
MADRID, 22 (OTR/PRESS)
El campo, la España profunda, se siente herida. Que tome nota Zapatero porque cuando los agricultores, los ganaderos, los jornaleros, las sufridas gentes del campo, llaman por miles a las puertas de Madrid, quiere decir que no pueden más, que están hartos. Hartos de trabajar de sol a sol para que el fruto de su sudor quede en manos de intermediarios y especuladores que compran en céntimos y venden en euros. Hartos, también, de un Gobierno que las pocas veces que se ocupa de los problemas del campo lo hace a la manera de los ecologistas, con ojos de dominguero o veraneante.
Sólo quienes saben de la avaricia con la que la tierra da sus frutos; de la dureza y de la rudeza extrema que aparejan las labores del campo pueden entender el hondo calado del reproche que supone la manifestación del pasado fin de semana en Madrid. 120.000 agricultores se han quedado sin trabajo en los dos últimos años y una cifra similar acudió a Madrid para exigir a Zapatero que cambie de política y de ministra. Para exigir que España defienda en Bruselas a nuestros agricultores a la manera como Sarkozy lo hace con los suyos.
Las gentes del campo no están politizadas, ni las mueve o las estabula burocracia sindical alguna: tienen demasiados callos en las manos y no saben de especulaciones o demagogias partidistas. Alzan la voz porque se sienten olvidados por un Gobierno que está en otra cosa. El peso de las gentes del campo en la urnas es escaso, apenas un 6 %, y esa levedad es, en parte, la causante de sus males. En la España de nuestros días, con un presidente de Gobierno que vive de las encuestas y ha hecho de la imagen y de la televisión su obsesión y su hoja de ruta, el campo no cuenta. O no contaba, hasta que el pasado fin de semana, hartas de tanta penuria sus gentes llamaron con mano encallecida a las puertas de Madrid. Que tome buena nota Zapatero porque el cabreo de las gentes del campo no se aplaca diciendo que los problemas se arreglarán durante el semestre en el que España presidirá la Unión Europea.
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¡Que contraste este fín de semana¡ la convención socialista de los triunfadores de la nada, el país fracasando, sus gestiones haciendo el ridículo, y todos los fantasmas del Gal, unidos a los fantasmas de Sitel, del derroche, de la subvención a amiguetes, bajando la escalera triunfal como si las cosas que nos suceden fueran maravillosas, y al mismo tiempo la sencilla, laboriosa, buena gente del campo, al borde de su capacidad de aguante, recorriendo grandes distancias, haciendo gastos para ellos que andan tan escasos, muy onerosos, para manifestar el abandono en que se encuentran. Creo que España, funcionando con un piloto automático lo haría mejor que con este gobierno triunfalista e inútil. Todo mi afecto para la sufrida gente del campo, pero ya sabemos ¡aquí no pasa nada, absolutamente nada¡
Sábado, 18 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales