Se terminó la temporada 2009-2010, la temporada de los agobios, del sufrimiento, de la salvación. A partir de este momento comienza un largo verano donde los gestores del Real Zaragoza deberán aprender de lo ocurrido en esta temporada para no cometer los errores que ha cometido este año. Se necesitan muchos refuerzos, pero lo primero y más importante es confirmar a José Aurelio Gay o sino buscar un entrenador, aunque creo que el actual entrenador del Real Zaragoza se ha ganado la oportunidad de comenzar la temporada que viene.
Una vez que el entrenador este contratado se podrá comenzar a perfilar una plantilla que como he dicho antes necesita muchos retoques. De los posibles nombres que puedan aparecer durante el verano hay dos que ya han estado en Zaragoza en calidad de cedidos y a los que la afición ya ha pedido que se quede. Me refiero a Roberto y Colunga, ambos han demostrado que pueden ser fijos en el once del futuro del Real Zaragoza. Va a ser complicado pero el Real Zaragoza debería echar el resto por intentar sus fichajes. Ambos han querido dejar claro en zona mixta su agradecimiento hacia la afición pero Colunga ha ido más allá y ha declarado que aunque depende del Recreativo de Huelva su intención es quedarse ya que se encuentra muy a gusto en Zaragoza. Sería un buen comienzo para que esas buenas intenciones declaradas por Agapito tuvieran algo de credibilidad.
Porque aunque de manera más suave de lo esperado la afición de La Romareda ha mostrado su enfado y su incredulidad hacía el dueño de este club y sus intenciones en la última carta dirigida a la afición, y digo suave porque solo Colectivo y Ligallo han mostrado ese enfado con pancartas y gritos, el resto de la afición ha preferido abstenerse. Pancartas como “Aprender de los errores… debe ser de los gestores”, “Políticos, rojillos, especuladores, el Real Zaragoza no es capricho de nadie”, “Tus promesas ya no valen nada” o “Gracias muchachos, nuestra ilusión depende de una buena planificación” se han podido leer en ambos fondos de la Romareda durante distintos motivos del partido.
Seguramente el buen comienzo de partido del Real Zaragoza ha apaciguado los nervios de muchos, porque los jugadores de José Aurelio y Nayim, no me quiero olvidar del segundo entrenador, han jugado los mejores treinta minutos de la temporada y se han puesto con un tres cero en el marcador que podían haber sido cuatro o cinco con un poco más de acierto. La salvación y el no jugarse nada han hecho que los once jugadores que han saltado al césped jugarán sin nervios, sin ataduras y han demostrado que con tranquilidad saben jugar a fútbol.
Mi libreta de notas echaba humo apuntando las oportunidades y los goles en esos treinta minutos, Edmilson y Gabi generaban fútbol, Herrera metía pases en profundidad, Eliseu desbordaba por su banda y Colunga traía en jaque a los dos centrales del Villareal. Los goles de Eliseu de falta indirecta, Pulido en un rechace y Colunga robándole la cartera a su defensor ponían un marcador que hace solo dos semanas era impensable. La relajación y el cansancio de los jugadores son la única explicación del empate con el que ha terminado el partido. Esto y que Javier Estrada, árbitro del partido, no ha visto un penalti clarísimo y ha dejado terminar al Villarreal con diez.
Al final del partido los jugadores, instados por Nayim que no se ha cansado de dar gracias, han saludado y han dado las gracias a una afición que no se ha apartado de ellos en toda la temporada, es una lástima que el partido no haya terminado con una victoria para que la afición se hubiera llevado un buen sabor a casa.
Ahora, como ya he dicho antes, a comenzar el verano futbolístico, los rumores, las idas y venidas y las presentaciones. Supongo que el Mundial retrasará todo pero por el bien de la afición esperemos que muchas de las posibles contrataciones se cierren antes y Agapito, por una vez desde que cogió el mando de este club cumpla con sus promesas.
Jueves, 31 de mayo