¿Por qué los medios de comunicación españoles no podemos contar en vivo y en directo lo que hacen nuestros soldados en cualquier lugar del mundo? ¿Por qué sólo se nos permite entrar en bases españolas cuando viaja a ellas un político de postín y necesita hacerse fotos?
Las preguntas no son mías, sino de Ángel Expósito, quien manifestaba el sábado su estupor ante algo tan habitual como que un reportero español en Afganistán pueda «empotrarse» en unidades americanas o británicas y no en una patrulla española.
La respuesta es evidente, señor director de ABC, y usted la sabe:
Nuestro Ministerio de Defensa aplica la política informativa del avestruz y prefiere esconder a nuestros militares que enseñarlos. No es un invento de Carmen Chacón, aunque la ministra del «todos somos Rubianes» lo aplique a rajatabla.
En España, un país donde no se conmemoran las gestas históricas y se tergiversan libros de texto para denostar a Pizarro, Cortés y hasta los Tercios de Flandes, tiene lógica que los próceres se sientan incómodos con nuestras Fuerzas Armadas y traten de presentarlas ante la opinión pública como la ONG de los «soldados del amor».
En tiempos de Aznar, a los periodistas que vivíamos en el avispero iraquí no nos permitía pernoctar en el campamento de Diwaniya. Sólo podías dormir si eras tertuliano y llegabas como comitiva del ministro Trillo.
Si los facinerosos lanzaban una granada contra el recinto, tampoco te daban información. Aunque hubieras llegado con la lengua fuera desde Bagdad.
Los del PIO, unos tipos estupendos, enarcaban las cejas y se limitaban a mascullar: «Tenéis que llamar al Ministerio».
De nada servía que subrayaras que estando a 50 metros del lugar del impacto, quedaba un poco raro telefonear a una oficina a 5.000 kilómetros de distancia para que te contarán la «versión oficial» de lo ocurrido. Eran «órdenes de arriba».
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Te habla un ex inspector del cuerpo nacional de policía muy cabreado me jode un montón que en todas las tertulias en las que se aprecia vuestros sesudos razonamientos os intimide cualquier periodista sectario del bando contrario, no criticáis constantemente que el partido popular no saber hacer una oposición contundente, pues yo creo que ya que vosotros vais con un lirio en la mano, por lo menos podíais alinearos descaradamente con el partido popular como hace el bando contrario con el partido socialista, ya que el no lo hace con ninguno de los dos es porque apoya a unión progreso y democracia o a ciudadanos, por lo menos haríais algo útil por nuestro país, acabar con el presidente, reflexionar, porque queda poco tiempo antes de que este miserable sujeto acabe con España.
Sr. Rojo: Yo leo sus informaciones y veo sus intervenciones en TV,especialmente en la Noria.Y, como no podría ser de otra manera,estoy totalmente de acuerdo con todo lo que dice Vd. Ahora bien,considero totalmente extraño que todas estas intervenciones suyas difieran, en muchas ocasiones,con los contenidos de la página de Religión Digital de la es Vd propietario.Por ejemplo, en el caso de los posibles regalos al PP. Hace unos días su referida página, la abría su Director, con la gran noticia de la posible implicación de un sacerdote en el referido caso de los regalos, como consecuencia de haber recibido en Navidades el obsequio de un libro valorado en unos 200 euros.Además, por supuesto,se destacaba que el referido sacerdote es secretario de un Cardenal. Si en la Noria se expone tal noticia, estoy seguro que usted descalifica y fulmina inmediatamente al que la hubiera planteado.
Lo que me parece increible es que los militares traguen con todo esto.
Estimado Alfonso: Percibo que sigues siendo el "guerrero de la palabra" que siembré habitó en tí. Tu sabes mejor que yo, que las "guerras" no venden votos. Por eso las esconden.
Espero que ya estés en España. Si no es así, te ruego me traigas uno de los "caramelos ó de los besos", que se reparten todos los días en Afganistán. Es broma. No quiero morir saboreando dolor.
Un saludo.
Viernes, 17 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel
Rufino Soriano Tena
Enrique Zubiaga