Opinión

Rafael Torres - La tercera edad del PSOE

28.03.17 | 08:16. Archivado en Rafael Torres


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

El Partido Socialista Obrero Español, el que se reputa como el de toda la vida, el de Susana Díaz, parece haber apostado por la tercera edad, y no sólo por la presencia, el refrendo y el aval de las provectas vacas sagradas del partido en el acto de exaltación susanesca del domingo, sino, fundamentalmente, por su añejo discurso, si es que cabe llamar discurso a la salmodia del "vamos a volver a ser lo que fuimos".
Se trata de imposible físico y metafísico, pues nadie vuelve nunca a ser quien fue. El paso del tiempo es lo que tiene. Pero aun si fuera posible, ¿está segura Susana Díaz de que eso, volver a ser el que fue, es lo que más conviene al PSOE en lo tocante a sus pretensiones de volver a gobernar algún día? ¿A qué PSOE es al que se quiere rescatar de los escombros del tiempo? ¿Al del 82, el que supo instrumentalizar (como hoy Podemos) la necesidad de cambio, o al que, a su estela, escamoteó a sus votantes el cambio profundo y verdadero que precisaba una nación estragada por 40 años de dictadura?

¿A qué PSOE del pasado quiere Susana Díaz (y la Gestora que ha alfombrado su desembarco) que se parezca el nuevo-viejo PSOE que proclama? ¿Al que sacrificó a todo un vicepresidente del gobierno, Guerra, por las golferías de su hermano, o al que le necrosó hasta las trancas la corrupción de los 90? ¿Al que retiró las tropas españolas de Irak en cumplimiento de la voluntad general y de la palabra dada en la campaña electoral, o al que, apenas cinco años después, se bajó los pantalones ante "los mercados" para, cambiando la Constitución, convertir en públicas las deudas privadas, sumiendo con ello al país en la pobreza?

Como no sea que Susana, que parece dar por hecho su triunfo en las primarias sin necesidad de despeinarse, suponga que el granero de sus votos futuros está en la España envejecida, esto es, en los millones de jubilados a los que sonaría de maravilla una música que les garantizara y acreciera sus pensiones, en contraposición a ésta que suena ahora y que les aterroriza, no se entiende esa su obsesión de introducir al partido en el túnel del tiempo, que es, por lo demás, un túnel sin salida. Pero si es eso, el asalto a la tercera edad, con tanta propiedad y tantas canas y tantas arrugas escenificado el domingo, tiene que ir explicando a qué tiempo quiere regresar al PSOE. Elija el que elija, en el pasado ya no hay nada.


Fermín Bocos - Un candidato para ganar

28.03.17 | 08:16. Archivado en Fermín Bocos


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Pedro Sánchez pagó una primera vez en las urnas (20D) los pecados políticos de Rodríguez Zapatero que no había redimido con su derrota Alfredo Pérez Rubalcaba. La segunda derrota de Sánchez (26J) ya fue cosa suya y desde el núcleo duro de las baronías regionales, le enviaron la mota negra. Su defenestración obedeció a un único objetivo: dotar al partido de un líder capaz de revertir la fatal deriva hacia la derrota. Tres elecciones seguidas perdidas eran demasiado para el partido que había gobernado en España durante más de veinte años.
Al principio, entre los cálculos de la Gestora que administra estos meses de espera, se daba por hecho que Pedro Sánchez tiraría la toalla. Creyeron que tras renunciar al acta de diputado se apartaría de la política. Su alejamiento de los medios y las dudas del propio Sánchez reforzaron aquella conjetura.
En ese tramo, se daba por hecho que Susana Díaz, la presidenta de Andalucía, se haría cargo de la dirección del partido. Venía de ganar una elecciones -convocadas tras romper el gobierno de coalición que el PSOE mantenía con IU- y había sacado diez puntos de ventaja al Podemos andaluz. Era -y sigue siendo- su mejor tarjeta de visita. La esperanza de poder ganar las elecciones al PP.
Después, como sabemos, las cosas se complicaron tras anunciar Sánchez su candidatura a la secretaria general advirtiendo que no le haría ascos a posibles alianzas con Podemos enfrentándose así al núcleo duro del partido. Sánchez se ha declarado rebelde a ése poder.
La respuesta es el apoyo masivo a Susana Díaz de los dirigentes clásicos del partido: Felipe, Guerra, Bono, Zapatero, Rubalcaba, Chacón, Fernández Vara, García Page, Abel Caballero y otros más. Con semejantes avales, en otras circunstancias, habrían sido más que suficientes para hacerse elegir por los militantes. Ahora, no. Las aguas del partido bajan revueltas. Una parte de la militancia, imposible de cuantificar hasta que no se celebren las votaciones, está rebotada contra el poder de las baronías.
El duelo por la defenestración de Sánchez se ha ido transformando en ira que se destila y refleja en las redes sociales. En el mitin multitudinario celebrado en Madrid, Susana Díaz no presentó un programa político como tal. Dijo que quería seguir en la estela de Felipe González y de Zapatero. Sus seguidores no necesitan más explicaciones.
A los de Sánchez les basta con saber que sigue en el "No, es no" contra el PP. Veremos cuantos le apoyan. Los seguidores de Patxi López no tendían grandes problemas para aceptar a Susana Díaz. Pero nada está decidido.


Cayetano González - Aparato versus militancia

28.03.17 | 08:16. Archivado en Cayetano González


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

La única duda razonable que puede existir a dos meses de las elecciones primarias para elegir nuevo líder del PSOE es si la fuerza del aparato del partido, que está alineado con Susana Díaz, va a imponerse a la que pueda tener la militancia, que según todos los indicios se inclina más por Pedro Sánchez. Teniendo en cuenta que quien al final vota es cada militante la conclusión sería sencilla: ganará la militancia al aparato, pero en la práctica no es algo tan lineal ni tan sencillo. Este pasado domingo, Susana Díaz se vio respaldada en el acto de presentación de su candidatura por todo el aparato: allí estaban desde Felipe González a Alfonso Guerra, desde Zapatero a Rubalcaba, cinco de los siete Presidentes de Comunidades Autónomas que tiene el PSOE, Alcaldes, ex-ministros. El discurso de la candidata Díaz no pasará a la historia por su brillantez ni profundidad, pero al menos dejó claro dos cosas: que ella quería liderar un PSOE ganador, que volviera a gobernar en España no porque pudiera hacer pactos con Podemos para echar al PP, sino porque ganará en las urnas con la claridad suficiente para llegar al poder sin hipotecas ni tener que diluir su proyecto en pactos con los populistas de Pablo Iglesias. Esa es, a día de hoy, la gran diferencia entre Susana Díaz y Pedro Sánchez, y sobre la que los militantes del PSOE tendrán que dilucidar cuando muy probablemente el último domingo de mayo tengan que elegir a quien será su nuevo secretario o secretaria general. Sánchez ya lo ha dejado claro y en eso no engaña: si él es el líder del PSOE buscará el entendimiento con la izquierda, es decir con Podemos, y si hiciera falta con los partidos independentistas catalanes, con el objetivo de echar a Rajoy de la Moncloa. De hecho, ya lo intentó tras las elecciones de junio del pasado año y ese fue precisamente el motivo por el que los barones del PSOE, con Susana Díaz en primera línea, se rebelaron y tumbaron a Sánchez en el tormentoso y bochornoso Comité Federal del uno de octubre. Hay un precedente en la historia reciente del PSOE que juega a favor de Sánchez. En abril de 1998 hubo también primarias para elegir el candidato socialista a la Presidencia del Gobierno en las elecciones generales que iban a tener lugar en el 2.000. En ellas, el candidato del aparato y favorito, Joaquín Almunia, perdió ante el candidato "outsider", José Borrell. Luego ese aparato se revolvió y al cabo de un tiempo consiguió que el candidato ganador dimitiera. Diecinueve años más tarde, la lucha entre Díaz y Sánchez, con Patxi López como casi mero espectador, va a ser encarnizada y gane quien gane tendrá al día siguiente una tarea casi imposible: unir a un partido que está muy fragmentado y con unas heridas muy profundas.


Antonio Casado - El rodillo de Susana

28.03.17 | 08:16. Archivado en Antonio Casado


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Se quedaron cortas las previsiones en la cantidad y la calidad de la presentación de Susana Díaz en Madrid como pretendiente a la secretaría general del PSOE. Siete mil militantes socialistas siguieron el acto en directo y dos mil más en pabellón adyacente del recinto ferial de Ifema.
En la masiva concentración hubo militantes de muy distinto grado de presencia en los escalafones orgánicos e institucionales. Desde militantes de base hasta alcaldes, barones regionales y figuras históricas del partido, algunas políticamente enfrentadas antaño y reunidas hogaño en torno a la presidenta andaluza.
Todo el mundo habla del "rodillo" de Susana. Por eso sorprende la primera reacción de Pedro Sánchez ante el potente lanzamiento de su principal competidora en las elecciones primarias de mayo. Un tanto instintivamente, el ex líder socialista, al ser preguntado por el acto de presentación de Díaz, dijo que "el cambio llegará desde abajo".
Enésima apelación a la fuerza de los militantes de base, como factor determinante en el desenlace. Parece querer desacreditar a la candidata por apoyarse solo en los aparatos y elites del partido, no en la militancia. Afirmación aventurada donde las haya, si pretende insinuar que entre las 9.000 personas que acudieron a escuchar a Susana Díaz no había militantes de base ¿Acaso se trata de poner en valor que su candidatura -la de Sánchez, se entiende- ande escasa de nuevas y viejas figuras del socialismo español.
"Voy a pedir el voto de quienes no estén en el rencor", dijo Díaz en su apasionada apuesta por un PSOE "de hoy y de siempre" ante socialistas de toda graduación orgánica e institucional. Sin embargo, Sánchez solo ve "aparato" y cuadros dirigentes en torno a ella. Se equivoca.
Por lo demás, en el discurso de la presidenta de la Junta de Andalucía, cargo que compatibilizará con la secretaría general del PSOE si se alza con la victoria, se hilvanaron sus ya aireadas ideas sobre un PSOE "útil, reconocible, desacomplejado y ganador" que quiere poner al servicio de España y los españoles, en nombre de la "única izquierda realmente transformadora. La que se reconoce en el BOE (Boletín Oficial del Estado) y no en las pancartas.
Esta alusión al populismo de Podemos fue una de las claves de su discurso, con mensajes ambivalentes hacia el partido de Iglesias y la candidatura socialista de Sánchez. Sin mencionarlos, claro. Digamos que fue un ataque preventivo frente a una eventual confluencia política de ambos.
"Una cosa es pactar y otra, entregar el PSOE a otro partido o imitar su modelo", dijo, advirtiendo de que el PSOE jamás se mimetizará con el populismo que "crea división entre los ciudadanos, los países y las civilizaciones".


Escaño cero - ¡Por fin!

28.03.17 | 08:16. Archivado en Julia Navarro


MADRID, 27 (OTR/PRESS)

Se la esperaba y no terminaba de llegar pero ¡por fin! Susana Díaz se ha lanzado jugándose el todo por el todo al anunciar su candidatura a la secretaria general del PSOE.
Viendo las "fotos" de la presentación de Susana Díaz se evidencia aún más la ruptura del PSOE. A la presidenta andaluza la avala el PSOE de siempre, quienes defienden un partido independiente con un proyecto propio y sin complejos respecto a lo que puede haber a su izquierda, al día de hoy Podemos.
Los que en su día hicieron grande al PSOE son quienes hoy arropan a Susana Díaz junto a otros muchos dirigentes locales y desde luego militantes.
Frente ella Pedro Sánchez empeñado en un proyecto político que no se sabe en qué consiste salvo porque se autoproclama el auténtico adalid de la izquierda al tiempo que tiende la mano a Podemos.
Sánchez quiere ser el candidato de las bases, de los indignados, que los hay, en las filas del PSOE, de quienes se rebelan contra el "padre".
Sin embargo el tercero en liza, Patxi López, es quién realmente lo tiene más difícil. El PSOE clásico no está con él y el de los "indignados" tampoco. López se ha situado en el medio, en tierra de nadie, con un discurso templado en el que apela a la unidad y la confraternidad en la familia socialista.
Yo diría que, de los tres, quién más se juega en el envite es Susana Díaz. Si pierde frente a Sánchez su futuro político quedaría colgando de un finísimo hilo.
Susana Díaz ahora es la presidenta de Andalucía, es decir una política poderosa con mando en plaza dentro y fuera de su partido, pero si pierde frente a Sánchez o López, su liderazgo será cuestionado y muchos de los que hoy la aclaman en Andalucía empezarían a moverla la silla.
De aquí a que se celebren las primarias Díaz tendrá que recorrerse España de punta a punta y aguantar las criticas de quienes señalan que eso será tanto como "abandonar" Andalucía. Lo que tiene guasa es que se lo digan desde el PP cuando los populares tienen una secretaria general que hace triplete, como ministra de Defensa, como líder de Castilla La Mancha y como "jefa" de Génova 13.
Los partidarios de Sánchez tampoco se lo van a poner fácil. Pero yo diría que el peor enemigo de Susana Díaz puede ser ella misma. Además de ganas y ponerle pasión a la política necesita un discurso potente, un discurso capaz de ilusionar a los antiguos votantes del PSOE(muchos de ellos ahora votan a Podemos) y por lo menos interesar a los jóvenes. Porque la realidad es que el voto joven hoy está en Podemos.
No, no lo tiene fácil por eso es una muestra de valor que teniéndolo casi todo Susana Díaz se juega todo.


Carlos Carnicero - Susana y Sánchez, nada que ver

27.03.17 | 08:16. Archivado en Carlos Carnicero


Madrid, 26 Mar. (OTR/PRESS)

La presentación de la candidatura a las elecciones primarias del PSOE de Susana Díaz, en un acto multitudinario en Madrid, refleja claramente dos modelos de partido que están en pugna en una disputa que tiene difícil síntesis.
La candidata andaluza propone un PSOE "ganador" en la estela del partido que propicio que Felipe González fuera presidente de España durante 13 años. Democracia representativa, un solo proyecto para toda España, una personalidad política claramente diferenciada de Podemos y enfrentada a los partidos independentistas.
El candidato Sánchez sigue anclado en el "no es no", su programa reivindica un partido de izquierda, no hace ascos a pactos con Podemos y no ha definido claramente su posición renuente a pactar con los partidos independentistas.
La candidata andaluza cuenta con el apoyo de todos los líderes históricos del partido, de casi la totalidad de los secretarios generales autonómicos, de la mayoría de los diputados, senadores y alcaldes socialistas.
Pedro Sánchez, carente de apoyos institucionales, con la excepción de media docena de diputados, plantea un partido asambleario de comunión directa del líder con las bases, propone vaciar de poder orgánico a los líderes autonómicos y pide manos libres para gobernar el partido con la promesa de someter a consulta las cuestiones que consideres oportunas mediante referéndum. Un liderazgo "caudillista" sin controles del Comité Federal del partido.
La confrontación de estos dos modelos apunta a una ruptura inevitable porque parece imposible que cohabiten los dos partidos en una misma organización. La campaña que se acaba de abrir va a ser dura. La primera etapa será la recogida de avales. Será la primera encuesta fiable de las posibilidades de cada candidato.
Nos esperan dos meses intensos con dos paradas intermedias. La primera, la celebración de las elecciones primarias y en el mes de junio la celebración del Congreso. No nos vamos a aburrir.


Francisco Muro de Iscar - Elogio y repudio del guionista

27.03.17 | 08:16. Archivado en Francisco Muro de Iscar


MADRID, (OTR/PRESS) Hacer un buen guion para una película, para una serie de televisión, para un culebrón de sobremesa es mucho más difícil de lo que casi todo el mundo imagina. Admiro a esos escritores, casi siempre anónimos, que trabajan solos o en equipo, que imaginan historias o que desarrollan la idea de otros, capítulo a capítulo, con la presión terrible del rodaje, inventando personajes efímeros, historias de amor y de celos, intrigas, pasiones... Cuando alguna de esas series -y en España las hay excelentes- aguantan cientos y cientos de capítulos, a quien habría que hacer un homenaje no es sólo a los actores -que también- sino a esos guionistas, que a veces son sustituidos, cuando ya han sido exprimidos y han dejado todo su talento en esa serie que siguen millones de personas. Aunque no conozcamos su nombres, los hay fantásticos. Tengo eso sí una dura crítica contra muchos de ellos. No se puede hacer pasar a sus protagonistas por tanta tragedia seguida, tantos problemas, no dejarles ni un minuto seguido de felicidad. Cuando uno cree que ya no les puede ir peor en la vida, el guionista les prepara otra jugada. Es cierto que, en ocasiones, la realidad se empeña en demostrar que eso que vemos en la pantalla y que creemos que es ficción, acaba sucediendo aumentado, multiplicado. Dicen algunos que al mundo le mueven desde sus comienzos cuatro razones: el poder, sobre todo el poder; el dinero, siempre el dinero; la religión, muchas veces el fanatismo; y el sexo. Juntos o por separado. Eso es lo que manejan los guionistas.
¿Creen ustedes que en la política es diferente? Nada de eso. En la política hay también guionistas excelsos y algunos denunciables de oficio: los que diseñan los procesos, el asalto o la defensa del poder, los que escriben los discursos de los candidatos, los que ponen su trabajo, pero casi nunca su firma, a esos discursos históricos que casi ningún líder, sobre todo ahora, han escrito nunca. Hay muchas historias de esos "negros" que tienen el alma blanca, cargada de ideas.
Hay grandes guionistas en política. Los que soñaron Europa hace 60 años, que hoy seguramente no tendrían ninguna oportunidad en política, fueron gentes generosas, imaginativas, verdaderos líderes que quisieron construir un proyecto basado en los derechos fundamentales que hiciera imposible la repetición de un nuevo y terrible conflicto armado. Hoy son otros los que están escribiendo el guion buscando acabar con todo ese sueño, retornar al pasado y, sobre todo, volver al odio y a la exclusión.
Los guionistas de Suresnes cambiaron el futuro del socialismo español que Felipe González llevó a su modernidad y que empezaron a destruir políticos como Rodríguez Zapatero o Pedro Sánchez y que hoy trata de resucitar Susana Díaz para evitar que muera para siempre, lo que sería un gran desastre para España. Por cierto, la altura intelectual de ese partido exige un mayor nivel que el que ayer escuchamos a la candidata en su anuncio de concurrir a la secretaría general.
Seguramente tocaba, era necesario levantar la moral, pero esta película necesita menos demagogia, más valores, más consenso y más inteligencia.
Y también hay guionistas tramposos. Los de Podemos no estaban en el 15M sino en la Universidad y desde allí planificaron el asalto al poder y cada día siguen escribiendo el guion de cada discurso buscando su espacio en los informativos por encima de los intereses generales y de los desfavorecidos. Los guionistas de la corrupción se han escondido detrás de la política y los de la secesión catalana se inventaron el independentismo para tapar el "4 por ciento" y son capaces de llevar al abismo a todo un pueblo para esconder sus errores. Un buen guionista es un tesoro, pero no siempre vale todo. Sobre todo si no ficción.


