
MADRID, 25 (OTR/PRESS)
El brutal aumento del gasto y del déficit público es insostenible. Sin duda la crisis económica, la profunda recesión ha contribuido y contribuye al desbordamiento del desequilibrio presupuestario pero éste hubiese sido menor sin las políticas aplicadas por el gobierno. Estas son la causa de más de la mitad del agujero de las cuentas estatales. Para más "inri", la expansión del gasto impulsada por el gabinete del PSOE para combatir la recesión no ha tenido efecto alguno.
La OCDE prevé una contracción del PIB del 4,2 por 100 en 2009 y del 0,9 en 2010. Cebar la bomba del gasto no sirve para combatir la crisis y ha creado una situación presupuestaria que, si no se corrige, puede llevar al colapso de las finanzas públicas. Al fin, los socialistas reconocen que España no puede permitirse un crecimiento exponencial de su endeudamiento sencillamente porque las dificultades para financiarle son cada vez mayores. Nadie presta "plata" a quien no genera los recursos necesarios para devolverla.
Ante este panorama, la única idea del Gobierno para suturar la sangría del endeudamiento es subir los impuestos. Así lo dijo el otro día la Sra. Salgado en su comparecencia ante el Senado. Además, con audacia singular y desafiante afirmó que no existe otra alternativa. Esto es falso de toda falsedad como diría un escolástico castizo. Tenemos un agujero presupuestario descomunal porque el Estado, los ayuntamientos y las autonomías gastan más de lo que ingresan. En este escenario deberían hacer lo que están haciendo las familias españolas: apretarse el cinturón; sobre todo, cuando la realidad muestra que la ingente cantidad de euros gastados para evitar el desplome de la economía española ha constituido un monumental e ineficaz derroche del dinero de los contribuyentes.
En una economía en caída libre, con unas familias y empresas endeudadas, con un descenso acusado de la riqueza de los hogares, con un desempleo rampante, con unos mercados de crédito congelados etc., subir los impuestos es una locura. Es quitar dinero al sector privado para cubrir los "pufos" del público. Esto sólo contribuye a quitar recursos a hogares y empresas que los necesitan para pagar sus deudas, consumir e invertir. Si en un escenario normal, las subidas impositivas afectan de modo negativo a la economía, en uno como el actual sólo sirven para acentuar las fuerzas recesivas en curso. En este caso, curiosa paradoja, con más impuestos se recaudará menos y, en consecuencia, el déficit no se reducirá. Es increíble que el gobierno no lo sepa.
Domingo, 19 de febrero
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