
MADRID, 25 (OTR/PRESS)
Entiendo que ha habido demasiados escándalos relacionados con los servicios españoles de inteligencia, y eso ha hecho que su papel se devalúe (añadir, claro está, el morbo del síndrome Mortadelo y Filemón"). Pero me parece que tiene razón Zapatero, que tanto hizo en su día por degradar, con un nombramiento tan incompetente como el de Alberto Saiz, el Centro de los espías, cuando dice ahora que "al CNI no se le tima así como así".
Ignoro lo que hay tras la noticia de que tres agentes de "la casa" fueron engañados por un falso funcionario somalí que les "sacó" un millón de euros a cambio de una falsa liberación de varios pescadores del "Alakrana"; sí sé que, como profesional del periodismo, pedí confirmaciones donde debía pedirlas y me desmintieron la noticia. Respeto a quien la dio -un gran profesional, sujeto, como todos, a los vaivenes de la locura de rumores y filtraciones interesadas de estos días--, pero me temo que, dentro del clima de voladura de las instituciones que vivimos ahora, el Centro Nacional de Inteligencia ha entrado a formar parte del sector de las víctimas, tras tantos años de estar al otro lado.
Fui el primero en criticar la anterior etapa de la "casa de los espías", convertida en un zoco absurdo por quien fue su director. O, incluso, por algunos de los que fueron sus directores. Y he querido estar entre los primeros que piden abrir una línea de crédito a este "nuevo" Centro, dirigido por un militar prestigioso sobre quien recaen pocas sombras de sospecha de aprovechamiento del cargo en lo personal y sobre quien difícilmente se puede decir, por su trayectoria, que no está preparado para el puesto.
Algún día sabremos, imagino, la verdad y toda la verdad sobre las peripecias que llevaron a la liberación de los pescadores secuestrados por los piratas somalíes. Habrá entonces que calibrar desde la imprudencia de los propios pescadores hasta sus reacciones militantemente hostiles a las gestiones, algunas bien erráticas, pero con final feliz, del Gobierno que los liberó. Pasando, claro, por los errores de algunos ministros y funcionarios, incluyendo el haber traído a Madrid a los dos piratas capturados, algunas declaraciones imprudentes...qué sé yo. Y no olvidaremos ciertas reacciones precipitadas de la oposición, afortunadamente corregidas por el buen tino de Mariano Rajoy, tras conversar telefónicamente con Zapatero. O podríamos hablar de los jueces, de ciertos comentaristas mediáticos...
Ya digo: tiempo habrá de analizar con calma lo sucedido, lo que se hizo rematadamente mal y no tan mal en estos casi dos meses de agonía, en los que a punto estuvo de caer un Gobierno (o casi) y en los que dio la sensación de que una partida de desalmados hambrientos -y los bufetes internacionales que los apoyan_ponían en jaque a varios estados de derecho.
Pero, aun criticando no poco algunos comportamientos gubernamentales -que fueron desde la imprudencia verbal hasta la falta de un criterio claro--, me parece que quizá ahora no haya llegado del todo el momento de dar las explicaciones al completo. En la sesión parlamentaria de este miércoles, desde luego, no se dieron, contra lo que pedía la portavoz del PP, Soraya Sáenz de Santamaría.
Llegará, sin duda, la oportunidad de la investigación a fondo, de la petición de responsabilidades. Pero entre ellas está también la de quienes tratan de devaluar el papel del Gobierno -que, nos guste o no, es "nuestro" Gobierno, el único capaz de gestionar estas crisis_y el de algunos organismos -que, actuando mejor o peor, son los encargados de defender nuestros intereses--. El tan traído y llevado CNI, que tantos dislates ha cometido, pero sospecho que no precisamente ahora, figura sin duda entre estos organismos sometidos al pinpanpum de la veleta de la opinión pública y publicada.
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Espero que el CNI sea mas eficaz por lo que no sabemos que por lo que sabemos, porque el surtido de fallos cometidos por la Casa es para un coleccionable, desde las escuchas de Perote al Rey, a Ramón Mendoza, a su novia, los pinchazos aleatorios, el agente que se olvidó la nómina mientras pinchaba la sede de HB, el desparramo del 23-F, la pesca del Marlin del Director y el intento de camuflar al mismo agente con otra cabeza en la foto, no me hace otra cosa que pensar, que quizás lo que habria que poner en la cabeza es el culo, asi la foto estaria mas acorde con la realidad del centro. Señores quitense el culo de la cabeza y ponganse a trabajar en serio. Menos peliculas de 007 y a informarse, por cierto cuando le quieran montar un escandalo a un juez en la carretera no manden a chorizos de Carabanchel a cambio de unas cervezas. Gente seria, subdirectora, que es Ud. de mi pueblo y ademas vale mucho, que pena que sea funcionaria, les pierde a todos, se apalancan y asi nos va.
Domingo, 19 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales