
- Fernando Jáuregui.- La semana política que empieza.- Recuerdo de Navidad a los soldados españoles
MADRID, 21 (OTR/PRESS)
Resulta ya casi una tradición recordar a los soldados españoles desplegados en misiones en el exterior -algunas, por cierto, bastante peligrosas- precisamente en estas fechas navideñas. También este año, cómo no, acudirán ciertas autoridades a visitar a algunos de esos tres mil magníficos profesionales (he tenido ocasión de conocer su estado de ánimo en Irak, en Afganistán), llevándoles el aliento de la Patria. No detallo más porque ya se sabe que estas cosas se llevan en un relativo secreto, dicen que por razones de seguridad, lo mismo que se hace en otros países. Y todo ello está bien: cómo no recordar en estos días a quienes ofrecen la mejor imagen de España en las zonas acaso más castigadas del mundo. Ocurre, sin embargo, que nunca como este año ese recuerdo a nuestros soldados ha estado más cargado de polémica: el barullo interno en el seno del Gobierno es, ahora mismo, considerable. Y, cómo no, la sombra de Obama está empezando, ya mismo, a ser alargada.
Sin duda un tanto precipitadamente, el ministro de Exteriores, Miguel Angel Moratinos, a quien algunos dan por prematuramente amortizado, se lanzó a decir, hace apenas tres semanas, que ni un solo soldado español más iría a Afganistán. Han sido algunos los lutos que la presencia de nuestras tropas en el inhóspito país -si es que se trata de un país con las características propias de tal- nos ha traído, y no es pequeña la polémica soterrada acerca del papel real que nuestras tropas allí están desempeñando. Algo semejante aseguraba el "número dos" del PSOE, José Blanco, a quien nadie le había dado vela en tal entierro, pero que decidió, quién sabe si por propia voluntad o por encargo, asumir tales dotes proféticas.
Pero héte aquí que, en su última comparecencia parlamentaria, hace poco más de una semana, y coincidiendo por cierto con otra comparecencia, en sala próxima y misma hora en la Cámara Baja, de su colega de Exteriores, la ministra de Defensa, y quién sabe qué más en el futuro, señalaba que el número de soldados españoles en misiones en el exterior estaba ya "obsoleto" y que de los poco más de tres mil actuales habría que pasar a un número cercano a los siete mil setecientos, es decir, un incremento que supone más que doblar lo ahora existente. Un rotundo mentís, por tanto, a Moratinos y Blanco. Un mentís que, al menos al jefe de la diplomacia española, que se enteró de lo que su colega de Defensa decía prácticamente por los teletipos, a pesar de que Carme Chacón lo soltó en lugar tan próximo a donde Moratinos se encontraba, le ha sentado a cuerno quemado. Consta.
No es, claro, el único roce serio en un Gobierno donde las fricciones están, lo sabe todo el mundo, a la orden del día. Pero era una muestra evidente de falta de coordinación, por decir lo menos, en el seno del Ejecutivo. Ahora, la superministra Chacón, a quien las encuestas del CIS dan como la más valorada de entre los ministros de Zapatero, bastante por delante, por cierto, del propio presidente, habrá de repetir sin duda esta semana sus afirmaciones: insistirá en que todos los países occidentales con presencia en Afganistán, Líbano o Kosovo -punto este último donde, obviamente, España no debe estar representada militarmente- han incrementado su participación en cuanto a número de tropas. Y se preguntará si España, cuando comienza la "era Obama", puede y debe ser una excepción.
Qué duda cabe de que el Parlamento autorizará ese aumento de soldados en misiones de paz (o de guerra, que no se trata ahora de reabrir la polémica) en el exterior. Lo que no tenía sentido era comenzar negando la evidencia: si el triunfador Barack Obama pedía a España más tropas en Afganistán, las tendría. Parece que ya lo ha sugerido -incluso, que no habrá entrevista en la Casa Blanca con Zapatero si no hay más soldados- y, por tanto, las tendrá. Es, en todo caso, una política exterior coherente, aunque a muchos no les guste, no nos guste, enviar a esos jóvenes magníficamente preparados, con no tantos medios -pero tampoco tan escasos como dicen algunos comentaristas-, y con gran espíritu, a misiones que se nos antojan imposibles. Pero, en fin, Feliz Navidad, desde luego, en primer lugar para ellos.
Viernes, 1 de junio
Agustín Jiménez
Aitor Yuste
Alfonso Rojo
Ana Pastor
Andrés Aberasturi
Angel Calzada
Antonio Casado
Antonio José Parafita Fraga
Carlos Carnicero
Carmen Tomás
Cayetano González
Charo Zarzalejos
Consuelo Sánchez-Vicente
Dámaso Mayarias
Esther Esteban
Fermín Bocos
Fernando Jáuregui
Francisco Muro de Iscar
Isaías Lafuente
José Cavero
José Luis Gómez
Julia Navarro
Lorenzo Bernaldo de Quirós
Luis Del Val
Mabel Redondo
Magdalena del Amo
Miguel Cancio
Miguel Higueras
Nava Castro
Pedro Calvo Hernando
Rafael Martínez-Simancas
Rafael Torres
Ramón Pi
Roberto Malestar Rodríguez
Rosa Villacastín
Salvador Freixedo
Victoria Lafora
Carlos Ruiz Miguel
Juan Fernandez Krohn
Vicente Torres
Vicente A. C. M.
Manuel Molares do Val
Pedro Fernández Barbadillo
José Pómez
Antonio Cabrera
Francisco Rubiales
Raúl González Zorrilla
Rufino Soriano Tena
Miguel Barrachina