro avisaba de lo que se nos venía encima, pero nos convenció Solbes. Y yo me pregunto qué pensará ahora el ex ministro y sobre todo por qué negó la realidad. Pero esa es otra historia, la de hoy es que a la legislatura le han puesto punto final. ¡Menos mal!

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
No sólo lo bueno se acaba; también lo malo, aunque tarda, por lo común, bastante más en acabarse. Se acaba ETA. Por pura consunción, por puro hartazgo. No mata desde hace algún tiempo, y por eso el documento de los presos de la banda, que técnicamente anuncia su final irreversible, apenas merece un espacio menor en las portadas de los periódicos y en los noticiarios. Los que ya tenemos una edad, y nos hemos desayunado cientos de veces con el estrago, la bomba-lapa, el tiro en la nuca, la extorsión y el secuestro, sabemos de la importancia, de la trascendencia, de este adiós a las armas. Faltan los flecos, los detalles, la necesaria asimilación y que Rajoy, si finalmente llega a donde tanto ha pugnado por llegar, no se deje abducir por Mayor Oreja y culmine y consolide el viaje a la paz. Si lo intentó Aznar, mucho más bruto, no hay razón para que Rajoy se ponga a hacer pipí fuera del tiesto y lo fastidie todo.
Lo malo, aunque parezca mentira por lo que dura y por lo que duele, también se acaba. A cien años no llega, dice el proverbio, pero esto de las corridas de toros lleva un poco más. Sin embargo, cuando menos en Catalunya, también se han acabado. Un escrúpulo moral no le permite a uno celebrarlo tan a lo grande como quisiera, pues ha mediado una prohibición, bien que emanada del Parlament que representa al pueblo catalán. No agradan las prohibiciones, esas cimitarras que siempre cercenan alguna libertad, pero supongo que si no se prohíbe de una vez por todas esa salvajada que los partidarios confunden con el Arte por la cosa de la ignorancia y de la emoción, se seguiría torturando y matando públicamente animales para, y esto es lo delirante y lo perverso, el disfrute y el divertimento del espectador.
Lo malo también se acaba, aunque, probablemente, por una sola razón: porque todo se acaba. Si hubiera algo imperecedero, eso sería, sin duda alguna, el mal, siquiera en los predios de la familia humana, que hay que ver qué familia. Pero se acaba ETA. Y las corridas de toros en Catalunya. Olé.

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
Siempre he pensado que es un error estar demasiado pendiente, casi analizando con lupa, cada uno de los movimientos, declaraciones, comunicados de la banda terrorista ETA o de su entorno. De todo ese sórdido mundo lo único que cabe esperar es lo peor, es decir, lo único que saben hacer: sembrar odio, destrucción y muerte. Los que estamos a este lado de la raya que separa a los demócratas de los violentos, lo que tenemos que hacer es exigir al Gobierno y a las instituciones del Estado que apliquen la ley, solo la ley, pero toda la ley para acabar con esta lacra que tanto nos ha hecho sufrir en los últimos cincuenta años.
Viene esto a cuenta del comunicado de una parte importante de los miembros de ETA que se encuentran en prisión, en el que sin condenar la violencia de la que ellos mismos han sido responsables y en muchos casos sujetos activos, parecen apostar ahora por lo que denominan una "solución democrática al conflicto". Lo primero que habrá que recordarles a estos presos es que si están en la cárcel no es porque robaran un kilo de manzanas en un supermercado o sustrajeran la cartera a una viejecita en un autobús. Están entre rejas por haber asesinado fría y cruelmente, o ayudado a hacerlo, a seres inocentes a través del tiro en la nuca o del coche bomba. Y la justicia que exigen sus víctimas conlleva que cumplan íntegramente sus penas en la cárcel.
Porque una de las peticiones que hacen estos presos en su comunicado es el de una amnistía total. Se olvidan, o al menos eso aparentan, que ya hubo una amnistía en nuestro país cuando la transición democrática por la que salieron a la calle todos los presos de ETA que en aquel momento estaban en la cárcel. Pero la banda terrorista siguió asesinando. Concretamente, de los 858 asesinatos cometidos por ETA, 46 fueron perpetrados entre 1960 y 1975, año de la muerte de Franco. Desde ese momento y hasta la actualidad, la banda terrorista ha asesinado a 812 personas. Es decir, el 95 por ciento de los atentados mortales de ETA han sido cometidos en democracia. ¿Y ahora quieren una nueva amnistía?
La foto de uno de esos presos de ETA, Jon Aguirre Aguiriano, responsable del asesinato en marzo de 1980 en Azpeitia de un niño de trece años, firmando el denominado Acuerdo de Gernika produce sencillamente repugnancia. Este individuo, que ha estado treinta años en la cárcel, no se ha arrepentido de nada, no ha pedido perdón a nadie y ahora pretende hacernos creer que apuesta por una solución no violenta a lo que ellos denominan "el conflicto vasco". Me temo que las víctimas del terrorismo y los ciudadanos vamos a tener que tragarnos en los próximos tiempos muchos sapos similares a este. Todos queremos el final de ETA, pero no a cualquier precio. Sobre todo, no al precio de ver mancillada la dignidad del Estado de derecho y de quienes han sido los directamente afectados por la sinrazón y la locura del terrorismo.

MADRID, 26 (OTR/PRESS)
La Historia se repite: unas veces como tragedia y otras como farsa. Lo escribió el joven Marx cuando se dedicaba al periodismo y analizaba la cara oscura del ascenso del tercer Napoleón, pero tan agudo diagnóstico también serviría para caracterizar los últimos días del gobierno de Zapatero. Farsa hubo a lo largo de la legislatura apoyando al "tripartito" catalán que con un cordobés (José Montilla) sentado en el sillón presidencial de la "Generalitat" hizo de Pilatos frente a la maniobra de los nacionalistas que consiguió que el "Parlament" decretara la prohibición de las corridas de toros en Cataluña. El domingo se celebró en la Monumental de Barcelona la última corrida con el cartel del "no hay billetes" y miles de ciudadanos reclamaron su derecho a seguir con una tradición que ha sido vetada sencillamente por lo que tiene de español, no en aras de la impostura ecologista con la que algunos diputados de ERC o de CiU han tratado de justificar la prohibición.
Y tragedia, y de las más dolorosas, es la que anida en la tupida estela de asesinatos perpetrados a lo largo de los últimos años por los presos terroristas "etarras" que estimulados por las maniobras en la sombra del Gobierno andan estos días representando una función de teatro político que pretende zanjar en empate y con una segunda amnistía (la otra fue en 1977) su trágica carrera de asesinatos. Ya digo, la memoria de la tragedia y la sombra de la farsa se citan y mezclan en este arranque del otoño que lleva en su agenda la disolución de las Cortes, la convocatoria de elecciones (20-N) y la salida de Rodríguez Zapatero de La Moncloa.
Sin olvidar a los más de cuatro millones de parados, en términos políticos, la herencia de Zapatero, se concreta en la deriva seguida en relación con las pretensiones secesionistas que alumbró el nuevo "Estatut" -entablado en sus desbordamientos anticonstitucionales por el TC- y en el plano de lo simbólico se resume en la prohibición de la fiesta en Cataluña.
Sobre lo que pueda ocurrir en el País Vasco, a partir de las maniobras que alentaron la salida al escenario del mundo "etarra" y de sus turiferarios (Bildu, etc), hay poco que añadir a lo que dejó escrito el joven Marx en relación con los desatinos de aquella caricatura grotesca de Napoleón que fue su sobrino, el marido de la española Eugenia de Montijo. A todos traicionó, a pocos contentó y casi todo lo estropeó. Francia tardó veinte años en recuperarse. Confiemos en que aquí sean algunos menos.

MADRID, 25 (OTR/PRESS)
Carme Chacón, ministra y candidata por Barcelona, está realizando un tremendo despliegue mediático en el que reivindica su figura y a la vez defiende a Rubalcaba, su adversario interno en las primarias frustradas del PSOE. Lo hace por la vía de la comparación y con un mensaje muy orientado a Cataluña, que según ella es donde se juegan estas elecciones. "Cataluña -dice Chacón en El Periódico- va a decidir si quien preside el Gobierno es Rubalcaba o Rajoy, que pidió por las plazas de España firmas contra Cataluña".
Las elecciones se juegan en realidad en todas partes, pero es verdad que Cataluña tendrá un peso que puede ser decisivo, sobre todo para evitar la que parece probable mayoría absoluta del PP. Junto con Andalucía, es el principal granero electoral de los socialistas, con la ventaja de que el espacio de la derecha en Cataluña lo ocupa CiU.
Las cosas no están bien para el PSOE en ninguna parte, ni siquiera en sus feudos tradicionales. Su problema es general y también local. En la Asturias de Areces gobierna ahora Cascos, en Andalucía languidece Griñán, en Euskadi están en manos del PP, en Cataluña ni existe tripartito ni deseo de que vuelva, y también han caído los gobiernos socialistas de Extremadura, Aragón y Castilla-La Mancha y los compartidos con los nacionalistas en Galicia y Baleares. En las grandes ciudades quedan Zaragoza y Vigo como principales referentes, curiosamente con alcaldes que fueron ministros de Felipe González.
Carme Chacón, que hace ahora diez años tuvo un papel importante en la aproximación del felipista Rubalcaba al zapaterismo que ella compartía con Blanco y Caldera, también sabe todo esto, pero por ahora se dedica a mostrarse encantadora y a proyectarse desde Cataluña. De paso le echa una mano a Rubalcaba para que nadie diga que es rencorosa. Hace su papel, como siempre.

MADRID, 25 (OTR/PRESS)
"Un Estado que no respeta el Derecho es una banda de forajidos". No es un mal recuerdo en un momento en el que, en diversos lugares, el Derecho se utiliza arteramente, a la medida del interés personal y el relativismo se impone. La frase es de San Agustín y le sirvió a Benedicto XVI para lanzar un mensaje rotundo en el Parlamento alemán sobre razón, justicia y ecología. Los miembros del Bundestag, puestos en pie, dieron dos largas ovaciones al Papa y aplaudieron con entusiasmo varios pasajes de su discurso. Con respeto. El presidente del Bundestag dijo que "raramente un discurso en esta Cámara ha atraído tanta atención en Alemania y fuera de ella".
El viaje del Papa a Alemania, la cuna del protestantismo, no era fácil, pero ha servido para muchas cosas: para volver a lanzar un mensaje sobre la ética, para defender un uso racional de la naturaleza, el compromiso con la ecología, el respeto a la persona humana, su vida y sus derechos. Pero también ha habido en Berlín una reiterada condena de la pederastia. Benedicto XVI quiso reunirse con varias víctimas, tres hombres y dos mujeres, de abusos sexuales cometidos por clérigos a los que, además de mostrarse conmovido e impresionado por su sufrimiento, expresó su profundo pesar "ante estos atroces crímenes".
Garantizó que se han puesto en marcha medidas eficaces para que nunca se vuelvan a repetir. Pesa sobre la Iglesia este terrible pecado que Benedicto XVI ha afrontado con valentía. Y queda su discurso pidiendo la unidad de los cristianos para construir un mundo más justo y para combatir juntos la ausencia de Dios en la sociedad.
Meter a Dios en la sociedad es precisamente lo que hace Caritas cada día. En los últimos años, los de la crisis, mucho más. Mientras otros sólo hablan, Caritas "da trigo": cientos de miles de ciudadanos tienen ropa, comida, alimentos, vivienda o empleo, y sobre todo una palabra de consuelo y de aliento gracias a su labor y a la de sus voluntarios. Pero también "predica". Acaba de redactar una propuesta ante las próximas elecciones en la que pide a todos los candidatos -Caritas no tiene color político- que no se olviden en sus programas ni en sus políticas de los más desfavorecidos. Que no olviden los principales problemas de los españoles: el empleo, la protección social, la vivienda, la migración, la cooperación al desarrollo y el apoyo al tercer sector.
Lo hace con propuestas concretas, sin alharacas, "como interlocutor válido de una importante base social involucrada en la defensa de la dignidad y los derechos de las personas más vulnerables de la sociedad". Caritas no habla por referencias ni de memoria. Caritas toca todos los días la resinación y la indignación de los desheredados, de las víctimas de la crisis, la pobreza física, la miseria sentimental a la que hemos condenado a cientos de miles de ciudadanos. La Iglesia de Benedicto XVI y la de Cáritas es la misma. Mal que les pese a algunos.

MADRID, 25 (OTR/PRESS)
El terrorismo siempre debió estar fuera de la agenda política y sin embargo ha sido factor de desestabilización de quien por mandato constitucional tenía que gestionar la lucha contra ese mundo tenebroso.
Hoy el final de ETA está más cercano y lo ocurrido en los últimos días entre presos de ETA y víctimas del terrorismo nos recuerda la cercanía del momento histórico en que ETA pase a formar parte del pasado. La manifestación a favor de Otegui en Bilbao pone en evidencia resistencias políticas para empujar ese proceso y también que las resoluciones judiciales no entienden o no deben entender de oportunidades políticas.
Las reclamaciones de las víctimas son siempre legítimas pero no garantizan que el análisis que puedan hacer una parte o la totalidad de las mismas sea certero. Ni pueden reclamar el monopolio de la gestión de la lacra del terrorismo.
Un estado de derecho lo es por definición en la supremacía de la ley sobre las voluntades políticas. Y frente a una resolución del Tribunal Constitucional, que permitió a Bildu presentarse a las elecciones, cabe la crítica pero no el desconocimiento de los efectos jurídicos inevitables que trae consigo. Pero además no podemos perder de vista que el privar a cualquier ciudadano de la posibilidad de ser elegido tiene que tener garantías constitucionales en su aplicación.
El final de ETA es una realidad incuestionable y próxima. Y en ese escenario, Arnaldo Otegui puede cuestionar la ley pero no puede evitar su cumplimiento. El Gobierno tiene legitimad para celebrar el triunfo de la estrategia que ha materializado el ministro Rubalcaba en sus éxitos frente a ETA. Y el Partido Popular podrá exigir el escrupuloso cumplimiento de la Ley. Pero la cercanía de las elecciones del 20-N no legitima a nadie para imponer sus deseos por encima de la ley ni para poner arena en el engranaje de este proceso histórico.

MADRID, 25 (OTR/PRESS)
Alguien, no recuerdo quién, inventó la denominación de "felipato" para el período de mandato de Felipe González. Yo mismo puse el título de "aznarato" a un libro, y de "zapaterato" a otro. Se trataba de significar el inmenso poder que le cabe a un presidente del Gobierno en España, país en el que los poderes legislativo y judicial ostentan peculiaridades especiales que les hacen tener una influencia recortada en beneficio del Ejecutivo. Ahora, con la disolución formal del Parlamento en las próximas horas, yo diría que nos aproximamos al inicio de un "marianato", si hemos de hacer caso a lo que nos vaticinan los sondeos de opinión de manera inequívocamente unánime. Es decir, que Mariano Rajoy será, si no ocurre lo inesperado, jefe del Ejecutivo español y tomará el turrón en La Moncloa.
Ya sé cuánto le molestan a Rubalcaba, el candidato socialista, estos vaticinios ajenos al definitivo veredicto de las urnas. Pero el comentario político ha de tomar los elementos que le brinda la realidad, y todo apunta a que este lunes se da un nuevo, importante, paso hacia el relevo no solo de persona, sino de partido, en el palacio presidencial y, claro, en el Consejo de Ministros. No me parece, contra lo que Pérez Rubalcaba dice, ni ocioso ni, menos, poco democrático, lanzarse a la prospectiva de lo que pueda ocurrir cuando, en diciembre, un nuevo rostro, muy probablemente el de Rajoy, y un nuevo partido, el PP, se hagan con ese cúmulo impresionante de poder que supone gobernar, puede que con amplia mayoría, en España.
Muchas veces he dicho que los inconvenientes de tener un partido gobernando con mayoría absoluta en España superan a las ventajas. Comprendo la necesidad de un drástico cambio tras ocho años con unas fórmulas desgastadas, y sé que ahora el péndulo le favorece a Rajoy, pero hace tiempo que pienso que los grandes pactos deben primar sobre las recetas únicas, los acuerdos sobre las guerrillas verbales de partido contra partido. No, no me gustan los poderes absolutos.
El "marianato", si finalmente se produce, como parece, heredará bastantes cosas malas del "zapaterato" -podría discutirse si todo ha sido culpa de Zapatero y de sus malos equipos o si, también, de una crisis internacional a la que nadie embrida--; pero igualmente heredará algunas cosas buenas. La quiebra del terrorismo etarra, una quiebra que parece irreversible y definitiva, entre ellas, dígase lo que se diga de los métodos de ZP-Rubalcaba en su combate frente al terror de la banda. También, en la parte positiva, el reconocimiento por parte de los que mandan de verdad en Europa y en los mercados de que en España, al menos ahora, se hacen las cosas como se debe, lo que, por supuesto, implica que antes no era así.
Le confieso a usted que mi interés no estriba ahora en los ataques de florete con trampa que se crucen los dos principales partidos. Ni siquiera en unas propuestas electorales que todos saben que no son el verdadero programa de medidas -algunas muy duras, sin duda_ a aplicar. Temo que la precampaña y la campaña, que ahora se enfilan hacia unas urnas ya muy próximas, van a ser un continuo fuego de artificio; ya lo son.
Me importan, sí, los gestos de fondo, esos gestos a veces casi inapreciables, del hombre que se comerá el turrón en La Moncloa: de que mantenga su talante moderado, su independencia frente a las presiones de los poderosos de toda laya, de que corrija algunos defectos evidentes en su entorno y en su propio trayecto, nos va mucho a todos. De que muestre, ya y no después del 20-n, su actitud pactista con el principal derrotado -y, en lo posible, con las restantes fuerzas, desde luego--, de que mantenga su firmeza en ciertos principios y de que abandone otros que carecen de sentido y se mantienen solo de cara a la galería, va a depender que España enderece un rumbo que, en algún momento, parecía que empezaba a desviarse. Seguro que el hombre que puede encarnar el "marianato", seguro que su rival, el que protagonizaría un improbable "rubalcabato", lo saben perfectamente. Y es ese momento de encuentro lo que de verdad me interesa a mí del período que se abre hoy mismo.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Nergar lo evidente es tan absurdo como leer lo que no está escrito. Es evidente que ETA ya no es lo que era. Hoy tiene menos apoyo social que hace apenas cinco años, las FSE les pisan los talones todos los días y hoy en el País Vasco el clima social no es el que era. Es obvio que hoy estamos mejor que hace un tiempo. No es necesario ningún viaje en el tiempo para recordar a la perfección aquellos años en los que las víctimas se contaban a decenas y ETA campaba a sus anchas al otro lado de la frontera con Francia.
No se puede negar lo evidente pero tampoco leer lo que no está escrito. Ni en el Acuerdo de Guernika, ni en el documento de los presos conocido ayer se pide el fín de ETA. En ningún momento los firmantes exigen a la organización terrorista que desaparezca. No. Lo que se hace es apostar por el fín de la violencia a cambio de contrapartidas como es la amnistía, el derecho a decidir y la apuesta por el llamado "proceso democrático" que es como se denomina en los últimos tiempos a lo que todos conocemos como negociación pura y dura. Primero, el Acuerdo de Guernica y ahora los presos piden lo que la propia ETA ofreció el 10 de Enero.
Ni Bildu ni ahora los presos exigen a ETA su final, su desaparición como organización terrorista. Unos y otros hablan de conflicto "político y violento" que, en última instancia, solo quedaría resuelto si se concretara ese "proceso democrático"_es decir, la negociación_para abordar la amnistía de los presos y el derecho a decidir. Con otras palabras, con frases más o menos alambicadas es un poco más de lo mismo.
Sin duda es mejor que los presos hagan este comunicado que uno llamando a la violencia pero los que con entusiasmo casi adolescente hemos creído en muchas ocasiones estar tocando la paz con los dedos nos asiste todo el derecho del mundo a ser profundamente escépticos. Bildu gobierna en Guipuzcoa, sus representantes hablan de democracia, de derechos y, como no, de paz. Pero Bildu no se siente incómodo con una ETA aletargada y vigilante. Su "compromiso con la paz" ha tocado techo. Ni han pedido ni pedirán nunca que ETA se vaya, que desaparezca. Dirán que hay que arreglar el "conflicto" y aquí no hay más conflicto que el generado por unas personas que se resisten a entregar las armas. Si son demócratas ¿qué es lo que les impide exigir a los terroristas que dejen de serlo?. En lo que se está es en la pretensión sutil de que aquí no ha habido ni víctimas ni verdugos, que todo parte de una situación ex novo y que si hablamos como si nada hubiera ocurrido, como si todos hubieran sido iguales, el "conflicto" se acaba.
Desde hace un tiempo se está produciendo un lento desplazamiento de la presión. Hasta las elecciones, esta se dirigía, aunque con matices y timideces hacia los terroristas. Ahora se desplaza hacia los gobiernos francés y español para que tomen decisiones y apliquen ya mismo "y sin contrapartidas de ningún tipo los derechos que nos corresponden", que no son otros que la amnistía y un proceso de negociación_el de toda la vida_con el Gobierno. Si como auguran las encuestas, Rajoy será el nuevo inquilino de Moncloa ya puede ir sumando a su lista de problemas la persistencia de ETA y la consiguiente reclamación de una negociación política. Hoy Domingo la izquierda abertzale conmemora en Guernika el primer aniversario de la declaración que toma nombre de la emblemática localidad vizcaína. Hablaran de violencia, de paz, de derechos, de "todas las víctimas" pero ya verán. Nadie va a decir lo que todos deseamos oir: "ETA, kampora. ETA, fuera".

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Los presos de ETA se suman, ahora, al acuerdo de Guernica. El tal acuerdo ratifica las vías políticas como forma de solucionar el "conflicto" vasco. Habrá gente optimista que quiera ver en el extenso comunicado otra puerta abierta a la esperanza pero leído en su literalidad no deja de ser, lamentablemente, más de lo mismo.
En Euskadi no existe más "conflicto" que el creado por la existencia de una banda de asesinos que han acabado con la vida de cientos de inocentes y sembrado el terror entre sus propios conciudadanos. Ese es el verdadero drama.
Que cincuenta años después descubran que tanta muerte no era necesaria y que se puede llegar a los mismos objetivos (porque no renuncian a nada, ni al derecho a decidir al margen de la Constitución ni a la independencia) pacíficamente, no significa que un amnistía borre los crímenes que han cometido.
Y los presos de ETA a cambio de su magnanimidad, apoyando el ansiado fin de la violencia, pretenden volver a casa como si aquí no hubiera pasado nada. Pelillos a la mar, fue todo una equivocación, un error del que no nos arrepentimos porque estaba justificado por una causa noble. Menos mal que la Constitución que nos dimos todos los demócratas impide semejante felonía.
El lenguaje del comunicado sigue teniendo ese tono entre chulesco y perdonavidas de los textos de la banda e incluso de las declaraciones de la izquierda abertzale. En ningún momento, en ningún párrafo se les dice a los colegas en ejercicio que entreguen las armas, que cese definitivamente la violencia. Como debería hacer Bildu y no hace.
Eso sí, exigen al Gobierno del Estado que ponga en práctica "sus derechos" que traducido al lenguaje normal quiere decir acercamiento de presos al País Vasco y puesta en libertad de los que están pendientes de juicio. De derechos saben mucho de obligaciones ni oír quieren.
Además de reclamar, como no, una nueva negociación entre el ejecutivo de Madrid y la banda terrorista o lo que queda de ella. Mal, muy mal, garrafal, haría el gobierno de Zapatero a dos meses de las elecciones si escuchara estos cantos de sirena.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Los inversores están histéricos y en consecuencia los índices y los valores andas locos. Todo vale para mover ventas y compras. Da igual que sea una noticia que un rumor. Los nervios están a flor de piel y las respuestas son alocadas. Lo vimos el viernes. El IBEX se movió en la jornada en un rango de 400 puntos entre el punto más bajo y el cierre. Al final logró salvar la sesión con una subida del 2,1 por ciento, aunque no la semana en la que se ha perdido un 4,7 por ciento.
El rumor de que algunos bancos, entre ellos siete españoles, podrían verse obligados a recapitalizarse fue contrarrestado con la posibilidad de una intervención este fin de semana del BCE. También que el gobierno griego estaba barajando una quiebra ordenada con una quita del 50 por ciento en su deuda atenazó a los inversores. En fin, todo un rosario de dimes y diretes que tienen a las bolsas en un sin vivir. Además, estos últimos días se ha desatado el rumor de que Portugal podría salir del euro. Ni las informaciones de que el G-20 está dispuesto a lo que sea son acogidas con confianza.
En realidad, lo que hay es mucha preocupación por la falta de un plan a corto y medio plazo. Cada día las noticias o los rumores se suceden sin que parezca que nadie toma las riendas. En Europa y en Estados Unidos, donde se ha aprobado otra operación por 400.000 millones. Hay mucha inquietud por los bandazos de los políticos, por la falta de liderazgo y gobernanza.
En España, la polémica se ha centrado en la irresponsabilidad, la penúltima, del gobierno de no prorrogar los presupuestos. Es falso como ha dicho el portavoz Blanco que no sea legal hacerlo. González lo hizo. Ahora, pensiones y salarios públicos quedan al albur y tendrá que ser el gobierno que salga de las elecciones el que tome esas decisiones. Y otras muchas que han quedado sin concretar y que tienen que ver con las Comunidades Autónomas o el salario mínimo. En definitiva, enfangando la situación hasta el final, poniendo palos en las ruedas hasta el último día. ¿Qué digo? Todavía quedan dos meses hasta el 20-N y aún algunos datos y situaciones pueden empeorar puesto que no se han tomado las medidas apropiadas.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
El ex presidente González está prisionero de esas situaciones que la vida determina en las que no se puede estar no estando o no se puede marchar quedándose.
Consejero de Endesa -con una buena retribución anual- deseoso de vivir su segunda juventud, amigo personal de Carlos Slim -uno de los hombres más ricos del planeta- apela a la pasividad de los militantes de su partido para que reaccionen. Intenta zarandearlos para que se pongan en pié e invoca el viejo grito de la izquierda ante la amenaza de la derecha. En esta ocasión son las privatizaciones y los recortes en las sanidad y la educación. Pero el gobierno socialista acaba de llevar a cabo la privatización de los aeropuertos y de la Lotería Nacional. No es lo mismo, pero puede parecer igual.
Pero los socialistas, en estado de shock sobre todo, pero no únicamente, por las tribulaciones de José Luis Rodríguez Zapatero en su personalísima forma de entender el ejercicio del poder, no son capaces de reaccionar. Asisten a la batalla electoral con el certificado de derrota debajo del brazo. Saben que no pueden dejar de concurrir pero conocen que su destino depende de la reacción que sepan llevar a cabo desde la catástrofe a la que están convocados. Esta catarsis solo es posible desde la antesala de la destrucción. Felipe González, que fue un líder carismático y excepcionalmente dotado para la política, sabe de sobra que el tiempo no es reversible.
Su momento pasó y él quiso que fuera para siempre. Ahora, atormentado por la que se avecina para su partido, intenta conciliar la tranquilidad de su madurez con las llamadas de su conciencia para movilizar a los militantes. Pero ni él tiene el ascendiente que tuvo ni los socialistas viven la intensidad de su vocación como lo hicieron. Ahora toca asistir a la debacle para intentar conquistar el futuro. Es el momento de la ofensiva conservadora en Europa y España no puede ser una excepción.

MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Tras llamar al diálogo a primeros de septiembre, el Gobierno parece decantarse del lado de las emisoras de radio en la guerra que éstas mantienen con la Liga de Fútbol Profesional. En juego está no solo el pago de un canon para poder retransmitir los partidos, sino también el derecho a la información, como reconoció el propio ministro portavoz, José Blanco. Palabras mayores, por tanto, ya que hablamos de un derecho fundamental reconocido en la Constitución.
El fútbol es un negocio financiado básicamente por la televisión y la televisión es un negocio financiado parcialmente por el fútbol. Pero tanto el fútbol como la televisión viven de lo que quiere la gente. Y la gente quiere ver fútbol televisado, como se ha podido contrastar durante medio siglo de televisión. Se trata, pues, de un deporte, pero también de un espectáculo, que si quiere tener calidad ha de contar con buenos actores: en este caso, futbolistas y entrenadores, apoyados por gestores eficientes. Enredarse en otras cosas, como este lío de las radios, no parece que vaya a solucionar ningún problema económico grave, y que por el contrario puede causar daño a la larga. La Liga debería empezar por asumirlo y el criterio del Gobierno parece razonable. Pero si no hay acuerdo, siempre queda la vía de modificar la Ley General de la Comunicación Audiovisual.
La televisión es importante para el fútbol, si bien esa afirmación admite matices. Madrid y Barça no son más grandes solo debido a supuestos privilegios televisivos. Es posible que haya algo de eso y que pueda repartirse mejor el pastel de los ingresos por televisión, pero estos dos clubes también marcan la diferencia con los ingresos que obtienen por otras vías, ligadas a un marketing que hoy por hoy solo ellos se pueden permitir. Por no hablar de los negocios inmobiliarios que al menos en el caso del Madrid fue capaz de hacer con su ciudad deportiva. Para la mayoría de clubes, el fútbol se salvará con una gestión más realista, que pase por adecuar los fichajes y los sueldos de los jugadores y entrenadores a la nueva situación del país y, de paso, por eliminar posibles desviaciones, empezando por las comisiones. Las radios no deben estar para más líos, sino para contarnos lo que pasa en el fútbol.
Miguel Higueras.-
El gobierno ha violado su neutralidad electoral al restablecer el impuesto sobre el patrimonio, como uno de los candidatos exigía.
Mal está que el responsable de garantizar igualdad de oportunidades en las elecciones acceda a la demanda de uno, con la que discrepa su oponente, aunque mitigue el desbarajuste económico que el inspirador de la medida ayudó a provocar cuando gobernaba.
Lo peor es que, con éste nuevo impuesto, el gobierno cebará todavía más a la burocracia estatal y agravará la anemia de la sociedad a la que está parasitando.
Coincide la insaciable voracidad tributaria con la insistente advertencia sobre el peligro de quiebra del estado.
Evocan esas voces de alarma la sombría mirada del buitre voraz de ceño torvo del soneto de Unamuno, cuando el grajo-estado traga el último despojo de la sociedad para saciar el hambre atroz que nunca se le apaga.
La glotonería es la enfermedad terminal de éste estado, refundación del que se consumió con la desaparición del que su fundador se había hecho a medida en el fragor de una guerra civil, que acabó con el que había nacido cuando, inopinadamente, unas elecciones municipales acabaron con siglos de monarquía.
La que viene no será la primera refundación del Estado en España y, afortunadamente, nada hace temer que haya que reedificarlo sobre las ruinas de un conflicto armado, como cuando la guerra de sucesión, la de la independencia, la de Cuba, las carlistas o la civil.
El que viene debería ser, en contraste con el actual, un Estado que devuelva la iniciativa a la población, renuncie a dirigirla y cambiarla y recaude impuestos de los ciudadanos para garantizarles su seguridad personal y frente a agresiones exteriores.
La mejor receta es reducir a esos dos fines la recaudación de impuestos.
La indolencia individual ha dado como resultado la renuncia colectiva de los españoles a asumir sus obligaciones y derechos como personas.
A pesar de esa dejación, los padres saben mejor que el Estado la educación que quieren para sus hijos y a los hijos les importa más que al Estado el bienestar de sus padres en la vejez.

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
Ocurren cosas en apariencia contradictorias; Juan José Cortés, el padre de la desventurada niña Mari Luz asesinada en Sevilla, ya no es, de súbito, esa persona serena, ponderada y cabal que fue, cuando menos, hasta que se dejó instrumentalizar por el Partido Popular, del que creo sigue siendo asesor, o algo así, en materia de justicia. Ahora está imputado por haber participado en un tiroteo. El Príncipe, por su parte, asegura que sin una prensa libre, crítica e independiente no hay democracia. Puede, en efecto, que esa sea una de las razones por las que tanta gente cree que no hay verdadera democracia, pero ¿ha hecho la Monarquía sus deberes al respecto? ¿Estaría en condiciones de asumir una prensa absolutamente libre, crítica e independiente en su tratamiento de la Corona? En todo caso, ¿cómo ve el Príncipe que los principales partidos hayan hecho amago de institucionalizar la Censura previa y directa sobre los contenidos informativos de la Radio y la Televisión públicas? Si se atiene a sus palabras, y éstas, a su vez, a su pensamiento, debe verlo francamente mal.
Ocurren cosas en apariencia contradictorias: se convocan elecciones generales para dentro de un par de meses, pero, a todos los efectos, es como si se hubieran celebrado ya y el Partido Popular hubiera arrasado, cual mandan los sondeos cocinados para la ocasión, en todas las circunscripciones. ¿Para qué, entonces, el engorroso y caro trámite de los comicios? Tal parece ser el mensaje no ya del PP, que se comprendería por las ganas que tiene de recuperar lo que sólo le duró dos legislaturas, sino del propio PSOE, resignado, al parecer, a la derrota que le exigen los poderes fácticos, contundentes, reales. Ni Rubalcaba cree en la victoria, aunque sí, lo cual le honra, en minimizar el desastre que supondría para España la laminación absoluta, una vez más, de la izquierda política de ámbito nacional.
Ocurren cosas, ciertamente, pero cada vez sale más caro tratar de contarlas.

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
¿Qué hacemos en el pueblo en que vivo con el ayuntamiento sin un euro y un montón de problemas a medio resolver? ¿Vamos todos a quejarnos al gobierno de la Comunidad? Casi que no porque el Gobierno de la Comunidad tiene el presupuesto de todo el año ya gastado a estas alturas y siguen saliendo facturas y no saben siquiera si van a poder pagar la Seguridad Social de sus funcionarios. Pues entonces vamos mi pueblo y mi comunidad a pedir cuentas al Congreso de los Diputados y al Gobierno Central. Inútil. Acaba de cerrar y nadie responde. Un ujier nos mira con escepticismo y nos advierte sobre nuestras prisas: "por aquí no vuelvan por lo menos hasta Navidad, esto ya no funciona". Ayuntamiento, Comunidad y Gobierno Central ponemos rumbo a Europa que para eso hemos cedido tanta soberanía y hemos firmado tantos acuerdos. Pero en Europa, ay, nadie responde o, lo que es peor, hay tantas voces sonando a la vez que la Unión se ha convertido en una Babel de intereses creados y unos miran hacia Grecia y otros señalan a los todo poderosos Estados Unidos. Y para allí nos vamos mi Ayuntamiento, mi Comunidad, mi Gobierno Central y mi Bruselas. Preguntamos por Obama y se nos dice que está a punto de ahogarse ante los republicanos y que se agarra desesperadamente al prematuro Nóbel de la Paz. Desde China llegan noticias inquietantes de que están dispuestos a defender su moneda sea como sea mientras la OPEP mira hacia otro lado. Suena una canción con aires caribeños de la vieja nueva trova cubana: "la ciudad se derrumba y yo cantando".
¿Y ahora qué? ¿Qué es lo que toca hacer ahora, hoy, mañana? ¿A quién le toca exactamente tomar la iniciativa? ¿Dónde están los que mueven el mundo, los que lo ordenan a su gusto y lo desordenan sin ningún pudor cuando más les conviene? ¿Por quién podemos preguntar todos, desde el alcalde de mi pueblo hasta el presidente de los EEUU para que las cosas empiecen a funcionar otra vez aunque sea despacio, poco a poco, sin sobresaltos? ¿Quién está ganando en esta carrera de todos hacia la pobreza? ¿Quién manda en el caos y quién lo alimenta? ¿Alguien sabe esos nombres o esas siglas? Y si no hubiera nadie detrás, si sólo fuéramos nosotros, mi alcalde y comunidad, mi vacío cerrado por elecciones, mi Bruselas/Babel y los EEUU tan siempre ahí, si realmente tan sólo dependiera de nosotros ¿es que entre tantos no hay nadie capaz de liderar el inicio de la reconstrucción? Nos hemos acostumbrado a vivir tiempos de pensamiento débil donde los intelectuales solo sirven para firmar manifiestos y los políticos se van flotando entre palabras a contar nubes. Así no hay forma. El mundo se derrumba y yo escribiendo. a.aberasturi

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
Decía mi abuelo, que fue presidente de la Diputación de Vizcaya, que el poder es llamar a alguien y decirle: "fulano, te vas a Logroño". "¡Y se va a Logroño!", se admiraba mi abuelo de la eficacia de una orden emanada desde un sillón poderoso. Una concepción sin duda "typically Spanish" de lo que es el poder: tocas un timbre, llega un tipo a tu despacho, lo envías a Logroño, ¡y se tiene que ir a Logroño! quiéralo o no.
Ya sé que a muchos catalanes no les gustará que les incluya en la idiosincrasia carpetovetónica, de la que sin duda mi abuelo era apenas un modesto representante, pero no puedo evitar pensar que la prohibición de las corridas de toros en esta Comunidad responde más aún al espíritu del "tengo poder, luego mando", tan nacional, que al afán por distanciarse de una tradición netamente española, la tauromaquia. Y me parece que responde todavía menos a un espíritu proteccionista del animal, ánimo compasivo que nada tiene que ver, por ejemplo, con los "correbous". Lo digo hoy, claro, apenado por lo que ocurrirá dentro de pocas horas, cuando la Monumental barcelonesa, de tanta tradición, acoja la última faena de tres grandes, entre ellos el grande entre los grandes, José Tomás.
Pero la cosa va más allá de la prohibición unilateral y porque sí de las corridas catalanas. Temo que el "ordeno y mando" se extiende por la piel de toro, que nunca ha sido ni demasiado tolerante, ni excesivamente proclive a las consultas populares, ni muy sensible a lo que el hombre de la calle opine o sienta. Y ese "ordeno y mando" alcanza desde a la confección de las candidaturas, donde el "aparato" de los partidos se impone siempre sobre cualquier intento de democratizar formas y decisiones, hasta al Consejo de Administración de RTVE, sacrosanta institución que, en cuanto se ha visto revestida de poder -porque hay un vacío de poder decretado por los egoísmos de los partidos-, ha intentado una suerte de golpe de Estado, afortunadamente fallido.
Y así ocurre con demasiada frecuencia en ámbitos de diverso pelaje: desde los modos dictatoriales de la SGAE, que se creía autorizada para atracar festejos amenizados con música, hasta la tiranía despótica del último funcionario de un organismo público -ya sé que hay de todo, pero hablo de "ese" funcionario que usted y yo hemos sufrido alguna vez en nuestros papeleos-, aquí todos se sienten autorizados a mandar sobre el individuo. Y lo peor es que no pocas veces se disfraza el autoritarismo de beneficio al súbdito, perdón, al ciudadano: aquí no se fuma, aquí no se comen hamburguesas, aquí se va a la velocidad que al director general de turno le da la gana, aquí le pongo a usted un scanner que le desnude en los aeropuertos...
Claro, con tanta vigilancia sobre nuestra salud -y sobre nuestras libertades-, ¿cómo extrañarse del mimo con el que algunos próceres catalanes -y no solamente ellos- tratan a la salud de un toro? País, con perdón...

MADRID, 23 (OTR/PRESS)
No nos engañemos, para los políticos, sea cual sea su color, la prensa libre no deja de ser un inconveniente. Un periodista que no sea afín a su cuerda ideológica es un enemigo a batir. De ahí los despidos, las cancelaciones de contratos o el destierro a tareas burocráticas de los informadores que trabajan en los medios públicos de comunicación así que se produce un cambio de Gobierno en el Estado o en las diferentes comunidades autónomas. Los políticos confunden la información con la propaganda. Y son insaciables; sólo les parecen "objetivos" aquellos espacios informativos en los que salen ellos repitiendo sus mantras y hablando mal del contrario. El día que se inventó la televisión, el medio ideal para canalizar toda la banalidad y todas las vanidades, en el fondo, fue un mal día para la Prensa. Hablo del periodismo y de los periodistas serios; de los profesionales que luchan por contar la verdad; que se atreven a decir o a publicar lo que la gente -y no digamos los políticos- no quieren escuchar. Profesionales de la información que sacrifican ascensos y mejoras salariales -cuando no el puesto de trabajo- por contar lo que ven, y lo que saben, a riesgo de dejar en evidencia a quienes desde la política mueven los hilos para silenciar verdades incómodas. A veces, es la propia empresa para la que uno trabaja la que presiona para silenciar determinadas cosas porque o bien aguarda una subvención para iniciar una nueva línea de negocio o espera una licencia de radio o de televisión (que depende de tal o cual gobierno). Hay periodistas "bizcochables", que se anticipan a los requerimientos de los políticos a sabiendas de la segura recompensa "así que ganen los nuestros" y hay otros que, con humildad y profesionalidad, sin otro alarde que la voluntad de servir al público -los lectores, los oyentes o los televidentes- cumplen con su deber con resignada determinación siendo capaces de narrar con fidelidad lo que pasa al margen de sus convicciones políticas.
Escribo todo esto al hilo de la indignante (y felizmente retirada) iniciativa de algunos consejeros de RTVE, que a propuesta de los representantes del PP y con la anuencia tácita de los del PSOE, que se abstuvieron en la votación, pretendían controlar la información elaborada con destino a los telediarios. Menos mal que ante el escándalo organizado (y ante la digna reacción de los colegas de TVE), tanto Mariano Rajoy como Pérez Rubalcaba han reaccionado desautorizando a los consejeros que habían urdido semejante comisariado digital. Me alegro. Pero que no se confíen los colegas de la televisión estatal porque los políticos van a lo suyo. Esta vez han rectificado, pero es porque se han asustado ante el escándalo. Pero ¡ojo! porque, así que la cosa se enfríe, lo volverán a intentar. Es el cuento de la rana y escorpión: controlar la información, vender como noticia lo que es propaganda, está en su naturaleza.

(Véase: «El control demográfico y la falacia de la superpoblación (I)»)
Cuando Clinton accedió a la presidencia en 1993, uno de sus compromisos fue colocar el control demográfico entre las “prioridades internacionales” de los Estados Unidos. Nada más asumir el cargo derogó varias iniciativas que prohibían el suministro de fondos federales a organizaciones como la International Planned Parenthood (IPPF) y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), para promover el control de la natalidad en otros países. En 1997 la misma administración aprobó una partida de 385 millones de dólares para asignar a organizaciones dedicadas a la distribución de anticonceptivos en 100 países. Las políticas de Obama en esta materia son muy similares.
China recibe dinero del Fondo de las Naciones Unidas para el Control de Población (UNFA) para sus planes de control demográfico de un solo hijo por familia, esterilizaciones y abortos. Ítem más, este organismo le otorgó un premio al jefe del programa chino de control de la natalidad “por su contribución a la comprensión de problemas de la población”. Conviene recordar que el gobierno chino obliga a las mujeres a la esterilización y al aborto. Los funcionarios de hospitales que ayuden a las mujeres a evitar la esterilización o el aborto son sentenciados a muerte.
El New York Times informaba en 1992 de un grupo de mujeres chinas embarazadas a quienes obligadamente provocaron el parto prematuro a pesar de la oposición de sus familias y de los médicos. Las feministas chinas disidentes de los planes gubernamentales de control de la natalidad nunca fueron apoyadas por las feministas occidentales; muy al contrario, fueron ignoradas.
Aunque hechos como éste no suelen ser noticia, la administración estadounidense deportó en varias ocasiones a mujeres chinas que pedían asilo político escapando de un Gobierno que las obliga a abortar una y otra vez. A pesar de la presión de algunos congresistas y de un juez del estado de Virginia, no se consideró motivo de asilo.
La organización cristiana “Coalición Internacional por la Vida” ayuda a los chinos huidos a Estados Unidos buscándoles refugio en Ecuador y otros países para evitar que sean deportados. Resulta increíble que el país del sueño americano que parece haber inventado la libertad y los derechos humanos, no dé protección a personas que huyen de la persecución.
La asociación mexicana de la IPPF, MEXFAM distribuye entre la población femenina material para controlar la natalidad. Los médicos tienen orden de colocarles a las mujeres de baja extracción dispositivos intrauterinos (DIU), sin su conocimiento.
A las mujeres indias, en Perú, les ofrecen dinero a cambio de que se liguen las trompas. Los médicos peruanos están obligados, por ley, a realizar seis esterilizaciones al mes so pena de perder su puesto de trabajo.

LOS JEFES DE LAS CAJAS
Los jefes de las Cajas se marcharon
sin decirnos por qué tan mal lo hicieron.
¿Es que por ignorantes no supieron
y por eso tan mal administraron?
¿O es que a sus amiguetes ayudaron
y el dinerito lo distribuyeron
hasta que a todos los enriquecieron
y entre todos la pasta se robaron?
Y aún por encima, al irse estos vampiros
se marchan con magníficos retiros.
Los jueces no citan a estos bribones,
no quieren que los pobres pasen cuitas,
y a pesar de que son unos ladrones
los dejan que se vayan de rositas
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Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
(22/09/2011)

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
La inversión en educación es una apuesta segura para salir de la crisis. Bueno, y el cambio de un modelo productivo que nadie se atreve a abordar. Pero más dinero en educación, más profesores y más medios no garantizan una mejor educación ni mejores resultados. Gastamos igual que Finlandia, Japón o Corea del Norte y no mucho menos que otros grandes países europeos y nuestros resultados educativos son radicalmente inferiores. No sólo eso, son de los peores, con unos índices de abandono, de fracaso escolar, de repetidores y de absentismo que deberían hacer enrojecer de vergüenza a todos los ciudadanos. También a cierta parte de los profesores.
No es de ahora, ni es culpa de Esperanza Aguirre -que ni mucho menos ha sido la mejor ministra de Educación, pero tampoco el/la peor- aunque ahora todos los que nunca protestaron por el fracaso escolar, por la marginación del profesorado, por los continuos cambios legales o por una educación que anuló el esfuerzo de los alumnos y premió la incompetencia, han tomado la calle contra una política que no se caracteriza por tener el don de la oportunidad.
No es verdad que no se puedan obtener mejores resultados educativos con los recursos que empleamos. En la concertada, con muchos menos medios, con profesorado peor pagado y con un veinte por ciento más de horas lectivas, los resultados son claramente superiores. Y el coste del puesto escolar en la escuela concertada es un tercio menor que en la escuela pública. No se retira dinero de la pública para dárselo a la concertada. No es verdad. Y no lo es desde hace décadas. Y la escuela concertada, creación del PSOE, no sólo ha ahorrado mucho dinero al Estado, que no hubiera podido crear ni mantener los centros de enseñanza necesarios, sino que ha sido la que ha sostenido las reformas educativas que han puesto en marcha gobiernos socialistas -Rubalcaba lo sabe- que la escuela pública no apoyó por razones estructurales y de falta de compromiso.
Hay tanto miedo en enfrentarse al problema, que hasta Gabilondo abandona la idea del MIR de los profesores que daría más calidad a nuestra educación. Que Aguirre diga que hay que pensar en si podemos sostener la enseñanza que no es ni pública ni obligatoria no es sólo una provocación, que seguramente lo es, sino muestra de sentido común. No es de recibo que los universitarios -los ricos y los que no tienen medios- estén financiados en un 90 por ciento por los ciudadanos, porque sólo pagan un diez por ciento del coste de la enseñanza. Menos cuando se cierran hospitales o ambulatorios- en Cataluña, no en Madrid-, no hay dinero para pagar las nóminas de los profesores universitarios -en Cataluña, no en Madrid-, las Administraciones acumulan más de 4.000 empresas públicas, muchas ineficientes e innecesarias, han cerrado más de 67.000 empresas y la morosidad se carga a los autónomos. La vaca del Estado del Bienestar está ordeñada y sin leche. Podemos optar por recortar para salvar lo fundamental y no dejar de atender a los más desfavorecidos o seguir el ejemplo de Grecia. No hay más.

MADRID, 22 (OTR/PREESS)
A iniciativa de su presidenta hoy se reúne el consejo de RTVE para, esperemos, rectificar oficialmente lo que ha sido algo más que un error. Los cuatro consejeros del PP, con el apoyo del representante y la abstención de los consejeros propuestos a iniciativa del PSOE, lograron sacar adelante una pretensión que sólo puede ser calificada de "impúdica". De acuerdo con lo aprobado, los consejeros tendrían acceso a los trabajos de los diversos equipos de informativos y así conocer de antemano el contenido de telediarios y entrevistas. Como es lógico, los profesionales de RTVE han salido todos a una rechazando semejante pretensión.
La medida ha sido rectificada. Así lo han hecho saber quienes con su apoyo expreso o su abstención han facilitado que semejante pretensión llegará a tomar forma. Bienvenida sea la rectificación pero no por eso se puede dejar pasar por alto la absoluta falta de sentido común y ese pavoroso empeño por el control indisimulado de casi todo lo que se mueve.
Es difícil separar la iniciativa ya rectificada de los tiempos electorales en los que nos encontramos. Y es verdad que cuando se está campaña las ocurrencias, las frases gruesas, las descalificaciones desmedidas encuentran una cierta justificación por la pasión que ponen en la busca y captura del voto. Pero todo debe tener un límite. El estar en campaña no debería ser atenuante de posiciones que atentan directamente al sentido común, que atropellan la inteligencia de los ciudadanos y el despelleje cruel del adversario.
Habrá que estar muy atentos para que nuestros políticos no se pasen de rosca y lo que ha ocurrido en el consejo de RTVE ha sido una auténtica pasada de tal calibre que la obligada rectificación no evita que este asunto haya dejado un mal, muy mal, sabor de boca.

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
Pues no, no sintieron la más mínima vergüenza los consejeros de RTVE que votaron a favor de tener acceso directo a los guiones de los informativos. No la tuvieron porque aseguran que la decisión es legal. Y se quedan tan tranquilos.
Lo cierto es que esta es una de las noticias más escandalosas de los últimos tiempos y eso que hay muchas donde elegir. El caso es que la consejera de RTVE Rosario López Miralles, consejera por obra y gracia del PP, tuvo la ocurrencia de sugerir a sus compañeros lo estupendo que sería que pudieran tener acceso al trabajo de los servicios informativos y así saber qué se iba a emitir en los Telediarios. La propuesta fue bien recibida por sus compañeros porque a excepción de los representantes de UGT y de IU el resto la apoyó. Y sí, la votaron afirmativamente sin sonrojarse, sin sentir el mínimo atisbo de vergüenza.
Se ha tenido que organizar un escándalo para que hayan decidido rectificar, pero no porque se hayan dado cuenta de que intentar ejercer un control sobre la información sea inaceptable sino porque, como han dicho algunos consejeros, no es oportuno dado que estamos en periodo electoral. Y sí, lo han dicho sin sentir vergüenza.
Verán, después de más de treinta años dedicada a contar lo que sucede en nuestra política he aprendido que ningún partido político se siente cómodo con la libertad de expresión, y que prefieren a los propagandistas en vez de a periodistas. De manera que en cuanto tienen mando en plaza, ya sea el PSOE, el PP, los partidos nacionalistas, allí donde gobiernan, allí donde tienen una televisión a su medida, convierten a los medios públicos en correas de transmisión, sólo contratan a quienes están en su onda ideológica y si alguien se atreve a intentar discrepar o ser independiente simplemente se le da el finiquito con las más variadas excusas. Es decir, los partidos tratan a los medios públicos de comunicación como sus fincas particulares.
Pero también hay que decir que si esto sucede es porque quienes trabajan en esos medios no alzan la voz reivindicando que se cumplan sus estatutos y defendiendo, por tanto, su independencia. Pero no, lo que sucede es que suelen acomodarse a cada momento. Que ahora gobierna el PSOE, pues el medio público en cuestión adquiere tintes socialistas, que lo hace el PP, inmediatamente es inconfundible el tinte popular, que se trata de Cataluña y gobierna CIU, pues ya saben de que pie cojea la tele pública, o lo mismo se puede decir del País Vasco, Galicia, o donde sea.
Por decirlo claramente, los políticos no permiten que los medios públicos sean eso publico, donde se haga una información independiente. De ahí que a la consejera Rosario López Miralles y al resto de sus compañeros del Consejo de Administración de RTVE les pareciera lo más normal poder tener acceso al trabajo de quienes elaboran los Telediarios.
A mí me parece un hecho vergonzoso que retrata a sus protagonistas. Claro que para empezar las historias de los Consejos de RTVE es la que es, nunca ha estado formado por profesionales de prestigio sino que lo forman personas de obediencia debida a los partidos y allí cada cual no va a defender los intereses públicos sino cuánto tiempo dedica el Telediario a sus jefes políticos.
No quiero ni pensar la que se nos viene encima cuando el PP gane las elecciones el 20 de noviembre como parece que va a suceder. Si a la señora López Miralles se le ha ocurrido ahora tener acceso directo a los Telediarios lo mismo se le ocurre que para no perder el tiempo mejor mandarles el minutado ya hecho, eso sí dedicada a la mayor gloria del PP. Y no crean que el PSOE me parece mejor en esta cuestión, porque a la vista está que apoyaron la propuesta de la señora López Miralles.
En fin, que votar lo que votaron los unos y los otros es la mejor muestra de que para ellos la tele pública es un medio de propaganda y no de información. Eso sí, según ellos es legal. ¡Que vergüenza!

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
No necesito releer a Spengler para hacerme una idea aproximada de la caída del Imperio Romano. Me imagino a los patricios, en las termas, haciendo cálculos sobre lo que les va a costar la boda de una hija, de la misma manera que los pijos de Houston o de Madrid, en la cafetería del gimnasio, comentan los últimos desastres de los Yorkers o del Real Madrid, mientras Wall Street reacciona ante las medidas de Obama como si se hubiera declarado un incendio, y el Ibex baja por las escaleras del 8.000 hasta darse de bruces con el Siete.
Sólo me faltaba escuchar a los sindicalistas de la enseñanza hablar del éxito de la huelga, que permitirá con esta grandilocuente victoria que los profesores cobren este mes dos o tres días menos, mientras el público en general, y los padres en particular, recuerdan que los profesores tienen trabajo fijo, y que claman mucho por la enseñanza y la sanidad pública, pero los jerarcas llevan a sus hijos a la enseñanza privada y, como funcionarios que son, huyen de la Seguridad Social y se acogen al sistema sanitario de la Muface.
La decadencia del Imperio Romano comenzó el día que los hijos de los patricios dejaron de nutrir a las centurias, y la decadencia de Occidente cuando se consideró que los Ejércitos debían de estar formados por los pobres o los inmigrantes que aspiraban a tener papeles. La gente habla de que hay apretarse el cinturón para salvarnos todos, con la boca pequeña, pero se pone como un basilisco si le exigen legalmente dos horas más de trabajo, mientras los sindicatos, que viven tiempos difíciles para mantener cierto prestigio y salvar la cara, curan su silencio ante el ataque a las pensiones con esta fiesta folklórica tan triunfal.
No necesito ir a la biblioteca para releer "La Decadencia de Occidente", y percibir que estamos ante el final de un ciclo, en la agonía de un periodo que da los últimos estertores, mientras algunos sordos se entretienen con nacionalismos de juguete, mientras caen los muros imperiales y siguen alimentando leyendas que nunca existieron. Se trata de un panorama patético, terrible y estremecedor: cientos de millones de personas caminando hacia el abismo como si hubiera un puente que nunca existió.

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
Esta opinión, mi opinión, no es sino la de un profesional que lleva cuarenta años, con distintos gobiernos y hasta distintos regímenes, ejerciendo labores informativas en distintos campos y pretendiendo, aunque mal esté el decirlo, hacerlo con el máximo rigor y honradez de los que me siento capaz. Supongo que no tengo más títulos ni credenciales que esos años de penitencia a mis espaldas, y el haberlos vivido con entusiasmo vocacional, para decir ahora que probablemente nunca he sentido tan amenazada la verdadera esencia de lo que, a mi entender, ha de ser el periodismo.
No lo digo solamente por las ruedas de prensa sin admitir preguntas, ni por las salidas de tono de algunos de los consejeros de Administración de RTVE, a los que les gustaría "estar muy al tanto" de lo que hacen los redactores, vaya usted a saber con qué propósito. Ni tampoco lo digo por esa pretensión de "uniformar" las informaciones televisivas en las campañas electorales. Ni siquiera por el elevado índice de desempleo, de subempleo, de injerencias autonómicas y locales en la función del informador. Todo eso parece, ay, estar ya aceptado en nuestros usos y costumbres. Y, por ello, me ha parecido emocionante la rebelión del director de los informativos de la tele pública, Fran Llorente, ante lo que podrían intuirse como indicios de censura previa por parte del Consejo. Un Consejo de Administración en el que una parte de sus integrantes parece haber aprovechado la situación de interinidad en que vive RTVE para lanzar el órdago, afortunadamente ya superado, de "supervisar" la elaboración de los telediarios. Una aspiración, por lo demás, largamente sentida por algunos en un Consejo que no ha sabido encontrar su papel en los dificilísimos meandros de lo que fue el Ente.
Ya digo que lo de Llorente es solamente un ejemplo, el último, de sana rebeldía ante una mala coyuntura, en la que los medios, zarandeados por una revolución tecnológica sin precedentes y por una crisis económica que tiene muy variados motivos y vectores, también tendremos que hacernos, en general, una autocrítica. Supongo que no en vano hemos descendido bastantes peldaños en las encuestas de aprecio social. Ahora se abre ante nosotros una nueva era, y no podemos, ni los periodistas, ni los políticos, ni los empresarios en sus relaciones con los medios, actuar como hasta aquí. Vivimos tiempos de zozobra, en los que la rebeldía es casi oficiosamente aconsejada y, en ciertos ámbitos, conveniente. Por eso quiero dedicar hoy este comentario, por ejemplo, a Fran Llorente y al equipo, zarandeado desde la derecha y la izquierda, que ha hecho piña con él en este (pen)último capítulo que trata de evitar caer en el abismo.

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
Que el 4 de mayo de 2006 alguien -y ese alguien no pudo ser nadie distinto a quien tuviera conocimiento de los hechos que se iban a producir- avisó al responsable de la red de extorsión económica de ETA que se iba a llevar a cabo una operación policial contra ese entramado es algo que nadie niega. Tampoco lo ha hecho el Pleno de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional que en una decisión ciertamente sorprendente y con sabor a componenda jurídico-política, ha pedido al juez Pablo Ruz que siga investigando, porque en opinión de los magistrados, los indicios que llevaron al citado juez a imputar al Director General de la Policía de entonces y a dos altos cargos policiales bajo el delito de colaboración con banda armada, no son suficientes.
No resulta ocioso recordar el contexto en el que se produjo ese "chivatazo" a ETA por parte, repito, de quienes eran conocedores de que se iba a producir una operación policial. Zapatero estaba metido por aquellas fechas hasta las cejas en un proceso de negociación política con ETA, y para ayudarle en el mismo había nombrado meses antes como ministro del Interior a Alfredo Pérez Rubalcaba. Lo que sucedió es que se pensó que esa operación policial podría molestar a los interlocutores etarras. Por eso se abortó. Tal fueron así los hechos, que cinco meses después del "chivatazo", el actual vocal del Consejo General del Poder Judicial e interlocutor del Gobierno con ETA en ese mal llamado proceso de paz, José Manuel Gómez Benítez, esgrimió ante sus interlocutores etarras que el "chivatazo" era una prueba de buena voluntad por parte del ejecutivo para que el citado proceso siguiera.
Los ciudadanos tenemos derecho a saber toda la verdad de aquel sórdido episodio, que se llegue hasta el final y que se depuren todas las responsabilidades penales a que hubiera lugar. Las políticas parecen claras, porque no es imaginable que unos funcionarios policiales lleven a cabo tal fechoría -a la que tenían la obligación de haberse negado- si no reciben órdenes directas de los responsables políticos del Ministerio del Interior.
Al final, cuando se toman atajos en la lucha antiterrorista, pasan estas cosas. Se empieza secuestrando en el sur de Francia a un ciudadano galo, Segundo Marey, que luego se demuestra que no tenía nada que ver con ETA y se acaba avisando a los terroristas para que puedan huir antes de ser detenidos. Cuando quien tiene obligación de luchar contra el terrorismo con la ley, dentro de la ley, pero con toda la ley, se sale de ese camino, la impunidad está servida y el Estado de Derecho salta por los aires. Para acabar con aquella y para restituir este es muy importante que el juez Pablo Ruz siga investigando y llegue hasta el final. Es una exigencia democrática.

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
El presidente del PP y candidato a la presidencia del Gobierno dejó claro el miércoles en el Congreso en la última sesión de control que Zapatero les ha mostrado el camino de lo que no hay que hacer. Son siete reglas elementales, incluso obvias, en las que Rajoy basará su gobernanza y que Zapatero se ha saltado una tras otra en sus casi ocho años al frente del Gobierno. No me cabe la menor duda de que nos hubiera ido bastante mejor si el todavía presidente del Gobierno las hubiera puesto en práctica. Decir la verdad a los ciudadanos, hacer un buen diagnóstico, no gastar más de lo que se tiene, tener un plan, no crear falsas expectativas, previsiones razonables, hacer reformas y no gobernar a golpe de decreto y de improvisaciones. Cualquiera diría que esto lo sabe hasta un niño. Pero, Zapatero y su Gobierno han optado en estos años por todo lo contrario y así nos ha ido.
Ahora ya no sólo nos sacude la crisis de Grecia o lo que pase en Portugal o Italia es que nosotros mismos, como dijo no hace mucho el destacado economista Roubini, estamos viviendo al borde del precipicio y con los pies colgando. Se ha mentido a mansalva, se ha gastado a espuertas y no se ha hecho ni una sola de las reformas que de verdad necesitaba este país. En la despedida, todos los ministros preguntados se sentían satisfechos, algunos hablaban de la herencia recibida de Aznar y otros se quejaban de la desleal y agitadora oposición. Daba vergüenza ajena comprobar que ni uno de ellos, con el presidente a la cabeza, se sintiera responsable y compungido por dejar al país como unos zorros y a millones de personas sin presente y sin futuro.
Oír a Zapatero, que deja el país como un erial y que no ha tenido las agallas de presentarse, echarle en cara a Rajoy que la oposición no diera confianza y no haya colaborado fue de sonrojar. O a la ministra Salgado sintiéndose orgullosa del trabajo realizado y menos orgullosa de la oposición. El país está patas arriba y como muy bien dijeron Rajoy y Soraya la herencia que van recibir está envenenada y el traspaso de poderes es un auténtico traspaso de deberes. Lo peor es que aún quedan dos meses en los que todavía pueden pasar muchas cosas dentro y fuera de España.

MADRID, 22 (OTR/PRESS)
Nunca ha sido Televisión Española un ejemplo de convivencia, no por culpa de los profesionales de la información que trabajan en esa casa, sino por parte de quienes pretenden desde los poderes políticos, económicos y sociales controlar algo tan esencial en una democracia como es la libertad de información. De ahí la sorpresa que ha causado en el sector la decisión tomada en la tarde de ayer por el Consejo de RTVE -a iniciativa de los representantes del PP y de CIU, y con la llamativa abstención del PSOE- que permite el acceso de todos los consejeros a la elaboración de la información que se ofrece en los telediarios.
Sólo quienes trabajamos en los medios, escritos o audiovisuales, sabemos la trascendencia de una decisión de ese tipo, de ahí que se hayan encendido todas las alarmas, hasta el punto de que el presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid, Fernando González Urbaneja, se haya planteado una posible reclamación judicial por lo que considera un ataque a la libertad de información. Un golpe bajo, diría yo, en la línea de flotación de unos medios que han demostrado que se pueden hacer unos informativos muy dignos -premiados por los espectadores de todas las ideologías con altos índices de audiencia-, pese a las críticas y amenazas a alguna presentadora que se ha limitado a hacer su trabajo con rigurosidad e independencia.
Lo dramático de este asunto no es que los consejeros de tal o cual partido hayan intentado supervisar o censurar el trabajo de los profesionales de la radio y televisión pública, lo verdaderamente dramático -aunque los consejeros del PP hayan rectificado después-, es que veamos como normal lo que es un atentado contra uno de los pilares de nuestra Constitución.

Como saben que intervengo en diversos medios de comunicación me han llamado a Santiago de Compostela (Galicia-España) donde vivo y trabajo, varias personas de la bella villa de Ribadeo (Lugo-Galicia-España). El que suscribe es natural de Vegadeo (Asturias) y que esta a 8 kilómetros de Ribadeo.
Me han llamado ribadenses muy indignados por lo que está pasando con el reiterado maltrato de un perro pequeñito y de corta edad.
Esto es lo que me han contado: en la zona de Las Cuatro Calles de Ribadeo un indigente viene maltratando de mala manera a dicho perrito hasta el punto de romperle una pata. Por ello, varias personas de Ribadeo (del orden de 20) dieron cuenta de este maltrato a la policía municipal, por lo cual el perro le fue retirado al indigente y entregado al veterinario que lo trató. Al mismo tiempo, y como este caso ha trascendido en la zona, la Protectora de Animales de Navia (villa del occidente asturiano) se persono e intento comprarle el perro al indigente y este no quiso venderlo.
El caso es que el perro se le devuelve al indigente y este le vuelve a pegar, por lo que varios ciudadanos de Ribadeo vuelven a dar cuenta a la policía local de los maltratos al perrito. Entonces, les dicen que para proceder, para poder hacer algo en defensa del perro, debería de haber una denuncia en debida forma. La representante de la Protectora de Animales de Navia volvió a intentar que el indigente le vendiese el perro y este, de nuevo, no quiso venderlo.
Una persona de Ribadeo presentó una denuncia pero resulta que, a pesar de que siguen los maltratos al perro, se informó por las fuerzas de seguridad de que el juez tiene que hacer diligencias y, entretanto, no se le pueden retirar el perro al indigente. Es decir, puede suceder que cuando terminen las diligencias el perrito, al que se sigue maltratando, este muy malherido o, incluso, muerto.
¿Acaso la ley española de defensa de los animales y de lucha contra su maltrato, no establece la reiterada del animal en caso de maltrato?
Esta visto que en España, en el caso de las personas y de los animales, la justicia es muy lenta, tiene pocos medios y cuando llega, si llega, puede ser demasiado tarde.
El ejecutivo, legislativo y judicial, las fuerzas políticas que deciden, los medios de comunicación, los diferentes emisores, las instancias de encarnación y socialización de valores, los agentes y las fuerzas sociales preocupadas por el bien común deberían de tener en cuenta lo que esta sucediendo en toda España, local, provincial, autonómica y nacionalmente, en materia de seguridad de las personas, de la propiedad, de los bienes públicos y privados, de maltrato de las personas y los animales, de respeto y saber estar de forma responsable y civilizada en los espacios públicos con y sin animales, en materia de orden público y de ocupación de la vía y espacios públicos y privados, de violencia (material, inmaterial, contaminación, etc.), de hooliganismo rural y urbano, de gamberrismo, de delincuencia, de traficantes, de mafias pequeñas, medianas y grandes, etc.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
Asistí este miércoles a la última sesión de control parlamentario en el Congreso de los Diputados; dentro de menos de una semana, el Parlamento quedará disuelto para dar paso al calendario preelectoral. Fue una jornada de despedidas frías, en la que ni el presidente Zapatero ni el candidato Rajoy quisieron siquiera encontrarse por los pasillos dándose la mano para solaz de los fotógrafos: estábamos ya en cuasi-campaña y acaso no convenían demasiadas efusiones.
Sé, porque ellos lo han dicho, que Zapatero y Rajoy han terminado llevándose bien. En parte, porque el uno ha rectificado en muchos de sus planteamientos iniciales y, además, anunció pronto su retirada de la competición por permanecer en La Moncloa. Y también porque el otro ha abandonado el lenguaje "guerrero" empeñado en una oposición con el "no" por principio. Pienso que estas nuevas actitudes han humanizado a ambos personajes y les han acercado algo más a la opinión pública; veremos qué dicen las encuestas, que sin duda van a proliferar en las próximas semanas.
Al final, Zapatero y Rajoy se despidieron desde la tribuna con los habituales reproches, entre los que el presidente del PP incluyó la "herencia envenenada" que el inquilino de La Moncloa deja (casi le faltó decir "me" deja). Pero no era el tono agrio de otras ocasiones: el reglamento no cedió a Rajoy tiempo para una despedida protocolaria y le cortó el micrófono antes de que pudiera desear suerte a su ex adversario en su nueva singladura "particular".
Por los pasillos de la Cámara se adivinaban humores muy distintos. Desde los de los diputados que han decidido -mayoritariamente, en el grupo socialista- no optar a figurar en las listas electorales hasta la euforia de los parlamentarios "populares" que saben que, en su inmensa mayoría, repetirán en el escaño y que bastantes compañeros de partido que antes no estaban les acompañarán en el próximo cuatrienio.
Todo eso, en cuanto a la superficie. Porque la verdad es que, en cuanto al fondo, hay pocos motivos para estar satisfechos de una Legislatura bronca, poco creativa, que ha transcurrido de susto económico en susto económico, de crisis institucional en crisis institucional. Pero, en fin, tiempo habrá para el análisis demorado del "zapaterato", una época quizá afortunadamente irrepetible en la que no todos los errores los cometió, desde luego, la misma persona.
Rajoy, en esta última sesión, enumeró hasta siete razones para haber aprendido de los errores de quien él piensa que ha sido su predecesor (Pérez Rubalcaba estaba, en este acto parlamentario, como inexistente); confiemos en que, efectivamente, haya sacado las lecciones pertinentes de los errores ajenos... y de algunos de los propios. Que así sea, por el bien de todos.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
Esta es la última semana de legislatura antes de que comience oficialmente la campaña electoral. Viendo a Zapatero batirse con Mariano Rajoy en el pleno del Congreso es fácil percibir como el presidente está políticamente K.O. mientras que el líder de la oposición se siente a dos pasos de la Moncloa. Eso se nota también en los pasillos. Ya hace meses que sus señorías sienten un gran desapego por Rodríguez Zapatero. Incluso los suyos no le rodean como antaño. Está descontado. Si hace un par de años cuando Zapatero entraba en el Congreso inmediatamente se formaba un corro a su alrededor, sus compañeros socialistas por aquello de tocar "poder" y los diputados de la oposición para intentar hablar con el presidente de algún asunto importante para ellos.
Ahora, los diputados socialistas buscan a Rubalcaba. El candidato socialista es el nuevo jefe del PSOE aunque oficialmente Zapatero continúe ostentando el cargo de secretario general. Pero por más que el presidente aún sea secretario general de su partido el poder real lo tiene Rubalcaba y es a él a quien buscan los socialistas y también los diputados de la oposición.
En lo que respecta a Rajoy y a los suyos están exultantes. Demasiado creo yo. No porque dude de que el PP tiene todas las papeletas para ganar el 20-N, al fin y al cabo es lo que apuntan todas las encuestas, sino porque en algunos hay ciertas actitudes de arrogancia. A Mariano Rajoy, claro, le tratan, y no sólo los suyos, como si ya fuera presidente. Los diputados de las minorías nacionalistas se desviven por hablar con él. Y no les quiero decir el revuelo cuando Rajoy entra en el Congreso.
Verán yo he escrito en innumerables ocasiones que Mariano Rajoy no tiene carisma, e incluso dudaba de que algún día llegara a ganar las elecciones. Pensaba que tarde o temprano alguno de los "barones" o "baronesas" de su partido le terminaría desbancando. Me equivoqué. Bueno, no me he equivocado en lo que Rajoy no tiene carisma. No lo tiene. La prueba es que todas las encuestas le dan una valoración baja en el aprecio de los ciudadanos. Otra cosa es que el PP gane las elecciones y Rajoy se convierta en presidente del Gobierno.
Naturalmente, la falta de carisma no significa que no se pueda ser un buen gobernante, a lo mejor lo es, y en eso ganaría nuestro país dadas las circunstancias que atravesamos. Pero lo que me llama la atención es la cantidad de "pelotas" que se le van acercando exactamente en la misma proporción que otros han dejado de hacer la "pelota" a Rodríguez Zapatero.
Una vez más se demuestra que en muchas ocasiones resistir es vencer, es el caso de Rajoy. Y también que levitar cuando se está en el poder, creerse el más listo del mundo, presumir de "baraka", rodearse sólo de quienes dan la razón es una solemne estupidez. Y eso es lo que le ha pasado a Zapatero. Prometió que no cambiaría, pero muy pronto empezó a no soportar las críticas y a poner distancia con quien se atrevía a decirle que no comulgaba con su política.
En todo caso, es un alivio que la legislatura termine ya. Es un punto y aparte que ya veremos a dónde nos lleva. La solución el 20 N.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
Como se sabe, la esperanza se desarrolla en diversas fases hasta que se consume, instante en el que sobreviene lo que se ha dado en llamar la muerte de la esperanza. Entonces, desaparecida toda ansiedad, pues ya nada se espera, sobreviene la serenidad absoluta. Con Esperanza Aguirre y sus fases lo que pasa, por el contrario, es que nos mata, y que, en vez de quedarnos serenos, se nos siguen llevando los demonios con sus ocurrencias. Que no son simples ocurrencias, sino designios, planes, proyectos, como se verá cuando sus pares del PP controlen todos los espacios y los resortes políticos, y se jaleen los unos a los otros en la destrucción de lo público, de las conquistas sociales y de los restos del Estado del bienestar, si es que el PSOE ha dejado algo de todo eso por destruir.
Esperanza Aguirre, que no puede, ni sabe, ni quiere disimular el yuyu que le dan los pobres, pues pertenece a un mundo cuya divisa es el "tanto tienes, tanto vales", carece, por eso mismo, de toda capacidad para regir y administrar una sociedad democrática e interclasista. Su sectarismo es total, no percibe su cargo ni como de servicio (lo de servicio le debe de sonar a chacha), ni mucho menos como de servicio a todos los ciudadanos, incluidos esos indignados, sindicalistas y "de la ceja" que tanto desprecia. Y por ello, más que por ahorrar en maestros lo que nunca ahorraría en enchufados, opta por esa siega de la hierba bajo los pies que representa la miserabilización del sistema educativo público, hasta convertirlo en algo como de beneficencia para marginales. Para ella, los marginales son, resulta innecesario aclararlo, los que no tienen dinero para montarse (en salud, en educación...) un Estado para ellos solos.
Hay fases de la educación, afirma Esperanza, que lo mismo no debieran ser ni obligatorias ni mucho menos gratuitas. Tales son las fases de esta Esperanza. Las masas (pues la mujer tiene también ese poco de cosa marxista y antigua de considerar a la gente como masa), a currar y a apencar con lo que se les eche, bien que a los niños superdotados que contenga se les puede instruir aparte, gratis, para ponerles en su día al servicio de los intereses que ella tan unívocamente defiende y representa.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
La noticia no puede ser más escueta ni reveladora: Zapatero no participará en la campaña electoral. Visto el precedente de Felipe González -que dejó la Presidencia del Gobierno en 1996 ¡hace 15 años!- pero ha participado en todas las campañas celebradas desde entonces: en la de Almunia primero y en las dos del propio Rodríguez Zapatero, después, no queda más remedio que pensar que el candidato Rubalcaba le habrá pedido que se mantenga al margen. Que ya que no suma, cuando menos, que no reste. Tan drástica decisión, sin duda, nace de una reflexión a partir del análisis de las últimas encuestas que otorgan una ventaja al Partido Popular de alrededor de 14 puntos, diferencia que podría traducirse en una mayoría parlamentaria absoluta. Incluso aplastante.
En relación con los malos pronósticos que anuncian los sondeos al Partido Socialista algunos sociólogos subrayan que el rechazo de los votantes no es tanto al candidato como a la marca "PSOE". Es la primera vez que algo así acontece en relación con este partido, aunque no es un fenómeno nuevo en la política nacional. Lo sufrió el PP en los últimos meses de la segunda legislatura de José María Aznar a raíz de su polémica decisión de acompañar a los EE.UU. en la insensata guerra de Irak. Fue el entonces candidato, Mariano Rajoy, quien pagó las consecuencias, pues hasta unos meses antes iba por delante de Zapatero en las encuestas de intención de voto. Más tarde aconteció el terrible atentado de los trenes de Atocha con las consecuencias de todos conocidas.
Volviendo a la noticia que nos ocupa: la ausencia de Zapatero en los mítines de la campaña electoral, cabe añadir que quien tanto cuidó su imagen y tanto procuró un entorno mediático dedicado a alimentar el culto a su personalidad -no pocas veces entretenido encomiando nimiedades políticas, como la leyenda del "talante" o la ocurrencia de la "alianza de civilizaciones"- se quedan sin ditirambos que llevarse a la pluma o la boca. A Zapatero, el candidato Rubalcaba no lo quiere en los mítines porque en lugar de sumar, le resta votos. "Sic transit...". La política es así: hoy estás arriba, mañana todos te dan la espalda. Que tomen nota tantos y tantos que pierden hasta su sombra por salir en los telediarios.

MADRID, 21 (OTR/PRESS)
Quienes presumían, suponían, esperaban, deseaban que Alfredo Pérez Rubalcaba fuese el revulsivo que necesitaba el Partido Socialista para acortar la estratosférica distancia que le separa en las encuestas del Partido Popular deben estar muy, pero que muy, defraudados. Porque, hasta el día de hoy, ni él, ni su demostrada capacidad dialéctica, ni su indiscutible inteligencia, ni ninguna de sus ofertas estrella parece haber conseguido disminuir, ni un poquito, esa distancia. Más bien todo lo contrario.
Y así las cosas, nos encontramos, posiblemente por primera vez en la historia de nuestra jovencísima democracia, ante un escenario asombroso y descorazonador: sin comerlo ni beberlo, sin el más mínimo esfuerzo por conseguirlo, sin bajarse del autobús -que dirían los futboleros- Mariano Rajoy va a llegar al Palacio de la Moncloa del brazo de una mayoría absoluta que podría incluso llegar a los tres quintos y que, consiguientemente, le otorgaría un poder del que sólo han gozado en nuestro país Franco o Felipe II. Tremenda cosa.
Lo de "más vale malo conocido..." parece que esta vez no va a funcionar. Y eso que las encuestas también son muy claras en cuanto a la valoración del candidato "por conocer". Demoledor. Aún valorando más a Rubalcaba que a Rajoy en cuanto a sus capacidades, la frustración del personal frente al actual Gobierno es tal que pasan olímpicamente de la imagen de unos y de otros y se tiran al río porque se sienten perdidos. Quieren el cambio por el cambio, sin más. Y esa es la gran baza electoral del PP; esa y la pancarta que nos muestran con la cifra de cinco millones de parados como única proposición de venta.
En la entrevista que le hizo Carles Francino en la Cadena SER, Mariano Rajoy nos dejó constancia del vacío de ideas y propuestas con que se enfrenta a la próxima campaña electoral. Dispersión, difusión, indecisión, promesas tan inconcretas como que "en un primer momento" no tocará el IVA y el IRPF. No nos dice nada de qué hará con el impuesto sobre el patrimonio, ni sobre el matrimonio entre homosexuales, ni sobre el aborto, ni sobre nada o casi nada. Sólo dice que ya formó parte de un Gobierno que solucionó problemas mayores que los actuales, y que ese es su gran aval. Pues bien, así y todo, las encuestas siguen ampliando la diferencia. Y eso se llama hartazgo.
Y a ese hartazgo se enfrenta un Pérez Rubalcaba que, hasta el momento, no está dando demasiadas muestras de ilusionar a esos votantes que necesita para evitar, al menos, la debacle que se avecina para el PSOE. Sus propuestas son electoralistas y demagógicas, y lo que es peor, su precampaña es aburridísima. Quienes presumían, suponían, esperaban y deseaban una campaña inteligente, eficaz, y sobre todo viva, están empezando a hundirse en la melancolía.

La Encuesta Movimiento Nacional de la Población del 2010 que el Instituto Nacional de Estadística (INE) difundió recientemente refleja una reducción de casi un 2% respecto al año anterior. Las comunidades autónomas que registraron las tasas más bajas son Castilla y León, Asturias y Galicia.
El problema no es local. Europa, América del Norte, Australia y grandes sectores de Hispanoamérica tienen una tasa de fertilidad al nivel de reemplazo o por debajo de él. En términos demográficos, el nivel de reemplazo se calcula en un promedio mínimo de una tasa de natalidad de 2.2 o 2.1 hijos por mujer. Cuando un país está por debajo de ese nivel de reemplazo su población se envejecerá y empezará a disminuir, con todos los problemas socioeconómicos que eso lleva aparejado. En España, en los últimos tiempos la demografía es tema habitual de debate. Hemos caído en la cuenta de que nuestro estado del bienestar se resquebraja, en parte por la baja tasa de natalidad; que el número de jubilados triplica el de jóvenes; que no habrá quien pague las pensiones de los que ahora trabajan.
Las mujeres no podemos tener hijos porque nos han hecho esclavas del trabajo y el sistema no favorece la conciliación de la vida familiar y laboral. Los países en vías de desarrollo tienen por ley natural una alta tasa de natalidad aunque también un alto índice de mortandad. Aun así, ejercemos con ellos un colonialismo racista y vergonzoso.
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EL BANCO MUNDIAL Y EL FONDO MONETARIO INTERNACIONAL IMPONEN EL ABORTO A CAMBIO DE DINERO
El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional pretenden ayudar a los pueblos subdesarrollados gastando cantidades ingentes de dinero en la promoción del aborto y los anticonceptivos que, bien empleado, daría frutos muy distintos. Actualmente, los gobiernos, a través de las ONGs y otros organismos gastan más fondos en la implantación de la engañosa “salud reproductiva” que en proporcionar medios de vida dignos a las poblaciones depauperadas.
La idea sobre la debilidad de ciertas razas, gestada a finales del siglo XIX, se está aplicando hoy. En plena era de los derechos humanos universales se propone –y se impone—la esterilización forzosa para lo cual las mujeres de estas etnias minoritarias reciben ayudas económicas gubernamentales. También se enseña a estas mujeres a que se practiquen sus propios abortos. Se cree que así se acabará con el nacimiento de niños que luego generarán pobreza y violencia en las calles. Es vergonzoso que en la mayor parte de los países del Sur, los pequeños dispensarios médicos se han convertido casi exclusivamente en centros de control de la natalidad, mediante la práctica de abortos y el reparto de anticonceptivos, incluso a los niños.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Estados Unidos e Israel son un tándem de beneficios mutuos que funcionan como un reloj en el apoyo de sus intereses al margen de la legalidad internacional. El día 24 de septiembre se volverá a votar en el plenario de la ONU, como cada año, la resolución en la que Cuba pide el levantamiento y fin del embargo norteamericano contra la Isla que ya ha costado 975.000 millones de dólares.
Para los que niegan el embargo hay datos recientes que lo confirman. En el último año bancos como J P Morgan, Barclays e ING han tenido que pagar sanciones millonarias a Estados Unidos por sus negocios financieros en Cuba. Los barcos de cualquier bandera que toquen en un puerto cubano, no podrán amarrar en Estados Unidos en los próximos seis meses. Los ciudadanos norteamericanos, que constitucionalmente tienen derecho a viajar a cualquier lugar del mundo, son sancionados con fuertes cantidades si viajan a Cuba. Las sanciones extraterritoriales que aplica Estados Unidos a compañías que operan con Cuba siguen vigentes.
El es caso de Palestina, son decenas de resoluciones votadas en Asamblea General que son inmediatamente bloqueadas en el Consejo de Seguridad.
Se da la circunstancia que la resolución que se votó en el año 2010 en Naciones Unidas pidiendo el cese del embargo de Estados Unidos a Cuba sólo tuvo dos votos en contra. Casualmente los de Estados Unidos e Israel.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
La propuesta en el Congreso de los Diputados de la defensora del Pueblo, Maria Luisa Cava de Llano, de que se tipifique como delito el despilfarro público ha tenido cierta repercusión en los medios y un silencio descriptible entre los gobernantes y los legisladores. Tampoco hay que asombrarse. La defensora del Pueblo, que se debe a los ciudadanos y no a los políticos, le ha dicho al ministro de Justicia que estudie "con toda seriedad y rigor" una ley penal que ponga coto a los abusos en el ejercicio del poder. No se trata de ir contra los que ya no están porque los ciudadanos les han puesto en la calle, ni contra algunos de los que todavía están, porque las leyes no tienen efectos retroactivos. Lo que busca es dignificar la clase política y dar a los ciudadanos confianza en que si quienes les gobiernan despilfarran lo que no es suyo, tendrán que enfrentarse con la ley.
Ya sé que no siempre es así y que el escándalo de los ciudadanos indignados -que no siempre coinciden con los del 15M, pero que merecen tanto respeto, al menos, como ellos- no tiene respuesta la mayoría de las veces, pero no es de recibo que tras el cambio en algunos gobiernos autonómicos o municipales, las facturas pendientes sean centenares de miles, las deudas se multipliquen por ocho o por diez y nadie responda de nada. La mayoría de los políticos son honestos y buscan el bien público. Pueden equivocarse y tomar decisiones erróneas. Les hemos entregado el poder para que decidan por nosotros y lo tienen que hacer. Pero cuando se lee que una obra pública, presupuestada en cien millones de euros acaba costando el doble, y no pasa nada, habría que aplicar la ley nonata que reclama la defensora del Pueblo. Y cuando se lee que en Aragón había 77 coches oficiales para el servicio de diez consejeros, la Justicia tendría que actuar si tuviéramos esa ley que reclama Cava de Llano. O cuando se sabe que en la Diputación de Barcelona - y posiblemente en centenares de organismos públicos- había en el último mandato cinco asesores para cada uno de los cinco grupos políticos que la integraban, que empezaron contratados como personal laboral y han acabado por "conseguir" una plaza de funcionario tras la pertinente oposición es normal que muchos se escandalicen.
Los 10.000 liberados sindicales sólo en las comunidades autónomas -sumen empresas públicas y privadas y Administración central-, o los escandalosos déficit de las autonomías, las subvenciones públicas descontroladas y otras muchas cosas que deberán pagar las generaciones futuras, hipotecadas por los abusos de unos pocos, dan la razón a la defensora del Pueblo. No es sólo lo que se gasta, ni el despilfarro innecesario, sino el lucro personal o político que algunos buscan y consiguen con el dinero que tanto cuesta ganar a los trabajadores. La mayor parte de los políticos guardó silencio y hubo quien acusó a Cava de Llano de "imprudente y carente de rigor". Ni siquiera en campaña electoral son capaces algunos políticos de morderse la lengua. Seguro que los ciudadanos entendieron el mensaje.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
El conflicto de la enseñanza, que este martes arrancaba con huelgas y movilizaciones, se está convirtiendo en el calvario de las administraciones autonómicas del PP y en un factor de frustración en esta fase terrible de la crisis económica. Y es un elemento que subraya las grandes contradicciones políticas que estamos viviendo en el devenir de la crisis. Por ejemplo, no tiene ningún sentido oponerse al impuesto sobre el patrimonio de los más favorecidos por la fortuna y al mismo tiempo implantar esos recortes radicales en la enseñanza pública, que aquel impuesto podría evitar. Otra cosa es que todo esto tenga o no una repercusión electoral el 20-N, pero eso ya se verá. Pero lo que queda muy claro es que debajo del conflicto hay un enfrentamiento ideológico indiscutible. La derecha de este país aprovecha la crisis económica para intentar debilitar a la enseñanza pública y favorecer a la privada. Parece mentira, pero todavía estamos con éstas, pasada ya la primera década del siglo XXI.
Ese ataque de Esperanza Aguirre a la enseñanza gratuita y obligatoria, justo unas horas antes de la jornada de movilizaciones, significa que la presidenta de Madrid abre una vez más los caminos de la derecha al retroceso social y a la eliminación de los avances en la igualdad y en la universalidad de la educación que tantos años y esfuerzos había costado conseguir. Lo hace a sabiendas de que así fortalece su estatus de liderazgo en la derecha en unos tiempos en que ahí se piensa que todo el campo es orégano y que el Tea Party hispano se pondrá a la altura de sus homólogos americano y europeos. A sabiendas de que la empresa es aquí más fácil que la de cargarse a Obama en USA. Lo conseguirán sólo si el electorado progresista y de izquierdas cae en la trampa de quedarse en casa el día de las elecciones. Otra cosa es que luego el triunfo les dure mucho, poco o nada, pues ni las recetas de la derecha solucionan nada ni el electorado la perdona más que a la izquierda. Que se lo pregunten a Merkel o al jefe del Gobierno portugués, por poner los casos más evidentes y recientes.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Más allá de su significado original: un año de licencia con sueldo que algunas universidades conceden a su personal docente y administrativo, un año sabático, en el habla popular, es un tiempo sin curro pero remunerado; lo que en Italia, con la finura que les permite su sonoro idioma, llaman el "dolce far niente". O, en la adaptación de Ramón Gómez de la Serna, tomada por Rodríguez Zapatero como lema para su jubilación presidencial: actividad principal de un contador de nubes tumbado en una hamaca.
Cuando todavía no nos habíamos repuesto de la impresión que nos había causado el agobiante programa que el presidente tiene previsto para su jubilación, tras dejar La Moncloa -agobio equiparable, sin duda, al de los cuatro millones y pico de parados que algún caso no tienen ya ni para alquilar la hamaca-, llega la vicepresidenta Elena Salgado y declara que también ella tiene planes para el inmediato porvenir. En concreto habla de un par de años "cuasi sabáticos". ¡Que suerte la suya!
Es cierto que con arreglo a la ley de 2006 que regula los conflictos de intereses, en los dos años posteriores a dejar el Gobierno, un ministro no puede asumir en la empresa privada labores relacionadas ni directa ni indirectamente con competencias propias o afines al ministerio del que ha sido titular, pero de ahí a la hamaca: a contar nubes o al año "cuasi sabático" -en ambos casos con sueldo a cargo de los contribuyentes- debería mediar un tramo. Como poco, el tramo que dicta la prudencia o la sensibilidad para con los millones de españoles que lo están pasando francamente mal y que, no es que ya no se puedan tomar un año sabático, es que la imposibilidad de encontrar trabajo les condena a una situación social ancilar, camino, en muchos casos, de la exclusión. No digo que Rodríguez Zapatero y la señora Salgado o en su día Pedro Solbes, su antecesor en el cargo, sean los responsables directos del paro que padecemos en España: más del 20 por ciento, el doble de la media de los países de la UE, pero, dada la política seguida por el Gobierno del que todavía forman parte, sí se les puede imputar alguna responsabilidad.
Y, puesto que, afortunadamente para ellos, esto no es Islandia -allí, además de por las urnas les pasan por los tribunales-, lo menos que cabía esperar de quienes han estado y todavía están al frente de la gobernación del país, es un poco de discreción. O de prudencia. Por volver al italiano: "manca finezza".

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Un próximo a Rajoy vacilaba en la presentación del libro de su jefe: "Si esto pasa hace un par de años no llenamos el salón, en cambio hoy no cabe nadie". No tiene Rajoy un reconocido tirón literario (tampoco creo que lo pretenda), así que los presentes no iban a por el atún si no ver al duque, y de esa manera se llenó el aforo de acólitos, entusiastas, palmeros y futuros altos cargos que esa tarde aún se movían por Madrid en autobús pero que aguardan un mañana mejor de coche oficial y canonjía. Gran parte de las prácticas de alto cargo se hacen en salones de moqueta alta en los que es tan importante ver como ser visto, ahí se juega uno la parrilla de salida como Alonso en los entrenamientos previos a un gran premio.
Es curioso que en España, donde apenas se lee, los políticos que se quieran perpetuar se transforman en libro de pasta dura con fotografías entrañablemente elegidas para la ocasión en las que no faltan una en blanco y negro con el patinete y otra de grupo en la Universidad (el detalle del blanco y negro señala el salto generacional con los políticos jóvenes que sólo han conocido la generación twiter). De momento es el libro lo que más adorna al político, no se conoce el caso de candidato que haya pintado un lienzo antes de unas elecciones y también hubiera llenado salones de entusiastas de la pintura y los "santos óleos". En el caso de Rajoy se quiere transmitir la imagen de cercanía mezclada con incesante actividad que termine con el mito de que el candidato "alcanzará la orilla de puro muertito", como le dijo Felipe González en otro salón de moqueta alta. Incluso el título llama a un mensaje directo para el voto: "En confianza". Ahora bien: ningún político ha superado el nombre que le puso Pablo Castellano a la segunda parte de sus memorias: "Yo sí me acuerdo" que era una manera de ajustar cuentas con el pasado y sus protagonistas.
A la espera de que Bono dé a conocer sus memorias, que se auguran voluminosas, el libro de Rajoy va camino de convertirse en un best-seller sin necesidad de realizar mucha promoción por las televisiones. Rajoy no aspira a un sillón en la Academia, le basta con uno en el Consejo de Ministros, algo que parece tiene conseguido según las encuestas. Y ese tirón es el que le da fama como autor; en realidad podría haber escrito un libro de crucigramas, o de cómo cocinar un pulpo a feira, y se hubieran vendido con igual éxito. Cuándo el viento sopla a favor hasta los poetas cursis se transforman en trovadores de reconocido prestigio. No hablamos de literatura si no de poder que una vez alcanzado muchos se preguntarán: "¿Tú te llegaste a leer el libro de Mariano?", y les mirarán con cara de no saber de qué les hablan.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Antaño, cuando era corresponsal diplomático de un periódico, me ocupaba casi con frenesí de un tema que me apasionaba, la política exterior. Luego, he seguido, quizá más de lejos, los avatares diplomáticos españoles y, contra la opinión generalizada, pienso que hemos tenido unos buenos ministros, desde Fernández Ordóñez a Moratinos, ambos tan denostados, y tan injustamente, en su momento. Pasando, claro, por Joseph Piqué y tantos otros. Siento decirlo, pero creo que esa línea de relevancia e influencia se rompe algo con el nombramiento de Trinidad Jiménez como responsable de la agenda diplomática. No hay más que ver el programa de la ministra española en las Naciones Unidas, donde ahora, con motivo de la plenaria de la Asamblea General se reúnen los líderes del mundo mundial, para comprobar el escaso peso que se nos concede. Lamento mucho que Zapatero, que no se ha perdido una, aunque su brillo internacional no haya sido excesivo, no haya acudido este año al cónclave internacional; tal vez temía quedar relegado ante algunos colegas, acaso pensó que debía permanecer en España precisamente cuando el Parlamento se enfrenta a su última semana antes de disolverse para dar paso al cómputo de los tiempos electorales.
Yo creo que la política exterior ha sido la gran olvidada en los últimos meses. Como si a quien de verdad lleva este peso, que no es otro que el propio presidente del Gobierno (el ministro de turno lo es casi por delegación) el tema, una vez resuelto el contencioso con los Estados Unidos, le pareciese secundario. O, en el caso de la Unión Europea, que tanto manda en los asuntos económicos internos, enojoso. O, en el caso de América Latina, fastidioso.
Pienso que, ocupe quien ocupe el sillón principal en La Moncloa desde el mes de diciembre -hasta entonces habremos de acostumbrarnos a una incómoda, infecunda, interinidad-, habrá de invertir prioridades, y conceder a la política exterior la relevancia que merece, para lo cual lo primero que habrá que hacer será designar un jefe de la diplomacia que sea reconocido como un primer serie por sus colegas. Lo segundo, claro está, que el nuevo jefe del Gobierno coloque los contactos exteriores como la prioridad número uno, cosa que ni Rubalcaba ni Rajoy han hecho hasta el momento, que se sepa.

MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Yo hay cosas que no entiendo. Por ejemplo, no entiendo a los "cerebros" de la economía mundial, a esos mismos que no han sido capaces de impedir un desastre económico-financiero como el que estamos viviendo. Sí, los mismos que hasta ayer apoyaban y hacían lo contrario de lo que hoy predican. Pero eso sí, dictan normas de obligado cumplimiento que están acogotando a los países hasta extremos indecibles.
Que alguien me explique cómo es posible que un país salga de la crisis si a ese mismo país le piden, desde el FMI a la UE, que rebaje su sector público y prescinda de funcionarios. Echar trabajadores a la calle supone que se van directamente al paro, y si el país tiene un sistema de protección cobrarán del paro, poco, pero cobrarán algo, y si no tiene sistema de protección entonces esos trabajadores estarán condenados a intentar encontrar trabajo en un momento en que la economía está paralizada y los empresarios no contratan a nadie.
Bueno, pues eso es lo que está pasando en Grecia. Yo no sé si hay un plan malévolo para acabar con el país heleno, porque de lo contrario no se entiende que se obligue al Gobierno griego a contribuir a que aumente el paro. Sí ahorrará algo en gasto público, pero con miles y miles de personas en el paro su economía no saldrá adelante ni en esta década ni en la siguiente, y lo único que se está provocando es pobreza.
Pero si no entiendo lo que los organismos internacionales, amen de Alemania, están haciendo en Grecia, tampoco entiendo que en nuestro país el candidato socialista haya decidido poner en la picota a las clases medias recuperando un impuesto, el de Patrimonio, que es claramente injusto porque penaliza el ahorro y obliga a pagar impuestos dos veces por el mismo concepto. Y, sobre todo, me produce una enorme irritación que se intente convencer a los ciudadanos de que ese es un impuesto para ricos cuando los ricos de verdad no pagan apenas impuestos porque su dinero lo tienen en "sicavs" y en sociedades diversas con las que esquivan al Fisco. De manera que los planes impositivos del candidato socialista consisten en seguir ahogando a las clases medias, a los profesionales liberales, a todos aquellos que han logrado un ahorro a cuenta de su trabajo y no de la especulación.
Verán, yo creo que hay que pagar impuestos sobre todo si queremos mantener el Estado del bienestar, pero eso sí, todos debemos de arrimar el hombro, y sobre todo los que son ricos, riquísimos de verdad. Pero aquí, a los riquísimos les tratamos con guante de seda por aquello de que lo mismo se enfadan y se llevan su dinero a otra parte. O sea el colmo.
Y puesta a no entender no entiendo que Esperanza Aguirre esté enseñando la peor cara del liberalismo con esos ataques frontales a la Educación pública o su enfrentamiento con los profesores. La señora Aguirre acaba de decir que toda la enseñanza no tiene porque ser gratuita y se ha quedado tan ancha. Pero seguramente las afirmaciones de Aguirre tienen mucho que ver con el clima preelectoral en que estamos viviendo, en que los populares se están encargando abrigos con la piel del oso que están seguros de cazar el próximo 20 de noviembre. Así, de las palabras de la presidenta de Madrid podemos deducir lo que se nos viene encima cuando gobiernen los populares. Es verdad que el PSOE ha sacrificado parte del "Estado del bienestar" pero al menos hasta ahora habían salvado la educación y la sanidad públicas. Pero el PP no tiene complejos y dentro del PP la que menos complejos tiene es Esperanza Aguirre que tiene una virtud: no engaña a nadie, es como es, y dice en voz alta lo que piensa sin imposturas. De ahí que cuestione la actual educación pública y esté manteniendo el pulso con los docentes del sistema público de educación.
Pero eso sí, esas tesis de liberalismo salvaje que defiende la presidenta de Madrid no son un buen reclamo electoral. Luego se quejara de que la gente salga a la calle a defender lo público y será capaz, como está siendo, de decir que Rubalcaba está detrás de la huelga de profesores. En realidad, la que está detrás de esa huelga es ella por sus declaraciones. En fin, la lista de lo que no entiendo es interminable, pero basten estos tres ejemplos para ilustrar que vivimos tiempos en que nada es lo que debería de ser.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
"Que envidia me dais, que suerte ser bilingüe y poder cambiar del catalán al castellano". Y la verdad es que esto de entender otras lenguas es siempre bueno y positivo, que el saber no ocupa lugar y que todas esas cosas, pero de ahí a sentir nada menos que envidia por el bilingüismo de los catalanes, hay un cierto trecho difícilmente explicable para alguien que, de entrada, ni vive en Cataluña. Pero Rubalcaba está en campaña sentimental y para competir en dirección contraria con aquella tontería de Aznar de que él hablaba catalán en la intimidad, el candidato socialista suelta esta otra tontería de sentir envidia (pecado capital/nacional) de los que pueden cambiar del catalán al castellano. Se puede -y se debe- sentir respeto por cualquier lengua, pero envidia, lo que se dice envidia, la verdad es que yo sólo la siento -y en todo caso- por los que hablan inglés correctísimamente que es, nos guste o no, el esperanto de nuestro tiempo. Pero en fin, todo vale en campaña y empezar una reunión con una frase tan rotunda como la que encabeza esta columna, imagino que provoca el entusiasmo de los escuchantes catalanes aunque si la mantiene en Extremadura, por ejemplo, seguramente puede herir muchas sensibilidades. Pero Cataluña es un gran caladero de votos para el PSOE y eso justifica cualquier envidia, pero de ninguna manera afirmaciones difícilmente sostenibles como la de cambiar la Ley si es necesario para mantener el Estatut diga lo que diga el Constitucional.
A Rubalcaba no le parece razonable y no tiene "lógica política" que el Alto Tribunal se pronuncie después de que los ciudadanos hayan votado en referéndum, y añade una frase algo barroca y tal vez por eso algo inquietante: "Hay que cambiar las cosas para que el proceso sea natural y culmine con el aval ciudadano". ¿Qué cosas hay que cambiar? ¿Puede un referéndum convertir en constitucional lo que el TC considera inconstitucional? Y aun más ¿puede hacerlo avalado tan sólo por el 36 por ciento de los ciudadanos con derecho a voto? Se pueden cambiar muchas cosas, pero devaluar una de las patas del Estado de Derecho, resulta siempre peligroso porque al final siempre hay alguien que quiere convocar, por ejemplo, un referéndum sobre la pena de muerte después de un crimen horrendo o de una masacre. Y no. Por otra parte, la voluntad de una parte del pueblo -y más aun la voluntad de 36 por ciento del pueblo- no puede pasar por encima de la Ley cuando afecta a todo el resto del colectivo. Con este razonamiento, Rubalcaba está ofreciendo todos los triunfos a Bildu en particular y a los independentistas en general. Hay afirmaciones que se vuelven contra uno y si lo de la envida no deja de ser un guiño emocional admisible, lo de "cambiar las cosas" puede resultar muy peligroso; tan peligroso que no se debería decir ni para ganar un puñado de votos.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
Saben, creo que de las pocas cosas que en política exterior va a hacer bien el Gobierno Zapatero es la de reconocer el Estado palestino. Y es que la política exterior española bajo el mando de Zapatero ha estado distraída en cuestiones como la Alianza de Civilizaciones que es como un brindis al sol que encima nos viene costando dinero. Pero volviendo a lo sustancial, esta semana puede ser la definitiva para las aspiraciones de los palestinos de tener ¡por fin! un Estado propio. El presidente de la Autoridad Palestina Abu Abbas ha decidido no esperar ni un día más para colocar al mundo en la disyuntiva de "retratarse" con el problema de Oriente Medio. Y en ese "retratarse" está el apoyar que los palestinos tengan un Estado.
Lo cierto es que Benjamín Netanyahu ha paralizado las negociaciones con los palestinos y continua con la política de asentamientos, aumentando el hartazgo y la desesperación de los palestinos. Hasta el momento, Netanyahu no ha dado muestras de tener madera de estadista y en lo que se refiere al problema entre israelíes y los palestinos menos aún.
Lo cierto es que todo el mundo está de acuerdo en lo esencial: no habrá paz en Oriente Medio hasta que no haya dos estados, Israel y Palestina. Naturalmente, eso conlleva renuncias por ambas partes. Israel tiene que volver a las fronteras del 67, y los líderes palestinos, incluidos los de Hamas, tienen que aceptar plenamente la existencia de Israel y dar garantías de seguridad. Luego están los otros problemas que deberían de ser discutidos con más calma, como es el del retorno de los refugiados o la situación de Jerusalén. Pero lo que no se debería posponer ni un día más es la creación del Estado palestino, insisto, con el previo reconocimiento de los palestinos del derecho de Israel a existir.
Por tanto, a mí me parece que la diplomacia estadounidense y la europea, más que intentar frenar el debate sobre el reconocimiento de Palestina, lo que deberían hacer es sentar a las dos partes, colocándoles frente a sus propias contradicciones y presentándoles un plan claro del que no habría vuelta atrás y que conllevara todas las garantías para la seguridad y existencia de Israel que es lo que Hamas pone en cuestión.
Lo que Netanyahu no podrá gestionar es la frustración de los palestinos si una vez más no se les da una salida. Sobre todo ahora que la "primavera árabe" es un espejo en el que se miran.
Esta es la semana "D" para los palestinos, la semana en que en Naciones Unidas pueden cosechar, ¡ojalá! un éxito diplomático que suponga el principio para que tengan un Estado. Es la hora de la diplomacia y de la inteligencia, y también de que las dos partes entiendan de una vez por todas que no tienen otra opción que entenderse y vivir juntos y en paz.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
No pagar lo que se compra es lo que tiene, que te cierran el grifo, aunque también el que lo cierra pudiera infringir, como dice Strauss-Khan que hizo en Nueva York, una "norma moral". Roche, la poderosísima multinacional farmacéutica que recientemente, encima, dio el pelotazo del Tamiflu como remedio infalible y único contra la Gripe A que iba a diezmar la población del mundo, ha dejado de abastecer sus específicos contra el cáncer a algunos hospitales públicos griegos, que no le pagan, y ha avisado que podía hacer lo mismo con los centros sanitarios españoles que hacen lo mismo que los griegos desde hace más de dos años. No estaría de más que los pobres, que son los que pudieran quedarse sin los antitumorales que les salven la vida, a menos que los compren en las farmacias con el dinero que no tienen, no estaría de más, digo, que se quedaran con las caras de los sinvergüenzas que administran la Sanidad pública mediante el procedimiento de no pagar a los fabricantes de las medicinas que les compran, para que, si las ven en los carteles electorales postulándose de nuevo, no les voten. Es lo menos que puede hacerse, no votarles, con los que juegan alegremente con la salud y la vida de las personas.
Ahora bien; la decisión de Roche no deja de tener, también, delito. Es verdad que le deben un dineral, pero no lo es menos que esos mismos Estados llevan enriqueciendo a la compañía suiza desde hace muchísimos años. Es mucho, ciertamente, lo que le deben, pero muchísimo más lo que le han venido pagando por medicamentos cuyas patentes tenía apalancadas, cegando la existencia de más asequibles genéricos. Esos miles de millones de euros que Roche gana cada año pese a la morosidad de clientes irresponsables o en apuros, la inhabilitan para una acción tan antisocial, tan inhumana, como la de negarle los elementos de curación a los enfermos que los necesitan.
Roche ha llegado a donde los políticos insensatos y pusilánimes le han permitido llegar, pero algo de dignidad y de fuerza ha de quedar en las sociedades para invitar a la compañía suiza a que pare, medite y dé un paso atrás.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
El candidato Rubalcaba está comprobando estos días que en el mundo de la política el cartero también llama dos veces. La ominosa sombra del "caso Faisán" se proyecta sobre él en razón de su pasada ejecutoria como ministro del Interior. Llegó al Ministerio en un mal momento, con un Zapatero empecinado en pasar a la historia y predispuesto a una política de barra libre en el proceso de negociación con la banda terrorista ETA. Por aquellos días trascendió la renuencia de Rubalcaba a la forma como se estaban llevando los contactos, pero lo cierto es que no por eso resignó la encomienda ministerial así que, en términos políticos, es lícito que la oposición le recuerde y exija responsabilidades por el infamante chivatazo policial que permitió escapar a los correos etarras que se dedicaban a extorsionar a los empresarios vascos. Máxime estando como están encausados un ex director general de la Policía y otros dos mandos de este Cuerpo.
Decía que el cartero de la política siempre llama dos veces porque, esta semana, a dos meses de las elecciones, los jueces de la Audiencia Nacional deciden si mantienen la calificación del chivatazo como un delito de colaboración con banda armada o si revocan esa etiqueta para dejarlo en revelación de secretos oficiales y remiten el sumario a los juzgados de Irún. No es una cuestión baladí. Si optan por lo primero, el caso le puede complicar políticamente las cosas al candidato en un registro, además, claramente impopular porque más allá de las fantasías de Zapatero -alentadas todavía, a estas alturas, por su círculo de corifeos mediáticos-, son pocos los ciudadanos dispuestos a mirar hacia otra parte dejando pasar sin sanción moral y penal un hecho de naturaleza tan infamante como fue el mencionado chivatazo.
Tengo para mí que más de una vez, en su fuero interno, el candidato socialista habrá lamentado no haber sido capaz de disuadir a Zapatero de aquella irreflexiva pulsión que le llevó a mantener abiertos los contactos con la banda terrorista incluso después del atentado en la T4 en Barajas, pero no lo consiguió y por eso debe pechar con las consecuencias mientras ve como el responsable de todo aquel desastre se dispone tranquilamente a volver a León dónde le aguardan la hamaca y la libreta de supervisor de nubes. La política es así. No siempre paga quien ha hecho el gasto. En el caso del "Faisán", Rubalcaba paga por Zapatero.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
Las reacciones que se han producido en algunos ámbitos políticos tras la sentencia de la Audiencia Nacional por la que se condena a diez años de cárcel, por el delito de colaboración con banda armada, al ex dirigente de la ilegal Batasuna, Arnaldo Otegui, y al ex secretario general del sindicato LAB, Rafael Díez Usabiaga, ha puesto una vez más de manifiesto la distinta vara de medir que tienen algunos dirigentes públicos respecto a las decisiones de la justicia.
Que a la gente de este mundo próximo a ETA le haya parecido mal la sentencia, es lógico y normal. Que el PNV haya seguido ese mismo camino, no es nada nuevo, porque es lo que llevan haciendo siempre. Pero lo que pueda resultar chocante, hasta cierto punto, es que haya sido el lehendakari socialista Patxi López quien haya puesto un punto de insatisfacción o de contrariedad por la citada condena, diciendo que entiende la "frustración" de una parte de la sociedad vasca por la misma, aunque es verdad que también ha matizado que se lo tienen bien ganado por no haber aprovechado el juicio para pedir a ETA que se disolviera.
Decía antes que hasta cierto punto puede resultar chocante esta reacción de Patxi López. Desde que Zapatero calificó -allá por el 2006, cuando puso en marcha su proceso de negociación política con ETA- como "hombre de paz" a Otegui, todo es posible. También convendría recordar que López fue uno de los dirigentes institucionales y políticos que con sus declaraciones públicas más presionó a los Tribunales para que la nueva marca de ETA, la coalición Bildu, pudiera estar en las elecciones municipales del pasado 22 de mayo. Y encima ahora pide que no se le haga la campaña a Bildu de cara a las elecciones generales del 20-N temeroso, como así va a suceder, que el PSE tenga un resultado desastroso en el País Vasco, peor incluso que el del 22-M, y que por el contrario, Bildu obtenga grupo parlamentario propio en el Congreso de los Diputados.
Hay un cierto grado de indecencia en todo esto. Otegui, como Díaz Usabiaga, como tantos otros ex dirigentes de Batasuna, son gente que se ha pasado toda la vida no solamente sin condenar ningún atentado de ETA, sino justificándolos en muchas ocasiones. Todavía hoy es el día en que no han pedido públicamente a la banda terrorista su disolución; todavía hoy es el día en que no han perdido perdón a las víctimas del terrorismo. Y cuando un tribunal de justicia les condena por colaboración con banda armada, quienes deberían alegrarse de esta decisión, siembran un manto de duda sobre la bondad de la misma, argumentando que eso entorpece el proceso de paz en el País Vasco. Que falta de respeto a las víctimas y que pocas convicciones democráticas demuestran quienes así se expresan. El único camino para ganar la batalla a ETA es la aplicación de la ley, de toda la ley y solo la ley. Un camino que los diferentes Gobiernos del PSOE no siempre han seguido.

MADRID, 19 (OTR/PRESS)
Lo conozco desde hace un cuarto de siglo. Si se le desgastan los fondillos de los pantalones será por dormitar en los asientos business-class de los vuelos internacionales, y es optimista, aunque como posee bastante información puede parecer todo lo contrario. Me lo decía sin dramatismo y sin alarmas, como un oncólogo puede referirse a un cáncer: "Nos encontramos ante un cambio de era. El modelo económico salido de la II Guerra Mundial ya no sirve, de la misma manera que no sirven las antiguas máquinas de escribir para funcionar hoy en un departamento administrativo. El problema es que no sabemos cómo serán los ordenadores que las vayan a sustituir".
"Es como si hubiese venido una glaciación -prosiguió despacio, sin ninguna vacilación-, y la gente creyera que se trata de una bajada de temperaturas pasajera: todo el mundo aplica remedios temporales, pensando que el termómetro volverá a subir, pero lo que se invierte en una solución provisional es dinero tirado. Tenemos poco dinero y los escasos recursos los estamos dilapidando en soluciones ruinosas".
Le hablé de la cantidad de premios Nobel de Economía que hay en el mundo, incluso de personas como él, y de los expertos de toda laya que habitan en los cinco continentes, y él movió la cabeza de un lado para otro, y confesó algo que me dejó estremecido:
-Ese es el problema: que incluso los expertos no sabemos si es una glaciación o un calentamiento, y en Europa cierran las ventanas, en Estados Unidos las abren, y en China siguen creciendo, pero lo hacen a nuestra costa y, si nos volvemos pobres, será como la lepra y habrá contagio universal.
Tomé un sorbo del cortado y miré a mi alrededor. Los cambios de era siempre se produjeron así, sin que la inmensa mayoría se diera cuenta.

JUECES HONESTOS: ¡UNÍOS!
Sois muchos jueces honestos, ¡uníos!
y defended el poder judicial,
porque se os han colado muchos tíos
que os están haciendo quedar muy mal.
Sus resoluciones son desvaríos
y hacer buena justicia les da igual,
pues son muy fieles a sus amoríos
con algún político principal.
Entre los jueces hay mucho hijo pródigo
que tiene las leyes en el olvido.
Les importa mucho menos el código
que el programa de su propio partido.
La bronca de la Vice con María Emilia
dio la impresión de un lío de familia.
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___________________
Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
(16/09/2011)

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Los impuestos, el sistema fiscal, es la herramienta de que dispone el estado para cumplir sus obligaciones. Un estado sin capacidad económica no puede ejercer sus responsabilidades. Los servicios públicos y la redistribución de la riqueza son las obligaciones que el estado debe satisfacer con el dinero proveniente de la aportación de los ciudadanos.
Los impuestos no se pueden improvisar ni utilizar a conveniencia como arma electoral. No pueden ser el instrumento de una recaudación excepcional en tiempo de crisis: para eso hay que utilizar las tasas. El impuesto es algo que se decide de manera sosegada, democrática y con responsabilidad porque debe ganarse el respeto de los ciudadanos. El espectáculo que se está dando con el impuesto del patrimonio es sencillamente patético. Ahora, además, el candidato Rubalcaba saca a colación la tributación de las SICAV.
¿Qué crédito puede tener un candidato que ha estado casi ocho años en un gobierno que ha hecho lo contrario de lo que ahora desesperadamente propone? Quedan poco más de dos meses para las elecciones y el PSOE pretende aprobar a todo correr el impuesto de patrimonio que antes este partido liquidó o propuso liquidar en las comunidades autónomas.
Si la recuperación del impuesto es una medida provisional contra la crisis, no debiera tener la consideración de "impuesto". Si conceptualmente el PSOE ha recuperado su vocación socialdemócrata, como reclamaba el propio Felipe González, los electores se merecen una autocrítica por ese abandono y una explicación de la rectificación.
El marketing, en política, está tamizado por la memoria y por las ideas de los votantes. Las ruedas de molino están a disposición de quien quiera tragarlas, pero muchos electores detectan el oportunismo con un radar que conduce los votos en dirección contraria a quienes lo reclaman sin escrúpulos. Sabemos que el PP está en contra del impuesto del patrimonio. Y sabemos que el PSOE lo recupera para contentar a sus votantes desilusionados. Ni uno ni otro merecen mucha confianza en estas cuestiones.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Desde el pasado 2 de Abril, fecha en la que el Presidente anunció que no volvería a ser candidato, los acontecimientos se suceden sin parar en el PSOE. Ahora, después de la reforma express de la Constitución que hizo que empalideciera el rostro del candidato Rubalcaba y de haberse cobrado la "deuda" en forma de impuesto sobre el Patrimonio, se inicia el nada fácil período de elaboración de listas. Nunca es un trance fácil pero se convierte en un via crucis cuando hay más aspirantes que plazas. El primer lance se ha librado en la pacifica Zamora y el PSM de Tomás Gómez se ha tranquilizado al comprobar que Enrique Torres Mora encabezará la lista por Málaga.
Quien se ha retirado de toda liza es José Bono. No quiere ir en lista alguna, pero nada ha dicho de retirarse a sus posesiones. Lo suyo es y será la política. Bono se ha colocado en posición de espera. Cree, como el resto de sus compañeros, que el 20N "tendremos una noche difícil". La cuestión está en saber cuánto de difícil. Si las urnas superan los pésimos presagios no es difícil pensar que Rubalcaba, después de este camino de hielo que está recorriendo, no tire la toalla y acuda al Congreso son pretensiones de llegar a la secretaria general del mismo. De lo contrario, se retira.
Para un supuesto u otro, ahí está Bono probablemente dispuesto a una nueva competición por el cargo que en su momento le arrebató el hoy Presidente por nueve votos. Pero en esta aventura no estaría solo. Esto es al menos lo que se prevé en buena parte del PSOE. Y no estará solo porque Carmen Chacón, que renunció a una candidatura que no había formalizado, tiene tiempo y ganas. Se retiró porque estaba convencida de que si finalmente se hubieran celebrado primarias al Presidente le hubieran masacrado. Pero con Zapatero con un pie en León, Chacón, candidata por Barcelona, ya se ve libre de especiales lealtades . Al igual que hace unos meses, guarda silencio. A nadie ha dicho que aspire a la secretaria general, pero pocos, muy pocos, descartan que lo vaya a intentar y además auguran que si entrara en la liza "ganaría sin dificultad. Va haciendo falta cambio de caras y de actitudes".
Todo esto pertenece al futuro aún por escribir pero no pocos socialistas, agobiados por el presente más inmediato, creen que hay que comenzar en el día después. "Si ganamos_que no vamos a ganar_sobra todo porque nada hay más balsámico que el poder, pero si la derrota que nos auguran se cumplen hay que agarrar el futuro al día siguiente". Intuyen que Chacón y Bono ya se han colocado en él, en el futuro.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
La izquierda ha ganado a la derecha en Dinamarca y ya ha anunciado que aspira a combatir la crisis con inversiones públicas. Nada muy distinto de lo que vienen escribiendo los premios Nobel Krugman y Stiglitz. Algo parecido a lo que pregona Obama. Más o menos lo mismo que siempre hizo la socialdemocracia europea, la genuina, la de Palme, Brandt, Kreisky, González, Soares o Mitterrand.
Pocas horas después de la victoria de Helle Thorning-Schmidt en Dinamarca, que a sus 44 años será la primera mujer al frente del Gobierno de su país, el ex presidente Felipe González proclamó que quiere recuperar el impulso socialdemócrata en España y que le da pena que su partido tenga los brazos caídos. Sus palabras evocan un pasado glorioso pero colocan al PSOE ante una pregunta clave: ¿puede Rubalcaba decir algo tan sencillo como lo que dijo Helle Thorning-Schmidt en Dinamarca, es decir, que va a combatir la crisis y el desempleo con inversiones públicas?
Dinamarca tiene un déficit público que no llega al 5% del producto interior bruto y un paro juvenil del 10%, ratios que aun siendo altos para un país nórdico representan un sueño para España. Claro que España admite más políticas públicas y no al revés, al menos si quiere parecerse a los países avanzados de Europa, pero el problema no es si debe, sino si puede hacerlo. España está en manos de Alemania y Francia, se ha convertido en una "autonomía" de Europa sin que Europa sea un Estado federal, y ya sabemos que en las autonomías se deciden muchas cosas, pero no la política macroeconómica. Para que España vuelva a disfrutar de las políticas socialdemócratas quizá habrá que aguardar a que el SPD gobierne en Alemania, que todo llegará. Las derrotas conservadoras en algunos länder y en Dinamarca anticipan un ciclo contrario al que parece impregnar España.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
La situación económica de la Unión Europea está tan enfangada que las reuniones y más reuniones que se han celebrado o que se anuncia que se van a celebrar no consiguen apagar el pesimismo. Es cierto que la bolsa española ha logrado cerrar una semana en positivo. EL IBEX subió un 6 por ciento, pero muy pocos se atreven a ver en ello un cambio de rumbo. La ayuda a Grecia sigue bloqueada hasta que este país de signos de ir por el camino correcto, aunque pocos descartan que no se liberen con urgencia los 8.000 millones de euros que al menos recibiría en las próximas semanas para hacer frente a los pagos más urgentes de nóminas y pensiones y servicio de la deuda. Pero, no se acaba de ver el plan muy claro. La reunión que los ministros de Economía tuvieron en Varsovia con la presencia del secretario de estado del Tesoro norteamericano no fue muy clarificadora, al margen de que no le hicieran caso sobre el abandono de la política europea de rigidez con el déficit público y la petición expresa de que se ampliara el fondo de rescate. Vamos a ver lo que ocurre en la que mantendrán los líderes europeos con el propio Obama esta semana en Nueva York en la sede de Naciones Unidas con motivo de la reunión de la Asamblea General.
El mundo se interesa por la marcha futura de la eurozona. China quiere comprar deuda, aunque ya tenga un volumen que podría empezar a preocupar. La realidad es muy dolorosa. Por ejemplo, estos días hemos sabido que España es el cuarto país del mundo más endeudado y que las comunidades autónomas han seguido aumentado su deuda que ya se eleva a 133.000 millones de euros. Muy probablemente, España no pueda cumplir con sus compromisos de cerrar el año con un déficit en torno al 6 por ciento del PIB. Y, lo peor, ningún dato conocido hace pensar que al menos en el corto plazo vayamos a generar recursos suficientes para calmar a los deudores. No se ve desde luego con este gobierno que aprueba más medidas laborales que sin embargo anuncia que piensa cambiar si gana las elecciones del 20-N. O que recupera el impuesto sobre el patrimonio en plan electoralista.
Esta semana vamos a conocer las intenciones del PP, su programa electoral. Vamos a ver si logra dar a los ciudadanos algo más de confianza en que con ellos sí las cosas pueden cambiar. En el PSOE ni Felipe González tiene claro que si ganan los socialistas sepan qué hacer. El panorama es un tanto desolador y ya sólo queda esperar a las elecciones y que su resultado permita abordar las reformas que den confianza a los españoles y a los extranjeros de que hay un futuro que no pasa por estar a las órdenes de Merkel y Sarkozy.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
Muchas veces he dicho que temo los períodos de interinidad, que es cuando los osados aventan sus improvisaciones, los pillos tratan de perpetrar sus desmanes y muchas ingenuas gentes de bien se resignan, a la espera de que lleguen los nuevos tiempos, el recambio. Y entonces se producen situaciones desesperadas, en las que la imagen, la apariencia, tratan de sustituir, inútilmente, a la realidad. Por supuesto, me refiero al renacido impuesto de patrimonio. O a la reforma constitucional. Pero podría, igualmente, en este resumen apresurado de los últimos días, estar haciendo mención a la condena a diez años de prisión dictada contra Arnaldo Otegi. Sí, también a eso.
Perdone usted mi extremo escepticismo, pero es que ni creo que el impuesto de patrimonio vaya a aplicarse nunca, ni pienso que la reforma constitucional, pospuesta ad calendas graecas, tenga más valor que la reintroducción del impuesto: mostrar a los mercados exteriores y a la clientela interior que se gobierna, que existe un afán de regeneración, de propiciar reformas y cambios. Aunque luego eso no vaya a pasar de estar plasmado en un papel, si no mojado, al menos húmedo.
Porque el tan llevado y traído -nunca mejor dicho, impuesto está deficientemente definido, el Gobierno ha dado muestras de no estar demasiado seguro del terreno que pisa, incluso con los datos básicos, y, encima, tendrán que aplicarlo unas comunidades autónomas gobernadas por el Partido Popular, contrario a la medida. Sobre la reforma ambigua y demorada del artículo 135 de la Constitución, estableciendo un techo de gasto presupuestario, qué quiere que le diga: que parece que ha dejado muy contenta a la señora Merkel, que era de lo que se trataba. Y punto.
Y permítame entrar en la tercera gran cuestión de esta semana llena, como casi todas, de temas apasionantes y desesperantes: la condena a diez años dictada contra el "batasuno" Arnaldo Otegui como presunto ejecutor de los planes "políticos" de ETA, y otras penas impuestas a varios de sus compañeros en el "caso Bateragune". Es una sentencia muy conveniente quizá en todo el territorio nacional, donde el rencor contra la banda asesina del horror y del terror es profundo y justificadísimo; pero acaso sea, a la luz de los hechos que se dicen probados y calificados, una sentencia en estos momentos excesiva, y así lo piensan incluso muy acérrimos enemigos de ETA en el País Vasco, comenzando por el mismísimo lehendakari López.
Triste país aquel en el que hay que explicar lo evidente: por decir cosas semejantes a la que antecede he tenido que ampararme, ante ataques airados rayanos en el insulto, en pasadas amenazas contra mi persona, procedentes de la banda, que ha sido una pesadilla para mí y mi familia durante algún tiempo. Nadie más que yo, por supuesto, quiere el fin de ese matonismo aberrante e inhumano y que quienes lo practican tengan su justo castigo.
Pero ahora pienso que ETA, Dios lo quiera, está en la agonía final, que Bildu no se corresponde milimétricamente con ETA -contra lo que dicen quienes me parece que lo ven todo excesivamente en dos dimensiones o solamente en dos colores y que Arnaldo Otegi, que está lejos de ser un hombre de paz, claro está, es un eslabón necesario para terminar con los mafiosos verdugos.
Claro que hay que acatar las decisiones judiciales, pero también se puede discrepar de ellas: me parece que Otegi, que ha sido merecedor de condenas mucho más severas de las que ha recibido en el pasado, ahora es castigado precisamente por estar ensayando una vía hacia el escape de la dictadura de los pistoleros. Ya sé que esa es una interpretación política y que la Justicia se practica con las leyes en la mano. Pero son los jueces quienes, a la luz de muchos factores, han de interpretar la ley.
Cada cual interpretará esta sentencia, que ojalá no tenga consecuencias colaterales, como mejor le parezca. Pero lo cierto es que las cosas ya no son como eran hace apenas dos años; lo sabemos todos, Gobierno, oposición y la ciudadanía. Y me parece que, tras las reiteradas negativas del ministro portavoz, José Blanco, a comentar la sentencia del tribunal presidido por doña Angela Murillo, se esconde un profundo disgusto por cómo han ido las cosas.
Pienso, en fin, que estamos ante un caso más de cultivo judicial de la imagen, de optar por la senda de lo políticamente correcto, que no siempre tiene que ser lo más práctico, lo más beneficioso ni, en definitiva, lo más correcto. Y me da la sensación, informada en las opiniones de varios expertos, de que, sea como fuere y a la luz de lo que vaya a ocurrir en los próximos meses, Otegi no estará mucho tiempo en la cárcel. Lo contrario sería convertirlo en una especie de mártir, un Nelson Mandela euskaldún. Y eso sí que sería verdaderamente injusto.

MADRID, 17 (OTR/PRESS)
La crisis y los recortes han multiplicado las diferencias en las prestaciones sociales y los deberes a los que tienen derecho y obligación por igual todos los españoles. Según la comunidad donde hayas nacido tu escuela pública tendrá menos dinero y menos profesores, o las listas de espera en la sanidad de todos serán asumibles o interminables.
Dependiendo de tu lugar de residencia tendrás, o no, que pagar impuesto de sucesiones al heredar de tus padres. Ahora, si por fin se aclaran entre los propios socialistas, que se desmienten los unos a los otros, y Rajoy y los suyos dicen lo que van a hacer, puede que el impuesto de patrimonio se pague aquí sí, pero allá no.
O sea, depende del puro azar el que te toque vivir como un ciudadano con derechos o como un pringado. Y eso, compartiendo pasaporte, constitución y nacionalidad.
Para ilustrar la teoría baste saber que en Cataluña sigue vigente un impuesto de sucesiones que desapareció en Madrid hace ya tiempo. Así que para heredar, aunque sea un erial, más vale vivir en la capital (esto sin afán de hacer un pareado). Por el contrario, Esperanza Aguirre ha privatizado la sanidad pública madrileña hasta tal punto que las listas de espera se solucionan mandando a los pacientes a operarse a la privada; cosa a la que, indefectiblemente y en pura lógica , se niegan los enfermos.
En Castilla la Mancha, María Dolores de Cospedal no solo ha dejado de pagar a las farmacias sino también a las clínicas que realizaban interrupciones de embarazos amparadas por la ley vigente. Total, las mujeres que quieran abortar tendrán que pagarlo de su bolsillo.
En cuanto a la educación, baste recordar las jornadas de huelga convocadas por enseñantes y sindicatos en Madrid y Galicia contra los recortes de interinos. A contrario sensu, Andalucía, no va a reducir ni un euro su partida para la enseñanza pública, por lo que los niños andaluces parten con ventaja.
Por si algo faltaba para crear más agravios el Gobierno recupera, sin hacer una verdadera reforma fiscal (porque no puede), el impuesto sobre el patrimonio. Comunidades tan endeudadas como Murcia y Valencia ya han dicho que no lo van a aplicar. Las demás callan y hacen cuentas. ¿Quiere eso decir que van a pagar unos si y otros no?
Mientras, Rubalcaba, Blanco y Salgado se contradicen entre sí. El portavoz defiende que el que no cobre el nuevo impuesto se quedará sin la compensación del Estado y el candidato socialista y la vicepresidenta aseguran que la Ley de Financiación Autonómica, que no puede modificarse por un Decreto, garantiza que los "insumisos" cobrarán de todas formas.
Rajoy, como siempre, es un misterio. Masculla que retirara el impuesto "siempre que no genere conflicto" ¿Conflicto con quién, donde, cuando, como?

El cantante comunista cubano Pablo Milanés de 68 años, en el diario de Miami The Miami Herald-El Nuevo Heraldo, sigue legitimando la tiranía comunista proterrorista cubana, presume de 53 años de militancia revolucionaria comunista cubana, hace un canto a la educación, cultura, hospitales comunistas cubanos y proclama su lealtad al concepto del sistema socialista cubano (palabras textuales).
El cantante comunista Milanés hace lo mismo que, hasta hace unos días, hacía el régimen socialista verde terrorista del tirano socialista Gaddafi, gran aliado del comunismo cubano como el régimen terrorista de Sadam Hussein, el régimen socialista terrorista sirio del Clan Al Assad, el fundamentalismo terrorista iraní de los ayatolas, los grupos terroristas ETA, FARC, Hamas, Hezbollá, los neocomunistas proterroristas, etc.
El cantante comunista Milanés hace lo mismo que hacían los comunistas rumanos, búlgaros, soviéticos, alemanes, etc. Ya se vio como era el Paraíso Socialista de Gaddafi tras 42 años de dictadura socialista verde o los Paraísos Comunistas Rumano, Búlgaro, Soviético e, incluso, el alemán con la virguería de los Trabant, etc., tras las dictaduras comunistas totalitarias de Rumanía, Bulgaria, la URRS, la RDA-Alemania comunista del Este, etc.
El comunista Milanés hizo dichas declaraciones en el diario The Miami Herald-El Nuevo Heraldo y en el marco del concierto que dio en Miami (agosto 2011) y de la gira que esta dando por Estados Unidos y que va mal en entradas.
Conviene recordar que el cantante comunista cubano Pablo Milanés y los también cantantes comunistas cubanos Silvio Rodríguez, Noel Nicola y otros, en la Casa de Américas, en el Grupo de Experimentación Sonora (GES) del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficas (ICAIC), etc. y a finales de los años 60, iniciaron en la Cuba comunista la Nova Trova Cubana para, frente a la degeneración burguesa y capitalista del son cubano, de la música cubana de las muy festivas, internacionales y animadas fiestas y noches habaneras y cubanas (lo que ahora es una fuente de promoción, turismo y divisas para Cuba comunista y que el comunismo cubano persiguió con dureza al igual que a las grandes figuras del son, de la música cubana y que tuvieron que verse reconocidas exteriormente, pues, en Cuba comunista fueron perseguidas, ignoradas, marginadas, maltratadas y, algunas de las mas importantes, huyeron de Cuba comunista, alcanzaron gran prestigio internacional, condenaron duramente a la tiranía comunista totalitaria cubana y, por culpa del comunismo cubano, nunca volvieron a su queridísima y llorada Cuba, a la que siempre cantaron y que siempre llevaron en su corazón. Véase la novela magistral Tres Tristes Tigres del gran escritor cubano Guillermo Cabrera Infante uno de los que nunca volvió y que fue muy denigrado por el comunismo cubano y sus agentes, aliados y socios exteriores en España y otros países. Lo que no puede ni debe pasar inadvertido y debe de ser conocido en profundidad y con el mayor rigor y honradez - y otras del mismo autor sobre la gran riqueza del son cubano, de la música cubana) promover y legitimar la llamada Revolución Comunista Cubana, es decir, la tiranía comunista, marxista-leninista totalitaria cubana de los tiranos comunistas sanguinarios los cubanos Fidel y Raúl Castro y el argentino Ernesto Che Guevara.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
A los políticos les importa un bledo las preocupaciones del pueblo; viven de representarlo, pero la realidad es muy otra. Y esta no es una afirmación frívola sino que surge de lo ocurrido en la comparecencia de la Defensora del Pueblo (en funciones) ante el "pleno" del Congreso. Y lo primero es explicar por qué resulta necesario entrecomillar "pleno": las señorías presentes eran tan escasas, que daba pena y rabia el desolador paisaje que se presentaba frente a la oradora que llegaba -nada menos- que a informar a los representantes sobre la quejas de los representados, de todos nosotros, del pueblo. Ese vacío que llenaba casi el hemiciclo, era ya una bofetada a la institución que representa doña María Luisa Cava de Llanos. Nunca la figura constitucional del Defensor del Pueblo les ha preocupado mucho a sus señorías y le oyen -los pocos que le oyen, insisto- porque hay que oírle, pero no parece que tomen nota ni tengan la más mínima vocación de buscar soluciones a los problemas que allí se exponen.
Pero en esta última comparecencia, la defensora en funciones traía una sorpresa: pedir al ministerio de Justicia que estudiara la posibilidad de contemplar como delito el despilfarro del dinero público, o sea, de nuestro dinero, del dinero de todos. Esta petición cayó como un jarro de agua fría entre las adormiladas señorías que, en lugar de agachar la cabeza avergonzados porque en todas partes cuecen habas, reaccionaron de la peor de las formas posibles.
Así, directamente sólo habló del tema la representante de CiU que se mostró "asombrada" de lo dicho por la defensora y pidió que aportara "datos y más rigor". Parece ser que la diputada de CiU no lee los periódicos porque el despilfarro es el pan nuestro de cada día. Pero al menos Montserrat Surroca, se refirió directamente al asunto. El resto aprovechó, una vez más, para su particular guerra al margen por completo del despilfarro y así Tardá (de ERC) fue tan educado de acusar a la institución que representa la compareciente de actuar "como el brazo armado de la catalanofobia" y estar "al servicio de la derecha nacionalista española" ¡Toma ya!, eso para que vuelva el año próximo con su informe el pobre defensor del pueblo que le toque. Y ya puestos, el PSOE, aprovechando el hecho de que las quejas del pueblo aumentan de año en año, mostró su preocupación por "las señales que emiten las comunidades autónomas que han pasado a ser gobernadas por el PP".
¿Para qué sirve realmente el Defensor del Pueblo si en el Congreso o no le hacen ni caso o le acusan de partidista? Recuerdo con pena las esperanzas que en la transición se tenían con esta figura y en lo que ha quedado. a.aberasturi

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Lo peor que se podía hacer para ayudar a terminar con la violencia y avanzar en el proceso de pacificación de Euskadi, lo peor, digo, es lo que se ha hecho: nada menos que condenar a diez años de prisión a Otegi y también a Usabiaga por -según la sentencia de la Audiencia Nacional- formar parte de la dirección de ETA. La determinación de la izquierda abertzale y especialmente de Otegi y sus compañeros por poner fin al conflicto violento es algo tan evidente que lo vería incluso un ciego o un sordo total. Es ridículo pasarse la vida -como hemos hecho todos los demócratas- exigiendo el final de ETA y el desistimiento de cualquier ayuda a la banda por parte de la izquierda abertzale para encontrarnos a estas alturas con la flamante sentencia de la Audiencia Nacional. Claro que el día anterior tampoco ayudó mucho el fiscal general del Estado con su apuesta por la ilegalización de lo que ya es legal. Lo que hasta hace algún tiempo era propio de la filosofía y la política de la derecha del PP se ha convertido en una actitud bastante más extendida.
Se ha extendido incluso a sectores o personas que no sacan ni sacarían nada del hecho de que se frustrase el proceso de pacificación o el abandono por ETA de la violencia. Yo creía que tal cosa se quedaría en un ámbito extremadamente minoritario, de aquellos que llevan mucho tiempo demostrando que lo que quieren de verdad es que el conflicto siga para seguir beneficiándose de su existencia. Pues vamos a ver si nos ponemos todos razonables y dejamos ese pensamiento al ámbito estricto del que jamás debió salir. Y vamos a confiar en que el Tribunal Supremo atenderá el recurso de los condenados y pondrá cordura y sentido de la equidad y la sensibilidad social y política en un asunto de tanta envergadura. Decir a estas alturas que Otegi y Usabiaga forman parte de la dirección de ETA es un enorme contrasentido y una afirmación que no resiste el mínimo análisis jurídico ni político y que no se fundamenta en ninguna razón ni en ningún hecho al alcance de todos los ciudadanos.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Comprendo perfectamente que mi afirmación resulta polémica, pero me atrevo a discrepar, con todo respeto, de la sentencia dictada por la Audiencia Nacional contra Arnaldo Otegi. Sin duda, sus actividades anteriores hubiesen merecido esos diez años de prisión a los que ha sido condenado; pero entonces, claro, las circunstancias -y la legislación penal_ eran otras, y recibió sentencias relativamente, excesivamente, benévolas. Ahora, Otegi es una encarnación de cuanto Batasuna representa y, como a nadie nos gusta la formación ilegalizada filoetarra, se ha convertido en el blanco de la más severa munición legal, judicial y mediática.
Entiéndame: no siento la menor simpatía por Otegi. Ni, desde luego, por las ideas que representa. Sí creo, en cambio, en que ha evolucionado -como tanta parte de la sociedad vasca_ desde lo que representó la ETA de nuestras tesadillas hasta posiciones de aceptación de la democracia y la legalidad representadas por el Estado, que para mí es España. De la misma manera que me veo forzado a expresar mi convicción de que Bildu, tan impresentable por tantos conceptos, ya nada tiene que ver con la banda asesina del horror y del terror.
La Justicia, atada como está a los textos legales, permite interpretaciones que pueden, desde luego, ser favorables al reo. Para mí, Otegi no es hombre de paz, ni nada que se le parezca; pero sí puede ser, lo mismo que los otros condenados en este "caso Bateragune", el eslabón que permita llegar al fin consolidado de ETA. Otegi nunca dejará ya de ser Otegi; lo que han cambiado son sus circunstancias y eso, desde mi punto de vista, también deben contemplarlo las sentencias. Veremos, en fin, en qué acaba todo esto, porque, yo creo que para bien, el "tema ETA" se mueve. Y se muere, a Dios gracias.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
España tiene más de cuatro millones de parados y este drama, que coloca a las puertas de la exclusión social a cientos de miles de ciudadanos a quienes sus familias ya no pueden ayudar, tiene escaso reflejo en la campaña electoral del candidato socialista.
A dos meses vista de la cita con las urnas del 20-N, Pérez Rubalcaba habla poco del problema. Ha preferido desviar el foco desempolvando el Impuesto de Patrimonio, una tasa que hace tres años suprimió el Ejecutivo del que formaba parte por considerarla injusta ya que grava dos veces el mismo bien. La propuesta del candidato ha sorprendido a quienes confiaban hallar menos demagogia y más inteligencia en sus compromisos electorales.
Está claro que surge de la desesperación de quien, conociendo los resultados de las encuestas, observa el hundimiento de las expectativas electorales del PSOE y aspira a reclutar votantes entre los sectores situados a la izquierda de la izquierda. En España, los "ricos" tienen mala prensa. Amén de la tradicional envidia, en un país en el que tanta gente lo está pasando mal, el rencor de clase es algo más que un rescoldo. Si concluimos que Rubalcaba más que por el techo del PSOE lo que persigue es que no se hunda su suelo electoral, ya tenemos el cuadro sociológico de supuestos votantes capaces de aplaudir el mencionado impuesto.
"¡Qué se fastidien! los ricos", debe haber dicho alguno de los miembros del equipo de campaña del candidato -olvidando el "pequeño" detalle de que en nuestro país los dueños de fortunas verdaderamente copiosas se zafan del Impuesto de Patrimonio mediante la llamada "exención de la empresa familiar" o colocando sus dineros en una Sicav o, como hemos conocido estos días en el caso de una gran multinacional dedicada a la industria textil, tienen su domicilio fiscal en Irlanda, donde tributa muy por debajo de lo que le correspondería en España. ¿Por qué Rubalcaba no lleva en su programa electoral una propuesta para acabar con estos coladeros? Serían miles de millones de euros para Hacienda... Pues porque se echaría encima a los plutócratas del país, el restringido club de financieros, grandes empresarios y constructores que son el verdadero poder en la sombra.
Con ellos no se atreve. Por eso se mete con las clases medias, porque sabe que su capacidad de reacción frente al Gobierno es muy limitado. Olvida, claro está, que aunque sólo sea una vez cada cuatro años la gente suele hablar alto el día de las elecciones. Ese día, el poder lo tiene la gente, no las sombras.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Justo lo peor del tradicional uniforme de la Guardia Civil es lo único que no desaparece: el tricornio. Y no digo "peor" por las connotaciones simbólicas que esa prenda de cabeza, charolada y dura, pueda tener, que las tiene, sino porque siempre fue lo menos indicado del mundo para que una persona se lo pusiera en la cabeza: produce alopecia, se clava en la frente y en las sienes, provoca dolores de cabeza, es calcinante en verano y helador en invierno, y, encima, es feo. Es verdad que a lo mejor una gorra de guardia no tiene por qué ser necesariamente bonita, que la nueva, la de béisbol, es más fea si cabe, pero cierta sujeción natural a la forma de la cabeza humana, a lo ergonómico, nunca produciría un tocado que más que un sombrero parece un artefacto. Y duro. Y con aristas.
La Guardia Civil ya no es, ciertamente, aquella que velaba por los intereses de la plutocracia, ni la que actuaba con métodos demasiado expeditivos, sino una fuerza cada vez más "civil", o por primera vez civil, que obra, en general, en beneficio de la gente. Se ocupa del tráfico, de salvamentos diversos, de la protección de la Naturaleza... en fin, que sus agentes ya no merecen esa tortura portátil del tricornio, que si bien últimamente se usaba poco, no debería seguir proyectando su silueta inquietante. Queda, se dice, para los actos oficiales, pero hay actos de esos que duran horas, y ahí va a seguir necrosando el cráneo de los guardias el tricornio.
Respecto al nuevo uniforme, lo único que cabe decir es que es como todos los que se hacen ahora, que, salvo por las insignias, no se distingue un médico del Samur de un barrendero, aunque probablemente sea cómodo. Ahora bien; el destino parece empeñado en infligir a los agentes de la meretérica (¿dónde estás, gran Chiquito?) terribles daños en la cabeza: ayer, con el tricornio, físicos; y hoy, con la gorra yanqui esa, estéticos. Sea como fuere, hago votos porque algún día desaparezca el tricornio y quede como rareza de museo, sin hacer daño a nadie ni dar miedo, particularmente a los guardias civiles.

A pesar de estar tan negro el panorama financiero, desde hace unos días empecé a sentir una especie de tranquilidad irracional –o más bien intuitiva—con respecto a la crisis. Grecia, Portugal, Irlanda, Italia, España son las economías en la cuerda floja, con el agua al cuello, algunas haciendo glu, glu, y otras buceando ya en las profundidades. Pero hace unos días se empezó a hablar de Alemania. La poderosa Alemania con cara de Merkel, que toca diana y nos pone firmes mientras nos tortura apretándonos el cinturón, lo mismo que su compañera de “eje”, la gran Francia por los siglos de los siglos, también podrían verse salpicadas por el tsunami que originó la quiebra del Lehman Brothers. Y qué decir de Estados Unidos. El dólar en caída libre al ritmo que cae el presidente “Yes we can Obama”.
Ver en peligro a los colosos me hizo vislumbrar esa luz ya tan manida al final del túnel, al hacer el siguiente razonamiento: “Si todos están mal, hay que arreglar la cosa, porque esto no puede hundirse del todo”, máxime cuando sabemos que los “ceros” del dinero son virtuales y que si quieren, pueden arreglarlo con el dedo meñique. Otra cosa es el fin último que persiguen y cuánto les interesa prolongar la agonía.
Andaba en estas reflexiones cuando de manera casi simultánea aparecen los países emergentes China, India, Rusia y Brasil, dispuestos a salvarnos –para salvarse ellos, claro—y así evitar que sus economías se hundan, dado que somos sus clientes. (Dios mío, economías emergentes sí, pero hay que ver en qué situación de desamparo y penuria viven sus habitantes). Y como corolario, como por arte de magia, un día después aparece la FED dispuesta a inyectar millones de dólares –tenemos problemas para financiarnos en la divisa norteamericana—, y evitar el colapso de la banca europea. Así, en una acción conjunta entre la FED, el BCE y los bancos de Inglaterra, Japón y Suiza deciden acordar tres nuevas subastas y amainar los rumores sobre las dificultades económicas de Europa. (La Reserva Federal de Estados Unidos es una suerte de banco nacional que no pertenece al Estado sino a una élite constituida por un grupo de banqueros multimillonarios –hasta ahora han dirigido la partida—que imprimen dólares cuando les da la gana. Así como suena. Son tan poderosos que nunca han permitido una auditoría ni que el Gobierno les controle. Algún presidente –Kennedy—ha querido poner fin a estos contubernios financieros, sin éxito).
La reacción fue instantánea y las bolsas acusaron la noticia. ¿Se imaginan a unos cuantos sesudos señores sentados en una mesa ante el tablero del Monopoly jugándose el dominio del mundo? Pues eso ocurre en realidad, pero sería demasiado farragoso desarrollarlo en unas cuantas líneas.

MADRID, 16 (OTR/PRESS)
Hay quienes, tras una ruptura, necesitan su tiempo para pasar ese duelo afectivo sentimental, mientras que otros muy lejos de rozar una depresión por no tener cerca a su pareja, experimentan más bien una liberación. Luego están quienes por vivir lo viven todo, el duelo, la añoranza y la liberación. El universo de los sentimientos es complejo y lo mejor es que todos gozamos de la libertad de experimentarlos como nos venga en gana.
En ese "experimento emocional" entra en juego el tiempo y eso es lo que han tenido de por medio Lara Dibildos y Alvaro Muñoz Escassi. Lo suyo fue una separación dolorosa especialmente para ella, lo intentaron varias veces con reconciliaciones fallidas. Larita estaba locamente enamorada del padre de su hijo, pero cuando no eres correspondida en la misma medida esa llama se va apagando, ella sí que tuvo que sufrir el famoso duelo, pero eso ya es pasado. Ahora las cosas son bien distintas, tanto, que Lara y Alvaro mantienen una relación cordial, un buen motivo para ello es el hijo que ambos tienen en común, el pequeño Alvarito de cinco años.
Hay parejas que fomentan un mejor rollo cuando se separan, en el caso de Dibildos y de Escassi han conseguido llegar a tener entre ellos una buena sintonía, de hecho, esta semana Lara, Alvaro y la novia de este Patricia Martínez, coincidieron en el estreno de "Crimen Perfecto" en el teatro Reina Victoria de Madrid, una obra que produce el exitoso Enrique Cornejo, esta vez no posaron los tres juntos, pero no habría resultado extraña ver la imagen del jinete custodiado por su ex y por su actual pareja.
Alvaro ha encontrado en Patricia esa estabilidad sentimental que tan lejana parecía estar del superviviente, hace bien poco surgían rumores de boda, pero Alvaro no tardó mucho en desmentirlo. Posiblemente, una de las cosas que más le guste al jinete sea ver lo bien que se lleva Patricia con Alvarito, algo que tampoco ha caído en saco roto para Lara Dibildos, será por eso que ve con tan buenos ojos a la novia de su ex. Laura Valenzuela también está encantada con su ex yerno, de hecho no dudó en ponerse a su lado durante la representación de la obra.
El buen rollo salta a la vista, como el que sigue manteniendo José Miguel Fernández Sastrón con su ex cuñado Beltrán Gómez Acebo. Sastrón vive a tope su soltería desde que se separase de Simoneta, mientras que Beltrán hace lo propio desde que pusiese punto y final a su matrimonio con Laura Ponte.
Los ex cuñadísimos se llevan tan bien que salen juntos de marcha, comparten amigos, copas y esas inevitables confidencias que cualquiera podemos hacer a altísimas horas de la madrugada. Se llevan de maravilla, y eso lo pude constatar yo misma cuando me crucé con ellos en la barra de Snobissimo, uno de los locales más in en la noche madrileña. Sastrón me confesó que sigue inmerso en su lucha por desenmascarar a Teddy Bautista, ex presidente de la SGAE y principal nombre en la "Operación Saga", quiere llegar lejos, tanto que ya piensa en ganar las próximas elecciones que se celebrarán el próximo 16 de enero.

BIBIANA Y LAS TETAS
Bibiana le dijo a una quinceañera
que a voluntad podrá ponerse tetas
aunque a papi le den mil pataletas
pues ya estamos en una nueva era.
Zapatero es mucho lo que se esmera
para que estas ingenuas chavaletas
se independicen y hagan la maletas
para escapar de una moral casera.
La tetas tienen sagrada misión
y siempre han sido para lo que son.
Por lo tanto, Bibiana, yo te exhorto
que no amplíes tus glándulas mamarias
pues siendo partidaria del aborto
no te serán en nada necesarias.
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___________________
Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
(11/09/2011)

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
¡Que vergüenza¡ ¡Que asco¡ Sí, vergüenza y náuseas es lo que cualquier persona de bien siente ante el espectáculo sangriento que una vez más se ha celebrado en Tordesillas y que consiste en torturar a un toro hasta matarlo.
Lo peor es que a eso le llaman "fiestas populares" y que se paga con el dinero de los contribuyentes. Este año la víctima se llamaba "Afligido" como si su nombre le hubiera predestinado para el salvaje final al que le sometieron los participantes de las fiestas de Tordesillas. Pero si la fiesta en sí provoca náusea, más me las provoca que el que acabó con la vida de Afligido fuera vitoreado y aplaudido por las gentes del pueblo. Un tal Bartolomé Hernández, de sobrenombre "el Zamorano", un bárbaro, un salvaje, una persona de cuya condición humana me permito dudar, se ha convertido en el héroe de la localidad.
A mí, me resulta insoportable que en nuestro país se torture a los animales en nombre de no se qué extrañas costumbres populares. Lo peor es que incluso algunas de esas fiestas se califican de "interés cultural". ¿Qué clase de país es el que consiente estos espectáculos macabros? Pero sobre todo qué clase de país es el que paga esa sangría de animales a cuenta del erario.
Lo he escrito en otras ocasiones: el grado de civilización de un país se mide por cómo trata a los animales. Y yo debo decirles que hay más humanidad en la mirada de "Afligido" que en la de su torturador. Es más, pienso que una persona que es capaz de torturar a un animal no es otra cosa que un sicópata que debería de estar encerrado.
Pero hay más. Vivimos una situación de extrema gravedad, con el país prácticamente intervenido a cuenta de la crisis financiera. No hay dinero para nada, pero los ayuntamientos, alegremente, se gastan los impuestos de los ciudadanos organizando y pagando unas fiestas sanguinarias.
Ya está bien que el país entero se apriete el cinturón, que los pensionistas vean reducidas sus pensiones, y que unos irresponsables, que es lo que son los alcaldes y concejales que se dedican a organizar fiestas populares, porque se han celebrado siempre, pagándolas con el dinero de los contribuyentes, como si en nuestro país no hubiera crisis.
Las "fiestas" de los pueblos se deberían de suprimir al menos hasta que salgamos del agujero y desde luego deberían de prohibirse, por la ley, que se celebren espectáculos salvajes como el de Tordesillas, u otros espectáculos que consisten en maltratar a animales.
Siento vergüenza, una vergüenza profunda de que en nuestro país sucedan cosas como la de Tordesillas. Y tiemblo pensando en que andan sueltas esas gentes que participan de la tortura de los animales. Espero que en algún programa de algún partido para las elecciones generales haya quien se atreva a levantar la bandera del respeto a los animales y se prohíban de una vez por todas esos "encierros" y esas llamadas fiestas populares. Yo cada vez que escucho decir que son "costumbres" pienso que cualquier día justificaran el canibalismo o los cinturones de castidad por aquello de que eran costumbre en el pasado.
Quienes callan y no alzan la voz contra la tortura de los animales son también cómplices. Me pregunto qué clase de alcalde y de concejales tiene Tordesillas.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
En la que fue última sesión de control en el Senado para José Luis Rodríguez Zapatero como presidente del Gobierno, celebrada el martes, se produjo un fenómeno casi sobrenatural: que Pío García, el portavoz del Partido Popular, no le mirara como si le debiera dinero. Zapatero ya no era, súbitamente, el íncubo rojo y judeomasónico que tanto había afligido a la España nacional con sus leyes de la Memoria y sus matrimonios homosexuales, sino un interlocutor educado, respetuoso y atento -cosas que había sido siempre- porque venía a despedirse. La mayoría de los portavoces de los diferentes grupos le desearon lo mejor para su vida futura, e incluso el del BNG habló bien de él y le describió como un político trabajador, dialogante y honesto, pero llegado el turno de Pío García Escudero, que llevaba años atizándole con furia, confundiendo la persona con el cargo, hasta en el carnet de identidad, se hizo el silencio: Pío clavaba en el presidente la misma mirada terrible de siempre, y su expresión gestual parecía, también, la misma agresiva y retadora de tantas otras veces. Sin embargo, cuando rompió a hablar, acción que le costó un poco más que de ordinario, no brotó de sus labios una descalificación ni un insulto, sino el deseo de que, cuando deje el gobierno, le vaya bien en la vida.
Para García Escudero, Zapatero dejará en breve de ser su enemigo, lo que ya el pasado martes le convertía por anticipado en persona, en ser humano, en criatura respetable. Pero eso es terrible: la incapacidad tan pepera, pero no sólo pepera, de percibir al adversario político como eso mismo, como un simple adversario, como un antagonista político necesario, imprescindible. Lamentablemente, en España, donde tan escasa tradición democrática hay, se confunde el radicalismo (radical, de raíz) con la ferocidad, la oposición con el aborrecimiento y al adversario con el enemigo. De esto ha dado en los últimos años todo un recital Pío García Escudero, exigiéndose a sí mismo más acíbar y más intemperancia de la que seguramente le apetecía o era capaz. Hasta el martes, cuando recordó que la cortesía y la educación son grandes activos de los hombres, y vio que ese ciudadano, Zapatero, no le había hecho nada. Antes al contrario, y contraviniendo los usos de los presidentes de Gobierno, quiso restaurar con su frecuente presencia la dignidad del Senado, donde Pío García Escudero y tantos otros hacían, apartadamente, su vida.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
Cuando estamos al borde del precipicio, cuando la bolsa lleva semanas despeñándose, la prima de riesgo bordea los cuatrocientos puntos y la palabra intervención ha dejado de ser un susurro, el PP empieza a votar con el Gobierno.
En el fondo son temas que, tan seguros como están de ganar las elecciones de noviembre y por mayoría absoluta, les dejan la tarea hecha. Pero hace unos meses, y teniendo la misma urgencia, la respuesta fue "ni agua". Sólo hay un asunto en el que, por no asustar a los suyos, se hacen los remilgados y se oponen con grandes cabezazos: el impuesto sobre el patrimonio. Nadie cree que si el Gobierno Zapatero, en ese baile de adelante, atrás, adelante, tan característico de su legislatura, lo recupera, las comunidades autónomas del PP se van a hacer las exquisitas y no lo van a aplicar con las estrecheces que están pasando. Eso lo dicen ahora, para apoyar a Rajoy en su campaña hacia la Moncloa en la que no se puede cometer ni un error.
Sí han apoyado, por el contrario, una reforma que no gusta nada a los precarios. Es aquella que suspende por dos años el límite de encadenamiento de contratos temporales. Otra vez, la administración Zapatero contradiciéndose en sus decisiones porque fue una norma de 2006 la que obligaba a hacer fijos a los trabajadores después de cuatro contratos. En el PP deben pensar que ese no es su semillero de votos. Además, no es que hayan votado a favor, se han abstenido para que pudiera salir adelante.
Aún así, y para salvar la cara, su portavoz, Soraya Sáenz de Santamaría, explicó que les parecía un pésimo decreto que llevaba a una precarización en el empleo (no vaya a ser que algún votante del PP se vea en tan triste situación y les castigue en las urnas) pero nada dijo de mejorarlo cuando llegaran al poder. De lo que se deduce que seguirá en su actual redacción por mucho tiempo, tanto como dure la crisis, que va para largo.
Porque esto está muy mal y parece que Mariano Rajoy y los suyos están empezando a darse cuenta de que, por mucho empeño que le pongan, la crisis no se soluciona en tres meses como prometían. Mala cosa cuando ahora advierte que no es posible hacer milagros.
Y es que estos pactos, acuerdos, apoyos de última hora llegan demasiado tarde, cuando los ciudadanos, las empresas y el Estado han perdido el ahorro de muchos años porque los inversores no han tenido confianza en un país en el que su clase política andaba a la gresca permanente.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
La vicepresidenta del Gobierno, Elena Salgado, nos ha recordado que el Consejo de Ministros es soberano en la toma de decisiones y nadie desde fuera se las tiene que dictar. Eso sí, a renglón seguido añadió que, como es lógico, se escuchan las opiniones y las sugerencias del candidato socialista a la Moncloa.
No hacía falta solemnizar la condición soberana de un Gobierno y, mucho menos, señalar el hecho de que el presidente Zapatero, el candidato Rubalcaba y la ministra vicepresidenta van en el mismo carro y comparten una misma causa electoral. La del PSOE (Partido Socialista Obrero Español), aunque estas siglas centenarias vayan casi de incógnito en una campaña muy centrada en la personalidad del candidato.
Sostengo que es una obviedad afirmar públicamente que al Consejo de Ministros no le dicen desde fuera lo que ha de hacer. Sin embargo, Elena Salgado, de cuyo negociado depende la reactivación o no del polémico impuesto del patrimonio a las grandes fortunas, se ha visto obligada a atajar las acusaciones, no menos obvias, que en ese sentido venían formulando los dirigentes del PP. Favor que les ha hecho.
Los asesores electorales de Rajoy deben estar encantados por el éxito de sus acusaciones. De ese modo casi han logrado contrarrestar los efectos conseguidos con la petición de Rubalcaba al Gobierno para que este viernes rescate el impuesto, que estaba desactivado desde el 1 de enero de 2008. Porque lo que no se puede negar es que en los ámbitos políticos y mediáticos no se ha hablado de otra cosa en estos últimos días.
Por cuenta de la tasa Rubalcaba (un impuesto a los más ricos destinado a crear puestos de trabajo) el candidato socialista ha ganado así un plus de visibilidad, lo cual no es fácil de conseguir en un sistema en el que jefe de Gobierno y líder de la oposición suelen monopolizar el debate político.
El propio Mariano Rajoy, que evita la confrontación personal y juega a que el tiempo pase sin que pase nada, tuvo que correr tras la liebre que soltó su rival de noviembre. De pasada, es verdad, pero llegó a denunciar la contradicción en la que va a incurrir el Gobierno Zapatero si finalmente este viernes reactiva el impuesto de patrimonio sólo tres años después de haberlo congelado.
A estas alturas al candidato socialista no le hace mella que le hablen de contradicciones, bandazos y reacciones tardías en un Gobierno del que fue vicepresidente. En esa discusión lleva siempre las de perder. Prefiere soltar sus propias liebres para que otros corran tras ellas. Por eso no creo que Salgado le haya hecho ningún favor respondiendo a las críticas del PP en el sentido de que el Gobierno actúa a las ordenes de Rubalcaba.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
Lo voy a decir de una vez, en corto y por derecho: me parece admirable el esfuerzo que Alfredo Pérez-Rubalcaba está haciendo por participar, y con honra, en la competición. Gustarán más o menos, o nada, el estilo y las propuestas del candidato socialista para suceder a Zapatero, pero nadie podría negarle el pundonoroso valor que ha tenido al presentarse frente a casi todos y a casi todo. Las encuestas le auguran el desastre, algunos de los suyos, sumidos en la desmoralización, le critican a sus espaldas y los que no son precisamente suyos le han convertido, amortizado ya Zapatero, en la diana de todos los disparos.
Sé que le disgusta la profecía anticipada de su altamente probable derrota. En un reciente desayuno multitudinario, le hice llegar la pregunta de si anunciará durante la campaña que, gane quien gane, él se ofrece a pactar con el otro partido nacional esos grandes temas pendientes para arreglar las cañerías de España. No la contestó, y se despachó, en mi opinión algo confusamente, diciendo, en tono algo reñidor, que "hay que tener respeto al veredicto de las urnas", o algo semejante.
Lo cierto es, y el cronista no tiene otro remedio que constatarlo, que el riesgo de una catástrofe para el Partido Socialista hoy gobernante es alto, y que los prolegómenos de la campaña no están contribuyendo a disipar tales vaticinios. Algunos en su entorno apenas se atreven a decir, en voz muy baja, que el candidato podría, en caso de muy malos resultados la noche electoral, presentar una rápida dimisión. Ojalá eso no ocurra, y lo digo por dos razones: una, que no me gustan las mayorías absolutas, sean de quien sean. Dos, que Pérez Rubalcaba me parece una figura política muy apreciable por sus dotes y merecedor, por tanto, de seguir, sea donde sea, en la carrera.
Pero la suya es una pirueta que se me figura imposible. Distanciarse del Gobierno en el que lo ha sido, hasta hace pocos meses, casi todo, es complicado. Mostrar comprensión, pero no apoyo, e incluso distanciamiento, respecto de algunas de las medidas que Zapatero se ve forzado a adoptar estos días, resulta utópico. Los españoles, que sin duda valoran las cualidades del candidato socialista a La Moncloa, están hechos un lío, y se comprende: en nada de tiempo se pasó de abominar de cualquier reforma constitucional, a ponerla en marcha (y para bien, en mi criterio) en un par de semanas; del abandono del "inútil" impuesto de patrimonio se ha pasado a considerarlo como el remedio de todos nuestros males; de la subida del IVA a la vivienda se pasa, sin transición, a dejarlo en la mitad... En medio de tanta inseguridad jurídica, ¿cómo convencer al votante medio de la coherencia de unos postulados?
Es la tragedia de un Rubalcaba enfrentado al péndulo del cambio y a quien últimamente me ha parecido ver algo malhumorado, demasiado apresurado, apurado y precipitado. Me parece que tiene que corregir muchos mensajes a sus electores, consolidados o posibles, si quiere salir con bien de una campaña electoral que no tiene bien planteada y que se presenta implacable, no tanto por los méritos de sus competidores cuanto por el desgaste que gobernar ha conllevado a todo un equipo socialista del que Rubalcaba ha sido ariete. Si, como un día dijo Felipe González, también se puede morir de éxito, de la misma manera se puede renacer del fracaso. Sobre todo, cuando el fracaso tiene algo, ya digo, de admirable.

MADRID, 14 (OTR/PRESS)
Gane quien gane las elecciones -al decir de las encuestas será el Partido Popular-, antes de Navidad, Rodríguez Zapatero dejará La Moncloa para trasladar su residencia a León. Se despide con más pena que gloria, dejando al PSOE en la peor situación política desde que se restauró la democracia .
Se irá, pero no abandonará la política. Aunque desde el punto de vista de la militancia socialista está amortizado, formalmente sigue siendo el secretario general del partido y -según cuentan las fuentes monclovitas- no tiene intención de resignar el cargo hasta la celebración del próximo congreso; cónclave que si depende de su voluntad, no se anticipará ni tendrá carácter extraordinario. Es una forma de estar en un puesto que, contando con el auxilio de Pepe Blanco, le permitiría controlar la crítica y, en consecuencia, los daños.
Todo dependerá del resultado de las elecciones del 20-N porque quien manda hoy en el PSOE es Alfredo Pérez Rubalcaba, el candidato que se auto proclamó líder del partido y que ejerce como tal dando pie a una situación de bicefalia que no tiene precedentes en el seno de la organización. Dado que la tradición del PSOE es ajena a usos como los del PNV donde el líder del partido no es el candidato a "lehendakari" (provocando conflictos como el que en sus día enfrentó a Garaicoetxea con Arzallus), está por ver que Zapatero pueda prolongar por mucho tiempo la situación de bicefalia que pretende. Dependerá, como digo, del resultado de las elecciones de noviembre y del calado de la derrota que anuncian todas los sondeos.
Si Rubalcaba es capaz de contener la hemorragia de votos que pronostican las encuestas y el PSOE no baja de los 120-125 escaños, entonces tardará poco en reclamar el liderazgo formal para cohonestarlo con el liderazgo político que ya ostenta. En resumen: así que pasen unos meses, a Rodríguez Zapatero se le verá más por la madrileña calle Mayor (sede del Consejo de Estado) que por la calle Ferraz (sede del PSOE), en donde, por cierto, a diferencia de lo que ocurre con Felipe González, no deja club de fans.

Tengo la sensación de que Rubalcaba nos toma por tontos. Como un regalo preelectoral le pidió un impuesto a Zapatero y le faltó a éste tiempo para entregarle en cajita con lazo rojo el impuesto –Santa Rita, Rita, Rita, lo que se da no se quita—sobre patrimonio. Y nos lo cuenta en tono medio burlón, con la desfachatez propia del que se considera por encima del resto de los mortales. No me refiero a las seis páginas de El País –que también—sino a sus continuas y cansinas intervenciones guiñolescas. Trata a los periodistas como si fuesen niños de primaria; y no es de extrañar, visto el gusto de muchos de comulgar con ruedas de molino, que ya es pena. Y qué decir de sus continuos tics de manos, que ponen nervioso al más linfático mientras enhebra mentira tras mentira, sin inmutarse. Tan amantes como son de programas tipo La Noria –me refiero a los de la izquierda—, deberían someter a Rubalcaba al polígrafo, aunque corren el riesgo de que el propio Cleve Baxter se revuelva en su tumba al comprobar lo bajo que ha caído su artilugio.
Rubalcaba continúa paseando su burla por España. ¡Con qué cinismo decía hace unos días lo fácil que era acostumbrarse a vivir en paz, a propósito de su visita al País Vasco! ¡El faisán, Rubalcaba, el faisán!, que ahí lo tiene usted como espada de Damocles. Y deje de distorsionar la realidad contando que la culpa la tuvo Francia, porque la jueza Levert, está todavía que trina. Y no siga poniendo de ejemplo a Garzón porque todos conocemos bien la cadena de cambalaches que en los últimos años se dieron por esos pagos de las salas de justicia. Pero día llegará en que fiscales y jueces puedan ejercer la justicia sin miedo a que seres de escasa moral les presionen desde sus poltronas de poder. Por cierto, no le esperaban las metralletas en el aeropuerto porque sus portadores están, gracias a él, en los consistorios y en las juntas vascas. ¡Qué poco respeto tienen por los muertos!
Y con qué indignidad habla Rubalcaba de la muerte digna, su proyecto estrella, el primero que pondrá en marcha si llega a gobernar. ¿Cuántos viejos hay en España? ¿Cuánto podemos ahorrar si vamos eliminándolos poco a poco? Fíjense en sus reflexiones: “… ¿cuándo desahucias a un enfermo?; ¿cuál es el límite de los servicios que le das a alguien que sabes que va a morir? Todo eso es un mundo a caballo entre la ciencia, la política, la economía y la moral”. El comienzo de la vida y el fin, señor Rubalcaba, tienen que ver con la ciencia y la moral, pero no con la política y menos aún con la economía. Deje que los paliativistas, de acuerdo a la lex artis ayuden a los viejos y enfermos a vivir una buena muerte. Aunque recordando la exhibición de Mar adentro –la película del socialismo, como Ich klage an lo fue del nazismo—con los cejateros corifeando, y la aclamación al doctor Montes, el de las sedaciones de Leganés, ¡qué se puede esperar! ¿Quieren los de la izquierda a sus hijos minusválidos o retrasados, y a sus personas mayores? ¿Tiene madre Rubalcaba? En caso afirmativo, me gustaría repetirle aquella expresión castiza que la seña Rita de la Verbena de la Paloma le decía al desesperado Julián: ¡Alfredo, que “ties” madre!
Los coqueteos con los “quincemeros” –ahora se llaman así—son de vergüenza. Es decir, que alguien que fue hasta hace poco ministro del Interior y que pretende gobernar España dice que a estos ilegales la democracia no les resuelve sus problemas pero que no son antisistema y son gente educada y guay. Me pregunto yo si agredir a los parlamentarios, intentar asaltar la asamblea de Madrid, el Ministerio del Interior o tomar calles y plazas sin autorización es lo que le pone a Rubalcaba.
Zapatero debe estar a cuadros. Tantos años con Rubalcaba al lado, ayudándole a hundirnos en la miseria, y ahora ha descubierto además de la cuadratura del círculo, unos teoremas geométricos que no figuran en los tratados de Euclides y la solución a todos los problemas de España. ¡Date el piro vampiro!
___________________
Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora
Directora de Ourense siglo XXI
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
www.magdalenadelamo.com
✉ periodista@magdalenadelamo.com
(12/09/2011)

MADRID, 13 (OTR/PRESS)
Si el sistema financiero tuviera un "fracaso" del 30 o el 40 por ciento -no estamos tan lejos-, ¿deberíamos preocuparnos, tomar medidas urgentes? Si en el sistema sanitario, se muriera el 30 por ciento de los pacientes, ¿consideraría que funciona bien? En la educación sucede desde hace décadas y no pasa nada. Es más, en los últimos años, no ha habido apenas protestas de los sindicatos, de los indignados, de los profesores y de los partidos-al revés- por ese terrible fracaso que arrastramos desde la LODE, la LOGSE y compañía en las que Rubalcaba tuvo importantes responsabilidades. Y eso que fue un ministro de Educación dialogante y con voluntad de buscar soluciones.
Xavier Pomés, que fue consejero de Sanidad en el último Gobierno de Jordi Pujol ha escrito un constructivo artículo en La Vanguardia sobre el futuro del sistema de salud pública. Dice que es excelente y elogiado en todo el mundo, que no debería ser desvirtuado ni destruido, pero que viene sufriendo graves carencias económicas. Dada la situación de crisis, añade, forzosamente hay que proceder a reformas estructurales, que deben ser explicadas pedagógicamente y asumidas por los ciudadanos, en las que deben participar los profesionales y, entre todos fijar qué prestaciones no vamos a poder seguir manteniendo y que líneas rojas del modelo sanitario no debemos traspasar bajo ningún concepto. Fija algunas: equidad, acceso a las tecnologías y tratamientos modernos y eficientes, innovación e investigación. Reclama un debate sereno y amplio de miras, pero afirma que aunque la crisis pase, nada volverá a ser como antes. No habrá más barra libre.
Si no lo tocamos, dice, será inviable a corto plazo. Si le quitamos la calidad, sólo lo utilizarán los económicamente más débiles. Y eso es injusto e indeseable, pero posible. ¿Vale eso para el sistema educativo? Sí y no. Vamos a tener que tocar el sistema, quieran o no los que siempre han estado preocupados por la calidad de la educación y los que sólo lo están ahora. A diferencia del sistema público de salud, nuestra modelo educativo es un desastre, ha fracasado y hay que cambiarlo por otro que hable de esfuerzo, de trabajo, de calidad. Y mientras tenemos unos profesionales sanitarios excelentes -pasados por un MIR exigente- contamos con profesores excelentes, regulares y malos. Deberían ser los mejores, porque a ellos les confiamos lo más importante, la educación de los más jóvenes, pero no es así.
¿Cómo se puede decir que peligra la calidad del sistema educativo si no existe esa calidad ni se la ha visto por la mayoría de las aulas españolas en las últimas décadas? Hemos mejorado en la escolarización, en los edificios, en los medios, pero todos los indicativos revelan que nuestro sistema educativo es deficiente. No es culpa exclusiva ni fundamental del profesorado, pero los docentes deberían reflexionar y reconocer que tampoco lo están haciendo bien. O que pueden hacerlo mejor. No es sólo ni fundamentalmente un problema de medios. Es un problema de un modelo, debatido serenamente y entre todos. Sobre todo, entre todos los profesionales. francisco.muro@planalfa.es

MADRID, 13 (OTR/PRESS)
El candidato Rubalcaba no deja de sorprendernos sobre todo por la caradura que está demostrando día a día. Las encuestas no le son nada favorables y la demagogia y directamente la mentira se ha instalado en su campaña. Rubalcaba no acaba de llegar ni a la política ni al gobierno. Todo el mundo lo sabe. Pero él se empeña en hacernos creer que llega de un mundo raro, desconocido para él. No hace mucho decía que tenía las recetas para sacar a la economía española de la crisis y que las pondría en marcha si la sociedad española le daba la confianza para gobernar. El viernes a petición suya. El PSOE recuperará el impuesto sobre el patrimonio con razones absolutamente contrarias a las que les llevó en diciembre de 2008 a suprimirlo. Da vergüenza leer ahora las razones que el socialismo exponía en su programa electoral o las declaraciones del propio Zapatero para acabar con este impuesto. Rubalcaba hace creer que ni estaba ni se le esperaba.
Antes fue la reforma constitucional para fijar un déficit público después de haberse reído de Rajoy. Y en las últimas horas Rubalcaba se ha atrevido a decir que se han perdido unos años preciosos para reformar el sistema financiero, una de las razones por las que España no convence a los mercados y es incapaz de financiar y ayudar a las miles y miles de empresas que se han visto obligadas a cerrar y a echar a sus trabajadores a la tragedia del paro por la falta de crédito.
Y esto sucede mientras España no deja de estar en el ojo del huracán. Grecia sin duda es un problema, pero ya hasta Obama asegura que después el problema es España. El Gobierno y el candidato del PSOE están en las antípodas de querer recuperar con reformas la confianza necesaria para lograr que España deje de ser un país al borde del abismo. A Rubalcaba le da todo igual. Sólo está pensando en salvar los muebles de un partido en descomposición y ahora sabemos que con miles de representantes corruptos que han dejado agujeros en las cuentas y muestras de su nula calidad moral. Lo que puede ocurrir en dos meses nadie lo sabe, pero no hace falta ser muy listo para llegar a la conclusión de que no nos espera nada bueno porque nada se hace para cambiar el rumbo de las cosas.

MADRID, 13 (OTR/PRESS)
El problema político de la España progresista consiste en optar entre lo que a muchos les pide el cuerpo -no votar al PSOE o no votar a nadie- y lo que les pide el alma -evitar que se produzca un triunfo, más o menos clamoroso, de la derecha-. Es verdad que la personalidad del candidato socialista es un elemento muy importante a favor de la tesis del alma, entre otras cosas porque las encuestas son tan unánimes en dar la victoria al PP como en minusvalorar al candidato Rajoy, desde luego por debajo de Rubalcaba. Hay un artículo de Gregorio Peces-Barba en "El País" de este martes, injusto con los indignados, pero que acierta en el tema que planteo. Sobre todo en la predicción de que si se ayuda a la victoria del PP, después vendrán las lamentaciones y los arrepentimientos. Es verdad que Zapatero y el PSOE pueden haberse ganado a pulso lo que el 20-N seguramente les sucederá, pero eso no significa que sea inteligente y razonable la actitud de aquellos que vayan a contribuir sustancial y esencialmente a la derrota del socialista y a la victoria del popular.
Y es verdad, como dice Gregorio, que la derecha nunca ganará si no es con los votos de los pobres. No los tuvo en 2004 ni en 2008 pero sí en 1996 y 2000. El 20-N puede ser la tercera vez que los obtenga. Los Gobiernos socialistas de la democracia, con todos sus errores y flaquezas, trajeron a este país los componentes básicos de las libertades y del Estado de Bienestar, componentes que luego, es verdad, no han sabido cuidar como era necesario. Pero la alternativa es mucho peor, pues estamos viendo con toda claridad que las intenciones y las realidades de gobernanza de la derecha son mucho más perjudiciales para aquellos componentes. Eso lo veremos inmediatamente, sobre todo en lo referido a la política social, al bienestar. Lo veremos cuando ya no tendrá remedio y no lo tendrá seguramente para muchos años. A no ser que pronto ocurra lo que en 2004: que lo más sensato del pueblo español despierte de sus sonnolencias y se esfuerce en alcanzar lo que los clásicos llamaban el bien posible o el mal menor.

MADRID, 13 (OTR/PRESS)
Cuando no hay harina, todo es mohína.... o despedidas. La lista de personajes, ministros o ex ministros, que han decidido no acompañar al candidato Pérez Rubalcaba en su viaje hacia la oposición crece. A los José Bono, Elena Salgado, Carmen Calvo, Miguel Sebastián o Cristina Garmendia se une Angel Gabilondo. El todavía ministro de Educación, un hombre ponderado que no milita en el PSOE pero que quizá habría aceptado encabezar la lista de los socialistas en alguna provincia ha declinado ir de segundo en Valencia.
A un "feo" de parecida naturaleza se opuso Carmen Calvo, ex ministra de Cultura, cuando trascendió que Rubalcaba prefería a Rosa Aguilar de "número uno" por Córdoba. Calvo, que no suele morderse la lengua, ha dicho que no había olvidado las acometidas de Rosa Aguilar cuando estaba en la oposición. Mala cosa la memoria porque hablando de Rosa Aguilar es seguro que más de un votante socialista cordobés se acordarán de cuando la señora Aguilar, a la sazón portavoz de IU en el Congreso, intentaba desacreditar a Felipe González, presidente del Gobierno del que Rubalcaba era portavoz. Pocos políticos resisten el "test" de coherencia: qué decíamos antes, qué decimos ahora. Sobre todo si han hecho de la política una profesión y un modo de vida.
Por eso, cuando anuncian su retirada aduciendo sus razones: coherencia, cansancio o despecho, creo que hay que respetar la decisión. Tildar a los que se van de poco menos que ratas que abandonan el barco -eso es lo que ha venido a decir el vicepresidente Manuel Chaves refiriéndose a Pepe Bono -"Es fácil irse cuando se abre una vía de agua en el barco"- está feo. Feo por inelegante y por injusto, porque Bono ha tenido el coraje de decir en varios momentos lo que otros pensaban (probablemente, incluido el propio Chaves) acerca de los desaguisados de Rodríguez Zapatero, por ejemplo, en relación con el nuevo "Estatut" de Cataluña o cuando las negociaciones con la ETA más allá del atentado de la T-4 de Barajas.
Chaves sabe que el Bono a quien, por cierto, apoyó para secretario general del PSOE hasta que se cruzó Alfonso Guerra, si no quiere estar en las listas no es por falta de ganas de seguir en la política. Lo que ocurre es que el PSOE que deja Zapatero y pretende heredar Rubalcaba ya no es un partido socialista. Es otra cosa. Por eso se van los que se van y no siguen otros que, en silencio, se fueron antes que ellos.

MADRID, 13 (OTR/PRESS)
El euro está herido de muerte sin que nadie haga nada por reanimarlo. Casi me atrevo a decir que en la historia de la UE nunca como ahora hemos tenido unos líderes europeos tan flojos, tan incapaces de dar respuestas rotundas a este huracán que se ha desencadenado contra el euro.
Por si fuera poco, los actuales líderes europeos han adoptado como "mantra" el déficit cero a pesar de que cumplir con ese objetivo aquí y ahora está empobreciendo la Unión Europea y lo único que está provocando es más crisis, más paro, más incertidumbre. Ahí está Grecia al borde la quiebra mientras desde Bruselas se le exige un plan tan draconiano sin importarle las consecuencias que ese plan tiene sobre los ciudadanos.
A Grecia la están empujando a salir del euro y si eso sucede el efecto dominó puede ser inmediato. O sea, que los días del euro pueden estar contados.
En realidad no se está haciendo bien la llamada construcción de la Unión Europea. Los "mandamases" de Bruselas nos impusieron una moneda única, que sin duda fue un gran paso, pero se olvidaron que hacían falta otros mecanismos para que el euro fuera un éxito habida cuenta de que las economías y los fiscos de los veintisiete son distintos.
Ahora nos encontramos al borde del abismo sin que los ciudadanos podamos hacer algo más que mirar a la señora Merkel e interpretar sus gestos y palabras como si ella sola tuviera la capacidad de salvarnos a todos. Y es que salvo Merkel y Sarkozy el resto de los líderes europeos son irrelevantes, y ni siquiera los dos primeros son tampoco unos genios.
Pero quizá habría que preguntar en voz alta a quién molesta el euro, a quién conviene que el euro desaparezca, qué está detrás de este ataque en la línea de flotación de la vieja Europa.
Sí, ya sabemos que hay una crisis financiera mundial, pero los ataques al euro son algo más. Así las cosas, llevamos todo el verano con la espada de Damocles sobre nuestras gargantas esperando que de un momento a otro nos anuncien que el euro está en fase terminal y que lo mismo volvemos a las antiguas monedas nacionales lo que supondría un empobrecimiento inmediato, sobre todo de algunos de los países periféricos de la UE, por ejemplo España.
Lo peor, ya digo, es la sensación de que los actuales dirigentes de la UE no tienen la capacidad, el impulso y las ideas claras para evitar el desastre. Suya será la mayor responsabilidad si el euro muere.

MADRID, 13 (OTR/PRESS)
Las falsedades no se convierten en verdad por repetirlas. La propaganda se soporta en la tozudez para que el mensaje se quede grabado independientemente de que se ajuste a la realidad. En política esto es cada día más cierto.
En el gobierno de la Comunidad de Madrid parece que tienen un libro de estilo que manejan con disciplina germánica. Conceptos como "huelga política", "desestabilización", "sindicalistas" se adecuan a una de las más virulentas campañas de descrédito más duras que se conocen contra los maestros y profesores de la comunidad de Madrid.
La propia Esperanza Aguirre llegó a afirmar que los profesores "sólo trabajaban 20 horas a la semana", cuando son 37,5. Luego rectificó. Quienes protestan por los recortes educativos que dejan fuera a los profesores interinos y cargan sus clases sobre los que tienen plaza son "los de la ceja", "sindicalistas" y los "radicales del 15.M".
Y ahora se hace público un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) en donde se certifica que los profesores españoles de Educación Primaria dedican 880 horas a dar clase al año, 101 horas más que la media de los países de la OCDE (779 horas), y los de Secundaria, 37 más (693 frente a 656).
La batalla que libra la Comunidad de Madrid por reconducir la enseñanza pública con un importante recorte de costes se sostiene en que los enseñantes madrileños tienen pocas horas lectivas. Pretenden añadir dos horas más, con lo que los parámetros de comparación todavía serán mayores con la de la mayoría de los países desarrollados.
El informe de la OCDE es un torpedo en la línea de flotación de la estrategia de crispación de Esperanza Aguirre contra los profesores.

MADRID, 13 (OTR/PRESS)
No habló nunca Demóstenes por boca de Manuel Chaves que a su condición de presidente del partido añade la de equilibrista sintáctico, uno de esos que cuando empieza una oración no sabes nunca dónde puede llegar saltándose las leyes de la gramática como el que desafía a la gravedad. Chaves ha reconocido que la nave, es decir el partido, tiene una vía de agua y que no le ha gustado la renuncia de Bono. Acierta en la primera parte pero no en la segunda, va listo Chaves si cree que Bono se retira del todo. Bono se repliega en este momento de este "ahora" que no le gusta nada porque con él no van los barcos que tienen vías de agua. Bono es de los que cree que charcos los justitos y contados puesto que con los pies llenos de barro uno no va a ninguna parte decente. Y Bono es de los que se bañan con corbata como queda constancia después de su cruzada contra los desaliñados de la tribuna y los "perro-flauta" de las aceras cercanas al Congreso.
Dice Chaves, y esta vez se le ha entendido perfectamente que los amigos también discrepan y pelillos a la mar. Una expresión que se entiende perfectamente pero que igual le vuelve a tocar las narices a Bono que de pelillos sabe un montón. Así empezaron Carmen Morell y Pepe Blanco con sus famosas "coplas regañás", por lo tanto no extrañaría ver a Chaves y Bono cantado "me debes un beso" en una gira por las principales ciudades de España, y de telonera Carme Chacón a la que la realidad de las encuestas le dan la razón porque pueden "venir tiempos maravillosos" (los mismos que se vuelven pesadilla para Rubalcaba que es el candidato incapaz de tapar la vía de agua). De Zapatero ni se habla, pero ni aquí, ni en Rodiezmo, ni en las charlas entre grumetes en las que se localiza a Chaves. Una de esas charlas de bar de puerto en las que se arregla el mundo mientras quede sentido común dentro de una botella de ron.
De estas vamos a ver más. A medida que las encuestas fustiguen y a medida que se acerque el 20-N escucharemos críticas a los que abandonan el barco como a Garmendia o a Gabilondo, que prefiere dar más horas lectivas por el mismo precio antes que aguantar el tardo-zapaterismo que tiene nombre de asignatura que se estudia en las academias de alumnos repetidores, en esas mismas donde toda la vida se han dado clases de griego, latín y química para niños tarambanas de la clase media. Este septiembre el coleccionable más solicitado es el álbum de cromos de bajas en el PSOE, en los patios no se habla de otra cosa. Las vías de agua llenan obligan a los que quedan dentro a subir las piernas para no mojarse los pies.

RUBALCABA EN EL PAÍS
Hoy vimos a Rubalcaba en El País,
el servil diario que le hace su campaña,
que a sus lectores con gran frecuencia engaña
porque es un periódico chisgarabís.
Seis paginazas de sólida patraña
donde Alfredo no recibe ni un mentís,
exprimiendo a tope su materia gris
para parir trolas con astucia y maña.
Y como él es en alquimia doctorado
nos entrega el trolerío sublimado.
Zapatero decidió, tras muchas vueltas
y después de haber dejado el fisco en trizas
entregarle a Rubalcaba las cenizas,
pero él las quiere, por profesión, disueltas.
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Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
(13/09/2011)

MADRID, 12 (OTR/PRESS)
¿Cómo quiebra un país? ¿Cómo se cierra una mañana cualquiera nada menos que toda una nación por suspensión de pagos? A Grecia parece que no le queda nada por hacer y que lo que ha hecho, no ha servido para mucho. Quisieron poner un impuesto para todos los que tuvieran una piscina en su casa y cuentan que, oficialmente, reconocieron que tenían piscina seis ciudadanos seis en toda Grecia. El caso es que han reconocido que les queda dinero hasta octubre y que a partir de ese mes, ni pensiones, ni salarios ni nada más el recuerdo en forma de columnas de lo que un día fueron y ya no son. La cuna de la democracia echa el cierre y si los bárbaros del norte no corren en su ayuda, tendrá que salirse del euro, salirse de Europa, quedarse ¿dónde? Porque esa es la pregunta para la que no tengo respuesta. Argentina estuvo a punto cuando entonces, cuando lo del corralito y los cuervos volaban sobre la vacas y los gauchos recitaban de memoria a Martín Fierro mientras los capitostes del peronismo -esa cosa anacrónica que vive enquistada y parásita en la hermosa Argentina- bailaba tangos y ponía -en falso- un punto final a la infamia.
Pero Grecia, ¿qué hacemos con Grecia? ¿Dónde va un país que de pronto no forma parte de nada, un país al que le echan del club por moroso y lo dejan desahuciado, pobre, sin futuro en medio de un continente pero como flotando, sin moneda, sin reservas, tan sólo con sus ruinas que son nuestro pasado? Y si Grecia se nos escapa de las manos, qué va a ser de todos nosotros, por dónde seguirá la inevitable caída de este ignominioso dominó de intereses creados en el que hemos convertido el sueño europeo.
Pero lo atroz de esta situación es que no parece tener salida. Porque la solución es inyectar más millones con urgencia ¿para qué exactamente? ¿para posponer de octubre a diciembre la insolvencia? Y en diciembre ¿qué hacemos? Habría que aprovechar la crisis para replantearse Europa porque así no vamos a ninguna parte y en el peor de los casos, si seguimos parcheando este globo que cada vez se hace más grande y mas tóxico, terminará explotando y entonces se salvarán muy pocos y el estado del bienestar será como el Partenón, una ruina del esplendor al que un día llegamos y no supimos gestionar. Salvad a Grecia ahora, por los dioses del Olimpo, por Homero y Platón y Aristóteles, por tantos que tanto nos legaron, salvad antes que nada a Grecia y luego nos sentamos dispuestos a renunciar a muchas cosas con tal de que no se nos vaya al traste una forma justa de entender la vida.

MADRID, 12 (OTR/PRESS)
Se me antoja raro que ninguna autonomía haya pedido las transferencia del Ejército a su región o nacionalidad, porque negociados más complejos se han transferido. Por ejemplo, parques naturales que se asientan en dos o más demarcaciones autonómicas, como si los abetos y los caducifolios supieran de límites administrativos. Así sucede que, en caso de incendio, no se sabe a qué cuerpo de bomberos avisar.
La Constitución señala que todos los españoles somos iguales, sin distinción de raza, sexo o creencia (Artículo 14) pero eso cambia si el español está enfermo. Un español enfermo, macho o hembra, a pesar de que la misma Constitución sanciona la libertad de movimientos (Artículo 11) puede ser sancionado si se acoge a ese derecho y, estando empadronado en Zaragoza, decide ir a pasar unos días de vacaciones, pongamos que a Salou. El ayuntamiento de Vila-seca en particular, y la Generalitat de manera implícita, en general, agradecen al zaragozano que gaste su dinero en Cataluña y ayude a sostener uno de los sectores económicos tan importantes como el turismo. Pero si el bienvenido zaragozano, a la hora de gastar, acude a la farmacia más próxima, o a cualquiera de las de provincia de Tarragona, no le facilitarán la medicina, a no ser que la pague de su bolsillo, te lo juro de mi madre, que dicen en el pueblo de mi tía Pascualina. La bulimia autonómica reclamó la transferencia de algo tan escasamente autonómico como es la salud, y ahora los gobiernos taifas deciden a quien socorren y a quien no, en ese ejercicio del disparate en el que nos hemos asentado, no solo por los avidez crónica autonómica, sino también por la anuencia, el descompromiso y la complacencia de todos. Si en Cataluña prefieren a un cirujano regular que hable catalán a un excelente cirujano que hable castellano, y lo consienten los posibles damnificados, allá ellos, pero la discriminación anticonstitucional es un disparate que subraya el desvarío y la necedad que estamos consintiendo.

MADRID, 12 (OTR/PRESS)
Las encuestas no le son propicias a Alfredo Pérez Rubalcaba. Nunca como ahora se ha dado tanta unanimidad en los sondeos que auguran un triunfo rotundo del PP.
En realidad no hace falta leer las encuestas, es suficiente con salir a la calle y escuchar lo que dicen los ciudadanos de a pie. Y lo evidente es que una inmensa mayoría de ciudadanos ha perdido la confianza no solo en el presidente Zapatero, que ya está descontado, sino en el PSOE. En la calle se respira deseo de cambio como si el cambio por si mismo fuera a tener un elemento de cura-milagro de nuestra economía.
Lo cierto es que Rubalcaba no está haciendo una mala campaña, incluso yo diría que la del candidato socialista es una campaña más imaginativa y positiva que la de su más directo rival Mariano Rajoy. Pero dadas las circunstancias casi da lo mismo lo que haga y diga Rubalcaba, y a él le toca pagar la inmensa desilusión e indignación de los ciudadanos.
Tiene pues mérito que Rubalcaba intente no descomponer el gesto y salga todos los días a intentar convencer a los votantes que den otra oportunidad al PSOE y por tanto a él.
Vistos desde fuera sus esfuerzos ímprobos me pregunto una vez más qué tendrá el poder para los políticos se batan el cobre hasta quedar sin aliento. Rubalcaba sabe que lo tiene imposible y aún así aceptó el reto de coger el testigo y lanzarse a la arena a tratar de que su partido no pierda al menos los muebles.
Mientras, frente a él, Mariano Rajoy acaricia el triunfo sin apenas moverse. Los ciudadanos continuamos sin saber como piensa abordar el PP la crisis, que medidas va a adoptar, si bajarán o subirán los impuestos, si mantendrán tal cual lo conocemos el Estado del bienestar. Desde las filas del PP nos llegan ambigüedades, como si temieran comprometerse, solo dicen que lo harán mejor, y a lo que parece hay millones de ciudadanos dispuestos a creerlo como si se tratara de una cuestión de fe.
Dicen los expertos en cuestiones electorales que en España las elecciones no se ganan sino que las pierde otro. En este caso es evidente que el PP las va a ganar sin apenas mover un dedo, no les hace falta habida cuenta del descrédito alcanzado el PSOE.
Pero si me permiten una reflexión me parece preocupante que dentro de un par de meses el mapa de nuestro país tenga casi en exclusiva los colores del PP. Todas las autonomías, a excepción del País Vasco y Cataluña, son "populares" y todas las grandes capitales de provincia, menos dos o tres, están en manos de alcaldes del PP. Si a eso le añadimos el Gobierno de la nación, entonces el poder del PP será casi absoluto.
Y todo esto es posible por la mala gestión, por el mal gobierno, de Rodríguez Zapatero que está llevando a los ciudadanos a votar masivamente al PP con tal de perder de vista a los dirigentes socialistas.
Menuda herencia le está dejando Zapatero a la izquierda española, y sobre todo menudo "marrón" al que se está enfrentando Pérez Rubalcaba. Yo le tengo por un político inteligente, capaz, hábil, pero desde luego no le tengo por milagroso, y el PSOE no es que no tenga un buen candidato es que necesitaría un milagro.

MADRID, 12 (OTR/PRESS)
A petición del candidato Rubalcaba, el Gobierno se apresta a restaurar el Impuesto sobre el Patrimonio. Es un brindis al Sol. En este caso, un brindis a los "indignados" del Movimiento 15 de Mayo que tenían por costumbre acampar en la madrileña Puerta del Sol. Estamos -digámoslo con todas las letras- ante un gesto hostil hacia las clases medias que, por lo demás, caerá en el vacío porque a tenor del signo de los sondeos de los últimos meses, el PP será el vencedor en las elecciones del 20 de Noviembre y su líder, Mariano Rajoy, tiene dicho que está en contra del mencionado impuesto.
Es una iniciativa que en clave política cabe calificar de demagógica, puesto que hace tres años fue el Gobierno socialista, que preside Rodríguez Zapatero, quien decidió suspenderlo. Si decide ahora restaurarlo como guiño a los hipotéticos votantes situados a la izquierda del PSOE, amén de un injusticia perpetrará una estupidez. ¿Por qué? Pues porque quienes se han señalado como integrantes del difuso 15M, a través de sus lemas y consignas, no demostraban ninguna simpatía hacia la política desarrollada durante estos años por el Partido Socialista. Más allá de la injusticia que supone la restauración del mencionado tributo -de hecho cualquier patrimonio paga ya impuestos, lo que vendría a significar pagar dos veces por lo mismo-, lo pertinente sería abrir un debate acerca de si es lógico penalizar el ahorro de la manera gravosa como lo viene haciendo nuestra fiscalidad. En tiempos de una crisis cercana a la recesión, cargar contra el ahorro es tanto como ir contra las clases medias dejando a un lado a quienes mediante sus "SICAV" -confiadas, por cierto, a la CNMV y por lo tanto alejadas de los inspectores de Hacienda- o de sus deslocalizaciones tributarias son quienes, de verdad, atesoran las grandes fortunas. Sorprende que un hombre tan inteligente como Rubalcaba se haya dejado arrastrar a posiciones políticas alejadas de lo que ha sido su trayectoria de los últimos treinta años. Deben ser los nervios. Los nervios o la desesperación que nace de analizar las encuestas y ver que todas dicen que el futuro político de España no pasará por sus manos. Tengo para mí que esta es la clave que explica el por qué de este brindis al Sol.

MADRID, 12 (OTR/PRESS)
Imposible objetar cosa alguna a la restauración del Impuesto sobre el Patrimonio que seguramente decidirá el Gobierno en su próximo Consejo de Ministros. O, bueno, se me ocurre un "pero" que no es, pese a que lo parece, ninguna majadería: el dineral que habrá que gastarse en detectives e investigadores para saber quienes son de verdad los que más dinero tienen. En sus declaraciones a Hacienda, que les salen negativas invariablemente, no aparece ese dinero, ni en los registros consta que existan propiedades a sus nombres, ni sus cuentas bancarias rebasan la condición de normalitas. El dinero, el patrimonio, lo esconden en alguna parte, y aunque todos sabemos quienes son, no sabemos exactamente dónde lo tienen, a fin de propinarle ese pellizco que el decoro social y las actuales circunstancias demandan.
Zapatero exhuma el impuesto a los ricos para echarle un cable a Rubalcaba y que no le sigan diciendo que por qué el PSOE no hace ahora lo que promete hacer si gana las elecciones. No por ello, sin embargo, se trata de una medida fiscal injusta. Injusto era que los ricos no pagaran más para socorrer al país que les hace ricos precisamente, o que se aterrorice con impuestos y exacciones al que no tiene más que los modestos ahorros de toda una vida, honrada y legítimamente conseguidos. Sea como fuere, el sentido común dicta, incluso al tipo más egoísta, codicioso y cruel, que antes de que la gente se muera sin atención médica, o que los montes se calcinen por haber "recortado" los medios que les protegían, o que los jóvenes se den definitivamente al alcoholismo por no ocurrírseles ni tener en qué emplear sus vidas, es preferible incautarles a los ricos unas migajas de su pan enorme.
Pero el Partido Popular no quiere, al parecer, saber nada de ese impuesto. A veces da la impresión de que todo el mundo sabe de qué va ese partido, salvo buena parte de la gente que le vota. En vez de ayudar a descubrir quienes son los que se han apalancado las pelas que debieran repartirse un poco, se opone absolutamente. Se ve que como los ricos también lloran, al PP, tan sensible, le dan pena.

MADRID, 12 (OTR/PRESS)
El Consejo de Ministros de este viernes sigue empeñado en demostrar que el Gobierno gobierna: reactivará por decreto el Impuesto de Patrimonio, una medida que el propio Rubalcaba -y no el presidente del Ejecutivo_ se encargó de anunciar, en una clara demostración de quién es el que lleva el timón aquí. Conste que no me parece desacertado reactivar este impuesto, como tampoco me lo pareció reformar la Constitución, aunque sus efectos vayan a tener lugar "ad calendas graecas".
Lo que me parece mal son las formas, que en política son tan importantes como el fondo. Reformar nuestra ley fundamental es imprescindible, y en muchas más cosas que en el mero artículo 135. Pero sigo sin ver la necesidad de esta "reforma express", generando la sensación, sin duda no muy errada, de que estamos a las órdenes de los "diktat" que llegan de fuera.
Lo mismo cabría decir del Impuesto sobre el Patrimonio. Recrearlo por decreto, con el Parlamento al borde de la disolución -este martes se celebra la penúltima sesión plenaria del Congreso- puede que no sea, como dicen algunos en la oposición, inconstitucional; pero es, desde luego, una falta de estética política, más allá, repito, de lo que nos pueda parecer la propia medida en sí.
Hay cosas (esta es una de ellas) que, en mi opinión, deberían consensuarse, y más en la situación extremadamente delicada que vive la economía europea y, por supuesto, la española. Me preocupan, alguna vez lo he dicho, los períodos de interinidad, que son aquellos en los que más desmanes, errores y precipitaciones se cometen. Vigilancia es la palabra.

MADRID, 12 (OTR/PRESS)
¿Sería posible un acto en España en homenaje a las víctimas del atentado terrorista del 11-M en el que estuvieran juntos el actual presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y quien ocupaba ese puesto cuando se cometió el atentado, José María Aznar? ¿Sería posible en España un acto de homenaje a las víctimas del terrorismo de ETA en el que estuvieran juntas todas las instituciones, todos los partidos políticos y donde los verdaderos protagonistas fueran las víctimas? ¿Sería posible en España un homenaje a quienes han sufrido la lacra del terrorismo que estuviera presidido por la bandera de nuestra nación? Me temo que cualquiera de los tres interrogantes anteriormente planteados no tienen una respuesta claramente afirmativa; más bien los hechos demuestran todo lo contrario.
Esta es la gran lección que ha vuelto a dar el pueblo americano a todo el mundo, con ocasión del décimo aniversario de los atentados contra las Torres Gemelas de Nueva York y contra el edificio del Pentágono en Washington. Ver a Barack Obama y a George Bush juntos en la "zona cero" rindiendo homenaje a las 2.997 víctimas mortales del 11-S. Ver como inmensas banderas de Estados Unidos colgaban de los edificios; ver como los familiares de las víctimas de aquel brutal atentado terrorista eran los verdaderos protagonistas de la conmemoración no deja de producir una sana envidia si lo comparamos con lo que ha sucedido con demasiada frecuencia en nuestro país.
De lo bueno que hacen los demás es aconsejable tomar nota. Estados Unidos sufrió el 11-S del 2001 el mayor ataque terrorista de la historia. Un atentado que conmocionó al mundo y que cambió el rumbo de la historia reciente. Pero en España también sabemos mucho de lo que es la sinrazón del terrorismo. Llevamos sufriendo cincuenta años la existencia de un terrorismo constante y continuo, el de ETA, que se ha cobrado 857 vidas humanas, todas inocentes. Y por si esto no hubiera sido suficiente, el 11 de marzo de 2004 nuestro país sufrió otro ataque terrorista -cuya autoría intelectual no aclaró el juicio que se llevó a cabo- que costó la vida a 192 personas que viajaban en los trenes de cercanías que se dirigían a la estación madrileña de Atocha.
Una sociedad que se precie no puede ni debe olvidar a sus muertos y con más motivo, a aquellos que han sido asesinados por ser ciudadanos libres de un país libre. Las víctimas de ETA lo han sido por ser españoles. Los asesinados por Al Qaeda en Nueva York y Washington, por ser americanos. Tanto en España, como en Estados Unidos, como en cualquier país del mundo que haya sufrido la sinrazón del terrorismo se debe olvidar lo inolvidable. Las víctimas del terrorismo siempre estarán en nuestro recuerdo y si lo hacemos unidos y sin divisiones, mucho mejor.

ETA
Los muertos te han dado buen resultado
pues ya has conseguido lo que querías.
El PSOE se rindió a tus tropelías
y ahí está a tus pies arrodillado.
A las gentes que tú has asesinado
y a las familias a las que afligías
el vil socialismo de nuestros días
cobardemente las ha traicionado.
Ya las armas no te hacen falta alguna
pues son legales Bildu y Batasuna.
Ya tienes a Euzkadi bajo tu garra,
ya has consumado toda tu indecencia,
ya estás ahora asediando a Navarra
y el PSOE quiere darte la independencia.
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Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
(11/09/2011)

MADRID, 11 (OTR/PRESS)
El mismo periódico que asegura que España ha adoptado medidas in extremis, convencida de que el riesgo de intervención económica es real y cercano, entrevista a fondo al candidato del PSOE, que acusa en El País a la canciller Merkel de no asumir la responsabilidad que le toca en la crisis. Mientras Europa no active una salida común, cada país con problemas seguirá devaluándose, algo que ahora se hace mediante un menor gasto público combinado con recortes sociales y salariales, de los que probablemente no hemos visto aún la peor parte.
Una clave en ese sentido será la reducción de la indexación salarial con el IPC y el aumento del peso de la productividad en la determinación de los sueldos, asunto que parece ocupar más al PP y a la CEOE que a los propios sindicatos.
A Rubalcaba le gustaría que la dirigente alemana jugase de delantero centro y no de defensa central pero la realidad es la que es: Merkel sigue sin asumir que los eurobonos son la única salida ante los mercados y, en definitiva, que ante esta crisis solo cabe una respuesta europea, por muchos deberes que se le impongan a cada país semiarruinado. Será la única forma de evitar que los Estados débiles del euro, entre ellos España, terminen siendo más pobres debido a su nulo o escaso crecimiento y a su grave problema de endeudamiento, básicamente privado. De otra manera, ni se pagarán las deudas ni se creará empleo, por falta de crecimiento.
Rubalcaba dice cosas interesantes en la entrevista pero también se echan de menos explicaciones sobre algunos ejes de la salida de la crisis, como la reforma de las políticas activas de empleo, la apertura a la competencia de sectores fuertemente protegidos y la liberalización del mercado de la energía. Claro que Rubalcaba no solo habla de él -"al final es Rajoy contra mí"- en la amplia entrevista concedida a El País. También lo hace de una persona que puede serlo todo en el PSOE, es decir, "un diputado brillante que tiene una carrera por delante, la que quiera, que es Eduardo Madina". Quizá haya que preguntarle a Madina cuando sea el líder del PSOE.

MADRID, 11 (OTR/PRESS)
No todo es política, afortunadamente. Sufren el Madrid y el Barcelona contra el pronóstico de quienes auguraban que esta es una Liga de dos y que el resto sólo juega por ser tercero. Ya veremos. Pero es verdad que no hay competición de verdad si dos equipos tienen presupuestos que triplican y hasta multiplican por diez los de los demás. Si dos equipos pueden fichar a los mejores y el resto no tienen ni para pipas. Si de los derechos de televisión, los dos grandes se llevan casi todo el pastel y el resto se reparte las migajas.
Igual que no es posible una liga catalana o vasca, tampoco lo es una exclusiva del Madrid y del Barça y, por eso, habría que introducir criterios correctores para igualar más la competición. Si hablamos de deporte, porque si hablamos de espectáculo, el que paga tiene derecho a exigir y el que vende más, a cobrar más. Un cierto equilibrio haría bien al fútbol, aunque siempre hay capacidad para la sorpresa y para el buen trabajo.
Tampoco es de recibo que determinados equipos ahogados por las deudas generadas por unos pésimos gestores aprovechen la Ley Concursal -esperemos que la reciente reforma evite de una vez para siempre este escándalo- para no pagar ni a los jugadores ni a sus proveedores. Y que no pase nada. Bueno, pasa que acaban haciendo trampas y fichando a través de terceros lo que no pueden fichar legalmente.
La huelga de los futbolistas, la pelea por el reparto de los dineros del fútbol son sólo el iceberg de un mundo donde el agujero negro de las deudas y las maniobras "legales" son una constante. Y en medio de todo eso, que los clubes intenten cobrar a las radios por transmitir los partidos es una ofensa al sentido común y un insulto a lo que la radio ha hecho por el fútbol. ¿Fútbol es fútbol o fútbol es pasta? ¿España es también diferente en fútbol?
Pero no sólo es en el fútbol y en España. Rafa Nadal acaba de decir públicamente a los organizadores del Open de Estados Unidos que "sólo pensáis en el dinero" porque la mercantilización del tenis allí es el primer y único mandamiento. Y aquí, en nuestra casa, en el baloncesto hay escándalos que apenas salen en los periódicos pero que demuestran que no todos somos iguales ante la ley.
En el Barcelona jugará la próxima temporada, como ciudadano comunitario, el "primer congoleño nacido en Atlanta". C.J. Wallace es americano, intentó conseguir la nacionalidad albanesa -país que no ha pisado- y como no se la dieron, se ha hecho con la del Congo, aunque, posiblemente, no sepa ni dónde está en el mapa. Otros jugadores se han hecho con pasaportes del Chad o de Madagascar, países que están adheridos a un convenio que, al parecer, sólo sirve para eso. Y no pasa nada. Juegan en la Liga como "comunitarios". ¿Por qué la ley es diferente para ellos?

Dentro de unos días empezará la carrera de las listas electorales, esa especie de lotería perversa, que al que juega y le toca le resuelve la vida; y no por los sueldos o las dietas que no son excesivos, sino por la casta de la que se empieza a formar parte, con un despliegue de ventajas aparejadas que se sustancian en complementos, jubilaciones y otras prebendas, algunas de naturaleza menos tangible, pero muy gratificante para espíritus poco evolucionados con necesidad de satisfacer sus egos arrugados. Hoy, entrar en política es casi comparable a tener un marquesado. Que se lo pregunten, si no, a algunos, con una simple y raspada licenciatura en Derecho, o ni eso, que salen de su pueblo directamente a la curul de San Jerónimo o de cualquiera de los 17 parlamentos españoles, además del Senado. No es de extrañar que, dada la naturaleza del psiquismo humano, enseguida se consideren por encima del común de los mortales. He conocido a unos cuantos a lo largo de mi trayectoria periodística y me divierte observar cómo se convierten en otra persona. Se hacen arrogantes y, en general, se sumergen en un universo paralelo adoptando la pose de vedette. Viendo este cambio, y en confianza a modo jocoso, a más de uno le he remarcado la célebre advertencia: memento mori!, o según Tertuliano, ésta más precisa aún: respice post te; hominem te esse memento!, que un siervo les iba recitando a los generales romanos cuando desfilaban victoriosos, recordándoles que eran mortales y no dioses.
Las semanas previas a la formación de las candidaturas, los aspirantes intensifican sus coqueteos y exhiben sus vistosos plumeros alrededor de los mandamases de los partidos, con vistas a ser elegidos. Vaya, como un concurso de mises pero sin desfile en bañador. ¿Y qué cualidades son necesarias para ser tocado por la mano de Dios? En la práctica, desgraciadamente por lo que ello implica, el nivel de exigencia no es muy elevado. En política, la excelencia no es un valor en alza. Cotizan más otras aptitudes más relacionadas con el cabildeo entre pasillos.
Todos coincidimos en que en política deben estar los mejores y los más capaces. Pero también estamos de acuerdo en que la clase política actual es la más mediocre y la peor preparada de nuestra historia democrática, consecuencia del deterioro social y moral que padecemos. Nada tienen en común los que hoy se sientan en los escaños del Parlamento con aquellos políticos de la transición, todos ellos de sólida formación, patrimonio heredado o ganado fuera de la política, con muchos oportunistas que la utilizan para medrar en el peor de los sentidos.
La publicación del patrimonio de los políticos –no entiendo que se haga ahora—seguro que animará a que afloren nuevas vocaciones, porque no están nada mal los patrimonios de algunos de los líderes de la Patria.
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Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora
Directora de Ourense siglo XXI
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
www.magdalenadelamo.com
✉ periodista@magdalenadelamo.com
(11/09/2011)

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
He escuchado hablar estos días a muchos profetas de la catástrofe. Desde la directora gerente del FMI, señora Lagarde, que nos advirtió, a mi juicio imprudentemente, de una posible recesión mundial, hasta al propio Barack Obama aventando, en mi opinión precipitadamente, la hipótesis de un nuevo ataque del islamismo terrorista para conmemorar el triste aniversario de aquel 11 de septiembre en el que cayeron las torres gemelas de Nueva York. La peor catástrofe es el catastrofismo, pero casi nadie se ha librado, nuevos nostradamus, de vaticinar el fin. El fin de un modo de vivir y de estar, naturalmente. La caída del nuevo Imperio romano.
Lo cierto es que esta semana que concluye no han faltado nuevos motivos para la alarma. Que la dimisión de un "halcón" de la economía, el economista jefe del Banco Central Europeo, Jürgen Stark, haya provocado un viernes muy, muy negro en las bolsas europeas, basta para comprobar la fragilidad de un sistema que se tambalea con cada nueva declaración pública de Trichet, de Durao Barroso o de la mentada Christine Lagarde, por poner algunos ejemplos. O con cada nuevo error de cálculo del FMI o del BCE, que también de esto ha habido.
Que una llamada de atención sobre un hipotético nuevo crimen masivo a cargo de Al Qaeda haya provocado una conmoción mundial demuestra que seguimos sumidos en la misma inseguridad que hace una década. Y la combinación de ambos factores, la crisis económica que rasca los bolsillos del ciudadano, y la sensación de estar bajo la espada de Damocles del terror, provoca una suerte de angustia mundial que poco conviene, entre otras cosas, a la estabilidad de los mercados.
Y lo peor es que hay muchas voces dispuestas al diagnóstico, pero ninguna alumbrando soluciones. Ni a escala planetaria, ni europea ni, desde luego, nacional. Mal podemos pedir a nuestra clase política que se ponga de acuerdo en las recetas que es necesario aplicar a la sangría económica española cuando el G-7, reunido en Marsella, fue incapaz de encontrar una respuesta común a la crisis, y la señora Lagarde intenta desesperadamente una solución consensuada -de nuevo, reuniones en la semana que comienza_para tapar el boquete del barco griego, por donde entra agua a toda Europa. Y, si ni siquiera ese boquete pueden tapar, ¿qué será de los otros agujeros más grandes?
Vistas así, a escala global, las cosas, qué quiere usted que le diga: hay una incapacidad política y técnica general para resolver una situación cuyos orígenes y desarrollo ni siquiera están bien, inequívocamente, explicados. Los ciudadanos del mundo, los europeos, los españoles, no podemos sentirnos bien representados en nuestros intereses por estos gestores, cuya única llamada es al miedo, a la austeridad -eso, en el caso europeo; lo contrario, en el norteamericano--, a la resignación. Ya no hay recetas de derechas o de izquierdas para sortear algo que, más que una amenaza, empieza a ser una realidad; simplemente, parece que no hay recetas. Nunca he sido partidario de pregonar ni pesimismo ni catastrofismo alguno, pero ¿cómo, dígame usted, no estar aterrorizados, como meros hombres y mujeres de la calle, en este nuevo 11-s, en el que, aunque no pase nada, ya ha pasado, está pasando, casi de todo?

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
El presidente del Congreso José Bono, no debe ver muy claro el futuro electoral de su partido y del candidato Rubalcaba, por lo que pone tierra por medio y ha comunicado que no quiere participar en las elecciones de noviembre. El riesgo es doble; de perder el PSOE, los cuatro años en la oposición se antojan demasiado arduos y, de ganar, no le compensa volver a ser ministro. Así que a casa, que se puede vivir fuera de la política como el mismo ha recordado a Fraga, otro que se va, pero por razones de edad.
José Bono, que se ha despedido de Fraga con una sentida carta de agradecimiento por sus servicios a España, en la que recuerda su lucha contra los extremismos, comparte con el presidente honorario del PP no solo su fe católica sino un cierto sentido patrimonial de la política.
En el caso de Manuel Fraga, hombre al que hay que reconocer su esfuerzo por aglutinar dentro de las siglas de Alianza Popular a toda la derecha española, incluyendo a la más irredenta, todavía muchos ciudadanos recordarán su famosa frase de "la calle es mía" como argumento para reprimir a palo limpio las manifestaciones siendo ministro de la Gobernación en aquel gabinete tras la muerte de Franco.
No tiene paragón, pero Bono ha pretendido estos día ponerse la medalla por la declaración de bienes de diputados y senadores que tiene colapsada la página web del Congreso. En tiempos de crisis hay una curiosidad morbosa por saber cuánto dinero e inmuebles han acumulado sus señorías a los que la imaginación popular atribuye riquezas sin cuento. Con respecto a las filas socialistas puede haber una cierta decepción; no hay mucho dinero. Hay más en las bancadas populares ya que muchos de ellos son de familias pudientes.
En cualquier caso sería injusto comparar el patrimonio de un hombre como Manuel Fraga, de casi noventa años y que lleva toda su vida trabajando, con, por poner un ejemplo, el de Carlos Aragonés, diputado por Madrid y casado con la Consejera de Educación, Lucia Figar.
Hay, sin embargo, un dato curioso; la enorme deuda que, en su conjunto, acumulan los diputados del Congreso en préstamos que no se reflejan en viviendas a su nombre. O sea, deben dinero pero no tienen nada. ¿Cómo se explica?
En cualquier caso Bono no da un buen ejemplo a la militancia socialista, necesitada en este momento de todos los hombres y mujeres que han mandado en cargos públicos. En tiempos de dificultades, cuando a alguien la he ido tan bien en un partido político, no es el momento de abandonar el barco aunque las travesías del desierto sean muy duras.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
Ha empezado la subasta electoral y el carnaval de las promesas. En el turno de Mariano Rajoy, imbuido de la majestuosidad de presidente electo, promete millones de puestos de trabajo en la mejor tradición de anteriores gobiernos socialistas y populares.
Mientras Rubalcaba cifra en cien mil los jóvenes formados que tendrán su oportunidad, el turno de Rajoy va dirigido a los banqueros. Primero les ha pasado la mano por el lomo, aludiendo a los peligros de la morosidad. También ha descartado una subida de impuestos para la banca. Y la parte de la tómbola se refiere a la capacidad que tiene él, Mariano Rajoy, de ser interlocutor privilegiado con los bancos. Se ha comprometido a "hablar con los bancos" y a que de esas conversaciones salgan compromisos para que ayuden a salir de la crisis.
Primera pregunta: ¿Si tiene interlocución privilegiada con los banqueros, ¿por qué no la ha empleado hasta ahora? El sentido institucional, de lealtad con su país y de patriotismo, ¿no le ha convocado a echar una mano al Gobierno socialista para que los bancos agilicen el crédito, permitan renegociar hipotecas y colaboren activamente en la reactivación económica?
Las medidas anunciadas por Mariano Rajoy en relación con la economía y los proyectos de su futuro gobierno están envueltas en nebulosas que no permiten aflorar ninguna concreción.
A la vista de lo que está haciendo María Dolores Cospedal en Castilla La Mancha y el PP en Murcia y Galicia, por ejemplo, lo que cabe esperar de un Gobierno del PP en España es más recortes y más recortes sociales.
Nadie mira las medidas propuestas por el presidente Obama que están en línea opuesta a la preocupación por el déficit. El plan de Estados Unidos para fomentar empleo y formación lleva implícito un presupuesto de 220.000 millones de dólares. Si aquí seguimos recortando, estamos retrasando la recuperación. Si no se suben los impuestos y no se relanza la actividad económica, el resultado será más paro. De eso no ha hablado todavía Mariano Rajoy.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
Hoy hace diez años, el país más poderoso del mundo descubrió, de manera trágica, que era vulnerable. Bastaba con que unos cuantos estuvieran dispuestos a morir para matar para que el caos, el dolor, la perplejidad se apoderada de Nueva York. Si esto ocurría en Estados Unidos ¿qué nos podría pasar a los demás?. Tembló EE.UU y con los estadounidenses temblamos todos los demás. Nuestra piel se quedó fría y nuestros ojos quietos, al visualizar nuestra extraordinaria vulnerabilidad ante la maldad ajena.
Esa maldad, ejercida en nombre de Alá, posteriormente, hizo estallar a doscientos compatriotas españoles. Nosotros, antes y después, tenemos esas otras víctimas que lo han sido en nombre de la patria vasca . Londres y otras grandes capitales tampoco han escapado n del humo y las bombas.
Han pasado diez años, hay guerras que aún continúan, las medidas de seguridad, impensables hace una década, forman parte de lo cotidiano , sabemos que el riesgo cero no existe pero no tenemos la certeza de que lo ocurrido a lo largo de estos años no vuelva a ocurrir. Después de una década, rememorar la matanza de las Torres Gemelas no es un ejercicio inútil. Las víctimas y sus familias se lo merecen y todos los demás necesitamos recordar que aún cuando nos resulte imposible de comprender, hay gentes por el mundo dispuestas a morir para seguir matando.
La certeza de que existen es nuestra gran incertidumbre. Si no recuerdo mal, hace diez años no se hablaba de las hipotecas-basura. No había crisis. Ahora sí. Una crisis económica y financiera que nos tiene como dice Rubinni "sentados en el abismo con los pies colgando". Tenemos la certeza de la crisis, la padecemos en carne propia pero esta certeza sólo propicia incertidumbre. En cuatro días hemos pasado de un punto de optimismo a oler el desastre absoluto. El Tribunal Constitucional alemán dio el visto bueno a la participación de Alemania en el rescate griego y fue un alivio.
Este se incrementó con el famoso discurso de Angela Merkel solidario y comprometido con Europa y todo ello con la expectativa del discurso de Obama que concretará en los próximos. Por unas horas, sólo unas horas, tuvimos la sensación de sentir un poco de aire fresco, pero fue pura ensoñación, "ilusionismo" que diría Rubalcaba porque en esta el segundo de a bordo del BCE decide que se va porque no está de acuerdo con la compra de deuda a España y a Italia que es lo que ha impedido que se comenzara a hablar abiertamente de rescate.
La dimisión de Junger Stark, que así se llama el economista jefe del BCE se ha convertido en un terremoto, los mercados_siempre los mercados_se sacuden casi a modo de epilepsia, las bolsas se hunden por enésima vez y la prima de riesgo vuelve a subir. Y vuelta a empezar con esta crisis que se ha convertido en una hidra de mil cabezas. Hoy hace diez años estallaron las Torres Gemelas.
Ha pasado una década , sólo una década y ya nada es como era. A juicio del lector dejo el juicio del presente.

MADRID, 10 (OTR/PRESS)
Los grandes partidos están ya en precampaña y lanzan cada día infinidad de mensajes pero, sin embargo, son poco claros sobre lo que realmente se proponen hacer en materias delicadas como, por ejemplo, los salarios y el gasto público en los dos pilares del Estado de bienestar: la sanidad y la educación. Es lógico que la atención esté cada día más centrada en el PP, ya que se presume que va a gobernar España entre 2012 y 2016, años en los que este país deberá intentar crecer lo máximo posible para diluir el tremendo desempleo que tiene hoy. Rellenar el espacio vacío de la construcción se convierte así en prioritario, pero tampoco en este frente hay demasiadas ideas a la vista. A lo sumo, se habla de reorientar la financiación, como hace Rodrigo Rato, para que el crédito que antes iba al ladrillo vaya en el futuro -cuando haya dinero, que ésa es otra- a la industria y los servicios. En ese sentido, se trata de priorizar los sectores innovadores capaces de crear empleo, pero ¿cuáles?
Tenemos, por tanto, pocas esperanzas para los cinco millones de parados, ya que ni hay crédito para los inversores ni nadie sabe muy bien qué sectores hay que incentivar para reducir el paro, y también tenemos a la vista problemas para quienes siguen trabajando. Al menos para aquellos que estén en sectores de baja productividad, que por desgracia son muchos. Los salarios tienden ahora a vincularse cada vez más a la productividad, desligándose de la inflación, lo cual supone una transformación laboral de gran alcance para millones de españoles.
Como propuso hace meses el economista Guillermo de la Dehesa, lo más probable es que, al hilo de la reforma de la negociación colectiva, se reduzca la indexación con el IPC y aumente el peso de la productividad en la determinación de los salarios, pero en el Partido Popular ya hay quien pretende llegar más lejos en materia de ajuste salarial. De hecho, más allá de los disparates de González Pons, el PP debate propuestas más duras de las que llevará en su programa electoral y no hay que descartar revisiones de salarios, como propone Rodrigo Rato, ni una reforma laboral que en el fondo sirva para devaluar lo que ahora no se puede devaluar con la moneda europea. Claro que si gobernase el PSOE tampoco habría que descartar la creciente vinculación entre salarios y productividad, con lo cual parece tratarse más bien de cómo repartir la miseria, a falta de una riqueza que solo será posible cuando Europa -léase Alemania- se decida a fomentar el crecimiento en la UE.

PEDRO ALMODÓVAR
(La piel que habito)
La fama de Pedro sufre hipertrofia
que le brinda una plebe aborregada,
amante de lo feo y atontada
que no recuerda cuando iba con cofia.
Viendo sus pelis la mente se atrofia
porque sufre con tanta cochinada
y el pobre público nunca aprende nada
contemplando tan pútrida bazofia.
Ahora nos viene con la piel que habito,
donde seguro juega algún gambito
de los que a él le producen gran tilín.
Y es una lástima que el tipo siga
repartiendo más dosis de boñiga
con los bodrios que inventa su magín
.
___________________
Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
(10/09/2011)

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
A ver; la tendencia natural, lo que le pide el cuerpo y el alma a uno, es cerrar filas con los maestros, alinearse con los profesores y acompañarles hasta el final del camino. Pero justo entonces, te dicen que van reventar el pregón de las fiestas de mi querida Guadalajara y montan tal bulla en el teatro Buero Vallejo, que la pobre Almudena de Arteaga no puede dar lectura a los folios que estoy seguro había escrito desde el amor a esa tierra a la que pertenece por familia. ¿Qué culpa tiene la ciudad de los problemas de los profesores y por qué esa falta de educación de los que son, por definición, educadores?
Y buscando argumentos para apoyarles, te metes a estudiar informes comparativos con lo que ocurre con sus colegas en Europa y resulta que en primaria y secundaria, los maestros españoles no están nada mal ni en horas lectivas y ni en remuneración. Y planteas estas dudas a algún sindicalista y te dice que de dónde has sacado semejantes disparates; hay informes de la Comisión Europea, de la OCDE... Inútil, el sindicalista asegura que todo es mentira y que estás manipulando.
Es posible, es posible que no haya sabido interpretar las cifras pero fuentes ajenas al conflicto me vuelven a confirmar lo que aseguran los informes. De cualquier forma se me sigue apareciendo la figura de don Cruz, mi primer maestro -que yo creo que no bajaba de las treinta horas lectivas, el pobre- y pese al boicoteo nada elegante de Guadalajara y las informaciones de de la UE, vuelvo a intentar alinearme con ellos. Miro el mapa de los conflictos y donde más radicalmente se anuncian son en la Comunidad de Madrid, en Castilla-La Mancha y en la Galicia. Debe ser casualidad que sean las tres del PP.
Pero en Madrid se decide algo verdaderamente contundente: tres días a la semana de huelga indefinida. Y se decide -al parecer- un poco en contra de los sindicatos que proponían una manifestación para el día 14. Pero la asamblea no estaba por la labor de esa bobada y después de muchos abucheos y muchas intervenciones -muy al estilo 15-M- salen con el acuerdo de los tres días de huelga a la semana. Un fracaso más de los sindicatos que -aunque lo nieguen- están superados por todos sitios.
No sé que pasará en otras comunidades pero el peligro es siempre el mismo: el efecto bumerán de estas actuaciones. Llevamos 20 años de fracaso escolar, 20 años a la cola de Europa, 20 años de abandono de los estudios antes de tiempo, 20 años de todos los males habidos y por haber. ¿Convencerán los profesores a los padres de que todo este lío lo montan porque al tener que dar dos horas más de clase por semana se deteriora la calidad de la enseñanza? ¿Pero es que se puede deteriorar aun más? Y si al final hacen los tres días de huelga ¿convencerán que todo el lío en el se van a ver inmersas las familias es sólo por el bien de sus hijos?
Sólo queda esperar que se imponga la sensatez y el diálogo, que de los calentones de las asambleas se pasa al escalofrío de la soledad y que todos estamos bajo la misma crisis; que lo que ahora se jalea, en un par de semanas se vuelve contra sus protagonistas y entonces es muy difícil dar marcha atrás.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Toda mi vida en el País Vasco y en mi memoria no queda ni rastro de la última vez que por sus calles transcurrió la Vuelta Ciclista a España. Han pasado treinta años -más de una generación- para que lo "normal" cobre forma. Mientras Euskadi forme parte de España, lo normal es que la Vuelta transcurriera por sus pueblos y calles pero no ha sido posible. Han pasado el Giro, el Tour... pero la Vuelta a España era poco menos que un insulto.
Mi afición al ciclismo es perfectamente descriptible pero me alegro y conmigo muchísimos vascos que la "normalidad" se instale, que la Vuelta a España ponga a Bilbao y a Vitoria en el mapa y que estas dos ciudades demuestren su extraordinaria capacidad para hacer las cosas bien.
Los hay enfadados como los del Bildu que públicamente han dicho que ellos no la van a boicotear como si hubiera que agradecerles que no lo hagan. Manifiestan su repulsa por medio de concentraciones y lo hacen porque aunque el ciclismo es un deporte "digno de respeto y con mucha afición vasca", el que sea la Vuelta a España es, para ellos, un agravio. Ven detrás de la iniciativa un claro intento de "imponer una identidad concreta, en este caso la española". Sin embargo son ellos, con su protesta un tanto alejada de muchísimos vascos que nacionalistas o no, seguirán la Vuelta, quienes dan a este acontecimiento deportivo un sentido, una intención identitaria que nada tiene que ver con los que nos alegramos de la noticia ,única y exclusivamente, en la medida que supone un toque de una "normalidad" vedada desde hace treinta años.
El cambio de la sociedad vasca en su conjunto es indiscutible, pero que nadie dude de que esta "normalidad" que es el paso de la Vuelta a España ,es posible lo es porque hay en Ajuria Enea un Gobierno que, en medio de aciertos y errores, se propuso llevar a las calles vascas ese punto de sosiego antes inexistente. Incluso los más críticos con el Gobierno de Patxi López tendrán que reconocer que, en este punto, el ejecutivo socialista -con el apoyo del PP- ha cumplido y la tarea no ha sido ni es fácil.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
"Rubalcaba, sí", dice un vídeo de precampaña lanzado por el equipo del candidato socialista. Me parece desafortunado, lo digo incidentalmente, un eslogan que sugiere que, entonces, sería "Zapatero, no"; como si el hasta hace poco vicepresidente fuese capaz de lograr lo que no consiguió su flamante ex jefe. Así lo han comentado, con la malevolencia propia de la profesión que comparto, columnistas y tertulianos del pelaje más variado. Anécdotas y sarcasmos aparte, ya sé que no está de moda decirlo, pero, más allá de los muchos errores que el partido aún gobernante está cometiendo en su recta final hacia la (re)conquista de La Moncloa, pienso que el candidato es un político de raza, de los que ya casi no quedan, que es un hombre honesto e inteligente al que yo le reconozco capacidad para gobernar. Otra cosa es lo que yo piense de una parte de su equipo.
Rajoy "merece confianza". Es el sentido de otro eslogan, utilizado este desde el Partido Popular, y que da título al libro que esta semana se ha publicado bajo la presunta autoría del propio candidato del PP a la presidencia el Gobierno: una autobiografía que, como todas en su género, está edulcorada, por supuesto. Y sí, también pienso que Rajoy merece confianza. Otra cosa es lo que yo opine de algunos de los que forman el "cinturón de hierro" en torno al hoy líder de la oposición.
Es decir, que ambos, Rajoy y Rubalcaba, me parecen dignos de ocupar la jefatura del Gobierno de este gran y zarandeado país que se llama España: los dos tienen amplia experiencia en transitar por la Administración, ambos cuentan con una buena formación -cada uno en lo suyo, claro--. Sus características personales son muy diferentes, cada cual con sus claros y oscuros, pero complementarias. Ya sé que a usted puede sonarle a utopía, pero a mí me encantaría tener a uno de presidente y al otro de vicepresidente, en un Gobierno de gran coalición. Porque me parece que los españoles, en su mayoría -con las lógicas excepciones, desde luego_, reclaman un pacto de amplísimo espectro para enfrentarnos a las exigencias exteriores sobre la economía y a las interiores reclamando avances sociales e institucionales.
Son, Rajoy y Rubalcaba, probablemente lo mejor que hoy por hoy se puede encontrar entre los dirigentes conocidos de sus respectivos partidos. Comprendo que pedir que, en un momento de crisis nacional -a ver si cinco millones de parados, con perspectivas de que esta cifra aumente, no suponen una situación de emergencia--, ambos candidatos, los dos únicos con posibilidades de presidir el Ejecutivo español, aporten sus indudables saberes y cualidades para construir país en una misma dirección, pueda ser considerado por alguno como algo contrario al sistema de partidos que ahora impera. Me da lo mismo: hay momentos en los que se reclaman actitudes y soluciones nuevas. Y, visto lo que estamos viendo, o resulta que la crisis es menos grave de lo que todos dicen -pero ¿por qué iban a mentirnos desde la directora del FMI hasta el economista más bisoño?- o resulta de una irresponsabilidad y falta de patriotismo alarmantes no anunciar cuanto antes la voluntad de llegar a este gran pacto nacional, tan imprescindible.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Diez años después de aquel trágico 11 de septiembre me parece que es momento oportuno de mirar cómo es el mundo hoy y cómo lo ha venido siendo desde el 11-S, más que insistir hasta el aburrimiento en el recuerdo de aquellos acontecimientos.
El mundo de hoy es menos seguro de lo que lo era antes de aquella fecha y así ha venido siendo desde entonces. La respuesta norteamericana fue tan brutal y sanguinaria que no podía producir otros efectos que los que produjo, como la división de Occidente, la desestabilización del planeta y la marcha atrás en la búsqueda de la paz universal. Se declaró la guerra a un enemigo sin identificación y sin territorio, se violó la legalidad internacional y el sistema de Naciones Unidas, se instaló la arbitrariedad, la tortura y la guerra ilegítima como normas de comportamiento del país más poderoso y de los que le siguieron en esa aventura. Se fue al garete la perspectiva del avance global hacia un mundo mejor, más justo y más cercano al alcance del sueño de un Gobierno democrático mundial que abriese el camino a la igualdad entre los hombres.
Cuando llegó al poder Barack Obama el desastre estaba culminado y, pese a su carisma y buena voluntad, pronto se demostró que el daño necesitaría muchos años para encontrarle los remedios eficaces. Ni siquiera pudo cerrar Guantánamo, ese estandarte de la gobernanza canalla, criminal y antidemocrática que tanto había animado a los asesinos de las Torres Gemelas a proseguir sus hazañas terroristas, como enseguida sufrimos en Madrid, Londres y otros lugares. Y vino también la crisis económica, que mordió a Europa y América en su desprotegida yugular, debilitadas y divididas, lejos ya del sueño de los padres fundadores, perfectamente preparadas para entrar de lleno en el caos alimentado a fondo por la irracional política inaugurada tras el 11-S.
Los mártires de aquel día habrían merecido y merecen otros gobernantes y otras estructuras supranacionales capaces de cambiar un mundo ya inservible diez años atrás, pero mucho más inservible en el décimo aniversario.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Mariano Rajoy está tan convencido de que va a ganar, se le antoja tan segura e incontrovertible su victoria el 20-N, que le ha encargado la dirección de la campaña electoral a Ana Mato, y a González Pons decir cosas de vez en cuando. Sólo una fe tan marmórea en el triunfo, una seguridad tan apabullante, justificaría la asunción de semejantes riesgos.
Sobre Ana Mato, exmujer de un conspicuo imputado en el Caso Gürtel, Jesús Sepúlveda, alcalde de Pozuelo hasta 2009, planeó en su día la sospecha judicial de haberse beneficiado de algún viajecillo de los que regalaba la red dirigida por el famoso Correa, pero su honor quedó indemne al rechazar el juez instructor, Pedreira, imputarla por cohecho. Desde ese punto de vista, Ana Mato puede, con todas las de la ley, dirigir todas las campañas electorales que quiera, pero desde otros puntos de vista no sé yo si puede: afirmar, como ha afirmado muy seria, que el PSOE pretende dividir a la sociedad en ricos y pobres, no parece que la faculte gran cosa para bruñir adecuadamente el mensaje alternativo de gobierno que propone el Partido Popular.
La sociedad, de siempre, ha estado dividida en ricos y pobres, como, por lo demás, sabe perfectamente Mato, que de pertenecer a uno de los dos grupos, pertenecería, con toda seguridad, al primero. Por desgracia, no podemos saber, de momento, cuánto declara poseer Ana Mato, pues la web del Congreso, que informaba al fin sobre los patrimonios de sus señorías, se colapsó enseguida por el alud de visitas que recababan esa información precisamente.
Para como anda el país, y no digamos el mundo, los diputados y senadores españoles están bastante forrados. Unos más y otros menos, ciertamente. Los del PP, en general, más que los del PSOE, como es lógico, pero a todos parece que les dio por lo mismo: la especulación inmobiliaria. ¿A qué, si no, la cantidad de casas e inmuebles que tienen? Los malpensados, a poco que piensen un poco bien, se explicarían la supresión del impuesto sobre el patrimonio y la resistencia de sus señorías, en éstos tiempos de miseria para tanta gente, a resucitarlo. Según Mato, esa desgraciada realidad de ricos y pobres se la inventa Rubalcaba.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Han pasado diez años y, en la memoria colectiva, parece que fue ayer. Los ataques a las Torres Gemelas cambiaron el mundo, se cobraron cerca de tres mil vidas humanas y todos contemplamos espantados la más terrible cara del terrorismo fanático e irracional.
Han pasado diez años y recuerdo milimétricamente aquel 11 de septiembre del 2001. Un grupo de siete mujeres periodistas, habíamos quedado a comer en la bolsa de Madrid con su presidente, Manuel Pizarro. Se trataba de analizar la situación política y económica del momento con un fino analista y la cosa transcurría con total normalidad, hasta que, bruscamente entró la secretaria del anfitrión demudada con la cara pálida y la voz temblorosa. ¡Perdón por la interrupción, pero ha pasado algo muy grave en las torres gemelas y convendrían que ustedes vieran las imágenes!.
Nos levantamos, apresuradamente, de la mesa arremolinándonos en torno al televisor de su despacho y se hizo un silencio atronador que cortaba el aire. En la confusión del momento los corresponsales hablaban de un terrible accidente, hasta que de repente vimos en directo el segundo impacto. El primero que se atrevió a pronunciar la palabra atentado terrorista fue Manuel Pizarro, como también fue él quien apuntó, con una rapidez propia del mejor de los analistas internacionales, que podría ser obra de Bin Laden, señalando algunos datos de su biografía.
No nos volvimos a sentar a la mesa. Cada una de nosotras se marchó, también con rapidez, a la redacción del medio en el que trabajábamos - yo entonces estaba en Antena 3- y a partir de ahí en mi recuerdo solo hay días y días de trabajo, de conjeturas, especulaciones, secretismo y de imágenes de desolación muerte y terror. Vimos deambular sin rumbo, como perdidos, convertidos en guiñapos a ejecutivos que hasta entonces eran hombres poderosos, vimos tirarse por las ventanas seres humanos desesperados, conscientes de eran sus últimos instantes de vida, a personas inocentes que se hacían preguntas sin respuesta y también a fanáticos que pedían venganza.
Han pasado diez años y el mundo ha cambiado mucho desde entonces, pero la pugna entre libertad y seguridad que renació con fuerza el 11-S sigue sin resolverse. Muchos pensadores e historiadores han escrito libros cuya principal conclusión es que aquello supuso un antes y un después en los derechos civiles de la democracia mas avanzada del Planeta. Aquello generó miedo y el miedo y la libertad son raramente compatibles.
Acabo de leer una reseña del último libro de David K.Shipler donde, tras una breve lección de historia, se va a la calle y observa a la policía en varios barrios de Washington instigando a los sospechosos a renunciar voluntariamente a sus derechos de la cuarta enmienda: "La posibilidad más aterradora desde el 11-S -escribe el autor- no ha sido el terrorismo sino la de que los estadounidenses renuncien a sus derechos a costa de perseguir la quimera de la seguridad".
Tal vez tenga razón y diez años después de aquella sinrazón, que dejó 1600 personas sin pareja y a 3.000 niños sin padres, lo que quede es una merma en las libertades individuales y dolor, demasiado dolor no superado. Tal vez tenga razón y, como escribe en las páginas finales del libro, tengamos que recordar que "los derechos del criminal más miserable de todos no son solo tuyos, nos pertenecen a todos".

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
No hay precedentes en la curiosidad que ha suscitado la publicación de los bienes y el patrimonio de los diputados. Publicar la relación y quedar bloqueada la página web del Congreso, fue todo uno.
Hasta cierto punto es lógico. Están los políticos tanto tiempo y tan seguido en el escaparate de la televisión que a la postre, se convierten en personajes de "reality"; en protagonistas -actores principales o secundarios- del teatro de la política. Por eso, sus cuentas y bienes, ahora públicas, son como las confidencias de los personajes de "Gran Hermano".
De chafardeo, ha tildado Durán i Lleida el morbo suscitado por la publicación del patrimonio de los diputados. Puede que sea eso o puede que haya algo más. Entre españoles siempre hay alguno que va más allá. "Yo no me lo creo"- decía uno en la televisión, seguro -añadía- que una cosa es lo que cuentan y otra lo que tienen". La vieja sospecha nacida de resentimientos ancestrales o la envidia pecado tan propio de españoles porque, como decía Quevedo, nunca hemos superado la memoria del hambre y la convicción de que aquí, la tajada que se lleva uno deja en ayunas a los demás. Por lo demás, hay quien no concibe que pueda haber gente honrada.
Porque, esa es otra. De éste asunto, del patrimonio de los políticos, tengo para mí que sólo interesa conocer un aspecto previo de la cuestión: si los bienes declarados han sido adquiridos de manera lícita. Lo demás es asunto que sólo atañe a cada uno de los diputados y, en todo caso, a la coherencia de su discurso político. Que Gaspar Llamazares confiese tener unos dineros en un fondo de inversión -día tras día este diputado comunista habla de este tipo de fondos como origen de todas las turbulencias especulativas que amenazan el Estado de bienestar-, es asunto de su exclusiva competencia. Lo de la coherencia ya es otra cosa porque, recordemos al clásico: si no se vive como se piensa, se acaba pensando cómo se vive. Por lo demás, como diría Durán, en este asunto hay mucho morbo y chafardeo.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
Después del insólito dúo de los dos grandes partidos políticos, PSOE y PP, a mayor gloria del equilibrio presupuestario por mandato constitucional, empezamos a tener una ligera idea de que estamos en campaña electoral. El vídeo de "Rubalcaba, sí", lanzado por el PSOE el miércoles y maliciosamente remedado por el PP el jueves, es su manifestación más clara de que, en contra de lo prometido por los dos principales contendientes, podemos acabar en una campaña tan vulgar como las demás.
De todos modos, cuando nos dicen que se está hundiendo el barco carece de sentido discutir sobre la decoración de los camarotes. Por eso no acabamos de ver clima de campaña en una pugna que parece darse ya por librada, dos meses y medio antes, con la cantada victoria del PP, aunque la adhesión del electorado a Mariano Rajoy vaya a convertirse en una especie de matrimonio sin amor.
Lo describía con mucha gracia la corresponsal en Madrid del periódico polaco "Polityka", Alexandra Lipczak. Tal que así: "Será un matrimonio sin amor a falta de un pretendiente mejor. La novia calcula que peor que ahora no será. Sin embargo el quid del asunto reside en que ella misma no sabe con quién se casa porque el novio guarda sus secretos por miedo a que la novia escape cuando hayan llegado al altar".
En ninguna campaña reciente ha estado tan cantado el ganador. Tampoco es habitual que el adversario renuncie de antemano al clásico y voluntarista anuncio de que, por supuesto, la victoria será suya y no contempla otra hipótesis. Rubalcaba lo matiza: "Nunca he dicho que vamos a ganar". Se queda con el "Salgo a ganar", que no es lo mismo. Por si acaso, ya nos dijo esta semana lo que piensa hacer antes que nada, al margen de las medidas contra la crisis económica, que siempre será lo más urgente, si llegase a ganar las elecciones de noviembre.
Se trata de un proyecto de ley sobre el derecho a una muerte digna y otro sobre igualdad de trato. Ambas iniciativas se quedaron pendientes en la carpeta de Zapatero. Y eso quiere decir que Rubalcaba no va a marcar excesivamente las distancias con el aún presidente del Gobierno y secretario general del PSOE, lo cual facilita sobremanera la tarea a los diseñadores de la campaña del Partido Popular.
De momento el candidato tiene motivos para agradecer el creciente y discreto alejamiento de Zapatero de la vida política nacional. La intención es cederle todo el espacio al candidato con la excusa de que el presidente está exclusivamente centrado en la evolución de la crisis económica y bastante tiene con estar cambiando impresiones de forma permanente con sus colegas europeos. Fue su excusa para dejar la silla vacía en el Senado cuando esta semana pasó por la Cámara Alta la reforma constitucional que impone el equilibrio presupuestario.

MADRID, 9 (OTR/PRESS)
El reconocimiento público es una de las máximas de cualquier artista, esa sensación ya la ha experimentado Charo Reina en varias ocasiones. Ella sabe que es de lágrima fácil y por eso se emocionó hasta llegar casi al llanto en el emotivo homenaje que esta semana recibió en Utrera por su dilatada trayectoria profesional; "Viví una de las noches más especiales de mi vida, me sentí querida por todos los que allí estaban repasando conmigo mi carrera artística, canté dos canciones al son de la guitarra de Romerito, el primo de Isabel Pantoja. Me acompañaron mis padres, mi hermano Javier y mi hijo pequeño con su novia, el mayor no pudo venir porque tenía que cumplir con sus entrenamientos de rugby. Lloré, sí, pero esta vez lo hice de felicidad, de ver que todavía queda gente auténtica que te expresa su admiración de una forma sincera, sin dobleces".
Estas palabras de Charo adquieren un doble sentido si repasamos las decepciones que ha sufrido por parte de quienes ella consideraba incondicionales, hasta su propia hermana la puso "a los pies de los caballos" cuando la desacreditó públicamente y se posicionó del lado de María del Monte en el contencioso televisivo que mantenían las dos artistas. Charo se sintió dolida, defraudada y humillada por su hermana, la demandó, pero al enterarse de que estaba enferma su vínculo de sangre pudo más y decidió retirar la demanda y olvidarlo todo, ahora solo desea que su hermana se recupere pronto, todo a pesar de que el contacto entre ellas es totalmente inexistente.
De momento, lo que sigue para adelante es el recurso que interpuso Charo contra María del Monte tras conocer la sentencia por la que, tendría que pagarle a la cantante de sevillanas, ni más ni menos que 100.000 euros por vulneración al honor y a la intimidad. Reina piensa llegar al Tribunal Supremo si es necesario; "insisto en la injusticia que se ha cometido conmigo al sentenciarme sin un juicio previo".
En tiempos de crisis la picaresca se acentúa y algunos empresarios no cumplen con su palabra, ahora Charo tendrá que hacer frente a este nuevo episodio en los juzgados. Según me cuenta la artista, el manager Daniel Cabrera González contactó con ella para firmar una gala en Camas (Sevilla), la artista anuló una gala en Tenerife y hasta se metió en la inversión de nuevos carteles para el espectáculo que iba a hacer en la localidad sevillana; "Daniel Cabrera me propuso amadrinar a unos niños del programa de "La Copla" a los que él representa, llegamos a elegir las canciones, cerramos el caché, acordamos absolutamente todo y cuatro días antes me ha dejado tirada argumentando que el Ayuntamiento no le ha dado la subvención, ¿este señor no sabe que un empresario asume riesgos y que unas veces gana y otras pierde?. Guardo los correos y más pruebas que por supuesto presentaré en mi demanda. No pienso dejarlo pasar y espero que sirva de sobre aviso para otros compañeros".
Hablando de programas, Jesús Quintero pretende volver a la carga televisiva y si su proyecto ve la luz, veremos cómo el periodista pasa un día con Alejandro Sanz en su residencia madrileña y como comparte confidencias con Fran Rivera en la finca que el torero tiene en Extremadura. Con estos dos personajes la expectación está asegurada.
Y para expectación la que ha despertado Luz Casal en Sevilla, ya se han agotado las entradas para el concierto del próximo quince de octubre, por eso y haciendo gala del sentido común, han ampliado un día más para que nadie se quede con las ganas de ver y escuchar a esta pedazo de artista, que además ha demostrado ser una luchadora ejemplar contra la maldita lacra del cáncer.

Confieso que echaba en falta un discurso al estilo del primer ministro de Portugal, Passos Coelho, cuando en plena campaña contra el socialista Sócrates, les dijo a sus conciudadanos que venían años muy difíciles que obligarían a apretarse el cinturón hasta el ahogo y a tomar medidas drásticas y penosas. Lo dijo y el pueblo le votó.
Hasta ahora, Rajoy se había limitado a proponer una alternativa de gobierno para recuperar la confianza de los inversores conditio sine qua non para reactivar la economía y generar empleo. A lo largo de los últimos meses/años se le acusó de no ofrecer soluciones y eso no es cierto; muchas de las propuestas las fagocitó el Gobierno para luego regurgitarlas como propias; la última, por poner un ejemplo reciente, la reforma de la Constitución para estabilizar el techo de déficit. No es de extrañar que en medios internacionales, como The Economist, se atribuya a Rajoy la autoría de esta reforma y se le considere ya el presidente in pectore. A no mucho tardar, empezará a ser el líder mejor valorado. Lo apuesto.
Hay que prepararse para lo que venga y la salida de la crisis no es nada fácil. Estas palabras salieron ayer de la boca de Rajoy en el mitin de arranque del curso político, en Sotomayor. Echábamos de menos esta contundencia en sus discursos anteriores. Hay que reconocer que se requiere honestidad y valentía para que un político aspirante a gobernar diga a corazón abierto, o “a calzón quitado”, como dijo el propio líder del PP, las crudas verdades que todos tenemos asumidas, acostumbrados como estamos a que los políticos, además de presentarse como expertos en taumaturgia, mientan, hagan promesas para no cumplirse, que diría Tierno, y nos hagan vislumbrar un mundo feliz, salvando todas las distancias, claro está, con el planteado por Huxley.
Que la situación económica es difícil, que está empeorando y que de brotes verdes o luces al final del túnel, nada de nada, lo leemos en los redactados de todos los expertos; sin ir más lejos, Nouriel Roubini dice hoy en este periódico que “España está al lado del precipicio, con los pies colgando”. La imagen no puede ser más estremecedora. Que la cúpula del PP muestre preocupación con el balance que le dejan los socialistas es más que razonable, y deberán estar preparados para la levantada de alfombras, a sabiendas de que, más allá de las sorpresas, hay varios cadáveres, a juzgar por el olor que se percibe de lejos. La deuda a las farmacias de Castilla-La Mancha que Barreda le dejó a Cospedal, es sólo un ejemplo del testamento socialista. Pero no es tiempo de quejas y lamentos, sino de soluciones. ¡Lo pasado, pasado, también en política!, y cuando se llega al sillón del poder, hay que saber afrontar los problemas y no crear enemistades con los colectivos que sólo quieren cobrar sus deudas, por citar un caso puntual. Los ciudadanos se sentirían decepcionados si el PP, que tanto luchó por conquistar La Moncloa emulase a la Zarzamora, llorando por los rincones, porque las arcas están vacías. Ya lo saben.
___________________
Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora
Directora de Ourense siglo XXI
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
www.magdalenadelamo.com
periodista@magdalenadelamo.com
(4/09/2011)

MADRID, 8 (OTR/PRESS)
Esperanza Aguirre no soporta a los sindicatos. No es la primera vez que demoniza a los "liberados" sindicales. Y, analizando la participación de los profesores en la protesta por los recortes en la educación de la Comunidad de Madrid, no tuvo inconveniente en afirmar que no eran enseñantes sino "liberados sindicales". Trataba de denigrar a los sindicatos y a los manifestantes, porque para la presidenta de la Comunidad de Madrid, la condición de "liberado" viene a ser la de un vividor que no trabaja y pasa el tiempo conspirando contra ella.
Convendría hacer unas reflexiones sobre la conceptualización que Aguirre hace de los liberados sindicales. Los sindicatos, junto a los partidos políticos, son instituciones públicas fundamentales para la organización de la democracia. Su papel está amparado por la Constitución y regulado, entre otras leyes, por el Estatuto de los Trabajadores.
Si se empieza a desacreditar la función sindical, se cierra el ciclo de descrédito de la representación democrática. ¿Cuántos liberados políticos tienen la Comunidad de Madrid y los ayuntamientos gobernados por el PP? ¿Cuántos liberados sindicales están incursos en sumarios por asuntos de corrupción?
Si Aguirre está demonizando a sindicalistas elegidos pos sus organizaciones, que a su vez fueron elegidos por los trabajadores en elecciones libres, tiene que estar preparada para que se cuestione su propia representatividad como presidenta de la Comunidad de Madrid. Y ese camino de demonización de la política y la vida sindical sólo conduce a una sociedad autoritaria en la que la falta de tolerancia arruine la vida democrática.
Los sindicatos tienen derecho a manifestarse; los profesionales de la enseñanza están escandalizados con los recortes que se le están aplicando. Y los electores están tomando nota de las iniciativas del PP con la educación allí donde gobiernan.

MADRID, 8 (OTR/PRESS)
Desde hoy el patrimonio de diputados y senadores es asunto público. Nuestros parlamentarios, conforme a lo previsto en la reforma del artículo 160.2 de la Ley Electoral, han dado cuenta de sus haberes y posesiones a sus respectivas cámaras y la información circula ya a través de internet para conocimiento de los ciudadanos. Es un gesto de transparencia que sólo puede ser bienvenido en una democracia, y durante un tiempo alimentará conversaciones de café, tertulias políticas y debates en los foros de las redes sociales. Cada quien sacará su vara de medir para encontrar en la comparación propia razones para la sospecha. Habrá quien se sorprenda y dude de patrimonios y ahorros raquíticos mientras otros se escandalizarán de la riqueza acumulada por alguno. Y no faltarán quienes encuentren razones para reprochar incoherencias entre el patrimonio amasado y los ideales que cada parlamentario predica. Así es que deberemos estar prevenidos para que el tsunami de los datos no nos arrastre por el cauce de los prejuicios.
Porque nos faltan datos. Lo que ahora se nos ofrece es la primera foto fija de una serie histórica que es la que nos permitirá sacar conclusiones, aquella que nos muestre cómo entran y cómo salen de la política los parlamentarios después de unos años de actividad pública. Como sabemos lo que cobran del erario, la comparación nos permitirá identificar, si los hubiera, enriquecimientos desmedidos que no puedan explicarse sólo por la capacidad de ahorro y la puntería inversora del parlamentario, y entonces no serán los ciudadanos sino los poderes públicos, a través de la Hacienda y de la Justicia, quienes deberán investigar si la desmesura es ilícita.
Nuestra historia reciente acredita que todos los partidos políticos han estado lentos de reflejos a la hora de identificar entre sus filas a los corruptos, y algunos no han estado a la altura de las circunstancias a la hora de perseguirlos y apartarlos ni siquiera cuando la justicia les ha dejado en evidencia. Esta actitud, ciega o seráfica, ha creado una sombra de sospecha que se extiende de manera injusta a toda la clase política, nutrida en su inmensa mayoría de ciudadanos honestos. Ellos tendrían que ser los más interesados en combatir cualquier sospecha de enriquecimiento ilícito. Suponemos que siempre han tenido sus medios para hacerlo a tenor de cómo se desenvuelven en la denuncia del otro, pero si fueran pocos, desde hoy disponen de uno más.

MADRID, 8 (OTR/PRESS)
La Dirección General de Tráfico ha lanzado una campaña, por fin, para que los conductores regresen al carril derecho una vez hecho el adelantamiento. Hay conductores que, incluso en autopistas y autovías, circulan siempre por el izquierdo. Algunos, a velocidades bajas y sin inmutarse; otros se salen al carril izquierdo un kilómetro antes de adelantar a un camión y siguen en él un buen rato. Simplemente con cumplir la norma de dar el intermitente, adelantar y volver al carril derecho, ahorraríamos un montón de gasolina y mucho tiempo, sin necesidad de reducir los límites de velocidad ni ninguna otra cosa. Enhorabuena a la DGT de Pere Navarro. Ahora sólo falta que los conductores hagamos caso. No es sólo un problema de eficiencia sino de civismo.
En política también hace falta una campaña parecida. Hay partidos y colectivos que creen que sólo existe el carril izquierdo. Algunos incluso prohibirían el derecho. Los sindicatos creen que todo se arregla con más inversión pública, subiendo los impuestos -y cuando eso se produce, no pagan más los ricos sino quienes no pueden escaparse del control, que casi siempre son los trabajadores-, rechazan que se recorte ningún derecho social, entre ellos sus privilegios. Que un secretario general de Comisiones Obreras diga públicamente que no existen los "liberados" sindicales y que los que hay trabajan muchas más horas que los trabajadores de a pie es una ofensa a la inteligencia. Basta preguntar en las empresas y en las oficinas de la Administración Pública lo que opinan los trabajadores de este peaje sindical que pagan las empresas y la Administración, pero también los trabajadores.
Soy partidario de que paguen más los ciudadanos que más ganan y las comunidades de mayor riqueza, por razones insoslayables de solidaridad. Pero ese "impuesto a los ricos" esconde más demagogia que recaudación. ¿Más impuestos a El Corte Inglés, una empresa que lleva décadas invirtiendo, creando puestos de trabajo y ayudando a remontar crisis? ¿A un emprendedor modélico como Amancio Ortega? ¿A empresas que han traspasado las fronteras españolas y se han convertido en multinacionales españolas, con investigación propia, inversión, recursos, imagen? A esos ciudadanos o empresarios que invierten lo que ganan hay que apoyarles para que creen más empleo. No se si necesitamos más impuestos, pero sí muchos más emprendedores. En cuanto a los gestores públicos que han dilapidado los recursos de todos y han sido pésimos administradores ¿no hay que pedirles ninguna responsabilidad?
Siguiendo el anuncio de la DGT, se podría ahorrar mucho dinero haciendo que la Administración fuera austera y eficiente, que la educación o la justicia funcionaran, acabando con el fraude fiscal o con la ineficacia del INEM para ofrecer empleo o formación a los parados, especialmente a los más jóvenes. El anuncio de la DGT termina diciendo que "en autopistas y autovías el conductor más inteligente es el que vuelve siempre al carril derecho". Parece un mensaje subliminal contra Rubalcaba.

MADRID, 8 (OTR/PRESS)
González Pons es un señor bastante sensato en su vida, aunque al estar de guardia permanente como centinela del Partido Popular no siempre puede ser fiel a su naturaleza. En eso le sucede como a José Blanco, que en su individualidad ciudadana es un tipo estupendo, pero que también está de guardia constante, y ya se sabe que "no se puede ser sublime sin interrupción".
El otro día pillaron al señor González Pons en un subidón de esos que en los que el colesterol de la autoestima sube hasta niveles peligrosos, y afirmó que el señor Rajoy aspiraba a crear 3.500.000 puestos de trabajo. Es muy posible que el señor González Pons conozca las aspiraciones del señor Rajoy bastante mejor que el resto de los empadronados en España, y, desde luego, nos es indiferente si el señor Rajoy aspira a ser Fallera Mayor, cantante de rock o ganador del Tour de Francia, porque no se deben poner coto, cortapisa ni valladares a las aspiraciones de nadie. Lo que ocurre es que, en alguna ocasión, el aspirante a presidente del Gobierno nos ha dejado entrever que pintan bastos, y eso no es coherente con la alegría de los tres millones y medio. Da lo mismo el término "aspiración", tan exculpatorio, y la ausencia de plazo, porque la aspiración podría consistir en veinte años o que se cumpliera en el siglo XXII. Lo más chocante es que ante el rechazo de la inmensa mayoría de los ciudadanos, que no les gusta que se les tome por menores de edad -y de ahí el rechazo a Zapatero- el señor González Pons insista en perseverar en el error de las promesas baldías, cercanas a la tomadura de pelo, y olvidando que la ascensión del PP se debe a un señor que insistió hasta la saciedad en decirnos que el pesimismo no creaba empleo, obviedad que se neutralizó con otra: el optimismo tampoco crea puestos de trabajo.
A medida que se acercan las elecciones las gentes del PP se crecen y comienza a aparecer la patita de la jactancia y el engreimiento. Mal asunto. Las elecciones se ganan con humildad y con trabajo. Y con jefes de Prensa que no se piensen que hay que halagar sólo a unos periodistas y despreciar a otros. Los periodistas de verdad, cuando vean melonadas, las comentarán las diga Rajoy, González Pons o su porquero. Lo digo "en confianza".

(Esta firma sustituye a la anterior con el mismo título)
MADRID, 8 (OTR/PRESS)
Dicen que la envidia es el pecado capital de los españoles por antonomasia. No me atrevería a desmentirlo: este no es un país soberbio, ni avaricioso, ni más ni menos lujurioso que otros, con falsa fama de perezoso porque nos envidian el invento de la siesta. Somos iracundos solamente cuando estamos al volante y, en cuanto a la gula, si quitamos las cañas con tapa, hay que recordar que somos los paladines de la sanísima dieta mediterránea. En cambio, la envidia, me temo, nos asoma por todos los poros a la menor ocasión.
Y la ocasión la pintan calva cuando, desde ayer, se hizo pública la declaración de bienes y rentas de los parlamentarios. Ahí es nada, el morbo de saber que Manuel Fraga cuenta con casi un millón de euros en acciones, fondos de inversión, el plan de pensiones, además de su casa de Galicia y quizá alguna otra cosa que no haya considerado digna de mención. Y así, con todos, y si hablo de Fraga es porque se ha convertido en uno de los "trendig topics", uno de los hitos, de los comentarios de las redes sociales: ¿cómo es posible que Fulano diga que solamente tiene un coche y un bote de recreo cuando yo le he visto un yate, y hay que ver su tren de vida? ¿de dónde saca Mengana para tanto como destaca, como dice la conocida canción?
Ya está: el cotilleo del día está servido, y lo entiendo. Buen pretexto para sacudir una nueva patada en las espinillas de la clase política. Que, por cierto, puede que algún puntapié merezca, y ahí están los sondeos del mismísimo CIS indicándonos que los políticos están valorados como el segundo problema, aunque a distancia tras la situación económica y el paro, de los españoles. Pero me temo que voy a decirle a usted algo que quizá usted, a primera vista, no comparta: si están escrupulosamente registrados, los bienes de Sus Señorías no son demasiados, en general, si se comparan con los de un profesional medio con unos cuantos años de experiencia. Los sueldos de nuestros políticos están ajustados; ya me gustaría a mí que, mereciéndolo por razones de mérito académico y laboral, ganasen mucho más.
Y esto es precisamente lo malo: que, como el sueldo no es bueno y el reconocimiento social es casi pésimo, quienes se integran en las filas parlamentarias dejan, algunas veces, bastante que desear en cuanto a preparación intelectual y anclaje en la sociedad civil. Y sospecho, ay, que vamos a comprobarlo en la composición de las inminentes candidaturas de las que, si nadie lo remedia, va a estar ausente lo mejor de esa sociedad civil.
Pero hoy tengo que romper una lanza por esa misma clase política a la que tantas veces he criticado y criticaré: la representación de la ciudadanía exige una recompensa. Otra cosa, desde luego, es que vaya acompañada de prebendas y privilegios excesivos. Y, por supuesto, muy otra cosa es cómo se ejerza tal representación. Ahí, y no en la cuantía de la nómina, es donde debe empezar a analizarse la cuestión. Lo demás se llama envidia, que ya se sabe que es malsana. Así que cuidado con ella.

MADRID, 8 (OTR/PRESS)
Hasta ahora, los populares, siguiendo el ejemplo de su líder Mariano Rajoy, procuraban mostrarse cautelosos respecto al futuro. Pero sea porque las encuestas les auguran una aplastante victoria electoral o porque ya están hartos de tanta contención, lo cierto es que ya no disimulan su seguridad en el triunfo en las urnas, y algunos incluso empiezan a adoptar maneras de ministros.
Siempre tiene un plus de riesgo eso de encargar un abrigo con la piel de un oso que aún no se ha cazado, pero ciertamente todo apunta a que el PP ganará las elecciones del 20-N.
El caso es que en esta legislatura Mariano Rajoy optó por un perfil moderado, procurando no decir una palabra más alta que otra y sobre todo sin perfilar propuestas ni explicarnos a los ciudadanos de cómo piensa afrontar la crisis en caso de que se convierta en presidente. Y esa actitud le ha ido bien. Rajoy no es un líder valorado por los ciudadanos, pero su partido sí aparece en las encuestas como ganador y habida cuenta de la animadversión que provoca Zapatero y sobre todo de la falta de confianza que hoy genera el PSOE, al líder del PP le ha ido bien hasta el momento.
El problema es que pueda llegar al 20N sin una metedura de pata suya o de sus leales. Por ejemplo, el portavoz del PP, González Pons, que es un político que se las sabe todas y se maneja como pez en el agua ante los medios de comunicación, ha dado un resbalón de esos que le pueden pasar factura.
González Pons, ni corto ni perezoso, ha dicho que su partido podría crear tres millones y medio de empleos. No es que lo haya prometido pero.... Naturalmente en su partido la afirmación de González Pons cayó como una patada en las espinillas, porque sólo a un neófito se le puede ocurrir poner cifras a la creación de empleo. Así que González Pons ha tenido que matizar sus palabras y explicar que la cifra corresponde al imaginario de los deseos y por su parte desde Génova 13 se deja bien claro que ellos no prometen nada, ni tres millones ni tres, que harán todo lo posible porque se den las condiciones para que se cree empleo, pero nada más.
Le supongo a González Pons enfadado consigo mismo por la metedura de pata, sabiendo, como sabe, que con su afirmación no sólo se ganaba un titular en los medios de comunicación sino que ha dado carnaza, incluso para la chanza, a sus adversarios.
Evidentemente, a todos los ciudadanos les gustaría que la cifra de González Pons se pudiera hacer realidad y cuanto antes mejor, pero acaso la sociedad española está cansada de "fantasmadas" y de falsos optimismos que sólo han provocado desilusión.
Yo creo que a estas alturas lo único que la sociedad espera de los políticos es que sean honrados, que no creen más problemas de los que solucionan y, sobre todo, que no prometan lo que no saben si podrán cumplir. Crear tres millones y medio de empleos sería un milagro habida cuenta de como está nuestra economía y la mundial. De manera que para no generar nuevas frustraciones en la sociedad más les valdría a los populares ser comedidos en sus promesas y afirmaciones. Generar falsas expectativas es lisa y llanamente no sólo un engaño sino una irresponsabilidad.

MADRID, 8 (OTR/PRESS)
Dicen que la envidia es el pecado capital de los españoles por antonomasia. No me atrevería a desmentirlo: este no es un país soberbio, ni avaricioso, ni más ni menos lujurioso que otros, con falsa fama de perezoso porque nos envidian el invento de la siesta. Somos iracundos solamente cuando estamos al volante y, en cuanto a la gula, si quitamos las cañas con tapa, hay que recordar que somos los paladines de la sanísima dieta mediterránea. En cambio, la envidia, me temo, nos asoma por todos los poros a la menor ocasión.
Y la ocasión la pintan calva cuando, desde ayer, se hizo pública la declaración de bienes y rentas de los parlamentarios. Ahí es nada, el morbo de saber que Manuel Fraga cuenta con casi un millón de euros en acciones, fondos de inversión, el plan de pensiones, además de su casa de Galicia y quizá alguna otra cosa que no haya considerado digna de mención. Y así, con todos, y si hablo de Fraga es porque se ha convertido en uno de los "trendig topics", uno de los hitos, de los comentarios de las redes sociales: ¿cómo es posible que Fulano diga que solamente tiene un coche y un bote de recreo cuando yo le he visto un yate, y hay que ver su tren de vida? ¿de dónde saca Mengana para tanto como destaca, como dice la conocida zarzuela?
Ya está: el cotilleo del día está servido, y lo entiendo. Buen pretexto para sacudir una nueva patada en las espinillas de la clase política. Que, por cierto, puede que algún puntapié merezca, y ahí están los sondeos del mismísimo CIS indicándonos que los políticos están valorados como el segundo problema, aunque a distancia tras la situación económica y el paro, de los españoles. Pero me temo que voy a decirle a usted algo que quizá usted, a primera vista, no comparta: si están escrupulosamente registrados, los bienes de Sus Señorías no son demasiados, en general, si se comparan con los de un profesional medio con unos cuantos años de experiencia. Los sueldos de nuestros políticos están ajustados; ya me gustaría a mí que, mereciéndolo por razones de mérito académico y laboral, ganasen mucho más.
Y esto es precisamente lo malo: que, como el sueldo no es bueno y el reconocimiento social es casi pésimo, quienes se integran en las filas parlamentarias dejan, algunas veces, bastante que desear en cuanto a preparación intelectual y anclaje en la sociedad civil. Y sospecho, ay, que vamos a comprobarlo en la composición de las inminentes candidaturas de las que, si nadie lo remedia, va a estar ausente lo mejor de esa sociedad civil.
Pero hoy tengo que romper una lanza por esa misma clase política a la que tantas veces he criticado y criticaré: la representación de la ciudadanía exige una recompensa. Otra cosa, desde luego, es que vaya acompañada de prebendas y privilegios excesivos. Y, por supuesto, muy otra cosa es cómo se ejerza tal representación. Ahí, y no en la cuantía de la nómina, es donde debe empezar a analizarse la cuestión. Lo demás se llama envidia, que ya se sabe que es malsana. Así que cuidado con ella.

MADRID, 8 (OTR/PRESS)
No resulta nada edificante que el presidente de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, diga que "no cambiará el sistema de inmersión lingüística en Cataluña por mucho que toquen las narices", en referencia al auto del Tribunal Superior de Justicia de dicha comunidad autónoma en el que se instaba a la Generalitat a adaptar el sistema lingüístico en las escuelas a la sentencia del Tribunal Supremo en la que se considera también al castellano como lengua vehicular en la enseñanza en Cataluña, junto al catalán.
No es edificante esa actitud de Artur Mas, porque según el Estatuto de Autonomía de Cataluña, el "Molt Honorable" Presidente de la Generalitat es el máximo representante del Estado en esa comunidad autónoma. Por lo tanto, un desacato y un desafío tan evidente a uno de los poderes de nuestro sistema democrático, como es el judicial, por parte de quien ostenta la máxima representación del Estado, es lisa y llanamente un dislate y un malísimo ejemplo para los ciudadanos.
Para intentar justificar su exabrupto, Mas no ha tenido otra ocurrencia que preguntarse: "¿Quién toca las narices a los franceses con el francés y a los alemanes con el alemán? Nadie. ¿Por qué a nosotros nos tienen que tocar las narices con nuestro idioma, cuando en ningún otro país pasa?". Mas parece incapaz de comprender y de aceptar que los padres que quieran educar a sus hijos en castellano tienen todo el derecho del mundo a hacerlo, sin que eso suponga una agresión al catalán. Aquí nadie quiere tocar las narices al vecino. Es algo mucho más sencillo pero a la vez más profundo: la gente quiere libertad. Todos los nacionalismos pecan de lo mismo: ponen los derechos colectivos por delante de los individuales. Elevan a categoría de norma suprema las señas identitarias de un pueblo por encima de la libertad individual, en este caso, de elegir la lengua en la que uno quiere ser educado. Aparte que tiene su aquel que en una parte de España haga falta una sentencia judicial para defender que se pueda educar en la lengua común de todos los españoles.
En setenta días los españoles van a acudir a las urnas para elegir al nuevo Gobierno. Si como apuntan todas las encuestas el PP gana y lo hace por mayoría absoluta -algo, esto último, que no agrada a los nacionalistas- Rajoy se va a encontrar, al menos, con dos grandes problemas: la gravísima crisis económica y los afanes soberanistas de los nacionalistas vascos y catalanes a los que en el fondo les importa muy poco que España siga siendo España, como han puesto de manifiesto con su actitud ante la reciente reforma constitucional. Por eso, a partir de las elecciones del 20-N va a ser básico el entendimiento entre los dos grandes partidos nacionales, el PP y el PSOE, que juntos representan a casi el 90 por ciento de los ciudadanos. España no está para seguir aguantando más bromas de los nacionalistas.

MADRID, 8 (OTR/PRESS)
No dudo que los recortes llevados a cabo por la presidenta de la Comunidad de Castilla-La Mancha sean necesarios, incluso muy necesarios, teniendo en cuenta como está el panorama económico. Con lo que no estoy en absoluto de acuerdo es con la forma en que los han llevado a cabo, sin explicar a la opinión pública por qué se reducen unas partidas y otras no. Por qué el tijeretazo afecta más a los que menos tienen, a los débiles, a las clases más desfavorecidas, y no a los que más ganan y más riqueza acumulan.
Dejar de pagar a un dependiente que recibe 300 euros al mes o a una viuda con una pensión miserable, incluso dejar de pagar a las farmacias que surten a la población de los medicamentos necesarios para una mejor salud, no tiene justificación si antes no se han tomado otras medidas para reducir gastos como son las tarjetas de crédito a los altos cargos, las comilonas, los viajes a cuenta de las arcas del Estado, el auto bombo con gastos millonarios en publicidad, la contratación de nuevos asesores, teniendo las comunidades como tienen funcionarios que pueden desempeñar esos cargos sin aumentar por ello el presupuesto, y tantas y tantas otras cosas de las que se puede prescindir sin que por ello se resienta el funcionamiento de esos tres grandes pilares del Estado del bienestar como son el de la Sanidad, la Enseñanza Pública y la dependencia.
Comprendo que lo fácil para los políticos que están en continua campaña electoral es echar la culpa de todo lo malo al anterior Gobierno, más si este es su mayor adversario en las próximas elecciones. Un Gobierno, el de Barreda, que si algo ha demostrado es haber puesto a su comunidad a un nivel de servicios públicos como no se había conocido y, otra cosa, a ser bastante mejor pagador de lo que dice el PP, sobre todo si nos atenemos al informe elaborado por la FADSP (Asociaciones en Defensa del Sistema Público), que pone el sistema sanitario de Castilla-la Mancha como uno de los mejor valorados del país, junto con el de Navarra, y muy por encima del de Valencia, Galicia o Madrid, las joyas de la Corona del PP. Aunque no quisiera olvidarme de chapuzas como el aeropuerto de Ciudad Real o todo el fiasco de la Caja de Ahorros de Castilla-La Mancha.
Confieso que estoy preocupada, escandalizada también, por la facilidad con la que los políticos aplican el tijeretazo, sin pensar en las consecuencias humanas y sociales que cada una de esas medidas pueden tener para las clases más desfavorecidas y que más atención precisan, sólo porque les tienen que cuadrar las cuentas antes de que los ciudadanos vayamos a votar el 20-N.

MADRID, 8 (OTR/PRESS)
La obligación de los Diputados y Senadores de hacer públicos sus bienes nos ha servido para saber que Zapatero no tiene deudas, comparte con su mujer tres planes de pensiones, tiene una parcela en León, donde se esta construyendo la casa familiar y su cuenta corriente tiene una liquidez de 34.950 euros. También hemos sabido que Rubalcaba declara un patrimonio de un millón de euros, un piso y una plaza de aparcamiento mientras Rajoy tiene cuatro pisos y 600.000 euros de patrimonio.
Visto así, y aunque evidentemente son unos privilegiados porque cobran mensual y puntualmente su salario -cuando hay casi cinco millones de parados- no tiene hipotecas que les asfixien, ni deudas que les quiten el sueño, se podría concluir que ninguno de los tres se ha hecho rico, lo que se dice rico, en la cosa publica. Siempre he sostenido y sigo haciéndolo -a pesar de que no es una opinión muy popular- que debemos tener políticos muy preparados, pero también bien pagados y que antes de entrar en la cosa pública debería ser obligatorio que tuvieran una experiencia laboral fuera de la política, es decir oficio y beneficio para que no le debieran la vida al partido en el que militan.
Desconfío de esos políticos que han hecho toda su carrera profesional al amparo de una siglas y ¡claro! matan por mantenerse en el machito porque fuera no tienen como sobrevivir. Eso conlleva un grado de servilismo tal al aparato del partido y al líder de turno, que contamina su actuación porque si separan de la disciplina son excluidos de las listas y se quedan a dos velas. El servilismo es el alto precio que pagan por seguir ahí.
Lo que me repugna es que la política sea para algunos un filón de corrupción ,una oportunidad de oro que algunos aprovechados han utilizado para forrarse, a costa de todos nosotros. Son esos sinvergüenzas, mangantes y ladrones los que han convertido a la cosa publica en algo oscuro y han manchado, con sus actos, a una clase, que con el transcurrir de la democracia se ha ido convirtiendo en una casta, donde lo de menos son las ideas. Claro que en su pecado han tenido la penitencia de que los ciudadanos les den la espalda.
La política, aunque tiene muchas ventajas y privilegios, no da para hacerse rico y los políticos que dedicándose solo a eso lo son, es lógico que levanten sospechas. No es el caso de Manuel Fraga, que lleva toda su vida en coche oficial, ha tenido altísimos cargos de responsabilidad en el franquismo y en la democracia y ha declarado que tiene un millón de euros. De todos es conocido que ha sido siempre un político austero, siempre ha vivido en la misma casa y veraneado en el mismo lugar. Ha trabajado 16 años mas de la edad legal de jubilación y siempre ha tenido a gala hacer precisamente de esa austeridad una forma de vida, La otra cara de la moneda son los cientos y cientos de imputados en caso de corrupción: altos cargos, alcaldes, consejeros, presidentes autonómicos etc, representantes de todas las siglas políticas, que nos han abochornado a todos con su conducta y excesos.
Supongo que a cuanto de la publicación de bienes y rentas de sus señorías vamos a tener materia que comentar durante varios días y haremos bien en mirarlas con lupa, pero si un político es honrado y honesto cumple con su obligación y su actuación es ejemplar y ejemplarizante debe tener un salario digno. Nunca he entendido que los presidentes de gobierno de mi país cobren menos que cualquier cargo de medio pelo de una empresa privada ni tampoco que su salario sea inferior al de muchos asesores, barones territoriales o alcaldes. Al Cesar lo que es del Cesar.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
En el actual litigio entre el castellano y el catalán se advierten muchas cosas, entre ellas que las lenguas no se inventaron tanto para entenderse como para no comprenderse en absoluto. Ahora bien; aunque en el origen de los idiomas figure esa función, tan grata a todas las tribus, que permite comunicarse a los miembros de la misma son que los de otras peñas se enteren de nada, hemos de coincidir en que en los tiempos actuales eso queda, cuando menos, viejuno.
Partidarios y detractores de la "discriminación positiva" del catalán en Catalunya andan a la greña de nuevo, ésta vez con un propósito claramente electoralista al fondo. Pocos se preocupan de que la gente se exprese con decoro en la lengua que sea y que con ella acierte a comunicar con precisión y elegancia sus ideas, sus necesidades y sus sentimientos. Se trata, más bien, de una cuestión política en su modalidad más indeseable. la de la dominación. ¿Que usted rotula en castellano su establecimiento? Le multo. ¿Que mi hijo no puede dar todas las asignaturas, incluso gimnasia, en castellano? Pues le denuncio. Y así todo el rato, cuando lo cierto es que al ser el castellano y el catalán lenguas tan estrechamente emparentadas, el aprendizaje y el uso de ambas debería ser, y lo es en la práctica diaria, un automatismo que no generara problemas.
Es cierto que esa "discriminación positiva" (¿puede ser positivo algún género de discriminación?) que instituye la apabullante supremacía del catalán en Catalunya, eso que se ha dado en llamar "inmersión lingüística", ahogamiento del castellano más bien, se traduce en excesos que establecen, como si dijéramos, un tipo de ciudadanos de segunda, versión contemporánea del xarnego, aquellos a los que en el habla se les nota horrores que no nacieron allí ni, en consecuencia, aprendieron a nombrar las cosas de la vida en la bellísima lengua de Verdaguer. Pero tan cierto y tan incontestable como eso es el derecho de los pueblos a hablar en el idioma que les de la gana, aunque al final todos tienen que fastidiarse y aprender inglés.
Para mí que lo que hay, lo que crea, encona y enrrancia el problema es el poco gusto por reconocerse, por apreciarse, por agradar. La mala leche. La mala llet.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
La batalla que los docentes de la enseñanza pública inician estos días contra el recorte presupuestario tiene mucho que ver con el bien común. Están defendiendo no sólo sus intereses sino el futuro de nuestros hijos y de la economía de este país que sin educación volverá a la recesión de forma periódica.
Es verdad que la crisis es grave, que las comunidades autónomas tienen severas dificultades para alcanzar las cifras de déficit exigidas, pero hay partidas del gasto público superfluas que deberían ser las primeras en sacrificarse antes de tocar la educación o la sanidad. ¿Qué sentido tiene que Madrid destine noventa millones de euros a publicidad institucional mientras despide interinos en los centros de enseñanza?
Además, Esperanza Aguirre presumía en campaña electoral de que su comunidad era ejemplo de buena administración, de cuentas saneadas y excelencia educativa. Prometió crear un centro para alumnos brillantes donde se premiaba el talento y el esfuerzo. En cuatro meses se ha pasado del superávit al tajo sin contar a los madrileños que es una de las regiones que menos invierte en educación.
Lo mismo podría decirse de Cataluña donde el ejecutivo de Artur Mas, que por cierto sigue manteniendo todas las embajadas en diferentes países que montó ERC en la época del tripartito, ha decido hacer de la Sanidad y la Educación los dos chivos expiatorios de los recortes. Todos los gastos suntuarios siguen incólumes.
Además del recorte económico, a los docentes se les ha faltado el respeto. Cuando Esperanza Aguirre dijo que había madrileños que trabajaban más de veinte horas estaba ridiculizando su labor. Los profesores tienen una jornada laboral de treinta y siete horas y media como el resto de los trabajadores.
La docencia carece del respeto que se merece por parte de la sociedad. Eso se traduce en alumnos indisciplinados, en ocasiones violentos, con padres que no apoyan la labor del profesor. Sus escasas retribuciones pueden tener alguna relación con esa falta de consideración de la ciudadanía.
Si de verdad este país quiere modernizarse, abandonar la economía del ladrillo culpable del paro endémico que nos separa del UE, tiene que mejorar su sistema educativo ya que estamos a la cola de nuestros vecinos europeos y eso no se hace recortando el dinero para la educación pública y menospreciando a maestros y a profesores.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
Empezar el curso con una huelga es un fracaso. De quienes inducen las condiciones que generan la chispa del paro y de quienes, al secundar la huelga y hacerlo en un momento de extraordinaria precariedad económica, transmiten a la sociedad un mensaje de egoísmo porque anteponen sus intereses personales a los del común.
En España tenemos alrededor de 70.000 docentes con contratos interinos. A doce mil no les renovarán. Esta es la madre del problema. No la ampliación de horas de clase como interesadamente vienen argumentando quienes pretenden desacreditar la protesta de los maestros que, a su vez, por boca de algunos líderes sindicales, tampoco admiten que éste es el verdadero motor del anunciado paro.
Falta, pues, sinceridad por las dos partes. A los dirigentes políticos autonómicos que han decidido el recorte de contratos hay que pedirles que hablen claro; que asuman la poda y con ella el desgaste de popularidad que apareja, estando como estamos, en vísperas de unas elecciones.
A mi juicio, también es una exigencia para los sindicalistas y maestros que hablan con los medios: que no disfracen los hechos; que no hablen de despidos porque, técnicamente hablando, el contrato de un interino es un contrato temporal y, como es sabido, dichos contratos tienen un fecha de caducidad. Son cientos de miles los españoles que en otros trabajos y profesiones tienen este tipo de contratos -muy encomiados, por cierto, no hace mucho por el ministro de Trabajo, Valeriano Gómez, con quien parece disentir su colega de Gabinete, Angel Gabilondo-.
Debate aparte, sería ponernos de acuerdo en si es en el sector de la enseñanza donde hay que meter la primera tijera -personalmente, creo que no-, en vez de iniciar los recortes de presupuestos en cargos públicos (duplicados y hasta triplicados), en subvenciones a partidos, sindicatos y patronal, en propaganda institucional o en empresas y entes públicos, también prescindibles. Tener más maestros no es un lujo, es una necesidad. Por eso digo que una huelga de maestros es un fracaso. De todos.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
José Bono se va, bueno, eso es lo que ha dicho, que no quiere repetir como diputado, que prefiere dar un paso atrás. Cuesta creerle. No porque no diga la verdad, sino porque ha dedicado a lo largo de su vida lo mejor de sí mismo a la política.
Yo, la verdad, no imagino a José Bono haciendo otra cosa que política. No le veo dedicado a los negocios ni ejerciendo de jubilado, ni siquiera dedicado a la docencia. Pero si él dice que le ha llegado la hora de la retirada habrá que creerle por más que resulte difícil imaginar que dentro de poco permanecerá entre los recuerdos de la Historia reciente.
Lo cierto es que el PSOE pierde con la marcha de Bono porque guste más o guste menos lo cierto es que ha sido un referente y sobre todo una de las "figuras del banquillo" de que disponía la familia socialista.
Echando la vista atrás no es difícil darse cuenta de que en nuestro país las cosas habrían sido diferentes si Bono hubiera ganado aquel congreso del PSOE en que perdió ante Zapatero. Fueron nueve votos, nueve votos facilitados por Alfonso Guerra, los que dieron la victoria a José Luis Rodríguez Zapatero.
No sé si Guerra se habrá arrepentido alguna vez de haber facilitado el ascenso de Zapatero, en cualquier caso aquellos votos dejaron a José Bono fuera de juego y hoy, con la perspectiva que da el tiempo, pienso que fue un error.
Zapatero parecía ser lo que no era, o acaso muchos quisimos ver en él lo que no tenía. Y lo que no tenía era la consistencia suficiente para hacerse con las riendas, no del PSOE, sino del país.
Nadie tiene poder sobre el pasado, por tanto es inútil lamentarse por lo que podía haber sido y no fue, pero tampoco está de más pensar que en nuestro país las cosas habrían sido muy diferentes si Bono se hubiera hecho con el liderazgo del PSOE y posteriormente se hubiera convertido en jefe de Gobierno. Hay zozobras y vaivenes por las que no habríamos pasado. Hay melones, como el de los estatutos, que no se habrían abierto, hay choques de trenes que se habrían evitado y, sobre todo, no habría permanecido frívolamente alegre negando una crisis económica cuando ya la teníamos encima. Se habría equivocado en otras cosas, claro, en muchas, sin duda, pero los suyos no hubieran sido los mismos errores de Zapatero.
Dentro de unos días se disolverán las Cámaras y el 20-N se celebrarán elecciones generales y me parece a mí que ese día inauguraremos otra página en nuestro país, donde habrá ausencias sonadas como la de José Bono si es que finalmente se mantiene en su decisión de hacer mutis por el foro.
No sé, pero a veces pienso que en España somos muy dados a desperdiciar la experiencia de quienes tienen más años. No logramos que cuaje el cóctel entre jóvenes y mayores, entre el impulso, la energía y el talento nuevo con quienes tienen ya una vida repleta de experiencias.
Estos días, el presidente del Congreso aprovecha para ir despidiéndose de quienes han trabajado con él codo con codo en los últimos años, lo hace con una sonrisa, ahuyentando la nostalgia. Es como si él mismo quisiera contribuir a cerrar esa página de la historia reciente mientras se abre la nueva el 20-N.

MADRID, 7 (OTR/PRESS)
Cada vez más lunes negros sin martes verdes (esta vez fue un miércoles). La tormenta de la crisis económica nos zarandea mientras gobernantes y medios de comunicación trasladan al ciudadano medio algo parecido a la angustia. O la ansiedad, por la exposición a un peligro incierto, desconocido y no bien descrito del todo por unos expertos que manejan conceptos de difícil aprehensión para el resto de los mortales.
Nos dicen que nos estamos acercando al abismo sin saber exactamente en qué consiste, más allá de lo que dicen los medios en su cansina repetición de tecnicismos como la prima de riesgo, el diferencial, los mercados, los eurobonos, etc. Una cantinela que se ha hecho familiar para los españolitos que escuchan la radio en el atasco matinal de las grandes ciudades.
A veces uno tiene la impresión de que, perdidos en el discurso de los iniciados en estas cuestiones, al español corriente esas cosas le entran por un oído y le salen por el otro. Lo que de verdad entienden es lo que significa un embargo por impago o perder el puesto de trabajo, por ejemplo. O que sus ahorros se evaporen el menor día, después de una de tantas sacudidas como las que venimos sufriendo en este último año y medio.
Todo eso es de aplicación particular en el bolsillo de cada uno. Pero de lo que se habla en los periódicos es de la economía nacional, la pública, que también puede ser embargada el menor día si no paga sus deudas. Y el caso es que para mantener un tinglado que gasta (servicios) más de lo que ingresa (impuestos) necesita 600 millones de euros diarios, que ha de pedir prestados (deuda) a unos inversores (mercados) que ponen precio al peligro de quedarse sin su dinero (prima de riesgo). Y ese precio es altísimo en el caso de España.
La espiral es infernal. Nos endeudamos para pagar deudas anteriores. Y para pagar las nuevas tenemos que seguir endeudándonos. Deuda sobre deuda en un laberinto del que sólo se podrá salir con crecimiento. O sea, con ingresos, hasta que éstos sean superiores a los gastos y podamos devolver lo prestado sin acudir de nuevo al prestamista. Como en cualquier familia, que no podrá devolver las deudas si no tiene ingresos o éstos son insuficientes.
Es el caso que la función reactivadora del endeudamiento y el déficit público, como palancas del crecimiento durante las últimas décadas. Y hoy por hoy las deudas de ciertos países, como el nuestro, ya no reactivan nada sino que tienden a comerse el escaso crecimiento de nuestra economía mientras se extiende el miedo a una segunda recesión. De momento, las últimas cifras indican que la Unión Europea está creciendo a un modestísimo 0,2 por ciento. Y en esa media está España. Desalentador.

MADRID, 06 (OTR/PRESS)
Somos más vulnerables que nunca. Claro que las declaraciones de la directora gerente del FMI alertando de una posible recesión mundial han asustado a los inversores, a todos, pero no es el único motivo de preocupación ni siquiera el más importante. De hecho, ya habido declaraciones de otros expertos rebajando la tensión inoculada por la dirigente del FMI y no parece lograrse la relajación. El jueves Obama presentará nuevas medidas para atajar la falta de crecimiento y el desempleo en estados Unidos. Veremos la actitud que adoptan los republicanos ahora que el presidente se ha ganado la desafección mayoritaria de los norteamericanos. También hay que valorar los datos que se acaban de publicar sobre la actividad en los grandes de Europa en el segundo trimestre del año y que son bastante decepcionantes. Pero, en todo este maremágnum de estadísticas y declaraciones no podemos olvidar la tragedia griega y la desconfianza que siguen generando Italia y España.
Nuestro país es de los más vulnerables. No ha atajado mediante una reforma laboral y de la contratación la sangría del paro, no ha culminado la reforma financiera y algunas Comunidades Autónomas están al borde del colapso. Demasiadas incertidumbres para hacer creer a los mercados que vamos a devolverles el dinero prestado y animarles a seguir invirtiendo en nuestro país. No se atajan los problemas desde su raíz y el abismo se abre ante nosotros. Tampoco ayuda tener un gobierno interino que dura demasiado.
Claro que es importante el mensaje de austeridad lanzado por algunos presidentes y alcaldes populares, incluso el cambio constitucional ayuda, pero seguimos sin atajar los problemas y la desconfianza se agranda poniéndonos en el punto de mira. Hasta Zapatero ha tenido que confesar que vio a España próxima al rescate. De hecho, la compra de bonos por parte del BCE del mes de agosto y del lunes es una forma de intervención. Bien, pues a pesar de todos los mensajes, incluso de los planes de saneamiento fiscal planteados, seguimos al borde del precipicio y no puede extrañar a nadie que España tenga que acabar pidiendo dinero al FMI para abordar los agujeros varios que presenta la economía española

MADRID, 6 (OTR/PRESS)
No es posible una Unión Europea construida desde nacionalismos interiores con déficit de solidaridad. Si tenía y todavía tiene sentido una Europa Unida es mediante la conjunción de dos mecanismos: cesión de soberanía para organizar y armonizar un gobierno europeo y solidaridad entre los grandes y los pequeños como miembros de una familia. Armonización económica y fiscal, responsabilidad colectiva y protección conjunta contra los especuladores. Si esto se quiebra por miedos electorales de la señora Merkel, esa Europa que nos ofrecen Francia y Alemania no tiene mucho sentido. Y corremos todos el riesgo de que se genere una corriente antieuropea porque la oferta neoliberal haga imposible una Europa de la solidaridad.
La imagen que se está extendiendo puede provocar recelos difícilmente reversibles. Si los alemanes recibieron inmensas ayudas, en lo que se conoció como el Plan Marshall, para reconstruir la Alemania que habían destruido los alemanes que apoyaron a Adolf Hitler -que eran casi todos- no parece lógico que la próspera Alemania del siglo XXI quiera retroceder a situaciones de nacionalismo interno por no compartir la suerte del Euro y el desarrollo de los países más atrasados.
Existen algunos tópicos que se hacen insoportables. El primero es la afirmación de que "Alemania ha hecho sus deberes". Hace pocos años no cumplieron las condiciones de déficit y nadie les puso contra la pared.
La segunda es la de que "hemos vivido por encima de nuestras posibilidades". Nosotros no teníamos problemas para pagar nuestras deudas hasta que la crisis financiera condujo al contrasentido de que quienes la provocaron están sacando tajada de la especulación. Los salarios en España no tienen que ver con los de los trabajadores alemanes, salvo en el nivel de las clases ejecutivas que se salen de la tabla por arriba.
Si Alemania y Francia se quieren desentender de Europa corren el riesgo de que una gran parte de Europa se quiera desentender de ellos. Todos saldríamos perdiendo de una vuelta al estadio anterior del tratado de Maastricht, pero nada es irreversible excepto la muerte.

MADRID, 6 (OTR/PRESS)
El de esta semana ha sido un nuevo lunes negro, uno mas de esos en el que tiemblan los mercados y se desata el pánico en las bolsas. Las europeas bajaron un 5 por ciento, y la prima de riesgo española, al igual que la italiana, se disparó de nuevo sin que el BCE consiguiera frenar la escaladA.
A estas alturas ya no hay analista que sepa con exactitud donde situar el origen de nuestros males, aunque lo que está claro es que el desencadenante de esta nueva situación de pánico fueron unas desafortunadas declaraciones de la directora del FMI Christine Lagarde advirtiendo de que el mundo está al borde de una recesión inminente. No era la primera vez que esta señora hacia una previsión tan catastrófica y, de hecho, la última semana de agosto advirtió también que la banca europea necesitaría una urgente recapitalización por valor de 200.000 millones de euros pero, desde entonces, las cosas no han parado de empeorar.
Si de muestra vale un botón, ahí esta el pésimo dato de paro registrado en agosto en Estados Unidos -el país mas poderoso de la tierra-, el reconocimiento de que Grecia no puede cumplir con su reducción de déficits pactada con la UE, la situación de Italia, incapaz de afrontar su anunciado ajuste presupuestario o la inestabilidad permanente de España donde, ni siquiera un cambio constitucional, ha conseguido parar el desastre.
La cosa está tan fea que el mismísimo presidente del Deutsche Bank ha dicho que la situación del sistema financiero es equiparable a la de hace tres años, cuando quebró Lehman Brother y tal vez sea así, que estos tres larguísimos años de sobresaltos solo hayan servido para situarnos en el mismo punto, incluso peor.
Con este panorama y de puertas adentro, con elecciones a la vuelta de la esquina convendría que los partidos políticos y especialmente los dos grandes, PP y PSOE, huyeran lo máximo posible de la demagogia y dejaran de enzarzarse con las cosas de comer. ¡Claro! que las recetas de ambos para salir de esta deben ser diferentes y es normal que Rajoy apueste por bajar los impuestos a los emprendedores, los autónomos y las PYMES para que puedan crear riqueza, mientras que Rubalcaba hable restablecer el impuesto de patrimonio -que ellos mismos eliminaron hace un par de años- o la imposición de una tasa para la banca.
Es natural que ambos candidatos quieran marcar distancias ideológicas con sus adversarios y que los ciudadanos puedan ver opciones distintas para decidir su voto. Pero una vez celebradas las elecciones, el 21-M sin ir mas lejos lo sensato y lo que demanda la sociedad es que ambos se entiendan y que se suscriban unos pactos similares a los de la Moncloa que en su día sirvieron y mucho para reavivar nuestra economía. La magnitud de esta crisis, sin precedentes, requiere de acuerdos y si han sido capaces de entenderse en horas para cambiar la Constitución que era intocable hasta hace bien poco, no estaría de mas que hicieran lo propio y junto al resto de grupos parlamentarios dieran al país un ejemplo de altura de miras por encima de las pequeñas miserias partidistas. Aquí o se rema en la misma dirección para salvar la marca España o vamos derechos al abismo si es que no somos intervenidos antes del 20-N.

MADRID, 6 (OTR/PRESS)
Hay días en los que es mejor no levantarse. Alguien ha criticado que todos los mensajes que enviamos quienes, con mejor o peor fortuna, comentamos la actualidad son negativos y que eso no lo quiere nadie, no es bueno, produce efectos negativos, nos condiciona, nos machaca. Hay parte de verdad, porque es más fácil criticar que ofrecer soluciones, pero hay otra de realismo: ¿quién se atreve a decir algo positivo sobre lo que está pasando especialmente en el terreno económico?
Las bolsas se hunden, la prima de riesgo es prima de pánico, la directora general del Fondo Monetario Internacional lanza a los cuatro vientos una amenaza de gran recesión, las agencias de rating nos vapulean, el paro aumenta en temporada estival, los sindicatos convocan manifestaciones y protestas, los profesores amenazan con huelgas, los políticos siguen atizándose y proponiendo más impuestos o lo que se les ocurre en cada momento, se hacen reformas constitucionales que son puro marketing y que se demuestran inútiles antes de aprobarse. Si pasa todo eso y mucho más y los gobiernos burlan la ley y las decisiones de los tribunales, ¿a quién le podemos pedir sentido común para otear el horizonte y proponer algo sensato?
Esta crisis es, como alguien ha definido en un diario digital, financiera (crisis de los bancos y bloqueo del crédito); exterior (mejoran las exportaciones y el turismo, pero la balanza comercial sigue siendo un agujero negro); administrativa (el Estado, las comunidades autónomas y los ayuntamientos deben más de lo que tienen, gestionan mal y no tienen casi para pagar las nóminas); laboral y de consumo (cuatro millones de parados sin expectativas no pueden consumir); de inversión (el dinero al calcetín porque el dinero no renta y las bolsas se hunden); de productividad y competitividad (nuestro gran problema con los países emergentes y también con los europeos); de financiación y endeudamiento (o no nos prestan o lo hacen con intereses insoportables); política (faltan líderes con una mínima visión de futuro y sin capacidad de pacto), pero sobre todo de confianza y de credibilidad.
Se está yendo al garete todo el sistema que sustenta -mejor o peor- la economía y la (buena) vida de los ciudadanos sin que tengamos otro. Y cada uno sigue a lo suyo. ¿Es tiempo de huelgas, de guerras políticas, de seguir haciendo lo que venimos haciendo siempre? Debería ser tiempo de grandes acuerdos, de, cómo dice el consejero delegado de Sanitas, Iñaki Ereño, "trabajar el doble para conseguir lo mismo". Algunos ya lo hacen desde hace mucho para sobrevivir. Otros quieren seguir viviendo como si no pasara nada y tener todo gratis total. ¿Quién lo pagará? Los políticos, unidos, deberían dirigirse a los ciudadanos para decirles que sólo hay una salida a la crisis, la del acuerdo, el esfuerzo y el sacrificio colectivo para que los más débiles no sufran todo el peso de la crisis. ¿Optimismo? Amanece cada día, que no es poco.

MADRID, 6 (OTR/PRESS)
Hay que preguntarse por qué, ya en el siglo XXI, nos encontramos con esta crisis global de características sin precedentes en la Historia. Seguramente este mundo de ahora habrá cometido más errores y barbaridades que en todos los siglos precedentes. Despertarse ahora cada mañana, si se ha conseguido conciliar el sueño, es como despertar a la angustia, a la zozobra, a la locura. Las primeras noticias de la mañana suelen referirse al hundimiento de las Bolsas, al disparo de las primas de riesgo, a la amenaza de nueva y mucho más asesina recesión, al tiempo que al trágico guirigay, al gorjeo y a la memez supina y contradictoria de todos los gobernantes y responsables económicos y financieros del universo mundo. Desgraciadamente, los medios de comunicación se han convertido en los obligados portavoces de tanto caos, tanta estulticia y tanta animalada. Maldecir a los mercados ya no le hace excesiva gracia a nadie y ya es hora de tirar de otros argumentos más novedosos y convincentes, sin que con ello quiera decir que los mercados no tengan su parte enorme de culpa de lo que pasa.
En los últimos días se ha comenzado a hablar de la falta de un verdadero Gobierno mundial y europeo como la posible primera causa del desorden catastrófico que nos tortura. Seguramente tienen razón quienes así piensan y estoy decidido a pasarme a ese partido en cuanto que terminen de convencerme. Para los grandes problemas globales que nos atormentan es ridículo que mantengamos esas estructuras medievales en la organización del mundo y de la economía. Si ustedes miran a la Unión Europea, se encontrarán las dimensiones enanas de la mayoría de los 27 Estados que la componen, que nos amenazan con convertirse en treintaytantos, cada vez más pequeños e inútiles. Deberían ser todos los Estados regiones, provincias o comarcas de unos granes Estados Unidos de Europa o del mundo, para que los inmensos problemas pudieran entrar en vías de solución y en pistas de racionalización adecuadas a esa inmensidad. ¿Que eso sólo es posible mediante una revolución planetaria? Pues claro.

MADRID, 6 (OTR/PRESS)
Ya sabemos a lo que se dedican ahora los diseñadores de las montañas rusas que se han quedado sin trabajo: a decorar balances de las Bolsas europeas. Son ellos los responsables de las subidas y bajadas, de los círculos, de los giros invertidos y de todos estos sustos que vivimos encadenados sin que se detenga la carretilla en la que vamos subidos. Lo único que tenemos asegurado es que de aquí no nos podemos bajar aunque nada impediría que la fuerza centrífuga nos arrojara fuera de golpe y nos mandara al suelo de bruces como el que cae de un burro. Así que cojan aire cuándo puedan porque enseguida vuelven las curvas y los mareos; después de un lunes negro queda toda una semana de emociones garantizadas, (y ninguna buena).
Nos ha tocado compartir carretilla con la señora Lagarde que es un prodigio en meteduras de pata y desaceleraciones violentas. El fin de semana tuvo como ocurrencia vaticinar una nueva recesión mundial y sus palabras fueron claves para el despeñe de los mercados, pero luego le han hecho una entrevista en la que posa con traje gris marengo y afirma que "tenemos que romper el círculo vicioso de la crisis de la confianza". Nadie lo podría decir de tan elegante señora, y mucho menos con un traje de chaqueta tan bien cortado por el oportuno sastre, pero si hay algo vicioso en esta crisis con gente como ella, personas que han ayudado muy poco a verlas venir. No estaría mal que se aplicaran lo que enseñan en primero de "Maquiavelismo" en las escuelas de política-parda: "Cuándo no eres la 0solución te conviertes en el problema". Y la señora Lagarde debería haber cogido la senda de la prudencia, y una vez que ya es tarde también debería haber cogido la senda de la despedida. Pero nada más lejos de su intención: ella permanecerá al frente de la crisis sin darse cuenta de que la crisis también es ella.
No sé cuántas curvas más nos esperan hasta que se den cuenta de que el diseño de crisis que tenemos lo han hecho los mismos que están al frente de los mercados y de las políticas que les asisten. Y que lo que periclita además de la economía es este modelo que ha cometido más tropelías que una convención de piratas del Indico. Lagarde, DSK y resto de malvados con guardaespaldas.
Confianza es una palabra que deberían borrar de su diccionario estos tipos tan extraños que de la ruina hacen negocio. Se nota enseguida quienes son: los únicos que no se marean cuándo las Bolsas hacen giros inesperados, los que aparcan el coche en la puerta de los restaurantes más caros de Nueva York, París, Berlín, Londres o Madrid.

MADRID, 6 (OTR/PRESS)
Ahora que todas los sondeos de opinión coinciden en que el Partido Popular será el ganador en las próximas elecciones resulta que Francisco Alvarez Cascos, presidente de Asturias, no ha desmentido la noticia de que el 20N, el Foro, su recental partido político, podría presentar lista en Madrid. No estaría solo en tan arriesgada empresa. Desde Cantabria, el ex presidente Miguel Angel Revilla anuncia que también su partido podría concurrir a las elecciones generales fuera del ámbito regional montañés en el que venía operando. Al margen de la probabilidad -real o soñada- de que Revilla o el candidato de la sugerida lista de Cascos pudieran salir elegidos diputados en Cortes cabe preguntarse el por qué ahora de esta operación.
Más allá del regionalismo que sin deslealtad hacia España (diferencia esencial con los nacionalismos) ha sido fértil para Cantabria, en el caso de Revilla, el impulso para esta iniciativa habría que buscarlo en la añoranza de un lugar destacado en la línea del coro. La televisión seduce y abduce. Lo de Cascos es otra cosa. Lo suyo, sí, a la postre pasa de las Musas al Teatro, vendría impulsado por el despecho; por el afán de cobrar venganza sobre el inexplicado ninguneo al que le sometió Rajoy. Cascos que lo fue casi todo en el PP de antaño, con Mariano Rajoy al mando, iba camino de no ser nada ogaño.
Así las cosas, con coraje político rayano en la temeridad, se presentó en Asturias y en horas veinticuatro inventó un partido político y ahí está, presidiendo el Principado. Podía haber sido el cabeza de lista del PP, su partido de toda la vida, pero a Rajoy le costaba acabar con los "gabinos" locales y no se le ponía al teléfono. El resultado es el que conocemos. Lo de ahora es otra cosa. Sí, cuando la Unión del Pueblo Navarro, de la mano de la enérgica Yolanda Barcina, parece en buena disposición para tender puentes rotos con el PP -lo cual reforzaría las posibilidades de mayoría del Rajoy- resulta que Cascos planta su chiringuito político en Madrid, para los intereses electorales del centro-derecha español sería una tanto como recibir una puñalada. El ocaso de la CEDA en tiempos de la Segunda República y, más cercano a nosotros, el de la UCD, ahorra más comentarios. No tengo la menor duda de que, de confirmarse, el angustiado equipo electoral de Rubalcaba recibiría la noticia con alivio.

MADRID, 6 (OTR/PRESS)
La presidenta castellano-manchega, Dolores de Cospedal, puso en marcha el mecanismo de los recortes, denunciando, e hizo bien, los despilfarros de la administración anterior. Luego siguió el extremeño Monago, aunque ya la Generalitat catalana y la Comunidad madrileña habían anunciado algunas restricciones, la primera sobre todo en las prestaciones sanitarias, la segunda en las educativas. Se esperan, desde luego, otros anuncios procedentes de diversas autonomías, ahora todas gobernadas por el PP (con excepción de Andalucía, que posiblemente cambie de manos en marzo): es, quizá, como un anticipo de lo que ocurrirá a escala nacional a partir de diciembre, cuando un nuevo inquilino aterrice en La Moncloa.
Porque no se engañe usted: gobierne quien gobierne tendrá que aplicar las mismas recetas económicas, los mismos ajustes duros, idénticos recortes -porque recortes son- a parcelas del estado de bienestar. Ya sé que no es políticamente correcto decirlo, pero tales recortes, que traerán más paro y menos crecimiento económico, parecen inevitables no tanto por las exigencias externas, sino también porque habíamos llegado a vivir en un puro estado del despilfarro, oficial y privado. Y la economía no siempre es una ciencia exacta, ni siquiera lógica, pero siempre acaba teniendo razón el tópico de que las cosas acabarán yendo mal si se gasta más de lo que se ingresa.
Así, y pese a las manifestaciones de protesta que proliferan en nuestras calles, incluso los más reticentes aplauden los recortes, porque todo el mundo entiende que el Estado de las autonomías ha vivido por encima de sus posibilidades. Lo mismo que los ayuntamientos, que los ministerios, que no pocas instituciones, que bastantes empresas privadas y que -hagamos un amago de autocrítica- no pocos ciudadanos como usted y como yo.
Ocurre, sin embargo, que, lo mismo que Italia ha afrontado sus planes de austeridad al itálico modo -resistiéndose a cumplir lo aprobado-, en España lo hacemos a nuestra manera: cada presidente autonómico anuncia sus propias medidas, sus propios porcentajes de disminución del gasto, pone en marcha sus propias ideas sin querer mirar lo que hace el vecino. Cuando lo más prudente y sin duda eficaz hubiera sido convocar primero la conferencia de presidentes autonómicos -ahora que casi todos son del mismo signo, llegar a acuerdos globales hubiese sido más fácil- y, desde allí dirigir coordinadamente las soluciones austeras. Pero ha triunfado una vez más el individualismo hispánico, esa especie de ejército de Pancho Villa donde cada cual dispara a su aire y en direcciones opuestas, sin mayor método, ni orden, ni concierto.
Se diría que parece que, pese a todas las trompetas que claman, cada una con su propio sonido, por inaugurar un período de austeridad, los responsables directos de los recortes no han entendido -y no hablo solamente de España, por supuesto- que hemos entrado en una resbaladiza y difícilmente mensurable nueva era. Que exige soluciones valientes, esquemas distintos -alguna gran empresa española ya se ha puesto manos a la obra-, pactos, pactos y más pactos. Nada de esto se atisba por el momento. Y claro, las contradicciones, las disfunciones y las voces más altas que otras resultan perceptibles. Como siempre que faltan un plan y un método, que es exactamente lo que ahora ocurre.

MADRID, 6 (OTR/PRESS)
Dentro de unos días, el 27 para ser exactos, las Cortes estarán disueltas y comenzará la campaña electoral. Bueno, en realidad, la campaña ya ha comenzado por no decir que nuestros políticos están permanentemente en campaña.
Pero a lo que vamos, la campaña propiamente dicha, la de los grandes mítines y actos públicos, la de las caravanas de los líderes recorriéndose toda España, esa, comenzará el día que toca oficialmente. Y me parece a mí que no estaría de más pedirle a los partidos que hagan uso de la imaginación y ahorren.
Los partidos se financian con fondos públicos y habida cuenta de la extremadamente delicada situación económica que sufre nuestro país con la prima de riesgo disparada día sí día también, con más de cuatro millones de parados, y un futuro más que incierto, no estaría de más, sino que es casi una exigencia, que los comités electorales de los partidos supriman esos grandes actos multitudinarios que tanto cuestan y a los que al fin y al cabo sólo van los convencidos.
Por ahora, el candidato socialista Pérez Rubalcaba está optando precisamente por reuniones sectoriales, visitas a pie de calle a distintas provincias españolas, encuentros en la sede socialista de la Ejecutiva Federal, utiliza las redes sociales, etc. Y a mi juicio, esto es lo que debería de seguir haciendo y deberían de copiar el resto de los partidos.
Nuestro país no está para fiestas ni para dispendios electorales, sino para que los políticos sean los primeros que den ejemplo de austeridad. Incluso podrían prescindir de los consabidos carteles y banderolas con que adornan las calles de las ciudades españolas.
Si me apuran, diría que los ciudadanos conocemos de sobra a los candidatos y que no hace falta que nos abrumen con sus fotografías. Pero es que, además, si tienen sentido las televisiones públicas es precisamente para que en campaña electoral ofrezcan a los ciudadanos una programación exhaustiva sobre las propuestas de quienes concurren a las elecciones. Pueden organizar debates sectoriales, generales, con los principales líderes, con sus segundos, con los expertos en cada materia, con quien quieran, pero debates al fin que ofrezcan a los ciudadanos una idea precisa de lo que proponen unos y otros. En cuanto a la audiencia que puedan tener estos programas es lo de menos. Las televisiones públicas son un servicio público y luego naturalmente la audiencia que vea lo que le de la gana.
Pero lo que tiene poco sentido es que los partidos gasten millones de euros en puestas en escenas de actos electorales con sus líderes para al final terminar ofreciendo dos o tres frases a las televisiones y asunto concluido. Para eso no hace falta tanto dispendio.
España atraviesa una situación económica crítica y no sería de recibo que los partidos políticos gasten como antaño. Tienen una magnifica ocasión de dar ejemplo de lo que predican.

Esperanza Aguirre siempre manifestó públicamente que Francisco Álvarez Cascos era el mejor candidato del PP por Asturias, y el resultado electoral le ha dado la razón. Lo que no le gusta tanto es que pretenda arrebatarle votos en Madrid donde Foro Asturias concurrirá a las generales si consigue las firmas necesarias que impone la nueva legislación electoral.
Aguirre, siempre tan aguda y sin pelos en la lengua, propone que Rajoy cierre un acuerdo con Cascos y “cuanto antes, mejor […] todos tienen que dar pasos”. No es para tomar a broma el partido fundado por el Presidente del Principado, aunque algunos hablen de “partidillo”. Es cierto que son coyunturas distintas. El PP astur era un partido agonizante que se había acostumbrado al dolce far niente, amparando, de alguna manera, la corrupción de los socialistas. El conocido como “Caso Riopedre”, con varias personas del Gobierno socialista en la cárcel, entre ellos el consejero de Educación, es de vergüenza nacional; el apestoso asunto de Villa Magdalena y el aparcamiento de la calle Uría en pleno centro de Oviedo; el tema Vipasa por los minipisos de la Laboral que incluso salpicó a algunos populares; chanchullos varios en ayuntamientos, o el plan general de ordenación gijonés, ahí están, por si hay dudas.
Mientras todo esto ocurría, el PP hacía la vista gorda y seguía durmiendo en los laureles. Ítem más, antes de las elecciones del 22 de mayo se celebró una famosa reunión, que pasó a los anales como “el pacto de la Zoreda”, donde PSOE y PP se confabularon para pactar contra el enemigo Cascos. Y se pactó después de los comicios que dieron la victoria al de Luarca, y a Foro Asturias le arrebataron la presidencia de la Junta General del Principado al votar los socialistas al candidato popular Fernando Goñi, a cambio claro está de algunas prebendas. Total, que los socialistas, ahí siguen, aliados con el PP, resolviendo sus negocios.
Madrid, no obstante, es otra cosa. Esperanza Aguirre es una de las personas más valiosas y capaces del PP y lo demuestra en las urnas. Pero bien estaría llegar a un acuerdo aunque a la secretaria Cospedal no le guste nada. La actual Presidenta de Castilla-La Manche tuvo mucho que ver en la eliminación de Cascos y en el nombramiento de Pérez Espinosa. Cosas del feeling, y algo más, pues otro conflicto de intereses un tanto sombrío relacionado con las cajas bullía en ese momento. Ahora se teme que la concurrencia de Álvarez Cascos en Madrid pueda favorecer a Rubalcaba. Quizá mucho menos de lo que se piensa, por muchos asturianos nostálgicos que haya en la capital y muchos madrileños veraneantes en el país de las xanas.
Según el presidente del PP de Asturias, Ovidio Fernández, Cascos sólo pretende dividir el voto de centro-derecha y evitar que el PP tenga mayoría absoluta. No creo que sea esa la intención, y sí que Foro tenga representación en las Cortes Generales, cosa que conseguirá con los votos del Principado, más abundantes si cabe que el 22 de mayo, a juzgar por los cabreos tras el pacto PSOE-PP. En cualquier caso –aviso a la cúpula popular, Aguirre tiene razón—no estaría de más aparcar berrinches y cuestiones personales pasadas. Y no lo digo por el asturiano, que nunca le llamó cuarentona a Pérez Espinosa. Ya saben a qué me refiero.
___________________
Por Magdalena del Amo
Periodista y escritora
Directora de Ourense siglo XXI
Directora y presentadora de La Bitácora, de Popular TV
www.magdalenadelamo.com
periodista@magdalenadelamo.com
(02/09/2011)

BARREDA
Cuando llegó, tras Barreda,
Dolores de Cospedal
se llevó un susto fatal
porque ya no había moneda,
pues Barreda hizo almoneda
del tesoro regional.
Hizo las cuentas tan mal
que de aquello nada queda.
Mas Barreda con premuras,
rápido y sin avisar
eliminó las facturas
que aún estaban sin pagar.
Barreda dejó al marchar
un millón de barreduras.
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___________________
Por Salvador Freixedo
✉ freixedo@terra.es
(05/09/2011)

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
Y seguimos en el largo peregrinar de emisora en emisora, de plató en plató, de entrevista en entrevista para la vieja y querida prensa escrita. Ya se van perfilando los mensajes claramente y si por el lado del candidato Rubalcaba salen a relucir los ricos, por el del candidato Rajoy no se deja de hablar de los emprendedores; el PSOE habla de la motosierra del PP y el PP le contesta que para motosierra los cinco millones de parados. Y así.
Lo que no termino de entender son los conceptos exactos de todas estas cosas: no sé muy bien quienes son los ricos o cuando uno llega a esa categoría ni sé si me cruzo por la calle con un emprendedor o con un miserable chupatintas. No debe ser fácil distinguirlos a pie de obra porque siempre habrá un solo euro que separe al rico del que no lo es y una idea posiblemente brillante que nunca se hizo realidad vaya usted a saber por qué, privó al chupatintas de subir al escalón glorioso del emprendedor.
Pero lo que de verdad mosquea es la obsesión de unos y de otro por crear empleo. No es que no sea es objetivo el más importante de todos -tal vez el único para empezar a salir de este desastre-, sino que nadie explica la fórmula. Rubalcaba es fundamentalmente didáctico y gusta mucho preguntarse y responderse (para mí que estudió el catecismo del Ripalda); pues bien, afirma rotundo don Alfredo: "voy a sacar no sé cuántos millones a los ricos". E inmediatamente se pregunta él mismo: "¿Y saben a qué voy a de dedicar esos millones?" Pausa valorativa de forma que los oyentes estamos es ascuas. Don Alfredo se responde: "A crear empleo. A crear empleo". No me he equivocado, es que le gusta repetir las cosas un par de veces. Yo aplaudo entusiasmado en la cocina (que es donde oigo la entrevista) hasta que me asalta una duda: ¿Y cómo crea un gobierno empleo aun disponiendo de millones? Porque hasta donde yo sé el empleo, fundamentalmente, es cosa de la iniciativa privada en los regímenes que no son socialistas. Los gobierno lo que pueden hacer -y mal, como se ha demostrado- es crear empresas públicas ruinosas y subsidiar compromisos pero eso es un lastre y una contradicción cuando se ponen a la venta -por un gobierno socialista- AENA o las loterías que se apellida desde hace un millón de años "Nacionales". Que nos explique un día Rubalcaba cómo va a crear puestos de trabajo con los millones de los ricos.
El problema de la productividad y el empleo es que admiten toda clase de trampas: si yo tengo un restaurante y en lugar de hacer seis tortillas de patas hago doce, he aumentando considerablemente mi productividad. Y si en lugar de tener dos camareros, tengo uno para que abra la puerta, otro para que entregue la carta, dos para el agua y el vino y tres más para las comandas, he creado no sé cuantos puestos de trabajo. ¿Cuál es el problema? Que en todo el día solo he vendido una tortilla de patatas. Puedo seguir aumentando mi productividad y mi plantilla hasta el absurdo y la quiebra definitiva. Eso se hacia en los países comunistas donde, efectivamente, no había paro (ni libertad) pero sobraba frío y hambre. Cuando de jóvenes vimos esa realidad, se nos cayeron a la vez lágrimas de utopía y vendas de irrealidad. a.aberasturi

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
Creo que la mayoría de los españoles estamos de acuerdo en que no se puede gastar más de lo que se recauda, y que habrá que hacer recortes. Que pintan bastos lo saben millones de personas que están en el paro o lo han estado en los tres últimos años, y le han visto el rostro auténtico de la crisis, cuando el piso que compraron con tanta ilusión fue embargado al no poder hacerse cargo de los plazos de la hipoteca. En teoría, hay una cierta aceptación para asumir que vivíamos por encima de nuestras posibilidades -sobre todo algunos- y que son necesarios algunos recortes. Repito: en teoría. Cuando de la teoría pasamos a la práctica desaparece la solidaridad y comienza "lo mío es fundamental e intocable".
Es muy probable que los trabajadores de la enseñanza tengan razón en sus reivindicaciones y en sus quejas. Y que, si en lugar de trabajar 34 horas a la semana -según el convenio- van a tener que dedicar dos horas más, no es un regalo, porque a nadie le gusta cobrar lo mismo por trabajar ciento veinte minutos más a la semana. Ahora bien, ya les hubiera gustado a muchos de los cientos de compañeros míos periodistas, que hoy se encuentran en la calle, y que llevaban a cabo jornadas de 50 y 60 horas semanales, que les hubieran dado la oportunidad de dedicar dos horas más gratis, con tal de conservar el empleo. Y lo mismo digo de cualquier otra actividad laboral.
También estoy de acuerdo en que la educación es un sector estratégico, pero no menos que el sanitario, donde depende la vida de todos nosotros, o el policial, o los bomberos, o el militar, que son gente donde a las muchas horas semanales han de añadir el riesgo de la existencia.
Ya sabemos que una cosa es predicar y, otra, dar trigo, y que la solidaridad es algo en lo que estamos de acuerdo siempre que la responsabilidad caiga sobre los otros. Como en el viejo chiste del comunismo: se reparte todo menos las bicicletas, porque yo tengo una.

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
Me preocupa el nivel intelectual del debate de algunos de nuestros políticos, ahora encantados de felices descubrimientos, como hablar de la "motosierra" que el partido rival usará para recortar los derechos sociales de los españoles. Pero, en fin, imagino que esto es, ay, relativamente normal en etapas preelectorales. Mucho más peligrosas me parecen otras actitudes y despropósitos en gentes que deberían cuidar muy mucho lo que dicen, porque los efectos de cada una de sus palabras pueden ser catastróficos.
Lo digo, claro está, por el anuncio, aviso, premonición -vaya usted a saber qué es: metedura de pata en todo caso- de la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde. La ex ministra de finanzas francesa, recién aterrizada en el que fue feudo de su compatriota Strauss-Kahn y, antes, del español Rodrigo Rato, ha perdido, en mi opinión, una espléndida ocasión de callarse al aventar que el mundo está al borde de una recesión económica. Y, claro, batacazo en las bolsas, porque nada provoca más crisis que anunciar que viene una crisis sin dar más explicaciones.
Porque lo de la señora Lagarde no ha sido una labor preventiva, sino de colaboración al pánico de los mercados, continuando una senda que ya inició, desde el banco Central Europeo, otro gurú que tiene poco de lacónico, el señor Trichet. Lo peor es que nadie controla a los controladores... fjauregui@diariocritico.com

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
A mí, como a usted, como a cualquier ciudadano, hay leyes y decisiones judiciales que no me gustan. Pero una cosa es que no nos guste una disposición legal, una sentencia, y otra muy distinta que nos podamos permitir que como no nos gusta no haremos ni caso. Si cualquier ciudadano dijera eso ante una resolución judicial que le afecte imagínense la que se organizaría. Bueno pues eso es ni más ni menos lo que está sucediendo en Cataluña por parte de los responsables públicos que se resisten a aceptar la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que insta a los poderes públicos a facilitar que los niños puedan estudiar en castellano, como lengua vehicular, si así lo prefieren. Por si fuera poco, el ministro de Justicia se ha lanzado contra la decisión del Tribunal Superior de Cataluña y se ha quedado tan tranquilo. Más comedida se ha mostrado la ministra Chacón a la hora de defender el actual sistema educativo en Cataluña.
Verán, se podrá estar o no de acuerdo con la sentencia, se podrá argumentar a favor o en contra, se podrán tener diversas opiniones, pero lo que no se puede hacer es insinuar es que, diga lo que diga la sentencia, se va a continuar haciendo lo mismo que hasta ahora. Y lo que tampoco se puede hacer es victimismo barato a cuenta de la sentencia, porque resulta ya muy cansino que los partidos nacionalistas lloren cuando no se les da lo que quieren, mientras que el resto de los ciudadanos acatan el que se les dé lo que quieren.
Las leyes están para cumplirlas y las sentencias para acatarlas, aunque no nos gusten, y lo que no es admisible es que quienes nos representan, los poderes públicos, amaguen con no cumplir las resoluciones judiciales. Si la Generalitat, pongo por caso, decide no acatar la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que nos expliquen a los ciudadanos de a pie por qué tenemos que acatar otras sentencias o resoluciones judiciales.
La segunda parte de la cuestión es esa obsesión de los nacionalistas catalanes contra el castellano. Verán, en mi opinión, quienes viven en comunidades con lengua propia tienen la inmensa suerte de poder manejarse en dos lenguas, y los poderes públicos tienen la obligación de garantizar que todos aprendan las dos lenguas. Las dos. Y desde luego me parece un derecho irrenunciable a que los padres decidan cuál debe de ser la lengua vehicular en que estudien sus hijos, sin que eso suponga no conocer a fondo la otra lengua.
Tanto el catalán como el castellano son lenguas oficiales en Cataluña, luego todos debemos de tener la posibilidad de hablar en cualquiera de las dos lenguas, y desde luego decidir en cuál estudian nuestros hijos. Es una cuestión de libertad, de un derecho de cualquier ser humano a poder estudiar en su lengua materna dentro de su país.
Y me sorprende que haya quien quiere desterrar el castellano de la vida pública catalana, porque es lo mismo que el franquismo hacía con el catalán. Apenas lo permitía en el ámbito privado. O sea una aberración y un ataque a la libertad.
Yo soy madrileña, pero si tuviera que irme a vivir en Cataluña tengan por cierto que intentaría aprender catalán simplemente por el deseo de integrarme mejor. Pero lo que me resultaría del todo insoportable es que no me permitieran que eligiera en qué idioma puede estudiar mi hijo. Puede que decidiera que lo hiciera en catalán, o puede que no, pero en todo caso en un país democrático la ley tiene que amparar ambas posibilidades sin que una vaya en detrimento de la otra.
Nunca he entendido la guerra de las lenguas, y me parece que quienes las provocan no sólo son cortos de miras sino que, además, tienen una visión totalitaria de la política. No se puede organizar una rebelión porque el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha dictaminado algo no sólo acorde con la ley sino con el sentido común: que el castellano también pueda ser lengua vehicular para quien así lo necesite.
La Generalitat tiene que dar ejemplo y cumplir con la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, y me atrevería a decirles que no teman, que el catalán goza de excelente salud, que es una lengua viva que no necesita que la defiendan de mala manera.

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
Esperanza Aguirre dijo un día, cuando brujuleaba en la abortada "sucesión" de Rajoy e inspirada tal vez en su segundo apellido, Gil de Biedma, que ella era un verso suelto. ¿Por qué no? La mujer tenía todo el derecho del mundo para creer ser lo que le diera la gana, incluso un verso suelto, pero, aun en tal caso, podía creerse ser un verso suelto sin faltas de ortografía.
La presidenta de la Comunidad de Madrid ha escrito una carta, autentificada al pie con su grácil rúbrica, a los maestros a los que pide echar más horas para que otros, una porción de contratados, no echen ninguna por el procedimiento de mandarlos a casa y ahorrarse sus sueldos. La tal carta, redactada en el estilo vacuo y rupestre propio de las misivas de la Administración, abunda particularmente en faltas de ortografía. Puede argüir que ella no la ha escrito, que ha sido un propio, pero si así fuera, doña Esperanza, además de mentir y falsear un documento, atribuyéndoselo a su mano con la firma que lo remata, sería responsable de encomendar a alguien una labor para la que no está cualificado, la de escribir decentemente. Mas (sin acento), sea como fuere, el delito propiamente dicho está, como a nadie se le escapa, en el propio hecho de dirigirse con faltas de ortografía a los maestros, por mucho que algunos de éstos, debido a la desatención que sufren y al desprecio que al Estado parece inspirarles su oficio, tampoco escriban muy allá precisamente.
El desparpajo, por llamarlo de algún modo, de Esperanza Aguirre, que puede venirle de perlas e incluso provocar la hilaridad de sus semejantes cuando se disfraza de chulapa y se va a comer rosquillas tontas y listas a la ermita de San Antonio o a la pradera de San Isidro, se traduce cada dos por tres en insoportable vejamen a la sociedad que institucionalmente representa. Puede que de chica asistiera a uno de esos colegios privados carísimos que lo eran (¿O lo son aún?) no tanto por lo bien que enseñan a escribir, como por los aprobados por la patilla, por la pasta más bien, que expenden, pero luego, de mayor, podía haberse pulido ortográficamente por su cuenta. Los maestros le están devolviendo la carta, como es natural, corregida.

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
Vivimos en un sin vivir a cuenta de problemas que no deberían serlo. Digo esto porque un auto del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña que dicta que, además del catalán, también el castellano debe ser lengua vehicular en la enseñanza, ha destapado la caja de los truenos. Para los nacionalistas -con Artur Mas, presidente de la Generalidad, a la cabeza- se trata de un ataque al sistema de inmersión lingüística y llama a todas a las instituciones a defender la lengua catalana entendida como patrimonio centenario de Cataluña.
Para los constitucionalistas -Alicia Camacho, del PP; Albert Ribera, de Ciudadanos, o el propio Mariano Rajoy-, lo que tiene que hacer la "Generalitat" es cumplir la ley y procurar los medios para que se cumpla la sentencia puesto que el fallo judicial dice que "el castellano no puede quedar reducido en su uso al de objeto de estudio de una asignatura más".
No dice lo mismo el ministro de Justicia. Francisco Caamaño opina que el auto afecta a los casos concretos de quienes han recurrido ante los tribunales, no al sistema de inmersión en general. Con este mismo enfoque hemos podido escuchar a Miguel Angel Jimeno, presidente del TSJC, el tribunal que ha dictado el auto.
Así las cosas, y dado que Cataluña forma parte de España, uno se pregunta qué diría un visitante extranjero, alguien ajeno a las particularidades de esta infausta tierra nuestra de la que nunca se retira del todo la sombra de Caín, si cayera en sus manos un ejemplar de la Constitución y leyera que: "El español es la lengua oficial del Estado. Todos los españoles tienen el derecho de conocerla y el derecho a usarla. Las demás lenguas españolas serán, también, oficiales en las respectivas comunidades autónomas de acuerdo con sus Estatutos" (Art 3.1 y 2).
Amén de no entender dónde reside el problema, supongo que llegaría a la conclusión de que aquí hay quien está metido en un proyecto político de identidades excluyentes ajenas a lo que dicta la Constitución. También concluiría que en esa deslealtad a la Constitución los nacionalistas periféricos no están solos.

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
Los nacionalistas catalanes vuelven a sacar los pies del tiesto. No se entiende su cansina apelación al victimismo como recurso argumental para sobreponerse a una sentencia de los más altos tribunales del Estado del que también forma parte la Generalitat, mal que les pese, sobre el uso de las dos lenguas oficiales de Cataluña en los planes educativos.
El Tribunal Constitucional sentó doctrina en junio de 2010 al establecer que el catalán es lengua vehicular en la enseñanza. Por supuesto, pero también lo es el castellano. Y el Tribunal Supremo sentó jurisprudencia en diciembre del mismo año, en línea con la sentencia del Constitucional, al reconocer el derecho de las familias a que sus hijos sean escolarizados en catalán, por supuesto, pero también en castellano si lo reclaman.
Lo único nuevo es el auto judicial de finales de julio que acabamos de conocer a principios de septiembre, en el que se insta a la Generalitat a no seguir demorando el cumplimiento de estas sentencias del Constitucional y el Supremo. El auto es de una sección de la sala de lo contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña y presenta la particularidad de fijar un plazo límite de dos meses para ponerlas en práctica.
La consejera de Educación del Gobierno de Cataluña, Irene Rigau, ha hablado de "respeto" y "lealtad" institucionales al tiempo que anunciaba su intención de recurrir el auto. Está es su derecho. Lo que no puede recurrir es la doctrina del Tribunal Constitucional y la última palabra jurisdiccional del Tribunal Supremo. Precisamente por respeto y lealtad al ordenamiento jurídico-político que nos hemos otorgado el conjunto de los españoles.
Lo demás es, como digo, sacar las cosas de quicio. El quicio de todas las cosas, en un Estado de Derecho, es el imperio de la ley y la obligación de los poderes públicos de cumplirla y hacerla cumplir ¿A qué viene tomar estas sentencias, justamente interpretadas por el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Autónoma como un ataque a la lengua catalana?
Quien se lo ha tomado así inequívocamente es el propio presidente de la Generalitat, Artur Mas, quien ha declarado sin anestesia que su Gobierno "se mantendrá firme en la defensa de la identidad catalana". ¿Pero quién ha atacado la identidad de Cataluña? Más se está defendiendo de un ataque imaginario. De nuevo parece que los nacionalistas catalanes siguen necesitando del agravio -si no existe se inventa- para articular un discurso de innecesario apoyo a la lengua catalana, como si alguien la hubiera prohibido, como si alguien hubiera negado su legítimo derecho a existir, a practicarse libremente, a ser lengua vehicular de la enseñanza, por supuesto, aunque no exclusiva.

MADRID, 5 (OTR/PRESS)
Hace un año, la banda terrorista ETA anunció -a través de esa parafernalia tercermundista de la lectura de un comunicado por tres encapuchados tocados por una boina- el cese de sus "acciones armadas ofensivas", anuncio que completó cuatro meses más tarde con otro en el que declaraba un "alto el fuego permanente, de carácter general y verificable internacionalmente". Doce meses después, ETA sigue sin dar el único paso que se espera de ella: el anuncio de su disolución y el abandono definitivo de la violencia.
En las últimas semanas, desde esferas gubernamentales se está queriendo vender a la opinión pública que las cosas en la lucha antiterrorista van muy bien; que ETA ya está derrotada y que las condiciones de vida en el País Vasco para los amenazados y perseguidos han mejorado considerablemente. El paradigma de todo esto fue la afirmación hecha la pasada semana en Bilbao por el candidato del PSOE a la Presidencia del Gobierno y ex ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, que en un acto de precampaña con cargos públicos del PSE llegó a decir que en estos momentos pasear por la capital vizcaína era como hacerlo por Cádiz. Una auténtica frivolidad por parte de alguien, que en razón de sus responsabilidades políticas, tendría que ser más cauto y más respetuoso con todos aquellos que a día de hoy no gozan de una libertad plena para moverse o para expresarse en el País Vasco.
Es cierto que ETA como banda terrorista está muy tocada, gracias fundamentalmente a la eficacia y a la constancia en la lucha antiterrorista de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado. Pero tan cierto es eso, como que el brazo político de ETA, en la actualidad la coalición Bildu, goza, tras las elecciones municipales del pasado 22-M, de un poder que ni ellos mismos habían soñado. Un poder que les fue otorgado, no sólo por los votos cosechados, sino por la decisión del Gobierno de Zapatero de dejarles presentarse a las citadas elecciones, para lo que contó con un aliado fundamental: los seis miembros del Tribunal Constitucional que votaron a favor, contraviniendo la sentencia en sentido contrario que había dictado el Tribunal Supremo.
En definitiva, ETA puede estar y sentirse derrotada policialmente, pero políticamente no tiene motivos más que para sentir satisfacción, porque poco a poco va consiguiendo sus objetivos y además últimamente no necesita pegar ni un solo tiro para alcanzarlos. En las próximas elecciones generales, es más que probable que ETA consiga grupo parlamentario en el Congreso de los Diputados y dentro de un año y medio disputará el poder al PNV en unas elecciones autonómicas donde a día de hoy la única duda que se puede albergar es si el próximo lehendakari será el peneuvista Iñigo Urkullu o el batasuno Arnaldo Otegui.

MADRID, 04 (OTR/PRESS)
Si de algo estuvimos orgullosos los españoles en los últimos años fue del consenso constitucional. Se construyó sobre el talento y la generosidad de una clase política excepcional y de un pueblo que supo anteponer sus acuerdos a sus diferencias.
Treinta y cinco años después, los dos grandes partidos han roto esa tradición y han aprobado con nocturnidad -en pleno verano- y sin consultar a los ciudadanos una reforma capital de la Constitución. A partir de ahora, los sucesivos gobiernos de España tienen una coartada para limitar sus gastos del estado del bienestar acudiendo a las nuevas disposiciones de la Constitución que limitan su capacidad de endeudamiento.
El asunto es de una gravedad extrema y deja a los ciudadanos indefensos frente a las instituciones. Este cesarismo de los grandes limita la capacidad de decisión de los gobiernos lejos del control de los ciudadanos. Si Zapatero ha gobernado desde el año 2010 en clara contradicción con el programa electoral que presentó a las elecciones del 2008, ¿qué queda del supuesto contrato entre los electores y los elegidos?
Ahora ni siquiera existe la necesidad de que los gobiernos se arroguen la voluntad de salvar a España para darle la vuelta a sus promesas.
Con invocar la prohibición de la Constitución para gastar en sanidad, en educación o en asistencia social, no tendrán que dar más explicaciones.
Es el mejor apoyo que le podía dar el PSOE al PP en la nueva andadura que le espera en el Gobierno de España. La intermediación de los políticos y las instituciones, en la era de Internet, se interrumpe porque los dos grandes partidos, contra el criterio de las minorías y contra el de muchos ciudadanos, ha sido que no había tiempo para organizar un referéndum que permitiera a los españoles decidir pos sí mismos en la reforma de la Constitución.
Treinta y cinco años de consenso se han roto. Y con este final, se acredita también el final de ciclo en la conceptualización de la responsabilidad política.

MADRID, 04 (OTR/PRESS)
Hasta que arranque el curso escolar vamos a tener batallas políticas que no pretenden solucionar el problema educativo -¡ojalá alguien lo intentara!- ni el terrible fracaso escolar en Secundaria Bachillerato, o el desastre de la Universidad donde, Bolonia incluida, cada año se bajan los baremos de exigencia para no tener que suspender a los que no tenían que haber llegado, por falta de nivel, y a los que siguen allí sin haber demostrado esfuerzo y merecimientos a costa de los impuestos de todos los españoles. Quienes protestan de que con sus impuestos se financian actividades religiosas o lúdicas o culturales, que no comparten, deberían protestar por el hecho de que un universitario pague una décima parte de lo que cuestan sus estudios y tarde ocho años en terminar una carrera que debe acabar en cuatro. Hablo de la Universidad, no de la educación obligatoria. Ni siquiera de la FP, tan devaluada por todos los Gobiernos, donde sólo llega un estudiante por cada tres que acceden a la Universidad. Y ahora, en lugar de copiar el sistema alemán de educación y trabajo simultáneo, han aprobado contratos basura "en formación" hasta los 30 años y sin límites de renovación. Y nadie protesta.
Sí se hace sobre el hecho de que alguna autonomía, bueno la de Madrid o, mejor, Esperanza Aguirre, haya decidido no renovar contratos a miles de interinos y que su trabajo lo asuman los profesores titulares dando dos horas más de clase -20 semanales, frente a las 18 que venían dando- en lugar de dedicarlas a tutorías, preparación de clases, etc. , para lo que tendrán 17,5 a la semana, en lugar de 19,5. Encierros, amenaza de huelgas y, sobre todo, demagogia por un tubo. No digo que no tengan razones de queja los profesores, pero no éstas. En la concertada, por ejemplo, cobran menos y dan 25 horas de clase a la semana. Lo que no se puede decir, como ayer gritaba el secretario general de UGT, Cándido Méndez, que se va "contra los intereses de los hijos de la clase trabajadora". Pero, Cándido, que estamos en el siglo XXI y eso no es ni del XIX.
En unos informativos del domingo, donde se daban estos mismos argumentos, se ofrecía después otro reportaje destacando que las Universidades catalanas y la Complutense de Madrid, iban a hacer "un ejercicio de austeridad" porque, al bajarles los presupuestos un 16 por ciento, caso catalán, tenían que hacer lo mismo con menos medios, reduciendo contratos y trabajando todos más. Y en el caso de la Complutense -donde el anterior Rector, del ala de Méndez por cierto, ha dejado unas deudas de ¡160 millones de euros!-, el nuevo Rector dijo que donde en una clase había veinte habrá que tener a cien. ¿Han visto ustedes las manifestaciones, los encierros, las protestas, las huelgas? No, eso es "un ejercicio de austeridad", lo otro, una cacicada de la derecha. Mientras no dejemos la educación fuera de la demagogia política y hagamos un pacto de Estado para salir del abismo educativo en el que estamos, este país no saldrá de la crisis.

MADRID, 04 (OTR/PRESS)
El déficit público se ha convertido, casi de repente, en el gran problema político y mediático de España, hasta el punto de suscitar un improvisado cambio constitucional. Tres consideraciones para entender hasta qué punto todo esto es más relativo de lo que parece: 1) el déficit forma parte del paisaje macroeconómico español desde hace años y años, sin que aquí nadie se rasgara las vestiduras; 2) España no es la campeona del déficit en Europa, y 3) países como Japón tienen mucho déficit y no por ello dejan de ser potencias mundiales.
El problema, obviamente, no es solo de déficit, sino de modelo económico y de crecimiento -pinchó la construcción, sin alternativa-; de endeudamiento, sobre todo privado, y si queremos que sea un problema de déficit, lo sería en todo caso de déficit por cuenta corriente, como consecuencia de que faltan ingresos del exterior: España exporta poco y no siempre es competitiva.
Tampoco es cierto lo que dicen muchos políticos sobre una relación automática entre déficit y tipos de interés. Es posible tener un alto déficit público con tipos de interés bajos, como sucede en Japón. ¿Por qué en Japón sí y en España no? Por la capacidad exportadora. En pocas palabras, Japón puede tener déficit público porque al tener superávit por cuenta corriente, sus ciudadanos y sus empresas financian al Estado. Hay demanda doméstica de bonos y los tipos son bajos. En cambio, los ciudadanos de Grecia no pueden financiar su déficit público porque en su conjunto no tienen capacidad de ahorro y no pueden comprar bonos griegos. El fondo soberano noruego -solo 4,5 millones de habitantes- es el segundo mayor del mundo, porque el país tiene un enorme excedente por cuenta corriente.
¿Qué sucede con España en la UE? Entre otras cosas, que la UE tiene un saldo por cuenta corriente neutro, es decir, funciona como conjunto pero alguna de sus partes, entre ellas España, cojea. Si se quiere mantener la Unión Europea y el euro, el objetivo pasa por una UE más fuerte -capaz de emitir y soportar eurobonos- y una España que exporte más o ingrese más por transferencias de capital. El problema es mucho más grave y complejo que decir que todo es por culpa del déficit público. ¿O acaso vamos a olvidarnos de que para que haya empleo tiene que haber crecimiento?

MADRID, 04 (OTR/PRESS)
Quienes, por edad y dedicación, estamos condenados a recordar, no podemos evitar comparar algunas cosas que están ocurriendo en esta presunta segunda transición hacia una democracia más plena (confiemos) con otras que ocurrieron en la primera, en la que pasamos del franquismo a un régimen de libertades, derechos y deberes nuevos. Lo digo porque, otra vez, nos enfrentamos a un aluvión de protestas, en la calle y en los atriles con micrófonos, que no sé si están, todas ellas, plenamente justificadas.
Quizá usted, lector, si ha cumplido los suficientes trienios como consumidor de periódicos y de noticieros de radio y televisión, se habrá preguntado alguna vez qué ha quedado de aquellas incendiarias soflamas con las que políticos, periodistas e intelectuales del momento combatían hace treinta y cinco años la entrada de España en la OTAN, una entrada que iba a ser, decían, compendio de todos los males. O, sin remontarnos tanto en el tiempo, qué ha quedado del "estado de manifestación" que permanentemente nos alteró durante la anterior Legislatura por razones varias y que ahora se ven carentes de fundamento serio, más allá del intento de desgastar a un Gobierno o a una oposición.
Creo que nos hallamos, ante el abismo del comienzo de otra semana que intuimos presuntamente llena de disgustos en lo económico, en el inicio de otra situación de "estado de cabreo" no sé si siempre justificado. Que los sindicatos, en busca de un papel que ejercer en una sociedad que ya no les entiende, puedan llegar a convocar una huelga por una reforma constitucional ambigua, aplazada en el tiempo y destinada apenas a servir de marketing al país frente a las exigencias que nos llegan de fuera, parece algo poco convincente y poco pertinente.
Y lo mismo digo del movimiento de "indignados". Como si no hubiera motivos bien tangibles y concretos en España para protestar contra la inactividad del Gobierno en algunos campos (y la actividad subterránea en otros), o por las negligencias de la oposición, o por las contradicciones de los nacionalistas, o el mero vociferar de otros partidos menores, que poco aportan a la construcción de la nación*
Cunde la sensación -real o impostada-- de que España se desangra y, entonces, la calle se llena manifestantes contra el único acuerdo de calado y trascendencia entre los dos grandes partidos nacionales, precisamente cuando toda la ciudadanía estaba exigiendo acuerdos entre ellos. Se pide austeridad y sacrificio al sector público y los enseñantes (por poner un ejemplo) estallan de ira cuando se les pide una mínima contribución extra de trabajo, que, a mi entender, para nada resulta excesiva. Y, así, podríamos poner algunos ejemplos más*
El "piove, porco Governo" que refleja la sátira política italiana puede, una vez más, tener razón aquí y ahora. Cierto que el Gobierno de Zapatero ha actuado inicialmente de manera desastrosa para afrontar una crisis a la que se quiso, irresponsable e ignorantemente, dar la espalda; cierto que la oposición podría, también inicialmente, haber echado una mano más decidida a la hora de arreglar las cañerías y cierto que ambas partes podrían haber pactado "a lo grande" mucho antes. Cierto que los nacionalistas siguen en su táctica egoísta del desconcierto. Cierto que los sindicatos están como ausentes, y que a veces es peor cuando están presentes...
Pero cierto es también que la sociedad española, habitualmente tan sufrida, parece no haber entendido aún la magnitud de una crisis que es global, sí, que afecta también a los vecinos, pero que es "nuestra" crisis particular. No entiendo, la verdad, la algarada ante una reforma constitucional que es meramente cosmética. Ni la ira de algunos sectores profesionales a los que se pide un mayor esfuerzo, dado que no parece que, para enderezar las cosas, baste con que los prebostes políticos prescindan de sus "audis".
Ya sé, ya sé que la clase política tiene poca autoridad moral para pedir a los españoles que se ajusten el cinturón; pero es que ahora de verdad viene el lobo. Y pienso que sobre eso sí hay que creer a los diferentes representantes políticos cuando nos lo avisan.

DEMOCRACIA DE FARSA
Esta farsa tan nuestra llamada democracia,
llevada a la ruina por gobernantes ciegos,
trata a los ciudadanos como pobres borregos
y ha convertido a España en una gran desgracia.
Todo parece broma, porque todo es falacia.
Los banqueros con trampas llenan bien sus talegos,
los políticos gozan exhibiendo sus egos
y los ladrones roban sin miedo y con audacia.
Muchos jueces desprecian lo que dicen las leyes,
los grandes tribunales siguen con su pelea,
los alcaldes se portan como si fuesen reyes,
nombrando gente a dedo como una panacea.
El gobierno no actúa, tan sólo pedorrea
y muchos ciudadanos votan como los bueyes.
.
ZAPATERO SE LARGA
Zapatero se larga. ¡Qué dolor!
Yo cada día a Dios le suplicaba
y con gran insistencia le rogaba
que nos liberara de este señor.
Pero ahora hemos sabido con horror
que nuestra angustia todavía no acaba
pues tras de sí nos deja a Rubalcaba
que es un tipo muchísimo peor.
Zapatero se va por ignorante
y porque todo lo hizo tarde y mal.
No hay ya en España nadie que lo aguante
y ahora nos deja una herencia fatal.
Rubalcaba es aún más intrigante.
Fue el ministro de la LOGSE y del GAL.
.
BONO
Pepe Bono, tan bueno y serio él,
habla ahora de un pacto nacional
pues dice que la cosa está muy mal
y podemos perder hasta la piel.
Mas si mi memoria no me es infiel
me acuerdo ahora del pacto criminal
que con una indecencia sin igual
contra el PP se firmó en el Tinell.
¿Y después de aquel hecho putrefacto
ahora les proponen un nuevo pacto?
Se necesita tener cara dura,
aunque tratándose del socialismo
es una vieja traidora impostura
pues siempre han sido maestros de cinismo.
.

MADRID, 03 (OTR/PRESS)
Los miedos han vuelto a las bolsas y a los mercados de deuda si es que alguna vez realmente se fueron. Las dudas han surgido de nuevo sobre las posibilidades de Grecia y una nueva recesión mundial asoma la nariz. Son ingredientes que los inversores no digieren y España otra vez ha sido de los países más castigados. La prima de riesgo volvió a situarse por encima de los 300 puntos, aunque señalan los expertos que más por el efecto de la caída de la rentabilidad del bono alemán, convertido en un auténtico refugio y bálsamo para el dinero.
En todo caso, en España no dejan de sucederse los malos datos. Conocíamos el viernes una subida trágica del paro. Más de 50.000 personas perdieron su empleo en agosto, el consumo no repunta y la compraventa de viviendas ha caído a niveles históricos. El Congreso aprobó la reforma de la Constitución para incorporar un compromiso con el déficit público. Pero, el auténtico compromiso no quedará sellado hasta que se redacte una ley orgánica que obviamente tendrá que poner en marcha el gobierno que salga de las urnas el 20-N. No estorba, pero no es mano de santo. La prueba de que se pueden hacer cosas e importantes aplicando el buen hacer y el sentido común la ha dado esta semana la presidenta de Castilla-La Mancha o la de la Comunidad de Madrid o el de Baleares. Hay que atajar los gastos y apretarse el cinturón.
Pero, sobre todo lo que hay que hacer es generar confianza, empleo y actividad. Hay que generar ingresos y crecimiento para que nuestros deudores se tranquilicen sobre la posibilidad de que España pague sus deudas. Con la reforma constitucional ha quedado patente además que en este país hay aprovechados que representan a mucha gente que piensan más en la posición de sus partidos ante las elecciones que se avecinan que en el bien general. Y de ahí el espectáculo lamentable que nos han dado algunos diputados marchándose a la hora de votar, algo que no creo que compartan quienes les han elegido. Pero, en fin, así está este país sin gobierno y lleno de demagogos y egoístas que quieren seguir en el poder a costa de lo que sea.
La Bolsa y la rentabilidad de la deuda es el reflejo de lo bien o mal que lo hacen los demás, pero, sin duda, también del desgobierno, de la mala gestión y de los cuatro años que Zapatero ha tirado a la basura y en los que ha arruinado a este país en lo económico y en lo político.

MADRID, 03 (OTR/PRESS)
El Congreso aprobó la primera reforma sustancial de la Constitución de 1978 con el pretexto de atajar el déficit público, una vez presionados el presidente Zapatero y el opositor Rajoy por el eje franco-alemán y el Banco Central Europeo. De alguna forma, España ha emprendido el camino para convertirse en una "autonomía" de Europa sin que Europa sea un Estado federal. A lo sumo, una unión comercial con una moneda única, cuyo respaldo podría ser en el futuro la eventual creación de eurobonos para frenar a los especuladores. De momento, como observa el cosmopolita Ulrich Beck, lo único que está claro es que los países acreedores de la UE tratan de imponer sus programas de ahorro sometiendo a los deudores a dictados que vulneran su independencia y hieren su dignidad.
Este pensamiento único cargado de palabras falsas -"austeridad" como expolio público, mientras se escabullen los grandes corruptos, que diría Manuel Rivas- se basa en una aparente "ideología" europea de corte neoliberal, repleta de contradicciones y medias verdades. Por ejemplo: en 10 años, España tuvo casi la mitad de déficit que Francia en términos relativos y un 20% menos que Alemania, y menos de la mitad que el Reino Unido. Pero hay más: en 10 años, Alemania incumplió seis veces el Pacto de Estabilidad, Francia cinco y España solo tres.
Lo que los mercados castigan de verdad no es el déficit ni la deuda: es el déficit por cuenta corriente, es decir, el saldo negativo que se produce cuando un país gasta más de lo que ingresa en sus transacciones internacionales, como ocurre en España, Portugal, Italia, Grecia e Irlanda. Y a ello podría añadirse que el problema de España no es la deuda pública, ni siquiera el déficit, sino la deuda privada, como puede constatarse en los datos que publica el Banco de España. ¿Va a prohibirse el déficit por cuenta corriente? ¿Van a controlarse -de verdad- los endeudamientos de bancos, cajas y empresas? Competencia tanta como sea posible, intervención tanta como sea necesaria, solía decir Willy Brandt, un socialdemócrata a quien es evidente que Zapatero leyó más bien poco. El saldo a día de hoy no puede ser más pobre: no se ha arreglado nada, la Constitución pierde el amplio consenso del 78 y la exclusión de los nacionalistas trae nuevos riesgos para el Estado.

MADRID, 03 (OTR/PRESS)
"Lo esperado no sucede, es lo inesperado lo que acontece", sentenció hace ya unos cuantos cientos de años el pensador Euripides. La reflexión es de perfecta aplicación a los últimos acontecimientos de nuestra vida política. Lo razonablemente esperable es que la pugna PP-PSOE se incrementara en los estertores de la legislatura, que Rubalcaba se dejara la piel en afirmar que con él vendrá el cambio frente a un Rajoy insistente en que el cambio es el triunfo electoral de su partido.
Pero esto que era lo razonablemente esperable se ha nublado, ha desaparecido ante la fuerza de lo inesperado que es lo que ha acontecido. ¿Alguien podía prever hace apenas dos semanas que a día de hoy Mariano Rajoy fuera percibido por la opinión pública como el co-presidente del Gobierno?. Pues esto precisamente es lo que ha acontecido aunque las portadas y las fotos se las hayan llevado los partidos minoritarios escenificando su formidable enfado por el acuerdo entre socialistas y populares para reformar la Constitución. Las percepciones no se pueden fotografiar, pero ahí están. En la calle y, desde luego, en el Congreso de Diputados en donde, es verdad, se vivieron el pasado viernes escenas inéditas, pero más inédito aún fue el ver a un Rajoy que a dos meses de las elecciones ya destilaba el aroma especial que da el poder. El "mal cuerpo" que anida en el PSOE, la sensación de desánimo y desconcierto que transmiten sus diputados es directamente proporcional a la serenidad, unidad y buen ánimo que se ha adueñado del PP que para más "inri" tiene el alivio del desinfle_al menos parcial_del caso Gurtell.
Con este movimiento inesperado de reforma express de la Constitución, el Presidente ha querido conjurar la intervención de España porque esta y no otra ha sido la razón de tanta premura. En esta situación ha preferido que Rubalcaba pasara un mal rato a tener que ir a las elecciones con un país intervenido y es entonces cuando "lo inesperado acontece" como es el que Rajoy, antes de las elecciones, sea percibido como el ganador político. Lo "inesperado" se ha convertido en su mejor aliado. Ahora su reto es que lo esperado_según todas las encuestas_acabe sucediendo aunque eso suponga una enmienda a la totalidad a la sentencia de Eurípides.

MADRID, 03 (OTR/PRESS)
Me ha quedado un sabor agridulce tras la trepidante semana que hemos dejado atrás. Creo que una inmensa mayoría de los españoles venía reclamando un consenso entre los dos "grandes" partidos nacionales, y se ha consumado con la aprobación de una reforma constitucional que era, parece, necesaria por las exigencias externas, aunque carezca en realidad de gran calado. Sin embargo, la imagen, ante los mercados exteriores, ante los rectores de esa Unión Europea de la que tanto depende España, resulta fundamental; siempre lo es en política.
Ahora, solo falta convencer a los trichets, merkels, sarkozys, financial times y moody"s del mundo mundial de que España no es como Grecia e Italia, que a estas alturas son capaces de volver grupas y no concretar las reformas prometidas. El pacto PP-PSOE debe no solamente cumplirse, sino ampliarse a otros muchos campos. Y habría que exigir tanto a Rajoy como a Zapatero-Rubalcaba que anuncien de inmediato que, sea cual sea el resultado de las elecciones, ese pacto, que implica muchos cambios, muchos avances y sin duda algunos sacrificios para la ciudadanía, va a seguir adelante, sin fisuras, ni trampas "a la italiana", ni retrocesos "a la griega". Porque España ha de distanciarse de ambos ejemplos si no quiere que su deuda esté permanentemente anclada con los del furgón de cola.
Así, una buena parte de la solución a nuestros quebrantos y duelos económicos es meramente política. Pero ya se ve que no toda la clase política está por el pacto de unidad, y ahí está la parte agria del sabor que me ha dejado en la garganta una semana en la que han ocurrido muchas cosas importantes, y así se reflejaban en los titulares de los medios: "se quiebra el histórico consenso de 1978", decían algunos de estos titulares, refiriéndose al "descuelgue", espectacular en algunos casos, de nacionalistas e izquierda respecto de la tímida reforma constitucional consumada el viernes. Tímida, sí, porque a muy poco compromete y, encima, queda aplazada poco menos que "ad calendas graecas"; en absoluto me parece proporcionado ni el portazo dado en la votación del viernes por algunos parlamentarios, varios de ellos muy respetables para mí, ni la manifestación prevista por los sindicatos, ni la movilización callejera de unos "indignados" también muy respetables, pero ya en clara busca de nuevos objetivos en los que fijar su indignación.
Tengo la impresión de que esa indignación ante la reforma no es compartida por una inmensa mayoría de la población -ya veremos las encuestas--, harta de recibir malas noticias económicas y de reclamar altura de miras a su clase política. Que un diputado tan valorado como Duran i Lleida se haya pasado años reclamando consenso entre las fuerzas políticas para dinamitarlo en el momento en el que se produce muestra que está sujeto a los lazos nacionalistas de su coaligado, Convergencia. Y hace prever lo que podría ser la tónica de la próxima Legislatura: con un acercamiento entre los dos "grandes" nacionales, es decir, PP y PSOE, un distanciamiento de los nacionalistas incluso en las materias más importantes. Que es, precisamente, lo que Zapatero, con su política de acuerdos -algunos, contra natura-- a su paso por La Moncloa, ha tratado de evitar.
Mal panorama me parece ése del alejamiento de convergentes, peneuvistas y demás nacionalistas de las cuestiones fundamentales para el Estado. Porque con las cosas de comer no debería jugarse. Y menos en tiempos de crisis, que son, contra lo que afirma la máxima ignaciana, cuando habrían de hacerse más mudanzas. Y, me temo, más concesiones frente a la intransigencia.

MADRID, 03 (OTR/PRESS)
La reforma constitucional ya es un hecho. Pero el pleno del Congreso, en el que PSOE y PP sumaron sus votos para sacar adelante esta modificación, pasará a la historia más por lo ocurrido en el hemiciclo que por haber tocado, sin el consenso de todos, la Ley Fundamental.
Estas sesiones parlamentarias, celebradas en fechas tan insólitas como la última semana de agosto, han tenido varios protagonistas y un regreso. Ha vuelto a su escaño una diputada llena de coraje, de responsabilidad y realmente comprometida con el mandato de sus electores. Es Uxue Barcos, de Nafarroa Bai, magnifica parlamentaria, ponderada en el verbo, y brillante en sus exposiciones.
Tras meses de dura batalla clínica contra un cáncer de mama, el pañuelito que tapaba su cabeza evidenciaba las secuelas de la quimioterapia. Asistió no porque su voto fuera imprescindible, de hecho abandonó el hemiciclo en el momento de la votación junto con el resto de los grupos minoritarios, si no por respeto a su función de representante popular.
Otro de los protagonistas, Gaspar Llamazares, demostró el poder de un hombre solo. Utilizando la posibilidad que le daba el reglamento de vetar las enmiendas pactadas por los dos grandes partidos para atraer a Convergencia, desbarató por sorpresa todos los intentos de negociación que con tanto ahínco habían trenzado los dirigentes de PP y PSOE.
Duran Lleida se dejó querer, se hizo el interesante leyendo impasible un libro en su escaño y dijo, después de la votación, que ni siquiera con la enmienda se hubiera abstenido. Pero no es tanto así. El simple hecho de aceptar ese mínimo cambio ofrecido en bandeja por PSOE y PP hubiera significado un cierto apoyo a la reforma.
Al portavoz de los nacionalistas catalanes le habría venido bien volver a Barcelona sin haberse manchado demasiado las manos y vendiendo que, gracias a ellos, los parlamentos autonómicos tenían todavía un pequeño margen para saltarse el límite del déficit en caso extremo.
Rajoy y los suyos fueron los únicos que aplaudieron al acabar la sesión y salieron exultantes. Ya tienen el instrumento legal para meter en vereda a los presidentes autonómicos, incluidos algunos suyos como el de Murcia o Valencia, sin el menor coste electoral. Hasta Aznar, paradigma del "al PSOE ni agua", se congratuló del cambio constitucional.
Los socialistas salieron cabizbajos. Zapatero y Rubalcaba claramente cabreados con la jugada de Llamazares que no les permitió sumar otra fuerza al pacto y les dejó solos en manos del PP, situación esta que los votantes de izquierda van a castigar, aun más, en las urnas. El resto de los diputados del PSOE, a los que no se había consultado, se sintieron realmente incómodos. Hubo quien envidió el coraje de Antonio Gutiérrez de mantener sus principios y votar en contra.
El PP y Llamazares fueron los ganadores de un pleno para olvidar.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Es la hora del filibusterismo o, si lo prefieren y para que suene menos duro, de arrimar descaradamente el ascua a la sardina de cada uno. Y para eso valen todos los argumentos incluso los que no resisten un mínimo examen de rigor y coherencia. La reforma de la urgente y apresurada de la Constitución -por culpa del Gobierno que se había choteado del PP cuando este la había pedido hace un año- ha abierto la espita de todo el pintoresquismo de un país que cada vez me cuesta más entender. Porque la reforma aprobada en el Congreso es, si me apuran, casi una reforma técnica, necesaria en estos tiempos de crisis, fruto directo de una gestión desastrosa de ZP y más pronto que tarde estará en todas las constituciones de la Unión Europea. Es que la cosa no tiene más recorrido y los que hace de esta medida un red-bull, los que le ponen alas, minutos de televisión, posibles huelgas e ingeniosas pancartas es porque se aprovechan de la forma: que lo que hasta ahora parecía intocable y sagrado, el melón imposible de abrir, se cate en un "plis-plas" como negara Rubalcaba. Y una vez abierto, el desmadre natural y previsible: Izquierda Unida que pide que seamos república federada, ERC y PNV que piden la autodeterminación y CIU que pide justo lo contrario de lo que se trata de reformar. Un pequeño descalzaperros mientras los indignados del Congreso abandonaban el pleno lenta y ordenadamente, eso si. De la nota poética se ocupaba el presidente Mas curando hablaba de que estas decisiones del PSOE-PP "aumentan la distancia emocional entre España y Cataluña".
Y así están las cosas de revueltas. Menos mal que ahora la reforma tiene que ir al Senado, esa Cámara entregada en cuerpo y alma a solucionar grandes conflictos tales como que el color "gualda" (término casi exclusivo del léxico de la heráldica) de la bandera española fuera designado como "amarillo". Tras semejante éxito -debido al senador Cela- es cierto que el Senado entró en un breve letargo de más de treinta años, del que sin duda despertará cualquier década de estas.
Pero si en la Cámaras las cosas andan movidas, ni les cuento en otros ámbitos en los que la tijera de la crisis empieza a cortar nunca se sabe si por lo sano o por lo enfermo. Que tendrá que haber planes de ajuste y ahorro, parece innegable y lo que es falaz es jugar con los números: si se recorta presupuesto, habrá más paro a corto; cierto, pero es que si no se recorta, habrá banca rota. ¿Qué es preferible? Lo que no tiene ningún sentido es eso que se ha puesto de moda estos días y que parece que sigue practicando el señor Griñán al margen de toda lógica: hacerse trampas en el solitario. Si gastándonos lo que no teníamos hemos llegado a más de cuatro millones de parados, tal vez habrá que plantarse que entre un estado del bienestar y un estado subsidiado hay ciertas diferencias.
Eso si no gana Rubalcaba las elecciones porque, sencillamente, es cierto que tenía el secreto para acabar con nuestros pesares y, encima, ha tenido la generosidad de hacerlo publico sin ningún rubor: "con lo que gano subiendo el impuesto a los ricos y lo que me ahorro quitando las diputaciones, las cuentas cuadran y sin recortar en educación o sanidad que eso lo hacen otros". Ya ves que tontería; con lo fácil que era y a nadie se le había ocurrido. Si cuando te digo que al final va a ganar las elecciones.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
En el mundo de Zapatero nada es ya lo que era. Todo se ha venido abajo. Tocan a su fin los días de La Moncloa y el panorama político que le rodea no puede ser más desolador. Entre los suyos se escuchan voces que hablan de decepción; incluso de traición a los ideales de la socialdemocracia. ¡Que lejos queda aquél: "No os fallaré" que proclamó el día de su segunda victoria electoral! Desde entonces todo fue de mal en peor para un PSOE aducido por el "zapaterismo", hijuela de corte radical-anticlerical que pretendía pasar por epítome de la modernidad pero que, analizada en sus intenciones y obras, ha resultado ser una floración tardía de algunos de los mitos y tópicos que creíamos desaparecidos con la Segunda República. Ingeniería de las costumbres abandonada hace cincuenta años por la socialdemocracia europea.
Poco que ver, desde luego, con lo que habían sido los gobiernos de Felipe González, comprometidos, de verdad, en la modernización de España apostando por la reconciliación y la superación de la dolorosa fractura dejada por la guerra civil y la postguerra.
Zapatero se va envuelto en la amargura de un fracaso político que no tiene paliativos. No es el responsable de la crisis económica, pero sí de haberla negado y, en consecuencia, de haber retrasado la puesta en marcha de las medidas encaminadas a paliar sus efectos. La frivolidad, propia de un adolescente, con la que no hace tanto tiempo presumía de la pujante situación económica española en los foros internacionales -aquél infantil eslogan de la "champions league"- se tornó en sarcástico bumerang. De iniciar el curso político en las eras de Rodiezmo, mitineando ante los mineros ataviados con pañuelos rojos, ha pasado a vender con cara de cordero degollado la felicitación de Angela Merkel -canciller de un gobierno extranjero-, por una reforma de la Constitución que no era necesaria -habría bastado con rescatar la Ley de Estabilidad Presupuestaria- y que, abierto el melón, nos deja un ambiente político preñado de incertidumbres políticas que se añaden a la ansiedad colectiva ante una situación económicas cuyo principal índice de alarma sigue siendo el paro: casi cinco millones de desempleados. ¡Menuda herencia! No creo que este año se atreva a ir a Rodiezmo.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
La vida parlamentaria está, entiendo, para aceptar sus reglas en la totalidad. Quien gana una votación, la gana. Quien la pierde, la perdió y hasta la próxima. Puede que la normativa electoral española no garantice una pura y milimétrica representatividad en la escala voto-escaño (no la garantiza, de hecho, y los partidos nacionales "minoritarios" lo sufren); pero eso ni justifica que algunos diputados abandonen el hemiciclo cuando se va a votar algo que les disgusta, la reforma constitucional en este caso, ni hace que el filibusterismo parlamentario sea precisamente una práctica a recomendar.
Lo digo, claro, por la tormentosa sesión de este viernes, que aprobó por abrumadora mayoría la reforma del artículo 135 de la Constitución, estableciendo un techo presupuestario para el gasto. Algunos de quienes se oponían, desde la izquierda, a esta reforma, convirtiéndola en caballo de batalla frente a los "mayoritarios", es decir, socialistas y populares, dieron el portazo y se ausentaron de la Cámara; otros advirtieron de que no lo hacían para impedir que se votasen las enmiendas transaccionales propuestas por los nacionalistas catalanes. Y, para colmo, el presidente de la Cámara Baja, José Bono, trató de impedir, reglamento en mano eso sí, con el cierre de puertas, que algunos peneuvistas también saliesen del hemiciclo de manera extemporánea.
Así, la antepenúltima sesión parlamentaria antes de la disolución del Parlamento se convirtió en casi un espectáculo circense a cuenta de una reforma sin duda apresurada, escasamente consultada y, si quieren, precipitada, pero consensuada entre los dos grandes partidos nacionales, que representan, entre ambos, la voluntad de veintiún millones de electores. Me pareció que se daba un espectáculo no demasiado edificante por parte de quienes, alegando que la reforma debería haber sido sometida a referéndum -cosa que en absoluto pide la Constitución-, trataron de si no boicotear sí, al menos, empañar la grandeza del acto parlamentario.
Para colmo, en las afueras de la Cámara, la policía extremaba las precauciones para impedir las protestas de los "indignados", crecidos con las proclamas de su líder ideológico, Stephan Hessel, aterrizado en Madrid para pedir nada menos que "inventar" otra democracia. Personalmente, estoy de acuerdo: hay muchas cosas que han de cambiar en el sistema. Pero no será con el portazo parlamentario ni con el mero grito callejero ante una cuestión que, como esta reforma constitucional, creo que no merece tanta alharaca, como empezaremos a regenerar la democracia. Y yo, desde luego, parafraseando al presidente norteamericano, prefiero Parlamento sin calle que calle sin Parlamento.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Escribió John Stuart Mill que "la idea de una sociedad en la que los únicos vínculos son las relaciones y los sentimientos que surgen del interés pecuniario es esencialmente repulsiva". En efecto, la repulsión que se siente al ver los noticiarios de la televisión, dedicados casi exclusivamente al dinero, debe proceder de ahí, del tipo de sociedad que describen. Pero cuando cesan las informaciones relativas al Ibex, a la Bolsa, al pie con el que ese día se han levantado "los mercados", a la Deuda Pública, al Indice de Confianza en la misma, a las medidas de "ajuste" y a los pormenores de la grosera mística de la pasta, y empiezan las relacionadas con los políticos que deberían proteger a la gente de las conspiraciones dinerarias que alfombran la actual Revolución de los Ricos, entonces la repulsión es mayor, pues su sometimiento a ellas es absoluto.
Pero el fantasma de las desigualdades extremas, eso que se ha dado en llamar "desmantelamiento del Estado del Bienestar", vuelve a pasearse por un mundo donde todo, salvo la razón y la justicia, está permitido. Esperanza Aguirre, conspicua ultraliberal o como se llame al partidario de la política del sálvese quien pueda, lleva tiempo anunciándolo con gran aparato de clarines y atabales. Puesta a ahorrar, no reduce a la décima parte el gasto superfluo de su administración cantonal, burocracia y enchufados sobre todo, sino que pretende deshacerse de unos miles de maestros contratados de la educación pública. Cuanto menos sepan los pobres, mejor, aunque semejante propósito fuera desterrado en las sociedades desarrolladas hace más de un siglo. Ahora bien; pues se trata de una mujer congruente a su manera, no tendría inconveniente en gastar en policía lo que ahorra en maestros, en una policía autonómica, pretoriana, que mantenga expeditas de elementos subversivos, y con métodos expeditivos como es lógico, las calles de ese su predio llamado Madrid.
Lo peor, sin embargo, es lo contagiosas que son esas ideas, por llamarlas de algún modo. Todo el mundo habla de dinero, sólo de dinero. Triste tema de conversación, sobre todo para la mayoría, que no lo tiene.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
La lucha contra el déficit público, que en una economía que no crece se centra casi exclusivamente en el recorte del gasto, es justa y necesaria. No sé si hasta el punto de justificar una apresurada reforma de la Constitución pero ineludible en las actuales circunstancias. Lo que no se justifica es la tendencia de algunos gobiernos autonómicos a convertir la educación -en algunos casos también la sanidad- en víctima colateral de la cruzada contra el gasto público.
Peor que peor si esos arañazos en el Estado del Bienestar, por ahora circunscritos a cuatro o cinco comunidades autónomas, son precursores de una política nacional. Dicho sea en alusión a esa proclama de Dolores de Cospedal, presidenta castellano-manchega y secretaria general del PP, que ha puesto su durísimo plan de ajuste como ejemplo de lo que su partido hará desde Moncloa si gana las elecciones generales.
Al fin y al cabo, Cospedal es la número dos del PP. Y el número uno, Mariano Rajoy, se ha apresurado a elogiar los planes de aquella porque "siembra hoy para recoger mañana". Puede que tenga razón en términos de equilibrio presupuestario pero si nos atenemos al capítulo educativo, que debería ser una excepción en la justa y necesaria lucha contra el déficit público, es al revés. No estamos sembrando nada bueno y nada bueno recogeremos en formación de capital humano.
En cuanto a la reyerta política permanente entre los dos grandes partidos, decae la credibilidad que pudiera tener el PP cuando acusaba a Zapatero de poner en peligro el Estado del Bienestar con sus medidas de ajuste. No se puede ir por ahí diciendo que la educación es un resorte decisivo en la salida de la crisis económica y luego anunciar reducciones de plantillas entre los docentes, como está ocurriendo en Castilla-La Mancha, Galicia y Madrid, todas ellas gobernadas por el PP.
En dichas autonomías, además de Navarra, de momento, se está camuflando el ataque a la excepción educativa con una mera ampliación de los horarios lectivos del profesorado. Lo cual permite decir públicamente a Esperanza Aguirre, presidenta madrileña, que la inmensa mayoría de los españoles trabajan mucho más horas que los docentes, aún con las dos, tres o cuatro más que, según las distintas comunidades, se va a incrementar su permanencia efectiva en el aula a los profesores de todos los niveles (excepto el universitario, claro). Lo que pasa es que todo eso se hace a mayor gloria de los sacrosantos recortes y no en nombre de la eficiencia y la racionalización.
Ese es el quid de la cuestión: más horas de trabajo de los docentes fijos como excusa para despedir o no renovar a 3.000 interinos (caso de Madrid), de modo que el trabajo que éstos hacían antes lo harán aquéllos ahora, con más alumnos por aula o impartiendo materias que no dominan. Y eso no va a mejorar los niveles educativos en un país abonado al fracaso escolar.

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
Ahora resulta que ni la reforma de la Constitución, ni el paro, desbordante, el déficit que nos asfixia, ni la cena secreta entre Felipe González y su niña Chacón, que tiene muchísimo morbo, ni nada de nada. La noticia más vista y más comentada en la red tanto en España como en medio el mundo, es esa "pillada" de una alcaldesa belga practicando el sexo en el Palacio Real de Olite, en Navarra.
Al parecer, un turista recogió con su cámara una escena de pasión, de sexo desaforado entre lo que eran dos desconocidos que, ajenos a que estaban en un lugar publico, dieron rienda suelta a sus instintos básicos. La cosa, de haber sido dos personas anónimas, tal vez hubiera tenido la misma difusión, pero ni mucho menos la repercusión tanto política y mediática que al final está teniendo en un universo lleno de cotillas y huele braguetas.
La alcaldesa en cuestión, Ilse Uyttersprot, es la primera autoridad de la localidad belga de Aaist y miembro del Partido Popular Europeo y tras reconocer los hechos y matizar que ocurrieron hace más de cuatro años se ha limitado a afirmar: "No tengo nada que decir. Es una escena privada con mi pareja y el asunto es políticamente irrelevante". Visto así, evidentemente, las relaciones sexuales y personales de los políticos pertenecen estrictamente a su ámbito privado, siempre y cuando los asuntos de cama no terminen siendo determinantes a la hora de ejercer con honestidad la cosa pública.
Siempre he sostenido, y sigo haciéndolo, que nadie, absolutamente nadie, resistiría una grabación en su ámbito privado, que cualquier tipo de relación expuesta ante el publico, sacada de contexto y manipulada mediáticamente podría interpretarse de todas las formas escandalosas posibles, incluso la conversación más inocente del mundo. Eso es una cosa y otra muy distinta que un político, en este caso una política, pretenda que un tema tan morboso no tenga ninguna consecuencia en su carrera. De hecho, la oposición, que ha pedido su dimisión inmediata, ha dicho que un alcalde tiene que dar ejemplo. ¿Cómo va a seguir cortando cintas en los colegios y haciendo discursos sobre valores después de esa escena de sexo duro que ha visto medio mundo?, se preguntan sus adversarios, tal vez con razón.
Mas allá de si la alcaldesa más famosa del momento podrá o no seguir manteniendo el bastón de mando -cosa que dudo- el tema plantea muchas cuestiones difíciles de resolver, pero que se podrían resumir en que la actuación de los representantes públicos, en quienes los ciudadanos depositan su confianza, debe ser ejemplar y ejemplarizante en todos los ámbitos de su vida. Claro está que a la hora de juzgarles, la vara de medir también debería ser idéntica, independientemente de su sexo. Escándalos sexuales los han protagonizado políticos de todos los partidos y de casi todos los países y no siempre les ha costado el cargo. Si de muestra vale un botón ahí sigue Berlusconi con su bunga-bunga para vergüenza de muchos, como en su día siguió Clinton, Kennedy y una larga lista que se ha visto ampliada recientemente por el ex director del FMI, Strauss-Khan, que puede irse de rositas.
A mí, la actitud de la alcaldesa belga con su pareja en un lugar público me parece impropia, pero no porque sea mujer o se dedique a la política, sino porque creo que la vida sexual tiene en la intimidad un componente esencial. Bueno... tal vez tuvo un calentón irrefrenable, pero eso deja al descubierto su escasa capacidad de control. Pero eso... es harina de otro costal.

Otro septiembre acaba de llegar, y con él los primeros fríos vespertinos y las rosadas mañaneras. Sé que es septiembre porque entre el acebo y el bambú de mi jardín, cae el sol allá lejos, en la línea de los montes, al lado de los gigantes de viento. En septiembre el caos se organiza cual materia primigenia, y todo vuelve a ocupar su lugar en la rueda de la vida en su acompasado y eterno fluir a través del tiempo infinito del Samsara. Septiembre siempre llega puntual y cargado de propósitos que pronto se echan al baúl de los olvidos.
En el aspecto político, septiembre empieza con una actividad frenética: medidas, reformas, acuerdos, disensos, corrupción, huelgas, manifestaciones, y un presente para el Partido Popular. Nada menos que el sobreseimiento de la causa contra el ex tesorero Luis Bárcenas. Rubalcaba, convertido ya en un guiñapo político se queda sin Gurtel, su arma más preciada y que lleva rentabilizando desde hace tres años.
Estos días todos estamos pendientes de la supuesta carta que pudo haber recibido Zapatero obligándole a tomar unas medidas que aunque necesarias según los expertos de una determinada corriente, no dejan de ser, a todas luces, una improvisación al más puro estilo de lo que el Gobierno socialista nos tiene acostumbrados a lo largo de casi dos legislaturas. Claro que, en este caso, la “improvisación” le pilló a Z de improviso, pues la carta venía acompañada de unos cuantos sapos que tuvo que tragar sin masticar. No es de extrañar el rictus que domina su semblante de las últimas semanas. Ayer vi una imagen suya mientras escuchaba en su escaño, entre paciente y distraído, y toda mi rabia abonada durante más de siete largos años se trocó en pena. Sentí esa pena que los que no entendemos de venganzas estériles sentimos por los derrotados. Esa pena que se siente ante los dictadores caídos cuando el pueblo les condena y la masa enardecida los masacra con ensañamiento aunque sea en efigie. Esa pena que se siente por los condenados a muerte cuando los amantes del snuff sacan al reo en la camilla a la espera de la inyección letal de cloruro de potasio.
Parece que para Mariano Rajoy no fue una sorpresa sino más bien una especie de regalo preelectoral. El propio PP habría estado gestionando con los poderes europeos para que se presionara al actual Ejecutivo socialista la modificación del artículo 135 de la Constitución, porque si los populares llegan a la Moncloa –todo apunta que así será—, jamás contarían con el apoyo socialista. El propio Jean Claude Trichet declaró que hubo esa presión sobre Zapatero.
Está claro que hay que tranquilizar a los mercados, al Banco Central Europeo y al eje franco-alemán para poder seguir colocando deuda y evitar una intervención. ¿No estamos intervenidos, de facto? Vaya por delante que no nos cabe duda de que alguien se está beneficiando de la calificación de la deuda española. Me consta que para algunos somos el Kimberley de Europa, teniendo en cuenta que hablar de deuda de España no es hablar de deuda de Uganda, pongamos por caso. Pero, a lo que vamos. Demos por buena y positiva la necesaria reforma por vía de urgencia de la Constitución para establecer la estabilidad presupuestaria, que debe estar lista cuando se disuelvan las cámaras el 27 de septiembre. Esta especie de corsé al gasto público no entrará en vigor hasta el 2020. ¿Quiere esto decir que hasta esa fecha no hay que cumplir con el límite de déficit y se puede seguir derrochando?

MADRID, 2 (OTR/PRESS)
La singular relación de la Duquesa de Alba y Alfonso Díez ha llenado páginas y más páginas del papel couché, también horas y más horas en programas de televisión. La boda, este otoño, promete ser todo un acontecimiento social y mediático, los que no daban un euro por esta relación tendrán que callar bocas.
Durante los años de noviazgo de la aristócrata con el funcionario, a Alfonso se le ha tachado de interesado y se ha insistido en que los hijos de la Duquesa no aceptaban al novio de su madre. Otros veían con escepticismo que esa unión pudiese ser auténtica porque los veinticuatro años que se llevan marcan una diferencia de edad insalvable, él tiene sesenta y uno y ella ochenta y cinco.
En pleno siglo XXI seguimos anclados en estereotipos del pasado y se critica de forma salvaje que una mujer sea considerablemente mayor que su pareja, no ocurre lo mismo cuando vemos a un hombre enamorado de una jovencita que bien podría ser su nieta. Es evidente que aún nos queda mucho camino por andar y muchos prejuicios por eliminar, especialmente en el campo de la igualdad.
Una reflexión parecida la hacía Ana Escribano esta semana en el estreno de "Cayetana, su pasión" en Madrid, la actriz de treinta y siete años estuvo cuatro casada con Carlos Larrañaga de setenta y cuatro, más de tres décadas separan a la pareja que tiene una hija en común. Escribano se quejaba, con razón, de lo criticada que ha sido la Duquesa en su relación con Alfonso Diez: "El amor no tiene edad, Carlos y yo nos llevábamos treinta y seis años cuando nos casamos". Sobra decir que a Larrañaga nunca se le criticó su matrimonio con una mujer mucho más joven que él. ¿No vivimos en una sociedad que lucha por la igualdad?, a más de uno no le vendría mal resetear su mentalidad y añadirle ciertas dosis de naturalidad a los devenires de la vida, porque nunca se sabe.
Me vienen a la memoria mujeres que al igual que la duquesa se han despojado de prejuicios establecidos, como el caso de Ana Obregón que vivió en su propia piel las críticas que le llovieron por su romance con Darek, un tipo cañón que nació dos décadas después que ella. Demi Moore tuvo más suerte con Ashton Kutcher quince años más joven que la actriz, cuando saltó a la luz su relación con el actor estadounidense, Demi no fue objeto de tantas críticas, será porque ella es una estrella del celuloide de Hollywood.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
Llevar a la Constitución una norma en la que nos vamos a comprometer a no gastar más de lo que recaudemos se me antoja que es algo así como si lleváramos a la Constitución un párrafo específico en el que constara que meter la mano en la caja y usar el dinero público para fines particulares es algo reprobable. O como si en el reglamento de la Comunidad de propietarios incluyéramos un párrafo donde se especifica que los vecinos se comprometen a no escupir en el ascensor o en las escaleras.
Como el Cándido de Voltaire, yo creía que los gobernantes procuraban por todos los medios no gastar más de lo que se ingresa, de la misma manera que en casa de cada cual sabemos que las deudas excesivas nos pueden llevar a la ruina. Que eso sea motivo de alborozo para unos (PSOE y PP) y argumento de inmenso disgusto para otros (nacionalistas y sindicatos) es algo que me llama bastante la atención, y que me deja en la situación del tardo de entendederas, que no acaba de entender el chiste que tanta risas ha provocado en los demás.
A lo peor, por este camino, un día incluiremos en la Constitución que está feo blasfemar en público o que los españoles se comprometen a no hacer aguas mayores en calles y plazas públicas.
Pero suponiendo que los alborozados tengan razón, hay una duda que me corroe y me desazona: en este país las normas no se cumplen. O se incumplen con bastante frecuencia, salvo la ejecución de medios coercitivos.
¿Y si, a pesar de que incluso esté recogido en el texto constitucional, los dos grandes partidos se ponen también de acuerdo para incumplir lo acordado? Vamos que, de repente, ya se puede ir de nuevo a 120, y derogamos lo de 110 kilómetros por hora.
Se denomina norma a la regla a la que se deben ajustar las conductas y las actividades, pero también llamamos así a la escuadra que usan los artífices para ajustar de manera exacta piedras y maderos. Y así de rígida entienden, los alemanes, por ejemplo, que son las normas. Pero nuestros representantes políticos son, no lo olvidemos, tan españoles como nosotros. De ahí las enormes dudas.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
Finalizadas las vacaciones para la mayor parte de los ciudadanos españoles somos muchos los periodistas que nos preguntamos dónde han pasado las suyas los Príncipes de Asturias. Una pregunta para la que parece no haber respuesta por expreso deseo de la pareja, que aspira a disponer de unos días en la más absoluta privacidad simplemente para desconectar de sus muchas actividades oficiales.
Sin embargo, y pese a que estas escapadas estén más que justificadas, todavía hay gente que piensa que la agenda de los miembros de la Familia Real debe ser pública y conocida por todos, independientemente de la época del año en que nos encontremos. Yo no lo creo así porque de hacerlo se les estaría discriminando respecto al resto de los ciudadanos, por más que ellos sean unos privilegiados, y la mayoría tengan que adaptarse a las necesidades de sus empresas o de sus familias.
Más disparatado me parece intentar culpar a Leticia de este mutismo vacacional, entre otras razones porque no se puede criticar a alguien, sea princesa o dependienta, por querer disfrutar de unas mini vacaciones en compañía de sus hijas y de su marido sin tener un ejército de fotógrafos cubriéndoles las espaldas. Especialmente ellos que han cumplido ya con sus obligaciones veraniegas, como la de asistir a las Regatas del Rey, que cada año se celebran en Palma de Mallorca, o cumplimentando al Papa durante su reciente visita a Madrid.
Cuestionar si los Príncipes o los personajes públicos tienen derecho a disfrutar de una parcela de su vida privada, me parece querer rizar el rizo hasta extremos absurdos. Sin ir más lejos este verano he tenido la oportunidad de cruzarme cada día con María Dolores de Cospedal mientras paseaba con su marido y su hijo por la urbanización donde tiene su casa en Marbella. De igual manera que he visto a Pilar, la mujer de Rubalcaba, pasando totalmente desapercibida en "El Ancla", uno de los restaurantes más concurridos de la Costa del Sol.
Hay una máxima en periodismo que dice que quien no quiere no sale en la foto. Si los Príncipes han optado por esta opción durante un corto periodo de tiempo será porque lo necesitan, y porque es lo lógico tratándose de personas jóvenes con niñas pequeñas. Lo que hay que pedirles es que cuando se incorporen a sus puestos lo hagan con las pilas bien cargadas porque lo van a necesitar, ya que de la crisis no se libra nadie, ni siquiera quienes viven en grandes palacios, por estar expuestos a las criticas de quienes ya lo están pasando canutas.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
Otoño caliente porque sindicatos, indignados del 15-M, profesores y otros colectivos andan pidiendo que no se eliminen gastos ni inversiones en los presupuestos, que no se recorten derechos sociales ni se pida a los profesores de Madrid o de Castilla-La Mancha que den dos horas más de clase -ojo, no se trata de trabajar dos horas más a la semana sino de dedicar dos horas de otras actividades a dar clase- ni mucho menos que se modifique la Constitución -eso sí, con nocturnidad y alevosía- para poner límite de gasto a las Administraciones públicas. De lo que no se ha dicho nada por los sindicatos o los indignados es de la reforma laboral que ha hecho el Gobierno gracias a la cual las empresas podrán contratar en prácticas a los jóvenes y renovarles contratos temporales sin límite ¡hasta los 30 años! Un Gobierno que dijo que quería acabar con los contratos basura ha acabado haciendo basura con los contratos y haciendo lo que los empresarios ni se hubieran atrevido a proponer.
Necesitamos, ahora más que nunca, un debate sereno sobre la situación real de España porque da la sensación de que algunos agentes sociales, algunos partidos y muchos ciudadanos no son conscientes de la situación real: el doble de desempleados que la Unión Europea y hasta en agosto, con un gran año turístico, ha subido el paro; están cayendo los ingresos tributarios, es decir ingresamos menos de lo previsto a pesar de subir los impuestos, o tal vez por eso; cae el consumo de los ciudadanos; el superávit de la Seguridad Social, el colchón que garantiza pensiones y prestaciones sociales, baja a la mitad; no invierte nadie porque no hay confianza; la Bolsa está hundida; todos los organismos internacionales rebajan las previsiones de crecimiento de España para 2011 y 2012, fijados por el Gobierno; el euribor está por encima del 2 por ciento; los bancos no dan crédito; y, por si fuera poco, la reforma que fija límites al gasto de las Administraciones es un brindis al sol porque se aplicará a partir de 2020, no fija sanciones a los incumplidores y no pone cifras a ese límite porque se deja para una ley orgánica que se modificará cuando interese.
¿A quién queremos engañar? ¿Cómo no va a haber recortes de gasto y hasta de sueldos en todos los sectores? ¿Cómo mantener el Estado del bienestar si no hay ingresos para ello? ¿Cómo vamos a pagar la deuda si no tenemos dinero en la caja y no nos prestan más o, si lo hacen, tenemos que pagar unos intereses salvajes? ¿Cómo no reducir el número de asesores, interinos, funcionarios, etc. y exigir más trabajo a los que quedan? El nuestro es un problema de productividad y de competitividad, pero también de austeridad. No se puede repartir lo que no se tiene. Sobre todo si falta sentido común y voluntad de explicarlo y negociarlo.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
La presidenta de Castilla-La Mancha tiene un plan para salir de ésta: meter la tijera haciendo malabarismos para que los más débiles no sean los grandes perjudicados, como pasa siempre. Su receta para que la comunidad con mayor déficit de España levante la cabeza se ha vendido como la fórmula mágica, el elixir para despejar el futuro y el tubo de ensayo donde Rajoy demostrará que este enfermo tiene cura. Al planteamiento no le falta ambición, es exigente y propio de una economía de guerra, que es lo que los tiempos mandan. Recortar un 20 por ciento del presupuesto supone volver a las cifras del 2005 y ese retroceso de seis años se daría por bien empleado si así consigue enderezarse una herencia ruinosa que, según dicen, no había por dónde coger.
Todos los periódicos nacionales han llevado a su portada la noticia, en general bien recibida, y también todos han puesto el acento en señalar que el gran reto está en garantizar los mismos servicios, adelgazando un 20 por ciento del gasto público y también está en cómo meter tal tijera con un coste cero para los ciudadanos y sin subir ni un euro los impuestos. ¡A grandes males grandes remedios! ha debido pensar Cospedal que, de manera inteligente, ha preferido iniciar su mandato enviando a los ciudadanos el nítido mensaje de que se acabó la fiesta, que después del atracón, del desmadre, del gasto desaforado de los nuevos ricos, estamos en plena resaca y no nos queda otra que apretarnos fuerte el cinturón, sino queremos que el invento autonómico se vaya al garete.
Ha hecho bien la presidenta en salir a dar la cara y con la lección bien aprendida, porque es muy difícil ser profeta en esta tierra -la mía- de castellanos recios, donde somos muy poco amigos de las alharacas, de pasar la mano por el lomo o del halago fácil. Ha hecho bien porque mientras ella estaba en Marbella -recargando las pilas para el otoño caliente- ya había empezado su despelleje, se habían empezado a oír voces inquietantes sobre su dejación de funciones y los autónomos o las pymes estaban ya en pie de guerra porque no se pagaba ni un euro a los proveedores, que están caninos. Tal vez por eso su anuncio de que este mismo trimestre se empezará a pagar ha venido como agua de mayo.
El plan de Garantía de los Servicios Sociales básicos de Castilla-La Mancha es ambicioso pero, si salen las cuentas que se han presentado, perfectamente factible. Que además del ya anunciado recorte de altos cargos y asesores se supriman organismos de representación como la oficina de Bruselas, se vendan coches e inmuebles o participaciones en empresas privadas es una acción ejemplarizante que además de suponer un fuerte ahorro se entiende muy bien por los ciudadanos.
Personalmente me parece estupendo que se haya metido la tijera en los llamados liberados sindicales, que se han terminado por convertir en una rémora para los propios trabajadores y una vergüenza en un país con cuatro millones y pico de parados. Los sindicatos pueden decir lo que quieran y poner el grito en el cielo, pero resulta intolerable y muy difícil de explicar sin sonrojarse, que en la actualidad hubiera nada menos que 785 de los llamados "liberados institucionales", que no son representantes directos de los trabajadores sino una ampliación de este personal que los sindicatos han conseguido a lo largo de años durante sus negociaciones con la Junta. Al final, se quedaran en 284, número más que suficiente para una administración de este tamaño.
En general, la dieta Cospedal parece que puede ser efectiva, pero sólo si su cumplimento es estricto se verán los resultados. ¡Van a ser al menos dos años muy duros!, ha reconocido la presidenta al presentar su plan de choque, pero este esfuerzo se dará por bueno si, al final, mi tierra deja de ser portada de los periódicos por tener el mayor déficit de España y lo empieza a ser porque es la primera en ver los efectos de la recuperación. ¡Ojalá que así sea!.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
Dicen los del nuevo gobierno castellano-manchego que la administración anterior, comandada por José María Barreda, tenía un total de dos mil cuatrocientos automóviles oficiales, aparte de algún centenar más de otros vehículos. Solamente eso --¡dos mil cuatrocientos! ¡menuda flota!-- justificaría el plan de recortes drásticos anunciado por María Dolores de Cospedal, aunque no echaría yo las campanas al vuelo hasta ver la efectividad de tales recortes, en qué y a quién -de qué sensibilidad política, digamos- se recorta. De momento, parece seguro que algunos chóferes quedarán en el desempleo o pasarán a otras actividades, si es cierto que cerca de dos mil de esos coches van a ser vendidos.
Creo, en todo caso, acertado tanto el plan como el anuncio de la señora Cospedal, adelantándose a cualquier techo de gasto presupuestario contemplado en la ya virtualmente aprobada reforma constitucional. Sin duda, la bandera enarbolada por la presidenta castellano-manchega (y secretaria general del PP, con todo lo que ello significa de anuncio de cómo actuará el futuro Gobierno central si lo preside Rajoy) tendrá que ser recogida por otros presidentes autonómicos.
Ya digo: habrá que vencer muchas resistencias, distinguir el trigo de la paja (mucha "vendetta" veo yo que se está dando con respecto a las cuentas de los vencidos, ay de los vencidos) y, sobre todo, inculcar a la clase política instalada y, sobre todo, a la emergente, la mentalidad de que ha comenzado una nueva era, y que esa era no pasa por el coche oficial con ventanas tintadas, chofer, jefe de gabinete, viajes gratis total y visaoro para todos. Bueno, al menos hemos empezado señalando con el dedo la obsesión por el audiblindado y por la teleautonómica en la que manda el señorito. No es todo, pero es algo. Que cunda.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
María Dolores de Cospedal, presidenta de Castilla-La Mancha, ha entrado pisando fuerte. Les dijo a los electores que su programa de gobierno se iniciaba por la "a" de austeridad y en eso está: menos empresas públicas, menos liberados sindicales, menos coches oficiales y una confesión previa: no hay un euro. Menos que eso: el erario regional tiene deudas para parar un tren. Sabemos lo de las farmacias porque los boticarios han decidió echar el cierre -les deben lo que no está escrito- pero la lista de acreedores cubre la mitad del registro de oficios y actividades industriales. Castilla-La Mancha no es la excepción. En mayor o menos cuantía, todas las comunidades (y los ayuntamientos) están entrampados. En Cataluña, el gobierno de Artur Mas acaba de cerrar un centenar de ambulatorios tras haber reducido a la mitad el horario de quirófano en un montón de hospitales.
En Madrid, Esperanza Aguirre amplia horarios a los profesores titulares y recorta la plantilla de interinos. En Galicia, Núñez Feijóo optó por los genéricos como primera cura frente a la hemorragia que suponía el gasto sanitario. No hay harina y todo es mohína. Volviendo a Cospedal, no me sorprende la polvareda mediática que han provocado sus primeros tijeretazos porque ocupando el sitial que ocupa en el sanedrín del Partido Popular y mirando lo que dicen las encuestas acerca de lo que puede pasar el 20N todo el mundo ha creído ver que lo que hoy sale de la imprenta de Toledo es un anticipo de lo que acabará publicando el BOE sí Rajoy, como todo parece indicar, es el próximo inquilino de La Moncloa. Así las cosas, convendría que quienes, legítimamente, en uso del derecho de huelga, se aprestan a movilizarse contra los recortes que les afectan, antes de echarse a la calle, tuvieran en cuenta la situación económica del país: cinco millones de desempleados, caída en picado de ingresos en la Seguridad Social, expectativas de crecimiento raquíticas... Lo digo porque, en un momento como éste, los más de cuarenta millones de españoles que no son funcionarios -un privilegio, tal y como están las cosas- no lo entenderían. Más aún: lo considerarían una falta de solidaridad con quienes realmente lo están pasando mal. Que son muchos miles quienes, como digo ,tienen la suerte de tener un puesto de trabajo asegurado, a salvo de las turbulencias de la crisis, deberían estar a la altura del drama que nos aflige en este tiempo de vacas flacas que se anuncia largo.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
Me pregunto qué tiene el "Poder" para que los políticos lo persigan sin importarles ni las circunstancias ni las consecuencias. Hago esta reflexión al filo de las manifestaciones y protestas que empiezan a llenar las calles de España. La reforma de la Constitución, los planes de austeridad, los recortes en el Estado del bienestar, la reforma laboral, etc, etc, etc, están provocando que la gente se movilice, que diga alto y claro que no puede más con esta crisis que arrastramos desde hace cuatro años.
Al PSOE y a Zapatero les está tocando asumir unas cuantas decisiones impopulares que les enfrentan con su electorado y que está provocando que hasta los sindicatos, hasta ayer sumisos, se rebelen. Y si esto sucede con el PSOE no le arriendo las ganancias al PP si gana las elecciones el 20 de noviembre tal y como auguran todas las encuestas.
Zapatero y los suyos están haciendo una estricta política neoliberal siguiendo los dictados de los mercados y de las doctrinas más conservadoras en cuestiones económicas y si el PSOE hace estas políticas podemos imaginar que las del PP irán en la misma dirección. O sea, que las manifestaciones contra Zapatero pronto lo serán contra Rajoy si es que gana las elecciones. Y, sin embargo, Mariano Rajoy quiere ser presidente, en realidad toda su vida política va a terminar confluyendo en el gran momento en que gane las elecciones generales.
Ya digo que el "poder" debe de compensar porque imagino no un otoño caliente, sino un otoño, un invierno, una primavera, un verano y vaya usted a saber cuántos años más habida cuenta del calado de la crisis.
Pero en el PP aunque procuran contener la alegría que les produce los augurios de las encuestas, lo cierto es que se están preparando para el gran día, ese 20 de noviembre, en que pueden volver a recuperar el poder.
Y se nota, sí, se nota mucho que están en vísperas de un triunfo anunciado. Se nota, por ejemplo, en los informativos de la tele, de todas las teles, ahora le hacen más caso que nunca a Mariano Rajoy. Se nota en los "pasillos" del Congreso, donde todas las miradas se concentran en el que puede ser el próximo presidente. Se nota en los periódicos, en la calle, en las conversaciones entre amigos. Es como si nadie dudase del resultado de las urnas, si lo que queda de aquí al 20-N no fuera más que tiempo de descuento. Peor el día después, sí, el día después de ganar las elecciones como parece que las va a ganar, Mariano Rajoy se encontrara con un país harto de recortes, harto de cesiones, harto de esa política neoliberal que provoca dejar a la gente al pairo. Una política que no se le podrá reprochar sólo a él porque en realidad lleva dos años aplicándola el presidente Zapatero.
Es decir, que la "herencia" que va a recibir Mariano Rajoy es como para salir corriendo y, sin embargo, ahí están él y los suyos esperando volver a mandar. La verdad es que cuesta entender de qué pasta están hechos los políticos, a los que no les importa aunque sea meterse en la jaula de los leones con tal de saborear el dulce sabor del mando.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
La nueva presidenta de la Comunidad de Castilla-La Mancha, María Dolores de Cospedal, aprovechó el simbolismo que tiene el último día de agosto, como para dejar claro que no quería perder ya ni un minuto, para anunciar a propios y extraños un duro y exigente plan de ajuste de las cuentas públicas de su Comunidad que supondrá un recorte del 20 por ciento del gasto público, o lo que es lo mismo, un ahorro de 1.815 millones de euros en el presupuesto del próximo año.
El plan contiene medidas tan llenas de sentido común en tiempos de crisis como los que estamos viviendo, como la supresión de organismos y fundaciones públicas -por ejemplo, el Defensor del Pueblo-, la reducción del número de liberado sindicales; la suspensión temporal de la ejecución de obras nuevas en infraestructuras; la venta de edificios públicos y de coches oficiales; el recorte de las subvenciones a empresas públicas, privadas y particulares; el control de los complementos de productividad por objetivos. Y todo esto lo hará la presidenta de Castilla-La Mancha sin reducir ni un euro en los servicios sociales fundamentales -educación y sanidad- y sin subir los impuestos.
Como todo el mundo sabe, María Dolores de Cospedal es, además de presidenta de su Comunidad, la secretaria general del PP; es decir, la "número dos" de Rajoy. Por lo que no es muy aventurado predecir que su anuncio del miércoles es un preludio de lo que tanto su partido como su líder piensan hacer si tras las elecciones del próximo 20 de noviembre llegan a la Moncloa. Rajoy, tan poco dado a detallar y concretar el plan de ajuste que aplicaría si dentro de unos meses es presidente del Gobierno, quizás haya preferido que sea su mano derecha la que lo haya hecho en una comunidad autónoma como Castilla-La Mancha que ha estado gobernada por el PSOE durante los últimos treinta años.
Los sucesivos agujeros que los nuevos presidentes de las comunidades autónomas -pasa lo mismo en Extremadura- salidos de las elecciones del pasado 22 de mayo se van encontrando llevan a otra reflexión: ¿no sería conveniente y necesario tipificar como delito el despilfarro, el gastar más de lo que se ingresa del que han hecho gala algunos ex dirigentes políticos de comunidades autónomas? Porque eso trasciende lo que es simplemente el campo de la responsabilidad política y puede entrar en el terreno de lo penal. De esos polvos vienen estos lodos y, por ejemplo, el plan que pretende aplicar Cospedal supondrá que unos 10.000 castellano-manchegos se vayan al paro. Algo que resulta muy doloroso pero de lo que evidentemente no es responsable la nueva presidenta de la Comunidad sino los dirigentes políticos que le dejaron tan horrible herencia.

MADRID, 01 (OTR/PRESS)
Este verano 321 personas han perdido su vida en la carretera. El dato es brutal. Cualquier catástrofe que se cobrase en un momento una cifra tan elevada de víctimas nos haría temblar. Pero la desgracia repetida, inoculada con cuentagotas, termina haciéndose digerible para la sociedad, hasta rozar a veces los límites de la insensibilidad. Sólo en la comparación estadística encontramos razones para el optimismo, porque al revisar los anales de la siniestralidad en las carreteras el número de muertos nos retrotrae medio siglo, a la España del desarrollismo y del 600, cuando el número de coches era infinitamente menor al que hoy circulan por nuestro país.
Las estadísticas cuentan fallecidos y heridos y por eso nunca podremos poner nombres y apellidos a quienes sortearon la muerte. Podríamos ser cualquiera de nosotros o de los nuestros. Pero en estos 50 años, y muy especialmente en las tres últimas décadas, esa nómina desconocida, sólo imaginada, ha crecido de manera espectacular. Y la causa debemos encontrarla en una empresa colectiva. Han mejorado las infraestructuras y los sistemas de seguridad de los automóviles. La ley ha mutado hasta estrechar los márgenes a los excesos que son incompatibles con una conducción responsable y se han multiplicado los medios para perseguir a los infractores. El carnet por puntos ha supuesto un avance incuestionable, pero de nada hubiera servido sin la responsabilidad conjunta de millones de conductores que cada día se ponen al volante.
Seguramente nunca alcancemos en esta materia el riesgo cero, pero eso no nos ha de permitir bajar la guardia. Hace años que dejamos en la cuneta la resignación ante lo que se consideraba una fatalidad asociada al avance de los tiempos. Pasó de moda presumir de haber conducido con unas copas de más superando los límites de velocidad. Y, por encima de cualquier estadística, es alentador contemplar a los niños colocarse el cinturón de seguridad con un gesto automático y llamar la atención de sus padres cuando aprietan el acelerador. Ninguna ley los supera en eficacia.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
El tiempo apremia. Nuestro país ha estado al borde del abismo. Algunos sostienen que ahí nos hemos quedado y por ello, para conjurar urgencias que tendrían desastrosas consecuencias, el Presidente del Gobierno acudió a la reforma "express" de la Constitución. Iba sobre seguro porque sabía que esa propuesta la había defendido Mariano Rajoy hace más de un año. El Presidente se resistió hasta el último momento, pero finalmente y llevado por el vértigo -como siempre que ha tomado medidas "express"- no tuvo más remedio que apuntarse a la receta del llamado por los socialistas "el derrotado".
Esta reforma ha sido cuestionada por el fondo y por la forma y no sólo por la izquierda más militante. Catedráticos, economistas, sociólogos que no se caracterizan por su afecto al socialismo han cuestionado la afectividad de la medida. Pero ya está tomada y hoy viernes el Congreso le dará el visto bueno con la posición en contra de todos los demás grupos parlamentarios. Los nacionalistas vascos y catalanes que tantas veces han evitado la caída de Zapatero ahora se sienten olvidados y no les consuela saber que incluso los propios diputados socialistas fueron olvidados por el Presidente.
Como la legislatura ya está agotada ya no hay apremios parlamentarios. Lo que hay son unas elecciones inmediatas y bajo el argumento del olvido -no les falta razón- tanto nacionalistas vascos como catalanes se disponen a lanzar un brindis al sol planteando cuestiones soberanistas e identitarias que bien saben ellos van a quedar reducidas a un mero ejercicio dialéctico.
Con CiU se están haciendo todos los esfuerzos posible para que, cuando menos, opten por la abstención. Hasta el último momento, los dos grandes partidos buscaran suavizar la posición de Durán, pero es sobre todo al PSOE al que inquieta no contar con el concurso de los nacionalistas catalanes. A nueve semanas de las elecciones generales brindar en bandeja al llamado "perdedor" un tanto político como el que se le ha dado puede ser demasiado -es demasiado- para los socialistas.
España y sus responsables políticos están con el tiempo al cuello. Nos miran con lupa y desde el Gobierno, cada vez que habla, nos previene de "nuevas turbulencias" que se concretarán en una nueva alza de la prima de riesgo y probablemente más de un disgusto en la Bolsa. Esto se dice desde el Gobierno. No es un invento.

MADRID, 1 (OTR/PRESS)
El final del verano es el comienzo del verdadero año en el calendario del consumo occidental. Empiezan los colegios, se reanudan los negocios, el trabajo inicia su ciclo natural adaptado a la conveniencia del mercado.
Este año, otoño va a situarnos en nuestra verdadera posición en el mundo después de treinta años de sueños. Nuestros gobernantes, de todos los partidos, jugaron al Monopoly con nosotros, permitiendo la ensoñación de que nos consideráramos pertenecientes a la élite de los países desarrollados. Ahora debemos situarnos en la cola para comprar el pan. Los fondos de la Unión Europea fueron a parar a los bancos, a las constructoras y a los especuladores. Primero hicieron las obras públicas que eran necesarias e imprescindibles. Una vez puestas en marcha las hormigoneras, se lanzaron a destruir la costa, a construir apartamentos inhabitables y le pusieron a todo precio de casino. Cuando vino el tsunami de la crisis financiera norteamericana se cayeron todos los castillos de naipes.
Zapatero ultima su reconversión a la realidad que siempre ignoró, sobre todo cuando hace tan sólo dos años y medio, se atrevió a mirar a franceses e italianos con desprecio, proclamando que España había sobrepasado en producto interior bruto a esos dos países.
Este otoño es mucho peor que una cuesta de enero porque promete despidos masivos, cierre de empresas, ausencia de crédito y falta de liderazgo; esto último es lo más desestabilizador para la sociedad porque mira al puente de mando y observa con terror que no hay nadie en el timón.
Las elecciones del 20-N van a ser una pesadilla para los electores porque están abocados a elegir entre el candidato de un partido en bancarrota, el PSOE, y el líder del PP al que nadie le reconoce carisma ni capacidad de liderazgo, y además tiene su programa oculto bajo siete llaves.
Si fuéramos creyentes, este sería el momento de comenzar las rogativas para que esta pesadilla no dure demasiado.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
Temo al mes de agosto. Temo aún más esos consejos de ministros extraordinarios agosteños, en los que se deciden cosas que no se han debatido en el Parlamento y cuando los medios y la oposición parecen más distraídos. Y aún más, si se me permite, temo los agostos inmediatamente anteriores a la disolución del Parlamento, especialmente cuando lo que resta de sesiones está dedicado a un tema-monopolio, que acapara todas las atenciones, como una reforma constitucional.
Y temo a cierto(s) ministro(s), que sabe(n) aprovechar perfectamente todas estas coyunturas para colar de matute algunos temas que no sé si son de interés general... o no. El titular de Industria, Miguel Sebastián, ya supo regatear hábilmente un 13 de agosto de 2009 para, en ese Consejo de fecha tan extraordinaria, hacer aprobar la TDT de pago, que beneficiaba, como es bien sabido, a unos frente a otros; antes lo había intentado el miércoles santo, pero la mismísima vicepresidenta Fernández de la Vega impidió que se consumara esta aprobación.
Ahora, con un Gobierno casi en funciones, con el Parlamento pendiente apenas de un solo tema, la reforma constitucional, con los medios en lo mismo, se repite el esquema: de pronto, la compañía energética de bandera, Repsol, se ve sometida a fuertes vendavales cuyo mentor es, precisamente, el mismísimo ministro de Industria. Conste que, en estos momentos, me considero incapaz de emitir un dictamen técnico --faltaría más-- acerca de las bondades de que un empresario, muy ligado a Sebastián en el pasado por lo demás, se alíe con una gran petrolera estatal extranjera para hacerse con el control de la gran empresa, multinacional, pero española. Pero, como ha ocurrido con la reforma de la Constitución, son excesivas las prisas y excesivamente escasas las reflexiones. Y no puedo por menos que pensar que tales apresuramientos se deben a que ahora conviene dar el golpe que tal vez luego fuese más complicado.
Ya se ve que las oposiciones, el movimiento del 15-m, nosotros mismos, estamos absortos, como en una sesión de magia, con lo que nos enseñan, que es esa modificación, bastante efímera a corto plazo por cierto, del artículo 135 de la Constitución. Pero, por debajo del mantel, está ese mundo imparable del negocio: algunos gobernantes autonómicos, ciertos alcaldes, no han perdido el tiempo para sacar de los cajones viejos planes de urbanismo que estaban varados, sobre todo, claro, en las costas.
Y lo mismo algunos en el sector energético, siempre el sector energético --¿recuerdan lo de la OPA a Endesa?. Menudo culebrón--: alguien quiere dárselo todo hecho a los que vienen. Vigilancia, prudencia, calma, dejar a los que llegan al gobierno que gobiernen, me parecen ahora las palabras mágicas. Esas palabras que algunos tratan, precisamente, de sortear, no estoy seguro de que por el bien de todos.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
Alguien decidió una vez que asegurar que con lo que cuesta un avión de combate podrían construirse y dotarse media docena de escuelas era demagógico. De entonces a acá, ese dictamen ha gozado, y no sólo entre los políticos que no le ven ninguna utilidad a las escuelas y sí alguna a los aviones de combate y a las comisiones que dejan, de gran predicamento, pero es en las "fiestas populares", por llamar de algún modo a ciertos aquelarres, donde la demonización del decoro y de la sensatez alcanza grados intimidatorios. Por ejemplo: si alguien dice que la "tomatina" de Buñol, en el curso de la cual se destruyen 120 toneladas de tomates, es un ultraje a los millones de criaturas que sucumben por no poderse llevar nada a la boca, ese alguien no sólo es un demagogo, sino también un malaje que "no comprende" la fiesta y que, además, odia al pueblo.
La "tomatina" de Buñol pretende ampararse, como tantas otras celebraciones bárbaras de nuestro país, bajo el manto sagrado de la "tradición". No importa que la costumbre anual de arrojarse tomates sanos, nutritivos, jugosos, rojos, los unos a los otros, no tenga más allá de cuarenta años, pues aquí, para que algo sea tradicional basta con que sea lo suficientemente disparatado. En efecto; no hace mucho, un grupo de amigos se lió a tomatazos, y la cosa se le antojó tan divertida al mocerío, que en poco tiempo ya venían desde luengas tierras miles de otros mozos para divertirse de esa manera, digamos, tan divertida. Entre tanto, la buena gente de Buñol que, en puridad, nunca le encontró la gracia al alimenticidio, fue perfeccionando año a año la protección de sus casas, de sus fachadas, de sus comercios y, en la medida de lo posible, de sus personas. Ahora bien; que a nadie se le ocurra decir ni pío contra la pulsión de machacar a lo tonto lo que nutre y lo que tantas fatigas cuesta cultivar, pues a ese "demagogo" se le recordará, si es que el ambiente está para refinamientos dialécticos, que la "tomatina" deja mucho dinero en el pueblo.
Puede, desde luego, que la "tomatina" deje algún dinero en Buñol, pero lo que es seguro que deja es un caldo viscoso, sucio, yermo, que a nadie puede remediar.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
Los alemanes andan mal de memoria. Digo esto porque si, como parece, el acuerdo pactado entre Zapatero y Rajoy para reformar con tanta premura la Constitución para fijar un techo de déficit ha sido una imposición alemana, habría que recordar a la señora Angela Merkel que con una medida similar, el canciller Helmut Khol, su mentor político, no habría podido llevar a buen puerto la reunificación de Alemania.
Desde luego no lo habría logrado en los términos que conocemos porque, recordémoslo, tras la caída del Muro (1989) la República Federal se hizo cargo de un país -la RDA- con quince millones habitantes alienados por el sistema comunista y tan empobrecidos como ignorantes de las pautas de trabajo propias de un sistema capitalista de libre mercado. En los compases iniciales de la reunificación, todos los "osis" (alemanes del Este) recibieron dinero y otras de ayudas del Gobierno federal.
"Frau" Merkel -recriada en la RDA, militó en las Juventudes Comunistas- fue uno más de los alemanes que recuperaron la libertad y con ella, todas sus ventajas, en parte porque a nadie desde la Unión Europea se le pasó por la cabeza poner límite al colosal déficit que aparejó el rescate de la RDA. Por cierto que Helmut Khol recuerda en sus memorias que frente a las reticencias de algunos socios comunitarios a la reunificación acelerada, la nueva Alemania contó desde el primer momento con el apoyo entusiasta del Gobierno Español que presidía Felipe González. No está demás recordar que durante años la República Federal ha estado incumpliendo el objetivo de déficit marcado por la UE. Objetivo que ahora, como vemos, impone a los demás.
Claro que quien compra deuda tiene derecho a exigir garantías de que cobrará lo que le corresponde, pero, sin acogotar. Merkel sabe que pese a los problemas actuales, España es un país solvente. Nuestra deuda actual es inferior a la de Gran Bretaña o Italia. Sabemos que el principal problema es el paro, lacra de la que acabaremos saliendo si los bancos empiezan a dar crédito a los empresarios y los grandes partidos acuerdan un poda severa de las arborescentes administraciones públicas. Lo que necesitamos es tiempo.
Y confianza. El tiempo y la confianza con la que contó Alemania para rescatar a los quince millones de parientes pobres de la extinta RDA. A juzgar por su intransigencia de ahora, está claro que la señora Merkel y los alemanes que la presionan en las encuestas, tienen mala, muy mala memoria.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
PSOE y PP han sacado adelante su reforma "express" de la Constitución, reclamada por el Banco Central Europeo, la canciller alemana y esa entidad difusa llamada "los mercados".
Queda por saber si se ha conjurado el riesgo de convertirnos en el cuarto país intervenido en la UE. El abismo que se ha rozado este mes de agosto, con la prima de riesgo superando los cuatrocientos puntos, ha hecho saltar todas las alarmas. Pero cada vez quedan menos recursos y soluciones que ofrecer a quienes ponen en duda la solvencia de la deuda española.
El coste de tocar la Carta Magna ha tenido dos frentes, por un lado la contestación en la calle, respaldada por los grupos políticos minoritarios, con Llamazares a la cabeza, que reclaman un referéndum, y por otro el encontronazo con los nacionalistas.
El movimiento 15M exige participar con su voto en una consulta popular para que la Constitución pueda ser modificada e Izquierda Unida exige lo mismo.
La negativa de PSOE y PP se justifica en el hecho de que la medida de fijar en la Constitución la estabilidad presupuestaria no puede dilatarse meses porque entonces su efecto de demostrar respeto al compromiso de reducción del déficit se perdería.
No obstante, y aunque nadie lo menciona, hay también el temor de que la ciudadanía ansiosa de castigar al poder por los sufrimientos de la crisis económica vote no en el referéndum. Un fracaso de semejante porte supondría la desconfianza total de los inversores.
Aunque los votantes del PP son muy disciplinados y su partido ha pactado la reforma, las ganas de castigar a Zapatero pueden llevar a muchísimos de ellos a votar en contra. El riesgo es evidente.
En cuanto a los nacionalistas, a los que hay que reconocer que han sido ninguneados en esta iniciativa, han visto también la ocasión de pulsar la posibilidad de llevar a la reformas constitucional a su terreno. Así que, "a rió revuelto...", pretendían tanto PNV como CIU incluir modificaciones de mayor calado. Los vascos, incluso, han reclamado que el derecho a la autodeterminación se incluya en la reforma. Así, de la noche a la mañana y sin referéndum.
Los catalanes ven en el nuevo artículo 135 una merma de poder de su parlamento y pretenden que los límites del déficit no se fijen por ley orgánica sino que sean competencia de cada Cámara autonómica. Se olvida de que es precisamente el déficit de los gobiernos autonómicos, incluido el suyo, el que despierta mayores recelos en la UE.
Que los últimos quebrantos de la deuda española se deben a la confirmación de que gran parte de las CCAA han sido incapaces de controlar sus gastos frente a un Estado central que va cumpliendo, de momento, sus compromisos de recorte del déficit.
Otra cosa son las formas. En eso la oposición, que en este caso extraordinario no es el PP, tiene razón.

MADRID, 31 (OTR/PRESS)
Alfredo Pérez Rubalcaba ha suspirado tranquilo después de la votación en el Congreso en que los diputados socialistas votaron como un solo hombre la reforma de la Constitución aunque muchos estaban en contra. Lo cierto es que Rubalcaba ha tenido que afrontar un conato de rebelión en las filas socialistas a cuenta de la decisión del presidente Zapatero de introducir en la Constitución un tope para el déficit. A Rubalcaba la decisión de Zapatero no le ha podido venir peor sobre todo porque se ha tenido que enfrentar a un sinfín de críticas internas y sobre todo se está enfrentando a la incomprensión de buena parte del electorado socialista. De ahí su intento de apaciguar la rebelión reuniéndose con parlamentarios y barones para intentar reconducir la situación que no es otra que al PSOE le estallan algunas costuras.
La verdad es que sería un ejercicio de madurez que de una vez por todas los militantes de los partidos así como sus cargos públicos pudieran decir en voz alta no solo lo que piensan sino actuar en consecuencia sin que eso les suponga ser enviados al ostracismo. Digo esto porque en el PSOE, como en el resto de los partidos impera eso que Felipe González calificó no hace mucho como "patriotismo de partido" que significa más menos que los militantes del partido asumen lo que decide la dirección, les guste más o menos, por aquello de no dar munición al adversario y sobre todo no dar imagen de desunión.
En realidad ese patriotismo de partidos, es algo que las direcciones políticas, los "aparatos" de todos los partidos piden siempre a sus militantes. Y ese patriotismo de partido, en mi opinión, lo que termina provocando es un déficit democrático, porque el que se atreve a romper la disciplina termina señalándose él solo, se sitúa, y le sitúan fuera del grupo, y ya sabemos que en los partidos la disidencia se paga. Se puede resumir en aquella frase de Alfonso Guerra cuando era todopoderoso: el que se mueve no sale en la foto.
De manera que ahora muchos de los que tímidamente han alzado la voz contra ese pacto, que tanto aplaude la derecha, de modificar la Constitución para limitar el déficit, al final no han tenido más remedio que decir que Rubalcaba les ha convencido y sobre todo que aceptan la imposición por aquello del patriotismo de partido.
En realidad en el grupo socialista el hombre más libre es Antonio Gutiérrez que hasta ahora nunca ha votado en contra de su conciencia. Un lujo que se permite porque no es militante del PSOE y no se siente obligado por ese mal patriotismo de partido. Pero el resto, protestando más o menos, al final bajan la cabeza y votan lo que les piden aunque chirríe su conciencia.
Creo que hasta que no se cambie la ley electoral no se pondrá fin a ese mal llamado patriotismo. Ahora los escaños y las responsabilidades públicas dependen de la voluntad del aparato del cada partido, de manera que el compromiso es con el aparato antes que con los ciudadanos.
Hay muchos diputados y senadores socialistas que están en profundo desacuerdo con la modificación electoral pactada entre Zapatero y Rajoy pero como quién tiene la llave de su futuro político es el "aparato" de su partido entonces hacen de tripas corazón y terminan diciendo en público lo contrario de lo que dicen en privado.
Naturalmente a los "aparatos" de los partidos no les interesa que se cambie la ley electoral porque eso les da un poder enorme sobre todos los militantes de su partido que aspiran a ocupar cargos públicos. Así a costa de ese mal entendido patriotismo de partido vemos que quienes alzan la voz terminan sufriendo el extrañamiento o el ostracismo mientras que otros son premiados por su obediencia.
A eso conduce ese patriotismo mal entendido. Aunque yo les confieso que cuando escucho la palabra patriotismo me suelo poner en lo peor.
Jueves, 31 de mayo
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo