
MADRID, 11 (OTR/PRESS)
Hoy hace seis años se instaló la ausencia en doscientas familias españolas. Se instaló de manera definitiva. Las bombas destrozaron cuerpos y desaparecieron. Vino la ausencia silenciosa y doliente. Esa que duele en lo más hondo y que te hace pensar que la vida se acaba. En otros muchos centenares de casos, la presencia se convirtió en el permanente recuerdo del horror. Los heridos de por vida, los mutilados, se quedaron aquí, en sus casas, con los suyos, que aun a día de hoy y probablemente por mucho tiempo tienen que convivir que algo que nunca imaginaron. Son las secuelas, las huellas indestructibles de la violencia ciega, del fanatismo, del desprecio profundo y cruel al otro. Por desgracia, en España acumulamos ya demasiadas ausencias. Una sola es terrible, pero cuando se cuentan por centenares el horror se multiplica.
Muy parecido al horror es lo que ha debido vivir Alicia Gámez, secuestrada junto con otros dos cooperantes por terroristas de Al Qaeda. Afortunadamente ella está en casa y su vuelta nos alegra y nos conmueve. Su buen aspecto físico, su serenidad, incluso sus pendientes no son atenuante alguno a lo que no deja de ser un atentado en todo regla, una tortura mantenida en el tiempo de la que, como es lógico, no ha querido dar detalles. Ni ella, ni el Gobierno, que como todo Gobierno democrático niega haber pagado rescate alguno. Este extremo nadie se lo cree, pero en estos momentos, con ser un dato importante, es secundario cuando están en juego las vidas de dos ciudadanos españoles.
Nada hace pensar que los compañeros de Alicia no puedan volver a casa sanos y salvos y en un tiempo --¡ojala sea así!-- todos podremos decir eso de que el secuestro se ha resuelto de manera feliz. Sin embargo, se impone una reflexión de fondo, sobre todo cuando es seguro que habrá más secuestros, porque todos tenemos conciencia de que por el mundo circulan gentes dispuestas a seguir haciendo daño y que, por desgracia para nosotros, cada día parecen mejor organizadas, de manera que han logrado hacer de sus delitos todo un negocio.
En el siglo XXI, cuando los servicios de inteligencia de todo el mundo, son capaces de poner micrófonos en lugares inverosímiles, de seguir la pista a ciudadanos a través de su móvil incluso cuando este está apagado, cuando todos estos avances no son una quimera sino una realidad, resulta que Estados constituidos como tales desde hace siglos, democráticos y fuertes, se ven sometidos al albur bien de piratas que asaltan barcos y piden millones a cambio de los secuestrados, bien al fanatismo de quienes no les importa morir matando.
No sé hasta qué punto ambas realidades, delincuentes marítimos y secuestradores islamistas, son comparables. Tampoco sé si ambas realidades están conectadas entre sí aunque sea por un sutil hilo. Entre los expertos de inteligencia hay teorías para casi todos los gustos y, desde luego, se trabaja con todas las hipótesis imaginables, pero lo cierto es que unos y otros pueden poner en jaque a todo a un país y en ocasiones causar auténticos estragos humanos.
El riesgo cero no existe, ni ningún Estado democrático puede emplear métodos que ni por asomo puedan parecerse a los de los terroristas, bien del mar, bien del desierto, pero me llama la atención el hecho de que ningún Estado que ha tenido a nacionales secuestrados en el desierto haya intentado la liberación de los mismos. Es como si se hubiera asumido un protocolo según el cual hay que tener prudencia, guardar silencio y esperar a que los secuestradores den alguna noticia. A partir de ahí se inician los contactos a través de extraños vericuetos, que nunca conoceremos con exactitud, y se acaba pagando. Es un ritual que nadie, al parecer, cuestiona. Yo no me atrevo a hacerlo, pero sí digo que es un ritual en el que los secuestradores, objetivamente visto el asunto, siempre ganan. La vida de un ser humano no tiene precio; por ello, cuando alguien lo pone, hay poco o ningún margen para no pagarlo. Pero o los Estados democráticos comienzan a pensar en posibles nuevas estrategias, o el ritual se convertirá en rutina. Mientras tanto, lo importante es que Alicia Gámez está en casa y ojalá esta vuelta a casa sea sólo un anticipo de lo que todos deseamos, que no es otra cosa que el secuestro de sus compañeros se resuelva de manera feliz.
