
MADRID, 4 (OTR/PRESS)
La fundación FAES de Aznar es la que recibe más dinero del ministerio de Educación, si bien la "Jaime Vera", del PSOE, le pisa los talones. Entre ambas reciben la mayor parte de esas subvenciones del ministerio que, destinadas a los partidos políticos, tienen como objetivo teórico y pintoresco la formación de adultos. Calificar semejante cosa resulta innecesario, pues se califica sola perfectamente, pero no sería posible dejar de percibir en ella otro aspecto de la traición de los partidos políticos a la sociedad, entendiendo por traición la huida que emprendieron hasta instalarse en la ciudadela remota, inabordable y salvífica del Estado. De pertenecer a la esfera de la sociedad (al bando de la sociedad) y justificarse por la defensa de sus intereses, o de los intereses de una parte, frente al Estado, los partidos ha pasado a integrarse, rendidos incondicionalmente, en su estructura, y desde luego a cobrar y a vivir de ella, de suerte que en ese cambio de chaqueta, de bando, han pasado de ser los portavoces de la sociedad a ser sus gendarmes.
Esto explicaría que el gobierno que sufre los dicterios y las propagandas de la FAES de Aznar, corresponda obsequiándola con cerca de treinta millones de pesetas al año: hoy por tí, mañana por mí. Pero también explicaría la propia existencia de esas subvenciones extra que vienen a añadirse a las muchas que los partidos reciben por los más variados conceptos: todo tiene que pasar por ellos porque todo ha de quedar, al final, en casa. Sociedad y Estado, hoy más que nunca, aparecen como dos mundos antagónicos, como el aire de la intemperie y la atmósfera palacial, pues quienes deberían comunicarlos y ahormarlos, los partidos políticos, se han pasado con armas, votos y bagajes al bando guay, el funcionarial, seguro, confortable y exclusivo bando de las dietas, los ordenanzas, las alfombras, los edificios singulares, los despachos no importa si grandes o pequeños, y las subvenciones por la patilla. Y en ese bando, de donde la sociedad está ausente y no controla, no es raro que tantos políticos se vuelvan cimarrones.
Sr. Torres, pensé que nunca escribiría esto: por fin ha escrito un artículo interesante. Le felicito por ello.
¿Y las subvenciones a los sindicatos ¿y a los partidos políticos? ¿ y las televisiones autonómicas? ¿y las millonadas que percibía el Palau de la Música, con los cuales un tal Félix Millet, sin ningún tipo de control pagaa hasta la boda de su hija? ¿Y el 3%, en realidad un 20%, que los constructores "abonan" en Cataluña a los cargos públicos que firman las obras? ¿Y el Bigotes y el Correa ¿Y el Alcalde Santa Coloma?
¿¿Y LOS 14 CARGOS QUE OSTENTA DOÑA ANA BONANCIA, ESPOSA DE UN TAL JOSÉ MONTILLA??
Sr. Torres, para los que como usted defienden la existencia de un Estado cuanto más grande mejor, no debería ser una sorpresa que el Estado se meta a subvencionar y controlar hasta los fideos de una sopa.
Si hay Estado hacen falta 2 cosas: a) políticos que gestionen ese Estado. b) dinero abundante para que l políticos lo repartan.
Así pues, a más Estado, más corrupción.
Sr. Torres, pensé que nunca escribiría esto: por fin ha e...
Viernes, 27 de noviembre
Agustín Jiménez
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Victoria Lafora
Juan Fernandez Krohn
Juan Ramón Moscad Fumadó
Manuel Molares do Val
Jesús Montesinos
Antonio Javier Vicente Gil
JUAN JULIO ALFAYA
Pedro Fernández Barbadillo
Juan Luis Calbarro
Avelino Vallina
Silvia Carreño