
MADRID, (ABC)
Las cosas son mucho mejores ahora de lo que lo han sido nunca en el planeta.
Para darse cuenta, basta recordar cómo eran los meaderos de las gasolineras, las huchas del Domund o las visitas al dentista, cuando todavía no creíamos que era imposible sobrevivir sin teléfono móvil en el bolsillo.
El actual es el mejor momento de la historia y nosotros, como occidentales, estamos en el lugar ideal para disfrutarlo, pero puedes pasar el día entero pendiente de los informativos de radio o televisión sin escucharlo una vez.
Abres «The New York Times» y te encuentras con que la noticia más enviada por sus lectores cuenta cómo se las arreglan los fabricantes de comida para «comerle el tarro» al ciudadano. Vas a «La Repubblica» y te das de bruces con un nuevo episodio en las «indecencias» de Berlusconi. «Le Monde» titula con la represión en Irán. «The Guardian» subraya que la economía británica tardará más que el resto de los países europeos en salir del hoyo.
Aquí, los pronósticos son todavía más sombríos: nos amenazan con subir los impuestos, el jefe de los espías es un desastre, la OCDE pronostica una caída en el PIB del 4,2% y la recuperación no se ve por lado alguno.
Nada de eso me ha llamado la atención.
Ni siquiera que los mosquitos echen a tierra el Falcon de Zapatero. Lo que me ha estremecido es enterarme de que hay una «Generación ni-ni» y que el 54% de los jóvenes españoles no tiene proyectos ni ilusión.
Ni estudian, ni trabajan, temen vivir peor que sus padres y están deprimidos.
Pues uno echa la vista atrás, se acuerda del tiempo perdido haciendo el mamarracho en la Universidad, tratando de ligar con alguna convencida de que la habían abducido los marcianos o mirando las musarañas y llega a la conclusión de que «expectativas» tienen estos las mismas que teníamos nosotros.
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!Vaya! Parece que me ha traicionado el subconsciente. Donde digo "unas veces triunfando y otras trabajando", debe decir, "unas veces triunfando y otras fracasando".
Sin duda el tiempo que vivimos es el mejor que ha habido hasta ahora. En todo.
Es un desastre, pero siempre ha sido un desastre. Y la aventura de la vida sigue intacta. Las circunstancias son distintas, pero para el que tiene hambre de vivir, sigue siendo posible todo. Unas veces triunfando y otras trabajando.
Confio que mi hija se enfrente a la vida con curiosidad, ambición y espero que las circunstancias no la muevan de las ganas de vivir. Que sepa que las circunstancias son tan solo las olas en las que hay que surfear y Cristo su agarradero seguro en la adversidad y su alabanza en el exito.
La vida es hermosa, aunque la organización humana sea un desastre tragicomico.
Alfonso, me hubiera gustado ser amigo tuyo eres un tipo estupendo.
Creo que todo es cuestión de actitud ante la vida, no hace falta tener grandes cosas, expectativas fantásticas y aspirar a ser un triunfador como se entiende ahora, llegar a los más alto, poseer, tener poder. Afortunadamente la felicidad es en gran medida obra personal, y depende mucho de nosotros mismos, sería muy duro que dependiéramos tanto de los demás como para esperarla, como esperas la lluvia. Creo que la ilusión de vivir, el ánimo de vencer las dificultades, el ansia de conocer, de aprender de todo y de todos, es una fuerza que mueve al hombre a poquito que él se ayude. Buscar sentido a la vida, querer aún más que ser querido, hacer amigos, tener hijos, relacionarte con otras personas, leer, oír música, ver lo que puedas del mundo es algo posible, incluso cuando se peinan ya muchas canas y has peleado de firme la ilusión de vivir, el poner un granito de arena a construcción de un mundo mejor, siguen siendo algo apasionante. Queda un poco cursi pero es lo que siento. Saludos.
Por desgracia el panorama social y económico no pinta nada bueno. De hecho es descorazonador y no invita a crearse demasiadas ilusiones. Pero por suerte, las cosas que pertenecen a la ley de la vida no las puede ni podrá legislar el hombre. La infancia, la adolescencia, la época de vida universitaria, los sentimientos de amor y pasión, los recuerdos, etc. no pueden ser creados por el hombre y pase lo que pase siempre existirán bajo cualquier circunstancia. Se puede intentar manipular, influenciar, lo que se quiera, pero ningún gobierno puede con la ley de la vida. Como tampoco el hombre puede con el clima, de ahí que eso de que somos los culpables de un inexistente cambio climático sea la mayor mamarrachada jamás inventada. El recuerdo que le queda a una persona de momentos de su infancia o adolescencia incluso en un recóndito pueblecito en época de miseria y sequía, jugando con su amigo a construir una casita con cañas no tiene por qué ser peor que los de ahora.
Entiendo lo que dice Alfonso, pero estoy totalmente deacuerdo con kike.
Hay una diferencia, don Alfonso. Nosotros sabíamos, o al menos intuíamos, que lo que estudiabamos en la Universidad nos serviría en un futuro "para algo". O para encontrar un trabajo, o para mejorar en el que tuviéramos, o para trabajar por nuestra cuenta...en definitiva, "para algo". Pero es que ahora el esfuerzo no sirve "para nada". Los que están bien situados, ni son los mejores, ni son los más preparados, ni son los que más se han esforzado. No hay más que ver la mediocridad de las clases dirigentes, tanto políticas como empresariales, asi que...¿qué ilusiones de futuro van a tener?.
Sábado, 18 de febrero
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Vicente Torres
Manuel Molares do Val
Cesar Sinde
Toni García Arias
Juan Fernandez Krohn
Vicente A. C. M.
Pedro Fernández Barbadillo
Raúl González Zorrilla
José Pómez
Francisco Rubiales
Antonio Javier Vicente Gil
Carlos Ruiz Miguel