Después del partido ante el Málaga todo parecía sencillo, el cielo de la afición zaragocista se despejaba y el ascenso estaba a la vuelta de la esquina, la situación se volvía sencilla, sólo había que mantener el nivel mostrado en los últimos partidos y esperar los tropiezos de los demás. Sólo dos jornadas después los nubarrones vuelven sobre la Romareda, con la derrota en Pamplona, el empate de hoy y las victorias de todos los equipos de abajo el descenso se ha puesto solo a cuatro puntos y lo peor de todo es que las dos próximas jornadas son terroríficas, salida a la Catedral y la visita del Real Madrid.
¿A qué se puede deber este cambio? Se puede deber a la baja forma física del equipo, que en estas jornadas tan continuadas se ha acentuado, se puede deber a la confianza que los jugadores tomaron tras el partido ante el Málaga y que se ha vuelto en su contra con los últimos resultados o se puede deber a que la realidad ha vuelto a La Romareda y está plantilla no da para más y los partidos ante Valencia y Málaga fueron espejismos. Esta última opción es la que menos me convence, estoy seguro de que estos jugadores pueden dar más de lo que por ejemplo dieron el día de Pamplona, hoy, sin ir más lejos, ha habido momentos de buen juego.
El partido de hoy había sido calificado por José Aurelio Gay como el más importante de la temporada, tantos han tenido ese calificativo, y en los primeros minutos sus jugadores no le han entendido. Un Mallorca bien plantado se acercaba a la portería de Roberto con peligro, no es que creará oportunidades claras de gol pero el miedo se podía oler en la grada de la Romareda. En un contragolpe de libro llegaba la parada de la temporada, otra más, por parte de Roberto, en el córner cedido llegaba el gol del Mallorca. El miedo se convertía en pánico, menos mal que pocos minutos después Suazo se inventaba un autentico golazo para, por lo menos, poner algo de tranquilidad.
Se volvía al principio con el empate y el Real Zaragoza tenía la oportunidad de remediar el mal arranque. Con el comienzo de la segunda parte José Aurelio buscaba más profundidad dejando en el banquillo a un Eliseu desaparecido y dándole una nueva oportunidad al inglés Pennant. El problema es que si el primero está mal, el segundo está peor. Pennant no encara, no aprovecha su mayor virtud, la velocidad y los centros que manda al área son desde posiciones sin peligro, además sus compañeros han demostrado en varias jugadas que no tienen plena confianza porque en dos o tres jugadas en el que lo fácil es buscarle en velocidad han preferido echarle el balón a otros compañeros.
No ha habido más porque la segunda parte ha sido un querer y no poder del Real Zaragoza incluyendo a su entrenador que ha quitado del campo a su hombre gol aduciendo que había perdido el centro del campo cuando ha metido a Colunga como segundo delantero. Y hay que darle gracias al árbitro porque un gol anulado a Aduriz por fuera de juego hubiera cambiado toda la crónica. Encima el parte médico indica que Contini y Suazo han terminado el partido con problemas.
Un punto más y una jornada menos, quedan seis, y el futuro del Real Zaragoza lo van a marcar las dos próximas jornadas. Si no se consigue algún punto ante Athletic de Bilbao, fuera de casas, o Real Madrid, en la Romareda, el final de liga va a ser más agónico de lo que se esperaba hace dos semanas si los que van detrás vuelven a repetir lo que han hecho en esta. El volver a puestos de descenso podría ser definitivo ya que no creo que hubiera tiempo para la reacción.
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Está claro que fuera de casa hay que volver al espiritu de Getafe (perdido después en Santander, Almería y Pamplona) porque en San Mamés hay que puntuar como sea. Lo triste es que en todos los foros y comentarios de radio se da el partido poco menos que perdido de salida. ¡Coño que es el Athletic! y juegan con mucha garra (la misma que tiene que poner el R. Zaragoza) ¡¡pero en cuanto a técnica no es el Barcelona!!
El esfuerzo hay que hacerlo ahora que luego las prisas y los nervios les atenazarán.
Jueves, 31 de mayo