
MADRID, 23 (OTR/PRESS)
Parece mentira que un hombre como Rodríguez Zapatero, que no sólo va de ético sino que muy probablemente lo sea, no siente la mano con la determinación y la severidad necesarias, en primer lugar, a los chorizos que pululan por su propio partido. De las últimas revelaciones del Fiscal General del Estado, algunas tan sorprendentes como que no cabría responsabilidad penal en los alegres consejeros que llevaron a la bancarrota a la Caja de Castilla-La Mancha, llama particularmente la atención la que alude al "ranking" de los corruptos, esto es, a los políticos imputados en casos de corrupción: hay en ese estadillo repugnante más pájaros del PSOE que del PP, pese al número crecidísimo de éstos.
Hace un par de días, en Barcelona, un millar de personas se manifestaron contra la corrupción, demandando, tan sólo, que España sea un país normal donde la excepción rarísima sea que los políticos roben a los ciudadanos o, lo que viene a ser lo mismo, se enriquezcan a sus expensas. Mil personas sólo, quinientas según la Guardia Urbana. Ahora bien; en otras ciudades, ninguna. Que el fenómeno que socava las ya de por sí frágiles estructuras de nuestra democracia, que amenazan aluminosis por los pésimos materiales que se emplearon en su construcción, y que traslada a la población la idea de que en política se está para pillar y alejarse de la intemperie en la que vive el común de la ciudadanía, convoque en una ciudad de cuatro millones a sólo mil, desvela una resignación bovina ante el tumor que explica, en parte, su avance imparable por el organismo de la nación. Casi trescientos de los políticos actualmente imputados por chorizos pertenecen al PSOE, en cuyo seno hicieron carrera hasta conseguir asomar la gaita en cargos de la Administración, de modo que el gobierno del PSOE, y señaladamente su máximo responsable, tiene la obligación, bien que no demandada por una masiva manifestación popular, de purgar a los de su casa antes de emprender la ya inaplazable tarea de combatir de veras la corrupción que asola el país que gobierna. No se trata de un asunto estrictamente judicial, cual se arguye para justificar la inacción, sino, para España, un asunto de pura supervivencia como nación medianamente civilizada.
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Hurtar, robar, expoliar, son adjetivos que van unidos a la raza humana desde que existe. El Génesis nos
habla de ello. La codicia es un valor que no se inculca, forma parte del ADN de los seres vivos. Con ella
convivimos flanqueada por la vanidad y la envidia. Estas prácticas pueden atenuarse en función de las circunstáncias (politicas, religiosas u otras) pero nunca erradicarlas. Hay muchas maneras de robar, la
voluntad, la dignidad, el amor propio, etc. son a veces sustraidos con sutileza y elevosia.
¿y no sera que españa entera es corrupta?,con la diferencia que cuando gobierna la corrupta
derecha a los de abajo les llega algo,como diria esta mas repartida,y cuando gobierna la corrupta
izquierda no reparten nada,me explico,la corrupta derecha hace la vista gorda con los ladrones,
ladronzuelos y ladroncillos,y la corrupta izquierda dice "aqui solo robo yo".
Domingo, 19 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales