
MADRID, 17 (OTR/PRESS)
En realidad, es una noticia solo relativamente buena: los secuestradores han salido de rositas, es probable que tengamos que devolver -haciendo piruetas jurídicas-- a los dos piratas detenidos en Madrid. Y alguien --¿de momento el Estado español?-- ha pagado a unos delincuentes casi cuatro millones de dólares, salvo error y posteriores explicaciones. Pero la parte buena es que la pesadilla ha terminado, que los pescadores están libres y que la conmoción política y legal da paso a una nueva etapa: la de pensar qué se ha de hacer ahora para que nunca, jamás, vuelva a repetirse algo como lo que hemos vivido, sobre todo lo que los secuestrados y sus familares han vivido, estas últimas semanas.
Ahora se puede decir que había dimisiones -dimisiones consecuentes y responsables-- planteadas sobre la mesa en el caso de que el desenlace de este secuestro hubiese sido diferente al que ha sido. Eran momentos en los que la impresión era la de que los "malos" ganaban, mientras los "buenos" se peleaban entre sí para echarse la culpa de los platos rotos. En la misma medida, ahora cabe felicitarse por el buen tino de los negociadores gubernamentales, de la oposición que supo callar a tiempo y de los medios de comunicación, en general, que hemos contribuido, parece, a sosegar los ánimos. Sin olvidar la actitud de los familiares y de los propios secuestrados, que han evitado cualquier resbalón peligroso. Acerca del comportamiento de ciertos jueces, no parece ahora el momento de los reproches, que, además, puede que ni siquiera fuesen procedentes.
Lo importante, insisto, es procurar ahora que no haya más "casos Alakrana", ni más "Playa de Bakio". Que los malhechores no puedan repetir sus fechorías, que el orden internacional se mantenga. Que los bufetes internacionales que, so pretexto de cooperación humanitaria, sirven para dar cobertura a los rescates exigidos por los piratas, sean inhabilitados. Que los países europeos, los más afectados, cooperen a restaurar un orden profundamente alterado. ¿Cómo hacerlo? Obviamente, no soy yo quien tiene que ofrecer las recetas; pero es evidente que, desde darse una legislación eficaz a nivel internacional hasta el uso de la fuerza razonable, razonada y proporcionada, hay un abanico de acciones que pueden ensayarse. Que hay que ensayar.
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Enhorabuena a los pescadores y enhorabuena al Gobierno. Con Mr. Hilillos de Plastilina gestionando alguien lo estaría lamentando y no, precisamente, los secuestradores.
Es que eso de no poder echarle encima a Zapatero unos cuantos muertes los tiene locos.
Qué repugnante es el fascio español. En lugar de alegrarse porque no ha habido ni una sola baja y los marineros están sanos y salvos, se lamentan porque, en el fondo de sus corazones miserables, lo que realmente hubieran querido es montones de muertos.
Domingo, 19 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales