
MADRID, 29 (OTR7PRESS)
Mientras se sigue hablando del pacto educativo -para Zapatero es "fundamental", para Gabilondo "va bien", para el portavoz educativo del PP en el Congreso, "no hay voluntad de hacerlo" y para la portavoz del PSOE, aunque el desacuerdo con el PP es profundo, "en absoluto aleja la posibilidad del pacto"- el ministro se saca de la manga la posibilidad hacer obligatoria la enseñanza hasta los 18 años "como sucede en otros países europeos". Y cita a Portugal". Usando sólo el sentido común, eso de ampliar la escolaridad obligatoria tendría que ser uno de los puntos básicos de ese (im)posible pacto escolar que debería ser una prioridad política de todos los partidos, pero que a veces parece más una operación de marketing. Y sobre todo, pensar en prolongar la escolaridad supone la necesidad de más dinero para la educación, lo que, con la que está cayendo, parece imposible. ¿De dónde saldrá si con lo que gastamos no llega? Imaginar que las autonomías, que tienen las competencias educativas, van a aceptar más gastos sin ningún ingreso nuevo parece un disparate político.
Sucede lo mismo que con la reforma laboral. Ni está ni se la espera. La intervención de hace unos días de los secretarios generales de UGT y de CC.OO. y del presidente de la patronal en TVE tuvo un pobre seguimiento. No se si fueron pocos espectadores todo el tiempo o simplemente huían tras escuchar las primeras respuestas. No me extraña. Cándido Méndez se quejó de que son pobres porque viven fundamentalmente "de las cuotas de sus militantes" y no de las subvenciones públicas. Los hechos son tercos. Méndez habló de una afiliación de más de un millón de trabajadores a UGT, que nos la creemos. Dijo que pagan sus cuotas, unos 10 euros al mes- la verdad es que van de 3 a 10 euros-, que nos lo creemos menos, pero que damos por bueno. Y que viven fundamentalmente de eso. Es decir, de unos 100 millones de euros de ingresos al año.
Si los partidos o los sindicatos tuvieran que vivir de las cuotas de sus militantes habrían desaparecido hace décadas. Aunque aceptemos elefante como animal de compañía, las cifras dicen otra cosa. Los dos grandes sindicatos -otros, también pero menos- perciben dinero de diversas fuentes que multiplican sus ingresos. Sólo en formación UGT recibirá este año 95 millones y CC.OO., 94. A eso habría que sumar el importe de los alquileres de las sedes cedidas, el patrimonio cedido o recuperado y los casi 16 millones que los sindicatos reciben de Trabajo por representatividad en las elecciones, las subvenciones de otros entidades y de las comunidades autónomas y los ayuntamientos. Y todo ello sin contar los sueldos de decenas de miles de liberados sindicales -algunos cálculos hablan de entre 150.000 y 200.000- que cobrarían sueldos de entre 2.000 y 3.000 millones de euros pagados religiosamente por las empresas y las Administraciones públicas. Cualquiera puede conocer las cuentas del Santander o de Endesa y lo que cobran sus directivos. ¿Conocen ustedes las cuentas de los sindicatos?
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Alguien sabe que nos cuestan los liberados sindicales a los españoles? Dificil por no decir imposible. Hace dias salto a la prensa la noticia de que en la Conselleria de Sanitat de Valencia habia 700 liberados de UGT y CCOO, que presupuesto puede aguantar semejante barbaridad. Los sindicatos estan sobrerepresentados, si tuvieran que mantenerse gracias a las cuotas de sus militantes estarían cerrados hace tiempo, entonces mi pregunta es ¿Porque he de mantenerlos yo con mi dinero?. Sencillamente este pais está saturado de gasto superfluo que solo está condicionado al chantaje y a los intereses de las distintas organizaciones, asi no se ajustará nunca el presupuesto y jamas se saldrá de la crisis que estamos pagando los de siempre, si a eso le sumamos la falta de control de productividad en los funcionarios, pues apaga y vamonos.
CCOO cobró por el presunto patrimonio histórico cuando ni siquiera existía antes de la guerra civil, UGT lo ha cobrado en varias ocasiones, y todos se llevan una catarata de millones por parte del gobierno central y de los autonómicos, incluso se han repartido el patrimonio del extinto sindicato vertical, cuando realmente era de todos los trabajadores españoles. Pero no son los únicos ¿Se realizan auditorías a las universidades públicas? ¿Sabe alguien en qué se invierten los fondos que obtienen? Lo de las universidades es igualmente opaco.
Domingo, 19 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
José Pómez
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
Francisco Rubiales