La semana política que empieza - Entonces ¿es Susana frente a Mariano? ¿O con él?

27.03.17 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, (OTR/PRESS)

Comprendo que la sensación y los titulares los acaparase el mítin "susanista" en Madrid, con todo el aparataje tratando de eclipsar a un Pedro Sánchez que creo que ya intuye que no podrá ganar en las primarias de su partido. Pero, a los efectos de este comentario, que trata de anticiparse a lo que ocurrirá en la semana que comienza, lo verdaderamente interesante consiste en desbrozar si una probablemente ganadora Susana Díaz hará una oposición frontal o, por el contrario, de "leal colaboración" a Mariano Rajoy. Al menos mientras dure el "marianato". Porque ella no podría, como candidata, afrontar ahora unas elecciones generales, ni él, ya nos lo ha dicho, quiere convocarlas: no sería bueno para su imagen ni para el país, que "bastantes tonterías hicimos" ya el año pasado como para meter ahora a España en una contienda electoral. Así que me da la impresión de que ambos, Díaz y Rajoy, están condenados a entenderse durante algunos meses.
Si Susana Díaz gana, como parece que ocurrirá, las primarias; si logra mantener lo más incólume posible al PSOE, que no va a ser tarea fácil; si, al menos, el comité federal y los "barones" territoriales se alinean con sus tesis, entonces yo diría que ella será leal oposición, ya que no pudo ser gran coalición. Y me parece que la nueva "lideresa" del partido que fundó Pablo Iglesias (Posse) hace la friolera de ciento treinta y ocho años podría, entonces, alinearse en un gran pacto presupuestario y territorial con el PP, con Ciudadanos y, por qué no, con el PNV y con algunos pequeños partidos regionales. ¿Y con Podemos? Sinceramente no soy capaz de desentrañar lo que pueda ocurrir con la formación morada encabezada como a saltos por el "otro" Pablo Iglesias, que lo mismo aparece ante la puerta de Brandenburgo que mitineando en un suburbio madrileño... y diciendo cosas bien diferentes en ambos escenarios.
Lo que sí sé es que, o las fuerzas políticas españolas toman conciencia de que ya se acabaron los juegos de colegio o vamos a sufrir la peor crisis política desde la restauración de la democracia, a manos y básicamente por culpa de unos irresponsables que han decidido, contra el sentir de al menos la mitad de los catalanes, lanzarse a tumba abierta por la pendiente del separatismo.
Claro que también los errores cometidos por los constitucionalistas, y lo digo comenzando la crítica por Mariano Rajoy, pero extendiéndola a todos los demás, han propiciado lo que ahora está a punto de ocurrir: no han sido capaces de pactar el choque trenes, convirtiéndolo en un choquecito sin más víctimas que la dignidad lastimada, y ahora puede que tengamos la batalla abierta y cruenta. Y si me alegraría el triunfo de Susana Díaz en las primarias del PSOE sería porque pienso, no sé si con mucho fundamento, que ella restauraría el sentido común que se perdió y que por lo visto ahora impera en las conversaciones telefónicas que desde La Moncloa se celebran con algunos de los dirigentes del socialismo "pospedrista".
Es decir, a Susana Díaz no le conviene que ahora haya elecciones: antes tendrá que hacerse fuerte en Ferraz. Y a Mariano Rajoy tampoco le convienen: menudo lío. Y al resto de los españoles lo que no nos convendría sería proseguir con todos los frentes abiertos, sin que nadie parezca tomar decisiones ni entablar una negociación con la Generalitat que no sea "a uno", el PP, solo ante el peligro; creo que ha llegado la hora del pacto por la integridad territorial y que, cuando traten "en serio" con la Generalitat catalana, los "populares" deben estar con los socialistas, con Ciudadanos y también, insisto, con los nacionalstas vascos, que ni entienden, ni apoyan, ni les conviene hacerlo, la deriva emprendida por la "entessa" de los ex de la Convergencia corrupta, de los republicanos exaltados de la Esquerra... y de las CUP. Es llegado el momento, ahora que la crisis del segundo partido de este país está a punto de cerrarse aunque sea algo en falso, de pensar en el bien de la nación, o sea, de España.
Rajoy sí lo sabe, y acudirá esta semana a Barcelona para anunciar fuertes inversiones allá, que el buen entendimiento comienza con un buen almuerzo y generosidad económica. Lo que no hace el presidente del Gobierno central es fomentar la colegiación en las relaciones entre Cataluña y el resto de España. Creo que, si él ofreciese ahora, comprometiéndose mucho y a mucho, un gran pacto frente a la desobediencia sistémica de los dirigentes y ex dirigentes catalanes, en el PSOE estarían en condiciones de oírle, e incluso de pactar unos Presupuestos para 2018, garantizándonos así el período de estabilidad que necesitamos todos para afrontar lo que ha dado en llamarse "el problema catalán" y para restañar las heridas de 2016. Esa época, Mariano dixit, en la que todos hicimos tantas tonterías. Pero algunos más que otros, añado.


Fernando Jáuregui - Susana Díaz: sí, pero... ¿seguro que está lista para ese combate?

26.03.17 | 08:16. Archivado en Fernando Jáuregui


MADRID, (OTR/PRESS)

Susana Díaz llenará este domingo el ferial madrileño. Recibirá titulares, minutos de radio y televisión que no podrá disputarle, desde Valencia, su gran rival Pedro Sánchez, y cosechará aplausos, muchos aplausos, de los suyos. Hará un discurso vibrante, lleno de ausencias y carencias, llamará, como Sánchez, como el tercero en discordia Patxi López, a la unidad futura de un partido fracturado en el presente y glorioso en el pasado. Y oficializará su candidatura a unas elecciones primarias en el PSOE que aún no están oficialmente convocadas, pero que discurrirán allá por el temible mes de mayo.
Puede que hasta gane esas elecciones y arrase -bueno, más o menos_ en el consiguiente congreso partidario. Se convertirá así en la candidata más fuerte frente al centroderechista Mariano Rajoy cuando este tenga a bien disolver las cámaras y convocar unas elecciones generales, que es algo que tampoco es que vaya a ocurrir, Dios mediante, ni mañana, ni pasado, ni el 3 de mayo, fecha a partir de la cual el inquilino de La Moncloa podría hacerlo. Y esas elecciones, cuando sean, ¿podría ganarlas Susana Díaz? Prueba de fuego para la "lideresa" andaluza, que quizá venza en su formación, pero ¿convencerá a los suficientes españoles para que la elijan primera ministra?

No. La verdad es que, hoy por hoy, Susana Diaz sigue sin convencer del todo. O a mí, al menos, así me lo parece. Claro, es el mal menor frente al empuje ambicioso -ah, pero ¿ella no lo es?-, salvaje, algo mendaz, de Pedro Sánchez, y ella sugerirá que concurre a las primarias precisamente para conjurar el "peligro Sánchez", que nunca se sabe si se echará al monte de Podemos en cuanto tenga la posibilidad, montando un cisco de todos los diablos. Pero, aparte de eso, ¿quién podrá certificar que el programa de Susana Díaz, presentado este sábado de la mano del nunca sonriente Eduardo Madina, es creíble, posible, de alto vuelo, lo suficientemente regeneracionista? Habrá que desmenuzar muy mucho ese programa, que parece interesar menos al respetable que las características personales de una mujer que es "muy de partido", que controla aparatos dóciles, que ha concitado el apoyo de veteranos respetables y no tanto. Pero hasta ahí.
Escucharemos a una vibrante Susana Díaz en el recinto ferial madrileño, como la hemos visto de faralaes en el recinto ferial sevillano: buscando votos desesperadamente. Pero yo quiero que nos diga su opinión sobre la inhabilitación de Homs, la de Mas, la próxima de Forcadell y de medio Parlament catalán. O sea, quiero saber sus soluciones para Cataluña, más allá de un proclamado federalismo que la Generalitat no desea. Y me encantaría oírla hablar de Donald Trump, y de la socialdemocracia europea y de las primarias de esta Francia desde donde escribo, y del programa de Macron para hacerse con la Presidencia de la República. Y de por qué rechazó el decreto de la estiba, y de si comparte la opinión del Papa Francisco acerca de que, así, tan hueca de ideas y de solidaridades, la UE se nos muere. Y quisiera escucharle hablar de Putin, ese hacker que se cuela en la campaña lepenista. Y de si, en caso de necesidad, se aliaría con Podemos o accedería a una gran coalición con el PP y con Ciudadanos. Y de si apoyará los Presupuestos rajoyanos para 2018. Y cómo piensa mejorar la enfermiza equidad entre españoles y españoles. Quiero que se pronuncie alto, claro, sin equívocos y sin escaquearse, sobre todo esto y sobre mucho más que no me cabe en este comentario.
O sea, que me parece que los españoles están demasiado hartos de discursos grandilocuentes, de llamamientos vacuos a la unidad, de frases de esas que arrancan los vítores en los mítines y no significan nada, de mirar a Soria (o sea, a Murcia) más que a Siria, y precisan programas de actuación diáfanos y contundentes. ¿Por qué será que, dicen las encuestas, el PSOE no suscita la atención, siquiera la atención, de una mayoría de los menores de cincuenta y cinco años?

Si Susana Díaz no tiene la respuesta a ese dato demoscópico, si todo se va a consumir en una guerrilla de avales y de ver cómo, sin que se note demasiado, vamos a acabar con el peligro Pedro, más vale que no coja el AVE a Madrid para el mítin de este domingo. Si, por el contrario, hay respuestas a las preguntas más arriba formuladas, bienvenida sea Susana Díaz al juego en la división de honor, donde lo que se dirime es quién ocupará en los últimos años de esta década, quizá también en los primeros de la siguiente, el sillón que representa las mayores dosis de poder en España y no pocas dosis de ese poder en Europa. Nada menos. ¿Está Susana Díaz capacitada para, con los suyos -y uno de los suyos deberá ser también, en su momento, el muy apreciable Patxi López-, hacer frente a ese reto, a ese inmenso reto? ¿Seguro que está lista para ese combate, que no es precisamente el que librará frente al siempre aspirante-a-todo Pedro Sánchez?


Victoria Lafora - El desembarco

26.03.17 | 08:16. Archivado en Victoria Lafora


MADRID, (OTTR/PRESS)

Por fin, tras meses de amagar, tras años de poder en la sombra, Susana Díaz desembarca en Madrid decidida a liderar el PSOE y no lo hace de forma discreta o tímida. No, lo hace a lo grande. Arropada por toda la estructura del partido presente y pasado. Incluso se ha buscado el acompañamiento de varias generaciones de militantes para demostrar que la base, sea cual sea su edad, respalda su candidatura.
Desde Felipe González a Zapatero, de Alfonso Guerra a Rubalcaba. Todos los que han sido algo en el socialismo español se han conjurado para frenar a Pedro Sánchez. Porque no todos simpatizan con la dirigente andaluza. Los hay que incluso tienen cuentas pendientes, viejos agravios y el temor a trasmitir una imagen de viejo aparato.
Pero, en la peor crisis interna que ha vivido el PSOE, y tras la entrevista de Pedro Sánchez con Evole en televisión, consideran que el riesgo de ver reducido un partido centenario a la irrelevancia está ahí. No quieren aventuras con Podemos, consideran a Pablo Iglesias su oponente político y tampoco quieren aventuras con los independentistas catalanes. Por eso van a escenificar hoy mismo un toque de corneta para salvar los muebles de la imparable pérdida de votos.
Saben que la militancia está muy quemada, que es imprevisible, que el fatídico Comité Federal que decapitó a Sánchez y abrió el camino de la abstención a Rajoy ha dejado heridas incurables. Pero sobre todo han echado una mirada a su alrededor, a lo que está sucediendo en la socialdemocracia europea y como Corbyn con su apoyo al Brexit y Benoit Hamon, que desbancó a Valls contra todo pronóstico en la carrera a la presidencia francesa, han dejado sus siglas al borde del descalabro irreversible.
Y fue la militancia, en primarias, la que los aupó al poder con gran regocijo de la derecha en un acto de rebeldía ante la falta de sensibilidad social de los líderes socialdemócratas europeos ante las heridas que la crisis económica ha infringido a los más desfavorecidos. Ante su complicidad con los recortes, ante su tolerancia con la desigualdad.
Sánchez ha sabido agarrar al vuelo ese banderín del desencanto que tanto atrae a la militancia de base pero que no convence de los votantes del PSOE que son, en último término, los que permiten en democracia llegar al poder. Contra ese espejismo se ha montado la gran escenificación del desembarco de Susana Díaz.


Carmen Tomás - Las multas de la estiba nos acechan

26.03.17 | 08:16. Archivado en Carmen Tomás


MADRID, (25(OTR/PRESS)

La liberalización de la estiba sigue siendo un quebradero de cabeza para el gobierno. Las negociaciones se pusieron en marcha hace ya más de un mes y los resultados son inexistentes. Los estibadores no han aceptado ninguna de las propuestas que encima de la mesa han puesto el gobierno y las empresas. Los 6.100 trabajadores quieren por encima de todo que el gobierno por ley les garantice el empleo y las condiciones laborales de que gozan. Es decir que por ley se asegure la subrogación de sus empleos y condiciones. Nada más y nada menos.
El diario ABC hacía ayer una comparativa de sueldos medios en España en distintas actividades de la producción. Un estibador gana 3 veces más que el salario medio general y que el de la construcción. Pero es que ganan más que los médicos y los directores gerentes. Si tomamos el sueldo medio de un estibador del puerto de Valencia, la cosa es aún más escandalosa, ya que allí el sueldo medio de un estibador es superior a los 100.000 euros. Parece lógico que este núcleo de trabajadores no quiera perder sus privilegios y no sólo hablamos de salario, sino de trabajo de por vida, jubilaciones tempranas, puestos de trabajo de padres a hijos y familiares y pocas mujeres. La entrada al colectivo es absolutamente rígida y dirigida.
Frente a esto, nos encontramos con unos partidos políticos que llevados por no se sabe qué, han decidido dejar solo al gobierno en la aprobación del Real Decreto Ley de Liberalización. Algunos como Ciudadanos que incluso lo llevaban en su programa electoral. El caso es que Bruselas, a la vista de que no se llega a ningún acuerdo y no se aprueba el decreto en tiempo y forma, ha decidido activar las sanciones. Las negociaciones entre patronal y estibadores se reanudarán la próxima semana, pero parece complicado el acuerdo dada la cerrazón de los estibadores con la subrogación de los contratos, algo que prohíbe explícitamente la legislación comunitaria.
El gobierno tendrá que volver a presentar el Real Decreto Ley y convencer a los diputados necesarios para su aprobación en el Congreso. De no ser así, debería señalar claramente a quienes con su actitud irresponsable de negarse a cumplir una sentencia europea va a echar en los hombros de los españoles el pago de unas multas millonarias. Lo debería hacer todas y cada una de las semanas que, en mi opinión, presente para su aprobación el Real Decreto Ley, que deberían ser todas a partir de ya, y dejar claro quienes son los responsables de las multas. Creo que nadie entendería que el gobierno para contentar a este colectivo, pusiera encima de la mesa condiciones excepcionales que no han podido lograr los miles y miles de trabajadores y empresas que han sufrido extraordinariamente con la crisis.


A vueltas con España - Europa, más que nada

26.03.17 | 08:16. Archivado en José Luis Gómez


MADRID, (OTR/PRESS)

"Europa es nuestro futuro común" es una declaración que vuelve a unir a los 27 de la Unión Europea, ya sin el Reino Unido. Ya lo fue hace diez años en la celebración del 50 aniversario del Tratado de Roma y no parece que sirviera de mucho. El hecho de que el Reino Unido firmase en 2007 esa declaración, y ahora ya no esté, prueba el desacierto de semejante reiteración, puede que bienintencionada pero inútil. A Europa, un gran proyecto, le falta sustancia y determinación.
Visto lo visto, no parece muy creíble, por ejemplo, el papel de una Europa fuerte en la escena mundial. Sí, en cambio, el de una Europa capaz de avanzar a diferentes ritmos e intensidad donde sea necesario, algo que, de hecho, ya viene haciendo; especialmente desde que existe el euro. La declaración de los 27 promete trabajar durante la próxima década en cuatro áreas: una Europa más segura, más próspera, social y fuerte en el mundo. Ojalá que sea cierto.
Ahora bien, puestos a hablar de las cosas de comer, ¿es posible una Europa con mayúsculas sin mencionar a la vez el crecimiento, la igualdad, el Estado del bienestar y, por supuesto, los eurobonos? ¿Es posible una gran Unión Europea sin un Banco Central Europeo con las competencias de la Reserva Federal de EE UU, por tanto no solo preocupado por la inflación, sino también por el empleo? Parece difícil que solo con declaraciones solemnes, sin sustancia, se logre avanzar, pero al menos parece que hay intención de hacerlo. Desde ese punto de vista, Europa es más que nada.
El desapego de la ciudadanía con Europa, las tensiones nacionalistas, la migración, el terrorismo y el auge de los partidos populistas -los asuntos que tanto inquietan a los 27 en sus declaraciones- tienen causas que, una vez bien diagnosticadas, exigen respuestas. Pero en su reunión del Palacio de los Conservadores, en el Campidoglio -sede del Ayuntamiento de Roma-, donde se firmó el tratado fundacional de lo que hoy es la UE, los 27 se han quedado en lo urgente, que no siempre es lo mismo que lo importante. Al menos desde España, no cabe interpretar de otro modo sus declaraciones sobre fronteras exteriores protegidas y una política migratoria eficaz en una Europa segura y protegida. ¿Y el empleo? ¿Y los eurobonos? ¿Y la unión política? Más que nada es algo, pero para lo grande que es Europa en el mundo, parece poco.


Miércoles, 29 de marzo

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