Si alguien se hubiera dormido el miércoles antes de la destitución de José Aurelio Gay y se hubiera despertado hoy para ver el partido pensaría que nada ha cambiado en este Real Zaragoza. El partido de hoy ante el Getafe ha dejado los mismos errores infantiles, la misma falta de claridad a la hora de sacar el balón y los mismos errores arbitrales en contra del último clasificado de la liga. Era muy difícil que Javier Aguirre consiguiera cambiar algo con tan solo tres entrenamientos pero había un hilo de esperanza aunque solo fuera por cumplir el dicho de a entrenador nuevo, victoria segura.
El mejicano va a tener que seguir trabajando con estos jugadores, por lo menos hasta el mercado de invierno si es que viene algún fichaje, para sacarles un ciento cincuenta por ciento a cada uno de ellos para recuperarlos del pozo que significa el último puesto de la liga. Nada de lo poco que ha podido ensayar en los entrenamientos se ha podido ver durante el partido, ni el cambio de sistema para juntar un poco más las líneas tanto en defensa como en ataque, ni las palabras con cada uno de los jugadores durante los entrenamientos han servido para conseguir la victoria ante un Getafe que ha hecho méritos suficientes para llevarse los tres puntos, aunque sea sólo por los acercamientos a puerta y por la sensación de peligro en cada uno de ellos.
Las estadísticas no mienten y el Getafe ha sacado diez saques de esquina por uno del Real Zaragoza, ha tirado dieseis veces, entre fuera y los tres palos, por siete del Real Zaragoza y ha tenido un sesenta y seis por ciento de posesión de balón. Con estos números lo raro es haber conseguido sacar un punto. La diosa fortuna ha querido que con un solo disparo a puerta, tras error del portero del Getafe, en toda la primera parte el equipo se fuera ganando al vestuario, impensable el haber podido sacar un punto tras ver como los jugadores del equipo de Michel no aprovechaban las oportunidades, manos a manos con Leo Franco, errores infantiles facilitados por un Jarosik que sigue sin saber darle una patada a la grada a un balón o disparos desde fuera del área que se iban fuera del campo.
Aunque también es cierto que si un personaje llamado Teixeira Vitienes no se hubiera acercado hoy al estadio Alfonso Pérez todas las ocasiones del Getafe no le habrían servido para conseguir ni siquiera el punto final. El árbitro ha condicionado claramente el partido no pitando un penalti sobre Angel Lafita en la primera parte, pitando otro de Sinama en la segunda, que en la repetición se ve claramente como el jugador francés mira al balón en todo momento, lo toca y en ese momento es cuando cae encima del jugador del Getafe y expulsando a Leo Ponzio por doble amarilla, la primera por la protesta del penalti de Sinama y la segunda por una mano que no ve nadie y que tarda más de quince segundos en pitar. Es verdad que el Real Zaragoza no juega ni a las tabas, que está merecidamente último en la clasificación, pero cómo decía Gabi en zona mixta el Real Zaragoza se merece un poco de respeto, el capitán ha pedido que no quieren que les den nada pero que tampoco les quiten.
Hubieran sido tres puntos de oro, tres puntos que hubieran servido para sacarlo incluso de los puestos de descenso pero cómo pasa en los últimos años con este Real Zaragoza habrá que seguir luchando y esperar al próximo partido.
Jueves, 31 de mayo