
MADRID, 24 (OTR/PRESS)
Volver a retomar el pulso a la actualidad, después de dos meses de retiro voluntario, tiene la ventaja de que ves las cosas desde otra perspectiva, más alejada del cuerpo a cuerpo y del día a día. Algo que todos deberíamos hacer todos en algún momento de nuestra vida, para evitar que la contaminación del medio ambiente, las versiones interesadas, nos impidan hacer juicios apresurados, sobre situaciones o personajes de rabiosa actualidad. Tal es el caso de la Duquesa de Alba, de quién es difícil opinar sin ponerse en la piel de todos los protagonistas de la historia, incluido su compañero de los últimos meses Alfonso Diez.
Ver a Cayetana en bikini o bañador, paseando por las playas de Ibiza, cogida de la cintura por Alfonso, su amigo-fuerte, feliz como una quinceañera, convencida de que ha logrado lo que pocas otras mujeres consiguen a su edad, produce ternura, incluso envidia sana. Y sin embargo, una vez que borras de la retina, esa primera impresión, yo al menos, no puedo por menos qué preguntarme qué pensarán sus propios hijos, sus nietos, sus amigos, al verla en esas guisas, entregada en cuerpo y alma a un hombre al que saca 27 años, que ha llegado a su vida cuando ella ya estaba en el ocaso, y no por casualidad, ya que la conocía a través de su hermano Pedro, desde que Cayetana se casó con Jesús Aguirre, de quién los hermanos Diez eran muy amigos.
No es difícil imaginar lo que sienten quienes la respetan y la quieren, basta simplemente con ponerse en su lugar, para darse cuenta de que si de verdad Alfonso la amase como dice que la ama, con ese cariño desinteresado, que todo lo inunda y todo lo llena, la protegería y no la expondría a la mirada indiscreta de quiénes a través de las revistas, o de la televisión, siguen sus pasos día a día, minuto a minuto, segundo a segundo, y.
Qué nadie piense que se le critica por la diferencia de edad, es simplemente una cuestión de buen gusto, de respeto hacía una mujer que se ha ganado el cariño de la gente por su simpatía, por su naturalidad, y por su generosidad con los que menos tienen. Hay millones de lugares donde podría ir la pareja sin desencadenar el torrente de críticas y adhesiones que desencadenan cada vez que el funcionario la visita en Sevilla o en Madrid. Millones de lugares donde serían igual de felices, pero claro para que eso ocurra Alfonso tendría que pensar en ella y no sólo en él, en el protagonismo que ha adquirido desde que se ha convertido en el acompañante de una mujer que arrastra tras de sí una inmensa fortuna y una historia personal y sentimental muy, pero que muy interesante. Mucho más si quién la cuenta en un futuro, en alguien que conoce a fondo sus intimidades. Las que se conocen y las que no. Porque la dura realidad es que si Alfonso no consigue su propósito de convertirse en Duque de Alba consorte, le queda la opción de contar cómo fue su relación con la Duquesa de Alba. Tiempo al tiempo.
Sábado, 18 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
José Pómez
Francisco Rubiales
Carlos Ruiz Miguel