Era el partido, era la verdadera final de Champions de esta temporada. Si se ganaba y los resultados acompañaban, como así ha sido, la salvación, aunque no matemáticamente, estaba conseguida. Es muy probable que no se necesiten más puntos, son muchos los equipos que están por debajo del Real Zaragoza y hay enfrentamientos entre ellos como el Valladolid – Racing, pero lo más importante de todo es que ni el Valladolid, ni el Xerez pueden alcanzar ya al equipo de José Aurelio Gay y que si o Racing de Santander, o Tenerife, o Málaga no ganan, la próxima jornada dará igual lo que haga el Real Zaragoza en Xerez.
Esos son los números, no hay más, ni menos, si tenemos en cuenta la temporada que lleva la afición del Real Zaragoza, las caras de los aficionados a la salida del campo y las declaraciones de los jugadores en zona mixta lo dicen todo. Ha sido un año malo, muy malo, con muchos errores, con cambio de entrenador, con múltiples dimisiones y con demasiados nervios que han salido cuando Adrián Colunga convertía el penalti de hoy.
Queda ahora conseguir un punto en Xerez para por si acaso, aunque vuelvo a repetir que no creo que no haga falta, y terminar en la Romareda ante el Villareal en un partido en el que la afición pueda disfrutar, pueda acercarse a su estadio sin ese nudo en el estomago y sin el transistor para escuchar los otros resultados que puedan afectar al Real Zaragoza. Y cuando termine ese partido será hora de pedir responsabilidades, de pedirle a esta directiva y sobre todo al dueño de este club que se posicione, que dé un paso al frente para demostrar que de verdad está en el club por amor a unos colores y no por amor a otras cosas.
No hace falta resumir el partido porque ha sido el típico partido de final de temporada en el que el descenso sobrevuela por encima de uno de los equipos. El Real Zaragoza ha salido agarrotado y nervioso, el propio José Aurelio así lo ha reconocido en rueda de prensa, y el Español poco a poco se ha hecho dueño de partido. Eso sí, al contrario de los últimos partidos, el equipo maño ha tenido sus oportunidades para abrir el marcador, sobre todo una de Colunga que ha estrellado un balón franco en el lateral de la red.
Los minutos pasaban y los nervios de los jugadores se extendían a la afición que escuchaba, los resultados no se ponían hoy en los marcadores, las noticias que venían de otros campos y que veía que su equipo no era capaz de meter un gol para certificar la salvación. Solo en los últimos cinco minutos de la primera parte ha sido capaz por medio de Eliseu, buen partido del portugués, encerrar al Español en su propia área.
En el comienzo de la segunda parte José Aurelio quitaba a Aguilar para meter en el campo a Ander Herrera que después de varios partidos partía como suplente. El canterano es el único que tiene algo de fútbol en este equipo pero hay que reconocer que en los últimos partidos no ha estado nada fino. Con Ander el equipo seguía sin funcionar y el entrenador maño movía de nuevo ficha para meter en el campo a Lafita por un Arizmendi desaparecido.
El partido se iba hacia su final, el empate no tenía pinta de moverse, hasta que Iturralde ha pitado el penalti sobre Ander Herrera. Sinceramente creo que no ha sido penalti pero da igual Iturralde lo ha pitado y Colunga, con gran maestría, lo ha materializado. Por cierto Iturralde es un personaje especial de este mundillo de los árbitros, cuando salía del campo iba preguntando a los compañeros periodistas si había sido penalti. Los últimos minutos corrían despacio aunque el Real Zaragoza ha sabido jugarlos no echándose atrás y perdiendo el tiempo, el Español que había perdido a Pareja en el penalti, no ha puesto en peligro a Roberto.
Cuando Iturralde ha pitado el final, además de los aplausos y gritos se han podido escuchar varios suspiros de alivio. Ya estaba, el cielo negro de la noche en Zaragoza se volvía azul, un azul de esperanza porque la temporada que viene se volverá a jugar en la primera división española esperemos que con otra clase de nervios, por ejemplo, por cotas mayores.
Jueves, 31 de mayo