Por fin llego la primera vitoria del Real Zaragoza, en Copa que no vale mucho para la situación del equipo en la liga, pero llegó. La Copa del Rey es un trofeo que en las últimas décadas ha servido para dar a la afición las mayores alegrías, Montjuic, La Cartuja o Vicente Calderón han sido los últimos campos que han visto levantar al Real Zaragoza la Copa. Pero en los últimos años el amor se ha convertido en odio, de manera obligada, pero odio. Los años de la segunda división porque solo existía la meta del ascenso y los años de primera porque la soga del descenso se acercaba el cuello del entrenador y de los jugadores. Este año es uno de estos últimos con la diferencia de que la vitoria de hoy puede darle al equipo una vida que se creía perdida.
José Aurelio Gay ha podido dar con la tecla cerrando atrás con cinco defensas pero la victoria de hoy hay que refrendarla en Valencia, que es donde el equipo se juega la vida, el entrenador madrileño y sus jugadores ya tienen la victoria que reclamaban, es victoria que nunca llegaba y que se había convertido en una obsesión y una necesidad imperiosa. Ya han demostrado que pueden ganar a alguien, aunque sea a un equipo de segunda con la cabeza en otro sitio.
La primera parte ha sido mala de solemnidad, primero porque el campo del Real Betis en vez de un campo de fútbol parecía un campo de patatas, es inadmisible que el equipo sevillano se juegue el ascenso en un campo así, segundo porque el Real Zaragoza ha salido al campo a no recibir goles, a asentar el nuevo sistema con cinco centrales y tercero porque el Real Betis piensa más en su ascenso que en la Copa presentando solamente dos titulares. Las oportunidades han brillado por su ausencia aunque el Real Betis ha sido el que ha llevado el peso del partido pero sin inquietar a un Toni Doblas que cada partido que pasa demuestra porque nunca se tuvo que ir.
En cambio la segunda parte ha sido más entretenida, sobre todo porque el Real Zaragoza se ha puesto por primera vez por delante en el marcador en lo que va de temporada. En el minuto dieciséis, Braulio se internaba en el área y era objeto de penalti, el capitán Gabi ha tenido el honor de meter el primer gol que ha significado la primera victoria de este año del Real Zaragoza. A partir del gol se ha podido ver al Real Zaragoza más decente de la temporada, aunque no era difícil superar lo visto hasta ahora.
Jueves, 31 de mayo