
MADRID, 22 (OTR/PRESS)
Que se haga verdad el título de la inolvidable película de Berlanga "Los jueves, milagros" no va a ser fácil. El milagro, claro, sería que este jueves, en la primera reunión del triunvirato Salgado, Blanco y Sebastián con la oposición, hubiera un mínimo acuerdo entre el Gobierno y el PP para un pacto anticrisis, una brizna de voluntad por ambas partes, un poquito de por favor al menos. Lo que viene sucediendo en las vísperas no sólo no presagia nada bueno sino que todo hace pensar en que ni el uno ni el otro tienen el menor interés en que el milagro se produzca. No se explica que cuando faltan horas para esa reunión se dediquen descalificaciones mutuas de muy grueso calado y todos invoquen el bien de España para justificar sus pretensiones. Mal asunto cuando algo que debería ser tan racional y científico como es un pacto económico, se tiene que refugiar tras conceptos tan sentimentales.
No vamos bien y esto no es más que una lucha contra el tiempo, una apuesta a futuro por saber quién va a acabar antes: si la crisis con Zapatero o Zapatero con la crisis. En cualquier caso es un problema de ZP en el que Rajoy, asista como asista, ya sea de espectador o de abajo firmante de un posible pacto, tiene las papeletas hipotecadas. Contemplemos los supuestos.
Es posible que la crisis remita antes de las elecciones. El triunfo se lo apuntará en todo caso el Gobierno tanto si el PP hubiera participado en ese pacto como si no. Si no participa y la crisis acaba, sería peor, claro, pero no mucho peor que si hubiera entrado.
La otra posibilidad -según los expertos, más creíble- es que la crisis continúe más o menos instalada hasta la elecciones. El Gobierno, entonces echará la culpa al PP de no haber contribuido sumándose al pacto. Pero si se suma y la crisis no termina, a Rajoy no le quedará discurso alternativo porque se habrá convertido en socio de una política incapaz de acabar con el problema. No lo tienen fácil los de Génova y menos aun si a la vez que miran el calendario electoral con el ojo derecho, contemplan con el izquierdo las fechas posibles de su particular vía crucis llamado Gürtel.
Lo malo de todo lo que he escrito es que sólo lo hago desde la óptica de unas elecciones y no desde el interés general de la gente. Pero es que es así como los miran los partidos y que nadie espere que ninguno de ellos de una puntada sin hilo, un voto de confianza a cambio de nada o un apoyo gratuito por el bien de la comunidad (a no ser su comunidad autónoma).
Y además, sigue vigente el complicado tema ideológico del que en su día hablara Zapatero. Traducido a medidas concretas posibles para el jueves-milagro: ¿cómo poner de acuerdo a quien está convencido de que es necesario subir impuestos con quien cree que lo fundamental es bajarlos? Y esto no es más que un ejemplo. Tal vez sí pudieran ponerse de acuerdo en alguna cosa concreta, pero eso no bastaría.
Lo dejo para el final porque sé que lo que voy a decir no tiene ninguna posibilidad: lo que está en quiebra técnica es el modelo de estado autonómico, no su idea, que me parece bien con reparos, sino su financiación. Se nos ha ido de las manos y ese es un hecho al que nos tendremos que enfrentar alguna vez. O hacemos un estado federal con todas sus consecuencias, o limitamos el poder devorador de las autonomías. Lo que no puede sostenerse es este invento raro que no es ni una cosa ni otra y del que solo sabemos que nos sale carísimo.
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Se me hace difícil calificar a los políticos que tenemos sin acudir al insulto. También se me hace difícil calificar al gobierno de Zapatero, cuando pretende montar una reunión para preguntar sobre que es lo que se debe de hacer para salir de esta crisis. ¿Es que no lo sabe? Y si lo sabe y no lo quiere hacer ¿busca la complacencia?. Con respecto a las autonomías, son correctas, lo que pasa es que los políticos que tenemos, antes se parecían a Jon Manteca (comparativamente hablando un angelito) y ahora se han pasado a John Cobra. Vamos, como parte de la sociedad española. Y así no hay manera.
Estoy de acuerdo con este comentario.Aberasturi le solemos ver en TV 7
Comentario por Concha 24.02.10 | 06:45
A mi modo de ver, lo que más prima en el caso concreto del estatut es el interés de la burguesía barcelonesa. Además hay otro sinfín de despropósitos.
La cuota de mercado de los productos catalanes en el mercado español (¿?) ha pasado del 21,8 % en 2001 al 18,2 en 2007. Y bajando, con la vulnerabilidad de que las regiones dónde más se compran productos catalanes son especialmente sensibles al catalanismo (http://www.cotizalia.com/en-exclusiva/ventas-empresas-catalanas-espana-cae-20100213.html). Hay que crear una herramienta que drene riqueza del resto de españa havia Cataluña. Ha sido una constante en nuestra historia, muy comentada por Sánchez Albornoz, por ejemplo. Y si la sociedad española tragó con los conciertos vasco y navarro, ¿por qué no van ellos a tener su parte?.
Pero sigo pensando que, aunque el estatut no fuese tal despropósito, el sistema autonómico seguiría siendo un traje a medida de caciques, lastre endémico de n...
Hace tiempo y cada vez mas gente piensa que el sistema autonómico, amén de que tiene un coste que no nos podemos permitir, es una catástrofe. A mi modo de ver, dos son las cuestiones que acosejan un replanteamiento del sistema, tal como está:
1º.- Lo ya mencionado por Ragape; las legislaciones distintas. Se ha ido tan allá, es tal la hermorragia legislativa existente, que entramos en la inseguridad jurídica. Es muy difícil sabe qué legislación es aplicable a cada caso, y que 10 km. mas allá te cambia.
2º.- Que se está legislando desde el punto de vista del poder. Un ejemplo es el estatuto catalán. Con solo una mirada que se le eche puede apreciarse que está redactado desde el punto de vista del poder, no del ciudadano. El poder autonómico que quiere arrancar poder al poder central. Al final, ahí sale un texto donde el ciudadano queda relegado a súbdito -es una caricatura esto- Y no pudría ser de otra forma porque no se ha legislado teniendo en cuenta su interés sino el del...
yo creo que aberasturi se refiere a que no le gusta el estado centralizado pero este modelo autonomico que no es ni federal ni nada lo unico que ha hechos es triplicar la burocracia . No es solo un problema de dinero y por eso dice que le parece bien "con rerapos"
Decir que te gusta el modelo autonómico, pero no te gusta su coste, es como decir que te encznta conducir Lamborghinis pero no lo caro que sale. Si, aún así, hubiese un sistema autonómico "económico" a mí tampoco me gustaría, porque es la carrera hacia un tarje a medida de los caciques de cada taifa (mal endémico de la sociedad española), hacia la discriminación de los españoles por mil legislaciones distintas, hacia varios sistemas de enseñanza, tributarios (y por esto se han hecho revoluciones)... hacia ninguna parte.
Por otra parte: creo que zp se ha hecho a la idea de que partiendo de una deuda equivalente al 37% del PIB (aprox en 2007), puede vivir la legislatura con un déficit anual equivalente al 12% del PIB y llegar a las generale de 2012 con un 90% de deuda. Y además decir -y es cierto- que está en niveles de otros países europeos, sin decir cómo se puede para en seco el vagón descarrilado del déficit en la siguiente legislatura. Y el que venga atrás que arree.
Jueves, 31 de mayo
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Vicente Torres
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina
Julio César Izquierdo