
MADRID, 27 (OTR/PRESS)
La soberanía reside en el pueblo... relativamente, esto es, que reside mientras ese pueblo no pretenda nada que desborde o contradiga un texto, la Constitución, que fue ideado para limitarle la soberanía precisamente, y que el pueblo, ayuno de toda noción de soberanía cuando se le invitó a refrendarlo, lo refrendó. Se trata de un texto "sagrado" cuyo contenido pertenece a la esfera del Dogma, y sólo un puñado de elegidos, constituidos en Sanedrín, puede interpretarlo. Más allá de ese Tribunal más supremo que el mismísimo Supremo, no hay nada, sino el abismo, o, como mucho, la fantasmagoría de una remota instancia transnacional en Estrasburgo, que es, si se me permite el símil, como tener un tío en Alcalá.
La Constitución, esa Biblia, determina no sólo el sentido de las cosas, sino su pertinencia, esto es, su derecho o no a ser y a existir, pero en lo que andan enfrascados desde hace tiempo los sumos sacerdotes que custodian el Oráculo es si la propia Democracia, esa que se articula en torno a la voluntad del pueblo expresada en sufragio y expuesta por sus legítimos y electos representantes, goza o no de ese derecho a ser y a existir. O dicho de otro modo: si el Estatut de Catalunya aprobado por mayoría, por dos veces y en dos sedes parlamentarias distintas y consecutivas, la autonómica y la estatal, es legal o ilegal desde el punto de vista insoslayable, indiscutible, definitivo, de esa Ley tan rematadamente superior. Mas como quiera que a la gente concernida en éste asunto ya no le hace demasiada gracia que otros decidan lo que se puede o no decidir, que hasta los periódicos catalanes se han agavillado en torno a un Editorial común, debelador del Dogma, el Alto, qué digo Alto, Altísimo Tribunal, podría sentirse, el pobre (de pronto es pobre), presionado en su trascendente deliberación. Había quien aún creía que la Constitución era la garante de la Libertad, y que sólo en ello justificaba su preeminencia. Por lo visto, o ya no lo creen, o están dejando, a pasos agigantados, de creer.
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¿Son los Nacionalistas los únicos más interesados en ser Nación?
Tengamos cuidado con el uso precedido del indeterminado "una". No es lo mismo decir Cataluña es nación que Cataluña es una Nación.
No sé que magistrado ha dicho hoy en el País que las palabras no son "inocentes", superfluas.
¿Tiramos del carro?
Año de nuestro Señor 2009. En nuestro gigantesco platillo volante (el sistema solar en su totalidad) andamos por el universo perdidos. ¿Dónde estaremos ahora?
JAJAJAJAJA
¿Y PARA EL PRÓXIMO AÑO?
JAJAJAJAJA
Nuestro mundillo es como mucho la luna.
O lo más lejano, el planeta Marte. Ya no es mi favorito. Ahora me gusta más Saturno. Y si no llegamos allí, qué mas da, tenemos Champán catalán con burbujas NO monetarias ni inmobiliarias.
Igual que alguien más.
¿Qué debería hacer el Tribunal Constitucional para no hacer daño a Cataluña?
Más difícil todavía: ¿podríamos ir modificando paso a paso la constitución por medio de los Estatutos de Autonomía sin necesidad de convocar a toda la Nación?
¿Qué significa Soberanía, una minoría, una mayoría o la totalidad?
En cualquier caso, ya llevamos tanto tiempo que a los del PP les van a matar en Cataluña. No se puede nadar contracorriente.
Veamos, altos Magistrados, tengan ustedes algo de compasión en la aplicación de la ley de leyes.
Cataluña es una nación.
Cataluña se siente una nación. (Así mejor: Cataluña se siente nación, -a secas-)
Cataluña aspira a ser nación.
Cataluña desea que se le reconozca su derecho a ser nación. Razón de peso.
Y así sucesivamente. Hagan la lista de una vez (si no la han hecho) y denles encaje a lo de nación.
Lo de menos es ya lo esencial, el tanto por ciento de Catalanes que op...
Viernes, 1 de junio
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina