Opinión

José Luis Gómez - A vueltas con España - Las cosas pintan mal

28.02.10 | 12:20. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

La situación económica sigue pintando mal en España, de modo que, además de arreglar las cuentas públicas e ir sentando las bases de un modelo económico alternativo a la construcción, se mantienen en la agenda la reforma laboral y el asunto de las pensiones. Casi nada. Y máxime en un país cuyo déficit conjunto de las administraciones públicas (Estado, autonomías y ayuntamientos) llegó el año pasado al 11,4% del PIB, porcentaje insostenible cuando la UE fija un máximo del 3%, tope que a decir verdad también rebasan la mayoría de los socios europeos.

Los protagonistas de las reformas deben ser, lógicamente, el Gobierno y los agentes sociales --ojalá que también la Oposición--, pero a la hora de la verdad se está abriendo paso, como referente de unos y de otros, el llamado grupo de los 100 economistas, uno de cuyos abanderados es Guillermo de la Dehesa, ex secretario de Economía con Felipe González y ahora presidente del Centre for Economic Policy Research (CEPR), de Londres, así como consejero del Banco Santander. Este grupo ya se hizo muy visible en la primavera del año pasado cuando anticipó el debate sobre los contratos de trabajo y ahora está tratando de hacer lo mismo con las pensiones.

Vayamos por partes. El llamado grupo de los 100 economistas, compuesto en su mayoría por catedráticos universitarios, propone que las nuevas contrataciones se hagan con un contrato de trabajo único cuya indemnización por despido sea creciente en función de la antigüedad, partiendo por ejemplo de 12 días de indemnización hasta alcanzar un tope de 35 días; es decir, 10 menos que ahora, en el caso de los contratos fijos. Sostienen que de ese modo habría más contrataciones, ya que un empresario no dudaría tanto antes de decidir convertir en fijo (45 días de indemnización) a un temporal (8 días). Entre los avalistas de estas ideas estuvo el actual secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa.

Una vez introducido su criterio laboral en la agenda política, el mismo grupo dedicará los próximos días a divulgar sus ideas sobre las pensiones, con un punto de partida que comprende ampliar la vida laboral y cambiar el período de cómputo de los últimos 15 años para calcular la pensión. Detrás de estos economistas está Fedea, una fundación ligada al Banco de España y a grandes empresas cotizadas en Bolsa. Campa no ha firmado el último documento, pero seguramente lo haría encantado de no estar en el Gobierno de Zapatero. Es lo que hay, para que nadie se llame a engaño, aunque no por ello deje de sorprender que en situaciones como la presente no afloren también nuevas caras y nuevas ideas en el liderazgo social, empresarial y político. En definitiva, como sostiene Salvador Milà, solo desde un diálogo renovado en los protagonistas y en las propuestas podrá recuperarse la credibilidad imprescindible para abordar reformas necesarias, que nadie discute, pero ante las que caben diferentes opciones.


Carlos Carnicero - El alma profunda del presidente

28.02.10 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

El periodista José Abad acaba de certificar muchas cosas que se sabían o, por lo menos, se intuían prolijamente. El presidente se cree el Maquiavelo de León, que es como una forma doméstica de la perversa inteligencia italiana pasada por una formación en el viejo navajeo de las juventudes socialistas, para tratar de salir siempre favorecido en política. Es necesario un narcisismo insoportable y decir si y lo contrario, porque el posibilismo tiene un recorrido relativo en dependencia sobre todo del adversario. Mientras sea Mariano Rajoy, la ausencia de un diseño estratégico, el oportunismo y la rectificación permanente pueden funcionar incluso en épocas de grave crisis; cuando la bonanza empujaba de popa, Rajoy era algo más que el enemigo necesario: era un dulce para el presidente de Gobierno que estaba dispuesto a almibararle cualquier situación para que la jauría popular no terminará de alcanzarle. Ni aún así el líder popular consigue subir una décima en la confianza de los ciudadanos: ¿existe una situación más cómoda para el aprendiz de príncipe italiano?

Ahora la cosa se pone caliente porque a nadie le preocupa ya la salvación de Zapatero, que es lo único que le preocupa a él -y queda magistralmente reflejado en el libro de Abad- sino que la cuestión es que España no desaparezca devorada por la incapacidad manifiesta del Gobierno y por el juego de tahúres financieros de los amigos de George Soros. Sólo falta saber si a esa reunión de Manhattan asistió la familia Corleone; y también deberíamos tener respuesta sobre si los ciudadanos de todo el mudo están dispuestos a seguir consistiendo que unos tipos desaprensivos que manejan fondos -para más INRI muchos de ellos de pensiones- jueguen al póker con el destino de nuestros parados.

Pero volvamos al presidente. El diagnóstico de salud política de Zapatero sería una anécdota en la historia de España si el PSOE tuviera músculo y cerebro. O si el líder de la oposición no fuera el reverso de la misma moneda inservible: alguien que no hace nada para no equivocarse.

Con esos parámetros, lo razonable es que una arribista como Rosa Díez llegue a formar grupo parlamentario y que en pocos meses salga un alter ego de Berlusconi para terminar de dibujar la caricatura resultante de la España que tenemos. La verdad, nada esperanzador.

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Carmen Tomás - Desde el parqué - La peor de Europa

28.02.10 | 12:20. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

La bolsa española no ha comenzado el año precisamente dando alegrías. El IBEX pierde ya un 13,5 por ciento y en la última semana un 5,6 por ciento. Desde Estados Unidos llegaron el viernes datos malos sobre vivienda y confianza y otro mejor sobre el crecimiento económico que fue del 5,6 por ciento en el cuarto trimestre de 2009, pero la española vive su propio drama. De hecho, es la de peor comportamiento de Europa como lo va a ser nuestra economía. La UE ha reiterado que en 2010 sólo la economía española continuará en recesión. Pero, no es desgraciadamente el único dato malo. La agencia de calificación S&P ha advertido sobre el rating de España y mantiene la perspectiva negativa.

También los grandes bancos han sido vapuleados esta semana. El abultado endeudamiento de España y su efecto en los balances de los bancos con grandes bolsas de morosidad procedentes del ladrillo han disparado la desconfianza. Hemos sabido estos días que algunos bancos extranjeros están haciendo provisiones especiales para cubrirse de los posibles riesgos para sus carteras. Y lo peor, el Gobierno sigue perdiendo el tiempo y ahora hace que busca acuerdos para tomar algunas medidas impopulares. Más bien parece que busca cómplices y no se si algún grupo político va a caer en la trampa. Con ser esto malo, ya llevamos más de dos años en crisis, lo peor es la descoordinación que muestra el Gobierno con propuestas que apenas duran 24 horas y que son presentadas desde un ministerio y rechazas por otro. El espectáculo que han montado a cuenta de los salarios de los funcionarios es una muestra de ello. ¿Tendrá que venir finalmente Europa a ponernos los deberes?

La comisión creada por Zapatero para marear la perdiz arrancó con más pena que gloria. No hay ideas y las que les ofrecen al gobierno son rechazadas, así que siguen sucediéndose los informes o artículos de la prensa extranjera en las que se muestra a España como el próximo campo de batalla del euro, lo que pone a nuestro país en un grave aprieto. En este ambiente, parece lógico que la bolsa muestre signos de debilidad y que toda noticia o dato negativo sea valorado en exceso. Una vez más la prudencia es la recomendación. Hay valoraciones de todo tipo, pero muchos no descartan que el selectivo de Madrid se vaya de nuevo hasta los 9.000.


Victoria Lafora - Demasiados desmentidos

28.02.10 | 12:20. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

De un tiempo a esta parte el Gobierno se está especializando en decir una cosa hoy y desmentirla mañana. Suelen ser secretarios de Estado o subsecretarios los que lanzan una propuesta que al día siguiente es fulminantemente desmentida por su ministro o incluso por el mismo Zapatero.

De momento no se ha dado el caso de que ninguno de los altos cargos puestos en evidencia haya presentado su dimisión. Parece claro que Carlos Ocaña no tuvo un desliz en su expresión cuando manifestó, lisa y llanamente, que no descartaba revisar el acuerdo sobre el salario de los funcionarios para lograr la contención en el capítulo de gasto en la Administración Pública. Otra cosa es que la falta de comunicación entre los diferentes ministerios, unida al hecho de que Zapatero despache por separado con menos de una docena de ministros de forma regular, lleve a estas descoordinaciones que dan la lamentable imagen de una permanente improvisación.

Pese a que Maria Teresa Fernández de la Vega intentó, en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, forzar una sonrisa irónica cuando se le preguntó por posibles discrepancias entre ambas vicepresidentas, el tema de los sueldos de los funcionarios ha evidenciado falta de comunicación en las mas altas instancias del ejecutivo, calificándolo suavemente.

Y es verdaderamente una lastima que en la primera comparecencia de Salgado, tras reunirse con la oposición para lograr el ansiado pacto contra la crisis, el desmentido sobre la bajada del salario de los funcionarios ocupara mas titulares que lo ocurrido dentro de la sala. Salgado intentó, siguiendo la estrategia marcada desde Moncloa, dar una imagen de voluntad de acuerdo e incluso se atrevió a decir que no contemplaba la posibilidad de un fracaso. La salida intempestiva, displicente y en un tono mas que inapropiado de Montoro, acabó por marcar el uno a cero a favor del Gobierno. Pero todo se fue a pique por ese nuevo desmentido que se une a la larga lista de "donde dije digo, digo Diego".

Donde dije que no se iban a subir los impuestos, se subieron los impuestos; donde dije que solo afectarían a los que más ingresos tenían, sube en julio un IVA que pagamos todos; donde dije que se iban a cerrar las Web donde se piratea, no se cierran; donde dije que se iba a ampliar la base de cotización de quince a veinticinco años para calcular la pensión, no se amplía. Y así muchos digo y Diego más.

Por eso cuando José Antonio Alonso alega que no van a entrar ni a discutir la propuesta del PP de retrasar la subida del IVA prevista para julio, porque España perdería su credibilidad en Europa, suena a argumento insostenible. Sobre todo si desde la UE se advierte que esta subida afectaría al crecimiento. Por otro lado, tanto españoles como europeos, estamos ya tan acostumbrados a permanentes e innecesarios desmentidos que ya casi no queda hueco para la sorpresa.

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Fernando Jáuregui - Siete días trepidantes - Entre la coña y Ocaña

28.02.10 | 12:20. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Muy en su línea, Mariano Rajoy, el hombre en quien se centran no pocas esperanzas visto lo visto en esta perfecta tormenta política que nos está empapando, resumió varias horas de reunión con algunos asesores con cuatro palabras: "esto es de coña". Se refería el presidente del Partido Popular y líder de la oposición, con esta tan informal declaración, a lo ocurrido a lo largo de esta semana que concluye: es decir, al proceso de diálogo abierto, al fin, por el Gobierno con las fuerzas políticas, en busca de un acuerdo sobre soluciones para la maltrecha economía del país. Un proceso que continuará esta semana próxima, pero ya, se supone, más "en serio", con papeles sobre la mesa que no consistan en apenas un guión de tres folios con muchos espacios en blanco. O sea, ya no tan de coña, confiemos.

Pienso que no le falta razón a Rajoy en su diagnóstico, aunque puede que él mismo, con las controversias intestinas en su partido sobre si hay o no que pactar, tenga que incluirse en el mismo. Pero la breve descripción de la situación es bastante acertada: desde el "papelito" enviado por el Gobierno a los otros partidos, como base de una negociación para un gran pacto, hasta las contradicciones internas en el Ejecutivo acerca de las soluciones que el propio Gobierno maneja como recetas frente a la crisis, pasando por una manifestación sindical de protesta que no lo era tanto, la semana ha sido, sí, de coña.

O lo sería, si no estuviéramos hablando de cosas tan serias como, por ejemplo, los millones de parados. O las previsiones negativas que nos regala, día sí día no, algún organismo internacional más o menos influyente. O los sueldos de los funcionarios, puestos en solfa por el secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, pronto desmentido por las dos vicepresidentas, que han mostrado bastante patentemente sus desacuerdos tácticos y estratégicos también en este episodio.

Así, el Gobierno, en cuyo seno se adivinan, o más bien se perciben, algunas discordias, quiere ahora llegar a la concordia con los demás partidos, en busca de soluciones compartidas para infundir confianza a los ciudadanos, a los que parece que nos va a tocar pasar por una temporada de sudor y lágrimas extra. Tengo la impresión de que, ante una negociación socio-política como no se veía desde los tiempos de los pactos de La Moncloa y, en general, desde que se abordaba la transición a la democracia, el Ejecutivo tiene su corazón partido, es una especie de doctor Jekyll y míster Hyde: hay quien de veras quiere rectificar, incluyendo el peliagudo tema de la subida del IVA, y quien, en el fondo, no quiere. O sea, lo mismo que ocurre en el PP.

Me parece que el propio presidente, acertadamente calificado como "el Maquiavelo de La Moncloa" en una biografía desde luego no autorizada que circula mucho estos días, está plenamente inmerso en este dilema interno: primero da un giro de ciento ochenta grados hacia el pacto, pero luego lo frena, disfrutando de las querellas internas entre sus subordinados, que ven la espada de Damocles de una macrocrisis ministerial pendiendo sobre sus cabezas, y aplazando rectificaciones imprescindibles. Y así andamos estos días trepidantes: entre el Ocaña machacado y la coña marinera. País...

fjauregui@diariocritico.com

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José Cavero - El pacto avanza

28.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Pese a todo, y sin lanzar campañas al vuelo, hay unos primeros indicios de que el pacto para salvar la economía en este tramo de la crisis, pudiera salir adelante. Por más que Mariano Rajoy haya insistido en sus permanentes descalificaciones: "Esto es de coña. Esto de la comisión del pacto es de coña". O haya proclamado que la única medida anticrisis que ha tomado el Gobierno ha sido gastar lo que no tenemos , o que el problema de Zapatero no es de apoyos, sino de falta de coraje para gobernar. Por más que el propio Cristóbal Montoro haya repetido su propio estribillo, según el cual subir el IVA es incompatible con mejorar la competitividad, cuando el supergurú Nouriel Roubini acaba de proclamar que nuestro país debe sufrir un ajuste de la productividad como la Alemania de los 90.

Pese a todo, hay algunas esperanzas de que la obsesión de Zapatero y Salgado por poder lograr un pacto entre los partidos, pudiera llegar a buen puerto en la fecha prevista. Claro que aun queda mucho tiempo, y caben muchas zancadillas. Pero "algo se está moviendo", y no es improbable que "los cabezas" de los partidos, en este fin de semana de tormentas, terminen de elaborar o avancen sustancialmente en sus correspondientes propuestas. No debiera extrañar que el PP actúe, entre otra razones, por no quedarse atrás, relevado y en solitario, frente a otras fuerzas que, desde el primer momento, se aprestaron a poner de su parte y hacer su propia aportación también ideológica. Izquierda Unida, por ejemplo, o ERC, tenían elaboradas sus propuestas y planteamientos prácticamente desde el día después de la sesión preliminar del Palacio de Zurbano, y están decididos a que salgan adelante, para que el pacto resultante finalmente no sea "de pura y dura derechona". Aseguran que IU presentará al gobierno, en lo que Montoro calificó de "concurso de ideas", nada menos que cien propuestas, que incluyen crear un millón de empleos, con un coste de 11.800 millones, de los que 8.600 serán recuperables. ¿Habrá quien dé más? Joan Ridao, por su parte, reclama que el Gobierno sea más severo con los bancos y cajas, porque continúan sin facilitar créditos, en particular a pymes y autónomos, y pese a que el Estado lleva destinados más de cien mil millones de euros a bancos y cajas. Dicho de otro modo, está dispuesta la izquierda a demostrar que hay "salidas por la izquierda", y a evitar que todo se reduzca a reducir las subidas de impuestos que propone el Gobierno, y cortar las ayudas públicas para la creación de empleo.

Queda otra cuestión por determinar: Una vez que el Gobierno disponga de esas propuestas de los grupos, ¿cuál será el procedimiento para su, primero, elección, y más tarde, aplicación y seguimiento? ¿Será, de verdad, ese concurso de ideas, que el Gobierno aprovechará según le venga bien, o serán sometidas a votación, como en cualquier debate del estado de la nación, y tendrán aplicación inmediata, urgente, dosificada, paulatina? De momento, es el tiempo de las ideas y propuestas para lo que dice la Cámara de Comercio en su campaña: sólo con el concurso de todos saldremos de ésta. Luego, vendrán los otros requisitos, protocolos y liturgias. Incluidas las eventuales desavenencias internas que pudieran producirse en el seno del Gobierno: entre las dos vicepresidentas -que ha negado De la Vega-, con Corbacho, con Ocaña, con Campa... De momento, nadie tiene autorización para ausentarse de su puesto de remero.

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José Cavero - La gran estrategia: anular el caso Gürtel.

27.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Desde que se reveló la existencia de conversaciones entre los jefes de la Operación Gürtel y sus abogados, hace tal vez medio año, empezó a sospecharse que, detrás de tales revelaciones podría hallarse toda una estrategia jurídica por parte de los encausados y del PP, para anular los procesos y el caso mismo, alegando defecto de forma e indefensión de los procesados. Y, en efecto, de ese modo nos ha presentado hoy el caso el diario El País, periódico que ha venido destacándose por facilitar datos sobre el caso, sus alcances, sus implicados. Hoy cuenta en su portada que, un año después de la desarticulación de la más extensa trama corrupta conocida en democracia, vinculada al PP y operativa en al menos tres comunidades autónomas y varios ayuntamientos, los abogados de los principales implicados han multiplicado su ofensiva judicial para anular el proceso basándose en la supuesta ilegalidad de la intervención de las comunicaciones mantenidas en la cárcel por los abogados con sus clientes. Y destaca que el Tribunal Supremo admitió este jueves a trámite una querella contra el juez Baltasar Garzón por ordenar escuchas en prisión y que, asimismo, el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que tiene en sus manos numerosos recursos por el mismo motivo, deberán resolver en las próximas semanas si una parte importante del caso Gürtel es anulado por escuchas ilegales.

El Supremo admitió ayer la querella presentada contra el juez Baltasar Garzón por el abogado de José Luis Ulibarri, un constructor del que existen múltiples evidencias en el sumario relacionadas con el pago de comisiones ilegales y multimillonarias a la trama para conseguir contratos públicos. Uno de los casos que se investiga tiene que ver con el pago de tres millones de euros por lograr la adjudicación de una parcela para edificar chalés de lujo. Ganó el concurso porque prometió hacer las obras tres meses antes que su principal competidor (que ofrecía justamente tres millones de euros más por el suelo al Ayuntamiento de Boadilla del Monte). Ulibarri se quedó con la parcela pero no edificó los chalés de lujo en el plazo comprometido y por el que supuestamente ganó el concurso. También ha recurrido ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, junto a otros muchos implicados, el abogado de Alvaro Pérez, el Bigotes, jefe de Orange Market, la empresa que hacía regalos de miles de euros a miembros del Gobierno valenciano y que recibió contratos a dedo desde el primer día que la trama corrupta abrió sucursal en la Comunidad Valenciana. El Bigotes está imputado por diversos delitos dentro de la conocida trama de corrupción valenciana y ahora ha presentado un recurso ante la Sala de lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, donde pide que se anule todo el proceso a partir de las escuchas en la cárcel, aprovechando la supuesta ilegalidad de las intervenciones autorizadas por Garzón de las conversaciones mantenidas entre los abogados y los encarcelados de la trama.

Recuerda esta información que ni El Bigotes ni el constructor Ulibarri tuvieron que ingresar en la cárcel como consecuencia de la desarticulación de la trama corrupta vinculada al PP. Sin embargo, ambos recurren a distintos tribunales con la intención de anular pruebas que pueden incriminarles. En las conversaciones grabadas, el jefe de la trama corrupta, Francisco Correa, se lamentaba ante la existencia de un pen drive, donde se almacenaba toda la información sobre el pago de comisiones ilegales a políticos que gobernaban en municipios o comunidades autónomas. "Es que sin ese pen drive no tendrían nada. Me pongo malo", señalaba Correa a su abogado.

El juez Antonio Pedreira, que instruye el caso en Madrid, defendió en un extenso auto las escuchas ordenadas por Garzón. Las defensas de los implicados pidieron la nulidad al interpretar que las intervenciones de Garzón violaban lo dispuesto en el artículo 51.2 de la Ley Orgánica General Penitenciaria, que señala lo siguiente: "Las comunicaciones de los internos con el abogado defensor o con el abogado expresamente llamado en relación con asuntos penales y con los procuradores que lo representen, se celebrarán en departamentos apropiados y no podrán ser suspendidas o intervenidas salvo por orden de la autoridad judicial y en los supuestos de terrorismo". En su auto, Pedreira mantuvo la legalidad de las escuchas ordenadas por Garzón: "La profesión de la abogacía es digna, pero no puede disfrutar de privilegios discriminatorios frente a otras profesiones. De la misma forma que se puede adoptar la medida motivada de entrada y registro en despachos profesionales, se puede de forma motivada acordar la intervención de comunicaciones".

Ahora, la Sala de lo Civil y lo Penal del Tribunal Superior de Justicia de Madrid tiene en sus manos seguir adelante con la causa y avalar las pruebas logradas mediante la intervención de comunicaciones en la cárcel, o anular una parte de la instrucción que afecta a decenas de imputados, algunos de ellos, dirigentes del PP. Recuerda, de paso, el diario El País la situación procesal, penal y política a la que se ha llegado hasta la fecha, como consecuencia del Caso Gürtel. La investigación de la trama corrupta vinculada al PP ha detectado ya, tras más de dos años de trabajos, la existencia de decenas de millones de euros sacados ilegalmente de España y no declarados al fisco por la red de empresas que dirigía Francisco Correa; la connivencia de dos decenas de dirigentes populares, muchos de ellos a sueldo del jefe corrupto, que gobernaban en instituciones que adjudicaban a dedo contratos a la trama, así como múltiples pruebas de cohechos en la actuación de altos cargos del PP. Muchos de esos cargos han sido destituidos de sus puestos y suspendidos de militancia; otros tienen su futuro hipotecado a decisiones judiciales que deberán adoptar distintos tribunales.

Una maniobra y estrategia con doble y coincidente propósito: colaborar en la destrucción de Garzón y complicar la persecución judicial del Caso Gürtel. Casi nada, y en un solo golpe...

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José Cavero - El PP se mantiene en negativo.

27.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

La reunión preliminar desarrollada durante tres horas ayer en el recién descubierto Palacio Zurbano entre los tres ministros de la "troika" y los portavoces de los grupos parlamentarios para tratar de llegar a alguna forma de pacto de Estado que permita y facilite la salida de la crisis económica ha merecido atenciones amplias, aunque no exageradas. Se sabía, de antemano, la dificultad del propósito y se habían anunciado, siquiera parcialmente, las posturas que cada grupo iba a mantener y no se puede decir que haya habido grandes sorpresas. El Gobierno sigue confiado en llegar a acuerdos, varios grupos parlamentarios coinciden en esos deseos e intenciones, pero el principal partido de la oposición se mantiene en la actitud escasamente favorable y nada optimista que prácticamente ha mantenido desde el primer momento. El primer momento de la crisis..., y el primer momento de la búsqueda de este "pacto de Estado" que recomendó el Rey, por igual.

En esta ocasión, la voz recelosa y escéptica del PP correspondió al portavoz económico Cristóbal Montoro, como antes habían hecho el propio Rajoy, Cospedal o Sáenz de Santamaría. Viene a ser, esa posición cauta del PP, un "de momento, no, pero a lo mejor tenemos que aceptar algún acuerdo...", no vayamos a quedar en soledad y en contra de la opinión de todas las restantes fuerzas políticas, algo que sería a todas luces contraproducente y "políticamente incorrecto".

Pero la negociación ha dado comienzo, y eso, de entrada, favorece al Gobierno y a los partidarios de "lograr algo" en esta nueva mesa negociadora. Por delante va la iniciativa del Gobierno y el "optimismo" de su portavoz, Elena Salgado, decidida a extraer algunas ideas factibles y positivas. Por lo menos, en este comienzo, ya tiene la foto de todas las fuerzas reunidas en la búsqueda conjunta de soluciones. Salgado no dudó en calificar de positiva la reunión, frente al Montoro escéptico y crítico. Los restantes portavoces parlamentarios, en su mayor parte, también consideraron útil esa reunión.... Pero pudiera suceder que el PP se viera en la complicada situación de tener que asumir acuerdos ajenos y de ver que su iniciativa queda relegada por el interés de los restantes negociadores. Y, consiguientemente, pudieran verse forzados a participar en lo que Montoro llamó "concurso de ideas"... Pero, de momento, Montoro es "el crítico" y "el negativo": "Sólo apoyaremos medidas útiles, no las que hundan aún más la economía, como las subidas de impuestos", dijo, para empezar. E insiste en la posición que viene reclamando el PP, de rectificación total de la política que practica el Gobierno. O dicho de otro modo, descarta la posibilidad de pacto si no hay un giro económico total.

Por su parte, los portavoces socialistas van a esforzarse en esa doble estrategia: o reintegran al PP al grupo general o distinguen su actitud frente a todas las restantes. Por ahí iban ya las primeras reacciones socialistas, al observar que los populares han estado más destructivos y más duros que nunca. Es la tarea de Montoro y Nadal. Ahora, y después de esos juegos preliminares, se entrará en materia, y a cada grupo parlamentario le corresponderá aportar sus ideas y discutir o sumarse a las ajenas. Algunos grupos ya llevan delantera en esa tarea siguiente: Cayo Lara o Joan Ridao ya han expuesto "qué pretenden conseguir", con qué posiciones llegan. Y tal vez esa ventaja inicial ayude a que los restantes negociadores se sumen a "los deberes" que les ha impuesto el Gobierno e incluso a algunas sugerencias también avanzadas: por parte del Gobierno, las fusiones o ventas entre empresas públicas. Por ejemplo, parece que hay coincidencia de todos en oponerse a la subida del IVA... Veremos lo que da de sí el Palacio Zurbano de José Blanco...

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Fernando Jáuregui - La tormenta perfecta.

27.02.10 | 12:20. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

"Esto sólo lo arreglamos entre todos". Es el titular de una campaña que vamos a tener hasta en la sopa en los próximos días. Una iniciativa de una serie de grandes empresas y bancos, coordinada por las cámaras de comercio y, desde luego, apoyada desde la retaguardia por el Gobierno. Que, al menos, reconoce ahora que él solo no puede, contra lo que se decía hace no mucho ("confíen en el Gobierno", nos remachaban, ¿recuerdan?). Bien, estamos de acuerdo: esto sólo lo arreglamos entre todos. Pero todos, ¿eh?

Tiene mucho que ver esta campaña con las reuniones que ahora comienzan entre el Gobierno y los distintos grupos de oposición con el clamor de fondo de la ciudadanía exigiendo un pacto para arreglar la economía. ¿Cómo? Pues restableciendo la confianza de los españoles en su clase dirigente. Pero, hasta ahora, esa clase dirigente no ha dado muestras de haberse enterado de ese clamor. Cierto, el presidente Zapatero ha iniciado un viraje de ciento ochenta grados en sus postulados al respecto, y hay que agradecérselo. Pasó de aquel "imposible pactar por diferencias ideológicas" de su rueda de prensa el 30 de diciembre al "pactemos sin condiciones" de mediados de febrero. Cierto, igualmente, ahora, en lugar del "confíen en el Gobierno", se nos proclama que "esto sólo lo arreglamos entre todos"; con el PSOE y con el PP, se supone, también. Al menos, un rasgo de cierta humildad.

No menos verdad es igualmente que el primer día de encuentros, el pasado jueves, en torno al papel-esquema de la vicepresidenta Salgado no ha sido demasiado alentador, pero tampoco excesivamente desalentador. Toda negociación, incluida aquella de los pactos de La Moncloa, empezó así: enseñándose los dientes. Algún tipo de pacto llegará, y ya se ve que las principales empresas del país, las que generan trabajo, están en ello, advirtiendo -y se van a gastar unos milloncetes en ello- que "esto sólo lo arreglamos entre todos".

Ya se ve que los sindicatos, además de los encuestados en los sondeos, también están por el pacto y hasta la incómoda Esperanza Aguirre, que suele ir por libre -no hay más que ver la pronta desautorización recibida de su secretaria general- anda pregonando nada menos que la máxima dosis de consenso, consistente en un Gobierno de gran coalición, o algo semejante, que, dicho sea de paso, no me parece una idea descabellada: desde esta modesta columna vengo pidiendo algo así desde que se conocieron los resultados de las elecciones de marzo de 2008. O sea, casi dos años perdidos ya.

Por supuesto, la política oficial y la oficiosa de la oposición no se van a mover por una campaña publicitaria más o menos, por muy fuerte y acertada que sea esta campaña. Pero, al final, el clamor ciudadano se refleja en imágenes y esta vez les toca a los Buenafuente, Barceló, Adriá y compañía ser quienes pongan cara y ojos a la necesidad del pacto. Pacto, sí, porque la confianza del hombre de la calle sólo se conseguirá con un paso político ejemplar, que refleje el patriotismo de aquellos a quienes hemos elegido para que nos representen.

Está claro que sólo el Gobierno no puede, y menos este Gobierno que tantas muestras de descoordinación está dando -urge, en todo caso, una importante remodelación ministerial que ponga fin a episodios como el de la congelación, o no, de los sueldos de los funcionarios-. Ni siquiera Gobierno y PP, con los aditamentos de los nacionalistas, pueden. Ni siquiera contando con los sindicatos, con los partidos de la izquierda -que aún siguen hablando de "izquierda y derecha", como quiso hacer Cayo Lara, de manera entiendo que desafortunada, con la que está cayendo- va a ser posible. Ha llegado, es de temer, la era del "sudor y lágrimas" para todos, y de ahí la campaña. Estamos, ya lo dicen los meteorólogos, ante la tormenta perfecta: hay que saber salir de ella.

Pero no va a ser posible a base de pedir a los españoles que se aprieten el cinturón, mientras "ellos" sigue con sus debates acerca de si hay o no que subir el IVA -desafortunada medida donde las haya, y mira que se ha advertido desde todas las instancias-. Primero les toca a ellos bajarse del pedestal absurdo en el que se han subido, los unos aferrándose a sus errores, los otros enganchados al "rectifiquen, rectifiquen, rectifiquen", que suena al "programa, programa, programa" del inflexible Julio Anguita. Pues eso: que sólo entre todos podemos, pero quienes se reunían el jueves en el ya famoso palacete de Zurbano también son "todos". ¿O tendremos que seguir soportando ese "ellos" y "nosotros" que constituye la base de la gran injusticia social en la que se ha basado este país?

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Mabel Redondo - Entre Bambalinas - Un vaivén de sentimientos.

27.02.10 | 12:20. Archivado en Mabel Redondo


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Lara Dibildos, Juncal Rivero, Arantxa del Sol, Carla Duval y Cristina Goyanes se han convertido en "Brujas", esto no es literal, es el título de la obra de Santiago Moncada que representan en el Teatro Muñoz Seca de Madrid.

Fue el estreno más concurrido de la semana y a él acudieron las personas más cercanas a las protagonistas. Ese fue el caso de Alvaro Muñoz Escassi quien me confesó que ya había visto la obra y que por supuesto no podía faltar en apoyo a Lara, la madre de su hijo. Su relación estuvo marcada por las desavenencias y las supuestas infidelidades de Escassi en alguna que otra noche de juerga con alguna que otra chica que conocía en los locales de copas. Lara lo pasó mal porque seguía enamorada del jinete, de hecho se dieron una segunda oportunidad que no llegó a mayores, el contacto nunca lo perdieron porque tienen un precioso hijo por el que Escassi también se desvive. Y como suele pasar, que tras la tormenta llega la calma, ahora mantienen un trato cordial y civilizado. En esa familia la estupenda es Laura Valenzuela, la mama de la artista no podía faltar en un día tan importante para su hija, ella es feliz ejerciendo de abuela, se deshace cuando cuenta aventuras de sus nietos, son su delicia.

Finito de Córdoba no perdió detalle y siguió atentamente los pasos de su mujer en el escenario. Arantxa del Sol interpreta a una escritora de éxito lesbiana que sale del armario en una reunión de antiguas amigas que estudiaron en un internado suizo. Arantxa del Sol y Carla Duval se besan apasionadamente en el escenario en un momento de la obra, la primera le declara a la segunda la atracción que desde que era una adolescente sintió por ella. Lo que ocurre después no lo cuento porque así se animan y van a ver la obra que está estupendamente dirigida por Manuel Galiana y producida por Enrique Cornejo, uno de los empresarios teatrales que más ha hecho por el teatro de este país. Buena parte de su éxito también se lo debe al buen hacer de su chica, Mamen Díaz. La rubia tiene un gran poder de convocatoria y eso es un éxito asegurado.

Norma Duval que esta semana ha sido protagonista de la portada de Hola acudió embutida en un vestido negro que la favorecía porque resaltaba las impresionantes curvas que la vedette sigue conservando a sus cincuenta y tantos. No me extraña que el multimillonario alemán Matthias Khum se haya vuelto loco con la Duval. Lógicamente ella acaparó miradas, los periodistas andábamos sedientos de que nos ampliase las declaraciones que hace para el semanario en el que habla de su relación con su novio, este tiene tanto dinero que hasta se compró una isla en Ibiza, ¡ahí es nada!. Desde que Norma se separase de Frade el pasado septiembre su relación con los medios ha mejorado, pero no ha vuelto a ser la de antes, me refiero a la Norma de esos años en los que posaba en su lujosa casa de La Moraleja con sus hijos, con Marc Ostarcevic y con esas camisas imposibles que lucía el croata.

Cristina Goyanes también recibió el apoyo de su novio, que para mi sorpresa es un antiguo compañero mío de la facultad de Ciencias de la Información, Pablo Molina, que así se llama, formaba parte de la tuna, han pasado varios años y me costó reconocerle pero reencontrarme con él me hizo recordar mis tiempos de estudiante, esas tertulias en la cafetería y esas noches en las que nos reuníamos las amigas y nos rondaban los tunos, eran fiestas muy divertidas, es una pena que esas costumbres se estén perdiendo porque formaba parte de la esencia de la vida universitaria.

A Paco Marsó le encontré muy afectado, él dice que ya ha superado el abandono de Diosi, la cubana con la que tuvo una hija hace unos meses, pero yo más bien creo que Marsó es muy infeliz. Me contó que su ex no pone impedimento en ver a la niña, que la visita todos los días y que la quiere con locura. Su primogénita, Diana que en su día fue detenida y durante un tiempo permaneció en la cárcel por su supuesta implicación en el robo a un banco en complicidad con su marido, también ha rehecho su vida. Tras salir de la cárcel y separarse de su marido, Diana inició una nueva vida con otro hombre con el que vive actualmente y con el que está a punto de inaugurar un restaurante en Málaga, será el próximo mes de marzo. Paco está orgulloso de su hija mayor porque ha salido de todo aquél embrollo que la llevó a ser protagonista de las portadas de los diarios, y no precisamente por una heroicidad.

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Pedro Calvo Hernando - La obscenidad y la saña.

27.02.10 | 12:20. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Viendo la actitud del PP con motivo de la reunión de la famosa comisión anti crisis, uno se siente tentado a tirar la toalla de cualquier esperanza de entendimiento o de que el pacto de Estado o de no Estado sea posible. Imagino que los lectores han visto y oído los comentarios de Cristóbal Montoro, entre chulescos, despreciativos y burlescos, muy mal, muy mal, por cierto, sin el mínimo de gracia exigible, sin un ápice de seriedad política y económica, con una carga obscenamente escandalosa de que aquí no vamos a aceptar nada, de que aquí el Gobierno es idiota y su presidente es un inútil y un imbécil, que sólo le ha faltado a Montoro decirlo con palabras. Lo más correcto habría sido que no acudieran a la reunión y que sentaran desde el principio que no están dispuestos a participar en nada que tenga que ver con el esfuerzo aceptado por todos los demás para intentar un trabajo conjunto que contribuya a sacarnos del atolladero. Un atolladero en el que, ¡oh cielos! nos metieron los amigos y camaradas políticos e ideológicos del PP allá por el ancho mundo y por dentro de España.

Una cosa es cometer errores por el Gobierno y por el propio presidente, y otra bien distinta es obstaculizar a conciencia cualquier atisbo de acuerdo para eso que ya se ha convertido en tópico: remar todos en la misma dirección. Lo que hace permanentemente el PP es remar en la dirección contraria que todos los demás, y eso lo ha vuelto a dejar bien clarito con motivo del arranque de la comisión anti crisis. La mayoría de la gente terminará por darse cuenta de ello, cualquiera que sea su inclinación política, y eso le puede jugar al partido de Rajoy una muy mala pasada. Lo mismo que todo el mundo terminará dándose cuenta de que la implacable persecución contra el juez Baltasar Garzón se vincula con sus esfuerzos por investigar los crímenes del franquismo, la corrupción masiva que afecta al PP y las importantes causas internacionales contra dictaduras fascistas y genocidios. Esa saña no tiene otra explicación posible. De eso todos estamos convencidos, lo reconozcamos o no.

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Esther Esteban - Más que palabras - Y... Zapata murió.

27.02.10 | 12:20. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Orlando Zapata no era un gran líder de la resistencia castrista, era albañil y plomero de origen muy humilde, un negro que descubrió a base de golpes, humillaciones y vejaciones que su lucha debía ser la de la libertad y el respeto de los derechos humanos. Durante los siete años que duró su encierro en la cárcel de Camagüey vio todo tipo de abusos y ensañamientos contra los presos políticos, pasó por celdas de castigo y no cayó. Denunció, día tras día, los malos tratos a los que se les sometía, la escasez de alimento, la falta de higiene y el abuso de autoridad de sus carceleros que cuanto más protestaba más violentos y crueles se volvían contra él.

Cuando comenzó su huelga de hambre le negaron el agua por lo que sus riñones le empezaron a fallar y cuando le trasladaron al hospital le situaron desnudo al lado del aire acondicionado, lo que le generó una neumonía. No permitieron a su madre visitar al hijo moribundo y no hubo ni un pequeño atisbo de compasión hacia el ser humano en sus últimas horas.

Orlando Zapata llevó su lucha hasta el final y se ha convertido en un mártir más, en la última victima de la represión fascista de Castro. Su muerte debería haber despertado algunas conciencias, debería haber servido para que todos, pero especialmente los demócratas, entonaran el ¡basta ya!, pero muchos, demasiados, han optado por un silencio cómplice y cobarde.

Vimos al presidente Zapatero ponerse de perfil durante su intervención en la sala de los derechos humanos en la ONU y, aunque luego reflexionó, y 24 horas después hizo lo que debía: pedir la liberación de todos los presos políticos en Cuba, su papel en esta historia ha tenido mas oscuros que claros. Vimos a Lula da Silva dándose achuchones obscenos con el clan mafioso de los Castro el mismo día que moría Zapata, como si la cosa no fuera con él y hemos visto la reacción bochornosa del infame Raúl intentando revestir de dignidad a su cruel dictadura. La muerte de Zapata ha desatado una nueva ola de represión en la isla, se han realizado arrestos selectivos y se ha impedido a los opositores acudir al velatorio.

Las Damas de blanco, esas mujeres valientes, símbolo de la lucha por la libertad están siendo permanentemente hostigadas, pero no pasa nada. Mientras haya demócratas, de esos de moqueta y carnet que sigan sin entender que todas las dictaduras son iguales, sean de derechas o de izquierdas, no habrá nada que hacer. Descansa en Paz Orlando Zapato Tamaya. Solo tu madre llorará tu muerte.

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José Cavero - Empresas públicas, el IVA...

27.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

En las primeras aproximaciones que se han producido, tras la reunión preliminar entre el Gobierno y los partidos parlamentarios sobre un eventual futuro pacto de Estado para relanzar la economía tras la crisis, han aparecido un par de elementos novedosos, en los que no habría que descartar que se produjeran las cesiones. Uno es el anunciado por la vicepresidenta económica, Elena Salgado, según la cual, podría producirse la reducción de empresas públicas. Una medida, sin duda, que entra perfectamente en dos necesidades urgentes que tiene el Gobierno: la conveniencia de ahorrar gastos y la no menos urgente precisión de incrementar una recaudación. Ambas cosas, gastos disparados y recaudación disminuida, son dos de los efectos más lamentables que dejan tras de sí dos años de actividad económica abiertamente disminuida. Esto, por lo que se refiere a probables iniciativas del Gobierno, que habrán de traducirse en concreciones viables.

En idéntico propósito cabe inscribir el otro propósito que es muy probable que eleven al Gobierno muchos, o acaso todos, los grupos parlamentarios. Se trata, bien es cierto, de recaudar más, pero no al precio de que esa voracidad fiscal signifique o pueda suponer un recorte al crecimiento deseable. Y eso es lo que muchos expertos sospechan que pudiera suceder con la elevación del IVA anunciada para la segunda mitad del presente año. Incluso en informes comunitarios se ha señalado que una previsible recuperación inicial de los niveles del Producto Interior Bruto pudiera verse truncada, en la segunda mitad de este año, por esa entrada en vigor de unos nuevos y mayores niveles del Impuesto sobre el Valor Añadido. De ahí que es muy probable que se llegue a solicitar "de común acuerdo" por todos o la mayor parte de los partidos, que se evite ese trance que pudiera entorpecer la recuperación del crecimiento nacional. No parece descabellado, por consiguiente, que pudiera producirse alguna forma de trueque: menos empresas públicas y menores costes públicos, pero también menor recaudación por virtud de unos impuestos incrementados.

En particular, el IVA sobre el turismo aterra a los industriales del sector y aterra, asimismo, a los comerciantes, que han comprobado una muy significativa reducción de sus negocios. Por lo que se refiere a las empresas públicas, la revisión de las existentes a nivel estatal, pudiera reclamar una revisión paralela de las empresas creadas en los niveles de los Gobiernos regionales y que han llegado a ser consideradas una indeseable resurrección de un "INI" inacabable... ¿Y por qué no las televisiones autonómicas, tan costosas como inútiles y generalmente manipuladas?

En el resto de las materias, es muy probable que haya muchas y muy distintas apreciaciones. Los partidos de izquierda, por ejemplo, es seguro que pedirán mayor gasto e incluso mayores impuestos. En ese sentido se ha manifestado ya el portavoz de Izquierda Unida, Cayo Lara. Por el contrario, desde el PP y CiU se va a insistir en la reclamación de recortes sustanciales en el gasto. Eso sí, con la apreciación de que en esa filosofía debieran coincidir, con idéntico énfasis, los gobiernos regionales y los restantes entes autónomos. Esos chocolates del loro ahorrarían muchos cientos de miles de millones de euros al atribulado contribuyente...

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Fermín Bocos - El teatro del pacto.

27.02.10 | 12:20. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Desde los tiempos de Esquilo sabemos el importante papel que desempeña el teatro como instrumento de propaganda política; tal es su naturaleza que en ocasiones la propia política es puro teatro. Tenemos un buen ejemplo estos días en el entremés organizado alrededor del pacto para salir de la crisis de la que todos hablan pero nadie da con el remedio para superarla.

El lugar elegido para la representación es un palacio burgués madrileño cuajado de escayolas, apliques y trampantojos. Pertenece a Fomento, ministerio que administra Pepe Blanco, hombre fuerte del Gobierno y miembro de la comisión que ha redactado el borrador de la obra a representar. La dama llamada a interpretar el papel principal en la trama es la vicepresidenta Elena Salgado. Para el papel de los persas, los malos de la comedia, cuentan con el veterano Cristóbal Montoro, ministro de Hacienda en tiempos de Aznar; le acompaña Alvaro Nadal, prometedora cabeza del ala impaciente de los populares. Dando color y sabor exótico participan como actores invitados Josep Lluís Sánchez Llibre, un clásico muy reconocido en la escena layetana y Josu Erkoreka, un cimerio de gran voz y mejor fraseo. El argumento de la obra es muy sencillo: la polis está descontenta por el errático Gobierno del arconte Zapatero. Hay mucho paro, son grandes las deudas, los empresarios se arruinan, los sindicatos empiezan a meter en el ágora gente protestando y el arconte comparece ante los ciudadanos muy desconcertado, cambiando con frecuencia de rumbo. ¿Qué hacer ante semejante estado de cosas? ¿Consultar a Davos o consultar con Delfos? Despachados los mensajeros, a su regreso, el arconte ha tomado una decisión.

"Haz el ajuste", dijo Davos. "Gana tiempo", la muleta del tiempo es más útil que el palo de Hércules", sentencio la pitia. El arconte ha seguido el consejo de Delfos. Por eso, como empresario de la obra, ha montado el teatro del pacto.

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Antonio Casado - Más teatro sobre el pacto.

27.02.10 | 12:20. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Quedan elevadas a definitivas las conclusiones provisionales expuestas en mi último artículo sobre el asunto (La quimera del pacto). Nada tan quimérico como esperar un pacto de todos contra la crisis donde vayan de la mano los dos grandes, el que gobierna y el que aspira a gobernar. Si había dudas, veamos el contenido y el tono de las declaraciones del ex ministro Cristóbal Montoro, que representa al PP en las reuniones de la comisión anticrisis convocada por Zapatero, pero sin Zapatero, en el palacete donde vino al mundo la reina Fabiola de Bélgica.

"Entre la perplejidad y el desconcierto". Así definió Montoro su estado de ánimo después de asistir a esa primera reunión con la troika ministerial (Salgado, Blanco y Sebastián) para negociar la agenda y la metodología de las reuniones posteriores en base al exhaustivo índice temático propuesto por el Gobierno doce horas antes de reunirse el pasado jueves. Si rastreamos el fondo de las declaraciones de Montoro quedará claro el pesimismo del PP. Según su análisis, cargado de lógica política, no se trata de pactos sino de que el Gobierno cumpla con su deber de gobernar sin buscar cómplices.

Por tanto, las señales son desalentadoras de cara a las reuniones, ya de carácter bilateral, convocadas para el miércoles que viene, una vez que los partidos hayan recibido un nuevo documento del Gobierno, bastante más extenso que el primero, donde ya habrá propuestas concretas para cada uno de los puntos reflejados en el índice temático que se les adelantó a primera hora de la noche del pasado miércoles. Está por ver si el PP no acabará entendiendo que ahora el Gobierno busca una foto bilateral con el principal partido de la oposición, como ya ha sugerido, y decide no prestarse.

Ese es el gran riesgo, o la buena noticia para el PSOE. Que el PP rompa la baraja. Entonces habríamos perdido el tiempo. O lo habrían perdido quienes de buena fe confían en la apuesta de la concertación política para salir del agujero. Y si no la rompe, se la juega políticamente como primer partido de la oposición y, por tanto, alternativa de recambio en el poder. El riesgo es quedarse sin discurso al aparecer del brazo del Gobierno en la política contra la crisis económica.

No tiene tanto misterio la cosa. Zapatero juega a aprendiz de brujo con la complicidad del calendario. Su apuesta es por los brotes verdes mientras que Rajoy juega a la recaída. Lo demás es puro teatro. Si el Gobierno creyese en el pacto de verdad, lo intentaría por todos los medios con los representantes del pilar derecho del sistema. Más de veinte millones de ciudadanos si le sumamos el izquierdo. Pero en vez de intentarlo con el PP, con la esperanza de que se sumen otros, lo está intentando con otros, con la esperanza de que se sume el PP. Ahí está la caja negra de un fracaso anunciado.

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Andrés Aberasturi - La tormenta perfecta.

27.02.10 | 12:20. Archivado en Andrés Aberasturi


MADRID, 26 (OTR/PRESS)

Y ahora, la "tormenta perfecta". Si es que no terminamos de salir de una y nos metemos en otra. ¿Pero no iba a ser lo de la tormenta perfecta el titular para el pacto-no-pacto económico? Pues ya no, porque la tormenta perfecta, sin metáforas, se cierne sobre nosotros y hasta la vicepresidenta de la Vega ha pedido tranquilidad frente a lo que se avecina. A mí estas cosas me acojonan bastante porque, quieras que no, a ZP/Rajoy siempre les quedarán las urnas y aun antes de las urnas, las palabras; pero ponte tu a dialogar con la tormenta perfecta, ese desbarajuste absoluto que tan bien explican los meteorólogos. No sabemos la teoría, pero cuando empiece la cosa, lo mejor es rezar un trisagio y encomendarse a Santa Bárbara por muy laico que sea uno.

Y mira que nos acostumbramos fácil a las tormentas; tenemos las isobaras descontroladas en lo económico, en lo político, en lo judicial y hasta en la prensa de corazón, que uno ya no sabe si preocupa más lo tres líos de Garzón o los de esa otra trinidad que parece una película italiana: la tonadillera, el ex alcalde y su ex señora. Y todo así. Aquí escampa un momento y aparece el académico -y a pesar de todo amigo- Pérez Reverte asegurando en "El Cultural" que "España es un país inculto, gozosamente inculto, es un país deliberadamente inculto, que disfruta siendo inculto*" y todo esto para explicar otra frase lapidaria: "aquí todos hemos sido igual de hijos de puta, todos". Pues si que viene la cosa fina.

Pero es lo que hay, la guarnición perfecta para acompañar a la "tormenta perfecta" cuyo origen no está precisamente en los nefastos pronósticos de Bruselas sobre la negativa incidencia de la subida del IVA en España que, "con todos los respetos", ya se ha encargado de desmentir la vicepresidenta segunda Salgado, que, por cierto, es muy amiga desde hace muchos años de la otra vicepresidenta, la primera, según confesó esta última tras el Consejo de Ministros. Menos mal que al menos alguien está en paz con alguien en este país por mucho que luego se puntualicen sobre la congelación -o no- de los sueldos de los funcionarios.

Lo que terminará congelándose o saltando por los aires por culpa de la tormenta perfecta es la cosa del pacto. Miren ustedes: aquí no habrá pacto por la sencilla razón de que no lo quieren ni el Gobierno ni el PP. Es posible que el triunvirato llegue a acuerdos puntuales con algún grupo minoritario, pero eso no es un pacto sino otra cosa, una componenda, para la derecha, o un acuerdo puntual, para quien firme con el Gobierno; el único pacto serio, importante y que podría tener trascendencia es el de los dos grandes partidos y todo lo que no pase por ellos pues, sencillamente, tienes escasas posibilidades de futuro. Y como unos no quieren y los otros no lo ven claro, se levantará la mesa con más pena que gloria y se echarán las culpas mutuamente como siempre. Mientras tanto habremos perdido todos lo único que no podemos perder en esta situación: el tiempo.

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Entre Andorra y Gibraltar - Maria Teresa y la ciclogénesis explosiva

26.02.10 | 17:43. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-
Es posible, aunque no probable, que la ciclogénesis explosiva llegue mañana a Palma del Río pero quien ya ha anunciado que visitará esta población del Valle Medio del Guadalquivir es María Teresa Fernández de la Vega.
La vicepresidenta no es la tormenta perfecta pero justifica su llegada a Palma del Río en la comprobación de los daños del fenómeno meteorológico que, desde hace dos meses, encharca los fértiles campos primorosamente cultivados de Andalucía.
La ciudad a la que Fernández de la Vega llegará es una de las pocas del Valle asentada en la margen izquierda del cauce del río y, por lo tanto, la más expuesta a sus cíclicas salidas de madre.
Es, además, el punto de confluencia de Genil y Guadalquivir por lo que, cuando el Río Grande fluye crecido, el Chico se topa con el caudal inusualmente acrecentado, se desborda y anega algunos barrios.
No ha ocurrido así en ésta ocasión porque el ayuntamiento de Palma del Río, escarmentado por los incidentes de riadas anteriores, llevó a cabo una eficaz labor de levantamiento de barreras y topes que han frenado las aguas desbocadas y las han mantenido lejos de zonas habitadas.
¿Por qué, entonces, María Teresa Fernández de la Vega visita un municipio en el que las inundaciones no han afectado directamente a la población, en vez de alguno de los que han tenido que ser evacuadas 1.500 personas?
En el cercano pueblo de Lora del Río hay vecinos a los que las inundaciones obligaron a abandonar sus viviendas, lo mismo que a los de algunas barriadas de Córdoba.
Si Palma del Río no es la ciudad más afectada por el temporal de lluvia, alguna razón tendrá la Vicepresidenta para singularizarla con su visita. Y la tiene.
La eficacia de sus representantes municipales sustenta la hegemonía del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) en Palma del Río desde la implantación de la democracia y la relativa satisfacción popular por la gestión de la corporación socialista permite pronosticar su reelección.
Pero el descontento por la ineficaz gestión de la crisis económica del Gobierno Zapatero es una amenaza para el efecto pivotal en la comarca, del bastión socialista electoral de Palma del Río.
María Teresa Fernandez de la Vega llega a Palma del Río, pues, a compartir el aplauso por la eficacia municipal de sus correligionarios y no a remediar catástrofes que el Ayuntamiento socialista local evitó.


Fernando Jáuregui - Tiroteo sobre el más débil.

26.02.10 | 12:20. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

A Ignacio Uriarte, presidente de las Nuevas Generaciones del Partido Popular y Vocal de este partido en la Comisión de Seguridad vial en el Congreso, le han crucificado. Le han llamado "beodo" porque tuvo un ligero accidente, sin víctimas, con su coche, dando un índice de alcoholemia de 0,5, cuando el máximo permitido es 0,25. Es el doble de lo permitido, sí pero hay que tener en cuenta que hasta hace no mucho, el límite era de 0,8. Ello no exculpa el incumplimiento de la normativa, pero, desde luego, de ninguna manera justifica el cartel de "ebrio" que le cuelgan algunos titulares deseosos de encontrar un nuevo escándalo político que llevarse a la boca.

Que Uriarte lidere las juventudes de un partido, el Popular, y que pertenezca precisamente a la Comisión de Seguridad Vial en el Congreso, son circunstancias que han agravado el caso, pero nada tienen que ver con el fondo de éste. Que sea, además, uno de los más firmes apoyos con los que cuenta Mariano Rajoy en el PP también ha contribuido a la descarga de fusilería con la que se le ha agredido.

Claro que no estoy justificando la tolerancia al alcohol cuando se conduce, pero bajo ninguna circunstancia se puede amparar la demasía, la pena de infamia y el trato injusto a quien, por ser más conocido u ocupar determinada posición política, tiene, por ello mismo, menor capacidad de defensa. No secundo, por tanto, la petición lanzada por algunas voces del PSOE para que Uriarte deje su escaño. ¿Qué habría, entonces, para otras conductas inconmensurablemente más graves?

El rigor excesivo con el que se han penalizado, incluso con castigos de cárcel, determinadas infracciones de tráfico que hasta hace no mucho eran simples faltas administrativas, debe ser sometido a un mayor debate, pese a la mayoría parlamentaria que cosechó la nueva regulación del Código Penal. Los tribunales se colapsan con estos casos menores que deben ser tratados de otra forma, lo que nada tiene que ver con los indudables éxitos conseguidos por la Dirección General de Tráfico en su lucha contra la siniestralidad.

El que empieza a ser llamado "Caso Uriarte" es un ejemplo más de la hipocresía que rige en nuestro país a la hora de aplicar distintos raseros a unos y otros. Confiamos en que el maniqueísmo con el que algunas veces se interpretan comentarios como este mío, no lleve a nadie a pensar o decir que aplaudo la conducta de Uriarte o de quienes toman un "par de copas" antes de ponerse a conducir. No es eso, naturalmente, lo que quiero decir y creo que se me entiende.

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Julia Navarro - Escaño Cero - Una hoja de ruta.

26.02.10 | 12:20. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

El Gobierno necesita ganar tiempo. Por eso ha nombrado la famosa comisión que preside la vicepresidenta Elena Salgado. La oposición (el PP), por razones opuestas, tampoco tiene prisa en remangarse y ponerse a trabajar para ayudar a buscar una salida a la crisis. El presidente Zapatero confía en que tarde o temprano escampará, la economía se recuperará y para entonces (2012) los devastadores efectos del paro -más de cuatro millones de desempleados- en los índices de las encuestas de popularidad serán un mal recuerdo.

Por su parte, Mariano Rajoy espera el efecto contrario: que la crisis se lleve por delante a su rival. De ahí la renuencia con la que Montoro y Nadal, los comisionados del PP, acuden a la cita de la vicepresidenta. Está claro que es el Gobierno quien tiene la responsabilidad de gobernar y cínico sería pretender endosar esa encomienda a la oposición, pero en una circunstancia tan excepcional como la que padecemos -una recesión económica de perfiles muy agudos-, es tarea de todos aportar soluciones.

Zapatero debe decir cuáles son sus planes y sus líneas rojas y otro tanto, a mi juicio, debería hacer Rajoy. Una vez que dichos planes hayan sido analizados de buena fe por ambas partes, deberían trazar una hoja de ruta. Un plan de actuaciones y reformas como hemos visto hacer a nuestros vecinos de Francia y Alemania. Esa hoja de ruta debería ser el resultado de un acuerdo político previo que llevara al PSOE y al PP al terreno del único patriotismo posible: aquél que antepone los intereses generales a los réditos partidistas.

¿Cómo llegar al consenso? Cediendo por las dos partes en alguna de las líneas rojas, aparcando las diferencias, pactando mínimos. Se ha dicho, con razón, que, entre otras cosas, la economía es un estado de ánimo. De ser así, no me cabe la menor duda de que un acuerdo entre el PSOE y el PP -aunque sea, ya digo, de mínimos- animaría a empresarios, trabajadores y cajas de ahorro a encarar la crisis de otra manera. Con la idea de que, por una vez, y ante la magnitud de la recesión, los intereses de los ciudadanos están por encima de las miserias de la política. Ojalá que la comisión sirva para trazar esa hoja de ruta que tanto necesitamos para salir de la crisis.

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José Cavero - Elena Salgado, segura de que se creará empleo.

26.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

"Se creará empleo haya o no haya acuerdo", aseguró Elena Salgado, vicepresidenta económica, en la rueda de prensa desarrollada al término de la primera reunión de los portavoces parlamentarios reunidos en la llamada comisión negociadora del pacto de Estado para la recuperación económica. La comisión gubernamental encargada de buscar acuerdos con los partidos políticos para hacer frente a la crisis económica comenzó su primera reunión a las 9.00 de la mañana en un edificio del Ministerio de Fomento, en la madrileña calle Zurbano. Por su parte, Cristóbal Montoro, en la rueda de prensa que siguió a esa reunión, expresó su propio estado de ánimo: "Entre la perplejidad y el desconcierto". Eso sí, dijo que esperaba a las propuestas que el Gobierno les trasmitirá el lunes, tras esta primera reunión preliminar. Insistió Montoro en su pesimismo y criticó como erróneo el diagnóstico del Gobierno sobre la crisis.

La comisión negociadora había citado a todas las formaciones con representación parlamentaria para fijar los temas de las negociaciones. Un total de 16 personas: dos de los grupos parlamentarios grandes (PP, PSOE, CiU y PNV) y uno del resto de partidos. A su vez, acudieron a la cita, en representación del Gobierno, los ministros de Economía, Fomento e Industria -Elena Salgado, José Blanco y Miguel Sebastián-, para tratar de explorar vías de acuerdo con los responsables políticos de los distintos partidos. Por parte del PP acudieron Cristóbal Montoro y Alvaro Nadal, y el resto de asistentes fueron José Antonio Alonso y Francisco Fernández Marugán (PSOE), Josep Antoni Duran i Lleida y Josep Sánchez Llibre (CiU), Josu Erkoreka y Pedro Azpiazu (PNV), Joan Ridao (ERC), Cayo Lara (IU), Joan Herrera (ICV), Francisco Jorquera (BNG), Ana Oramas (CC), Alvaro Anchuelo (UPyD), Carlos Salvador (UPN) y Uxue Barkos (Nafarroa Bai).

La revisión de los actuales programas de ayuda a las pymes y del capítulo de gastos de personal de la Administración, y la fijación de nuevos plazos de pago para evitar la morosidad en las administraciones públicas son algunas de las propuestas del Gobierno para llegar a un pacto político anticrisis, según recogía el documento elaborado por la Comisión intergubernamental nombrada por el presidente del Gobierno para que, en el plazo máximo de dos meses, llegue a un acuerdo con los partidos que permita paliar la crisis y generar empleo. Los cuatro ejes sobre los que se deberá llegar a un consenso son, como adelantó el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la competitividad de las empresas, el nuevo modelo productivo, el cumplimiento del Plan de Consolidación Fiscal y facilitar el acceso al crédito y controlar la morosidad.

El documento, de tres páginas, y que suscitó unas primeras críticas, fue enviado a última hora de la tarde del miércoles a los partidos políticos. En concreto, el PP mostró "su extrañeza y perplejidad" por el retraso en el envío del programa, ya que consideró indispensable contar con ese documento con un plazo de tiempo suficiente para su estudio y para fijar una posición respecto al mismo, así como para designar a sus representantes en la comisión negociadora.

En la referida rueda de prensa de la vicepresidenta se planteó la cuestión de los salarios de los funcionarios, cuyo recorte había anunciado ayer el secretario de Estado Carlos Ocaña. Elena Salgado aseguró, de manera tajante, que se respetarán los acuerdos vigentes alcanzados con los sindicatos sobre mantenimiento del poder adquisitivo de los funcionarios.


Cayetano González - El mal ejemplo del diputado Uriarte.

26.02.10 | 12:20. Archivado en Cayetano González


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

A las personas que están en la vida pública hay que exigirles una especial ejemplaridad en su conducta, en sus actuaciones públicas y también privadas, porque al final cuando uno está en el "escaparate" de lo público, de privado no hay prácticamente nada. Esa ejemplaridad es exigible por muchos motivos, entre otros no menor, porque para muchos ciudadanos, les hayan votado o no, esos personajes públicos se convierten en sus representantes bien sea en un ayuntamiento, en una diputación, en un Parlamento autonómico o en la sede de la soberanía nacional, es decir, en el Congreso de los Diputados.

Un diputado del PP, Ignacio Uriarte, acaba de ser "pillado" en una actuación ciertamente reprobable. Resulta que el citado diputado tuvo el pasado fin de semana, a las siete de la mañana, un accidente de tráfico en pleno centro de Madrid, en la calle Serrano -donde las zanjas del alcalde Gallardón todavía persisten para tormento de los sufridos ciudadanos madrileños- arrollando por detrás con su coche a un vehículo que estaba parado en un semáforo. El diputado Uriarte fue sometido a la prueba de alcoholemia y dio positivo, concretamente, con una tasa del 0,55 por ciento, el doble de lo permitido por la ley. Como consecuencia de todo esto, y a la espera del juicio correspondiente, el diputado popular ha dimitido de su puesto en la Comisión de Educación Vial del Congreso de la que formaba parte, lo cual parece que tiene su lógica. Pero el diputado Uriarte no ha considerado necesario dimitir de nada más. Es decir, dejar su escaño de diputado.

Se da la circunstancia, claramente agravante en este caso, que Uriarte es, al mismo tiempo, el presidente de las Nuevas Generaciones del PP, con lo cual los jovencitos cachorros populares podrán mirarse en un espejo no ciertamente ejemplar. Pero eso no parece que haya importado ni mucho ni poco a los dirigentes del PP, que empezando por Rajoy y siguiendo por Cospedal o por Soraya Sáenz de Santamaría han salido a respaldar al diputado Uriarte y a decir que consideran un exceso que se pida que por unas copas de más deje su escaño en el Congreso. Incluso han argumentado que cualquier puede tener un "error". Efectivamente, todos podemos tener "errores", pero en la vida pública se pagan con la dimisión fulminante.

La clase política española se parece cada vez más a una casta, con todas las connotaciones negativas que este término conlleva. Una casta encerrada en sí misma, mirándose continuamente el ombligo, protegiendo y cuidando sus chiringuitos, alejándose cada vez más del sentir de los ciudadanos. El caso de Uriarte es un claro ejemplo de ello, pero no el único. En un país normal, Uriarte tenía que haber dejado ya su escaño, pedir perdón -cosa que sí ha hecho- y dejar de ser el responsable de los jóvenes del PP. Aunque también es verdad, que en un país normal, Bibiana Aido no sería nunca ministra, ni Leire Pajín número tres del PSOE, por poner sólo dos ejemplos de las filas socialistas.


Francisco Muro de Iscar - Día negro para los derechos humanos.

26.02.10 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

No hay nada que celebrar, todo lo contrario. El 24 de febrero será un día negro para los derechos humanos por varios motivos. El primero, la muerte del disidente cubano Orlando Zapata, después de 85 días en huelga de hambre, que se ha saldado con el silencio culpable de la mayor parte de los dirigentes mundiales, con el presidente Zapatero en primer lugar, sin una manifestación de todos los que estuvieron valientemente, por ejemplo, con Aminatu Haidar o cobardemente con De Juana Chaos, sin televisiones, con detenciones masivas "preventivas", sin que la madre pudiera velar ni siquiera el cadáver de su hijo. Con la hipocresía de quienes dicen defender los derechos humanos y amparan a una dictadura que lleva a la muerte a quienes simplemente discrepan del pensamiento único. El izquierdismo de salón. A la misma hora en que moría Zapata, el presidente Lula, el líder brasileño de los derechos humanos, la nueva voz de Latinoamérica, hacía fotos a Fidel y Raúl Castro, los dictadores que impiden desde hace años la libertad de un pueblo. Occidente debe saber que cuando se acabe la dictadura y Cuba recobre la libertad, los perseguidos por la dictadura, los olvidados de Occidente serán los que manden. Y nos pedirán cuentas.

Casi al mismo tiempo, en el Senado de España, se celebraba una gran fiesta, con fotos, gritos, ovaciones y éxtasis. No se había logrado un pacto para sacar la economía española del pozo, ni se había aprobado nada de lo que enorgullecerse. Simplemente se había consagrado "el derecho" al aborto, el derecho a matar un no nacido con todas las bendiciones legales. Eso que a muchos nos repugna porque nos parece que va contra el derecho natural, contra la propia naturaleza de hombres y, sobre todo, de las mujeres, puede ser defendido legítimamente por otros. Lo que no se puede es festejar como la victoria de España en el Mundial. Legal o no, delito o no, es una tragedia terrible cada vez que se produce. Y en España se producen más de 110.000 abortos al año. Más de 110.000 tragedias tanto para quien no tiene la oportunidad de nacer como para las madres -aunque no hayan dado a luz son ya madres de un niño no nacido y se lo tendrán que explicar a sí mismas- que han decidido acabar con una vida humana. Tremendo el festejo, impresentables las fotos con ministro entre mujeres, impresentables los/las "hooligans" del aborto en una Cámara que representa a todos los ciudadanos españoles. Mal día para la historia y un claro síntoma de adónde va esta sociedad o adónde la llevan unos políticos y el silencio culpable de muchos ciudadanos.

Y otro hecho menor pero igual de simbólico. El Consejo Sectorial de la Mujer de Getafe -no me pregunten qué es eso- ha concedido el Premio 8 de marzo, que supongo que conmemora el Día de la Mujer Trabajadora. Entre los candidatos en la categoría nacional figuraba la madre de Sandra Palo, una luchadora por la memoria de su hija, pero el premio se lo han dado a la Clínica abortista Dator. Si no fuera patético, sería para no parar de reír. Lo dicho: día negro para los derechos humanos.


Carlos Carnicero - La neurosis antiterrorista del PP.

26.02.10 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

No es sólo un problema de límites o líneas rojas; también falla el sentido común y la lógica, por lo que se debiera colegir que se trata de un comportamiento patológico. Veamos, sin duda alguna, el ministro mejor valorado, junto con José Blanco, es el de Interior. Alfredo Pérez Rubalcaba puede mostrar una hoja de servicios en la que la desarticulación de comandos de ETA y el manejo general de la política antiterrorista del Gobierno es sencillamente espectacular. Para poner ejemplos: en las últimas semanas todos los cuerpos de seguridad, incluidos los franceses, han detenido a miembros de ETA. La policía autónoma catalana, la vasca, la Guardia Civil, la Policía Nacional y la Gendarmería Francesa. ¡Casi nada!

Estamos, sin duda, en el mejor escenario para acabar con el terrorismo y el gran reto que tiene el Gobierno es impedir que ninguna formación abertzale que no haya condenado el terrorismo se presente a las elecciones municipales.

En este escenario francamente esperanzador, al PP no se le ocurre otra cosa que acusar a José Luis Rodríguez Zapatero de haber negociado con ETA el nombramiento de Alfredo Pérez Rubalcaba como una especie de condición de la banda terrorista en el proceso de negociación con ETA. ¡Increíble!

Esta acusación no es sólo una infamia; revela muchas más cosas. En primer lugar la falta de solidaridad del PP con un ministro que está haciendo bien su trabajo en un tema fundamental para la sociedad española. En segundo lugar, que la irresponsabilidad del PP en materia antiterrorista es como los ojos del Guadiana y como el aguijón del escorpión; utiliza su deslealtad porque es un planteamiento de fondo imposible de evitar. Y, por último, no es límite u obstáculo para sus diatribas el que no puedan estar asistidas por la razón.

La neurosis del PP en materia antiterrorista no se puede explicar tampoco por la especial dejación de responsabilidades del líder Rajoy, que a lo que parece no tiene tiempo alguno para unificar las políticas del PP que en el País Vasco promueven un leal y funcional entendimiento con el gobierno de Patxi López y en Madrid ponen zancadillas a la lucha antiterrorista. El día que se descubra un aparato científico para medir la coherencia, el PP tendrá que salir corriendo.

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José Cavero - La reunión del pacto y el sueldo de los funcionarios.

26.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

La asignatura de la crisis planteaba en las últimas horas dos nuevas cuestiones que resolver: de un lado, el "programa" del encuentro de los partidos sobre el pacto de Estado por la economía para salir de la crisis y, de otra parte, el preanuncio o previsión de que lo más probable es que se congelen los salarios de los funcionarios en 2011 y acaso 2012. Elena Salgado había indicado que esa decisión, de momento, no se había adoptado, pero su secretario de Estado, Carlos Ocaña, iba un poco más allá en la tarde del miércoles al revelar que era lo más probable...

Vamos con la primera de esas dos cuestiones del momento, las propuestas del Gobierno contra la crisis, tras haberse conocido ya muy avanzada la tarde del miércoles el avance de cuestiones que ha propuesto el Gobierno a los comisionados. Cabe deducir que hasta el próximo lunes los partidos políticos no sabrán cuáles son las propuestas concretas del Gobierno contra la crisis. De este modo lo anuncia la carta que recibieron los dirigentes políticos que hoy han acudido a la primera reunión sobre "Diálogo Político para la Recuperación del crecimiento económico y la creación de empleo", como la ha calificado la vicepresidenta económica, Elena Salgado, cabeza de la Comisión que integra junto a José Blanco, ministro de Fomento, y a Miguel Sebastián, titular de Industria.

"El próximo lunes os remitiré un nuevo documento en el que se contendrán ya las medidas concretas que el Gobierno propondrá como base del acuerdo", dice Salgado a cada portavoz. Salgado deja expresamente al margen "otros procesos específicos de diálogo social, institucional y político", como el diálogo social, el Pacto de Toledo y el Pacto por la Educación, "que tienen sus propios ámbitos de negociación". En todo caso, el Gobierno ha querido dejar claro que no se trata de articular un pacto de Estado, sino de acometer un cuadro de reformas con el mayor acuerdo posible.

Pero, de entrada, se produjo un evidente enfado en los partidos, porque este documento o índice llegó casi a las nueve de la noche, sin tiempo de preparar propuestas que desarrollen ese temario. La cita del Pacto daba comienzo a las nueve de la mañana en el Palacio Zurbano de Madrid, una dependencia del Ministerio de Fomento. Quien más enfadado se mostraba anoche era el PP que, casi a las ocho y media de la noche, al no haber recibido el documento, emitió una nota de queja: "Es insólito que, una semana después del anuncio del presidente del Gobierno y a falta de unas horas para la primera reunión de la Comisión, el Ejecutivo todavía no haya remitido sus propuestas, lo que, a juicio de este partido, no es más que la prueba palpable de la inconsistencia de este Gobierno". Poco después llegaba el documento y el Gobierno lamentaba que el PP fuera el único partido que no había informado sobre quiénes acudirían hoy a la reunión.

Pasadas las diez de la noche se conoció que acudirán a la reunión el portavoz económico, Cristóbal Montoro, y Alvaro Nadal, en contraste con el mayor rango que tiene la representación de otras formaciones. Por ejemplo, llama la atención la ausencia de la portavoz Soraya Sáenz de Santamaría, cuando los restantes grupos encabezan su delegación precisamente con los portavoces: Durán, Erkoreka...

De modo que, después, de la primera reunión "preliminar" de este jueves, y tras la recepción del documento del lunes, comenzarán los encuentros bilaterales en los que el Gobierno discutirá sobre las propuestas mutuas. En esa fase se comprobarán las posibilidades de acuerdo. Desde hoy y en dos meses, que es el plazo fijado por el propio Gobierno. El Gobierno ha insistido en que está dispuesto a incorporar hasta hacer suyas cuantas propuestas formulen sus interlocutores para mejorar la economía. Y se compromete a buscar el acuerdo más amplio posible. Pero, el clima en la reunión de este jueves era de evidente recelo casi por parte de todos, especialmente para el PP. Tanto Soraya Sáenz de Santamaría como Cristóbal Montoro pusieron en duda ayer la solvencia económica de España y el portavoz económico, tras decir que irán con "el mejor ánimo a la reunión", se mofó de la convocatoria calificándola como "encuentros en palacetes de Fomento".

Los más proclives a los acuerdos han venido siendo CiU, PNV y CC, que incluso aspiran a lograr acuerdos de estabilidad parlamentaria que recompongan la "geometría variable" y la falta de pactos permanentes. Pero también ellos precisan que no van a dar "un cheque en blanco" al Ejecutivo. En cambio, no muestran la menor proclividad al pacto los partidos de la izquierda (ERC, IU, ICV y BNG), que creen que detrás de la negociación está el interés del Gobierno por abordar un "ajuste duro" con respaldo del centroderecha nacionalista.

Y luego, la otra cuestión del momento, planteada por Carlos Ocaña, secretario de Estado, el sueldo de los funcionarios. La subida pactada para los años siguientes está, ahora mismo, en discusión, y salvo precisiones y rectificaciones posteriores, todo indica que entrarán en el capítulo de los recortes de los gastos del Estado...


Luis del Val - El color de los muertos.

26.02.10 | 12:20. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

No habrá manifestaciones por la muerte de un hombre que fue detenido en el año 2003 por querer ser libre, y torturado desde entonces, de prisión en prisión. Era humilde, era albañil, era negro, era cubano y, según su madre, víctima de un asesinato, pero todo esto sucedió en el régimen castrista, y eso le proporciona otra coloración. Distinto sería si ese sufrimiento hubiese tenido lugar en un régimen capitalista.

Raúl Castro ha lamentado la muerte y, a continuación, se ha detenido a unas veinte personas y se ha impedido que salgan de su domicilio otras treinta, seguramente para que no perturben el pesar de ese hombre de bien, Raúl Castro, que todo lo hace por la felicidad del pueblo cubano, aunque ya sabemos que los caminos de la revolución están empedrados de chicos extraviados que se empeñan en morir y ser torturados en las prisiones.

No comprendo cómo se puede ser libre de mente e intelecto si antes de emitir un juicio hay que preguntar por el color de los muertos. No entiendo que la ideología carcoma el raciocinio y pinte de color a los cadáveres para saber si tenemos que enfadarnos o distraernos y mirar hacia otro lado. No es nuevo. La mayor parte de los intelectuales europeos de la segunda mitad del siglo XX miraron hacia otra parte y colorearon los muertos de Siberia cada vez que alguien venía con un testimonio.

Del análisis marxista de la realidad se pasó al análisis de los colores y hemos sido muchos los que fuimos solidarios de este arco iris discriminador. Por eso, me avergüenza todavía más que nada hayamos aprendido, que siga el mismo tono y la misma diferenciadora tonalidad. Y que antes de llorar por los muertos, o protestar por la vida arrebatada, tengamos que analizar el pigmento del sudario para saber si es o no nuestro muerto.

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Charo Zarzalejos - La mesa de las mesas.

26.02.10 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 25 (OTR/PRESS)

Ayer, jueves, por fin, inició su andadura la Comisión para un pacto económico, propuesta por el presidente del Gobierno en el pleno de hace una semana. Se trata, al parecer, de encontrar un amplio acuerdo sobre medidas concretas para afrontar una crisis que, según el propio Gobierno, va quedando atrás, hasta el punto de que al final del primer semestre iniciaremos la senda del crecimiento y a final de año, según el propio presidente Zapatero, se iniciará la creación de empleo neto. Es decir, parece que entran las prisas cuando la urgencia, de acuerdo con las previsiones del Ejecutivo, parecen haber pasado, en la medida que las perspectivas que se manejan son de clara aunque lenta mejoría.

La mesa reunida ayer es la mesa de las mesas. Es como si con este encuentro comenzara la historia, como si antes nada hubiera ocurrido, como si antes, en fin, no hubiera habido acuerdo alguno con grupo alguno. Los hechos son fríos y contundentes. Hasta el momento el Gobierno ha contado con la mayoría suficiente para llevar a cabo las medidas que ha considerado oportunas y muchas de ellas apoyadas expresamente por el PP, después de que Zapatero hubiera telefoneado a Rajoy. Los acuerdos del Gobierno con el principal grupo de la oposición se han fraguado en tiempo record; ha bastado que sus máximos responsables se pusieran de acuerdo.

Ahora ha cambiado el método y se buscan soluciones cuasi asamblearias y ello bajo el mantra de que el PP no arrima el hombro, como si CiU estuviera absolutamente de acuerdo con el Gobierno o no exigiera, al igual que el PP, la no subida del IVA, o como si Izquierda Unida estuviera encantada con la política del Gobierno. Forma parte de la estrategia socialista volver a la leyenda de la legislatura pasada consistente en la frase "el PP se ha quedado solo". Los populares no deben despreciar el posible efecto que esto pueda tener entre los ciudadanos y debe ser consciente de que entra en territorio de un cierto riesgo. Pero este riesgo no es mayor ni distinto al que asume el PSOE al no trabajar en serio y de manera decidida por un acuerdo con el principal partido de la oposición y buscar, como ha venido haciendo, apoyos en grupos tan legítimos como minoritarios.

El próximo encuentro ha sido convocado para el próximo lunes y si ayer Salgado y Montero dieron la sensación de haber estado en reuniones distintas, es seguro que a medida que se avance en las conversaciones será más fácil delimitar acuerdos y desacuerdos. El lunes recibirán todo un documento más pormenorizado, porque el que examinaron ayer, a juicio de la mayoría, era un mero índice de cuestiones.

La idea de un pacto de Estado se ha instalado de manera un tanto artificial. Nadie en la calle desprecia la idea del pacto y siempre es mejor el acuerdo que el desacuerdo, pero conviene tomar distancia. Un pacto de Estado no se gestiona como se está gestionado la mesa de las mesas. Si no hay ese acuerdo, no pasa nada. Todo seguirá como hasta ahora. Es decir, el Gobierno tendrá la mayoría necesaria para gestionar la crisis. Nunca le va a faltar quien le acompañe en sus medidas y todos ellos, los que apoyen y los que no, tendrán que rendir cuentas ante los ciudadanos cuando llegue la hora de ir a las urnas. Ni ayer comenzó la historia ni se acaba el mundo porque no haya pacto de Estado. Que nadie se agobie, porque en política, y también ahora, no siempre es fácil separar la verdad de la ficción.


Fernando Jáuregui - La "supercumbre": ¿quién viene, quién faltará?.

25.02.10 | 12:20. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Que un disidente cubano muera en huelga de hambre en protesta por la falta de libertades, preso en Cuba, es una pésima noticia para todos los españoles. Para los nacidos en España, hijos, nietos o biznietos de cubanos, parientes de gentes que viven en la isla, descendientes de gentes que murieron peleando en la guerra de la independencia o vaya usted a saber en qué guerra allá, la restauración de la democracia en Cuba es algo más que la mera aspiración de unos demócratas: algo de nuestro aire está en Cuba. Que muera un hombre llamado Orlando Zapata, pudriéndose en una cárcel castrista, es mucho más que una mala noticia. Es "nuestra" mala noticia. Y lamento, como el primero, la tibia reacción diplomática española ante este hecho lamentable.

Fuera retóricas: España siente en su carne cada revés en América Latina. Uno de cada tres cubanos es descendiente directo de español, lleva apellidos españoles, tiene una raíz en una provincia española. La lengua dominante en Latinoamérica es el español. Hemos estudiado la misma Historia, aunque quizá bajo prismas y enfoques muy diferentes (ya va siendo hora, por cierto, de unificarlos).

Ahora que España ejerce la presidencia de la Unión Europea, este semestre, el encuentro más importante en las próximas semanas es el que tendrá lugar entre la UE e Iberoamérica, a mediados de mayo en Madrid. ¿Quién vendrá, quién faltará? La diplomacia española ha cuidado con especial mimo cada presencia, pero las cosas no están fáciles: ha habido, y hay, tensiones bilaterales entre unas naciones latinoamericanas y otras, hay enemistades no fácilmente salvables -la presencia en la "cumbre" de Madrid del hondureño Lobo provoca reticencias que podrían convertirse en deserciones_ y existen escepticismos incluso acerca de la trayectoria de la política exterior española, ocasionalmente demasiado centrada en lo comercial.

Cierto: existen demasiados temas abiertos ahora mismo en el planteamiento de esta "cumbre" entre Europa y América Latina. Pero también se dan demasiados intereses como dar un portazo a este encuentro. A Europa le interesa cada día más el mercado y el potencial latinoamericano, a España cada día le ocupa en mayor medida consolidarse como "puente" entre ambos continentes y qué duda cabe de que a América le conviene una penetración suficiente y bastante en Europa.

Por eso, porque a todos les conviene, tiene que salir bien esa "cumbre" iberoamericano-europea, sobre la que aún pesan demasiadas incógnitas, excesivos problemas, muchas reticencias. Es una oportunidad que ninguna de las tres partes -ni América, Ni Europa y, menos aún, España_ se puede permitir desestimar. A ello.

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Consuelo Sánchez-Vicente - Quien no te conozca que te compre.

25.02.10 | 12:20. Archivado en Consuelo Sánchez-Vicente


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Se habrán quedado fríos los cuatro millones y medio de parados viendo las manifestaciones que empezaron ayer, toda la prensa coincide en la naturaleza de los adjetivos, "mani-Light", manifestación-masaje, protesta de guante blanco, débil protesta* a "mani-tongo" me suena a mí esta romería sindical, dieciocho meses después de que empezase la crisis, no se puede salir a la calle, desde mi punto de vista, para esto. No comparto en absoluto la tesis de que UGT y CCOO tenían que haberse echado al monte hace meses contra el Gobierno, todo lo contrario, lo que yo creo es que al mantener la calma cuando arreciaba la tormenta los sindicatos mayoritarios han hecho un ejercicio de responsabilidad. No es crispación lo que necesita esta crisis. Es el sabor a farsa y a impostura de las marchas de ayer, en mi opinión, lo repudiable.

Mi impresión es que Méndez y Toxo se han decidido al fin a sacar a sus "liberados" a la calle, más por complacer a su galería de la izquierda irredenta que por convicción, ni porque de verdad creyeran que el presidente Rodríguez Zapatero necesitaba un aviso para optar por el pacto y olvidarse del decretazo. No está en la naturaleza del actual presidente del Gobierno disgustar a sus amigos y la amistad de UGT y CCOO le resulta más que útil. La falta de convicción siempre lleva aparejada la falta de credibilidad, ese es el problema. Tal como yo lo veo, las manifestaciones contra el "pensionazo" suenan "blandi-blu" porque ni quienes las han convocado se las creen, ni quienes han acudido las juzgan necesarias para salvaguardar derecho alguno de los trabajadores.

Paliar las críticas que desde el propio entorno de la izquierda española les señalaba como cómplices complacientes del Gobierno en lugar de como defensores insobornables de los trabajadores, una parodia, una farsa, esto es lo que a mi me parece esta romería o procesión sindical por etapas del "pensionazo". Antes de la manifestación inaugural de Madrid el ministro de Trabajo Corbacho ya había explicado en el Congreso que nada se haría sin consenso sindical, y el presidente del Gobierno Zapatero volvió a señalar con el dedo acusador (casi tan obsceno como el de Aznar) y como culpables de lo que él no está atajando a los malos malísimos con rabo y cuernos de esta película, a "los especuladores internacionales" que conspiran contra el euro y contra España, a la gran banca, y a los mercados. "Quien no te conozca que te compre", decía el viejo chiste sobre un burro ciego que querían vender a un gitano. Por eso, porque nos conocemos todos, porque era martes, y porque el tiempo no acompañaba, da la impresión de que esta es una movilización de "liberados".

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Rafael Torres - Al margen - La palabra de Camps.

25.02.10 | 12:20. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Lejos de aclarar nada con su atrabiliaria declaración de bienes, Francisco Camps, el todavía presidente de la Comunidad Valenciana, ha sumido a la opinión pública en un mar de incertidumbres. Según se desprende de su pintoresca relación, está canino, tieso, pelado, apenas dispone de 900 euros en líquido y de cuatro futesas de escaso valor. Pero, entonces, ¿qué hace ese hombre con el dineral que gana, suficiente para mantener a diez familias de tamaño regular? ¿Derrocha? ¿Se lo pule en un visto y no visto? ¿Juega? ¿En qué se lo pule? ¿Y los trajes, esos ternos deslumbradores y carísimos que lleva? ¿Cómo los paga? ¿Con el dinero de quién? O bien: ¿No será eso, que se lo funde todo en trajes, la causa de su depauperación? Y su mujer, ¿qué dice?

Costa, el otro de los trajes, también está a la cuarta pregunta, pero no tanto como su ex-patrón. Lo de Camps, ciertamente, es inasumible en un país civilizado, donde los cargos públicos deben tener garantizado un decoroso pasar. ¿Necesita dinero Camps, que le dejemos algo? ¿El orgullo, por ventura, le impide pedir? Investíguese y remédiese su situación: una personalidad tan eminente no puede ir por la vida con 900 euros. ¿Y si le pasa algo? ¿Y si tiene, de pronto, una necesidad? Si en Europa se enteran de esto, entonces sí que nos equiparan con Grecia, o algo peor.

Investíguese, por el amor de dios. Claro que, puestos a investigar, no estaría de más que la Fiscalía se interesara por el asunto. A lo mejor Camps no ha contado bien, o ha contado sólo, por ejemplo, las cosas que tiene a su nombre, que eso le puede pasar a cualquiera, y ahí es donde la Fiscalía podría echarle una mano, en averiguar qué es, cuanto es, en realidad, lo que tiene. Por desgracia, la gente es muy mal pensada y cree que el hombre ha mentido como un bellaco. ¡Ah, la maledicencia! ¿Cómo se puede dudar así, tan alegremente, de la palabra de ese señor?


Antonio Casado - Los sindicatos hacen teatro.

25.02.10 | 12:20. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Las manifestaciones sindicales del martes pasado, y las que han de llevarse a cabo hasta el 6 de marzo, responden al esfuerzo conjunto de CC.OO. y UGT por escenificar su independencia del Gobierno. El pretexto es el llamado "pensionazo" aunque todo el mundo sabe que el alargamiento de la vida laboral hasta los 67 años es una simple propuesta, formulada en el contexto del Pacto de Toledo, pensado precisamente para impedir actuaciones unilaterales.

De hecho, prácticamente todos los análisis no relacionan estas movilizaciones con la eventual reforma del sistema de pensiones que plantea el Gobierno sino con la posición de los Sindicatos ante la gestión gubernamental de la crisis económica. Un efecto lógico de la presión ejercida contra los Sindicatos por la derecha sin complejos, la que practica el tiro al blanco contra Zapatero y les acusa de venderse a las subvenciones oficiales cuando tendrían que estar señalando al Gobierno como culpable de los cuatro millones largos de parados.

Las movilizaciones reaniman el coro político y mediático más próximo al PP. Una nueva ocasión de arremeter contra las dos grandes centrales sindicales, por su pasividad ante la crisis, por carecer de espíritu crítico ante el Gobierno, por vivir del cuento en un gran tinglado burocrático de bajo nivel de afiliación, por su flojera ante la política de Zapatero, por estar más preocupados de mantener sus privilegios que por exigir responsabilidades a los causantes de la destrucción del empleo, etc.

Como escenificación del intento sindical de distanciarse del Gobierno tampoco son creíbles estas marchas. Inesperado e innecesario intento, pues no es de peor condición cooperar con Zapatero que declararle la guerra. Lo malo es querer aparentar lo que no es. En resumen, que los sindicatos se echan a la calle pero poquito, sin exagerar, sin romper platos, sólo un ratito. Si además no consiguen calmar a quienes rabian por la flojera sindical en el acoso y derribo de Zapatero, pues están haciendo un pésimo negocio con sus movilizaciones de estos días.

Movilizaciones preventivas, insisto, porque las propuestas del Gobierno sobre pensiones, que acaban de ser enviadas al Pacto de Toledo, aún están muy lejos del BOE. Y tampoco aplacan a quienes llevan dos años preguntándose dónde están los sindicatos. Es la segunda advertencia preventiva de los sindicatos en los tres últimos meses. La primera fue el pasado 12 de diciembre ("Que no se aprovechen de la crisis. El trabajo, lo primero"), más contra los empresarios que contra el Gobierno, por si se les ocurría acordar un despido más fácil y más barato.

En ninguno de los dos casos estamos ante un desmentido a quienes llevan cosida a su discurso la dichosa pregunta: ¿Pero dónde están los sindicatos? Seguirán cargando con el sambenito.

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Carmen Tomás - La mini "mani" sindical.

25.02.10 | 12:20. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Cuatro millones y medio de trabajadores están parados, miles de empresas y autónomos han tenido que cerrar sus negocios, ahogados por los costes y la falta de crédito, y los dos sindicatos mayoritarios hacen que se manifiestan por la propuesta del Gobierno de subir a 67 años la edad de jubilación. La cosa fue tan exigua y tan deslucida que doy por hecho que Méndez y Toxo estarán reflexionando sobre su verdadera representatividad entre los trabajadores de este país. Cómo sería la cosa que no acudieron a la llamada ni los liberados sindicales que, por cierto, nos cuestan a cada español 300 euros que pagamos de nuestros impuestos.

UGT y Comisiones Obreras quisieron el martes hacernos creer que se manifestaban contra el Gobierno y éste que lo veía muy normal y muy constitucional. Tanto que algunos diputados socialistas se echaron a la calle para protestar contra una propuesta de su propio Gobierno. Esto es el mundo al revés. Nos hemos vuelto todos locos. Los sindicatos mayoritarios no arremeten en la calle contra un Gobierno que no gobierna y que se ha desentendido de tomar medidas; el Gobierno hace que quiere llegar acuerdos con la oposición a la que pone a escurrir, a la que le echa la culpa de la crisis, y a la que en realidad le encantaría que tragase para buscar la complicidad y el reparto del coste de las soluciones; un presidente que manda a dos empleados a pacificar a los mercados y que tarda 24 horas en desbaratar todo el trabajo apelando de nuevo a la conspiración, a la crisis financiera y a la política inmobiliaria de Aznar que hace seis años que dejó de gobernar, y un ministro de Trabajo que asegura que la crisis ya no es financiera sino de las familias y de los barrios y que hay que hacer un llamamiento a las ONG"s para que ayuden porque el Estado ya no puede hacer más.

Mientras, los ciudadanos ven cómo van pasando los días, los meses y no hay soluciones encima de la mesa. Pero sí más parados desasistidos, más familias sin ingresos, más jóvenes sin futuro y más impuestos. Nada de austeridad. Al contrario, cada día se conoce un nuevo capítulo de gastos superfluos, algunos casi insultantes, y nula voluntad de reformas. Menos mal que los que vivimos en la Comunidad de Madrid, hoy la más próspera de España y entre las 25 mejores de la Unión Europea, vemos cómo se han vuelto a arremangar y los emprendedores, los que generan riqueza y trabajo, van a recibir apoyo para salir adelante.

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Victoria Lafora - El ensayo.

