Antes de hablar del partido hay que hablar sobre el minuto de silencio en homenaje a Labordeta. Ha sido un minuto de silencio, sin silencio, con La Albada de fondo y con la Romareda acompañándola a ritmo de palmas, el abuelo no se merecía otra cosa, estoy seguro que allá donde este ha tenido que enjugar una lágrima de emoción viendo como el estadio que tantas veces ha pisado se ponía en pie en su honor. La Albada no ha sido la única, el canto a la libertad o arremojate la tripa también han sonado por los altavoces de la Romareda. Un pequeño tributo para un gran hombre.
Y ahora toca hablar del partido, según quien mire el vaso lo podrá ver medio lleno o medio vacío. Los que lo miren medio lleno dirán que el equipo se ha rehecho, que se ha recuperado la seguridad defensiva, que se han creado oportunidades y que en algunos momentos se ha jugado bien al fútbol. Los que lo miren medio vacío dirán que el equipo se encuentra en la última posición del campeonato, que no hay un nueve que convierta las oportunidades y que si no se ha ganado hoy no se ganará nunca.
Ambos tienen razón, porque sí, es verdad, que el equipo ha merecido la victoria, las oportunidades creadas ante el portero Calatayud se han sucedido durante todo el partido, primero Bertolo, luego Sinama de falta directa, Jarosik en varios saques de esquina y con un disparo al palo, incluso en el tiempo de descuento Marco Pérez ha podido dejar los tres puntos en casa, pero también es verdad que si en las filas del Real Zaragoza hoy hubiera estado un nueve de garantías ahora estaríamos hablando de otra cosa. José Aurelio ya ha probado a Sinama y Marco Pérez, en cambio Braulio sólo tiene los últimos minutos, viendo cómo está la situación y aun sabiendo que tampoco es un jugador de primer nivel el entrenador no debería dejarlo en el olvido.
Lo que sí es verdad es que el equipo se ha rehecho, Leo Franco ha salvado en tres oportunidades un punto que bien pudiera ser de oro al final de la temporada resarciéndose de los cinco goles que encajó en el anterior partido ante el Málaga, Kevin, que ha jugado en el once inicial relegando al banquillo a un Edmilson falto de forma, ha demostrado que puede tener un hueco en el equipo, el de la cantera se ofrece y corre por todo el campo y sus compañeros siempre tienen un apoyo cerca, además ha demostrado que no se corta si tiene que meter la pierna, como un contragolpe del Hércules en el que ha visto la tarjeta amarilla, Lafita ha encontrado un punto más de forma física aunque no es aun el jugador del Deportivo y los demás han puesto su granito dando un poco más que en los anteriores partidos.
Pero con rehacer el equipo no vale, durante muchos momentos del partido el equipo se ha movido por impulsos, demasiado acelerado y agarrotado por la ansiedad de los dos últimos resultados y por la clasificación del equipo. Hay muchas jugadas en las que se busca lo más complicado, el pase imposible cuando lo más fácil es tocar al compañero libre o incluso al compañero retrasado para que se pueda comenzar de nuevo el juego. Ha habido sobre todo una jugada que se ha repetido en demasiadas ocasiones, Ander Herrera y Sinama Pongolle, los jugadores más adelantados, no se destacan por su juego aéreo y Leo Franco ha sacado una y otra vez de puerta en largo, en casi todas las jugadas el balón a terminado en poder de los jugadores del Hércules. ¿Por qué? Habría que preguntar a José Aurelio que intentaba con esa jugada.
Reconociendo que la actitud del equipo ha sido encomiable, las caras de cansancio de los jugadores en la zona mixta así lo atestiguaban, también hay que reconocer que para permanecer en primera un año más y no bajar a segunda y correr el riesgo de desaparecer se necesita algo más. Gay y Nayim deberán seguir trabajando muy duro semana tras semana para intentar salvar esta situación en la que se encuentra el Real Zaragoza.
Jueves, 31 de mayo