
MADRID, 11 (OTR/PRESS)
Cada día una nueva excusa para no ir al fondo del verdadero problema de la ley contra la violencia de género; que no es otro que la falta de recursos humanos y materiales, personas y dinero, para hacerla cumplir.
Cada vez que un nuevo crimen machista especialmente cruel o un encadenado de varios de ellos hace saltar la alarma social y la gente empieza a preguntarse para qué sirve esa ley (o la ministra Aido, últimamente tan alicaída que ya sólo parece estar para proclamar obviedades y simplezas vacías sobre la violencia machista), el Gobierno, solo o en compañía del resto del arco parlamentario, como esta vez, se saca un endurecimiento legal de la chistera.
Una subcomisión del Congreso acaba de aprobar por unanimidad reformar esta ley para que estar borracho o drogado deje de ser una eximente y se convierta en un agravante en los delitos de violencia contra la mujer. ¿Y van cuántos con este, cuántos endurecimientos legales en plan "se van a enterar lo malos de lo que vale un peine"? ¿Cuántos mientras las mujeres siguen (y siguen, y siguen) muriendo como chinches, a veces sin denunciar y otras denunciando incluso con reiteración a su agresor?
Los policías de apoyo que pide la policía para poder hacer efectivo el alejamiento del agresor de su víctima, que prescriben las órdenes de alejamiento judiciales, siguen sin llegar. Los psicólogos, los psiquiatras, los trabajadores sociales necesarios para amparar a esas mujeres tan aterrorizadas a golpes y amenazas por el hombre al que quisieron (muchas, que aun quieren), que ni se las oye cuando marcan el número de urgencias para pedir auxilio, siguen sin llegar. Las plazas en casas y pisos de acogidas para todas esas mujeres de cristal en absoluto riesgo, el dinero imprescindible, de supervivencia, para las organizaciones altruistas o no que las atienden a ellas y a sus hijos hasta que reencauzan sus vidas; los convenios con empresas para proporcionar a las mujeres maltratadas un trabajo estable que les ayude a recuperar a través de la independencia económica su machacada autoestima, sigue sin llegar.
¿Cuántos cuentos más sobre que el problema son las leyes nos van a contar nuestros políticos antes de tomarse en serio, de verdad, la lucha contra la violencia contra las mujeres? ¿Cuántas muertas más?
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Problema dificilísimo porque es cuestión de educación y respeto, y eso no se fomenta en este país, son dos valores en decadencia, parecen ya antiguos. La sociedad de la libertad, de hacer cada uno lo que le da la gana, y como hay tanto bruto suelto, pues ya vemos lo que pasa. Esto desde la escuela, en vez de enseñarle a los chicos penes de colorines y vibradores, tienen que enseñarles desde que nacen respeto al otro, sea hombre o mujer. Y aunque no sea políticamente correcto hay que decirlo. Mucha de esta violencia es ejercida por personas que vienen de culturas muy machistas. Es muy difícil poner un policía en cada dormitorio, y acompañando a todas las amenazadas porque desgraciadamente, son demasiadas
Frente al maltrato, protección. La ministra es una ilusa. Ayer la he visto y me han dado ganas de darle una palmadita en la espalda y decirla al oido, "aido, cariño, no, así no, mi cielo, mi amor." Ellos pegan y no les veo mejorados. Os diré una cosa entre amigos: antes, mucho antes del gran cambiazo, en tiempos de la disciplina castrense y una sola nación, existián caballeros fuera del domicilio conyugal. Hoy faltan caballeros en ambos sitios. Ayer estábamos sentados en una cafetería. Llegó una bonita pareja, ella embarazada, con su varón. Les miré a los dos. El chico parecía majo pero no pude evitarme esta reflexión: siguen habiendo demasiados machos.
Domingo, 19 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales