
MADRID, 20 (OTR/PRESS)
Esto de pretender que sean los parados y los jubilados los que paguen los platos rotos del capitalismo salvaje -valga el pleonasmo-, pudiera tener más de escarmiento histórico a la clase trabajadora que de recurso circunstancial para salvar las cuentas. Se trata, ciertamente, de la liquidación de lo que se llamó "estado del bienestar", cuyos pilares, como se sabe, eran el pleno empleo y el digno retiro de los trabajadores al cesar su explotación o su actividad laboral, llámese como se quiera. Si se hacen los cálculos adecuados, y no los que urden los especuladores que manejan los mercados que, a su vez, dictan la política a los gobiernos, no sólo se descubre enseguida el contrasentido que supone el aplazamiento de la edad de jubilación respecto a la creación de puestos de trabajo, sino que las cantidades que el Estado "ahorra" obligando a los ancianos a seguir deslomándose son irrelevantes.
Pero ese remedio, que es infinitamente peor que la enfermedad en parte imaginaria (el estado futuro de la Seguridad Social), recae sólo sobre quienes no hicieron en su vida otra cosa que trabajar y, con ello, construir el país y dotarle de lo poco o lo mucho que tenemos. Por el contrario, a quienes han hecho del escaqueo laboral el arte de sus vidas, a los parásitos de la nación que tanto abundan en cada sector de ella, en el comercio, en el funcionariado, en la banca, en la política o en la industria, en nada les afectan negativamente los recortes (que son de derechos y de dignidad sobre todo), pues, en puridad, no pertenecen al número de los trabajadores de todas clases que deben ser castigados y reconducidos a la esclavitud.
Reducido el trabajador (de la construcción o de la cultura, de la oficina o del taller, de la educación o del campo) a una débil y precaria línea de supervivencia, siempre pronta a quebrarse, se garantiza su sumisión, la supervivencia del sistema y la de sus beneficiarios, que ya no son en uno u otro grado la mayoría, sino sólo los indultados momentáneamente de ésta criba criminal.
Jueves, 31 de mayo
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo