
MADRID, 12 (OTR/PRESS)
El imaginario colectivo se asiente muy rápidamente en valores sobreentendidos que nadie se molesta en tamizar. De un tiempo a esta parte, la juventud, como estadio, se considera un valor en sí mismo, sin otras exigencias. La edad se ha convertido en un hándicap en contradicción con los avances médicos que permiten una prolongación de la vida activa. La promoción indiscriminada de los jóvenes es una manera encubierta de abaratar costes en las empresas y se presenta como una progresión de oportunidades. Se aparca la experiencia porque la calidad no es un requisito exigido. En esta sociedad vertiginosa es mucho más importante la apariencia que el contenido. Quienes lideran la sociedad prefieren, en muchas ocasiones, personas que condicionadas por su juventud son más sumisas y menos exigentes en un mundo en el que casi todo el mundo tienen miedo a perder su estatus.
Ahora, de repente, se cuestiona el nombramiento de Alberto Oliart porque tiene ochenta y un años de edad. Se hace abstracción de su trayectoria, de su competencia, de su estado físico e intelectual. Se añade, además, que no tiene experiencia en el sector audiovisual. La impresión general es que una persona con el bagaje profesional de Alberto Oliart puede ser una amenaza en un mundo en el que ser trepador es una garantía de sumisión que además suele ser de amos sucesivos.
Ahora llega Alberto Oliart como contraposición de un estilo de vida y de trabajo en el que la ambición, si la hubo, ya está colmada. Mucha gente se siente más cómoda con el modelo Fernández de hacer las cosas en televisión que con las expectativas que se esperan de Alberto Oliart. Personalmente tengo un respeto enorme por la inteligencia y la experiencia adobada de honestidad. Tengo respeto por la edad. Los triunfadores de todas las empresas, los servidores de cualquier causa, cada vez me producen más pereza. Esos brillantes jóvenes ejecutivos agresivos.
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La edad no deberia ser impedimento para ocupar un cargo de dirección, la experiencia es un cúmulo de conocimientos que ademas suelen aportar equilibrio e imparcialidad, lo normal es que una persona que llegada a esa edad ocupa un alto cargo lo haga con todas sus ambiciones colmadas y se dedique a él con la sabiduria que le hado el tiempo en el ejercicio de anteriores cargos. Es un nombramiento de consenso y seguramente le dará la independencia deseada a la televisión española. Estamos acostumbrados a que este tipo de cargos se les conceda a jovenzuelos avezados y preparados en la teoria mas experimentados en las batallitas de mapas que en las del campo de batalla real y asi cuando surge el primer problema surge lo normal, no funcionan, solo lo hacen con la inercia de lo positivo. De ahi que estos dias veamos los traspies de estos jovencitos. Camps, Costa, Cobo, Pajin etc...
(continúa)
libres y valientes.
Es de vergüenza este nombramiento bajo todo punto de vista, también el de la edad. Con todos los respetos a nuestros mayores, debiera estar prohibido por ley la ocupación de un cargo público como al que nos referimos porque entre otras razones, es imposible que pueda cumplir con sus obligaciones.
Es una vergüenza más, para nuestra democracia, que no se puedan poner de acuerdo los partidos políticos para elegir a una persona en la plenitud de su carrera profesional para elegir un profesional periodista para dirigir esta institución. No lo entiendo, con tanto periodista profesional de verdad como tenemos en nuestro país.
Es una vergüenza que los periodistas no hagan manifestaciones, fuera de, y en los medios, también.
Una prueba más, de que en este país no hay libertad, no hay democracia (dentro de muy pocos días nos llenaremos la boca ensalzando nuestra democracia, nuestra constitución, bla bla bla...)
En nuestro país no hay democracia porque no hay periodistas ...
Domingo, 19 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales