
MADRID, 23 (OTR/PRESS)
Este aquelarre de moscas se compagina poco con el prestigio y la elegancia del otoño. En sentido estricto, debe haber alguna razón científica para que todo, los bares, el metro, las cocinas, los platós de televisión, las consultas de pediatría, los comercios y hasta las alcobas, esté hasta arriba de moscas pegajosas y cansinas que, entregadas a la compulsión del Carpe Diem, incluso fornican, y hacen tríos, en las paredes, en las lámparas y sobre el hule de las mesas-camilla. A los calvos, nos martirizan agarrándose con todas las patas a la descomunal tonsura. En sentido figurado, está claro que alimentándose las moscas de lo que se alimentan, sintiéndose atraídas por lo que se sienten, no les falta condumio en la podre política y financiera con que nos regalan, servidas por tipos escapados del patio de Monipodio, las autonomías. Frío y moscas. Lluvia y moscas. Paro y moscas. Gripe A y moscas. Vendrán los buñuelos de difuntos y los huesos de San Expedito, y seguirán ahí, fastidiando por no decir otra cosa, las moscas.
A éstas moscas, además, no hay quien las espante. Son contumaces, se crecen ante el manotazo y hasta el "zas" yerra al intentar noquearlas. Nadie, en puridad, consigue éstos días deshacerse de las moscas, y si se abren las ventanas, en vez de salir las de dentro, entran las de fuera. En los despachos de Cajamadrid hay moscas, en el parlamento valenciano hay moscas, y en las oficinas de Atleti hay unas moscas de tal calibre que el refinado Laudrup, que es de un país sin moscas, o con las justas, sale espantado por la certidumbre de que si se queda a dirigir la plantilla de rústicos y corricolaris que le ofrecen Gil y Cerezo, se lo comen las moscas. A los Laudrup del mundo y de la vida no se les pueden pedir heroicidades, pero son los únicos que podrían liberarnos de las moscas.
Hace años que perdimos el otoño, la luz decadente y finísima de la estación más bella. Su lugar lo han ocupado las moscas.
Los comentarios para este post están cerrados.
Tienen Uds. abandonada la periferia, cuando se van a ocupar de Bancaja, del enriquecimiento personal del Sr. Olivas, entró sin un duro y ahora es el segundo mayor accionista privado de Abertis, empresa que cotiza en el Ibex de la octava econía del mundo. Los estatutos de las Cajas establecen una finalidad social pero parece ser que esto se la suda al Sr. Olivas, que ahora es Presidente de Bancaja, del Banco de Valencia, Consejero de Iberdrola, Metrovacesa, etc, etc, etc,
Parece que más que preocupado ha estado ocupado en enriquecerse. Creo que esto es una inmoralidad, los ciudadanos no votamos para que nuestros politicos acaben forrados sino para que nosotros tengamos el minimo nivel de vida que ellos sobrepasan. Desgraciadamente inmoralidad y delito siguen sin ser la misma cosa sino otro gallo cantaría.
Sábado, 18 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
José Pómez
Francisco Rubiales
Carlos Ruiz Miguel