Tan sencillo y tan difícil, si el Real Zaragoza juega los partidos que quedan de aquí a final de la temporada cómo ha jugado hoy ante el Valencia C.F. la salvación será un hecho incluso antes de lo esperado. No hay que echar las campanas al vuelo porque aún quedan diez jornadas por delante y aún no se ha conseguido nada pero sí hay que tener esperanza, una esperanza basada en unos jugadores y un entrenador que saben lo que se juegan y a lo que juegan, que saben que detrás de ellos hay una afición, una ciudad y sobre todo una historia que no se puede tirar a la basura por mucho que algunos se empeñen en ello.
Viernes, 1 de junio