
MADRID, 29 (OTR/PRESS)
Lo escrito en otras ocasiones: el grado de civilización de un país también se mide por cómo trata a los ánimales. Desgraciadamente en esta asigntaura los españoles sacamos suspenso. En esta ocaisón no me voy a referir a esas fiestas brutales donde la gente se divierte tirando una cabra desde un campanario, o martirizando a un pobre becerro, sino a los animales de compañía. Y es que éstas fechas navideñas, son muchos los niños que piden a los Reyes Magos un perro como si de un juguete se tratara, y los padres llevados por el deseo de complacer a sus retoños compran un perro como si de una play station se tratara.
No pasan muchos días sin que a los niños se les pase el entusiasmo por el perro y los padres empiecen a despotricar porque el cachorro rompe la pata de una silla, ensucia el sofá o hace cualquier trastada. Pero lo peor no es eso, lo peor es cuando llega el verano y el momento de irse de vacaciones. Entonces esos honorables padres y madres de familia sin ningún reparo cogen al perro, lo meten en el coche y lo sueltan en cualquier carretera, lo suficientemente lejos para que el perro no se oriente y pueda voler a casa. Y esa noche esos desalmados duermen tan tranquilos.
Hay organizaicones que cuidan a los ánimales como El Refugio, donde les acogen y les buscan una nueva familia. Pero no dan a basto en sacar adelante tantos animalitos abandonados, a veces maltratados y torturados por sus bestiales amos. Por eos me parece importante llamar a la reflexión de aquellas personas que están a punto de sucumbir al deseo de sus hijos de que los Reyes Magos les traigan un perro. ¡Por favor no lo hagan¡ No lo hagan si ustedes no son amantes de los animales. No lo hagan si no han inculcado a sus hijos que un perro es un ser vivo, no un juguete. No lo hagan sino tienen espacio en su casa. No lo hagan si creen que no se van a poder ocupar del perro, es decir cuidarle, mimarle, quererle, llevarle al veterinario, darle de comer, sacarle al menos tres o cuatro veces al día para que haga sus necesidades. No lo haga si para usted es un problema llevarle de vacaciones. No lo haga si de verdad no le gustan los animales.
El espectáculo que verano tras veranos vemos en las carreteras y en los alrededores de las ciudades es desolador. Cientos de perros son abandonados a su suerte. Muchos terminan muertos en la carretera, otros enfermos, los que más apaleados o en una perrera donde terminan con su existencia. En este país harían falta unas cuantas campañas de sensibilización hacia los animales, de educación en definitiva, porque habría que educar a los niños en las escuelas enseñándoles a respetar a los animales, y de paso esa educación habría que ampliarla a algunos padres. Insisto, un perro no es juguete, de manera que abstenerse de comprarlos todo aquel que no sepa ver en la mirada de un perro al mejor amigo del hombre.
Julia Navarro.
Viernes, 1 de junio
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina