
MADRID, 8 (OTR/PRESS)
Ha dicho el eurodiputado del PP y ex ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja, que "la oposición tiene que pensar en algo más que en sustituir al Gobierno". Tengo la impresión que esto es algo que piensan muchos españoles y, sin ningún genero de duda, muchos votantes del PP, que contemplan con cierto desasosiego como el actual líder del partido, Mariano Rajoy, ha optado -siguiendo los consejos de su asesor áulico, Pedro Arriola- por ponerse de perfil, bajar el diapasón y esperar a ver si la grave crisis económica por la que atraviesa nuestro País se lleva por delante a Zapatero.
Pero los graves y delicados momentos que vive España -que no son sólo los de índole económica- requeriría por parte de quien aspira a ser alternativa de gobierno algo más que ese esperar a ver qué pasa. Los ciudadanos, cada vez más desencantados con la gestión del actual presidente del Gobierno, miran al otro gran partido nacional y ¿qué ven? Pues a un partido y a un líder apocado, que no presentan alternativas, que no se atreven a decir la verdad a los españoles, lo que implicaría explicar qué harían ellos si llegaran al Gobierno, aunque resultara impopular anunciar las medidas drásticas que en cualquier caso habrá que tomar. Ven a un partido donde un día la secretaria general da a entender que la moción de censura al Gobierno de Zapatero está cerca, pero que al día siguiente es desautorizada en toda regla por su jefe.
Todas las encuestas realizadas en las últimas semanas -y las publicadas este fin de semana en diversos medios de comunicación no son una excepción- dan como vencedor en unas hipotéticas elecciones generales al PP, con una distancia que varía entre los tres y los seis puntos porcentuales. Pero esas mismas encuestas ponen de relieve otros datos que deberían resultar inquietantes para los populares como, por ejemplo, que esa ventaja se sustenta más en un hundimiento del PSOE que en un crecimiento del PP. La popularidad y la confianza en Zapatero se derrumban, pero la de Rajoy no sube. En valoración de líderes, a la cabeza ya se sitúa Rosa Díez, por delante tanto de actual presidente del Gobierno como del líder de la oposición.
Seguramente la estrategia de ponerse de perfil, de no lanzar mensajes claros y contundentes a la sociedad, de no liderar en una palabra a la sociedad civil en estos momentos de crisis, le puede dar la victoria al PP de Rajoy en las próximas elecciones generales. Pero si eso sucede, la pregunta que hay que hacerse es: ¿y ganar para qué?; ¿con quién se está dispuesto a pactar? ¿cuál es el proyecto de regeneración democrática que necesita España que llevaría a cabo Rajoy? El líder del PP ha dicho este fin de semana que tiene "un plan". Pues en democracia, que es fundamentalmente un régimen de opinión pública, lo mejor que podría hacer es explicarlo. No creo que sea mucho pedir a quien aspira a sentarse al frente del Consejo de Ministros del Reino de España.
Domingo, 19 de febrero
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Miguel Higueras
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Rafael Torres
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Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
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Vicente Torres
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Vicente A. C. M.
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Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
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