Miguel Higueras.-
Se acusa de imperialismo a los paises cuyos gobiernos quieren imponer sus leyes lejos de sus fronteras, como los españoles pretenden que el ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero haga en el Océano Indico.
El imperialismo sin capacidad imperial ni voluntad de imponerla es una aspiración tan ridícula como la que propugnaba el régimen de Franco al espolear a unos ciudadanos que malvivían trampeando con las cartillas de racionamiento para restaurar el Imperio perdido.
Todos los Imperios,--Roma, España, Francia, Inglaterra, Japón, Estados Unidos o Rusia—defendieron sus intereses mientras tuvieron capacidad y voluntad imperial, y la razón de las armas solventaba la disputa jurídica de la justicia de su razón.
Hasta la operación Just Cause, el apresamiento del caudillo militar panameño Manuel Antonio Noriega, los Estados Unidos habían defendido sus intereses en América Latina con el desembarco de sus marines cuando consideraba que beneficiaba a sus intereses.
Los Estados Unidos conservan su capacidad imperial, pero han perdido su voluntad de usarla en América Latina, donde han delegado la tarea a subcontratistas, en una clara externalización de servicios.
En las aguas noroccidentales del Océano Indico, cuyo control garantiza el rápido acceso a Pakistan, Afaganistan, Irak, Iran y la Península Arábiga, nadie disputa por ahora la hegemonía estratégica norteamericana.
Pero piratas con refugio en las inestables costas africanas han atacado o apresado en lo que va de año 180 barcos para extorsionar y obtener rescate de sus armadores. La nutrida flota atunera española, con una fragata y un avión como protección disuasoria, está expuesta a incidentes como el todavía no resuelto del “Alakrana”.
Francia, que no tiene capacidad imperial global, aunque sí regional en África, no siente reparo para usar la fuerza contra la amenaza a los buques con su pabellón, mientras que España carece de medios militares suficientes y, todavía más importante, de voluntad y decisión para emplearlos.
Sin capacidad para defenderlos y sin voluntad política para rechazar con las armas los ataques armados que sufran sus pesqueros, el gobierno Zapatero daría muestras de realismo si les aconsejara abandonar los caladeros del Indico y faenar exclusivamente en aguas españolas o en las de países capaces de imponer la ley.
Domingo, 22 de noviembre
Agustín Jiménez
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Victoria Lafora
Paco Sande
Francisco Rubiales
Rufino Soriano Tena
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Vicente Torres
Pedro Fernández Barbadillo
Manuel Molares do Val
Jesús Montesinos
José Luis Palomera Ruiz