
MADRID, 11 (OTR/PRESS)
La gripe A no es la única que ataca a los fumadores: también el gobierno. Nadie discute a éste (salvo probablemente Aznar, ese ácrata radical de derechas que no soporta las limitaciones de velocidad ni que nadie conduzca por él) la buena intención sanitaria que le anima en su recurrente y despiadada persecución a los fumadores, pero cualquiera que tenga en alguna estima la libertad debería discutir, fume o no fume, la pertinencia de cualquier clase de persecución contra ciudadanos que no han cometido delito alguno. La severísima ley que no hace mucho implantó la prohibición de fumar en los lugares públicos, norma acompañada de anexos tan absurdos como el de los desactivadores de las máquinas expendedoras que obligan a los camareros a desatender sus quehaceres cada dos por tres para buscar el artefacto y apretar el botón, pretende ahora destruir definitivamente los ardides que la realidad ha ido generando para ahormar la ley a la posibilidad humana de cumplirla. Así, la prohibición de fumar en los establecimientos de hostelería fue quedando en la prohibición, más laxa, de fumar en "algunos" bares y restaurantes o en "algunas" zonas de ellos, pero es que, dejando a un lado la utilización política que hizo Aguirre (otra ácrata como Aznar) de esas trampas para burlar la ley, no habría sido posible respetarla sin ellas, a menos que el gobierno pretenda la quiebra de las tascas, donde, como se sabe, se va principalmente a fumar.
Pero es que el gobierno pretende llegar, en su delirio, a prohibir que se fume en las bodas, ora esos puros que al padrino le cuestan un riñón y que acaban ajándose, la mayoría, en un cajón de la cómoda, ora esos pitillos rubios que, como enternecedor guiño a tiempos felizmente pasados, se ofrece a las señoras con la cajetilla abierta y oferente. ¿Qué quiere el gobierno? ¿Que las bodas sean más insufribles de lo que de suyo ya son? ¿Que el banquete hipergraso y ultraalcohólico de las bodas se convierta en una oda coral a la Salud? ¿Que la gente no se case? Me parece que el gobierno se está haciendo mayor, muy mayor, y, en consecuencia, maniático.
Domingo, 19 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
Francisco Rubiales