
MADRID, 26 (OTR/PRESS)
Las desaforadas reacciones que se están produciendo desde el nacional-socialismo-convergente catalán ante una posible sentencia del Tribunal Constitucional que recorte el actual Estatuto de Cataluña pone en evidencia varias cuestiones de hondo calado. La primera, que el nacionalismo, independientemente de su incardinación geográfica, siempre plantea sus relaciones con el Estado y con sus Instituciones en términos de pulso y chantaje. Si se atienden sus reivindicaciones, permanecen tranquilos; si no es así, se echan al monte. En segundo lugar, el nacionalismo no respeta las elementales reglas del juego democrático. En este caso, ni tolera ni respeta que el Tribunal Constitucional pueda pronunciarse, como es su obligación, sobre la constitucionalidad de un texto como es el Estatuto de Cataluña.
Pero además, en este embrollo catalán hay dos factores que lo complican más. Uno, que el que gobierna en Cataluña es un partido, el PSC, que tiene muy poco de socialista y mucho de nacionalista en todo lo que se refiere al sentimiento de pertenencia de Cataluña al proyecto constitucional de España. En segundo lugar, el que más empeño puso en sacar adelante el actual "Estatuto de la discordia" fue Zapatero: desde su famosa frase en el Palau San Jordi "Pascual (Maragall), apoyaremos en Madrid lo que apruebe el Parlamento de Cataluña", hasta la tarde de domingo de café y cigarros en La Moncloa con el líder convergente, Artur Más, para acordar un Estatuto que dice en su preámbulo que Cataluña es una Nación. Pero como para el Presidente del Gobierno de España el concepto de Nación es "discutido y discutible" esta cuestión no debe tener mayor relevancia.
Jordi Pujol acaba de decir que Cataluña tenía mucho más prestigio en el tardofranquismo que actualmente. Y no le falta razón al ex presidente de la Generalitat. Lo que no se atreve Pujol es a señalar la causa de este actual desprestigio. En mi opinión, ésta no es otra que los continuos esfuerzos de la clase política catalana por demostrar un alejamiento y una desafección del resto de España y de los españoles, algo que lógicamente acaba cansando a éstos. La culpa es de la casta política catalana y no de una sociedad cuyos problemas y preocupaciones no siempre se corresponden con las reivindicaciones radicales de corte nacionalista.
Hay que confiar que la sentencia del Tribunal Constitucional sobre el Estatuto de Cataluña se haga pública cuanto antes. Tres años empleados en su elaboración es un tiempo a todas luces excesivo y no sería entendible ni aconsejable un mayor retraso. A pesar de las amenazas vertidas desde sectores políticos de Cataluña, al final, aunque la sentencia sea desfavorable a los intereses de esa clase política, no pasará nada. Algunos están demasiado instalados en el poder como para poner en peligro ese estatus, manteniendo hasta sus últimas consecuencias el pulso que aparentan echar a todo y a todos.
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Cayetano, creo que lo de Pujol no se corresponde a ningún sentimiento de estima por España, sino al susto que deben de tener los empresarios catalanes ante la pérdida de cuota de mercado en el resto de España (¿cuántas botellas de cava se quedarán en los estantes de los supermercados estas Navidades a causa del famoso editorial?). Además es una red de repesca de los ciudadanos de a pie que, aunque simpatizantes del nacionalismo, se dan cuenta de que esto no les traerá nada bueno.
Domingo, 19 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales