Opinión

Francisco Muro de Iscar - Los políticos no vienen de Marte

22.06.17 | 08:16. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Hay que reconocer que todos los días, yo el primero, demonizamos a los políticos y les hacemos responsables de todo lo malo que nos sucede. Sin duda, ellos mismos hacen mucho porque actuemos así y porque la clase política sea el primer problema para los españoles, según el CIS. Pero, seguramente, hace falta una reflexión más profunda. El abogado Juan Antonio Sagardoy escribía un interesante artículo en el que se preguntaba ¿qué esperamos de los políticos? Decía, entre otras cosas, que "en la crisis que hemos pasado y que aún perdura, la clase alta no tiene clase, la clase media no tiene medios y la clase trabajadora no tiene trabajo. Nos hacen falta políticos de altura, con ambición de mejora, carisma, valentía, honestidad, conocimientos, empatía y entrega".
No le falta razón, pero encontrar a alguien que reúna sólo la mitad de esas características parece hoy una misión difícil. Entre otras cosas porque los políticos no son una clase superior ni inferior, ni vienen de Marte. Salen de la sociedad que les critica y, sin duda, alguna son un reflejo de la misma. ¿Por qué tras la II Guerra Mundial hubo en Europa una generación inigualable de políticos, se forjó la Unión Europea y se aprobó la Declaración Universal de los Derechos del Hombre? Porque los ciudadanos, la sociedad de ese momento fue consciente y se comprometió a que no volviera a producirse un holocausto como el que se había producido. ¿Por qué la transición española fue modélica? Porque la sociedad quería un cambio, buscaba la democracia y el pleno ejercicio de las libertades y muchos ciudadanos dieron un paso al frente para aceptar el compromiso y llegar a acuerdos donde todos perdían algo para que todos ganaran mucho. ¿Qué es lo que sucede ahora? ¿Por qué son peores los políticos de ahora, da lo mismo en qué partido militen, y por qué son un problema? Porque la sociedad ha dado un paso atrás, ha enterrado los viejos valores -el esfuerzo, la honestidad, la palabra, la valentía, la entrega- y no los ha sustituido por otros nuevos. Hemos entrado todos en una sociedad kleenex, de usar y tirar, donde queremos tener todo ya -también se lo enseñamos a nuestros hijos- y donde los derechos crecen por encima de las responsabilidades. Una buena parte de los ciudadanos quiere que Papá Estado solucione todo, que tengamos educación "gratis", sanidad "gratis", las mejores autovías, los AVE de última generación, más vacaciones, mejores pensiones, pagando menos impuestos, trabajando menos horas y con políticos que ganen lo menos posible y, en algunos casos, nada.
De esa sociedad salen estos políticos. ¿Por qué esperar de los políticos lo que no somos los ciudadanos? Al bajar sus sueldos y demonizar su trabajo -el presidente del Gobierno gana menos que la mayor parte de directivos de empresas medias o grandes- hemos conseguido que nadie de un cierto nivel profesional o intelectual quiera ir a la política a perder dinero y a ganar enemigos. Sólo van a la política los que no tienen nada que ganar en otro sitio o los que han hecho de ella su modus vivendi. Hay muchos ciudadanos honrados. También la mayoría de los políticos. Hay ciudadanos y políticos corruptos casi por igual. Tienen responsabilidades distintas, por supuesto, pero nada cambiará sin no cambia la sociedad. Y ésta no puede cambiar si no lo hacemos cada uno de nosotros. Lo demás es demagogia.


Isaías Lafuente - No es Unión para premios

22.06.17 | 08:16. Archivado en Isaías Lafuente


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

La Unión Europea ha merecido el Premio Princesa de Asturias de la Concordia, cinco años después de recibir el Nobel de la Paz. El universo de los premios es muy complejo, a veces inescrutable. Algunas organizaciones deciden premiarse a sí mismas cuando seleccionan al galardonado. Unos premios son prematuros y otros llegan tarde; los tenemos irreprochables y discutibles; algunos se conceden para animar al premiado. Y quizás esta sea la intención que busque la Fundación Princesa de Asturias este año en el que se cumplen 60 años del Tratado de Roma, un acuerdo histórico que, sobre las cenizas provocadas por nazismo, alumbró un espacio político supranacional de paz y democracia que, con sus aciertos y errores, con sus virtudes y carencias, merecería por sí mismo cualquier reconocimiento.
Pero este concreto no llega en el mejor momento. La errática gestión de la crisis económica ha mostrado en los últimos años una Europa mucho más eficaz en rescatar bancos que personas. Y la penosa gestión de la crisis de refugiados ha evidenciado costurones en materia de solidaridad y derechos humanos, valores que precisamente reconoce este premio pero que la Unión Europea ha subcontratado a las ONG o a países de dudoso pedigrí como Turquía. En los últimos días Amnistía Internacional ha denunciado que los estados de la Unión Europea no han acogido ni al 10% de los refugiados que se comprometieron a recibir hace ya dos años. Y tampoco es que fueran muchos, en conjunto cabrían todos ellos entre el Camp Nou y el Bernabéu. También ha denunciado Amnistía Internacional que la Unión Europea gasta el triple en proteger sus fronteras que en ayudar a los refugiados. Y si sumamos las menguantes partidas dedicadas a la ayuda al desarrollo, concluiremos que a los refugiados ni les abrimos las puertas de nuestra casa ni les ayudamos a solucionar los problemas que les impulsan a huir de su propio hogar.
Es verdad que el mundo está tan mal que, si nos comparamos, siempre podemos encontrar elementos para la satisfacción; el más optimista hasta podría ver en nuestra racanería grandes dosis de generosidad. Pero la Unión vive tiempos difíciles. Los ciudadanos manifiestan su malestar en las urnas en cada elección, algunos han votado incluso por el abandono, y los herederos del totalitarismo que conjuró el Tratado de Roma aprovechan la circunstancia para expandirse y defender una Europa fortín para ciudadanos con derecho de sangre. Por ello, no diremos que la Unión Europea no merezca este premio pero parece evidente que ha llegado a destiempo. Así que lo único que esperamos es que nuestros dirigentes políticos entiendan el guiño del jurado y acepten el reto de trabajar a partir de hoy para ganárselo, recuperando y reforzando los valores reconocidos en el premio y que andan un poco agostados.


Victoria Lafora - La ley del silencio

22.06.17 | 08:16. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Las conversaciones intervenidas en el caso Lezo, el cambio de actitud de Bárcenas y su silencio desde que salió de Soto del Real, evidenciaban la existencia de un pacto en el Partido Popular para salvar a su presidente y, de paso, a toda la vieja guardia que aparecía en "los papeles" como receptora de sobresueldos.
Pero la actuación de Arenas, Alvarez Cascos, Mayor Oreja, Acebes y Rato desbordó la escenificación de un pacto de silencio y se convirtió en una burla a la Justicia. Unos señores que han sido ministros del Estado se han convertido en amnésicos y no recuerdan nada de su paso por el partido ni por el Consejo de Ministros. Eso sí, saben que el responsable último de toda la financiación irregular del PP es un antiguo tesorero de nombre Lapuerta a la que una demencia sobrevenida salva de cualquier imputación penal. ¡Que casualidad!

Para dar mayor verosimilitud a su ignorancia (sobrevenida también) Alvarez Cascos mostró un andar renqueante a la entrada de la sala que se convirtió en trotecillo ligero nada más abandonar el recinto de la Audiencia Nacional. Era como si el "general-secretario" quisiera trasmitir la idea de que el otrora hombre fuerte de Génova era ahora una hombre mayor, cansado y olvidadizo. Eso sí, todos ellos al unísono recordaron perfectamente que no se puede mentir como testigo en una causa penal y, además del consabido "no sé", "no me consta", adornaron su escaso relato con toques de novela rosa. No se puede describir de otra forma la enternecedora versión que dio Arenas sobre el despido de Bárcenas: "la reunión fue humana, no política. Para despedir a una persona que había trabajado muchos años con nosotros en la dirección del partido".
En esa cita lo que se pactó fue que Bárcenas siguiera cobrando su sueldo y que dejara el partido calladito cuando se supo de su inmensa fortuna en Suiza. Fue aquella famosa "indemnización en diferido" que hizo caer en el más absoluto ridículo a María Dolores de Cospedal al tratar de justificarlo ante los periodistas.
La vieja guardia del PP cree que ha cumplido su parte en el pacto de silencio y con ello allana el camino al líder, Mariano Rajoy, que también debe comparecer en el mismo sitio. Pero un presidente no puede ampararse en el desconocimiento con la desfachatez que lo han hecho los ex ministros. Sobre todo no puede, con su silencio, confirmar que cuando mandó el mensaje de "Luis se fuerte" era algo más que una frase de cariñoso consuelo a un antiguo colaborador.


Rafael Torres - El crimen de la guardia urbana

22.06.17 | 08:16. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

El truculento asesinato de un agente de la Guardia Urbana de Barcelona a manos presuntamente de dos compañeros, que desvela, aparte de los elementos específicos del caso, un sórdido submundo de violencia y abusos en el seno de dicho cuerpo policial, alimenta la inquietud social por la clase de controles y filtros que se emplean para investir a alguien de autoridad y facultarle para portar armas de fuego: la acusada del crimen en combinación con otro colega había pasado la friolera de cuatro controles psicológicos, los bianuales preceptivos, cuando quienes la conocían y trataban sospechaban, por su comportamiento, que no debía andar muy bien de la cabeza.
El homicidio o asesinato de la víctima, guardia urbano, presuntamente por su pareja, guardia urbana, en colaboración con otro guardia urbano, un ex-novio de oscuro historial, tan oscuro como el de ella y el de la propia víctima, contiene elementos suficientes, y aun sobrados, para poner los pelos de punta a la ciudadanía que durante años contó con ellos para garantizarse la seguridad y velar por la ley y el orden. Los escabrosos detalles y anexos del crimen, al margen de las contradictorias declaraciones de los imputados, se conocen bien, pero a quien se necesitaría conocer es a los autores de las pruebas psicológicas que dieron por buenas a unas criaturas malvadas, y por cuerdos a unos perturbados.
Para llevar una pistola cosida a la cintura, y una placa al pecho del uniforme, se tiene que ser exactamente lo contrario de lo que con sus actos, y no digamos el último, demostraban ser los implicados en éste suceso. Estos dos policías municipales, hombre y mujer, se ajustarían, según los expertos que analizan el caso y según cualquiera con una mediana instrucción, al perfil del psicópata, pues, en efecto, basta repasar sus historiales y sus comportamientos anteriores y posteriores al crimen, para acertar con ese diagnóstico.
En España hay muy buenos policías, así locales, como autonómicos, como nacionales y como de la Guardia Civil. Entre éstos, sin embargo, pululan, constituyendo un peligro enorme para sociedad, algunos a los que esos controles y esos filtros pésimos invitan a desarrollar, al resguardo de la placa y la pistola, sus patologías.


Fermín Bocos - El arte de insultar

22.06.17 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Ignoro si el diputado Gabriel Rufián (ERC) ha leído a Arthur Schopenhauer pero parece que le ha cogido gusto al "Arte de insultar", la curiosa recopilación de odios, fobias y manifestaciones misóginas de este filósofo alemán que floreció en el siglo XIX. Es rara la intervención en la que Rufián no deja rastro de un estilo tabernario alejado de la buena educación que sin duda recibió de sus padres, emigrantes andaluces en Cataluña. No es el único faltón que se mueve en el Congreso en esta legislatura. En otro registro menos desgarrado, en su caso más propio del señorito que casi siempre le acompaña cuando sube a la tribuna, también acredita autoridad Rafael Hernando, portavoz del PP.
En la última sesión de control al Gobierno, Rufián llamó "miserable" al ministro del Interior y se negó a retirar el insulto cuando fue instado a ello por la presidenta Ana Pastor.
El Diario de Sesiones tiene registrados momentos cumbre de enfrentamientos entre diputados en los que la palabra gruesa sustituye a cogitaciones más finas. Pablo Iglesias también amerita estar en este registro de políticos a quienes de vez en cuando se les calienta la lengua. Llamó "cenizos" a quienes hoy son sus socios de Izquierda Unida y en un mitin: "tonta, ladrona y gentuza" a Esperanza Aguirre. A su vez fue tildado de "capullo " y "gilipollas" por el casi siempre educado Albert Rivera cuyo inopinado desahogo debió contagiar a María Dolores de Cospedal que ya puestos, y en la misma sesión, llamó "sinvergüenza" al líder de Podemos.
En el retablo de denuestos parlamentarios durante la Transición se hicieron un hueco muchas de las intervenciones de Alfonso Guerra. Sobre todo en los primeros tiempos. De Manuel Fraga dijo que "tenía los intestinos colocados en el cerebro". Y tildó de "nazi estúpido" a Jorge Verstrynge, por aquel entonces estrecho colaborador de Fraga y hoy en día peculiar compañero de viaje de Podemos.
Cuando viene respaldado por el talento, insultar puede llegar a ser un arte. Maestro en el arte de la mordacidad fue Winston Churchill. Señalando a un diputado liberal que se unía al Partido Laborista le espetó: "Es la primera vez en mi vida que veo a una rata nadando hacia un barco que se hunde". Ya digo, hasta para insultar hay que tener talento. En caso contrario el insulto no pasa ser una grosería.


Fernando Jáuregui - El viejo-nuevo Pedro Sánchez

22.06.17 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Como en la primavera-verano del año pasado, el centro de la atención política está en Pedro Sánchez. Que viene diciendo más o menos las mismas cosas que en la primavera-verano de 2016, de la misma forma que Mariano Rajoy, salvando su actuación pactista en la negociación de los Presupuestos, sigue tan reacio a avanzar en los cambios necesarios como entonces. Y, ya que estamos, tengo la sensación de que Pablo Iglesias sigue sin moverse del trapecio circense en el que se movió en los meses pasados, cuando se ofreció a ser vicepresidente, jefe de los espías, de televisión Española, de Defensa, de Interior, de... Y el otro "emergente", Albert Rivera, no muda tampoco en sus posiciones, y sigue sin considerar, por ejemplo, aceptar una entrada en el Ejecutivo de Rajoy.
Y entonces, llega Pedro Sánchez, indiscutible ganador de su propio congreso del PSOE, proponiendo nuevamente un "pacto a tres" -Ciudadanos, Podemos y los socialistas, se supone que bajo el liderazgo del propio Sánchez- para desalojar a Rajoy de la Moncloa y "dar algunos pasos" hacia la conquista del palacio presidencial. No sé qué hubiese dicho Freud ante tanta fijación con el complejo monclovita donde se ubica el despacho del hombre más poderoso de España, pero, ya que no Freud, uno, mucho más modesto e improvisador, estaría tentado de pensar que lo que sigue moviendo al señor Sánchez es el deseo irrefrenable de echar a Rajoy... para ponerse él en su lugar. Es decir, que la "non sancta alianza" que el secretario general socialista propone a los por otro lado irreconciliables enemigos Rivera e Iglesias no consiste en elaborar un programa regeneracionista, ni una estrategia para plantar cara conjuntamente al desafío secesionista de la Generalitat -que también anda en lo mismo -que en 2016, pero cada vez más cerca del precipicio--. No: más bien, consiste en la "toma", entre comillas por favor, del palacio de la Cuesta de las Perdices.
Conste que me alegraría comprobar que un cambio razonable es posible y que se instaura una época verdaderamente reformista en España, con nuevos modos y aires en la política que ha venido siendo la usanza en este secarral. Simplemente, es que no lo veo; con el pretexto -pretexto, sí- de que el PP es un partido corrupto, y sin duda lo ha sido, y aún no sabemos hasta qué punto, la urgencia es desalojarlo del poder, para ocuparlo "los nuevos". Lo que pasa es que "los nuevos" no se ponen de acuerdo entre ellos sobre cómo y con qué programa han de realizar la ocupación. Ni con qué electores, claro. Porque, hoy por hoy, lo cierto es que, guste o no, el PP sigue ganando elecciones, es la formación política más consolidada y disciplinada y su presidente, el señor Rajoy, es una figura, con todos sus claros y oscuros, parece que en alza en el espacio europeo.
Soslayar todo esto al grito de "¡mueran los corruptos!" me parece un error político: dejen hacer a los jueces y a las comisiones parlamentarias de investigación y pongámonos manos a la obra en la tarea reformista. Porque estimo que mucho más constructivo sería ahora aparcar, hasta que se cumpla la Legislatura, la guerra frontal, sustituyéndola por una oposición crítica y dura en el Parlamento, mientras se llega a acuerdos parciales en temas sensibles de Estado, como qué hacer con y en Cataluña. Temo que esto último es algo con lo que Pedro Sánchez, en el fondo instalado, como el 2016, en el "no, no y no", jamás va a transar ni transigir, por mucho que ofrezca su "colaboración" a Rajoy en este muy concreto aspecto.
Hay quien habla, quién sabe si con ánimo de creer en ello o simplemente por lisonja, del "nuevo" Pedro Sánchez, un hombre que habría aprendido de sus errores. Lo que yo he visto, hasta el momento, es que en el círculo de tiza caucasiano del líder del PSOE ni siquiera se admite haber cometido error alguno. Así que ya me dirán ustedes.


Escaño cero - Qué España

22.06.17 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 21 (OTR/PRESS)

Se apagan los ecos del 39 Congreso del PSOE y de todas las propuestas aprobadas la más inquietante es la que se refiere a qué es o debe de ser España.
Las palabras significan lo que significan y con ellas no se puede hacer trampas.
Pedro Sánchez ha impuesto en el congreso del PSOE una nueva definición de España como "estado de carácter plurinacional".
Hay que preguntar a Sánchez y a los suyos que nos aclaren cuantas naciones hay dentro de España y sobre todo si cualquier parte del territorio puede definirse cuando le venga en gana como nación.
En realidad esta definición tan fatua como torticera quiere ser una respuesta al órdago presentado por los independentistas catalanes que hace tiempo, dicho sea de paso, vienen bordeando la legalidad. Así que España puede pasar a ser una "nación de naciones" simplemente porque los independentistas está echando un pulso al resto de los españoles y por ende al Estado y en vez de responderles con la contundencia de la ley el nuevo secretario general del PSOE ha optado por una definición que seguro encuentra de lo más imaginativa para intentar aplacar a los independentistas catalanes.
No comprendo por qué el PSOE no propone lisa y llanamente que España se defina como Estado Federal. Eso sí tendría sentido, un Estado Federal con iguale derechos y obligaciones, sin que unos ciudadanos estén por encima de los otros. En realidad la España de las Autonomías ha ido más allá del Estado Federal por más que los independentistas digan lo contrario.
Una España Federal tiene sentido una España plurinacional no sabemos ni lo que puede ser, ni como se decide quién es una nación y quién no y que implica serlo o no serlo.
Lo que el PSOE debería de hacer es apoyar a que el presidente de la Generalitat, el señor Puigdemont vaya al Parlamento, explique su proyecto de independencia y responda a las preguntas de sus señorías, entre otras a esta tan simple que acabo de sugerir: ¿Estarían dispuestos los independentistas a renunciar a la independencia si se procede a una reforma de la Constitución que tenga como finalidad que España se defina como un Estado Federal?. De la respuesta del señor Puigdemont dependería el plantearse abrir o no el melón de la Constitución. Porque si el señor Puigdmeont y los suyos no piensan bajarse del burro entonces ¿a qué modificar una Constitución con la que la mayoría de los españoles se sienten a gusto?

Si la respuesta del señor Puigdemont es que "no" es que o independencia o nada, aunque eso suponga saltarse la legalidad entonces habrá que darle la razón a Alfonso Guerra que en un artículo en la Revista Tiempo ha recordado que los excesos secesionistas tienen respuesta en el artículo 155 de la Constitución que permite al Gobierno hacer cumplir las leyes a las Comunidades Autónomas.
Alfonso Guerra también lamenta que el Gobierno la inacción del Gobierno y como no se muerde la lengua ha advertido de que "no se podrán calmar las ansias secesionistas aceptando ese extraño ser artificial de España nación de naciones". No puedo estar más de acuerdo.
Claro que dudo que Pedro Sánchez tenga en cuenta las palabras de Guerra, en realidad que tenga en cuenta nada que no coincida con el mismo.
En cualquier caso para que Sánchez pudiera llevar a cabo su proyecto de definir a España como Estado plurinacional, tendría que contar con el acuerdo de otros partidos ya que eso implicaría la reforma de la Constitución.
Pero mientras tanto el nuevo secretario general ha decidido cabalgar al tigre del independentismo ofreciendo ese engendro de convertir a España en un Estado plurinacional.
Esperemos que esto no abra más el apetito del tigre y terminemos siendo devorados por él.


No te va a gustar - Estamos en tránsito... ¿hacia dónde?

21.06.17 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Creo que usted podrá darme la razón si afirmo que estamos en tránsito hacia alguna parte. Nuestro sistema de partidos está por completar, nuestra organización territorial, por cerrar, nuestras instituciones, por perfeccionar, nuestra Constitución, por reformar, nuestra Administración, por cambiar. Y hay sectores privilegiados -de-siempre de la sociedad que están empezando a sentir que, al fin y al cabo, puede que no fuesen tan privilegiados, y pienso, por poner apenas un ejemplo, en el mundo del fútbol, tan refractario a sus contactos con Hacienda: el huracán, para bien o para mal -para bien, pienso yo- les ha llegado.
Estamos inmersos en un proceso de revisión de muchas cosas que pervivieron en nuestro pasado inmediato, desde la corrupción -vamos hacia una causa general que revise lo hasta ahora vedado a la revisión- hasta el sistema de partidos, incluyendo los conceptos de derecha e izquierda. Y, claro, añádase a todo el espectáculo de Cataluña, que tan profunda influencia va a ejercer sobre la marcha política, económica y social de toda la nación, y me refiero, claro está, a España, nación de naciones.
Escuchando, el pasado domingo, a Pedro Sánchez hablar, desde el atril del congreso del PSOE, de "plurinacionalidad" fui consciente, de pronto, de lo abrupto, lo inevitable, de los cambios que vienen. No soy un forofo del sanchismo, desde luego, pero creo que debemos admitir que los planteamientos lanzados por Sánchez resultan novedosos y seguramente provocadores: yo no me atrevería a contradecir formalmente que España es un país estructuralmente, culturalmente, hasta socialmente, plural y, por qué no, plurinacional. Siempre u cuando admitamos, claro, que la soberanía de la nación única (nación de naciones, ya digo) corresponde al conjunto de los españoles. Otros conceptos me parece que están empezando a quedar superados.
Cierto que Sánchez formuló insuficientemente tanto esta idea como la de una reforma constitucional; cierto igualmente que, desde que fue elegido en los comicios internos, el nuevo/viejo secretario general no se ha molestado en ofrecer una rueda de prensa a los medios. Pero lo que le hemos oído puede resultar fecundo... si sabe articularlo dentro de los límites constitucionales, y si puede convencer a los sectores más reacios al cambio de que algo hay que modificar si queremos que la unidad de la Patria siga incólume. Diferente, pero incólume. Está por ver que su mente, instalada aún en el "no, no y no", sea capaz de afrontar una verdadera "mesa del cambio"... que tiene que incluir hasta a quien no quiere cambiar, es decir, el PP.
Tengo para mí que este proceso de tránsito, pilotado por un hombre, Mariano Rajoy, de sentido común y sin duda patriota, pero refractario a los cambios, desembocará en importantes novedades, guste o no al inquilino de La Moncloa. Y estas novedades han de venir no del nuevo dirigente de un partido antiguo, ni de los emergentes, que no han -especialmente Podemos- encontrado aún un rumbo y ritmo adecuados. Ha de venir de todos ellos, impulsados -o, si no, expulsados- por una ciudadanía pasmada ante la velocidad de este tránsito, que parece actuar con autonomía, y al que nadie quiere poner motor ni volante, y eso es lo malo. Como las meigas, puede que el cambio no exista, pero haberlo, haylo. Y más valdría que nuestros representantes se aprestasen a afrontarlo uniendo esfuerzos. Que es exactamente lo contrario de lo que están haciendo.


Fermín Bocos - El caso Ronaldo

21.06.17 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

La Fiscalía Provincial de Madrid acusa a Cristiano Ronaldo de cuatro delitos cometidos contra la Hacienda Pública. El presunto fraude tributario rondaría los 14,76 millones de euros. El origen de esos ingresos no declarados provendría de las rentas generadas en España por sus derechos de imagen. La Agencia Tributaria imputa al jugador portugués un incumplimiento voluntario y consciente de sus obligaciones fiscales para con nuestros país. La Fiscalía apoya la denuncia en jurisprudencia tan reciente como una sentencia del Tribunal Supremo del pasado de mayo por la que se condenaba a 21 meses de prisión al jugador del Barcelona Leo Messi por un delito fiscal.
Dado el revuelo mediático suscitado por el caso lo primero que habría que destacar es que nada de lo consignado anteriormente desdice la presunción de inocencia que, como a todo ciudadano, también asiste a Cristiano Ronaldo.
La denuncia de la Fiscalía no es una condena. A través de intermediarios el jugador ha hecho saber que cree que sus cuentas con Hacienda están al día y que por lo tanto sería una discrepancia de criterio de los técnicos de la Agencia Tributaria la que habría dado pie a la denuncia. No es el primer caso ni será el último en el que un contribuyente se ve obligado a pechar y litigar contra una denuncia de esta naturaleza. Para eso están los tribunales.
En este caso será el titular del Juzgado Decano de Pozuelo de Alarcón (Madrid) quien dictará sentencia. Sentencia que si es de condena, Cristiano Ronaldo podrá recurrirla ante el Supremo. Ese es el camino a seguir.
Mientras tanto hay que esperar. Una denuncia de esta naturaleza no es una sentencia firme pese a lo mucho que pueda estigmatizar por cuanto apareja de "pena de telediario".
Creo que Cristiano yerra al no convocar una rueda de prensa y explicitar su versión de los hechos. Y también se equivocan quienes le han sentenciado antes de que el tribunal resuelva el caso. Por lo demás, sí es cierto -como se le atribuye- un reproche por lo "mal que se le trata en España", debería reflexionar. Aquí, y creo que en Portugal se rigen por el mismo principio, la ley es igual para todos. Quien deja de cumplir con Hacienda agravia a todos los que sí cumplimos. En resumen: presunción de inocencia y paciencia hasta conocer la sentencia. Nada de sobreactuar. Esto no es un penalti dudoso. Es algo mucho más serio.


Pedro Calvo Hernando - Congreso-Cataluña-Izquierda

21.06.17 | 08:16. Archivado en Pedro Calvo Hernando


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

También ahora tengo la impresión de que existe un interés muy fuerte por confundir y diluir los grandes mensajes surgidos del Congreso del PSOE, del discurso de Pedro Sánchez y de los primeros análisis todavía impregnados por el entusiasmo renacido. Se equivocarían los socialistas si no acertaran a centrar con fuerza esos grandes mensajes sin dejarse liar por las maniobras de la derecha y sus hábiles aliados. Tiene que quedar meridianamente claro que el protagonismo es para la concepción plurinacional del Estado y para el giro decidido a la izquierda como concreción del cambio que se predicaba. Y añado por mi cuenta que también por la positiva adopción y actualización de la doctrina y el espíritu del 15-M que en la primavera de 2011 revolucionó la piel ideológica de este país y que sirvió para iniciar una transformación que, aunque muy lentamente, se va imponiendo. No creo que PSOE y Podemos se tengan que pelear por apropiarse el 15-M, lo cual sería como traicionarlo. Lo tienen que aceptar y compartir y punto. Sin mirar demasiado a lo sucedido en estos seis años, si no es para corregirlo y luego para olvidarlo tal vez. Que el 15-M les sirva a los dos partidos para dejarse de estupideces y subrayar solo lo que los une.
El reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado, pero con la negativa a la segregación de Cataluña, se proyecta como la única vía de solución al principal problema de España para que podamos vivir unidos y felices. Y para deshacer la catástrofe desencadenada por el PP desde que seis años atrás se covirtió en la más eficaz fábrica de independentistas. La purinacionalidad española, señores míos, está en la Constitución desde 1978, nada menos. ¿Pero qué son las nacionalidades si no fuesen naciones?. La consecuencia es la estructura federal del Estado, que está desde siempre en el nombre del PSOE. Ahora, cada uno es libre para no verlo si no quiere.
Y aparte de que no les quedaba otro remedio, el paralelo acierto del PSOE ha sido optar claramente por ese giro a la izquierda, que abre las puertas al remedio de los grandes problemas de España y políticamente al entendimiento entre los partidos de la izquierda, imprescindible para conseguir la tan cacareada y nunca conseguida unidad. A mis lectores les sonará esto, que vengo repitiendo desde hace años con cierta machaconería. Hay quien dice que eso es que el PSOE se podemice y que Podemos se socialice. Tal vez.


Escaño cero - Un acierto

21.06.17 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Pues sí, Pedro Sánchez ha acertado de pleno al decidir que Margarita Robles sea la nueva portavoz del grupo parlamentario.
En realidad de todas las personas que vienen acompañando a Pedro Sánchez ella es la mejor con diferencia.
Por eso va de suyo que Margarita Robles se convierta de ipso en la número dos del nuevo PSOE al asumir la portavocía del Congreso. Es una jurista de reconocido prestigio y además una persona con talante conciliador capaz de escuchar y tener en cuenta las opiniones ajenas. Pero sobre todo tiene independencia de criterio es decir es una persona que no comulgara nunca con ruedas de molino lo diga Agamenón o su porquero.
También creo que en estos momentos en que el PSOE está roto y que en el grupo parlamentario se sienta una mayoría del sector perdedor, Margarita Robles es más que capaz de embridar la situación y lograr que al menos los socialistas del Congreso latan al unísono.
No, no es fácil ser portavoz del grupo parlamentario socialista en estos momentos pero si alguien puede hacerlo con éxito esa es Margarita Robles. Eso sí, siempre que la dejen manos libres para el desempeño de la portavocía.
Margarita Robles tiene mucho y bueno que aportar al grupo parlamentario ya que en todos los cargos que ha desempeñado en la vida pública ha dejado constancia de su inteligencia, seriedad, rigor, mano izquierda(léase ausencia de sectarismo), capacidad de trabajo, intuición y rectitud.
Creo que para muchos diputados socialistas la elección de Robles constituirá un alivio por más que sientan el aliento de Adriana Lastra, que amen de haberse convertido en vicesecretaria general del PSOE va a estar también en el "puente de mando" del grupo parlamentario y que sus declaraciones públicas son un ejemplo de un sectarismo desolador.
Imagínense lo que supone ver para los perdedores del congreso a la señora Lastra con tantísimo poder habida cuenta que cuando Pedro Sánchez gano las primarias se "retrato" diciendo que quienes no le habían apoyado y se habían abstenido en la investidura de Mariano Rajoy deban de "pedir perdón". Así se las gasta la nueva número dos del PSOE, o sea que no me extraña que muchos diputados socialistas estuvieran temblando cuando su nombre sonaba como portavoz. Claro que ahora tiene más poder si cabe porque es vicesecretaria general.
Pero vuelvo a Margarita Robles para decir que de todos los nombramientos que ha hecho Sánchez es de Robles es el mejor.
En realidad, visto lo visto, Margarita Robles les saca unas cuantas cabezas de distancia a la mayoría, incluido el propio Sánchez. Pero claro es solo mi opinión.


Carmen Tomas - Reformas exportables a socios de Europa

21.06.17 | 08:16. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, 20 (OTR/PRESS)

Lo señala la revista The Economist en su último número: las reformas llevadas a cabo por el gobierno de España en los últimos años son un modelo que debería exportarse a otras economías del sur de Europa. No es ninguna novedad lo que ha dicho la prestigiosa revista. Sólo había que coger las estadísticas que ofrece la economía española sobre paro, crecimiento, déficit, endeudamiento privado, balanza de pagos por cuenta corriente, prima de riesgo, tipos de la deuda o exportaciones para darse cuenta de que las reformas, que no han sido tantas, pero sí fundamentales, han logrado, de forma lenta pero constante, que España pegue un cambio de 180 grados en relación a cómo estaba hace apenas 5 años. Entonces, hay que recordar que España estaba al borde del precipicio y que todo nos conducía a un rescate de la economía.
El gobierno, a pesar de la opinión de muchos, algunos economistas de supuesto talento, aceptó el reto de poner en marcha una política que hiciera evitable el rescate. Y lo consiguió sin tocar lo esencial del estado del bienestar. Cierto que hubo que pedir dinero para rescatar las cajas de ahorro, y que quizá gran parte de ese dinero no se recupere nunca. Sin embargo, millones de cuentacorrentistas salvaron su dinero y lo que es más importante no se quebró la confianza y se evitó un pánico en cadena que podría haberse llevado por delante también a algunos bancos.
Hoy, los podemitas y parece que también los nuevos socialistas de Sánchez quieren cargarse todo. Parece que abogan de nuevo por una banca pública (volver al modelo quebrado de cajas de ahorro), derogar la reforma laboral, cuando se ha recuperado el 65 por ciento del empleo destruido en la crisis, subir más los impuestos poniendo en riesgo la inversión y la creación de empleo y por supuesto "invitando" a muchos a irse de España o sencillamente a no venir. También por aumentar el gasto público y la deuda pública dejando al pie de los caballos nuestros compromisos con Europa. Vamos a ver hasta donde son capaces de llegar. En breve hay que aprobar el techo de gasto y los objetivos de déficit y su reparto. Será una primera ocasión.


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