25.02.10 | 12:20. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

La sesión de control tuvo ayer su morbo. No estaba ni Zapatero ni Rajoy, Maria Teresa Fernández de la Vega, repudiada por el PP, se exilió a Bruselas ante la cita "ineludible" de una reunión del Foro América Latina del grupo socialista. Pero la oposición se empleó a fondo en las tres figuras que van a llevar el peso de la negociación sobre el pacto: Elena Salgado, José Blanco y Miguel Sebastián.

La vicepresidenta económica se ha convertido en el nuevo objetivo de los populares, para dejar en evidencia que De la Vega ya es una figura en declive. La estrategia consistía en evidenciar la mala gestión económica y los desastres del Ejecutivo de Zapatero justo veinticuatro horas antes del día "D", ya que hoy se reúne, por primera vez la comisión del pacto contra la crisis.

Por eso, los tres aludidos ensayaron desde sus escaños las instrucciones recibidas y escenificaron la postura de mano tendida, pase lo pase y digan lo que digan.

Soraya Sáenz de Santamaría se encontró con la sorpresa de una respuesta mesurada y tranquila a su ardiente intervención, en línea con lo que viene siendo habitual en su oratoria parlamentaria. Incluso la vicepresidenta le llegó a decir que lo importante no era perder el tiempo en pensar a quién iban a dirigir sus preguntas en el futuro, sino a llegar a acuerdos en los temas fundamentales, para lo que esperaba contar con el PP.

También el ministro de Fomento, a pesar de las dificultades que tiene a veces en no mezclar gallego y castellano, se hizo entender en su oferta de mano tendida a los diputados populares a la hora de pactar el recorte presupuestario de su departamento y que va a afectar a la inversión en infraestructuras y alta velocidad.

Dado que en la última reunión de la dirección del PP, el pasado lunes, se oyeron voces que reclamaban a Rajoy prudencia a la hora de rechazar tajantemente la posibilidad de llegar a algún tipo de pacto con el Gobierno por el riesgo de quedar marginados frente al resto de los grupos. Hay dirigentes conservadores que temen que la ciudadanía no entienda que, en momentos de graves dificultades, el PP limite su labor de oposición a la descalificación permanente, sin entrar a discutir alternativas para salir de la crisis. Y hasta Esperanza Aguirre, con un claro afán de provocar, llegó a proponer en la citada reunión un gobierno de coalición. Rajoy tiene cada vez más complicado dar un portazo sin más.

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José Cavero - Algunos ministros responden con energía.

25.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 24 (OTR/PRESS)

Las preguntas y respuestas que suelen producirse en el Congreso y en el Senado, y que habitualmente responden miembros del gobierno, llevan un tiempo registrando tonos generalmente más severos y ácidos, por parte de algunos ministros. Dos ejemplos de los últimos días: en el Congreso, Rubalcaba no disimula el enfado que le producen, miércoles tras miércoles, las preguntas de los diputados del PP Gil Lázaro y Cosidó sobre el Caso Faisán. Una y otra vez, y creo que Rubalcaba contabiliza ya dieciséis, Rubalcaba insiste en que no sabe más de lo que ha contado, que probablemente es menos de lo que saben, o suponen, en el PP...

En el Senado, la ministra de Defensa, Carme Chacón, estrenó este tono tajante contestando a la secretaria general y senadora Dolores de Cospedal cuando ésta se interesaba por la presunta base que los Estados Unidos podrían construir en el aeropuerto de Ciudad Real, una eventualidad que apareció en un diario y que desmintió de inmediato el Departamento de Defensa. Chacón repitió el mentís y lo hizo con evidente deseo de humillar a la "preguntadora" Cospedal: le reprochó que su única pregunta en lo que llevamos de legislatura fuera tan indocumentada y frívola, y le dijo que, a este paso, se fuera preparando mejor la otra pregunta que le correspondería hacer en los dos años que aún restan de legislatura. Ayer, Cospedal se calló, pero hoy no. María Dolores de Cospedal aseguró este miércoles que la ministra de Defensa, Carme Chacón, "mintió" al acusarla de realizar su primera pregunta oral en el Senado 22 meses después de comenzar la legislatura. Sin embargo, el diario de sesiones del Senado, a su vez, desmiente a la secretaria general del PP, ya que revela que sólo ha tomado la palabra una vez (la de ayer) para preguntar al Gobierno.

"Me parece indignante que una ministra responda a una pregunta insultando y mintiendo", ha dicho de Cospedal en Telecinco, al referirse a la acusación de Chacón. Asegura que el resto de senadores "sabe perfectamente" de su intensa actividad en la Cámara alta. Sin embargo, el Diario de Sesiones recoge que la primera vez que la presidenta del PP castellano-manchego tomó la palabra en el Senado fue ayer. De Cospedal preguntó a Chacón "si tiene intención el Gobierno de autorizar que en el aeropuerto de Ciudad Real se instale una base militar de los Estados Unidos de América". Por lo demás, el resto de la actividad en la Cámara de la dirigente del PP se ha limitado, hasta la fecha, a las preguntas por escrito que preparan los equipos de los partidos y firman los senadores. A su nombre aparecen un total de 154 preguntas presentadas por escrito.

"De paso", el diario Público ha aprovechado para contar que María Dolores de Cospedal obtiene por su actividad en el Senado 78.940 euros, repartido en un sueldo de 51.331, 65 euros y otros 27.608 en conceptos de "indemnizaciones por gastos necesarios para el desempeño de su función" en la Cámara. El resto de ingresos que tiene la presidenta del PP manchego es 64.473,61 que recibe del propio Partido Popular y 3.054,10 del Ministerio de Justicia por su condición de abogada del Estado y casi otros 6.000 euros por su participación en conferencias y la aportación de un plan de pensiones. En total tiene unos ingresos de 165.651,65 euros. En cuanto al dinero que tiene en cuentas corrientes, Cospedal aseguró que antes de la posesión del cargo de diputada, en diciembre de 2006, tenía 42.681,26 euros, y, en julio de 2009, su saldo en la cuentas bancarias ascendió vertiginosamente a 417.069,66 euros, justificados por la dirigente conservadora a "la venta de un piso".

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Pedro Calvo Hernando - Un poco de aire y dos consejos.

24.02.10 | 12:20. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 23 (OTR/PRESS)

El turismo y las exportaciones, según los últimos datos, comienzan a repuntar en España, es decir, dejan de bajar y empiezan a subir, lo que constituye una buena noticia, a añadir a otras anteriores. Lo que sucede es que las buenas noticias siguen quedando sepultadas por las malas, lo que no significa que no existan y que la tendencia poco a poco pudiera irse modificando. Empiezo así porque creo que es bueno tomar un poco de aire cuando las circunstancias lo permiten, antes de que nos muramos todos de asfixia, que es lo que puede ocurrir si nos fijamos sólo en los cantos funerales de los superagoreros, que son los que están deseando lo del cuanto peor mejor, como todos sabemos y como tienen perfectamente acreditado en estos últimos y aciagos meses. Yo quiero dejar claro ante los lectores que deseo con toda mi alma que este país salga pronto de la crisis económica, a la vista de que hay tanta gente que evidencia su deseo contrario y sus nervios cada vez que se abre alguna posibilidad hacia el optimismo. El amor a mi país me hace ver claro en tan pantanoso terreno.

Digo esto en plena movilización sindical porque ambas cosas no tienen mucho que ver entre sí. Las movilizaciones son el ejercicio de un derecho sagrado de los sindicatos, a los que nadie podrá acusar de no haber echado una mano en la lucha contra la crisis y el desempleo. Lo que hacen ahora es castigar al Gobierno por sus torpezas, sustancialmente por la de haber introducido inoportuna y equivocadamente un tema como el alargamiento de la vida laboral precisamente ahora. Ya sabemos que habrá que hacer algo en ese terreno, pero ni corría esa prisa ni debía plantearse con semejante desaliño. Así que críticas a los sindicatos, ni una por mi parte. Muchas al Gobierno y todavía más al primer partido de la oposición, como los lectores conocen perfectamente. El equipo de Zapatero tiene que aprender a no equivocarse o al menos a no equivocarse tanto, y el de Rajoy debe replantearse toda la filosofía de su respuesta a la crisis para anteponer los intereses generales a los suyos propios. Así de sencillo.

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Andrés Aberasturi - El jueves ¿milagro?.

23.02.10 | 12:20. Archivado en Andrés Aberasturi


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Que se haga verdad el título de la inolvidable película de Berlanga "Los jueves, milagros" no va a ser fácil. El milagro, claro, sería que este jueves, en la primera reunión del triunvirato Salgado, Blanco y Sebastián con la oposición, hubiera un mínimo acuerdo entre el Gobierno y el PP para un pacto anticrisis, una brizna de voluntad por ambas partes, un poquito de por favor al menos. Lo que viene sucediendo en las vísperas no sólo no presagia nada bueno sino que todo hace pensar en que ni el uno ni el otro tienen el menor interés en que el milagro se produzca. No se explica que cuando faltan horas para esa reunión se dediquen descalificaciones mutuas de muy grueso calado y todos invoquen el bien de España para justificar sus pretensiones. Mal asunto cuando algo que debería ser tan racional y científico como es un pacto económico, se tiene que refugiar tras conceptos tan sentimentales.

No vamos bien y esto no es más que una lucha contra el tiempo, una apuesta a futuro por saber quién va a acabar antes: si la crisis con Zapatero o Zapatero con la crisis. En cualquier caso es un problema de ZP en el que Rajoy, asista como asista, ya sea de espectador o de abajo firmante de un posible pacto, tiene las papeletas hipotecadas. Contemplemos los supuestos.

Es posible que la crisis remita antes de las elecciones. El triunfo se lo apuntará en todo caso el Gobierno tanto si el PP hubiera participado en ese pacto como si no. Si no participa y la crisis acaba, sería peor, claro, pero no mucho peor que si hubiera entrado.

La otra posibilidad -según los expertos, más creíble- es que la crisis continúe más o menos instalada hasta la elecciones. El Gobierno, entonces echará la culpa al PP de no haber contribuido sumándose al pacto. Pero si se suma y la crisis no termina, a Rajoy no le quedará discurso alternativo porque se habrá convertido en socio de una política incapaz de acabar con el problema. No lo tienen fácil los de Génova y menos aun si a la vez que miran el calendario electoral con el ojo derecho, contemplan con el izquierdo las fechas posibles de su particular vía crucis llamado Gürtel.

Lo malo de todo lo que he escrito es que sólo lo hago desde la óptica de unas elecciones y no desde el interés general de la gente. Pero es que es así como los miran los partidos y que nadie espere que ninguno de ellos de una puntada sin hilo, un voto de confianza a cambio de nada o un apoyo gratuito por el bien de la comunidad (a no ser su comunidad autónoma).

Y además, sigue vigente el complicado tema ideológico del que en su día hablara Zapatero. Traducido a medidas concretas posibles para el jueves-milagro: ¿cómo poner de acuerdo a quien está convencido de que es necesario subir impuestos con quien cree que lo fundamental es bajarlos? Y esto no es más que un ejemplo. Tal vez sí pudieran ponerse de acuerdo en alguna cosa concreta, pero eso no bastaría.

Lo dejo para el final porque sé que lo que voy a decir no tiene ninguna posibilidad: lo que está en quiebra técnica es el modelo de estado autonómico, no su idea, que me parece bien con reparos, sino su financiación. Se nos ha ido de las manos y ese es un hecho al que nos tendremos que enfrentar alguna vez. O hacemos un estado federal con todas sus consecuencias, o limitamos el poder devorador de las autonomías. Lo que no puede sostenerse es este invento raro que no es ni una cosa ni otra y del que solo sabemos que nos sale carísimo.

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Luis del Val - Vivir en el error.

23.02.10 | 12:20. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Comienza a ser patético el desprestigio moral de la clase política, su obsesiva preocupación por la comunicación, cuando lo único que comunican es una preocupante falta de ideas unida a los malos ejemplos. ¿Alguien ha suprimido algunos de los asesores, que cobran y no asesoran? En los partidos políticos que no están en el poder ¿ha habido ajustes salariales del aparato, despidos o, por el contrario, se ha contratado a nuevas personas? En las autonomías del Reino ¿se ha intentado reorganizar las consejerías, suprimir direcciones generales, agrupar negociados o, por el contrario, se continúa empleando la contratación eventual, como un portillo para convocar oposiciones restringidas y transformar en funcionarios por la puerta de atrás a parientes, amigos y simpatizantes?

A medida que la situación laboral es más difícil, crece el espanto, y, entonces es el momento de recordar si hay algún pariente político, porque los políticos son, ahora más que nunca, una oficina de colocación.

Un amigo me contaba que un mejicano que viajaba a Madrid para la Feria de San Isidro, le comentó que iba a dejar la política, y dedicarse a sus negocios. Al año siguiente, en los toros, mi amigo le preguntó que qué tal le iba sin estar en la política, y le contestó que había vuelto, con este solemne razonamiento: "Es un error vivir fuera del presupuesto". La mayoría pastueña de esta sociedad infantilizada y acobardada, ya sólo aspira a la limosna de un puesto en la Administración. Y la Administración toma nota: va a aumentar la presión fiscal contra los que tienen el coraje de vivir fuera del Presupuesto, lejos de los pesebres partidistas. ¡Duro con ellos! Los más lerdos en Economía ya saben que no se creará empleo hasta el 2014, así que es el momento de no cometer tonterías y hacer lo posible para vivir dentro del Presupuesto. Y lejos del error.

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José Cavero - Zapatero apremia a Rajoy.

23.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Aunque la semana estará este martes protagonizada por las movilizaciones sindicales contrarias a que se amplíe la edad laboral hasta los 67 años, no hay duda de que será sólo una interrupción temporal, e inmediatamente se recuperará el gran asunto del momento: La reunión del jueves, en la que los tres representantes del Gobierno se reunirán con los portavoces de los grupos parlamentarios del Congreso para establecer el comienzo de las negociaciones que deberían conducir a un pacto de estado por la economía o a alguna solución pactada entre las distintas fuerzas políticas. Sobre todo, se centra el debate en garantizar la presencia y participación del PP, después de que sus distintos dirigentes hayan expresado una y otra vez su desconfianza radical y su nula voluntad de salir en apoyo del Gobierno en este trance.

De momento, al Gobierno parece que le basta con tener la garantía de que el PP participará en esos debates preliminares, aunque más tarde es probable que haya alguna clase de descuelgue o de abandono, atendiendo a los propios intereses del principal partido de la oposición: no se fía del Gobierno, y menos de Zapatero, y sólo creen en sus propios programas de actuación, por cierto, muy poco conocidos. De ahí que las intervenciones del presidente Zapatero insistan en reclamar que el PP no sea ajeno a la búsqueda de soluciones que, naturalmente, deberá ejecutar el Gobierno... algo en lo que también choca el PP, que quisiera ver reemplazando al Gobierno para demostrar que está capacitado para salir de la crisis.

Rodríguez Zapatero, entre tanto, y durante este último fin de semana, reiteró su deseo: No le pido al PP y a Rajoy que ayude al Gobierno, sino al país. No le pido que ayude al Gobierno, sino al país. Diciendo que no a todo, no se ayuda a España a salir de la crisis. Ha aprovechado, de paso, el presidente, para recordar los orígenes y las causas de la crisis: las causas fundamentales de la crisis económica son la avaricia y el afán especulador, ha dicho, con referencias al Plan de Suelo puesto en marcha por Aznar y que agudizó la crisis inmobiliaria. Y tampoco perdió la ocasión para criticar las descalificaciones de Rajoy: es sencillamente inmoral que digan que España va a la quiebra y a la bancarrota. No hay derecho a que nadie ponga en duda la solvencia de España como país. Pero, sobre todo, Zapatero trata de pasar por alto esas desconfianza del PP y sus dirigentes y conducirlos a la mesa de negociaciones, donde, ha dicho, se planteará la búsqueda de acuerdos sin ninguna condición previa.

Esta vez, quien, desde el PP, se ha ocupado de contradecir al Gobierno ha sido Javier Arenas. De entrada, sostiene que el pacto que propone Zapatero es una patraña y no significa más que fotos, brindis al sol y escenas de sofá. Para añadir, seguidamente -como ha hecho Rajoy-, su disposición a colaborar: el PP tiene muy claro que la defensa del interés general nos obliga a ayudar. Pero sin olvidar el mensaje central, que también repiten Rajoy, Cospedal o Sáenz de Santamaría: Si Zapatero tuviera sentido del Estado, dejaría la presidencia del Gobierno. O, por lo menos, desdecirse de todo lo que vienen promoviendo, como ha dicho Cospedal: Si el Gobierno quiere llegar a pactos, antes deberá cambiar su política económica...

Así están las cosas, y así se prolongarán en esta primera fase. Luego, posiblemente oiremos otros estribillos o los mismos actualizados. Irán, pero sin entusiasmo alguno, sin ganas y porque se ven forzados a acudir, y en la secreta esperanza de que el pacto no será posible. Pero no sería adecuado que se notara demasiado que, desde el primer momento, ha tenido una oposición tenaz y a ultranza: la del partido que aspira a gobernar en la siguiente legislatura...

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José Cavero - El otro escenario, el sindical.

23.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Hasta ahora todo venía centrado en la reunión que los partidos parlamentarios llevarán a cabo el jueves, para señalar por dónde pudiera producirse alguna clase de conjunción en el llamado Pacto de Estado por la Economía. Pero la semana se ve interrumpida por la aparición en escena de los sindicatos y su movilización contra el propósito de ampliar en dos años el tiempo anterior a la jubilación de los trabajadores. Ese propósito avanzado y anunciado por el Gobierno saltándose el trámite pertinente de someterlo al Pacto de Toledo, ha merecido una repulsa fulgurante y tajante de los dirigentes sindicales, que, como han descrito algunos de sus propios dirigentes "han puesto pie en pared", y han advertido al presidente del Gobierno que "así, no, Zapatero; eso no", con una agresividad que no parece la más ajustada para el amigo que ha cometido un error de estrategia, sino para el enemigo irreconciliable y a destruir...

Pero es el tono que han elegido los sindicatos, muy frecuentemente alanceados por haber mantenido un silencio cómplice con los efectos y derivaciones más lacerantes de la crisis, por ejemplo, los cuatro millones y pico de parados. Esos millones de parados no han merecido las movilizaciones que ahora se disponen a llevar a cabo los sindicalistas y sus seguidores en Madrid, Barcelona o Valencia, entre algunas ciudades más. En realidad, da la impresión de que los sindicatos pretenden con esta salida a la calle no resultar totalmente ajenos a la crisis y sus consecuencias. La reforma de las pensiones, o de la edad de jubilación, está en buena medida forzada a plantearse por causas que, siquiera en alguna medida, vienen forzadas por la crisis: El sistema de la Seguridad Social no tiene los ingresos que tenía hace dos o tres años, y en cambio, ha elevado sus gastos derivados de la propia crisis. La otra razón es puramente demográfica: vivimos una veintena de años más de lo que vivíamos hace dos décadas, y eso también pasa factura al sistema. Hasta el punto de que venimos escuchando desde hace años que se hace imprescindible proceder a su revisión y puesta al día, precisamente para que dure y pueda servir para las generaciones de los próximos años. Sólo hay un procedimiento: que los ingresos mejoren. Y no se han descubierto más que dos fórmulas: con más trabajadores cotizantes, o con la cotización durante más tiempo de los actuales cotizantes.

Lo primero, es, ahora mismo, difícil de conseguir precisamente por causa de una crisis que ha destruido cerca de dos millones de empleos y muchos miles de empresas. Hasta que se regenere ese tejido empresarial y vuelva a crearse empleo neto, piensan los expertos que deben buscarse soluciones alternativas, entre ellas la prolongación de la vida laboral. ¿Pero, cómo hacerlo, sin molestar a quienes abominan de sus trabajos y querrían haber llegado a la jubilación "ayer" y no pasado mañana? Ahí es donde deberán pactar los políticos del Pacto de Toledo: si habrá de ser una prolongación voluntaria, y que tenga alguna clase de aliciente para quienes prolonguen su tiempo de vida laboral o para las empresas que los mantengan en sus nóminas. Y que se excluyan algunas profesiones de especial dureza, o quienes ya han cotizado por encima de determinado número de años...

Todo eso se supone que se debatirá en el Pacto de Toledo, y todo ha comenzado a debatirse en la opinión pública por virtud de un garrafal error del Gobierno, que ha sido enviar un proyecto inmaduro e incompleto como si fuera un programa "serio y solvente" de próxima y forzosa aplicación. Los sindicatos han aprovechado el error para mostrar su eventual fiereza, después de haber sido repetidamente criticados por su ausencia en otras tareas pendientes, como la reforma del mercado de trabajo...


Cayetano González - Pitos a los Reyes y al himno.

23.02.10 | 12:20. Archivado en Cayetano González


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

La imagen de los Reyes de España siendo abucheados y pitados el pasado domingo por una parte del público que asistía en el Pabellón "Bizkaia Arena" de Barakaldo a la final de la Copa del Rey de Baloncesto entre el Real Madrid y el Barcelona no es una anécdota ni un sucedido menor, salvo que se quiera relativizar todo. Como tampoco es una anécdota ni un sucedido menor que esos abucheos y pitos se repitieran cuando por los altavoces del pabellón sonaron, eso sí brevemente, las notas del Himno Nacional de España.

Aunque sea injusto, es la imagen de toda la sociedad vasca la que resulta dañada por la actitud de unos cuantos que no tienen el más mínimo respeto ni la más elemental educación. Eso es lo que ha venido sucediendo en el País Vasco desde hace décadas. La actitud violenta, totalitaria y fascista de ETA y de quienes les apoyan ha hecho un daño terrible a todos los vascos en su conjunto, por mucho que sea una obviedad decir que la mayoría de la sociedad vasca no apoya la violencia.

Centrándome en los incidentes del pasado domingo, ¿qué dirían los nacionalistas y los abertzales si cuando sonara el himno de Euskadi, el "Gora ta Gora", se oyeran pitos y abucheos? ¿Qué dirían los del PNV si a un lehendakari nacionalista se le silbara? Bueno, de hecho ya pasó con ocasión de algo muchísimo mas grave que un partido de baloncesto. Cuando a la salida del funeral del dirigente socialista Fernando Buesa, asesinado por ETA en febrero del 2000, el entonces lehendakari Ibarretxe fue increpado por una gran parte de los asistentes por lo que entendieron había sido una reacción tibia y tardía ante aquel asesinato cometido a 300 metros de la residencia del lehendakari, el PNV no tuvo otra ocurrencia que montar una manifestación de desagravio a Ibarretxe al grito de "Lehendakari Aurrera" (Presidente adelante). Pero si se trata del Rey o de cualquier símbolo que huela a español, el trato es diferente. Ahí vale todo.

Durante muchos años se ha estado educando en el odio a todo lo que suene a España a una buena parte de la juventud vasca. Muy seguramente, ninguno de los jóvenes o no tan jóvenes que el pasado domingo tuvieron ese comportamiento tan denigrante con los Reyes o con el Himno Nacional sepan una palabra de la historia reciente ni de España ni del País Vasco. Tampoco les importará demasiado vivir en la ignorancia. Ellos han crecido en medio del fanatismo y de ver a lo español como algo opresor y como sinónimo de enemigo del pueblo vasco. Eso tardará bastantes generaciones en desaparecer, porque el daño que se ha hecho en las últimas décadas ha sido muy profundo. De ahí la importancia de que algunas cosas empiecen a cambiar en el País Vasco, comenzando por la existencia de un Gobierno no sectario que utilice todas las herramientas que tiene a su alcance para educar a las nuevas generaciones de vascos en valores que son básicos en cualquier sociedad, como el derecho a la vida, la libertad o el respeto a quien piense de manera diferente. Por algo hay que empezar y, mientras tanto, habrá que aguantar a los maleducados y zafios de turno.

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Fermín Bocos - Bailando con su enemigo.

23.02.10 | 12:20. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 22 (OTR/PRESS)

Todos hablan ya de un pacto, incluso quienes no creen en él. Hasta hace bien poco, concretamente hasta el 30 de diciembre, el presidente Zapatero aseguraba que no podía pactar con el PP un plan o programa capaz de facilitar una solución para la grave crisis económica que padece España. ¿Por qué? Porque -según dijo en respuesta a una pregunta- se lo impedía su "ideología". Mes y medio después, antes de ayer, en un mitin celebrado en Málaga, el mismo Zapatero conminaba a Mariano Rajoy a pactar: "No le pido que apoye al Gobierno, sino que apoye a Este país. Se lo pido y se lo ofrezco", remató. ¿En qué quedamos? O mejor dicho, ¿con qué Zapatero nos quedamos? ¿Con el que no podía pactar por razones "ideológicas" o con el del domingo en Málaga que parece otro, fruto, tal vez, de la lectura -y del cálculo- de lo que dicen los sondeos acerca del pacto que reclaman la mayoría de los ciudadanos? Tratándose de Zapatero, los dos son válidos. En el mes de diciembre ganaba tiempo, y ahora, planteando exactamente lo contrario, también quiere ganar tiempo. El tiempo en política lo es todo.

Como bien sabe, también, Mariano Rajoy ha pasado de invitar a los diputados socialistas a que repasen las biografías de Tony Blair y de Gordon Brown para ver si les inspiran algo y dan el paso para sustituir a ZP al frente del PSOE a decir que si le llaman de La Moncloa acudirá. De mala gana, pero acudirá; porque, digámoslo todo, también Rajoy quiere ganar tiempo y no está por la labor de sacarle las castañas del fuego a un Zapatero que, si la cosa saliera medio bien, se apresuraría a apuntarse el tanto apuñalando a quienes le presten ahora un caballo para cruzar el río desbordado en el que está atrapado. Mala pinta y peor futuro promete eso del pacto, por otra parte tan necesario. España, sigue siendo diferente.

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Consuelo Sánchez-Vicente - ¡Cuánto bla, bla, bla, señor!

22.02.10 | 12:20. Archivado en Consuelo Sánchez-Vicente


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Zapatero no le pide a Rajoy que ayude al Gobierno sino al país, que presente sus propuestas y deje de descalificar las del gobierno porque diciendo no a todo no se ayuda a España, que la unión hace la fuerza... ¿Será posible? Faltan meses para las elecciones catalanas, más de un año para las municipales y autonómicas, y más de dos para las generales, pero tenemos que rendirnos a la evidencia: ya estamos en campaña. El presidente del gobierno de la crisis ya está en campaña electoral. Vendiendo motos averiadas para convencidos, en vez de dedicar cada segundo del día -y los que les pueda sumar el insomnio que cabe suponer que debería sufrir un dirigente político responsable con la ruina que tenemos encima- a decir qué piensa hacer para remontar el paro y recortar el déficit. Que medidas con-cre-tas va a adoptar, cuando, y para hacer qué solicita el apoyo de la oposición. En vez de gobernar, en definitiva

Que montón de palabras: cada una de ellas una ofensa a los parados, y más agua fría sobre la incertidumbre que paraliza el país. Que el PP presente sus propuestas para salir de la crisis económica y deje de "descalificar" las del PSOE, dice el presidente. ¿Pero de verdad no queda nadie a su lado, un amigo, alguien, que le recuerde que el presidente es él y su trabajo ese, el que con tanta insistencia él reclama al PP?

"Diciendo no a todo no se ayuda a España a salir de la crisis", afirma. Reducción del déficit público y de la deuda y control del gasto público pactando incluso un techo de gasto a las autonomías si es preciso, reestructurar el sistema financiero para que fluya el crédito porque sin crédito no hay inversión y sin inversión no hay empleo, reformar el mercado laboral para introducir un modelo único de contrato con una indemnización que vaya incrementándose según sean más los años trabajados en vez de la selva que ahora, en que tenemos hasta cinco modelos de contrato, uno con 45 días por despido, otro con 33, otro de 0 a 8, otros ni un euro... Y el pacto de la Educación. Y el de la Energía, contemplando -¿por qué no?- el recurso a la energía nuclear, en lo que está hasta Obama. Yo esto se lo vengo oyendo decir a Rajoy desde antes que Zapatero se inventase su última Comisión. A la oposición se le puede pedir esto, criterios generales, ideas. Pero quien tiene que concretar es el gobierno, a quien le toca gobernar es a Zapatero, quien ha ganado esa responsabilidad en las urnas es él.

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Fernando Jáuregui - La semana política que empieza - ¿Será Zapatero capaz de hacer frente a tanto?

22.02.10 | 12:20. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Menuda semanita le espera a Zapatero. Poner en marcha la "comisión del pacto", o como quiera que acabe llamándose. Convencer a Durao Barroso -y, de paso, a la propia opinión pública española_ de que la presidencia semestral europea a cargo de España sí tiene algún contenido (a alguien habrá que pedir responsabilidades allá por el mes de junio, cuando esto acabe). Afrontar una manifestación sindical, la del día 23, que teóricamente no va contra el Gobierno, pero que en la práctica puede resultar en un grito de protesta contra las condiciones en las que ya viven tantos parados y muchos asalariados. Y, encima, contrarrestar, como trató de hacer este domingo en Málaga, los agoreros vaticinios que pronostican una catástrofe electoral en algunos de los que aún son feudos socialistas, como Andalucía o Castilla-La Mancha. ¿Podrá ZP, por sí solo, con tanta carga?

Por si faltase algo, Mariano Rajoy lanzado a recorrer los caminos de España pegando duro. El presidente del PP sabe -sospecho_ que perdió a los puntos el importante debate parlamentario de la pasada semana por su intransigencia contra todo tipo de pacto y ahora, no sin cierto éxito, cambia las tornas y acusa al jefe del Gobierno de ser quien, en realidad, no quiere pactar. Cosa que ahora Zapatero, tras haber declarado, hace un mes y medio, imposible el pacto por motivos ideológicos, ahora trata de desmentir por todos los medios: "No le pido a Rajoy que ayude al Gobierno, sino a nuestro país; se lo pido y se lo ofrezco", dijo ZP este domingo en su mítin en Málaga, tras culpar, eso sí, al PP y al sistema financiero de estar en los orígenes de la actual crisis económica.

Ciertamente, no lo tiene difícil el líder "popular" ante el cúmulo de contradicciones, vaguedades y barullos que han marcado la trayectoria gubernamental; pero eso no debe ser obstáculo para que también Rajoy reconsidere sus posiciones, como se ha visto obligado a hacer Zapatero, y sondee las posibilidades de un pacto. Que es, me parece, lo que una mayoría inmensa de españoles pide a los dos principales actores de la política nacional. Veremos qué ocurre este martes, cuando miles de personas, convocadas por los sindicatos, que ya han pedido un acuerdo económico, reclamen a los dos, ZP y MR, que den el paso de una vez.

Y ya digo: encima, ese mismo martes, Zapatero recibe en La Moncloa al presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso, en un intento de potenciar la presidencia semestral española de la UE. Una presidencia que, reconozcámoslo, está pasando sin pena ni gloria, no exclusivamente por culpa de las autoridades españolas, sino por un cúmulo de circunstancias, entre las que destaca la puesta en marcha de los mecanismos del Tratado de Lisboa, con la competencia de la presidencia del Consejo de la UE incluída.

Pues eso: como decía un castizo, mucho arroz para un pollo. Que, además, ya ha perdido muchas plumas. Menuda semanita.

fjauregui@diariocritico.com

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Francisco Muro de Iscar - Arrimar el hombro

22.02.10 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Entramos en semanas decisivas para la estabilidad de nuestro país. Fuera nos miran con lupa, los mercados están en tensión, el desempleo es una losa que aumenta de tamaño, empieza sus trabajos "la Comisión" y los sindicatos rompen su noviazgo con el Gobierno a cuenta de la reforma de las pensiones. Es curioso, porque después de aguantar todo al novio y de callar ante todo, ahora se van a lanzar a la calle contra una reforma que es imposible de frenar y que es indispensable a corto plazo. A medio plazo habrá que hacer muchas más y habrá que llamar al sacrificio de todos. Y los sindicatos, que se han tragado sin rechistar todos los errores del Gobierno salen ahora a la calle por una tímida e insuficiente reforma de las pensiones. Es cierto que hay una enorme sensibilidad y que la mayoría de los ciudadanos prefieren que no se toquen las pensiones, ni se recorten los salarios, la sanidad o la educación ni por supuestos los "derechos sociales" que ha impulsado Zapatero. Pero eso no justifica que los que deben ser más responsables sólo busquen titulares de prensa.

Es cierto también que el Gobierno empieza la casa por el tejado y quiere ahora arreglar en dos meses lo que ha contribuido a estropear en varios años. Y lo hace apelando a los partidos minoritarios, sosteniendo un lento e ineficaz diálogo social y olvidando que donde está la clave del gasto, y por tanto del indispensable ahorro, es en las autonomías y en los ayuntamientos. Si unas y otros no están en la mesa de debate, y si el PP se mantiene-le mantienen al margen, ya puede aprobar lo que quiera el Gobierno, que ganará las votaciones en el Congreso y en el Senado, y posiblemente la batalla del marketing, y perderá (perderemos) la guerra económica en la calle. Abandonada la idea del Pacto de Estado, los pequeños acuerdos son pan para hoy y hambre para mañana.

Este el momento de arrimar el hombro y para eso hace falta altura de miras y la mayor parte de la clase política y social está demostrando que no levanta un palmo del suelo. ¿Cómo explicar las manifestaciones sindicales por alargar dos años la vida laboral y el silencio cómplice ante la inanidad de la política económica y ante un mercado laboral ineficaz e ineficiente? ¿Qué reformas imprescindibles se van a poder hacer en España con previsión de futuro si los empresarios están desaparecidos, los sindicatos enrocados en sus privilegios, el Gobierno no sabe que hacer y la oposición espera sentada a ver pasar el cadáver de su enemigo? ¿Quién va a explicar a los ciudadanos, que son gente inteligente y responsable en su inmensa mayoría, que no se puede salir de la crisis sin que todos rememos en una única dirección, con medidas que exigen esfuerzo y sacrificios? No son buenos tiempos para la lírica ni para el sentido común.

francisco.muro@planalfa.es


José Luis Gómez - A vueltas con España - Dos meses clave para Zapatero

22.02.10 | 12:20. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Atajar la crisis es una prioridad de tal calibre que no admite demoras, lo cual pone a prueba a todas las fuerzas políticas, pero sobre todo al PSOE, que es el que gobierna. En realidad, también al PP, no solo por su condición de alternativa, sino porque también gestiona muchas comunidades autónomas, cuyas competencias en políticas microeconómicas son superiores a las del Ejecutivo central. La sensación que dan es de excesivo mareo de la perdiz, cuando de lo que se trata es de tomar medidas, a ser posible pactadas entre los partidos, sin diverger demasiado con la mesa del diálogo social en la que están empresarios y sindicatos; por cierto con menos tensiones y sin tantos rodeos.

Si el presidente Zapatero decide coger el toro por los cuernos va a tener que sentarse con Mariano Rajoy y si quiere ser expeditivo en el diálogo abierto, lo ideal es que esa misión se la confíe a José Blanco. El nuevo hombre fuerte del Gobierno seguramente no precisa agotar los dos meses que se dio de plazo el presidente para negociar los asuntos de competitividad y empleo, modelo productivo, consolidación fiscal y fluidez del crédito, partiendo de que en otras mesas siguen la reforma laboral, que ya negocian sindicatos y patronal, y las pensiones, que debe analizar la comisión del pacto de Toledo, quizá sin tanta prisa como en los otros temas. Hace falta alguien pragmático, capaz de hablarle claro a la gente, sabiendo que no será fácil y que la situación traerá consigo muchos problemas e incluso más sufrimiento.

Siendo todo urgente, hay algo que no debería aguardar dos meses: la fluidez del crédito, ya que sin gasolina el coche no anda. De poco importa que bancos y cajas de ahorros sorteasen el colapso internacional motivado por la insolvencia de grandes entidades internacionales si resulta que ahora tenemos un sector financiero ensimismado, arreglando sus propios problemas, una vez que ya no puede acudir al crédito internacional. Bancos y, sobre todo, cajas consumen tantas provisiones internas que el dinero no llega a la calle, que también deberá acostumbrarse a rebajar las alegrías del pasado, ya que las cifras de endeudamiento de familias y empresas son muy altas y las del Estado van por el camino de serlo. Por lo demás, el proceso de reordenación de las cajas lleva demasiado tiempo abierto, sin salidas inmediatas. Toca acelerar.


José Cavero - Blanco será el estratega del Pacto de Estado

22.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Todos parecen prepararse para la "reunión del pacto de Estado por la economía", anunciada para el jueves por el presidente Zapatero. Se producirá ese día un primer encuentro, a partir del cual se supone que se formarán grupos de trabajo y empezarán a concretar propuestas concretas. Algo, muy poco, se sabe sobre por dónde comenzarán los debates. Desde El País se nos ha explicado este domingo que el ministro José Blanco tiene el encargo de dar peso político al pacto. Y que ha sido el elegido para compensar las tendencias liberales de los otros dos ministros integrantes de esa "troika" de ministros, la vicepresidenta Salgado y el titular de Industria Sebastián. Zapatero ha encumbrado a Blanco como vicepresidente de facto -observa el diario Público-, tras descartar sentarse él mismo a la mesa de negociación. De manera que Blanco ha resurgido como hombre fuerte indudable e incuestionado: no sólo es el ministro inversor, sino el vigilante de la estrategia del partido socialista, de acuerdo con el líder Zapatero.

Pero, a continuación, lo primero que deberán superar los ministros es la desconfianza y el escepticismo que se ha encargado de cultivar y que difunde permanentemente el PP. Primero fue Dolores de Cospedal, y ahora es el propio Rajoy quien observa con desconfianza sin límite esos trabajos. Hoy mismo reitera Rajoy que el presidente no quiere pactar, sino solo ganar tiempo, y esperar, sencillamente, a que escampe. Y una vez más, Rajoy reclama a Zapatero que rectifique de sus propias recetas y se acoja y asuma las del PP. Los socialistas, a su vez, señalan la irresponsabilidad histórica del PP y de Rajoy en esta hora crítica. El propio José Blanco denuncia esa pasividad de los populares, cuando proclama desde Público que "los nacionalistas están demostrando más sentido de Estado que el PP". Añade que el PP debe decidir si actúa como motor o como freno de la recuperación económica. Ahí estará, por consiguiente, el primer escollo a superar: tratar recomprometer al PP en unos acuerdos hacia los que, hasta la fecha, ha permanecido al margen, por entender que la crisis misma, su profundidad y duración, les iba a favorecer de manera automática.

Es posible que no estén ya tan convencidos de que será de ese modo, porque si la crisis no tiene una salida próxima, pudiera prolongarse en el tiempo, y continuar algunos o unos cuantos años más, para desesperación de todos... Y en tal caso, también los populares se verían muy seriamente alcanzados por la depresión generalizada. Pero, de momento, Rajoy reduce ese intento de pacto a un intento socialista de ganar tiempo. Y por ello, las advertencias que les hace Blanco: Si el PP no entierra el hacha de guerra, tendrá que dar muchísimas explicaciones a los ciudadanos. Los analistas políticos también tienen presente que José Blanco cultiva, desde hace tiempo, la relación con los dirigentes de CiU y del PNV en el Congreso, Durán i Lleida y Josu Erkoreka. Y aunque ambos ya han advertido que no serán menos "palmeros", no es improbable que el Gobierno se pueda apoyar en ellos como alternativa al renuente PP. De otro lado, un cronista barcelonés señalaba en su columna que "todo apunta a que Zapatero colmará de atenciones a CiU en plena campaña catalana", con lo que tal cosa pudiera suponer de tensionar las relaciones de Zapatero con Montilla y el PSC.


Fernando Jáuregui - Siete días trepidantes - "A ver si va a tener razón Rajoy..."

21.02.10 | 12:20. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Rajoy dice que, si Zapatero quiere que pacte con él, primero tiene que rectificar. Sin embargo, lo cierto es, me parece, que Zapatero rectifica continuamente. Es más: en política económica -y no solo--, la estrategia del Gobierno, si de tal puede hablarse, supone una continua rectificación. Y de ello hemos tenido abundantes ejemplos esta misma semana que concluye.

Soy de los que creen que Zapatero ganó el debate del pasado miércoles en torno a la situación económica. Y lo ganó precisamente porque rectificó, con un giro de ciento ochenta grados, cuanto había dicho, apenas mes y medio antes, acerca de pactar o no las soluciones a la crisis con la oposición. Del "no por motivos ideológicos" se pasó al "por supuesto, sugieran ustedes lo que quieran" y a la creación de una comisión negociadora cuyos componentes -Salgado, Blanco y Sebastián_ han sido, por cierto, muy analizados en función de la escala ascendente / descendente del poder en el entorno del "zapaterato".

Lo ganó, decía, porque lo perdió, a mi entender, Rajoy, que no tomó, con los guantes de las precauciones debidas, la mano que le tendía, no sé si con daga escondida -pero eso es lo que se trataba de averiguar, precisamente--, el presidente del Gobierno. Los diagnósticos que hace el presidente del PP, sus regañinas a ZP, están muy bien y pueden estar cargadas de razón: pero ahora tendría que comprobar si la oferta de pacto es sincera, hasta dónde cabe la famosa rectificación y hasta qué punto el gobernante socialista está dispuesto a dar paso a fórmulas nuevas para atajar la sangría de parados, de descontentos, de temerosos, de frustrados y desconfiados que está empezando a poblar una España hasta hace no muchos meses alegre, confiada y derrochadora.

La verdad es que la política económica de Zapatero es, incluso a ojos de los no expertos --bueno, él tampoco lo es, desde luego--, algo incoherente. Su último ataque, en Londres, a los mercados, evidencia que equivoca los conceptos: mercado es una cosa y tiburones financieros, otra. Que ZP diga que el déficit bajará cuando España crezca me parece el último error verbal, que justificará una nueva pérdida de confianza casualmente de esos mismos mercados a los que un día se corteja y al siguiente, se ataca. Uno de los grandes problemas de ZP es su locuacidad: a veces parece que no se da cuenta de que lo que él dice, cualquier cosa, no corresponde con lo que un ciudadano corriente, usted o yo, decimos, sino que causa estado, porque él es el presidente del Gobierno, última fuente de poder y de decisión en muchas cosas.

Y, así, nos ha ido procurando quebraderos de cabeza llamando "antipatriotas" a quienes pronosticaban la crisis, atacando al capitalismo en Rodiezmo y agasajándolo en Wall Street, ofreciendo pactos a la derecha y luego negando que piense llamar a Rajoy a La Moncloa. "A ver si al final va a tener razón Rajoy en lo de que Zapatero es un mentiroso...", me decía estos días un colega que, como yo, pensaba que ZP había batido al presidente del PP en el "debatazo" del miércoles. Yo no pienso que Zapatero, por cuyas cualidades humanas y por su condición de patriota tengo un gran respeto, nos mienta. El dice la verdad los lunes, y los martes, y los miércoles, y los jueves... El problema es que esa verdad, entre lunes y jueves, puede haber cambiado por completo, y el viernes puede que nos encontremos ante una verdad diferente a la del lunes y el jueves. Y Zapatero estará convencido de "su" verdad todos esos días de la semana, mientras los demás nos volvemos locos intentando interpretar lo que verdaderamente se quiere decir y hacer.

Y así, claro, el pacto resulta bastante difícil. Aunque se diera el caso, que es que no, que Rajoy, empecinado en aguardar a que la fruta madura caiga del árbol monclovita por sí sola, quisiera de verdad pactar. Que ya digo: no.

fjauregui@diariocritico.com

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Carlos Carnicero - El coste del boicot

21.02.10 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

La crispación y la confrontación política es una tecnología cuidadosamente estudiada por los sociólogos neoconservadores. En síntesis creen que la híper movilización de los sectores más conservadores de la sociedad alrededor de planteamientos radicales e integristas consigue finalmente hacer desistir a una parte significativa del electorado progresista que no acude a votar por una insatisfacción sobre la política provocada en última instancias por un clima irrespirable en el que la crispación sustituye al diálogo constructivo. La derecha más radical está más movilizada si recibe impulsos agresivos.

Desde que José María Aznar llegó a la política nacional como presidente del PP sustituyendo a Manuel Fraga, sus envites han sido netamente de confrontación. Desde el "váyase señor González" hasta la llamada a la rebelión de los diputados socialistas contra su líder, José Luis Rodríguez Zapatero, promulgada por Mariano Rajoy en el Congreso, hay una línea de continuidad en la que la utilización de los crímenes del GAL, las manipulaciones del PP sobre el 11-M, la oposición activa a la negociación con ETA o la ausencia total de colaboración para afrontar la crisis económica son episodios de una misma estrategia que promueve solamente el desgaste del Gobierno. No hay colaboración, hay confrontación. El pacto es imposible porque no está en la naturaleza del PP. Eso no quiere decir que en determinados momentos haya habido en el PSOE quien piense que esa estrategia, de rebote, les favorece a ellos.

Cuando hay una situación económica internacional que afecta gravemente a España, el PP se centra en desacreditar al presidente del Gobierno que tiene que representar a nuestro país en el mundo. De las declaraciones de José María Aznar calificando al presidente de Gobierno de "jefe de los pirómanos" a la afirmación de Rajoy de que Zapatero "no es creíble ni confiable" se puede desprender esa prioridad en promover la catástrofe y aglutinar al electorado conservador alrededor de ideas de desprecio hacia el Gobierno socialista.

No se trata de criticar y dar alternativas; se trata sinceramente de desacreditar y de promover el boicot hacia las políticas y la confiabilidad del gobierno socialista.

Al margen de los aciertos y los errores del Gobierno, del peso de la economía en los estados de ánimo colectivo, la tecnología de la confrontación y del boicot tiene un riesgo: que una mayoría de electores de izquierda y de centro se asusten de la posibilidad de que llegue a gobernar un partido que utiliza esa metodológica y vuelvan a una movilización sustentada den el voto útil. El PP debería haber aprendido de las elecciones del 2004 y del 2008 en las que el miedo que promovían sus políticas aglutinaron el apoyo a Zapatero. Puede volver a ocurrir lo mismo.

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José Luis Gómez - A vueltas con España - Blanco, el hombre fuerte del Gobierno

21.02.10 | 12:20. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

José Blanco ya es el hombre fuerte del Gobierno, en una interpretación compartida por políticos y medios de comunicación de las más diversas tendencias. Y eso que no es ni el presidente, ni siquiera uno de los tres vicepresidentes, un cargo que, la verdad sea dicha, va camino de generar inflación.

Los mismos que durante mucho tiempo jugaron a ningunearle e incluso a hacer bromas llamándole Pepiño --creyendo acaso que así se le conocía en Galicia, donde siempre había sido Blanquito-- andan ahora haciendo cola en esa gran feria de los aduladores que tiene Madrid por sede permanente.

Pepe Blanco comenzó siendo un político controvertido y audaz para convertirse, aún siendo joven, en una persona tan intuitiva como sensata. E incluso humilde. Suyo es el mérito de haber convertido en líder oficial del PSOE a un colega suyo de León, al que después le preparó el camino para ser presidente. No quiso ser ministro en 2004. Ni siquiera en 2008. Sabía que su papel estaba en gestionar el PSOE, la gran máquina electoral y de marketing que, si se diera el caso, podría competir con la mismísima Coca-Cola.

Por el Gobierno fueron desfilando todos los otros compañeros -y compañeras- que hicieron de José Luis Rodríguez Zapatero -Jose, sin acento, para Carme Chacón- todo un referente político de una nueva generación de socialistas. Unos se quemaron en un plis-plas, otros se enredaron y algunas se olvidaron de que ser ministras es compatible con ser como la gente. Blanco, que es de Lugo, contempló la escena desde el poder del PSOE, hasta que se dio cuenta de que en el partido había tocado techo y de que ya podía hacer otras cosas. Zapatero lo nombró entonces ministro de Fomento sin que tuviese que renunciar a su control de Ferraz, donde alguien empezó a darle la lata, pero sin mayores consecuencias. En realidad, ZP lo nombró ministro con mayúsculas, ya que Fomento es el único ministerio que suena realmente a tal cosa; los otros o son muy técnicos o están medio vacíos de contenido, como consecuencia de la descentralización que lleva consigo el Estado de las autonomías. Dicho de otro modo: Blanco tiene donde mandar, sin coordinarse. Sobre todo si los ingenieros no le ponen palos en las ruedas.

Si llega o no a vicepresidente del Gobierno, no parece que sea lo más importante. Ni para él, ni para Zapatero. Otra cosa es que José Blanco sea ya el futuro y que, como tal, se note cada día más en el Ejecutivo. Entre otras, tiene la ventaja de controlar el PSOE y de saber pactar con los de fuera.

Puestos a especular, lleva muchas papeletas para que le toque algo si hay sorteo de candidaturas electorales en España o en Galicia. Y si no lo hay, bastante tiene con ser el hombre fuerte del Gobierno que ahora luchará contra la crisis y, de paso, contra Mariano Rajoy, a quien Pepe es capaz de desequilibrar. En eso sí que se nota que es gallego y que entiende el juego de Mariano, a quien en Madrid no acaban de cogerle el tranquillo. Digamos que Pepe sabe donde le aprieta el zapato a Mariano. ¿O no?


José Cavero - La búsqueda del pacto

21.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

De momento, el pacto ése para salvar la economía en esta fase de la crisis, tiene más de preparativos que otra cosa. Parece que, finalmente, el jueves próximo se producirá ese esperado encuentro entre los partidos, pero poco más se sabe sobre la actitud de cada cual, salvo lo que van diciendo los correspondientes líderes. Desde el PP se insiste en la desconfianza radical, e incluso se han avanzado algunos aspectos de su propio programa de actuación, "el gran secreto", o el secreto mejor guardado. Rajoy ha hablado de un contrato laboral con indemnización en función de la antigüedad en la empresa, ha vuelto a reclamar que quede sin efecto la anunciada subida de impuestos y reclama una ley para reducir la morosidad. Pero ha lanzado otros axiomas paralelos, por ejemplo, que el principio inspirador tiene que ser ayudar al emprendedor. Y ha señalado que la Administración paga con un retraso de 139 días y así no se puede funcionar. Dice que es absurdo subir el IVA y más en el sector del turismo. Pero, sobre todo, insiste en su gran estribillo: el gobierno debe rectificar a fondo en toda su política económica. Dice incluso que si en algo está de acuerdo todo el mundo es en que tiene que haber una rectificación económica a lo grande. En la misma línea que Rajoy, claro, está su portavoz económico, Cristóbal Montoro: "Pactaríamos con el Gobierno si rectifica".

Desde el gobierno se cree que hay elementos suficientes para sacar "algo" adelante, aunque todavía no se sabe bien qué saldrá de ese comité. Teresa Fernández de la Vega proclama: "Creemos que hay margen de acuerdo". Pero sigue habiendo en el seno del PSOE muchas desconfianzas hacia el PP. Por ejemplo, la que expresa Francisco Fernández Marugán: "Lamentablemente, el PP no quiere comprometerse". Y en cuanto a las restantes fuerzas y portavoces, puede haber sorpresas inesperadas. Si hasta ahora se había contado con los nacionalistas catalanes y vascos, ojo a lo que dice Durán i Lleida; que el PSOE no debe creer que vamos a dar apoyo a Zapatero.

Dicho de otro modo, que el mercado está difícil, sumamente difícil. Y mientras tanto, pocos parecen recordarse cómo empezó todo este embrollo de la crisis. Zapatero viajó ayer a Londres y ha recordado que "los déficit públicos se producen porque imperaron las tesis de los que hoy exigen apremiantemente reducirlos. Vaya paradoja: que los mercados que salvamos intenten poner dificultades. Pero así es la cruda realidad. Lo dijo con el primer ministro británico, Gordon Brown, el otro líder europeo asediado y acorralado por la crisis.

Y mientras tanto, la clientela o la afición está todavía atónita con la contemplación de los dirigentes sindicales, Toxo y Méndez, y su "pie en la pared" contra la propuesta de elevar la edad de jubilación. Muy a menudo, los sindicalistas habían parecido al margen de la crisis, sin entender de qué iba eso. Ahora están rozando el ridículo con su batalla a ultranza y la expresión que hacen de su postura intolerante. Escuchar a Cándido Méndez proclamar, con voz tonante: "Zapatero, así, no. Zapatero, eso no", avivará las sospechas de que este Gobierno tiene un miedo atroz a los sindicalistas, y la sospecha de que volverá a hacerles caso incluso contra toda razón y lógica. ¿Será verdad que Toxo y Méndez son los verdaderos vicepresidentes de la situación?


Charo Zarzalejos - Sesenta días

21.02.10 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Las comisiones, en general, no tienen buena prensa. Sirven para que se multipliquen testimonios, las espadas dialécticas se adueñen del ambiente y, en raras ocasiones, se averigua algo que no se sabía o se establecen conclusiones que resulten novedosas. Consciente de ello, el Presidente ha dado un plazo de dos meses para que la comisión capitaneada por José Blanco llegue a acuerdos con los grupos parlamentarios para encontrar recetas para salir de la crisis, para que la realidad no duela tanto y deje de ser tan taciturna como hasta el momento.

En las vísperas se está visualizando el ascenso imparable de Blanco, el escaso entusiasmo de quienes van a asistir a la cita del jueves y la ausencia absoluta hacia el primer partido de la Oposición. Guste o no guste, el partido liderado por Rajoy tiene, nada menos, que 10 millones de votos. Menos que el PSOE, pero también son muchos votos. Por otro lado, el que Rajoy explicite su desconfianza en el Gobierno no ayuda tampoco a que los ánimos se sosieguen, aunque en Génova explican esta posición porque creen que Zapatero lo que de verdad quiere es pactar con CiU y PNV "y con los que se sumen".

En cualquier caso hay que abandonar la idea del pacto de Estado. En estos sesenta días se hablará de muchos asuntos, pero todos son de tal envergadura que merecen, cada uno de ellos, un curso monográfico y la impresión más compartida es que la situación no está para muchas disquisiciones. Estos sesenta días servirán, además, para que los partidos nacionalistas aparezcan como especialmente responsables y comprometidos. A estos sesenta días de trabajo hay que añadir algo que ha pasado más desapercibido como es el enorme calendario de proyectos de ley y planes que el Gobierno, según su Presidente, va a llevar al Congreso durante el mes de marzo. La última propuesta es, además, elaborar una Ley de Economía Social. La de la Economía Sostenible parece estar en estudio.

No sé si el Gobierno trata de ganar tiempo. Lo que es seguro es que el tiempo pasa y que lo único concreto y tangible son los 426 euros que van a recibir todas aquellas personas que ya no cobran ningún tipo de prestación. Todo lo demás queda al albur de la negociación, condicionado al pacto con otros grupos y, como mucho, a propuestas que hace el Gobierno para decidir entre todos. En una democracia parlamentaria acudir a la vía del decreto no es lo más aconsejable. Todos los Ejecutivos toman con cuidado esta facultad, pero cuando las circunstancias lo exigen se aprueba un decreto y no pasa nada, como ha quedado demostrado con el decreto aprobado por el Consejo de Ministros a iniciativa del ministro de Fomento para afrontar el conflicto de los controladores. ¿Se imaginan que en lugar de tomar decisiones claras, Blanco hubiera creado una comisión? Si un ministro puede tomar decisiones, mucho más un Presidente de Gobierno que, cuando ha querido, ha demostrado ser capaz de hacerlo.

Nuestro Presidente cuando quiere algo lo hace, o por lo menos lo dice. Ni sesenta días han pasado desde que la Vicepresidenta Salgado viajara a Londres con el fin de "tranquilizar e informar correctamente a los mercados" para que el Presidente, también en Londres, les reprochara a los mismos mercados su actitud. Un desahogo por su parte absolutamente inoportuno que ni Brown ni Papandreu se permitieron y que los mercados y quienes no son los mercados apuntaran en cuaderno de mármol.

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José Cavero - Las dificultades del Pacto

21.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Hay toda clase de apuestas, ahora mismo, sobre lo que sucederá con el pacto que ofreció el Gobierno en el reciente debate del Congreso. La impresión que dan los portavoces parlamentarios es que nadie quiere que se pueda decir de él que no está dispuesto a cooperar o que, con seguridad, se quedará fuera del pacto. Aunque eso sea, en último extremo, lo que suceda con alguna de las siglas. Pero el propio Mariano Rajoy, después de haber asegurado repetidamente que no adoptará nuevos compromisos si con anterioridad no hay rectificación plena de Zapatero, en el escenario siguiente aparece más sosegado y colaborador. De manera que podemos seleccionar la frase más apropiada para el momento adecuado: "En ocasiones, reunirse es perder el tiempo", ha dicho. Y también: "Si quieres que algo se pudra mételo en un cajón o crea una comisión". Y también: "La comisión persigue hacer ruido y perder el tiempo". Pero, a continuación, le hace una llamada Elena Salgado y aparece el Rajoy "siempre muy correcto en la distancia corta", como le describe la vicepresidenta.

Hay el entendimiento generalizado de que será muy difícil para Rajoy dejar la silla vacía en la comisión creada para negociar. Los restantes portavoces no han sido menos cautos ni han mostrado menores recelos, en su conjunto: Josu Erkoreka, portavoz del PNV, ha advertido que "si buscan palanganero que les salve cundo les faltan mayorías, que no vengan". Gaspar Llamazares ha estado en parecido tono: "No vamos a actuar como palmeros, sino de acicate para que los problemas se resuelvan". El republicano Joan Ridao también se ha curado en salud: "Esperamos diálogo real, no una estrategia para sedar a la oposición y tenerla entretenida". Otros dirigentes han sido más constructivos, y han dado consejos: Artur Mas indica que el presidente deberá actuar con el máximo realismo y menos petulancia.

Por parte del Gobierno, me imagino que también hay esperanza y recelos y desconfianzas. De entrada, la vicepresidenta Elena Salgado ha advertido que el Gobierno no va a dejar de gobernar. Es decir, que no ha calado la idea de Rajoy de que les "dejen paso que arrollan". Como ha explicado un profesor, "la democracia tiene sus reglas, una es que ningún gobierno asume su incompetencia, se echa en brazos de la oposición y cede las carteras ministeriales". Es evidente que al presidente le corresponderá decir la última palabra en la elección de los aliados para concretar su plan. Pero no es menos cierto que la propia negociación y cómo se desarrolle permitirán saber a Zapatero cuál es la disposición de las distintas fuerzas. Y a Rajoy hasta dónde podrá quedarse al margen.

Todos se juegan algo, o mucho. Empezando por el pueblo español en su conjunto, acostumbrado ya a comprobar demasiadas improvisaciones y actuaciones no suficientemente meditadas, tanto en el Gobierno como en la oposición, por igual. En Zapatero como en Rajoy.

Por lo demás, algunos analistas se lanzan a profetizar que en los tres ministros encargados de la negociación del pacto están las piezas maestras de la siguiente remodelación. Eso es mucho anticipar. No hay duda de que son tres ministros bien considerados por Zapatero, pero de ahí a empezar la especulación de una crisis ministerial..., puede ir una gran distancia.


Victoria Lafora - Moción de censura

21.02.10 | 12:20. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Antes de acabar la legislatura, si no se llega a un pacto para salir de la crisis cosa improbable a día de hoy, el Partido Popular presentará una moción de censura a Zapatero aunque no la gane.

Lo hará cuando el desgaste del actual presidente esté en su apogeo, cuando la fecha de las elecciones esté próxima y cuando sea rentable electoralmente presentar a Mariano Rajoy como candidato alternativo. Porque la moción de censura en el Parlamento español, siguiendo el modelo alemán, obliga a presentar un candidato alternativo y un programa de gobierno que debe ser votado por el resto de las fuerzas políticas.

Lo hizo Felipe González con Adolfo Suárez, no tuvo apoyos suficientes, pero ganó moralmente y fue el anticipo de la gran victoria socialista de 1982. Puede ser el pistoletazo de salida de la campaña electoral con un Presidente del Gobierno vencido. Pero hay que hacerlo bien y ganar el envite.

Lo malo de Rajoy es que siempre prefiere esperar a que el adversario político se despeñe, metafóricamente hablando, que tomar la iniciativa. Su parsimonia es tal que, para pasmo de propios y extraños, llegó a incitar a los diputados del grupo socialista, en el debate de esta semana, a que derrocaran a su líder, con tal de no tener que hacerlo él.

El problema de fumarse un puro -de seguir la táctica de "fumando espero..."- es que el contrincante puede levantar la cabeza, no por sus méritos, sino aupado por una coyuntura mas benigna.

El sector "impaciente" del PP se sube por las paredes cuando ve como Rajoy, después de tener supuestamente ganado un debate, se desinfla en el cara a cara cuando Zapatero le reta a presentar una moción de censura y se queda sin respuesta. "Tenía una bala y la ha perdido" dicen con resignación.

Para compensar, para demostrar que la derecha no carece de testosterona y que los tiene bien puestos, Aznar vuelve a ser él mismo y hace gestos obscenos a los estudiantes que osaron reventar su conferencia en la Universidad de Oviedo. Allí describió al presidente del Gobierno con el tono despectivo e insultante que, a su juicio, debería haber utilizado su sucesor en la tribuna del Congreso.

Esperanza Aguirre, que imaginamos lo que dice en privado de su líder a tenor de lo que oímos sobre Gallardón, vuelve a amagar y asegura que mucha gente le pide que se postule como presidenta del PP nacional, pero que ella lo rechaza. ¿Hasta cuando?

De momento, el PP va a acudir a las citas de la comisión del Pacto porque quedarse fuera antes de empezar sería muy mal visto por la opinión pública con cuatro millones de parados. En cuanto a la "troika" socialista, el ministro Sebastián, por muy predilecto que sea de Zapatero, tampoco presenta un historial de propensión al diálogo el entendimiento y la flexibilidad imprescindible en este momento clave.

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Carmen Tomás - Desde el parqué - Desconfianza y riesgo

21.02.10 | 12:20. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

La bolsa española ha vivido unos días de subidas, tras los sustos de las anteriores. El IBEX cerró con un alza del 4,4 por ciento en una de sus mejores semanas desde el pasado verano. Abrirá el lunes desde los 10.676 puntos. Pero, cuidado con los espejismos. Muy pocos expertos son optimistas sobre el futuro a corto plazo. No se descartan nuevas correcciones y la volatilidad será la tónica. Hay demasiadas incertidumbres en el horizonte y la confianza no vuelve. No hay más que ver los volúmenes de negocio de estos días para darse cuenta de lo que pesan aún en el ánimo de los inversores por ejemplo la retirada de los estímulos, el plan griego, la llegada de nuevos síntomas de que la recuperación está ahí y no ha sido un espejismo o nuevos resultados empresariales.

Por lo que se refiere a la bolsa española que ha caído más que todas las grandes, a todas esas incertidumbres se unen nuestros problemas específicos. El castigo a los bancos, con mucha deuda e inmuebles en sus carteras y una morosidad alta, ha sido claro. Varios bancos extranjeros han decidido hacer provisiones para cubrirse de posibles impagos. Y tampoco el Gobierno genera la confianza necesaria en que España hará los deberes alejando cualquier duda sobre el impago de sus compromisos. En este sentido no fue únicamente desalentadora la comparecencia en el Congreso del presidente del gobierno. Tampoco va a ayudar en nada el mensaje lanzado por Zapatero en Londres este fin de semana, quien de nuevo ha lanzado acusaciones a los especuladores de ser los responsables de provocar la crisis y pedir ahora una reducción de los déficits públicos.

Paradójicamente, en Londres, Zapatero -junto a Brown- rechazó drásticas medidas de ajuste. Ambos compartieron la idea de que no ha llegado el momento de retirar los estímulos a la economía, porque lo contrario pondría en peligro la recuperación este año. Veremos cómo se toman los mercados este nuevo giro del presidente español al que ahora no parece interesarle hacer un ajuste de las cuentas públicas en consonancia con el abultado déficit público tan alejado de los requerimientos de Bruselas. Un giro que nos puede costar caro en los mercados de acciones y de deuda.

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Andrés Aberasturi - La fiesta terminó.

20.02.10 | 12:20. Archivado en Andrés Aberasturi


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Cuando la fiesta lleva ya muchos días terminada, lo que a uno se le ocurre es pillar cuanto antes escobas y fregonas y ponerse a limpiar lo antes posible las reliquias de los pasados días de vino y rosas. Si se dejan más tiempo se corre el peligro de convertir el recuerdo de la abundancia en aquel verso hermoso sólo para el amor pero definitivamente poco recomendable para pasar a la historia: todo en ti fue naufragio

Sirva esta poética comparación para explicar lo que uno piensa sobre el solar patrio, el presidente ZP y las posibilidades de las comisiones que se anuncian para llegar a acuerdos que nos vayan sacando de la crisis, que vayan limpiando el local de las guirnaldas, rotas ya, con las que decoramos aquel guateque de los tiempos felices: están los farolillos chinos de los 400 euros, las banderitas de los cheques-bebé, las serpentinas de las subvenciones que no pueden ser eternas y los vistosos letreros del "Plan E". ¿Todo fue malo? En absoluto; y hasta resultó hermoso mientras duró pero la fiesta terminó hace mucho, el "pincha" dejó los vinilos y los cedés porque entre la SGAE y lo que pagaba como autónomo aquello no era negocio y los camareros fueron despedidos uno a uno hasta que el bar cerró definitivamente. La fiesta había terminado y todos lo sabían menos ZP y su Gobierno que seguían empeñados en una conga a la que nadie se apuntaba.

Bien; así están las cosas; el local hecho una ruina y lo suyo sería -hubiera sido- contratar lo primero y con urgencia una brigada de limpieza y no parar hasta dejarlo brillante como una patena. Sin adornos, claro, pero limpio. Y decir al "pincha" que volviera aunque iba a ganar menos y al del bar que se pusiera detrás de la barra ayudándole para reponer la bebida pero advirtiéndole que ya no podría cobrar la consumición al mismo precio porque la fiesta había terminado. No se hizo nada de eso: hasta muy altas horas de la noche se empecinaron en seguir bailando aquella conga patética, sin música y sin luz y por eso cambiaban el ritmo y hasta la dirección sin saber por qué.

Nada se hizo hasta que un día, viendo ya ZP y su Gobierno lo que ya era naufragio, decidió no ponerse a limpiar sino llamar a los invitados para dilucidar entre todos por dónde convendría empezar la limpieza, si sería mejor usar escobas o escobones, bayetas o fregonas, mister proper o fairy. Y los invitados, ay, decían y decían y se hicieron dos bandos y mientras discutían en el centro del salón, legiones de parados iban rodeando el edificio en silencio y los autónomos y la pymes escalaban los muros hasta que un batallón no de geos sino de inspectores de Hacienda les apuntaron con sus bolígrafos; "cumplimos órdenes" dijeron pero se veía que estaban a punto también de revelarse.

Esto es sólo una metáfora de lo que ha pasado y de lo que puede pasar. Pero es un hecho que cuando acabó la fiesta nadie lo dijo, nadie quiso verlo y uno está en la duda de si a estas alturas se puede discutir entre usar escobas o escobones o lo mejor sería ponerse a limpiar ya con lo que fuera. Lo único que no sobra es tiempo.

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Antonio Casado - La quimera del pacto.

20.02.10 | 12:20. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Podrían alcanzarse acuerdos concretos para salir de la crisis económica. Puntuales, como se dice ahora. Incluidos los de geometría variable. O sea, que el Gobierno puede acordar con algún partido lo que no acuerda con otro. Pero cuando se abre esta confusa dinámica de búsqueda de pactos contra la crisis, hemos de saber que un Pacto de Estado es otra cosa.

Imposible hablar de un Pacto de Estado si no incluye la firma de las dos grandes fuerzas políticas nacionales, la que gobierna y la que aspira a gobernar. Es condición no solo necesaria, sino imprescindible, sine qua non, aunque pudiera no ser suficiente. Y de ese Pacto que implique de verdad al Gobierno y al PP, es de lo que hablaron los dirigentes de Convergencia i Unió, e incluso el Rey de España, cuando hace unos días plantearon la necesidad de salir del agujero con un esfuerzo concertado.

La Corona y los nacionalistas catalanes le ganaron la posición a PP y PSOE al invitarles a enterrar el hacha de guerra y ponerse de acuerdo en luchar juntos contra una crisis que ha puesto al país al borde de la bancarrota. Sin embargo, el PSOE ha sido más hábil para recoger el guante y hacer un poco más incómoda la posición del PP. Si el PP apareciese ahora abrazado al Gobierno en las recetas anticrisis se quedaría sin su discurso, que está basado en la confrontación y necesita de las malas noticias para echar a Zapatero de la Moncloa.

La posición del PSOE tampoco es ningún misterio. En el fondo, tampoco está interesado en tener de su parte al PP, en algo parecido a un Pacto de Estado, porque perdería la coartada que consiste en estar a todas horas acusando al adversario de no arrimar el hombro y jugar al cuanto peor, mejor. Véase como, a pesar de proclamar su esperanza de que el PP arrime el hombro en el seno de la comisión negociadora que empezará a reunirse el jueves que viene, los ministros del Gobierno y los dirigentes socialistas no pierden ocasión de referirse a la "codicia" de Rajoy, a su "egoísmo" y a su desprecio al interés general.

El principal partido de la oposición no se queda atrás a la hora de acreditar que, efectivamente, tampoco le interesa en el fondo un gran acuerdo con el Gobierno socialista. Aunque acudirá a la cita del jueves que viene -no será Rajoy, en ningún caso-, los dirigentes del PP se muestran pesimistas y recuerdan aquello de que cuando se quieren dejar pudrir las cosas lo mejor es nombrar una comisión. Rajoy ha declarado que "no va a servir para nada", Y su portavoz, González Pons, ha calificado de "pachanga" esta ronda de representantes políticos con los ministros Salgado, Blanco y Sebastián anunciada por Zapatero en el reciente debate parlamentario sobre la situación económica.

Con estos antecedentes, cualquier posibilidad de entendimiento entre los dos grandes es una quimera.

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Esther Esteban - Más que palabras - La roja y los cojones.

20.02.10 | 12:20. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Nunca he sido futbolera ni he entendido muy bien esa pasión que mueve a mi propia familia a pasar de la euforia a la indignación por el simple hecho de que su equipo marque o no un gol. Nunca he entendido muy bien eso de que el Madrid o el Barca sean mucho más que un club, ni que la gente se mate por conseguir una entrada en el palco al lado de los vips. El único interés que despierta en mí el gran deporte nacional es, de vez en cuando, ver jugar a la selección española, más que nada porque es la excepción de la regla, el único acontecimiento en el que todos aplauden sin complejos a nuestra bandera y tararean nuestro himno, en un rasgo de patriotismo poco usual. Lo que nunca pude pensar es que los malos, los cobardes del tiro en la nuca, los etarras de pacotilla también sentían esa debilidad y pasarían de la capucha a la camiseta roja y del anonimato a la vanidad de colgar su perfil en Facebook.

Ver posar a los dos etarras detenidos esta semana: Jon Rosales y su compinche Adur Aristegui con la camiseta de la selección española y sonrientes es una metáfora perfecta de lo que se mueve en el negocio del terrorismo, desprovisto, desde siempre, de cualquier barniz ideológico. Resulta que ahora los matones utilizan las nuevas tecnologías y lo hacen con tal nivel de chapuza que están haciendo las delicias de la lucha antiterrorista. Cuentan sus intimidades en la red, señalan quienes son sus amigos, los locales que frecuentan e incluso sus disfraces de carnaval ¡todo un ejemplo de discreción si lo que pretenden es eludir la acción de la justicia!

Estos etarras de medio pelo no son lo que eran. Ya no se entrenan en Afganistán, ni se hacen expertos en explosivos. Ahora su única especialidad es el arte de la simulación. Simulan que se ponen en huelga de hambre para obtener privilegios y, a escondidas, se ponen ciegos a comer bocadillos. Intentan imitar a de Niro en Taxi Driver y maquillan su historial delictivo para conseguir la licencia.

Etiquetan sus fotos con la camiseta roja y la titulan ¡con dos cojones!, justo lo que a ellos les falta para dejar el lado oscuro y siembran un camino plagado de pistas para llegar a su único destino: la cárcel. Son vagos, maleantes y drogadictos que trapichean como vulgares camellos para conseguir sus dosis de odio y encima son tontos, rematadamente tontos e ignorantes. Hace mucho tiempo que hicieron del negocio del terrorismo su forma de vida, su sopa boba. Son de gatillo fácil, fanfarrones que airean sus gatillazos y presumen de hazañas de dolor y sangre. Viendo lo visto, a nosotros, a los buenos a los demócratas, a los del otro lado sólo nos queda hacer cierto aquello de lo que ellos presumen y gritar todos a una ¡A por ellos oé! ¡A por ellos oé!

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Pedro Calvo Hernando - El pacto va contra sus intereses.

20.02.10 | 12:20. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Demasiado poco eco han tenido las nuevas ocurrencias de Mariano Rajoy en el debate parlamentario del otro día. Y no muchos reflejos o ganas de pelea por parte de Zapatero en sus respuestas. Lo más sobresaliente era la petición del líder popular a los diputados socialistas para que derribaran al presidente Zapatero de su puesto. Pero hombre, éste lo tuvo muy fácil y lo desaprovechó. La respuesta del presidente tenía que haber sido, obviamente, algo así como: "Señor Rajoy, le entiendo perfectamente, porque es usted quien más sabe de que los propios correligionarios intenten descolgarle a uno de su puesto. Eso lo ha experimentado usted mil veces, sobre todo a raíz de su derrota de marzo de 2008". Se necesita cara dura por parte de Rajoy para proponer una cosa así. Menos mal que el presidente tuvo al menos el acierto de retar a su oponente a que le plantease una moción de censura, cosa que, sin duda, exige valentía y coraje, pues ello supondría exponerse a fracasar y a dejar demostrado que una cosa es soltar cuatro improperios y otra bien distinta hilvanar un hilo que convenza a una mayoría.

Políticamente, no hay nada que hacer por parte del PP. Pero es que jurídicamente las reciben todas en un carrillo, algunas veces en el mismo día. Es lo que les acaba de suceder con la decisión del Tribunal Supremo de archivar su querella contra Manuel Chaves por el cuento chino de una prevaricación que sólo existía en la mente calenturienta de Javier Arenas y compañeros mártires. La paralización de la destrucción del Cabayal valenciano y lo de las cajas de ahorro son decisiones jurisdiccionales coincidentes con lo de Chaves. Y así siempre, siempre. Al fondo de todo, en el pensamiento de los dirigentes del PP crece la misma preocupación: si en los dos años que faltan para las elecciones generales la economía española endereza el rumbo suficientemente, esas elecciones las vuelven a perder con toda seguridad. Y eso no lo pueden permitir. Por eso ni quieren pactos ni ayudan para nada a que la crisis económica ceda lo más mínimo. Porque va contra sus intereses directamente.

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Julia Navarro - Escaño Cero - El hombre de moda.

20.02.10 | 12:20. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Se ha convertido en el vicepresidente de facto, sólo hay que observar como los otros ministros y los diputados de su grupo y de la oposición van tras sus pasos en cuanto llega al Congreso. El poder tiene su propio aroma, y son mucho los que huelen que José Blanco tiene mucho poder, ahora refrendado aún más por la decisión del presidente Zapatero de que su ministro de Fomento forme parte del triunvirato que deberá buscar un acuerdo para buscar una salida a la crisis.

Es curioso, pero antes de que llegara al Gobierno había quien dudaba de que José Blanco tuviera méritos y capacidad suficiente para ser ministro. Hoy, ni siquiera sus adversarios le niegan que tiene esa capacidad y sobre todo mano izquierda para gestionar un ministerio tan difícil como Fomento. Blanco incluso ha rizado el rizo llevándose bien con Esperanza Aguirre. Claro que quienes no terminaban de confiar en su capacidad no se habían molestado en analizar cómo ha gestionado, y gestiona, el PSOE. Lo ha cambiado de arriba abajo, ha sido el brazo ejecutor de los deseos de Zapatero jubilando a todos aquellos que no son entusiastas del presidente, pero, eso sí, Blanco lo hace con tanta mano izquierda que consigue que no le echen la culpa a él.

Quizás el éxito de Blanco sea su instinto político. Lo tiene, sí, y le sirve de brújula para navegar por las difíciles aguas de la política. La verdad es que José Blanco está a todo, lo mismo habla de economía, que sale al quite a defender a Zapatero ante cualquier crítica, que negocia por detrás con las fuerzas sociales, que recibe a un banquero, a un empresario o a un obispo. Es, sin duda, el ministro más político que tiene el Gobierno, con permiso de Rubalcaba, que ya se sabe que el titular de Interior es un todoterreno y que como el ave fénix es capaz de reinventarse constantemente a sí mismo.

Pero volviendo al titular de Fomento, de él se dice de todo, por ejemplo que en cuanto Zapatero remodele el Gobierno le convertirá en vicepresidente. Otros apuntan más alto e incluso le ven como alternativa del propio Zapatero. Claro que Blanco es prudente, gallego y sabe que una cosa es pisar fuerte y otra muy distinta hacer competencia al jefe. Seguramente ha colmado todas sus ambiciones y sabe que cuando se sube tan alto la contrapartida es que también hay que descender, la cuestión es que el descenso sea suave y no consista en un batacazo. Por ahora disfruta de las mieles de ser el ministro de moda.

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Fermín Bocos - Contra el pensionazo.

20.02.10 | 12:20. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

El próximo día 23 los sindicatos convocan en Madrid una manifestación contra la última ocurrencia del Gobierno Zapatero: rebajar la pensiones. Porque, digamoslo claro: retrasar en dos años la fecha de la jubilación es recortar la pensión puesto que se accede más tarde, y por lo tanto, en conjunto, se cobra menos. Dos años más de trabajo, de los 65 a los 67, así, por las buenas. De repente, los expertos han descubierto la relación adversa entre la pirámide demográfica y el incremento de las expectativas de vida de los españoles. Los mismos expertos y los mismo políticos -desde Zapatero a Corbacho, o Granados, el secretario de Estado-, que llevaban meses regalándonos los oídos con el discurso de la supuesta salud de hierro de la Seguridad Social. Garantizadas están las pensiones para los próximos veinte o treinta años, decían.

Entonces cabría preguntarse, ¿a qué viene, ahora, meter miedo alargando la fecha de jubilación? ¿porque lo recomienden en Davos? Sabemos que la crisis que tanto ha tardado Zapatero en reconocer -y por lo mismo, tanto ha dilatado acometer- ha dejado temblando las arcas del Estado. Pero también sabemos que no han sido los trabajadores quienes han provocado la crisis. Ni son los responsables de las maquinaciones de los bancos y de los especuladores financieros; tampoco han provocado la caída del negocio del ladrillo. El Gobierno y los partidos políticos acudieron raudos en socorro de las cajas y bancos asfixiados por el "crack" que se llevó por delante Lehman Brothers; a cambio, sin ni siquiera dar las gracias, quienes se benefician de ese aval, no libran crédito o lo hacen con cuentagotas. ¿Por qué no tener la misma consideración con los trabajadores? ¿Por qué tienen que pagar las consecuencias de la crisis quienes también son sus víctimas? Más que en ningún otro asunto, con el pensionazo, Zapatero se está retratando: manso con los fuertes y duro con quienes menos pueden defenderse. Tengo para mí que, esta vez, los sindicatos están en su sitio.


Fernando Jáuregui - El vicetodopoderoso.

20.02.10 | 12:20. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Estas cosas se saben, se huelen, sin que haya necesidad de que el "Boletín Oficial del Estado" venga a refrendarlas. Se nota en la concurrencia a esos desayunos empresarial-políticos (quién asiste y quién no. Ese es el síntoma seguro de que el conferenciante está en alza o en baja). Se nota en la displicencia con la que el ascendente trata a los periodistas en los pasillos de las Cortes o en la afabilidad con la que el descendente acude a las migajas de los chicos de la prensa. Y, en el olimpo del dedo monclovita, esta semana parecen haberse producido ascensos y, lógico por la teoría de los huecos ocupados, descensos. Ya digo, la alegre muchachada de los medios hemos podido percibirlo con nitidez estos días en los salones, al fin tan concurridos, del Parlamento.

Es creencia común en el mundillo socialista que ahora existe un vicetodopoderoso. No una vicetodopoderosa. Quien quiere ser, pongamos por caso, nuevo Defensor del Pueblo se apresura a acudir a él, en busca de su beneplácito salvador, y lo mismo, es apenas un ejemplo desde luego, aquel que aspira a delegado del Gobierno en Almería (o mejor, en Lugo). La esencia del poder reside en dos síntomas: el primero, que llamas al timbre y acude presuroso un bedel. El segundo, que te llegan mensajes, a los que generalmente no se responde, llenos de solicitudes que aparentemente no lo son. Mi abuelo, que fue presidente de la Diputación de Vizcaya, decía, con gracia, cuando aún era un novato en el cargo, que "lo sorprendente del poder es que le dices a uno: "Te vas a Logroño"... ¡y se va a Logroño!".

Pues eso, que me cuentan que el vicetodopoderoso, cuyo teléfono móvil habitual ya ni está ni se le espera, de tan llamado, tiene la capacidad de decidir sobre muchos traslados a Logroño, a Lugo, a Cáceres, a Santander... El vicetodo, que es un político como una casa, sabe repartir favores sin olvidarse de quien conviene, que ahí está la madre del cordero: no olvidar a quien en un futuro pueda resultar aprovechable y postergar "ad infinitum" cualquier relación con quienes ni interesan ni, presumiblemente, van a ascender jamás en la escala de los que podrían ser útiles alguna vez. Y, de paso, en sacudir un mandoble a colectivos prepotentes, pero no tan potentes como ellos se creen, que se ganan, a justo título, las iras de la ciudadanía.

He reflexionado, desde el puesto del escriba dedicado a observar, dónde reside muchas veces la clave de ciertos meteóricos ascensos por la pasarela del poder cuando no existen méritos naturales que abonen tan notables despegues: se trata de cultivar a quienes cuentan en esta vida y desdeñar sin miramientos a los que no. Decía el inolvidable Pío Cabanillas, en una de sus frases llenas de experiencia vital, que notas que has perdido influencia cuando tu teléfono no suena (y eso que en la época no existían aún los móviles). Al vicetodopoderoso, cuando asiste a un acto, resulta imposible, dicen, abordarlo directamente, porque es siempre una oreja a un auricular pegada.

Resulta obvio que ha habido, como es natural, algunas mutaciones en el favor que otorga la esfinge, como quedó patente en la designación, esta semana, de los nombres que integran esa supercomisión negociadora con la oposición. Que, por cierto, ha supuesto un cambio de ciento ochenta grados en la orientación política de quien decide aquí lo que es blanco o no tanto, e incluso lo que es negro.

Y, así, el penúltimo día de diciembre no había negociación porque las ideologías con la otra parte eran diferentes (natural: ¿para qué negociar con los que piensan exactamente igual que nosotros?); pero el diecisiete de febrero esa negociación con los diferentes era deseable y todo quedaba abierto a las sugerencias de los de enfrente. Me dicen que el vicetodopoderoso, que es mucho más flexible y pactista que quien le ha otorgado el poder, ha tenido no poco que ver con ese giro copernicano.

Siempre ocurre que quienes andan poco finos en el análisis piensan que algún día el vicetodopoderoso sustituirá a la fuente de todo poder. Y siempre se equivocan: la esencia del "número dos" sobrevenido se emplaza en el hecho de que es un vicetodo porque quien lo es todo así lo quiere: lo coloca ahí sabiendo que no hay peligro, por sus características de lealtad, por sus cualidades y por sus limitaciones, de que algún día intente sustituirle. El vicetodo, que ya he dicho que es un habilidoso venteador político, acaso más listo que inteligente, conoce bien esas propias limitaciones, y sabe que jamás se sentará en el sillón del "uno", aunque siga sorprendiéndose de haber llegado al sofá del "dos".

Además, el vicetodo, que es persona básicamente honesta y con sentido común, está convencido de que con el poder que acumula ya le basta para enviar a quien le dé la gana a Logroño, o a donde sea. Blanco y en botella: o sea, la leche.

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José Cavero - Aznar: algunos no pueden vivir sin mí.

20.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Los informativos de la tarde-noche del jueves y los diarios de este viernes han sido muy coincidentes en destacar un acontecimiento político, un incidente y un gesto que han tenido como protagonista al ex presidente José María Aznar. Sucedió en la Universidad de Oviedo, donde intervino el ex presidente, y donde fue recibido con gritos abiertamente desfavorables y agresivos, sobre todo, los que recordaban la implicación del Gobierno de Aznar en la invasión de Irak. Aznar intervino, con graves dificultades, y muy interrumpido por los gritos de sus jóvenes opositores. Dirigió sus críticas, una vez más, a su sucesor en la Moncloa, el presidente Zapatero, de quien dijo que no reúne condiciones para ser presidente, y que un pirómano no puede ser el jefe de los bomberos, además de reclamar que un gran equipo de bomberos limpien España de los escombros dejados por el Gobierno que ha continuado al suyo....

Y terminó el acto con una despedida que fue captada por un fotógrafo que captó el momento en el que el ex presidente hacía "una higa", también llamada "una peineta" -elevar el dedo corazón de la mano izquierda, un gesto internacional- a sus insultadores. Dijo también Aznar, con una pretendida ironía o demostración de "a mal tiempo buena cara", que "algunos no pueden vivir sin mí". Ciertamente, Aznar se las veía en un clima hostil, abiertamente adverso y difícil, cuando escuchaba que le gritaban "asesino", "criminal", "fascista", "criminal de guerra", "Aznar, fascista, tú eres el terrorista", y proclamaban que debía estar en prisión por sus crímenes... No es la primera vez que un hombre público se ve en situaciones parecidas: desde el mismísimo Rey al ex presidente González -también en la Universidad-, han sido unas cuantas las autoridades que se han visto sometidas a pruebas parecidas.

Lamentablemente para los afectados, algunos gestos quedan ya grabados en los archivos, para el recuerdo y "para la historia". Y replicar a una provocación con un gesto obsceno no parece que sea la mejor recomendación posible. Pero no deja de ser una manifestación de libre expresión de un personaje público, pero ya en fase privada. El portavoz del PP, González Pons, tardó muy poco en condenar a los insultadores y el tumulto organizado en Oviedo contra Aznar, pero se le olvidó mencionar el gesto del ex presidente, cuyos méritos históricos sí recordó, al igual que la condición de la universidad como lugar de libre expresión y manifestación de todos cuantos tienen algo que aportar a la sociedad. No es improbable que en su propio partido haya habido división de opiniones sobre lo que hizo y debió hacer Aznar en esa difícil coyuntura. Pero estamos ya acostumbrados a que Aznar resulte casi siempre piedra de escándalo y no pase inadvertida ninguna de sus manifestaciones y gestos: su pelo largo, su musculatura o la suficiencia que destila, aunque los últimos años ha podido cosechar más críticas que elogios, incluso entre los suyos.

Por lo demás, "la higa" de Aznar es continuación de otro gesto inequívoco, el de Esperanza Aguirre, dirigido a un correligionario, a quien denominó "hijoputa". Pudieran ser demostraciones de nerviosismo o impaciencia... Aznar, una vez más, no ha pasado inadvertido, que posiblemente es lo que a menudo busca...

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Rafael Torres - Al margen - Niños, viejos y nada en medio.

20.02.10 | 12:20. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

Una cosa es la contradicción, que está en la esencia del ser humano, y otra el absurdo, que a lo peor también, aunque siempre es lamentable que esté en el proceder de los gobernantes. ¿Es contradictorio o directamente absurdo que el Gobierno que prejubiló a todos los trabajadores de RTVE mayores de ¡50 años!, varios miles, promueva el aplazamiento de la edad oficial de jubilación hasta los 67? Es absurdo, y un punto escandaloso, pero no tanto porque no existan ciudadanos que a esa edad les apetezca y estén en condiciones de seguir trabajando, como porque quien lo pretende convertir en obligatorio conculca, por activa y por pasiva, los fundamentos de esa pretensión.

Lo han dicho esta semana los jubilados, que no hay nada mejor que sentirse útil y apto para el trabajo a cualesquiera edad, pero que la fecha de jubilación debería ser flexible y voluntaria. Y han denunciado la epidemia de prejubilaciones no sólo por atentar contra el derecho al trabajo (no al dinero), que es lo que nos da nuestro lugar en el mundo y nos permite relacionarnos en términos de igualdad con los mundos de alrededor, sino por atentar, más brutalmente si cabe, contra la Nación, que necesita de todos, del esfuerzo, de la ilusión, del talento, de la experiencia y del trabajo de todos.

Con la prejubilación, remunerada a precio de oro, de los trabajadores maduros de RTVE, se puerilizaron inevitablemente los contenidos de la televisión y la radio públicas, y no digo que se rejuvenecieron porque hoy, como se sabe, parecen abolidas las edades intermedias entre la adolescencia y la madurez talluda. El caso es que, mientras se pretende que sólo los entusiastas y los pringados curren hasta el último aliento, se sigue fomentando, o permitiendo, que a la gente se la mande a jugar a la brisca y a contemplar las obras de la calle cuando se hallan no sólo en plenitud física y mental, sino en ese estadio de la vida donde la experiencia, el vigor y la pericia, coaligados, pueden rozar la excelencia en el trabajo. Busque el Gobierno el modo de cumplir con la exigencia constitucional de que haya trabajo para todos y respete la libertad, tan frágil y amenazada, del trabajador.


Mabel Redondo - Entre bambalinas - Rocío Galán y su familia pensaban que nunca les pillarían.

20.02.10 | 12:20. Archivado en Mabel Redondo


MADRID, 19 (OTR/PRESS)

La "Operación Toscana" promete dar mucho que hablar. El operativo de la Guardia Civil desmanteló muy eficazmente la red de prostitución en la que están implicados de lleno Rocío Galán y buena parte de su familia. No es la primera vez que su nombre sale a la luz, ya salió cuando se la relacionó con José Ortega Cano el pasado mes de septiembre.

Es evidente que el caso ha cobrado aún más trascendencia por el vínculo de la jerezana con el torero. Rocío Galán, sus padres y sus hermanos, entre los que se encuentra el torero Juan Pedro Galán, están imputados de los delitos de explotación sexual, blanqueo de capitales y falsificación documental.

El patriarca era quien supuestamente dirigía todo el cotarro. En total se han precintado seis prostíbulos que regentaba en toda Andalucía en los que trabajaban 150 mujeres que eran sometidas a un trato vejatorio y denigrante, se las obligaba a hacer dietas estrictas y se las multaba si no llegaban a unos mínimos con sus servicios. Además, cuando estas dejaban de ser rentables las echaban a la calle y quedaban completamente desamparadas, algo especialmente complicado para muchas de las inmigrantes que trabajaban en estos locales y que para más inri no tenían sus papeles en regla.

Algunas de ellas ya están colaborando con la investigación y la Guardia Civil ha puesto en marcha un operativo de ayuda al ponerse en contacto con asociaciones y ONG"s que socorren a las mujeres maltratadas. Me cuentan que cuando la Guardia Civil se presentó en los locales y en el domicilio de la familia Galán, ellos no presentían que algo así podía suceder, sino más bien que se trataba de una inspección rutinaria.

Algunos de los encargados de los prostíbulos fueron detenidos en los propios locales, pero la familia se llevó el gran susto en su propio domicilio. Me cuentan fuentes policiales que a todos ellos les pilló de sorpresa, que no se esperaban que fueran a ser detenidos, que no hizo falta ponerles las esposas puesto que no existía riesgo de fuga y que todos ellos colaboraron con la autoridad.

Les llevaron a los calabozos del cuartel de la Guardia Civil a la espera de prestar declaración en el juzgado número 5 de Chiclana, pero separaron a la familia para evitar así que se intercambiasen información o que preparasen una declaración. Por eso, por una parte, Rocío Galán y su madre no pueden entrar en contacto con el patriarca y con Juan Pedro Galán, estos dos están en otro modulo.

Rocío Galán no sólo tiene que hacer frente a la repentina detención (repentina para ella claro, porque la investigación se viene fraguando desde el pasado mes de abril). La jerezana cuida a su madre que sufre ansiedad por los nervios de la detención. Sin duda, pensar en todo lo que se le avecina la ha causado un shock.

La Guardia Civil no da "palos de ciego". Me cuentan que estos delitos podrían remontarse a más de 25 años, por lo que no me extraña el imperio que la familia Galán ha conseguido en estas últimas décadas. Recordemos que en ese primer registro del lujoso domicilio en el Puerto de Santa María les interceptaron medio millón de euros que tenían escondidos en la maquinaria del jacuzzi, además de numerosas pruebas de falsificación de documentos. Se calcula que la familia pueda tener más de cincuenta millones de euros como patrimonio invertido en distintas viviendas repartidas por toda España. Su domicilio habitual estaba plagado de obras de arte, pinturas carísimas y esculturas enormes, vamos que a la familia Galán le gustaba la ostentación en los muebles y en la decoración de las habitaciones, ¿no les recuerda esto a los Picasso que se encontraron en los baños de algunos malayos? En los locales se encontraron varias toneladas de alimentos perecederos que tenían almacenados en contenedores y que la Guardia Civil ha hecho llegar a Cáritas.

Se prevén más detenciones, posiblemente superen la treintena, muchos amigos y personas cercanas a la familia Galán están temblando pensando en lo que se les puede avecinar si se les relaciona con el caso. No es para menos, el operativo también desmanteló una gestoría, los documentos que allí se encontraron son clave en la investigación, no sólo por las supuestas estafas económicas que hayan podido cometer, sino también por los nuevos nombres que muy pronto podrían ver la luz.

Y quien posiblemente, y si finalmente sale culpable, no vea la luz del día en mucho tiempo podría ser el padre de Rocío Galán, a quien se le juzgará por la explotación sexual a 150 mujeres. La pena podría llegar a superar los cien años porque en este caso el delito se juzga de forma individual y analizando el caso de cada una de las victimas. Por su parte la familia Galán no se ha quedado de brazos cruzados y han optado por invertir parte de su patrimonio en el pago de unos buenos abogados, que digo yo que hacen muy bien, porque falta les va a hacer para salir de esta.


Rosa Villacastín - El Abanico - La intimidad de la Princesa de Asturias.

19.02.10 | 12:20. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Más que a quién ha concedido una entrevista la Princesa de Asturias, me interesa lo que dice, o lo que dicen de ella sus amigas más íntimas, a las que ha autorizado a hablar a sabiendas de que ninguna le va a traicionar. Lo demás es la típica pataleta por no haber conseguido una exclusiva que todos hubiéramos deseado hacer, por el lógico interés que Doña Letizia despierta entre el público y entre la prensa, que analiza con lupa todos y cada uno de sus movimientos, sus gestos, incluida la ropa que luce o los zapatos que ha puesto de moda. Lo habitual tratándose de una mujer joven, que algún día será reina de España.

Dicho esto lo más interesante del reportaje-entrevista de Vanity Fair es descubrir el día a día de la pareja, cómo se preparan los Príncipes para afrontar su presente y su futuro, con qué tipo de gente trabajan y se ven, con quién salen a cenar o al cine. Y en ese aspecto tengo que reconocer que no me he llevado grandes sorpresas. Es más, diría que su vida fuera de los fastos y de los actos oficiales a los que tienen que asistir por el cargo que ocupan, no difiere mucho de la de cualquier otro matrimonio con posibles. Son muchas las tardes que Letizia se va con sus hijas a casa de alguna de sus amigas, donde meriendan y charlan de lo divino y lo humano, con la tranquilidad que da el saber que nada de lo que diga o haga será empleado en su contra. La mayoría de estas amigas son periodistas a las que conoció durante su época en televisión, con las que también salen en pareja a cenar a restaurantes mejicanos, o al cine, y con las que sigue manteniendo una estrecha relación.

De igual manera la Princesa sigue viendo asiduamente a sus padres, a su hermana, sobrina y abuelos, lo que demuestra que el boato no se le ha subido a la cabeza. No renegar de sus orígenes es sin duda un mérito que habrá que anotar en su haber algún día, cuando se analice con calma su papel en la Familia Real.

Por Vanity Fair sabemos que Letizia está a la orden de lo que ocurre en la calle, que sabe el precio de un kilo de garbanzos, o los malabarismos que hay que hacer para pagar la hipoteca, que aunque no tenga ahora porque vive en un Palacio, la tuvo no hace mucho, cuando era una periodista de base. Todas estas circunstancias que a algunas personas le parecen un demérito de la Princesa es precisamente lo que el Príncipe ha sabido valorar más. ¿Por qué? Porque gracias a la experiencia de Letizia, él ha podido conocer las dificultades que pasan los jóvenes para encontrar una vivienda sin depender de los padres, lo mal pagados que están, lo negro que tienen el futuro y los quebraderos de cabeza de las mujeres para atender todos los frentes, personales y profesionales, sin despeinarse.

A Letizia hay que agradecerle también el profundo cambio que ha experimentado el Príncipe Felipe, a quién el matrimonio parece haber transformado, no solo en el aspecto externo, sino en su forma de comportarse en público, más abierta y receptiva que cuando andaba picoteando por ahí. Ahora no, ahora le preocupan sus hijas, la calidad de la enseñanza que reciben, y el mundo al que tendrá que enfrentarse en un futuro, nada halagüeño por cierto.

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Isaías Lafuente - Inquietante pregunta.

19.02.10 | 12:20. Archivado en Isaías Lafuente


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

El pasado miércoles estaba viendo el Telediario con mi hijo. La escena familiar suele repetirse porque para él ver a Pepa Bueno es una especie de peaje obligatorio para zambullirse después en El Hormiguero; de hecho, la noticia más impactante puede verse interrumpida cuando el zapping detecta que Pablo Motos ha decidido aparecer en escena. Siempre lo imagino acordándose de nuestros ancestros, y de los de la pobre Pepa, por tener que asumir el trágala, pero algunas veces se manifiesta cuando una información le llama la atención. Eso pasó el miércoles. Después de ver la crónica sobre el debate entre Zapatero y Rajoy, con su apasionado duelo dialéctico, mi hijo va y me pregunta: ¿papá, para qué sirve la política?

A esa hora ya había visto el debate y había escuchado una completa serie de sesudas opiniones sobre su desarrollo, pero ninguna de ellas me pareció más certera que la que mi hijo formuló escondida en esa inocente pero profunda pregunta. Me deslumbró su puntería, pero me inquietó que un niño de 10 años, criado en la democracia, pueda plantearse hoy algo así. Sus padres, que nacimos aún a lomos de la dictadura, sabemos muy bien para qué sirve la política. Lo aprendimos de una generación que tuvo la altura de miras, la generosidad y la pericia necesarias como para desmontar el franquismo y buscar territorios de encuentro sobre los que cimentar la democracia. A esa misma generación nacida en los 60 pertenecen quienes hoy nos gobiernan o aspiran a hacerlo. Y sin poner en duda su buena voluntad y su vocación de servicio, convendremos que algo deben de estar haciendo rematadamente mal cuando un ciudadano de diez años, después de verlos actuar, se pregunta sobre la necesidad de su oficio.

Porque estos chavalillos son los que se tendrán que jubilar más tarde, los que con su trabajo aún deberán sufragar la monumental deuda acumulada por esta crisis, los que tendrán que pelear para encontrar trabajo en un mercado menguante. Todavía nadie les ha preguntado en una encuesta, pero resulta desolador pensar que su respuesta sobre la clase política reflejaría también desafección o distancia, como nos demuestra el CIS en cada uno de los últimos sondeos. Y no parece nada bueno que lo que aprenden nuestros niños en Educación para la Ciudadanía puedan ponerlo en duda cuando ven después un telediario.

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El Abanico - Rosa Villacastín - La intimidad de la Princesa de Asturias.

19.02.10 | 12:20. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Más que a quién ha concedido una entrevista la Princesa de Asturias, me interesa lo que dice, o lo que dicen de ella sus amigas más íntimas, a las que ha autorizado a hablar a sabiendas de que ninguna le va a traicionar. Lo demás es la típica pataleta por no haber conseguido una exclusiva que todos hubiéramos deseado hacer, por el lógico interés que Doña Letizia despierta entre el público y entre la prensa, que analiza con lupa todos y cada uno de sus movimientos, sus gestos, incluida la ropa que luce o los zapatos que ha puesto de moda. Lo habitual tratándose de una mujer joven, que algún día será reina de España.

Dicho esto lo más interesante del reportaje-entrevista de Vanity Fair es descubrir el día a día de la pareja, cómo se preparan los Príncipes para afrontar su presente y su futuro, con qué tipo de gente trabajan y se ven, con quién salen a cenar o al cine. Y en ese aspecto tengo que reconocer que no me he llevado grandes sorpresas. Es más, diría que su vida fuera de los fastos y de los actos oficiales a los que tienen que asistir por el cargo que ocupan, no difiere mucho de la de cualquier otro matrimonio con posibles. Son muchas las tardes que Letizia se va con sus hijas a casa de alguna de sus amigas, donde meriendan y charlan de lo divino y lo humano, con la tranquilidad que da el saber que nada de lo que diga o haga será empleado en su contra. La mayoría de estas amigas son periodistas a las que conoció durante su época en televisión, con las que también salen en pareja a cenar a restaurantes mejicanos, o al cine, y con las que sigue manteniendo una estrecha relación.

De igual manera la Princesa sigue viendo asiduamente a sus padres, a su hermana, sobrina y abuelos, lo que demuestra que el boato no se le ha subido a la cabeza. No renegar de sus orígenes es sin duda un mérito que habrá que anotar en su haber algún día, cuando se analice con calma su papel en la Familia Real.

Por Vanity Fair sabemos que Letizia está a la orden de lo que ocurre en la calle, que sabe el precio de un kilo de garbanzos, o los malabarismos que hay que hacer para pagar la hipoteca, que aunque no tenga ahora porque vive en un Palacio, la tuvo no hace mucho, cuando era una periodista de base. Todas estas circunstancias que a algunas personas le parecen un demérito de la Princesa es precisamente lo que el Príncipe ha sabido valorar más. ¿Por qué? Porque gracias a la experiencia de Letizia, él ha podido conocer las dificultades que pasan los jóvenes para encontrar una vivienda sin depender de los padres, lo mal pagados que están, lo negro que tienen el futuro y los quebraderos de cabeza de las mujeres para atender todos los frentes, personales y profesionales, sin despeinarse.

A Letizia hay que agradecerle también el profundo cambio que ha experimentado el Príncipe Felipe, a quién el matrimonio parece haber transformado, no solo en el aspecto externo, sino en su forma de comportarse en público, más abierta y receptiva que cuando andaba picoteando por ahí. Ahora no, ahora le preocupan sus hijas, la calidad de la enseñanza que reciben, y el mundo al que tendrá que enfrentarse en un futuro, nada halagüeño por cierto.

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Julia Navarro - Escaño Cero - El día después.

19.02.10 | 12:20. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Ya estamos en el día después, el de la hora de la verdad, en el momento en el que se tiene que plasmar en hechos todo lo dicho por los políticos en el debate sobre la crisis. ¿Qué nos queda? Creo que un compás de espera hasta ver si el triunvirato formado por Elena Salgado, Pepe Blanco y Miguel Sebastián son capaces de muñir un consenso lo suficientemente amplio, y con el PP incluido, para hacer frente a la crisis.

La realidad es la que es por mucho que unos y otros intenten maquillarla: no se puede reducir el déficit si el PP no quiere. Y no se puede reducir el déficit sin el concurso del PP, porque para reducir el déficit no sólo hace falta que el Gobierno ahorre en los gastos generales, sino que si las comunidades autónomas y los ayuntamientos no se suman a ese ahorro, será imposible reducir el déficit a las cifras marcadas por la Unión Europea.

No hace falta recordar que hay comunidades autónomas gobernadas por el PP, lo mismo que muchísimos ayuntamientos. De manera que si los populares no quieren ayudar apretándose el cinturón difícilmente se podrá hacer nada. Pero no sólo los populares, también los partidos nacionalistas. Resultan escandalosos e impúdicos algunos gastos de las autonomías, y ya sé que es muy manido el ejemplo de los viajes de Carod, pero es una triste realidad, que Carod Rovira ha sido pródigo en el gasto.

De manera que o todos los partidos se comprometen a ahorrar o será imposible reducir el déficit. Ahí está el problema. Lo que es evidente es que en estos momentos no es admisible que los ciudadanos continúen sacrificándose y que las comunidades autónomas gasten como si el dinero creciera en el campo. Todos tienen que gastar menos y mejor, porque lo que es importante es que cada euro que se gasten esté más que justificado y no asistamos al escándalo de ver a los políticos haciendo turismo político o gastando en partidas manifiestamente prescindibles.

No sólo se debería de reducir el número de carteras en el Gobierno central, las comunidades autónomas también deben de dar ejemplo. Como no es de recibo que desde Izquierda Unida se pida un aumento del empleo público, es decir de que aumente el número de funcionarios. ¿De dónde cree IU que sale el dinero para pagar a los funcionarios? Pues de quienes tienen trabajo fuera de la Administración, y como los que tienen trabajo son cada vez menos, desde luego no pueden llevar sobre sus hombros todo el peso del Estado.

En cuanto a los impuestos, pónganse en lo peor. Hacienda no somos todos. Hacienda es sobre todo quien tiene una nómina o los profesionales liberales, es decir las clases medias. Y que se preparen, preparémosnos porque habida cuenta de que no hay un euro Hacienda intentará sacar dinero de debajo de las piedras. No lo buscará entre las grandes constructoras o en los bancos. No, lo buscara en la clase media.

Ya digo que estamos en el día después y la verdad, y es que del debate parlamentario no ha salido un plan para afrontar la peor crisis económica a la que nos hemos enfrentado. Zapatero apuntó algunas medidas, unas más interesantes que otras, pero no un plan. Y Rajoy continúa sin decirnos que haría él, parece que su mejor solución es que se vaya Zapatero.

Pero ya digo que si el mayor problema es reducir el déficit, o se ponen todos de acuerdo o será imposible lograrlo. Al menos que no nos engañen.

En cuanto a Mariano Rajoy, tan convencido de que tiene la fórmula de la pócima mágica para sacarnos de la crisis, habría que decirle que Zapatero lo tiene difícil, es verdad, y que su excesiva dependencia de los sindicatos a veces puede ser un hándicap, pero también lo será para Rajoy, si es que gobierna, hacerlo de espaldas a las fuerzas sindicales.

Para salir de la crisis hace falta el conurso de todos, partidos, sindicatos, empresarios, la sociedad entera. Esto es como Fuenteovejuna, o vamos todo a una o el camino será más largo y difícil. Veremos si el triunvirato, Blanco, Salgado y SSebastián son capaces de muñir un acuerdo. ¡Ojalá!

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Carlos Carnicero - Si tuviera ruedas, bicicleta.

19.02.10 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

El debate sobre la situación económica de España no fue otra cosa que un agotador más de lo mismo. Los ciudadanos, seguramente perplejos, observan una y otra vez la encrucijada que se produce entre el optimismo con que el Gobierno se empeña en anunciar el final de la crisis, la realidad cotidiana de la tragedia de parados y empresarios en quiebra, y la irracionalidad del PP que piensa que su futuro en el Gobierno de España se puede llegar a construir sobre las cenizas de la economía española. En una nueva concepción de la democracia, la oposición exige al gobierno que actúe con su programa, el del PP, o que se vaya. ¡Inaudito!

El ridículo de Mariano Rajoy al pedir a los diputados socialistas que desplacen a Zapatero sólo es comparable con su demostración de impotencia al afirmar que si tuviera apoyos para ganar una moción de censura la llevaría a cabo. Alguien le podría haber contestado que si su tío tuviera ruedas, probablemente sería una bicicleta. Ninguna concreción sobre la propuesta económica del PP porque su programa oculto haría saltar los sistemas de entendimiento del pacto social. El PP no proponer cosa distinta que la destrucción del Gobierno.

Sin duda la actual situación promueve un enorme desgaste en el Gobierno que espera alguna confirmación de la recuperación económica como bálsamo electoral. Pero el desgaste puede ser reversible, si llega a ocurrir que la indignación sobre los comportamientos del PP vuelve a ser un factor de movilización del centro y la izquierda electoral.

La falta de patriotismo es un ingrediente que se detecta. En este caso se concentra en la contemplación de la posición de CiU -un partido nacionalista dispuesto a apoyar un pacto de estado- con la del PP. Si la situación es tan catastrófica como la pinta el PP, cada vez se entiende menos que el PP se niegue a colaborar con el Gobierno. Y si no lo es, no se entiende que colabore tan eficazmente en destruir la imagen internacional de España. Si Rajoy sigue así no será presidente aunque la gestión del Gobierno se lo llegue a poner en bandeja. El desgaste de la política puede ser reversible y volverse contra Rajoy, pero ya está garantizado que alcanza a los dos grandes partidos.

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José Cavero - Nacionalistas catalanes y vascos cooperaran con el Gobierno.

19.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

En las horas siguientes al debate sobre la salida de la crisis que se desarrolló este miércoles en el Congreso, han opinado los dirigentes nacionalistas de CiU y del PNV, ambas fuerzas invitadas a sumarse a alguna clase de pacto de colaboración con la política del Gobierno. El presidente de CiU, Artur Mas, ha criticado, en un Desayuno Informativo de Europa Press, el programa de estabilidad del Gobierno. Considera que sobreestima el crecimiento, y que el pacto de Estado quedó ayer "en agua de borrajas", con la actuación "de unos y otros", pero se mostró dispuesto a acuerdos puntuales, aunque advirtió al Gobierno de que su actitud debe ser de máximo realismo, "mínima petulancia" y "mayor confianza en nosotros mismos". A su juicio, el programa de estabilidad del Gobierno sobreestima el crecimiento y que si ese crecimiento tiene que basarse exclusivamente en el consumo, Cataluña jugará un papel modesto puesto que suponen un 16 por ciento de la población. Pero, en cambio, dijo que si el crecimiento se basa en la industria, el turismo, el comercio y la innovación son "casi un 25 por ciento, y en algunos temas entre el 25 y el 30 por ciento". Dijo también que si llega a gobernar en Cataluña, apostará porque sea la locomotora de arrastre de España.

Por su parte, el portavoz del PNV en el Congreso de los Diputados, Josu Erkoreka, rechazó que su partido se haya "echado en brazos de Zapatero" al estar dispuesto a escuchar sus propuestas, y ha advertido de que, si el presidente del Gobierno "cae" en este momento de crisis, "caemos todos". En una entrevista concedida a Radio Euskadi, Erkoreka ha afirmado que habría sido "más cómodo empujar a que la figura de Zapatero cayera definitivamente en el barrizal". No obstante, ha apuntado que, "si Zapatero cae en un momento como el actual, con una economía muy interrelacionada, caemos todos inevitablemente". El portavoz del Grupo vasco en el Congreso ha asegurado que esto perjudicaría a la economía española, "pero notablemente a la economía vasca". "Los empresarios vascos acusarían ese desplome de la economía y los ciudadanos y consumidores vascos también lo acusarían", afirmó. Por ello, se ha mostrado dispuesto a escuchar las propuestas del Ejecutivo para ver si es posible llegar a acuerdos "por una razón de pura responsabilidad". "Tampoco nos hemos echado en brazos de Zapatero", ha insistido.


Cayetano González - Un debate estéril.

19.02.10 | 12:20. Archivado en Cayetano González


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Al menos, seguro que lo fue para los casi cuatro millones y medio de parados que no entenderán cómo en una situación de grave crisis económica, que cada uno de ellos vive muy en primera persona, el presidente del Gobierno y el líder de la oposición se dedican a tirarse los trastos a la cabeza, a hacerse una larga lista de reproches para intentar demostrar quién tiene mayor culpa en lo que está pasando. Pero, por otra parte, ese es el juego parlamentario y del debate celebrado el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados. Quien esperara algo más o es un iluso o vive instalado en el buenismo.

La cuestión de fondo no es si el debate estuvo bien o mal planteado por Zapatero y/o por Rajoy. No, lo preocupante es que se puso una vez mas en evidencia que, por una concatenación de hechos y circunstancias, es muy difícil un pacto entre los dos grandes partidos nacionales -que al final representan a más del 80 por ciento de los ciudadanos españoles- para hacer frente a la crisis. Es cierto que Zapatero no ha querido hasta ahora este pacto. Es más, lo ha rechazado hasta en seis ocasiones como muy bien le recordó Rajoy, incluso argumentando que lo imposibilitaba razones de tipo ideológico. Pero es igual de cierto, que el presidente del PP ha llegado a la conclusión que dado el desgaste que está sufriendo el presidente, como se pone de manifiesto encuesta tras encuesta, lo más "inteligente" para ganar las próximas elecciones y llegar a la Moncloa es prolongar esa agonía y dejar que Zapatero se cueza en su propia salsa.

Por lo tanto, la situación no deja de ser endiablada, sobre todo para los ciudadanos de a pié. No parece que el presidente esté dispuesto, como le pidió Rajoy, a rectificar su nefasta y equivocada política económica y si eso es así, no parece que el PP le vaya a dar su apoyo y, por lo tanto, la eficacia de un pacto del Gobierno y del PSOE con las fuerzas minoritarias es absolutamente descriptible.

Lo más lógico y democrático en este escenario sería que se dejara hablar a la ciudadanía y eso implicaría que el presidente, haciendo uso de su prerrogativa constitucional, procediera a adelantar las elecciones generales, que tocarían en la primavera del 2012, para después de este verano. ¿Lo va a hacer Zapatero? No parece, porque ningún político tiene vocación de suicida público, y si en el momento actual todas las encuestas coinciden en señalar que el PP ganaría las elecciones, no es realista pensar que el actual inquilino de la Moncloa se anime a ese adelanto electoral. Pero tampoco el líder de la oposición está decidido a presentar una moción de censura para la que en la actualidad no cuenta con los votos necesarios para que prosperara. Y la petición de Rajoy a la bancada socialista de que le retiraran su apoyo a Zapatero y pusieran a otro presidente parece más bien una mala ocurrencia "a la gallega" que una propuesta con algún tipo de fundamento. En el PSOE, hoy por hoy, Zapatero y Blanco controlan todo. Otra cosa será cuando llegue, si es que llega, la derrota. Entonces veremos cómo salen por la ventana las Pajines y compañía.


Charo Zarzalejos - El día después.

19.02.10 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

El orden del día del miércoles por la mañana en el Congreso no era otro que la comparecencia del presidente del Gobierno para explicar la situación económica y las soluciones que él proponía para salir de la crisis. Siendo éste el único punto del orden del día, la cita parlamentaria se acuñó como un cara a cara entre Rajoy y Zapatero y no se sabe bien por qué en las crónicas previas todos valoramos el debate como un debate fundamental para ambos: para Zapatero porque era la oportunidad para salir de la senda del descrédito en la que, según todas las encuestas, ha comenzado a transitar; para Rajoy porque era el momento adecuado para presentarse como alternativa. Es decir, un debate económico se convirtió de antemano en un pugilato estrictamente político.

Es pregunta obligada la de quién ganó el debate y la respuesta depende de donde cada cual ponía el foco. El PSOE lo puso en el líder de la oposición y el PP, como es lógico, en las propuestas de Zapatero. El resultado final, más allá de los matices, es que por primera vez Rajoy no apareció como el "derrotado" absoluto, pese a cometer el error de apelar al Grupo Socialista para que prescindiera de Zapatero. Esta sugerencia es la fórmula más eficaz para el cierre de filas en torno al líder, que lo es y seguirá siendo.

Gestionar la oposición tiene sus dificultades y acertar con los tiempos un auténtico encaje de bolillos. Rajoy ha optado por andar con pies de plomo. Sabe que queda mucho tiempo para la cita con las urnas, que exponerse demasiado es colocar el foco sobre el PP, cuando uno de sus objetivos es que nadie se desconcierte y que mire a quien tiene que mirar, que es al Gobierno, único legitimado para marcar rumbo. Hoy los socialistas aparecen contentos, porque están convencidos de que Rajoy ha perdido y, además, ha cometido el terrible error de no aceptar lo que llaman "mano tendida" del presidente.

Pero ¿y el presidente? Que la oposición se equivoque, que su líder tenga mayor o menor credibilidad es importante, pero mucho más lo es que quien tiene el encargo de dirigir el Gobierno suscite la confianza de los ciudadanos. ¿Ha servido el debate para que el presidente del Gobierno conjure a las encuestas? ¿Hoy Zapatero es percibido como más y mejor líder que hace tres días? ¿Tiene hoy sus pronósticos más credibilidad que hace un mes? Es probable que Rajoy no aprovechara la coyuntura, pero es casi seguro _y más grave_ que el presidente no inspire hoy más confianza y seguridad que ayer.

El miércoles no se trataba de "tumbar" al Gobierno, ni de dejar a Rajoy en el vestíbulo de La Moncloa. Se trataba de ver cómo se sale de la crisis, cómo se disminuye el paro y cómo hacemos para en tres años rebajar el déficit nada menos que en nueve puntos. La estrella del discurso presidencial fue la creación de una Comisión en la que José Blanco es el hombre fuerte _cada día más-, tanto que a su lado otros vicepresidentes, en concreto Manuel Chaves, se ven condenados a la opacidad más absoluta. Esta propuesta apareció rodeada de infinidad de propuestas legislativas y de planes como el de la lucha contra la economía sumergida, cuando en realidad para luchar contra ella basta con poner en funcionamiento a la inspección de trabajo.

Como ya sabíamos todos, no va a haber pacto de Estado y sí acuerdos puntuales en los que CiU y PNV, con toda seguridad y una vez más, acabarán formando tándem con el Gobierno y éste pactara con ellos, aunque el PNV intente hacer la vida imposible a Patxi López en el País Vasco y CiU aspire -y lo puede lograr_ desbancar a Montilla de la Generalitat. Con ambos partidos, el PSOE tiene bastante y, además, no hay riesgo de confusión.

Es obvio que, como vulgarmente se dice, el presidente ha salido "vivo". "Vivo" y con la certeza de que logrará ir tejiendo las mayorías necesarias para seguir transitando los dos años que quedan de legislatura. Pero es también muy posible que su intervención haya producido una enorme sensación de melancolía, porque lo que tocaba, lo que le tocaba como presidente de Gobierno era un discurso de sangre, sudor y lágrimas. Ni lo hizo, ni lo hará. ¿Por qué hacerlo si vamos a comenzar a crecer en el primer semestre de este año y a finales del mismo va a comenzar la creación de empleo neto? Y si esto es así, ¿para qué la Comisión y el amplio acuerdo? ¡Que fatiga!

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José Cavero - El pacto imposible.

19.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

A lo sumo, y tras haber escuchado atentamente el debate desarrollado el miércoles en el Congreso y el nuevo enfrentamiento de Zapatero y Rajoy, se podrían esperar algunos acuerdos puntuales sobre determinadas materias o asuntos concretos, pero es poco verosímil pensar que entre los dos grandes partidos pudiera producirse un gran entendimiento global. La actitud de los dos dirigentes lo hace radicalmente imposible. Por una sencilla razón: el líder de la oposición ha vuelto a sus inclinaciones naturales, de suponerse por encima de las posibilidades intelectuales de su adversario y de tener recetas mejores que él para salir de la crisis. Desprecia lo que pone en práctica Zapatero y no está, en absoluto, dispuesto a sumarse a sus iniciativas, y mucho menos, a apoyarlas y participar de ellas.

Siempre fue el planteamiento de Rajoy: creerse por encima de su adversario. Y en este pleno hizo una demostración insólita de ese complejo de superioridad, al reclamar a los parlamentarios socialistas que dejen de apoyar a su líder, Zapatero, y elegir otro alternativo. Una iniciativa que a los socialistas, lógicamente, dejó perplejos y que calificaron de exótica y surrealista... La réplica de Zapatero no fue menos contundente: si tiene coraje y valor político gane usted las elecciones, le replicó Zapatero, riéndose del hecho de que las haya ganado en las dos ocasiones anteriores en las que ambos contendieron en las urnas. Con esos planteamientos mentales o psicológicos, es del todo imposible que el uno acepte las opiniones del otro. Sencillamente, preferirán esperar a que los ciudadanos terminen otorgándole la mayoría en unas siguientes elecciones generales.

Y entre tanto, a esta legislatura le quedan dos años de andadura más. En ellos puede pasar cualquier cosa, claro está, pero no se descarta en las filas socialistas que la crisis empiece a remitir y, lo que resultaría mucho más decisivo, que volviéramos a una situación de prosperidad y crecimiento económico, del que sería una primera demostración la creación de empleo neto. En ese supuesto, sería muy difícil que se mantuvieran las ventajas que las encuestas vienen otorgando al candidato popular, siempre que en este tiempo se compruebe el esfuerzo del Gobierno de adoptar medidas que ayuden a la salida de la crisis en el menor tiempo posible. Zapatero puso plazos probables: no es improbable que estemos ya fuera de la recesión, tras la décima negativa del último trimestre de 2009. Si así fuera, y el Producto Interior bruto hubiera empezado a crecer y a dar datos positivos, calcula el presidente del Gobierno que el gran fruto esperado, los nuevos empleos, pudieran empezar a producirse en el segundo o tercer trimestre de este año. No será tarea vertiginosa ni sencilla de conseguir. Pero debieran ayudar la serie de reformas anunciadas, entre ellas, la reforma del mercado laboral, el ahorro de dineros públicos, la reforma del sistema financiero... Y a esas tareas deberá entregarse el Gobierno en las semanas y meses siguientes.

Y entre tanto, y siguiendo las instrucciones del jefe del Estado, es probable que el Gobierno se esfuerce por conseguir apoyos de las restantes fuerzas políticas. Apoyos que, en todo caso, es probable que resulten puntuales, sobre materias concretas. Salvo, acaso, con Convergencia i Unió. La aproximación entre los correspondientes dirigentes aterra a los populares, porque sospechan que ese eventual entendimiento pudiera significar otra meta o propósito: el entendimiento entre las dos grandes fuerzas políticas catalanas, CiU y PSC, para constituir un gran gobierno de coalición que, tras las elecciones autonómicas de otoño próximo, viniera a sustituir al tripartito que ya ha venido dando algunas demostraciones de fatiga, como recientemente expresaba el conseller Maragall. Claro que, en tal hipótesis, tampoco habría que excluir el final político de José Montilla. Pero ése es otro escenario de futuro...

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José Cavero - Vencedores y vencidos en el debate.

19.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

Es un juego periodístico que solemos practicar durante y al término de cada gran debate parlamentario y no hay duda que el de este miércoles vino a ser una especie de debate de la investidura, sin candidato, o de debate del estado de la Nación... Hubo derroche de expresiones descalificatorias para el adversario, lo que lo pone al nivel de los grandísimos debates de la legislatura, precisamente en su mitad: dos años transcurridos y dos por delante. Pero esta vez, el debate llegó a situaciones insólitas y probablemente inimaginables, cuando el primer jefe de la oposición tuvo la sorprendente iniciativa de requerir a los socialistas que, ya que Zapatero no cambia, lo cambien... O sea, que lo releven de su cargo y sitúen a otro en su lugar de jefe de Gobierno.

¿Cuándo se había oído una cosa igual? Una cosa es que esté impaciente con la llegada a la Moncloa, que ha visto perdida en dos ocasiones. Ahora, cuando por razón de las encuestas la ve más cerca que nunca, sospecha y teme que la recuperación económica que es probable que se produzca en los dos años venideros, vuelvan a apartarlo de la cúpula del poder político y vuelva a verse derrotado por su adversario de siempre. En vista de lo cual, recurre a esa ocurrencia impertinente: destituyan ustedes a su presidente, y tal vez lleguemos a algún acuerdo para remar juntos en la misma dirección. Siempre que -es la otra propuesta difícilmente comprensible- Zapatero no rectifique y asuma los planteamientos económicos del PP. La política económica que "predica" el PP: o sea, siempre que Zapatero no ceda y gobierne con el programa del PP, algo igualmente increíble de entender en un estado de derecho.

Pese a lo cual, hay algunas encuestas de medios que dan la victoria al candidato popular, a quien Zapatero reprochó su falta de coraje político -si tiene valentía y coraje político, presente una moción de censura-, por no recurrir a las fórmulas constitucionales bien conocidas: si no le gusta el Gobierno y cómo actúa, y quiere interrumpir los cuatro años para los que fue elegido, recurra a la moción de censura, y si reúne votos suficientes, presente su propia candidatura a la presidencia del Gobierno para sustituir al ocupante de la Moncloa. Pero, al no ver posible esta vía, Rajoy recurre a la posibilidad del atajo... Pues bien, pese a esas ocurrencias insólitas, algunas encuestas dan la victoria a Rajoy en el debate. La que publica el Mundo ofrece resultados encontrados: Zapatero obtiene una calificación del 31 frente al 28 de Rajoy, y el 48 por 100 cree que estuvo más convincente Zapatero frente al 43 por 100 de Rajoy. Pese a lo cual, concluye El Mundo que "Rajoy ganó a Zapatero", 39 frente al 30 por 100...

Una segunda encuesta la proporciona La Razón quien, por su parte, destaca los datos de su propia encuesta, según los cuales, Rajoy aventaja en cinco puntos a Zapatero, pese a que el 58 por 100 opina que el cara a cara no sirvió para nada.

La tercera encuesta la proporciona La Vanguardia y es el resultado de consultar a seis distintos columnistas habituales en el diario, según los cuales Zapatero se impuso con un 3,8 frente al 3,6 de Rajoy, pero ambos resultaron "aplastados" por el unionista Durán, que consiguió el 6,6 por 100. Los columnistas de La Gaceta, a su vez, coinciden en destacar que el presidente está más solo que nunca. Algo en lo que coincide el editorial de La Razón: "El presidente del Gobierno se quedó solo y no respondió a una sola pregunta de la oposición...", dice. Según ABC, "la contundencia de Rajoy puso de relieve la pasividad del Gobierno"... Como se ve, cada cual hace vencer a quien le viene en gana, aproximadamente...

En todo caso, este debate, cara a cara o bronca de Zapatero y Rajoy, habrá quedado "para la historia" por causa de la "exótica y surrealista" ocurrencia de Rajoy de reclamar a los parlamentarios socialistas que se rebelen contra su líder y lo releven del poder, casi nada. Y por la acusación de Zapatero a su adversario, de que le falta valentía y coraje político. Nada menos. Después de lo cual, uno sometería a algunos de nuestros líderes a pruebas psicológicas o psiquiátricas...


Francisco Muro de Iscar - De Pepiño a Don José.

19.02.10 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

En su blog, antes de ser ministro, cuando era, sobre todo, el controller del PSOE y el azote infatigable del PP, se autodefinía: "Me llamo Pepe, me apellido Blanco, muchos me reconocen y me conocen muy pocos". Ahora, cuando ya es ministro y sigue manteniendo su blog, se presenta de otra manera: "Hay quienes prefieren perfilarse ante las cosas. No es mi estilo. A mí me gusta ir de frente. Confrontar ideas, decir las cosas a las claras. Unas veces, con pasión. Otras, con calma. Siempre desde el respeto y la tolerancia".

Esta semana ha ascendido al olimpo de la política al ser incluido por el presidente del Gobierno en "La Comisión". Hay muchas comisiones, pero ésta es la supercomisión, la encargada de presentar al país un pacto que nos saque de la crisis. La última idea de Zapatero. Salgado, Sebastián y Blanco. La consagración de Blanco, que ha pasado en pocos meses de Pepiño a Don José. Blanco encarna el futuro, según su excluido compañero de gabinete Celestino Corbacho. El vicepresidente in pectore de una posible remodelación tras la presidencia europea. Un posible candidato presidencial, según algunos comentaristas, si Zapatero se cae del cartel por méritos propios y consumación de la crisis.

Lo cierto es que es el ministro con mejor imagen y mejores resultados. El azote del PP se entiende hasta con Esperanza Aguirre, parece un hombre de Estado y lleva adelante un programa de infraestructuras, incluso haciendo concesiones a las empresas privadas para que construyan, paguen, gestionen y se queden con los beneficios. En su último comentario en el blog personal, fechado el pasado domingo 14 de febrero, San Valentín, Blanco escribe sobre "la pasividad destructiva" del PP y sobre el pacto. El ya sabía que iba a ser elegido por Zapatero y hace un diagnóstico muy acertado de la situación. "El PSOE necesita la recuperación y el PP necesita la crisis". "El Gobierno necesita la recuperación... que será la medida del éxito o el fracaso en esta Legislatura. Y el PP necesita la crisis porque sabe que es la condición necesaria -aunque no suficiente- para volver a tener la confianza mayoritaria de los ciudadanos", señala. Apuesta porque Rajoy nunca ganará unas elecciones y que si las gana el PP será "a pesar de Rajoy". Pero señala también que "los socialistas sabemos que sólo podremos volver a ganar si la economía y el empleo se recuperan. En este momento, hacer es arriesgado, pero no hacer es suicida. Tengámoslo claro".

¿El futuro es José Blanco? ¿Más poder en el Gobierno y en el partido -adiós, Leire, adiós- para afrontar el reto electoral? En otro enlace que tiene Jose Blanco su cuaderno, el blog de Patxi López, recoge éste el 12 de febrero una frase de Szymborska: "Cuando pronuncio la palabra futuro, su primera silaba pertenece ya al pasado". Añade Patxi López que "hoy el futuro se ha convertido en una aventura incierta de tiempo acelerado". Lo que ha propuesto el miércoles el presidente pertenece ya al pasado. Ya veremos si la Comisión de Blanco sirve para el futuro. Y si Blanco es o no el futuro.


Luis del Val - El enemigo exterior.

19.02.10 | 12:20. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 18 (OTR/PRESS)

La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, se ha acordado, de repente, de las Islas Malvinas. La dictadura militar, en los años ochenta, también se acordó de las Islas Malvinas, precisamente cuando el descontento en el interior del país iba en aumento y se organizó una guerra que perdieron los militares que la provocaron. En realidad, y sin querer, Gran Bretaña hizo más por la democracia argentina que muchos de los argentinos que, con su indiferencia y su apatía, permitieron los terribles abusos humanos que perpetraban los espadones.

A Cristina Fernández no le van las cosas bien, cosa lógica porque gobierna bastante mal. Sus tics autoritarios, sus repentinos cambios de rumbo, su autoritarismo han hecho huir a los inversionistas por la manifiesta inseguridad jurídica, por el miedo a que una mañana se levante y nacionalice lo que ha soñado por la noche. Gracias a esta desastrosa manera de gobernar Argentina cada vez está más hundida económicamente y se extiende la corrupción de manera inexorable. Imaginen a Rubalcaba convocando una rueda de prensa tras detener a unos atracadores de bancos y que sus primeras palabras de alivio fueran constatar que "hasta el momento no se ha demostrado que estuviera implicado ningún policía". Bueno, pues el homólogo de Argentina se pone muy contento cuando entre los delincuentes no hay implicados policías.

En esa situación, con un malestar interior cada vez más insoportable, nada mejor que el patriotismo, ese último refugio de los canallas, o sea, el enemigo exterior que nos tiene manía, a ver si así unimos unas voluntades que en lo único que coinciden es en sufrir la desastrosa labor del gobierno.

Los argentinos, como los pulpos, están cansados de ser golpeados, y fatigados de soportar la corrupción. Un conflicto con Gran Bretaña les puede producir tanto entusiasmo como un discurso de su presidenta, a pesar de que todos piensen que las Malvinas son argentinas.


Entre Andorra y Gibraltar La crisis y el pacto

18.02.10 | 20:20. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-

Si algo tiene el agua cuando la bendicen, la dictadura no será tan mala cuando quienes la rechazan suspiran por restaurarla.
La democracia parlamentaria es para los pueblos como la salud para los individuos porque al primer síntoma de malestar caen en la tentación de a cambiar la dieta.
En cuanto la crisis de la economía ha provocado desarreglos estomacales en la democracia parlamentaria española, piden abandonar su variado régimen alimentario y restablecer el frugal menú de la dictadura.
Puede que acuciados por la implacable amenaza de la crisis no se hayan dado cuenta, pero los que quieren un pacto de estado lo que de verdad piden es dejar de lado la democracia parlamentaria y restablecer parcialmente la dictadura.
Se fundamenta la democracia parlamentaria en estimular soluciones diferentes a las del gobierno para resolver un problema.
La dictadura niega a los discrepantes su capacidad de expresar su oposición e impide la difusión de opiniones contrarias a las del gobierno.
Dictadura y democracia son conceptos abstractos y de utilidad variada para resolver problemas concretos, como el de salida rápida y eficazmente de la crisis económica.
La aplicación de la fórmula democrática mantendría siempre en reserva la esperanza de aplicar la política que patrocine la oposición, en caso de que fracase la del gobierno.
Si el pacto de estado amalgama en una misma fórmula los programas de la oposición y del gobierno y la crisis persiste,¿en quien encontrarán esperanza los desesperados?
Pero si el pacto de estado fuera la solución para la crisis, todavía peor porque, ¿para qué estimular la diversidad de opinión si suprimirla es más eficaz?


Consuelo Sánchez-Vicente - Patéticamente solo.

18.02.10 | 12:20. Archivado en Consuelo Sánchez-Vicente


MADRID, 17 (OTR/PRESS)

Sonó a, eso no me lo dice usted a mí en la calle, tan racial y tan de otros tiempos. "Si tiene usted coraje y valentía presente una moción de censura", le espetó Zapatero a Rajoy visiblemente escocido por la insólita invitación que cursó el lider del PP a los socialistas en su primera intervención para que cambiasen a su presidente. Fue uno de esos guiños de consumo interno que se gastan los líderes para enardecer a los suyos, irritante como un pellizco de monja para el adversario; pero lo importante para mi del discurso de Rajoy, lo peligroso para la estrategia de oveja lucera de Zapatero, fue su "aquí y ahora". Una letanía directa a la mandíbula del presidente del Gobierno

De la prédica al trigo, se podría titular, y sin andarse por las ramas, sobre cosas de comer que entiende todo el mundo. Que si va en serio con ponerle coto al paro dedique "aquí y ahora" los 5000 millones del "Plan E2" a que los ayuntamientos y las demás administraciones públicas paguen a sus proveedores lo que les deben en vez de gastárselos como el "E1" en autobombo, que si va en serio con lo de la austeridad incluya un pacto para ponerle un techo de gasto a las autonomías, que si de verdad quiere la ayuda del Congreso empiece por cumplir las dos resoluciones que ha aprobado esta Cámara, para que las empresas no tengan que pagar por anticipado el IVA de facturas que aun no han cobrado, y para reducir un 25 por ciento el gasto en altos cargos*

El poder es un cemento espléndido y Zapatero tiene el poder: ni le han faltado ni le van a faltar en mi opinión apoyos para sacar adelante sus leyes en lo que resta de Legislatura, aunque sean bodrios que hay que revisar en un mes como los Presupuestos para este año que se aprobaron en diciembre. Pero la soledad en que quedó ayer el presidente del gobierno me pareció patética. Todos los grupos parlamentarios se mostraron dispuestos al pacto si mediaba rectificación, pero nadie se prestó a hacerle de "cirineo" ni le rió la gracia. "Si no hay acuerdo haga usted de gobierno", le dijo el convergente Durán i Lleida, "es usted quien debe ponerle el cascabel al gato, que para eso es el gobierno", remacho el peneuvista Erkoreka, "escuche o gobierne, o convoque elecciones" le espetó el portavoz de ERC, "no le eche las culpas a los demás de lo que ha hecho usted", añadió la portavoz de Coalición Canaria. El intercambio de cromos políticos es una cuestión de precio, una cuestión de pragmatismo, pero la credibilidad de Zapatero como presidente sufrió un duro revés y salió, en mi opinión, más que tocada del pleno de ayer.

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Francisco Muro de Iscar - Y otro pacto en Sanidad.

17.02.10 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Tenemos pendientes un pacto económico, que previsiblemente no llegará nunca; un pacto por la Justicia, que avanza a trancas y barrancas; un pacto por la educación, que el ministro Gabilondo se cree a pies juntillas pero que, siento decirlo, tiene tantas posibilidades de concretarse como el económico. Y ahora resulta que también tenemos en marcha un pacto por la sanidad. Se lo escuché ayer a la ministra Trinidad Jiménez en Los Desayunos de Europa Press y me sonó razonablemente bien y diferente.

Para empezar, a estos desayunos acuden como si fueran a pasar lista, los políticos del partido del orador, algunos con clá que aplaude y jalea; los empresarios del sector; los que tienen intereses sectoriales y los periodistas. La importancia se mide por el número de ministros, secretarios de Estado y presidentes de altas instituciones que asisten, más, como es lógico, cuando el que habla es socialista que cuando lo hace alguien del PP. Pero hay sorpresas. José Blanco acude casi siempre que habla un obispo o está el nuncio. Fraga, que ya está por encima del bien y del mal, se deja ver en algún desayuno socialista, al igual que Enrique Múgica. Cuando interviene alguien del PNV o de CiU, socialistas y populares mandan enviados especiales porque nunca se sabe qué votos se necesitarán. Salvo estas excepciones, si el que habla es un socialista, no hay popular que asista. Y al revés.

Sin embargo, ayer estaban en la presidencia Ana Pastor y Juan José Güemes, consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid. Noticia y grande. Además, la ministra reconoció que no había recurrido ante el Tribunal Constitucional el Area Sanitaria Unica de la Comunidad de Madrid por falta de base jurídica y por que había llegado a acuerdos con el consejero. ¡Reconocen la verdad, se hablan y pactan! Ella o él están haciendo oposiciones a que los destituyan en cualquier momento.

A lo que voy. La ministra sigue adelante con su proyecto de ley antitabaco -en 2010, seguro- pero lentamente porque quiere el mayor consenso. Quiere un pacto con todas las autonomías que apueste por la calidad, la equidad, la cohesión y la sostenibilidad del sistema sanitario. Un sistema "excelente" que con 70.000 millones de euros, un 6 por ciento del PIB, atiende proporcionalmente a más gente, con una mayor cartera de servicios y con mejor calidad que el de Estados Unidos, donde se gasta en sanidad un 17 por ciento del PIB. Se mostró contraria al copago como ticket moderador de la demanda y elemento disuasorio porque entiende que puede tener repercutir en el derecho a la salud. No atacó ni al PP ni a otras comunidades autónomas y se hartó de hablar de pacto. O yo me equivoqué de cita o a la ministra y a sus colegas del PP, les quitan en cualquier momento. Pero por una vez me gustó el mensaje: tenemos un sistema sanitario de calidad, debemos caminar juntos, podemos ser más eficientes, controlar el gasto y pedir a los ciudadanos que sean responsables. Ojalá cunda el ejemplo.


Esther Esteban - Más que palabras - Los Goya y la ceja.

17.02.10 | 12:20. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Confieso que no ví la gala de los Goya y debería haberlo hecho si , como cuentan, fue la gala de la rectificación, del adiós al pasado, del homenaje al cine, desprovisto de ese politiqueo barato, que tanto me ha repugnado durante los últimos años. Dicen que Alex de la Iglesia hizo un canto a la humildad y se presentó con un discurso a pie de calle, poniendo el dedo en la llaga de los errores que estos años han cometido las estrellas del celuloide. Dicen que dijo que nuestros actores se miran demasiado al ombligo y que era la hora de arrimar el hombro. Suscribo el discurso y me alegro de que alguien ¡ por fin ¡ esté poniendo algo de sensatez en ese mundo, totalmente desacreditado por su afán de levantar su voz en causas pretendidamente justas, no porque lo sean, sino porque solo son justas las causas que ellos consideran honrosas. Dice David Gistau ,en su columna de El Mundo, que el arte puede ser cualquier cosa menos un apéndice ideológico, una `prolongación de unas siglas animada por la militancia y por la intención de no promover sino a los adictos. Suscribo de la A a la Z y, es mas, me alegro mucho que el conocido como "Clan de la Ceja" deje de arrimar el ascua a la sardina política de quien manda, e intente comerse un plato de sardinas gracias a quienes deberían mandarles a ellos, es decir, los espectadores.

He sido una firme defensora y consumidora del cine español, pero he de reconocer que hace años deje de serlo. Admiro, eso si la maestría de los grandes. Me emociono con las historias sencillas que Almodóvar convierte en magistrales y me descubro ante el talento precoz de Amenábar, al que considero en estos momentos el mejor de nuestros activos y un auténtico genio. He visto sus últimas películas, pero he huido como de la peste de todo lo que sonara a ese contubernio, a esa cofradía de intereses y subvenciones que se ha creado intencionadamente en torno a nuestro cine. Han sido años de desacierto, de desafección intencionada con nuestros actores y actrices por culpa de unos cuantos, tan previsibles, tan amantes de la sopa boba y de la adulación al poder que se me atragantaba, aun sin quererlo, todo el colectivo. He visto demasiado sectarismo , demasiada ideología barata e inquina hacia cualquiera que no pensara como ellos que, simplemente, si he tenido que optar he preferido cualquier producto de la factoría europea o americana que el nacional.

No creo, como han dicho algunos, que los de " la ceja" estén desertando porque intuyen el final del ciclo Zapatero, ni porque se le haya acabado la baraka a su protector. Mas bien pienso que la crisis les ha hecho reflexionar, como a todo hijo de vecino. De nada les vale sentirse halagados y agasajados por el que manda si luego sus películas tienen que ser retiradas deprisa y corriendo por falta de espectadores. Me encanta el cine. Es de mis pocas aficiones que siguen intactas por muchos años que vaya cumpliendo, por eso me alegro de que el talento se prime por encima de la miopía política sea la que sea. Ahora me arrepiento de no haber visto la gala pero me creo lo que han contado de ella.. que no es poco.

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Pedro Calvo Hernando - Las flojeras del Gobierno.

17.02.10 | 12:20. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Ya verán cómo este miércoles va a quedar definitivamente claro que el PP no quiere saber nada de pactos ni de Estado ni de provincia, comunidad o municipio. Ya ven que ahora se carga también el pacto educativo, pese al mimo que en un principio ponía Cospedal con el ministro Gabilondo. Cuanto peor, mejor, y no hay Rey que les baje del burro, porque eso destruiría su estrategia de acceso a la Moncloa por la vía fácil para ellos, aunque sea nefasta para los españoles. Este miércoles Zapatero y Rajoy tienen en el Parlamento el enésimo debate sin esperanza ni horizonte, y no hay cosa que yo más desee que equivocarme esta vez, porque ello supondría un bien para mis compatriotas, seguramente. Todavía no salgo de mi asombro cuando vuelvo a escucharles que pactarán si el Gobierno abdica de todos sus planes y principios y adopta los del PP. Eso no sería un pacto sino una rendición sumisa del Gobierno a las imposiciones de la derecha. Y supongo que el Gobierno no pasará por ello, que ya bastante ha pasado con sus flojeras y con sus transigencias ante la voracidad de aquéllos.

Una de las flojeras del Gobierno se pone de manifiesto ante la brutal ofensiva ultraconservadora y conservadora contra el juez Baltasar Garzón. El Gobierno tendría que mostrarse mucho más beligerante en la defensa del juez que está siendo vilipendiado desde una denuncia de grupos fascistas por haber osado investigar los crímenes contra la Humanidad de la dictadura franquista. Nadie se imagina nada parecido en Italia o en Alemania respecto de sus dictaduras musoliniana y hitleriana. Pero aquí los herederos políticos e ideológicos del franquismo se pueden permitir el lujo de cargarse -espero que sólo de intentarlo- al juez que intentaba reequilibrar la historia de nuestro país. Cuanta mayor es la flojera del Gobierno, más se crecen la derecha y la ultraderecha, y parece mentira que Zapatero y su gente no se den cuenta de ello. La única esperanza es que la crisis económica ceda de aquí a las elecciones generales y que en las de 2012 vuelva a suceder lo mismo que en 2004 y 2008.

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Carmen Tomás - Un presidente que no preside.

17.02.10 | 12:20. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

La presidencia de turno de la Unión Europea iba a ser para Zapatero una foto permanente que desviara la atención sobre los problemas internos. Además, por supuesto, de un gasto exagerado e inútil. Pero, hete aquí que la presidencia de turno se ha convertido en nada y no sólo por el nombramiento de un presidente fijo, sino porque una vez más ha quedado patente que cuando hay problemas Alemania y Francia se las arreglan solitos para imponer al resto cuándo hay que hacer qué cosas y cómo.

Este fin de semana, con motivo de las reuniones que se han celebrado para abordar el problema de Grecia y la estrategia a seguir sobre la crisis económica y las medidas adoptadas, hemos visto a un Zapatero ausente. Ni convocó él la reunión. Pero mucho más visible fue, como cuenta El Confidencial Digital, lo que ocurrió el jueves 11 durante la reunión extraordinaria del Consejo Europeo. Zapatero se enteró de lo acordado por Merkel, Sarkozy y Brown por escrito, ya que le invitaron al desayuno privado. No le avisaron de ese encuentro al que los tres líderes europeos llegaron en sus blindados, mientras Zapatero circulaba en autobús, blindado pero autobús.

Dada la situación de Zapatero en España y desde hace un par de semanas en el mundo, nada de esto es baladí, ni puede ser catalogado de anécdota. En Moncloa tienen un cabreo monumental y ya se buscan culpables. Parece que Bernardino León lleva de momento todas las papeletas. El crédito de Zapatero es menguante y así se lo han dicho los mercados y sus socios -desplantes incluidos- que no cuentan con quien difícilmente puede dar ideas para arreglar las cosas si no sabe solucionar los de su propia casa. Tenemos graves problemas y hoy el presidente del Gobierno cuenta con una nueva oportunidad de demostrar a los ciudadanos y, aunque diga que no habla para ellos, también a los mercados, que tiene un plan para sacarnos de la crisis. Hoy en el Congreso debería hacer primero un buen diagnóstico de la situación y sin ambages y tapujos decirles a los españoles qué va a hacer para solucionar los problemas. Volver al rollito del gasto social, de los derechos de los trabajadores o si sigue escudándose en el diálogo social o en el Pacto de Toledo para no entrar en las reformas imprescindibles demostrará que le importa poco lo que le está ocurriendo a España y a los españoles y que no se equivocan los que piensan que su única preocupación es ganar tiempo para mantenerse en el poder.

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Fernando Jáuregui - No te va a gustar - Carta a ellos dos, ante el discurso de sus vidas.

17.02.10 | 12:20. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

Estimados señores Zapatero y Rajoy. No sé por qué, sospecho que esta carta, que yo tengo el privilegio de poder publicar aquí, podrían escribirla y suscribirla muchos españoles que, por razones obvias, no gozan de la misma posibilidad. Y es que nunca un debate sobre el estado de la nación, casi jamás un rifirrafe parlamentario entre el jefe del Gobierno y el líder de la oposición, despertó tantas expectativas como el que ustedes protagonizarán este miércoles. Están ustedes dos ante el discurso político de sus vidas. Quién sabe si ante el discurso que marcará la victoria y/o la derrota de uno de ustedes en las próximas elecciones. Con todo lo que ello significa para el futuro de este país que hoy se llena de aprensiones y se llama España. Nada más, nada menos.

Probablemente, en los últimos treinta años ha habido muy escasas ocasiones en las que un combate dialéctico entre el Ejecutivo y el principal partido de la oposición haya estado rodeado de tanto dramatismo: las elecciones legislativas aún están lejanas, pero la precampaña, quiérase o no, parece haber comenzado ya, en torno al concepto de cambio; el Rey, los sindicatos, algunos banqueros y un sector considerable de la opinión pública llaman al pacto entre las dos grandes fuerzas nacionales; la situación económica suscita no pocos pesimismos y desesperaciones. Y, sobre todo, el mundo está cambiando, si es que no ha cambiado ya, como no lo había hecho desde quizá la caída del muro de Berlín. Tras los encontronazos de Obama, ese factor-personaje novedoso en las relaciones internacionales, con los poderosos grupos bancarios y empresariales, tengo la sensación de que nada volverá a ser como fue hasta el feliz y despreocupado 2008. Inútil aferrarse a los recuerdos de tiempos pasados, que quizá fueron, para muchos, mejores.

Creo que ha llegado el momento, además, de incorporar a España a este proceso de cambio acelerado. Quizá haya que dar una vuelta a la marcha del Estado de las autonomías, a la actualización de algunos artículos de la Constitución, al tratamiento de la inmigración, a la educación, a las estructuras productivas... en fin, que ha llegado la hora de lanzarse a un pensamiento profundo, a una reflexión a fondo acerca de cuáles son las metas últimas a las que queremos llegar. Mucho más allá, por tanto, del parcheo y la improvisación a las que nos tenemos acostumbrados.

Ya digo, el discurso de sus vidas, porque sospecho que los ciudadanos esperan mucho de ustedes. Y ya no queda tiempo. Es ahora, este miércoles, cuando hay que hablar de los grandes acuerdos y, si no queda otro remedio, de los grandes desacuerdos. De lo que ha de ser abordado conjuntamente ya mismo y de lo que puede ser aparcado para que gane el mejor cuando toque.

Supongo que, de nuevo, somos utópicos los que creemos que el viraje de timón es posible. Yo sólo sé que es deseable y que resulta absurdo insistir, como machaconamente se hace hasta ahora, en que todo, todo, va bien o en que todo, todo, va mal. Lo interesante es que nos digan ustedes cómo puede ir en el futuro, ese futuro que cuatro millones y un largo pico de familias no ven nada, nada claro. En fin... Un respetuoso saludo, que es casi un grito de auxilio.

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Fermín Bocos - Ni confianza, ni censura.

17.02.10 | 12:20. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 16 (OTR/PRESS)

El drama político se resume así: Zapatero y Rajoy son dos caballeros que suscitan un abrumador índice de desconfianza entre los ciudadanos -71 y 76 por ciento, respectivamente, según el último sondeo del CIS-. Hablo de drama, porque resulta que son los encargados de sacarnos del agujero en el que nos tiene sumidos la recesión económica. Para más inri, resulta que ninguno de los dos quiere saber nada del otro a la hora de poner en común planes o ideas para atajar el paro, detener el derrumbe de cientos de empresas o rebajar el gasto público. Por razones opuestas, ambos juegan a ganar tiempo. Zapatero para ver si escampa y apuntarse la recuperación y Rajoy porque confía en que el cabreo de los ciudadanos le entregue La Moncloa llave en mano.

Se habla mucho en los medios del debate de este miércoles en el Congreso; se habla como si fuera a resolver algo. Nada espero; nada diferente al habitual intercambio de descalificaciones. No irá a más porque ninguno de los dos ha querido arriesgarse: Zapatero planteando una cuestión de confianza y Rajoy inscribiendo en el Registro una moción de censura. Para lo primero, al presidente le falta fortaleza política; para lo segundo, al aspirante le sobra discurso pero le falta aritmética parlamentaria. La cuestión de confianza refuerza a quien la supera; la moción de censura lleva en volandas hacia el poder a quien la gana o, aunque pierda, si sabe aprovecharla, le deja el balón en el punto de penalti de cara a las próximas elecciones.

Como digo, ninguno de los dos se atreve. Les falta confianza en sí mismos. En ese registro coinciden con el grueso de los ciudadanos que, como reflejan las encuestas, desconfía de los dos. Lo dicho: ni confianza, ni censura. A ellos les va bien así. El problema es para nosotros.

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Fernando Jáuregui - No te va a gustar - El errático camino de la presidencia europea.

16.02.10 | 12:20. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Lo cierto es que no está teniendo demasiada suerte España con su presidencia europea. Me consta que la mayor parte de los deberes han sido hechos a conciencia, pero ni la situación internacional ni otras coincidencias temporales favorecen el lucimiento que Zapatero hubiese deseado. Primero fue una gala inaugural mal planificada -esa es la verdad--, luego el mal comienzo de la carísima web institucional, después el desplante de Obama...Ahora, todas las esperanzas españolas están puestas en esa "cumbre" Iberoamérica-UE, que comienza a mediados de mayo en Madrid. Será el punto más alto de las actividades de este semestre...si todo sale bien.

Pero héte aquí que el ministro de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, reconocía en la mañana del lunes que aún no se sabe cuántos jefes de Estado iberoamericanos vendrán a la capital española. Se espera al mexicano Calderón, al colombiano Uribe, al chileno Piñera, a la argentina Cristina Fernández...pero hasta el momento ninguna de estas presencias está definitivamente cerrada: la errática marcha de Mercosur, las tensiones regionales, la crisis económica internacional y la bicefalia que el Tratado de Lisboa ha impuesto a la UE lastran muchas gestiones.

Sí parece garantizada la presencia en Madrid de algunos presidentes de repúblicas con menor significado continental, como el hondureño Porfirio Lobo, a quien, por fin, la diplomacia española ha dado "luz verde" y carta de reconocimiento oficial. Pero está muy poco clara la participación de algunos mandatarios "bolivarianos", como el boliviano Evo Morales, el nicaragüense Ortega o el propio Hugo Chávez, para no hablar ya del cubano Raúl Castro, que jamás confirma su asistencia o no a estos actos multilaterales.

La preocupación de los gobernantes españoles por la marcha de la presidencia semestral europea es perceptible, aunque dignamente disimulada. Hay quien quiere cargar las culpas sobre las espaldas del diplomático encargado de la preparación de los eventos, que en su día fue secretario general de la Presidencia en La Moncloa, pero esta atribución de responsabilidades en solitario no parece demasiado justa. Ya digo que hay un cúmulo de circunstancias y factores que contribuyen a que España no esté desarrollando "su" presidencia de la UE con el suficiente boato: es cierto que muchos ministros dejan entrever su escaso peso específico en las reuniones sectoriales, pero no menos verdad es el mínimo interés que Obama siente por el devenir de Europa y que no todo es paz interna en las relaciones entre algunos estados latinoamericanos.

Es el caso que España, que quiere erigirse en puente entre la UE y los países iberoamericanos, tiene puestas grandes esperanzas en esta "cumbre" de Madrid y está realizando enormes esfuerzos diplomáticos subterráneos para garantizar una representación suficiente en mayo. La agenda a tratar no ha sido aún desvelada, pero qué duda cabe de que Europa, en estos momentos, puede hallar en América Latina una gran colaboradora, y viceversa.


Andrés Aberasturi - Divorcio en la Audiencia Nacional.

16.02.10 | 12:20. Archivado en Andrés Aberasturi


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

El auto de la Audiencia Nacional (Sala de lo Penal) ordenando al juez Baltasar Garzón a llegar al fondo del llamado "Caso Faisán", practicando incluso nuevas diligencias, no hace sino poner aun más de manifiesto el extraño divorcio que se da, en la misma casa, entre la sala y la fiscalía: mientras la segunda se empecina en archivar el caso "por falta de autor conocido", el auto de la Sala da pistas y hasta calificativos a los hechos aseguran que "parece que el círculo de posibles autores está y debe estar dentro del grupo de funcionarios policiales que por una u otra razón, bien directa o indirectamente, tenían conocimiento de la operación que se iba a realizar el día 4 de mayo de 2006" para luego advertir algo que a la ciudadanía le resulta obvio: que los hechos "tal cual se han descrito, constituyen un delito de revelación de secretos y a su vez colaboración con banda armada, que de ser realizados por miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado adquieren una gravedad sin precedentes en la historia de la lucha contra el terrorismo en España."

Lo que pueda hacer Garzón a partir de ahora, solo él lo sabe, pero se supone que su única salida es obedecer el auto de la Sala que le obliga, además, a practicar nuevas pruebas pedidas por la acusación y negadas en su momento por el juez. Pero el papelón, aquí, lo tiene la fiscalía que, una y otra vez, ha pretendido zanjar el asunto por la vía rápida y a punto ha estado de conseguirlo.

Lo malo de El Poder es que pervierte la realidad y hace perder muchas veces la perspectiva no ya de lo moral sino de lo lícito. La maquinaria se pone en marcha y no se sabe muy bien en qué momento alcanza una velocidad mayor de la permita y traspasa los limites admitidos. Pero como El Poder vive en la ilusión de que tiene los resortes para controlarlo todo, no entiende que un pequeño detalle, una nimiedad, una pista de nada, deje al descubierto y bajo sospecha su irresponsabilidad responsable. Pasó con los GAL y está pasando con el Caso Faisán. En el primero hubo muertos inocentes y una guerra sucia estrepitosamente mal organizada. En el segundo todo parece indicar que sólo fue un detalle de buena voluntad para salvaguardar hasta donde fuera posible una negociación con ETA. Lo que une los dos casos es por una parte la idea antes expuesta del control total -que ya se ve que no- y por la otra que el fin justifica los medios. Ninguna de las dos razones son admisibles en una democracia y por eso tarde o temprano -suele ser tarde- terminan saliendo a la luz y se vuelven contra sus autores. Casi siempre la Justicia se queda corta y no llega a los últimos responsables, pero al menos, desde un punto de vista moral, queda claro que la frase que Maquiavelo nunca escribió pero que sí resume parte de su pensamiento, es totalmente inaceptable en un Estado de Derecho.

¿Era consciente el que ordenó o permitió el chivatazo del bar Faisán de lo que ahora dice en su auto la Audiencia Nacional, "un hecho de una gravedad sin precedentes" o estaba realmente convencido de que nunca habría un "autor conocido" como asegura la fiscalía? Me inclino a pensar que más bien lo segundo, que la posibilidad de que triunfaran las conversaciones que entonces mantenía el Gobierno con la banda terrorista bien merecían ese pequeño detalle. Pues no. El autor será conocido y los hechos, de ser probados, no tendrán precedentes en la historia de la lucha contra el terrorismo. Flaco favor hacen a la sociedad y a la democracia quienes se empeñan de una forma u otra en poner trabas o ideologías a algo que de ninguna forma puede ser ni admisible mi admitido.

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Antonio Casado - Con el pacto hemos topado.

16.02.10 | 12:20. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Es como la purga de Benito en el imaginario de políticos y analistas en general. Cuando las cosas vienen mal dadas se habla de pacto de Estado. Como si fuese una terapia de obligado cumplimiento para poner fin a los males del país. En este caso, la crisis económica.

La crisis amenaza con llevarse por delante a Zapatero, y por eso la crisis se ha convertido en el principal resorte estratégico del PP para reconquistar la Moncloa. La amenaza también se cierne sobre la clase política en general, incluido el principal partido de la oposición, y por eso el PP no puede permitir que se ponga en duda su patriótica voluntad de pactar con el PSOE una remada común para salir del agujero.

Ahí estamos, celebrando los carnavales, que es un tiempo ideal para escenificar un diálogo de impostores. Sólo hasta este miércoles de ceniza, fecha elegida para representar en sede parlamentaria la imposibilidad de que Zapatero y Rajoy puedan llegar a un acuerdo anticrisis. Este día, el del esperado cuerpo a cuerpo del titular y el aspirante para debatir por enésima vez sobre nuestra penosa situación económica, quedará cerrada la secuencia abierta hace una semana por los dirigentes de CiU en demanda de un cese de hostilidades entre Gobierno y PP.

Las hostilidades gozan de buena salud. A pesar de la inesperada irrupción del Rey de España en la mencionada secuencia. Tampoco han tenido mayor recorrido los llamamientos del Palacio de la Zarzuela a las fuerzas políticas y sociales por un eventual pacto de Estado contra la crisis económica. Al revés. Incluso han servido para que ciertos sectores políticos y mediáticos próximos al PP le hayan afeado la conducta a la Corona por meterse donde no la llamaban.

Ya en vísperas de este miércoles 17, el del cruce parlamentario Zapatero-Rajoy, la secretaria general del PP, Maria Dolores de Cospedal, había puesto las cosas en su sitio: lo que conviene a los españoles es un cambio político y no un pacto. Pero que no iba a quedar por el PP. Así que habría pacto si al menos hubiera cambio de política económica, pues de otro modo "estaríamos traicionando a los españoles". También explicó que el cambio de política económica debe consistir en que el Gobierno asuma la hoja de ruta del PP. A saber: austeridad en el gasto público, bajada de impuestos, y ayudas a trabajadores, empresas y familias. Más claro, agua, Al menos hay que agradecer a Cospedal su enorme sinceridad.

Al otro lado de la barricada, el Gobierno y su partido, que juegan a acusar al PP de falta de voluntad para arrimar el hombro. También forma parte de la farsa. Queda claro que ni unos ni otros están por la labor. El PP se quedaría sin discurso, basado en la confrontación, y el PSOE sin coartada, la de ser más patriota que el adversario. Y ambos juegan a hacer creer que quieren. Pero sólo les interesa señalar al otro como el causante de que no haya un pacto de Estado para salir del agujero. Qué le vamos a hacer.

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Cayetano González - Educar para la paz.

16.02.10 | 12:20. Archivado en Cayetano González


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

La presidenta del Parlamento Vasco, Arantza Quiroga, ha pedido una "educación para la paz", considerando imprescindible en esa tarea involucrar a las familias, porque, según su opinión, es en ellas "donde se aprenden los valores éticos". Estas reflexiones, junto a otras de mucho calado y sentido común fueron realizadas por la segunda autoridad institucional del País Vasco en su intervención en el acto de clausura del VI Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo que organizado por el Observatorio de Víctimas del Terrorismo de la Fundación San Pablo CEU ha tenido lugar en Salamanca el pasado fin de semana.

Quiroga tiene mucha razón en lo que dice y es aplicable a cualquier sociedad que sufre la lacra del terrorismo. Pero pensando en clave interna, es decir en el terrorismo de ETA, con mayor razón porque la sociedad vasca ha vivido durante muchos años -y todavía hay una parte nada desdeñable de ella- como si este problema no fuera con ellos. Una reciente encuesta del Defensor del Pueblo en el País Vasco ponía de relieve unos datos sencillamente escalofriantes: el 18 por ciento de los jóvenes encuestados admitían que en sus familias se sostiene "que hay motivos para que ETA actúe". Un 20 por ciento ven mal que se mate a personas pero consideran necesaria la mal llamada "violencia callejera". Además, frente al 15 por ciento que rechaza los asesinatos, hay un 11 que no ve mal el empleo de la violencia. Sencillamente un panorama desolador sobre la juventud vasca.

¿Qué pasa por la cabeza de un o una joven que en el año 2010 sigue justificando el asesinato, el tiro en la nuca, el coche-bomba, como forma de defender unas supuestas ideas políticas? ¿Qué ambiente han vivido en su infancia, en su entorno familiar para que pueda cristalizar en su cerebro tamaño despropósito? ¿Qué responsabilidad tienen los padres de esa criaturita en todo ese fiasco? ¿Qué se les ha enseñado en la escuela, en el instituto, en la ikastola? Es evidente que la respuesta inmediata a todas estas preguntas pasan por considerar que ha habido una ausencia total de educación en valores tan elementales y fundamentales como el respeto a la vida, a la libertad, al derecho a pensar de manera diferente sin que eso signifique por estás poniendo en riesgo tu vida. Y en ese déficit de educación, está claro que la primera responsabilidad es del entorno familiar, de los padres, que nunca pueden ser sustituidos por lo que se aprende o deja de aprender en las aulas.

Decía que no fue la única reflexión de calado realizada por Arantza Quiroga en la clausura del VI Congreso Internacional sobre Víctimas del Terrorismo. Tuvo también la honestidad y la honradez intelectual y moral de pedir perdón a las víctimas del terrorismo por las ocasiones en que los políticos "no han estado a la altura de las circunstancias" frente a las víctimas que tienen "una generosidad infinita". Sin ir mas lejos, apostillaría yo, esto es lo que ha pasado en el propio Congreso -donde había mas de 400 víctimas del terrorismo de once países diferentes- con la ausencia del presidente Zapatero, que ni siquiera se dignó contestar a la invitación cursada hace meses por los organizadores.


Luis del Val - La industria inexistente.

16.02.10 | 12:20. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

En la cinematografía española podemos encontrar excelentes actrices, magníficos actores, guionistas ingeniosos, directores de fotografía con fina sensibilidad y realizadores eficientes. Hay montadores con experiencia, iluminadores veteranos, maquilladoras expertas, elaboradoras de reparto atinadas, y asesores de vestuario capaces de salir airosos de una ambientación del siglo XVIII o de una puesta en escena de ciencia ficción. Lo que es muy difícil de encontrar, lo que resulta bastante insólito es tropezarte con productores. ¿Cómo es posible que se produzcan películas sin productores? Pues debido a una evolución, que algunos denominan degeneración, por medio de la cual el productor de antaño es hogaño un avispado recogedor de subvenciones.

El productor tradicional podía volverse millonario con una película y, también, tenía las mismas posibilidades de arruinarse con otra, pongamos que hablamos de Emiliano Piedra, pero el actual, aunque la película resulte una ruina, un desastre completo, un fracaso absoluto, no perderá un euro, porque los euros han sido puestos por municipios, autonomías, ministerios, fundaciones y un señor de Pamplona, o de Murcia, o de Bilbao, al que se le convence del chollo, y pone algo de dinero que no es el que procede de los bolsillos del contribuyente.

El cine español necesita ayuda económica, y puede que más que la que se le proporciona. Pero le sobran los peritos en gabelas, los tunantes del papeleo, los pícaros del subsidio. Hay creadores y trabajadores, artistas y operarios con una cualificación extraordinaria, pero detrás no hay ninguna industria, ninguna empresa solvente. En algunas raras ocasiones, sí, pero esta es una fábrica de coches sin factoría, un taller al aire libre, a la espera de alquilarlo todo por horas o por días, unos minutos después de depositar en el banco el certificado de la subvención y sacar el adelanto para las primeras comidas, porque ni las comidas las paga el productor.


Julia Navarro - Escaño Cero - El acierto del Rey.

16.02.10 | 12:20. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Pues a mí me parece muy bien que el Rey quiera recabar la opinión que sobre la crisis tienen políticos y agentes sociales. Como me parece igualmente bien que haga un llamamiento al entendimiento, a colocar los intereses generales por encima de cualquier otra consideración.

Don Juan Carlos ha demostrado ser sensible ante la grave situación económica de nuestro país, ante la angustia de miles de ciudadanos en paro, de familias que no saben cómo afrontar el futuro inmediato porque ninguno de sus miembros tiene trabajo. Es más, creo que si el Rey hubiera permanecido impasible ante la situación que vivimos, entonces sí que habría que reprocharselo. Por eso no entiendo la actitud del PP y de sus terminales mediáticas.

Creen los populares que el llamamiento del Rey al consenso beneficia a Zapatero, incluso aseguran que don Juan Carlos ha propuesto un gran consenso a instancias del Gobierno. En mi opinión se equivocan.

El Rey ha hecho lo que debe de hacer un Jefe del Estado con una función arbitral, preocuparse por los problemas y llamar a la clase política a que, a través del diálogo, busque una solución. Por tanto la iniciativa del Rey es impecable. Es más, si no lo hubiera hecho podríamos pensar que la Corona se mantiene al margen de los problemas, de las preocupaciones, de la angustia y el sufrimiento de los ciudadanos.

Los populares demuestran una actitud un tanto paranoica haciendo lecturas torticeras de la actitud de don Juan Carlos. Seguramente, al PP lo que le viene mal es tener que ponerse en la tesitura de ayudar al Gobierno. Rajoy y los suyos ven a Zapatero y al Gobierno como fruta madura a punto de caer del árbol. Por decirlo claramente, el PP se ha instalado en la maxima de cuanto peor le vaya al país mejor les irá a ellos, más fácil tendrán ganar las elecciones. De ahí que rechacen cualquier atisbo de consenso.

Claro que tampoco Zapatero y el PSOE están por la labor de llegar a ningún acuerdo con el PP. También el presidente se ha encasillado en sus posiciones. El PP dice que no pactara nada salvo que el Gobierno asuma el programa económico popular. Y el Gobierno dice que ellos tienen su propia receta y que no están por la labor de hacer caso a nadie, que lo único que quieren es un cheque en blanco de la oposición. Así, que unos por otros el pacto se antoja difícil por no decir casi imposible.

Pero volviendo a la actitud de ciertos sectores de la derecha para con don Juan Carlos, y si echamos la vista atrás, cabe deducir que hay sectores de la derecha que son poco o nada monárquicos, lo que resulta una paradoja. Y esos sectores acusan al Rey de sentirse más a gusto con los socialistas que con ellos.

Yo no sé, ni me interesa, quien le cae mejor o peor al Rey, pero lo que sí me parece relevante es que hasta el momento ha cumplido con su papel institucional. Es más, creo que la inmensa mayoría de los ciudadanos más que monárquicos son juancarlistas, y que el día en que el Rey falte no está claro el futuro de la Monarquía, pero hasta el momento, ya digo, don Juan Carlos viene cumpliendo con el papel que le marca la Constitución. Por eso, no entiendo el enfado ni las retinencias de la derecha ni los mohines de cierta izquierda porque el Rey se haya interesado públicamente por la situación tan delicada por la que atraviesa nuestro país y haya llamado al diálogo. Otra cosa bien distinta es que hubiera apuntado que había que hacer tal o cual cosa, o dar sus propias recetas para abordar la crisis. Pero no es lo que ha hecho.

Por eso no entiendo esos ataques sibilinos a la figura del Rey. Creo sinceramente que don Juan Carlos no se ha salido del guión.

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Fermín Bocos - Por qué no quieren el pacto.

16.02.10 | 12:20. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Cuando la democracia da paso a la partitocracia, malo. Malo porque significa que los partidos, que son estructuras de poder, sacrifican el interés general a sus propios objetivos políticos. La invitación del Rey a buscar una salida conjunta a la apurada situación económica por la que atraviesa el país -invitación, a mi entender, cargada de sentido común- ha provocado la reacción destemplada de algunos dirigentes políticos.

Desde el PP, Dolores de Cospedal ha llegado a decir que pactar (con el PSOE) sería tanto como "traicionar" lo que quieren los españoles. Una sentencia tremendista que ignora que, según la última encuesta que hemos conocido, dos de cada tres españoles, verían con buenos ojos el mencionado pacto. A reserva de lo que pueda decir Mariano Rajoy mañana en el debate del Congreso está claro que los populares olfatean la presa y esperan a que la crisis se lleve por delante a Zapatero. No tienen prisa, pueden esperar dos años. Para Rajoy perder tiempo, es ganar tiempo; paradójicamente, para Zapatero, ir tirando, también es una solución porque toda su estrategia consiste es aguardar a que la recuperación de los países con los que comerciamos o en los que tenemos negocios arrastre a nuestra economía hasta sacarla del atolladero en el que se encuentra. Confía, en suma, en que si dentro de dos años las cosas han mejorado también mejorarán sus ahora raquíticas expectativas electorales.

Por razones opuestas, a unos y a otros les conviene esperar, desdeñando un pacto para aunar fuerzas y salir del agujero. Lo que no es tan seguro es que lo que conviene a las direcciones de los partidos políticos convenga, también, al resto de los españoles expuestos como estamos a los efectos abrasivos de una recesión que cada día provoca el despido de varios miles de trabajadores y el cierre de varias decenas de empresas. A eso me refería al decir que la democracia se degrada cuando deriva en partitocracia.


José Cavero - La operación Gürtel reaparece en escena.

16.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Después de una temporada de muy escasa y poco trascendente información, el escándalo de los comisionistas de Gürtel vuelven hoy, una vez más, en las páginas del diario El País, con unos protagonistas ya bien conocidos, el administrador del PP, Luis Bárcenas, y su esposa, Rosalía Iglesias. Ambos habían aparecido en "los papeles" y el último dato es que Bárcenas estaba siendo defendido por letrados del PP y a cargo del dinero del PP... Pues bien, según relata el referido diario, el nombre de Rosalía Iglesias Villar, esposa de Luis Bárcenas, senador por Cantabria y ex tesorero nacional del Partido Popular, ha aparecido en documentos vinculados a la trama corrupta que dirigía Francisco Correa y que fueron incautados por orden judicial en bufetes de abogados. Iglesias Villar, según esos documentos, participó como inversora en la sociedad inmobiliaria Proyecto Twain Jones para construir 16 viviendas de lujo en la localidad de Majadahonda.

Según los datos de la información del País, la promoción inmobiliaria de Majadahonda se habría alimentado supuestamente con fondos procedentes del blanqueo de dinero a través de sociedades mercantiles radicadas en el exterior y controladas por entidades situadas en paraísos fiscales. Así lo sostienen varios informes policiales incorporados al sumario del caso Gürtel, la trama de corrupción masiva vinculada al Partido Popular. Rosalía Iglesias Villar, sin ingresos conocidos, según los informes de la Agencia Tributaria, estaba ya con anterioridad imputada en el caso Gürtel debido a que no ha podido justificar el millón de euros que poseía en una cuenta de Caja Madrid. Su marido, también imputado por el mismo caso en el Tribunal Supremo, dado que es senador, aparece en la contabilidad de la trama empresarial corrupta con ingresos superiores al millón de euros en diversas entregas de supuestas comisiones ilegales. Está imputado por delito fiscal y cohecho.

Dice el mismo trabajo periodístico que un informe reciente de la investigación abierta por el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón al abogado Luis de Miguel por blanqueo de capitales, que ha sido remitido a la Fiscalía Anticorrupción y al Tribunal Superior de Justicia de Madrid, señala que Rosalía Iglesias Villar aparece con una inversión de 150.000 euros en el proyecto inmobiliario de Twain Jones, investigado dentro del caso Gürtel. Francisco Correa ordenó montar un entramado empresarial para ejecutar, entre otras, esa inversión inmobiliaria de Majadahonda, a Luis de Miguel, quien fue su asesor fiscal y administrador de algunas de sus sociedades hasta el año 2006. En la Audiencia Nacional se abrió una causa ese mismo año 2006 contra De Miguel por supuesto blanqueo de dinero. El juez Garzón instruía el procedimiento abierto a De Miguel. Esa fue la razón de que la investigación de la trama de corrupción vinculada al PP, donde De Miguel y su bufete de abogados habían tenido supuestamente una participación activa e importante, recayera en el verano de 2008 en este juez de la Audiencia Nacional.

Como decíamos, la mujer de Bárcenas se halla imputada en la investigación que desarrolla el Tribunal Superior de Justicia de Madrid en relación con la trama de corrupción que dirigía Francisco Correa vinculada al PP y por la que su marido, el ex tesorero nacional, también está imputado en el Tribunal Supremo. Rosalía Iglesias Villar no ha podido justificar aún la procedencia de un millón de euros que, según un informe de la Agencia Tributaria, poseía en una cuenta a su nombre en Caja Madrid. El senador y ex tesorero Luis Bárcenas, según el mismo informe de la Agencia Tributaria, hacía la declaración conjunta de IRPF junto a su mujer y sólo incluía sus remuneraciones como parlamentario y empleado del Partido Popular, de lo que se deduce que su mujer no tiene empleo ni ingresos propios. Bárcenas ha sido suspendido por el PP en sus funciones de tesorero aunque recibe un trato privilegiado respecto a otros imputados del partido en el caso Gürtel. Es el único de todos los implicados a quien el PP paga el abogado. También mantiene su despacho y su secretaria, sigue siendo tesorero del Grupo Parlamentario del Senado, no ha sido suspendido de militancia y es el único imputado al que Rajoy defiende en público.

No hay duda de que los nuevos datos perjudican seriamente su imagen. Pero a la información del diario El País, en materia de Gürtel, hay que añadir la que proporciona Público sobre la misma materia. Asegura este diario que el juez ha pedido a Estados Unidos el bloqueo de 11 cuentas de Correa, del dinero depositado en sucursales de Bancaja, Merrill Lynch y Gibraltar Bank, Florida. Cuenta la información que los investigadores judiciales han seguido el rastro de las sociedades pantalla vinculadas al cerebro de la Trama Gürtel. Asimismo, relata que la trama conserva todavía un lujoso apartamento en Florida y que el juez busca nuevas cuentas bancarias donde permanezca escondido el dinero. Y añade que la defensa del caso ralentiza la causa presentando más de cien recursos en menos de un año, o como dice un titular de la información "los imputados entierran en recursos al instructor del caso: el juez Pedreira ya ha resuelto cien desde abril pasado y la cifra sigue creciendo. La burocracia resta tiempo al magistrado y ralentiza la instrucción. Suma y sigue, una historia interminable...

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José Cavero - Disensiones en el tripartito catalán.

16.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

Si hace unos pocos días Joan Saura, conseller de Interior y líder de ICV, sorprendía con sus declaraciones sobre cansancio y fatiga en el tripartito catalán, esta vez ha sido otro conseller, Ernest Maragall, quien agita esas mismas aguas. Una vez que Pascual Maragall abandonó la presidencia del Gobierno de la Generalitat, y por razón de su Alzheimer se ha separado de toda actividad política, queda otro Maragall en la vida activa, el conseller de Educación de la misma Generalitat, don Ernest, a quien muchos consideran que también es "peso pesado" del socialismo catalán, acaso llamado a más altos designios. Pues bien, Ernest Maragall publicó el domingo un artículo en La Vanguardia que este diario destacaba como asunto de primera página y merecedor de los principales titulares del periódico.

Sostiene Ernest que "el Govern -del que él forma parte- hace tiempo que renunció a un proyecto de país. Que el tripartito, versión 1,2, ya no tiene vigencia política. Que es imprescindible tener grupo propio en el Congreso. Y que Montilla debe tener pleno poder para liderar Cataluña". Naturalmente, sus declaraciones no podían pasar inadvertidas, y hoy, a punto de reunirse la ejecutiva del PSC, se recogen las reacciones que ha suscitado "el pequeño Maragall". Por ejemplo, ha relatado El País que "al entorno de Montilla se le acaba la paciencia". Y destaca la reacción de Miguel Iceta, uno de los más estrechos colaboradores del president, quien pide a los socialistas que no renieguen de la actual coalición de gobierno. Iceta hace un balance muy positivo de los gobiernos catalanistas y de izquierda presididos por Maragall y Montilla, e invita a sus correligionarios a que expliquen el mucho trabajo efectuado entre los años 2004 y 2010, particularmente los miembros del Gobierno, de quienes dice que "tienen que estar legítimamente orgullosos de la labor realizada".

En cuanto a La Vanguardia, señala este lunes que nadie de los que mandan prevé crisis en el Govern, dimisión del conseller ni elecciones anticipadas..., cuando estamos a nueve meses de las autonómicas catalanas. Dice el cronista de la situación que "en cualquier país del mundo, un ministro que sostuviera las tesis de Ernest Maragall dimitiría inmediatamente después de firmar el artículo. Y si no lo hiciera, sería destituido ipso facto". Pero añade que la situación política catalana es tan insólita que no es previsible que suceda nada de eso, pese a la enorme irritación con la que Montilla leyó la diatriba maragalliana contra el tripartito del que forma parte.

A lo sumo, se sospecha que la reunión de la Ejecutiva del PSC de este lunes pudiera resultar más agitada de lo habitual y no se descarta que haya alguna llamada de atención a Maragall. Y no habrá pasado nada más.


José Cavero - El pleno del miércoles.

16.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 15 (OTR/PRESS)

El pacto de Estado propuesto por el Rey, y el hecho de ser el primer pleno monotemático, en el Congreso, tras las vacaciones de Navidad, hacen del pleno de este miércoles un momento de importante grado de atención sobre los oradores principales, Zapatero y Rajoy. Se supone que uno y otro pondrán, una vez más, "toda la carne en el asador" y procurarán vencer al adversario con sus argumentos. Desde el entorno del PP se sugiere que la intervención del principal dirigente de la oposición será una especie de moción de censura, aunque sin la votación final que acompaña a tales mociones. Mariano Rajoy y sus colaboradores han aprovechado el fin de semana para preparar papeles y argumentos, y para hacerlo con más tranquilidad, se trasladaron a Canarias.

Se sospecha, de antemano, que Rajoy forzará a llegar a la conclusión de que no existe la menor posibilidad de acuerdo, consenso o entendimiento, y mucho menos de pacto, entre el principal partido de la oposición y el Gobierno, tal y como han venido anticipando las declaraciones de Dolores de Cospedal o de Cristóbal Montoro, ambos partidarios de que el Gobierno rectifique y asuma las posiciones del PP, o sencillamente, le deje pase. Se ha sabido que en su reciente encuentro con sus parlamentarios socialistas, Zapatero arengó a los suyos y les aseguró que no tendrán sencilla la tarea de sustitución con la que sueñan. No les va a dar facilidades..., por más que en el PP se esté resucitando el viejo eslogan de Aznar "váyase, señor González", ahora actualizado a Zapatero.

Naturalmente, tiene la palabra, en primer lugar, el jefe del Gobierno y se supone que Rajoy deberá atenerse a lo que plantee el presidente, por lo menos inicialmente. A partir de ahí, se espera que traslade propuestas que bien podrían constituir una especie de programa económico, que repetidamente le ha sido reclamado por propios y adversarios. Rajoy, de este modo, querría trasladar a la opinión la idea y el mensaje de que es y tiene una alternativa capaz de resolver los problemas actuales. De manera que es previsible que Rajoy arrancará con un análisis muy crítico de la situación y de la actuación de Zapatero, que ha repetido abundantemente en los últimos meses: paro y deuda insoportables, aumento de impuestos, desconfianza internacional en los mercados..., y la derivación de todo ello, desconfianza de los ciudadanos.

Cospedal ha insistido estos días en un mensaje que podría ser la conclusión a la que llegue Rajoy: Ustedes ya han demostrado que no saben salir de esta crisis, e incluso la han empeorado. Dejen que lo haga el PP, que les da garantías de que la mejora será sustancial y rápida. Aseguran en fuentes del PP que Rajoy presentará una alternativa económica basada en cinco apartados: garantizará la sostenibilidad de las finanzas públicas, se comprometerá a bajar los impuestos y planteará tres clases de reformas: la reforma del sistema financiero, reformas estructurales y reforma laboral. Y a todo ello, agregará el plan de austeridad con la reducción del 25 por 100 del gasto público, un acuerdo para reducir el déficit en todas las administraciones, bajada de dos puntos en las cotizaciones sociales a la Seguridad Social y reducción de tributación de los rendimientos del trabajo y del IVA a determinados colectivos.

Ya ha anticipado Montoro que el miércoles, el presidente del PP pedirá al jefe del Gobierno una rectificación total y concreciones de sus propósitos...


José Luis Gómez - A vueltas con España - Fútbol a diario

15.02.10 | 12:20. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Durante muchas semanas del año será posible tener fútbol televisado todos los días, sumando los partidos de la Liga, la Copa del Rey, la Selección y la Champions. Que haya o no equipos españoles en todos ellos dependerá de su suerte en los torneos europeos e intercontinentales. Es una noticia positiva para el fútbol español, que importa así calendarios similares en otros países con grandes ligas, pero también lo es para la televisión, aunque esto último se subraye menos. Y eso es así porque en todos los canales son contados los programas capaces de derrotar al fútbol en audiencia, publicidad y otros ingresos complementarios.

Clubes y televisiones están convencidos de que saldrán ganando y si lo consiguen su éxito también redundará en beneficio de otros medios de comunicación que dependen total o parcialmente del fútbol; máxime en estos tiempos de vacas flacas. De lo que parecen haberse olvidado todos es del consumo energético, ya que los estadios iluminados consumen mucha electricidad, dada la tendencia, cada vez más acusada en España, que no en otros países, de jugar de noche.

En otros tiempos, no muy lejanos, se habrían hecho infinidad de análisis sociopolíticos sobre este asunto de televisar partidos a diario. Ahora ya no. Son cada vez menos los que se empeñan en subrayar que el fútbol aliena y obnubila a las clases obreras, beneficiando así a los gobiernos de turno y a los oligarcas que lo fomentan. Incluso los intelectuales parecen haber sucumbido ante la fuerza social y económica del fútbol, cuya dinámica parece depender ahora de sí mismo, hasta para regular sus riesgos de saturación. No deja de ser un dato con cierta relevancia, ya que al estar atravesando España una gran crisis podría suscitarse la polémica fácil apuntando al Gobierno por querer distraer la atención con una buena dosis de circo. Al menos en este frente, Rajoy, que es un gran forofo, está dejando tranquilo a Zapatero.


Francisco Muro de Iscar - Ni una entre cien

15.02.10 | 12:20. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Un estudio del Departamento de Cibermetría del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, nuestro CSIC, señala que no hay una sola Universidad española entre las 100 primeras del mundo. Hay que irse al lugar 150 para encontrar la primera, la Complutense de Madrid, y detrás las de Sevilla y Barcelona. Sólo hay dos entre las 200 primeras y 26 entre las 500. El ranking, que se publica desde 2004, analiza la presencia web de los centros superiores, mide la cantidad de páginas que conforman las sedes web de las instituciones, la capacidad para producir contenidos académicos, el impacto de las mismas a través de sus enlaces y el rendimiento de la investigación propia. Hay otros estudios similares a éste, hechos fuera de casa, en los que no aparece ninguna Universidad española entre las 200 primeras del mundo. No es lo mismo cuando se analiza el papel de las Escuelas de Negocios, donde España sitúa siempre en los primeros lugares a tres o cuatro. No es un problema pues de que no podamos, sino de que la Universidad no da la talla. Ni puede haber setenta y tantas Universidades en este país -porque no hay medios, ni presupuestos ni profesores para ello- ni puede haber millón y medio de universitarios, prácticamente becados por los impuestos de todos, que acaban siendo insatisfechos administrativos o empleados.

Y, sin embargo, y no me cansaré de repetirlo hasta la saciedad, salir de la crisis pasa por cambiar el modelo educativo, transformar la Universidad e invertir mucho más en I+D+i. No vamos por ahí. El PP quiere cambiar todo para alcanzar un pacto y el PSOE, como acaba de decir su portavoz en el Congreso, Cándida Martínez, se queda en maquillar lo que hay. En esa guerra de intereses, donde la calidad de la educación y la lucha contra el fracaso escolar es sólo argumento de propaganda, cobra importancia la denuncia de Joan Guinovart, presidente de la Confederación de Sociedades Científicas de España: el sistema español de I+D "llegará agotado a finales de año", hay temores de un nuevo recorte y deberíamos "lograr recuperar los niveles de inversión de 2008(¡) en los Presupuestos de 2011" Guinovart dice que, también aquí, las promesas del Gobierno se pegan de bofetadas con los recortes presupuestarios. "Abandonamos la apuesta por ser un país avanzado", dice, no recuperamos el terreno perdido, no vendrán más científicos, no apostamos por el conocimiento, el CSIC es un organismo "mastodóntico, rígido, centralizado, de estilo funcionarial", es decir, obsoleto, inservible. No es un problema de ir más deprisa o más despacio. Es, simplemente, como asegura Guinovart, "un problema de supervivencia".

Dice Claudio Magris que "el problema futuro en los países desarrollados será vencer, sin tener que renunciar a la democracia, el abismo entre la velocidad con que la sociedad se transforma y la lentitud de la política". Entre nosotros, es algo más. Sin una educación rigurosa y exigente, sin una Universidad y una investigación de calidad, no hablo ya de excelencia, la información y la política "kleenex", de usar y tirar, que practicamos, impiden el debate y el progreso real. Son un freno, no un impulso.

francisco.muro@planalfa.es


José Cavero - Cospedal dice no al pacto de Estado

15.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Si desde el PP se habían mantenido actitudes más o menos tibias sobre la propuesta del Rey de que los grandes partidos, por el bien de España, llegaran a alguna forma de pacto y acuerdo para salir lo antes posible de la crisis económica, es evidente que la secretaria general, María Dolores de Cospedal, se ha erigido en la autoridad resistente y opuesta, por lo que siempre se supuso: que ve tan clara la llegada a la Moncloa que no quiere que nadie se interponga y la obstaculice. Ni siquiera el mismísimo Rey. Recordemos que, cuando el Rey hizo la propuesta, Rajoy se excusó, y dijo que llevaba haciendo esa clase de ofertas a Zapatero, pero que el presidente no le hacía caso. Una excusa que no resiste la prueba de los periódicos ni de los discursos del líder de la Oposición, que siempre condicionó cualquier apoyo a que el presidente rectificara su política y, de hecho, asumiera las propuestas del PP.

Cospedal dio a conocer el viernes y sábado sus propias condiciones para sumarse a un pacto de estado: Zapatero debería rebajar los impuestos. Es decir, rectificar y enmendar lo anunciado. Pero en sus declaraciones de este domingo al diario ABC, Cospedal es mucho más "transparente", y no emplea medias palabras que oculten sus verdaderas intenciones y propósitos. Por lo menos, cuando dice: "Pactar ahora sería traicionar lo que necesita España. Rajoy planteará en el debate un programa económico muy ambicioso. Lo que no se puede hacer es trasladar la responsabilidad del Gobierno a la Oposición.". Dicho de otro modo: el PP tiene tan segura su recuperación de la Moncloa y del Gobierno que entiende que cualquier clase de pacto sólo podría alejarle de esos propósitos elementales. El pacto no le interesa, en absoluto..., por más que lo proponga el jefe del estado. Siempre podría sospecharse, además, de que es una treta de Zapatero, que se vale de la Zarzuela para sus propósitos de alinear al principal partido de la Oposición en favor de sus planes. Tiene más frases en el mismo sentido, la "general secretaria" y mando en plaza del PP. Cospedal sostiene también que es propósito de su partido luchar para que la falta de fiabilidad del Gobierno no se traslade a España. O sea, que cada cual está bien donde está, unos gobernando -mal, muy mal-, y otros oponiéndose con todas sus fuerzas, e incluso deseando que el Gobierno lo haga peor, si es posible, para que se haga realidad el "cuanto peor, mejor". Mejor para el PP; claro.

Con estos planteamientos, ante los que Rajoy "consiente y calla", es del todo improbable que salga adelante pacto de Estado de ninguna clase. En realidad, y por más que Rajoy dijera lo contrario, el PP nunca ha estado dispuesto a sumarse a los planteamientos del Gobierno para salir de la crisis lo antes y lo mejor posible. Prefiere su propia "salvación", recuperando la Moncloa perdida. Las condiciones previas para cualquier colaboración son elocuentes, en boca de Rajoy como en boca de Cospedal: Tendrían que rectificar todos sus planteamientos y medidas, como las inversiones del Estado y su correspondiente deuda, como las anunciadas elevaciones de impuestos. Y está por ver en qué medida el PP se suma a los ajustes de gasto que el Gobierno ya ha empezado a urgir a sus correspondientes departamentos ministeriales..., sobre todo teniendo en cuenta que más de la mitad del gasto público "reside" y se produce en las Comunidades Autonómicas, buena parte de ellas con gobierno del PP. La cumbre de presidentes autonómicos ya intentó ese acuerdo para recortar gastos de las CCAA, y estaba presente en las sesiones de trabajo el mismísimo Rey don Juan Carlos. Pero "los barones" del PP, Feijoo, Pedro Sanz, Esperanza Aguirre, fueron claros en la estrategia de "al gobierno, ni agua". Aguirre fue la más explícita, al asegurar, en aquella ocasión, que "no vamos a dar bazas al gobierno socialista". Tan clara como Cospedal ahora: Pactar ahora sería traicionar lo que necesita España, dice. Y no duda en que lo que necesita España es al PP en el gobierno.

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Fernando Jáuregui - La semana política que empieza - ZP y Rajoy lo saben: imposible seguir así

15.02.10 | 12:20. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

Imposible seguir así, siempre con la misma cantinela. Lo sabe el Rey, que ha echado su cuarto a espadas a favor de un cambio tan radical en las actuales actitudes como sería un pacto entre las dos grandes fuerzas políticas para cooperar, juntas, a acabar con la crisis económica. Lo sabe la opinión pública, donde es ya un clamor la exigencia de un consenso, sin que le valgan las excusas de procedimiento, de distancias ideológicas, de diferencia de caracteres. Y lo saben Zapatero y Rajoy, que pienso que acabarán sacando sus conclusiones sobre las encuestas que proclaman a los políticos, así en general -y ellos dos son los máximos representantes de la llamada clase política--, el segundo gran problema nacional tras la economía y sus secuelas, el paro la primera de ellas. Hay quien dice que a Zapatero le quedan doscientos días para hacer una remodelación creíble de su Gobierno, patentemente "tocado". Yo diría que al presidente del Ejecutivo y al líder de la oposición les que
dan cuarenta y ocho horas para convencernos a los españoles de que anteponen un patriotismo que yo no les cuestiono a otros intereses más mezquinos, los electoralistas entre ellos.

Un alto responsable del Partido Popular, donde la verdad es que nadie tiene ganas de llegar a un pacto con el inquilino de La Moncloa y sus más caracterizados representantes (José Blanco, Leire Pajín, Elena Salgado), me llegó a decir que un consenso sobre cómo enfocar la economía sería una "traición a la democracia". Equivaldría, argumentó mi interlocutor, a relegar la dialéctica entre Gobierno y oposición, básica en la democracia, a un segundo papel. Y algo similar me señalaba, hace pocas horas, un miembro de la ejecutiva del PSOE, cuando le pregunté si quedaba alguna esperanza de que este miércoles, en el primer debate parlamentario importante del año -al fin acabadas las macrovacaciones del poder legislativo--, el secretario general socialista y el presidente del centroderecha se tiendan una mano sincera y, de paso, nos la tiendan a los alarmados españoles: "es una tontería lo que proponéis algunos", me dijo, "porque eso sería como renunciar a que el Gobierno cumpla su papel y la oposición, el suyo. ¿Para qué servirían, entonces, las elecciones?".

Inútil insistir en que una democracia no se justifica solamente porque haya elecciones cada cuatro años, más o menos. Y en que nadie quiere anular las elecciones -que no tendrán lugar hasta marzo de 2012, dentro de dos años, una eternidad_ ni el importante papel que, en teoría, tendría que tener el Ejecutivo gobernando y la oposición criticando constructivamente. Ahora mismo, el desprestigio de ambos, Gobierno y oposición, es notable: de poco serviría disolver las cámaras para anticipar los comicios, porque me da la impresión de que la gente recela tanto de los unos como de los otros, y nos arriesgaríamos quizás a una abstención histórica.

La construcción de la democracia urge más bien a convencer a la escéptica opinión pública de que socialistas, populares, nacionalistas, ex comunistas, sindicalistas, patronal e instituciones, a los que pagamos entre todos, andan más preocupados por el bienestar de los españoles, ciudadanos que no súbditos, que del suyo propio. Zapatero, Rajoy o, preferentemente, los dos, tendrán que persuadirnos, y tendrán que hacerlo ya en el debate del miércoles sobre la situación económica, de que quieren de verdad llegar a un acuerdo de colaboración. No vale solamente con tirarse cifras a la cabeza, con hacer certeros diagnósticos sobre la situación -cualquier parado podría hacer un diagnóstico muy completo y más realista_ y con acusarse mutuamente de que el otro no desea, en realidad, consenso alguno. Ojalá que no nos defrauden limitándose a hacer todo esto y no aprovechando la ocasión para remontar, de verdad, el vuelo.

Me parece que ZP y Rajoy están ante el discurso de su vida. Todo el país -y ya no digamos los mercados internacionales y los muchachos del "Financial", a los que el Gobierno da tanta importancia-- está pendiente de sus anuncios de futuro. Todo el país anda reclamando cambios en el Gobierno, pero sospecho que no para sustituir a unos militantes entusiastas y novatos por otros: en el próximo ejecutivo de Zapatero tienen que entrar veteranos que han demostrado ya su valía y también gentes de otros partidos --si es que logran convencerlos, claro--, comenzando por ese nacionalista moderado catalán llamado Duran i Lleida, o por su par vasco Josu Jon Imaz, o hasta ese desencantado Manuel Pizarro. Yo qué sé. A mí, puestos a pedir lo que parece imposible conseguir, me gustaría encontrar en el próximo Ejecutivo que funcionase hasta 2011 hasta a gentes próximas al PP.

La única imposibilidad reside en la tozudez de esa clase política que, insisto, nos representa, o lo pretende. Recuerdo que José María Aznar, hoy tan aplaudido por los "duros", llegó a ofrecer, en su primera legislatura en La Moncloa, que fue sin duda la mejor, hasta una vicepresidencia y dos ministerios a Convergencia i Unió. Entonces, Pujol no quiso. Pero ahora no está Pujol, y desde el nacionalismo catalán llegan ofertas de convertirse hasta en intermediarios para llegar a un gran acuerdo, madrugando cualquier iniciativa de esos paquidermos tan poco ágiles que son el PSOE y el PP.

Seamos, pues, realistas: pidamos lo imposible, como rezaba la utopía de mayo del 68, esa fecha que a Zapatero, en sus charletas con los amigos, dicen que le gusta tanto reivindicar. Porque nada hay más posible que lo que los hombres se empeñan en hacer imposible: basta con cortar el nudo gordiano del empecinamiento.

fjauregui@diariocritico.com blog: http://diariocritico.com/blogs/politica/

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Consuelo Sánchez-Vicente - Del Rey abajo

15.02.10 | 12:20. Archivado en Consuelo Sánchez-Vicente


MADRID, 14 (OTR/PRESS)

No va a tocar, me temo, pasarnos la semana con el raca-raca de si el Gobierno y el PP pueden-deben-quieren pactar la lucha contra el paro, si quieren-deben-pueden buscar juntos la puerta de salida de la crisis, y sobre todo si el Rey es quien para intentar mediar en el empeño. Ilustres constitucionalistas sin vanidad alguna ya que preservar por lo evidente de sus méritos, lo irreprochable de su trayectoria y por la edad, como el profesor Manuel Jiménez de Parga, dicen que sí, que por supuesto que el Rey es quien. Que puede y debe mediar porque su papel constitucional es ejercer de árbitro cuando las cosas se tuercen. Y que cuando la Constitución sentencia que el Rey reina aunque no gobierna, eso es exactamente lo que quiere decir, y que eso es lo que está haciendo Don Juan Carlos, "reinar". En resumen, que no está de adorno.

Si faltan líderes capaces de dialogar sobre lo que más importa a los ciudadanos, como ahora el paro, yo me permitiría añadir a la catalana: "a más a más". Pero pegando la oreja a la vía de la política mi impresión es que, ni reino, ni gobierno. Lo que nos va a tocar, me temo, es asistir al reparto de culpas entre Zapatero y Rajoy cuando este miércoles -que si tú que si yo, que por tus votos o por los míos- ni se ofrezcan ni se acepten mutuamente el tal pacto del Estado contra el paro... los dos. Zapatero, sospecho que con el zafio argumento que adelantó ayer Leire Pajín, que el PP "no quiere arrimar el hombro" aunque beneficie a España porque hace oposición con las "malas noticias" para "crecer en número de votos".

¿Y Rajoy? Rajoy, seguro, con el argumento que él mismo volvió a reiterar también ayer: que ya el pasado 30 de diciembre Zapatero le dijo que no iba a pactar la política económica con el PP "porque eso era una cuestión ideológica", y que como desde la Investidura le ha ofrecido ese acuerdo tres veces y no ha aceptado lo que va a hacer es trasladar a la sociedad lo que él cree que "hay que hacer" para salir de la crisis, en vez de perder más tiempo con ofertas de pactos a un presidente que cada día tiene "más déficit, más deuda, menos confianza, y menos credibilidad". O sea, lo de siempre. Juegos florales de una clase política que ve pasar la crisis desde la barrera del Congreso. Si no fuera porque cada día cientos de españoles siguen perdiendo su empleo y la esperanza, para apagar las noticias y pasar de ellos. Todos. Hasta el Rey.

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Charo Zarzalejos - Ahora el Rey

14.02.10 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

De acuerdo con la Constitución, España es una monarquía parlamentaria de modo que el Rey, Jefe del Estado, está sujeto a la misma y de acuerdo con ella, y para entendernos, no puede ir por libre. Sus viajes, sus discursos, toda actividad institucional está, de algún modo, supervisada por el Gobierno y, desde luego, sus discursos no están sujetos a la eventualidad de la ocurrencia. Hay que pensar que cuando ha pedido un pacto de Estado -que no es la primera vez que lo hace- no ha exteriorizado una ocurrencia y hay que pensar que nada más medido que un discurso de quien ostenta la jefatura del Estado.

Así las cosas hay dos asuntos a debate. ¿Ha hecho bien el Rey proponiendo y alentando un Pacto de Estado? Si, como está establecido, nada de lo que dice escapa al visto bueno del Gobierno ¿por qué ha tomado distancia recordando que es el Ejecutivo el responsable de la política? Hasta el momento, la experiencia demuestra que el Rey, cuando ha intervenido, nunca se ha equivocado. Sus palabras siempre se han ajustado al escrupuloso respeto no sólo a la Constitución, como no podía ser menos, sino a la pluralidad de pensamientos y sentimientos que conforman la realidad política española.

¿Se ha equivocado ahora? Pienso, sinceramente, que no, que en su papel de reinar pero no gobernar está el alentar obviedades, como que un gran pacto de Estado sería un bien para afrontar la situación económica. Sus palabras no pueden ofender a nadie; sin embargo, si alguna pega hay que poner a la intervención del Monarca es que la haya realizado sin garantías de éxito. Y es que da la sensación de que ni PSOE ni PP se sienten especialmente concernidos, impelidos a buscar ese gran acuerdo que en todo caso toca liderar, incentivar y propiciar al Gobierno. Pero el Gobierno no lo quiere. ¿Por qué entonces ese discurso? Se me escapa la razón última. Solo lamentar que sus palabras caigan en vació y es lo que, desde el Gobierno, en la medida que le toque, hay que evitar.

El Gobierno no ha tardado en tomar distancia. El PP no se ha quedado a la zaga y hoy ese pacto de Estado propuesto por el Jefe del Estado es el pacto que nunca será. Es llamativo que el Ejecutivo se distancie de lo que, en teoría, previamente ha supervisado. Y llamativo es que se haya dado publicidad, mucha publicidad, a las últimas audiencias del Rey que, salvo excepciones, están presididas por la discreción, tanto de Zarzuela como del invitado.

Probablemente todo sea más sencillo de lo que parece, pero debemos estar todos muy susceptibles porque las teorías que circulan en torno a este discurso del Rey son numerosas y algunas incluso groseras para con la figura y las intenciones del Monarca. Dada la situación ya existente, lo que menos conviene es poner en jaque la figura del Rey, que es, guste o no, el único referente que nos queda al margen del vaivén a veces cruel de la política.

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Fernando Jáuregui - Siete días trepidantes - El Rey da el paso

14.02.10 | 12:20. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Si se considera la trayectoria de Su Majestad el Rey en sus casi treinta y cinco años en el trono, podemos ver que sus intervenciones netamente políticas han sido escasas. Claro que todo es política, desde la visita a una autonomía hasta un viaje de Estado para vender ferrocarriles, pero me refiero a una intervención activa, personal, en su papel de mediador, de consejero o de moderador en los conflictos entre las fuerzas políticas o entre los territorios. Se trata de acciones que exigen gran delicadeza, estricta neutralidad y buen don de gentes. Las tres cualidades las posee Don Juan Carlos, a mi entender, por más que desde sectores extremistas de la derecha, que nada tienen por cierto que ver con el Partido Popular, se empeñen en clasificar al jefe del Estado como más cercano a una opción partidaria, la socialista, que a las demás. El caso es que el Rey ha tenido esta semana una de esas intervenciones que se limitan a momentos especialmente delicados; ha sido una intervención discreta, pero de la que mucho se ha hablado. Una vez más, como desde hace tantas navidades, pero sospecho que en tono más apremiante y en momento más confuso, el jefe del Estado ha pedido a las fuerzas políticas unidad ante la crisis: esta vez no ha sido un discurso más, sino un recado, y así lo han interpretado todos los observadores.

Ignoro quién ha manejado desde la sombra este paso real, si es que ha habido alguien que lo haya hecho, cosa que dudo: Don Juan Carlos es un ferviente partidario de pactar y, por su larga experiencia, sabe que las rencillas interpartidarias derivan en catástrofe cuando las motivan cosas que deberían quedar por encima de tales peleas: la política exterior, la política monetaria, la Justicia, la inmigración, la educación. O la política de Defensa o la autonómica. Y creo que sabe Su Majestad que nunca más nefastas las divisiones en torno a los grandes temas que cuando llega una época de crisis grave, y ya me dirá usted si no es grave una situación que arroja ya más de cuatro millones oficiales de parados, casi un veinte por ciento de la población activa. Es, por tanto, de aplaudir la iniciativa del Rey, cuando la clase política, en general, acumula desprestigios y cuando ya apenas existe otra voz que la del jefe del Estado (y, claro, la de la calle) para pedir un poco de sensatez a quienes ostentan, porque los hemos votado, la representación de los españoles.

Lo malo es que el mensaje, como si fuese uno más de los de la Nochebuena, parece haber caído en saco roto. Hasta el momento, ni el PSOE ni el PP se han lanzado por la senda del pacto, y ha tenido que ser el avispado líder de un partido menor y periférico, Josep Antoni Duran i Lleida, quien acudiese a proclamar el grito de la unidad casi al mismo tiempo que lo hacía el Rey. Pero ni Zapatero, ni Rajoy, ni sus respectivos "segundos escalones" han ido un milímetro más allá de su habitual actitud pétrea: el portavoz parlamentario socialista, José Antonio Alonso, casi improvisó sobre la marcha una serie de contactos con todos los restantes grupos para, dijo él, hablar de posibles acuerdos que incluyan soluciones económicas para afrontar la crisis, pero ni tales contactos parecen ir muy en serio ni, en todo caso, han sido recibidos con signos unitarios por los demás. Y, desde luego, el PP, por boca de su secretaria general, María Dolores de Cospedal, se ha apresurado a desprestigiar cualquier acuerdo con los socialistas, a los que los "populares" ven caídos y, por tanto, batibles en el camino que dentro de dos años desembocará en La Moncloa.

Una lástima, porque el mensaje del Rey no merece caer en saco roto. Y menos aún lo merecen las continuas señales que la opinión pública envía a sus dirigentes políticos para que sacudan la modorra, la monotonía, la rutina y la falta de ideas innovadoras y hagan algo, algo más que lanzarse dardos envenenados, de una vez . Veremos qué ocurre en los próximos días después de que, este fin de semana, la aparente calma se haya visto truncada por el humear de los teléfonos: ¿qué hacer, se preguntaban unos a otros?

Quedemos a la espera: puede que a alguien se le haya ocurrido algo, paras variar. Son muchos los ojos puestos en ese debate parlamentario sobre la "verdadera" situación económica de España que se celebrará este miércoles. ¿Habrá manos tendidas con sinceridad, o todos hablarán del pacto para, inmediatamente, acusar al de enfrente de estar torpedeándolo? Por otro lado, ¿Para cuándo ese encuentro en La Moncloa entre Zapatero y Rajoy, un encuentro que cada uno de ellos dice que no se produce por culpa del otro? ¿Cómo es posible, yendo ya a razonamientos más "crematísticos", que no comprendan que quien primero tienda una mano honesta, buscando salir conjuntamente del atolladero, será el muy probable ganador de las elecciones de 2012? Dicen que los dioses, cuando quieren perder a los hombres, primero los ciegan. Y ciegos andan, si Dios no lo remedia.

fjauregui@diariocritico.com blog: http://diariocritico.com/blogs/politica/


Carmen Tomás - Atracón de información

14.02.10 | 12:20. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

La bolsa española ha recuperado algo de aire en el conjunto de la semana. El IBEX subió un 1,2 por ciento, aunque no hay que olvidar que en lo que va de año las pérdidas rondan ya el 14 por ciento y veníamos de cuatro semanas consecutivas de caídas. La desconfianza se ha instalado entre los inversores y no es para menos. Los datos económicos que se han ido conociendo no han sido buenos (España sigue en recesión, Alemania ha frenado en seco su crecimiento en el último trimestre y en conjunto la Unión Europea no ha crecido como se preveía) y encima de la mesa asuntos sin resolver como el rescate de Grecia, la confianza del consumidor norteamericano, el anuncio de China de aumentar sus reservas en dólares, el sentimiento de riesgo de impago de la deuda española. Demasiada información y demasiada desconfianza.

Lo único bueno es que España ha logrado cerrar la semana, no sabemos por cuánto tiempo, con un diferencial con el bono alemán por debajo de los 80 puntos básicos. Hay que recordar que en la "semana trágica" superó los 100 puntos básicos. La caída del euro con todas las monedas de referencia ha sido importante, aunque esto tiene su parte positiva. Tenía poco sentido un cambio a 1,50. No cabe duda de que un euro más débil puede venir bien a las exportaciones y al turismo. Pero, en todo caso, hay países que como España y por supuesto Grecia tienen que hacer los deberes. La Unión Europea no se puede permitir que un país miembro suspenda pagos por su efecto contagio. Así que, aunque de momento no se ha concretado el rescate, parece que ya están en Grecia funcionarios de la Comisión Europea revisando cuentas y actuaciones.

En España, parece que el gobierno sigue empeñado, a pesar de los viajes de Salgado y Campa, en hacer que hace. El recorte de gasto anunciado tiene trucos por todos los lados y a pesar de que se ha hablado mucho de acuerdos o de pactos de estado, después de las palabras y reuniones del Rey, el gobierno es el primero que no está por la labor. Tampoco el PP que pone lógicas condiciones para sentarse. Si lo que quiere el gobierno es que el PP diga amén a su política desastrosa, no habrá acuerdos. Pero, tarde o temprano, con acuerdo o sin él, Zapatero tendrá que ir en serio con reformas que atajen el déficit público o se las acabarán marcando sus socios.

Mientras, la bolsa está para quedarse más quieto que un personaje del museo de cera. O la antesala de una buena ocasión para comprar barato si estamos en liquidez. Muchas cosas se tienen que concretar, muchas dudas despejarse. Y no pocos son ya los que están convencidos de que la recuperación de esta crisis será para la mayoría en forma de W.

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José Luis Gómez - A vueltas con España - EL Rey no es el problema

14.02.10 | 12:20. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

El protagonismo del Rey Juan Carlos para contribuir a poner coto a la crisis económica ha descolocado al PP e incluso al Gobierno socialista. La "número dos" del principal partido de la Oposición ya ha avisado de que no habrá pacto de Estado sin un cambio de rumbo por parte del presidente Zapatero y la "número dos" del Gobierno ha reivindicado el liderazgo del Ejecutivo, al tiempo que consideraba innecesario que haya mediadores. Fueron dos claras respuestas a la iniciativa real, que está siendo valorada de muy diversas maneras. Desde la derecha incluso hay comentaristas que interpretan que el Rey actúa siguiendo el paso que le marca Zapatero para presionar al PP. Y desde la izquierda se reivindica el papel del Gobierno pero también se apela a la responsabilidad del PP en un momento difícil para el país, donde hay varias alarmas encendidas: la primera es el paro, que camina hacia el 20%; la segunda es la recesión, con el agravante de que España es la única gran economía del mundo que no crece; la tercera es el déficit público, y la cuarta es la amenaza de los mercados que financian la deuda española.

El problema, obviamente, no es el Rey, es la economía. En realidad, el Rey ni siquiera puede ser un problema porque su papel está bien definido en la Constitución, cuyo artículo 56 establece que en su condición de jefe del Estado arbitra y modera el funcionamiento regular de las instituciones. Si alguien quiere rasgarse ahora las vestiduras está en todo su derecho a hacerlo pero habría que preguntarse por qué ahora sí y en otros momentos no, ya que no es la primera vez que el Rey interviene ante la incomunicación de los grandes partidos. Lo único que ha hecho ahora es lanzar un llamamiento a la unidad para afrontar la situación --ya lo había hecho mil veces en el caso del terrorismo-- y abrir discretos contactos con el Gobierno, los sindicatos y algunos economistas. Con tal de no suplantar la legitima capacidad de decisión del Gobierno y de rechazo a la misma de la Oposición, que son quienes constitucionalmente la tienen atribuida, tampoco le hace daño a nadie, ya que carece de poder ejecutivo. Como mucho, al Rey, en su condición de jefe del Estado, se le reconoce una cierta "auctoritas" para instar a los agentes políticos, sindicales y económicos a llegar a grandes acuerdos; máxime en un momento de una dificultad evidente como el actual.

Pero no acaba ahí la cosa. En paralelo con esta situación se da una circunstancia que reduce la capacidad del Partido Popular para sostener algunas de las cosas que dice y que hace. Es verdad que el PP es Oposición en España y que por tanto no está obligado a compartir responsabilidades con el Gobierno, pero hay un matiz. España es un Estado muy descentralizado y el PP gobierna varias de las comunidades autónomas que componen el Estado y cuyas competencias en políticas microeconómicas para nada dependen del Gobierno central. Por tanto, el PP también está obligado a cogobernar con eficacia y, en consecuencia, a no poner palos en la rueda.

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Victoria Lafora - Suspensión de militancia

14.02.10 | 12:20. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Ricardo Costa, ex secretario general del PP de la Comunidad Valenciana, renuncia a presentar alegaciones contra la sanción que le impusiera el Comité Nacional de Derechos y Garantías de su partido: la suspensión cautelar de militancia. Este gesto (¿de sumisión?) parece haber gustado mucho en el Partido Popular.

Manuel Cobo, vicealcalde del Ayuntamiento de Madrid, también suspendido de militancia por el mismo Comité, ha optado por presentar alegaciones. No sabemos a ciencia cierta si su gesto (¿de supuesta rebeldía?) habrá gustado al Partido Popular, aunque creemos que, a un determinado sector, no le habrá gustado nada.

Estas dos causas, diferentes en cuanto a su contenido y solo coincidentes en el tiempo, sirven para ilustrar sobre el concepto que en el Partido Popular se tiene de lo que es o no es justo; de lo que debe hacerse ante una decisión de sus altas instancias: someterse, callarse y aceptar la penitencia sin hurgar en su sentido.

Parece que Ricardo Costa lo ha entendido así. Manuel Cobo, no.

¿Ha demostrado Costa, con esta actitud, ser un buen militante, y Cobo, por el contrario, ser disidente e indisciplinado? En absoluto; lo cierto, lo que realmente está detrás de estas dos historias es que el diputado valenciano le hace un favor a su partido, y también a sí mismo, absteniéndose de remover las basuras en las que están metidos, mientras que Cobo, que tenía y tiene razón en el asunto por el que se le expedienta, se siente y está legitimado para litigar. Y litigando se hace un favor a sí mismo y a una parte de su partido. La conversación furtiva (captada por uno de esos micrófonos indiscretos) de Esperanza Aguirre, sobre un cierto "hijoputa", fue la prueba de que las opiniones y las críticas del vicealcalde no solo eran acertadas sino que se quedaban cortas.

Las historias de Costa y Cobo no tienen nada que ver entre sí; tampoco sus personajes. El primero forma parte, presuntamente como implicado, de una de las tramas de corrupción política más sonadas de nuestra democracia -el llamado caso Gürtel-; el otro fue, presuntamente, víctima de un esperpéntico episodio de espionaje político, orquestado, presuntamente también, por miembros de su propio partido.

Resulta comprensible y lógica la actitud de cada uno: callarse, en el caso de Costa, porque más vale "no menearlo", o presentar alegaciones, en el caso de Cobo, para defenderse.

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José Cavero - Los poderes del Rey

14.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 13 (OTR/PRESS)

Nadie pone en duda que el Rey, Jefe del Estado, pueda dialogar con quien quiera sobre las materias que quiera. Su función de "moderador" le aconseja, incluso, estar al tanto de lo que pasa y de los que opinan unos y otros. Otra cosa es que, a partir de ahí, pudiera intervenir en la vida política, actividad para la que no está autorizado por la Constitución. El dirigente de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, ha advertido esta posibilidad de que el Rey pudiera actuar como "muñidor" de ese eventual Pacto de Estado del que todos venimos hablando. Por el contrario, dentro del mismo espectro republicano, ha llamado poderosamente la atención el relativo entusiasmo demostrado por Carod Rovira sobre la intervención del Rey en esta hora crucial de la crisis y para salir de ella cuanto antes y con el esfuerzo de todos. Es decir, que a unos complace más que a otros la iniciativa del Rey. Desde luego, si se pudo llegar en un primer momento a la sospecha de que el Gobierno alentaba al Monarca, las declaraciones de la vicepresidenta De la Vega disuaden de ello: agradece esos esfuerzos del Jefe del Estado, pero le recuerda que la tarea de acometer pactos y de resolver las cuestiones del país corresponden al Gobierno de la Nación. Y tampoco ha resultado especialmente entusiasmado el PP, que ha preferido en materia sin más rodeos: Si Zapatero quiere un pacto, deberá empezar bajando impuestos, ha dicho la manchega por corto y en directo.

O sea, que hay muy variadas reacciones ante "la iniciativa" del momento, y que ésta deja a pocos indiferentes. A lo sumo, se deslinda lo que puede hacer o es o no es aconsejable que haga el Rey. Actuar como árbitro en tiempo de crisis encaja en sus tareas. Pero remitirnos a su actuación durante el 23-F pudiera dar lugar a equívocos, por cuanto son muchos quienes creen que intervino para salvar la situación, sí, y lo hizo exitosamente, pero después de que algunas de sus actuaciones anteriores hubieran podido ser interpretadas por los golpistas como apoyo y respaldo a sus actuaciones abiertamente inconstitucionales e ilegítimas.

De manera que cada gesto y movimiento del Rey van a merecer una atención extraordinaria, y tendrán el juicio inmediato de los políticos y de la opinión pública, exigentes todos en sus prerrogativas. ¿Qué desea la opinión, qué echa de menos? Una y otra vez, las encuestas han señalado que escandaliza la falta de colaboración de "los opositores", dicho sea en plural, pero significativamente la actuación del PP, que a todos ha parecido que trataba de beneficiarse de la crisis por la vía rápida del descalabro que propicia la política gubernamental. Rajoy ha sido el primero en negar esas hipótesis, y ha asegurado que hasta en tres ocasiones hizo la oferta de una colaboración. No dice, en cambio, que siempre que actuó en esa dirección condicionó su apoyo a que el Gobierno rectificara o anulara sus planteamientos. Dicho de otro modo, el PP hubiera participado, pero no son el programa ajeno, que el gobierno, legítimamente, desarrolla y pone en práctica, y en el que hay "distancias ideológicas" con los programas del PP. Rajoy habló recientemente de congelar los sueldos de los funcionarios, mientras el gobierno ha reducido a tres décimas su incremento para el presente año. Rajoy también "avanzó en la muy delicada cuestión del despido laboral, admitiendo los famosos 33 días por año trabajado, pero sólo a partir del cuarto o quinto año. Rajoy ha venido haciendo "apostado" en favor de un contrato de trabajo nuevo y único. Es evidente que hay distancias grandísimas entre quien gobierna y quien aspira a gobernar. Y es fácil de entender que al PP se le reproche un deseo de gobernar, "gula de poder", la llamó De la Vega, que podría pasar por el "cuanto peor, mejor". De ahí que la actuación, intermediación, iniciativa o sugerencia del monarca, resulte tan complicada y tan peligrosa.

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Esther Esteban - Más que palabras - Pacto y melancolía.

13.02.10 | 12:20. Archivado en Esther Esteban


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Entrevisté al Presidente del Gobierno apenas cuatro meses después de ganar las últimas elecciones, cuando todavía la palabra " crisis" era una especie de tabú autoimpuesto, un espantajo que convenía ahuyentar para que la realidad no estropeara el regusto dulce de la victoria.. En la calle muchos planteaban ya abiertamente la posibilidad de reeditar una especie de pactos de la Moncloa para hacer frente al tsunami que podía llevarse por delante la estabilidad de la economía nacional. Cuando le pregunté si se podría plantear tal posibilidad fue rotundo "Ni el momento histórico es comparable, ni la situación del país requiere pactos similares". Le insistí varias veces y finalmente se limitó a responder que ni la oposición del PP querría algo similar ni sus planteamientos ideológicos le permitirían aproximarse siquiera a la política que predicaban los populares. Mi impresión de entonces es que no había nada que hacer, que mientras en Europa los presidentes incorporaban en sus gobiernos a ministros de otras ideologías, en un intento de aunar posiciones, en nuestro país eso era inviable. He recordado este asunto durante estos días cuando, de nuevo, se ha abierto el debate sobre la necesidad urgente de que el Gobierno impulse un gran pacto de estado contra la crisis, tras constatarse que nuestro país sigue en recesión y no ha manera de ver la luz al final del túnel.

Hasta el Rey ha salido a la palestra diciendo alto y claro que " es hora de grandes esfuerzos y amplios acuerdos" preocupado como está por un paro creciente, un déficits disparado y por la desconfianza de los mercados internacionales hacia la marca España. El monarca cumple con su deber como jefe del estado poniendo el dedo en la llaga y es lógico que esté manteniendo contactos con representantes del mundo económico, sindical y laboral para intentar, como sea, conseguir márgenes de consenso. Es un gesto de buena voluntad que le honra pero no creo que consiga los frutos deseados. Primero, porque hay elecciones a la vista y ninguno de los dos grandes partidos está dispuesto a dar un paso que le pueda suponer el mínimo desgaste electoral. Segundo, porque para dar un paso así Zapatero tendría que dar un giro copernicano a su política económica impulsando un severo plan de ajuste lo cual no es popular y tercero porque Mariano Rajoy ha optado por la estrategia de esperar a ver el cadáver de su enemigo pasar y cruzarse de brazos hasta que eso ocurra.

Por mucho que desde la sociedad civil pidamos a nuestros políticos que hagan algo y dejen a un lado sus pequeñas miserias partidistas, si ellos no están dispuestos a hacer la mínima cesión a su adversario, la voces que se alcen serán como predicar en el desierto. Soy pesimista y creo que aunque podríamos estar ante la última oportunidad para ese anhelado pacto no se va a producir y el debate al respecto sólo nos llevara a la melancolía.

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Andrés Aberasturi - ¿Una vicepresidenta locuaz?.

13.02.10 | 12:20. Archivado en Andrés Aberasturi


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

No tengo demasiada fe en esos estudios del "lenguaje corporal" pero si me ha sorprendido la extraña locuacidad de la vicepresidenta de la Vega tras el último Consejo de Ministros. Ella, tan oficialmente hermética y rectilínea, estuvo, durante su comparecencia, como muy empeñada en dar explicaciones, incluso gesticulaba y hasta parecía que trataba de convencer a los periodistas allí presentes de la verdad de su discurso. La vicepresidenta -a la que no conozco personalmente- siempre me ha parecido una mujer que intentaba preservar esa distancia que da la jerarquía. Esto no es malo, claro; ocurre sin más y hasta es posible que sea lo ideal entre políticos y periodistas. Estoy seguro que doña Maria Teresa gana mucho en la distancia corta, pero vista desde fuera uno tiene la sensación de que cuando nació, el médico anunció a su madre: "enhorabuena, ha tenido usted una vicepresidenta".

¿Es casual este cambio (presunto) de actitud de la señora de la Vega? ¿Es sólo fruto de imaginación? Lo ignoro, pero así lo vi yo y así lo cuento y trato de buscar las razones que expliquen este "sospechoso" comportamiento. Y naturalmente las encuentro.

Si en algo debemos estar todos de acuerdo es en que no parece que estemos viviendo los mejores meses del Gobierno. La conjunción planetaria de Pajín fue solo una lluvia de perseidas que duró lo que dura el sueño de una noche de verano. Todo empezó mal y va a peor: a ZP, nos guste o no, le ningunean en Europa y Francia y Alemania cortan -como siempre- el poco bacalao que va quedando y el presidente de turno -o sea, ZP- no sale ni en las fotos. Los periódicos expertos nos ponen a caldo y aunque las visitas de Salgado calman los tinteros, no se callan la voces de los críticos. Las cifras no terminan de cuadrar y hasta los sindicatos se disponen a salir a la calle después de salir de La Zarzuela. Total: un lío que no sólo no estaba previsto sino que el natural buenísimo de ZP no parece ni entender ni controlar. Con este panorama de fondo, no es fácil seguir siendo hermético y rectilíneo. Tal vez por eso se esfuerza la vicepresidenta en dar testimonio de la verdad del Gobierno, tal vez por eso pierde en parte esa compostura de corsé que venía manteniendo y se deshace ahora en explicaciones que antes solventaba con un lacónico "si" o "no" o el típico "el Gobierno no valora*"

Porque el Gobierno ahora no tiene más remedio que valorar muchas cosas, valorar no ya lo que diga la prensa de por ahí ni de por aquí, sino las iniciativas del mismo Jefe del Estado, las protestas de los sindicatos y las ofertas de los partidos. Está muy bien que la vicepresidenta afirme que los contactos del Rey son institucionales y que es el Gobierno el que gobierna, pero cuando el encuentro de don Juan Carlos y los líderes sindicales ocupa la primera página de todos los periódicos, por algo será. Lo mismo que ese clamor por un pacto que muy posiblemente no llegaremos a ver, el del ZP con los de Génova. Y resulta poco convincente a estas alturas echar toda la culpa una y otra vez a la irresponsable oposición. CIU se ha ofrecido y Rajoy también. Lo que el Gobierno debe entender es que un pacto es justamente eso, un pacto y no una adhesión a su (presunto) plan para salir de una crisis que no cesa.

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Rafael Torres - Al margen - Se vive bien de la política.

13.02.10 | 12:20. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Es natural que cuando hay más de cuatro millones de parados, cuando el gobierno amaga con empobrecer un poco más a los jubilados y a los pensionistas, cuando suena el siniestro run-run de la reducción de los salarios, y cuando, en consecuencia, el presente de los trabajadores pinta sólo un poco menos negro que el futuro, es natural, digo, que la gente se fije en los políticos, es decir, en cómo les va a ellos en la actual coyuntura. El hecho de que les vaya perfectamente, que conserven incólumes los sueldos que cuadruplican o quintuplican a los del común de los ciudadanos, y las prebendas, y los privilegios, y los pluses, y los suculentos complementos de jubilación, y los pluriempleos bien remunerados, sin que su labor pública, anodina o mediocre cuando no catastrófica, justifique en modo alguno esos estipendios, indigna y ahonda el abismo, tan peligroso en democracia, entre políticos y ciudadanos. El caso de María Dolores de Cospedal, que se las arregla para juntar varios sueldazos sin despeinarse (por no ir casi nunca al Senado se levanta casi un kilo), no es, lamentablemente, excepcional entre los que por representar al pueblo, deberían, como mínimo, correr su misma suerte en las duras y en las maduras.

La dignidad cívica del diputado, del alcalde, del senador o del ministro, máxima por cuanto representa la del pueblo en su conjunto, no es una cuestión de billetes. Es más, si esos cargos públicos renunciaran ahora a una parte de sus salarios y sus privilegios, la gente no sólo les vería más dignos, sino que, además, lo serían. Pero ni la vocación de servicio ni el sentido de la solidaridad de esos señores alcanzan, al parecer, para componer ese gesto, el único, por lo demás, que les acreditaría como verdaderos políticos. Antes al contrario, el presidente del Congreso sale diciendo que no sabe de qué se queja la gente, si los diputados cuestan sólo un poco más que Cristiano Ronaldo. El límite material de ésta columna impide hacer, sobre el particular, comentario alguno. Tampoco hace falta.

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Pedro Calvo Hernando - El Rey está para eso.

13.02.10 | 12:20. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Es evidente que gana terreno la idea del gran pacto nacional de Estado para luchar contra la crisis económica. El Rey, por supuesto de acuerdo con el presidente del Gobierno, toma cartas en el asunto para impulsar rápidamente esa idea, y a ello se dirigen las entrevistas ya realizadas y las que quedan por realizar con los principales responsables de las instituciones, los partidos, los sindicatos, la patronal, con todas las fuerzas actuantes en este país. Llamazares ha dicho que el protagonismo lo debe ejercer el Gobierno y su presidente, pero ello no obsta para que el Rey aporte su autoridad moral e institucional para facilitar esa estrategia. No sería ni la primera ni la última vez que don Juan Carlos interviene de esta manera, cuando la situación lo requiere. Sin necesidad de remontarse a momentos épicos, como los Pactos de la Moncloa o el intento de golpe de Estado del 23-F. Ese gran pacto es estrictamente necesario y ya hay quienes tendrán que explicar por qué han estado poniendo palos en esas ruedas. Es algo más que estúpido culpar a Zapatero y no hacer nada por arrimar el hombro.

A Rajoy le va a costar un poco más seguir poniendo esos palos a la vista de la determinación del Jefe del Estado de intervenir directamente en la solución de la crisis, apoyando al Gobierno pero también a todo el esfuerzo nacional encaminado a lo mismo. Ya basta de ese comportamiento irresponsable y de limitarse a esperar cómo la crisis y ellos se cargan al Gobierno y eso les abre lindamente las puertas de la Moncloa, con el único esfuerzo de mirar a las encuestas y solazarse con todo lo que va mal. A parte de que ellos deberían saber que las encuestas son variables e insumisas y que al final el pueblo elector puede castigar más a quien menos arrimó el hombro. Digo esto porque no se conoce a ningún partido, fuerza viva o referente social o económico que no apoye sin fisuras y que no participe en el esfuerzo nacional contra la crisis. No se conoce a nadie, excepto a los dirigentes del PP, por lo que son ellos los únicos que vienen obligados a rectificar, y además de manera inmediata.

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Charo Zarzalejos - El pacto que no veremos.

13.02.10 | 12:20. Archivado en Charo Zarzalejos


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Primero el movimiento de CiU proponiéndose como intermediario entre Zapatero y Rajoy y ofreciendo su apoyo al Gobierno de manera puntual, según declaró Artur Mas, y luego el llamamiento del Rey ha vuelto a poner encima de la mesa el traído y llevado pacto de Estado. La posición de CiU se ha interpretado por algunos como una rendija de oxígeno al Gobierno después de unos días que como ha señalado el ministro Corbacho "es mejor olvidar". Realmente, los nacionalistas catalanes han solemnizado algo que es obvio puesto que cuesta mucho encontrar en el diario de sesiones del Congreso asuntos en los que el Gobierno no haya contado con el apoyo de CiU.

Esta iniciativa de solemnizar lo obvio tiene mucho de estrategia porque no se puede olvidar que estamos a escasos seis meses, Cataluña se verá inmersa en un nuevo proceso electoral en el que CiU espera tomar el relevo de Montilla. Están convencidos los liderados por Artur Mas que el tripartito catalán va a perder la mayoría, que no se va a poder reeditar y que serán ellos los que gobiernen. De pactos no hablan, pero son ellos, los nacionalistas catalanes los que no desdeñan -más bien lo contrario- el "modelo vasco"; es decir, gobierno monocolor con apoyo externo del PP al menos hasta que se celebren las elecciones generales. Además, saben o creen saber que todo lo que sea colocarse en la centralidad, proyectar imagen de partido implicado en las cuestiones es una posición que nunca les ha perjudicado y ahora quieren ponerla en valor.

Consideración distinta merece el llamamiento del Rey. Hay que suponer que lo que dijo era previamente conocido por el Gobierno que, curiosamente, hasta ahora no ha exhibido especial voluntad para ese gran pacto. En el Gobierno se ha acogido con un punto de frialdad la propuesta de los nacionalistas. Saben que las recetas de CiU no son precisamente las que defiende el presidente y saben que todo lo que sea dar aire a CiU, cuando en Cataluña el ambiente es claramente electoral, no es lo más aconsejable. En realidad, las elecciones catalanas van a ser un test para todos los partidos. También para el PSOE.

Pero más allá de la coyuntura electoral, lo cierto y así lo ha constatado Durán i Lleida en su intento de que Zapatero y Rajoy dejen de tirarse los trastos a la cabeza, no existe la menor intención de trabajar por un pacto de Estado. Hasta el momento la experiencia constatada es que el PP ha apoyado las grandes medidas propuestas por el Gobierno -400 euros, ayuda a la banca, medidas para reactivación financiera...-- y hasta el momento, el presidente no ha mostrado interés alguno por un eventual pacto de Estado. Una cosa es la disposición al diálogo y otra llamar al líder de la oposición y juntos buscar fórmulas para salir de la crisis. Cuando el presidente ha querido el acuerdo ha trabajado por ello. Quiso el acuerdo para el Estatuto de Cataluña y no dudó en citar a Mas en La Moncloa. Quiere mantener la comunicación abierta con UGT y CC.OO, cita a sus líderes para exponerles a ellos, antes que a nadie, la no propuesta sobre las jubilaciones. Está claro que cuando se quiere, se puede, pero la opción del presidente es salir en solitario de la coyuntura y dejarse acompañar por aquellos más acríticos con sus medidas.

Ni hay ni habrá pacto de Estado. Aunque Mariano Rajoy proclamara su voluntad de participar en él, está claro que no tiene capacidad para tomar la iniciativa. Sólo el presidente del Gobierno puede hacerlo. Solo él tiene capacidad e información para tomar medidas y, desde luego, la mayoría parlamentaria como bien ha recordado el líder del PP. No hay que caer en la melancolía pensando en lo que sería mejor. Creo que será difícil encontrar un español que no apoye un gran acuerdo nacional para abordar la difícil situación económica y planear con serenidad el futuro más inmediato, pero esto no va a ocurrir. El Gobierno se mueve con una cierta inquietud pero que nadie se engañe porque eso de que Zapatero es un hombre tranquilo es una obviedad.

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Carlos Carnicero - El pacto del Rey para salir de la crisis.

13.02.10 | 12:20. Archivado en Carlos Carnicero


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

No ha pasado demasiado tiempo desde que el Rey de España, en su mensaje navideño, recriminó a los partidos políticos su falta de entendimiento y les instó a buscar puntos de encuentro para estrategias compartidas como fórmula para luchar contra la crisis económica. Todos los partidos aplaudieron durante unos pocos días aquellas manifestaciones que sintonizaban milimétricamente con lo que las encuestas detectan en la voluntad de los ciudadanos. Pero aquello fue predicar en el desierto porque la disposición de los dos grandes partidos es la de pensar cada uno de ellos que la confrontación les favorece.

Por empezar por la oposición, el núcleo duro del electorado del PP es antisocialista y encendido. Entienden que el poder les pertenece y que les fue usurpado tres días después del atentado de Atocha. Por su parte, el PSOE está convencido de que su mensaje de modernidad se sostiene mucho más gracias a los ataques sobreactuados de la Conferencia Episcopal y a las posiciones radicales del PP.

En esa dialéctica sin entendimiento posible es en la que los dos partidos piensan en la movilización de sus electorados, dejando claro, como queda certificado en las encuestas, que les interesan más sus aspiraciones respectivas de poder que la capacidad de solucionar los problemas de los españoles. Ahora el Rey ha vuelto a pedir lo que desean los ciudadanos, lo que dicta el sentido común, lo que está intentado Josep Antoni Durán LLeida y lo que podría ser el final de una crisis con un desenlace que fortaleciera la sociedad y la economía para un futuro.

Algo mucho más importante que conocer el partido que ganará las próximas elecciones generales. Si los partidos no reaccionan y buscan un lugar de encuentro, la desafección de los ciudadanos de la política puede ser irreversible.

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José Cavero - ¿Actúa el Rey por propia cuenta o en vez del Gobierno?

13.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

El debate está abierto en la clase política, tras la invitación y el llamamiento del Rey a los partidos políticos para que se esfuercen en alcanzar algún pacto de Estado que ayude a salir cuanto antes, y del mejor modo posible, de la crisis y de sus consecuencias. ¿Actúa por cuenta propia, o en delegación del Gobierno, tras los intentos frustrados de Zapatero de lograr que el PP acepte su política anticrisis? En el PP existe la sospecha de que el Rey esté sondeando las posibilidades de que el Gobierno pudiera llegar a alguna clase de entendimiento con los grandes partidos, en particular con el PP de Mariano Rajoy.

Parece claro, en todo caso, que el Rey, en esta ocasión, está queriendo que su llamamiento sea algo más que eso, o no se quede sólo en eso, tras anunciarse desde la Zarzuela que este mismo mediodía del viernes, don Juan Carlos se reunía con los sindicatos, se suponía que para hablar del acuerdo salarial alcanzado el pasado lunes con la patronal, pero verosímilmente, también para tantearlos sobre su participación y colaboración en ese pacto nacional por el que aboga. La cita con los sindicalistas la confirmaron los propios interesados o interlocutores, Cándido Méndez, de UGT, e Ignacio Fernández Toxo, de CC.OO., precisamente al anunciar el calendario de movilizaciones contra la reforma de las pensiones planteada por el Gobierno. Méndez anticipó que hablarían con el Rey "de la situación general del país" y "demostrar que es posible alcanzar un acuerdo" pese a los intereses contrapuestos. Toxo, por su parte, se mostró sorprendido por la publicación de la reunión en la prensa y ha confirmado que este tipo de contactos "es habitual".

Por su parte, el primer partido que lanzó la idea del Pacto de Estado, CiU -en el Senado y el Congreso, el martes y miércoles pasado-, ha vuelto a hablar del asunto, tras el mensaje real. El portavoz de Convergència i Unió en el Congreso, Josep Antoni Duran i Lleida, se ha vuelto a mostrar favorable a una negociación que incluya a todos los grupos políticos de cara a fraguar "un gran pacto de Estado" contra la crisis económica, aunque ha rechazado que sea su homólogo socialista, José Antonio Alonso, quien lo lidere ya que, en su opinión, es el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, quien debe asumir esa responsabilidad. "No es momento de gobernar con la mayoría más uno", ha sentenciado. Por cierto, que desde el PP se interpretaron las gestiones de CiU como un deseo de llegar a algún entendimiento con el PSOE para gobernar Cataluña tras las elecciones autonómicas del próximo otoño, dado la exclusión que hacen de cualquier acuerdo con el PP.

El portavoz de CiU, cuyo grupo ha querido colocarse de árbitro entre PSOE y PP, ha rechazado que, tal y como aseguró Zapatero el pasado miércoles en sede parlamentaria, la economía española no vaya peor que hace medio año. "Sólo hay que mirar datos de deuda pública o paro", aseguró, para añadir que "cada día dejan de existir empresas y 500 trabajadores autónomos que lo dejan". Duran también criticó al PP, ya que, en su opinión, "el optimismo nos conduce al desastre; el pesimismo absoluto no ayuda al país". Así, el portavoz nacionalista ha recordado que su propuesta de pacto no es nueva, sino que lleva "dos años" proponiéndolo. Por último, Duran ha negado cualquier posibilidad de que su coalición alcance un acuerdo permanente con el Gobierno ni mucho menos que entre a formar parte de él.

Desde El Periódico de Cataluña se anunciaba esta misma mañana que la intención del Rey, tras su llamamiento, es abrir una ronda de contactos, entre los cuales estaban, en primer lugar, los sindicatos, y a continuación las fuerzas políticas que aún le restan, si tenemos en cuenta que cada martes recibe al jefe del Gobierno y que este jueves dialogó con la vicepresidenta Elena Salgado. También ha trascendido que el Rey habría mantenido contactos con relevantes economistas para recabar de ellos soluciones contra las consecuencias de la crisis.

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Antonio Casado - A Garzón le tienen ganas.

13.02.10 | 12:20. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Dentro y fuera de la Judicatura al juez Garzón le tienen ganas pero, en vez de hacérselo saber por derecho, se aprovecha la denuncia de una secta política de estirpe ultraderechista para aparentar que la ofensiva se lleva a cabo en nombre del Estado de Derecho. La ley castiga el delito de prevaricación, que es el supuesto de máxima indignidad en el comportamiento de un funcionario público. Y eso es lo que la secta política que desencadenó el procedimiento judicial contra el mencionado juez de la Audiencia Nacional quiere obtener el Tribunal Supremo: el ajusticiamiento público de un juez que quiso aplicar el principio de jurisdicción universal para los delitos de lesa humanidad. En este caso, los cometidos durante el régimen franquista, a cuyo ideario se declaran adictas las organizaciones querellantes, "herederas directas de las implicadas en los crímenes investigados", según dice un comunicado de la UPF (Unión Progresista de Fiscales), hecho público el jueves pasado en defensa de Baltasar Garzón.

Se dirá que la tramitación de la querella en el seno del alto tribunal competente para el supuesto delito de un juez, no responde al mayor o menor celo demostrado por el juez en la persecución del genocidio achacable al Franquismo, sino a la transgresión de un principio capital en el ejercicio de la función de un juez. Me refiero a la toma de decisiones deliberadamente injustas. "A sabiendas" de que son injustas, como dice el Código Penal al tipificar la conducta prevaricadora de un juez.

De modo que, según el magistrado instructor de la causa, Luciano Varela, su compañero, el juez Garzón, habría tomado decisiones u ordenado diligencias, respecto a la investigación de los crímenes del Franquismo, siendo consciente de su improcedencia. Por ejemplo, el propio hecho de declararse incompetente para investigar conductas de hace más de medio siglo que están despenalizadas por la Ley de Amnistía o el empeño de buscar elementos de prueba para demostrar el fallecimiento de los responsables, empezando por el propio general Franco.

Lo que resulta sorprendente es que, a lo largo del tiempo transcurrido mientras el juez Garzón tomó aquellas decisiones y ordenó aquellas diligencias, hubo jueces a favor y jueces en contra. Pero a ningún otro juez le han tomado por prevaricador, a pesar de compartir las tesis de Garzón antes de que éste se declarase finalmente incompetente en favor de los juzgados territoriales. Y se acabó declarando incompetente, entre otras cosas, porque así lo reclamó el Ministerio Fiscal. Detalle este muy significativo, porque el Ministerio Fiscal, como el juez Varela, también creía que Garzón no era competente, pero en ningún caso creía que fuese prevaricador. Ni creía ni cree.

En la causa que está tramitando el juez Varela contra Garzón, cuyo archivo reclama éste ante la Sala de lo Penal del Tribunal Supremo, el Ministerio Fiscal no acusa de prevaricador a Garzón. Y va a ser muy difícil que llegue a ser condenado, aunque pudiera llegar a sentarse en el banquillo, si la acusación pública no existe. Hay muy pocos precedentes, por no decir ninguno, de una condena por prevaricación de un juez que sólo se sustenta sobre la acción de una acusación particular y no cuenta con la acusación del Fiscalía, que es la institución pública a la que se encomienda la aplicación de la legalidad.

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José Cavero - El gran pacto de Estado.

13.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Juntos y cuanto antes, esa debiera ser la disposición de los partidos, las centrales y la patronal, para salir cuanto antes de la crisis. Es la hora de grandes acuerdos para recuperar un crecimiento fuerte y duradero, cada vez más basado en la ciencia y en el conocimiento, capaz de alcanzar mayores cotas de innovación. Es el llamamiento que hacía ayer el Rey don Juan Carlos y que hoy merece la atención de todos. ¿Conducirá a alguna parte ese llamamiento? La idea del gran pacto ya había aparecido en el Congreso el pasado martes y miércoles, de la mano de los convergentes catalanes, y el propio Durán i Lleida expuso esos propósitos sin obtener demasiados apoyos. El mismo lo reconocía tras un encuentro privado con Mariano Rajoy, en el que éste argumentaba lo que ha venido diciendo en los días siguientes repetidamente: según Rajoy, él ya hizo ese ofrecimiento de gran pacto al jefe del Gobierno y éste lo habría rechazado en razón de las distancias ideológicas de los correspondientes partidos.

Posiblemente los recuerdos de Rajoy merecerán algunas consideraciones y matices. No se sabe de ninguna propuesta de gran pacto efectuada al partido gobernante. Muy al contrario, Rajoy ha reclamado, antes que otra cosa, que Zapatero ceda en sus posiciones y rectifique de su política anticrisis. Y sólo a partir de ahí podría darle algún apoyo. Zapatero propuso a los presidentes autonómicos un gran pacto que pasaría por un importante recorte de gastos y los presidentes autonómicos de obediencia "popular" sencillamente lo rechazaron pese a que en aquellos folios se recogían la mayor parte de las ideas con las que el propio PP había acudido a la reunión, como el propio Rey pudiera atestiguar, porque estuvo presente en las reuniones. Es cierto, que a la vista de esa actitud reiterada del primer dirigente del PP, Zapatero dijo que posiblemente Rajoy no se quería atener a los planteamientos socialistas por causa de la distancia ideológica entre los correspondientes partidos, teniendo en cuenta la negativa de Zapatero a rebajar los derechos de los trabajadores, frente a Rajoy que ya hablaba de unos nuevos contratos de trabajo en los que, por ejemplo, en materia de despido se partiera de cero y se iría aumentando año tras año, tal vez hasta los 33 días por año trabajado, cuando se llegara a cuatro o cinco años.

Ciertamente, son posiciones difícilmente conciliables. Pero, tras escuchar al Rey, valdrá la pena volver a preguntar si el llamamiento del Jefe del Estado conducirá esta vez a alguna parte... Parece que el propio Rey estaría dispuesto, en esta ocasión, a gestionar encuentros entre los dirigentes políticos y sindicales, para hacer posible alguna clase de entendimiento. Incluso se habla de que ya ha podido tener algunas reuniones con expertos para documentarse adecuadamente ante sus siguientes movimientos... De ser así, no habría precedente en una actuación del Rey, que incluso podría estar rozando sus competencias constitucionales, que le invitan a no mezclarse en la política de cada día. Claro está que, esta vez, pudiera invocar la gravedad del momento y la imposibilidad de acercamiento entre las dos grandes fuerzas políticas.

Es evidente, como ha dicho el Rey, que es hora de grandes acuerdos y amplios acuerdos para lograr salir de la crisis. Pero no es menos cierto que corresponde al Gobierno en ejercicio llevar la iniciativa, y, en todo caso, a los partidos de la oposición pactar los apoyos y hasta las contrapartidas. A lo largo de los dos años de crisis, muy al contrario, PP y PSOE han empleado la crisis para beneficio propio y ataque al adversario. El PSOE ha reprochado sistemáticamente al PP un claro propósito de quererse beneficiar del "cuanto peor" para mejorar sus expectativas electorales. Y lo contrario: el PSOE ha empezado a utilizar su soledad frente a la crisis para proclamar que el país saldrá de la crisis a pesar de la oposición del PP y sin ninguna ayuda del principal partido opositor, ni siquiera de sus barones territoriales responsables de los gobiernos regionales.

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Fermín Bocos - ¡Qué país! ¡Qué políticos!

13.02.10 | 12:20. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

¡Qué ruina la nuestra y qué tiempos éstos en los que hasta el Rey tiene que recordar lo que es evidente! Que de la crisis no se sale sin un pacto para aparcar las diferencias partidistas y poner en común un programa capaz de estimular la economía para que se detenga la sangría del paro que va camino de tumbarnos. En total, cuatro millones y medio de desempleados. En aras del bien común, en esta hora, lo que se impone es desterrar las miserias partidistas, los cálculo tácticos de los dos grandes partidos políticos nacionales cuya prioridad, en el caso del PSOE, es preservar el poder y, en la del PP, esperar a que se hunda Zapatero para heredar. Es verdad que Zapatero no está por la labor de dejarse ayudar -según él es "la ideología" quien le impide acordar con Rajoy-, pero no es menos cierto que el entusiasmo del líder conservador cuando se le pregunta por un posible pacto también es perfectamente descriptible.

Un pacto que, sin embargo, para buena parte de los españoles se revela como razonable, deseable y necesario. Pero no es probable que podamos saludarlo. ¿Por qué? Pues por lo apuntado y porque, todo hay que decirlo, aunque parezca increíble, también hay ciudadanos que llaman a las emisoras diciendo que ni agua a Zapatero o que ni hablar de pactar con Rajoy. La orilla blanca y la orilla negra. La estirpe de Caín que cierra la puerta a la razón dejando abierto el portillo del odio tribal y las miserias de aldea entre vecinos. Y mientras tanto, cada día tenemos cuatro mil nuevos parados. ¡Qué país! ¡Qué políticos! ¡Qué pena!

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Fernando Jáuregui - ¿Hasta cuándo la sordera de ZP y Rajoy?

13.02.10 | 12:20. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Habló el Rey en Nochebuena -bien es verdad que el mensaje, de tan repetido, deja de causar impacto_ de la necesidad de que nuestras fuerzas políticas se unan para atajar, juntas, la crisis económica que cada día pone a tres o cuatro mil personas más en la calle, sin empleo. Entonces, los grandes partidos, como quien oye llover. Claro que la clase política estaba iniciando sus largas vacaciones navideñas, cual si nada estuviera ocurriendo, y no se la podía molestar con discursos manidos.

Ahora, don Juan Carlos ha vuelto a su cantinela, que por cierto es la que muchos compartimos, según dicen las encuestas y las conversaciones en la calle: hay que hacer un pacto para sacar a España del atolladero. Para que los ciudadanos recuperen la confianza en las soluciones de sus representantes. Para que los españoles asuman como necesario que acaso tengan que pasar por un período de "sudor y lágrimas" y que probablemente las cosas tardarán mucho tiempo en ser aquel paraíso artificial de paella y ladrillos que fue. En suma, para que las personas a las que hemos votado para que se ocupen de solucionar los problemas colectivos puedan contar con el respaldo de todos a la hora de adoptar medidas que podrían ser impopulares.

Claro que todo esto no lo ha dicho el Rey, que se ha limitado a dar un discreto nuevo toque de atención, en el sentido de que hace falta más unidad y menos alfilerazos entre los partidos. Pero tampoco, me temo, ha servido de mucho. Zapatero ya nos dijo, equivocándose gravemente, que un acuerdo sobre economía con el PP era imposible por motivos ideológicos. Rajoy, errando el tiro también, busca todos los pretextos para no llegar a una verdadera aproximación, que sería desde luego coyuntural, con el Gobierno socialista (nadie dice que aquí debe acabar el juego democrático de Gobierno-oposición, sino, simplemente, que lleguen a un pacto para poner en marcha una serie de medidas económicas de aquí a 2011).

Sin embargo, pese a todos los mensajes que se envían desde La Zarzuela y desde la calle, nadie tiende verdaderamente la mano, si exceptuamos a Convergencia i Unió, que una vez más se ha engrandecido desde su relativa pequeñez, ofreciéndose oportunamente (que no es, me parece, oportunismo) a ser el cemento de un gran acuerdo.

Quien primero dé los pasos hacia el acercamiento, con firmeza, credibilidad y voluntad de consenso, habrá ganado las elecciones próximas, no tengan ustedes dudas de ello. Pero, hoy por hoy, esas elecciones las pierden todos. Hace falta volar alto y dejarse de pretextos y partidismos electoralistas. Las encuestas sacrosantas, que, pese a sus ocasionales fracasos, a veces deberían merecernos mucha más atención que los editoriales cambiantes del "Financial Times", califican desastrosamente a la clase política en general. Y algunos diputados aún se permiten ir por los pasillos de las recién abiertas Cortes reprochando a los periodistas que hayan criticado sus oceánicas vacaciones navideñas.

Andan, temo, por la estratosfera de la realidad, culpando al mensajero, hablando de que los ciudadanos están mal informados, de que la opinión pública es una veleta. Buscan pajas en cualquier ojo que no sean los suyos, cegados por la viga. Esta es la verdadera tragedia de España, que es mucho más que una tragedia... griega.

En este orden de cosas, ignoro cómo habrá sentado a la severa ejecutiva federal del PSOE el último "invento" de José María Barreda, presidente de Castilla-La Mancha, ofreciendo un pacto a su principal rival política, Dolores de Cospedal, un "compromiso de gobernabilidad", que es "imprescindible" en tiempos de crisis. Ignoro también el grado de sinceridad de esta oferta, que coincidió en el tiempo -este pasado jueves_ con la llamada del Rey a la unidad de las fuerzas políticas para buscar soluciones conjuntas que cooperen a aliviar la situación económica.

En todo caso, y aun advirtiendo de que será necesario esperar a ver los resultados de esta mano aparentemente tendida, creo que el gesto de Barreda merece, en principio, aplauso. Y que Cospedal, a quien las encuestas dan como posible ganadora en el que fue feudo de José Bono, debería recoger esta mano y dar un ejemplo a sus "mayores", Rajoy y Zapatero, marcando un camino hacia el que los dos "grandes" deberían transitar.

No tengo, la verdad, muchas esperanzas en que cuaje el pacto castellano-manchego, aunque bien vendría por muchas razones, desde las soluciones al tema del agua hasta una toma de posición común acerca de los problemas vinícolas o el fin de la absurda polémica sobre los residuos nucleares. El pacto debería hacerse, lo haya propuesto quien lo haya propuesto y beneficie luego a quien beneficie en las elecciones de mayo de 2005, aún muy lejanas. La primera reacción de Cospedal, sin embargo, no ha sido muy alentadora: "no sirve para frenar la crisis ni el aumento de parados", ha dicho la secretaria general del PP y candidata a la presidencia de la Junta de Castilla-La Mancha.

Lo que no sirve es no hacer nada, seguir en la inercia de la hostilidad. Barreda, es verdad, anda desesperadamente buscando notoriedad, una imagen de independencia respecto del "cuartel general" socialista en Ferraz -a Bono esa táctica le dio muy buen resultado, pero Barreda no es Bono-. Su petición para que Zapatero haga un ajuste de Gobierno profundo y que reduzca el número de ministros, la comparten muchos socialistas, pero ninguno ha osado expresarla en voz lo suficientemente alta. Ahora, el pacto, al que ZP se resiste como gato panza arriba -también Rajoy, esa es la verdad- es, ya digo, más necesario que nunca. Y que se dejen de disculpas aludiendo a discrepancias ideológicas. Como si la falsa ideología les sirviese ahora de algo a los cuatro millones y pico de parados. Y digo falsa porque, si bien se analizan, las propuestas económicas de PP y PSOE tiene no pocas similitudes y bien escasa diferencias.

En fin, que cunda el ejemplo de Barreda. Entre otras cosas, porque para reducir en 50.000 millones de euros el gasto público hará falta el concurso de las autonomías, hoy todas en manos de PP o del PSOE. Sin ese pacto político, no hay nada que hacer. Nada de nada. Y si Fraga pactó con Felipe González y Arzalluz y Pujol con Aznar, ¿por qué diablos no van a pactar Zapatero y Rajoy en este año de fusiones televisivas y financieras que hubieran parecido imposibles hace apenas un año?


Mabel Redondo - Entre bambalinas - Mónica Hoyos se defenderá con uñas y dientes, incluso en juzgados

13.02.10 | 12:20. Archivado en Mabel Redondo


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Mónica Hoyos parece estar viviendo la resaca de su breve relación con Cayetano Martínez de Irujo. Ni por asomo pensó que una amistad con posibilidades de "algo más" con el jinete podría traerle tantos dolores de cabeza.

Estos están siendo unos días especialmente duros para Mónica que está muy, pero que muy, cabreada con algunos comentarios que se han vertido sobre su persona. Ahora quiere pararle los pies a quienes han insinuado que ella estaba detrás de las fotos que le hicieron en Kenya con Cayetano y que la revista Hola publicó en portada el pasado mes de enero.

Mónica me explica que está dispuesta a demandar a quien, jugando con la ironía, se despachó a gusto acusándola de algo incierto: "Voy a demandar a quien me ha acusado de estar detrás de la realización de esas fotos, tengo pruebas que demostrarán mi versión, yo no conocía a los dos fotógrafos que nos hicieron las fotos, nos siguieron y Cayetano y yo llegamos a un acuerdo con ellos; decidimos dejarnos fotografiar para que nos dejasen en paz el resto del tiempo que nos quedaba allí. Incluso firmamos un papel de compromiso cuya copia conservo y que por supuesto pienso aportar en los juzgados junto a mi denuncia. Cuento con el testimonio de los propios fotógrafos y también con el de varias personas que son conocedoras de la historia".

En este punto, cuando le pregunto si Cayetano es uno de ellos, guarda silencio y responde: "No quiero entrar de nuevo en ese tema, te repito que cuento con el respaldo de la persona a la que le incumbe".

Conozco a Mónica desde hace muchos años y esta es la primera vez que la veo tan enfadada, está dolida y dice que irá a por todas, ya prepara un burofax para que alguna de las informadoras rectifique en sus comentarios, eso evitaría llegar a enfrentarse en un juzgado: "En todos los años que llevo de profesión no me he sentido tan injuriada, me duele que se inventen cosas y que digan de mi que no me he visto en otra como esta, quiero que entiendan que a mi no me hace falta este tipo de promoción, no lo necesito, estoy muy enfadada y llegaré hasta el final con todas las consecuencias aunque me gaste mis ahorros en los juzgados, me da igual".

En honor a la verdad reflexiono en dos puntos sobre esta efímera relación: la primera de ellas es que, a priori, Mónica Hoyos ha vuelto al ojo de la actualidad rosa a raíz de su flirteo con Cayetano, esta es una carrera en la que la imagen y las reapariciones esporádicas son importantes para mantenerse y conseguir de paso alguna campaña publicitaria, eso nunca viene mal y no seré yo quien lo critique. Además, Mónica vale para eso y para mucho más. Y mi otra reflexión consiste en darle un tirón de orejas a todos y todas aquellas que han dejado al descubierto su elitismo subcutáneo y llegaron a afirmar que la Duquesa le había prohibido la entrada a Mónica Hoyos en el Palacio de Liria. ¿No les parece que ese tipo de actitud y estos comentarios son más bien un tanto medievales? A ver si nos modernizamos un poco porque esos mismos son los que ahora rinden pleitesía a Letizia Ortiz, la princesa de origen plebeyo.

Mientras tanto, Mónica Hoyos se recupera del accidente de coche que sufrió hace unos días cuando otro vehículo la embistió por detrás. Afortunadamente, la cosa no ha llegado a mayores, la peruana sufre un esguince cervical y la pequeña Luna tiene pequeños dolores musculares. La presentadora tendrá que llevar un collarín durante veinte días, lo que le hará perder alguna que otra presentación que tenía apalabrada, entre otras la inauguración de una clínica de estética en Madrid. Sin duda con tanto disgusto, esta ha sido una semana para olvidar en la vida de Mónica Hoyos.


Julia Navarro - Escaño Cero - Libertad sí, impunidad no.

13.02.10 | 12:20. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 12 (OTR/PRESS)

Hay que proteger a los menores en Internet de la misma manera que les defendemos en la vida real. Eso es lo que ha venido a decir la comisaria de la UE, Viviane Reding. Y tiene razón, sólo que la Comisión Europea, de la que forma parte, debería de ponerse de inmediato a la tarea, y mientras tanto los gobiernos europeos deberían de afinar sus legislaciones para hacer más efectiva esta protección.

No nos engañemos, en la Red se delinque lo mismo o más que en la vida real, y es que me dirán, la Red ya es vida real, y tendrán razón, pero hay una diferencia abismal respecto a la vida fuera de la Red, y es que en Internet se puede delinquir gratis y en la vida real no.

Si un pederasta merodea en los alrededores de un colegio, la policía le detendrá. Si alguien entra en unos grandes almacenes y roba un DVD o un libro, la policía le detendrá. Si un chulo obliga a una mujer a prostituirse y ésta le denuncia, la policía le detendrá. Si en una tienda de comestibles se venden productos sin garantías sanitarias, la policía le detendrá. Y así con todos los delitos imaginables. Pero lo mismo no sucede en la Red.

No sólo los niños están expuestos a las garras de los indeseables, aunque naturalmente son los más vulnerables, sino cualquiera. Si yo ahora mismo insulto y calumnio a alguien en este artículo, se podrán querellar conmigo, si lo hago en la Red no sucederá nada. De manera que navegar por Internet a veces supone darse de bruces con una cantidad de barbaridades sobre personajes públicos y no tan públicos, sin que éstos puedan defenderse.

De manera que la comisaria Viviane Reding hará bien en legislar para proteger a los menores en la red, de la misma manera que el comisario Joaquín Almunia también quiere proteger el comercio en la red y está dándole vueltas a que en Bruselas se apruebe una ley al respecto. Es de esperar que los prohombres de la UE también decidan hacerlo, por ejemplo, protegiendo la propiedad intelectual.

Soy una entusiasta de Internet, me parece que la Red es la máxima expresión del mundo globalizado, pero también creo que la Red no puede ser un espacio de impunidad. Como ciudadanos, tenemos derechos y deberes en la vida real, y desde luego tenemos que cumplir con las leyes, y me parece más que razonable que esos mismos derechos y deberes se trasladen a la Red.

Internet es un espacio de libertad, sí, pero no debe de ser un espacio para la impunidad, la impunidad nada tiene que ver con la libertad.


Entre Andorra y Gibraltar Zapatero, Rajoy y el galanteo.

12.02.10 | 20:23. Archivado en Miguel Higueras

Miguel Higueras.-
La tozudez de la lluvia y la monotonía de su murmullo acentuaron la crónica melancolía de los viejos del bar de El Pitorro y propició que su tertulia se encauzara por los vericuetos filosóficos de las artimañas del Poder.
--“El que gana las elecciones”—sentenció Salomón Cabeza Sagaz—“es como el que se queda con la mocita a la que todos pretenden”.
--“Se queda con la moza”—puntualizó El Ditero con aire de entendido—“porque es el que más vale de todos los pretendientes”.
Salomón,-- al que a sus espaldas conocían por Alfonso Décimo—encendió un Ducado, expelió una bocanada de humo, le dio un tiento al catavino de manzanilla y concedió a medias:
--Si no necesariamente el que más vale, el que se lleva a la mocita es el que tiene la habilidad de convencerla de que sus rivales son peores.
“Hay galanes con aires de porteño malevo que cortejan a la piva sugiriéndole que escaparán de su desdicha solo si le entregan”.
“Otros galanteadores emplean la táctica opuesta para conseguir lo mismo. Le explican que hay otras más desgraciadas que ella y sugiere que, a su lado, será siempre dichosa, feliz y envidiada por las demás”.
Ramón Pichaymedia que, como a hombre práctico no le gustaba andarse por las ramas, resumió:
--“El primer galán es Rajoy y el segundo Zapatero y si no he entendido mal, los dos engañan a la muchacha para llevársela a la cama. Pero el que la asusta es peor que el que la entusiasma”.
Alfonso Décimo expelió un compasivo suspiro y los aleccionó:
“La herramienta del político para ganar elecciones es la misma que la del enamorado para conquistar a una mujer: enajenarla para que, en la confusión del embeleso, sea su instinto y no su razón la que decida. Tan falaz es prometerle la felicidad como pronosticarle la desgracia, porque el que hace la promesa no controla el futuro.
Como a Pichaymedia lo único que le importaba es que una arroba son once kilos y medio se impacientó:
--Pero, ¿quien es peor, Rajoy o Zapatero, quien confunde más a los españoles?
--Las consecuencias de la confusión que provoca el catastrofista es menos dañina que la del iluso porque el ser humano se adapta más fácilmente al bienestar inesperado que a la desgracia imprevista.
--¿Entonces?
--Que aunque Rajoy asuste a los españoles, Zapatero es más turbador.

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La Candelaria, San Mateo, ZP y la crisis española

12.02.10 | 14:31. Archivado en Miguel Cancio

Herrera Crusset, Don Carlos, que ha tenido el gran honor de haber sido pregonero mayor de la Semana Santa de Sevilla, donde reside y desde donde hace su programa de radio Herrera en la Onda que tiene un gran impacto popularmente fosforero, ha sido comisionado para representar a la Muy Ilustre y Fervorosa Hermandad de Nuestro Padre Jesús de la Salud, María Santísima de la Candelaria, Nuestra Señora del Subterráneo y San Nicolás de Bari, conocida popularmente como la Hermandad de la Candelaria, en el National Prayers Breakfast (Desayuno Nacional de la Oración-DNO) que ha tenido lugar en Washington el 4 de febrero 2010.

En el DNO, ante la presencia del presidente Obama, el vicepresidente Biden, la Secretaria de Estado Hillary Clinton (que intervino y muy bien en el DNO, pero ¡ojo! una cosa es la doctrina proclamada y otra la practica real de dicha doctrina y que en muchos casos son completamente antagónicas. Que se lo digan al presidente Clinton cogido In Braganti cuando fumaba con Mónica sin tragar el humo, en el Salón Oval, al jugar a aquello de Hazme un Clinton y con la Biblia abierta por el Versículo 9 del capítulo 6 de la Epístola a los Galateos) y un gran número de insignes invitados de Estados Unidos y diferentes países del mundo, intervino el presidente Zapatero (ZP = Zapatero Presidente, fue su eslogan electoral) y que dio cuenta de forma mutilada del Versículo 14 del Capítulo 24 del Libro del Deuteronomio del Antiguo Testamento, al suprimir la referencia a Dios y lo que supone obrar contra Dios, contra sus mandamientos.

La corporación cofrade Hermandad de la Candelaria es una de las cincuenta y nueve hermandades que efectúan su salida procesional en la Semana Santa de Sevilla, en las ocho jornadas que transcurren desde el Domingo de Ramos hasta el Domingo de Resurrección.

La Virgen de la Candelaria cuenta con mucha devoción en diferentes puntos de España y América latina pero también en los Estados Unidos. Hay copias de libros antiguos sobre La Candelaria y de gran valor, entre otros lugares, en la Biblioteca Nacional de París, el British Museum de Londres y la Hispanic Society de Nueva York.

Carlos Herrera, que, junto a otras personalidades españolas, acompañó al presidente ZP en el DNO (Desayuno Nacional de la Oración), tuvo la intuición santa, consiguió, como destacado cofrade, que el presidente español hiciese su discurso en Washington Hilton de Connecticut Avenue, donde tenía lugar el DNO, con una estampa de la Virgen de la Candelaria en su bolsillo. Herrera, como devoto de la Santa, se propuso el hercúleo propósito de que una de las luces cristianas del mundo, la Virgen de la Candelaria, la Virgen de la Luz, de las Velas, de las Candelas, lo iluminase. Demasié para el cuerpo, incluso, para el Herrera Carlos, dilecto Líder de las Ondas, acrisolado Hermano de Penitencia y otras muchas cosas más.

Esta claro que hay cosas que ni los santos, ni los apóstoles, ni las vírgenes pueden remediar. Pensemos en el Nuevo Testamento según San Mateo, cuando Jesús sana a un lunático, a una persona en pleno delirio, contaminada, poseída por los malos espíritus y que nadie, ni los apóstoles, podían curar. Tuvo que ser Jesús en persona el que lo curase y reprochase a sus discípulos, que antes lo habían querido sanar, su falta de fe, oración, abnegación y humildad, de ahí su fracaso en la cura, en la salvación del delirante.

Es evidente que el presidente ZP, su gobierno, partido y emisores tienen mucho que curar, que salvar, muchísimo que descontaminar. Démonos cuenta que la peor contaminación es la del alimento y medios espirituales y que da lugar a las peores contaminaciones, manipulaciones, juegos sucios, corrupciones, extremismos, fanatismos, demagogias, oportunismos, delirios, paranoias, violencias y terrorismos.

Por tanto, cuando el presidente ZP, su gobierno, partido y emisores están tan contaminados hasta el extremo delirante de hablar de conspiración internacional para explicar los muy graves problemas económicos que tiene la marca España para colocar la deuda, para conseguir financiación exterior debido al riesgo país; en estas condiciones, los graves delirios, las graves contaminaciones del presidente ZP y demás, de entrada, no se curan únicamente con una estampa aunque, como la de La Candelaria, dé muchas luces, tenga gran capacidad salvífica.

Olivier Blanchard, economista en jefe del Fondo Monetario Internacional, en una entrevista publicada en la prestigiosa revista progresista Le Nouvel Observateur (Nº 2361, 4-10 febrero 2010, Pág. 43), simpatizante del Partido Socialista Francés, dice: Los gobiernos reciben mal tener que hacer reducciones del gasto, presupuestarias. Lo que hacen bajo presión de una norma como el Plan de Maastricht o por miedo a la reacción de los mercados financieros (como en el caso de España).

La conspiración internacional a la que viene aludiendo internamente el presidente Zapatero, José Blanco (Financial Times, por ello, lo tachó de paranoico) , F. de la Vega, etc., mientras que en el exterior la ministra Salgado, el secretario de Estado de Economía Camba, etc. dicen todo lo contrario e, incluso, y con toda la jetiña aluden a lo bien que lo hicieron Rato y sus chicos del gobierno Aznar (frente a la graves crisis económica en que el presidente Felipe González había dejado a España) para tratar de tranquilizar a los mercados internacionales, a los analistas; dicha conspiración internacional es la de la grave crisis económica que negaron el presidente ZP y su gobierno, y que no pusieron en marcha las necesarias reformas estructurales cuando España es uno de los países mas golpeados por la crisis económica debido a su descomunal burbuja inmobiliaria.

La conspiración internacional que sufre España es la de la recesión (España es el único país de los grandes de Europa, de Occidente que sigue decreciendo), del paro del 19,4%-19,5% (mas de 4 millones de parados y a los que hay que sumar 1-1,5 millones de cursillistas, etc., es decir, el mayor paro del mundo desarrollado, el doble de la Unión Europea, de la OCDE y de los Estados Unidos), del paro de mas del 40% de los menores de 25 años, del déficit-gasto público desbocado del 11,4%, de 325.000 millones de euros de deuda viva que tienen los promotores inmobiliarios españoles con bancos y cajas de ahorro debido al estallido de la burbuja inmobiliaria española, del endeudamiento de hogares y empresas, bancos y cajas de ahorro, de la falta de productividad, de competitividad de la economía española.

Ante este panorama económico tan negro la marca España sale muy mal parada en los mercados internacionales y aumenta el riesgo país.

Por consiguiente, la conspiración internacional que sufre España es la de la deuda española a corto plazo y que es mucho mas acuciante que la que sufren Grecia e Italia y que, aunque es mayor que la española, es a largo plazo. La deuda española de 125.000 millones de euros vence en 2010 y debe de ser repuesta por deuda nueva. Es decir, al tener España un perfil de deuda con vencimiento a corto plazo, aunque la deuda sea menor (si bien en el año 2009 la deuda española se ha disparado), da lugar a un grave problema económico, pues, si los mercados no prestan España puede encontrarse con una falta total de liquidez.

Por consiguiente, del DNO (Desayuno Nacional de Oración) de ZP (que no fue al entierro del soldado español que dio su vida en Afganistán por España y la seguridad del mundo frente a la guerra terrorista internacional) hemos pasado al QDNCOCO (Que Dios Nos COja COnfesados).

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Rosa Villacastín - El Abanico - Marichalar tiene el corazón "partio".

12.02.10 | 12:20. Archivado en Rosa Villacastín


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Poco podía imaginar Jaime de Marichalar cuando contrajo matrimonio con la Infanta Elena que las cosas terminarían como han terminado, en un divorcio que con toda seguridad acabará pronto en nulidad, lo que permitiría a ambos rehacer sus vidas sentimentales en un futuro, por más que ahora ninguno de los dos contemple esa posibilidad.

Pero siendo este el lógico desenlace de una situación que no tenía vuelta atrás, lo que sí llama la atención es la celeridad de la Casa Real por borrar todo rastro de Marichalar en su página web, lo que se interpreta como un signo inequívoco de que al ex marido de la Infanta ni está ni se le espera en la Zarzuela, siendo como es el padre de dos nietos de los Reyes de España.

Una actitud que ha dado pié a que otros sigan el ejemplo de la Casa Real, sin ir más lejos el Museo de Cera de Madrid, que más papistas que el Papa han retirado inmediatamente después de que lo hicieran en Zarzuela, la réplica del retablo real en la que aparecía como un miembro destacado de la Familia, para colocarla en la sala taurina, detrás de la barrera, y ahí seguirá hasta que un buen día se la lleven al desván donde descansan aquellos a los que alabaron exageradamente para olvidarse de ellos después.

Algo que debe ser lo habitual en estos casos, pero que demuestra lo vil de la condición humana y el servilismo de algunas instituciones hacia quien ya no ostenta ningún tipo de poder, ni siquiera en la sombra, pues está claro que despojado del título que el Rey concedió a su primogénita con motivo de su boda, el personaje ha dejado de interesar, para convertirse en una especie de pim-pum, al que todos se creen con derecho a humillar y a descalificar, sólo porque como bien dice el refrán, hacer leña del árbol caído, sale gratis en este país.

No serán estas las únicas sorpresas que el destino tiene preparadas al ex duque de Lugo, a quien varias empresas se apresuraron a contratar y que ahora no ven manera de deshacerse de él, toda vez que ya no le une ningún vínculo con la Familia Real.

Me consta el dolor que estos momentos le embarga, no sólo porque ha perdido a la Infanta, o porque le hayan despojado de títulos y prebenda, sino por el comportamiento de quienes creía amigos y sólo eran gente a la que interesaba pasearse a su lado para poder presumir después de haber cenado con él en su casa o haberse sentado a su lado en desfiles de alta costura. Que tantas habladurías puedan llegar a oídos de sus hijos es lo que más dolor le causa a un hombre que hoy por hoy tiene "el corazón partio".

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José Cavero - Garzón se defiende.

12.02.10 | 12:20. Archivado en José Cavero


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

Mientras la crisis suscita las preocupaciones más severas y los debates más encarnizados entre Gobierno y oposición, hay otras batallas. Por ejemplo, la que se viene produciendo por o en contra de Garzón. Garzón ha tenido muchísimo protagonismo, tanto en la vida judicial como en la política, durante mucho tiempo y se ha ido engrosando el número de sus enemigos o adversarios. Ahora se está reclamando que sea desbancado de la Audiencia Nacional por el pecado de mayor gravedad que puede cometer un juzgador: la prevaricación, juzgar y condenar a sabiendas de que sus decisiones son injustas. Sobre Garzón pesan dos acusaciones bien distintas, en esta hora de los ajustes de cuentas: que pretendió juzgar al franquismo y que pudo haberse lucrado personalmente de un curso que dirigió en Estados Unidos patrocinado por el Banco Santander. Y en esta hora del juez sometido a pleito, hay voces favorables y voces contrarias, aunque en los últimos tiempos parece que prevalecen las últimas. No es improbable que también en el caso Garzón esté dividida la opinión pública, prácticamente en dos mitades, y que, de parecida manera, se repartan la opinión el Gobierno y la oposición.

Desde luego, hay datos abundantes para situarse a uno o a otro lado de la pelea y del debate. Nadie duda de los servicios que, durante varias décadas, ha prestado al Estado el ilustre funcionario Garzón, desde su condición de magistrado de la Audiencia Nacional y ocasionalmente, por breve tiempo, desde responsabilidades del Ministerio de Interior. Posiblemente, esa "contaminación" con la política ha cooperado de manera decisiva a crearle algunas enemistades, pero también su notoriedad nacional e internacional.

Durante unos cuantos años, el nombre de Garzón ha sido expresión de la eficacia judicial en el mundo entero y muchos argentinos o chilenos, por ejemplo, no ocultan la admiración y aprecio que guardan por el "juez que veía amanecer", como le describe una conocida biografía periodística del personaje. La aplicación de la teoría de la "justicia universal" le condujo a querer sentar ante el banquillo de los acusados a los militares golpistas argentinos como al mismísimo Pinochet. Y en idéntico propósito, tampoco dudó en tratar de juzgar, incluso a título póstumo, a los culpables de la dictadura franquista. Pero, al margen o además de estos casos, Garzón trabajó con intensidad en otras materias de su incumbencia, como el Caso Nécora contra los narcotraficantes gallegos o la trama de ETA, que describió y persiguió con apreciable esfuerzo durante años. Pero ahora, algunos de sus enemigos pretenden que se olviden esos méritos, y se centran en esos eventuales errores que pudieran sacarle de la brillantísima carrera judicial.

Ni siquiera una cacería se libra del enjuiciamiento del personaje. Algunos amigos, incluso, le vienen aconsejando que "lo deje ya, por voluntad propia", antes de que puedan darle el disgusto de arrojarle de la carrera judicial y de poner ese borrón de una presunta prevaricación en el final de su abultada biografía. Estos días, el Supremo, el Poder Judicial, la Fiscalía del Estado..., todos se vienen inclinando a favor o en contra. Y es evidente que tiene, por igual, amigos y adversarios de notable relieve. ¿Cómo terminará esta historia? Este periodista se inclina por concluir en que son muchos más sus méritos que sus errores, pero "doctores tiene... la judicatura, que habrán de sentenciar".

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Luis del Val - El duque esfumado.

12.02.10 | 12:20. Archivado en Luis Del Val


MADRID, 11 (OTR/PRESS)

En La Zarzuela hay un nuevo equipo de comunicación, gente preparada para filtrar, aconsejar y redactar, y se ha estrenado con arreglo a los nuevos tiempos: con el fotoshop. Ni discursos, ni búsqueda de citas célebres, ni la preparación de una entrevista con algún poderoso medio internacional. Su misión ha comenzado eliminando a don Jaime de Marichalar de las fotografías oficiales de la Casa Real.

En tiempos anteriores, de menor comodidad tecnológica, hubiera habido que llamar a todos los miembros para un posado, pero gracias al fotoshop, pones la imagen en el ordenador, recortas y el duque desaparece, como en un ejercicio de alto ilusionismo. De manera paralela, en el Museo de Cera de Madrid, han llevado a cabo una función mucho más convencional, que ha consistido en un traslado: don Jaime ya no está junto a la Familia Real, y lo han llevado con los toreros, será por el paseíllo.

Esta desaparición tan automática y eficaz casi parece un problema ontológico, pero de la ontología anterior a Heidegger, cuando el ser y el ente se confunden, porque el duque esfumado como ente nos plantea si el ser Marichalar puede existir. Me imagino que seguirá siendo padre de sus hijos, porqu