
MADRID, 25 (OTR/PRESS)
Las reporteras extranjeras que asistieron a las elecciones afganas protegían su virtud con un chaleco salvavidas; las de TVE la adornaban con un brioso pañuelo. Pero las protagonistas eran unos bultos móviles, espectrales en aquellos eternos mediodías, que culminaban en mirillas del tamaño de media cara. Los llaman burkas y es altamente probable que debajo, detrás o en medio de tal catafalco, latan venas de sangre y caracoleen rizos de mujeres animosas, coquetas, esperanzadas como seres humanos. ¿Por quién habrán votado las mujeres mirilla, sorteando albañales, moscas, talibanes esenciales? ¿Por el señor Karzai, siempre ataviado de gorros y ricas capas como un extra en una película del siglo XVIII o XIX? ¿Por su oponente el ex ministro, que parece llegar de una playa de los años cincuenta, cuando empezaban a aparecer los bañadores?
Las mujeres mirilla escudriñan un entorno pequeño y reticulado. Son otra de las especies que tienen una visión propia de Afganistán, un país que lo más seguro es que ni exista. Si los hombres fueran hijos de un dios feliz, Afganistán sería un sitio fabuloso, el centro del mapa terráqueo donde confluyen las caravanas del este y del oeste para celebrar la magnificencia de la seda. En vez de eso, es un desierto habitado de moscas que ha servido para que se peleen durante siglos los rusos y los ingleses y en el que es normal que solo hayan florecido los místicos y las plantas de la adormidera.
Tras los rusos y los ingleses llegamos todos los demás. Normal que nos estemos preguntando qué pintamos ahí, observados, desconocemos con qué intenciones, por las mujeres mirilla. Para las razas brutas --los mercenarios de Blackwater, los militares que tienen que ejercitarse, los tipejos de la CIA o esa porción de ingleses que, en cuestión de guerra, se apuntan a una ronda de aspirinas--, Afganistán es una escena estupenda, la última oportunidad que queda de instaurar la democracia entre los infieles. Para la gente sensible, es una obligación moral. Hacia quién o contra quién no sabrían decir pero lo cierto es que, tras los fiascos de la era Bush, Afganistán es la última guerra justa que queda. ¡Qué problema se les plantearía a Obama, a la Chacón, a todos los progresistas de buena voluntad, si los ejércitos no sirvieran para nada!
Aunque a los afganos no se les puede dejar solos, en Afganistán no podemos seguir treinta o cuarenta años más. Los rusos y los ingleses han ido ya otras veces con el rabo entre las piernas. Los talibanes se han mudado a Pakistán. Obama perderá la presidencia. Y, mientras las afganas nos contemplan por la mirilla, los europeos, una vez más, haremos el ridículo por fiarnos de la diplomacia inglesa (aunque algunas empresas inglesas habrán hecho el negocio, como han hecho probablemente con el trueque del terrorista libio de Lockerbie).
Un señor, kuwaití tal vez, ha adquirido notoriedad con un cómic que arrasa en los países árabes y que van a pasar por la BBC de la mano de Endemol, la productora, ex Telefónica, de Gran Hermano. El título, "99", se lo sugirieron al autor el 11 de septiembre --once por nueve: noventa y nueve-- y el número de atributos comentables de Alá, encarnados en héroes positivos que dan la réplica a los muñecos de las series de Marvel. Uno de los personajes es Batina la Escondida. Va con burka y combate de miedo.
Domingo, 19 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Juan Fernandez Krohn
Avelino Vallina
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Raúl González Zorrilla
Vicente A. C. M.
Antonio Javier Vicente Gil
Pedro Fernández Barbadillo
Cesar Sinde
Toni García Arias
José Pómez
Francisco Rubiales