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Hola Charo, suplemento dominical.
1) El aleluya del silencio por María Ostiz. http://www.youtube.com/watch?v=wDP3j_nov6k
2) Atentado de Leganés calle Carmen Martin Gaite 40. El pobre carpintero que perdió a su mejor. Hay que ayudarle. Es hombre bueno.
2.1- Me salta "asistido". Pienso en suicidio asistido. Luego en asistencia para morir. Luego en la dirección asistida hidráulica. Luego vendrá la rueda rotaria. Siria. Para obtener agua (Noria) y para generar energía (eólica). http://es.wikipedia.org/wiki/Hidráulica
Una ideas
http://www.temadictos.com/r/rueda-rotaria
Siete horas para escapar. ¿Negociaron? ¿Qué ruta tomaron? De Leganés me siento mejor situándome en de Cuéllar a Valladolid. Pero bien podría ser -y lo es, oeste de Madrid, M-30 dirección Alcobendas.
Morata de Tajuña Lo relaciono con Zaragoza, Barcelona, Narbonne, Touluse, Bayonne, San Sebastian, Victoria, Burgos, Madrid y Morata de Tajuña.
Nos vemos.
Aranés. me tengo que poner contigo. De momento te digo que hay que respetar a la Autoridad. Es un principio. ¿Qué pasa con el valle de Arán, que hay tela que cortar? ¿Con qué lo quieres relacionar, con ETA o con el contrabando o con la entrada ilegal de inmigrantes? ¿Es una puerta que controla la Generalitat? ¿Puerta abierta? ¿La libertad? ¿No será el allez-vous-en, largaos? ¿Alebusán? ¿Alevusan? ¿No será que abusan? ¿No será ale Busa?
Los mossos en el Valle de Aran, hacen identificaciones nocturnas en los bares y cafeterias.
En Les entraron en un bar como los hombres de Harrelson, la jefa era una mosso rubia de lo más impresentable, los otros iban con caretas.
En Bossost también entraron rompiendo una puerta. En las discotecas de Vielha y Arties provocan peleas.
Saben la razón?: Habia araneses.
Por el sólo hecho de ser aranés, se arriesgan a ser molestados por la policia catalana y aguantar sus impertinencias y mala educación, cuanto no detenciones. Utilizan la forma prevaricadora del presunto desacato a la autoridad para intimidar.
La gente les cantó : Viva España, La Marsellesa y viva la Guardia Civil. No me estraña. Las caras furiosas y amenazantes de los mossos eran ezpeluznantes. Recordaba la escena de Casablanca cuando entra la Gestapo en el Rick´s Cafe.
Fuente: Cualquier aranés te lo puede explicar.
Un adelanto que me largo. Calendario Islámico ISO. Convertir 11-3-2004 a YYYYwSSDs. Volveremos.
Necesito meditar su artículo. Ahora estoy de vacances. Pero le daré un avance de por dónde podrían ir los tiros: el Islam. Mi actual ocurrencia es encontrar un calendario esotérico sufista o algo así. El Islam, el Islam, es un problema. Y un problema más serio de lo que la gente piensa. Si añadimos a todo lo que nos ha venido encima de la Europa del Este con la apertura de fronteras y libre circulación de personas, estamos a rebosar.
Añadamos la parte malvada y corruptora de las Mafias y de las chusmas ladronas de la barra. Y para colmar el vaso, los sempiternos etarras con su cohorte de batasunos vociferantes. Total que el panorama que le pinto es siniestro. Y para que el asunto no se resuelva están los estultos hermanos Solana y Cia, que si vienen mal dadas se largarán a los EE.UU. Espero que la CIA se lo pongan difícil porque así cualquiera.
¡Pero qué malandrines hay en Europa!
Y luego, para más desgracia, los idiotas de la sexta animando.
Sábado, 18 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales