
MADRID, 22 (OTR/PRESS)
Se acabó el fumar en los lugares públicos. No para salvar a los fumadores de su hábito y convencerles, por la vía legal, de los riesgos sanitarios que corren. No; se hace para proteger a los no fumadores, incluidos los niños, de un humo que daña sus pulmones.
Se acabó el ir a comer a un restaurante con un bebé en un carrito y que los comensales de la mesa contigua fumen sin parar, durante todo el almuerzo, ignorando la presencia de una criatura de pocos meses a menos de un metro.
Se acabó que las aceras de las puertas de los colegios se conviertan en enormes ceniceros plagadas de colillas, donde papás incívicos calmaban el estrés esperando la salida de su prole. Si la edad de inicio al tabaquismo es cada día más temprana, el espectáculo de un colillero a la puerta de la escuela no es, sin duda, la mejor imagen para los chavales.
¿Con que autoridad moral unos padres prohíben fumar a un adolescente si ellos son incapaces de reprimir el consumo en su presencia?
Se acabó el lamentable espectáculo de las entradas de los hospitales, convertidas en fumaderos y obligando a pacientes crónicos, que acudían a consulta, a taparse la boca con un pañuelo antes de entrar.
Se acabó la imagen de un parque público donde los niños jugaban con una arena salpicada de colillas y donde los adultos les fumaban encima sin ningún rubor.
Porque los datos científicos son incuestionables: el tabaco es la primera causa de muerte en España. Cada año se lleva por delante a sesenta y cinco mil personas de las que mil quinientas son fumadores pasivos.
Aunque solo sea por evitar la muerte de esos mil quinientos españoles, merece la pena que, tras un largísimo año de debates, el Congreso de los Diputados aprobara ayer la nueva Ley Antitabaco. Esta norma aborda con coraje, por primera vez, el tema del consumo de tabaco en lugares públicos; cosa que la legislación anterior no se atrevió a hacer y que se convirtió en un coladero inútil.
A los fumadores hay que decirles muy claro que los diputados no pretenden hacer pedagogía al sancionar la ley, ni salvarles la vida en contra de su voluntad. Por tanto no valen argumentos como el de que con la norma anterior no bajó el consumo. No hay paternalismo que valga. El adulto que quiera seguir fumando que lo haga. Pero en su casa o en espacios abiertos, y a ser posible sin dañar a los demás.
Porque de eso se trata, de que el humo del tabaco perjudica seriamente la salud y no tenemos porque aspirarlo todos.
La ley, como tantas otras, no hubiera sido necesaria si los fumadores hubieran actuado con un poco más de civismo.
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Dos asuntos que me acaban de saltar: aparcamientos y molibdeno.
Échele usted el resto.
Por lo que respecta a proteger a los niños, estoy absolutamente de acuerdo con usted, pero empezando por los fetos humanos. Y no sé si usted estará en esa corriente criminal de aceptar como un derecho el aborto, es decir, asesinar niños. ¡Hipócritas y gentes sin talento! "Por sus obras les conoceréis". Y usted no es de fiar porque tiene una manera de pensar auténticamente "derechosa" para lo que le interesa. ¿Se enfadará la Derecha? No quisiera.
Bueno, en cualquier caso lamento mucho que desaparezca CNN plus y lo digo de verdad. No me importaría en absoluto que los que han predicado la inmoralidad criminal de asesinar niños, sin eufemismos, mañana fuesen empalizados.
Ya ve usted, hay cosas que me preocupan mas y hay cosas que me preocupan menos. Hay venenos de venenos. Yo aconsejo a todo el mundo que deje de fumar porque es absurdo llenarse el cuerpo de auténticos venenos. ¿Es veneno el Molibdeno? Dicen que es esencial.
En efecto doña Victoria, se debería terminar de fumar, pero con su estúpida actitud me dan ganas de fumar todavía más. Me permito recordarle que fumar es un acto libérrimo de nuestra voluntad. Y además, que el tabaco se paga a buen precio. Y además, que no todos los fumadores llegamos a viejos, con lo cual experimenta grandes beneficios la seguridad social pese a lo costosos que digan que son los tratamientos de estos enfermos y además que la proporción de carritos de niños que entran en bares es residual, y que ya existen muchos sitios de ocio donde no se deja fumar, y de que si usted fuese algo liberal debería convenir conmigo que son los propietarios de los locales cerrados los que deben determinar si en su espacio privado se puede o no se puede fumar, porque que yo sepa, lo público es lo que es de todos, por antonomasia, los Ayuntamientos, Aparcamientos gratuitos, Colegios (dentro), es decir, los lugares llamados inapropiadamente gratuitos.
¿Se prohibe también fumar "fuera" de colegios y hospitales? No lo sabía. ¿Hasta cuántos metros?
Lo que sí sabía es que, en restaurantes, ya había zonas separadas, así que lo del carrito del bebé no deja de ser otra (y no le llevo la cuenta, la perdí hace mucho) mentira de esta señora.
La ley que había estaba clarita: el dueño de un bar elegía a su clientela y lo advertía en la puerta. Sólo el empeño de prohibir, que taaaanto gusta alos progres, nos ha llevado a esta nueva ley.
Jueves, 31 de mayo
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo