
MADRID, 25 (OTR/PRESS)
La falta de noticias el día de Navidad convierte el discurso del Rey en un acontecimiento sobre el que las disquisiciones se superponen, una sobre otra, cómo si se tratara de un texto de origen divino que requiriera una hermenéutica especial. Los discursos del Rey suelen ser bastante sensatos, bastante previsibles y llenos de sentido común. Tratar de encontrar críticas al Gobierno o a la oposición, opiniones molestas sobre nuestra legislación, o correcciones a lo expresado por determinados grupos, es como tratar de encontrar setas en una ferretería. Sin embargo, año, tras año, las palabras del Rey se analizan como si en lugar de proceder de una Casa, la Casa del Rey, donde suele asentarse la prudencia, vinieran de otro lugar.
Delfos ha desaparecido, pero sus oráculo, sus predicciones -que procedían de una pitonisa- gozaron de un prestigio enorme, y hasta los reyes se acercaban allí a consultar, a los pies del monte Parnaso. Parece que las pitonisas -hubo hasta tres en épocas de mucha consulta- pronunciaban mensajes anfibológicos, de tal manera que si fallaban, la culpa no era de la pitonisa, sino de la interpretación de su respuesta. Algo así sucede con el I Ching, el libro oracular chino, que proviene de 1200 años antes del nacimiento de Cristo. Leemos, por ejemplo, tras echar las piedras o las monedas: "El príncipe puede cruzar el lago, pero también en el lago hay tempestades". Está claro que si lo que vas a hacer tiene éxito, el I Ching lo había profetizado, y si es un desastre, es porque no interpretaste bien lo de las tempestades.
Ayer escuché tantas glosas y aclaraciones -interesadas, por supuesto- sobre lo que había dicho el Rey, que parecía que en lugar de un discurso claro y fácil de entender, fuera el producto de un oráculo del Delfos desaparecido o de una frase de un libro chino, escrito hace más de tres mil doscientos años. LUIS DEL VAL
Viernes, 1 de junio
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina