
MADRID, 3 (OTR/PRESS)
Cada uno en su estilo, Esperanza Aguirre y Alberto Ruiz Gallardón llevan en su ADN la sorprendente capacidad de situar cada una de sus apariciones públicas en el centro del debate político. Cuando el PP, incapaz de demostrarlas, pretendía soltar lastre sobre las gravísimas acusaciones de espionaje a su partido por parte del gobierno, Aguirre, sin haberse quitado las chanclas, volvió a la carga sobre ellas elevando el tiro hacia el ministro del Interior. Tuvo que matizar un día después, pero esas piruetas no afectan al rictus de la presidenta madrileña. Ahora es Alberto Ruiz Gallardón el que ha abierto un debate que parecía situarse en la otra orilla política. Tras recibir la puntuación del COI sobre la candidatura olímpica de Madrid, el alcalde popular ha insinuado que la decisión final que se producirá dentro de un mes puede suponer el final de su carrera en el ayuntamiento. Lo ha dicho de aquella manera que le permitiría desdecirse sin cambiar el gesto, pero lo ha dicho.
Es muy loable su discurso sobre las consecuencias políticas que acarrean las promesas no cumplidas. También lo es que un político se someta a las decisiones de terceros en un partido que parece inmune incluso a las que toman los jueces contra algunos de sus dirigentes. Otra cosa distinta es saber si el Comité Olímpico Internacional es institución lo suficientemente legitimada como para que sus decisiones determinen la carrera de alguien elegido en las urnas.
Deseamos que Madrid sea sede olímpica y no perdemos la esperanza. Pero si no lo es y Gallardón se dirige al vestuario, será apasionante contemplar cómo PP y PSOE se desenvuelven en la búsqueda de candidatos. Aunque aquí el PSOE sale con una brutal desventaja, la que se ha ganado a pulso durante lustros por la desidia demostrada en buscarlos y en mantenerlos después en la carrera tras la derrota. El espectáculo dado en las últimas municipales fue bochornoso y los ciudadanos de Madrid se merecen otra cosa.
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España arde en preocupación por los rifirafes entre Esperanza Aguirre y Ruiz Gallardón, vd. siempre torciendo la cara ante los enormes problemas que nos acucian y comentando bobaditas cual maniobras de despiste. Como España no tiene problemas, ahora se dedica vd. al cotilleo político, cualquier cosa con tal de no criticar la política de esos personajes que llevan haciendo de España su cortijo y pretendiendo hacerla a su imagen y semejanza ¡triste y penoso¡ No sé ni como me molesto en comentarle nada, es vd. irrecuperable para el sentido común.
Sábado, 18 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
José Pómez
Francisco Rubiales