
MADRID, 3 (OTR/PRESS)
Félix Sanz Roldán es un general que gusta a los generales. Y a los civiles. Se le considera muy bien preparado, habla idiomas, para él los Estados Unidos y la OTAN son terrenos conocidos. Y en el Centro Nacional de Inteligencia tiene contactos suficientes, aseguran. Los militares con los que he podido hablar desde que se conoció que el ex JEMAD era el hombre designado para sustituir a Alberto Saiz al frente de los servicios secretos parecen satisfechos de que el cargo retorne a un uniformado, y, sobre todo, a un uniformado con las características de Sanz Roldán. Si acaso, le achacan, quienes bien le conocen, una cierta falta de decisión y un excesivo deseo de complacer a todos. Y dicen que, como Saiz, Sanz es también persona cercana a José Bono. Quién sabe; yo pienso que a quien es cercano este general estrellado es a la ministra Chacón, de quien era asesor. Lo cierto es que, en "la Casa", tendrá que acometer tareas muy serias de reestructuración, y sus primeras declaraciones -tiene muchos conocidos periodistas, como resulta obvio al leer algunas columnas y al escuchar algunos comentarios- así lo abonan.
Que hay que cambiar la estructura directiva del Centro es un clamor. Que el actual director de Operaciones, teniente coronel Francisco Muro, era una persona excesivamente apegada a Alberto Saiz, lo mismo que la directora de Inteligencia, Raquel González, y, en menor medida, la secretaria general, es algo muy evidente. Como evidente es que no puede mantener su poder quien era la jefa de gabinete (y prensa) del hasta ahora director, Mercedes Pérez, una periodista que Saiz se trajo de Toledo y que experimentó un ascenso vertiginoso en el "edificio estrella" de la Cuesta de las Perdices.
Hay una reestructuración por acometer en los servicios contraterroristas, sobre todo nacionales, y en la estructura de captación de información y en la de análisis. Y en personal, y en seguridad, y... quienes hablan y cuentan acerca de lo que pasa en el Centro, y son muchos quienes lo hacen, aseguran que el CNI sigue funcionando por la alta cualificación de sus gentes, bastantes aún procedentes del "manglanismo", la era en la que el director del entonces CESID era el general Emilio Alonso Manglano, un personal aborrecido por Saiz y que le aborrecía. Pero reconocen que, bajo la dirección de este ingeniero técnico forestal, a quien, algo despectivamente, llamaban "El Guardabosques", el Centro se ha visto algo lastrado por una política de cierta prepotencia y cierta cerrazón.
Veremos si, por fin, Sanz Roldán sabe poner coto a excesos, secretismos injustificados y a una estructura que Saiz convirtió en demasiado piramidal, arbitraria y polémica. Desde luego, su nombramiento ha despertado no pocas esperanzas y ha cerrado conatos de discrepancia interna en el Gobierno, hasta recientemente dividido sobre la conveniencia de mantener o no a Saiz en el importante puesto en el que le colocó José Bono hace cinco años.
Domingo, 8 de noviembre
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